Lee saludó ondeando el brazo de forma entusiasta antes de llegar frente a ellos como era su costumbre. También, propio de él, se dirigió a ella primero. -¡La flor de la juventud en ti se ve tan brillante y hermosa como nunca, Sakura-san!-

Hacía algunos años atrás se había vuelto inmune al usual discurso de Rock, pero era tal vez la cantidad de tiempo que tenía sin escucharlo lo que la hizo reír en voz baja. Sólo fue capaz de darse cuenta de que una parte de ella a la que no le había prestado atención lo extrañaba hasta ese preciso momento. -Hola, Lee.- Lo saludó de vuelta con una sonrisa.

La forma en la que se dirigió a Sasuke fue completamente diferente, pero tampoco le resultó extraña. No los había visto interaccionar a ambos desde el examen chunin, pero la manera tranquila y formal en la que Rock Lee se dirigió a él reconociéndolo apenas con un asentimiento, -Sasuke,- le recordó a la primera vez que los dos se habían cruzado, justo antes de la primera fase del examen.

-Hey,- Kiba, en su lugar los saludó de manera informal, cabeceando. -Sakura, Sasuke, tiempo sin verlos. Saluda, Akamaru.- Le recordó al Ninken sus modales y el perro ladró en su dirección.

-¿Tú le diste a Sakura esas flores?- La pregunta demasiado directa pareció ser el saludo de Sai y fue únicamente dirigido a Sasuke.

El pestañeo de sus párpados fue el único movimiento en el rostro de Sasuke, así que ella se sintió obligada a responder en su lugar. -No.- Respondió con tranquilidad. Aparentemente-afortunadamente-no perdió la paciencia que había aprendido a practicar con Sai. -¿También tengo que recordarte tus modales?- Lo regañó, aludiendo al dúo Inuzuka.

Su expresión era de descontento pero se disolvió demasiado rápido para ser real, su verdadero júbilo rebosándose. »Me alegra tanto verlos a todos, ¡Les llevo mucho tiempo! Pasaron su fecha estimada de llegada por varios días.-

-Nos detuvimos para investigar un poco antes de venir.- Explicó Lee.

Sólo entonces Sasuke pareció interesado en intervenir en su pequeña reunión. -Lo que encontraron, discutámoslo en la posada.-

Poco tiempo después se encontró frunciéndole el ceño a una foto de sí misma en una de las versiones clandestinas del libro Bingo. Estaba desactualizada, tal vez tenía quince años para el momento en el que fue tomada, pero había sido manipulada para incluir el sello en su frente. La foto en cuestión era una que había sido utilizada en archivos médicos y documentación de la guerra, sólo por esa razón no se alarmó de una posible filtración de expedientes en Konoha.

La descripción de sus habilidades era bastante vaga, pero incluía sus mayores atributos: el Byakugō -aunque había un espacio en blanco con respecto a sus alcances- simplemente resumido como técnicas regenerativas, su invocación animal y un apartado destacado acerca de su fuerza sobrehumana. Páginas más allá, la descripción de su shishō era bastante similar.

-¿Ves?- Señaló Kiba, echándole una ojeada a la página por encima de su hombro. -Dos de ti pueden pagar por un Sasuke.-

El entusiasmo subyacente en su voz le resultó molesto. -¿Qué hay de malo contigo?- Le preguntó, esta vez mirándolo a él con el entrecejo fruncido en lugar del libro. -¡Esto es terrible!-

-Oh, ¡Por favor!- Kiba se atrevió a quejarse. -¡Estás en el condenado libro! Nadie más en nuestra generación ha alcanzado a tener una página y menos un solo ryo de recompensa a excepción del Equipo Siete.-

-No todo el Equipo Siete.- Intervino Sai, recordándole.

-Bueno, si.- El moreno se corrigió a si mismo. -Pero eso es sólo porque hasta hace no mucho estabas fuera de los registros y apareciste de la nada. Incluso aún hay personas en Konoha que no tienen idea de quien eres.

»Pero fue precisamente eso lo que hizo que nuestro plan funcionara. Obviamente soy de un clan conocido de Konoha y Lee pudo haber sido fácilmente confundido con Gai-sensei. La falta de fama de Sai logró que entrara sin ningún truco a la casa del mercado negro y recolectara un poco de información.-

-¿Así que lo que estás diciendo es que deberíamos estar halagados por ser objetivos de asesinos durante toda nuestras vidas?- Le preguntó, incrédula.

Aún estaba intentando procesar la información desde que habían salido de Kirigakure. Comprender que esto no se trataba solamente de ser un objetivo por permanecer junto a Sasuke-con lo que estaba completamente bien- si no también porque de alguna forma era quien era le ponía los vellos de punta. Kiba parecía encantado con la sola idea y no podía entender por que.

-Digo que tu equipo debería ser cuidadoso. Si juntan el precio de los cuatro y eso es dejando de lado a Yamato-sensei, Konoha estaría arruinada si tuviese que pagar por recuperar todos sus cuerpos.- Apuntó Kiba. -Pero al menos ustedes tendrían más que una camada de perros enojados buscando sus cadáveres en caso de que algo sucediera.-

Hojeó las páginas hasta alcanzar la sección de Sasuke. Su fotografía también había sido manipulada para colocar el Rinnegan en su ojo izquierdo. El listado de habilidades conocidas era más largo y elaborado que el suyo, pero al pie de página donde sabía debía haber una larga continuación sólo habían tres signos de interrogación.

Afortunadamente carecían de bastante información sustancial, de ellos y de todas las personas de Konoha que conocía y aparecían allí. Naruto, Tsunade, Kakashi, Gai, Yamato-listado como Tenzo-, Ibiki así como de Sasuke y ella, pero también había mucha como para temer que contra algunos de sus atacantes podían tener menos del factor sorpresa.

Asumió que Sasuke debía estar pensando algo parecido, mirando a su copia del libro con descontento.

-Cuando estuviste allí,- sólo entonces Sasuke se dirigió a Sai, -¿No intentaste averiguar hace cuanto fueron allí las personas que se interesaron en nosotros?-

Sai le dio una mirada en blanco. -Era una de mis prioridades, pero el hombre a cargo no fue comunicativo, era desconfiado incluso desconociendo mi afiliación. Lo único que pude sacar de él es que no íbamos a ser los únicos buscándolos. Se refirió a un grupo de personas.-

-¿De cuántos?- Preguntó Sasuke de inmediato.

-Tampoco fue específico al respecto.- Respondió él con naturalidad.

Sasuke pareció lo suficientemente estimulado ante alguien que podía expresar menos que él como para decir algo, lo notó en la forma en la que sus ojos se afilaron, entrecerrándose casi imperceptiblemente, así que sintió la necesidad de intervenir. -Eso es suficiente. Sabemos que es más de uno y nosotros también lo somos.-

-Presionar para obtener más información pudo haber volado nuestra cubierta.- Lee la respaldó. -Ya era lo suficientemente sospechoso que fuéramos los únicos en no entrar al lugar arrastrando un cadáver con nosotros.-

Entendía las preocupaciones de Sasuke porque también eran suyas, pero en contraste al alivio que había obtenido al estar todos reunidos y finalmente con piezas de información, él estaba incluso más tenso.

-Es un punto de partida, Sasuke.- Le dijo para tranquilizarlo. Él ni siquiera le dirigió la mirada, Sasuke no estaba feliz.

-Perdiste una ventaja importante para seguir un rastro. Tener información de los asesinos nos habría puesto en movimiento en lugar de sólo quedarnos a esperar un ataque.- Por su tono, bien pudo haber sido una acusación.

-Nuestra orden principal era respaldarlos.- Explicó Sai. -Como añadido, seguir los rastros. Forzar una pista sólida era imposible en ese momento si no queríamos retrasarnos. Habría causado muchos problemas si nos involucrábamos en una pelea y se descubría que había un grupo de ninjas de Konoha en una casa del mercado negro, e interferido con nuestra orden primordial. La prioridad siempre fue alcanzarlos para ser sus refuerzos.-

-No necesitamos refuerzos tanto como información.- Replicó Sasuke, sereno, aunque había un filo de mordacidad al final de su tono. Sostuvo en alto el libro. -Ellos tienen bastante y nosotros nada.-

La actitud de Sasuke la puso tensa. Estuvo a punto de intervenir de nuevo cuando Kiba lo hizo por ella.

-Hey, no te molestes con nosotros. Si lo desapruebas, discútelo con Kakashi-sensei.-

Sasuke pareció aflojar una vez se probó que su humor era evidente para todos y cerró los ojos, resignado. Pasarían horas hasta que pudiesen tener un momento para conversar a solas lo que realmente estaba molestándolo. Por el momento, estaba feliz de verlos de nuevo y no quería ninguna clase de discordia.

-Aún tenemos tiempo para armar juntos un plan decente. Por ahora, ¿No tienen hambre?-

Antes de que Kiba y Rock expresaran su aprobación, Akamaru ladró y casi extrañó como solían ser las cosas.


Sakura no había visto a ninguno de ellos incluso semanas antes de que dejara Konoha. Los muros que había construido entre ella y los demás eran sólidos y ninguno de ellos había hecho un esfuerzo real para cruzarlos; ninguno tal vez a excepción de Lee, quien siempre encontraba su camino hacia el suyo, pero su carga de trabajo autoinfligida había evitado que tuvieran interacciones decentes. Incluso Ino, que era su mejor amiga y pasaba a su alrededor mucho más tiempo que los otros a causa del proyecto de la clínica, estaba totalmente ajena a cómo, cuándo y por qué decidió irse.

Sai se había habituado un poco más a las expresiones faciales, aunque aún siendo aficionado a su predeterminada sonrisa falsa parecía que las costumbres eran difíciles de abandonar. La conducta entusiasta y la apariencia de Lee era inmarcesible y respecto a Kiba, le parecía el mismo bocazas que recordaba, pero ahora que era capaz de ver signos sutiles de envejecimiento en Akamaru por cambios casi imperceptibles en la coloración de su pelaje, tal vez era la razón por la que tenía la impresión de que el Inuzuka había madurado un poco.

Los tres sólo compartían algo en diferentes medidas: cierto nivel de cautela hacia Sasuke. Realmente no podía culparlos, el camino de redención de Sasuke había divergido de ellos y apenas habían tenido interacción en lo absoluto durante el tiempo en el que él se recuperaba de sus heridas en Konoha hacía más de dos años, después de la guerra. Además, no había tenido precisamente la mejor actitud de recibimiento...

En la mesa había otro muro erigido y también parecía bastante sólido (aunque no estaba segura de cuál lado estaba construido) pero al menos podía decir que desde su lado, Kiba, Lee y Sai estaban mirando a hurtadillas por encima intentando obtener un buen vistazo de Sasuke. Ninguno de los cuatro sabía como comportarse o interactuar juntos, así que de ambos lados, la atención recaía en ella por estar en medio de todos.

-Así que, ¿Ustedes dos están juntos?-

Al menos siempre podía contar con Sai para establecer el ambiente.

Esta vez la vergüenza hizo relucir el calor en sus mejillas al notar la mal disimulada curiosidad de Kiba y la mortificación pobremente oculta de Lee. Evitó mirar a Sasuke para su propia comodidad.

-No.- Alcanzó a decir sin balbucear. Luego, de forma más agresiva, -¿No se supone que tus modales deberían ser mejores porque has leído todos esos libros?-

-Es lo que Naruto me dijo cuando pregunté.- Se defendió Sai.

Cruzó la mirada brevemente con Sasuke. No quería presionar nada y tampoco quería disgustarlo, la situación era bastante incómoda a pesar de que una parte de ella en su interior daba exclamaciones complacidas. -Estoy segura de que Naruto no pretendía ser literal al respecto.- Estaba bastante segura de que Naruto pretendía ser literal al respecto.

Había una duda seria en el rostro de Sai que la hizo temer las palabras que estaban a punto de salir de su boca, pero afortunadamente Kiba intervino desde su asiento, mirando discretamente a Sasuke y visiblemente incómodo con la idea de hablar de él con él presente.

-Es sólo que, ya sabes,- parecía estar restringido de palabras y eso lo exasperaba. -Desapareciste de repente. Todos se preocuparon cuando pasó mucho tiempo, estaban haciendo teorías locas. El que te fueras con Sasuke,- Kiba miro a este furtivamente, -era una de las más creíbles.-

Lo era, naturalmente. Sin embargo, no había sido la única razón que la había sacado de la aldea, sólo era la más importante. Ninguno tenía ni idea y a ella le molestaría si la mayoría no hubiese estado tan desinformada y predispuesta por el hecho de que probablemente lo único que había sido siempre obvio para los demás era la forma en la que Sasuke encabezaba la mayoría de los aspectos de su vida.

-Fue una casualidad.- Respondió Sasuke, con quien ya había hecho la paz en relación a que no diría una palabra entre la comida, por lo que la sobresaltó. -Nos encontramos en el camino. No tenía sentido separarnos ya que no planeaba regresar por el momento.-

Tenía la impresión que ya había dado alguna excusa similar alguna vez y tal vez por eso le pareció ensayado. Una vez más, Sasuke llenó su escasez de palabras debido a su propia vergüenza así como también a falta de una explicación apropiada. Las cosas eran difíciles de establecer y definir ahora que su camino se había torcido de la línea bien trazada que había sido en un principio.

Las razones que los habían acercado se convirtieron en situaciones difusas y sin mucho sentido que parecieron transcurrir en un parpadeo antes de que se enredaran en el desorden real: las razones por las cuales permanecían juntos. Ella se había rehusado a dejarlo porque lo amaba y Sasuke... él había dejado de resistirse a ella, poco después de que llegara a la realización de que él podría tener algunos sentimientos (desconocidos) hacia ella. Los cuales Sasuke estaba negando abiertamente o se encontraba completamente inconsciente. Aún incluso existía la posibilidad de que ella se hubiera equivocado y que Sasuke se quedara a su lado por cierta clase de solidaridad.

De cualquier forma, Kiba no encontró una respuesta apropiada para Sasuke. Lee mostró una expresión sorprendida antes de preguntar. -¿De verdad?- Inquirió visiblemente más animado desde que había iniciado la conversación. Ella asintió, confirmándolo.

Esa había sido una explicación sosa, pero válida de todas formas. Esperaba que eso fuese suficiente, realmente no quería elaborar el hecho de que Sasuke y ella no estaban involucrados -al menos no bidireccionalmente- románticamente como todos habían estado implicando.

-¿Y cuándo planeas regresar?- Lee le envió a Sasuke una mirada seria.

Calló durante unos segundos en los cuales pensó en como se suponía que debía responder. -No lo sé.- Respondió vaga pero sinceramente, dándole una pequeña sonrisa que no estaba sintiendo. -Aún hay muchas cosas que me gustaría hacer.- Eso era más o menos todo lo que estaba dispuesta a revelar para no tener que enfrentar un interrogatorio al respecto y para desviar la atención del asunto, ahora que Sasuke ya no le estaba haciendo más esa clase de preguntas. -Pero ya que estamos aquí, ¿Les importaría resumirme todo lo importante que ha pasado desde que me fui?-

Sólo les había preguntado para distraerlos, pero pronto se encontró riendo de las historias de Kiba y el recuento propio de lo que Lee consideraba importante. Para el final de la cena se sentía considerablemente menos tensa a causa de la risa e incluso aunque Sasuke no había intervenido más, tenerlo a su lado mientras estaba rodeada de sus compañeros la hizo sentir una vez más el sentimiento cálido que se suponía que debía haber tenido antes en Konoha.

Entendió que los extrañaba, pero no tan terrible y completamente como había extrañado a Sasuke entonces. Había vivido bien todo ese tiempo sin estar consciente de que los extrañaba hasta encontrarse de nuevo con ellos y darse cuenta de que sus palabras y risa le importaban lo suficiente como para que parte de ella sintiera una leve nostalgia por Konoha. Pero no había podido vivir en Konoha sintiendo que extrañaba tanto a Sasuke que se sentía incompleta, y eso hacía la diferencia. Sin embargo, juntar a Sasuke con los demás aspectos de su vida seguía siendo ideal a pesar de todo y una parte de ella no podía evitar desear que todos llegaran a coexistir juntos otra vez.

-¿Sucede algo?- Sai le preguntó una vez se dirigían de vuelta a la posada, estando un poco alejados de Sasuke.

Interpretó su pregunta y le respondió en un bajo susurro que imitaba el suyo. -No. Sólo ha estado un poco tenso con todo el asunto de la persecución.- Se excusó por Sasuke.

No ignoraba lo perceptivo que era Sai ni su capacidad de leer situaciones con mucha más claridad que los demás. Tenía este horrible presentimiento de que él había estado manteniendo la boca cerrada por mucho más tiempo del que acostumbraba y que cuando alcanzara a abrirla finalmente sus palabras estallarían como una explosión. No sabía por cuanto tiempo aguantaría, pero en el estado actual de las cosas y en relación a la paciencia disminuida de Sasuke, así como sabiendo el historial de Sai de ser completamente inapropiado e indiscreto esperaba que esto no ocurriera pronto.


Los cambios repentinos no dejaron de venir y tampoco la molesta y consecuente adaptación luego. Había esperado cierto beneficio en tener que trabajar de nuevo con un equipo de Konoha del cual no estaba más que esencialmente familiarizado y apenas conocía, pero ellos habían terminado llegando con las manos vacías y para él no dejaban de ser mucho menos que refuerzos innecesarios.

Si la situación hubiese sido diferente y sólo se tratara de él ya habría ido a buscar pistas y esclarecer el asunto por si mismo, pero estaba priorizando la seguridad de Sakura. Él podía asegurarla por su cuenta. Estaba demasiado acostumbrado a estar solo o en su relativa zona de confort, la cual sólo reposaba en el Equipo Siete y apenas se había extendido a Jūgo, Suigetsu y Karin, así que parte de él se resistía a dejar de verlos como una inconveniencia.

No podía hacer nada aún así. Todos terminaron amontonándose para compartir su habitación de la posada a pesar de que su silenciosa renuencia debía ser obvia para Sakura, quien se veía insegura acerca de como manejar la situación. Notó que ella se abstenía de estar demasiado lejos de él y también de dejarlos solos sin su presencia mediadora de por medio.

A pesar de saber que en lo profundo los reconocía como sus pares, parte de él se rebeló a dormirse con todos ellos acostados en los futones más allá de la figura durmiente de Sakura a su lado.

Cuando ella empezó a removerse con frecuencia como si fuera incapaz de encontrar comodidad y luego la agobiaron los espasmos repentinos, él maldijo bajo su aliento. Sakura estaba en el umbral de una de sus pesadillas y la simple idea de que los demás despertaran para verla alterada, asustada e incapaz de explicar la dimensión de sus sueños lo disgustó. Que ellos vieran a Sakura en un estado tan vulnerable le parecía incorrecto, casi como si por un descuido alcanzaran a verla desnuda.

