En medio de su sueño, fue capaz de percibir su agitación. En el par de noches que habían seguido al día en el que Sakura había despertado, en cada una había tenido pesadillas febriles. Tuvo cuidado de estar frente a su rango de visión una vez ella despertó, jadeando y con las pupilas moviéndose frenéticamente debido al pánico y la falta de luz. Una vez la alarma se disolvió de sus ojos, las lágrimas los llenaron.

-Sasuke...- Se quejó.

La atrapó cuando se inclinó y se mantuvo quieto cuando se aferró a él con las manos. Lo recorrió la sensación de lo que suponía era su propia culpa, haciendo que el corazón se le acelerara a la par de su ritmo errático, sólo calmándose cuando las respiraciones temblorosas e irregulares de Sakura se ahogaron contra su pecho.


Un poco de la confusión perduró brevemente en su mente entre el corto tiempo en el cual recuperó la consciencia después del sueño y el momento en el que abrió los ojos. Cuando lo hizo, su cerebro ya estaba preparado e instintivamente buscó por el espacio ordenado y vacío que era el futon a su lado.

Sus ojos lo encontraron completamente despierto y de pie, a contra luz. Desde ahí, lucía celestial e irreal y una vez pudo mirarlo más de cerca no pudo evitar el diferente caudal de emociones que había sentido hacia él desde que podía recordar, pero también algunas otras sensaciones que había desarrollado hacía apenas unos días. Una parte de ella continuaba sufriendo y lamentando su dolor. Siempre que lo veía, era capaz de ver y sentir al chico sollozante, lo que le hacía un nudo las entrañas.

-¿Estás bien?- Preguntó Sasuke. Aún era asombroso descubrir cuán suave podía sonar en sus oídos y cuánta calidez podía transmitir sus ojos sin fondo a pesar de que su rostro permaneciera tan estoico como el mármol.

-Sí, no te preocupes.- Intentó sonar optimista. -Ya es tiempo de que retome mi trabajo. No soporto continuar haciendo nada aquí.-

-Yo necesité días para recuperarme del Tsukuyomi.-

El recuerdo le dio otro retorcijón. Fue transportada a la memoria de Sasuke de su repetición de la masacre, uno que ella había vivido en un bucle y a su propio recuerdo del Sasuke roto después, al despertar en el hospital. Sobrellevó la angustia del momento por su propia resolución de no mostrar ninguna debilidad ante él.

La noche en la que él había aparecido en su habitación en Sunagakure le había dicho que no le perdonaría si de nuevo intentaba volverla inconsciente con una ilusión, y ahora parte de ella se debatía entre el sufrimiento que aquello le había causado y todo lo que había ganado a cambio de el; pero desde que había sido una experiencia desagradable y el dolor aún estaba fresco en su cuerpo y mente, podía al menos conservar algo de sus agallas.

-Estoy bien,- le dijo de forma convincente. No obstante, la rigidez con la cual se levantó la contradijo. Sasuke fue veloz en tomarla por el codo, súbito como un rayo.

No me engañes, pareció decirle con la mirada. Sin embargo, se las arregló para zafarse.

En la ducha accionó tanto de su técnica como fue capaz, así después su cuerpo estuvo visiblemente menos tieso y tembloroso. Una vez llegaron a la oficina de la Mizukage, ésta los recibió amablemente.

-Me alegra verte mejor.- Expresó ella. A su lado, Chōjūrō también saludó. -¿Cómo te sientes?-

-Me he recuperado lo suficiente, Mizukage-sama.-

No obstante, el sonido de la silla arrastrándose en el suelo la sobresaltó. Sasuke acababa de sostener el espaldar de la silla hacía apenas unos segundos, en una silenciosa invitación para que se sentara; con el rostro impávido y mostrando con la mirada lo que pretendía que hiciera, haciéndolo lucir tan sutil como una simple sugerencia. Cuando tomó asiento, dudaba de que pudiera mantener su sonrojo a raya.

Afortunadamente, ambos ignoraron el breve intercambio. -Es bueno que lo sientas así, a pesar de eso, no hay ningún apuro en comenzar justo ahora. Puedes tomarte tantos días como quieras.-

-Me siento un poco inútil en la casa.- Le confesó. En el par de días después de su despertar, incluso le fueron alejadas sus tareas cotidianas. Se había movido alrededor de la vivienda sin demasiado que hacer bajo la mirada vigilante de Sasuke.

Tal vez esa era la razón por la cual estaba allí tan pronto, la vigilancia que había puesto sobre ella había llegado a ponerla algo nerviosa. Incluso aunque había estado bajo el ojo atento de Sasuke desde que habían comenzado a viajar juntos, se encontraba actuando de una manera mucho más torpe al ser sometida por él. Había habido un cambio en Sasuke, como si esos ojos ya no estuviesen buscando descubrirla o estudiarla, si no observarla realmente. -Y de verdad me siento mucho mejor.- Aseguró.

Lo hacía. Con el pasar de las horas, se sentía más como si misma y menos fracturada, incluso aunque los acontecimientos cruzaran su mente al azar y la sumieran en un estado de tristeza y profunda perturbación. Las noches habían sido duras, pero siempre que había despertado a causa de una de sus pesadillas para ver el rostro de Sasuke, más allá de su propio miedo y angustia recordaba que él había atravesado lo mismo, no en una pesadilla de la que pudiese despertar para ver una expresión tranquilizante como lo hacía ella, si no en una realidad de la cual no había escape.

Antes había estado ansiosa por tocarlo, pero nunca tan desesperadamente como cuando esos pensamientos cruzaban su mente después de haber soñado con las pérdidas de Sasuke.

-De acuerdo, depende de ti.- Concedió la mujer. -Cuando Kakashi recibió las noticias de tu situación nos transmitió su preocupación. Me recordó que tu trabajo aquí era simplemente una forma de ayudar mientras matas el tiempo.-

-¿Qué dijo acerca del ataque?- Preguntó Sasuke, de pie a su lado.

-Le expusimos el caso detalladamente. Se aseguró de resaltar que les prestáramos un cuidado especial y de que tomáramos las medidas correctas con el culpable, además de eso, sólo dijo que confiaba en que ambos lo mantuviesen informado de la situación.-

Ella frunció el entrecejo. -¿Eso es todo?- Incluso si de hecho había sido un ataque que había resultado inofensivo, la situación era lo suficientemente seria y había esperado que al menos su maestro tuviese algo que decir para que ellos tomasen el control de la situación.

-Expresó preocupación acerca de tu salud,- intervino Chōjūrō, -pero nos dio a entender que confiaba en el criterio de ambos para manejar el asunto.-

Sasuke asintió pero ella retuvo la expresión conflictiva en el rostro acerca de la aparente despreocupación de su maestro. ¿Realmente piensa dejarnos solos con esto?

-De todas formas, manejamos lo que podemos en nuestras manos.- Informó la Mizukage. -El sujeto admitió haber atacado a Sakura, así que ha estado bajo custodia todo este tiempo. Aún así, no hemos sido capaces de procesarlo como debería. Es necesario que decidas si vas a agregar tus propios cargos.- Se dirigió a ella.

Había olvidado por completo todo el asunto referente al ataque hasta ese momento, así que le tomó unos segundos organizar sus ideas y al hacerlo se sintió insegura. No había sido la gran cosa y tampoco había resultado herida, pero podía escalar hacia algo más serio y también afectaba directamente a Sasuke. No se sentía correcto decidir por su cuenta acerca de algo que sólo la implicaba parcialmente.

-Debemos discutirlo,- le dijo, dando la respuesta más política que se le pudo ocurrir.

Sasuke asintió de vuelta. -Me gustaría visitarlo primero.-


Incluso cuando la aldea entera estaba siendo sometida a una renovación profunda con el fin de convertirse en algo menos que un lugar de pesadilla, la prisión parecía haber permanecido intacta. El lugar era aprehensivo, oscuro y casi sofocante debido a la humedad y la permanencia de alguna clase de hedor que volvía pesado el aire y disgustaba sus sentidos.

Él había permanecido en un mejor lugar cuando había estado bajo la custodia de Konoha justo después de la guerra, por eso su primer pensamiento le perteneció al hecho de que el presunto crimen era casi demasiado irrelevante para que el sujeto terminara en un lugar como ese. El sentido de la justicia en Kirigakure debía ser más pesado o igualitario entre todas sus clases de convictos, cualquiera de las dos opciones podría justificar el porque la Mizukage continuaba mirándolo con cierta clase de insatisfacción.

Las celdas, en aquel lugar, estaban confinadas. Todas se encontraban separadas en secciones y él estaba siendo dirigido hacia lo que parecían los primeros niveles. La distribución le dio una sensación de completa ausencia, siempre que la única cosa que alcanzaba a escuchar además de sus propios pasos eran las respiraciones ahogadas por las máscaras de los ANBU que lo guiaban.

-Cuando termines, golpea la reja.- Dijo uno de ellos una vez la última verja de esa sección estuvo abierta.

Con la ausencia del par a sus costados, escuchó la respiración de otra forma humana algunos pasos más allá, proveniente de una de las celdas; al cerrar dichos pasos, lo afrontó. Había sido alertado por el sonido de apertura, las voces y las pisadas, así que esperaba por él sentado en su camastro. No debió haber esperado a ningún visitante en particular, notó algunos signos de sorpresa en su rostro que se consumieron rápidamente antes de que apareciera en él la tensión.

El rostro que Sakura había sido incapaz de ver tenía rasgos comunes, uno que podía fácilmente perderse entre la multitud. Parecía mayor que ellos por algunos años, -desgastado- fue la palabra que acudió a su mente. Sin embargo, sus ojos marrones lo miraban con un odio que lo hacía parecer joven y resentido. Permanecieron mirándose el uno al otro durante algunos segundos, y fue sólo cuando el tiempo se extendió más allá que se dio cuenta de que el hombre iba a callarse mientras pudiera.

-Lo que sea que intentaste hacer fue inútil.- Le señaló, imperturbable.

El hombre se inclinó sobre si mismo, reflexivo. -Habían rumores acerca de ella, pero es extraño encontrar médicos que puedan defenderse a si mismos. Supongo que los rumores eran ciertos.-

-Tu ataque se quedó corto como para que midieras lo que sea que se dice de ella. Tus acciones fueron imprudentes considerando que terminaste encerrado en este lugar.-

-Tú estabas demasiado cerca cuando sucedió, así que no pude hacer lo que quería.- Luego, añadió. -Me considero a mi mismo un buen shinobi, pero no hay mucho que sea capaz de hacer contra ti a pesar de lo extenso de mi entrenamiento. La mayoría de la gente no puede hacer mucho contra ti.-

-Incluso aunque piensas de esa manera,- le dijo, -aún así fuiste tras ella.-

Su risa entre dientes resultó baja y seria. -Bueno, por supuesto. Era la única forma en la que podía hacer algo en tu contra sin ir directamente tras de ti. Me gustaría preservar mi vida, es la única cosa que mis padres me dejaron después de que les quitaron las suyas.-

-No estás haciendo el mejor trabajo si vas atacando shinobis al azar.- Lo acusó.

Lo miró detenidamente cuando se levantó y estiró sus extremidades, irreverente. -Yo diría que me va bien. De este lado de la celda no puedes atacarme por ir tras tu amante.-

Sus ojos desiguales se estrecharon. -¿Qué es lo que pretendes?- Preguntó finalmente. En apariencia, el tipo parecía un bromista sardónico. Incluso así, sentía el aire de amenaza flotar alrededor de su resentimiento, pero también proviniendo de su falta de frustración. No parecía un hombre que había fallado en cumplir su cometido.

-Antes, el apellido Uchiha era una molestia que aparecía a menudo en mi mente pero nunca era un dolor real. Lo que se decía de ti hacía años era desalentador, de acuerdo a eso no se esperaba que sobrevivieras por mucho tiempo. Esperaba que fueras exterminado, así la molestia se iría.

»Entonces llegó la guerra y de alguna forma los tuyos se multiplicaron. Burlaron la muerte y se extendieron como una enfermedad, era como había sido antes cuando vivían aún, una masacre. Por supuesto, los Uchiha tenían que ser la razón por la que tuvimos una guerra en un principio. Mis pensamientos acerca de ustedes venían tan a menudo que terminaron siendo un real dolor de cabeza, aún cuando la guerra acabó y sólo quedabas tú de nuevo. Para entonces ya sabía que no podría vivir una vida tranquila hasta que supiera que ya no existías.

»De nuevo,- contó de forma monótona, -esperé a que fueras exterminado. Aunque quisiera no podía enfrentarte para volver una misión ir a cazar tu cabeza, así que esperé sinceramente a que murieras pronto. Me haría feliz, porque verás, cuando supe que tu clan había sido asesinado fue uno de los días más felices que puedo recordar.-

Algo se agitó en su interior. Se obligó a si mismo a quedarse quieto.

-Pero para mi sorpresa,- continuó, -terminaste aquí, mostrándote ante mí, caminando las mismas calles y fui forzado a revivir ese dolor de nuevo... y empeoró cuando fue obvio que no estabas solo. Antes estaba esperando a que alguien te asesinara, pero luego empecé a temer constantemente que volviesen a diseminarse de nuevo... Y eso no podía permitirlo.-

-De lo que sea que se trata tu rencor,- le advirtió, -no tiene nada que ver conmigo.-

-Tiene todo que ver contigo.- Lo contradijo él. -Cuando los tuyos mataron a mis padres no importó cuantos shinobis fueron enviados a vengarlos, siempre que los nuestros se encontraban con ellos los Uchiha resultaban invencibles, todo por sus malditos ojos. Incluso para barrerlos por completo se necesitó uno de ellos... Tu hermano, de todos.

