Crack
-¡Maldita sea!- Se quejó el anciano.
La tensión que se percibía resultado del cúmulo de opiniones con respecto a si Orochimaru debía ser o no indultado y sus experimentos permitidos se transformó en frenetismo una vez Ōnoki finalmente hizo acto de presencia. Parte de la mañana había transcurrido ya cuando llegó acompañado de sus dos guardaespaldas, la mujer llamada Kurotsuchi y el otro, a quien escuchó llamaban Akatsuchi. Si hubiesen llegado en medio de la noche todo habría sido un torrente vertiginoso, probablemente hubieran arreglado las cosas para que la reunión se diese en plena madrugada. La sincronización había resultado ser más oportuna. En aquel momento, los cinco Kages estaban sentados en aquella mesa, cada par de acompañantes a los lados. Naruto estaba a la derecha de Kakashi y él se encontraba del lado opuesto, un poco hacia atrás, escapando de la fuerte luz que se filtraba de los ventanales de la habitación.
-Cálmate, abuelo, vas a lastimarte en serio.- Aconsejó Naruto, en cuya dirección se encontraba el anciano.
-No he recorrido todo este camino,- reanudó Ōnoki, una vez recuperó el color en el rostro, -para ver que medidas de castigo pretenden aplicarle a Orochimaru. ¡Konoha podría encargarse de ello sin mi ayuda y la de ninguno de ustedes!- Señaló, ondeando la mano en dirección de los otros cuatro. -Fuimos convocados porque se ha dado una alternativa diferente a la de simplemente arrojarlo a que se pudra en alguna celda. Sea como sea, Orochimaru nos entregó dos hombres corrientes como usuarios de líneas sucesorias que no se han visto en décadas. Si realmente puede cumplir lo que ofrece no es algo que ninguno de nosotros debería desestimar.-
El anciano los había mirado a todos, pero se había detenido en la Mizukage más de lo necesario. Llevaban más de una hora en discusión, para el momento había sido ella quién había mostrado la negativa más rotunda, su postura, al igual que la del Raikage, había sido mantenida. Ōnoki y ella habían ocupado la mayor parte de la discusión intercambiando sus versiones de lo que era correcto, ambos habían establecido argumentos tan válidos de lo que entrañaba sus puntos de vista que habían terminado por abarcar el de los demás, tanto que ningún otro había hecho realmente una intervención hasta ahora.
-Lo que sea que sea hecho con él debería concernirnos a todos, Orochimaru ha sido una amenaza para las Cinco Naciones por igual, no sólo Konoha se ha visto afectada. Tampoco creo que sea necesario recordarte que es el único miembro sobreviviente de Akatsuki, así como también responsable de la muerte del Yondaime Kazekage.- Recordó ella, encarnizadamente.
Gaara había permanecido impasivo, manos y dedos cruzados reposando sobre la mesa. Su expresión se encontraba tan pensativa como había estado en la infinita discusión que habían mantenido hasta el momento. -No podemos hacer nada por lo que ya está hecho.- Dijo él. -En lo que a nosotros respecta nuestro asunto con respecto a Orochimaru fue zanjado desde que su papel en la guerra fue determinante para nuestra victoria.- Detrás de él, sus hermanos sólo escuchaban, casi tan impasivos como él mientras se refería desentendidamente a los asuntos referentes a la muerte de su padre, omitiendo completamente el argumento de la Mizukage.
»Hemos estado perdiendo mucho tiempo discutiendo si es correcto o no hacer un trato con él a cambio de poderes que se habían considerado perdidos y no el suficiente tiempo esclareciendo los asuntos realmente importantes, más allá de lo que creamos que significó el pasado o lo que pensamos de como el futuro de nuestras aldeas podría convertirse con todo esto; si realmente es una ventaja para nosotros aceptar que nuestra gente sea sometida a estos experimentos. No podemos pasar por alto estos detalles en nuestra hambre de venganza o de poder, así como tampoco podemos evadir estudiar cuidadosamente lo que podría implicar concederle a Orochimaru cierta libertad, cuáles son sus verdaderas intenciones.-
-Son a menudo los más jóvenes los que suelen tener la cabeza en el lugar correcto...- Suspiró Kakashi. -No olvidemos el punto de esto.- Él había hablado relativamente poco, aunque se apresuró a ser el primero en hacerlo. Había aclarado que sería beneficioso para Konoha aceptar el trato si era factible hacerlo. Sus ojos perezosos parecían decir: Ahora, ¿Pueden por favor decidir de una vez si es factible o no?
-Tal vez podamos dejar las edades un poco de lado...- Chōjūrō, en su lugar junto a esa energía oscura que parecía irradiar de la Mizukage cada vez que el tema salía a flote, opinó. -Pero creo que por fin hemos llegado al punto determinante. Podemos estar de acuerdo en el hecho de que las líneas sucesorias son preciosas para nosotros como naciones. Pero si determinamos dejar atrás el historial de Orochimaru, ¿Realmente puede hacerse esto de forma segura?-
-No lo sabemos.- El rubio que pertenecía a la guardia del Raikage habló por primera vez desde su lugar. -Hemos estudiado cuidadosamente la forma en la que el método pretende ser aplicado y muchas cosas podrían salir mal si el procedimiento es alterado de la forma más mínima. Por otra parte, Orochimaru asegura que si los sujetos sobreviven la depresión del sistema inmune, el proceso de la mutación de su mano sería un éxito garantizado.-
Sakura también había intervenido sólo una vez, fuera del semicírculo de la reunión. Un par de esos otros médicos estaban tras ella, Kazuo y Tomohisa sólo habían permanecido dentro de la habitación lo suficiente como para que ella explicara a detalle cómo había ocurrido la mutación. Sólo desvió la mirada hacia él en un momento breve, en el cual comenzó a ser interrogada acerca de las propiedades de la sustancia que había sido utilizada y que había dado los resultados efectivos omitiendo la necesidad de la primera fase invasiva del experimento. Su versión de la verdad había sido practicada, comprendió. Mintió diciendo que había encontrado pergaminos que hablaban de las propiedades del veneno de Tsuchino estando en la guarida de Orochimaru y distorsionó la verdad desde entonces. No mencionó que había ido a buscarla para salvarle la vida, aunque hizo énfasis en el hecho de que casi perdía la suya en el intento y que sólo había conseguido hacerse con su sangre porque de otra forma hubiese perecido bajo el veneno. Dejó explícito que no había forma de que aquello pudiese repetirse.
-Entonces, ¿Lo que realmente sugieres es...?- Darui le preguntó al hombre a su derecha, pero él se limitó a colocar la mirada en Sakura.
-Es posible.- Admitió ella, no sin cierta renuencia. -Si es cierto que la destrucción de las defensas del cuerpo suponen muchos riesgos, si se es en extremo minucioso puede funcionar. Si realmente puede garantizar una mutación exitosa,- anteriormente, también había hablado de todo lo que podía salir mal con ello, -esa es la limitante.-
-Y, ¿Cuál es tú opinión personal al respecto, Sakura?- Le preguntó la Mizukage, desde su asiento.
Sakura suspiró, resignada. -Mi deber como médico no me hace imparcial.- Admitió. -Tampoco mi opinión con respecto a Orochimaru. Yo no lo haría.- Luego miró a Kakashi y como para excusarse, terminó por añadir. -Afortunadamente no soy ningún Kage, pero no podría tomar esta decisión por alguien más.-
Como si probara un punto, la pelirroja hizo un gesto de asentimiento. -Eso es lo que implica ser un Kage, saber lo que es mejor para tu gente. Si Tsunade aún fuera Hokage esa sería su postura, ¿Entonces por qué la de Konoha es tan diferente ahora?-
Captó atisbos de cierta incomodidad en el rostro de su compañera, pero borró toda emoción al cerrar los ojos. -Cada Kage hace lo que cree que es mejor para su gente. Ahora mismo podría ser positivo alentar la preservación y continuación de las líneas sucesorias.- Puede que los demás estuviesen escuchando solamente su opinión profesional, pero él podía notar como estaba forzando las palabras fuera de su boca. Naruto debía notarlo también, por el ángulo de su rostro y la intensidad de su mirada parecía como si quisiera que continuara; el orgullo en sus ojos de cierto modo desconcertante.
»La preocupación de mi maestra recaería en la seguridad del procedimiento, pero el estudio y evolución de esta clase de procedimientos es relevante para los médicos como nosotros. De cualquier forma, creo que ella sería especialmente cuidadosa porque se trata de su antiguo compañero de equipo. Tsunade-shishō no lo subestimaría a él o su historial de abusos en este campo ni un minuto, como no deberían hacerlo ustedes.-
Darui asintió desde su asiento. -Gracias por tu opinión, Sakura. Creo que con esto se ha hablado todo punto que pudiésemos llegar a discutir. La última vez que hicimos esto teníamos un mediador y creo que debido a nuestras buenas relaciones subestimamos la necesidad de uno sabiendo que podíamos tener opiniones tan... distintas. Tal vez lo único que falta es que atestigüe el verdadero objeto de estudio. Por favor,- le indicó a uno de los ninjas que resguardaba la entrada a la sala, -traigan a Orochimaru.-
-Aquí tienes, pareces necesitarlo.- La rubia colocó el vaso frente a ella, Sakura reconoció el olor del alcohol cuando este iba de camino a su boca. Eso no cambió la velocidad con la que se lo llevó a los labios, el líquido se derramó con presteza hacia su garganta. Apenas e hizo un gesto incómodo que poco tenía que ver con el ardor de la bebida.
Se forzó a si misma a permanecer en su sitio cuando percibió a donde se dirigía la situación una vez que Orochimaru estuvo en presencia de las Sombras. Estaba calmado, en su mayoría indiferente a su confinamiento y juicio y ni una sola vez se comportó como el desgraciado cínico que tendía a ser. El rumbo de la conversación se dirigió rápidamente a él siendo capaz de venderles eficientemente su proyecto, apuntando con molesta imparcialidad las debilidades y fortalezas como cualquier ser racional podría haber hecho. Mei se mantuvo firmemente en contra, pero una vez que las preguntas fundamentales fueron hechas ¿Puedes hacerlo realmente? ¿Puedes lograr que sea seguro? a Kakashi ya lo había convencido la posibilidad de hacerse con Orochimaru, y le pareció que Ōnoki no parecía renuente en dejar ir a alguna de su gente por el bien de los poderes perdidos. Darui y Gaara fueron los más escépticos al respecto, una vez empujados hacia la encrucijada de decidir, su apoyo al lado mayoritario fue un hecho una vez que ciertas condiciones fueron establecidas.
Debería existir una prueba que asegurara el éxito del experimento y en caso de que este fallara y significara la muerte del sujeto en cuestión, Orochimaru sería acusado por homicidio y traición, ya que en los términos de negociación había asegurado la supervivencia de las personas sometidas a el; entonces la jurisdicción de su destino pasaría a ser de Kakashi, quien podría encerrarlo como a un criminal. Una vez el trato fue establecido, la seguridad de la gente parcialmente asegurada y todas las posibilidades provechosas arraigadas en sus mentes, el veredicto no tardó demasiado en llegar. Bajo las condiciones dadas, sería hecho. Los experimentos de Orochimaru serían permitidos siempre y cuando atendiera a sus restricciones. Él iba a volver a Konoha con Naruto y Kakashi, y contra su buen juicio, de alguna forma había traicionado a una parte de si misma y sus verdaderas creencias al contribuir con ello.
-Despacio.- Temari la instó gesticulando con ambas manos. -Tenía razón en que al salir de allí parecías necesitar un trago, pero no quiero tener que llevarte a rastras a tu habitación en un rato, no soy tan fuerte como tú.-
Había cruzado miradas con su equipo antes de salir de la habitación una vez que fue políticamente correcto retirarse del lugar al terminar todo. Había estado tan tensa-y pretendió que ellos lo notaran lo suficiente como para que se lo pensaran mejor antes de abordarla a hablar del tema, como vio que Naruto pretendió hacer durante un segundo- que había huido ignorando deliberadamente el hecho de que probablemente la necesitarían en alguna clase de afianzación del experimento. Cuando tuvo la certeza de que Orochimaru volvería a Konoha-claro estaba, sólo después de poner en peligro algunas vidas más en su periodo de prueba- dejó de importar cuanto Naruto le había pedido que confiara en él. Debía confiarle Konoha porque sería el futuro Hokage y las decisiones sobre la aldea eran su jurisdicción, pero no había modo de que transfiriera su propia ética. Con Orochimaru teniendo libre proceder, ella estaba lista para hacerse al margen, no volvería a involucrarse en nada al respecto.
Suspiró, mirando a la rubia apoyada en la barra del pequeño lugar que habían ambientado para ser una especie de sala de descanso en el edificio. -Tengo una alta tolerancia al alcohol,- le dijo, incapaz de exteriorizar sus pensamientos. En su lugar, los intercambió por los recuerdos de sus primeras incursiones con la bebida, cortesía de Tsunade, ante la arqueada ceja interrogante de la mujer de la Arena. La fama de su maestra con todos los malos vicios era legendaria, así que si había una persona en la tierra que no lo adivinaba, ella no haría nada más para esparcir la leyenda.
-Veo que no te lo tomaste nada bien,- comentó ella casual, una vez que no se explicó. -Pensé que compartías la opinión de tu equipo, durante la reunión no habría adivinado que estabas en contra hasta que lo dijiste. Estuve de acuerdo contigo allí dentro. Es una tontería confiar en alguien como Orochimaru.-
-No confían en él, no creo que nadie lo haga.- Le dijo, girando el vaso entre sus dedos. -Es sólo de esas situaciones ganar/ganar para ellos. Se beneficiarían con su éxito tanto como con su fracaso, sólo que para mi la idea de Orochimaru teniendo éxito en alguno de sus planes me pone los vellos de punta.-
Temari asintió con solemnidad. Apenas notó que llevaba la botella de sake en una mano cuando se apuró a llenar su vaso y a rellenar el que ella sostenía. -Espero que lo que sea que suceda implique que el mundo por fin se libre de la amenaza de ese hijo de puta.- Dijo ella, y tragó parte de su licor. Le dirigió una mirada por encima del reborde del cristal. Pareció leerle el pensamiento, que se había extraviado hacia como pudo haberle afectado la muerte de su padre a manos de la serpiente. Ella despidió sus divagaciones cuando habló de nuevo. -Aunque sea un alivio, supongo que lo siento por ustedes. Konoha no se librará de Orochimaru de ninguna forma hasta que muera.-
Negó con la cabeza. -No lo sientas por mí. No soy yo quien tendrá que lidiar con todo esto.-
La rubia despidió el vaso que le pertenecía, a cargo de una de las personas que se encargaban del lugar. Advirtió que la botella permaneció sobre la mesa, la miró los ojos entrecerrados cuando rellenó el vaso una vez más. -¿Por que no tendría que sentirlo por ti? Eres de Konoha después de todo. Una vez acabó el proyecto en Sunagakure estaba segura de que volverías a tu aldea...-
Comprendiendo vagamente que probablemente era una treta para saciar su curiosidad, le preguntó. -¿Por qué tú no estás bebiendo?-
-...Hasta que me enteré que no lo hiciste.- continuó Temari, sin inmutarse. -Soy una de los escoltas del Kazekage, no puedo hacer esto ahora.- Se rindió, una vez estuvo el suficiente tiempo mirándola con sospecha. -Ahora, ¿Qué quieres decir con que no serás tú quien tenga que lidiar con todo esto? Te conozco y desde que lo hago no has podido librarte de lidiar con los asuntos de Naruto y Sasuke, y definitivamente este es uno de ellos.-
Era cierto, la conocía. No lo suficiente como para hacerle confidencias ni nada por el estilo, pero en ese momento incluso apreció su curiosidad, porque era agradable decírselo a alguien más. -Será el problema de Kakashi-sensei y Naruto porque no pienso involucrarme en esto. He tenido suficiente de Orochimaru para toda una vida.- Le confesó con franqueza.