Se apoyó en la extremidad cercenada y se inclinó bastante cerca de ella cuando empezó a emitir quejidos. Si le daba espacio para que despertara por su cuenta también despertaría a los otros, así que contra su costumbre y propia cautela colocó la mano sobre su boca y Sakura despertó de inmediato con una sacudida, las manos que languidecían a cado lado de ella volando por instinto alrededor de su cuello.

Estaba tan cerca que se tocaba con la nariz la mano que cubría su boca y todo lo que ella podía ver eran sus ojos, lo cual probablemente no debía ser demasiado tranquilizador. La chispa de miedo en los ojos de Sakura podía provenir de las vivencias de su pesadilla, pero notó que ella permanecía firmemente asida en su cuello aunque sus dedos nunca le apretaron la garganta. Acercó la boca hacia su oído, susurrando sólo para que ella escuchara.

-Fue sólo un mal sueño.- Un segundo después, como si hubiese estado reteniéndolas, ahogó un jadeo bajo su mano y él sintió sus lágrimas mojándole los dedos. -Ellos están aquí.- Le recordó, y los ojos verdes se giraron hacia su izquierda para ver las formas durmientes de sus compañeros. La sintió morderse los labios contra la piel de su mano y él sintió desconsuelo así como un recio furor en lo que respectaba a los otros como lo había sentido con sus propios asuntos y dolor.

Probablemente se debía a que él lo había inflingido, pero el dolor de Sakura lo desesperaba y lo volvía receloso ante los demás; ese sufrimiento por el momento les pertenecía sólo a ambos. En el momento que Sakura había alcanzado a hacerse dentro de él en la oscuridad, todo lo demás quedaba fuera porque no había cambiado el principio de las cosas. El mundo siempre se había dividido en la amplia distancia que existía dentro y fuera de él.

Sakura seguía temblando bajo él mientras intentaba tranquilizarse y el apartó la vista de sus lágrimas, cerniéndose sobre ella hasta que los dedos se deslizaron desde su cuello y descansaron en sus hombros, como para estabilizarse. Retiró lentamente la mano y estaba a punto de alejarse cuando sintió que los brazos de ella serpentearon de nuevo para esta vez introducirse en su nuca, tomando puñados no dolorosos de cabello negro, pero reteniéndolo con firmeza.

La mano que la había callado encontró un lugar seguro cerca del costado de Sakura para evadir que estrellara su pecho contra el de ella, pero sólo tomó en cuenta la cercanía cuando el calor de su torso parecía irradiar hasta el suyo en el pequeño espacio de distancia que los mantenía separados, con la nariz ahora metida cerca de su oído y entre el cabello rosa, la fragancia dulce volviéndolo consciente y extrañamente cauteloso.

Estaba ahí, breve e inhibido el instinto de dejar de poner resistencia a la fuerza de Sakura tirando de él, enterrar la nariz en la piel cálida y dejarla obtener cualquier consuelo que ella pudiera encontrar al tenerlo cerca después de las pesadillas, más por su propia inclinación que el simple pensamiento de ser algún tipo de ayuda.

Sin embargo, se quedó quieto por lo que parecieron perpetuos momentos tensos hasta que su nariz no atajó la caída de más lágrimas y ella aflojó el agarre en su cabello, la respiración de Sakura ahora pareja pero de alguna forma forzadamente profunda.

Cuando estuvo de nuevo en su lugar ella esperó hasta darles la espalda a los demás y estar frente a él para disimular el secado de sus lágrimas. Pensó que era un acto de cobardía no enfrentar las propias consecuencias de sus acciones al no mirar el llanto remanente en su rostro, pero tuvo que pensar en ello para finalmente encontrar sus ojos con los suyos.

La mirada de Sakura no era triste o asustada y ni siquiera parecía culparlo un poco como había esperado. Realmente no pudo esclarecer que había en ella, su rostro estaba sereno y no lo comprendió hasta que extendió una mano hacia él y limpió las lágrimas en la punta de su nariz. Luego recorrió la piel, abanicando el pulgar a través de su mejilla y bajo su ojo, como si limpiara lágrimas inexistentes. El gesto le atenazó la garganta como no lo habían hecho sus dedos y lo volvieron inmóvil, dejándola hacer como le placía.

Sakura lo había tocado antes y él la había tocado a ella, por lo que parecía hace una vida y durante un instante borroso, en un intento desesperado de asegurarse de que estaba viva y porque el toque lo había confortado. Pero ella nunca lo había tocado de esa forma, y ciertamente nadie lo había hecho desde que era un niño y la única criatura que tenía esa potestad era su propia madre. Los recuerdos eran difusos pero podía diferenciar ambos toques como el día y la noche, a pesar de que no podía figurar en el momento cuál había sido más reconfortante.

Lo que encontró en los ojos de Sakura era entendimiento, estos brillaban con una benevolencia tan intensa que gritaba que sabía. Ella conocía el terror, la oscuridad y el dolor por su mano y en lugar de culparlo, lo entendía. Entendía que no existía en menor dimensión para él.

La certeza melló toda resistencia y lo hizo cerrar los párpados, el toque desconcertándolo y al mismo tiempo haciendo que se rindiera y poniéndolo en guardia. Cada vez que la yema del pulgar de Sakura lo acariciaba se sentía más aliviado de una pena que él no sabía que existía o que conocía tan bien que sólo se dio cuenta cuando se alejó con la caricia. Se sintió adormecido y anestesiado por ella hasta que la mano gradualmente disminuyó el ritmo y eventualmente se alejó.

Abrió los ojos una vez que su mano tenía minutos de haber terminado su hechizo y le frunció el entrecejo a su figura dormida con el brazo aún extendido hacia él. Miró más allá de ella, apenas recordando otra vez que los demás estaban allí. Aún sentía las manos de Sakura presionándole alrededor del cuello y obliterando su garganta, el corazón en su pecho latiendo regular pero fuertemente.

Giró la cabeza en dirección a la pared y lejos de ella, pero aún así no pudo dormir mucho esa noche.


Los recién llegados esperaron la luz del día para ir a presentarse finalmente ante el Tsuchikage y tan pronto como él y Sakura estuvieron solos y en camino a sus deberes Sakura intercedió por ellos, adivinando la fuente de su malestar.

-Sé que no estás acostumbrado a trabajar con ellos, pero son un buen equipo. Serán buenos refuerzos y juntos finalmente le pondremos fin a todo esto.-

Precisamente ese era el problema. La forma en la que Sakura lo decía resoluta, calmada y casi despreocupada, mientras que antes de que ellos llegaran si había alguna referencia al problema la preocupación ensombrecía su rostro. No era la fe ciega que ella tenía hacia los otros lo que le molestaba, si no la falta de confianza hacia él. Además, ellos ni siquiera habían hecho bien el trabajo que él hubiese hecho en sus circunstancias. Sakura creía que su molestia sólo partía de la incomodidad y él no la sacaría de su error.

-Las habilidades de Kiba y Akamaru son inútiles sin un rastro que seguir.- Le dijo. -No sé que es capaz de hacer el tipo de la raíz y ni siquiera entiendo por qué Rock Lee está aquí.-

Que llegara a Iwagakure con el resto de ellos había sido una verdadera sorpresa. La última vez que lo había visto más allá de breves avistamientos durante esos años, Gaara lo había masacrado. Por lo que sabía, él ni siquiera debería ser capaz de caminar por si solo. Incluso aunque quien sabe qué milagro había ocurrido por el cual se había recuperado, aún no podía figurar qué atributo de rastreo podía tener como para ser alguna ayuda en esa misión.

Sakura frunció el ceño ligeramente y luego apartó la vista al camino frente a ella. -Lee ayudará tan bien como sea necesario.- Dijo, y él levantó una ceja ante su actitud defensiva. Ella se calló por unos momentos antes de sacudir la cabeza, de la forma en la que los adultos hacían cuando los niños cometían errores estúpidos e intentaban ser condescendientes.

»Cuando sus miembros ascienden de rango, los equipos base se disuelven por una razón u otra. Las misiones chunin son a menudo solitarias o aleatoriamente agrupadas a excepción de aquellos equipos que permanecen en un mismo nivel al ascender juntos.

»Incluso si abandonan el número para cederlo a la nueva generación de equipos genin, los equipos chunin permanecen como equipo y son enviados juntos en cada misión. El único equipo disuelto en aquellos días era el Equipo Siete.- Él desvió la vista hacia el camino también, pero Sakura no se detuvo a condolerse en ello como antes. Comprendió que no era eso en lo que Sakura quería condolerse. -Cuando Naruto se fue, ascendí a chunin por mi cuenta y no tuve que declinar una sola misión por el bien de mi entrenamiento, no me asignaron ninguna.

»Al regresar Naruto, nunca nos dieron una misión que involucrara un equipo con un número de miembros estándar. Nunca enviaron sólo a Kakashi-sensei con Naruto y conmigo, se nos consideraba incompletos, así Sai fue asignado a tomar tu rol.

»Si no hubiese estado tan enfocada en el entrenamiento de Tsunade-shishō imagino que habría estado lo suficientemente exasperada para actuar como Naruto lo hacía cuando le exigía misiones al Sandaime.- Estaba enfurruñada, pero luego su entrecejo se disolvió en otra expresión. -Pero afortunadamente Naruto volvió e incluso si al principio no estaba de acuerdo con que añadieran a Sai al equipo todo resultó para bien. Cumplimos nuestra misión principal.- Sakura lo miró de nuevo.

»Sé que probablemente hay un largo camino hasta que el equipo original vaya junto en una misión, pero aún somos un equipo. El nuestro está fuera de servicio por el momento, pero el equipo de Lee no lo está. Ellos perdieron a un miembro. La relación de Lee y Neji no era diferente a la que tú tienes con Naruto, la pérdida para él debe ser tan dura como irremplazable. Además de eso, Gai-sensei está lisiado con heridas que no le permitirán seguir siendo un ninja.

»Apuesto a que Lee y Ten-ten no han estado obteniendo muchas misiones últimamente. No debe sentirse bien estar condenado a trabajar solo o a llenar espacios faltantes en otros equipos cuando solías tener uno... Pero ya no más.-

Continuaron caminando en silencio mientras asimilaba una leve punzada de culpabilidad. La empatía de Sakura podía transmitirse bastante bien a través de sus palabras, aunque sabía que provenía de un profundo entendimiento.

-Durante un largo tiempo parte de mi se preparó para perder a cualquiera de ustedes algún día.- Sakura comentó más para sí misma. -No creo que Lee alguna vez se permitiera alimentar esos temores, pero le ocurrieron a él, perdió a su mejor amigo y su maestro no será lo que era. Tenerlo alrededor con tanta vitalidad me hace realmente muy feliz. Es un ninja grandioso, después de todo, y sé que te respeta. No lo subestimes, Kakashi-sensei consideró que era apropiado para ésta misión.-

Sakura apenas habló el resto del día y él continuó sintiéndose incómodo. Más tarde cuando Lee apareció de nuevo junto al resto, no pareció fuera de lugar como antes. De hecho, la visión fue mejor recibida que las demás, desde que había ese algo en Kiba que era lo mismo que hacía a Naruto perpetuamente exasperante-sin la genuina simpatía- y de hecho siempre le había tenido a Sai cierta antipatía desde la primera vez que había colocado los ojos en él.

Apenas llegó, Lee preguntó dónde estaba Sakura y después de señalarle la habitación contigua, se retiró hacia ella. Era la primera vez que lo dejaban a solas con Sai, ya que aparentemente Kiba se había tomado personal la regla del hospital sobre el acceso denegado a mascotas.

El silencio en el cual fueron arrojados era definitivamente tenso. Miró a Sai, estoico, mientras este reflejó una expresión tiesa y ojos ilegibles. El sentimiento definitivamente debía ser mutuo.

-¿Qué está pasando realmente contigo y con Sakura?- Sai rompió el silencio de repente.

De antemano ya había estado irritado por la forma en la que hacía preguntas demasiado directas en relación a Sakura y él. ¿Por qué le importaba tanto, de todos modos? No era su problema. Si era posible, lo miró con menos expresión en el rostro, eligiendo permanecer callado. Ese tipo de interacciones no ayudarían a su ya de por si forzada convivencia.

La falta de expresión fue reemplazada del rostro de Sai por lo que parecía alguna clase de confusión. -¿Ni siquiera te sientes atraído por ella?- Presionó él, tomando el silencio como una negativa.

Su propia expresión se crispó durante un segundo antes de recuperarse y mirar en dirección a la salida. Al diablo la convivencia apropiada.

-No es asunto tuyo.- Lo espetó. ¿Cuál era su problema? Pensó que ya había acabado con los tipos obsesionados con las actividades de Sakura para tenerlo a él ahora husmeando alrededor de ellos. ¿También él estaba interesado en Sakura?

Hubieron otros momentos de silencio en los cuales sintió casi con alivio la figura de Sakura acercándose a la habitación junto a Lee, pero no apartó la mirada del reto silencioso en la mirada inalterable y evaluadora de Sai.

-¿Eres gay?-

Apenas y pudo entender su osada implicación y mucho menos tener una reacción apropiada, cuando Sakura estalló con un grito ofendido y mortificado.

-¡¿CÓMO TE ATREVES A DECIRLE ESO A SASUKE, ESTÚPIDO?!-

Después de que la cabeza de Sakura se había reducido a su tamaño original y Sai estaba levantándose con dificultad de la pared resquebrajada contra la cual ella lo había estampado, mientras se limpiaba la sangre que brotaba de su nariz a causa del puñetazo y aún estando en medio del sermón agresivo de Sakura acerca de modales y lo correcto y él siendo un absoluto idiota; la vena en su frente latía furiosamente y no le importaba si Sakura había hecho un buen trabajo, quería golpearlo él mismo.

Ni siquiera necesitaba encontrar una razón para encontrarlo desagradable. Sai era por mérito y esfuerzo propio un completo imbécil.

Como alertada por el repentino y silencioso llamado letal de sus pensamientos, Sakura reaccionó rápidamente y dejó de sacudir a Sai para llegar a su lado. -Lo siento.- Intentó calmarlo, siguiéndolo fuera de la habitación. -Sai es un idiota, pero más un idiota sin la menor idea que solamente un idiota. Ya le di una buena lección, deja que la asimile.-

Que el rostro de Sakura pareciera casi suplicante lo hizo sentir incluso más molesto. Obviamente estaba intentando evitar cualquier tipo de conflicto entre ellos, pero también había algo de sobreprotección de su parte hacia Sai. Ella quería protegerlo. Siguió avanzando a través de los pasillos con ella trotando a su lado intentando mantenerle el paso. Los intentos de Sakura para tranquilizarlo no mejoraban su humor e incluso lo empeoraba más.

El saludo de Kiba murió en sus labios apenas vio la expresión de su rostro y los llamados ignorados de Sakura. Lo pasaron de largo avanzando a grandes zancadas y se encontraban pocos metros más allá cuando supuso que Rock Lee y Sai también habían alcanzado la entrada del hospital y el lugar de Kiba.

-Tipo, ¿Quieres que te asesinen?- Escuchó preguntar al Inuzuka.

La intimidación era definitivamente mejor. Hacía que incluso hasta los más estúpidos tuvieran algo de sentido común en lo absoluto.


Para el momento en el que estuvieron todos reunidos de nuevo incluso el discurso enérgico de Rock se fue apagando y acababa en terminaciones desinfladas. Kiba rascaba a Akamaru para tener algo que hacer con las manos y Sai permanecía imperturbable, con las secuelas de la ira de Sakura aún en el rostro. Junto a él, ella estaba visiblemente estresada. El evidente nerviosismo de Sakura era la única razón por la que estaba haciendo un esfuerzo para seguir siendo cooperativo.

Lo único que hacía soportable la situación era que ya había esbozado un modo en el que de hecho ellos pudieran ser útiles para su situación. Pero si iban a ser de alguna ayuda, mejor que fuese de inmediato.

-Quiero atraer a los asesinos antes de que nos tomen por sorpresa y terminemos con esto de una vez.- Les dijo. -En relación a la primera fecha de alerta y la información que llegaron a obtener ya deberían tener nuestro rastro, probablemente desde antes que entráramos a Iwagakure, así que deben saber que estamos aquí. Si siguen vigilando desde afuera también saben que llegaron más ninjas de Konoha. No quiero esperar a que vengan aquí. Preferiría atacar.-

-¿Te refieres a que quieres salir de la aldea?- Aventuró Kiba.

Él asintió en respuesta. -No creo que se arriesgarían a dejar que nos moviésemos mucho más lejos de aquí. Si salimos y consideramos su número, estarían preparados para enfrentarse a un escuadrón de Konoha antes de permitirnos que salgamos más allá de la frontera del país. No querrían que sus objetivos se alejaran.-

-Es directo.- Vociferó Sakura. -Pero me gusta. Suena mucho mejor que solamente esperar.-

-Es directo,- repitió Sai, -y le falta cualquier clase de estrategia, como parecía que preferías.- No había particularmente nada en su tono que le dijera que se estaba quejando, pero de todas formas su respuesta fue impersonal.

-Falta información para crear algo como una estrategia.- Le respondió con naturalidad, aunque esperaba que captara la falta de apreciación en su tono.

-¿Cuándo nos vamos?- Preguntó ella con rapidez. Sólo entonces pausó unos momentos para descifrar cómo debería exponerle los detalles de su plan.

-Debemos irnos lo más pronto posible.- Le dijo. -Es por eso que pienso que deberías quedarte mientras tanto. Aún tienes trabajo que hacer aquí y cuanto más tiempo pase incrementan las posibilidades de que entren a la aldea.-

Sakura estuvo confundida antes de lucir disgustada. -¿Estás diciendo que todos irán excepto yo?-

-¿Preferirías que alguien se quede de este lado contigo?- Sabía que probablemente ella se ofendería por ello, pero no le parecía una mala idea del todo. Planeaba ir a acabar con lo que la amenazaba; que ella no estuviera en medio de la pelea y consecuentemente fuera de peligro reducía su preocupación.

-¡No!- Negó rotundamente. -Quiero ir también.-

-Sakura es necesaria.- Intervino Sai. -Necesitamos un ninja médico en el equipo.-

-Yo puedo suplir a Sakura en lo esencial.- Le dijo. -No creo que un grupo grande sea necesario. Sólo necesito llegar hasta ellos.- Luego se dirigió a Sakura. -Debes cumplir el compromiso que tomaste si no quieres escuchar las quejas de Ōnoki. Debes apegarte a los lineamientos de la aldea y tu intercambio te vincula a permanecer en el hospital hasta que lo reportes y tu contraparte regresa de Konoha.-

Sakura se cruzó de brazos pero no dijo nada porque sabía que estaba en lo cierto.

-Puedo quedarme aquí también, Sakura-san.- Ofreció Rock Lee y sólo entonces la actitud de Sakura apenas se suavizó, resignada.

