Sakura se había rehusado, como él sabía que ella haría cuando los de la Nube le ofrecieron extender el asunto relativo a la investigación científica. No les faltaba personal médico y su tecnología era bastante avanzada como para justificarse, no obstante; como había alcanzado a recolectar en aquellas escasas semanas hasta aquel día, era verdaderamente respetada entre los de su tipo y no iban a dejarla ir sin hacer algunas ofertas considerables.
El éxito de la clínica infantil fue un tema de conversación y adulación pero no uno al que Sakura le diera prioridad. A pesar de que la guerra había afectado a todos, geográficamente en el país del Rayo y en un área relativamente amplia alrededor de su territorio no se había librado ninguna batalla de la Cuarta Guerra, por lo que esa clase de atención postraumática no sería tan necesaria como lo había sido al ser dirigido hacia poblaciones más afectadas.
También había captado su obvio interés en las técnicas y habilidades especiales de Sakura, lo cual para ella estuvo completamente fuera de consideración al no tratarse de una emergencia, como la situación que habían manejado en Amegakure. No pudieron hacer ninguna oferta que ella considerara lo suficientemente valedera para tomarla, Sakura se deshizo de los halagos y las vinculaciones con facilidad.
Ella no había hecho más preguntas desde que le había dicho que seguiría el camino que tomara. Sakura lo había aceptado silenciosamente y cuando decidió que era el momento de irse finalmente, dio unos golpes casi tímidos a la puerta de su habitación. No le tomó más de un par de minutos alistarse, en parte debido a su meticulosidad con respecto al orden y también porque no había demasiado que empacar. Sakura pareció avergonzada por no haber estado lista antes de avisarle, pero no impidió que la siguiera hasta su habitación y observara como recolectaba sobriamente sus pocas pertenencias. Podía empacar su vida en una bolsa desde que tenía trece años, pero mirarla hacer lo mismo parecía fuera de lugar.
Las despedidas fueron bien recibidas para él. Captó la sombra de la desconfianza en los ojos del Raikage, pero cuando le extendió su mano como gesto de despedida supo que el pasado tumultuoso estaba listo para comenzar a enmendarse. Abandonar los edificios de la reunión fue un alivio desde que se había cansado de la constante vigilancia. Habiendo puesto la suficiente distancia del lugar, miró a Sakura y su alivio incluso le pareció inapropiado. Después de todo, aún estaba con ella, sentirse complacido por haberse librado de los ninjas de Kumogakure habría tenido más sentido si hubiese salido de allí solo y acabado con todos sus problemas, pero no era ese el caso. Comprendió que parte de su renuencia a dejarla allí se debía a que no confiaba en ninguna de esas personas. En efecto, estaba aliviado porque había abandonado ese lugar con Sakura.
No tomaron la misma vía de regreso, por lo cual no zarparon hacia el océano. En lugar de eso, se adentraron a la espesura de la vegetación. Sakura no había señalado un rumbo fijo, así que esperaba que la caminata la despejara y guiara a donde sea que quisiese ir. Cuando la noche cayó sobre ellos no había ningún sitio cercano en el cual hospedarse, así que se prepararon para pasar la noche a la intemperie. Sakura se ofreció para cortar la leña, concentrándose ensimismada en la labor y él se le unió a pesar de ello.
Caviló en el hecho de que ella había estado más callada de lo que él estaba cómodo que estuviera, el silencio fue espantado por el crepitar de las llamas que infundió en la pila cortada. Sakura se sentó de piernas cruzadas cerca del fuego, la vio sacar los pergaminos de colores con las misiones internacionales y también como la luz de las llamas acentuaban sus rasgos a contra luz; cruzó los dedos de ambas manos distraídamente, dándose pequeños toques sobre los labios.
-¿Has decidido?- Le preguntó, extrañamente empujado a romper el silencio que los rodeaba.
-Es... difícil…- Admitió ella, cohibida, y se dio cuenta que esa debió ser la razón por la cual se había callado por tanto tiempo. -Desde el tiempo que comencé mi entrenamiento siempre he sido dirigida. Nunca hice algo como esto por mi cuenta,- dijo mirándose las manos. -Cuando era necesitada, me llamaban al deber. Ahora es imposible para mi saber quién realmente me necesita allá afuera, a dónde debería ir o que debería hacer.-
La entendía. Después de todo, había sido súbitamente arrojado a un mundo en el cual su ambición de vida resultó carecer completamente de sentido y en donde encontró que el camino por el cual se había dirigido había estado errado desde el comienzo. Escogió ir lejos por su cuenta para averiguar el sentido de su existencia, e incluso aunque los años habían pasado, no estaba completamente seguro de haber dejado de sentirse perdido.
-Cuando abandonaste la aldea por última vez...- Comenzó ella, evadiendo su mirada. -¿Qué estabas buscando?-
-Lo que estaba roto.- Terminó por responder. Sakura pareció intentar buscarle sentido a sus palabras, así que se molestó en explicarse. -Cuando todo acabó aquella vez todos parecían aliviados excepto yo. Su paz no me alivió.- Le confesó. -Dentro, el mundo aún era caótico para mí. Lo único que podía detener el caos era encontrarlo y asegurarme de que se hubiera acabado, así que viajé. Hacia donde sea que escuché que no había acabado o amenazaba con comenzar. Y acabé con el.-
-¿Eso fue lo que hiciste todos estos años?- Él asintió en respuesta. -¿Alguna vez te sentiste mejor?-
Era una conversación que ni siquiera había mantenido consigo mismo y aunque no dejara de ser renuente, finalmente se resignó a que la tendría. Pensó en la verdad, desde que siempre se la decía a sí mismo antes que a cualquiera.
-A veces.- Su mente nunca estaba tranquila. Sus pensamientos podían fluir vertiginosa y viciosamente y los únicos momentos en los que estaba realmente en paz era al pelear, cuando todo estaba claro y era libre, absorto en la meticulosidad de los movimientos de su cuerpo y en todos los aspectos de su oponente. Era por eso que la paz que llegaba a alcanzar en sus viajes no duraba tanto como pudiera dirigirse a otro lugar, ansioso de conseguir más.
-La razón principal por la que dejé la aldea fue porque sentía que realmente no me necesitaban.- Aquello le pareció ridículo, pero la escuchó con atención. Sakura realmente nunca había hablado abiertamente del tema. -Cuando era más joven nunca entendí porqué Tsunade-shishō había dejado la aldea, pero ahora lo hago. Sus habilidades le permiten hacer casi cualquier cosa, lo que cualquier otro puede hacer y lo que nadie más puede. Encontró sin sentido quedarse a hacer algo que cualquiera pudiese hacer cuando allí afuera podía haber alguien que necesitara lo que sólo ella puede hacer.
»No soy necesaria en Kumogakure,- dijo ella, colocando el pergamino amarillo lejos de los demás. -Ellos quieren algo que no tienen, por supuesto. Pero no me necesitan realmente. No es como que quiero ser parte de la fuerza de otra nación, no era eso lo que pretendía al abandonar Konoha.-
Le asintió con la cabeza, concordando. No pensaba discutir el hecho de que era fundamental para la aldea, porque no tenía sentido repetirlo y estaba en contra de su decisión de no empujarla a donde sabía que no quería ir.
-Lo que buscas,- se aventuró a decirle, sin duda de que ella quería meterse hasta el cuello en una situación compleja, como en las que se había estado metiendo sin parar desde hacía semanas, -está fuera de la estructura de una aldea oculta. Los shinobi mantienen el orden de la estructura. Ame no tenía ninjas médicos y Suna no tenía ninguno que pudiese hacer tu trabajo. Si quieres encontrar algo como eso debes buscar mejor, las grandes aldeas ninja tienen sus propios métodos para suplir la necesidad de ninjas como tú. El mundo es grande y está en constante decadencia, los lugares que no se las apañan están por todas partes.-
Eso era lo que él había hecho. Su lealtad hacia Konoha era indiscutible. Se había acostumbrado a aceptar misiones pagadas para vivir, pero ser un viajero mercenario lo mantenía lejos de cualquier afiliación, lo hacía ganar dinero y lo mantenía enfocado en su búsqueda.
Sakura miraba dubitativa los rollos de pergamino repartidos frente a ella, él hacía lo mismo. Cuando había tenido los pergaminos en mano al irrumpir en su habitación en Suna, sólo había leído los que ella había abierto antes, el verde y el blanco, el último con el cual predijo que Sakura había dejado Konoha para seguirlo. Después de la reunión del Equipo Siete y lo que ella acababa de compartir entendió que sus presunciones sólo habían sido parcialmente correctas. Recordó que el permiso del pergamino verde correspondía a las instalaciones de la clínica infantil en Suna.
-¿Qué hay en los otros?- Le preguntó.
-El amarillo autoriza el desarrollo de investigaciones científicas por las cuales querían que me quedara,- explicó Sakura. -Kumogakure ha estado tratando de hacer este convenio a cambio de algo de su tecnología. Lo han intentado desde que Tsunade-shishō estaba a cargo, pero nunca pensó que era conveniente compartir ese tipo de conocimiento con otra nación. A Kakashi-sensei no le importaba tanto compartir siempre que fuera breve y necesario.-
Podía estar de acuerdo con ambos, puesto que tampoco creía que fuese sabio compartir ciertos aspectos primordiales. Creía en los vínculos que Naruto había afianzado con las demás naciones, pero también en la decadencia y lo retorcido de las cosas; después de todo eso lo movía incansablemente a través de sus viajes, la esencia del mundo ninja por siempre sería prevalecer por sobre los otros y ocultar los secretos valiosos.
»El marrón y el azul tiene acuerdos por entrenamiento médico. El verde contenía el permiso para el proyecto de la clínica.- Contabilizó ella, señalándolos. Sus ojos se desviaron hacia el bolso abierto del cual el pergamino blanco asomaba fuera, ella le siguió la mirada y sus mejillas se tiñeron ligeramente de rojo.
No iba a mencionarlo, pero mantuvo la atención dirigida hacia el pergamino. Su ceja apenas arqueada debió pasar por un gesto interrogativo cuando sólo pretendía ser uno incrédulo acerca de que aún lo conservara, así que ella se apresuró a explicarlo. -Kakashi-sensei me lo dio en caso de que quisiera encontrarte.- Respondió ella, tomando el delgado rollo en su mano. -Pero no fue necesario que lo utilizara. Tú me encontraste primero.-
Mantuvo la mirada en el pergamino que ella sostenía, mesurando su peso. Había sido suficiente desagradable sorpresa haberla encontrado fuera del país, frágil y reacia a abandonar Sunagakure; se preguntó por un segundo la naturaleza exacta de la sensación que habría experimentado si en lugar de lo que sucedió ella hubiera aparecido aleatoriamente ante él en medio de uno de sus viajes.
Se inclinaba a adivinar que ella no lo habría hecho hasta encontrarse lo suficientemente preparada, así que si hubiera venido hasta él resuelta y segura, no tenía ni la menor idea de cuál hubiese sido su reacción. No estaba tan seguro como antes de que la habría apartado de su camino si no hubiera creído necesario el que permaneciera junto a él. Con la fogata de por medio y aún sabiendo que eran completamente distintos, podía reflejarse en ella. Sakura había tenido el instinto de seguirlo no sólo a causa de sus sentimientos, buscaba a alguien que comprendiera aquella especie de "etapa" que estaba atravesando y ninguno de sus allegados parecía compartir.
-Tus viajes,- mencionó ella. -¿A dónde fuiste?-
-A todos lados,- le resumió, -excepto los lugares a los que Kakashi te autorizó.- Las otras cuatro grandes aldeas ocultas no hubieran visto con buenos ojos que estuviese acechando cerca de ellas, pero había recorrido una basta extensión de países hasta el momento.
-¿Habías venido aquí antes?- Negó con un movimiento simple, ella pareció decepcionada. -Me temo que estoy un poco perdida aquí,- admitió ella con ademán derrotado. -Inicialmente sólo había planeado seguir las sugerencias de Kakashi-sensei para mantener mi mente ocupada si era necesario, pero ahora que he rechazado la oferta siento que realmente no sería lo mejor abandonar el país así como así.-
La miró cuidadosamente, ella lo observaba expectante; las llamas encendían el verde en sus ojos y la preocupación arrugaba el sello en su frente al fruncir el entrecejo. Predijo que se confundiría, después de todo, Sakura estaba acostumbrada a la organización y sumisión a las órdenes, utilizaba sus habilidades como le indicaban donde se encontraba que era más necesitada. Ahora estaba por su cuenta y no había nadie más que ella para tomar las decisiones acerca de lo que haría con su vida.
Él no había estado bajo esa estructura la mayor parte de su vida, así que estaba lo suficientemente acostumbrado a hacer como le placiera para saber mucho más de lo que ella lo hacía, pero incluso él no podía ser demasiada ayuda si ella no tenía idea de a dónde quería dirigirse a continuación. Había dicho que la seguiría y estaba razonablemente seguro de proceder de esa manera, ya que estaba interesado por saber a dónde aquello la conduciría.
Quería verla encontrando lo que necesitaba, por lo que había abandonado Konoha. Si le hacía las cosas más fáciles-como pensaba que ella pretendía que hiciera- sólo llevándola hacia algún lugar al cual él decidiera ir, posiblemente Sakura sólo podría ver una de las cosas por las cuales había huido, por él. Quería apartar la mirada de Sakura de él hacia el mundo que aún tenía por encontrar.
-¿Qué es lo que buscas, Sakura?- Le preguntó.
-Lo que está roto,- ella usó sus palabras, a falta de las propias. Estaba tan perdida como había admitido, pero podía percibir como apostaba su suerte en ser dirigida por él. -Pero realmente no sé como encontrarlo.-
Exhaló, resignado. Él había ganado esa intuición y nunca pensó que tendría que explicárselo a alguien más. -Elije tu camino. Sigue merodeando por el país si no quieres dejarlo aún. Sabrás cuando es lo correcto quedarte en algún lugar.-
Sakura, que aún sostenía el pergamino con su antigua ubicación, le dio una pequeña sonrisa conocedora y lo arrojó al fuego. El papel crujió al quemarse. -Me alegro de que me encontraras, Sasuke.- Expresó ella, y luego, como si intentara restarle importancia, añadió jovialmente. -Sin duda me habría perdido sola.-
Intentó esconder un bostezo detrás de su mano, pero no fue lo suficientemente rápida como para que él no lo notara. La sugerencia para que se durmiera finalmente fue más una orden y Sakura intentó contradecirla hasta que la venció su propio obstinado agotamiento, causado por su compromiso de entregar los registros escritos de la experimentación de vuelta en Kumo. Se recostó todo lo cerca posible del fuego, encarándolo, acurrucada y reclinada sobre un lado.
-Buenas noches, Sasuke.- Murmuró ella, poco después sus párpados se rindieron.
Continuó mirando como la luz de la fogata tornaba su piel blanquecina en una nívea extensión dorada. Le dio una mirada concienzuda a sus brazos desnudos y la ligera tela de su atuendo, y luego de ella hacia arriba para ver como el viento hacía oscilar las hojas en los árboles. Era una noche fresca que seguramente se convertiría en una fría madrugada.
Mirándola desde arriba, de pie a su lado, Sakura lucía tan imperecedera en medio de su sueño que si no conservara todos los recuerdos, no podría pensar que había hecho todo lo que le fue humanamente posible para herirla. Expuesta a las llamas, no había ni un rasguño visible; la esencia de su alma se había modificado tan poco con respecto a como siempre había actuado hacia él que sentía genuina curiosidad en cómo se suponía que ella asimilaba el sufrimiento. Para él, el dolor se había mezclado con su sangre como veneno corrosivo, se había vuelto carne de su carne. Sakura era aún ante sus ojos un ser lo suficientemente complejo para molestarlo un poco.
La imaginó tomando ese camino por su cuenta, probablemente no habría cerrado un ojo esa noche y también muchas otras, así como él no lo había hecho. No era tonta así que tampoco era descuidada, pero le habría tomado un tiempo adaptarse, mezclarse y buscar. Le habría tomado un tiempo, si él no estuviese allí.
Terminado su compromiso con las misiones Sakura aún tenía que aprender cómo hacer ganancia fuera de sus asignaciones. Dudaba que buscara por iniciativa propia utilizar sus habilidades como kunoichi por ello, y dadas las condiciones, él sabía que no iba a exigir pago como retribución de sus habilidades médicas si resultaban encontrarse fuera de los límites de algún lugar con economía decente. La responsabilidad de ser quien sabía como sustentar ese estilo de vida lo hizo conciliar silenciosamente el hecho de que él sería quien se hiciese cargo de ello.
No dudaba que ella podría haberse abierto camino por su cuenta, pero haciendo las cosas de ese modo se aseguraría de que ella alcanzara sus objetivos y también se permitiría a si mismo continuar con su propio camino. La sensación fue extraña, pero a diferencia de las demás que solía experimentar hacia Sakura, no sentía la necesidad de deshacerse de ella. Por primera vez desde el comienzo de su viaje juntos creía que de hecho podía influir de una manera adecuada en su vida, que podía ser bueno para ella, lo cual era un cambio inevitablemente bien recibido después de semanas de creer que podía imbuirle alguna clase de corrupción.
Sabía que la razón por la cual ella estaba extendida sobre la grama se debía a que confiaba lo suficiente en él, y podía tranquilizarse al considerar que ahora confiaba lo suficiente en si mismo. Sakura caería fácilmente en un sueño confiado alrededor de cualquiera de todas las otras personas a las que quería, pero ninguna de esas podría guiarla en ese camino de la forma en la que él podía hacerlo. Sería quien la dirigiese hacia donde quería estar, para encontrar lo que estaba buscando e incluso las cosas que no sabía que buscaba.
El miedo a dañarla se había evaporado en algún lugar después de haberla herido físicamente y darle vueltas a algunas de las memorias que había alcanzado a ver dentro de su cabeza. Él tenía las manos manchadas de su sangre, la había castigado durante años por culpas que no eran suyas, pero Sakura estaba impoluta. Empezaba a caer en cuenta de que realmente no se encontraban en equidad de condiciones. Había pasado semanas temiendo por ella y lo que podría hacerle, realmente habría tenido que ver por si mismo.
Su capa de viaje la cubrió en un instante. A través de la noche era casi imposible apagar sus reflejos, pero tuvo algunos momentos de descanso en los cuales fue calmado por el casi imperceptible sonido de su respiración.
No era sólo por ella, lo sabía. Era su propia paz dependiendo de ello. Ambos conceptos se habían, desafortunadamente, fusionado.
Pasaron días viajando y encontró tímida y agradecidamente el visible cambio en Sasuke, aunque al principio había peleado contra el impulso de ceder ante la necesidad instintiva de aferrarse a él en lugar de darle una salida para que la abandonara. Había tomado la decisión en Kumo creyendo que era lo correcto, pero aún conservaba aquel rastro de pánico no olvidado a causa de todos los días y las noches que pasó buscándolo sin éxito junto al Equipo Siete en su adolescencia, añorando encontrarlo de nuevo y conseguir retenerlo más que cualquier otra cosa en el mundo, esto mezclado con alguna clase de tensa y calmada resignación.
Fue todo lo obstinada que debió ser para evitar que Sasuke la apartara en los momentos cruciales cuando aún había hecho demasiado poco, pero realmente no tenía el corazón para imponerse por encima de sus deseos. Sabía que la toleraba y tenía la certeza de que le importaba, pero no podía hacerse del todo de la vista gorda con el hecho de que Sasuke parecía estarse confiriendo responsabilidades con respecto a ella, pues no era realmente así que deseaba permanecer a su lado.
Hacía algún tiempo había decidido dejar de engañarse con la idea de que él pudiese llegar a quererla como ella lo quería a él-porque esto era demasiado, tan profundamente arraigado por los años de devota abnegación que dudaba que él pudiese alguna vez experimentar algo así hacia ella- pero nunca había perdido la esperanza de que él pudiese sencillamente sentirse a gusto con ella.
Habría sido dichosa con sólo saber que la extrañaría si tuviesen que separarse, que para él no resultaría un sacrificio o inconveniencia el tener que permanecer a su lado. Aún era difícil descifrar a Sasuke, y debido a que algunas veces-menos frecuentes en el transcurso de las semanas, pero aún así recientes, incluso un par de veces presentes en Kumo- la miraba con aquella rudeza, como cuando tenía trece años, ella había hecho algo que lo habría irritado especialmente y con el simple vacío de los ojos parecía recriminarle que siguiera siendo una molestia sin que ella hubiera hecho nada para propiciarlo; había considerado que ante el ofrecimiento, la primera opción de Sasuke sería poner toda la distancia de siempre. Le tomó algunos días sobre la marcha para salir del estupor y comenzar a convencerse de que él no se iría repentinamente, que de hecho Sasuke había querido hacerlo por cuenta propia.
El sencillo cambio en su conducta había sido lo suficientemente sutil para aún así resultarle desconcertante. Sasuke había dejado de lucir tan rígido. Pensaba que esto tenía que ver con el hecho de que era la primera vez en todo su viaje en el cual no estaba relacionado a ningún ilícito, atado a una misión y tampoco bajo la vigilancia de ninjas extranjeros. La posición de Sasuke, que a menudo podía parecer hostil y distante-incluso a veces para ella, que lo conocía mejor para buscar explicaciones valederas debajo de su fachada; mucho más para la mayoría de los otros, para quienes era lo suficientemente intimidante- estaba claramente irrestringida.
Su avance comenzó a ser sorprendentemente condicional. Con frecuencia los hacía demorarse más tiempo del que se hubiera permitido en el pasado en algunos de los hostales y también gastaba una cantidad razonable de tiempo explicándole las cosas que consideraba ella debía aprender.
-Exhibir tu afiliación es innecesario.- Señaló él uno de los primeros días, la mañana después de haber encontrado un buen lugar para pasar la noche después de alcanzar a verla cuando se disponía a reunirse con él para el desayuno, mirando el distintivo de Konoha que había acostumbrado a usar de nuevo cuando estuvieron en la Nube. -Podría atraer atención no deseada.-
Miró detenidamente al listón ya en su mano. -Estás lejos de la aldea. Es mejor para ti no parecer estar directamente relacionada a Konoha en caso de que algo salga mal.- Continuó Sasuke. Comprendió que de hecho, él había estado haciendo lo mismo más allá de la pura costumbre... él realmente creía que era necesario en caso de que se metiera en problemas. ¿Qué había estado haciendo Sasuke durante todo ese tiempo, de todos modos?
Hubo más de esas sugerencias y también algunas breves explicaciones. Como la razón detrás de que se entretuvieran tanto en los hostales, debido a que las posadas reunían viajeros que podían provenir de muchas direcciones: cubrían territorio y traían palabras de lejos y cerca, alguna de ellas pudiendo ser esperadas. Las direcciones que Sasuke le mostraba no eran imposiciones, se las ofrecía esperando que ella hiciera lo mejor con lo que daba. La parte más relevante fuera de todo lo demás era que Sasuke ya no parecía tener reglas implícitas, aquello alivió la tensión que había sufrido durante semanas, asustada de la posibilidad de dar un paso en falso que él pudiera reprobarle.