-Si Orochimaru se va a Konoha, tú decidiste no meterte en el asunto de ninguna forma... y también el hecho de que hayas llegado hasta aquí con Sasuke Uchiha y no con el resto de tu equipo, entonces eso quiere decir que lo que creí era cierto, ¿No?- Temari entrelazó los dedos y acunó la barbilla sobre ellos, los ojos verdes vibrantes. -Tú y Sasuke están juntos fuera de Konoha.-
Aborreció el sake en aquel momento, el bochorno más la bebida la hizo sentir como si de las orejas le brotara humo. -N-no, no es así.- Creía que ya había superado gran parte de sus reacciones adolescentes, y descubrir que no era así la disgustó. Aún así, no pudo evitar la sensación cosquilleante que implicaba el hecho de que alguien creyera que ellos estaban juntos. -¿Por qué pensarías algo así? Era parte de la misión.- De hecho, sólo había sido una misión cuando la había interceptado en su habitación en Suna. Por un momento, recordó que Sasuke había estado en peligro de ser descubierto en la Arena con todo el asunto del robo del Kekkei Genkai, y aunque afortunadamente nada al respecto había sido mencionado, pudo sentir como el pensamiento le quemó incluso más las mejillas.
Temari esbozó una pequeña sonrisa. -Sé por los reportes que se trataba de una misión, una oportuna, si me permites opinar. Te preocupaste tanto por el asunto del impostor de Sasuke cuando estabas en Suna que supuse que esa misión te quitaría un par de preocupaciones de encima.- Ella ladeó la cabeza, mirándola con aquellos ojos afilados, profundos y burlones al mismo tiempo.
-Es normal que me preocupe tanto por ellos,- nunca había intentado precisamente enmascarar sus sentimientos frente a nadie, aquello era más para salvaguardar su dignidad. -Son un desastre.- Aquello no era una mentira. -Kakashi-sensei tiene un ojo puesto siempre en Naruto, con Sasuke lejos es difícil que no me sienta intranquila pensando en cómo estará arreglándoselas.-
Sus ojos verde oscuro se apartaron de ella hacia algún lugar de la mesa. -Intenté decirle a Kankuro algo parecido cuando me interrogó acerca de por qué rayos concertaba tantos viajes a Konoha.- Confesó, y por un momento el bochorno fue suyo. Cuando volvió a mirarla, aún conservaba esa mirada sabihonda y autosuficiente pero ahora tenía un significado distinto. -Me dijo que no era idiota y que me apresurara a casarme con Shikamaru así tendría algo de paz en casa.- Sintió que la mirada mantenida era una especie de reto a que dijera algo al respecto, así que conservó un silencio prudente a pesar de que para Sakura también había sido bastante obvio.
Temari y Shikamaru tenían una interacción románticamente nula las veces en las que los había avistado en las calles de Konoha. No caminaban a una distancia comprometedora el uno del otro, no intercambiaban tanto diálogo y mucho menos se tomaban de las manos; pero existía algo implícito alrededor de ambos, como una especie de aura bastante visible que los delataba. No conocía lo suficiente a Temari pero si a Shikamaru, y lo cómodo que estaba a su alrededor era diferente a lo cómodo que podía estar en algún otro sitio. Al pensar en ello, le recordaba mucho a como habían sido Asuma y Kurenai en su tiempo. Naruto se había sorprendido al saber que estaban juntos, pero para ella y el resto de los novatos había sido muy obvio incluso desde que eran niños. Si le daba algunas vueltas al asunto, si ella había sido capaz de vislumbrar lo desconocido latente entre ellos, quizás Temari también habría podido ver algo parecido entre Sasuke y ella. Lo había, después de todo, aunque todo proviniera de su parte. Suspiró con resignación.
-Los he visto,- con decir aquello, confirmó sus sospechas. -Siempre me dio la impresión de que estabas enamorada de Sasuke y por alguna razón al verlos juntos realmente pensé que ambos tenían algo.-
Negó otra vez con la cabeza, esta vez más lento, como si le pesara. -No sucede nada entre nosotros.-
-Desde que dejaste Sunagakure ha pasado más de un mes, todo el tiempo en compañía de Sasuke.- Le asintió en respuesta, Temari la miró con genuina curiosidad. -Vamos, Sakura, apostaría mi abanico a que estás enamorada de él. ¿Cómo es que no ha sucedido nada aún?-
Pestañeó. Con respecto a eso, el tiempo parecía no tener la misma dimensión para ella que para la rubia. Había pasado una vida entera de sucesos en aquellas semanas, pero no encontraría las palabras adecuadas para resumirlo adecuadamente. No podía decir que no habían sucedido cosas; el miedo, el amor, la vida y la muerte. No estaba segura de poder cuantificarlos, pero los sucesos más relevantes emergían de su memoria velozmente. Había sostenido su mano esa primera noche juntos, se había preocupado por ella en muchas ocasiones, la había besado; el recuerdo la hizo ruborizarse violentamente. Pero a pesar de ello, después de pensar demasiado las cosas concluyó que probablemente había sido consecuencia del shock que le había causado creer que la había matado, después de todo, no había propiciado otro contacto semejante ni ningún otro. De hecho, se había abstenido de la mayoría del contacto físico común desde la pelea. Para ella, a pesar de lo descorazonante que podía ser, sólo podía significar que eso que existía desde ella hasta él no se extendía de vuelta.
-Supongo que es porque él no se siente de la misma manera.-
-¿Es así?- La rubia rodaba la base de la botella entre la palma de sus manos. -¿Tienes la certeza?- Le suplicó con la mirada esmeralda, e inmediatamente después bebió un poco de sake. Por supuesto que no la tenía. La incertidumbre acerca de cómo se sentía Sasuke realmente hacia ella la perseguía varias veces al día. -¿Por qué simplemente no le preguntas?-
Dejó el vaso vacío sobre la barra. -Tú lo has visto. ¿Realmente crees que es del tipo que compartiría ese tipo de cosas?- Negó con la cabeza para si misma, conocedora. -Sasuke tiene un lenguaje distinto, pero es infinito. No sé cuánto tiempo me tomaría averiguar por mi cuenta algo como eso.-
-Mmm…- Murmuró Temari, un dedo sobre los labios. -¿Realmente te has acercado a él lo suficiente?-
Se frotó los párpados, una ligera frustración exudando de ella. Había hecho todo lo posible. Se había abierto paso a golpes dentro de él y si bien había descubierto que Sasuke realmente se preocupaba por ella, eso no implicaba que existiera una esperanza tangible a la cual aferrarse con respecto a si Sasuke podría amarla algún día. Estaba dentro de él. -Estoy tan cerca de Sasuke como es posible,- le confesó en voz alta. Estaba allí, dentro de la obscuridad silenciosa en un lugar en el que sabía que existía, pero no podía hacer nada más. -No podría acercarme más aunque quisiera. Y si pudiera hacerlo... Vale, probablemente lo haría. Pero justo en este momento, puede que no. Me ha costado acercarme a Sasuke, tanto por él como por mi misma. Quiero pensar en que he hecho todo lo posible y que si en adelante no sucede nada es porque sólo depende de él. Él debe recorrer la última distancia que nos separa, es su elección.-
Aunque tuviera una buena tolerancia al alcohol, aquello no significaba que la sustancia no apaciguara cierta parte de su subconsciente. Probablemente había estado reprimiendo aquello durante algún tiempo, por eso no se sorprendió demasiado de afirmar algo así, no tanto como lo hizo el hecho de habérselo dicho a Temari, con quién no había cruzado más que un par de charlas casuales en el pasado.
El regio semblante usual de Temari apenas se suavizó, tal vez conmovida por su arrebato de sinceridad. -Eres muy bonita, Sakura.- La halagó, y aquello la tomó por sorpresa. -También una kunoichi muy capaz, puede que incluso de las mejores y no le digo eso a cualquier tonta que empuña un kunai. Kami sabe que debes tener un buen carácter para haber soportado a los miembros de tu equipo toda la vida y no me cabe duda de que eres, en esencia, una buena persona. Haces el bien.- Prosiguió ella, seriedad en el tono. -Tal vez estar tan cerca de Sasuke como es posible es estar demasiado cerca. A veces, cuando estamos demasiado cerca de las cosas no podemos verlas tan bien como a cierta distancia. Lo que realmente quiero decir es que las cosas que te he dicho sobre ti son mi vaga apreciación, ¿Te has preguntado alguna vez cuál es la impresión de las personas que realmente se preocupan por mirarte?-
-Y-yo...- Era ridículamente fácil titubear frente a esa mujer, era temeraria y la había sacado de su elemento. Realmente nunca había pensado tal cosa. Aún seguía un poco sorprendida de como ella la había descrito.
-Exacto, no lo hiciste.- Temari la interrumpió. Se consideraba así misma una mujer fuerte, pero Temari proyectaba tanta confianza que en contraste, se sentía como Hinata debía hacerlo cuando ellas solían elogiarla hacía algunos años. -Antes de intentar cualquier cosa debiste haberlo sabido. Si Sasuke no puede verlo es porque tal vez estás muy cerca y porque ni siquiera eras consciente de ello.- Como salido de la nada, ella añadió finalmente. -¿No has tratado de darle celos, cierto?-
-¿Qué? No.- La respuesta fue automática.
-Que desperdicio.- Masculló ella.
Sin poder evitarlo, una de sus cejas rosadas se arqueó. -¿Fue eso lo que hiciste con Shikamaru?-
-Él es demasiado inteligente, habría visto a través de eso.- Explicó ella, y así supo que de hecho al menos había considerado la idea. -Probablemente habría manejado la situación para que me explotara en la cara.-
-Sasuke también es inteligente.- Le dijo.
-Nadie es tan inteligente como Shikamaru. Ha sido el único hombre que me ha vencido justamente y es tan insufriblemente molesto cuando se trata de probar hechos.- Recalcó Temari, y aunque intentó cubrirlo detrás de alguna clase de bien sabida indiferencia, pudo sentir su orgullo detrás de eso. -Eso no quiere decir que crea que Sasuke sea sencillo, de hecho, es una medida desesperada para un caso desesperado.-
-De cualquier forma,- opinó, -ese truco sólo funcionaría si la persona realmente está interesada.-
-Precisamente, esa es la mejor forma de averiguar como se siente realmente sobre ti. Es increíble como funciona todo eso de las emociones humanas, pero no creo que exista nadie que tenga control real sobre ellas, sobre todo en este tipo de situaciones.- Dijo ella, como si se tratara de sentido común. La rubia miró alrededor, apoyada por el soporte que su puño le proveía a su barbilla.
No estaban solas en la habitación. De hecho, ahora que todo el asunto había sido resuelto, el protocolo no era tan estricto para quienes no pertenecían a las filas de Kumogakure, e incluso algunos pocos de ellos iban y venían del lugar. Los escoltas de Ōnoki estaban allí también, en otra de las mesas, C y otro ninja de la nube tenían una conversación. La rubia pareció encontrar lo que estaba buscando una vez dirigió la mirada hacia ellos.
-Tú trabajas con ese hombre, ¿No es así? Fue caballeroso como preferenció tu opinión durante la reunión. Tómalo a él como ejemplo, aprende lo que la gente puede pensar de ti, tal vez así podrás darte cuenta de algunas cosas.-
-¿C?- Le preguntó, incrédula. -No creo que sea bueno hacer algo como es...- Conforme hablaba, ambos hombres se levantaron de la mesa.
La conversación de los dos pareció desmantelarse bajo el espionaje de Temari. La mujer giró sus pupilas desde su dirección hasta el rubio andante, conocedora. Ellas se encontraban sentadas en dirección a la salida, así que Temari le guiñó un ojo justo antes de que el hombre en cuestión estuviera de pie junto a ellas.
-Temari-san,- C inclinó la cabeza ligeramente a manera de saludo, la rubia hizo lo propio. Cuando se dirigió a ella, omitió el saludo. -Parece que todo ha ido como supusimos que lo haría.-
Aún se sentía un poco contrariada con respecto a la conversación que había sostenido con Temari, su respuesta fue lenta. -Si.- Respondió, por principio; la amargura de la situación ciertamente aún no olvidada. El hecho de que hubieran conversado anteriormente al respecto había sido de ayuda. C era un médico inteligente y que alguien compartiera su opinión profesional era un contraste bien recibido. -Espero que esto vaya de la forma en la que esperan que lo haga y yo sólo esté siendo paranoica al respecto.-
-Es nuestro trabajo ser todo lo paranoicos que ellos no alcanzan a ser.- Dijo él amigablemente, aunque aún tenía esa serena apariencia distante. -Creo que tu opinión fue lo suficientemente balanceada, casi tanto como la declaración de Orochimaru.-
Estuvo a punto de hacer algo impropio, quizás empujada por el ligero efecto deshinibidor del alcohol, como resoplar, cuando Temari se levantó de la mesa, la botella en su mano.
-Hablando de balance, mi hermano ya debe haber notado mi ausencia y haberse molestado por ella. Ahora que Sakura pretende quedarse completamente fuera del proyecto de experimentación,- Temari se giró hacia C. Inmediatamente se sintió ambos traicionada y sorprendida de que la rubia estuviera empeñada en colocarla en situaciones complejas (con extrañas e incómodas ideas ajenas a ella) mirándola con esos ojos maliciosos. -Tu equipo debería considerar retenerla todo lo que puedan antes de que se vaya, así pueden conservar un poco de su opinión experta. Eso es todo, nos vemos.-
El shock se extendió desde donde la rubia se alejaba hasta donde C tomó el espaldar de la silla vacía frente a ella. Pestañeó un par de veces, aún sintiendo el efecto del alcohol quemarle las mejillas, intentó no sentirse tan apenada para así no empeorar el efecto.
-¿Puedo sentarme?- Preguntó cortésmente. Ella asintió pesadamente, insegura de qué hacer.
Siguió la conversación orientada en Orochimaru más por instinto que por atenderla completamente. Su mente estaba enfocada en el hecho de que había huido y colocado tres grandes naciones entre Ino y ella -la única persona que creía posible pudiera sugerirle tales cosas y ponerla en una situación por el estilo- sólo para encontrarse a Temari en el camino.