-No, él está en lo correcto en algo, estoy obligada a quedarme aquí. Confío en la habilidad de Sasuke porque lo instruí yo misma.- Sakura le dijo a Sai. -Pero no creo que la despreocupación acerca del posible número sea correcta. Si se trata de un grupo de asesinos mientras más para enfrentarlos, mejor. No pueden dispensar de mi y otro miembro del equipo, tu lugar está con ellos, Lee.- Concedió. -Pero eso no significa que esté bien con esto.-

-Sin embargo,- añadió él. -Al menos en apariencia, Sakura también debe ir con nosotros. Si todos cruzamos las puertas de la aldea sin ella podría resultar en que ellos intentaran entrar al saberla sola.-

-Uno de nosotros podría hacer un henge.- Opinó Kiba.

Sakura sacudió la cabeza. -Un clon y un henge para cualquiera de ustedes son desperdicios innecesarios de chakra. De todos, yo tengo la reserva más grande, enviaré un clon con ustedes.-

-Desaparecería tan pronto como fuese atacado, ¡Pero te respaldaré tanto como sea posible, y los atraparemos antes de que siquiera piensen en llegar a ti!- Declaró Lee con vehemencia, elevando un brazo para enfatizar.

-Un henge podría ser mantenido por más tiempo, pero supongo que está bien. Para el momento que se den cuenta de que no estás entre nosotros no dejaremos que se escapen.- Sin embargo, Kiba continuó. -Si fuera realmente necesario Lee sería la mejor opción, podría engañarlos porque su estilo de pelea y el de Sakura son parecidos.- Entonces se dirigió a Lee, en broma. -Suerte que no puedes. No estarás tentado a ver debajo de tu camisa.-

Rock profirió un agudo y mortificado chillido, cruzando ambos brazos frente al pecho como si de hecho estuviese en la apariencia de Sakura en ese momento y la sugerencia lo hubiera abochornado y ofendido. El humor de Sakura se obscureció aún más, una gota de sudor cayendo por su frente. Sai fue el único que no se vio afectado por el pésimo intento de Kiba de romper la tensión, apenas pestañeando. La vena en su frente estaba latiendo de nuevo. Idiotas.

Fue programado que partirían entrada la mañana del día siguiente y Sakura lució visiblemente incómoda el resto del tiempo. Podía sentir su tribulación incluso si no la manifestaba, aunque apreciaba su confianza con respecto a sus habilidades como para que considerara que sería un apoyo apropiado para los demás faltando ella, lo cual presentía era su preocupación real.

Estaban a punto de irse antes de que iniciara el turno de Sakura, su rostro permanecía tranquilo aunque notaba que sus ojos lo buscaban mucho más de lo usual. Quería transmitirle algo de tranquilidad sin decirle nada que los demás pudiesen escuchar, pero no sabía como. Estuvo a punto de acercársele para decirle que regresarían pronto, cuando Lee apareció recordándoles a todos que de hecho había estado ausente durante algunos minutos. Llevaba en la mano un puñado de lo que parecían diminutas flores salvajes de distintos colores, poniéndose en el medio e impidiendo sus intenciones.

-¡Para ti, Sakura-san!- Puso las flores frente a ella. Sakura pareció sorprendida, a pesar de que estas no eran ni la mitad de lo vistosas que las que Morio le había dado la última vez. -Las otras ya están muriendo e imaginé que tener unas frescas mejorarían tu humor. ¡No te preocupes! ¡Estaremos aquí de nuevo mucho antes de que estas lleguen a marchitarse!-

El semblante de Sakura se suavizó un poco al recibirlas. -Aster.- Ella dijo lo que suponía era el nombre de las flores pequeñas e insignificantes. -'Un corazón que confía.'- Les susurró cariñosamente a las plantas y luego añadió para Lee con más seriedad. -Por favor, asegúrate de que todos se lleven bien y no se metan en más problemas de los necesarios.-

Rock Lee sonrió con los dientes haciendo su típica pose con el pulgar en alto para asegurarlo. Sólo entonces Sakura desvió la vista de nuevo hacia él, pero para el momento parecía que lo que tenía que ser dicho ya había sido dicho. Con unos sellos simples y una voluta de humo el clon de sombra de Sakura estuvo listo para ir junto a ellos. La versión real se detuvo en la calle para observarlos, las manos todavía aferrando los asters mientras su clon se movía hacia la salida, mucho más cerca de Sai que de los demás.

Resultó incluso más extraño notar la cercanía de Sakura con el recién llegado de lo que lo había sido observarla desenvolverse con un desconocido. No era una versión de ella moldeada para comportarse de la forma en la que lo hacía con sus pacientes, distante y gentil, sino quien realmente era en esencia, severa y volátil, pero con un obvio sitio blando en lo que respectaba a Sai, de la misma forma que había probado tener con Naruto y con él.

No era la familiaridad cordial y la camaradería que tenía con el resto de los once de su generación, e incluso más allá de la inclinación afectiva que parecía tener por Rock Lee; lo cual resultó desconcertante, porque nunca lo habría contado por encima de ninguno con respecto a sus afectos. Para él, Sai nunca había dejado de ser un reemplazo y no había ocupado un pensamiento para él al regresar. Sin embargo, empezaba a pensar que el reemplazo podría tener otra clase de trasfondo.

Era su primera vez en un escuadrón de Konoha desde que se había ido, y a pesar de que al regresar a la aldea después de la guerra no había encontrado familiaridad en esta y tampoco en las personas que solía 'conocer', desde que se había encontrado con Sakura ella había sido su conexión directa con todo lo que respectaba a la villa y a los demás. Sin embargo, al liderarlos fuera de Iwa se percibía muy lejos de ellos, e incluso con Sakura, Rock Lee, Kiba y Sai pertenecían a una aldea y a un mundo del que hacía mucho tiempo había dejado de ser parte.

Cuando las puertas estuvieron bastante lejos detrás de ellos el instinto lo dominó, su mente enfocada en buscar rastros fuera de lo ordinario y explotar sus habilidades sensoras al máximo. Había estado atento desde el momento en el que había salido, aunque por cada metro que los alejaba de la aldea y los acercaba a la frontera, su inquietud crecía. Kiba y Akamaru encabezaban su avance y por lo que conocía de sus habilidades era poco probable que cualquier otro ser viviente se acercara sin que ellos lo supieran.

-¿Estás segura de que no eres la original?- Kiba se dirigió al clon de Sakura. -No parecías muy dispuesta a quedarte en la aldea.-

-Por supuesto que no lo soy.- Respondió ella. -Dije que no estaba feliz y era porque sabía que no podía venir con ustedes.-

La expresión dudosa permaneció en la cara pintada y Akamaru se acercó a olfatear más cerca de Sakura antes de lanzar dos ladridos que interpretó como una confirmación. Ella los miró con una expresión incrédula, pero Kiba se encogió de hombros.

-Tengo problemas de confianza con las mujeres dominantes que actúan repentinamente complacientes desde nuestra última misión juntos.- Explicó Inuzuka y Akamaru replicó con su propio ladrido de asentimiento. -Akamaru también es más cauteloso. Tardamos horrores en deshacernos de los efectos secundarios, en especial la sensación temblorosa.-

-¡Dije que lo sentía!- Replicó Sakura.

-Realmente no fue tan malo...- Añadió Rock Lee desde su lugar, aunque no le pareció tan convencido una vez que él se giró para ver las expresiones de los demás. Obviamente todos sabían que estaban hablando y a pesar de que estaba seguro que el interés debía estar bien plasmado en su rostro, ellos apartaron el suyo al hacer contacto con él, rehusando develar la información.

Sai fue el único que respondió a su cuestionamiento silencioso, hablando sin emoción en el tono. -Sakura nos drogó a los cuatro una vez para desacatar una misión. Ella iba...-

-A hacer lo que tenía que hacer,- el clon de Sakura lo interrumpió y él la miró escéptico. Hasta ese momento Sakura había sido transparente para él, pero el asunto que la involucraba con este equipo particular era reacia a compartirlo. Él ya conocía su tendencia a desobedecer órdenes para obedecer su propio criterio, como lo había hecho al escaparse y cuestionar su autoridad en Amegakure. A pesar de esto, no hizo que ella estuviera dispuesta a seguir la conversación. Parecía que después de todo si había una diferencia en lo que lo respectaba a él y al resto de sus compañeros, la certeza le dejó una sensación amarga en la boca. Ella no sostuvo su mirada.

-Lamento haberte arruinado, Kiba. A ti también, Akamaru.- Por el sonido, el perro incluso pudo haberle hablado de vuelta. -Ahora, ¿No creen que deberían enfocarse en el camino y no distraerse con tonterías? Ya hemos recorrido un buen trecho y no hay señales de ellos.-

Sakura estaba en lo cierto a pesar de su evidente intento para desviar la atención. Había observado detalladamente las condiciones del clima, el entorno y también las diferentes especies que reptaban o volaban a lo largo del terreno infértil en busca de cambios que pudieran señalar alguna clase de técnica y tenía atentos los sentidos, pero nada parecía fuera de lugar.

Continuaron hacia adelante por alrededor de una hora de recorrido cuando Akamaru ladró y Kiba se detuvo, mirando confundido al animal.

-¿Captaste algo, Akamaru?- El perro dio lo que interpretó como un ladrido afirmativo, pero Kiba permaneció ceñudo. Alzó la cabeza hasta que esta se tocó la nuca y las aletas de la nariz se movieron ligeramente hacia el viento. -No estoy seguro. He estado recibiéndolo por un rato, pero se sigue mezclando. No alcanzo algo en concreto.-

-¿Qué sucede?- Fue Lee el que preguntó.

-Hemos estado percibiendo ciertas esencias que en un principio creímos que pertenecían a la gente que se quedaba atrás en la aldea, pero incluso aunque ya nos hemos alejado mucho, la distancia entre ellos y nosotros no parece haber aumentado y ya nos estamos acercando a la frontera.-

Sasuke le dio un reconocimiento minucioso a sus alrededores cercanos. No había chakra de ningún otro ser humano cerca además de ellos o lo suprimían bastante bien.

-¿Cuán lejos dirías que se encuentran estas personas y cuántas crees que son?- Le preguntó.

-Puede que cinco,- respondió él. Estaban en desventaja con respecto al número después de todo. -No están juntos, diría que están esparcidos alrededor en un radio de dos kilómetros a la redonda por lo menos.-

-Nos rodean.- Presumió con seguridad. Por lo que decía, debían haber estado acercándose desde hacía relativamente poco, pero aún les faltaba un trecho a cada uno para alcanzarlos. Aún así, su avance era sospechosamente lento. Ellos no estaban corriendo y alguien con intenciones de encontrarlos los habrían alcanzado hacía mucho. Se demoraban, ¿Por qué?

-¿Qué están esperando?- El clon de Sakura preguntó en voz alta, siguiendo su línea del pensamiento.

-Podrían estar esperando a otra persona,- indagó Sai, -o que lleguemos a un lugar en específico.-

En todo caso, acordaron aumentar el ritmo de la marcha para obligarlos a moverse rápido, en completo silencio, tomando pequeñas pausas cada vez que Kiba y Akamaru captaban la dirección de algún olor. Pronto, la sugerencia de Sai de enviar los animales de tinta que su técnica dibujaba a la vida pareció una buena idea para intentar ampliar su campo de visión.

Cuando pasó la tercera hora el paisaje comenzó a cambiar, combinando la tierra seca y rocosa con algo de vegetación en el suelo y árboles más frondosos, y ante la visión de los primeros charcos que precedían a los cuerpos de agua más allá ordenó que se detuvieran. La frontera no estaba demasiado lejos y sentía que si alguien iba a atacarlos sucedería en cualquier momento a partir de allí.

-¿Se han acercado?- Le preguntó a Kiba.

Él asintió. -Se han cerrado un poco, pero es difícil percibirlos. No tenemos un olor en concreto. Esto sería más fácil si Hinata estuviera aquí.- Se lamentó Kiba, pero luego lo miró de soslayo. -Aunque hipotéticamente estamos esperándolos esto se siente como una cacería, como el noventa y ocho por ciento de nuestras otras misiones. Sólo que esta vez, el objetivo del setenta por ciento de ellas está de nuestro lado.- Entendió que intentaba referirse a él. -Honestamente en esos días había perdido la fe de que algo como esto ocurriera en el futuro.-

Quería preguntar cuántas misiones había tenido en la vida, pero supuso que era un dato insulso. Si la mayoría de las misiones de otro equipo de su generación que no era el suyo había tenido como objetivo llevarlo de vuelta a la aldea en un setenta por ciento, era probable que en el cien por ciento de las misiones del Equipo Siete esa fuera la única meta. Miró a Sakura, algunos metros más allá agazapada entre las alimañas que Sai había dibujado.

Había pensado que la cautela provenía sólo de la intimidación, pero tal vez incluso podría haber algo de resentimiento propio en cada uno de ellos. Tal vez los había juzgado mal porque su propia antipatía hacia ellos no respondía a ningún estímulo particular más que su propia comodidad, aunque si lo pensaba un poco, esto sólo se aplicaba a Kiba.

Aún recordaba unas ansias hacía tiempo perdidas por tener una revancha con Lee desde aquella vez que lo había vencido, y parecía también que Lee aún estaba lo suficientemente enamorado de Sakura como para que le desagradara el hecho de que se hubiera ido de la aldea y permaneciera lejos junto a él. También tenía vagos recuerdos de haber intentado asesinar a Sai al menos una vez y éste al igual que los otros parecía tener un interés estúpido por Sakura, o más específicamente lo que los involucraba a ambos.

-Aunque el que volvieras ni siquiera es un mérito que nuestro escuadrón pueda adjudicarse, de todas formas.- Kiba dijo de forma distraída, en un intento de volver a encarrilar la conversación que se había desviado con sus silenciosos pensamientos.

-En ese entonces no quería ser encontrado.- Fue lo único que se le ocurrió decir para excusar el hecho de que el Inuzuka hubiese pasado sus años adolescentes lleno de frustración por su culpa. Admirar el daño que le había hecho a Naruto y Sakura con sus acciones había sido suficiente.

Las molestias que pudo haberles causado a otros sólo aparecían en su mente en ese tipo de momentos cuando le eran expuestas y francamente le importaban mucho menos de lo que debería. Ni siquiera consideraba que había sido el deber de Naruto y Sakura buscarlo durante todo ese tiempo, pero a ellos podía justificarlos. A todos los demás no; no era su problema, ni sus misiones y si ninguno había muerto o perdido una extremidad al ir tras él, en realidad el asunto le tenía sin cuidado.

-Supongo. Pero aún así fue frustrante, ¿Verdad, Akamaru?- El Ninken respondió con un ladrido. -Tuvimos cientos de misiones rotuladas como fallidas en el expediente.-

Miró a Kiba sin expresión, pensando que el número era una obvia exageración a menos que lo hubiesen castigado a cumplir misiones clase D durante los tres años que transcurrieron hasta que por fin volvió a Konoha y preguntándose si pretendía que se disculpara por ello, lo cual no iba a hacer. Pero luego, el tipo se acuclilló y pasó los dedos por el pelaje de su compañero, hablando de nuevo y haciéndolo sospechar que toda su charla provenía de un intento de provocar alguna clase de reacción en él. »No fue lo peor, de todas formas.

»Evidentemente fue peor para Sakura y Naruto. Para el resto de nosotros pronto empezó a ser una búsqueda para tratar de hacerlos sentir mejor en lugar de para ayudarte.- Confesó Kiba sin vergüenza. Sintió aquella sensación pesada que tenía siempre que recordaba lo que los había hecho pasar, en su mayoría después de saber como Sakura lo había experimentado. Sin embargo, no estuvo seguro de que su rostro dejara relucir nada al respecto.

»Pero ya sabes, luego te encontraron. Y de todas formas eres uno de los once.- Finalizó, viéndolo de hurtadillas desde abajo con algo más de seriedad. ¿Ese era su intento de alguna clase de extraña inclusión? Básicamente había dicho que era una molestia y lo habían tolerado porque de alguna forma creían que era su molestia, sobre lo cual estaba en completo desacuerdo.

Sin embargo, por su mente pasó el pensamiento de que probablemente era la única razón que tenía para tolerarlos a ellos. De la forma remota que fuese, estaban relacionados a él y como si su mente quisiera reafirmárselo, se transmitieron velozmente difusos recuerdos inconexos que tenía de algunos de ellos en su niñez. Los había visto morder el polvo y acertar en la academia, también luchado contra ellos durante el examen chunin y así había llegado a respetar a unos pocos. Ahí acababa el reconocimiento, pero admitir que existía ya de por si era algo relevante.

Tal vez esa era la razón por la que tenía nula simpatía hacia Sai, además de lo obvio. No lo reconocía ni lo respetaba. A los demás... al menos los aceptaba. -Lo soy.- Le concedió con simpleza. Parte de él quiso decir que lo era, pero suponía que podía deshacerse tan poco de ello como Neji, quien verdaderamente ya no era porque estaba muerto y de igual forma para ellos seguían siendo once y no algún otro número. Kiba asintió, irguiéndose.

-Los demás han estado preocupados por todo este asunto.- Kiba comentó en tono de confidencia, con las manos en las caderas. Al parecer aquello había sido suficiente para 'recuperar' su confianza. -Kakashi-sensei no nos dio demasiados detalles, pero no les sentó nada bien que Sakura esté metida en toda esta cacería.- Le dio una mirada desde la esquina del ojo. -Puede que te culpen un poco por todo y aún desconfíen de ti.-

Ya había llegado a esa conclusión él mismo, pero aceptó la información de todas formas con un leve asentimiento.

Ahora que el clon de Sakura había sido acaparado por Sai y su técnica, Lee permanecía unos pasos más allá fuera de la conversación y cerca del estanque más amplio. Desde su lugar pudo observar que estaba observando el agua con alguna clase de embelesamiento y se acercó para ver si había visto algo extraño. Se detuvo a poca distancia de él al notar que no se entretenía con el agua si no con el reflejo de Sakura en la superficie.

Lee la observaba cuidadosamente, de la forma en la que la mirada se distraía con algo llamativo. Intentó detallarla a través de sus ojos y se encontró repasando de nuevo cosas que ya había observado antes. La forma agraciada de su rostro, la indumentaria envuelta alrededor de la figura delgada, atlética y de formas suaves, la refulgente piel blanca y sus colores ridículos y armoniosos.

Para él era bastante obvio que desde aquella primera vez cuando eran adolescentes Rock Lee no podía haber estado atraído a nada más que la apariencia de Sakura. Sin embargo, la forma en la que evidentemente ahora la conocía mejor le había demostrado que desplegó su propio estudio acerca de ella. Los años parecían haber cambiado muchas cosas desde que el encaprichamiento de Lee parecía tener cierta profundidad.

Antes de detenerse a pensarlo, estaba más cerca y recordó su último momento en la aldea así como el interés que había tenido al respecto. -Lo sabías.- Lee ahogó un jadeo ante la sacudida de haber sido atrapado escrutándola. Después de unos segundos, esclareció. -Lo que significaban las flores.- Rock puso una expresión dudosa antes de asentir.