Ambos se habían entrelazado alrededor de una rutina que no había sufrido cambio sino en lo esencial; sabía que él despertaba antes del amanecer, más por el hecho de conocerlo de antemano que ser actual testigo de ello. No compartían una habitación colectiva desde que habían dejado a Jūgo, Karin y Suigetsu atrás-no lo lamentaba demasiado, después de semanas de dormir junto a él aún conservaba aquel conflicto que no había podido equilibrar: si no estaba lo suficientemente cansada pasaba la mitad de la noche incapaz de nada más que estar extremadamente consciente de él y su proximidad, si lo estaba, se sumía en una especie de estado somnífero profundo que le era pavoroso porque desarmaba sus reflejos ninja y estaba vagamente consciente de que esto se debía a la cercana presencia de Sasuke,- se juntaban para comer, él le mostraba las cosas que consideraba necesarias y si se disponían a viajar, lo hacían sólo lo suficiente para llevarlos al próximo hostal en el camino.
No había alcanzado a superar cierta... tensión que había mantenido desde el momento en el que empezaron a adentrarse más en la vastedad de los páramos y cumbres. Si comenzaba a divagar en el hecho de que así debía ser compartir la vida con él, se sentía cada vez más irracional. No le gustaba abstraerse tan a menudo, la distraía de lo que ocurría afuera; cuando lo hacía, su voz interna resultaba bastante ruidosa en su cabeza en contraste a su exterior y por alguna sorprendente razón, Sasuke no se sentía complacido por ello.
A él le agradable escucharla hablar. -Es irritante. No se parece a ti.- Expuso él una vez, refiriéndose a cuando callaba por tiempo prolongado.
Habló como un torrente con el paso de los días, de cierta forma halagada. Por primera vez en un largo tiempo no se sentía una molestia y Sasuke se había convertido en más que un compañero o el objeto de sus sentimientos, comenzaba a sentirse más como un verdadero amigo. Dudaba que alguna vez lo hubiera considerado de esa forma. Siempre había estado demasiado nerviosa a su alrededor, tensa por sus sentimientos y la posibilidad del rechazo.
Sabía que se habían acercado, en una forma que poco la hacía temblar, pero que la consolaba. Aquello era nuevo de cualquier forma, desde que no se parecía a la amistad de Ino o Naruto, habiendo superado sus temores iniciales se dio cuenta de que podía decirle sin cualquier tipo de censura casi todo lo que le pasaba por la mente.
Ya le había dicho antes que lo amaba y todas las cosas a las que se refirió en el pasado, pero no planeaba que eso se repitiera. Ahora que lo tenía, no quería arruinar aquella especie de tregua ni tampoco alejarlo presionando el tema. Su amor siempre había estado reprimido y omnipresente, se había convertido en algo que había aprendido a fácilmente empujar hasta el fondo siempre que fuese necesario. Era natural que éste se manifestara en la forma en la cual se comportaba alrededor de Sasuke, pero no superaba su entusiasmo por los descubrimientos de su nueva situación.
Los días pasaron difusamente. El tiempo ya no era una limitación y realmente no pudo mantener la cuenta de los días y noches cuando toda su atención estaba centrada en él y todo lo nuevo que le mostraba. No pretendía divagar tanto la mayor parte del tiempo, pero no había demasiado que hacer cada vez que Sasuke hacía aquellos intentos de sonrisa arrogante, elevando una de las comisuras de su boca siempre que ella cometía algún error o cuando ella logró darse cuenta de que cada noche que pasaban durmiendo en la intemperie él nunca iba a dormirse sin haberle dado un vistazo primero.
Temía no estar comprometiéndose demasiado en el viaje incluso aunque se suponía que estaba liderando el camino bajo las sugerencias de Sasuke. En su lugar, había estado gastando-perdiendo- bastante tiempo observando aquella versión menos tiesa de Sasuke, arrogante y relajada que le recordaba a los mejores recuerdos que guardaba de él en su adolescencia.
Comenzaban a alejarse más del corazón del país y a acercarse a las fronteras cuando la lluvia empezó a caer. Breve y suave al principio, tuvieron algún tiempo sin atisbar el azul brillante del cielo, ensombrecido por el momento por un sólido gris durante el día y negrura total por la noche; luego más insistente e interminable. Pronto fueron obligados a usar las prendas que Karin les había conseguido mientras estaban en Amegakure, confeccionadas en un material más cálido. Las capas habían servido bien hasta que la lluvia creció en intensidad cuando se dirigían a la frontera del país del Rayo. Alcanzaron a tomar refugio en el hostal más cercano que pudieron encontrar, el cual no fue particularmente fácil de hallar, se encontraba bastante lejos del último lugar en el que habían descansado. Afortunadamente fueron capaces de encontrar espacio libre, la cuidadora de la posada no falló en recordárselos.
-Tienen suerte, somos el único lugar por aquí que puede poner un techo entre sus cabezas y esa lluvia,- la mujer era gorda, de edad media y parecía bastante orgullosa de ser la única conexión entre la civilización y lo que sea que estuviese más cerca de la frontera. -¿No les parece raro? Parece que el cielo se ha estado cayendo desde hace ya un par de días y ni siquiera es la estación.- Les dio una mirada rápida a ambos después de apartar los ojos del entorno sombrío. -¿Habitación para dos?-
Eso les había ocurrido en al menos otra posada más y ella aún no lograba controlar su sonrojo ante la sugerencia. Aquello era nuevo, incluso si había hecho uso de hostales incontables veces antes con Kakashi, Naruto e incluso Sai. Creía tenía que ver con la apariencia civil y el hecho de que esta vez sólo se trataba de ellos dos. Sasuke pasó de ello como de costumbre.
-Dos habitaciones,- corrigió él, el rostro impávido.
La mujer les dio otra inspección con la mirada e hizo un movimiento que bien pudo haber sido un encogimiento de hombros.
Le gustaba el lugar tanto como le había gustado estar en Ame, y no le había gustado. Estaba acostumbrada a climas más cálidos y agradables y por alguna razón no podía dejar de preocuparse acerca del inacabable diluvio. Además, el frío del ambiente y los rayos que caían e iluminaban el cielo en medio de la tormenta mantenían sus nervios al borde. Incapaz de cerrar siquiera un ojo, bajó las escaleras desde su habitación hasta el área común del hostal, una especie de lugar de reunión que hacía de comedor, en su mayoría vacío a excepción de un viajero cubierto en una gruesa capa de viaje y una mujer cuyo niño debía estar más mortificado de lo que lo estaba ella.
Tomó asiento en una de las mesas solitarias y usó la vela que había traído-el lugar estaba lo suficientemente lejos del corazón de tecnología avanzada de la nación- para calentarse las manos alrededor de la luz. El chico en los brazos de la mujer estaba tan adormilado que cuando un nuevo rayo alcanzó a caer, se despertó asustado sólo para ser rápidamente vencido de nuevo por el cansancio. Notó las pisadas bajando por la escalera de madera desde el piso de las habitaciones entre el corto silencio que presidió el siguiente retumbar del trueno. Ver su figura aparecer no fue menos sorprendente. La miró apenas ingresó a la habitación y por supuesto, todos lo miraron a él.
-Sasuke,- lo saludó cuando alcanzó la silla frente a ella, sin esconder su sorpresa.
-Sentí tu chakra bajar hasta aquí.- Explicó él y luego miró en dirección de las ventanas empañadas, donde los rayos reflejaban su luz. Era pasada la medianoche y la única hipótesis válida que había conjeturado había sido que posiblemente el ruido de la tormenta interfería con sus reflejos del sueño.
Estuvo segura de que él no había pensado algo similar cuando un ruidoso trueno rugió en lo alto, sorprendiéndola, haciéndola silbar entre dientes y disparar un torpe movimiento reflejo en la extremidad que en ese momento apoyaba sobre la mesa, en dirección a la vela. Sasuke atrapó la mano movimiento con la suya, evitando que enviara la vela fuera de la mesa y se quemara en el proceso. La mujer estaba tratando de calmar los lloriqueos del niño por sobre el estridente sonido cuando se separaron. Se preguntó si alguna vez dejaría de avergonzarse a si misma frente a él.
-¿Le temes a los relámpagos?- Sasuke preguntó de repente. Revisó que el tono que había usado no era de desdén, como habría sido el de Sai ante la situación... de hecho, Sasuke parecía preocupado por ello.
Si no hubiese sido por un veloz rayo que se reflejó en sus ojos cuando él miraba hacia el exterior no lo habría comprendido. La visión le recordó a otros relámpagos chirriantes que se proyectaron en sus ojos, pero esta vez proviniendo de él y a través de ella.
-No,- le respondió con sinceridad. Él no cambió su expresión, así que lo presionó. -Encuentro el efecto de los relámpagos en el cielo fascinante. Es el sonido del trueno lo que me molesta, como si el cielo estuviera a apunto de romperse y caer sobre nuestras cabezas. Simplemente no quería quedarme en la habitación.- Aseguró, y por el rostro de Sasuke pasó algo parecido a la diversión, o al menos tanto como su cara podía demostrar tal expresión, ojos hacia la ventana y los rayos reflejados en ellos.
Él musitó algo que pudo haber sido un resoplido-o no- acerca de la palabra que ella utilizó para describir el fenómeno de luz.
-Hablo en serio,- le dijo, arrugando el entrecejo. Estaba esforzándose para intentar convencerlo de que no le temía. Sabía que todo el asunto de la pelea aún lo molestaba y aunque ciertamente pudo haber sido una conmoción visual, la experiencia para ella sólo se resumía algo que tenía que suceder. Había sido la única apertura que había encontrado para alcanzarlo. Estaba comenzando a creer que Sasuke realmente nunca había querido herirla antes, ni siquiera cuando había tratado de hacerlo en el pasado. Ella se había ajustado a la situación de inmediato solamente por haber estado acostumbrada a los constantes intentos de asesinato de su parte. ¿Realmente él nunca había pensado que habría sucedido después si alguno de sus antiguos ataques si hubiera funcionado?
Incluso así, Sasuke parecía estar lejos de ella. Cuando habló de nuevo, no comprendió. -Aquella tarde una tormenta estaba cultivándose y la usé para mi técnica.- Al menos, Sakura sabía que no se estaba refiriendo a su pelea, entonces no había habido una tormenta. -La utilicé como arma final...-
-¿Sasuke?-
Se había sumido en esa introspección que solía exhibir cuando niño y por algún motivo elegía compartirle sus pensamientos. Le recordó al episodio donde Sasuke le había hablado en voz alta acerca de la masacre y su hermano cuando aún estaban en sus primeros entrenamientos como equipo. Al menos, su expresión lo evocaba y ella sintió la misma necesidad de sostenerlo. -¿Cuando peleaste contra quién?- Presionó con suavidad. No hubo respuesta, pero en el vacío de sus ojos supo que aquello estaba relacionado con un recuerdo doloroso. Sasuke sólo escudaba las emociones que no podía controlar.
Afortunadamente, creía saber mucho más que cuando era una adolescente. Las partes de él que quería alcanzar estaban fuertemente cerradas, pero alcanzaban la superficie en momentos breves como ese.
-Lo que sea que sucedió,- comenzó, insegura, -está en el pasado que dejaste atrás.-
-Ese no es un pasado del que puedo deshacerme.- Sasuke sentenció fríamente, y ella se abstuvo de decir nada más. Sabía que no iba a conseguir nada en concreto, tenía su propia creencia al respecto y no quería arriesgarse a que se aislara completamente.
-Por supuesto,- estableció, de alguna forma tratando de calmar su ánimo. -Pero el pasado no debe ser una carga, después de todo es lo que nos hizo quienes somos ahora.- Algo en su expresión también le advirtió que era tiempo de parar. -... Lo que realmente me preocupa...- Se interrumpió. -Es la lluvia por si misma. Han sido más de dos días hasta ahora y sigue cayendo con la misma intensidad, después de todo esto son valles. Debería haber alarmas por deslizamientos.-
Pasaron algunos segundos hasta que lo dejó ir y asintió, pero no hubo mucho más que él dijera esa noche. Para cuando ambos regresaron a sus habitaciones la tormenta eléctrica no fue lo que la mantuvo despierta. La retracción de Sasuke, como lo hacía cuando eran chicos, mostraba que lo que ella conocía acerca de él era apenas una superficie turbia de una corriente salvaje que apenas reflejaba una imagen; conocía la sensación que causaba el agua de memoria, pero no podía adivinar qué había dentro. Cuando Sasuke habló sobre su clan y pena en el pasado, había estado asustada y afectada por ello, en el presente esos sentimientos ya no le pertenecían.
Ya no le asustaban los conflictos de esa magnitud. La importancia de los asuntos que lo agobiaban hasta el punto de lograr escaparse de él hacia ella era la más alta, porque era la razón principal por la cual soñó encontrar a Sasuke de nuevo, había sido la causa de su pelea. Había querido acercarse tanto como fuese posible para ser capaz de rectificar en lo que había fallado antes; si no podía hacerlo feliz como había soñado tiempo atrás, aliviar su alma le sería suficiente.
A pesar de ello, él debía abrirse para eso. No podía forzarlo, pero la posibilidad no parecía tan remota cuando le daba momentos como aquel.
La posada se había ido quedando más vacía conforme la lluvia perdía fuerza, pero aún persistía incansable. Sasuke mantuvo ese aire ausente, mirando el exterior lluvioso cuando se reunieron por el desayuno en la mañana. Cuando finalmente la miró, se adelantó al gesto como solía hacerlo a menudo últimamente. Reconocía la forma precisa en la que lo hacía, era su manera de decir "Adelante" decía sin hablarle, "di lo que estás pensando."
-No nos iremos hasta que la lluvia no se detenga,- le dijo, omitiendo la extraña sensación de imponérsele. -De acuerdo con la encargada del hostal, hay un largo camino hasta el próximo lugar en el que podríamos guarecernos y cualquiera de los dos podría enfermar si nos abrimos paso en estas condiciones.-
Se distrajo a sí misma con la comida, escudándose de los agujeros ardientes que sentía que sus ojos hacían cuando la miraba sin pestañear. Aún era difícil no sentirse intimidada por él y sus propios sentimientos, incluso aunque Sasuke nunca había faltado a su resolución de dejarla guiar el camino que ambos seguirían.
La puerta del hostal se abrió abruptamente y de inmediato arrastró su mirada-así como la de todos los demás- hasta el hombre que había irrumpido, de pie y empapado. Por instinto, Sasuke y ella fueron los únicos que se habían levantado inmediatamente de las sillas al mirar su rostro alarmado.
-¡El río!- Escupió él. -¡Se desbordó! ¡Se está arrastrando hacia aquí y la mayoría de la gente cerca de la frontera están prácticamente nadando en sus calles! ¡Necesitamos toda la ayuda posible!-
La mirada de Sasuke estaba de nuevo sobre ella, tomó su mano y la presionó en su propio gesto para instarlo a apresurarse. A él no pareció importarle y fue la inercia de su fuerza la que los hizo volar en una imagen borrosa.
Los límites del río no estaban en ningún lugar a la vista. Varios días de lluvia lo habían hecho crecer hasta rebasarlos y apoderarse de las áreas llanas de las tierras del fondo del valle y la geografía del lugar lo volvía especialmente peligroso. Aunque la lluvia había disminuido en fuerza, al amanecer aún no parecía como si fuese a detenerse completamente y si esta continuaba la corriente no dejaría de crecer y entonces las inundaciones podrían alcanzar proporciones masivas. Se mantuvieron cerca de los bordes de lo que era el río crecido hasta que fueron forzados a caminar sobre el agua desenfrenada.
Habían estado corriendo por más de una hora cuando Sakura le dirigió una mirada alarmada al alcanzar el primer vistazo de personas en todo ese tiempo, los llamados de auxilio proviniendo de las cabezas que alcanzaban a asomar sobre la superficie de los rápidos.
-¡Ayuda!- Gritó una voz ahogada y fue coreada por varias otras, repartidas en el agua y colgando desde un par de árboles.
Apresuró el paso hasta balancear el brazo hacia la superficie del agua para arrastrar fuera una mano que lo ciñó firmemente. Sakura tomó dos hombres fuera, uno con cada brazo en un movimiento veloz. Hizo un conteo rápido y considerando las ocasionales extremidades que asomaban por encima de la corriente en el frenesí debía haber alrededor de cinco más aún parcialmente sumergidos.
-¡Sakura!- La llamó, apuntando hacia los árboles donde gritaban los hombres restantes en una posición más segura. Ella se apresuró hasta los troncos tendiendo ambos sujetos con y los hombres en la parte más alta ayudaron a poner a salvo a los otros mientras él hacía lo mismo en el restante árbol poblado.
-¡Gracias Kami!- Gritó el hombre a quien le había tendido el sujeto tosiendo. -¡Salven a los otros! ¡Pensamos que no seríamos capaces de contactar shinobi a tiempo para ayudar a la aldea y creímos que podríamos construir alguna clase de represa, pero la corriente terminó arrastrándonos!-
-¿Cuán lejos está la aldea de aquí?- Le preguntó, mirando como Sakura sacó a otro par fuera del agua. La velocidad y amplitud de la corriente le preocupaba. El hombre balbuceó algo ininteligible y lo ignoró para dirigirse al socorro del siguiente. El ruido de las toses, maldiciones y la corriente de agua resultaba frenético y sólo se detuvo para mirar cuando Sakura arrastró un cuerpo con ambos brazos. Lucía tan desesperada que estuvo junto a ella en menos de un segundo.
-¡No está respirando!- Dijo ella, angustiada. -¡Necesito una superficie plana!- Tenían algún rato sin avistar tierra seca. El individuo estaba desprovisto de color a excepción de un azul enfermizo y se encontraba sostenido únicamente por el soporte que Sakura le proveía. Los hombres en los árboles gritaban y ella mantenía al hombre inconsciente fuera del agua cuando el recién creado pilar de tierra se elevó de las profundidades para colocarlos de vuelta en tierra firme.
Sakura recostó el cuerpo sobre el y bombeó fervientemente su pecho varias veces, alternando con ásperos alientos que resoplaba en los labios morados del sujeto hasta que este tosió el agua fuera de los pulmones por su cuenta y ella terminó frotando sus brazos para hacerlo entrar en calor. Probablemente se trataba de la conmoción, pero el desconocido se aferraba a ella como si supiera que se estaba aferrando a la vida.
-Sasuke,- Sakura lo llamó, con el hombre tosiendo entre sus brazos y sus ojos amplios de preocupación.
Su dominio en el elemento no había sido practicado a esa escala, pero aquel era exactamente el momento para probarlo. Sintió como la tierra se levantaba ante su mando y se enfocó en erigir una pared lo suficientemente grande y gruesa para que cruzara la extensión desbordada del río y crear una represa. El resultado se elevó varios metros por encima de sus cabezas y cortó la corriente violenta para obligarla a descansar en un flujo plano y oleante. Creó algunas salidas en ella desde donde el agua seguía el camino original para que la inundación no corriera tan pronto a extenderse en la dirección opuesta y conteniendo el agua de que siguiese extendiéndose en dirección a las aldeas del valle.
-La aldea,- el moreno se levantó sin la ayuda de Sakura cuando superó el sobrecogimiento de la inmensa represa de tierra. -¡La inundación debe haber empeorado desde que nos fuimos, deben ir a ayudar a la gente!-
Diez hombres hubiera sido una cantidad razonable para su intención inicial si el río no se hubiera salido tanto de su cauce, pero moverlos a todos hasta terreno seguro no era posible desde que no había ninguno en algunos kilómetros y ninguno de ellos sabía como caminar sobre el agua. Sobre el pilar de tierra, invocó halcones como lo había hecho hacía semanas con el resto de su equipo para ser capaz de moverlos a todos.
-Sabíamos que no iba a funcionar, pero teníamos que tratar,- dijo uno de ellos, pelirrojo y de los más jóvenes mientras volaban por encima del agua. -Cuando el agua empezó a subir vinimos tan lejos como pudimos para intentar romper la corriente y redirigirla lejos de la dirección de la villa.-
-Serika y los niños,- otro dijo en una voz temblorosa. -Madre y padre,- contabilizó él conforme la superficie del agua seguía extendiéndose sin visión alguna de suelo seco.
-Cálmate, Genki.- Aconsejó otro. -Les dijimos que escalaran hasta el techo si el agua subía demasiado y ya la corriente se ha detenido.-
Lo habían hecho, al menos como medida preventiva. Cuando alcanzaron a ver otra cosa que agua a la distancia se encontraron con casas inundadas poco menos debajo de la cintura para una estatura promedio, pero desde arriba pudieron ver varias filas de techos sobre los cuales se reunían varias personas, hombres, mujeres y niños que señalaban en su dirección. Los rostros de las personas cambiaron de suplicantes hasta sorprendidos y luego aliviados cuando las aves planearon cerca de ellos.
-¡Motoki!- Una mujer gritó. -¡Lo consiguieron!- Ella no era la única que les gritaba, un coro de voces se les unió desde el resto de los techos.
-Kanon.- Respondió el hombre que Sakura había reanimado. -¿Todos subieron a los techos?- Se apresuró a bajar del halcón y sostuvo a la mujer en sus brazos, repartiendo la mirada entre las personas que se mantenían fuera del agua.
-Nos aseguramos de ello,- respondió otra mujer, -vigilamos hasta que todo el mundo estuvo arriba. ¡Estábamos como locas preocupadas por ustedes! La corriente se violentó tanto que arrastró un par de árboles y algunas casas están en mal estado, ¿Qué oportunidades tenían ustedes contra algo como eso?- Dijo ella con voz temblorosa. Era una anciana. -¿Están todos bien?- Les preguntó, tan sumida en su preocupación que ignoró la presencia de las aves, Sakura y él hasta que el hombre al que se dirigía se volteó para reconocerlos.
-Ellos nos encontraron,- los señaló, - y nos salvaron. Gracias a ellos todo salió bien.-
En aquel techo estaban ambas mujeres, un par de ancianos y alrededor de seis niños. Todos ellos estaban repentinamente mirándolos con rostros sobrecogidos.
-Les agradezco mucho,- les dijo la mujer anciana. Los miraba a ambos, pero pareció contenta de acercarse a Sakura en lugar de a él cuando ella dio un paso al frente para estrechar su mano.
-Todo está bien ahora,- aseguró Sakura en respuesta. -¿Están todos bien?- Preguntó. Todos parecían empapados por haber luchado recientemente con la corriente, pero nada mucho más allá de eso. Sakura también estaba calada hasta los huesos de pies a cabeza y por un momento recordó como ella se había negado a dejar el hostal hasta que la lluvia no hubiera acabado para no correr el riesgo de enfermarse. El tema perduró en su mente, viendo el cabello rosa empapado, las puntas de sus dedos cargadas con gotas de lluvia, las cuales también corrían por su rostro como lágrimas.
-Creemos que si,- respondió la anciana. -Hemos hecho lo posible para comunicarnos con todos en los demás, pero no podría decirlo con seguridad.
Sakura retrocedió de vuelta hacia su halcón y hasta su lado. -No se preocupen,- tranquilizó ella. Compartió con él una mirada rápida y sólo pudo cerrar los ojos con resignación en respuesta. Percibía que sería de ese modo cuando tuvo una visión clara de la gente reunida y de aspecto asustado que temblaban desvalidos frente a ellos. -Estamos aquí para ayudar.-
Hicieron una inspección alrededor de todos los techos. Los hombres a quienes habían salvado se repartieron para unirse a sus respectivas familias y asegurarse de que todos estuviesen bien. Sakura también revisó a todos los que podían estar heridos y en la ronda mataron el tiempo suficiente para que los shinobis enviados por el Daimyo de hecho aparecieran. Aquellas personas tuvieron suerte, si no los hubiesen alcanzado probablemente habrían sido arrastrados por la corriente creciente junto a lo que quedaba de su hogar si sólo hubieran dependido de la ayuda de esas personas.