»Esperé por justicia que no llegó y también por la venganza, pero cuando tu clan cayó no pude disfrutarlo tanto porque aún me disgustaba que algunos de ustedes vivieran. La amenaza aún estaba ahí, real. Yo quería que el mundo se librase de ustedes de una vez por todas.

»Es por eso... Aún no puedo hacer nada por mi cuenta,- pausó. -Nadie pudo antes. Pero existen personas que pueden, y lo harán. No permitiré que los Uchiha existan de nuevo en este mundo.-

Se aferró a la mención de su hermano por su propia paz mental para continuar. -La venganza que buscas la busqué una vez, no valió nada contra la gente que no tenía culpa en lo absoluto. No me hizo sentir mejor y de hecho cargaré con todo eso hasta que muera.

»Todo lo que ha sucedido hasta ahora es consecuencia del mundo en el que vivimos. Hemos asesinado y nos han asesinado personas y eventualmente todos pagaremos por nuestros pecados. Pero lo que le sucedió a tus padres no es una culpa que sea mía para cargar,- lo había aceptado, finalmente, -tampoco de Sakura. Así que déjalo ir.-

Por lo que había dicho y su actitud en general sabía que había cumplido sus intenciones y que los hilos de la Mizukage acerca de él poniendo asesinos tras ellos eran probablemente acertados. ...existen personas que pueden, y lo harán

Su rostro tenso se modificó hasta mostrar una verdadera mueca de desdén. -Al diablo tus malditos consejos.- Escupió él. -Al final, no puedo averiguar si me sentiré mejor o no hasta que todos los Uchiha estén muertos. Al menos por ahora, la idea de librarme de ti me da mucha más paz que el hecho de saber que existes.-

Era infructuoso, entonces. Podía reconocer cuando las palabras resultaban inútiles. Lo mejor era que el sujeto permaneciera encerrado mientras fuera posible. Él necesitaba hacerse cargo de la amenaza que les había arrojado y eso debía empezar de inmediato. No tenía tiempo ni palabras para perder con alguien que estaba demasiado apegado a su pensamiento para razonar. Debía actuar para proteger.

-Inténtalo,- invitó abiertamente, dándole la espalda. Una vez empezó a alejarse de la celda sintió los pasos del individuo acercarse hasta alcanzar el borde de los barrotes.

-No soy el único.- Le aseguró, el odio y la severidad impregnados en su tono. Maniático. -Hay muchos como yo que despreciaron a los tuyos y que seguramente te desprecian a ti. No soy el único que te amenazará, nunca estarás en paz. Ni tú ni ninguna zorra que mantengas a tu lado, muchos darían sus vidas para cortar su cabeza y la de cualquiera para evitar que los Uchiha regresen.-

Se detuvo en su camino, los dedos que colgaban de su mano se retorcieron en un puño. No iba a dejar a Sakura y ella tampoco se iba a ir a ningún lugar lejos de él. El tipo estaba en lo cierto y ella iba a estar en peligro mientras así fuese.

Esto era culpa del nombre de su clan, de su legado maldito de sangre y la amenaza que había perdurado con el tiempo. Era el resultado del daño y el miedo que habían causado una vez, era un arma que había sido puesta contra él. Pero también era suya para usar.

Volteó la cabeza sobre su hombro y por la esquina del ojo derecho vio el rostro del hombre congelarse ante su mirada, detalló el aumento de la tensión en sus rasgos y el ligero espasmo en uno de sus párpados ante la amenaza silenciosa.

-Inténtalo,- repitió. -La justicia no vendrá por mí por defenderme o defenderla a ella. Puedo lidiar con la venganza que corresponda.

»Pero la vida no será algo que serás capaz de conservar si cualquiera llega a acercarse demasiado a Sakura.-

Para cuando la verja estuvo cerrada a su espalda y de nuevo sólo escuchaba las respiraciones tras las máscaras ANBU, había encontrado la paz en el interior. Por primera vez al enfrentar el peligro inminente, estaba en paz.


-No servirá de nada.- Respondió Sasuke cuando le preguntó si era una buena idea que también fuese a verlo. Había conservado una esperanza vana de que todo resultase tan inofensivo como había parecido en la superficie, así que al volver de la prisión con intenciones precisas de que el sujeto-ni siquiera sabía su nombre- permaneciera encerrado intentó razonarlo un poco. -No es receptivo a las palabras, tiene la mente en su objetivo y ahora eres parte de el. Debemos prepararnos para lo que viene.-

Debemos prepararnos, resonó en su cabeza y creó una ola de calma que la cubrió por completo. Con los viejos miedos ausentes, se aferró a la sabiduría de todo lo nuevo que ahora sabía.

Alcanzó a leer el contenido de la carta que Sasuke le envió a Kakashi acerca de la situación mientras la escribía, con el fin de tener una visión más clara de todo. El interrogatorio le había revelado casi de manera segura que habría asesinos tras ellos y la estrategia de Sasuke se inclinaba a esperar el ataque.

-Pensé en ir a Iwagakure a continuación, pero todo esto... ¿A dónde crees que deberíamos ir?- Una parte de ella deseaba estar lo más cerca posible del país del Fuego y Konoha en caso de que las cosas no resultaran tan fáciles como lo esperaban. Ahora que enfrentaba la situación, no podía sacarse de la cabeza que los ninjas mercenarios tendían a ser asesinos clase S. Le habían pagado a Zabuza Momochi-un demonio real de carne y hueso-para asesinar a Tazuna, un simple constructor de puentes, ¿Qué clase de personas irían tras ellos?

-Después de irnos deberíamos seguir el mismo destino, sigue usando los pergaminos o no. A donde vayamos, estaremos listos.-

La seguridad de Sasuke la contuvo el resto del tiempo en el cual su tarea en Kirigakure se tornó gradualmente más acelerada hasta acabar. Sabía que lo mejor que podían hacer por el momento era ponerse en movimiento para que la situación avanzara en consecuencia, ahora que tenían el factor sorpresa de su parte.

Sasuke se convirtió en su sombra desde entonces. Mientras estuvo en el hospital sentía su presencia aún cuando no estaba y nunca tuvo la menor duda de que al salir del edificio él no estuviese ahí para encontrarla. Una vez finalizó su trabajo con las asignaturas, su mente comenzó a prepararse en las tareas por venir. Por primera vez en mucho tiempo empezó a preocuparse de nuevo por afilar sus habilidades ninja, necesitaba hacerse cargo de ello para ser capaz de mantener el nivel de las circunstancias. No iba a permitir que sólo Sasuke se ocupara de la situación.

En el último par de años sus mayores problemas sólo habían sido personales. Desde el fin de la guerra y el declive de la periodicidad de sus misiones debido a su ascenso en el hospital, había llegado a pensar algunas veces que sus días de enfrentarse a enemigos estaban por terminar. Ahora tenía la idea renovada que había mantenido cuando era una adolescente y Naruto y Sasuke siempre estaban de alguna forma en peligro: «los enemigos nunca se acabarán.» Temía estar demasiado oxidada.

Le dijo adiós a los espacios de la casa que había sido acondicionada para ella-y luego para ellos- antes de decirle adiós a la Mizukage. A pesar de todo, los eventos habían tenido un resultado positivo refiriéndose al hecho de que la pelirroja ya no parecía estar todo el tiempo amenazando a Sasuke con la mirada. Le dio una pequeña sonrisa agradecida a Chōjūrō, de pie junto a Mei al despedirse.

-Adiós,- dijo de una forma anticuada, la sonrisa de la mujer tentadora. -Espero que la próxima vez que alguno venga, este ya sea un lugar al que sus hijos quieran venir también.-

La ambigüedad de su implicación acumuló el color en sus mejillas e hizo que la Mizukage y su aprendiz les sonrieran una vez más antes de partir. Una vez puso el primer pie fuera del perímetro seguro, se sintió inevitablemente recelosa.

-¿No debería usar un henge?- Le preguntó a Sasuke. Ir por lo discreto parecía adecuado ahora que eran perseguidos. Sasuke no era un individuo difícil de olvidar y tenía un porte que lo distinguía por encima del promedio, pero al menos él no era un faro con cabello rosa.

Él negó lentamente. -Seremos cuidadosos, pero no nos ocultaremos. No somos los criminales en esta ocasión... y queremos ser encontrados.-

Bueno, ella no sabía eso. Había notado en él una extraña desenvoltura desde hacía unos días, una actitud de suelta resolución. Sasuke no parecía preocupado, pero en los bordes... Casi podía percibir un aura amenazadora. Como si estuviese listo para liberar algunas de sus tensiones en quienfuera lo suficientemente estúpido para pisarle la cola.

Inadvertidamente, tal vez también era otra de las razones que últimamente la mantenían hipersensibilizada ante él. Ahora parecía poder percibir fácilmente cada uno de sus humores y también era en extremo receptiva a ellos. La dinámica entre ellos aún era incómoda y no había dado una apertura real como para que ambos sostuvieran la interacción que acostumbraban y temía que permanecería así por un tiempo hasta que pudiese averiguar como balancear sus nuevos sentimientos y la forma en la que debía proceder ahora que no iba a ciegas con él.

Habría deseado tener una distancia segura para resolver cómo debía proceder a continuación, pero cuando viajaron lo suficiente hasta encontrar la primera posada, tuvo que hacer un esfuerzo real para no quedarse boquiabierta cuando Sasuke pidió una habitación en lugar de dos.

-No nos estamos ocultando,- dijo él a notar su obvio desconcierto. -Pero tampoco correremos ningún riesgo.-

Evitó preguntar por qué hacía no muchos días el había defendido-a la fuerza-la idea de que provocar que las personas tuvieran ciertas presunciones de ellos era lo peor y tampoco por qué ahora no parecía importarle. Había temido y evadido las conversaciones con él desde que despertó del Tsukuyomi. Ahora sentía que las palabras que le dijo al despertar no le pertenecían si no a la persona que había despertado en su cuerpo y no había evolucionado hasta convertirse en ella misma pasados días después. La Sakura de ahora había perdido la capacidad de creer que podía decir o hacer algo para aliviar la magnitud de sus cargas ahora que parte de ella también las sufría-y tampoco podía hacer demasiado por sanarse a si misma de ellas.-

No obstante, el cambio en la forma de pensar de Sasuke parecía ser radical y su actitud había evolucionado hasta ser algo con lo que podía contentarse. Sea lo que sea que hubiese ocurrido mientras había estado inconsciente en sus horrores era algo que lo había ayudado, y la parte de ella que no estaba lidiando con todo eso estaba feliz.

Se fue a la cama primero, dándole la espalda al espacio vacío a su lado e intentando alcanzar el sueño casi forzosamente antes de que Sasuke se le uniera.

De alguna forma lo consiguió, pero poco tiempo después desearía no haberlo hecho. Sus sueños estuvieron plagados con resurgimientos de muchos dolores mezclados en uno, su corazón apuñalado por la pena, la sangre en sus manos y la poderosa sensación de abrasamiento en sus ojos y cuencas. Despertó cuando la angustia la superó, disgustada, apenas creyendo la realidad frente a sus ojos abiertos comparada con el terror anidado en su pecho. Cuando las lágrimas se derramaron, casi las sintió escocer por el dolor pasado y sólo cuando reconoció que había sido un sueño ahogó el llanto tras la palma de su mano.

No reaccionó cuando Sasuke se movió cuidadosamente hasta recargarse sobre un codo para inclinarse a menor distancia hacia ella en la oscuridad. La hinchazón en su pecho y garganta volvían áspera su respiración y sin importar cuantas veces se repitiera internamente que sólo había sido una pesadilla, el derramamiento de las lágrimas parecía estar muy por fuera de su control, bajando por sus sienes hasta el cuero cabelludo detrás de sus orejas.

-Sakura,- Sasuke la llamó, evaluador. Ella hizo incluso mayores esfuerzos para recuperar la compostura. Con algunas respiraciones profundas e irregulares fue capaz de secar la humedad en su rostro de una vez por todas.

El temor no se había ido por completo y tampoco la agitación por las sensaciones complejas que lo provocaban. Al enfocarse finalmente en la figura a su lado, reconoció que debía estar atravesando algo debido al trauma, reunido por su propia angustia causada por todos los ataques previos de Sasuke contra ella y el reciente Tsukuyomi.

No tenía que indagar demasiado para saber que él había atravesado lo mismo con Itachi ¿Por cuánto tiempo? e hizo las paces con el hecho de que había sido un daño necesario. Sasuke nunca le habría dicho tanto como fue capaz de mostrarle, tortura o no.

Pero muy en el fondo, la angustia aún no desaparecida la hacía cauta y temerosa. La hizo hablar. -La próxima vez que intentes ponerme inconsciente con una ilusión...- Su voz se fue apagando, reflejando las palabras exactas que había dicho entonces, cuando había creído que estaba en posición de estipular tales hechos. Por supuesto que lo había perdonado, ya que esta vez no lo había hecho solamente para ponerla fuera de combate, abandonarla o torturarla, si no para iluminarla con la verdad. Pero se conocía lo suficiente para saber su propio aguante, sabía que esta vez la tercera era la vencida.