No preguntó, pero continuó mirándolo en silencio hasta que sintió la necesidad de responder su pregunta no hecha. -Solía comprarlas en la tienda de flores de los Yamanaka. Ino-san me dijo una vez que Sakura-san veía más allá de sólo el color y la forma de las flores. Desde entonces, las que le entrego tienen sentido.-

Repasó el plural y por un segundo se preguntó cuántas veces Lee se las había dado y los mensajes que Sakura había recibido de ellas. No tuvo tiempo de detenerse en ello, ya que él continuó hablando.

-¿No crees que está mal que aún no nos hayan confrontado? No debimos haber dejado por su cuenta a Sakura-san en la aldea. ¿Qué si descubrieron que se ha quedado allá? Debí haberme quedado con ella.- Dijo Lee, pasando de la preocupación a la seguridad mientras miraba al clon.

No había dejado de sentir ni por un momento que todos los ojos estaban sobre su escuadrón. En caso de que presintieran algo por el estilo, los asesinos no arriesgarían tanto por una suposición y menos si se trataba de una sola posible recompensa en relación a los peligros que podrían enfrentar al infiltrarse a Iwa considerando que estaban detrás de dos recompensas y no una sola.

-Seguirán el rastro más contundente. Además,- añadió, -no desconfío de la habilidad de Sakura para cuidar de si misma.- Sakura era fuerte y se había probado a si misma y su habilidad al enfrentarse a él. También sabía que Ōnoki tenía una patrulla de shinobis que hacía rondas en el hospital desde que estaban allí. Aún estaba consciente de lo lejos que se encontraba ella a pesar de todo, pero la parte de él que estaba tensa por encontrarse en aquel camino desolado con el enemigo avanzando hacia ellos le aliviaba que así fuera.

Lee lo miró con una mueca seria. -Gai-sensei me enseñó que la juventud es algo precioso pero perecedero que necesitaba ser preservado y que yo sólo estaría lo suficientemente motivado a alcanzar la cúspide de mis habilidades cuando encontrara lo que me gustaría proteger.

»Desde que conozco a Sakura quise protegerla y todo lo que ella representa. ¡Tomo cada oportunidad que tengo para escudarla como una prueba! He sabido desde hace mucho que la única forma para mí en la vida es ganar las cosas con dedicación y trabajo duro.- Su mirada se desvió hacia el clon de Sakura de nuevo. -Ella es la más hermosa de todas las flores, ¿No sería grandioso convertirse en el hombre que merezca su afecto?- Su voz se fue apagando.

Estuvo inesperadamente atónito por su declaración. «¿No sería grandioso convertirse en el hombre que merezca su afecto?» Recordó la calidez que había sentido Sakura cuando Lee se había interpuesto entre ella y sus atacantes en el Bosque de la Muerte, un sentimiento que sólo se había replicado con Naruto. Hacía ya mucho él se había convertido en ese hombre para ella, pero no sería él quien se lo diría. Era un privilegio que no sabía que tenía.

-Cuando te reté a luchar hace años fue porque sabía que tus habilidades te harían un contrincante digno.- Continuó Lee. Estrechó los ojos en respuesta, recordando con detalle lo humillante que había sido perder entonces. -Protegería a Sakura-san toda la vida, iría allí donde ella me necesite.- Alzó la barbilla y la seriedad en los ojos redondos le devolvió la imagen del oponente que había conocido hacía años. -No podría reconocer como un rival a alguien que hiciera menos que eso.-

A pesar de todo, aún consideraba que era quien se encontraba entre Sakura y el peligro. El balbuceo de Lee y las miradas severas, la forma rígida en la que el escuadrón de Konoha se comportaba a su alrededor no era sólo simple desconfianza, era como si estuviesen intentando averiguar si era adecuado que Sakura viviera a su alrededor y ya estaba harto de ello. Sobre todo porque sabía que la desconfianza no era infundada y aunque no necesitaba probárselo a nadie, sentía la necesidad de probárselo a Sakura. Pero ella también desconfiaba de él.

En el medio del remolino de su frustración capturó algo más que atrajo su atención a la superficie de la laguna. El segundo en el que estuvo alerta, Akamaru ladró captando la presencia y él y Lee se balancearon hacia atrás para poner distancia entre ellos y las ondas en el agua que minutos antes había permanecido lisa e intacta.

Su entorno comenzó a llenarse de niebla densa, pesada y sofocante que se disponía a embotar sus sentidos, pero el Sharingan en su ojo mostró claramente que sus cinco perseguidores ya estaban ahí. Aún no podía entender cómo habían llegado sin que los notaran antes.

Estaban rodeados. Podía pelear en esas condiciones ayudado por sus ojos, pero para los demás... Necesitaba encontrar al ejecutor de la técnica o el resto estaría en problemas.

Con los primeros sonidos de choque de metal a su alrededor, los gritos de Sakura y Lee y también los alaridos de Kiba y Akamaru entendió que intentarían deshacerse de los otros primero.

Vio acercarse a una figura en la niebla frente a él y empuñó la espada para recibirla.

-Es él en carne y hueso.- Dijo una voz a su derecha.

-Al menos, no parece estar completo.- Dijo otra voz masculina a su izquierda, del lado de su manga vacía. -Le falta una pieza.-

-Mucho mejor,- habló la figura a quien apuntaba.

Cuando avanzaron, sólo pensó en que pronto acabaría todo.


Tuvo una sensación de inquietud desde el momento en el que todos desaparecieron de su vista, mantuvo los asters en el puño como consuelo y decidió llevarlos con ella al hospital. Solicitó al personal cualquier cosa parecida a una vasija y puso las flores allí con delicadeza. Sabía que Lee mantendría su promesa, pero estaba preocupada por Sai de todas formas.

-Tiendes a ser deshonesta y esconderte detrás de una falsa cara tranquilizadora cuando estás triste o inquieta por algo.- Sai casi la acorraló lejos de los demás con el fin de abordarla. -Todo este tiempo no has sido genuina. Esperaba encontrarte diferente en la compañía de Sasuke.-

A pesar de que se trataba de Sai le parecía grosero decirle que su incomodidad partía de como su presencia afectaba a Sasuke y también de como se había desarrollado la interacción de todos. Los quería y los extrañaba, pero Sasuke y ella habían estado atravesando algunos momentos... íntimos, por decirlo de algún modo y cuando finalmente empezaba a relajarse y a tener algo de tranquilidad en sus vidas, la llegada del escuadrón lo había llenado de tensión.

Sasuke no estaba acostumbrado y probablemente le desagradaba su compañía... o en su mayoría, la de Sai, lo que la estresaba también.

-Por supuesto que estoy inquieta. ¿Crees que debería estar menos estresada con asesinos detrás de nosotros y un precio sobre mi cabeza?- Escogió decirle, desviándose un poco.

-¿Por eso lloras a mitad de la noche? Te vi. También vi a Sasuke tratando de silenciarte. Al principio pensé que estaban involucrados en alguna clase de práctica sexual.- Ante esto, ella se sonrojó furiosamente. -Pero vi tu lenguaje corporal. Estabas tensa.

»Una vez leí que el miedo desaparece gradualmente después de dar el primer paso definitivo hacia el. Cuando te fuiste de Konoha lo primero que pensé es que habías dejado de temer, al lo menos, a las consecuencias. Eso me ha hecho preguntarme si ha pasado algo malo. ¿Eres infeliz?- Sai le preguntó con seriedad.

-No, Sai.- Se apresuró a aclararle. -Todo esto ha sido un proceso de adaptación.- Realmente no quería compartir demasiado, pero se sentía obligada a subsanar sus dudas para evitar que intentara obtenerlas de Sasuke. -Las cosas no son perfectas y aún hay mucho que arreglar, pero te aseguro que nunca había sido tan feliz desde que Sasuke se fue de Konoha. Estoy ansiosa por todo esto y él también lo está. Algunas veces tengo pesadillas y él siempre está ahí para ayudarme.- Se refirió vagamente a la verdad.

-Los dos insisten en que no hay nada entre ustedes y no encuentro una razón que valide que mientan, pero me parece que lo hacen. Su interacción es extraña, no puedo entenderlo. Deberías ser feliz ahora, ambos deberían serlo pero no parecen serlo. ¿Realmente ha valido la pena irte? ¿Es este 'feliz' lo que esperabas?-

Evaluó su cuestionamiento, la forma mesurada y seria de preguntar que estaba teñida de algo más en los bordes, con la expresión de alguna forma tranquilizadora y no fría e impenetrable como había sido una vez. Sai había avanzado mucho si había llegado a preocuparse por ella.

-La felicidad es como un camino largo. Irregular, con agujeros y grietas y algunas veces en lo absoluto suave de transitar. Aún así, la mayoría de las veces crecen flores a la orilla del camino. No deja de ser hermoso.- Ejemplificó de la mejor forma en la que pensó que él entendería. -No tiene sentido intentar engañarte a ti, Sai. No sé donde estamos Sasuke y yo en ese camino, pero sé que estamos allí. Juntos, por el momento, aunque no demasiado y si debemos separarnos en él alguna vez, supongo que lo haremos.

»Incluso si aprecio tu preocupación, me temo que es tarde para eso, ya estoy fuera de Konoha. Ahora que estoy con él... sé que me necesita. Algunas veces tal vez incluso más de lo que lo necesito a él.-

Incluso si Sai se calló durante algunos momentos en los cuales supuso que estaba analizando sus palabras, manifestó sin inmutarse. -No lo entiendo. Ni confío en él. ¿También era así cuando eran más jóvenes?-

-Sigue siendo el mismo chico en esencia.- Él quiso replicar de inmediato, pero lo interrumpió. -Pero se ha moldeado para ser mejor. Tú deberías entenderlo, ambos pasaron en su juventud por procesos traumáticos que los modificaron y él tanto como tú eligieron avanzar.- Luego pensó un poco en como ambos aún parecían tener mucho que arreglar y añadió. -Aunque aún hay un largo camino que recorrer.-

-Puedo entender gran parte de ello. Tal vez sin en el entrenamiento de la Raíz yo habría terminado siendo hostil como él.-

-Sasuke no es realmente hostil.- Esclareció como impulso y luego se arrepintió. No creía que tampoco fuese apropiado decirle que sólo era así con él.

Sin embargo, Sai leyó su rostro como si fuese una hoja de papel. -Tú crees que no le agrado.-

Ella estaba segura. -¿Te agrada él a ti, para empezar? Sigues intentando sacarlo de quicio tanto como a mí. Estoy segura de que ya hemos hablado de esto.- También lo había golpeado muchas veces.

-No es necesario que me agrade aún para que seamos amigos. Al principio Naruto y tú no me agradaban.- Recalcó Sai, impávido.

-¿Ser amigo de Sasuke? ¿Eso es lo que intentas hacer?- No podía pensar en una peor manera, pero su perplejidad pesaba más que su incredulidad. -¿Por qué?-

-Él es parte del equipo y es importante para Naruto y para ti. He hecho mis opiniones pero supongo que no son válidas. Quiero entender que hizo que ustedes lo persiguieran todos esos años y también lo que te sacó de Konoha hasta él. Puedo justificar sus acciones debido a sus sentimientos hacia él, pero esos sentimientos son extraños y difíciles de imaginar.

»Quiero saberlo por mi cuenta. En el pasado, cuando aún creía que Naruto lo salvaría esperaba el día en el que el equipo se reuniera. Naruto hizo que yo también quisiera que Sasuke regresara. Pero en lugar de eso, el equipo se disolvió y tú te fuiste.-

Experimentó un sentimiento cálido hacia Sai al igual que algo de pena, apenas cayendo en cuenta del hecho de que sus vínculos partían del Equipo Siete, en especial en Naruto y ella. Definitivamente había tenido bastante tiempo para lamentarse de su situación mientras se enterraba a si misma en trabajo, ¿Pero que había hecho Sai? Sentir que lo había dejado de lado la lastimaba, sobre todo sabiendo que la actitud de Sai nacía de su preocupación por ella y que incluso después de todo e incluso no teniendo ni idea, también le importaba vincularse con Sasuke.

-Hasta ahora, yo diría que ha sido más el interés por satisfacer tu curiosidad que realmente intentar ser su amigo. Actúas con él como lo hiciste con nosotros al principio y sabes que eso hizo que te pateara el trasero un par de veces.- No pudo evitar señalar, pero luego se suavizó. -Y lo sé porque ya aprendiste a hacerlo con nosotros. Eres un buen amigo, Sai, y Sasuke algunas veces se parece bastante a ti.

»Si realmente quieres hacerte amigo de Sasuke, muéstrale lo que nos mostraste a Naruto y a mi. Que puede contar contigo.-

Sai le dio una pequeña sonrisa y se le hizo extraño verla en su rostro al saber que era genuina, sobre todo porque ahora se sonrojaba mucho más fácilmente. Él era bastante guapo y encantador cuando lo hacía y repentinamente recordó cuando llegó a encontrarlo atractivo al conocerlo-antes de que abriera la boca- pensando en que veía lo que Ino. Había estado feliz por ella y el bien que podría hacerle querer a alguien y no lo suficiente en lo bueno que sería para Sai experimentar ese sentimiento.

Con esto, le pareció que no haría mal que añadiera, -Aunque, si quieres mi consejo y al menos hasta que le agrades de verdad... No digas todo lo que pasa por tu cabeza.-

Le había dado a su clon instrucciones estrictas. Trataría de mantener elevadas sus reservas de chakra restringiendo su suministro en caso de que llegaran a necesitarla e intentaría preservarse una vez que iniciara la lucha, pero estaba obligada a intervenir en defensa de sus compañeros. Esa parte de ella también se mantendría cerca de Sai para moderar lo que salía de su boca y evitar que el ambiente se tornara más tenso entre ellos y también para ayudarlo un poco ahora que sabía sus intenciones de intentar ser amigable.

Intentó enfocarse en su trabajo del día y el tedioso flujo de pacientes, pero su ansiedad crecía. Tenía un mal presentimiento, lo reconoció una vez que notó casi imperceptibles señales de que las flores en la vasija comenzaban a morir. No saber que estaba ocurriendo la tenía al borde conforme continuaba reviviendo sus recuerdos de Zabuza y Haku, sin nada más que hacer para aliviar su angustia que colocar agua helada en el florero.

No fue hasta más de tres horas después que el clon de sombra desapareció y sus memorias llegaron abruptamente hasta ella. Los había rodeado una niebla densa y el ataque resultó inmediato. Su clon sólo se apoyaba del silbido de los ataques dirigidos a ella para evadirlos y su único refuerzo inmediato era Sai. Los animales de tinta no estaban cegados por la técnica y constituían otro punto de referencia para orientarse al ataque.

No podía ver más allá para saber como le iba a los demás, pero entre la bruma detalló que su atacante era grande, tal vez incluso más grande y fornido que Jūgo. El rostro estaba cubierto por alguna clase de máscara ANBU con un diseño inquietante y lanzaba con saña los puños hacia Sai, en un intento de apartarlo de su camino hacia ella.

Lanzó sus armas casi a ciegas intentando seguir su patrón de movimiento mientras seguía los ademanes de Sai con la mirada. No fue hasta que Sai intentó bloquear directamente uno de sus golpes que se dieron cuenta que su fuerza podría rivalizar la suya, una vez que Sai estuvo en el suelo y la tierra a su alrededor se elevó hacia el aire por el impacto.

-¡Sai!- Su rango de visión había disminuido aún más pero serpenteó hacia abajo para encontrarlo y asistirlo. Se puso en guardia cuando sintió al tipo venir hacia ella mientras intentaba gatear hasta Sai, pero antes escuchó gritar a Lee.

-¡Konoha Senpo!-

Aún estaba sobre sus rodillas cuando en medio de la búsqueda su mano entró en contacto con el agua de la laguna. Recordó repentinamente que la niebla había provenido de allí, cuando al sumergir la mano en el agua cálida le pareció que había rozado algo mucho más denso. Notó que Sai se había incorporado y que Lee luchaba a su lado contra su atacante. No podía trazar una estrategia sin completa visibilidad.

-¡El estanque!- Les avisó a Kiba, Akamaru y Sasuke alrededor. -¡La niebla proviene de ahí!-

Los movimientos fieros de Lee apenas eran visibles en la espesura pero era claro que su oponente lo estaba presionando. Escuchaba el rugido de las bestias de Sai al estamparse contra el gran hombre y sin embargo este parecía arremeter contra todos sus ataques. Avanzó hacia ellos sabiendo que probablemente podría detenerlo mejor que los otros.

Sin embargo, su instinto la hizo girar hacia el pequeño soplo de su cabello contra la piel de la yugular y detuvo en el aire el movimiento del arma que había silbado hacia ella. Percibió un genjutsu muy sutil pero fuerte que hacía a su atacante confundirse con la niebla y al asirla firmemente por el brazo vio claramente que se trataba de una mujer.

La mujer se abalanzó hacia atrás para caer, atrayéndola consigo. No comprendió porque lo había hecho hasta que no impactaron contra la tierra, si no que se hundieron en el agua. Una vez allí, su enemiga también enmascarada arremetió violentamente contra ella.

Sus movimientos eran enlentecidos por el peso del agua pero los de la mujer parecieron incluso más rápidos, intentar mantener la defensa contra su ataque era difícil siempre que el aire se le seguía escapando de los pulmones. En un intento de acabarlo le atinó un golpe en el costado que sabía le había roto algunas cuantas costillas y sólo comprendió su ventaja cuando no sólo expulsó el aire a través de la boca, en cambio brotaron pequeñas burbujas de ambos lados de su garganta.

No tenía una posibilidad mientras su enemiga tuviese branquias y pudiese permanecer sumergida mientras ella se embotaba cada vez más por la falta de oxígeno. Aprovechó su dolor para nadar de nuevo hasta la superficie, pero la mujer nadaba bastante rápido y llegó hasta ella antes de que lo lograra, colocándole las manos alrededor de la garganta. Alcanzó a golpearla de nuevo en el mismo punto de antes, pero en lugar de soltarse hundió las uñas en la carne y el clon desapareció ante la agresión.

Tan pronto las imágenes fueron transmitidas a su cerebro su angustia creció infinitamente. Su clon había desaparecido y ni siquiera podía asegurar que había inhabilitado completamente a la mujer. Sus amigos tenían uno menos, temió por Lee y Sai al verse en contra a aquel gigante y aún más por Sasuke, Kiba y Akamaru, ya que sólo era imposible que alguno de los tres se les uniera en caso de estar involucrados en sus propias peleas. Estaban en medio del combate y no podía hacer nada más que esperar.

El pasar del reloj le pareció una tortura y se obligó a si misma a permanecer quieta y no activar el equivalente al protocolo de urgencia que tenían en ese hospital, pero se rehusó a tratar a ninguna otra persona. Esperó con los puños apretados aferrándose a la posibilidad de que todo saliera bien.