Sus ojos la siguieron de cerca cuando abandonó la habitación, aprovechó para capturar a su amigo haciendo lo mismo. Sus miradas se encontraron una vez Sakura estuvo fuera del lugar, y cuando hizo moción de seguirla, Gaara se aproximó a él para discutir algunos detalles de la reunión. Sasuke, a su vez, fue brevemente abducido por la Mizukage. Se permitió a si mismo ser distraído por su amigo pelirrojo, sentía que la abuela necesitaba colocar las cosas en orden con Sasuke para ver si podía relajarse un poco.
Todos ellos estaban sorprendentemente ansiosos por seguir discutiendo acerca de lo que ya habían discutido durante horas, aunque ya todo había acabado y-desde su punto de vista- beneficiado a cada uno. Gaara era mejor que los demás, afortunadamente. Estaba más interesado en preguntarle como manejaría la situación una vez que fuese Hokage y estuviese completamente en sus manos. Valoraba el hecho de que fuesen tan suertudos de tenerlo y le parecía lejano y alocado el hecho de que no hacía mucho probablemente todos en aquella habitación pensaban que era un monstruo, cuando verdaderamente creía que él se alzaba por encima de los demás en los aspectos más valiosos. Después de todo, fue él quien permaneció firme y les recordó que Kazuo y Tomohisa eran de hecho humanos y no objetos cuando intentaron disponer de la vida de ambos hombres debido a su poder recién adquirido y casi extinto, y cuando ellos pidieron que se les permitiera ir a reconstruir y defender lo que quedaba de su pequeña aldea, en un país que no era ninguno de los grandes, Gaara fue uno de los mayores defensores de su libertad de proceder.
-¿Cómo va todo con él?- Preguntó el Kazekage en algún punto, mirando en dirección a Sasuke. No había tenido la oportunidad de hacerlo anteriormente. -Después de que el asunto del impostor fue resuelto, estuve pensándolo un tiempo y creo que no habría pasado si estuviese comprometido con su afiliación. ¿No ha pasado ya demasiado tiempo fuera de su hogar?-
-Tiene que ser de este modo, no puedo arrastrarlo a casa.- Lamentablemente. Si Sasuke regresaba Sakura lo haría también y eso acabaría con sus dos únicas preocupaciones en el mundo.
-Le ha ayudado, de todas formas.- Opinó Gaara. -Puedo ver el cambio en él.-
Él podía verlo, también. Había estrechado manos con su mejor amigo en la completa obscuridad y se había regocijado cuando la luz había empezado a iluminar a través de sus grietas. La mente de Sasuke, no obstante, permanecía como un misterio. Había pasado la vida retorciendo su cerebro para intentar entender que demonios había allí dentro realmente y alguna vez pensó que ya no tendría que tratar tanto otra vez, pero ahí estaba él. Deseaba que hubiera alguna otra forma que no fuese partirle la cabeza para poder ver que había adentro. Al menos, estaba tratando de hacer algo más. No estaba demasiado orgulloso con lo que se la había ocurrido hasta entonces, pero cualquier otra cosa era mejor que lo que se había limitado a hacer hasta el momento y apenas le había dado ligeras sospechas de algo, observar a Sasuke y Sakura.
La mirada de Sasuke podía ponerle los pelos de punta a cualquiera. Podía ser cruda, profunda y vacía al mismo tiempo, lo cual alguien como Ino llamaría 'la clase correcta de intenso', así que no podía atinar a saber si él miraba a Sakura con intensidad, aunque si sabía que tendía a mirarla de reojo muchas veces. Ambos compartían un lenguaje no hablado, pero no podía decir con certeza que eso significaba algo especial para Sasuke. De hecho, incluso pensó que era posible que lo hubiesen desarrollado como un modo para ocultarle cosas, aunque no sabía de qué podía tratarse o de si esa teoría era correcta. Más allá de todas las miradas que podían compartir-que no le decían nada- no había nada más. No los había visto compartir otra clase de interacción, y con Sakura luciendo tan enamorada como lo hacía, si nada estaba sucediendo entre ellos debía ser a causa de Sasuke.
Su ceño se frunció en concentración durante una gran cantidad de tiempo la noche anterior antes de pensar en cuales eran realmente las posibilidades. Aún no podía entender como él podía mantenerla lejos, ella era brillante, luminosa y hermosa. Si Sasuke no podía verlo, entonces ella sería sometida a mucho dolor, al diablo si él sabía algo de eso. ¿Realmente no la quería, no se había nado cuenta o no lo había notado en lo absoluto? No tenía idea de como podía enterarse de todas esas cosas con el tiempo que tenía. No era como si sólo preguntarle funcionaría.
Y luego, como si hubiese sido iluminado por un destello, lo tuvo claro.
Sasuke quería que Sakura volviera a Konoha. ¡Por supuesto! Al menos sabía que honestamente se preocupaba por ella. La amenaza de llevarla de vuelta a casa lo complacería incluso si existía la posibilidad de que lo entristeciera. ¿Pero qué había acerca de cualquier otro? ¿Qué si fuera otro lugar que no fuera su hogar? Después de todo, el siempre estoico Sasuke había elegido sacar a Sakura de Sunagakure y que actuara en contra de su naturaleza ermitaña le decía lo suficiente. Incluso sin quererlo, sabía que lo que los conectaba a la aldea era una especie de cordón umbilical. Sasuke no podía deshacerse de el aunque pusiera un mundo de distancia; el que pusiera tanto empeño aunque fuese inconsciente de mantener a Sakura en Konoha le sugería que su deseo real no era mantenerla lejos. No realmente, porque no existía una distancia real que pudiese poner entre la aldea-lo que allí residía- y él. Por otro lado, si Sakura se alejaba de Konoha, existía una separación real, certera, que no podría remediar a no ser que la cruzara para deshacerse de ella. Sasuke parecía querer evitar una cosa tanto como la otra
No era como si pensara que si se tratara de otra situación o persona de hecho algo así sería una buena idea, pero si existía alguna posibilidad tan ligera como fuese de poder ver a Sasuke atravesando emociones como esas él la aprovecharía. Ya estaba ignorando la voz en su cabeza que le decía que era un plan estúpido y que ni siquiera iba a funcionar, porque sabía que no era suya, sino la conciencia de Kurama que se manifestaba entre su sueño.
Fue por eso que justo después de reunirse con Sasuke y pedirle que fuesen a buscar a Sakura, topándose con una sonriente Temari en la puerta de la habitación de descanso y encontrando con la vista a Sakura en medio de una conversación íntima con el escolta de Darui, pensó que había alguna clase de divinidad beneficiando y bendiciendo sus planes. Inicialmente, su plan había consistido en hacerle creer a Sasuke que Sakura pretendía quedarse en Kumogakure, pero en aquel momento le pareció una idea fantástica añadir la posibilidad de un conflicto sentimental al asunto. No era como si no lo hubiese pensado en un principio, pero durante la mayoría del tiempo no había tenido idea de como eso sería incluso una posibilidad. Ningún hombre se acercaba realmente a Sakura. Cuando aún eran adolescentes lo había notado y no había dejado de parecerle extraño hasta que Shikamaru se tomó la molestia de explicárselo: la cercanía que compartían, añadido al hecho de que fuera de dominio público su interés romántico en ella espantaba a muchos de los posibles pretendientes que Sakura pudiera tener, tal vez a excepción de Lee; la mayoría no quería meterse en problemas.
El paso de los años añadieron otros impedimentos al fenómeno que no tenían nada que ver con que fuera el interés del chico de la bestia. Sakura había logrado añadir sus propios obstáculos, tenía un carácter legendario, no era propensa a soportar tonterías y como Ino se había preocupado en advertirle una vez en su presencia, era amenazadoramente poderosa. Tenía un buen depósito por cuenta propia, además de las figuras de poder que la rodeaban. Tsunade podía hacer sentir a cualquiera como una pulga con sólo una mirada e incluso creía que Kakashi podía lograr que un par de los más cobardes se orinara en los pantalones. Siendo honesto consigo mismo, mucho de los chicos que hubieran querido cortejar a Sakura no podían costear todo lo que podría caer en su contra. Todo el tiempo, el hecho de que Sakura estuviera muy por encima de los estándares de lo mediocre lo benefició, incluso aún después de que renunció a sus intenciones románticas hacia ella. Después de todo, siempre había mantenido la esperanza, aún desde la época en cuando pensar en ello dolía, de que Sakura estaba destinada a estar junto a Sasuke. Ella estaba fuera del alcance de todos, pero jamás de él, el único con todo a su favor fundamentalmente por el hecho de que era el único que ella podía amar.
Aún en la actualidad nada había cambiado, aunque se dio cuenta de que esta vez no se trataba sólo de él. El que Sakura permaneciera tranquilamente alrededor del espacio vital de Sasuke alejaba de ella a cualquier hombre que quisiera acercársele. No había necesidad de que tuvieran un complejo de autoestima, para ser justos, Sasuke también podía ser bastante aterrador. El hecho de que hubieran encontrado Sakura en una conversación con un chico probablemente se trataba sólo de una nimia casualidad, pero esperaba por el bien de su engaño que no se apartara inmediatamente de Sakura una vez que se les acercaran.
-¿No es la mano izquierda de Darui?- Le preguntó casualmente, para iniciar. -¿Por qué Sakura tendría una conversación tan privada con él?-
Sasuke lo miró con esos ojos que le hacían fruncir el entrecejo, como si estuviera silenciosamente preguntándole si era idiota. -Porque trabajan juntos.- Respondió él con impavidez.
-Uh,- dejó escapar un murmullo desinflado. Obviamente no prestaba tanta atención como creía estarlo haciendo. Había olvidado que C también era ninja médico. -Aún así,- aún era su única carnada, así que debía salvar un poco de su dignidad. -Están fuera del laboratorio en el bar de descanso, ¿Por qué hablarían de trabajo fuera del laboratorio?-
-¿Por qué te importa tanto?- Preguntó Sasuke, mirándolo interrogativamente.
-¿Por qué a ti no? Sakura-chan es muy bonita y al estar por su cuenta puede atraer cualquier cantidad de tipos que podrían verla como una presa.- No es como si no hubiera pensado en ello en algún punto, pero se reiría mucho de cualquier estúpido que pecara al considerarla como tal. No obstante, para fines de la tarea, creyó que era el pensamiento correcto para plantar en él la clase correcta de preocupación. -Además, sólo míralo.- Incluso aunque había olvidado que era médico, aquello sólo resultaba un bonus sobre el gran shinobi que debía ser para que se tratara de la C, el tercero en el alfabeto de la cadena de poder en Kumogakure, sólo detrás de A, Bee y ahora Darui. Lo había observado antes con detenimiento. -Ella podría involucrarse en su juego si lo quisiera, él parece una buena mezcla de nosotros dos.- Era cierto. C tenía oscuros ojos afilados y cabello rubio en punta.
Sasuke lo miró de una forma en la que pensó que la semilla había sido plantada en la tierra. Luego, miró en dirección a Sakura y C. Su amigo apenas movía un dedo y apenas decía algo, pero no mucha gente podía expresar desprecio en una mirada como él lo hacía.
-...pero una vez que las células empiecen a dividirse entonces…- Sakura le hablaba al rubio sentado frente a ella y se interrumpió a si misma, ahora que su compañía había dejado de mirarla y atender a su charla parar mirarlos llegar. Sakura se giró para encontrarlos, de pie junto a la mesa. -Chicos,- saludó ella. Sus mejillas estaban moteadas de rosa que lo hizo pensar brevemente que la treta que pensaba colocarle a Sasuke podría no ser tan ilusoria. ¿Qué rayos?
-Hey C,- saludó él, ignorando a Sakura-quien protestó por ello- aún no podía conciliar el hecho de que alguien la hiciera sonrojar y que ello podría significar que se sintiera atraída a alguien que no fuese Sasuke, así que pasó de ella por su bien. -¿Qué haces aquí con Sakura-chan?- Aún estaba en su papel, decidido a obtener cualquier tipo de reacción fuera de Sasuke a cualquier costo.
-¿Cómo que qué hace aquí conmigo?- Preguntó ella, el entrecejo fruncido.
-Hey, Naruto-san,- respondió el rubio en una serena voz pareja. -Discutíamos algunos asuntos de la investigación y sobre el registro que Sakura-san pretende darnos antes de irse.- Bien. Él era un poco mayor que ellos, así que no perdería los estribos ante un intento de sana intimidación.
-¿Y cuánto tiempo tomaría eso?- Le preguntó, genuinamente curioso.
C pareció confundido. -¿Nuestra discusión?-
-Me refería a cuánto tiempo le tomaría hasta darte los registros antes de irnos.-
-¿Por qué estás siendo tan molesto?- Sakura lo regañó, el rojo de sus mejillas aún allí, aunque percibía que esta vez era obra de la vergüenza. -No lo sé. No he empezado aún y hay muchos detalles para poner en papel. Podría tomarme algunos días si trabajo sin parar.-
-Mencionaste antes que no había una misión prioritaria luego de la reunión.- C se dirigió a ella. -Estoy seguro de que no hay necesidad de sobre agotarse si concertamos un permiso con Hokage-sama para que trabajes en los registros de experimentación. Además, Orochimaru debería asistirte cooperando con el trabajo como parte del trato.-Podría haber sonreído allí mismo, ¡El hombre lo ayudaba más y más!
-Entonces lo que pretendes es retenerla aquí.- En ese punto, Sakura estaba demasiado conmocionada para hablar. Espió a Sasuke por la rendija del ojo y él lo miró de vuelta. Disfrutó que realmente pareciera tenso. -Me temo que tenemos un problema con es...-
-¡Detente ahora, Naruto!- Exigió ella, la vergüenza transmutada a su bien conocida furia, golpeando la mesa con la palma de la mano. -¡No sé que rayos está mal contigo hora mismo pero puedes dejar de hacer sentir incómodo a C con tus disparates fuera de lugar! Me quedaré tanto como quiera porque soy una adulta y este es mi trabajo hasta que yo desee dejarlo.-
No podía decir que su notable enojo no lo hacía querer dejar el asunto por la paz, pero Sasuke bien podría ser de piedra parado junto a él, sentía que estaba logrando un buen progreso con el asunto de los celos para abandonarlo ahora, así que le añadió más drama en lugar de eso.
-¡Vamos, Sakura-chan!- Intentó verdaderamente actuar desconcertado. -¿En serio quieres quedarte con este tipo?- Lo lamentó apenas un segundo después cuando Sakura extendió el brazo violentamente y él no fue lo suficientemente rápido para salir fuera de su alcance. Sakura se asió a su oreja con saña y aquello lo puso de rodillas inmediatamente, temeroso de que pudiese arrancarle el pabellón.
-Repito,- la hirviente furia roja se convirtió en ardiente y helada ira, sintió con miedo genuino. -No sé que sucede contigo ahora, pero vas a decirle a C que lo sientes en este mismo momento y dejarás de actuar como un loco.- Dijo ella.