El final de su frase debía ser "... no estoy segura de que podré recuperarme." pero él la interrumpió antes de que pudiera terminarla.

-No habrá una próxima vez.- Sasuke afirmó cada palabra de forma absoluta, tranquilizadora.

Dio un suspiro profundo que fue interrumpido a la mitad por el remanente de su llanto. Había sido temeraria al asegurarle que podía tomar cualquier cantidad de daño porque era capaz de sanarse a si misma. Debió haberse tomado a si misma en consideración y también a la cantidad de daño que ya había recibido y aún no había sanado. Necesitaba estar en una pieza para ser capaz de hacer cualquier cosa por Sasuke, y eso no podría ser si él apuntaba constantemente a romperla con el fin de arrancarla de su lado.

Los intentos de Sasuke de hacer que ella lo amase menos habían sido inútiles, pero por primera vez en todo su viaje reconoció que esta vez no era capaz de dar una pelea decente. Se sentía frágil, tanto como lo despreciaba, e inevitablemente afectada.

-No habrá una próxima vez,- repitió ella esta vez, de alguna forma arrullándola a cerrar los ojos. Sabía que no lo había dicho sólo para tranquilizarla, Sasuke nunca le había mentido, para tranquilizarla ni tampoco para atormentarla.

Antes de quedarse dormida, se regocijó en el cese del fuego aunque no sabía si era el final de la pelea. Estar enamorada de Sasuke había sido la batalla más larga y horripilante en la que había estado involucrada.


La distancia desde el país del Agua hacia el país de la Tierra era más corta que la que había entre Konoha y Suna, incluso aunque su avance resultó inesperadamente lento. Reconoció la cautela de Sasuke en el entretanto, el persistente sentido de enfoque que hacía a los ninjas parecer amenazantes, como si él estuviese demasiado consciente de todo y eso no se limitara únicamente a sus alrededores, si no también a si misma, lo cual también la hizo volverse demasiado consciente de su aspecto.

Sabía que había lucido cansada incluso algunos días después de la ilusión a pesar de haberse recuperado de ella físicamente, aún le fruncía el ceño a su reflejo algunos milisegundos antes de reconocerse a si misma. Aún estaba demasiado pálida-como resultado de la escasa luz solar que había recibido su piel al estar en las regiones del valle del país del Rayo y la nubosa y brumosa Kirigakure-sus ojos reflejaban su agotamiento mental y el cabello crecido más allá de la clavícula la hacía sentir extraña.

La ansiedad tampoco la ayudaba. Esperar a ser atacados era más sencillo en sus recuerdos cuando tenía quince y era una cuerda hipersensible al peligro; e incluso si sabía que ahora era tres veces más poderosa su falta de entrenamiento en el campo la tenía al borde.

Siempre que se movían en campo abierto y tomaban momentos para descansar, Sasuke se convertía en un verdadero halcón al observar el entorno y ella maniobraba y se familiarizaba con las armas que Nekobaa les había proveído.

Giró el kunai entre sus dedos antes de lanzarlo hacia el tronco del árbol. El golpe sordo en la madera resultó insatisfactorio desde que había apuntado al centro del espiral natural impreso en ella y había terminado algunos centímetros a la derecha. Su segundo intento se clavó bastante cerca de la primera, también fuera del objetivo.

Se mordió el labio. Realmente estaba fuera de forma.

-Estás desviando la trayectoria.- La voz de Sasuke tras ella la sobresaltó. Pensaba que estaba prestándole más atención a lo que ocurría más allá de ellos.

-Tuve en cuenta la dirección del viento como nos enseñaron,- se explicó, ligeramente avergonzada. Ahora el arma se sentía incluso más fuera de lugar entre sus dedos.

-Es el movimiento de tu muñeca.- Señaló él. Ella frunció el entrecejo. El movimiento ciertamente se sentía extraño por el desuso, pero creía que su técnica era la misma que había usado siempre.

Lo sintió desplazarse y escuchó el sonido metálico que lo acompañó detrás y a su derecha. -Lanza,- ordenó Sasuke, y así lo hizo.

Sasuke imitó el movimiento en el momento exacto y a pesar de la velocidad de ambas armas, alcanzó a ver como la dirección del kunai de Sasuke en línea recta chocó en la mitad del camino contra el suyo, que había comenzado a desviarse otra vez hacia la derecha. El choque no redireccionó el de él, quien acabó con un ruido en el centro del espiral, pero si lo hizo con el suyo, el cual terminó mucho más cerca del centro que su intento previo.

Ella suspiró. -Solía ser mejor en esto.-

-Este no es tu estilo de pelea.- Señaló él con naturalidad.

-Fui entrenada para manejar armas.- Lo contradijo, frustrada. -Sólo no lo he hecho en algún tiempo, no lo necesitaba. De cualquier forma no se suponía que mi habilidad tenía que desmejorar.-

Hubo un momento de silencio antes de que él alcanzara el tronco y removiera las armas. Cuando estuvo a su lado de nuevo, su brazo se extendió lentamente hasta el de ella como aviso de sus intenciones, pero no estuvo menos sorprendida cuando puso el kunai en su mano abierta. La forma en la que la mano de Sasuke cubrió la de ella sobre el kunai y la forma veloz e indolora en la que torció su muñeca la hicieron envarar la espalda y contener el aliento. Sintió la tensión de los músculos de él sobre su brazo al lanzar y sus dedos deslizándose lentamente al alejarse, todo mientras miraba aturdida como el kunai había dado en el blanco.

Pestañeó una vez conforme sentía el corazón latirle pesadamente en el pecho. Lo miró de reojo y él la miró de vuelta, de alguna forma expectante. Para evadir su mirada y deshacerse del nerviosismo tomó otro kunai, aferrándolo con ambas manos contra su abdomen y bajo sus senos para estabilizarse a si misma.

La intimidad del efímero momento hizo que su cerebro evaluara cada detalle mientras aún persistía algo de la sensación cálida sobre su piel. Como guiada por ello, copió la posición mano-muñeca en la cual él la había sometido así también como la presión y tensión en sus propios músculos al lanzar. Se vio algo perpleja durante algunos segundos después de que el kunai terminara justo en el centro del espiral.

-No es la forma como nos enseñaron en la academia.- Le susurró. Fue la única cosa inteligente en la que su cerebro pudo pensar. El arma no se había encontrado entre su índice y medio, si no anidado en su pulgar.

-No aprendí a hacerlo en la academia.- Dijo él. -Aprendí de Itachi.-

Cada vez que pensaba en Itachi sentía un aguijonazo de desesperación, pero incluso ahora la sensación era diferente. Había algo de alivio entremezclado en ella, más como se sentía cuando aún estaban en el país del Rayo y Sasuke se refería a él vagamente. Oír que lo llamaba por su nombre, siendo capaz de hablar de él con libertad la hacía sentir que las cosas se habían modificado definitivamente.

Era como sacar el recuerdo de Itachi fuera de las sombras, y para ella se sentía como algo de justicia. Pero sobretodo, sentía un inmenso agradecimiento de que de todas las personas posibles, Sasuke compartiera a su hermano con ella; sabiendo ahora que de todo lo que alguna vez había existido, era lo más valioso para él.

-Eres el mejor que he visto.- Siempre el más preciso, el más perfecto. Le dijo, tratando de alentarlo. -Él debió haber sido un ejemplo excelente.-

Sasuke continuó mirando el kunai que había clavado en el árbol. -Era mejor que eso. Como shinobi, él nunca tuvo rival.-

-Él suena como tú.- Al crecer, Sasuke siempre había sido el mejor en todo porque sus habilidades físicas no eran igualadas.

Sasuke negó con suavidad. Cuando pensó que había dejado de hablar, continuó. -Algunas veces creo que sólo quería morir y me permitió hacerlo, es mejor que lidiar con el hecho de que yo lo maté. Nunca alcancé a estar a su mismo nivel y mucho menos a sobrepasarlo. Itachi fue el mejor.-

Sin importar cuánto se esforzara en pensar una respuesta no encontró nada que fuese adecuado para decir. Eso no era algo con que él pudiese compartir la carga y sería algo con lo que arrastraría hasta el final.

Sabía lo que ella quería hacer, quería sostenerlo. Era la única cosa que se sentía correcto hacer, un apoyo silencioso como también una muestra de su solidaridad, entendimiento y amor. Sin embargo, presentía que era mucho y demasiado pronto para que Sasuke lo aceptara, de ella ni de nadie.

-Aún él... Suena como tú.- Finalizó ella, queriendo nada más en la vida con tanta fuerza que abrazarlo. Rezó porque pronto hubiese un momento en el que pudiese hacerlo.

El resto del camino, sin importar desde cuan lejos apuntara, el kunai alcanzaba su objetivo.


Sakura pareció más tranquila una vez cruzaron las puertas rocosas de Iwagakure, pero él experimentó el sentimiento opuesto. No habían señales de shinobis siguiéndolos y él no podía relajarse porque no hubiesen sido atacados aún: un ataque repentino podía ser maniobrado y aplacado, significaría que sus perseguidores se habrían apresurado a atraparlos y los haría propensos a cometer errores.

Que se tomaran el tiempo para ir tras ellos los amenazaba. Implicaba una ventaja que sus enemigos podrían usar para reunir recursos e información sobre ellos y construir un mejor plan a partir de ahí. Era poco probable que se infiltraran en una de las principales aldeas ninja para atacarlos, pero no podía descartar la posibilidad.

El lugar era predominantemente marrón y tosco en apariencia como Sunagakure, aunque le parecía vagamente familiar en algunas de las formas de los diferentes edificios así como también en la vista colorida. El sol brillaba agresivamente sobre sus cabezas y como en el país del viento, gran parte de sus shinobis parecía cubrir la piel expuesta con vendajes.

Al ser dirigidos con el Tsuchikage Sakura se abanicaba con una mano, pero el calor ya había colocado un color saludable en su rostro. Había estado preocupado desde Kirigakure por sus arrebatos tras las pesadillas. Sakura había dibujado una línea entre ellos, tal vez demasiado sutil considerando que permanecía en esencia siendo quien era alrededor de él, pero no tanto como para que él no fuese capaz de verla ahí, siempre que se reprimía a sí misma y era menos propensa a bordear los límites para acercarse a él y más dentro de si.

Eso acompañaba un ligero deterioro que ella intentaba ocultarle sin éxito. Su entusiasmo se había ido y el color pálido de su piel parecía menos níveo y más enfermizo, como si estuviese recuperándose de una enfermedad; no le gustaba entretener ese pensamiento particular desde que en ese caso esta no era otra que él. Sentía un desdén particular acerca de lo que la había sometido con el Tsukuyomi, había derramado sobre ella asuntos que algunas veces ni siquiera él era capaz de manejar. Pero aún peor que eso, no podía deshacerse de esa sensación cercana al alivio que volvía su culpa incluso menos tolerable.

La interacción entre ellos estaba seccionada, pero no era tan sencillo mantenerse a una distancia prudente como solía serlo.

-Me sorprende,- Manifestó Ōnoki en aquella forma franca que hacía sonar todo lo que decía como una acusación, el pergamino marrón restante en su mano y su entrecejo aún fruncido por el esfuerzo de leer la escritura de Kakashi. -Habría esperado que un pájaro los anunciara, pero supongo que para este asunto cualquier momento es apropiado considerando que te envió a ti y no a cualquier otro novato a hacer el trabajo.- Le dijo a Sakura.

»A pesar de eso, aún no entiendo exactamente que estás haciendo tú aquí, joven Uchiha. Este intercambio es un asunto simple y el trato no incluía más que un ninja médico por aldea.- Se dirigió esta vez hacia él con los ojos entrecerrados. La mujer que era su nieta estaba sentada de un modo similar junto a su abuelo y también visiblemente interesada en la conversación.

-Me temo que nos hemos cruzado con algunos problemas en nuestro camino hacia aquí. Sasuke ha sido mi compañía de viaje durante algún tiempo.- Sakura pausó brevemente. -Sólo hace algunos días fuimos conscientes de lo que sucedía.-

Sakura explicó el asunto de una forma detallada y aún así imprecisa. No ventiló las razones por las cuales ella había sido incluida en la caza y ellos tampoco ahondaron en ello.

-Así que esto es más que un intercambio, califica como alguna clase de refugio.- Apuntó el anciano. -Es improbable que renegados nos invadan para matarlos, usualmente prefieren mantenerse lejos de enfrentamientos innecesarios. Sin embargo, si creen que ustedes desconocen que están siendo perseguidos eso podría fácilmente traerlos dentro. Saben que significaría eso para nosotros, peligro.- Enfatizó.

-No vinimos aquí a buscar protección.- Manifestó él, entreviendo al hombre a través de las hebras de cabello que cubrían su ojo izquierdo. Si hubiese querido algo como eso habría acudido a Konoha.