Tiempo después, cuando empezó a percibir el ajetreo del hospital se apresuró por los pasillos preparándose para lo peor hasta que finalmente los pudo ver. Ver a Sasuke entrando con sus propios pies al hospital no la alivió como pensaba que lo haría al notar los cortes en su cuerpo, pero sobre todo a quien llevaba a cuestas. El rostro de Sai se encontraba imposiblemente blanco y límpido entre sus brazos mientras Sasuke avanzaba hacia ella, evadiendo a los medic nin que habían acudido antes para auxiliarlo y apresurándose directamente en su dirección. Detrás de él, Lee y Kiba luchaban para sacar de su camino a las personas que intentaban impedir su entrada mientras cada uno de ellos cargaba con un extremo de Akamaru.

Llegó a sentir una punzada de miedo que la detuvo por un segundo antes de que la adrenalina se hiciera cargo de las funciones de su cuerpo. -¡Abran paso!- Ordenó con voz atronadora a los médicos del hospital alrededor de ellos. -¡Aléjense de ellos!- Les gritó a quienes forcejeaban con Kiba y Lee. -¡El Ninken también es mi paciente!- Luego, se dirigió a sus compañeros para indicarles que la siguieran antes de empezar a correr hacia la sala más cercana.

Mientras corría, le daba órdenes al personal que se había congregado para ver que sucedía. -Despejen una sala de tratamiento y dos de ustedes vengan conmigo. Aborden inmediatamente a los que tengan mejor semblante, atenderé al que está inconsciente y también al Ninken.-

Todos entraron desordenadamente en la habitación y Sasuke tendió inmediatamente a Sai en una de las camillas, Kiba y Lee lo imitaron y colocaron a Akamaru en otra. Examinó la ropa ensangrentada del ninja pálido sólo para descubrir que sus heridas habían sido cerradas.

-Momo, quédate con él y examínalo, avísame inmediatamente si hay algún cambio.- Le indicó a una de las médicos que se apresuró a relevarla mientras se acercaba a la figura canina de Akamaru. -Gin, busca unidades de sangre de tip de inmediato.-

Examinó el pelaje tieso debido a la sangre seca y sanó las heridas superficiales. Levantó la vista hacia su equipo en la habitación, Lee y Kiba ya estaban siendo atendidos, Sasuke había rehusado el tratamiento con un gesto para sanar sus propios cortes. Las heridas de Akamaru también habían sido parcialmente sanadas y el resto parecía relativamente bien a pesar de las magulladuras, pero la forma en la que habían entrado al hospital aún le parecía alarmante.

-¿Qué sucedió? Cuando el clon desapareció había logrado herir a la mujer de la máscara, creo que era la ejecutora de la técnica. ¿La niebla se disipó?- Les preguntó.

-Me equivoqué,- dijo Kiba con amargura. -No eran cinco, eran seis, aunque no tengo no sé cómo lo hizo. Akamaru y yo nos alertamos de que la niebla provenía de la laguna cuando gritaste. Corrimos hacia ella y sólo pudimos percibir su presencia cuando la sangre se mezcló con el agua, ella debía haber estado ahí todo el tiempo y enmascarado su olor.

»Me sumergí para intentar traerla a la superficie, tú debiste haberla herido porque estaba como loca. La arrastré conmigo hasta la orilla, Akamaru intentó ayudarme pero lo atacó un tipo con una espada. Le dejó un corte profundo y entré en cólera, Akamaru estaba herido pero la mujer de cabello blanco también, porque pude ver a Sai y a Lee peleando con un grandullón y a Sasuke contra tres tipos pelirrojos cuando la niebla desapareció.

»Akamaru intentó desviar la atención del sujeto de mi porque siguió luchando contra la mujer y él se apresuró a auxiliarla. Entonces empezamos a luchar los dos contra él hasta que Sasuke apareció, lo cual fue una suerte, porque Akamaru apenas y podía mantenerse sobre las patas.-

-Nuestra pelea era difícil. No sólo era gigante, ¡Descubrimos que su piel era una armadura! Los ataques comunes no servían contra él y podía hacer bastante daño con relativamente poco. Tuve que abrir algunas puertas hasta poder equipararme a él cuando vimos a lo lejos que dos de los tres pelirrojos habían vuelto contra Sasuke a apoyar al tipo de la espada. Cuando nos dimos cuenta de que Kiba-san y Akamaru estaban fuera de pelea Sai y yo acordamos que iría a respaldarlos.- Intervino Lee.

-¿Así que Sai fue cortado con la misma espada, o esto fue obra de alguno de los pelirrojos?- Les preguntó.

-Fue la misma espada. El tipo era rápido y un maestro espadachín. Los otros dos intentaban usar técnicas elementales para dispersarme y colocarme donde querían. Sai recibió uno de los cortes que eran para mi.- Dijo Sasuke.

Sai... «Si realmente quieres hacerte amigo de Sasuke, muéstrale lo que nos mostraste a Naruto y a mi. Que puede contar contigo.»

Enfocada en ayudarlo a despertar, se apresuró en su examen de Akamaru, que no podía ser atendido por otra persona. No podía pedir para él unidades sanguíneas debido a que en el hospital no habían existencias para animales, así que debía aumentar la proliferación de su sangre con su técnica y fluidos por el momento. Cuando se disponía a hacerlo, descubrió rastros de lesión tisular en su interior que le parecieron fuera de lugar a pesar de no estar demasiado familiarizada con patologías animales. Podía pensar en un montón de cosas, pero debido a los cortes se inclinó a pensar que la espada podía haber estado envenenada, con una inspección un poco más profunda, la alertó la viscosidad de la sangre.

-Momo, toma muestras de su sangre.- Le indicó a la mujer mientras se apresuraba a hacer lo propio con Akamaru. Una vez lo hizo la tomó junto a la de Akamaru antes de dirigirse a la salida y hacia el laboratorio.

Allí confirmó la presencia de hemotoxinas. Obtuvo algo de alivio en que el suero pareciera seguir un patrón común, por lo tanto el antiofídico se encontraba disponible. Antes de que pudiese correr a la habitación otro de los ayudantes se apresuró hacia ella.

-¡Haruno-san, el chico está colapsando!-


Los habían sacado de la habitación en el momento en el que la mujer que Sakura había dejado a cargo se alertó de que algo ocurría con Sai; poco después, vio el destello rosa por los pasillos y a través de la puerta como se cernió sobre Sai apartándola del camino. Kiba se removía inquieto como animal enjaulado mientras se quejaba en voz alta. Lee intentaba tranquilizarlo.

Él estaba de pie, aún fuera de la habitación y en aparente calma, aunque por dentro parte de él se familiarizaba con el jaleo de Kiba. El corte que había alcanzado a Sai en el pecho era uno que estaba seguro que habría encontrado la forma de bloquear o esquivar, a pesar de tener tres oponentes en su contra; pero él se había puesto en el medio de su ataque y la parte de él que no hervía de frustración se encontraba inevitablemente preocupada. No entendía por que había hecho algo tan estúpido, pero sobre todo por que lo había hecho alguien que no le agradaba.

Había cerrado sus heridas con tanta precisión como le fue posible, pero nunca volvió en si. Supuso que se trataba de la pérdida de sangre pero supo que algo andaba mal en el momento en el que Sakura se fue, los dejó al cuidado de los demás y luego regresó con aquella mortificación en el rostro cuando Sai empeoró. Transcurrió mucho tiemo hasta que la gente en la habitación empezó a movilizarse fuera.

-Sakura-san lo atajó a tiempo.- Le informó Momo al encontrarse con él junto a la puerta. -Descubrió que había veneno en las heridas y pudo revertir el daño. Por un momento estuvo a punto de morir, tuvo suerte.- La única señal tangible de su alivio fue la silenciosa ráfaga de aire que expulsó de sus pulmones por la nariz.

-¿Qué hay acerca de Akamaru?- Kiba salió de la otra habitación.

-¿Akamaru? ¿Te refieres al perro?- Repitió la médico. -Él también está estable. Sakura-san le administró el mismo antídoto que a tu compañero y debería despertar pronto.-

-¿Podemos entrar?- Preguntó Lee.

Ella dudó unos momentos, echando un vistazo hacia la puerta cerrada. -Está bien, pero sólo uno a la vez.-

-Yo iré primero.- Dijo Kiba antes de que él o Lee se lo ofrecieran.

Una vez estuvo fuera de su vista Lee le habló. -Yo iré último.-

No dijo nada en respuesta y se mantuvo igual de quieto mientras Lee merodeaba por el pasillo hasta que algo capturó su atención. En una de las salas del lado contrario lo vio encontrar las flores que le había dado más temprano a Sakura en una vasija y entretenerse con ellas. Le dio la impresión de que Lee no le habría ofrecido ir primero y retrasar su encuentro con Sakura si no le hubiese sugerido a ella antes de irse que no tenía demasiado que preocuparse.

Kiba salió de la habitación veinte minutos después y fue su turno para entrar. Sakura volvía del lado de Akamaru a colocarse de nuevo junto a Sai. El cansancio en su rostro le preocupó más que el chico pálido que languidecía frente a ella.

-¿Estás bien?- Ella lo repasó con la mirada.

Dio un leve asentimiento en respuesta. -¿Tú estás bien?- Sakura imitó su respuesta, asintiendo dos veces con la cabeza en lugar de una. Antes de que volviera la mirada hacia la camilla, él inclinó la cabeza en dirección a Sai. ¿Cómo está él? -Está bien ahora.- Le informó ella, aliviada. -Estuvo... aterradoramente cerca.-

Notó un ligero trémulo en los dedos que se movían entre los cables conectados a Sai y que luego se dirigieron en un gesto tierno a apartarle el cabello de la frente. Sakura lo quería. La certeza resultó impresionante, a diferencia de los conflictos que había sentido anteriormente, esto no lo entendía. La mayoría de las veces Sai le parecía falso y desagradable, cuando no, no le transmitía nada en lo absoluto. Pero Sakura... No era había sólo alivio en ella. Se preguntó si tan poco tiempo realmente bastaba como para que Sai ocupara en Sakura un lugar semejante al de él.

Después de lo que le pareció demasiado tiempo, Sakura finalmente lo miró. Su rostro se transformó inmediatamente en una mueca al mirar la piel expuesta de su brazo. -¿Por qué no has permitido que nadie te cure eso?-

Había apartado a los medic nin de Iwa al recordar subconscientemente sus propias habilidades en medio del frenesí, para luego darse cuenta que podía curar todas sus heridas a excepción la de su brazo porque le faltaba una mano para ser capaz de hacerlo.

-Tú me dijiste que si no era de vida o muerte evitara cerrar heridas sin desinfectarlas primero.- Se excusó.

Sakura se dirigió a él con rapidez y estuvo ambos sorprendido por el veloz movimiento y alertado por el momento en el que casi pareció que las piernas le fallaban. La alcanzó antes de que sucediera, sosteniendo su antebrazo para estabilizarla.

-¡Estaba tan embotada que no me había dado cuenta, lo siento!- Dijo Sakura, repentinamente sobresaltada. -¿Estás bien? ¿Te cortó la misma espada no es así? El veneno...-

La sacudió ligeramente con la intención de que reaccionara, la preocupación visible en el rostro severo. -¿Qué te sucede?-

-Sasuke, no te distraigas, el antídoto...-

-No he tenido ninguna clase de síntoma hasta ahora, Sakura. Si me hubiese afectado el veneno probablemente estaría en las mismas condiciones que ellos.- La interrumpió. -Supongo que se trataba de veneno de serpiente y soy inmune a el. Dime que está mal.- Exigió.

Ella tomó su mano para apartarlo y se apoyó en el pequeño mueble en su lugar, mientras al mismo tiempo rebuscaba el contenido en búsqueda de antiséptico.

-No se supone que deba permitírsele a los ninjas médicos atender a seres queridos. Para ser capaces de actuar bajo presión debemos tener la cabeza fría, pero en esos casos es casi imposible cuando la vida depende de ello, a pesar de que existe una regla para reprimir el sentimentalismo inclusive es difícil tratar a tus compañeros de equipo. Incluso los mejores han llegado a fracasar en ello alguna vez.

»Afortunadamente, siempre he sido capaz de reaccionar de la forma correcta en esas situaciones.- Relató, tomando su brazo para comenzar a desinfectarlo. -La adrenalina se apodera de mí en el momento, pero después... es como si se me acabara toda. El miedo y la estupidez sólo me afectan una vez que el peligro ha pasado, así que supongo que estoy bien con eso. Pasará pronto.-

Su rostro mostró apenas un gesto incómodo cuando la sustancia empezó a escocer. Los dedos de Sakura dejaron de temblar en el momento en el que comenzó la labor y él se concentró en el roce de su piel para distraerse de la molestia. Las manos de Sakura no eran exactamente tersas, pero su delicadeza evitaba que sintiera dolor y lo hacía sentirla increíblemente suave. Había más en ese gesto que sólo dedicación, lo desconcertaba y aliviaba por igual y se le pareció mucho a la atención que hacía momentos le había dado a Sai.

-Él te importa.- Tanto como Naruto y yo. No pretendía que el señalamiento fuese un susurro, pero así fue.

Sakura supo inmediatamente a que se refería, robándole una mirada a Sai hasta volver al tajo en su brazo. Asintió levemente antes de reafirmar un suave -así es.- Ella volvió a cruzar la mirada con él durante algunos segundos antes de preguntar. -No lo entiendes.- Lo sabía, así que no se detuvo a esperar una afirmación.

»Sé que puede ser difícil, lo fue para Naruto y para mi entonces. No queríamos que nadie ocupara tu lugar y Sai era un completo idiota.- La cuestionó con la mirada acerca del uso del recurso en pasado. No se corrigió, sólo añadió: -Nunca había conocido a nadie tan idiota. Sólo alcanzó a decir unas pocas palabras en nuestro primer encuentro antes de que le diera un puñetazo.

»Pero Sai no era sólo un idiota, era inapropiado, imprudente e insensible... No era normal.- ¿Realmente estaba tratando de explicar por qué lo quería? -No tardamos mucho en descubrir que su entrenamiento en la Raíz había comenzado cuando aún era un niño y constituyó en una completa supresión de recuerdos, vínculos y emociones tan radical que Sai era incapaz de sentir nada.

»Alguna vez te dije que nuestra capacidad de sentir era lo que nos hacía humanos. Danzo hizo de Sai una máquina que no fallaría en obedecer órdenes, no comprendía las convicciones sociales porque siempre había sido aislado y era incapaz de relacionarse porque carecía completamente de empatía. Sai no sólo no sentía el dolor o la tristeza... tampoco la felicidad ni el amor.

»Danzo debió haber pensado que incluirlo en un equipo después de todos esos años no haría que Sai se modificara, pero lo hizo. Creo que en un principio sólo sintió curiosidad por los sentimientos de amistad que nos unían y las razones que teníamos para seguirte, pero pronto empezó a sentir cosas por su cuenta. Se comprometió con nuestra causa como si fuera suya y nos convertimos en sus primeros vínculos.

»Durante la guerra recuperó sus recuerdos y el resto de las emociones que antes le eran extrañas regresaron a él. Ahora es capaz de sentir un montón de cosas a pesar de que aún no tiene la habilidad social básica requerida, pero realmente se esfuerza en lograrlo. Lo hace para adaptarse, pero también sé que en algún punto también lo hizo para ser un mejor amigo para Naruto y para mí. El Equipo Siete es tan importante para él como lo es para nosotros y para mi es parte de el, así que realmente no podría quererlo menos.-

La mención de Danzo trajo inevitablemente a su mente el recuerdo del odio que había sentido y del cadáver a sus pies. Realmente no quería sentir simpatía por Sai, pero ver el mundo a través de los ojos de Sakura había probado ser una forma certera de ajustar su visión de las cosas. Era la segunda vez en una semana que sentía algo más que indiferencia ante algún miembro del escuadrón a causa de ella.

Aún así, el entendimiento fue oscurecido por algo. De acuerdo a lo que Sakura le había contado, el apego de Sai al Equipo Siete le hacía cuestionarse seriamente por que había interferido en el camino del arma. A pesar de que ella explicara la raíz de su odiosidad y lo que él pudiera pensar al respecto, realmente no creía que el desagrado de Sai hacia él era menos real tanto como sabía que era mutuo.

Con los vínculos que había formado con los miembros del equipo y la reciente adquisición de sentimientos, su animosidad hacia él podría responder a un principio distinto que sólo el haber atestiguado como Naruto y Sakura sufrían por su causa. Si se suponía que había sido colocado para ocupar su lugar y habiendo establecido su sitio seguro en el, puede que de alguna forma intentase anularlo, reemplazarlo realmente. El pensamiento hizo que la corriente de empatía se cortara abruptamente y enfriara.

A pesar de ahora saber quien era, de todas formas no era alguien a quien considerara un compañero y mucho menos un amigo. Ni siquiera Sakura había sido capaz de llegar a hacerlo sin odiarlo primero, y no era difícil imaginar que Naruto y ella lograran vincularse con él considerando que ambos tenían una extraña debilidad por la gente rota.

Gente rota. Habían sustituido una pieza rota con una dañada.

Mientras Sakura alternaba entre la vigilancia del estado de Sai y su herida recordó que ella poseía habilidades de curación prodigiosas y también que la dominaba el impulso de utilizarlas en quien lo necesitara. Se preguntó si Sai también lo había notado y esa era la razón por la cual Sakura había llegado a importarle para empezar.

Fue la primera-también breve y única vez- en el que el don de Sakura le pareció más una sombra que lo que realmente era, una luz.


Una vez que Sai estuvo lo suficientemente bien para despertar y reclinarse en la camilla preguntó qué había sucedido. Había estado ocupada intentando arreglar todo el caos que habían causado y los problemas en que se había metido al forzar la entrada de Akamaru al hospital y mandonear a personas que no debía, así que no había tenido tiempo de preguntar; afortunadamente Kurotsuchi había manejado el asunto y también estaba ahí para escuchar.

-La mujer estaba muy herida.- Relató Kiba. -Akamaru también, ambos iban a morir ahí si la pelea no acababa. Cuando el tipo de la espada la notó enloqueció, pero en lugar de ir auxiliarla sólo atacó más a Sasuke. Fue alrededor de ese tiempo que hirió a Sai, así que ellos tenían dos heridos igual que nosotros.-

-Mi oponente quería matarme.- Añadió Lee. -Pero los pelirrojos se veían inseguros y uno de ellos no se levantaba. Entonces Sasuke invocó a una serpiente que envolvió al tipo grande y pude volver a auxiliar a Kiba.-

-Sasuke llamó a un par de halcones, tomó a Akamaru y a Sai y los mantuvo con vida de vuelta hasta aquí.- Finalizó Kiba, observando al animal que aún descansaba en la camilla.

Cuando miró a Sasuke él ya estaba viéndola y esperó que sus ojos le transmitieran el agradecimiento que sentía, él había tomado la decisión correcta. Sabía que lo había hecho por ellos, no le parecía creíble que él se hubiese permitido interrumpir la pelea y dejar libres a sus enemigos si no hubiese puesto primero las vidas de Sai y Akamaru. Parte de la tensión en Sasuke debía responder al hecho de haber fallado en su objetivo principal.