Pequeñas lágrimas se acumularon en sus ojos a causa del dolor punzante en su oído. Estaba oficialmente, derrotado. -Está bien, está bien, lo lamento C.- Creyó ver en dirección del rubio, los ojos entrecerrados debido al dolor. Alcanzó a enfocar su cara y el pobre tipo parecía la personificación de la incomodidad. -¡Era un chiste, lo juro, sólo quería bromear!-
Una gota de sudor bajó por la frente del rubio. -Está bien.-
Cuando Sakura lo liberó celebró un momento sobre sus rodillas sólo sintiendo la sangre circular a través de su oreja, los ojos aún acuosos. Cuando pudo recuperarse, sosteniendo la oreja con ambas manos, echó un vistazo alrededor de la habitación sólo para comprobar que todos los miraban-a él-, especialmente notó a Kurotsuchi con una sonrisa burlona, así que se apresuró a levantarse.
Ahora que Sakura lo había reprendido, había vuelto a sentirse avergonzada de nuevo. -Lo lamento, usualmente no se comporta así.- Se excusó por él. -Sólo es un poco aleatorio a veces.-
En contra de lo que habría pensado de él, se rió un poco. Usualmente C era bastante serio y realmente se parecía tanto a Sasuke que no habría predicho que podía soltarse a tales expresiones. -No te preocupes.- Dijo él. -Puede ser muy aburrido por aquí sin alguien que bromee de esta forma.-
-Si,- se rió nerviosamente, rascándose la parte de atrás de la cabeza y alternando entre la mirada de advertencia de Sakura y la pétrea expresión de Sasuke. Había sido suficiente de tontear alrededor de Sakura, si iba continuar con su plan entonces eso había sido más que suficiente. Podía seguir alimentando temores en Sasuke ahora sin la necesidad de que pudiesen arrancarle ninguna parte del cuerpo. Sasuke estaba a punto de escupirlo, lo sentía. -De cualquier forma, lo lamento de nuevo. Realmente no quería interrumpir su trabajo, prosigan en lo suyo.-
Había empezado a revertir sus pasos lentamente y sólo se giró para irse cuando sintió a su amigo siguiéndolo. Ahora que estaba a su lado de nuevo, lejos de la ira de Sakura y la ligera sensación de humillación a la que se había sometido a si mismo al ser manejado como una muñeca de trapo por una chica siendo el futuro Hokage, le habló de nuevo.
-Sakura enloqueció, ¿No lo crees? Si realmente no le hubiera importado habría sabido que se trataba de una broma. Creo que de verdad puede gustarle.- Le comentó, brazos cruzados, la expresión como si estuviese seriamente analizando la situación. -El hecho de que él haya sugerido mantenerla aquí. ¿Estás bien con eso?- Se aventuró a preguntar, espiándolo por la esquina del ojo. Sasuke miró hacia el frente hasta ese momento, cuando sus ojos oscuros se dirigieron a él resultaron tan penetrantes como dagas.
-¿Por qué hiciste todo eso?- Su entrecejo estaba fruncido.
-Porque me preocupo,- Porque estoy tratando de hacer esto bien y sería más fácil si fueras tan fácil de leer como Sakura.
-Si te preocupa tanto lo que Sakura haga con su vida...- Empezó él, cierta frustración en su tono. -... ¿Por qué no te casaste con ella?-
En cuestiones de segundos procesó el hecho de que eran las primeras palabras que salían de su boca que lo hacían parecer celoso, y toda la satisfacción que podía haber obtenido de aquella pequeña victoria se hundió en un conflicto que hizo sonido en su cabeza. Había algo más allí, y le tomó algunos segundos más saber qué. Al principio, pudo haberse reído de si mismo por pensarlo, luego, al creerlo, de él. ¿Bromeas, no? Pero luego repasó que todas sus respuestas-que sólo parecían provenir de su sentido común hace poco- estaban dirigidas a descubrirlo a él y sus acciones acerca de lo que creía que supuestamente se desarrollaba en la interacción casual entre Sakura y C. Repentinamente, la forma en la que Sasuke lo miraba, que al principio parecía reproche, ahora estaba casi seguro de que se trataba de la emoción que estaba intentando sonsacar fuera de él, sólo que estaba tratando de arrancársela utilizando a la persona incorrecta como detonante. La respuesta se iluminó en su cabeza como una revelación y por alguna razón pensó que era razonable.
Sasuke estaba celoso de él.
Ellos habían mantenido cierto aspecto de esa rivalidad, pero incluso aunque era absolutamente estúpido de su parte pensar de esa forma a esas instancias; precisamente porque aún no lograba esclarecer si sólo se trataba de un vago resurgimiento de las emociones que los rodeaban cuando eran niños y eran sólo los tres, pretendía alcanzar la expresión más primitiva de lo que Sasuke estaba manifestando.
Por eso no intentó maquinar algo para volverlo una respuesta factible. La única forma de ver a través de Sasuke era ser quien verdaderamente era ante él, de esa forma él solía reflejarse de la misma manera. Así que como cada vez que quería obtener algo verdadero de Sasuke, rebuscó en el fondo de si mismo incluso las verdades que podría haber reprimido. Buscó por su verdad.
-Porque no era a mí a quien Sakura quería.-
Conocía su fama, pero en el momento no pudo evitar sorprenderse. Naruto era tan legendariamente poderoso como podía comportarse como un estúpido, pero el asunto resultó ser genuinamente divertido. La mortificación de Sakura acerca del comportamiento de su compañero, por otro lado, pudo haber pasado por tierna y maternal si no hubiese sido violentamente sobrecargada por el miedo que podía causar. A diferencia de los demás, él no creía que fuese una copia exacta de la Godaime. Sakura tenía un carácter dulce, de una naturaleza amable; en el poco tiempo que había estado trabajando con ellos las personas a su cargo se habían inclinado tanto a su profesionalismo como a la calidez que había irradiado hacia Kazuo y Tomohisa y su aversión a lo que consideraba injusto, sin embargo, algo que si compartía con su maestra era que ambas enmascaraban aspectos terroríficos de si mismas detrás de una destacable belleza.
-Da la impresión de que está enamorado de ti,- le comentó, justo después de que ella terminó su historia de como Naruto solía volverla loca cuando eran niños.
-Oh, no, está felizmente casado.- Respondió ella. Por supuesto que él lo sabía, el hecho de que Sakura luciera tan segura de que estaba en un error sólo debido al estado civil de su compañero hizo que añadiera otra definición a la imagen mental que había construido de ella. Ingenua. -Crecimos juntos y sólo había estado fuera de casa tanto tiempo hasta ahora. Sólo está actuando como un chico, estaba muy preocupado cuando me fui.-
Había leído los reportes, así que también sabía de antemano que Sakura había estado viajando y ayudando a Sasuke Uchiha con la primera etapa de la misión de experimentación. También, que los tres como equipo habían de hecho crecido juntos y tenido un desarrollo... Complicado a través de los años. Recordaba a Sasuke de la última reunión, un espectáculo bastante decadente. Al principio sólo le pareció un chico descarriado, pero supo que era una amenaza real cuando la mano de A cayó en el suelo frente a él. De hecho, lo recordó con detalle cuando las recientes insensateces de Naruto estuvieron bien lejos de su mente durante el momento en el que reparó que Sasuke permanecía allí, junto a ellos. Su pensamiento en aquel momento, recordó, fue que él se sentiría amenazado si hubiese sido a él a quien Sasuke miraba de esa forma, pero no era a él, sino a Naruto a quien miraba y algo en esa mirada le hacía querer espetarle al rubio que se detuviera. Que tuviera cuidado.
-Sasuke estaba ahí también,- añadió él. -¿Crees que ambos intentaron gastarte esa broma?-
-Sasuke nunca haría algo como eso. Probablemente sólo estaba allí para evitar que le hiciera demasiado daño a Naruto.- Dijo Sakura, con total seguridad. -No pienses nada extraño,- encontró extraño el hecho de que ella estuviera tratando realmente de hacerlo olvidar por la paz el asunto de Naruto estando enamorada de ella, lo que le decía que no estaba demasiado lejos de la verdad. -Hermanos. Los tres somos como hermanos.- Aquella no era una teoría no aceptable, pero las piezas no terminaban de encajar para él sin importar cuanto las forzara. Los tres tenían una forma peculiar de comportarse los unos con los otros.
Por alguna razón, no podía quitarse demasiado tiempo de la mente la mirada que Sasuke le había dirigido. Cada vez que lo recordaba, seguía queriendo decir detente.
-Tienes algo de tiempo para gastar,- informó Kakashi, -descansaremos durante la noche y partiremos a Konoha al amanecer.- Su maestro estaba sentado sobre la cama, la atención fija en los diversos pergaminos esparcidos sobre el edredón.
-Gaara y la abuela Mei ya se han puesto en marcha,- le comentó.
Kakashi asintió en respuesta. -Hemos estado aquí alrededor de una semana. Abandonar el país para un Kage implica dejar vulnerable a su aldea, es normal que quisieran regresar inmediatamente.- Como si pudiese ver la curiosidad que le generaba el no saber porque ellos no hacían lo mismo impresa en su rostro, lo cual no habría sido posible porque no apartó la vista de los papeles, explicó. -Gaara y sus hermanos son la mayor fuerza de Sunagakure, Mei y su escolta también; y aunque ambos tengan muy buenos ninjas en sus filas no todos podemos gozar del privilegio de relegar el cuidado de una aldea a un predecesor.-
-¿Tsunade-obaachan?- Su maestro volvió a asentir.
-Le pedí que regresara a la aldea tan pronto como hubiésemos partido y también que esperara nuestro regreso. Tengo la esperanza de que esté dispuesta a ser el respaldo que necesitamos con todo este asunto de Orochimaru.- Dijo él, y él pudo ver como Kakashi había antecedido ante la negativa de Sakura a continuar supervisando el proyecto. Suerte con eso, quiso decir. No creía que Tsunade quisiese ver a Orochimaru acabado, pero tampoco estaba seguro de que estuviese dispuesta a trabajar con él.
Aún estaba un poco confundido por la dirección que había tomado todo el asunto de averiguar si realmente existía cierto compromiso de parte de Sasuke hacia Sakura. Ahora que sabía que Sakura iba a quedarse en Kumogakure algunos días más, estaba incluso más tenso con la idea de que aún existiera la posibilidad de que una vez ellos se fueran Sasuke lo hiciera también-esta vez sin Sakura- y ella pudiera volver a encontrarse sola, sin saber exactamente a donde ir y con firmes intenciones de no regresar a casa. La idea de volver a mantener la incertidumbre acerca de lo que la ausencia de Sakura podía significar, como lo había hecho antes de que supiera que estaba junto a Sasuke era tan mal recibido que ahora más que nunca el asunto tenía toda su seriedad.
Era cierto que en un principio todo había sido sana curiosidad, luego, el fantasma de una preocupación real: que la imposibilidad de Sasuke de amarla pudiera lastimarla realmente. Ahora, era esa sensación de la que no podía deshacerse, aquella que le decía que a pesar de que Sakura fuera importante para Sasuke, él podría apartarla de su lado si llegaba a considerar que era una inconveniencia; si su presencia resultaba amenazadora para esas cosas que sabía que su amigo protegía, como su serenidad, la tranquilidad que le proveía el aislamiento y la soledad que le permitía la libertad de expiar lo que él mismo consideraba sus pecados, y que para Naruto no era más que abandonar en cada uno de sus viajes los fantasmas que lo seguían y no le permitían regresar.
Recordó lo que le había dicho en aquella conversación, -¿No la quieres a tu lado, Sasuke? ¿No estás feliz de estar junto a ella?- y también claramente su respuesta. -Sakura necesita estar en Konoha.- había sonado frustrado, incluso enojado con él por haber permitido que ella se fuera, de haberla dejado llegar hasta él. Así mismo, lo que hacía un par de horas había interpretado como una acusación movida por los celos, una vez que colocó todo lo demás en perspectiva podía tomar un significado distinto. ¿Qué si Sasuke le había preguntado eso sólo para saber por qué no se había hecho con ella? ¿Por qué no se la había sacado de encima, a ella y a ese amor del que había renegado tanto en el pasado? Había dejado de divertirlo el asunto cuando las dudas se arremolinaron en su cabeza y había empezado a sentirse realmente cabreado. Menudo idiota. Sakura tenía tan poca culpa de haberse enamorado de él como Sasuke de todo lo malo que le había sucedido.
Le molestaba el hecho de que todo el tiempo pareciera como si le pesara la responsabilidad-que al menos sabía que tenía- con Sakura, ahora que se le presentaba. Sobre todo porque no se trataba sólo de él, ella había tomado responsabilidad y lidiado con todos los errores que Sasuke había cometido cuando era más joven, él mismo lo había hecho. Todo el tiempo se trató acerca de los tres y de como sin importar qué estaban junto al otro cuando uno lo necesitaba; aún no podía dejar de auto lapidarse por haber ignorado el hecho de que Sakura lo necesitaba, tanto como para creer que irse de la aldea-por cualquier otro motivo que no fuese alcanzar a Sasuke, lo único que ante sus ojos podía justificar tal decisión-era su única opción. Pero jamás, jamás se haría a un lado mientras supiera que Sakura necesitaba de él, y la única forma en la que realmente creía no lo necesitaría sería sólo que fuese el mismo Sasuke quien estuviera allí. Que él quisiese desembarazarse de ello lo hacía querer bufar todo el aire de sus pulmones, lo hacía querer estamparle un puñetazo en la cara.
-¿Sucede algo, Naruto?- Preguntó su sensei, finalmente apartando la mirada de los papeles que sostenía y dirigiéndola al puño que se había vuelto su mano. Sus dedos se extendieron inmediatamente ante el escrutinio.
Sacudió la cabeza en negativa, intentando al mismo tiempo-infructuosamente- apartar la expresión tensa de su rostro. -Creo que volveré al anochecer, no te preocupes por mi, Kakashi-sensei.-
Cerró la puerta de la habitación de su maestro sin siquiera echarle un vistazo a su cansada expresión de '¿Por qué habría de hacerlo?' Una pared separaba la habitación de Kakashi de la contigua, sólo estuvo a dos pasos de la siguiente puerta. Dio dos golpes sordos a la puerta hasta que sintió movimiento dentro de la habitación y la puerta se abrió lo suficiente para revelar la mitad del rostro inexpresivo de Sasuke.
-Sólo Taijutsu, nada de trucos.- Sentenció Naruto.
Utilizó su brazo para sacar limpiamente la prenda por encima de su cabeza, la cual dejó a un lado. Notó como el rubio se abstrajo un par de segundos en la visión de su brazo izquierdo cercenado, justo encima del codo. Después de eso lo imitó, cuando se deshizo de la chaqueta naranja también hizo lo propio con las vendas que le cubrían el brazo derecho, de un color distinto a de las extremidades que verdaderamente le pertenecían. Las células de Hashirama debían de haber terminado respondiendo bien a la implantación desde que Naruto estaba tan confiado de utilizar el brazo prostético en una pelea mano a mano.