Los hombres atrapados en los rápidos parecían ser la cabeza de lo que era una comunidad bastante pequeña. Sólo había alrededor de cincuenta casas si debía adivinar también acerca de los restos arruinados.
Los ninjas pasaron de largo el tema de la integridad de los habitantes de la villa cuando se aseguraron de que estaban bien a simple vista y se les informó que ya habían sido examinados por Sakura, quien hizo un buen trabajo diciéndoles que ambos sólo eran viajeros del País del Té que resultaban estar cerca para ayudar cuando se desató el caos. Una vez se dirigieron a asegurarse de que el agua seguía las vías correctas hacia el mar, lo que quedaba de la inundación comenzó a desaparecer bastante rápido. Regresaron cuando Sakura, él y los demás ya habían bajado a las personas del techo hasta el suelo lodoso y no se quedaron mucho más para ayudarlos con los restos destrozados.
Se mantuvieron juntos mientras dirigían los pasos a seguir, tomando el control de la situación. Antes de que Sakura alcanzara a preocuparse demasiado por la temperatura desplomándose y empezara a enloquecer con cosas inevitables como la humedad o la hipotermia, la próxima ayuda llegó. Comida y ropa seca vino, enviada desde los alrededores. Ella se aseguró de que estuviesen envueltos y cubiertos, cersiorándose de que todos estuvieran bien mientras se ignoraba completamente a si misma. Su aliento se materializó debido al frío y aquello lo hizo bufar.
-Sakura,- la llamó, parándola en seco. La capa que aún conservaban desde Amegakure estaba tan seca como podía estarlo habiendo estado protegida de la lluvia en su bolso. Sostuvo la tela negra frente a ella, tendiéndosela. -Cúbrete. No serás de ayuda para nadie si te enfermas.-
Ella se sonrojó. -Lo lamento,- susurró ella, aunque lució aliviada cuando finalmente estuvo cubierta. Conociéndola, probablemente ni siquiera se había dado cuenta de que se estaba congelando por estar demasiado sumida en su labor. Sakura le dio un vistazo a las casas filtradas y a los restos que aún estaban siendo removidos, a los niños reunidos envueltos en mantas y a todos los demás haciendo lo posible para mantener el calor y ayudar con los daños.
-Es una suerte que estuviésemos tan cerca,- Sakura susurró ensimismadamente, y tuvo la sensación de que ella podía estar pensando en lo que habría ocurrido si no hubiese sido así.
Habían evitado que el desastre alcanzara proporciones mayores y ella había sido capaz de salvar algunas vidas. Motoki, el hombre que Sakura había sacado del agua en peores condiciones que los demás, fue el primero en acercárseles cuando todo estuvo menos frenético.
-Muchas gracias,- dijo él. -La barrera evitó que el agua siguiera subiendo y arrastrara a nuestra gente.-
-Y salvaron nuestras vidas en el río,- mencionó, saliendo detrás de él el chico pelirrojo.
El hombre preocupado también se acercó. -Es un milagro que nos encontraran.- Habló rápidamente, como si aún tuviera un buen torrente de adrenalina corriéndole por el cuerpo. -Enviamos un ave al Daimyo cuando notamos que se había salido de control, pero no esperábamos que la ayuda llegara tan deprisa, por eso nos adelantamos por nuestra cuenta. ¿Cómo nos encontraron tan rápido?-
-No fueron enviados por el Daimyo, Genki, por eso.- Dijo el pelirrojo. -Vinieron muy rápido y además, no se parecen a nuestra gente. ¿De dónde vienen?-
Antes habían concordado en la historia falsa de los viajeros del Té preparada para esa pregunta, y la mentira salió rápida fuera de los labios de Sakura.
El chico aceptó la información, asintiéndole. -Supongo que estamos en deuda.-
-No hay ninguna deuda,- aseguró Sakura. -Por ahora, de lo único que tienen que preocuparse en hacer un esfuerzo, es de sacar el resto del agua fuera de las casas. Los niños y la gente mayor necesitan estar cubiertos por techo de nuevo. Algunos de ustedes también deberían estarlo.-
-Los ninjas que envió el Daimyo seguirán monitoreando el río. Por ahora, trabajaremos duro para poder arreglarlo todo, así que la mayor parte de nuestra gente tendrá que ayudar antes de poder resguardarse.- Dijo Motoki.
-¿Los subordinados del Daimyo no ayudarán?- Intervino por primera vez en la conversación.
El chico resopló. -Por supuesto que no. Técnicamente es su territorio, así que envió ayuda por todo el asunto del desastre. La reconstrucción de los daños es solamente nuestro asunto.-
-Esta aldea sobrevive con las ventas de la cosecha.- Motoki retomó la palabra. -Si hubiésemos de obtener ayuda tendríamos que pagar por ella y me temo que no somos capaces en estas condiciones. Debimos haber perdido bastante con todo esto, nos tomará algo de tiempo recuperarnos.-
-¿Realmente el Daimyo no va a ofrecerles ayuda completa? ¿Ha pasado algo como esto antes?- Preguntó Sakura.
El aludido negó con la cabeza. -Una vez hubo un incendio en otra ciudad cerca de la frontera. Los ninjas del Daimyo vinieron a apagar el incendio, pero no tomaron responsabilidad sobre lo que se quemó.-
-Supongo que la mayor parte de nosotros tendrá que dejar la villa para trabajar y ayudar a nuestras familias, pero otros tendrán que quedarse a ayudar con la cosecha.- Opinó Genki.
-Estamos jodidos,- profirió el pelirrojo, más para si mismo.
Sakura lo miró. En sus ojos pudo leer muchas palabras que luchaban para reflejarse con claridad ante él.
-Ahora mismo la prioridad debe ser arreglar todo esto. Necesitan asegurar el bienestar de la aldea en lo posible.- Ese era el protocolo que suponía que ella sabía. Justo después Sakura extendió una mano fuera de su capa para sostener su brazo. Para los tres frente a ellos debía parecer como si Sakura estuviese haciéndole una petición, pero en lugar de pedirle permiso realmente estaba haciendo una afirmación. -Necesitan toda la ayuda posible,- terminó diciendo en voz alta y él asintió en acuerdo. Como era usual, ellos no corrían hasta los problemas tanto como ellos eran rápidos en encontrarlos.
-¿Ustedes... se quedarán?- Preguntó el chico, inseguro. -Me refiero a, sabemos lo que puedes hacer,- lo apuntó con el dedo. -Les dijimos, no podemos pagar por shinobis.-
-No los pagarán.- Les respondió. -Sólo somos viajeros que pasaban por aquí y ustedes necesitan toda la ayuda posible.- Les dijo, repitiendo sus palabras, de una forma que enfatizara que conversar acerca de sus habilidades estaba fuera de discusión.
Había predicho que el destino que Sakura eligiese en su viaje los golpearía antes de que ellos alcanzaran a encontrarlo, pero no había sido capaz de preveer que Sakura sentiría la necesidad de ayudar a personas en mundanidades tales como sacar el agua restante usando cubetas de algunas de las casas. Los niños habían sido apilados para dormir en las que ya habían sido despejadas para ser habitadas, pero el trabajo terminó tomando varias horas. Eran una aldea bastante pequeña, cincuenta casas con alrededor de diez de ellas completamente vacías. Se dio cuenta cuando las inhabitadas, a excepción de una, fueron no priorizadas en la limpieza.
-Esta siempre ha sido una villa pequeña.- Uno de ellos le dijo cautelosamente, después de que le preguntara al respecto. -Pero cuando la guerra comenzó, causó que muchas personas inmigraran para escapar de los campos de batalla. Nosotros somos uno de los pocos lugares intactos, así que mucha gente vino y construyó casas donde vivieron por algún tiempo hasta que fue seguro que regresaran a sus lugares de origen.-
Asintió. -¿Por qué está siendo limpiada ésta, entonces?- Era bastante tarde y todos los demás debían estar apurados por terminar sus propias casas. Los que hacían el conteo de las pérdidas de la cosecha se habían estado quejando de ello hacía unos momentos, el mismo hombre frente a él parecía estar listo para terminar en ese segundo. Ni siquiera estaba seguro por qué Sakura y él no se disponían a regresar a descansar ahora que el peligro inminente había sido controlado.
-Bueno, es obvio.- Apuntó él, como si fuera de hecho lo fuera. -Tú y tu chica, necesitan un lugar para quedarse esta noche.-
¿Mi chica? ¿Por qué...? Lo que mostró su rostro supuso que no había sido su concreta confusión, después de que el hombre dio un encogimiento de hombros y una mirada inexplicable. -Chie-sama pensó que era necesario y lo menos que podíamos hacer por ustedes después de habernos salvado hoy.- No era eso a lo que se refería, pero lo dejó continuar. -Después de todo es tarde, les tomará horas llegar a cualquier otro lugar a descansar y aún está lloviendo.-
Apartó el asunto para bien una vez que la travesía para el descanso estuvo resuelta. Suponía que de todas formas el asunto de la casa le proveería a Sakura alguna clase de seguridad para convencerse de que todo estaría bien cuando finalmente se fueran, y no había estado equivocado. Había pasado la medianoche cuando regresó a la vivienda prestada con Motoki. A diferencia de todos los demás, él no parecía como si se sintiese amenazado por su simple presencia, se acercó a él amablemente y notó que otras tres mujeres lo seguían, incluida la mujer que había abrazado en el tejado. Extendió la mano a modo de saludo cuando Sakura estuvo finalmente a su lado.
-No hay mucho que podamos decir para agradecerles la ayuda que nos dieron hoy. Salvaron nuestras vidas y evitaron que todo empeorara por aquí.- Dijo Motoki, y tan pronto como él terminó, la mujer morena comenzó a hablar.
-Les rogamos,- continuó ella, como en discurso, -que acepten utilizar este lugar como y siempre que les parezca. Deben haber tomado un largo viaje sin descanso para haber sido capaces de llegar en tan poco tiempo desde el hostal de Eri. Es lo menos que podemos hacer para agradecerles.-
Le dio una mirada a Sakura, quien lo miró de vuelta. Sakura estaba mojada y cansada y también lo estaba él. Él no lo rechazaría, así que la necesidad de un acuerdo era innecesaria. No obstante, los presentes tomaron el breve intercambio entre ellos como una especie de discusión silenciosa.
-Ya le hemos pedido a Sakura-san que por favor aceptara y te convenciera de hacerlo también. También compartimos algo de la ropa seca que teníamos almacenada para que la usen,- dijo la anciana, sosteniendo las prendas dobladas con ambas manos.
Sakura extendió las manos para recibirlas, con un vistazo adivinó que debían ser simples yukatas. Probablemente él las habría rechazado, así que esa debía ser la razón por la cual ella le había dado una mirada de advertencia hacía algunos momentos.
Cuando finalmente los dejaron solos, Sakura extendió la ropa seca frente a él, tendiéndosela. -Cámbiate. No quiero que pesques un resfriado.-
-Nunca me he resfriado acerca de algo,- tan estúpido, -como la ropa húmeda.- El hecho era que realmente nunca se había sentido cómodo utilizando la indumentaria de alguien más. Nunca lo había hecho.
Sakura le lanzó una mirada impaciente. -Probablemente si lo hiciste, cuando eras un niño y no puedes recordarlo.-
Un no deseado y súbito recuerdo de la expresión enojada de su padre hacia su hermano, enfermo de un resfriado y en cama después de que él lo hubiera hecho perseguirlo fuera del recinto cuando la lluvia estaba cayendo a cántaros lo golpeó como un rayo, trayéndole la evocación completa. Él también se había enfermado aquella vez, pero su padre había estado más enojado con su Aniki una vez que Itachi tomó responsabilidad del asunto, más que por el hecho de "haber enfermado a su hermano menor" su padre pareció molestarle más que su hijo mayor hubiera hecho algo tan estúpido como enfermarse debido a un juego infantil. Para ellos, Itachi ni siquiera había tenido el derecho de ser un niño.
Sakura ignoró su breve ensimismamiento, estaba ocupada con la ropa y por eso no notó que reaccionó un poco más lento cuando ella preguntó tímidamente, -¿Puedo?- Mientras apuntaba hacia su bolso.
Rebuscó superficialmente entre sus cosas después de haber dado su consentimiento mientras la observaba atentamente. Sakura sacó la ropa húmeda cuidadosamente doblada que le pertenecía, cuando extendió la primera prenda, el abanico de su clan fue expuesto en su dirección, terminó colgándola y al resto de ellas en la habitación con el fin de que secara. De alguna forma supo que Sakura al menos tuvo en cuenta el hecho de que se sentiría incómodo de vestir algo que no le perteneciera por encima de la indumentaria de su clan que era hecha para él, y apenas se había dado cuenta de que ella estaba en lo correcto.
Sakura comenzó a moverse alrededor de la casa hasta perderse momentáneamente de su vista, revoloteando como un insecto por todo el lugar hasta que un sonido ahogado vino hasta él desde dentro de la habitación. La alcanzó lentamente, estaba de pie en la puerta deslizante de aspecto clásico de la que aparentemente debía ser su habitación. La interrogó con la mirada, pero ella ni siquiera lo estaba mirando. Su mirada estaba fija en la habitación plana con alguna clase de conflicto reflejado en los ojos.
-¿Qué sucede?- Resolvió preguntarle.
-Hay una cama.- Señaló al objeto en medio de la habitación. Ahí estaba, de hecho. El resto de la oración se perdió en su cerebro, y ni siquiera viendo su rostro podía comprender qué le sucedía.
Le tomó algunos segundos entender que su conflicto se trataba acerca de que había una sola cama. Ciertamente habían estado durmiendo en futones hasta ahora, pero él ya se había acostumbrado a dormir junto a ella cuando aún utilizaban habitaciones comunes. ¿Realmente podía ser tan diferente de ello? No veía porqué tenía tanta importancia. De cualquier forma, notando su incomodidad, pasó de ella y registró en el armario de la habitación en la búsqueda de algún futon o algo más. El armario estaba vacío, así que se volteó hacia ella.
-Dormiré en el sofá.- Se refirió al mueble de aspecto viejo y polvoriento en la habitación que hacía de recibidor. No parecía particularmente atractivo recostar su espalda en eso, pero de todas formas sólo serían algunas horas de descanso hasta que se pusieran en marcha de nuevo.
Sakura se mantuvo de pie en la entrada de la habitación con un aspecto retraído hasta que finalmente emitió un débil sonido. -P-por supuesto que no.- Terminó diciendo. -Es para dos y probablemente no podrías descansar nada en ese sofá.- Expresó, incluso aunque él no había sido quien le había dado alguna importancia al asunto para comenzar, pero lo dejó pasar.
Asintió en acuerdo y ella se mantuvo revoloteando alrededor de la estancia por un rato más. Había un baño e hizo uso de él, cuando alcanzó a salir limpio y ella tomó su turno para hacer lo mismo, se sintió lo suficientemente cansado para elegir un lado de la cama.
La habitación estaba parcialmente iluminada y la lluvia causaba un sonido arrullante que hizo que sus párpados cayeran pesados. Cerró los ojos y los abrió de nuevo cuando sintió el suave tirón de las sábanas a su lado, el ajuste del cambio y la inercia del peso del cuerpo que se había deslizado sobre el colchón. Su nariz capturó la esencia floral que se escapaba de ella y sus narinas se dilataron en reconocimiento. Sintió a Sakura temblar, probablemente por algo relativo al frío, la lluvia o la ligera humedad restante del baño.
Había estado acostumbrado a dormir junto a ella a cierta distancia y también a observarla dormir hasta que su insomnio ocasional era vencido, pero en aquel corto rango de distancia ciertamente se sentía incómodo. Sakura lo miraba, borroso bochorno sobre sus mejillas; la proximidad y el espectro de la luz haciendo que sus ojos parecieran inevitables. El sueño se disipó y alcanzó a entender que si ella había estado de alguna forma prevenida acerca de una reacción como aquella, no era reprochable que a Sakura le había perturbado la idea de compartir una cama. Él no lo había hecho antes, pero era definitivamente algo molesto. Había decidido que no le agradaba.
No estaba seguro de que alcanzaría a cerrar un ojo esa noche, Sakura estaba demasiado cerca como para que fuese cómodo, creía que podría despertar con cualquiera de sus pequeños movimientos. Cuando ella se mantuvo mirándolo sin decir nada, ambos apenas y estaban parpadeando. Ella dijo un pequeño, -Buenas noches,- antes de girarse y darle la espalda.
Su respiración era muy rápida y él se mantuvo mirando el continuo movimiento de la parte superior de su cuerpo en el proceso de ventilación. Cuando su respiración se reguló y enlenteció, hizo un patrón que se unió al sonido de la lluvia hasta que sus ojos se cerraron de nuevo.
Sus sueños estuvieron plagados de imágenes difusas y alguna clase de sensación angustiosa que dolía, hacía que su pecho se sintiera pesado y aceleraba su corazón. No estaba seguro de estar completamente dormido, sabía que estaba demasiado consciente pero al mismo tiempo sentía ser incapaz de diferenciar la realidad. Se removió en la cama, y cuando su mano tocó la piel aterciopelada supo exactamente que estaba tocando a Sakura. Se despertó de inmediato, sintiéndose violento y con el corazón latiendo con fuerza en su pecho y aunque se había separado apenas ocurrió juraría que la sintió estremecerse bajo su tacto.
Habían pasado horas, aún estaba oscuro y ahora ella descansaba sobre su espalda, el brazo demasiado cerca de donde su mano había estado hacía segundos. Se movió hasta que estuvo tan lejos de ella como pudo estarlo, por algún motivo preocupado de que ella hubiese despertado sorprendida por su toque.
Suprimió el chasquido de su lengua no queriendo provocar un sonido que la disturbara, en su lugar, la mordió para calmar la molesta sensación remanente. Miró enfurecido a su quieto perfil, sabiendo sin duda que todo tenía que ver con ella. La sensación angustiosa era distinta a las que solían despertarlo por las noches, más ansiosa que el dolor o la desesperación y seguramente ella debía ser la causante. Estaba seguro de que ni siquiera le habría dado un pensamiento a todo el asunto de la cercanía si Sakura no lo hubiera traído a colación. Haber tocado su mano lo empeoró, así que tal vez era de lo que sus reflejos estaban subconscientemente alterados, porque al haberlo tocado, bien pudo haberlo electrificado.
Su sueño fue ocasional en adelante, continuó despertándose cada tanto para asegurarse de no tocarla, restos de la presión angustiosa permaneciendo aún. Cuando la habitación se llenó de luz natural en la mañana, la próxima vez que abrió los ojos ella no estaba allí. Miró a los restos de su presencia con el entrecejo fruncido. Caminó hasta encontrar la ropa colgada y se desvistió de la yukata prestada y sin emblema, cuando entró a la cocina, Sakura estaba acompañada por una de las mujeres de la noche anterior.
-Buenos días,- ambas saludaron al unísono. Inclinó la cabeza para ambas, había un pesado olor a café en la habitación y notó las cosas apiladas sobre la mesa. La mujer les había traído comida.
-Eso no será necesario.- Le dijo a la mujer. -Podemos conseguirla nosotros mismos.- Habían perdido gran parte de su cosecha y necesitarían almacenar tanto como pudieran.
La mujer dejó escapar una risa divertida. -Es justo lo que ella acaba de decirme, quizás con algunas palabras más.- Dijo ella. -¿Gente orgullosa, no es así?- Caviló ella, pero cuando su expresión no cambio, la de la mujer lo hizo. -Acéptenla, por favor. Hicieron mucho por nosotros y supongo que no han comido nada desde ayer. Aún tenemos más que suficiente para nosotros y pronto tendremos mucho más que sembrar y comerciar para recuperarnos.-
Estaba a punto de negarse una vez más, pero Sakura aceptó la ofrenda sin reparos. -Muchas gracias, son todos muy considerados. De cualquier forma, no deben preocuparse por nosotros, podemos proveernos. Ahora lo más importante es su recuperación.-
La mujer asintió y dio una breve despedida antes de irse. Sakura empezó a sacar los comestibles después de colocar la taza frente a él.
-Permíteles. Sólo están agradecidos, y ya me había negado muchas veces antes de que despertaras, hizo oídos sordos.- Suspiró Sakura, él olfateó el aroma agradable y se regocijó en la amargura de la bebida. Notó que ella no utilizó azúcar. -¿Cómo, uh, dormiste?- Se apresuró a preguntar. Dejó la taza abajo y la miró detallándola. Estaba tranquila en apariencia y no parecía que supiera cuán trastornado se había encontrado por la noche, aún así la pregunta sonaba extrañamente fuera de lugar.
-Estuvo bien.- Mintió. Probablemente había sido la peor noche que había pasado estando demasiado consciente acerca de la proximidad de alguien más, incluyendo las noches en la guarida de Orochimaru y las primeras noches que había pasado intentando dormir en compañía de Jūgo, y esta vez su vida ni siquiera había estado en riesgo.
Sakura asintió, satisfecha.
Sakura estaba de pie frente a la única ventana mirando el ir y venir de la gente en el exterior. Se unió a ella, notando su perfil y el hecho de que aún estuviese vestida con la indumentaria proveída. Sus manos descansaban en el alfeizar y en su rostro podía notar que parecía estar esperando por algo.
-Piensas en algo,- apuntó él.
-Yo... quiero quedarme un poco más, Sasuke.- Le dijo Sakura, mirándolo a hurtadillas. -Sólo por si acaso.- Pensó que ella haría algo como eso, así que asintió. Como a menudo solía hacer cuando ella decía algo y él no tenía especialmente nada que comentar con respecto a sus decisiones, Sakura procedió a explicarse. -Las lluvias aún no se detienen y no estoy segura de que los ninjas del Daimyo regresarán para asegurarse de revisar que el río no se desborde de nuevo. Han sido amables con nosotros, así que yo diría que les tomará al menos un par de días empezar a manejarse solos.-
-No necesitas explicarte,- era su tiempo de recordarle. Fue su tiempo de asentir.
El día transcurrió rápidamente, la gente vino hasta su puerta con curiosidad y voluntad de servir y desde que interactuar con las personas en sus viajes nunca había sido lo suyo, gastó su tiempo regresando a la represa que había construido y revisando que las salidas al mar hubiesen sido aseguradas. Para cuando regresó, encontró que Sakura había estado fuera de casa la mayor parte del tiempo también, haciendo exactamente lo que él evitaba hacer al salir. Habían tres mujeres, las tres que habían estado para su recibimiento la noche anterior, juntas en la cocina en la aparente tarea de cocinar. El olor de la habitación lo confirmó.
-¿Dónde está Sakura?- Preguntó, cauteloso.
-Lo siento, ¿Eres Sasuke-san, no?- La mujer de edad media de la mañana preguntó tímidamente. -Sakura-san está en la casa de Taichi, sus dos hijos se contagiaron de gripe y ella se ofreció para tratarlos, así que pensamos que sería bueno que cocináramos para ambos.