-Vine aquí a hacer mi trabajo,- Sakura finalizó por él de una forma condescendiente. -Sin embargo, conociendo las circunstancias estar aquí nos da algo de seguridad.- Le desagradó su particular elección de palabras. La cháchara del anciano sólo había añadido a su desagrado inicial, creía que Sakura y él eran suficientes para manejar la situación. Que ella estuviese demasiado predispuesta a refugiarse en la aldea oculta entre las Rocas le cuestionaba si realmente Sakura confiaba en que él pudiese respaldarla. ¿Estaba desconfiando de sus habilidades o desconfiaba de él? -Toda esta situación no es la ideal, y de verdad creo que necesitamos un espacio seguro para prepararnos en lugar de sólo deambular por ahí y esperar a que nos ataquen.-

-Tan necesario como sea este intercambio me temo que su elección del momento no es adecuada considerando lo que sucede. El peligro significa problemas, y personas podrían salir heridas en el camino que sus perseguidores tomen tras ustedes, ustedes…-

-... ¿Saben exactamente quién va tras ustedes?- La chica en la silla interrumpió a su abuelo, Ōnoki lució disgustado. Sakura negó con la cabeza.

-¿Cómo podrían saber, Kurotsuchi? Aún hay muchos ninjas renegados ahí afuera y debe haber un precio alto por cada una de sus cabezas. Incluso aunque muchos quieran poner las manos en la recompensa no hay tantas personas con un sentido común que sea respaldado por habilidades dignas que crean que pueden llegar a asesinarlos a ambos y también ser capaces de hacerse con los cuerpos sabiendo que Konoha está involucrada. No habrá palurdos tras ellos.- Respondió el viejo en su lugar.

Sakura parecía confundida y preguntó casi tímidamente. -¿Hacerse con nuestros cuerpos? Creí que alguien sólo había colocado alguna recompensa para matarnos.-

A Kurotsuchi le hizo gracia. -Para estar en peligro estás inesperadamente inconsciente de tu situación. No creo que quien sea que pienses que desencadenó esto tuviese los fondos para pagar por ambos. Desde hace mucho tiempo ya existe un sistema que enlista las mayores amenazas humanas y asigna recompensas para incentivar su exterminio.-

-Ese es el Bingo. Nosotros no estamos en el.- Sakura le dio una mirada de soslayo y pudo leerla claramente. Ya no más.

La pelinegra sacudió la cabeza. -El libro Bingo es sólo el principal porque lo compartimos con todas las demás naciones. Está compuesto por los shinobis que son considerados peligrosos incluso para los lugares en los que nacieron, desertores y amenazas en común para todos los países.

»Sin embargo, existen otras listas. Unas que sólo están afiliadas a los intereses de algunas aldeas e incluyen y excluyen algunos shinobis del libro oficial. Hace no mucho tiempo Kakashi Hatake estaba incluido en nuestra lista de recompensas así como también en muchas otras aldeas, aunque obviamente no era así en Konoha. Eso estaba bien cuando aún nos considerábamos enemigos y su maestro era aterrador para todos.

»Existe un mercado negro que compite con otros y cuyos fondos están patrocinados por matones, Daimyos, otras figuras públicas e incluso algunas aldeas para colocar precio sobre algunos ninjas. Sabes que la mayoría de los restos físicos de los shinobis guardan información valiosa de la aldea de donde provienen y algunos más que otros,- Kurotsuchi giró las pupilas deliberadamente hacia él, -son invaluables. Hay casas negras en donde ocurre el intercambio cuerpo/recompensa. El cadáver luego es negociado a la mejor apuesta.-

Sakura pareció procesar la información antes de dirigirle una mirada con una preocupación pobremente oculta.

-Esa es la forma en la que Akatsuki construyó su propio fondo, además de la caza de los Jinchūriki rastreaban a personas listadas en los libros para obtener las recompensas.- Le dijo a Sakura para confirmar sus temores, y añadió, -de cualquier forma, no es un trabajo fácil de hacer por obvias razones. No hay muchos que puedan correr el riesgo.- Su intención había sido infundirle alguna clase de seguridad, pero Sakura no cambió el semblante reflexivo en lo absoluto. -Las acciones de tu atacante en Kirigakure debieron limitarse a señalar nuestra posición, e incluso si intentó reunir información acerca de ti para entregarla sabemos que falló. Aún están en desventaja.-

No había visto ninguna de esas listas en mucho tiempo, pero era bastante poco probable que llegaran a reflejar los verdaderos alcances de su poder. De Sakura no podían poseer suficiente información considerado el ataque y también el hecho de que era probable que apenas recientemente hubiese sido señalada como una amenaza.

Ōnoki se aclaró la garganta. -Subestimar una amenaza ha significado la muerte de shinobis más...-

-Creo que está en lo cierto.- Concedió Kurotsuchi, interrumpiéndolo de nuevo. -De hecho, casi no puedo creer que haya alguien que pueda hacer ese trabajo.- Señaló con dos dedos en su dirección y la de Sakura. -Tampoco creo que necesiten mucha de nuestra ayuda.-

El anciano parecía irritado. -Incluso si fuese cierto, el asunto igual puede poner en peligro a personas que de hecho necesitan nuestra ayuda.-

-Córtalo ya, abuelo. Sabes que ni siquiera tienes la intención de no permitirles la entrada, sólo estás siendo odioso. No puedes esperar a que Kakashi pida personalmente tu apoyo para respaldar a un aliado cuando ellos ya están aquí para eso.-

-Te recuerdo que nuestro convenio beneficia a ambas aldeas, enviaremos a uno de nuestros ninjas médicos en el momento en el que ella se quede.- Señaló Ōnoki agitando un dedo en dirección a su nieta, refiriéndose a Sakura.

Kurotsuchi miró al anciano impacientemente, y él casi deja entrever una sonrisa arrogante ante la implicación del espacio silencioso. Quien fuera que enviaran a Konoha no podía ser medianamente tan bueno como Sakura. El beneficio realmente era suyo.

-Además... Esta puede ser una doble ganancia.- Divagó Kurotsuchi, inclinándose sobre su escritorio. -Si alguien de verdad viene por ustedes entonces debe ser una rata grande, alguien que puede ser una amenaza para todos nosotros y que apuesto también tiene su propio precio alto. Si lo acaban con o sin nuestra ayuda, ¿Nos lo darían?-

Escasamente podría importarle menos. Incluso si quisiera poner al criminal que los siguiera en la custodia de Konoha, parecía improbable que escogiera cargar con él todo el camino desde el país de la Tierra hasta el Fuego, así que asintió.

-Entonces el asunto está zanjado para mí.- Opinó la nieta del Tsuchikage, y luego miró al mayor. -¿Algo más de lo que desees discutir o ya podemos decirle a Akatsuchi para que envíe a quien-sea-que-sea su nombre a Konoha?-

Después de un rápido intercambio acerca de la gente conociendo su lugar y un amistoso recordatorio acerca de que los aliados estaban para ser apoyados incluso aunque ellos no tuvieran demasiada experiencia en la materia, estuvo claro que-como Kurotsuchi rectificó en un susurro al acompañarlos hasta la puerta- Ōnoki sólo discutía más como una costumbre y la oferta de Sakura era más útil que el peligro que pendía sobre ellos.

Una vez empezaron a ser discutidos los arreglos de su estadía Ōnoki dirigió la atención de nuevo hacia él. -¿Cuál será tu posición aquí, Sasuke-san?-

-Lo mejor para nosotros será permanecer lo más juntos posible en caso de que alguno de nosotros sea atacado.- Miró a Sakura a su lado, y ella asintió firmemente.

-Así que estarás apostado como un guardaespaldas mientras ella hace lo que tiene que hacer. ¿No crees que eso podría traer sospechas o atención innecesaria?- Preguntó. Él estaba en lo cierto, pero no podía arriesgar que eligieran atacar a Sakura de forma individual.

-Creo...- Intervino Sakura, -que puede haber otra forma.-


La cúpula rocosa que era la nueva Iwagakure después de la caída de los asteroides desde la luna era un espacio marrón y animado bastante parecido Konoha, aunque tal vez mucho más abrasadora que la aldea amablemente resguardada del sol por la sombra de sus hojas. No obstante, las pequeñas similitudes la habían puesto de buen humor aún antes de reconocerlo.

A excepción de todas las aldeas que había visitado previamente en su deber médico, ésta era la única en la cual no le habían sido preparados sus propios espacios. Su estadía iba a ser costeada en uno de los hostales de la aldea, y apenas estando allí las posibles preocupaciones de Ōnoki fueron tranquilizadas a la par con las suyas: no mucho tiempo después de que Sasuke y ella se instalaran en la habitación, el halcón regresó con un mensaje desde Konoha.

Esperen por su escuadrón de rastreo para empezar a seguir el rastro de la investigación.

Le parecía improbable que enviara un escuadrón ANBU para hacer el trabajo. Algo que había percibido acerca de la dirección de Kakashi de Konoha era que solía prescindir de la intervención de los enmascarados en la mayoría de los asuntos y tal vez tenía que ver con el hecho de que hacía tiempo él mismo había colgado la máscara.

-¿A quién crees que enviará?- Le preguntó a Sasuke. -Ahora que Kakashi-sensei no puede salir en esa clase de misiones y los Ninken también están atados a su silla probablemente enviará a Kiba en su lugar.

»Ahora que hay un sólo Hyūga en nuestra generación y Hinata renunció a las misiones no tengo idea de con quién cubrirán el puesto. Con respecto al tercero...- Durante un momento se perdió en sus divagaciones.

No lo había pensado hasta ahora. Consideró las habilidades de los ninjas de su generación y la clase de misiones que solían tomar.

-Sai,- dijo repentinamente para si misma. Empezó a tirar distraídamente uno de los sobrecrecidos mechones rosa de su cabello.

En contraste a su ansiedad porque apareciera el equipo que Konoha había enviado, incluso aunque sabía les tomaría alrededor de una semana llegar de tan lejos-realmente esperaba que nada ocurriera hasta entonces- Sasuke parecía completamente indiferente. Le envió una mirada preocupada, parte de ella esperaba que él estuviese tan aliviado como ella de que su sensei estuviese tomando el asunto con seriedad.

-¿Te molesta nuestro despliegue mientras sigamos aquí?- Aventuró. El trato en el que lo había incluido había sido concebido para no exhibir demasiado sus intenciones. De esa forma, Sasuke estaría cerca y no sería juzgado erróneamente por ser su sombra todo el tiempo. Incluso había considerado en que mejoraría sus habilidades, pero tal vez no le había gustado tanto la idea.

-No me importa.- Aseguró él y ella sintió la verdadera indiferencia en su tono. Sin embargo, había algo molestándolo. Podía sentirlo, pero no quería presionar el asunto. Aún no estaban allí.

»¿Sientes que estás en peligro?- Sasuke preguntó de repente.

Ella lo pensó un poco. Luego se encogió de hombros ligeramente, sintiéndose algo tonta de admitirlo. -Bueno, si. Un poco.- Aceptó. -Incluso antes de descubrir que probablemente somos parte de una cadena más grande de cacería de personas, seguía pensando en asesinos a sueldo como Zabuza. Él último descubrimiento sólo me alarmó un poco más.

»Pero ahora que sé que Kakashi-sensei no está haciéndose de la vista gorda con el problema y la ayuda está en camino me siento mucho más tranquila.-

Sasuke permaneció en silencio la mayoría del tiempo hasta que su primer día pasó y finalmente ambos estuvieron frente al hospital de Iwa. Por lo que sabía, el médico de la Roca había sido enviado a cumplir el intercambio médico con Konoha. Estaba bastante emocionada-por encima de toda la conmoción que aún sentía en la posición amenazada de Sasuke y ella y su propio manejo de las cosas-por esta en particular de lo que lo había estado antes en otra aldea (Tal vez a excepción de Suna, cuyo trabajo con los niños había sido cautivante y francamente satisfactorio) porque ahí no estaba limitada a solamente impartir lecciones y enseñar: debía hacer demostraciones al unirse al plantel del hospital así como era en los intercambios de estudiantes médicos regulares.

El trato la comprometía a hacerse cargo de casos que pudiesen mostrar su versión de los procedimientos y mientras tanto permanecer en el hospital como otro de sus médicos. A su lado, Sasuke no estaba destinado a ser su compañero, tampoco de su equipo y obviamente no su soporte, al menos no para los ojos de los demás, sino su aprendiz de las artes ninjas de la sanación. Con la pretensión de ayudarlo a afilar las habilidades que ella lo había guiado a desarrollar, Sasuke permanecería junto a ella mientras al mismo tiempo supervisaba su trabajo en los pacientes que no tomara ella misma.

Sintió que había valido la pena en el momento en el que la asignaron la primera cirugía especialmente complicada y sus compañeros colegas la miraban con respeto mientras les describía detalladamente los procedimientos, así como cuando supervisó la sanación superficial de un hueso que Sasuke había sellado parcialmente.

Cada uno de los días en Iwa la sorprendían con algo nuevo ahora que estaba de vuelta en sus funciones, mientras en las noches la corta secuencia entre sus pesadillas comenzaba a alargarse, probablemente a causa del cansancio y la ligera satisfacción que le traía hacer su trabajo-también la que sentía al observar a Sasuke avanzar en la práctica de lo que le había instruido, cada día la emocionaba más la evolución de sus avances.- Esa sensación de orgullo la siguió hasta que casi olvidaba la mayor parte del tiempo acerca de la situación precaria cerniéndose sobre sus cabezas.

Se regocijaba en la callada interacción en la que Sasuke y ella se habían involucrado y como lentamente los acercaba de la forma en la que había sucedido en el país del Rayo, cuando él buscaba silenciosamente por su conocimiento de la forma en la que le gustaría que buscara el consuelo que le ofrecía.

