Meimi se introdujo por la ventana del baño de arriba a la casa, y corrió por el pasillo a ver si el señor Hino estaba bien. El hombre se agarraba el tobillo, que manaba de sangre.

-Quién eres tu y que haces aquí!- gruñó en medio del dolor el hombre.-

-Calma señor Hino. Llamaré de inmediato a una ambulancia.- Saint Tail descolgó el teléfono y de inmediato se comunicó con los servicios de urgencias, sin revelar su identidad.-

-Gracias, chiquilla.- Saint Tail le ponía una sábana amarrada al tobillo al señor Hino para intentar detener la hemorragia.

-Por favor, necesito saber algo. Antes de que lo lleven al hospital...su hija Ritsuka, esta bien, se encuentra bien? Donde esta?-

-No le digas a mi esposa, pero...esta en el departamento de Izumi, mi amigo camarógrafo. Esta bien. El la trata de maravilla. Pensamos en escondernos, para librarnos de su madre, pero todo se ha salido de control... Saint Tail escuchó a los paramédicos entrar en la casa,y más pronto que tarde, salió por la ventana para evitar que la vieran.

La dirección de Izumi no quedaba lejos. Meimi llegó con toda la cautela y sigilo que le fue posible. Era un edificio de departamentos bastante alto, asi que tuvo que echar mano de sus globos para poder llegar hasta la vivienda de Izumi. Al llegar allí, entró por la ventana a un cuarto oscuro, lleno de cajas y otros viejos cachivaches. Un grito la sacó de su concentración!

-No! Déjame!- No me toques!- Era la voz de Ritsuka. Saint Tail se apresuró a través de la habitación para ir hacia el pasillo

-Eres hermosa, creo que tu padre no se molestarìa si yo fuera su suegro...- la voz de un hombre joven se reía mientras Ritsuka forcejeaba con él. La puerta se abrió con un golpe y una bomba de humo inundó el cuarto.

-Qué?- gruñó el hombre – No puedo ver! Mmmf!- gruñó mientras alguien le vendaba los ojos. Ritsuka huyó dando tumbos por el cuarto, mientras el humo la hacía toser a mares. De pronto, ella también se encontró con los ojos en tinieblas. Sin saber lo que sucedía, se quedó quieta mientras escuchaba a Izumi toser y farfullar. Una voz extrañamente familiar la tomó de la mano y le susurró:

-Vámonos!-

-¿Quién eres tú?- chilló la joven cantante mientras el humo se disipaba. Tu voz...me parece conocida...-

-Eso no importa ahora!Sígueme y saldrás sana y salva de esto!-

-No sé que le pasó- gorjeó Ritsuka.- Se estaba portando muy amable, hasta que empezó a beber y quiso sobrepasarse conmigo !- Meimi bufó.- Justo a sus pies, las patrullas de la policía de Seika habían llegado. Los oficiales estaban entrando al edificio. No podìa arriesgarse más. Dio la vuelta al otro lado del pasillo del edificio, y salió junto con la joven idol a bordo de sus globos.

-Estamos, volando?- musitó la muchacha mientras se balanceaban suavemente por el cielo estrellado.-Ah! Tu debes ser...esa ladrona tan famosa que no puede ser capturada por la policía!-

-Sí, soy ella.- resopló Saint Tail, forzando la voz para hacer un tono más grave y maduro. - No hay nada que temer, no he hurtado nada. Voy a devolverte a casa sana y salva. Tu padre me dijo como llegar hasta allá, solamente quería asegurarme de que estuvieras bien pero veo que la situación se salió de control. Todo estará bien. Podrás volver a cantar!- concluyó la ladrona con un tono de voz entusiasta, pero su expresión se desvaneció como el viento al ver como la jovencita se quebraba y se ponía colorada de rabia debajo del vendaje que le tapaba los ojos:

-No quiero volver con mamá! La odio! Ya no quiero ser una idol!- la chica rompió a llorar. Meimi la abrazó y le acarició la cabeza pata consolarla. Le tendió un pañuelo para secarle las lágrimas.

-Ritsuka, debes saber algo...- le tomó las manos. Perdóname si no te quito la venda. Es que...no quiero que nadie sepa mi identidad secreta. Tu madre...esta fuera de control. Ha herido a tu papá.- La joven idol se llevó las manos a la boca, horrorizada

-Papito!- gritó- Saint Tail la tomó de los brazos de nuevo.-

-El está bien. No fue una herida seria, he llamado a una ambulancia para que se lo lleven...-

-Ah...- susurró la chica. Justo abajo de los globos, las patrullas seguían a las chicas, con Daiki Asuka a la cabeza en el auto de su padre. UTILIZABA un par de binoculares para seguir los globos.

-La ladrona ha secuestrado a Ritsuka. No lo puedo creer! Esta vez si la haré pagar por todas sus fechorías!- gruñó Daiki mientras le temblaban las manos que sostenìan los binoculares.

-Ya casi llegamos. Ah!- Los autos de la policìa habían llegado.- Te voy a dejar en el techo, tengo que escapar lo más rápido que pueda para evitar que me vean!- Un globo màs pequeño que sostenìa solo a ritsuka descendió suavemente hasta el piso. Daiki bajó como desaforado del auto, sin acordarse de Saint Tail.

-Ah, Ritsuka, estás bien?- le quitó la venda de los ojos.- De nuevo se me ha escapado...- gruñó el joven amargamente mientras el globo se alejaba perdiéndose en la negrura de la noche.

-Daiki, Saint Tail me salvó!- exclamó la muchacha.- Daiki parpadeó de sorpresa.

-No entiendo nada...-balbucéo el muchacho.-¿ Qué es lo que quieres decir?-

-Izumi...mi padre me llevó con el. Fue un secuestro falso. Pero Izumi bebió y quisó actuar de manera inapropiada conmigo. La ladrona estaba cerca por casualidad y me sacó de allí. Pero me dijo que mamá se volvió loca y lastimó a papá...!- soltó de un tirón, quedándose sin aire.

-Bueno, iremos por Izumi, un intento de violación ya es un delito...- sentenció Daiki. De tu padre no sabemos nada, nadie nos reportó nada de él...- El muchacho y su padre entraron a la casa de los Hino.

Unos minutos más tarde, Ritsuka y Daiki estaban sentados al sofa de la familia mientras los peritos examinaban la habitación matrimonial de los Hino y Tomoki Asuka llamaba por teléfono a los hospitales de la ciudad. El joven detective le tendía una taza de té caliente