-A-así es,- dijo la más joven. Había escuchado a Motoki llamarla Kanon. -Mi esposo nos dijo que Sakura-san era médico. Realmente no queríamos molestar, pero Sakura-san se enteró por si sola y es cierto que el médico más cercano está bastante lejos, sobre todo ahora que estamos lidiando con el asunto de la inundación.-
Por supuesto. Esa era ella, después de todo. Había reconocido su espera mientras miraba a través de la ventana esa mañana, Sakura debía estar de hecho esperando por eso, debía haber predicho que algo como eso podría ocurrir. Sin embargo, eso también significaba que no se iría en un par de días como había dicho. No se movería de aquí hasta que fuese realmente necesario y realmente no podría adivinar cuándo sería eso.
Ante su silencio, la anciana habló. -Si, ¿Toda una dulzura, no es así?- La abuela, a excepción de las otras, no parecía nerviosa ni intimidada por su presencia. Hablaba como si estuviese tratando de calmar a las otras y al mismo tiempo de sacar una reacción concreta fuera de él. Entendió que su silencio no era cómodo para ellas. -Sakura-san es tan bonita y dispuesta a ayudar, tienes mucha suerte en haber conseguido una esposa como esa.-
Pestañeó, aunque estuvo seguro que el resto de su cara no se movió un milímetro. -¿Esposa?-
El rostro de la anciana se arrugó un poco, encogiéndose con la expresión. -Bueno, por supuesto. Es lo apropiado y esperado de una pareja.- Dijo como si fuera un hecho, luego percibió un serio tono de preocupación. -¿Están casados, no es así? ¿Tal vez son parientes? Si lo hubiésemos tenido en cuenta, habríamos preparado una habitación para cada uno en lugar de una para ambos.-
Las mujeres tras ella estaban ruborizadas, pero parecían compartir la preocupación en sus expresiones. Por supuesto, había encontrado pueblos conservadores en sus viajes. Las costumbres en algunos lugares eran estrictas y anticuadas incluso en algunos lugares del País del Fuego, mientras más lejos de las principales aldeas ocultas, abundaban en número.
Nunca lo había experimentado de primera mano al viajar solo, al hacerlo con Taka las personas se quedaban naturalmente fuera de sus alumnos al reconocerlo como shinobi. Con la cubierta civil que estaban tratando de mantener y al viajar con Sakura había comenzado a experimentar más de esa faceta conforme cavaban más profundo en los hostales del país, en donde los cuidadores empezaron a asumir cada vez más seguido que tomarían una habitación al ser vistos juntos. Suprimió la necesidad de colocar los ojos en blanco.
-Eso no será necesario.- Se limitó a decir.
-Pero... Si ustedes dos... Yo creo...- La más joven estaba completamente roja ahora.
Suspiró sin emitir sonido. Preferiría que Sakura manejara esa situación, y como si la hubiera invocado con el pensamiento, la puerta se abrió revelándola. Sostenía un paraguas y algo que parecían vegetales asomando fuera de una bolsa.
-Sasuke,- musitó ella, sorprendida de la escena. -Pensé que tendrías hambre, así que ayudé un poco con el almacenamiento de la cosecha después de revisar a unos chicos que enfermaron para apresurarme a llegar,- le dijo a él y luego miró a las mujeres tras él. -Pero supongo que se adelantaron.- Cuando entró a la habitación, las mujeres se dirigieron a ella de un modo distinto. Observó como la anciana analizaba a Sakura, probablemente tratando de juzgar la situación correctamente.
-Cocinamos para ambos como gesto de agradecimiento.- Dijo Kanon, manteniendo el sonrojo ahora que los había visto juntos, ni siquiera quería indagar en lo que debía estar pensando, se reprimió de chasquear la lengua.
Sakura, totalmente ajena, les dio una sonrisa. -No deberían haberse molestado, traje lo necesario. ¿Querrían quedarse a cenar?-
La mayor no le sonrió de vuelta, pero la sonrisa de Sakura sólo decayó ligeramente cuando habló. -No, no te preocupes. Lamentamos haber irrumpido sin preguntar.-
Sakura arrugó el entrecejo, mirándolo interrogante. -¿Sucede algo malo?- Él alzó una ceja incrédula en respuesta. ¿Realmente estaba pensando que había sido grosero con ellas?
-No, no,- aseguró la mujer de mediana edad. -Es sólo que es tarde y ustedes deben querer... uhm... estar solos.- Terminó, insegura.
-Esperen...- Murmuró Sakura. Cuando lo miró de vuelta esta vez, parecía tan genuinamente confundida y preocupada que lo irritó. Brujas.
Se serenó lo suficiente para detenerlas en su camino a la salida con la voz. Se dirigió a ellas, sin reparos y a secas. -Lo siento,- en lo absoluto. -Me sorprendió encontrarlas aquí en lugar de a mi esposa.-
La anciana se acercó hasta él, así que no se volteó a mirar el rostro de Sakura. Esperaba que no tuviera una expresión de tan obvia sorpresa grabada en el rostro como para que pusiera en duda su declaración, por si acaso, sostuvo su mano tentativamente, intentando ambos ser convincente y advertirle que cerrara la boca y lo siguiera. Su mano fue cálida y suave al tacto.
-¿Así que, ustedes dos realmente están casados?- Preguntó la anciana. Él asintió afirmativamente. -Antes pareciste sorprendido cuando nos referimos a ella como tu esposa.- Apuntó en dirección a Sakura y aprovechó la oportunidad para mirarla. La boca de Sakura no estaba abierta como había temido, pero sus ojos estaban bien abiertos y sus mejillas no estaban tan rojas como podían estarlo. No estaba entendiendo nada, pero entre la sorpresa estaba intentando averiguar que estaba sucediendo, era así de inteligente.
-Nunca mencionamos que estábamos casados y aún es muy reciente como para que estemos acostumbrados a llamarnos así incluso entre nosotros.- Mintió. La mujer lo miró y no encontró nada en su expresión acerca de lo que pudiese comentar, así que se dirigió hacia Sakura.
-¿Recién casados?- Sakura asintió pesadamente, no tan rápido como le habría gustado pero lo suficientemente convincente. La expresión de la anciana se suavizó, aparentemente familiarizada con lo que sea que ella pensaba que significaba la expresión de Sakura. Luego miró con algo parecido a la aprobación la bolsa de vegetales que Sakura aún sostenía, colgada de la mano que no estaba sosteniendo.
-Pensamos que estarías preocupada acerca del asunto de la comida, has sido tan atenta con todo desde que llegaron que pensamos que era lo menos que podíamos hacer. Debimos haber esperado venir hasta que hubiera alguien en casa.- Kanon se excusó.
-Mi culpa,- la anciana se rió por primera vez. Dio una palmada gentil en el hombro de Sakura, y ella le sonrió amablemente. -Me acostumbré a que los esposos de todas aquí sólo aceptaran cuando me proponía a meter la nariz. Las ventajas de ser la más vieja en una pequeña ciudad, ja ja.- Se rió tontamente. -Hicimos suficiente para esta noche y también para la primera comida de mañana. Sólo pregunten por cualquiera de nosotras si necesitan algo.-
»Gracias por todo lo que has hecho hasta ahora. Estaremos aquí para ayudar siempre que nos necesiten.- Esa vez se dirigió a él, sólo asintió. La anciana salió por la puerta y las otras se apresuraron tras ella. Cuando la puerta se cerró, miró como Sakura observaba la puerta cerrada como si estuviera viendo aún a la mujer a través de ella. No se movió ni siquiera para soltarse de él.
-¿Qué fue todo eso?- Preguntó ella, su voz un susurro.
Dejó ir su mano y la encaró. -¿Cuánto tiempo planeas realmente quedarte aquí?-
Sakura pareció perdida hasta ese momento. Retomó la completa consciencia y no parecía demasiado dispuesta a responder. -No lo sé. Supuse que alguien enfermaría después de haber pasado tanto tiempo expuestos a la lluvia y el frío. Los chicos fueron los primeros, pero podría haber más en cualquier momento. Al menos son los únicos de los que me he enterado hasta ahora, apuesto que a que un par de los hombres que encontramos en el río también enfermarán.-
Él también había supuesto algo por el estilo.
Pero luego, ella pareció recordar. -¿Pero qué tiene que ver eso con lo que sucedió? ¿Por qué les dijiste eso, Sasuke?-
-¿Te importa?- Le preguntó. La expresión que había estado esperando, la contundente vergüenza, explotó en el enrojecimiento de sus mejillas.
-No lo entiendo,- explicó ella, intentando deshacerse de ello. -Tú no harías nada como eso sin una razón, ¿Qué sucedió?-
-Aquellas mujeres cambiaron su actitud hacia ti cuando creyeron que habíamos estado viajando juntos sin estar casados y sin ser parientes.- Señaló. -Habrían sido hostiles contigo por su manera de pensar sin importar cuán desinteresadamente les hubieras estado ayudando.-
-Pero...- Arrastró ella, insegura. -Eso es realmente soso. No es extraño para la gente como nosotros hacer estas cosas.-
-Sólo conocen su manera de pensar, Sakura. Así es como se hace en poblados como este.- Le explicó. -Sea como sea, sería mal visto. Sólo lo dije porque pensé que necesitaba ser hecho para asegurar que se comportaran con normalidad a nuestro alrededor durante el tiempo que necesites quedarte aquí.-
Además, realmente lo había irritado el cambio radical hacia Sakura. Había sido estúpido, Sakura podría estar en un mejor lugar por el bien de mejores personas y ser prácticamente alabada por ello.
-Sasuke, yo...- Sakura inhaló aire. Parecía estar consternada al punto que también lo irritaba.
-Sakura, ¿Realmente es tan importante?- Le preguntó. Inventó todo el asunto para que ella estuviese tranquila, pero estaba haciendo un lío de todo aquello.
Se mordió el labio en medio de su estrés, luego lo miró, la mortificación reemplazada con timidez. -¿Estás bien con esto? No tienes que hacerlo por mí. Sé que no te importa lo que esta gente pueda pensar de nosotros y esto es un asunto sin importancia. Sólo necesito hacer mi trabajo.-
Así que, era eso acerca de lo que se preocupaba. Respiró sonoramente. No podía importarle menos cómo esas personas se comportaran con él, ya eran bastante cautelosas y estaba acostumbrado a ser visto de esa forma. Pero había actuado por instinto antes, lo que suponía que si había importado cuando esa clase de actitud iba dirigida hacia ella. Sakura era genuinamente amable con ellos y no se merecía ser tratada distinto sólo por el hecho de que estuviese compartiendo espacio con él.
-No me importa.- Respondió simplemente, refiriéndose a su preocupación acerca de lo que sea que ella creía que él podía preocuparse. -Por ahora es lo mejor. Estaremos viviendo en su casa por un tiempo, debemos jugar bajo sus reglas.-
-¿Qué hay de ti?- Ella, sin importar que, parecía incapaz de convencerse. -Te dije que no sabía cuánto planeo quedarme y sé que no hay demasiado que hacer aquí... No pretendo mantenerte aquí. Entendería si me dejaras atrás.- Dijo, pero no lo miró al hacerlo.
No estaba emocionado por lo que se suponía que tenía que encontrar para hacer mientras ella estuviera allí, pero pensó que había sido lo suficientemente claro antes. Le molestaba tener que explicar lo que consideraba obvio, pero lo aceptó desde que comunicarse con Sakura se había tratado durante mucho tiempo de lo que él pensaba que era necesario decir, lo cual se había reducido desde que ella parecía atrapar en el aire sus pensamientos no hablados.
-No voy a dejarte ahora, Sakura.- Le dijo. No ahora, no aún.
Aquello era sólo una parada en el camino que no tenía sentido para él pero era significativo para ella. Ya había hecho las paces con el hecho de dejar que fluyeran las cosas por la via que Sakura quería recorrer.
Sakura le dio una pequeña sonrisa, como si estuviera sopesando más de la cuenta en la palabra "ahora".
Jamás habría pensado que terminaría pretendiendo estar casada con Sasuke, sólo había soñado en realmente estar casada con él. Pronto descubrió que fingirlo era realmente importante para la sociedad que los rodeaba. Estaba segura de que lo que sea que estuviese en la mente de esas personas no era de interés para él, puesto que evadía el contacto de la gente que ahora se entretenía tanto como podían en la casa que ambos compartían.
La dinámica de su papel en la aldea era diferente a como había sido al ser una ninja médico en cualquier otro lugar. El no usar el protector de frente tenía un efecto atrayente, aparentemente la volvía más accesible de lo que lo había sido antes para las personas en Konoha o cualquier otro lugar.
No sólo trataba a los enfermos, las mujeres de la villa la buscaban con el fin de perseguir una amistad o un poco de cotilleo. Todos querían saber más acerca de la pareja que se había mudado por algún tiempo con ellos y tenía la suficiente habilidad para haber detenido la inundación, aunque percibía que las más jóvenes-y algunas de las mayores- estaban detrás de la figura enigmática que resultaba su esposo falso.
-¡Es tan apuesto!- Una dijo cuando alcanzó a mirarlo mientras salía de casa. El único pago que podían ofrecer por sus servicios era proveerles tanto como la cosecha pudiera ofrecer, con frecuencia se turnaban para traer los vegetales a su puerta en las mañanas intentando charlar. -¿Dónde se conocieron?-
-En el país del Fuego,- respondió cada vez, más y más acostumbrada con el tiempo, diciendo las palabras naturalmente pero nunca abandonando el tenue rubor. -Éramos amigos de la infancia.- Construir su supuesta historia para que se convirtiera en algo que fuera creíble no era tan difícil si apartaba lo feo de la verdad-y las mentiras;- ellos conociéndose de niños, haberse separado y reunido de nuevo para darse cuenta de que debían estar juntos era, de cierto modo, verdad.
-Debe ser un hombre realmente estricto si incluso Chie-sama tuvo que retractarse.- La anciana Chie los había visto por lo que realmente eran, es decir, chicos de dieciocho años. Los demás por alguna razón parecían creer que eran mucho mayores.
Asintió suavemente con la cabeza. Tenía una idea de que el chismorreo después de la última visita de las mujeres a su casa debía haberse esparcido como un incendio. -Solamente es muy reservado.-
-Debe serlo. De otra forma, sería extraño para personas como ustedes haber escogido un estilo de vida nómada en lugar de establecerse en una buena aldea oculta.-
-¿Gente como nosotros?- Le preguntó, intentando sonar convincentemente ajena. Habían visto un poco de lo que Sasuke podía hacer-en su caso les habían contado- y tenían una idea vaga de sus habilidades como médico.
-Bueno, ya sabes. No son el tipo de gente que estaría por aquí.- Dijo una de las mujeres mayores. -Saben más que sembrar.-
Esa era una forma bonita de decirlo. -Tal vez lo haremos alguna vez. Pero apenas nos casamos,- suspiró internamente ante su propia mentira, -queremos ver el mundo antes.-
-Antes de que tengan hijos,- dijo otra. No pudo evitar balbucear. -Parecen algo jóvenes para estar planeando algo como eso aún, pero los hijos lo cambian todo. El momento en el que tengas un bebé en los brazos, en adelante será el único mundo que querrás ver.-
No perdía a menudo las riendas de su compostura-ya que todo lo que había hecho en su tiempo en solitario era practicar su naturalidad en el asunto- pero aún había momentos en los que las presunciones de aquellas mujeres la hacían enrojecer completamente. Un bebé. El bebé de Sasuke. Estar embarazada del bebé de Sasuke. Era imposible que no lo hiciera si esa gente hablaba de acerca de sus sueños como realidades, resultaba difícil separar la comodidad de su vida fingida y no dejarse llevar demasiado lejos por la fantasía. Su caída hasta el suelo, de cualquier forma, se relacionaba a cuán alto alcanzaba a volar. A menudo era doloroso cuando se permitía soñar tanto, hasta finalmente recobrar el sentido suficiente para recordarse a si misma que sólo se trataba de un acto y las posibilidades reales de los escenarios que ellas sugerían estaban tan lejos como siempre.
-Hey, ¿Por qué esa cara tan sombría de repente?- Preguntó una.
-No es nada,- les aseguró, recuperando la compostura. Inventó algo rápidamente. -Es sólo que Sasuke no quiere hijos.- Eso era, hasta donde sabía, también falso. El recuerdo de la reunión acerca de los deseos y aspiraciones del recién instaurado equipo siete volvió hasta su mente.
-Quiero restaurar mi clan y matar a cierta persona...-
Había cumplido por un terrible error una de sus intenciones. Apenas conocía un poco al antiguo Sasuke, ¿Pero realmente conocía demasiado del Sasuke actual? ¿Aún conservaba esa aspiración, había cambiado también eso?
-No me preocuparía por eso si fuera tú.- Opinó Kanon, el vientre hinchado por el embarazo de su propio hijo. -Mi esposo estaba completamente en contra de la idea de tener hijos porque aún somos jóvenes y no creía estar listo, pero cuando quedé embarazada no había un hombre más feliz. Tu esposo probablemente está preocupado sólo porque llevan muy poco tiempo de estar casados.-
-Si,- añadió otra, -en ese tiempo, sólo quieren disfrutar todo el tiempo que puedan para estar solos en pareja.-
Era mortificante cuán mojigatas podían ser esas mujeres y al mismo tiempo tan francas en sus comentarios, parecía que todo el tiempo que pasara allí estaba condenada a tener un rubor permanente. Las únicas veces en las cuales podía deshacerse de su embarazosa influencia era cuando hacía su trabajo y claro, cuando pensaba en que probablemente sería mortificante para ellas-y no al revés- el descubrir que compartía la habitación con un hombre que de hecho no era su esposo. Claro, hasta que la imagen mental de sus rostros abochornados se desvanecía ante la propia angustia que le causaba el asunto.
La primera noche marcaría un precedente que dirigiría el resto de sus noches. Como había predicho, nunca antes había estado tan plenamente consciente de Sasuke; podía jurar que notaría incluso hasta su parpadeo más ligero. Admirar su belleza era algo a lo que se había acostumbrado al dormir junto a él en un futon, pero compartir un espacio tan confinado como una cama la llenaba de cargas que no había experimentado cuando el pensamiento más atrevido que había formulado entonces era ser capaz de alcanzar su mano otra vez.
En consecuencia, había pasado la mayor parte de sus noches despierta. Aquella primera noche, incluso aún habiendo estado desprovista del peso extra que significaba el matrimonio falso, había tenido el tiempo suficiente para dejar que su mente divagara en pensamientos que seguramente había concebido en algún punto, pero que habían sido cubiertos por asuntos de más importancia. Pero allí, todos los problemas del pasado y las preocupaciones del presente se disolvieron en la nada por la presión rápida que la recorría en conjunto con la ola de emociones que la ahogaba.
Todo, desde el ángulo perfecto de su nariz recta y la apariencia distinguida de sus pómulos debajo de los ojos afilados que la miraban de vuelta, incluso aunque estaba acostumbrada a su rostro desde hacía mucho, se derramó sobre sus entrañas retorciéndolas y esparciéndose como alguna clase de veneno especialmente tortuoso. Sintió como el pulso se le disparaba, horrorizada acerca de otro recuerdo más académico pero aún así relevante; su lección acerca de las hormonas, el entendimiento sobre el cuerpo humano que le había sido enseñado por su maestra.
No había atravesado por un tiempo especialmente difícil a través de sus años de desarrollo adolescente y eso tal vez tenía algo que ver con su propia pérdida y duelo. No tuvo demasiado tiempo para lidiar con la mayoría de las experiencias normales de los demás, todo su anhelo estaba lejos, él, estaba lejos; y teniendo la guía de su maestra-y también la atención enfocada en los entrenamientos a los que era sometida- pudo entender e ir a través del proceso sin que fuera un asunto importante e incómodo. Se había reído de la experiencia de Ino y había intentado comprender la experiencia de Ten-ten, quien era un año mayor y siempre tenía una cosa o dos que recomendar con todos los cambios, pero por sí misma no había tenido un despertar hormonal propiamente dicho... Claro está, hasta que había pasado por esa situación.
Sentía como si cada uno de sus poros se abría y de todos sus nervios brotara una corriente eléctrica, mientras su mente evocaba memorias como la del beso de ambos-mucho más rico en detalles que antes- y algunos otros escenarios inexistentes creados por una mente que en aquel momento no le pertenecía. Fue alrededor de ese momento que entró en pánico.
-Buenas noches.- Le dijo, dándole la espalda. Cerró los ojos con tanta fuerza que las proyecciones de su cerebro comenzaron a tornarse luces borrosas en la oscuridad de sus párpados.
Le parecía bastante vergonzoso el no mantener la compostura y dejar que un aspecto tan tedioso se apoderara de la situación. Sus sentimientos eran intensos, tanto que a veces eran difíciles de manejar, pero ya no era una niña y el no haber experimentado tales anteriormente no era una excusa para no mantener control de si misma.
Pasó algún tiempo intentando encontrar un método que la ayudase a manejar la presión y terminó pensando en cada otro compañero que había tenido, Naruto, Sai, Kakashi y Yamato; aunque no dejó de ser penoso, no generaba el mismo nivel de tensión. Mientras pretendía que cualquiera de ellos era quien realmente dormía detrás de ella se reducía su ansiedad, la tranquilizaba, hasta que el cansancio la superó y alcanzó a dormir.
Su subconsciente, sin embargo, no fue tan fácil de burlar. Despertó varias veces sólo para encontrar como su pulso se había elevado de nuevo en el reconocimiento instantáneo, y no podía volver a dormir hasta que no se había alejado tanto como era posible de él en el pequeño espacio que compartían.
Por supuesto, sabía que su mente la traicionaría. Habría sido fácil de predecir que su cerebro se volvería en contra de toda emoción violenta que poseía, miedo, tristeza, nostalgia y amor. El sueño que tuvo fue una recreación del terreno destrozado en el cual habían peleado. Sus labios ya estaban unidos y ella estaba especialmente consciente del toque de su mano hurgando sobre la piel desnuda a la vista. Sintió la sensación tan intensa que por un momento pensó que tendría un ataque al corazón, era tan real que estaba segura que no podía mejorar en nada, hasta que la sensación fue demasiado real. El contraste de la creación de su mente con la sensación verdadera fue tan crudo que la reconoció inmediatamente y supo que había despertado porque Sasuke había estado tocando su brazo.
El acercamiento había sido accidental, pero sintió la piel quemarle como castigo. Apenas alcanzó a cerrar un ojo después. La primera noche compartiendo una cama con Sasuke resultó ser una de las peores noches de su vida sólo por eso.
La misma emoción la invadió no mucho después la segunda noche, desde que empezó a temblar incluso antes de alcanzar a tocar el colchón, sabía que si realmente quería descansar un poco tenía que convertirlo en una experiencia rutinaria y engañar a su cerebro para asimilar la situación fuera de una perspectiva romántica. No tenía idea de cómo hacer eso, pero resolvió a utilizar un método decente para hacerlo sin siquiera la necesidad de darle la espalda.