Un día, incluso fue sorprendida por un rostro familiar. Sólo cuando no estaba pasando nada muy importante y no habían casos relevantes para ella no estaban rodeados por grupos del personal del hospital. Había tenido un par de revisiones básicas después de misiones-para examinar realmente era ella la capacitada de los dos-se los delegaba a Sasuke cuando encontraba en ellos algún tipo de herida.

Había escuchado la puerta abrirse mientras se lavaba las manos como lo hacía entre cada paciente cuando escuchó la voz entrante llamarla por el nombre.

-¿Sakura-san...?- Llamó, inseguro y con ligera incredulidad. Se volteó hacia lo que debía ser otro paciente desconocido cuando el reconocimiento la golpeó.

Ese era... Oh. Le estaba tomando una injusta cantidad de tiempo intentar recordar su nombre considerando quien podía figurar que era él y lo que había hecho.

-Sakura-san, realmente eres tú.- Susurró él en aquella manera de 'no puedo creerlo', como si estuviese hablando consigo mismo. -Soy yo, Morio. Me refiero a... No espero que me recuerdes...- El sonrojo avergonzado en sus mejillas crecía conforme se rascaba el cabello negro de la nuca.

Su propia vergüenza también se reflejó en sus mejillas, pero se recuperó lo suficientemente rápido para decir con amabilidad, -por supuesto que te recuerdo, Morio-san. Ha pasado un largo tiempo, ¿Cómo has estado?- Aún sentía alguna clase de lástima con respecto a su último encuentro, pero eso la hacía sentir inequívoca simpatía hacia el hombre que sólo era reforzada por su carisma médico.

-He... estado bien, supongo.- Respondió en una aparente falta de palabras. -Sobreviví.- Entendió que se refería a la guerra.

-Puedo verlo,- le dijo, no menos gentil. De hecho le agradaba ver que lo había conseguido, y pensándolo por un segundo, que cualquiera de ellos lo había hecho. Con ese pensamiento, recordó que Sasuke estaba en la habitación.

Le echó un vistazo y supo que su sonrojo se había extendido por todo su rostro al recordar la situación que los había involucrado a ambos... O específicamente que no los había involucrado y la desconocida pero indudable intervención de Sasuke en ella. Sólo esperaba que Morio no se refiriera directamente a ninguno de los aspectos de la breve conversación que tuvieron la última vez que se habían visto.

-Pero, ¿Qué estás haciendo aquí?- Preguntó Morio, no menos atónito.

-Estaré por aquí como médico durante unos días como parte de un intercambio. Así que, ¿Qué te trae hoy al hospital?- Preguntó ella de vuelta, controlándose.

Que él se sonrojara mucho más definitivamente no estaba ayudando. -Revisión rutinaria después de misiones.-

-Oh, está bien.- Con eso dicho, la tranquilidad y el control profesional volvieron a ella tan fácilmente como podía deslizarse un guante de pelea en la mano. -Siéntate en la camilla y sigue el procedimiento habitual.-

Sólo cuando tuvo que manejar la vergüenza de tenerla alrededor mientras se desnudaba, Morio notó la otra presencia silenciosa en la habitación. La apariencia oscura de Sasuke no estaba tan realzada como podría. En esos días había estado usando las prendas que había recolectado para él en Sora-ku, las cuales incluían tonos de azul y gris además del usual negro, pero sabía por experiencia-mucha-que era fácil desconcertarse por la alta, imponente y singular figura de Sasuke. Casi le alegraba que el Rinnegan pareciera estar bien cubierto tras su cabello.

Sintiendo la tensión de Morio, continuó con su trabajo al calmarlo. -Sasuke está asistiéndome aquí con las revisiones.-

Atraído por sus palabras, su rostro dejó de mostrar aprensión y cautela para reconocer a Sasuke con un leve asentimiento, y su mayor fuente de problemas otra vez fue ella y la proximidad a su torso desnudo.

Le dio curiosidad acerca de por que Morio no estaba preguntando por qué Sasuke Uchiha, con su participación ambivalente en la guerra estaba asistiendo procedimientos médicos en Iwagakure. Hasta el momento, había leído la pregunta en los ojos de al menos un par de los shinobis que había tratado, pero de nuevo, ninguno dijo nada al respecto, presumiblemente por temor. ¿Era lo mismo con Morio o era posible que no lo reconociera de entonces?

Cuando él se sentó dándole la espalda lo interrogó, también en un intento de aliviar el nerviosismo del hombre. -¿Cómo fueron para ti las peleas después de la última vez que nos vimos?-

Morio liberó el aire de sus pulmones cuando respondió. -Mi escuadrón se unió a la pelea inmediatamente después.- Pausó por un momento suficiente para que ella reflexionara en el hecho de que tal vez por eso había escogido ese momento para darle la carta. Él incluso le había dicho algo como «No sé si sobreviviré esta guerra.» En aquel tiempo no estaba segura de si lo haría ella misma, pero para ser justos entonces él estaba bastante remendado y vendado por todos lados como para justificar sus preocupaciones.

»Fue una locura. La noche del segundo día uno de los Zetsus Blancos me dejó fuera de combate. Para el momento en el que volví en sí el capullo me estaba envolviendo y me sumergí en el sueño...- Lo escuchaba con atención mientras sus ojos cerrados se enfocaban en el escáner. -Cuando fui liberado, se suponía que aún debía permanecer en la carpa de la división médica por mi contusión. Sin embargo... Tú nunca volviste allí.- Morio apartó la mirada hacia algún lugar de la habitación para evitar mirarla cuando ella se colocó frente a él para continuar su examen.

Ella recordaba exactamente en que estaba metida inmediatamente después de la retirada del Tsukuyomi Infinito y la derrota de Kaguya. -Me temo que estaba tan fuera de combate como tú cuando todo terminó.- Se excusó por alguna razón.

Casi podía sentir los ojos de Sasuke quemando en su dirección, así que le echó un pequeño vistazo. Al hacerlo tuvo la sensación de que él estaba inmerso en sus propios recuerdos sobre cuando la sumió en el genjutsu asesino y la dejó inconsciente por el resto de la noche mientras él y Naruto estaban ansiosos de destrozarse el uno al otro. Apartó la mirada en el momento que capturó la emoción en su entrecejo fruncido.

No quería traer asuntos a colación que aún eran-quizás ahora más que antes-sensibles y lo hacían sentir lo suficientemente culpable y disgustado como para que se mostrara en su rostro.

-De todas formas, sabía que habías sobrevivido.- Dijo él, mirándola apenado. -Todos estaban celebrando al equipo de Naruto Uzumaki y la forma en la que habían acabado la guerra y salvado a todos. Cuando escuché que la kunoichi del equipo era una chica de cabello rosa supe que eras tú, desde que no había nadie en el campamento-ni en ningún otro lugar, de hecho- que pudiera encajar esa descripción a excepción de ti.-

Así que era desconocimiento. Morio no se había cruzado con Sasuke durante la guerra, y aunque hubiese escuchado de él, parecía incapaz de relacionarlo con el hombre que escuchaba atentamente su conversación.

-Algunos ninjas de Konoha volvimos a la aldea inmediatamente después, incluida yo. Estaba a cargo del tratamiento médico de mis compañeros de equipo y también ligada a permanecer al lado de la Hokage como su aprendiz.- Le relató los eventos. -De hecho no tuve tiempo para decirle adiós a muchas personas, pero me hace bastante feliz saber que lo lograste-y que de hecho también te encuentras bastante saludable ahora.- Finalizó, el resplandor verde desvaneciéndose conforme se estiraba y daba algunos pasos hacia atrás para permitirle vestirse cómodamente.

Después de un breve interrogatorio acerca del funcionamiento y sensación general de sus extremidades y luego de que él asegurara que nada se sentía extraño le anunció que era libre de irse.

Morio se retiró lentamente y se sintió algo tensa en los pocos segundos en los que permaneció en la habitación sólo mirándola-de una forma en la que sólo podía adivinar que estaba tratando de guardarla en su memoria en caso de que no volvieran a verse otra vez.-

Antes de girarse hacia la puerta añadió, las palabras abandonándolo torpemente pero también de forma honesta apenas las concebía.

-Realmente me alegra haberte visto de nuevo.-

Con eso, le dio al hombre una sonrisa cortés y sincera hasta que la puerta estuvo cerrada tras él. No se tuvo que dar vuelta para saber de donde provenía esa sensación. Nunca había intentado ignorar la presencia de Sasuke apropósito, pero por alguna razón no podía encararlo justo en ese momento. Esa había sido una situación bastante incómoda en su mayoría porque sabía que él estaba observando y diseccionando todo acerca de ella.

Al menos, podía confiar en que la curiosidad de Sasuke acerca de asuntos sin sentido era a menudo inexistente y cuando existía, él sólo se limitaba a mirarla de forma interrogativa hasta que ella respondía sus preguntas no formuladas. Tal vez era por eso que estaba evitando su mirada, al regresar a lavarse las manos de nuevo a pesar de que nunca había tocado a Morio.

-¿Quién era él?- Lo escuchó preguntar algunos pasos detrás de ella. No había un tono particular, pero el hecho de que estuviera en serio preguntándole significaba que le interesaba su respuesta.

No podía conciliar bien por qué, pero estaba renuente de contarle acerca de Morio, la declaración de amor y su rechazo porque, bueno-era un recuerdo doloroso. Por eso, concluyó. En el momento en que le había confesado a Morio la verdad de su corazón, que amaba a alguien más, no sólo había sentido lástima por él sino también por si misma.

Se giró hacia él, miró al chico-el hombre-Sasuke sólo tenía dieciocho, pero parecía mucho mayor. No se veía demasiado diferente a como se había visto entonces, pero ahora... Reconocía que había incluso más vínculos que los enlazaban a ambos que antes; con todos los sentimientos no dichos, todo lo que le había mostrado y la forma en la que sus pesadillas se habían transformado en un asunto de los dos. Fue por eso que su figura se relajó un poco, pero era por todas las situaciones indefinidas, la forma en la que ella realmente nunca podía saber dónde estaban parados y el hecho de que posiblemente lo amaba mucho más de lo que lo hizo entonces que no podía dejar de estar reacia a decírselo.

-Él... era un shinobi que conocí durante la guerra. Servía con la división médica cuando no estaba en la tercera con Kakashi-sensei en el campo de batalla, así que llegué a curarlo una vez. Puede que él... haya desarrollado cierto encaprichamiento hacia mi por eso.- Le dijo, y luego añadió, para restarle importancia,

»era el segundo día, todos estaban preocupados y pensaban que iban a morir, así que la gente hacía cosas que no harían regularmente a causa del miedo.-

-¿Las hiciste tú?- Sasuke preguntó casualmente y ella lo miró perpleja. En lo absoluto estaba tomándole el pelo, la mirada evaluadora en su rostro lo decía, aunque una parte indignada de ella lo tomó como una broma.

¡Estaba indudable y absolutamente loca por ti! ¡No había lugares de sobra!Casi se sorprendió del estridente pensamiento de su yo interna, ausente desde hacía mucho. -Lo rechacé.- Le informó, mucho más contenida y con el entrecejo fruncido.

Mientras lo fulminaba con la mirada él la veía con algo que se le hacía imposible de leerle en los ojos, pero tan intenso. Sintió el corazón latirle fuerte en el pecho al ser sujeto de su estudio. Cuando pasó de ella, exhaló un aliento silencioso que no sabía que estaba conteniendo.

Minutos después, cuando esperaba a que otro paciente viniera y rompiera la tensión entre ambos, Sasuke dijo en voz baja pero claramente:

-Nunca te había visto perder la calma de esa forma con un paciente.-

Ese fue un golpe bajo, pero estaba tan avergonzada por la verdad de su declaración que no pudo cruzar la mirada con él por el resto del día.

Toda la situación sólo fue un poco menos perfecta una vez se dio cuenta de que no había sólo cautela alrededor de Sasuke, si no también un visible y familiar frenesí especialmente femenino, que no excluía a las médicos y enfermeras. Comenzó a notar-mucho más pronto de lo que habría preferido- las risitas y los sonrojos mal disimulados en los rostros que parecían seguirlos por el hospital, estimulados por el porte frío de Sasuke (o su simple existencia).

Sabía que Sasuke tenía un imán para las admiradoras y que era irresistiblemente atractivo de una forma misteriosa y peligrosa desde que aún era un niño y esto sólo se realzó una vez creció en todo su esplendor, pero a pesar de familiarizarse con ellas, ésta vez se encontró incapaz de solamente unírseles como lo había hecho cuando era más joven y se conformaba con ser parte de la multitud.

Tenía que hacer un esfuerzo consciente para seguir siendo educada con ellas, y ameritaba bastante fuerza de voluntad para no reaccionar o decir en voz alta lo que realmente pensaba. Eso concluyó en una repentina-y no estaba muy segura de si bienvenida-reaparición de su yo interna.

Antes le había gustado pensar que la había 'absorbido' una vez había crecido, después de todo, la única razón por la cual existía y tenía tanto poder en el territorio de su mente era debido a que había pasado su infancia mordiéndose la lengua y todas las cosas no dichas se convirtieron en algo terrible y lo suficientemente fuerte para moldearse en una réplica etérea y mordaz de si misma. Sin embargo, hacía mucho tiempo que había dejado de disimular y esas pretensiones habían terminado enterradas con la libertad que había ganado con la capacidad de crear estragos con un puño al liberar su fuerza interna. No le había hecho daño hacer lo mismo con sus pensamientos no expresados.

