-Parece que todo salió muy bien, Meimi.- enunciaba Seira con una sonrisa plácida en el rostro. La pelirroja sonreía de manera muy forzada. Habían pasado unas semanas desde el éxito de la compañera de clases de la pelirroja, y había aparecido algunas veces más en la televisión. El grupo de chicos que siempre la rodeaba, parecían haberse tranquilizado. La novedad estaba dejando de ser deslumbrante para ellos. Aunque de vez en cuando, chicos de otros grados le pedía autógrafos a la joven cantante. Una calma empezaba a aparecer en el Colegio Santa Paula después de aquella vorágine después de su debut artístico.

– Ritsuka cosechó un gran éxito en la televisión y parece que va a grabar un disco. Este solo ha sido su primer sencillo. Aunque, es extraño…-suspiró la novicia. – No se le ve muy feliz desde hace días. No quiere hablar con nadie. Ni siquiera veo a Daiki cerca de ella como antes…- al terminar de pronunciar estas palabras la pelirroja no pudo evitar resoplar de gusto. La mirada escrutadora de Seira la hizo molestarse de golpe:

-¿Qué?- rezongó- A mi no me veas así, yo no tuve nada que ver con Ritsuka y Daiki…-La muchacha de pelo castaño se dio cuenta de que su amiga no estaba mintiendo, pero no le gustaba el regodeo de su amiga al saber que Daiki ya no era tan cercano a la joven idol.

-Meimi, no me gusta nada tu actitud.- soltó de un nuevo un suspiro de impaciencia.-Se que…estás en una situación comprometida con Daiki, pero, no puedes ser tan celosa ni tan cruel…- La pelirroja de inmediato crujió los nudillos y endureció su rostro. – Debes tener paciencia. Quizás al final y el tu no serán pareja y solo se queden como…-

-De ninguna manera, Seira.- espetó Meimi poniéndose cada vez más púrpura. –Daiki es para mí. No voy a dejar que Ritsuka se le acerque de nuevo, entiendes?.- La novicia se llevó una mano a la frente.

-Que tengo que hacer para hacerte entender que tu actitud no es buena, Meimi?- espetó con un hilo de voz la chica.

-No tienes que hacer nada!- bramó la aludida.- Y mejor para mí. Ahora solo espero que Daiki no se vuelva a acercar a ella, y si vas a seguir con tus sermones, déjame sola!- Haciendo un gesto altanero con su pelo cobrizo, se alejó ante la mirada atónita de Seira.

El joven estaba verdaderamente desolado, aquella tarde, tanto que su padre se extrañó de su actitud tan depresiva. Estaba sentado en la oficina de su padre, tras el escritorio. Era un día flojo en la estación de policía, y no había mucho que hacer más que atender llamadas de vez en cuando sobre accidentes de tránsito y pequeños robos en las tiendas del centro de la ciudad hechos por delincuentes juveniles.

-¿Qué te pasa, Daiki?- se sentó Tomoki al lado de su hijo dándole una palmada en el hombro.- Tienes días con esa actitud tan desganada. Ya ni siquiera estás tan insistente con el tema de la ladrona como antes...-

-No pasa realmente nada, papá...- El hombre hizo una sonrisa sarcástica. No había creído la mentira del joven.

-Tiene que ver con la muchacha idol?- El gesto de Daiki lo incriminó de inmediato. -Vamos hijo, soy tu padre y puedes decirme lo que está pasando con ella...- El joven resopló.

-Ritsuka me ha dicho que su madre quiere que trabaje más duro en su preparación como idol, y que no puede tener amigos por eso...- El muchacho abrió sin ganas una botella de agua frente a él y le dio un trago.

-Francamente, hijo, si bien es verdad que ella debe trabajar duro para conseguir lo que quiere, me parece excesivo que le prohiba tener amistades. - Tomoki se levantó y encendió un cigarro.- Y no solo eso, se supone que eres su guardaespaldas. Ella misma me lo pidió sabiendo que tu eres un detective en entrenamiento. Eso también debería ser experiencia para tí como oficial del departamento. Hablarè con la señora Hino. Esto me parece muy incoherente...-

-Gracias papa!- la mirada del joven se tiñó de un júbilo inmediato. -Espero que Ritsuka comprenda que no estoy para causarle ningún problema...-

Un rato más tarde, Tomoki llegaba a la casa del matrimonio Hino. El señor Hino abrió la puerta de manera asustadiza al ver al detective Asuka llegar en su auto.

-Gracias por dejarme entrar, señor Hino. Necesito hablar con su esposa?- El hombre se retorcía las manos, colmado de angustia.

-S-s-sí, enseguida la llamaré!- el hombre salió corriendo a trompicones hacia la escalera, Unos minutos más tarde, vestida con una bata de noche, bajó la señora Hino. Sin perder la elegancia, saludó a Tomoki cortésmente.

-En qué le puedo ayudar, oficial?- habló de manera muy aristòcrata.- No he roto la ley, soy una ciudadana responsable que paga sus impuestos.- Ritsuka había bajado sin que nadie la notara, vistiendo su pijama rosa con dibujos de conejos blancos, y espiaba discretamente la conversación.

-Nada grave. Solo quiero pedirle que cumpla lo que le he solicitado. Mi hijo es una persona responsable. Y si llegara a fallar en algo, yo mismo puedo corregirlo.-

-Ah, claro!- sonrió de manera relajada la mujer – Claro que confío en el muchacho! Se que él hará un excelente trabajo cuidando a mi Ritsuka, de eso no me cabe duda! Bueno. Hay algo más que necesite de mí, detective?-

-Nada más. Me retiro. Y le deseo el mejor de los éxitos a su hija.- Tomoki se dió la vuelta y salió del cuarto. Ritsuka subió como un ratón huidizo por la escalera, con una gran sonrisa en los labios. Su madre no había notado su presencia. Con las sienes palpitando de ira, la mujer subió la escalera hasta el cuarto de la jovencita, abriendo la puerta violentamente.

-Así que has hablado con ese oficial, mocosa insolente?- Ritsuka negó con la cabeza abriendo la boca de terror.- DIME LA VERDAD!- gritó la mujer. Un segundo después, había llegado su esposo, temblando de nervios pero con una mirada determinada.

-Vamos a hablar, Aiko...- el hombre se veìa lìvido. Tomó del brazo gentilmente a su esposa, pero esta lo rechazó.

-Ahora no. No hasta que tu hija me diga la verdad...- espetó sin dejar de temblar de rabia.-

-Hay algo que debes saber. Te lo ruego. Deja a la niña en paz por ahora.-

-Esta bien.- bufó la mujer, y cerró la puerta de la desconcertada Ritsuka frente a ella. La chica experimentó un gran alivio, pero de inmediato se acordó de Daiki y solo pudo echar a volar su mente pensando en él...