-Cuando era niña me molestaban en la academia,- no tenía ni idea de por qué había escogido ese recuerdo en concreto para empezar, pero al menos Sasuke no la miró de un modo desalentador. -Era más pequeña que los demás y tenía complejos acerca de ciertos aspectos de mi apariencia.- La avergonzó haber traído eso a colación, ¡Ni siquiera sé por qué lo escogí para empezar! La frente y el cabello. Su voz interna bufó. -A diferencia de los demás, no había nada realmente destacable en mi, hasta que esta vez…-
Para su alivio, Sasuke no dijo ni una palabra, pero escuchó. No había una expresión concreta en su rostro al hacerlo, pero no hubo nada que le dijera que le disgustaba lo que estaba haciendo. Tuvo en cuenta que hablar de asuntos mundanos y contarle historias del pasado podía parecer aburrido para empezar, pero aquello realmente la distrajo e incluso la hizo sentir alentada cuando las señales de sueño y aburrimiento no se manifestaron en el rostro de Sasuke.
-...y luego, Ino lanzó algunas flores como shuriken hasta su boca por la raíz, que era venenosa.- Sonrió al recordarlo. -Pensé que era la persona más genial del universo. Supongo que por primera vez tuve alguien a quién admirar, así que la seguí…- Bostezó al final del relato, y recordó decir algunas cosas más hasta quedarse completamente rendida. Todo su estrés y preocupación se había reducido al mínimo y fue genuinamente feliz cuando despertó la mañana siguiente, sola, pero con los remanentes de la presencia de Sasuke junto a ella.
Sasuke sabía que era especialmente habladora y aunque cuando eran jóvenes no había parecido apreciarlo, ésta vez al menos lo había tolerado. Su plan había funcionado, distrayendo su mente todo el tiempo hasta que estuvo demasiado cansada de sus propios relatos para caer en un sueño profundo.
El resto de la rutina cayó en su lugar después de ello. Sasuke aún estaba fuera de casa la mayor parte del tiempo, pero la fama inesperada que venía con encontrarse en una pequeña aldea se esparció como lo hizo la fiebre y el virus con el cual la gente se contagió luego. Durante la noche, contaría a Sasuke una anécdota aleatoria y Sasuke atendería a ella tan fluidamente como la vez anterior.
Mientras tanto, durante el día las personas habían empezado a venir a la casa sobre todo debido a la ola de curiosidad. Le agradaba, la sensación de ser respaldada con todas esas mujeres cocinando y pasando por allí, los niños dulces y hombres diligentes de aquel lugar. Era una pequeña comunidad que los había acogido y a la cual le agradaba serle útil, aunque tenía la certeza de que probablemente la habrían mirado con ojos reprobatorios todo el tiempo si hubiesen descubierto la verdad.
Siempre estaba muy ocupada por alguna razón u otra. Con el fin de controlar el virus, se propuso a moverse en pequeños viajes para reunir la medicina necesaria y cada vez era más involucrada en cualquier otra actividad. La invitaban todo el tiempo a las diferentes viviendas, siempre para el almuerzo pero nunca para la cena, porque era el tiempo en el que Sasuke venía a casa.
Era plena. A través de los días fue dándose cuenta cada vez más que su vida en aquel momento fluía naturalmente en el medio de su actuación, aunque falsa, tan fácil como respirar. Ya no había una cosa de la que se preocupara. Su vida se había ajustado rápidamente a un enfoque sencillo, obligaciones, compromisos sociales, una comunidad agradable y a esperar a que Sasuke volviera a casa para poder arrullar sus sentimientos en medio de su charla exhaustiva, tratando con todas sus fuerzas de no lucir tan enamorada y complacida como había empezado a estarlo de una mentira.
Al menos tres de ellos enfermaron esa misma semana, Sakura cuidó de ellos.
Con el pasar de los días, confirmó que sólo eran excusas para extender su estadía. La recuperación de aquellos que estaban enfermos fue corta y sencilla considerando que era ella quien los trataba y se trataba solamente del curso natural de una enfermedad esparcida debido a las condiciones climáticas. Las lluvias habían disminuido aunque no habían terminado por completo, pero no diluviaba como lo hacía cuando el río se desbordó.
Los primeros días aseguró las medidas tomadas por los ninjas del Daimyo, pero pronto se volvió inservible desde que no había nada que estuviera cambiando ni saliéndose de control. Pronto las expediciones para dejar el ambiente sobrepoblado en el que solía estar la casa en la que vivía con Sakura no fueron sólo para alejarse de todos, si no también por su propia necesidad de encontrar algo valedero que hacer.
Atraía demasiada atención, más de la esperada considerando que Sakura y él estaban jugando a la pareja para comprarse un poco de tranquilidad. Al principio resultó extraño, luego reconoció el recelo en los hombres de la aldea y las miradas cruzadas que algunas mujeres compartían en su presencia y aquello resultó familiar e incluso más cómodo. Supuso que tenía que ver con el Rinnegan.
Sin embargo, no era completamente intolerable cuando Motoki se le acercaba de vez en cuando.
-¿Sasuke, no es así?- Asintió afirmativamente. -Ahora que tu esposa y tú decidieron quedarse un tiempo más,- Sakura debía haber estado hablando con las mujeres temas que evitaba tocar con él, por lo visto, -fuera de la cosecha somos carpinteros y nuestra ayuda ha sido solicitada en una aldea cercana. Quizás estés interesado en unírtenos.-
Era el menor de sus intereses. Les envió una mirada vacía, observando los rostros renuentes detrás del rostro bien intencionado de Motoki. Suspiró con irritación en su interior, derrotado. Realmente no había necesidad de mezclarse con ellos, Sakura era lo suficientemente buena para cubrir ese papel por ambos, pero era cierto que no tenía sentido merodear durante más tiempo el asunto del río y moverse a un lugar distinto podría conseguirle algo útil que hacer. Entretanto, podría ir con ellos. No estaba acostumbrado al trabajo común pero eso no significaba que no pudiese hacerlo. Era mejor que cualquier cosa que estaba haciendo por el momento.
-Puedo hacerlo.- Respondió, y el rostro de Motoki se iluminó.
-¡Grandioso!- Exclamó con honestidad. -Sé que no es un trabajo excepcional para un shinobi, pero…-
-Es suficiente.- Le dijo por cortesía.
-Nos iremos en un rato, esperaremos por ti dentro de una hora.-
Sakura pareció preocupada cuando lo escuchó. Debía albergar las mismas dudas que los demás, así que fue forzado a esclarecer que de hecho había vivido durante cortos periodos fuera de la vida shinobi. Tuvo curiosidad al respecto, pero en general la tranquilizó saber que no estaba particularmente interesado pero no odiaba totalmente la idea.
El viaje fue lento porque ellos lo eran, aunque de todas formas el único lugar donde se quejaba de ello era en su cabeza. Hicieron esfuerzos regulares en incluirlo en la conversación, los cuales declinó cuidadosamente y fue un alivio cuando nadie se sintió ofendido por eso. En su lugar, aprovechó el tiempo para escucharlos. Las trivialidades de sus vidas no eran interesantes pero le daba un sonido de fondo a sus propios pensamientos.
Cada noche desde su llegada había tenido una dosis suficiente de las trivialidades de la vida de Sakura. Sin importar si lucía cansada ella continuaría hablando cada noche hasta caer exhausta, desde las cosas que ya conocía de antemano porque las había visto en sus recuerdos hasta las cosas que no eran tan relevantes como detalladas.
Como si fuera un recuento de sus recuerdos, Sakura empezó con su infancia. No tenía un recuerdo en específico de su niñez que incluyera a Sakura, su memoria de ese entonces estaba enfocada en los recuerdos más relevantes y vívidos, todos relativos a la época donde aún tenía una familia, pero ella tenía la forma particular de describir sus relatos que bien podía estar viéndolo todo dentro de su cabeza otra vez.
Podía imaginarse la cosa temblorosa que había sido en un rincón así como creía tener una imagen-preconcebida o no- de la versión naciente de una pequeña Sakura siguiendo la senda de las demás de su tipo, que ya lo perseguían cuando era un niño. No le habían importado ellas y ni siquiera les daba la suficiente atención como para reconocer su existencia individual fuera del enjambre, hasta tal vez aquella ocasión en la cual su hermano lo recogió a la salida de la academia y se dio cuenta, entretenido, de la atención innecesaria dirigida hacia él.
-Parece que te has ganado tu propio club de fans, otouto.- Mencionó su hermano, mirando el grupo de bobas niñas risueñas. Entre ellas, en la ola del recuerdo, creía que había una cabellera rosa resaltando entre ellas como un pulgar lastimado, pero eso podía estar distorsionado.
Su hermano sonrió amablemente, como siempre hacía con los niños, pero él lo miró de vuelta frunciendo el entrecejo.
Había sido gentil por naturaleza y esa era una de las más grandes evocaciones que conservaba de él hasta el momento. Pero Itachi sólo le sonreía a su madre, a muy pocas personas del clan, a los niños y a él. Había cargado el peso desde que era más joven de lo que él lo había sido en el momento, pero tenía la teoría de que Itachi no podía resistir el reflejo de un alma tan transparente como la suya; de cualquier otra persona, se escondía.
-No dejan de seguirme a todas partes y reírse por nada,- le informó, acusándolas. -Creo que son tontas.-
Su aniki lo miró, la sonrisa perdida y el rostro sereno que utilizaba para sermonearlo. -No son tontas, Sasuke.- Declaró él, con esa facilidad que hacía parecer todo lo que salía de su boca una verdad irrevocable. -Son sólo niñas. Es importante que no subestimes a ninguna y seas lo suficientemente inteligente para ser amable con ellas desde el principio. Son tus compañeras de clase, en el futuro alguna de ellas podría convertirse en tu compañera de equipo y tu vida podría depender no sólo de su eficiencia, si no también de su bondad.-
»Establecer buenas relaciones con la gente que te rodea es tan importante como entrenar.- En el recuerdo, sus ojos brillaron de una manera en concreto cuando dijo el resto. -Un shinobi no es nada sin ser capaz de compartir el peso del trabajo con alguien en quien confíe lo suficiente como para contar con él.-
Testarudo por no dejarse llevar demasiado por el obvio sobrecogimiento que sentía ante la incomprensible sabiduría de su hermano, masculló -son molestas.- Le dijo. -Y puedo cargar el peso contigo.- Estaba esperanzado, pero también seguro.
-Si,- respondió Itachi ausentemente. -Pero también necesitarás amigos.-
-Tú eres mi amigo.- Insistió.
Itachi estaba tranquilo, pero se sintió extraño cuando dijo -Soy tu hermano mayor.- Luego sonrió y todo estuvo bien de nuevo. «Soy mucho más que un amigo» estuvo implícito. Su propia preocupación, de algún modo también lo estaba.
Luego, desvaneciendo los restos de sus pensamientos, él añadió, amigable. -Te prometo que será mejor cuando todos ustedes crezcan. Algún día incluso agradecerás tener a algunas de ellas cerca.- Dijo de un modo no vergonzoso, no como una provocación de los años adolescentes por venir, y lo creyó, ciegamente, como lo hacía con todo lo que Itachi decía en aquella época. Cuando le tendió la mano para llevarlo a casa todo más allá de ese recuerdo desapareció detrás de la memoria de su amor.
Fue por eso que cuando Sakura le dijo que tenía recuerdos de él siendo un niño amable, formal y cortés, lo suficiente para decir 'buenos días' y 'hasta luego', no lo recordaba, pero lo creía. Debía haber tomado en serio el consejo de su hermano como siempre lo hacía y empezado a tener distantes pero gestos menos renuentes hacia las chicas.
Eso, por supuesto, antes que la imagen que tenía de Itachi se desmoronara a pedazos e hiciera su misión de vida deshacerse de todo lo relacionado con él, incluyendo seguir sus consejos como formas de vida. Su propia reclusión después de la masacre no había sido sólo porque realmente creía que nadie podía entenderlo, también era la respuesta mecánica de repudiar cada precepto que él llegó a enseñarle, todas las formas en la que lo vio ser.
No hubo más amabilidad porque Itachi había sido amable, no hubo más cortesía porque él era cortés. Lo único que creía suficiente para seguir su camino era la verdad innegable de que Itachi era el absoluto mejor en todo, incluso si lo odiaba. Entendió que debía ser como él para ser capaz de vencerlo, para el momento creyó que esto se debía a que su hermano siempre había estado sólo. Había cargado su peso por si sólo, y él debía hacer lo mismo para ser tan fuerte como él. Intentó hacerlo, pero la vida lo había atado a Naruto y a Sakura. Itachi había estado solo y murió, Naruto y Sakura habían estado con él y le salvaron la vida.
-Pero también necesitarás amigos.-
Supuso después de algunas noches que si aún no se había cansado de escucharla probablemente no lo haría en el futuro cercano. No era sólo como ella pintaba su vida, si no especialmente la forma en la que Sakura hablaba de su infancia y lo hacía evocar sus propios recuerdos de la época, alcanzando áreas de su memoria que no había tocado nunca. No era fácil evaluar cuán fácil era pensar en ellos de esa forma, Sakura los traía a colación de una forma inadvertida e hizo que fuera menos doloroso. Cada noche él no guardaba fragmentos aleatorios de sus pensamientos hablados; recobraba piezas de su vida que estaban atrapadas en la oscuridad y traídos hasta la seguridad de la luz.
Había vuelto a mantener la guardia alta ante ella, incómodo de lo que conseguía sacar fuera de él. Era molesto, nunca había llegado a sentirse tan cauteloso con otra persona como con Sakura. Había sido menos precavido con gente que había tenido intenciones de matarlo.
Aún así, no creía que sería bueno que ella desistiera. Sakura era distrayente de una manera u otra, pero cuando hablaba alcanzaba a dispersar la tensión que había sentido el primer día acerca de compartir un espacio tan cerrado con ella. No se había desvanecido completamente, no podía evitar volverse demasiado rígido y cauteloso para mantenerse a distancia, pero al menos había alcanzado a dormir sin despertar varias veces en el proceso.
Quería creer que la situación terminaría pronto, pero al paso que iban, parecía que llegaría a acostumbrarse antes de terminar finalmente de compartir la cama, considerando que tenían días en el lugar, Sakura no estaba haciendo nada realmente vital pero tampoco había abierto la boca en ningún momento para mencionar nada relativo a irse. Sus servicios como médico de cierto modo eran aprovechados, pero desperdiciados con tan poca gente y sin ninguna situación relevante para la cual ella estuviese realmente capacitada.
Aún así, dudaba que la hubiera visto antes tan natural y descuidadamente feliz. Hacía incontables tareas durante el día y cuando llegaba a casa por la noche, Sakura habría cocinado y tendría tanto de que hablar que cualquiera diría que se pasaba el día preparando que contaría por la noche.
La gente la quería con facilidad. Las miradas cautelosas que eran dirigidas hacia él se convirtieron en amistosas debido a ella. Probablemente pensaban que no podía ser tan severo si estaba relacionado a Sakura y eso a él le importaba tan poco como todo lo demás. Sakura fluía tan bien con todo ello que le agradaba haberle dado el asunto del matrimonio falso. Si no lo hubiese hecho ella no habría alcanzado ese nivel de comodidad, considerando que en el pasado cercano había estado sometida a situaciones tan estresantes, otorgarle un poco de paz bien ganada parecía ser lo más justo que le debía.
Por eso no se movió durante días y aceptó las causalidades de no sólo pretender una vida marital si no también una vida civil. No estaba seguro de que llegaba a disfrutarlo como ella-era bastante indiferente al entorno que lo rodeaba- pero era un buen vuelco para variar no estar preocupado acerca de ningún asunto en específico.
-¿Puedo ayudarte con eso?- Preguntó Motoki, apuntando hacia las varas y tablones de madera listos en una pila. Un par de árboles completos estaban en el suelo mientras él trabajaba con lo que quedaba de un tercero.
Asintió cortamente. El trabajo civil terminó siendo rústico y su falta de experiencia en el le daba cierta complejidad, aunque sus habilidades ninja lo hacían lo suficientemente eficiente para no desentonar del trabajo de los otros. De cualquier forma, no creía que fuera especialmente excepcional en el oficio.
Motoki le gustaba más que los demás porque al menos intentaba callarse la mayor parte del tiempo. Ambos terminaron el trabajo duro de los árboles conforme los otros venían a recoger y refinar las piezas. Su próxima tarea fue ayudarles a martillar el armazón de la siguiente estructura que construirían. No tenía problema con las alturas y era más seguro para él que para cualquiera de ellos, pero por el momento era tiempo de descanso y los observó a todos imitándose los unos a los otros, sacando las cajas de bento para el almuerzo.
También estaba hambriento. Buscó por el bento con la bolsa de papel atada que sostenía su almuerzo para el día. Reveló una comida completa cuyo aroma era agradable.
-Es buena cocinando, ¿No es así?- Comentó Motoki, antes de arrojar algo de su propio almuerzo hasta su boca. -Las otras mujeres intentan todo el tiempo de cocinar para ambos para evitarle la tarea, pero tu esposa lo rechaza siempre, Kanon me lo ha dicho.- Dejó escapar una sonrisa complacida. -Las más ancianas de esta ciudad pueden ser bastante metiches, pero ella no las deja salirse con la suya. Sea lo que sea la razón por la cual tratan de hacerlo, no creo que lo necesite.-
No, no lo necesitaba. Desde el momento en el que había elegido ayudar a los carpinteros en la aldea cercana, sabía que Sakura era la única cocinando para él. Los primeros días se permitió a si misma ser mimada por el agradecimiento, pero se deshizo de ellas en el momento que consideró apropiado para hacerlo. Se sentía más cómodo con las cosas siendo de ese modo.
-A Sakura le gusta cocinar.- Le dijo.
En realidad, ella se preocupaba mucho por ello y él pensaba que tenía que ver con que era médico. Nunca había tenido hábitos alimenticios particularmente buenos, pero siempre que Sakura pudiese establecerse en algún lugar donde se le permitiera cocinar, prefería hacerlo ella misma. No había estado tan bien alimentado desde la época en a cual su madre era quien se ocupaba de eso.
-Es bastante habilidosa en la mayoría de las cosas,- dijo él a su vez. -Mi esposa habla mucho todo el tiempo de lo maravillosa que es la tuya, la describe como una persona inteligente y le creo desde que pasa tanto tiempo a su alrededor. Supongo que todos se han dejado llevar un poco desde que llegaron, pero para ser justos ustedes son lo más interesante que nos ha pasado en algún tiempo. Todos tienen mucha curiosidad acerca de qué los mantiene aquí y cuánto piensan quedarse.- Motoki sonrió ampliamente de nuevo. -Tu esposa no deja escapar nada.-
Una esquina de su boca se levantó apenas un poco. Sakura era una kunoichi después de todo y resultaba entretenido pensar en como se las arreglaba para despistar a una aldea entera pendiente de sus movimientos.
-¿Por qué lo encuentras divertido?- Le preguntó. Motoki también debía tener curiosidad, pero parecía estar disfrutando de la sombra en la que mantenían a todos los demás con los detalles acerca de sus vidas. Incluso a su alrededor, la mayoría de los hombres parecían irradiar curiosidad.
-Ya era tiempo de que aprendieran una buena lección de privacidad.- Apuntó él, encogiéndose de hombros. -Habiendo crecido tan juntos y al ser criados aquí fue algo que nos fue negado desde el principio.-
Asintió, respetando al hombre un poco más.
-De cualquier forma, les he estado diciendo a todos que ustedes hacían lo que querían hacer simplemente porque pueden hacerlo. Tengo mi propia opinión al respecto, ambos son gente talentosa,- dijo Motoki con seguridad, y estuvo seguro que miraba su ojo izquierdo específicamente. -E incluso si estás aquí trabajando con nosotros, es obviamente más fácil para tu esposa estar aquí. Puede que no sepa mucho de ninjas pero sé lo suficiente acerca del matrimonio y todo lo que puedo concluir de todo esto es que solamente estás siendo un buen esposo a quien le importa su esposa y trata de complacerla. Y eso no es asunto de nadie, para ser justos.-
No era demasiado extraño exceptuando lo obvio, que ellos cayeran en el asunto del matrimonio falso cuando estaban siendo tan privados pero al mismo tiempo actuaban tan convincentemente. Sakura manejaba la cubierta de esposa sin esfuerzo y él no se esforzaba demasiado en ello, pero funcionaba.
Les agradaba Sakura e intentaban incluirla en sus actividades, la aceptaron en su comunidad a pesar de ser una extraña sólo porque se preocupaba en cuidar de la casa en la que vivían y entre ambos se referían como marido y mujer cuando era necesario, aunque los dos lo evadían aún inconscientemente. La palabra salía de su boca con dificultad y a ella no parecía irle mejor. Nunca había imaginado que llamaría a nadie por ese apelativo y no era tan fácil de fingirlo como lo era con todo lo demás.
Permanecieron en silencio después de eso, la tarde creció hasta su cúspide y pronto se encontró martillando los tablones de lo que debía ser el esqueleto del techo. El sol había dejado de hostigarlo pero la luz aún podía ser molesta cuando se reflejaba en el metal y lo cegaba momentáneamente, por eso actuó fuera de tiempo, no habiendo notado lo suficientemente rápido el movimiento.
La viga guindaba sobre la cabeza de uno de los hombres y dicho sujeto no tenía ni idea. Estaba demasiado lejos para alcanzarlo y su mente se adelantaba a la situación en microsegundos. Era rápido pero no lo suficientemente rápido como para evitar alcanzarlo antes de que lo golpeara.
-¡Cuidado!- Le gritó, y éste finalmente se dio cuenta.
Fue lo suficiente para asegurarse de quitar su cabeza del camino, pero no alcanzó a evitar que cayera sobre su brazo. Estuvo con él más rápido que cualquiera lo estuvo de todas formas. El brazo estaba abierto porque la viga había rasgado la piel, también estaba fracturado, pero sabía que la pérdida de sangre era peligrosa así que intentar cortar la hemorragia era una prioridad. Pensó de inmediato en Sakura pero estaban muy lejos de la aldea, aún así ella seguía siendo la ayuda más cercana. Sintió la gente aglomerarse alrededor y a un par arrodillarse para ayudarlo, arrancando pedazos de vestimenta para asistirlo a cortar el flujo de sangre.
-Mierda,- escuchó al joven pelirrojo.
-¿Puedes moverte?- Le preguntó al caído. Se veía algo verde pero la parte inferior de su cuerpo parecía estar en buenas condiciones. El tipo asintió. Se volteó hasta los otros, -necesitamos llevarlo con Sakura.-
Fue un consenso natural. Alcanzaron a regresar más rápido de lo que podían y contuvieron el sangrado tanto como fue posible. El rostro de Sakura fue el primero que vio al cruzar la puerta, fue capaz de ver el rápido cambio en su expresión, sorpresa-preocupación cuando escaneó su ropa manchada de sangre y sólo se modificó ligeramente cuando terminó de aparecer en la habitación, cargando el brazo bueno del hombre sobre su cuello y siendo seguido por rostros preocupados detrás. Se puso en acción con velocidad felina, la pericia obvia en la naturaleza de sus movimientos.
-Sobre la mesa,- ordenó Sakura.
Empezó a examinarlo y al mismo tiempo a calmar el humor de todo el mundo. Observarla en aquellas circunstancias siempre resultaba algo novedoso.