Aún así, se rehusaba a actuar abiertamente celosa, así que Sakura Interna gritaba dentro de su cabeza siempre que cualquiera de esas tontas batía las pestañas, se reía estúpidamente de nada en particular y especialmente cuando cualquiera de ellas lo llamaba -Sasuke-kun.-

No estaba muy segura de hacer un buen trabajo escondiendo el disgusto en sus muecas y mirada asesina cuando ocurría esto. Escuchar a cualquier otra que no fuese Ino o ella misma llamándolo de ese modo había probado ser realmente odioso. ¿Así es como Sasuke se sentía todo el tiempo entonces...? Vaya. Ellas tenían que saber que las encontraba desagradables, pero parecía no importarles.

Había demasiadas chicas tras ellos pisándole los talones y ella simplemente tenía que aguantárselo, al igual que Sasuke. Él permanecía tan estoico como siempre, aunque era obvio que con el tiempo había desarrollado un sentido de tolerancia que no había tenido para ella ni el resto de sus admiradoras de Konoha cuando era un niño. No lucía tan malhumorado y tampoco era severo con ellas, aunque era visible que no eran en lo absoluto bienvenidas y este destello de irritación que captaba algunas veces en los ojos de Sasuke la tranquilizaba.

Siempre que era capaz de librarlo a propósito de cualquiera de la presencia de esas chicas-de una forma casi demasiado cortés- y tenía éxito, el alivio silencioso de Sasuke la hacía reír y le daba una sensación cálida en el interior, el haber evolucionado hasta convertirse en alguien diferente de ellas; que él hubiera encontrado calma en su presencia y que siempre que ella lo llamaba por su nombre, Sasuke esperaba a que continuara la oración en lugar de pedirle con la mirada que simplemente cerrara la boca.

No obstante, aún estaban estas cosas. Cuando revoloteaban alrededor de Sasuke, cursis e insufribles, a pesar de todo, estaba demasiado consciente acerca de ellas, sus apariencias cuidadas y refinadas, su belleza y juventud.

Había mujeres mayores alrededor, pero de cualquier forma todo la volvía de nuevo demasiado consciente sobre su aspecto. En comparación y consecuencia de todos los eventos que habían atravesado juntos recientemente, se sentía envejecida, gastada y considerablemente menos atractiva. Era cierto que ninguna de ellas alcanzaba a igualar sus habilidades, pero obviamente ellas cuidaban mucho más de si mismas de lo que ella había hecho recientemente. Y bueno, seguía siendo una chica.

Frente a ellas, se sentía algo sosa. Y sólo una vez, al observar a Sasuke rodeado por ellas, tuvo el pensamiento fugaz de que podían ser lo que necesitaba. Después de todo, él había sido negado gran parte de su juventud, incluyendo una vida normal, el júbilo y la luz. Puede que fuese detestable, pero también que se tratase de algo bueno para Sasuke. En su estado actual, no estaba tan segura de ser tan alegre y llena de vida como antes. Aún estaba afectada, e incluso aunque no cambiaría en lo absoluto nada acerca de estar complementada con él a ese nivel, puede que después de todo no fuese la mejor compañía.

De todas formas, debía hacer algo por su apariencia, pensó, extendiendo los atuendos que había traído con ella desde Konoha. -Todos están desgastados,- masculló para si misma, acariciando la tela con los pulgares. Se alegró de encontrar una única excepción, un sólo conjunto nuevo.

Eso bastaba para empezar.

Tampoco resultó ser la última vez que vio a Morio. Tuvo breves visiones de él capturadas en el ajetreo de su vida en el hospital, bastante similares a los silenciosos avistamientos a los que la había sometido durante la guerra y que habían hecho pensar a la gente que era sospechoso de las infiltraciones en el campamento de la alianza. Él sólo se había limitado a saludarla y a despedirse con la mano antes de que ella estuviese atrapada en cualquier obligación, sin embargo, eso hizo que se acostumbrara a su presencia y cualquier pérdida de la calma que Sasuke había señalado se había recuperado en una distante-pero de todos modos amigable- interacción con él.

Por ello, fue menos sorprendente cuando su cara apareció en la puerta de su consultorio, esta vez con Sasuke momentáneamente lejos y capturado por un par de medic-nin que ocultaban mejor que las otras que se morían por tenerlo. Después de todo, le habían ofrecido una sutil reparación de órgano que de hecho lo ayudaría a progresar y no podía negarle. Aún así, la sorpresa no tardó demasiado en aparecer de nuevo cuando miró lo que Morio había arrastrado con él a la habitación. Los ojos negros de la pequeña figura eran idénticos a los suyos, y al ver su pequeño, curioso y preocupado rostro al encontrarse en la oficina del doctor, una gran sonrisa tranquilizadora apareció automáticamente en su rostro.

Más tarde ese día, ingresó a la habitación donde Sasuke se inclinaba sobre un hombre sedado, el chakra curativo brillando en el proceso. Notó que las mujeres en la habitación tomaron la oportunidad de su intrusión para dejarlo a su cargo de nuevo sin ningún tipo de resistencia.

Lo miró con una ceja levantada, intrigada. Él buscó sus ojos cuando sintió su presencia en la habitación.

-¿Qué sucedió?- Le preguntó.

-Les dije que se callaran.- Dijo Sasuke despreocupadamente.

No pudo evitar reírse en voz baja. Sasuke valoraba el silencio cuando se enfocaba en el ninjutsu médico. Aún le tomaba bastante tiempo finalizar los procedimientos, pero él alcanzaba lograr los no tan invasivos lo suficientemente bien para alguien que realmente no era ninja médico.

Se acercó hacia la superficie donde estaba recostado el paciente y Sasuke le hizo espacio para que se inclinara sobre él y uniera una de sus manos cerca de la suya. Estaba trabajando en un hígado, y por las líneas tenues sobre la cara anterior sabía que había sido uno que estaba marcado hacía algunas horas. Él estaba por terminar.

-Buen trabajo.- Lo alabó, sonriendo. Sasuke la miró por encima del fulgor verdoso antes de volver la vista hacia el hombre y asentir.

De algún modo, en un punto, definitivamente se había convertido en alguien diferente para él, por encima, de lo que significaban otras chicas. La respetaba y le importaba. Una vez más, entendió que aunque era significativo, aún ansiaba significar mucho más para él. Puede que debiera seguir trabajando en si misma un poco más, entonces.

Dio algunos pasos para retirarse. -No necesitas más supervisión en esto. Estaré por aquí para cuando termines.- Le hizo saber.

-Mantente cerca.- Advirtió Sasuke. Ella le sonrió aunque él no lo vio porque ya le había dado la espalda.

Si su predicción era correcta, probablemente Sai estaba a punto de llegar y particularmente en ese momento no necesitaba sus opiniones acerca de su apariencia.

Cualquiera de esas tontas bien arregladas tenía que saber dónde podía obtener un buen corte de cabello en ese lugar.


El alivio de Sakura con respecto al pronunciamiento de Kakashi lo había estado molestando todo el tiempo y sólo crecía cada vez que pensaba en ello, así que mantuvo el asunto en el fondo de su mente.

En sólo unos pocos días había sido enredado en una corriente furiosa en lo que se refería al hospital y todo dentro de el. Lo que restaba de la figura apesumbrada que Sakura había ido desvaneciéndose como si se alimentara de la energía que le proveía estar en un entorno cómodo para ella. Había notado como la luz regresaba progresivamente a sus ojos.

Se había establecido que la corriente también lo arrastrara, y así lo hizo. Habría preferido mantenerse cerca de Sakura en su usual patrullaje, pero debía admitir que se trataba de un espacio que le permitía estar mucho más cerca todo el tiempo y no podía rechazar la oportunidad que ella había negociado para él, mucho menos cuando se comprobó que de hecho funcionaba.

Era un ambiente frenético y Sakura probó ser brillante de una forma en la que los demás buscaron naturalmente inclinarse hacia ella: al principio el personal del hospital sólo parecía tener curiosidad, luego de verla por primera vez en acción todos la seguían instintivamente.

Le bastó muy poco tiempo para saber que probablemente nunca se sentiría como ella lo hacía con respecto a la labor. Sakura parecía tan renovada en ella y bastante ansiosa en regresar cada día de una forma en la que era obvio que el hospital era su lugar favorito para estar. A él sólo lo hacía regresar la vaga certeza de que tenía como un deber.

Sólo podía entenderla hasta cierto punto a nivel técnico, el reto que representaba la necesidad de cerrar brechas prolijamente con el fin de sentirse satisfecho. Sin embargo, el nivel de dificultad y el agotamiento de chakra que sufría después de pequeños procedimientos no eran en absoluto de su agrado. Era un trabajo difícil de hacer y mantenerse. Las habilidades de verdaderos ninjas médicos estaban muy por encima de su nivel, comparar las suyas con las de Sakura resultaba abismal; que iba grácilmente a través de toda clase de técnicas de forma en la cual incluso sus colegas se sorprendían.

No estaba particularmente interesado, pero reconocía la importancia de su proceder con el fin de ser capaz de cumplir cualquier posible rol en el futuro. Su vida, al igual que la de ella, podría algún día depender de sus habilidades. Eso evitaba que lo abandonara.

La peor parte de todo era la incomodidad de compartir con ella parte de la atención. Sakura lidiaba con ella, él no. Su objetivo principal seguía siendo mantener un perímetro seguro alrededor de ellos y era difícil hacerlo cuando había un montón de personas-chicas-tras ellos la mayoría del tiempo, dificultaban la tarea de reconocer amenazas en potencia.

Se fastidió rápidamente, pero viendo la forma en la que Sakura parecía estar haciendo un esfuerzo para no estallar en un arrebato ante el mismo problema, lo cual probablemente era lo único en lo que podía encontrar cierta gracia, intentó imitar su paciencia.

También significaba verla bajo una nueva luz: Sakura ya no más era parte de la multitud irritante, y ahora que en parte también se veía afectada, estar del otro lado de la situación debía haberla hecho darse cuenta que resultaba desagradable. Cuando era un chico, habría resoplado si cualquiera le hubiese dicho que Sakura se alejaría del montón de tontas que lo seguían y se uniría a él para dispersarlas, pero de alguna forma ambos habían terminado emparejándose contra ellas; mayormente, de hecho, ella era quien lo salvaba de situaciones incómodas y estaba agradecido por ello. Probablemente habría más que resoplado si cualquiera le hubiese dicho que agradecería la presencia de Sakura por encima de otras personas, pero de algún modo eso había ocurrido también.

A pesar de todos los meses juntos aún seguía encontrando diferentes tonalidades en ella. Hace poco habría creído que conocía todos los aspectos relevantes-y quizás más allá-de Sakura, pero cuando un hombre de Iwagakure que nunca había visto en su vida se presentó para una revisión, su reacción hacia él fue completamente nueva: sorprendida, luego avergonzada por alguna razón, el furioso bochorno coloreando sus mejillas intrigándolo. Sakura nunca había reaccionado así ante nadie. Al menos, nadie más que él.

El individuo parecía desconcertado por su presencia de una forma en la que podía ubicar sus reacciones hacia ella, reconociéndolas en las que habían tenido antes otros hombres, especialmente de parte de sus pacientes. El hombre debía tener una especie de enamoramiento hacia Sakura,-con un presunto trasfondo latente que lo hizo levantar una ceja- esto no era particularmente nuevo para él, pero antes ella por ninguna razón había parecido siquiera ligeramente afectada por esta clase de sentimientos que instigaba, sabiéndolo o no. ¿Por qué era diferente ese hombre?

Escuchar su conversación conectó algunos puntos dispersos, pero no le resultó suficiente. Para cuando se fue, se sentía más que intrigado por el nerviosismo restante en Sakura.

-Él... era un shinobi que conocí durante la guerra. Servía con la división médica cuando no estaba en la tercera con Kakashi-sensei en el campo de batalla, así que llegué a curarlo una vez. Puede que él... haya desarrollado cierto encaprichamiento hacia mí por eso.- Dijo, y luego añadió, apresurando las palabras.

»Era el segundo día, todos estaban preocupados y pensaban que iban a morir, así que la gente hacía cosas que no harían regularmente a causa del miedo.-

Su explicación inevitablemente lo hizo consciente de algo que hasta ese mismo momento nunca había pensado. Las personas en la vida de Sakura no sólo se limitaban a Konoha, en sus vivencias, a pesar de haber visto sus recuerdos, aún existían cosas que estaban lejos de él.

Sus propios recuerdos de la guerra eran difusos, oscuros, violentos y en su mayoría sin consecución hasta que Itachi, Naruto y ella aparecieron de nuevo en la secuencia. Sus objetivos entonces eran distintos y turbios de recordar; realmente nunca se había detenido a pensar en cómo la guerra había sido para ella. En sus recuerdos había sentido el miedo y la desesperación, y sus palabras le hicieron preguntarse si acaso la versión interna de su mente le habría omitido algunas cosas.

¿De qué forma había sobrellevado Sakura la guerra?

-¿Las hiciste tú?- Sintió el impulso de preguntar.

-Lo rechacé.- Respondió ella, de alguna forma molesta. ¿Eso era lo que le molestaba?