En contraste a él, debía lucir relajado. La tensión de Naruto era tan obvia que sólo por la naturaleza de los golpes a su puerta había sabido que se trataba de él. No deseaba verlo, pero no había una justificación real para ignorarlo. Ya había conciliado la mayor parte del hecho de que su actitud con todo el asunto referente a Sakura de hacía un rato lo había irritado bastante y por alguna razón Naruto lo había hecho enojar hasta colocarse a si mismo en una situación cuestionable, a meterse en asuntos que no le incumbían y que debía terminar de convencerse que realmente no le importaban-a pesar de que era precisamente lo que ellos habían causado siempre.- Aceptar aquella forzada sesión de entrenamiento sin sentido era su forma de demostrarle que había dejado de darle importancia al asunto y también de ayudar a drenar toda la tensión que había venido acumulando y que obviamente rebosaba de su amigo.
Naruto fue el primero en tomar la ofensiva, un golpe esquivado y otro interceptado en el camino directo a su rostro. Lo que en este tipo de casos solía ser un calentamiento leve ascendió bastante rápido a una serie de combos violentos. Eludía la mayor parte de los golpes, pero aquellos que debía bloquear le hicieron medir un aproximado de la fuerza que el rubio le estaba imprimiendo a cada puñetazo. Giró para tomar distancia, pero Naruto la cerró en cuestión de segundos, y si no hubiera saltado hacia atrás él habría cumplido su cometido de estampar la punta de su pie en la barbilla. Siempre que lo hacía fallar un golpe lo oía chasquear con la lengua, y se dio cuenta de que no había dejado de tomar la posición defensiva porque estaba analizando mucho más que sus golpes. Después de un rato, cuando había llegado a atinarle dos puñetazos, uno en el hombro izquierdo y otro en el flanco derecho pudo ver que a cada golpe acertado Naruto se esforzaba más en el siguiente objetivo. No fue hasta que su primera ofensiva le dio directo en el estómago que el rubio le dio un espacio para preguntar -¿Qué te sucede?-
Obviamente estaba molesto, pero pareció mucho más molesto una vez se lo preguntó. Cuando se detuvo, a dos brazos de distancia, se irguió en su totalidad y se cubrió los ojos con una mano, en un gesto para tratar de calmarse. Cuando volvió a mirarlo, quien lo miraba de vuelta era el serio diplomático que Naruto había demostrado que también podía llegar a ser.
-Voy a llevármela a casa.- Dijo él, y no necesitó preguntar de quien estaba hablando. Había cierta mordacidad en su tono que no le gustaba.
Su vista se agudizó, pero su tono fue tan mesurado como siempre. -Bien. ¿La has convencido?-
Él sacudió la cabeza velozmente, como si se resistiera ante su propia negativa. -No. Pero es lo mejor para ella,- notó que Naruto parecía absolutamente convencido. -Haré lo imposible para hacerla entrar en razón.-
Sabía que todo este tiempo había estado tratando de enviar a Sakura a Konoha para bien, pero la actitud de Naruto hacía que la posibilidad en lugar de aliviarlo, lo tensara. No parecía lo correcto. Para medir sus alcances, preguntó, -¿Y qué si sin importar lo que hagas Sakura no quiere regresar?-
Vio el rostro de Naruto crisparse de nuevo hacia la frustración, su tono había perdido también la neutralidad. -Dije que haré lo imposible.- Sentenció él. -Voy a llevarme a Sakura de vuelta a Konoha.- Enfatizó.
Su entrecejo se frunció. Naruto no dejaba de referirse a Sakura en posesivos, como si le perteneciera. -No sigas actuando como un idiota, Naruto.- Espetó. -Sakura no es un objeto que puedes esconder debajo de la capa y llevarte cuando te plazca, no tienes derecho,- le recordó, él no pareció complacido. -No puedes obligarla a volver si no quiere hacerlo. Incluso si lo intentaras, me gustaría ver como demonios lo conseguirías.- Dijo, sin ningún ápice de diversión.
-No me importa,- admitió, testarudo. -No importa si tengo que rogarle, imponerle una misión o incluso luchar con ella.- Naruto sonaba tan honesto que le tomaba segundos procesar por qué diablos actuaba de la forma en la que lo hacía. ¿Era debido a esos celos idiotas? -En lugar de decir nada, deberías ayudarme ¡Tú también quieres que vuelva, y francamente es lo mejor!-
No entendía razones, si pretendía seguir intentando hacer que comprendiera los mismos argumentos que se negaba a razonar sería una pérdida de tiempo. -Quiero que vuelva.- Le dijo. -Pero no puedo forzarla, sólo puedo alentarla que lo haga. Lo hará en algún punto.-
Naruto estaba furioso. -¡No seas imbécil, Sasuke!- Gritó él. -¡Sakura está enamorada de ti y lo único que ha querido toda la vida es estar a tu lado! ¡Nunca se irá por su cuenta!-
-No puedo corresponderle.- Se serenó al decirlo, Naruto lució descorazonado. -Cuando lo comprenda, se irá.-
-No entiendo…- El rubio arrastró las palabras. -No entiendo como puedes librarte del asunto tan fácilmente. Alimentas su amor cada día con tu presencia y para librarte de Sakura como pretendes seguro un día sólo harás algo para deshacerte de ella, algo que la haga sufrir.- Aún había algo de molestia a su alrededor, pero sus acusaciones parecían un intento de comprender la situación. Por su parte, que estuviera en lo correcto instalaba en él una especie de sensación agobiante que al mismo tiempo alimentaba su propio enojo. -La sigues viendo como si fuera una inconveniencia en tus planes, sólo le tienes paciencia porque te sientes responsable, pero realmente no te importaría herirla para sacarla de tu camino.- Y tal vez fue la forma en que lo dijo, tan cruda y real que se materializó frente a él, que mientras la molestia de Naruto parecía apagarse gradualmente en una asentada tristeza, su propia ira se alzaba.
Era cierto, todo lo que decía de alguna forma iba más allá de eso y al sentirse incapaz de explicarse su frustración escalaba por encima de la verdad. ¿Con qué derecho? Naruto no podía entenderlo. No existía otra forma, y si era cierto que estaba dispuesto a herirla él no tenía idea de cuanto se lapidaría por ello. Todo era por ella, porque a pesar de lo que Naruto pudiese creer sabía que estaba irrevocablemente ligado a lo que le ocurriera a Sakura. Le debía la vida y la muerte, y por ello estaba determinado a hacer todo lo que estuviera a su alcance para asegurarse de que tuviera una buena vida y eso objetivamente estaba lejos de todo el daño que pudiese llegar a causarle, cerca del único lugar en el que podría estar realmente segura, su hogar.
»Estás ciego si no puedes verla.- Le espetó el rubio. -Si realmente pudieses hacerlo su dolor te parecería insoportable.- Lo dijo como si en ese mismo momento ella y su dolor fuese todo lo que pudiera ver, y la visión le pareciese algo insuperable.
¿Qué sabía él lo que podía ver o no? Sus ojos estaban malditos, podía verlo todo mucho mejor de lo que lo hacía. Había despertado durante semanas y lo primero con lo que se había encontrado era con su rostro, estaba familiarizado con cada una de sus expresiones y gestos, la predecía, conocía a Sakura. Hacía semanas Naruto podría haberle reprochado su ceguedad con respecto a ella con éxito, pero ahora sabía que era él único en algún tiempo que la había visto de verdad. Se había hecho con su mente e incluso había alcanzado a tocar esa parte de su consciencia que se separaba de ella en la oscuridad; sabía a qué le temía, qué amaba y no sólo sabía qué le dolía, había sentido su dolor. Lo que Naruto pudiese imaginar sobre su dolor resultaba obsoleto, y aquello le hizo esbozar una sonrisa irónica. Se maldijo a si mismo el día que la trajo consigo desde Sunagakure y selló su maldición con la sangre que le había hecho derramar al haberla herido. Desde entonces, lo que había sido una visión recurrente, rezagada, se había afirmado en una constante. En la luz y en la obscuridad, Sakura era lo único que podía ver. Incluso en su ausencia, estaba tan seguido presente en su mente que a menudo debía hacer un esfuerzo consciente para omitirla.
Naruto sólo podría entender algo así si se tratara de él, porque era su amigo el único qué había visto lo que habitaba dentro de él y a si mismo, tal vez él se trataba de la única persona que realmente había alcanzado a ver dentro de su cabeza. Ambos alcanzaron esa conexión donde era inevitable que el otro entendiese bien lo que sentía, pero sabía que Naruto no tenía un vínculo tan fuerte con Sakura. Realmente el rubio no tenía idea de que en el mes que ella había pasado lejos, él hubiese podido crear un vínculo parecido con ella y por alguna razón estaba ansioso por averiguar cómo reaccionaría si lo supiese.
-¿Por qué coño te ríes? ¿Te parece divertido?- Nuevamente, Naruto volvía a estar iracundo.
Su expresión volvió a ser pétrea cuando eligió a hablar de nuevo. -Hipócrita.- Le espetó, mordaz. -He estado dispuesto todo este tiempo a causarle el daño que fuese necesario a Sakura, a desechar sus sentimientos si eso me aseguraba su bienestar.- Confesó. -Sé exactamente el dolor que le causaría incluso después de que estuviera fuera de mi vista.- Naruto lo insultó a la distancia, pero lo interrumpió. -Pero tú,- lo señaló. -Te jactas de poder verla y entenderla tan bien, pero ella no estaría aquí en primer lugar si realmente lo hubieras hecho cuando aún estaba en Konoha y no se había ido de allí. Te puedo asegurar que la idea de buscarme no fue lo que realmente la sacó de la aldea, aunque odie la idea ella habría seguido esperándome allí. Te desentendiste de la agonía que sintió durante meses, de su soledad. Pasaste frente a ella sin notar que cada vez que te dignabas a levantar la mirada para verla de nuevo lucía siempre más infeliz. La apartaste a un lado con tu nueva vida y sólo te preocupaste cuando estuvo demasiado lejos como para que tú pudieses intervenir.- A ese punto, podía ver al rubio temblar.
»¿Qué pretendías?- Le preguntó, sólo en ese punto realizando cuanto desdén colocaba en sus palabras. -¿Qué significaba Sakura realmente para ti? ¿Cuándo dejaste de ser su amigo...?- Resultó extraña la sensación, la manera en la que la pregunta escoció en su pecho y se esparciera como veneno alrededor. -¿...Cuando te diste cuenta de que no podías tenerla como realmente deseabas?-
-¡CÁLLATE!-
Un golpe, seguido de un par más. El sabor metálico de la sangre le inundó la boca y el color rojo se expandió en su mente, empujándolo a devolver con la misma fuerza, a golpear con más saña. No podía dejar de reaccionar y tampoco podía dejar de sentir aquel escozor en el pecho, no podía dejar de hablar.
-Tú no entiendes nada,- le escupió. -No lo has entendido incluso antes de que Sakura se fuera de Konoha. ¡Tú la dejaste venir hasta mi!- Reclamó, con toda la rabia que podía sentir por ello, porque Naruto también tenía la culpa de que Sakura llegara a su lado y hubiera podido herirla de esa manera, porque si no podía perdonárselo a si mismo tampoco podía perdonárselo a Naruto. -¡Ahora pretendes volverte un completo estúpido porque hago lo que creo necesario para devolverla a nuestro hogar, aunque creas que es lo peor que podría hacerle no lo es y en definitivo es mejor que intentar obligarla a hacer algo que no quiere! ¿Has pensado al menos durante un momento que estar lejos de Konoha al menos durante este momento es lo que ella necesita? ¿A qué le temes, Naruto? ¿A que se largue de Konoha y sea feliz lejos de ti?-
-¡Deja de decir mierdas estúpidas, Sasuke!- No le importaba que estuviera tan molesto, porque él se sentía exactamente igual. -¡Lo único que quiero es que regrese al lugar donde ella siempre fue feliz! ¡Donde tiene una familia, un montón de amigos que la quieren y personas que necesitan de ella y la valoran por lo que realmente es!- Cuando resopló en respuesta, alcanzó a darle un puñetazo en la mandíbula. Se defendió, pero Naruto tampoco podía dejar de gritar. -¡Realmente queremos que regrese! ¡Sus padres, sus amigos, sus compañeros! ¡La única razón por la que me empeño en hacer algo tan radical como para querer llevarla a la fuerza es porque tú eres el único imbécil en el que realmente confío, y lo único que tú realmente quieres es enviarla de vuelta!
»¡No entiendo como no puedes amarla también, pero jamás sería capaz de juzgarte por eso! ¡Lo que odio e intento evitar a toda costa es que si puedo hacer que regrese antes de que la lastimes haré lo que sea, porque pasé toda la vida lastimándola sin quererlo sólo para hacerte regresar a la aldea y ahora le debo demasiado...!- En su mente, pudo completar lo que había dejado suspendido en el aire con sus propios pensamientos al respecto. Porque en aquel momento también podía entenderlo como nadie, sólo que justo allí, aquello le molestaba más de lo que le aliviaba que alguien pudiese compartir una deuda de vida como esa.
No supo a qué punto estaba dispuesto a echarle en cara su error hasta que estuvo consciente de lo que diría. Lo empujó para apartarlo, Naruto trastabilló. Sin embargo, nada de la rabia con la que le había gritado hasta entonces alcanzó a expresarse de nuevo desde su boca. En su lugar, la sensación de escozor venenosa y estimulante se transformó en un vacío frío y ligeramente doloroso que se extendía desde las profundidades de su ser. -Es demasiado tarde.- Le dijo. -No puedes evitar que la lastime porque ya lo hice de una forma que cualquier cosa que pretenda hacer para alejarla no significará nada en comparación.-
-¿De qué hablas?- Por primera vez, Naruto dejó de parecer enojado. En su lugar, había intercambiado el enojo por la preocupación.
-Tuvimos una pelea.- Dejó la confesión en el aire, para que el rubio fuese capaz de conjeturar y asimilar las cosas por su cuenta. En aquellos segundos, se mostró mucho más pálido. -Habría matado a Sakura de no ser por el Byakugō.- No comprendió cuanto le afectaba decirlo en voz alta hasta que no miró hacia bajo, hasta su mano, ligeramente tremulante en contraste a su voz firme. Naruto no fue capaz de articular palabra, pero le explicó al ver la confusión en sus ojos. -La atravesé con el Chidori en el medio del pecho. No habría tenido ninguna oportunidad.-
El que Naruto guardara silencio había sido sorpresivamente insoportable. Quería que se enojara, que volviera a cargar contra él porque esta vez le permitiría darle una paliza sin intervenir, sentía que lo merecía. Pero enfrentarlo en silencio, con esa mirada incrédula lo molestaba, porque no era algo de lo que podía defenderse.