Sakura se deshizo del torniquete y comenzó a sanarlo de inmediato. Cuando consideró que tenía la situación bajo control, le echó un vistazo a sus alrededores viéndola crecer en los ojos de los demás. Realmente no era la gran cosa, un par de huesos rotos y sangrado, él la había visto hacer cosas increíbles, pero para ellos bien podía ser un milagro lo que estaba haciendo. Las heridas estuvieron cerradas en mucho menos de lo que tomó traerlo hasta ella y el ambiente de admiración persistió aunque el herido permanecía inconsciente sobre la mesa, pero sanado a la vista.
-Estará débil al despertar por la pérdida de sangre. Asegúrense de que beba agua y coma bien. Estaré revisando su brazo a menudo, pero pueden llevárselo ahora.- Se volteó hasta los hombres reunidos en la sala. Se dispuso a seguirlos, pero Sakura lo alcanzó y lo detuvo antes de que lo hiciera.
-¿Podrías quedarte un poco más, por favor?- Pidió ella.
Cuando finalmente estuvieron solos, Sakura jugueteó ausentemente con el trapo manchado de sangre entre sus dedos, la palidez manchada de carmesí. Le disgustó la visión, pero cuando su mirada subió hasta el rostro de ella, estaba realmente seria.
-¿Quién hizo el torniquete?- Preguntó ella.
-Yo.-
Ella masculló bajo su aliento y cruzó los brazos, no lucía severa, si no preocupada y curiosa. -¿Qué sabes exactamente de para qué debe ser usado?-
Pestañeó. -Para prevenir la pérdida de sangre.-
-Uh huh.- Concedió ella. -¿Has hecho uno antes?-
Sacudió la cabeza en respuesta. ¿A qué viene todo esto?
-Un torniquete,- comenzó en un tono de lección educativa, -es una maniobra usada para comprimir los vasos sanguíneos con el fin de que no se abran y derramen la sangre creando una hemorragia, y sobre todo para asegurar que la sangre siga circulando a través del cuerpo hasta el cerebro y los demás órganos principales, lo cual mantiene vivo al herido.- Explicó.
La miró interrogante, aún sin entender. Sakura parecía esperar que le dijera algo en concreto. ¿No había dicho ya que había hecho lo correcto? Ella suspiró, los brazos languidecieron a cada lado de su cuerpo.
-Te acabo de decir que la sangre mantiene vivos los tejidos. Los vasos sanguíneos son canales por donde la sangre fluye. Cuando se utiliza esa maniobra en específico se debe ser especialmente cuidadoso, quieres evitar que la sangre se derrame. ¿Utilizaste una vara en el tuyo?- Negó con la cabeza en respuesta. -Te faltó presión. Pudo haberse desangrado de todas formas.-
»Estás fuera de alcance si otro accidente ocurre y en cuestiones como esta el tiempo y manejo apropiado son vitales. Me preocupa,- señaló ella, -y entiendo que no lo supieras, pero no puedo permitirlo.-
Levantó una ceja, intrigado. Ella dio un gran respiro. -Quiero que aprendas ninjutsu médico, Sasuke.- Dijo, suave y serena, pero reconoció que no era precisamente una petición.
Nunca había estado interesado y tampoco había sido necesario. Después de abandonar Konoha, Kabuto había sido el responsable de su salud y cuidado ya que se suponía que sería el próximo recipiente de Orochimaru; había sido él quien se había ocupado de enseñarle lo básico. Cualquier falta de conocimiento que tenía en la materia era el resultado de cuanto le disgustaba estar alrededor de Kabuto para limitarse a almacenar lo primordial y perderse lejos de su presencia. Escogió a Karin como miembro de Taka pensando en sus habilidades curativas tanto como en su rastreo.
Había sido excepcionalmente autosuficiente en cada disciplina, pero nunca se había dado cuenta de cuanto dependía de otros en ese aspecto, su vida estando en juego por ello.
-De esa forma podrás ser capaz de auxiliar cualquier situación para los demás y para ti mismo siempre que esté lejos,- añadió Sakura intentando convencerlo. Sus ojos estaban brillantes y la exigencia se transformó en otra perspectiva a la vista, le tendía la oferta con la certeza de quien entrega un obsequio. -Yo te enseñaré.-
De todas las personas a las que les había confiado la vida no había nadie en quien lo hiciera tan completamente como en Sakura. Nunca pensó en otra opción que no fuese aceptar, aquel reto era la primera cosa realmente interesante que sucedía desde el comienzo de su viaje.
Él asintió y ella sonrió, complacida.
Aquella sonrisa había sido el comienzo de otra faceta aún desconocida recién descubierta de Sakura. Si bien era cierto que había talento natural en ella, no era difícil resolver que la explicación de su éxito estaba directamente relacionada a la eficiencia de su disciplina. Esperaba que el asunto fuese complejo, pero estaba sorprendido del nivel que ella esperaba de él.
Esa noche antes de dormir Sakura pasó algo de tiempo buscando entre su equipaje los pergaminos necesarios y señaló cada uno en el orden que pretendía que los estudiara. Era natural que el estudio del organismo viniera primero, pero sólo lo había considerado cuando la gran cantidad de material se encontró sobre su regazo. Al principio sólo había pensado en que podía significar técnicas especialmente difíciles para practicar.
-No tendrás que leer todo eso solo,- informó Sakura. -Te dirigiré en lo básico para que seas capaz de guiarte a ti mismo en los textos avanzados.-
Sus historias antes de dormir también se modificaron. Su entusiasmo estaba ahí, explícito en la forma conocedora en las cuales explicaba acerca del cuerpo y su funcionamiento, alternando con las ilustraciones de los pergaminos. El manejo de su teoría era tan completo como en la práctica, pero luego recordó que Sakura había tenido todas las respuestas correctas en el examen de la primera fase del examen chunin y se volvió algo predecible.
-Esto será intensivo.- Bostezó, recostada a su lado en la cama. -Pero tan pronto como termines los tres primeros pergaminos podemos empezar a practicar.-
Fue como lo prometió. Los textos eran extensos, llenos de complejidad y a menudo su guía era necesaria para seguir las direcciones apropiadas de los temas. Cuando estaban en la fase de estudio teórico fue bastante molesto encontrarse con la certeza de que se suponía que esa sería la fase fácil.
Alternaba la lectura con algo de su propio entrenamiento físico ya que lo ayudaba a manejar la tensión y continuó uniéndose a los aldeanos el tiempo posible en los trabajos fuera de la villa. Lo que pensó que sería una estadía monótona eventualmente se convirtió en un nuevo reto personal. Le gustaba la dificultad casi tanto como pensaba que era una molestia, y para ser justos, Sakura hacía que el estudio fuera más interesante y menos tedioso.
-Transcurren para crecer como ramas desde la base del corazón, como una vid extendiéndose,- Sakura trazó el camino, primero señalando su pecho y luego siguiendo el camino de los vasos con la punta de los dedos sobre la piel de los brazos. -Saber donde están las principales y donde se dividen es necesario cuando se necesita hacer una incisión, así que tendrás que esforzarte por memorizarlo.-
Lo hacía. Notó que estaba empezando a ver las cosas de forma de una perspectiva distinta. Percibía allí donde su pulso bombeaba y también los extremos de los huesos que se asomaban a través de la piel colocándole nombres cada vez que lo hacía. Los pergaminos tomaban la mayor parte de su tiempo, en parte por su compromiso y la otra porque estaba realmente interesado en comenzar a ejecutar las técnicas. La poca comunicación que mantenía con todos los demás excluyéndola a ella se había reducido a lo más mínimo. Su tiempo libre siempre que resultaba estar alrededor de los hombres de la villa lo gastaba lo más lejos posible de ellos así no podían interrumpirlo.
Aún así, no se sorprendió cuando sintió los pasos venir hasta él, la imagen de la persona que salió de los árboles no había sido tan predecible a pesar de eso. Puso el pergamino abajo para recibirla, desde que las leyes sociales volvían especialmente malo ignorar a la anciana que a cualquiera de los otros, como había estado haciendo hasta ahora.
-Bueno, aquí está Sasuke-san,- dijo Chie a manera de saludo. -Si te preguntas que hago aquí, vine a dar un paseo. Necesitaba alejarme un poco de todas. Algunas no podrían respirar solas ni aunque se les fuera la vida en ello, supuse que era tiempo de que se las arreglaran por su cuenta un rato.-
Desde que había tenido que inventar que estaba casado con Sakura debido a su prejuicio al respecto sólo habían tenido breves encuentros. Sabía que pasaba algo de tiempo alrededor de Sakura por lo que ella había contado y visto el mismo, pero Chie era inteligente como para intentar repetir el mismo patrón con él. Sin embargo, estando tan separado de los demás como lo estaba en ese momento, eso hacía bastante obvio que había ido a buscarlo a ese lugar.
-¿Esos son pergaminos médicos los que tienes ahí?- Preguntó ella, de pie a su lado. No se molestó en responder. -Para ser honestos... me resistí a creer que aceptarías a aprender ninjutsu médico sólo por la preocupación de Sakura con el incidente.-
¿Qué podía saber Chie de él de todas formas? Lo que sea que hiciera debería ser una sorpresa para ella. -Mi esposa pensó que era lo correcto y yo estuve de acuerdo.-Tal vez las únicas veces a las que se refería a Sakura como su esposa era cuando hablaba con la anciana.
-Exactamente por eso,- apuntó ella. -Podrás creer que no sé nada sobre ti, pero soy lo suficiente vieja como para reconocer al menos lo esencial de algunas personas, sobre todo de los hombres. Lo que alcancé a reconocer en ti es que eres un chico orgulloso. Hay hombres que tienen un orgullo sin sentido sobre nada en particular, pero no creo eso de ti. El tuyo parece provenir de bases firmes, desde el emblema en tu espalda, tu ojo de aspecto extraño y tu actitud en general. El hombre más peligroso que conocí en mi vida comparte esa esencia contigo.-
Estaba equivocada. No tenía orgullo por nada en particular.
-¿Y por qué eso...?- continuó, desinteresado, -¿...cambiaría esto?- gesticuló hacia el pergamino.
-Aceptaste a hacerlo bajo su tutela.- Dijo ella, como si estuviera explicándose.
-Sakura es la única persona que podría enseñarme algo como esto.- Zanjó el asunto, todo eso carecía de sentido para él.
Asintió, arreglándoselas para lucir algo perpleja. -Nunca me tragué por un minuto que estuvieran casados cuando lo dijiste la primera vez,- prorrumpió, no estuvo sorprendido por esa declaración. -No fue difícil darme cuenta de que ella te adora, aunque eso tampoco me decía mucho. Pero luego me pregunté cuáles podrían ser las razones por las cuales mintieras y no encontré ninguna. Me resigné a confiar en tu palabra sabiendo que era improtable que te atrapara admitiendo verbalmente tu supuesto amor por ella o algo así, pero luego haces esto.-
-¿Y esto sería?-
Ella negó con la cabeza. -Reprobaría completamente la estadía de ambos aquí si no estuviesen casados. Darían un mal ejemplo a la generación más joven, sería vergonzoso.- No había forma de que siempre que hablaba con la anciana no sintiera la necesidad de colocar los ojos en blanco. -Pero su matrimonio me parece creíble ahora.- Chie le dio una mirada rápida al pergamino en su regazo antes de darse vuelta y empezar a regresar sobre sus pasos. -También hay cierto orgullo en la forma en como te refieres a ella, así que nadie nota que Sakura no tiene un anillo o el emblema de tu clan en ningún lugar. No hay dudas de que son un matrimonio por aquí y por ahora eso es suficiente.-
¿Por ahora?
Miró un rato en la dirección que había partido. Pensaba comunicarle a Sakura que Chie no tenía dudas de que lo del matrimonio era una cubierta y que cabía la posibilidad de que la convivencia que había experimentado hasta el momento se desmoronara ante esto, pero Sakura lo abordó primero antes de que pudiese decir nada.
-¿Terminaste el último pergamino?-
-Casi,- respondió. No había tenido un conteo de tiempo apropiado pero creía tener semanas con el.
-Eso funciona por ahora,- anunció Sakura. Ella le había preguntado cada noche, a modo de evaluación así que no estaba sorteando el asunto y honestamente debía considerar que era el momento. -Podemos comenzar a practicar cuando quieras.-
Sus palabras fueron bienvenidas. Después de ahogarse en textos durante semanas estaba ansioso por empezar realmente y validar su conocimiento actual.
-Empecemos,- le demandó. Sakura le sonrió, su propio entusiasmo visible.
-Lo primero es mantener en la cabeza el área de la herida, inspeccionarla.- Comenzó. -Observar cuales estructuras han sido afectadas para saber exactamente cómo y qué vas a hacer. Lo que hace el ninjutsu médico es acelerar el proceso natural de curación del cuerpo. En una hemorragia por ejemplo, ayudas a unir la ruptura de los vasos sanguíneos y a la vez promueves el taponamiento en la piel multiplicando la fibrina.- Hizo una pequeña pausa y la instó a continuar con un gesto. -La forma en la que funciona es redirigiendo la corriente de chakra fuera del cuerpo, los canales que utiliza para salir son importantes, porque hace la diferencia entre el chakra curativo y el que se usa regularmente para atacar.-
»Tsunade-shishō me hizo empezar con animales, pero lo odié totalmente y preferiría no hacerlo.- Se revolvió por la habitación hasta encontrar un kunai. Alcanzó a sostener su muñeca antes de que rasgara la superficie de la piel de su brazo.
-Lo haremos conmigo.- Le dijo.
Ella negó con la cabeza. -Al principio debes aprender a controlar el flujo fuera de tu cuerpo hasta otro, que desde fuera y de vuelta a ti. Trabajar para lidiar con la curación y al mismo tiempo experimentarla es algo avanzado e inicialmente entorpecería tu trabajo. Empezaremos con rasguños en la epidermis, iremos profundizando siempre que seas capaz de cerrar la herida anterior.-
No tuvo más opción que resignarse y sólo lo comprendió cuando el corte estuvo hecho, una gota de sangre se desbordó de el y el chakra verde se iluminó desde sus propias manos. Era extremadamente difícil dirigir el chakra fuera de su cuerpo para hacer que hiciera lo que pretendía. Recordó los principios y sus consejos, pero estaba derrochando demasiado chakra y no parecían haber muchos avances considerando que sólo se trataba de un rasguño. Para cuando ella retiró su brazo, vio que el corte no estaba parejamente cerrado y notó que sentía una considerable exhaustación de energía.
-Te dije que no sería fácil.- Advirtió ella.
-Ahora entiendo porqué excedes en esto.- Le manifestó, mirándose las manos desprovistas de chakra curativo y su rostro interrogante. -Tu control de chakra. Era difícil medir cuán preciso era desde afuera sin haber usado nunca una técnica que requiriera un control tan exacto de manejo de la energía.-
-Es importante saber como controlarlo, es cierto.- Dijo ella, el índice elevado. -Pero manejar este tipo de técnicas es una herramienta útil para mejorar otros estilos. Es como abrir un grifo: el agua representa el chakra, el manejo del chakra está dado por la habilidad para abrir el grifo. Si no mides con precisión la apertura, el agua se derrama al máximo.-
»Tienes un buen manejo del chakra, así que ya puedes controlar cuidadosamente cuanto puedes abrir el grifo dependiendo de la cantidad de agua que necesites... ¿Pero qué si el agua no fuera a volcarse libremente, sino hasta un recipiente en específico? ¿Qué si dependiendo de la situación, el recipiente variara en tamaño?
»Para llenar un recipiente grande, abrir el grifo completamente sería la opción más correcta ya que alcanzaría a llenarse tan rápido como la situación lo ameritara ¿Pero qué si se tratara de un recipiente pequeño? Si intentaras abrirlo con el grifo abierto a su máximo, tendrías que ser increíblemente rápido para cerrarlo en el momento exacto que el recipiente se llenara para evitar que se desbordara. Permitir que eso suceda sería un desperdicio de chakra, mientras que los recipientes representen las diferentes heridas o afecciones.
»Debes aprender a redirigir precisamente tu flujo de chakra. Si es una sutura lo que necesitas, necesitas moldear el chakra tal para que se conviertan aguja e hilo. Sé que suena problemático, pero puede practicarse. Estás calificado por encima de muchas personas que he visto lograrlo, tú lo harás excelentemente.-
Era un nuevo ritual, verla lastimarse cada noche con el objetivo de que él pudiese curarla, lenta pero cada vez más eficientemente. El rostro de Sakura siempre estaba despejado, los ojos verdes confiados y alentadores. Cada día que progresaba, la herida que ella se inflingía era cavada más profunda en su piel. El ligero pánico de ver su sangre derramarse se convirtió en su nueva obsesión por detenerlo. Se comportaba bastante profesionalmente considerando que nunca podía notar el dolor en su rostro y hasta ahora no le había enseñado a aliviarlo.
Sakura vio la alarma en sus ojos una noche en donde la sangre empezó a derramarse preocupantemente rápido y abundante. -Las heridas se curan, Sasuke.- Le recordó ella, la luz en sus ojos lo distrajo momentáneamente del fluido carmesí. -Y nunca son tan bien curadas como cuando son sanadas por quien las causó.- Sabía que era estúpido, la había visto regenerar tejidos de la nada. Aún así, era bastante lo que le repugnaba aquel método de entrenamiento.
Esa fue una de las primeras profundas que sanó completamente y ella lo recibió con una sonrisa cálida. Después de limpiar, Sakura se estiró en su lugar de la cama, acariciando ausentemente la línea rosa que había sido su última herida.
-Tu entrenamiento,- le dijo, por primera vez iniciando una de aquellas conversaciones. Tenía en mente lo que ella le había dicho a aquel niño sollozante de vuelta en la clínica de Suna. -¿Por qué esto? Tú eres un ninja de tipo Genjutsu.- Lo cual significaba que para ella era más fácil manejarlo que para los que no lo eran. -¿Por qué no construir esa fuerza antes de definirte por cualquiera otra disciplina?-
Sakura cruzó los dedos sobre su abdomen. -Porque pensaba que mis habilidades eran inexistentes cuando éramos niños, y también constantemente en cómo podría añadir algo por mi cuenta y hacer algo que pudiera beneficiarnos a todos como equipo.- Jugó con sus dedos. -Todo lo que pasó en esa época me mostró a dónde quería dirigirme y finalmente encontré una figura con quién compararme en Tsunade-shishō. Eso era lo apropiado para mí, nunca me equivoqué.-
-¿Inexistente?- Repitió.
-En aquel tiempo nos dijeron que los equipos eran sorteados en grados de habilidad y capacidades, tres puestos desde lo mejor hasta lo deficiente para que cada equipo estuviese balanceado. Hubo un tiempo en el que pensé que se suponía que yo debía ser quien estaba en el medio de los dos extremos que ustedes marcaban,- se rió. -Pero me di cuenta rápido de que estaba en el fondo de la escalera. ¿Puedes imaginar que hubiera perseguido mi habilidad con el Genjutsu teniéndote a ti en mi equipo? Habría sido innecesario y me habría confinado a tu sombra.
»Naruto y tú excedían algunos estilos y también manejaban en gran parte los otros, así que sólo era normal que en ese momento sintiera que sería inútil a aspirar a igualarlos en algo.-
»Luego encontré a esta mujer que no sólo era excepcional si no que también podía entender mi dilema, atascada con dos problemáticos como compañeros de equipo que también eran a su vez excepcionales, pero ella no estaba a su sombra... y ellos habían llegado a depender de ella tanto como ella de ellos. Sólo aspiraba lo mismo, así que me preocupé por crear mi propio camino en lugar de seguirlos en los suyos.-
Nunca pensaba demasiado en aquella época como para recordar a menudo que Sakura tenía tan poca estima para si misma tiempo atrás, lo suficiente como para que él sintiera la necesidad de recordarle que si ellos no hubiesen sido tres muchas cosas habrían salido terribles. La forma en la que hablaba del pasado, aún así, era agradable. No seguía lamentándose de haber tenido menos a su favor, parecía regocijarse en el hecho de que habiendo tenido que trabajar más duro que Naruto o él había terminado adquiriendo poderes que ninguno de ellos podía replicar. Sakura nunca le había hablado tan abiertamente de Tsunade, pero era notorio que había construido una relación sólida con la sannin que la había entrenado. No había forma de que pudiera reflejarse con eso.
-Fue como un regalo,- entendió que se refería la tutela de Tsunade. -Siempre tuve la intención de compartirlo cuando tuviese la oportunidad de hacerlo. Nunca pensé que tú terminarías siendo mi primer discípulo.- Los dientes asomaron en su sonrisa. -Pero supongo que solamente es natural, si me hubiesen preguntado a quién le daría esta habilidad, probablemente tú hubieras sido uno de los primeros nombres que pasarían por mi mente.-
A menudo tenía problemas con que ella mantuviera esa actitud en la que parecía agradecerle cada vez que hacía algo especialmente bien. ¿Qué rayos se suponía que le estaba agradeciendo? Era ella quien le estaba enseñando, rasgándose a si misma y siendo lo suficientemente paciente con todos sus errores.
No entendía por qué seguía agradeciéndole por todo. Si existía algo que Sakura le había enseñado bien durante ese entrenamiento era que las heridas eran más fáciles de ser inflingidas que restauradas. Había pasado años sumiéndola en la miseria y apenas tenía algo más de dos meses en su presencia para que fuera suficiente para compensar el daño causado.
Durante la siguiente práctica la punta del kunai cavó más profundo.
-Los vasos sanguíneos y nervios son una prioridad,- instruyó Sakura con la calma usual, -recuerda lo que dije de las capas basales. Las capas superficiales de la piel sanan por sí solas rápidamente.- Cuando retiró el kunai la sangre se vertió y manchó su ropa, la cama, corrió por su brazo y el chakra curativo empezó a emanar incluso antes de comandarlo.
Los conceptos estaban mezclados en su cabeza y era bastante difícil cerrar una brecha tan grande, cubriendo lo vital y todo lo demás al mismo tiempo, era como intentar contener cientos de pequeñas goteras al mismo tiempo. Gotas de sudor corrieron por su frente al concentrarse.
-Ha pasado una hora, Sasuke. Es suficiente por el momento.- Ella trató de recuperar su brazo, pero él la forzó a permanecer donde estaba.
-No he terminado.- La reparación de las capas basales estaba hecha, pero el corte aún estaba abierto en la superficie.
-Es mucho tiempo, revisa tu reserva de chakra. Empiezas a manejar el chakra curativo de manera precisa, pero aún puedes mejorarlo.- Se sentía mucho más drenado que antes, era cierto. Sin embargo, la idea de no terminar lo molestaba más de lo que creía.
-Ciérrala.- Le ordenó en referencia a la herida, pero Sakura parecía ignorarlo. Se movió alrededor para limpiar el tajo. -¿Qué estás haciendo?- Exigió su atención. -Cierra eso, Sakura, no está lista.-
-Lo estoy haciendo,- respondió al vendarlo. -Sanará pronto porque ya trabajaste la mayor parte.-
No esperaba reaccionar de esa forma, estaba tenso e irritado por haber sobrepasado el límite de tiempo y la frustración causó que las palabras salieran ásperas de su boca.
-Suficiente.- Sentenció. -Comenzaré a hacer esto por mi cuenta.- De esa forma se libraría de su agradecimiento y la molestia de seguir usándola como sujeto de prueba.