Estaba ajeno de por qué parecía un gran descubrimiento, algo para que su cerebro procesara. Estaba distanciada de la figura que tenía de ella; gentil, pero distante y sólo capaz de perder la calma en asuntos relacionados a las personas en su corazón.

-Nunca te había visto perder la calma de esa forma con un paciente.- Las palabras salieron lentamente de su boca y ella ya se había tensado antes de que terminara.

Después de eso sólo la encontró... extraña, ausente. El trabajo en el hospital era lo suficientemente absorbente como para en otras circunstancias justificarla, pero su anterior aflicción con respecto a la angustia que le restaba de las pesadillas fue reemplazada con un extraño-de alguna forma familiar pero por alguna razón no enteramente bien recibido-cambio en el cual de nuevo parecía preocupada, pero esta vez acerca de su apariencia.

La escuchó murmurar bajo su aliento sobre el estado de su ropa y a menudo la veía jugando con su cabello de manera inconforme con una mueca descontenta en el rostro. Le recordaba a una versión más joven de si misma, de la que sabía que Sakura había crecido y madurado. No la había visto de esa forma en un largo tiempo, tanto que fue extraño. Le resultó sospechosamente repentino.

Para añadirle a todo, sus alarmas se dispararon cuando notó al individuo acechando cada vez más alrededor de Sakura. Demasiado a menudo veía y sentía rastros de él, habiéndose familiarizado a propósito con su chakra. Pobremente oculto detrás de las columnas del hospital, mal disimulado entre la multitud al menos una vez por día, su vigilancia sobre ella era tan obvia que lo mantenía tenso y receloso.

Sabía que Sakura lo reconocía y él podía pensar en un par de cosas que justificaran la conducta furtiva del tal Morio, pero eso no apartaba el hecho de que ella estaba siendo perseguida en ese momento y el tipo estaba sacándolo de quicio, inadvertidamente confundiéndose con la posible amenaza. Era tan obvio que sabía que Sakura también se daba cuenta pero continuaba ignorándolo, y cada vez que alcanzaba a verlo intentaba entender por qué. Él ya estaba harto.

Como invocado, tuvo una visión parcial de él en la sala de espera. Hacía no mucho Sakura había sido arrastrada desde el pasillo que conectaba esa ala hacia alguna sala de operaciones. Quería creer que no estaba haciendo un intento serio en permanecer escondido, aunque podía reconocer que de alguna forma lo estaba, arreglándoselas para eludir a la gente común y ser completamente ignorado por el personal del hospital alrededor. Aún así, para él, seguía siendo bastante obvio.

Realmente no podía ser tan mal shinobi.

Cuando el shushin no jutsu lo colocó justo detrás de él, el tipo notó su presencia sólo una fracción de segundo antes de que hablara. Pudo haber colocado la espada en su cuello para entonces. Demasiado lento.

-¿Se te perdió algo?- La irritación pareció salir en su elección de palabras, pero de todas formas sonó indiferente.

Fue rápido en girarse y tomar algunos pasos de distancia, aunque para darle crédito no lució tan sobresaltado. Aunque si pareció avergonzado.

-Yo...- Su voz se fue apagando, mirando nerviosamente hacia el pasillo, -estaba buscando a alguien.-

Le dio una mirada en blanco. -A Sakura.-

Morio pestañeó un par de veces antes de sonrojarse y frotarse el rostro, apenado.

El rostro en cuestión era otro que podría perder en la multitud, los ojos juntos y la mueca de perpetua preocupación en las cejas. Era más bajo que él por al menos cinco centímetros pero por sus rasgos podía decir que era mayor, quizás alcanzando los treinta, lo cual lo hacía mucho mayor que Sakura. Si Iwa tenía costumbres parecidas a Konoha, por el chaleco y también guiándose por su supuesta edad, probablemente era un chunin.

-Lo notaste, por supuesto, supongo que después de todo estabas ahí.- Morio lo miró durante algunos momentos y aparentemente movido por su falta de expresión, sus hombros se relajaron hacia abajo en un ademán derrotado. -He tratado de estar alrededor para poder hablarle, pero siempre parece muy ocupada o rodeada de gente.-

-Porque lo está.- Señaló con naturalidad. El hombre lució momentáneamente sorprendido, y comprendió que respuestas cortantes no lo ayudarían a obtener nada útil de la conversación, así que continuó. -Sakura es una ninja médico, después de todo.-

-Lo sé... ella también estaba siempre muy ocupada entonces. Me refiero a que, todos lo estábamos, pero ella mucho más que el promedio. Siempre fue un poco difícil hablar y aún más estar a solas con ella.- Él levantó una ceja y Morio lo tomó como un gesto que lo alentó a explicarse a si mismo. -Estuviste ahí así que sabes que nos conocimos durante la guerra.

»La primera vez que la vi estaba bastante apaleado así que me habían traído a la tienda médica. En un momento me estaba desangrando en el campo creyendo que iba a morir y al otro desperté para ver su rostro mientras me aliviaba. Fue... una visión increíble. Me pareció la cosa más hermosa que había visto jamás.- Había estado relatándole lo ocurrido, y al hablar, podía notar que se encontraba reviviendo el recuerdo. Le sorprendió que reuniera las agallas para admitir algo así tan fácil, cuando ni siquiera tenía el coraje para acercarse a Sakura directamente.

Cambió de postura, ligeramente incómodo, cuando su cerebro proyectó por su cuenta el rostro de Sakura en el Valle del Fin. No recordaba haber tenido ese pensamiento exacto, pero por un momento pudo familiarizarse con el despertar de lo que creía la muerte para ver el rostro de Sakura, el recuerdo lo suficientemente destacable como para recordar los detalles con nitidez.

Morio notó que se había dispersado y probablemente también la implicación de sus últimas palabras, así que se sonrojó aún más al continuar. -Sakura-san era amable todo el tiempo, nunca había conocido a nadie como ella. Para el momento en el que se fue a su división y fui capaz de moverme alrededor me di cuenta de que no era el único que pensaba de esa forma. Algunos se morían por ella y sabía que probablemente estaba siendo un tonto, pero todo el tiempo después la mantuve en mi mente y... Yo quería que lo supiera, así que le escribí una carta.

»Realmente creía que iba a morir.- Admitió, sonriendo amargamente. Si, ella ya usó esa excusa por ti. -Pero existía la posibilidad de que pudiera lograrlo, y si había algo como una oportunidad para que me notara no quería desperdiciarla. No quise esperar hasta el final de la guerra para comprobar si mis probabilidades eran buenas porque no sabía cuanto duraría y... sabía que era admirada, quería ser el primero, así me tendría en cuenta.-

De alguna forma, de nuevo se sintió como un gran descubrimiento, aunque esta vez le molestó su reacción, porque siempre lo había sabido. Sabía que era admirada, incluso desde el tiempo en el que era sólo Sakura cuando eran chicos y Naruto y Lee siempre parecían estar haciendo el mismo ridículo que el tal Morio estaba haciendo alrededor de ella; la diferencia era que estaba consciente de ellos, así como de la atención que atraía hacia si misma ahora que no era sólo Sakura, y pacientes, colegas y algunas personas en a calle la trataban con demasiada amabilidad o la miraban con algo más que curiosidad. Era el número desconocido, los que él no había notado o conocido los que creaban en su cabeza el breve y sin sentido conflicto.

-Ella me rechazó.- Manifestó él, continuando tranquilamente. -No fue por ninguno de los otros chicos del escuadrón o la tienda. Fue lo suficientemente amable para explicarme que ya estaba enamorada de alguien más.-

Siguió con la mirada las sombras que proyectaban las formas de la gente que pasaba, su mente momentáneamente en blanco. De mi, pensó. Además del usual pensamiento culposo acerca de cierto modo haberla privado de vivir, apareció otra sensación absurda: la paz del conflicto en su mente, la sensación de algo que tenía sentido. Le trajo alguna clase de alivio, pero lo desechó inmediatamente.

Después de su breve lapsus, su voz sonó casi como curiosidad compasiva a pesar de tener el entrecejo ligeramente fruncido. -Entonces si ella te rechazó, ¿Por qué estás siguiéndola?-

Morio fue arrastrado de sus propios pensamientos y suspiró. -Ahora que la he visto otra vez puedo ver que es más asombrosa de lo que recordaba, y he estado pensando que puede que haya sido algo injusto con ella.- Su entrecejo se frunció aún más. -Aparecí de repente en su vida en medio del caos y sin más le confesé mis sentimientos. Le pregunté si podía aceptarme, pero antes ni siquiera intenté tener una conversación para llegar a conocerla o sólo agradecerle por haberme traído de vuelta a la vida.

»La puse en una situación incómoda, ahora lo sé porque ella pareció tan apenada como yo y yo fui el rechazado... Supongo que al pasarme por aquí sólo quería ser capaz de hacer algo del tiempo que no tuve en la guerra y compensárselo. Ser su amigo, si es posible. Pero no he tenido suerte.-

Que fuese tan considerado hacia Sakura lo hacía ver menos un problema y más como una causa perdida. Empezaba a darle vueltas al hecho de que además de las admiradoras debía acostumbrarse a tener a Morio merodeando.

Notó que estaba intentando inspeccionarlo discretamente. -Tampoco te he visto a ti por aquí antes, ¿También eres de Konoha?- Le sorprendió un poco que no tuviese la menor idea, y por un momento deseó que se hubiera cruzado con él en la guerra. Encontraba más cómoda la intimidación. Asintió en respuesta. -Así que, ¿La conoces desde hace mucho? ¿Son amigos?-

Por un largo tiempo, la única persona que encajaba en esa definición había sido Naruto. Aún tenía problemas colocándola allí, siempre los había tenido, a pesar de que sabía que ella había llegado a serlo. Cuando eran niños, eran sólo compañeros de clase, luego compañeros de equipo; al irse de Konoha ya no lo eran, pero ella siguió siendo alguien, alguien importante.

Nunca pensó que cualquiera le preguntaría algo como eso. Estudió todas sus posibles respuestas y se dio cuenta de que podía ser malinterpretado si decía algo más que si o no.

-Sí,- le dijo después de algunos segundos la respuesta más precisa.

Morio lo miró con alguna especie de emoción ilusionada. Entrecerró ligeramente los ojos, encontrando desagradable las próximas palabras incluso antes de ser formuladas. -Grandioso, entonces debes conocerla bien. ¿Hay una oportunidad de que me digas que le gusta a Sakura-san?-

La conocía bien, tanto por en parte haber vivido la vida con ella y en parte a través de ella en sus recuerdos. La conocía triste, feliz, ansiosa, molesta, rebosante. Sabía que tal vez era demasiado aficionada a los dulces, como lo había sido Itachi, que posiblemente amaba de más sanar personas y... podía recordar que tenía una fijación con las flores.

Muchos pensamientos se aglomeraron en su mente, pero en lugar de decir nada le preguntó en su lugar, -¿A qué te refieres?-

-Ya sabes,- intentó explicar. -¿Hay algo que le guste y yo pueda darle como agradecimiento?- Continuó mirándolo sin expresión en el rostro hasta que Morio sintió la necesidad de presionarlo. -Como flores, ¿Sabes cuáles flores le gustan?-

No lo sabía. Decirlo por alguna razón parecía tan incorrecto como haberlo admitido en caso de que realmente haber sabido. Sabía que le gustaban, por varias impresiones de la infancia y su propio análisis de ciertos detalles, como la flor que Sakura le había enviado para que supiera que vendría a encontrarse con él desde Suna. No podía ubicar una flor en específico, pero sabía que valoraba sus significados.

Sin embargo, tampoco tenía ganas de decirle eso. En su lugar, negó lentamente con la cabeza.

El sonido de la voz de Sakura flotó en algún lugar desde el pasillo y sus ojos, como los de Morio, siguieron su figura entrante. Como era usual, representó un colorido contraste con los colores fríos del hospital así como también con la gente que la rodeaba.

-Creo que le daré flores,- Morio reflexionó para sí. -Ella misma es como una flor andante.-

Sakura se acercó al notarlos, y aunque su trato volvía a ser más como el que tenía para cada paciente, aún hubo algo en su abordamiento que tuvo a Morio balbuceando unas pocas palabras que volvieron excepcional el hecho de que alguna vez tuviera la facultad para hablar apropiadamente. Las despedidas se prolongaron demasiado para su gusto, pero no dijo nada al respecto en su camino de vuelta a la posada desde el hospital. El humor y la salud de Sakura habían mejorado visiblemente, aunque al estar junto a él aún no era tan platicadora como antes.

-No te librarás de él.- Tal vez fue el silencio de Sakura el que presionó el asunto.

-¿Uh?- Musitó Sakura, confundida. -¿Te refieres a Morio?- Él asintió. -Supongo.- Dijo en un tono inseguro.

-¿No te molesta?- Le preguntó él.

-Realmente no.- Respondió con honestidad, jugando con los dedos entrelazados en la espalda. -Es justo como lo recuerdo.-

De alguna forma entonces, ella lo aceptaba. Intentó recordar cuando la evolución del estado de Sakura había resultado obvia y rebobinó para evaluar si esto tenía que ver con la aparición del hombre. Sakura había estado quejándose en silencio sobre las chicas siguiéndolos alrededor, pero acerca de Morio no parecía tener nada sobre que quejarse.

Sakura parecía más calmada, aunque aún reflexiva. El color definitivamente había regresado a sus mejillas.