-¿Por qué luchaste contra ella?- Preguntó finalmente, la voz distante. Fue su turno para guardar silencio, porque a pesar de haberle confesado lo que había hecho no tenía idea de como explicar qué lo había hecho enfrentarse a ella. ¿Había sido porque quería neciamente quedarse a su lado? En aquel entonces, recordaba que Sakura le había dado una razón que le había parecido razonable, pero no podía alcanzarla aunque rebuscara en su mente, como si aquello no tuviera importancia en lo absoluto. Ella estaba empeñada en ayudarlo y lo único que podía justificar que hubiera accedido a utilizar tales métodos era porque se le acababan las opciones. Sakura era una amenaza. Como si hubiera roto un encantamiento, Naruto lo miró fijamente. -Le temías.- Dijo, como si eso lo sorprendiera, y el mismo lo hizo también. -No era suficiente darle la espalda, sabías que no serviría con Sakura. Pero aún así, no hubieras peleado contra ella si hubieras creído que tenía alguna posibilidad...Alguna posibilidad de cumplir su cometido.-
Escucharlo resultó tan verdadero que no pudo evitar ponerse a la defensiva. Él sólo había querido evitar que ella se hiciera daño con lo imposible, no había luchado contra ella porque pensara que tenía alguna posibilidad. ¡Ella no la había tenido! Pero, sin que hubiera podido hacer algo, Sakura de hecho lo había conseguido. Tal vez no de la forma que realmente deseaba, pero se había inmiscuido dentro como una enfermedad y había luchado tanto por deshacerse de ella que finalmente se había resignado a dejar de hacerlo, esperando que se retirara por su cuenta. Sakura había ganado parte de su batalla, pero no quería pensar en que alguna vez habría considerado la posibilidad de que lo hiciera.
-¡Cierra la boca!- Le gritó, la molestia elevándose de nuevo. -¡Si hubieras servido para algo, si realmente hubieras querido evitar todo esto pudiste haber hecho lo que tus sentimientos te dictaban!- Recriminó, y pudo ver como Naruto lo miraba con ojos cada vez menos molestos. -¡La has amado toda la vida y no hiciste absolutamente nada, te rendiste y ahora te preocupas por lo que pueda ocurrir con sus sentimientos cuando pudiste haberte encargado de cuidarlos tú mismo! ¿Por qué?-
Pasaron unos segundos antes de que se dignara a contestar, sereno. -Ella siempre fue tuya, Sasuke.- Dijo el rubio, y aquella sensación pesada volvió a hundir su molestia momentáneamente en el olvido. -Yo nunca tuve ninguna oportunidad real.- Quiso refutar, pero él continuó evitando que lo hiciera y no pudo decir nada más. -Puede que pienses que tuve todo el tiempo del mundo para lograr que ella me quisiera, y puede que haya sido así. Aunque me fui dos años de la aldea estuve junto a ella casi todo el tiempo en el que no estuviste, pero ni siquiera todo ese tiempo fue capaz de ayudarme, nada podía. No creo que a Sakura le haya tomado demasiado tiempo enamorarse de ti, pero desde que lo hizo, nunca dejó de amarte.
»La amo, realmente lo hago.- Dijo él con arrolladora sinceridad. No tienes derecho. -Todo este tiempo sólo he querido su felicidad, así que aunque la amaba nunca dejé de alimentar sus esperanzas con respecto a llevarte de vuelta, porque sólo quería que fuese feliz. No fue hasta que te fuiste después de la guerra y seguía esperando que volvieras por ella que me di cuenta de que puede que yo la amara, pero no como ella lo merecía. Yo no estaba dispuesto a luchar por su afecto. Lo único que verdaderamente deseaba era que volvieras a reunirte con ella, porque creo que siempre supe que no había forma de que ocurriese de otro modo y que mi amor hacia ella sólo se debía a alguna especie de atracción unida a nuestro vínculo. Nunca había estimado ni había sido tan cercano a otra chica, pero cuando realmente me fijé en Hinata me di cuenta de que había una persona por cuyo amor si estaba dispuesto a luchar.
»¿La has visto? La manera en la que Sakura es a tu alrededor, el hecho de que aunque estuviera tensa todo este tiempo por el embrollo de Orochimaru de igual forma estaba más tranquila y feliz de lo que la había visto en mucho tiempo. Cuando la veo sonreírte, sólo puedo pensar 'Vaya, Sasuke, es tuya.'- Se rió sin ganas, como si en otro momento aquello hubiese podido causarle gracia pero actualmente no fuese capaz de reírse de nada. -Cuando salió de Konoha estuve preocupado todo el tiempo hasta que se encontró contigo, desde entonces mis preocupaciones se evaporaron. Sabía que tú cuidarías de ella y también sabía que Sakura haría lo necesario para ser feliz.- Pudo leer en su mirada, «¿A qué costo?» y se sintió verdaderamente culpable. -Te conozco, Sasuke. Nunca has aceptado la verdad hasta que ya habido tanto daño hecho como para convencerte de que sin importar cuanto lo evites es real porque no existe forma de que la cambies. Es lo que pareces estar haciendo con Sakura.-
-Lo que sea real o no no tiene importancia.- Le respondió. «Es tuya, Sasuke.» -Después de todo lo que…-
-Yo también la lastimé.- Naruto lo interrumpió, prediciéndolo. -De muchas formas, incluso físicamente. También fue un accidente. Dejé salir demasiadas colas en una misión y no tuve consciencia de lo que había sucedido hasta que Sakura me hizo recuperar el conocimiento,- la memoria parecía atormentarlo realmente, y él tuvo un vago recuerdo que Sakura se había esforzado por omitir de sus recuerdos. -Intentó ocultármelo, pero me lo contaron de todos modos. Aunque me avergüence, algunas veces el daño fue consciente. Te puse a ti por encima de ella y fue por eso que aquella vez intentó ir sola a asesinarte... Tantas otras veces, en las que pude haberlo hecho y no tengo ni idea, puede que haya logrado lastimarla casi tanto como tú. ¿Y sabes qué? Nunca he podido evitar que me quiera como siempre lo ha hecho. Mucho más que algunos, pero nunca tanto como a ti, que la has dañado por igual.-
Estaba seguro de que había lastimado a Sakura infinitamente más que lo que Naruto decía haberlo hecho, que él sólo estaba tratando de conciliarlo con eso.
-No merecemos su amor, ninguno de los dos.- Naruto lo apuntó con el dedo. -Y tú puedes llenarte la boca diciendo que tampoco lo quieres, pero no podrías engañarme a mí aunque quisieras. ¡La certeza de que ella nos quiere a pesar de todo es lo único que evita que no seamos miserables con todo lo que ha pasado! También puedes tratar de convencerte todo lo que te de la gana de que eres capaz de continuar alejado de ella, pero, ¿Tienes idea de por qué me casé?- Preguntó, de la nada, y no podía decir que sabía mucho más de lo que había alcanzado a decirle durante esa conversación. -Porque cuando veo la verdad, Sasuke, no intento pelear contra ella para vencerla porque no le temo. La acepto.-
-¡Deja de ser tan imbécil, Naruto!- No entendía cómo podía hacer siquiera una insinuación como esa. ¿Cómo podría él apropiarse de algo así? Él no tenía nada, nada que no pudiera dañarla. No luchaba por si mismo, luchaba por ella. -Yo nunca podría hacer feliz a Sakura. No soy capaz de sustentar esa felicidad, no podría darle estabilidad, una familia ni ninguna de esas cosas que ella tiene en Konoha.- No entendía como Naruto creía que nunca tuvo una oportunidad contra él, cuando él ni siquiera podía jactarse de sus virtudes. Nunca había sido tan bueno como él. Naruto no había intentado matar a nadie que amase, había luchado por las razones correctas, había arrancado de si todo lo que estaba podrido y aunque su familia también había sido destruida, él los había sacado del olvido hasta la luz del sol y gozarían de una gloria infinita. ¿Cómo? -¡Mi linaje está maldito! ¡La he dañado como nadie y probablemente he sido la única razón por la que alguna vez ha sido miserable en su vida! ¡Jamás la he querido tanto como tú o Lee, jamás la he salvado como ustedes lo hicieron!-
Naruto esbozó una leve sonrisa, pareció encontrar satisfacción en su arrebato. -Cuando éramos niños, sin importar que tuvieras un humor de perros, nunca pude quitarme la idea de la cabeza de que Sakura te importaba más de lo que admitías. Era decepcionante que me esforzara tanto por agradarle cuando tú hacías prácticamente nada y lograbas maravillarla, cuando lo cierto era que simplemente tú la comprendías lo suficiente como para decir lo que necesitaba escuchar.- Hizo una pausa. -Demonios, ya cierra la boca. Te he visto arriesgar la vida por ella incluso desde entonces muchas veces hasta ahora y tu familia no tiene absolutamente nada que ver en esto. ¡Tú y yo sabemos que Itachi se aseguró de limpiar con su propia sangre todos los pecados de tu clan!- Al decir eso, Naruto estuvo molesto nuevamente, él sólo se permaneció estupefacto. -Es por todo esto y más que todo lo que me gritas me parece un montón de excusas inútiles. ¡Estás tratando de convencerte a ti mismo, y me atrevería a decir que te lo repites tantas veces que incluso te lo tragas!-
Tenía el entrecejo fruncido, pero era incapaz de volver a acusarle con los argumentos que había utilizado antes. Ni siquiera creía que argumentar cualquier cosa fuese lo correcto, porque todo parecería fútil ante sus ojos. -Tú pudiste haberla hecho feliz,- lo sabía, desde el fondo de su ser. Naruto tampoco era capaz de engañarle. Seguía, ciegamente, creyéndolo capaz. Ahora sabía que le tenía un poco de rencor por haberse casado, si hubiese luchado, Sakura lo tendría y eso sería lo mejor para ellos dos, lo mejor para él. Lo acusó con la mirada, no me hables de excusas.
-Escucha bien, Sasuke.- Dijo Naruto con seriedad. -Incluso si Sakura hubiese llegado amarme, parte de su corazón se habría quedado contigo a donde sea que te hubieses ido. Si morías, parte de ella habría muerto contigo. Cuando te salvé, lo hice porque eres mi amigo. Pero lo hice por ella también, no podía permitir que muriera su felicidad, porque siempre supe que tú eras lo mejor para ella y ella lo mejor para ti.- En eso, obviamente, compartían una opinión completamente opuesta. -Lo hice porque la amaba, ¡Por mis propias razones egoístas también! No sólo quiero ver a Sakura feliz, siento que le debo la felicidad. Te ayudé a regresar de la oscuridad con el objetivo de que tú también llegases a ser feliz, Sasuke ¡No te atrevas a perderla, bastardo, porque si lo haces, nunca te lo perdonaré!- El rubio lo apuntó con un dedo.
»¡Puede que tú no la merezcas, pero ella merece ser feliz después de todo lo que ha pasado con nosotros, y su felicidad no es otra más que tú! ¡Eres tan malditamente suertudo que si no puedes entenderlo entonces incluso me alegraré de que la pierdas, pero te lo juro que jamás te lo perdonaré!- Estaba gritando tanto, que a cada palabra se quedaba sin aliento. -Sin importar lo que hagas, seguiremos siendo amigos, Sasuke.- La emoción que lo había embargado hasta el momento mermó hasta algo parecido al abatimiento. -Sin importar si eres lo suficientemente ciego como para no corresponder al amor de tu vida. Pero lo único que te exijo es que independientemente de la decisión que tomes, no la hagas infeliz, también necesito que me prometas que la llevarás de vuelta a casa.-
No fue hasta que Naruto se sentó en el suelo que se dio cuenta de que tenía un aspecto horrible. Allí donde había golpeado empezaba a inflamarse y sangre le corría por las comisuras de los labios. Desde arriba parecía un niño amorfo y eso le trajo bastantes recuerdos. Siempre había sabido que Naruto amaba a Sakura, pero él había visto detrás de todo su molesto discurso, así como temía que varias cosas que había mencionado fueran cosas que el rubio podía ver dentro de él y él mismo no podía hacerlo. No tenía dudas de que Naruto hubiera sido capaz de 'pelear' por el amor de Sakura contra él porque era lo que precisamente había hecho hace un momento... Él no había considerado que no valía la pena, había creído que valdría la pena sacrificarse y no hacerlo. Naruto había renunciado a Sakura para que a su parecer, él tuviese una oportunidad de ser feliz. Ahora, más que nunca, creía que Naruto era un idiota.
Cuando se desplomó frente a él, fue consciente de su propio estado físico. Se limpió el hilillo que le bajaba de la nariz y supo que no debía verse mejor que Naruto. Aún repasaba el hecho de que hacía algunos minutos lo había golpeado con bastante del odio que podía sentir y al mirarlo en ese momento no le cabía duda de que la razón por la cual estaba resentido con Naruto era porque realmente consideraba que él era el mejor hombre que conocía; no creía reunir ningún mérito que pudiese justificar que lo considerara su mejor amigo. Estaba lo suficientemente consciente como para aceptar que aquello también debía sucederle con Sakura, quien se encontraba inequívocamente por encima de cualquiera de su clase y tampoco podía comprender como se sentía respecto a alguien como él... La vida no había sido justa para ninguno de los tres, pero por alguna razón Naruto seguía luchando para que lo fuera. Hasta ese momento creía haber estado seguro de estar realmente diciendo lo que pensaba, pero si el cometido de Naruto había sido llenarle la cabeza de estupideces, había acertado.
-Sakura se horrorizará al vernos,- comentó mientras hacía lo propio limpiándose la sangre de la barbilla. Estuvo de acuerdo con él. Naruto se tomó unos segundos más, como si estuviera decidiendo de qué forma proceder. -¿Sabes, Sasuke? Desde que se me cerró el ojo por el puñetazo que me diste,- su ojo izquierdo estaba considerablemente hinchado y cerrado debido a ello, -pensé en el hecho de que aún con un ojo tú verías infinitamente mejor que yo. No creo que estés ciego, creo que tú también la ves perfectamente. Lo que realmente creo que evitas ver es a ti mismo, porque obviamente yo veo muchas cosas que tú no.-
»Espero haberte mejorado el enfoque a golpes.-
-Así que era por esto que debía preocuparme.- Mencionó Kakashi, que venía a su lado. Sakura se tomó unos segundos para asegurarse de que estaba viendo lo que estaba viendo.
Naruto y Sasuke estaban sentados en una misma camilla, ambos rostros hinchados y bastante magullados en general. Por lo visto, no habían permitido que nadie más los atendiera y por alguna razón no tenía duda de que se lo habían causado unos a otros.
-Denme una buena razón o les prometo que haré que esto duela,- les dijo con seria suavidad, el chakra curativo ya brillando en sus manos.
-Sasuke es un idiota.- Apuntó Naruto.
-Cállate, imbécil.- Silenció Sasuke.