Ella gesticuló una negativa. -Todavía es muy pronto, no sabes aún como manejar el dolor...-
-Lo he decidido ya, Sakura.- Reafirmó e ignoró la ligera decepción en sus ojos incluso en la impasividad de su rostro. Probablemente pensaba que no quería más de sus enseñanzas y eso la lastimaba, pero que lo creyera resultaba mejor que tener que explicarse en aquel momento.
-Está bien, entonces.- La forma en la que se resignó con el asunto le hizo sostenerse el puente de la nariz. Cuando se serenó de nuevo también tuvo la necesidad de explicarse.
-A ti te disgustaban los métodos de Tsunade. A mi no me gustan los tuyos. Tomaré tus enseñanzas pero haré esto dentro de mis propios límites.-
-Ya veo,- suspiró ella. -Pensé que estaba siendo tan práctica como podía ser,- se explicó, como si apenas hubiera descubierto su error. -De todas formas, si no utilizas ninguna de las dos alternativas temo que trabajar en ti mismo lo hará todo mucho más difícil.- Asintió, determinado. -Entonces supongo que está bien, puedes empezar por tu cuenta. Si aún necesitas mi ayuda te la daré cuando sea necesario, seguiré supervisándote de todos modos.-
El brazo en cuestión reposaba sobre su cadera, Sakura estaba encarándolo en medio de un sueño profundo. Aún si cerraba los ojos, la imagen de la herida que lentamente empezaba a sanar aparecía en su mente. No podía explicar la ansiedad que le generó no ser capaz de continuar la curación y ser detenido mucho antes de terminar. Haberse sentido momentáneamente incapaz no tenía tanto peso como el desagrado que le causaba la idea de que aquella herida existiese aún. Nunca antes le había importado conscientemente lastimar a alguien, al menos así había sido hasta que llegó a lastimarla. La cicatriz en proceso de su brazo era especialmente llamativa y al verla lo único que ocupaba su mente era cuánto quería deshacerse de ella.
Cuando comenzó a lesionarse y curarse a si mismo entendió a que se refería ella. Con el pasar de los días, para cuando alcanzó a curar la primera herida profunda entre un límite de tiempo seguro y un manejo de chakra decente, ya tenía algunos cortes que había sido incapaz de terminar y terminaron sanando por su cuenta dejando marcas.
Le tomó mucho más tiempo de lo que pensó que sería, pero lo consiguió. Sakura estaba allí cuando lo hizo, parada debajo del marco de la puerta. Cuando la luz verde se extinguió y la piel de su pantorrilla estuvo enmendada, ella le sonrió.
Había pasado mucho tiempo desde que había estado la tutela de alguien y mucho más desde que cualquiera le diera esa clase de sonrisa, siendo Kakashi tal vez el último. No era particularmente importante, pero lo almacenó. El orgullo era un sentimiento cálido que pocas veces había llegado a experimentar, pero seguía pensando varias veces al día en la cicatriz y en cómo le había causado dolores incluso mayores y podía hacer menos por ello de lo que podía hacer aprendiendo ninjutsu médico para repararla.
-...era al momento específico donde me di cuenta de que el ninjutsu médico es para el cuerpo lo que el amor es para el alma.-
Sakura le había dicho eso a ese chico entonces. El concepto del amor para ambos tenía significados totalmente opuestos. Cuando veía a Sakura sonreírle de esa manera, su credo debía tener algo de sentido.
Sasuke era un genio y sabía de antemano que era igual de testarudo, así que lo dejó ser. Era una conclusión justa que ocurriera lo que le dijo que iba a ocurrir y todo el proceso se hubiese vuelto más duro para él, así que se limitó a observarlo y aportar su consejo siempre que fuese necesario. Sabía que intentaba cubrir detrás de palabras duras que le disgustaba incluso causarle unos insulsos rasguños... (Que de hecho no lo eran, pero tenía una alta resistencia al dolor y se había asegurado de que no se notara que lo sentía).
Aquello le decía bastante de la psicología de Sasuke, considerando que ya había atravesado por cosas realmente malas antes, posiblemente el asunto de la pelea había tenido un resultado no esperado. O tal vez sólo se trataba del Sasuke que había conocido siempre... El que le había quebrado los brazos a Dosu por haberle dado una paliza que la había dejado con un aspecto terrible.
-¿Quién te ha lastimado, Sakura?-
Si había aprendido algo acerca de Sasuke en el tiempo reciente había sido que después de salir de nuevo a la luz, la forma en la que los buenos sentimientos de Sasuke se manifestaban con más fuerza era en su sentido de protección. Con ellos se había jurado a escudar Konoha y no dudaba de que por la misma razón la hubiera recogido en la Arena. Lo respetaba, por eso sabía mejor que forzarlo a la curación animal como Tsunade lo había hecho cuando ella se había quejado de lo mismo.
La complacía enormemente la forma en la que tomaba cada una de sus palabras en cuenta. Siempre que hacía una sugerencia o lo corregía en algo, él lo aplicaba todo. Había transcurrido un largo camino desde el chico que evitaba preguntarle cómo había conseguido trepar el árbol en su primer entrenamiento para aprender a movilizar el chakra.
-Eso estuvo perfecto,- alabó. No había rastro de la herida a excepción del suave rosa de la piel regenerada y se había tomado mucho menos tiempo en sanarla que la anterior. -Creo que es apropiado que empieces a trabajar con el dolor y la hinchazón al mismo tiempo, pero tienes que leer tus textos…-
Las noches se convirtieron en algo que ansiaba en lugar de algo que le causaba ansiedad. Había tenido que estudiar sin descanso durante su propio entrenamiento hacía años y toda esa cantidad de tiempo la había pasado sola. Naruto se había ido de la aldea a entrenar con Jiraiya e incluso si tenía a amigos como Shikamaru era cierto que no tenían estudios en común. Apenas se había dado cuenta de que se había sentido bastante sola en el mundo hasta que llegó a compartir tantas cosas con alguien antes de dormir.
-¿Si la sustancias químicas que excitan el dolor en los receptores pueden ser dispersadas por la corriente del chakra, cómo puede evitarse que se acumulen de nuevo en la herida cuando acaba la curación?- Preguntó Sasuke, mirándose las manos.
-¡Oh, esa es una buena!- Le sonrió. -No puede hacerse. Las sustancias se acumularán eventualmente y por eso administramos medicación para el dolor. Sólo hay dos formas de aliviar el dolor,- Sasuke siendo comunicativo era especialmente extraordinario, pero que fuera especialmente inquisitivo la hacía querer resolver cada una de las dudas que pudiese tener. -La primera es sanar completamente la fuente del dolor, o continuamente disipar las sustancias que hacen que duela, pero eso no sería práctico.-
Él asintió satisfecho. Ambos apoyaban la espalda en el espaldar, parcialmente sentados. Ella se encontraba ligeramente inclinada en su dirección y Sasuke miraba hacia al frente, recto en su sitio. Se miraba las manos hasta que dirigió la mirada hacia su brazo.
-Quiero que me enseñes a curar cicatrices.- Sasuke dijo de repente.
Una sonrisa pequeña sonrisa se extendió por su rostro. De verdad debía molestarlo si le estaba pidiendo algo como eso considerando que ya no le dolía.
Negó suavemente con la cabeza. -No se hace.- Sentenció. -¿Conoces algo acerca del kintsuchi?- Sasuke asintió. -Es lo mismo con el ninjutsu médico. Rellenas la brecha, los lugares rotos y regeneras los espacios con multiplicación celular, como el oro líquido rellena los espacios rotos de los jarrones. Si la cerámica no estuviese rota, si derramaras el líquido sobre ella sólo se pegaría a la superficie y le añadiría una capa más.
»Esta herida, por ejemplo,- levantó el brazo de la cicatriz. -Sanó hace días, es una abertura cerrada. Si utilizas ninjutsu médico con la intención de regenerar las células sólo las multiplicarías y romperías de nuevo el tejido ya que empezaría a ocupar mucho más espacio. Eres incapaz de cambiar las características celulares en si, así que sólo crearías otra herida y no harías nada por la cicatriz.-
Sasuke procesó la explicación y permaneció en silencio durante algunos segundos.
-¿Por qué no cerraste la herida antes de que empezara a cicatrizar?- No era tanto una pregunta como una exigencia.
Revisó la cicatriz en cuestión. No era muy grande, de hecho, era delgada y limpia ya que había sido ella misma quien se inflingió la herida. Era una marca tenue, no abultada y sólo notable porque había sido hecha no demasiados días atrás, aunque se volvería mucho más borrosa con el tiempo; irrelevante, pero significativa.
-¿Alguna vez has escuchado acerca de mi clan, Sasuke?-
Apenas.
La existencia del clan Haruno había sido una de la que apenas se enteró meses atrás porque ella lo había mencionado. Recordaba que era un clan menor y que Sakura había dicho que no era particularmente importante
Ella le dio una sonrisa incómoda. -Ya. Eso es porque no somos particularmente buenos en nada.-
Sakura debía haber hablado interminablemente por días acerca de muchas cosas pero nunca había traído ese tema a colación.
-Se supone que el clan Haruno debería ser uno ninja considerando que parte de sus miembros lo son, pero ninguno alcanzó un rango alto o hizo nada notable para ser reconocidos como tal.- Confesó ella. -Cuando comencé a ser aprendiz de Tsunade-shishō también cargaba con ese peso. No tenía habilidades especiales ni había heredado una técnica sucesoria, así que antes de comenzar mi entrenamiento mis aspiraciones eran bastante parecidas a las de mis familiares, alcanzar algún rango medio y luego casarme, tener una familia.
»Pasé algo de tiempo planificando como criaría a los hijos que tendría,- Sakura pausó y se sonrojó un poco. -Pero nunca qué les enseñaría, por que no tenía mucho que enseñar. Ya sabes el resto, conocí a Tsunade-shishō, y aunque era una pesadilla, violenta y bebía demasiado fue fácil amarla fuera de la admiración. Shizune me entendía. Quiero mucho a mi madre,-
Era la primera vez que la escuchaba afirmar algo así. Sakura nunca tenía mucho que decir acerca de sus padres.
-y aunque sé que no es el mismo amor que le tengo a Tsunade-shishō,- continuó ella, -no puedo diferenciarlos demasiado. Puede que sea difícil para ti entender.- Lo es. Probablemente lo dijo por la escepticidad en su rostro. -Pero una me creó y la otra me construyó casi tanto en la misma medida. Puede que me esté yendo por las ramas y te estés preguntando qué tiene que ver todo esto con la pregunta que hiciste, pero la verdad es que no he pensado en mucho tiempo en seguir las aspiraciones que tenía a los doce años.
»Empecé a esperar a alguien a quien pudiera enseñarle las habilidades que me habían sido confiadas, terminara teniendo hijos o no quería tener alguien que tomara mis enseñanzas de la misma forma en la que Tsunade-shishō lo hizo conmigo. Se convirtió en mi regalo más precioso: la voluntad de retribuir vida.
»Sé que no eres realmente mi aprendiz y que sólo te enseño lo esencial pero incluso así es bastante especial, me hace realmente feliz que seas tú. Siempre me preocupa estar alguna vez demasiado lejos para ayudar a los que quiero, pero me has dado el alivio de saber que si algo sucede tú podrás lidiar con ello debido a que has accedido a aprender. Ya sabes...
»...cuando ya no estemos tan cerca.- No era una acusación. Había algo de tristeza en esa aclaración, pero también seguridad. Sakura sabía que pasaría. -Sobre la cicatriz, sólo quería algo que me recordara a cuando hicimos esto juntos, saber que llegaste a arreglarlo. Una de las razones por las cuales no te dejé terminar y no la sané yo misma fue porque de ser así, no habría dejado marca.-
No podía evitar distanciarse de la forma en la que se desarrollaban sus pensamientos. Antes de que alcanzara a terminar la oración había tenido una oportunidad o dos de pensar que estaba loca, pero al mismo tiempo, existía esa parte de él que se separaba de su ser racional y entendía los sentimientos que conseguía irradiar. Era fastidioso como sus palabras crecían en dimensión para alcanzar lo que la rodeaba, no le era posible estar absolutamente remiso a la existencia de la cicatriz.
Aún así, aún estaba eso que había llamado su atención desde el momento en el que lo había dicho.
-Sobre tu clan,- trajo a colación, dispuesto a abandonar de lleno el asunto. -Es bueno que sea de esa forma.-
"Clan" para los Haruno debía ser la definición por defecto de tener tantos individuos con el mismo apellido. Para clanes como los Uchiha, habían sido construidos sobre burocracia, categoría y estatus, afianzados en un pasado sangriento y una estructura rígida bajo la cual vivían sus miembros.
-Uhm, si.- Sakura volvió a lucir avergonzada. -Sé a qué te refieres. Al final, supongo que terminé estando agradecida de haber nacido en nuestra familia. Sólo que... en un principio no me sentía así. Te lo dije, siempre me mantenía comparándome con ustedes y...-
No pudo evitar bufar, una sonrisa desdeñosa se asomó en su boca. -Envidiabas a dos huérfanos porque provenían de clanes poderosos.-
Ella bajó la mirada avergonzada, pero fue incapaz de negarlo. Esa visión de ella fue imposible de soportar durante un momento, pero era difícil seguir pensándolo cuando finalmente lo miró y la vergüenza se encontraba en menor medida en su rostro que la mortificación y el arrepentimiento.
-Naruto también se molestó mucho conmigo debido a esto,- confesó ella, como para compensarlo. -Era una chica estúpida.-
-Lo eras.- Le confirmó, su rabia parcialmente mermada cuando se reconoció como tal. -Los clanes Uchiha y Uzumaki de cierta forma perecieron bajo la desgracia de ser poseedores de sus poderes, ese fue el motivo que los llevó a la extinción. Tienes un clan y una familia que no corre ese peligro, espero que al menos hayas aprendido a estar agradecida por eso.- La dureza no había abandonada su tono, pero Sakura lo aceptó sumisamente.
-Lo hice.- Aseguró Sakura. -Creo que no fue hasta que los padres de Ino y Shikamaru murieron que de verdad volví a pensar en el tema. Cuando regresé de la guerra lo primero que hice al llegar a Konoha fue darles un gran abrazo a mis padres y simplemente estar agradecida de que a ellos no se les hubiera permitido ir al campo de batalla.- El alivio en su voz lo alcanzó, tuvo un efecto tranquilizador.
-Tuviste todo esto en tu cabeza todo ese tiempo,- le dijo después de unos segundos de sopesar el asunto, -pero no creo que nadie en nuestro equipo te considerara como alguien inferior a excepción de ti misma. Nunca creí que fueras inútil.-
Sus palabras antecedieron a un denso silencio en medio de donde parecían flotar y supuso tenía que ver que lo que acababa de decir había sido pronunciado más como una acusación, pero luego Sakura pestañeó y sus ojos destellaron por acción de las lágrimas que se acumulaban, aunque de algún modo se las arregló para lograr que no se desbordaran. No parecía capaz de decir nada más y se sintió presionado a pasar de ello.
-La estructura de tu clan,- eligió continuar, -es genealógica.- Le preguntó.
Ella asintió. Cuando lo hizo, el vestigio de las lágrimas desapareció. Pareció meditar algo un par de segundos antes de resolverse a preguntar. -¿También lo era tu clan?-
Negó con la cabeza. -El nuestro era jerárquico.-
-¿Cómo los Hyūga?- El rostro de Sakura se descompuso.
-No conozco la estructura del clan Hyūga.- Admitió. Los miembros del consejo del clan Uchiha debían haber sabido todo lo posible sobre ellos, pero aún era muy joven entonces para que se preocuparan de informarlo de algo.
-Bueno...- Ella no abandonó esa expresión incómoda. -Supongo que es parecido a una estructura genealógica, parecida a un árbol, pero retorcida. Separaron la familia en dos ramas: la principal y la secundaria y quien pertenece a cual es determinado por la línea sanguínea. La principal toma las decisiones y también compone la jerarquía. La rama secundaria está obligada a servir a la principal de por vida. Con el fin de someterlos completamente y asegurar la estructura del clan ponen sellos en cada miembro de la rama secundaria para que estos hieran descomunalmente al individuo si resulta que desobedecen la orden de un miembro principal, morirían si atentaran contra la vida de alguno.-
Durante un momento no pudo pensar en nada que decir sobre eso, así que eligió responder su pregunta anterior. -Nada parecido.- Si bien el clan Uchiha había sido maldito con su poder, los Hyūga habían maldito ellos mismos a su clan. -Desde el principio de los tiempos era conocido que los nuestros eran individuos fuertes y en los registros más antiguos se muestra que siempre hubieron incontables peleas por territorio.- Él había leído los inicios de su clan en el santuario de sus antepasados al que Obito lo había dirigido, donde había encontrado todas sus respuestas. -Así que fueron naturalmente dirigidos por los más fuertes. Continuó siendo de esa forma incluso desde que Madara se alió con el primer Hokage y ambos establecieron Konoha juntos.
»Para cuando acabó la lucha por territorio y la mayoría de las amenazas habían sido erradicadas fue establecido un consejo. Las fuerzas más poderosas del clan tomaban nuestras decisiones y todos los seguían. Nuestro clan avanzó a no sólo criar guerreros, así que el resto de nuestra población común dependía de ellos.-
Lamentablemente, no había mucha gente que pudiera al menos hacer algo para defenderse antes de ser exterminados. No estaba seguro de que aún si ese hubiera sido el caso alguien hubiera podido enfrentar efectivamente la voluntad de Itachi.
Sakura retomó justo donde sus pensamientos sombríos se iban dirigiendo a cauces oscuros y desvaneció rápidamente las huellas en su mente. -¿Entonces ustedes no tenían un líder del clan, cómo los demás clanes de Konoha?-
Aparentemente sabía tan poco de los demás clanes como los demás habían sabido de los Uchiha. -Teníamos un consejo que se reunía a discutir las decisiones que eran tomadas, estaba conformado por las cabezas de las familias más fuertes del clan. Si se refería a un sólo hombre en representación concreta probablemente se habría apuntado al jefe de la policía, ya que era el único organismo del que poseían control era la policía de Konoha.-
-Entiendo. Pero supongo que para alcanzar tal cargo el individuo debía estar por encima de los otros en habilidades para tomar ese puesto.-
-Nuestro último jefe de policía no era el miembro más fuerte de nuestro clan.- Sólo en ese momento se detuvo a realizar que le estaba diciendo esto a cualquiera a Sakura, todo eso. A mitad de su pensamiento se dio cuenta de que no iba a detenerse. -Era superado por dos otros miembros, pero ambos eran mucho más jóvenes y no les interesaba ascender al puesto.-
-¿Fue... Itachi uno de ellos?-
Consecuentemente. Asintió. -El otro era nuestro primo, Shisui.- Ambos habían sido unidos en el pasado, probablemente porque eran los únicos en entender completamente la dimensión de la carga del otro. Los únicos que podrían entender lo que significaba tener tanto poder y ser tan impotentes acerca del curso de la vida.
-Los estudié a ambos,- Sakura confesó tímidamente. -Ambos tenían registros en los archivos Hokage. Los dos eran relatados como increíblemente habilidosos en esos papeles y lo más probable es que no les hicieran justicia. Eran muy jóvenes aún.-
Concordó. -No lo hacían.-
-Entonces...- Dijo ella unos segundos después. -Si Itachi hubiese escogido ser jefe, ¿Eso no habría significado que por alguna razón habría pasado a ti, a lo que me refiero es, el asunto no es de ninguna forma hereditario? Hinata por ejemplo, estaba condenada a ser la líder del clan incluso cuando no lo quería y sólo se libró del asunto cuando se casó con Naruto y renunció al apellido de su familia, así que su hermana menor asumió el liderazgo.-
-Si los Hyūga hubiesen sido parecidos a los Uchiha, Neji hubiera sido el individuo que podría haber sido considerado como líder. Después de él, cualquiera que fuese tan fuerte o llegara a superarlo.- Le dijo con honestidad. No había pensado en la muerte de Neji desde que sólo se trataba de un nombre borroso de su pasado, de cualquier forma, había reconocido su fuerza y creía sin duda que si él había sido condenado por los límites de su rama a ser sellado, la muerte debió haber significado la libertad para él.
»Realmente siempre creí que Itachi rechazó el puesto porque odiaba la idea de que fuera heredado, no se llevaba bien con él,- recordó ausentemente. -En gran parte no le interesaba en lo absoluto.-
-Espera, eso significa que...- Sakura parecía realmente sorprendida, así que supuso que la investigación que había hecho sobre los suyos no había sido demasiado extensa.
-Mi padre era el jefe de la policía, el que fuera el equivalente de líder de nuestro clan.-
La preocupación creció en su rostro a tal nivel que estaba claro que eso había causado que le tomara algo de tiempo encontrar algo apropiado que decir. No estaba seguro de poder evitar ser hostil si ella se atrevía a decirle que lo sentía de nuevo por un asunto del que no solamente no entendía, si no del cual tampoco tenía nada de culpa.
-Comprendo,- terminó diciendo ella, él sintió curiosidad. -He sido relativamente cercana a Hinata y Hanabi y su situación hizo que odiara las políticas de los clanes. El liderazgo de un clan o cualquier otro grupo debe ser una tarea llevada a cabo no sólo por alguien capaz sino también dispuesto a guiar y tomar responsabilidad por las acciones de su gente. Si alguien no es apropiado para el puesto debería ser capaz de librarse de ello.-
Así que fue eso lo que ella escogió decir. -Mi padre fue definitivamente un líder de clan digno si seguimos esos conceptos. Dirigió y tomó responsabilidad de sus errores y los de su gente justo al final.- Aquello no estuvo desprovisto de amargura.
Nunca le había dicho a nadie lo que había visto en las visiones de la verdad de Itachi. Fugaku había terminado siendo arrollado por su propia revolución, ¿Pero realmente habría sido capaz alguna vez de detener la locura antes de la tragedia? Creía en la voluntad de su padre-aferrarse a ella había terminado asesinándolo- más que en su arrepentimiento.
-Todo padre comete sus propios errores,- comentó ella, arrastrándolo de nuevo fuera de sus pensamientos neblinosos.
Era fácil decirlo cuando su padre no había sido parcialmente responsable de la exterminación de su clan y la condena de su primogénito, forzado a ser un fraticida para compensar sus errores por el bien mayor.
-Puede que no tenga mucho sentido para ti, pero sólo es la verdad. Por ejemplo, mis padres... la mayoría de nuestros padres, de hecho. La razón por la cual Naruto estuvo solo durante su infancia fue porque nuestros padres no nos permitieron acercarnos.- Eso era, de hecho, una sorpresa. No había pensado nunca dos veces en el tema, la primera vez había sido suficiente. Nunca fue capaz de entenderlo desde que sólo evadía a Naruto porque era seriamente molesto y había terminado echándole la culpa a quienes lo evitaban.
»Recuerdo haberlo intentado, pero me hacían retractarme cada vez. Seguían repitiendo que no era alguien con quien debía juntarme hasta que lo creí y sé que a muchos les sucedió lo mismo. Naruto nunca fue particularmente peligroso, no hubo jamás alguna señal de Kurama hasta que nos volvimos equipo y al menos creo que puedes concordar en que marginarlo fue un error terrible.- Realmente lo creía. Sin importar cuán molesto creía que era, él había escogido el aislamiento cuando era un niño, pero Naruto había sido negado de incluso el sentido básico de compasión, en aquella época, no pudo evitar sentir el mismo desprecio hacia la gente que lo demostraba hacia el rubio.
