Tras cerrar la puerta tras de sí, la mujer clavó sus ojos en los de su marido, que tenía una expresión determinada pero nerviosa en el rostro.

-Qué es lo que quieres decirme? Hoy fue un día muy agotador y tengo mucho sueño.- espetó la mujer con poca paciencia.

-Nuestra hija...no puedes seguir presionándola así. Ayer que la llevé a su clase de canto se puso a llorar a mares porque no podía con sus lecciones...- La señora Hino soltó un bufido de molestia mientras se soltaba el cabello.

-Lo lamento, pero Ritsuka tiene que emplearse a fondo si desea lograr ser la mejor!- Su esposo tembló de miedo. El ambiente se quedó muy tenso mientras la mujer se desvestía para darse un baño nocturno.

-Fui yo...- la voz del hombre se quebraba al hablar.

-A que te refieres con eso, Kentaro?- preguntó extrañada sin entender nada mientras se podía una bata de baño.

-Yo robé tus joyas y las de Ritsuka. Esperaba que eso pudiera disuadirte de...continuar presionándola...- La rabia de la mujer comenzó a aumentar incontrolable.

La joven Ritsuka no pudo evitar despertar ante el grito de su madre en la habitación contigua. Se levantó a husmear discretamente que estaba sucediendo:

-...no quiero verte, ni quiero que duermas conmigo esta noche! Fuera!- bramaba la mujer. La sangre de la muchachita se heló de golpe. ¿Qué había pasado entre sus padres que hasta la tarde de ese día, estaban tranquilos como siempre?. No pudo ver, pero si pudo oír cuando su padre salió por la puerta principal y subió al auto con rumbo desconocido. El desconcierto solo la hizo volver a la cama y acurrucarse de nuevo.

Al día siguiente, Daiki salió solo al receso, antes que todos los demás. Un poco menos cabizbajo que el día anterior, llevó sus pasos hasta el patio escolar. Meimi Haneoka se cruzó con el, y ella lo saludó de manera bastante alegre:

-Hola Daiki!¿Cómo va todo? ¿Algún caso nuevo con la policía?-

-No, nada hasta ahora. Todo ha estado afortunadamente muy tranquilo en la ciudad. Aunque hay reportes de que vieron a Saint Tail hace unas semanas...- la expresión de la pelirroja se hizo más seca.-Pero no supimos nada más. No parece que haya hecho alguna clase de hurto porque nadie ha reportado nada hasta ahora.-

Meimi se mordía los labios. La verdad es que tenia ganas de encontrarse con Daiki de nuevo como Saint Tail, pero las circunstancias no se lo había permitido hasta aquel día...

-Bueno, tengo ganas de descansar. Hasta luego Hanoeka!- el muchacho se retiró sin decir nada más, mientras Meimi iba tras de Seira, quien parecía aún algo preocupada por ella. Habían hablado de nuevo pero no habían tocado para nada el tema de Ritsuka. Dieron vueltas por el patio distraídamente hablando de trivialidades escolares. Justo cuando terminaban de tomar sus alimentos, vieron a Daiki hablando con la joven idol, sentados en una de las bancas.

-¿Entonces podemos ser amigos?- preguntó ella sonriendo de manera tímida.-

-Sí, papá dijo que no hay problema. Creo que puedes contar conmigo para lo que necesites...- La muchacha se estrujo las manos sobre la falda, con una expresión de aprensión. No notaron a Meimi que se alejaba bufando y con el rostro de color rojo tras escuchar aquella frase. Seira la seguía con paso apresurado.

-Pasa algo con mis padres...- soltó de golpe la chica.- Anoche tuvieron una pelea muy fuerte. No se por qué fue, pero papá no había regresado en la mañana de hoy.- La jovencita había comenzado a derramar lágrimas de impotencia. Daiki le pasó un brazo por los hombros para consolarla.

-Espero que no sea nada grave, Ritsuka.- resopló el muchacho.- La verdad es que creo que tu madre... es muy dura contigo a veces...- concluyó de manera atropellada. La joven negó con la cabeza.

-Creo que mamá lo hace por mi bien. Tengo que ser la mejor idol...- Daiki no pudo responderle nada. La verdad es que si la joven quería disciplinarse para su carrera musical, tenía que hacerlo en serio. Estuvieron hablando un rato más, sin volver a tocar el tema de su carrera. Al final de su charla, la muchacha se veía sinceramente agradecida con Daiki, tanto que le dió un beso en la mejilla al despedirse de él aquel día a la salida de la escuela.

Pasaron varios días. Meimi no le dirigía la palabra a Daiki, ante el desconcierto de este. Ritsuka anunció ante la mirada expectante de Daiki y su grupo de amigos que ya había grabado su primer sencillo y que sería lanzado la semana próxima. La joven se veía pálida, ojerosa y un poco despeinada. Los chicos juraron no decir nada sobre el acontecimiento, aunque el detective amateur sabía que la muchacha de pelo castaño iba a necesitarlo más que nunca en los días recientes. El anuncio de Ritsuka, no hizo ninguna gracia a Meimi, quien le dió las felicitaciones de manera muy seca. Daiki ya no podía evitar ignorar más la actitud tan fría de la joven Haneoka, así que en el recreo de aquel mismo día, intentó buscarla. Seira de nuevo la seguía como siempre, aunque ella también se le veía incómoda a su lado.

-¿Disculpa, Haneoka...?- habló tímidamente el chico. Meimi le lanzó una mirada de indiferencia.

-Querías hablar conmigo?- le espetó de manera aburrida. Seira se alegró bastante de poder irse discretamente de una vez.

-Te noto muy extraña conmigo. Te pasa algo?- El joven tenía un tono conciliador, bastante diferente al que solía usar cuando discutía habitualmente con la joven.

-Nada.- dijo de manera nada convicente.- Daiki alzó una ceja.

-Vamos Meimi. No quiero hacerte nada malo. Sólo me he dado cuenta que estás muy seca conmigo desde hace días. Yo...no te hice nada o sí?-

-No, no lo hiciste!- gruñó ella bufando.- Simplemente creo que es obvio que tienes una nueva amiga y esta bien que te dediques a ella!- hizo un mohín de desprecio.

-Pero, ¿a quién te refieres?- el muchacho dio un paso hacia atrás.

-Lo sabes muy bien!- espetó haciendo un gesto de ofendida.- Nunca te separas de ella...-

-Ritsuka? Ella es una buena amiga, y tengo una responsabilidad para cuidarla!- protestó el muchacho.

-Bueno, pues ve a cuidarla!- rugió sacudiendo su pelo cobrizo y dándose la media vuelta. Sin entender que es lo que estaba pasando, el muchacho se quedo desconcertado mientras Meimi se perdía en la distancia. De verdad que para el, las chicas a veces era sumamente difíciles de entender...