-¿Te sientes mejor?- Sintió la necesidad de preguntarle en lugar de sólo un impulso de romper el silencio.

Ella lució sorprendida al principio, pero luego repentinamente sombría de nuevo, dirigiendo sus ojos hacia el camino.

Pasaron unos segundos hasta que empezó a gesticular con la mano alrededor de su pecho, enfatizando antes de hablar. -Aún me duele.- Dijo Sakura. Sus labios se volvieron una línea tensa al escucharla. -Pero incluso aunque toma un día a la vez mejora lentamente. Mejoraré.- Esbozó una pequeña y tímida sonrisa. Reconoció el gesto como un intento de tranquilizarlo, pero su expresión endurecida no decayó.

Él era el único responsable de su dolor. La recuperación de Sakura, más que satisfactoria, le resultaba agridulce.

El día que le siguió, después del paciente con el hígado cicatrizado, la encontró esperando por él en la entrada del hospital. Se detuvo en su camino, momentáneamente desprevenido por el sutil y repentino cambio. El cabello sobrecrecido de Sakura colgaba de nuevo sobre sus hombros, ligeramente más corto en la parte de atrás que los flecos que enmarcaban su rostro. Sakura se giró completamente para recibirlo y para cuando lo hizo él había retomado su marcha hacia ella.

Se dio cuenta de que estaba cansado de los cambios repentinos, más por el procesamiento que debía hacer su cerebro que por los cambios en si. Sakura había estado actuando diferente, haciendo las cosas de forma distinta. Cosas que probablemente bajo otras circunstancias serían fáciles de justificar, pero ahora eran sólo confusas.

La súbita preocupación de Sakura acerca de su apariencia respondía a algo. ¿A qué?

Antes de que pudiese detenerse, alcanzó los dedos índice y medio hasta una de las hebras rosadas, trayendo el extremo pulcro hasta sus ojos. -Te cortaste el cabello,- Sakura enrojeció y asintió. Él no intentaba señalar lo obvio. -¿Por qué?- Le preguntó.

Sakura estuvo momentáneamente sin palabras, la confusión cruzando sus rasgos. -Oh. S-supongo que me gusta más de esta manera.-

Fue repentino y aleatorio, pero recordó cierto algo que había hecho ruido en su cabeza, alguna clase de rumor que había visto en los recuerdos de Sakura y era lo suficientemente importante para que ella lo mantuviera en los recuerdos de cuando se había cortado el cabello en el Bosque de la Muerte.

«A Sasuke le gustan las niñas de cabello largo.»

Antes de eso, ella lo había mantenido bastante largo. El rumor era estúpido, pero aún así, se preguntó qué la hizo cambiar de opinión. Sakura no había vuelto a dejarlo crecer.

No la soltó, en su lugar repitió, -¿Por qué?-

Después de la ligera sorpresa él pudo ver a Sakura analizando la pregunta. -Cuando me corté el cabello tiempo atrás cuando éramos niños lo hice para salvarlos a ti y a Naruto. Fue la primera vez que hice algo de ese calibre por alguien, y supongo que también fue la primera vez que realmente me gusté a mi misma.

»Además, me dieron una buena golpiza por tener el cabello largo.-

El recuerdo del rostro golpeado de Sakura perduró en su mente durante unos pocos segundos antes de asentir en entendimiento, dejar ir el mechón rosa y disolver el nudo que se había vuelto su entrecejo.

Su curiosidad había estado satisfecha para el momento en el que comenzaron a caminar, pero por alguna razón, Sakura continuó desarrollándolo.

-Y... con toda esa atención alrededor últimamente, no sería apropiado lucir desaliñada.-

Así que las preocupaciones de Sakura de hecho respondían y se relacionaban a la atención que había estado recibiendo desde que estaba en el hospital. El constante acecho de Morio y su conversación reciente reaparecieron en su mente.

Sakura había estado abatida. Había pasado días ausente y las noches sufriendo, en algunas de esas noches él podía sentir su resistencia a tranquilizarse por sus palabras porque sabía que en algunas de sus pesadillas él era el atacante. Al llegar a Iwagakure y rodearse por el ambiente apropiado, que Morio la comparara con una flor tuvo sentido. Ella estaba menos marchita y de nuevo, florecía. Había sido lentamente devuelta a la vida, y algunas de sus reacciones más relevantes habían sido provocadas por Morio, tan confuso como fuera.

Las preocupaciones de Morio acerca de qué regalarle para compensar las cosas eran definitivamente mejores que las suyas, que radicaban alrededor de haberla roto. Continuó dándole vueltas la mayor parte de la noche, mientras hacía su propia vigilancia sobre el sueño de Sakura.

Al día siguiente Sakura estaba visiblemente más relajada y en lo absoluto insegura, parecía iluminar los espacios en los que se desplazaba. Para cuando abandonaron el edificio al finalizar la tarde ella lucía indiferente a la cantidad de trabajo del día y tenía ese brillo satisfecho en los ojos.

-¡Sakura-san!- Un llamado distante interrumpió su marcha y él reconoció la voz de la figura que particularmente había estado ausente ese día.

Morio se acercaba a un paso lento mientras arrastraba algo, y sólo cuando estuvo más cerca se dio cuenta de que llevaba algo de la mano, y que ese algo era un niño. El niño en cuestión estaba cargando un ramo de flores sólo un poco más pequeño que él. Les tomó algo de tiempo llegar hasta ellos, el adulto retrasado por los pasos cortos e inexpertos del infante.

Frente a ellos, el niño debía tener que ver con él, los rasgos de Morio bien acentuados en el rostro infantil. Sakura se inclinó apoyando ambas manos en las rodillas para estar más cerca de la altura del niño, sonriéndole.

-¿Cómo estás, pequeñito?- El chico batallaba entre una mortificada expresión tímida y sus obvias ganas de sonreírle de vuelta. Inseguro, alternaba la mirada entre Morio y ella. -¿Te sientes mejor?

A falta de respuesta, Sakura se irguió, reconociendo finalmente a Morio. -¡Hola! ¿Cómo va su salpullido?-

-Hola. Ya no se rasca y durmió profundamente toda la noche.- Definitivamente su hijo. -Ha mejorado mucho desde que lo trataste, así que queríamos agradecerte.-

-¿Es así?- Preguntó ella amablemente, dirigiéndose al niño de nuevo. -¿Para quién es eso que llevas ahí?-

Después de un suave toque en la cabeza y otra mirada furtiva hacia el padre que lo alentaba, el niño le tendió a Sakura el ramo de flores. Ella lo aceptó con una sonrisa de oreja a oreja. -Son hermosas. Muchas gracias.- Con lo último se dirigió a Morio.

El hombre se sonrojó mientras acurrucaba a su hijo. -Realmente no fue nada. Me gustaría seguir trayéndotelo mientras estés aquí. No le gustan los médicos, pero parece que tú le gustas lo suficiente.-

-Tú también me agradas.- Sakura le dijo al infante, y éste escondió la cara redonda tras la pierna del hombre, agarrándose de su pantalón.

-Gracias.- Dijo Morio, derivando la atención hacia él. -Por ayudarlo y por todo lo que hiciste hace años.-

Ésta vez al traer a colación el pasado en el rostro de Sakura sólo había una sonrisa amable, habló con naturalidad.

-Es mi deber.-

Morio sonrió con vergüenza y luego notó los pequeños jalones en su pierna. -Nos dirigimos a la casa de la abuela, la visitamos todos los días y sucede que es famosa por los postres que prepara. Si así lo quieres, la próxima vez que pasemos te traeremos un poco.- Nadie podía decir que el hombre no era asertivo.

-Me encantaría.- Respondió ella con amabilidad.

Morio de hecho lo saludó al despedirse, pero a él no le importó. Su atención, después de haber vagado desde su hijo, estuvo de vuelta en Sakura.

Seguía sonriéndoles a las figuras que se alejaban, sosteniendo el ramo contra su pecho. Las flores la complementaban de alguna forma, pero parecían opacas en comparación a su propia mezcla de colores. La mirada que les dirigía era compleja de leer, pero no pudo reconocer anhelo en ella, aunque sabía que era la naturaleza de Sakura anhelar el nido de un hogar. Al mirarlos, se le ocurrió que todo eso no le había sido negado. Hasta ese momento, Sakura se había rehusado a ello.

-Te gustan,- le señaló, refiriéndose a las flores. Era un hecho.

Sakura asintió. -Suelo darlas mucho más de lo que las recibo, pero siempre me han gustado mucho. Estas, sin embargo,- miró hacia abajo, -son claveles amarillos. Pueden significar desdén, o decepción.- No tan asertivo. Obligó a su rostro a no mostrar lo divertido que le había resultado. -De todas formas, la mayoría de las veces no hay nada más gratificante que el agradecimiento de un paciente.- Estrechó con gusto las flores contra su pecho.

-¿Por qué no?- Preguntó él, mirando en la dirección en la que Morio había partido hasta que Sakura lo notó e interpretó a que se refería. Tenía más preguntas, por qué no Morio, Naruto o cualquiera, pero eso lo resumía bastante bien.

Ella alternó la mirada entre el hombre a lo lejos y el infante que tomaba de la mano.

-Porque intuía que en algún lugar había alguien que pudiese darle todo eso.- Sakura extendió la mano abierta hacia el infante como si este englobara un «todo». -Y ese alguien no era yo.-

-¿Por qué?- Insistió.

A pesar de todo lo que le había quitado, la disposición para elegir no había sido una de ellas y como se había empezado a dar cuenta, tampoco las distintas opciones. Había sido egocéntrico pensar que sólo él le había arruinado la vida... cuando ella había tenido la oportunidad de vivir-como él- pero no la había tomado.

La mirada de Sakura dudó antes de alejarse del camino y deslizarse hacia él.

-Porque...- Las palabras permanecieron en el aire mientras lo miraba y él fue incapaz de mirar más allá de sus ojos. Había mucho en ellos, la mayoría de las veces eran fáciles de leer. Sin embargo, esta vez había una parte de él que esperaba pacientemente a que finalizara la oración.

-¡Sakura-san!- El próximo llamado lo alertó, pero la voz también resultó familiar antes de girarse para reconocerlo.

El equipo que Sakura había imaginado acertó casi a la perfección. Kiba paseaba al lado de un Akamaru más grande de lo que recordaba, el chico de la raíz junto a ellos. El miembro restante del escuadrón terminó siendo una sorpresa. Reconoció el verde difuso que trotaba delante de ellos para ser el primero en alcanzarlos.

-Lee,- Sakura respiró igualmente sorprendida, pero la carrera de Rock Lee suscitó en ella más que perplejidad incrédula como en él, en su lugar una mueca curiosa y un brillo divertido en los ojos.

Hasta ese momento él había estado manteniendo en el fondo de su mente el asunto primordial que había estado molestándolo. Pero cuando Sakura le dirigió a la figura que se acercaba esa sonrisa en particular, recordó que le había dado a Naruto exactamente la misma sonrisa cuando se enteró de que había sido él quien la había salvado del ataque de Gaara.

Esa sonrisa leía una clara etiqueta. Alivio. Podía significar muchas cosas, pero él siempre la había asociada a su sensación de estar segura. Sakura había reaccionado hacia él de muchas formas, pero nunca así.

Sin notarlo, las esquinas de su boca se inclinaron ligeramente hacia abajo.


¡!

Antes que nada, espero que éste capítulo los encuentre a salvo y bien.

Yo lo estoy, gracias por los mensajes preocupados. Aún no estoy en el nivel requerido para que un estudiante de salud cumpla como voluntario, así que he estado tan en cuarentena como es posible. Eso significa que también tengo todo el tiempo libre del mundo, y eso explica porqué esto llega en Abril y no en Junio. Esto también es un poco de luz entre toda la oscuridad, porque significa que puedo escribir con libertad, tanto como la inspiración me lo permita.

Con respecto al capítulo, tardé tanto en traerlo porque a principio de cuarentena caí en una especie de crisis al ver mi rutina alterada y me congelé por muchos días sin saber que hacer. Afortunadamente ya estoy en mi espacio zen. Sé que dije que haría capítulos más cortos y aparentemente tengo que dejar de hablar por mis yo futuras.

En este capítulo hay mucho, muchas cosas... Sutiles, no tan sutiles. Sasuke y los celos, o su versión no interpretada de los celos. Como esa medición que se coloca sobre el objeto, la interpretación de los diferentes escenarios y por su puesto, la evaluación del rival. No creo que él haya entendido lo que le pasa y tampoco lo hará hasta dentro de un rato, es parte de la diversión. Siempre me pareció que para Sasuke sería un choque fuerte darse cuenta de que para Sakura no sólo existían Naruto y él, porque la consideración de opciones para él nunca tuvo lugar, pues realmente sólo se había atrevido a hacer una...

En el próximo capítulo, la interacción de Lee, Sai y Sasuke. (¡Lee y Sai estoy emocionada!), Las amenazas atacan y pasa un montón de cosas más.

Cuéntenme lo que opinan de este, al igual lo que esperan que sea el siguiente. La mayoría de sus reviews son tan lindos que me parecen parte de toda esta obra. La frecuencia del update en estas condiciones estará condicionada únicamente por mi velocidad de creación, y por supuesto, sus respuestas siempre ayudan a ponerme en movimiento.

Los quiero un montón, stay safe.

~Nahare.