-Bueno, esto les ha servido de algo,- interrumpió Kurotsuchi, de brazos cruzados junto a la puerta. -Saben con quien están lidiando ahora, o lo sabrán pronto.-

Kurotsuchi traía consigo algunas copias de listas de recompensas aledañas además del Bingo. Después de que cada uno añadiera las descripciones que recordaba de la apariencia y las habilidades de sus enemigos, la nieta del Tsuchikage marcaba páginas del libro que fue pasando a cada una de sus manos.

-El espadachín, su nombre es Kaito Murasaki.- Informó Kurotsuchi. La página estaba detenida en un hombre de cabello castaño con ojos rojos. -Es un renegado de nuestra aldea. Se involucró con el contrabando hace algunos años e incurrió en algunos delitos menores, pero solía ser un ninja élite. No habíamos oído de él en algún tiempo, es un especialista en armas, pero el veneno debe tratarse de una nueva treta.-

-Ohh, miren,- Lee señaló con interés otra de las listas. -El tipo fuerte sin la máscara. Takumi Joutaro.- Leyó.

-Joutaro tiene más renombre, pueden encontrarlo casi en todas las listas. Posee un Kekkei Genkai extraño que lo hace súper fuerte y resistente a los ataques, es una bestia. No tiene afiliación conocida pero si un gran precio de captura.-

-Era de acero. También podía moldear armas con su cuerpo, algo parecido a lo que hacía Kimimaro.-

-Uhm... La mujer...- Divagó ella, mirando su propia copia. El rostro detrás de la máscara era feroz pero armonioso. Tenía el cabello blanco y la piel de un grisáceo enfermizo, aunque no creía que le sucediera algo. Se asombró cuando leyó el apellido. -Namiko Hoshigaki.-

-¿Está relacionada con aquel extraño tipo azul de Akatsuki?- Preguntó Lee.

Kurotsuchi asintió. -Pertenecen al mismo clan, una renegada de Kirigakure. Otro gran precio de captura.-

La ganancia de información en lugar de aliviarla la preocupó más que antes, sobre todo después de la mención de Akatsuki. -Estas personas no tienen otra conexión más allá de ser renegados. ¿Son una organización criminal?-

-Las organizaciones criminales no son comunes, Sakura.- Sasuke intervino por primera vez. -A pesar de habernos seguido el rastro y trazado un plan para atacarnos, a mitad de la pelea hubo un conflicto de intereses entre ellos, el trío quería desistir. No pareció que estuviesen acostumbrados a trabajar juntos y los grupos criminales no funcionan sin cierta disciplina.-

-Ahh, los pelirrojos,- Kiba desplazó las hojas con rapidez mientras ojeaba. -No dice nada de ellos en ningún lugar.-

-Yo tampoco he oído de ellos.- Admitió Kurotsuchi. -Por lo poco que hicieron, tampoco podemos hacernos una idea.-

-Utilizaban técnicas de mediano y largo alcance, pero por alguna razón se mantenían cerca de mí, los unos de los otros. Cuando atacaban, avanzaban juntos.- Explicó Sasuke.

-No creo que no tengan alguna clase de parentesco.- Opinó Sai. -La ira de Kaito respondió al estímulo de ver a Namiko moribunda.-

-Pero al tal Joutaro y a los otros tres no les importó.- Señaló Kiba. -Yo pienso como Sasuke. Se reunieron al azar para poder enfrentar a Sasuke y a Sakura.-

-No,- intervino ella. -Sería incorrecto pensar que fue al azar. De no ser una organización, criminales comunes no estarían dispuestos a repartir el botín entre tantas partes. Probablemente cada una de esas personas fue elegida por una razón, estaban tratando de cubrir flancos con respecto a nuestras habilidades. Aunque, ciertamente sólo se habían preparado para Sasuke y para mí. Aún así, que hayan llegado a acordar cooperar... No me da buena espina.

-A mi no tanto,- dijo Kiba, -no si se tomaron en serio sus habilidades y querían asegurarse de completar el trabajo.-

-Como sea, aún tenemos el asunto en nuestras espaldas. Si es cierta la impresión de Sai, Kaito ahora nos guarda algo de rencor, al igual que Nakami.- Predijo.

Kiba torció la expresión. -Realmente creo que el tal Kaito nos guarda rencor. Si no pudieron obtener ayuda tan rápido como nosotros es probable que la hayamos matado, tenía bastante mal aspecto.-

Sakura sopesó la información. Probablemente sus golpes le habían causado daño severo a uno de sus pulmones, y no tenía idea de lo que Akamaru y Sasuke habían hecho con ella. -Entonces, al menos podemos asegurar que uno de ellos nos seguirá la próxima vez.- Echándole un vistazo comprensivo a Sasuke, añadió. -Si podemos sacar algo bueno de esta situación es que tenemos un perfil del enemigo. La próxima vez que nos encontremos estaremos completos, sea como sea iré con ustedes y así equipararemos su número. Tendremos especial cuidado de los tres de quienes sabemos menos.

»Por ahora, debemos esperar a que Sai y Akamaru se recuperen. Eso también les dará a ellos tiempo de reagruparse y sanar, pero la próxima vez tendremos una estrategia.-

-Y uno de mis equipos,- añadió Kurotsuchi desde su lugar. -Sé que dijeron que podían hacerlo solos y aún lo creo, pero les recuerdo que prometieron que no los darían al final y ahora me encuentro más interesada considerando sus precios. Estaría más tranquila si en medio de la pelea hay personas que aseguren los cadáveres o ayuden si hay prisioneros.-

Aceptó la ayuda antes de que Sasuke tuviese la oportunidad de declinarla. Aún había mucho que desconocían y por ende mucho que le preocupaba, pero ahora se familiarizaba un poco más con el ansia de Sasuke de acabar con todo lo más pronto posible.

Hasta el día en el que consideró que Akamaru y Sai estaban aptos para volver a pelear se mantuvo cerca de ellos la mayor cantidad del tiempo y a pesar de que Sasuke también permanecía en el hospital, mantuvo cierta distancia con ella a consecuencia de su cercanía a Sai. Sus conversaciones más extensas se referían a la estrategia a seguir, aunque algunas veces tenía la impresión de que Sasuke intentaba decirle muchas más cosas con la mirada ilegible.

Cuando se encontraron de nuevo en las puertas de Iwa, parte de ella se encontraba aliviada de esta vez poder ir junto a ellos, pero aún algo tensa al recordar las condiciones en las que Sai y Akamaru habían vuelto. Le dio algo de alivio tener un par de antídotos de veneno de serpiente en el compartimiento de su muslo, además de tener un escuadrón de cuatro ninjas de las Rocas como respaldo de sus respaldos.

Parte de su indagación con respecto a su última excursión concluyó en que Nakami, por su afinidad con el agua y su habilidad con el genjutsu se había adelantado y aguardado para tender una trampa en la laguna y los demás los habían cercado hasta alcanzar ese punto. Sabían que era imposible que utilizaran la misma estrategia, pero no modificaron el rumbo anterior. Prosiguieron por la misma ruta esperando que sirviera como una invitación, aguardando con la expectativa de desconocer si aparecerían antes o después de la frontera, o de si aparecerían en lo absoluto ahora que eran un grupo de diez personas.

Se habían alejado un poco de Iwagakure aunque no habían avanzado por mucho tiempo cuando Akamaru aulló y Sasuke desenvainó su espada. Cruzaron miradas durante un instante antes de que se colocara los guantes y sentir el avance veloz de un enemigo.

Saltó hacia atrás para ser capaz de esquivar el ataque directo y aunque esta vez no hubo niebla, tuvo que esforzarse por ver a través de la nube de polvo que se había levantado a su alrededor mientras escuchaba los quejidos ahogados de los individuos detrás de ella. Cruzó los brazos sobre el rostro para reducir el impacto del siguiente golpe en su dirección, y si no hubiera infundido chakra en sus antebrazos previendo que se trataba de Joutaro, él le habría roto todos los huesos.

Sintió el confort de tener a Lee justo a su lado menos de un segundo después. Por su aproximación en la primera pelea fue bastante obvio que todo el tiempo la intención de Joutaro había sido enfrentarse a su clon y Lee se había voluntariado para formar equipo contra él antes de que alguien más pudiese hacerlo-nadie más lo haría, porque eran el dúo ideal para ese oponente.- Sin embargo, una vez la nube de polvo se disipó la sangre se le heló en las venas.

El número de ninjas de Iwa había sido reducido de forma aplastante, las cuatro figuras desperdigadas en el suelo y a juzgar a simple vista parecía obra de la espada de Kaito. Tuvo unos segundos para temer por Sasuke antes de que Joutaro reclamara su atención.

-Fuera de mi camino.- Joutaro le exigió a Lee en un tono bajo. Le puso los vellos de punta.

Lee lo esquivó con rapidez y ella aprovechó la distracción para invocar una babosa y mandarla hacia los shinobis caídos. Una mirada rápida alrededor mostró a Sai, Kiba y Akamaru en contra de los pelirrojos mientras Sasuke luchaba contra Kaito.

-¡No pienses que me vencerás tan fácil!-

La estrategia de Lee consistía en evadir sus ataques directos en un enfoque ofensivo, pero aunque Joutaro no era tan rápido como Lee, sólo bastó que atinara uno de sus golpes para que el joven volara hacia atrás. Cuando se levantó, Rock goteaba sangre a través del expandex verde y los vendajes. Joutaro había creado púas de acero que sobresalían de los lados de sus antebrazos. Sakura sacó dos kunais, enfrentarlo iba a ser realmente complicado.

-Deja de ser una molestia, niño. Mi asunto es con la chica y ya acabé de jugar contigo la última vez.-

-No llegarás hasta ella si primero no pasas a través de mi,- advirtió Lee. -Y recuerdo haberte dicho antes... ¡Soy la hermosa bestia verde de Konoha!-

Joutaro chasqueó la lengua y el chakra de Lee destelló, la apertura de otra puerta le hizo bastante difícil divisarlo en el aire. Atisbaba con mucha más facilidad los movimientos del más grande, certeros y agresivos, pero mucho más lentos en comparación. Se le hizo fácil unirse al flanco descubierto de Joutaro y alternar con su propio combo de ataques, los kunais en sus manos chillando por el choque del metal cada vez que encontraban las protuberancias del acero. Los puños eran su mejor arma contra ese oponente en particular, pero no iba a penetrar la armadura y hacerle daño verdadero sin lastimarse en el intento, un sacrificio que Rock Lee se afanaba en soportar por ella.

Asestó un puño que sintió mellarlo y laceró su mano en el camino. Joutaro perdió el aliento y antes de que pudiese tomar distancia para flexionarse sobre si mismo Lee también lo alcanzó con dos combos violentos, pero en lugar de otra corriente feroz de contraataque Taijutsu, la espada apareció del brazo de Joutaro con asombrosa rapidez para frenar su ataque y Lee evadió el acero arremolinándose en torno a él gracilmente.

No perdió de vista por un segundo los movimientos del enemigo, pero estos eran ágiles y resultaban engañosos. Sin embargo, notó el breve e innecesario movimiento de la mano libre de Joutaro curvándose sobre el acero de la espada como para acariciarla y también, como si su instinto la hubiese urgido a mirar más allá, a un objeto en el suelo aparentemente insignificante entre la conmoción, bastante parecido al de las ampollas con el antídoto que guardaba en su pierna.

Sacó el frasco de vidrio de su compartimiento y se abalanzó hacia Lee cuando Joutaro hizo lo mismo, intentando estocarlo con vehemencia. La cercanía le mostró que la hoja brillaba con algo más que sangre en ella, y Sakura atacó el suelo bajo sus pies para desestabilizar a Joutaro y en el medio del caos estuvo lo suficientemente cerca para insertar la aguja en el brazo de Lee. Él la miró con algo de sorpresa antes de volver la vista en nuevo reconocimiento hacia la espada.

-Mantente apartada,- pidió Lee, -puedo tomarlo desde ahora.-

El acercamiento de Lee hacia Joutaro era tan certero y abrupto como el viento, pero el hombre atacaba como un animal. La brutalidad de Joutaro se hacía más evidente con el declive gradual de la velocidad de Lee, y ella le frunció el seño a los movimientos descuidados. Lee estaba fallando y justo cuando su cerebro comenzaba a esclarecerlo, él intentó remediarlo con la apertura de otra puerta.

-¡No, Lee!- Se alarmó de inmediato. La sobreestimulación de su cuerpo esparciría el veneno más rápidamente por su sistema. El antídoto no había funcionado.

Lee recobró algo de velocidad y la utilizó al máximo para lograr algo de daño antes de notar que estaba a punto de desplomarse. Creó un clon de inmediato que se precipitó a sacarlo del camino una vez que flaqueó, atajándolo y removiéndolo del peligro antes de reemplazarlo y arremeter directamente en contra del enemigo. Golpear a Joutaro se sentía como golpear una pared que no se desmoronaba, pero tambaleaba. Era una pared especialmente dura, pero no aguantaría demasiados de sus golpes. Su fuerza era superior y Lee lo había dejado visiblemente abollado.

Volteó hacia el clon y Lee por una fracción de segundo cuando Joutaro se alejó de su ataque. No entendía por qué no había funcionado, y la duda debió haber sido legible en su rostro porque se dirigió a ella.

-Kaito supo que había cometido un error cuando el veneno de sus espadas no le hizo nada a tu noviecito. No leyó bien entre las líneas del Bingo y pasó por alto que el Uchiha fue subordinado de Orochimaru, así que esta vez se aseguró de tener algo que no viniera de ninguna serpiente. También nos dio algo a nosotros en caso de necesitarlo.

»Si soy honesto el veneno me parece una treta cobarde, pero ya estaba harto de que la bestia verde o como se llame siguiera jodiéndome. Es un buen oponente, pero no voy a recibir dinero por su cadáver así que no vale el esfuerzo.- La apuntó con la espada envenenada antes de dejarla caer en el suelo. -Es verdad que eres bastante fuerte incluso para mí y dicen que también puedes aguantar bastante daño, la pregunta es ¿Cuánto daño puedes soportar antes de que te mate? ¿Es suficiente para darme una buena pelea?-

Evaluó su postura y entendió que quería prolongarlo, así que necesitaba dejarlo fuera de combate tan pronto como pudiese. Afortunadamente, podía soportar bastante. La pregunta real era, -¿Cuánto puedes soportar tú antes de quebrarte?-

Una risa roñosa fue su única respuesta antes de que se abalanzara sobre ella. Apenas sus puños entraron en contacto con la superficie irregular de su piel su sangre lo salpicó, y un segundo después de que él alcanzara a golpearla la primera liberación del sello se desplegó sobre su frente.

Ser blanco de los golpes de Joutaro no era peor que ser alcanzada por los de Tsunade, pero no estaban demasiado lejos y hacían mucho más daño a causa de los picos de acero que sobresalían de su armadura; la onda de choque de los golpes resonaban en su mandíbula y la hacían castañear los dientes dolorosamente, los cortes escocían antes de que el Byakugō los sellara. Joutaro se esforzaba por atacarla pero también de evadirla, aunque le era difícil hacer ambas cosas. Cuando la armadura empezó a mostrar algunas grietas él la golpeó con fuerza y la envió al suelo, donde le tomó algunos segundos recuperarse. No fue hasta que retomó el ataque que se dio cuenta con preocupación de que el acero se estaba reforzando y aunque las depresiones seguían allí, las grietas ya no eran visibles. La línea sucesoria seguiría alimentando su técnica hasta que lo matara o se agotara su chakra.

Redobló sus esfuerzos y él la correspondió de la misma forma. Gritó para aunar sus fuerzas y la fuerza de ambos ataques retumbaron a su alrededor, el suelo bajo sus pies, los árboles a su alrededor, la carne que se regeneraba y el metal que se reforzaba sufrieron los efectos. Había volado la máscara de Joutaro con uno de sus golpes y la expresión febril de complacido delirio le mostró cuanto estaba disfrutándolo.

Los ataques violentos de hecho se habían prolongado por la resistencia de ambos, pero podía ver que el metal comenzaba a resquebrajarse cada vez que alcanzaba a golpearlo, señal de que su chakra se agotaba. Aquello le dio el empuje para avanzar hacia él con más saña buscando deshabilitarlo, pero cuando él le dio un golpe con un corte especialmente profundo que la dejó sin aliento y le costó un poco más estabilizarse y ponerse en guardia, se dio cuenta de que a pesar de que sus reservas aún existían y sus heridas se curaban estaba físicamente exhausta.

Utilizó el empuje de la adrenalina corriendo en su cuerpo y desestabilizó una vez más el suelo bajo sus pies, aprovechando la distracción para aparecer sobre él tan rápido como fue capaz y le asestó un puño que lo envió a hundirse entre los escombros, la sangre que escapó de la boca de Joutaro le mostró que finalmente había alcanzado a hacerle daño a sus órganos. Cayó sobre él y alcanzó a dar dos golpes más antes de que la armadura se quebrara sobre su piel y finalmente le diera acceso a la piel debajo. Sin embargo, antes de que pudiera asestar otro golpe el acero salió disparado de su cuerpo y le traspasó el abdomen y uno de los brazos, mientras que él le sostuvo la muñeca restante con un agarre inamovible. El dolor la nubló apenas durante un segundo e inmediatamente después quiso liberarse intentando levantarse, pero descubrió que Joutaro había doblado los extremos del metal que traspasaba su espalda para mantenerla en el sitio.

El tipo tosió un poco más de sangre. -Es una buena pelea, pero no voy a morir antes de que tú lo hagas.-

Advirtió por el rabillo del ojo que otra vez sostenía la espada envenenada. Intentó zafarse una vez más desgarrándose la piel en el proceso, pero luego hubo otro movimiento y todo ocurrió tan rápido que no estuvo segura de haberlo capturado todo. El arma se había dirigido hacia su cuello y luego cambió bruscamente de dirección justo cuando notó que otra sombra se cernía sobre ellos; de repente Joutaro había atravesado el hombro de Sasuke con la espada y Sasuke estaba parcialmente sobre él mientras el gran hombre gorgoteaba ahogado por la sangre y finalmente dejó de respirar.

-¡Sasuke!- Gritó. A pesar de que Joutaro había muerto, el acero permanecía erigido desde su cuerpo y no fue menos doloroso zafarse, pero lo hizo con rapidez una vez notó que Sasuke permanecía boca abajo. Observó la herida y lo giró de espaldas de inmediato. Vio con sorpresa como el kunai resbaló expulsado de su boca. Comenzando a curarlo notó un extraño patrón de marcas negras en su brazo. -Sasuke, ¿Qué pasó?-

-Los trillizos.- ¿Trillizos? Miró más allá hasta donde Sai, Kiba y Akamaru aprehendían al último de los pelirrojos con una de las serpientes de tinta. -La razón por la que se movían juntos para atacar es porque manejan un tipo de Fuinjutsu. No creí que fuese posible que funcionara individualmente, pero cometí un error y logró sellarme el brazo. No puedo utilizarlo.- Por eso se había precipitado de esa forma y no se había levantado.