»Mis padres fueron prácticamente forzados a aceptar que estaríamos juntos en un equipo por Kakashi-sensei y el Sandaime, pero ahora ni siquiera pueden darle la cara. Están tan avergonzados de su conducta que nunca me permitieron invitar a Naruto a casa. Debió mostrarles a todos su verdadero valor, salvarme y salvarlos a todos para que se arrepintieran, ¡Pero lo hicieron! Antes de que Naruto se casara tenía estos hábitos alimenticios desastrosos y solía quejarme bastante al respecto en casa con mi madre, quien siempre había sido la más dura con Naruto y... ella comenzó a cocinar al azar con el único fin de que me apareciera en su casa y lo alimentara correctamente.- Sakura sonrió.
»Mi punto es... Cualquiera que fuera el error que cometió tu padre, si alcanzó a arrepentirse de el se liberó de esa carga. Tienes eso y él también lo tuvo, bueno... antes de irse.-
Era una forma ingenua de decirlo, pensó, pero continuó flotando en el hecho de que la angustia que siempre lo había invadido siempre que pensaba en cualquiera de las cosas de las que había hablado no se lo había tragado. Era una sensación extraña y si tuviera que describirla lo haría como una sensación entumecida. ¿Ella lo estaba haciendo? ¿Era alguna clase de técnica? No. Era cierto que lo estaba mirando sin titubear, pero no parecía estar haciendo nada en especial.
Sólo estaba siendo Sakura, hablando de más y de alguna forma influyendo en él, haciéndolo escupir asuntos de los que pensó nunca volvería a mencionar. Lo había intentado antes; la rabia y el dolor habían tomado control de él hasta el punto de retorcerlo. ¿Había sanado ya o era esa aura anestésica que la rodeaba?. Hablar sobre su clan, mencionar a su padre y a su hermano sólo había dejado atrás una sensación regular que no estaba exenta de dolor en los bordes, pero que era lo suficientemente manejable para no sentir que se desmoronaría, aunque también esa facilidad con la que se sentía inquieto y como cualquier otra cosa esa noche no parecía lograr quedarse sólo dentro de su cabeza.
-¿Crees que alcanzaron alguna paz al lamentarlo?- Le preguntó, mirando hacia el techo. No sólo su padre se había arrepentido antes de ser asesinado, también su hermano le había pedido perdón la última vez que lo vio. Ambos tuvieron serios errores y sufrieron por ellos. ¿Habían alcanzado la paz, apenas un descanso, después de haber tenido tal vida? Siempre reprimía sus pensamientos sobre ellos porque era doloroso. Pero en ese momento, sólo sentía un dolor sordo en el pecho y podía vociferar sus pensamientos y realmente obtener una respuesta, así que los permitió. Deseaba que lo hicieran, más que nada en ese momento. Deseaba para ellos la paz que él era incapaz de alcanzar por su causa.
Miró primero la mano que se posó sobre su hombro y luego su expresión. Si la paz tuviese un rostro, se vería como el suyo. -Estoy segura de que todos la obtuvieron, Sasuke.- Dijo ella, tan segura de si misma que lo creyó.
Sakura no tenía una técnica especial, había sido de ese modo desde el principio. Haciéndolo arrojar todo desde adentro, como si fuera un imán para arrastrar sus males fuera siempre que bajaba la guardia. Había evolucionado, de cualquier forma, a actuar como lo hacía su ninjutsu médico; exhibía el daño pero también construía un aura tranquilizante alrededor. Aquella conversación probablemente le dolería o molestaría luego, cuando ella estuviese lejos, pero en su presencia era inútil.
Se burlaría de su antiguo yo si fuese capaz de hacerlo. Apuntaría a la cicatriz en el brazo de Sakura para mostrarle como los lazos que estaba tratando de deshacerse de manera tan cortante sólo alcanzarían a afianzarse en el futuro.
Esa noche lo observó dormir.
Contuvo el impulso del ignorado magnetismo que la empujaba en su dirección, evitó la necesidad de acariciar la frente despejada sólo por el miedo a despertarlo. Sólo fue por un corto tiempo, pero le había abierto la puerta que separaba el Sasuke que conocía de todo lo demás y había estado en lo correcto en sus suposiciones. En el fondo de aquella oscuridad restante y el desprecio en esos sentimientos; estaba herido por encima de todo ello, resentía, pero a pesar de todo buscaba sentido e incluso aunque se oponía firmemente, parte de él también buscaba consuelo.
El miedo y el amor la habían hecho abrir una clínica que se especializaba en afecciones que no eran físicas. Había estado asustada de intentar reparar algo que sus dedos no podían alcanzar, pero el amor superó al miedo. Cuando estableció un plan de acción descubrió que no serviría para cada niño y contrario a lo que había sentido antes, también que sus dedos podían alcanzarlos, sólo que no de la manera que había estado acostumbrada siempre.
La esperanza del amor, el amor en sí la había mantenido viva siempre que pensó que el dolor era insoportable. ¿Cómo podía hacerles sentir su amor, cómo podía proyectar su amor con el fin de ayudarlos? Fue alrededor de esa época que aprendió que sólo podía amarlos a través del entendimiento.
Siempre que uno lloraba, pensaba en todo lo que le había sucedido y lloraba con él. Siempre que uno estaba molesto, buscaba la raíz del problema y podía molestarse también. En ambos casos terminaría trabajando de la misma forma al final, guiaría sus emociones hacia donde debían ser dirigidas, pero eso sólo era posible si confiaban en ella y eso sólo podía lograrse a través del entendimiento.
Nunca había logrado que Sasuke dijera más de un par de frases inconexas acerca de sus cargas, pero ahora le había dado mucho más. No fue hasta que lo venció el entrenamiento del día y al observar su figura, descansando y desprovisto de preocupaciones que se permitió derramar un par de lágrimas.
Era cierto, había considerado que era inferior a los demás desde el comienzo. Había deseado tontamente tener un origen más interesante y menos de si misma, cuando Sasuke nunca la había visto de esa forma. Para él había pasado inadvertido, pero le había otorgado algo que había deseado tanto como su reconocimiento; la certeza de que la había visto, que había visto su potencial. Él había creído que valía la pena aún cuando era sólo Sakura Haruno y no Sakura Haruno la aprendiz de Hokage, como lo había hecho el resto.
Había alcanzado a aliviar a Naruto, aunque tal vez no de la manera correcta; pero había salvado su vida en al menos un par de ocasiones y era uno de sus mayores orgullos. Lo había arrebatado de las manos de la muerte, lo había arrancado fuera. Pero además de eso, Naruto no corrió algún peligro de otra clase.
También había salvado a Sasuke al menos una vez, pero si alcanzaba a arrancarlo fuera del abrazo de la oscuridad, ¿Se iría a dormir cada noche luciendo así de pacífico? Sólo por ese precio lucharía por hacerlo hasta el final.
Ya había roto cada barrera. Siempre y cuando él se revelara otra vez de ese modo ante ella, arrancaría fuera tanto como pudiese. Siempre y cuando me permitas estar a tu lado.
Ese amor sólo podía ser capaz de curar con el entendimiento, este era condicionado por ser mutuo. Si él de verdad había llegado a creerle cuando le aseguró que su familia estaba en paz, también así lo haría creer que no estaba tan roto como para seguir creyendo que todo lo que residía dentro de él estaba inevitablemente perdido.
Despertó sola, eso no fue extraño. Reconocer la razón específica que la había despertado lo fue por un momento.
Dolía. Dolía mucho.
Colocó una mano sobre el vientre hinchado. Parecía que ese sería uno especialmente doloroso. Había pasado un tiempo desde el último, así que debía de tratarse de un asunto hormonal o había sido muy descuidada al respecto. El chakra verde brilló, pero evitó no hacer mucho más que aliviar el dolor. Su vientre estaba en su descamamiento mensual, no podía cortar el flujo sanguíneo, no podía hacer mucho por la inflamación y sólo podía manejar el dolor durante un corto tiempo hasta que volviera a aparecer de nuevo. Se levantó de la cama cuidadosamente e hizo su rutina de aseo lentamente.
Sí, este es uno difícil.
Se movió perezosamente hasta la cocina. Ese día era la revisión mensual del embarazo de Kanon y habían acordado que fuese en la mañana, específicamente después de que sus esposos-ella era realmente suertuda de que su esposo fuera realmente su esposo- partieran a sus labores. Probablemente vería a Sasuke en el almuerzo, estaba moviéndose por su cuenta en las aldeas cercanas.
Le sorprendió encontrarlos a ambos, a Kanon y a Sasuke, en la cocina. De hecho era un poco más tarde de lo que había creído pero él aún estaba allí, aunque era más apropiado decir que estaba esperando en la cocina mientras Kanon esperaba en la sala. Cuando entró en la habitación, la embarazada pareció aliviada.
-¡Sakura-san!- La llamó con alegría. Saludó de vuelta, pero eso le dio la oportunidad de acercarse y obtener una mejor visión de lo que ella justo había acabado de ver en el espejo. -¿Te sientes bien?-
Había palidecido por el dolor repentino, pero en general seguía siendo la misma.
-Si,- sostuvo el espaldar de la silla entre sus manos. -Sólo me siento un poco mareada.- Le respondió, luego se dirigió a la figura entrante, Sasuke ya estaba en la sala. -¿Qué sucedió? Usualmente te has ido para este momento.- ¿Había algo malo? ¿Algo sobre el día anterior?
-También me quedé dormido.- Respondió él, el alivio se sintió como un calmante para el dolor (después de la preocupación hizo que le doliera mucho más.) Colocó ausentemente una mano sobre el vientre, tomaría algo para ello después. -¿Estás bien?- Preguntó, aproximándose.
Kanon había avanzado abriéndose camino con su panza. -¿Mareada y adolorida?- La miró y luego a Sasuke alternándose al menos unas tres veces. Sasuke la miró inquisitivo y ella supuso que debía estar pensando algo similar.
¿Qué eran esos? ¿Los síntomas locales de una enfermedad aún desconocida? ¿Atacaba el cuerpo inmunemente debilitado? ¿Algo que les sucedía a las mujeres en esa altitud? ¿Qué era?
-Me pasaba algo similar,- Kanon señaló su vientre, pero ni siquiera en ese momento alcanzó a unir los puntos. -Ya saben, cuando descubrí que estaba embarazada.-
Ya tenía un pequeño sonrojo, pero supo sin duda se convirtió en nada comparado al color que subió con fuerza hasta su rostro, el mismo color del que había estado completamente drenada al despertar. El breve momento en el cual alcanzó a mirar a Sasuke a la cara, sólo lo vio pestañear en su faz inexpresiva.
A veces odiaba no ser como él.
Sasuke la miró interrogativamente, así que alcanzó a balbucear. Él sabía que era imposible que estuviese embarazada, así que no se molestó demasiado en explicarse. -Estoy bien,- le dijo, aún abrumada. -Tengo que hacer la revisión de Kanon, ¿Nos vemos luego?-
Él terminó asintiendo y encaminándose hasta la puerta, notó como dudó durante unos segundos en cruzarla. Cuando ladeó levemente el rostro creyó ver cierta preocupación, pero él desapareció antes de que lograra conjeturar la idea y volvió a distraerse con la emoción de la mujer.
Le tomó largo tiempo deshacerse de ambos su sonrojo y la situación en general para ser capaz de explicarse y no parecer ni un poco mortificada por la idea y Kanon no llegara a pensar que había algo fuera de lugar. Llegó a explicar convincentemente que estaba perfectamente bien y que estaba muy segura de no estar embarazada sonando como qué de hecho tenía control de la situación. Después de todo, Sasuke no había sido de mucha ayuda. Siempre la abandonaba para que manejara situaciones como esas por su cuenta.
-Sólo son los calambres de mi periodo. Es imposible que esté embarazada.- Le dijo a Kanon, zanjando el asunto.
-¿Estás segura?- Preguntó ella, recostada mientras revisaba todos los ángulos de su abultado abdomen. -Sasuke-san parecía preocupado.- El bebé se movió bajo sus manos, casi burlón.
Aún aunque fuera completamente honesta con Kanon acerca de su situación con Sasuke, que de hecho no estaban casados ni involucrados de forma romántica pero que viajaban y dormían juntos, algo le decía que aún pondría en duda la integridad de su útero.
Siempre había tenido algo de instinto maternal y mentiría si decía que no había soñado toda una vida de fantasía con Sasuke que incluía varios hijos y una familia perfecta, pero eso resultaba más falso incluso que la vida fingida que llevaba por el momento con él. Quería que se olvidara del asunto. Pensar en un embarazo la hacía divagar hasta las circunstancias que lo producían, el tema nunca había resultado bochornoso hasta que había sido ella la aludida.
-Completamente,- le aseguró.
Kanon perdió el hilo de sus suposiciones entre la curiosidad y alegría que experimentaba siempre que aplicaba cada examen y le explicaba que todo iba bien. Para cuando la despidió, afortunadamente parecía convencida y sólo mostraba preocupación ante el malestar. Le molestó un poco que algo tan trivial resultase tan molesto, pero realmente ni siquiera su tolerancia al dolor había ayudado demasiado a que evitara proyectar su incomodidad.
El resto del día pasó muy rápido y en algún punto después del atardecer y mucho antes de su hora usual se sintió lo suficientemente exhausta para ir a la cama. Se desconectó de la realidad una vez estuvo allí, aún así, sentía como su sueño no era profundo, errático. Experimentó claramente la sensación invasiva y cálida esparciéndose en la parte baja de su abdomen y eso la hizo despertar de inmediato, asustada. Parpadeó un par de veces para disipar el contraste de la luz y la obscuridad. La falta de luz le indicó que debía ser bastante tarde, no lo había sentido llegar.
-Calma.- Indicó Sasuke.
Se fijó en las manos que levitaban por encima del área cubierta de su vientre. Sasuke estaba inclinado en su dirección, las manos en cúpula fulguraban chakra curativo y el alivio fue inmediato. Algunas preguntas se aglomeraron en su mente, pero no quiso hacer ninguna porque no quería interrumpirlo, estaba aliviando su dolencia de la forma en la que le había enseñado a hacerlo.
¿Cómo lo había llamado entonces?
No hubiera pensado que Sasuke sería el tipo que se preocuparía por algo con tan poca importancia. Realmente lo había entrenado con la intención de que pudiese ayudar a alguien si lo necesitaba, pero con el mayor interés de que lo aprovechara para sí mismo. La impresión inicial había dado paso a una calma certeza, Sasuke estaba cuidando de ella.
No quería ilusionarse vanamente pensando demasiado en ello, podía tratarse por el sentido de obligación que los regía a ambos a velar el uno del otro al convivir juntos. Aún así, vino a su mente aquel viejo recuerdo de su padre colocando pañuelos en la frente de su madre enferma en alguna ocasión.
Aunque no se tratara de amor, de alguna forma estaba incitando sentimientos en Sasuke. Sabía que no era una mala persona, nunca lo había sido. Había cuidado de ella desde el principio, sólo dejó de hacerlo cuando se había perdido a si mismo; pero estaba de vuelta.
Lo había esperado durante tanto tiempo, pero ahora estaba ahí con ella.
Movió sus propias manos hasta alcanzar la nube fulgurante y colocarlas encima de las de él. Bajó y tocó sus dorsos con las palmas y empujó suavemente, sin encontrar demasiada resistencia, hasta que los dos pares de manos dejaron de flotar sobre la superficie de su vientre hasta terminar apoyándose sobre él. Los dedos de Sasuke se quedaron extremadamente quietos por encima de la tela, pero no sintió el flujo de chakra detenerse aún cuando cerró los ojos y dio una exhalación complacida.
Su matrimonio era una farsa para sobrellevar una situación y su embarazo no era más que una teoría imposible, aún no entendía por qué él se había quedado siendo libre para ir a cualquier lugar y luchaba cada día con no parecer tan enamorada porque le asustaba la idea de alejarlo, pero nada de eso importaba en el momento. ¿Cómo lo había llamado entonces?
-Se convirtió en mi regalo más precioso: la voluntad de retribuir vida.-
Con el ninjutsu médico que le había enseñado a Sasuke trabajando para aliviar su dolor, pensó efímeramente que de hecho durante ese momento no era una mentira que llevaba su vida en el vientre.
Había estado muy inquieta en su sueño, se quejaba en medio de él y en un principio no le gustó el aspecto que tenía cuando se fue en la mañana. Regresó temprano con la intención de asegurarse de que estuviera bien.
Si hubiera preguntado por qué probablemente se hubiera limitado a permanecer estoico como alternativa a encogerse de hombros, la palabra instinto se filtró entre sus pensamientos y lo hizo querer esbozar una sonrisa desdeñosa. Durante meses había expresado su desconcierto al sentido médico de Sakura y ahora de pronto, luego de semanas de apenas manejar algo de ninjutsu médico creyó entender la fuerza que lo movió a localizar la fuente del problema e intentar hacer lo posible para aliviarla.
Sakura despertó de inmediato. -Calma.- La intromisión había sido inesperada, tal vez había tenido suerte de que no lo golpeara. Pero en su lugar, Sakura se quedó inmóvil, la tensión inicial de la alarma se disipó después de unos segundos cuando la observó relajarse.
Quería preguntarle si estaba bien. Alcanzó a ver sus ojos con algo de dificultad, estaba lejos del resplandor, pero algo de este se reflejaba en su iris esmeralda. Sakura tenía los ojos bien abiertos, y el efecto de la luz los hizo parecer transparentes. Itachi le habría sonreído. No fue hasta que la vio cerrar los párpados y sus dedos comenzaron a moverse hasta encontrarle las manos que ella presionó las manos con las propias hasta que ambas estuvieron colocadas sobre su vientre. Sakura dio un suspiro de alivio, contuvo el aliento en respuesta.
La sensación terminó siendo extraña, la suavidad debajo y la calidez proviniendo de sus manos hasta las de él. Lo perturbó, pero no se atrevió a moverse. Ahora que Sakura tenía dolor y él tenía la certeza de que no era un ser completamente destructivo parecía lo correcto de hacer. Es lo que quería hacer.
Con sus dedos ligeramente entrelazados a los suyos y mientras hacía lo posible para aliviarla, tanto sus pensamientos como su sentir eran confusos.
Sólo dejó de sentirse confundido cuando comenzó a sentir algo en concreto.
Sintió temor.
¡!
Antes que nada, debo explicar en puntos detallados para salvar tantas palabras como pueda:
* Octubre fue mi mes de cumpleaños.
*Comencé mis clases algo más pronto de lo que creí, ¡Pero! (Esto necesita ser explicado) Buenas noticias para ustedes: son sólo clases prácticas. No volveré a la universidad hasta Enero a causa del factor Venezuela, eso significa que (tan increíble como parezca) He estado-y estaré- escribiendo a tiempo completo. Esas clases son sólo un par de días a la semana, así que mayormente estoy libre.
*Enfermé (dos veces) en este mismo momento ni siquiera tengo voz a causa de una recaída.
*Increíblemente (de nuevo) o no, he estado escribiendo casi todos los días una semana después de que publiqué el último capítulo. Este fue uno realmente difícil.
*¡31 reviews! Créanme o no, cada vez que recibía una notificación sobre sus asombrosas opiniones corría a adelantar siempre un poco más. Gracias a ustedes, de hecho, todo estaba planeado para publicar aún en octubre, pero mi enfermedad arruinó completamente esa planificación.
También, se han ganado una visión interna de mi proceso de escritura que les ayudará a entender por qué a veces puede tardar tanto tiempo:
*Escribo inicialmente todo en inglés. (¡Lo sé, es una costumbre bastante extraña, pero así suele pensar mi cerebro!) Y tengo que transcribirlo todo de inglés a español y luego hacer mis correcciones.
*El documento que subo lo cargo desde mi computadora, pero tiendo la mayor parte del tiempo a hacer mis borradores tanto en mi teléfono como mi tablet, así que eso significa más o menos una línea de ensamblaje Concepción Redacción tablet/teléfonoTranscripción a la computadoraLo que alcance a hacer de edición (generalmente no lo hago también porque siempre estoy pendiente de enviárselos lo más pronto posible)
*Pude haber subido este hace cuatro días si no hubiese escrito tanto en mis otros dispositivos en lugar de la laptop y tuve que pasar todos estos días (¡Cuatro chicas, les juro, mi espalda y mis ojos!) vaciando todo en la computadora.
Siendo eso dicho, acerca del capítulo:
*Largo y difícil, pero necesario para la parte a la cual quiero llegar. Transición necesaria, quería un espacio en donde las cosas no se desarrollaran tan rápido, les comenté que en adelante todo ocurriría muy rápido.
*Necesitaba que crearan una amistad.
*Necesitaba que construyeran una relación (antes de la relación)
*No quería que el asunto del matrimonio saliera de la nada. Quería que Sasuke tuviera referencias decentes, ¿Cómo iba a querer casarse si la única idea del matrimonio que tenía era la de sus padres? A desarrollarse
*Sobre Sasuke: Quería hacer este su viaje para que descubriera que está enamorado. En mi experiencia particular, nunca amé tanto a nadie hasta que fue tan imposible para mi de aceptarlo que lo negué hasta que simplemente me di cuenta de que ya no podía con tanto y admití que aquello se había acumulado tanto que no había nada que pudiese hacer. No podía pelear contra la verdad.
*Sobre Sakura: Quiero que esta sea su oportunidad para dejar de esperar ciegamente cosas que podrían no suceder. Pretendo hacer que priorice los sentimientos de Sasuke, en el manga Sakura pensó durante demasiado tiempo en cómo se sentía ella.
*Traté el asunto de la inseguridad de Sakura guiándome por la polémica de Sakura en la película The Last, donde Naruto y ella pelean porque Sakura pensó en un momento que sería mejor no tener padres inútiles que tenerlos hasta que se dio cuenta de su error. ¡Redención!
*La instrucción del ninjutsu médico también era necesaria. Sasuke lo maneja en Sasuke Retsuden y la idea de que ella se lo enseñó me pareció amor puro.
*Necesitaba incluir la tensión de ellos compartiendo un espacio tan íntimo. Recuerden que ambos son prácticamente adolescentes/adultos jóvenes, Sasuke estuvo muy ocupado estando traumatizado por la vida para tener un despertar normal y Sakura estaba muy ocupada con la vida en general y distraída en su pérdida y búsqueda para crecer como lo hicieron los demás. No pueden culparlos. De cualquier forma, esto tendrá más peso cuando Sasuke alcance a admitir que está pasando. No pasará muy lejos de ahora.
Sobre el próximo capítulo:
*Iban a ser dos, pero será uno.
*Será uno de esos en los cuales les dije que basé la idea inicial del fic.
*Los asuntos del clan Uchiha tendrán mucha relevancia en cada capítulo en adelante porque es *vital* para la historia
*Sasuke y Sakura: Uno se va y el otro se rinde. Tal vez ambos.
*Prometo absolutamente continuar en la medida posible. Saben que siempre que escriben me empujan seriamente (de buena manera.) Con mi encantadora vida probablemente actualizaría dos veces al año si no tuviera su incentivo.
Muchísimas gracias, espero que esto compense un poco la espera. Síganme empujando a correr con el próximo, porque también estoy ansiosa por terminarlo.
Las quiero mucho a todas,
~Nahare