Aquel simple intercambio le trajo recuerdos de tiempos agradables y también causó que apretara los labios para evitar reírse. No había sido en absoluto un argumento convincente, pero había sido suficiente como para que colocara las manos en ambas mejillas y se asegurara de ser tan delicada como de costumbre. -Tontos.- Les riñó, y parte de ella se sintió bien de que esta vez no fuera sólo Naruto a quien se lo hiciera. Si de joven las cosas no hubieran salido mal imaginó que esa hubiese sido su rutina, que algún día habría llegado a sobrellevar el amor que le tenía a Sasuke y se habría vuelto lo suficientemente cercana a él como para que no le escandalizara reprenderlo como lo hacía con Naruto. Al crecer, mientras hubiera aumentado la exigencia de los entrenamientos y los retos se agudizaran, cuando el Equipo Siete hubiese sido desmantelado para tener otros tutores, siempre habrían podido reunirse a la hora de la cena, o mientras hacía lo que estaba haciendo justo ahora. Por primera vez, al imaginar las posibilidades de un pasado perfecto no se sentía triste, porque sentía que había sido recompensada con el presente.
El único ojo visible de Naruto la miraba con curiosidad, Sasuke mantenía los suyos cerrados. Kakashi, junto a ella, tenía la cabeza inclinada. -¿Y bien? ¿Van a contarnos por qué?-
-Estábamos discutiendo civilizadamente acerca de si Sakura debería o no quedarse aquí.- Dijo Naruto, sin inmutarse. Sasuke le envió una mirada asesina. Por su parte, sintió sus mejillas teñirse de un rojo furioso.
A pesar de la sorpresa, creyó genuinamente que Naruto estaba tratando de tomarle el pelo. Aún no olvidaba la situación embarazosa en la que la había colocado con C, sin motivo más que molestarle. Apartó la mano que tenía sobre la única herida medianamente relevante de Naruto, el ojo ya había perdido toda su hinchazón y se abría y cerraba con facilidad. -He sanado todo, excepto los pequeños vasos de la órbita. Eso hará que no haya nada que hacer por el gran cardenal que lucirás durante todos estos días, como pago por haberme querido hacer un flanco de tus bromas con un compañero.-
-Sakura-chaaan.- Se quejó el rubio, pero ya había colocado instintivamente las dos manos en el rostro de Sasuke, ambos pulgares a los lados del tabique de su nariz para arreglar lo que Naruto había roto. -No era una broma, estaba realmente preocupado.- Admitió, aunque parte de si ya lo sabía. Sólo odiaba que se comportara de forma tan infantil. -Temo irme de aquí sin que vuelvas con nosotros y que el lugar te termine gustando demasiado, como le pasó a Karui con Konoha.-
-Karui no se quedará en Konoha porque le guste demasiado la aldea, sino porque le gusta demasiado Choji.- Lo corrigió, recordando lo que él mismo le había contado.
-¡Precisamente! ¿Qué si llega a gustarte alguien por aquí o en algún otro lugar? ¡No volveríamos a verte!- Se quejó el rubio, ella colocó los ojos en blanco. -Por eso tenía que asegurarme de que Sasuke me prometiera que no dejaría que te entusiasmaras demasiado en ningún lugar.-
Así que eso era, pensó. Dirigió su atención al rostro de Sasuke, quien en ese momento abrió los ojos con tranquilidad para encararla. Probablemente, estando tan cerca y sosteniendo su rostro en otro momento no habría soportado el bochorno. Si bien era cierto que su corazón latía un poco más rápido de lo normal, se esforzó por mirarlo a los ojos con serenidad. ¿Te preocupa a ti también, Sasuke? En su lugar, se dirigió a Naruto. -¿Y lo prometió?-
-Ahora que lo dices, no,- Naruto se volteó, malencarado, hacia Sasuke. Se esforzó por contener su suspiro decepcionado al retirar suavemente las manos de su rostro.
-Pues obviamente ustedes encuentran los motivos más absurdos para agarrarse a golpes.- Los acusó, entrecejo fruncido y manos en la cadera. No podía obligar a Sasuke a que sintiera temor de perderla, porque para ello en un principio debía quererla a su lado y sabía bien que no era el caso. Que tolerara su compañía a voluntad no ocultaba el hecho de que también estuviese tratando de enviarla a Konoha. Había pasado toda la tarde dándole vueltas a lo que había dicho Temari y también a lo que le había dicho ella. Ahora, con todo el trabajo que aún le quedaba por hacer y con todo el ligero miedo que había sentido desde que habían llegado a Kumogakure acerca de lo que pasaría después, estaba bastante agotada. La distancia que mencionaba Temari parecía la mejor opción. Dejaría de molestarla la incertidumbre acerca de si Sasuke se desharía o no de ella y también le daba la remota posible esperanza de que él se diese cuenta por sus propios medios de que deseaba que lo acompañara y no lo tomara como un deber absoluto. Había decidido ya que habría de librar a Sasuke de dicha responsabilidad y ahora también debía hacerlo de la propia que Naruto pretendía colocarle.
»Voy a quedarme aquí hasta que termine el récord escrito. Ya terminó la misión y eso fue lo que nos hizo venir juntos hasta aquí en primer lugar, así que Sasuke es libre de seguir su camino. Estoy segura de que debe tener asuntos de los que ocuparse o lugares a donde ir y yo también tengo cosas que hacer.- Les dijo. Naruto abrió la boca como un pez, Sasuke la miró fijamente. -Así que ya puedes dejar de molestarlo con eso.-
Se perdió la mirada alarmada que Naruto cruzó con Sasuke. -¿Utilizarás los pergaminos?- Preguntó el último. Asintió detenidamente, ese era su plan. Utilizaría los pergaminos de misiones protocolares que Kakashi le había dado. Después de todo, había abandonado Konoha no sólo con Sasuke en mente, aunque en aquel momento el pensamiento fuera difícil y le costara concebirlo. Después de todo lo que había sucedido durante esas semanas, sentía que debía obligarse demoníacamente a aceptar sus nuevas condiciones, pero deseaba hacer las cosas bien y verdaderamente estaba cansada de acercarse fortuitamente. Lo había hecho todo, se dijo a si misma, excepto darle el debido espacio para elegir. No eran como los últimos tres años que había pasado en Konoha esperando por él, esta vez era diferente porque consideraba que había logrado adentrarse en él de a poco durante el tiempo juntos. Ahora, sólo quedaba esperar que Sasuke fuese capaz de aceptar que estaba ahí.
Salió de la habitación para evitar que su estado de ánimo fuese demasiado obvio. Sólo esperaba que de todo corazón, cuando Sasuke partiera de Kumo no considerara que fuese necesario despedirse de ella.
A pesar de que Sakura prácticamente se había deshecho de la compañía de Sasuke y este no había respondido a sus acercamientos más que con su usual cara de palo, por alguna razón no estaba intranquilo. Suponía que se debía a que creía saber que Sakura estaba tratando de librar a Sasuke de su papel de guardián; con respecto a Sasuke no tenía ninguna certeza realmente, pero volver a luchar con su amigo era igual a inmiscuirse en el desastre de ser humano que era, era confiar en él porque sabía que lo conocía. Además, confiaba en que la cólera que había montado durante esa pelea hubiese servido de algo. Alternó las palabras con golpes por si amenazaba con olvidar alguno de los dos, el vestigio del otro se lo recordara.
-He de suponer que todo esto te habrá resultado para averiguar algo útil.- Comentó Kakashi, a su lado. Supuso que aún estaban demasiado cerca de tierra para que el barco lo convirtiera en una piltrafa vomitiva.
Asintió. -Creo que está enamorado de ella y no tiene ni idea.- Le confesó por primera vez en voz alta sus sospechas. -Puede que no sea capaz de reconocerlo aún.- Kakashi pareció aceptar esta teoría, mirando fijamente sus figuras no tan lejanas en el muelle, parecía absorto en sus propios pensamientos. -¿Qué cree usted, Kakashi-sensei?-
-Creo que no han cambiado mucho,- se limitó a decir, reservado.
De pie en el muelle, Sakura seguía agitando la mano en lo alto como amago de despedida. Sasuke, estaba tras ella, inmóvil, e incluso a la distancia podía sentir su mirada fija. Había resultado un poco doloroso remover todos aquellos aspectos de su pasado. Siempre había pensado que sería suficiente quitarse de en medio para asegurar la felicidad de ambos, y lo contrariaba que no hubiese sido así. Lo tenían todo, se tenían el uno al otro y estaba convencido de que incluso el amor de Sasuke estaba allí, latente. ¿Por qué rayos tenía que ser tan terco? Le resultaba increíble que no le bastara el hecho de casi haber acabado con ella para haberse dado cuenta ¡Incluso en ello había tenido más suerte que él! Cuando él fue capaz de hacerle un daño semejante, no hubiese habido nada que Sakura pudiese haber hecho para salvarse, como ahora. Intentaba apartar el suceso de su mente, como si sólo se tratara de un escenario lejano, imposible. La posibilidad de la muerte de Sakura lo lastimaba tanto como una simple causalidad que no quería pensar en qué hubiese hecho si de verdad hubiese ocurrido.
Detenerse a pensar-más adulto y con más responsabilidades desde la última vez que lo había hecho- por qué había amado tanto a Sakura resultaba diferente al pasado, ahora podía verlo con claridad. Cuando era niño no habría sido capaz de decir exactamente qué le había gustado de ella, pero ahora se había dado cuenta de que simplemente habría sido imposible no adorarla después de haber conocido a Kushina y entender que incluso sin saberlo, sus afectos infantiles y adolescentes se habían dirigido a alguien tan parecida a su madre. El hecho de que Sakura se tratara de uno de sus primeros vínculos y toda la historia que compartieron después le aseguraba que probablemente nunca la dejaría de querer de forma especial. Había conocido el verdadero amor con Hinata porque había sido capaz de construir un sentimiento mutuo y fue allí cuando descubrió que estar enamorado sólo valía realmente cuando partía de ambas partes. Nunca había amado a Sakura debidamente porque ella nunca lo había amado de esa forma y hacía algunos años que estaba en paz con ello.
A pesar de tener amigos, maestros, una esposa y toda una aldea a los cuales querer y de quienes preocuparse, incluso a la distancia nunca dejaba de querer y preocuparse por Sasuke y Sakura. Le había dado uno de los sermones del siglo a Sasuke y le aseguró que estaba del lado de Sakura, pero lo cierto es que era incapaz de tomar bandos con ellos. Si bien era verdad que había luchado para que Sasuke regresara a la luz y en consecuencia Sakura también pudiese ser feliz, la razón principal por la que había protegido tan enardecidamente se debía a que, cuando eran niños y Sasuke había sido herido en los exámenes Chunin, en una oportunidad de su estancia en el hospital lo había visto languidecer en el abrazo de Sakura. Recordaba aquel sentimiento, amargo y a la vez dulce-realmente, realmente le había roto el corazón, pero a pesar de eso no pudo evitar sonreír aunque su sonrisa reflejara la tristeza- dado por el repentino entendimiento. En aquel entonces pensó en como Sasuke no permitía que nadie se le acercara de ese modo, y en como probablemente no había permitido que nadie lo abrazara desde que era un niño y sus padres aún estaban vivos, antes de la masacre. Vio a Sakura capaz de lograr lo imposible y simplemente supo que no había nadie más a quien Sasuke le permitiría acercarse tanto, e incluso entonces, lo aceptó.
Había protegido a Sakura y luchado por Sasuke hasta el final con el objetivo de reunirlos. Esperaba que ambos valoraran su esfuerzo, que dejaran de correr. Personalmente, volvería a casa con toda la intención de olvidar que se preocupaba por ellos. Había encontrado el amor, uno cuya persecución no dañaba a nadie, ni a él mismo. Lo disfrutaba, sanaba y embargaba de una felicidad que jamás creyó posible.
De hecho, esperaba que se preocuparan por retribuirle. Su felicidad sólo sería completa cuando los viera regresar juntos.
Había mantenido su distancia cuando Naruto se había despedido de Sakura. Ella le había dado la mano y él había hecho una broma sobre alguien que verdaderamente la había hecho reír. Su risa podía sobrecoger tanto como su llanto, pensó. Durante un momento, mientras ella aún reía pudo notar que Naruto estaba pensando algo similar, porque la observaba con un amago de sonrisa en los labios sin compartir su risa. Cuando se dirigió hacia él, ambos se extendieron la mano. No había nada más que decir, pero Naruto lo miró a los ojos y luego, ladeó la cabeza en dirección nuevamente hacia Sakura, quién en ese momento se despedía de Kakashi.
-Tiene la sonrisa más bonita de todas, ¿No lo crees?- Preguntó Naruto, mirando hacia allí pero al mismo tiempo lejos, como si se hubiera quedado atrapado en un recuerdo. -Cuida de ella.- Dijo, seriamente esta vez. -Le he pedido que cuide de ti, porque a todas estas, tú eres el más mortal aquí.- Su mirada completamente carente de emoción pareció complacerlo.
-Cuídalos,- le pidió, y fue lo único que le dijo como despedida, antes de romper el contacto de sus manos. Naruto lo entendió. Cuida de todos. Cuida de la aldea.
Naruto asintió, esbozando una sonrisa igual de brillante. Él le respondió alzando las comisuras de la boca.
Una vez zarparon, midió la distancia que se abría entre el barco y el muelle observando desde el perfil de Sakura hasta la figura decreciente de Naruto. Recordó que alguna vez los había imaginado fugazmente, juntos y sosteniendo una criatura rubia, de ojos y verdes y brillante como el sol. Brillante e insoportable de ver. La memoria parecía más lejana y difícil de concebir mediante el barco se alejaba, como si sus esperanzas de ser concebida no fueran más que un futuro lejano que no llegó a concretarse, tal vez porque probablemente así lo creía ahora. El recuerdo había dejado de ser irritante y en su lugar, había desarrollado una especie de duelo hacia el, puesto que sabía que si él hubiese muerto probablemente se hubiera tratado de una realidad. No conseguía lamentarlo por Naruto, por alguna razón. Tal vez porque pronto estaría creando sus propios seres brillantes y molestos, pero al mirar a Sakura era distinto. Le había robado muchas cosas en la vida, estuviese consciente o no de ello y ella aún lo miraba con toda la benevolencia del mundo. No sabía si se trataba de eso o de algunas de las cosas que Naruto le había gritado en la cara que hacía que no pudiera comunicarle efectivamente ciertas cosas. No muchas palabras podían expresar sus pensamientos y no había demasiado que sintiera que Sakura mereciera escuchar.
Sakura merecía muchas cosas, pensó, la mirada estática en su perfil. Hacía algún tiempo también había pensado que si no mantenía la vista lejos de Naruto y Sakura la luz resultaría demasiado tortuosa porque así había sido alguna vez, en el pasado. No había sucedido así esa vez. Si se retirara hacia la oscuridad, al haber estado tanto tiempo expuesto a la luz seguiría viéndola aunque cerrara los ojos; pero incluso aunque pretendiera hacerlo, aunque aún le molestara no estaba solo allí. Mientras Sakura se despedía de Naruto con la mano pensó en que un cambio por el estilo para el rubio y para él no habría hecho demasiada diferencia, pero Sakura si habría sido mucho más feliz si hubiese sido asignada a cualquier otro equipo y no al suyo.