Después de algunos minutos de curación Kiba se les acercó, llevaba a Lee en los brazos. Aquello le recordó que desconocían la procedencia del veneno y tampoco sabía cuanto tiempo tenían. Cuando los párpados de Sasuke comenzaron a cerrarse tuvo algo de miedo antes de que la adrenalina se apoderara de ella de nuevo.

-¡Sai!- Al menos aún tenía a alguien que pudiese sacarlos volando de allí.


Su cabeza había estado inclinada hacia un lado, así que al despertar lo primero que enfocó fue la vasija con la solitaria flor blanca sobresaliendo del extremo. Reconoció que la convivencia con ella lo había afectado de un modo que no había previsto cuando se encontró preguntándose que significado tendría.

Había esperado encontrarla sentada junto a él al girar el rostro, pero terminó frunciéndole el seño a la sonrisa fastidiosa de Sai que lo recibió en su lugar.

-Bien, ya despertaste.- Señaló Sai, su rostro descansando de nuevo en una expresión plana. -El antídoto funcionó bien. Sakura estaba enloqueciendo con respecto a la procedencia del veneno y probaron algunos antídotos hasta que el último funcionó. Supongo que sí era de araña.-

-¿Dónde está ella?- Demandó saber, esta vez el tono de disgusto acompañaba la queja silenciosa de su rostro.

Sai lo observó con atención durante unos segundos antes de responder. -Debes odiarme.-

Aquello lo desconcertó, así que cerró los ojos para serenarse. Una parte de él estuvo tentada a permanecer callada y dejar que pensara lo que quisiera, pero en lugar de eso terminó liberando el aire por su nariz. -No tengo razones para odiarte.- Le dijo con sinceridad, mirando hacia el techo. Aunque sí tenía varias razones para encontrarlo desagradable.

-Yo creo que si,- Sai estuvo en desacuerdo con él, así que estuvo obligado a mirarlo de nuevo. -Ocupé tu lugar en el Equipo Siete,- comenzó a enumerar con tranquilidad, -te insulté, los traicioné secretamente y los habría dejado morir en el intento.- Él había hecho lo mismo, pero la molestia se instaló en él sin que pudiera evitarlo. -Traté de asesinarte y después capturarte. Luego me hice amigo de tus mejores amigos y comencé a encontrarte desagradable por mi cuenta. Intenté convencer a Naruto y a Sakura de que no valías la pena y cuando no pude convencerlos,

»le dije a Sakura que Naruto la amaba.- Sai pausó durante un segundo y la llama se apagó bruscamente hasta congelarse en algo muy frío. -Me aseguré de hacerla sentir lo suficientemente culpable con el fin de que cambiara sus sentimientos hacia ti por el bien de Naruto, así que por eso nos drogó para ir a buscarte, en aquella ocasión donde intentó asesinarte. Siempre supe que lo intentaría.- Pasaron unos momentos hasta que añadiera, como para evitar que se le pasara por alto. -Tampoco me agradas ahora.-

Nunca traía hasta su mente los momentos en los que le había hecho daño a los que amaba. La muerte de Itachi y sus batallas contra Naruto eran secuencias borrosas debido a eso, pero recordaba con demasiada claridad como en esa ocasión había sido lento para captar la presencia de Sakura y esto había terminado amenazándolo. Si ponía atención, podía sentir las estructuras del cuello de Sakura cerrándose bajo su agarre, y también lo mucho que había querido matarla entonces. Si había llegado a sentir alguna emoción concreta entonces, tal vez había sido algo parecido a la traición. El recuerdo hizo que le hirviera la sangre. ¿Eso había sido obra suya?

Su puño se cerró con fuerza y descubrió con algo de satisfacción que habían retirado el sello de su brazo. Antes de que pudiese pensarlo dos veces, sus reflejos aún fueron lo suficientemente rápidos para ser capaz de golpearlo en la cara. Sai terminó en el suelo junto a la silla y no hizo ademán de levantarse o responder, en su lugar, tocaba dubitativo la piel que luego se amorataría y lo miraba como si hubiese encontrado algo que estaba buscando. Él aún disfrutaba de lo satisfactorio que había resultado y no intentó suprimir la expresión de su rostro.

-Si yo hubiese matado a Sakura, ¿Siquiera hubieses sido capaz de sentir lástima entonces?- Le espetó.

-No entendía muy bien los sentimientos,- respondió Sai con naturalidad, -no había sido capaz de... desarrollarlos. Pero supongo que lo hubiese hecho, después llegué a darme cuenta de que mi intervención había sido incorrecta. Cometí un error en intentar comprender las emociones de Sakura y Naruto, entre ellos y hacia ti. Era incomprensible saber por qué les importabas tanto, al menos hasta comprender que a ti también te importan.- Miró en dirección al puño sobre la sábana.

»Tampoco entiendo el remordimiento.- Confesó descaradamente. No le sorprendió que careciera de los instintos más básicos de la vergüenza. -Así que me cuesta intentar comprenderte. Pero lo que se siente estar ligado a ellos, así que probablemente de saberlo no me arrepentiría de haber hecho todo lo que hice para protegerlos.- El rostro de Sai se volvió serio. -No le debo lealtad a Konoha, Sasuke. Mi lealtad está con Naruto y Sakura.-

Aquella confesión lo sosegó, e hizo que la rabia que se agitaba en su interior muriera, haciendo que mirara al muchacho frente a él con algo menos de desagrado e indiferencia. En sus ojos vio la verdad y reconoció que bien podía entender a alguien para quien Sakura y Naruto significaba lo mismo que para él. Aún así, era precisamente eso lo que lo mantenía receloso. ¿Realmente qué pretendía?

-Sakura te ama.- Señaló después de unos momentos y le sostuvo la mirada. -Tampoco he sido nunca he sido capaz de entenderlo, pero así ha sido siempre. Cuando la conocí me pareció que me aceptó un poco más fácilmente que Naruto, pero sólo porque entre nosotros hay cierta resemblanza física.- Ante esto, frunció el entrecejo sin poder evitarlo. Estuvo a punto de escupir que aquello no era cierto, pero por alguna razón se quedó callado. ¿Pretendía señalarle que Sakura lo habría reemplazado? -Pero no duró mucho tiempo, no quería que nadie ensuciara tu memoria ni ocupara tu lugar.

»No es como el romance que se escribe en los libros, y tú eres más difícil de leer que la mayoría. Pero confiaré en ti como Sakura y Naruto lo hacen, porque eres parte de sus vidas y parte del equipo.-

Sai lo miró con intensidad, y él terminó por asentir. Le pareció que con la capacidad de cinismo que podía alcanzar era improbable que hubiera algo que pretendiera que no hubiera dicho ya, realmente se proponía a mantenerse en el equipo, pero no le parecía que quisiera otra cosa que su propio lugar. Sai había resultado otro cambio inesperado, pero se había tornado parte de algo de lo que no podía tomar distancia; sólo que ahora la idea de estar relacionado a él le parecía un poco más tolerable.

-Además, tú debes quererla también al menos un poco.- Opinó Sai con indiferente descaro. Genial, ahora iba a recibir las opiniones de otro miembro del equipo al respecto, y justamente tenía que ser el que estaba emocionalmente discapacitado el que creía que tenía potestad para hacerlo. -Leí en un libro que los sentimientos se desarrollan a partir de la convivencia y también que percibimos de forma diferente la apariencia de las personas cuando las queremos. Así que aunque Sakura ahora sea fea, con el tiempo la encontrarás más atractiva.-

Su rostro se arrugó en un gesto confuso. -¿Qué?- Hasta hace poco había pensado que Sai tenía alguna clase de fijación con Sakura, pero ahora realmente pensó que sus palabras estuvieron fuera de lugar. Nunca había pensado en que esa sería una palabra que pudiese usar para describir a Sakura y ahora que lo había hecho tenía mucho menos sentido.

Sai lo miró con aire despreocupado. -Me pasó a mí. Creo que su aspecto ha mejorado con el tiempo.-

Pestañeó un par de veces antes de asegurarse de que realmente lo creía. No estuvo seguro de cómo le había sentado tener eso en cuenta, pero ciertamente resultó un contraste a tener otro ingenuo enamorado de Sakura, lo comprendiera o no. Sai se levantó de su asiento poco después, alegando que iría a informarle a Sakura que ya había despertado.

-Tú también me desagradas,- se aseguró de lo que escuchara antes de retirarse. -Pero también confiaré en ti.- Por Sakura y Naruto.

Le pareció que dormitó un poco antes de sentir que alguien se movía con sigilo en la habitación y cuando abrió los ojos de nuevo, esta vez vio a quien esperaba. Sin embargo, había algo de conflicto en el rostro de Sakura, con el entrecejo hecho un nudo y la mirada fija e intensa.

-¿Cómo te sientes?- Preguntó ella, a pesar de que intuía que no era eso lo que la perturbaba.

-Estoy bien.- Respondió. -¿Por qué Sai estaba aquí cuando desperté?- La pregunta no había sido un reclamo, después de todo no había terminado siendo completamente desagradable, pero si lo suficiente como para preguntar.

-Se ofreció,- dijo Sakura con algo parecido a la resignación, -a vigilarte mientras revisaba a Lee. Él también fue atacado con el mismo veneno y permaneció en su organismo durante más tiempo que el tuyo, pero estará bien.-

-El sello,- recordó mirando su brazo. -¿Cómo lo removieron?-

-Los trajimos con nosotros. Una vez aquí lo obligamos a que lo retiraran bajo mi supervisión y la amenaza del escuadrón élite de Kurotsuchi. No estaba nada feliz cuando escuchó que su escuadrón estándar estuvo inconsciente durante casi toda la pelea.- Relató. -Una vez que los trajimos aquí obtuvimos bastante información: sus nombres son Meiji, Taishō e Hirohito y son mercenarios del país del Fuego. Su técnica es un jutsu de sellado triple donde inhabilitan completamente el cuerpo del oponente, probablemente están relacionados de alguna forma con Uzushiogakure.

»Fueron cooperativos cuando vieron que los demás estaban muertos y ellos iban directo a prisión. Kaito ya venía en compañía de Joutaro y Nakami cuando les ofrecieron unirse temporalmente para cazarnos. Les aseguraron que no podía haber fallas en su plan, nos sobrepasaban en número y el Fuinjutsu de los trillizos era lo que necesitaban para atraparte. Joutaro les aseguró que no tendrían que preocuparse por mí. Iban a repartirse las ganancias entre los seis, o así lo dijeron.

»Cuando tuvieron conocimiento de que no viajábamos solos los calmaron haciéndoles creer que aún tenían la ventaja, pero durante la batalla pensaron que no podían derrotarte. Luego sometiste a Hirohito con el Tsukuyomi y Meiji y Taishō no querían continuar. Pero entonces matamos a Nakami,- Sakura mostró algo parecido al remordimiento y apartó la mirada. -Estaba de alguna forma involucrada con Kaito, así que Joutaro y él los obligaron a seguir con el plan ofreciéndoles la parte de Nakami del botín y también usando la intimidación. Joutaro era un asesino especialmente conocido por su crueldad y sed de pelea.- Pausó otro segundo. -Deben de estar diciendo el resto en interrogaciones.-

Aceptó la información que le había proveído, de alguna forma lamentando el haber matado a Kaito y a Joutaro. De ese modo, podría haber averiguado si el ninja de Kirigakure se había acercado directamente a él o si había intermediarios en la persecución.

-Sasuke,- llamó Sakura sacándolo de sus cavilaciones, el conflicto de nuevo en sus ojos y la voz severa. -¿Por qué hiciste eso? Sabes bien que lo habría matado. Esa herida era para mi y yo la habría soportado mejor.- Ella estaba molesta. No era exactamente como esperó que reaccionara. -Fue peligroso e imprudente.-

En lugar de mostrar su desconcierto, elevó la mirada hacia el techo. Kaito había sido un duro oponente, era tan ágil como él, tenía sus propios trucos bajo la manga y siempre lo mantuvo en peligro constante debido a que sabía aprovechar los momentos en los que la batalla de Sakura contra Joutaro lo distraía.

-Yo la mataré si Joutaro no lo hace,- amenazó Kaito. -Me aseguraré de que lo veas, como yo vi morir a Nakami. Tu mujer por la mía.-

No alcanzó a cumplir su amenaza y tampoco vivió demasiado después de eso. Era ágil y tenía un propósito, pero no uno más fuerte que el de él. Por más formidable que fuese su enemigo, la pelea y su vida le estorbó una vez comprobó que Sakura estaba sola contra Joutaro. Kaito agonizaba bajo su ataque cuando uno de los pelirrojos fue contra él y selló su brazo, presumiblemente para evitarlo. Kaito ya estaba fuera de la ayuda de nadie y el otro tuvo que alejarse lo suficiente como para evitar quemarse con su jutsu. No miró atrás al dirigirse al terreno destrozado que era el campo de pelea de Sakura.

Comprobó a Lee y desde su lugar miró el sello desplazado en la frente de Sakura y el calibre de sus heridas. La turbación se apoderó de él al simultáneamente recordar lo que Kakashi le había dicho en el país del Rayo.

«...Cada vez que lo utiliza, su tiempo de vida se acorta.»

Estuvo en la garganta de Joutaro sosteniendo el arma con los dientes por instinto. Pensó responder lo sensato, que el veneno la habría afectado y el equipo la necesitaba, pero en ese entonces desconocía que el veneno era distinto al anterior y verdaderamente no le había preocupado. Sakura había estado atrapada y herida, y aún sabiendo que las heridas no eran nada para su técnica y que su oponente tenía las de perder, no encontraba como explicar que le había parecido más tolerable interponerse en el ataque que verla recibirlo. Pero lo hizo de todos modos.

-Era mejor para mí recibir la herida.- Respondió al fin. Desvió la mirada del techo hacia ella para descubrir un suave sonrojo en las mejillas de Sakura, las gemas duras se habían derretido en un suave verde. -¿Cómo llegamos aquí?- Le preguntó para desviar su atención, por alguna razón incapaz de sostenerle la mirada.

-Sai dibujó algunos pájaros, llegamos bastante pronto.-

Suspiró en silencio. Al menos podían tener un transporte igual de rápido si él no estaba, aunque de hecho ahora Sai si había sido su sustituto. El Equipo Siete realmente debía importarle si llegaba a preocuparse por un idiota como Sai, o aún peor, de haber sido aún más idiota que Sai como para preocuparse de que Sakura o Naruto lo encontraran un reemplazo adecuado.

-Creo que él quiere ser tu amigo.- Añadió Sakura casi con timidez.

-¿Es eso lo que pretendía hacer?- Frunció el entrecejo, y la respuesta de Sakura fue una carcajada franca y musical. El sonido lo esparció de calidez.

-Le pregunté exactamente lo mismo,- se explicó sonriendo aún. -Tiene métodos extraños, pero efectivos.- Sakura añadió. -Realmente creo que su lugar es junto a nosotros.- Él asintió, resignado. Procesar los cambios seguía siendo incómodo, pero menos molesto en el sentido de la adaptación.

Recordó la forma en lo que parecía hacía años atrás, Sakura le había hablado del Equipo Siete de una forma en la que le pareció que ya no pertenecía a el durante la primera noche que habían pasado juntos al inicio del viaje en la frontera del país del Viento. Sentirse incluido ahora, por extraño que resultaba, le parecía la única forma correcta.

-Me hablaste una vez de un sexto miembro del equipo.- Le recordó mientras hacía lo mismo. Un nombre olvidado pero que aún hacía algo de ruido.

-Yamato-taichō.- Señaló ella, entusiasta. -Es un capitán ANBU que fue asignado al mismo tiempo que Sai para suplir a Kakashi-sensei después de que él empezara a sufrir los efectos del Mangekyō. Realmente es un buen tipo y tiene una habilidad asombrosa. Es el subalterno de Kakashi-sensei así que también era muy divertido verlos interactuar, porque Yamato-taichō es muy amable y a menudo Kakashi-sensei se aprovechaba de él como lo hace con nosotros.

»Aún así, Yamato-taichō es el tipo más aterrador que conozco. Él hace esta cosa con los ojos.- Sakura intentó imitar lo que suponía era la expresión del capitán. -Probablemente es a quien Naruto más le teme, pero sé que lo aprecia mucho. Creo que es mi miembro favorito del equipo la mayoría de las veces.- Ella se extendió a dar todos esos detalles, los ojos iluminándosele de la forma en lo que lo hacían cuando hablaba de cosas que amaba.

-Así que alguien también usurpó a Kakashi.- Expresó el pensamiento apenas lo concibió de forma involuntaria. Eso se sintió mejor.

Sakura se detuvo en medio de una expresión divertida y preocupada. -¿Usurpar?- Fue entonces cuando se percató de que realmente lo había dicho. -Creo que a Kakashi-sensei no le gustaría escuchar eso.- Rió de forma casual, luego se inclinó ligeramente hasta tocarle el brazo, añadiendo con algo más de seriedad y una dulzura que no supo interpretar. -El lugar de cada uno sigue intacto a través de los años. Sólo se nos han añadido más.-

Pasaron algunos segundos en los que absorbió la calidez de Sakura hasta que masculló un monosílabo, desviando la mirada hacia el otro lado de la habitación. -Así que ahora somos tantos.- Respondió con naturalidad y Sakura le dio un apretón que hizo que volviera la mirada hacia ella.

Sakura parecía complacida y de alguna forma feliz como no la había visto hasta ahora. No lo comprendió, así que sólo lo aceptó cuando ella lo reafirmó. -Así es.-

Fueron pocas las palabras que la siguieron hasta la puerta, pero ya había callado una vez que se detuvo en el umbral antes de salir. Sakura volteó antes de irse y sólo entonces comprendió lo que había estado esperando. No sólo era la sonrisa de lo que iba todo aquello, si no más bien la completa expresión de su rostro y la forma en la que sus ojos lo miraron, pero la reconoció.

Se recostó en la cama y lidió con el sobrecogimiento que le había causado, sintiéndolo pesado desde el centro de su cuerpo, martillándole el corazón y ahogándolo con dedos invisibles.

«Tiene la sonrisa más bonita de todas, ¿No lo crees? Cuida de ella.» Naruto le había dicho la última vez y entendió que probablemente se trataba de esto, tal vez era la razón por la que el rubio había llegado a defenderla con los puños, el motivo por el que Lee había tomado como deber de vida protegerla.

«¿No sería grandioso convertirse en el hombre que merezca su afecto?»

Nunca había sido un héroe y tampoco había intentado serlo nunca, aunque recordó haberlo querido en algún momento hacía incontables años atrás, por una razón parecida. Le había dicho a Lee que Sakura no necesitaba que la protegieran, pero algo superior a él lo obligaba a hacerlo. Quería.

No sé que está pasando conmigo, pensó, intentando recobrar la tranquilidad, buscándola en algún lugar de las líneas del techo.