-¿Vas a irte hoy?- Preguntó ella, la mano ondeante y las figuras de Naruto y Kakashi poco visibles en la lejanía. Lo miró de reojo cuando no respondió y una vez que lo hizo negó suavemente con la cabeza. -Oh, está bien.-
Poco más de un mes no había sido suficiente, entendió, para dejar de encontrarla curiosa. Una parte de él se encontró desconcertada de que ella abandonara la postura inflexible que había sostenido todas aquellas semanas. Le había advertido que no podría deshacerse de ella aunque quisiera y Sakura había terminado abriéndole el camino para que lo hiciera justo cuando no tenía intenciones de hacerlo. Encontraba sus cambios bruscos de conducta erráticos, desesperantes; sobre todo por el hecho de que creía conocer la forma en la que pensaba, pero ella aún era capaz de disipar sus presunciones con el vago agitar de una mano. De lo poco que podía decir con certeza era que no estaba feliz al respecto. El resto del día, Sakura permaneció en el laboratorio, y no sintió su chakra moverse en una de las habitaciones del pasillo hasta entrada la mañana. En todo ese tiempo, se cuidó de no cruzarse con él ni una sola vez.
Sakura creía realmente que iba a permitir que continuara el camino sola. No había dicho o hecho nada para hacerle creer que no lo haría, pero resultaba un poco frustrante el hecho de que ella estuviera tan segura de que lo haría cuando él no lo estaba en absoluto. Tenía frente a él la justa oportunidad de librarse de la responsabilidad que había adquirido por su cuenta y de la que se había estado arrepintiendo en varias oportunidades, pero no podía hacer más que mirar de mala manera a la puerta abierta. Él no le había prometido nada. Además, ella no era la frágil criatura con la que se había encontrado en un principio, Sakura no necesitaba que la sostuvieran, le había dejado de una forma desagradablemente clara que no necesitaba protección y también parecía tener una idea bastante despejada de hacia donde ir. No estaba perdida, lastimada y mucho menos era vulnerable.
Ella le había demostrado que todo lo que creía conocer se basaba en recuerdos y opiniones infundadas, que no existían desde los años en los que no había estado allí para percatarse. Era libre de nuevo, como lo había sido cuando la había descubierto en la clínica de Sunagakure y la observaba ir y venir por las calles de la aldea; como aquel entonces sentía que estaba perdiendo demasiado tiempo mirándola y figurando que hacer cuando en otro tiempo la respuesta habría sido formulada, zanjada y ejecutada en un parpadeo. La única forma válida en la que encontraba justificarse era que anteriormente, varias veces había tomado la decisión de abandonarla y nunca había sido una decisión que no le hubiera costado tomar.
Él tampoco dejó la habitación en demasiadas ocasiones. Cuando lo hizo, se dio cuenta de que Kazuo y Tomohisa estaban a punto de partir. Kazuo sostenía las manos de Sakura mientras parecía hablar atropelladamente y Tomohisa inclinó la cabeza en lo que parecía un gesto de agradecimiento. Ella había arriesgado la vida por ellos y el mérito le pertenecía completamente, porque él había hecho lo mismo a causa de ella. Sakura le había recordado el sentido de la vida de aquellas personas de las cuales normalmente habría pasado la vista y ella, que apenas les conocía había defendido con su vida. Había estado tan molesto con ella entonces, pero a pesar de ello la reconocía como nunca antes. Sakura tenía valor y eso la hacía valiosa. Ese valor fue excusa suficiente para velar por ella y se había deshecho de su necesidad de hacerlo sólo por pagar una deuda.
Su decisión estaba clara al anochecer del segundo día después de que Naruto y Kakashi habían partido. Ella estaba dentro de una pequeña oficina y no se había inmutado desde su posición, reclinada sobre el escritorio y los papeles que había estado preparando cuando abrió la puerta. Debía de haberse extenuado bastante para alcanzar ese punto, probablemente intentando acabar con el papeleo tan pronto como le había prometido a Naruto hacerlo. Tocar su hombro no fue suficiente, así que la sacudió un poco. Iba a llamarla por el nombre cuando pestañeó pesadamente y luego se incorporó presurosa, confundida y obviamente abochornada de que la hubiera encontrado en aquella posición.
-Sasuke,- dijo ella. -¿Qué hora es? ¿Qué haces aquí?-
Alcanzó los dedos para despegar un papel que se había adherido a su mejilla cuando estaba de cara en el escritorio. Ella se sonrojó aún más, él tensó los labios al parecerle divertido. -Pasada la medianoche.- Le informó con simpleza. Sakura se frotó los ojos y tomó la pila de papeles, organizándolos con unos pequeños golpes y luego extendiendo un brazo hacia la salida.
-Gracias. Despertar en esa posición siempre es horrible.- Agradeció sin mirarlo a los ojos.
Probablemente ella se quedaría un tiempo. Había visto el trato que le daban sus pares en ese lugar, obviamente tenían interés en retenerla. No estaba seguro, sin embargo, si Sakura alcanzaría a quedarse permanentemente en un lugar como ese. Ya no parecía necesitar un ancla emocional a la cual aferrarse, pero habiéndola visto proceder en su área sabía que se desentendía de la parte investigativa de su rama. Sakura necesitaba el contacto y esa especie de satisfacción que encontraba al colocar las manos sobre alguien y básicamente enmendarlo. Ella viajaría hacia alguna de las locaciones de sus pergaminos a hacer lo que realmente quería hacer. Caminando por el pasillo, con la cabeza perdida en sus pensamientos incluso podría estar intentando figurar a dónde iría primero. Ambos se detuvieron al llegar a la puerta de su habitación, Sakura lo miró por primera vez desde la oficina.
-Sasuke, quería hablarte acerca de un par de cosas que dije antes,- comenzó ella, con una calma muy parecida a la resignación. -Sé que dije que no podrías apartarme de mí, y fue bastante egoísta e infantil de mi parte decir algo así.- Cuando asintió, en acuerdo, Sakura frunció el entrecejo. -Pero el punto es que me he dado cuenta de que fue tonto y abusivo de mi parte y en ningún momento debido a... Todo lo que ha sucedido debes sentir que estás obligado a ceder a esas tonterías, porque no es así.- Se apresuró a decir, luego pausó y continuó con voz suave. -Jamás dejaré de agradecer todo lo que has hecho por mí durante todo este tiempo. Me has salvado la vida y permitiste que te acompañara en tu viaje, como siempre había querido hacerlo. Dejaste que hiciera por ti las cosas que hice por Naruto en su momento y eso significa mucho para mí, porque volviste a ser mi compañero y el Equipo Siete se siente como un equipo otra vez.
»Sé que quieres que regrese a Konoha, pero realmente no quiero regresar,- reafirmó ella con firmeza. -No por el momento, al menos; así que no debes mortificarte por eso. Puedes irte cuando quieras.- Alzó una ceja, aquello sonó como si estuviera tratando de librarse de él lo más rápido posible. Ella pareció notarlo también, así que añadió, de una forma cálida y profunda un-Gracias- que lo hizo sentir aturdido por un segundo. Era extraño procesar que Sakura le estuviera agradeciendo a él, cuando apenas y había hecho algo en comparación a todo lo que ella había hecho por él en la vida. -No le prestes atención a Naruto,- añadió ella, como si recién lo hubiese recordado. No lo hago. -Eres libre.-
-Lo sé.- Respondió lenta y concienzudamente.
Luego, a pesar de todo, Sakura le sonrió un poco. Sin duda había hecho lo que consideraba lo mejor. Aquello incluso le permitió preguntarle por primera vez acerca del tema. -Entonces, ¿Algún lugar a dónde ir a continuación?-
Lo pensó durante un par de segundos. Realmente no podía adivinar exactamente a qué lugar podría ir a continuación. Negó con la cabeza. -Supongo que por el momento iré a donde tú quieras ir.-
Sakura lo miró con los ojos esmeralda bien abiertos. -¿Qué?- Preguntó ella, como si no hubiese escuchado. No lo repetiría porque sabía que lo había escuchado bien. En su lugar, la miró significativamente. -¿Por qué...?-
-No lo sé, Sakura.- La interrumpió, de antemano cansado de la pregunta que no alcanzó a formular, girando para dirigirse hacia al otro lado del pasillo a su propia habitación. Lo había pensado hasta el cansancio. Una y otra vez pensó en abrirse camino mientras ella estuviera atada en Kumo por el compromiso de los registros para evitar que ella pudiese seguirlo o que se encontraran en el camino por casualidad; cada vez, había llegado a la misma conclusión. Se había visto a si mismo haciéndolo. Supo que irse solo sería una total pérdida de tiempo si volvía sobre sus pasos para volver a encontrarse con ella. -No tendría sentido.-
La escuchó balbucear algo conforme cerraba los cortos pasos de distancia hasta la puerta de su propia habitación. Cerró la puerta tras él de forma deliberada, no podría explicárselo. Naruto y su diatriba seguía dándole vueltas en la cabeza. No le había prometido nada, tampoco a Kakashi, era innecesario. Se había hecho promesas a sí mismo. No iba a hacerla infeliz, así que no podía empujarla de vuelta a Konoha; pero había algo que si podía hacer, velar por su felicidad. Seguramente Sakura la encontraría en algún lugar y sólo entonces la idea de volver a encontrarse con ella de nuevo le parecería absurda, lo que le había quitado habría sido devuelto.
-Es por todo esto y más que todo lo que me gritas me parece un montón de excusas inútiles. ¡Estás tratando de convencerte a ti mismo, y me atrevería a decir que te lo repites tantas veces que incluso te lo tragas!-
Le había costado bastante siquiera formular el plano pensamiento: por alguna razón no se encontraba preparado para dejarla ir por su cuenta, aunque la sabía completamente capaz. No podía ir a ningún lado sin ella, estaba dentro de él. Sakura debía salir para poder hacerlo, pero ahora era la oscuridad irrumpida la que se negaba a dejarla marchar.
La incapacidad de justificarse resultó agobiante, se frotó los ojos con frustración. El espejo, el único objeto que adornaba las paredes de su habitación, reflejó su imagen sobre él. El Rinnegan estaba oculto tras su cabello, el Sharingan se había activado por reflejo. Le recordó que estaba maldito y también las razones porqué. Su clan y los sentimientos, el pasado y la sangre.
Con el iris coloreado de rojo y el cabello tan largo, durante un segundo fue su hermano y no él quien le devolvió la mirada en el espejo.
Pudo sentir con extrema claridad como el corazón le resonaba en el pecho. Podía escucharlo cerca de sus oídos, mientras cada órgano de su abdomen se retorcía dulce y dolorosamente en respuesta a su cercanía. Si levantaba el brazo a la altura del rostro, alcanzaría a colocar la mano justo sobre su corazón. En su nerviosismo, todo lo que realmente le importaba era averiguar si su corazón latía tan rápido como el de ella. Estaba terriblemente cohibida de alzar el rostro para mirarlo a los ojos. Sintiendo lo que sentía, si miraba a Sasuke a los ojos le diría que lo amaba. Descubrió, decepcionada, que consideraba que no valía la pena decírselo. No había servido de nada antes. Encontraba mucho más consuelo solamente en estar de pie frente a él, sintiendo la calidez que irradiaba, soñando la fantasía utópica y lejana de una reacción de su parte, porque era lo único que podía volverlos realidad.
Casi tembló cuando él levantó el brazo lentamente y notó que apuntaba dos dedos en dirección a su rostro, el corazón le dio un latido sofocante al reconocer la emoción de su cercano y único gesto. Cerró los ojos y levantó el rostro expectante, cuando la punta de sus dedos golpeó gentil y suavemente el diamante que tenía grabado en la frente, en la oscuridad que le proveían sus párpados cerrados sintió que no había amado nada nunca tanto como a él. El amor que sentía no le cabía en el cuerpo y creyó realmente que si no lo dejaba salir en palabras sería tan poderoso como para derramarse a modo de lágrimas. Abrió los ojos, incapaz de no encararlo para decírselo y encontrar sus ojos oscuros no fue una sorpresa, hasta que los labios recibieron la orden de moverse para decirlo y todo sonido le murió en la boca, la cual se quedó ligeramente abierta, detenida en la acción y también a causa de la conmoción. No era Sasuke el hombre frente a ella.
Sus rasgos se diferenciaban, el cabello era más oscuro, la piel más tostada. Las líneas a lo largo de su rostro acentuaban su sonrisa amable, sus ojos estaban cerrados y sonreían con el resto de su cara.
Los labios se le movieron solos, esta vez para decir su nombre en el medio de la sorpresa, pero el que el corazón le estuviera latiendo tan rápido y haberse detenido por un segundo solamente la hizo liberar un gran suspiro de sorpresa, abriendo los ojos a la realidad.
La habitación estaba en completa penumbra y pudo sentir como tenía el vello erizado. La mano que tenía sobre el pecho la forzó a respirar pareja y lentamente para evitar que el corazón le escapara de la caja torácica. Sintió temor de decir en voz alta el nombre que había estado a punto de pronunciar en sus sueños, porque era el de un fantasma y también porque no comprendía como se las había arreglado para soñar con Itachi Uchiha. Rebuscó en los recuerdos que tenía de él, todos relevantes porque vestía la capa de Akatsuki y el distintivo de Konoha tachado a mitad del símbolo, marca de los renegados. Era bastante extraño que su mente hubiera confeccionado una imagen de él que no había concebido antes.
Vestía de negro; la cercanía, el gesto y el rostro sonriente que ella nunca le había imaginado usar. La imagen resultaba inquietante e incluso pacífica, por algún motivo más allá de su expresión. Lo había odiado y le había temido por un largo tiempo antes de saber la verdad, así que su primera reacción fue asustarse; cuando colocó el rostro sobre la almohada sólo se sentía extraña. En la oscuridad detrás de sus párpados, aún podía sentir el toque gentil de sus dedos sobre la frente. Le costó bastante volver a dormirse.
¡!
He tenido días con este, pero he tenido un montón de problemas con el internet que no han venido al caso. Esta N/A es mucho más corta de lo usual, pero espero que puedan perdonar la tardanza. Este cap cierra un "arco" y abre la verdadera historia. Espero que puedan interpretar el hint de Itachi en todo esto, ¿De qué creen que va? Hice lo mejor que pude con respecto a la infaltable evangelización de Naruto. Al menos, pude hacerlo todo lo largo que pretendía. En adelante, creo que de hecho se acabarán las tramas extensas que puedan tomar dos o más capítulos, los temas de cada capítulo serán abarcados en uno solo. La relación de Sakura y Sasuke es lo único que resta por desarrollar, aunque también queda tratar estos conflictos familiares.
En el siguiente capítulo: Sasuke y Sakura se van a vivir solos por voluntad y finalmente eligen un destino que comenzará a unirlos
Como siempre, sus reviews me hicieron apresurarme a terminarlo, aunque mi internet no haya colaborado. Seguiré leyéndolos y recibiéndolos todos con tanto amor como acostumbro. Subiré el próximo tan pronto como pueda y tanto como ustedes me insten a hacerlo. Gracias por la espera.
Un beso,
Nahare~