Al despertar en el hospital de Iwagakure tuvo tiempo para lucir avergonzado, habiendo despertado para ver su rostro. Sakura estaba visiblemente aliviada de que lo hubiese hecho y él tartamudeó algunas cuantas disculpas antes de que pudiese expresar su arrepentimiento de forma ferviente. Sakura lo había instado a recostarse de nuevo y él se había dejado guiar, aún embotado por la medicación y su propia cercanía. Luego le había explicado que había podido manejar el asunto por si sola y le agradeció por haberlo agotado lo suficiente como para que pudiese hacerse cargo después de darle un breve resumen de la pelea.

Una vez se fue, notó el iris blanco junto a su cama. Reconoció su significado, «esperanza» desde que él mismo se la había dado antes en alguna oportunidad. Se propuso redoblar la cuenta de su entrenamiento físico cuando Sakura lo considerara conveniente, así como conseguir más flores frescas para ella.

Pasó un par de días en el hospital y Sakura aconsejó que esperaran al menos otro completo para iniciar el viaje, todo en consideración a él. Aunque lo avergonzaba ser la razón del retraso, lo soportaba porque le permitía permanecer algo de tiempo más cerca de ella por quien sabe cuánto tiempo. Llevaba las campanillas chinas de color azul en el puño de camino al hospital, pero antes de que pudiese hacerse dentro notó la figura de Sasuke en la entrada y se detuvo abruptamente.

Había descubierto recientemente que Sasuke había resultado herido en la pelea y también bajo cuales circunstancias. Mientras permanecía inconsciente, él había defendido a Sakura y sido el verdadero asesino de Joutaro. La noticia le resultó amarga, aunque Sakura hubiese en un principio intentado endulzarlo para él. La vergüenza se convirtió en una especie de pena y esta, por supuesto, terminó convirtiéndose en más determinación. La próxima vez, se dijo, seré mejor. Conseguiré protegerla.

A pesar de sus propios ánimos, se paró con algo de rigidez frente a Sasuke. Habían pasado muchos años desde que lo había considerado un oponente digno, mucho antes de que le causara tanto sufrimiento a Sakura. Pero ahora que había presenciado-inconscientemente-como había acudido en su ayuda y con la impresión de que lo haría en adelante, el brazo que no sostenía las flores se puso en posición de pelea, con la palma arriba y el resto de su cuerpo en guardia. No reconocería como rival a nadie que pudiese hacer menos por ella, le había dicho, y ahora cumplía con su promesa.

Sasuke lo observó con una mirada inteligente durante algunos segundos antes de que alcanzara a retarlo a luchar de nuevo, como lo habían hecho hacía años. Él impidió que lo hiciera, diciendo con una voz serena, seria y solemne. -La protegeré con mi vida.-

Aquello lo sobresaltó, física e internamente. Le tomó un segundo sobreponerse y asentir con energía, mirando las campanillas en su mano. No sabía por cuanto tiempo Sakura estaría fuera de Konoha, pero mientras lo estuviese, Sasuke sería el único capaz de cumplir la promesa. Por más que lo intentara, no podía estar donde Sakura lo necesitara si estaba lejos.

-Cuando estuve en el hospital de Konoha durante las semanas antes de mi operación luego del examen chunin,- le relató, -Sakura-san siempre estaba allí, cuidando de ti o de Naruto, pero a pesar de eso siempre encontraba un momento para pasar por mi habitación. En ese momento era bastante miserable,- habló de ello como si no lo fuese, pero recordó con claridad el sentimiento negro y espeso. -Los médicos me aseguraban que nunca volvería a ser un ninja y mi única oportunidad podía dejarme lisiado de por vida.

»Todos me decían lo que creían que yo debía o no hacer. ¡Era desesperante! Y todo el tiempo estaba confinado a las paredes o áreas del hospital.- Pausó durante un momento, rememorando. -Y aunque tú ya no estabas en la aldea y Naruto ya no estuvo en el hospital, o al menos no con frecuencia,- se corrigió, -Sakura-san seguía pasando a menudo y cuando no, aún seguía encontrando frescas las flores que me dejaba en cada visita.- Probablemente eso tenía que ver más con lo mucho que cuidaba las flores que con la frecuencia en la que ella las dejaba, pero incluso aunque hubiera apreciado las que morían, no recordaba haber visto ninguna permanecer en la vasija el tiempo suficiente como para marchitarse.

»Ella nunca me dio una opinión acerca de lo que opinaba que debía hacer.- No aunque había tenido la oportunidad, a pesar de que reconocía que entonces aún se veía muy atribulada por el asunto de la huída de Sasuke. -Pero siempre que veía las flores me daban esperanza. Sakura-san me dio esperanza.- Ahora que lo recordaba, las flores en ese entonces habían sido blancas y probablemente irises. -La esperanza hizo que Tsunade-sama me operara y que ahora siga siendo capaz de ser un ninja. Nunca quise tanto protegerla como cuando supe que sería capaz de hacerlo de nuevo, principalmente porque podía, pero sobre todo porque el mundo necesita esperanza.-

Sasuke parecía escucharlo con atención, mirándolo con aquellos inquietantes ojos desiguales. En apariencia era muy diferente al chico que había conocido, pero en su único ojo negro brillaba una intensidad que había visto alguna vez en Sasuke. Aún así, permanecía callado y no lo retaba con palabras como entonces, casi como si supiera que no había finalizado.

Suspiró, cerrando los ojos. -Nunca he sido capaz de protegerla como es debido.- Le admitió, y eso se sintió como la primera derrota que había experimentado ante Sasuke. -Pero supongo que ahora tú podrás hacerlo.- Eso, al menos, hasta que Sakura regresara a casa y otra oportunidad estuviese en sus manos. La próxima vez, se repitió.

Él continuó callado durante unos momentos más hasta que habló con lentitud, como si intentara sortear las palabras (o sacarlas de su boca). -Eres importante para Sakura. Te ve como una especie de héroe.- El calor se esparció en sus mejillas en respuesta a la alegre respuesta del latir de su corazón. Si a Sasuke le costaba tanto admitirlo, entonces debía ser cierto. -Ante sus ojos, nunca has fallado.-

Su cuerpo se irguió orgulloso de nuevo, colocando las flores contra su pecho. -¡Bueno, Sakura-san es bastante generosa! ¡No defraudaré su confianza, la próxima vez que nos veamos, seré mucho más fuerte!-

Ante esto, Sasuke asintió con formalidad, como si para él también fuese una promesa. Se despidió de él con un ademán colorido sabiendo que ya no debería preocuparse tanto por Sakura; sopesando mientras apresuraba su camino por los pasillos del hospital en la posibilidad de que alguna vez pudiese ganarle de nuevo a Sasuke.

Por generosa que fuese Sakura y aún con la cantidad de estima que le tuviese, a su parecer, faltaba más para llegar a merecerla. Sakura era la más hermosa de todas las flores y quizás no alcanzara nunca a permanecer a su lado, pero mirando los Platycodon azules pensó en que tal vez en algún lugar, habría una flor que realmente lo necesitara. Una que no tuviera a nadie más que cuidase de ella.

-¡Lee!- Escuchó el llamado entre los transeúntes antes de divisarla acercarse a él por el pasillo, donde se había detenido a observar las flores entre pensamientos. Reanudó el movimiento de inmediato hasta encontrarse frente a ella.

-¡Para ti, Sakura-san!- Le entregó el ramo, y después de una mirada apreciativa y una caricia a los pétalos, ella le regaló aquella sonrisa de ojos resplandecientes. Su rostro no había cambiado demasiado con los años; no había cambiado la esencia de lo que sentía y dudó que cambiara aunque pasaran muchos años más. Para él, la esperanza tenía muchos rostros. El orgulloso de su maestro Gai, el de confianza de Neji y el animado de Ten-ten; pero el de la sonrisa de Sakura aún le pareció el más lindo de todos.

Seguía pensando que había hecho la elección correcta. Hasta que tuviera la oportunidad de darle flores otra vez, le agradaba que las últimas demostraran «amor incondicional».


Se sintió algo triste una vez todo estuvo listo para que partieran. Akamaru frotó el hocico en la palma de su mano mientras repartía entre el escuadrón algunas de las armas de Sora-ku que había sellado en pergaminos para entregárselos. Dejó a Sai para el final, habiéndole conseguido algo de tinta de repuesto y con la intención de colocarlas en su mochila sin que se enterase, pero cuando todos salieron de la habitación Sai aún no tenía ni siquiera la intención de moverse, así que no tuvo más remedio que agarrar su bolso a plena vista frente a él y meter los regalos, sacudiéndolo con algo de brusquedad para mezclarlo todo.

El libro de dibujos de Sai rodó fuera con un plaf y se abrió en las páginas en las que presumiblemente él había estado trabajando recientemente, apenas un boceto de líneas y sombreados no finalizados que abarcaba dos páginas, pero al acercarse a recogerlo se dio cuenta de que la imagen era bastante clara. Mostraba a Rock Lee con una expresión decidida en posición de pelea frente al perfil aristocrático de Sasuke, con un aire resoluto. Era extraño imaginar la razón por la cual Sai los dibujaría, hasta que leyó el título de la foto.

Amor.

La vena en su sien se hinchó al palpitar y el cuello le crujió cuado giró la cabeza lenta y rígidamente para encarar a Sai, una expresión asesina en el rostro.

-¡YA TE ACLARÉ QUE A SASUKE NO LE GUSTAN LOS HOMBRES!-

-Ummm…- Sai musitó, ajeno a su imitación de la cara de intimidación de Yamato. -Sólo pensé que había mucha tensión entre ellos. Como esa que describen los libros que hay antes de que dos personas se besen.-

La cabeza casi le rueda del cuello, con los hombros bajos en ademán derrotado. Kakashi debería escribir un libro acerca de como ver a través de la decepción para que pudiese dárselo a Sai y sólo entonces le daría un regalo que realmente valiese la pena.

-Él te encuentra atractiva,- comentó Sai casualmente. Cuando lució confundida, especificó. -Sasuke.-

-¿Q-qué?- Apenas pudo pronunciar, incrédula.

-Bueno, pareció no comprender que yo no lo hiciera.- Tuvo algunos buenos momentos para enrojecer hasta la raíz del cabello por esto, antes de caer en cuenta de que Sai había vuelto a cuestionar su apariencia. -¡Idiota! ¡Ya habíamos hablado de esto, e incluso aquella vez le dijiste a Ino-puerca que era hermosa!-

-Eso es porque también la encontraba fea y ya había aprendido de ti que no era lo que la gente preferiría escuchar.- Señaló él con naturalidad. -Pero no te preocupes, con el tiempo he llegado a considerarte bonita, lo que leí...-

Sintió que era suficiente y también el momento justo para interrumpir lo que sea que iba a decir. Le bastaba quedarse con eso.

-No sé que hablaste con Sasuke,- retomó el tema, -pero parece que ahora confía un poco en ti.- De hecho, estaba muy feliz por ello.

Sai asintió. -Porque ahora también confío en él. Después de todo, es evidente que los quiere a ambos.- Dijo resoluto, y después añadió. -Creo que los entiendo un poco más ahora, a Sasuke y a ti. La felicidad es extraña, realmente creo que no podemos alejarnos de ella. Ni siquiera Sasuke.-

Le dio una pequeña sonrisa complacida. Tal vez aún le faltaba un poco, pero Sai tenía la oportunidad de estar lleno y completo otra vez. Los dibujos ahora tenían título, después de todo.

Antes de cerrar el libro se abrió otra página donde apareció el sentimiento que Sai justo había nombrado como título de otro dibujo. Felicidad retrataba otra imagen familiar, la fachada de la tienda de flores de los Yamanaka.


-Así que,- Kiba alargó la frase en la última sílaba cuando ya habían recorrido un trecho de camino, mucho más allá del lugar donde los habían atacado en la primera pelea. -Cuando nos pregunten en Konoha si Sasuke y Sakura están juntos, totalmente vamos a decir que sí, ¿No es así?-

-¡Eso sería mentir!- Insistió Lee con vehemencia. -Sakura-san todavía está a tiempo de retractarse...- Kiba lo desestimó con un movimiento de la mano.

-Creo que sí.- Sakura y Sasuke estaban juntos después de todo. Ya habían pasado en la compañía del otro demasiado tiempo, así que suponía que sólo restaba el punto de quiebre. Al leer el libro no le había quedado muy claro qué o quién se tenía que romper, pero era lo que ocurría cuando las cosas escalaban con lentitud, pero no se detenían. -De todas formas, no creo que Ino se sentirá satisfecha a menos que lo diga.-


El hospital había drenado todas sus fuerzas ese día. En los días ajetreados como ese en Konoha era su costumbre encerrarse al menos durante cinco minutos a mitad del turno; donde se ocupaba de respirar lentamente, hidratarse y masajear su cuello.

Se había escabullido hasta el consultorio de Iwa y apenas estuvo dentro se sintió más reconfortada. Cinco minutos bastaban, después estaría lista para regresar. La rutina del hospital le había parecido adictiva y no era muy distinto al estar en otro país. De hecho, tenía algo de desconsuelo ahora que sentía que los días estaban por agotarse. Ya no quedaban pergaminos y aunque había labrado caminos que podía transitar de vuelta, había muchos otros que desconocía; puede que estuviese algo nerviosa, pero ya no tenía miedo. Hacía meses era básicamente todo lo que tenía así que era un gran avance, sobre todo porque había sido Sasuke quien había terminado deshaciéndose de él.

Una vez pasaran más allá de las puertas de la aldea, tendría tiempo para ocuparse de los asuntos inconclusos. Pero ahora... El pensamiento no terminó de formularse y el objeto desconocido le llamó la atención antes de que cerrara los ojos y empezara a masajear alrededor de C7. Se acercó con curiosidad hacia uno de los muebles de la habitación y levantó la ramita floreada con una mueca de reconocimiento.

Rock Lee había partido hacía días con el resto de la hueste de Konoha y las campanillas chinas no se habían marchitado hasta el día anterior. No había tenido tiempo-ni el pensamiento- de reemplazarlas después de haberlas descartado. Las pequeñas campanillas blancas que hacían al lirio del valle varias florecillas en una solitaria y delgada ramita no podían contarse como un reemplazo y tampoco había sido colocada en agua para preservarla. Parecía más el agradable descuido de alguien que cualquier otra cosa, y no habría pensado demasiado en el gesto si hacía poco-meses, en realidad-no hubiese utilizado la misma flor para enviar un mensaje.

No pensó que Sasuke entendería su mensaje entonces, sólo pretendía que el lirio del valle lo instara a esperarla. Si pensaba en ello, probablemente aún no lo sabía. El lirio del valle en algunas traducciones representaba los vínculos sentimentales, pero sabía de otra mucho más literal y exacta, era esa la que acudía a su mente siempre que veía uno de ellos. Era «La llegada de la felicidad».

En esa ocasión, le pareció más un augurio que un mensaje.


¡!

No sé si es lo que pidieron, pero lo obtuvieron.

Si Fanfiction me permitiese encasillar este fic en alguna otra categoría, probablemente habría colocado aventura. Este no es precisamente un simple romance, mi ambiciosa mentecita siempre se ha empeñado en pintar la mayoría de los espacios vacíos. Aún así, no me considero particularmente buena para las escenas de acción o las peleas y me cuesta muchísimo escribirlas, así que me alegra terminar con este tipo de relatos por un tiempo. A quienes extrañaban la acción, espero que les haya gustado.

Con respecto al capítulo anterior, tantas respuestas positivas me dieron lo que necesitaba para terminar con este. Leí una y otra vez sus reviews que equiparaban a mis largas notas de autora y todos me hicieron muy feliz. Ahora, a quienes les sorprendió un poco que apareciera Morio sobre todo con un hijo, me explico: es la misma razón por la cual le di un pequeño espacio a Lee en este capítulo para mirar más allá de su enamoramiento de la infancia: me gusta la idea de que el amor se preserva, pero también darle un poco de motivos de felicidad a quien la trama me lo permita.

Acerca de este, y como en cada cap hemos estado resaltando digamos una "temática" ya sea en el avance o en el espectro de las nuevas emociones, ya tocamos los celos en el anterior, quise que este tratara un poco más de la envidia y de cierto sentido de pertenencia, también quería un Sasuke que se conectara un poco más a Konoha no sólo con Naruto y Sakura, y una Sakura que finalmente confiara ciegamente en Sasuke porque puede y porque ya ni siquiera en su subconsciente tiene algo de villano y mucho de héroe. Y yo necesitaba, necesitaba que llegásemos a la parte en la cual se desarrolla la protección natural y hermosa que Sasuke transmite hacia Sakura, que no es desestimación de sus habilidades si no simple y nato instinto de mantenerla a salvo. Ese vínculo de todas las buenas relaciones en las que te duele siempre que algo (hasta lo más mínimo) le sucede al ser amado. Planeo terminar esta faceta específica cuando Sakura finalmente se embarace. Además... Me encanta el Equipo Siete de seis miembros. Tengo mucho tiempo sin ver Naruto pero recuerdo que lloré a mares en el episodio de relleno después de la invasión de Pain donde Sai pintó las figuras de él, Sasuke, Sakura y Naruto tomados de la mano. No, Sai no pensó que Lee y Sasuke se iban a besar, él vio a través de la decepción (underneath the underneath).

Como pueden apreciar, a Sasuke ya se le están soltando los hilos. Sé que probablemente las esté torturando con este mega slow burn, pero créanme cuando les digo (al menos desde mi parecer) que justo así es como deben ser las cosas. Esto del punto de quiebre es real, chicas/os. He pensado los capítulos que le siguen a este de principio a fin desde hace años... Una vez que Sasuke acepte lo que sienten las cosas van a ir muy* rápido a partir de allí. Con respecto a los comentarios, tranquilas. Pienso tocar todos los aspectos de su reacción. Siempre pensé que eso del amor no sería en lo absoluto tranquilo, sobre todo por eso de que los Uchihas magnifican las emociones y quieren más que a nadie.

Estoy segura de que el siguiente las/os va a hacer muy feliz (a mí me hace muy feliz, y así han ido funcionando las cosas entre nosotros) En el siguiente: ¡Volvemos a Sora-ku! Pues verán, Nekobaa aún tiene hilos que tejer en esta historia. Vuelven los asuntos del clan Uchiha, pero esta vez de la mano de Sakura y de una manera sana, y para quienes lo esperaban el país de las Olas, Tazuna, Inari y Tsunami.

Sin extenderme mucho más, espero de todo corazón que se mantengan a salvo y que su salud permanezca bien. El siguiente es mucho más fácil de escribir, pero igual todo está condicionado a mi inspiración y esta, a su vez, del ánimo que me dan sus maravillosas respuestas. Es válido contarme que les pareció este y también lo que esperan del siguiente.

Después, al final de esta historia, esta nota de autora no será más mía y les pertenecerá a ustedes; ya que la historia sigue siendo para mí, pero las alcanzó y con gusto la reparto entre todas esas personas que se emocionan con ella como yo.

Los quiero muchísimo,

Nahare~