-Lamento mucho lo que pasó con tu madre, Ritsuka. Se ha declarado culpable de causarle lesiones a tu padre y pasará unos meses en prisión. Tu padre no quiso levantar cargos y su abogado fue bastante hábil. Tb la condenaremos por posesón ilegal de metanfetaminas La pena pudo haber sido más dura. Tuvo demasiada suerte.- concluyó con su típico gesto amargo el joven detective Daiki Asuka.

-Mamá se equivocó en grande. Pero...no siento piedad por ella.- sentenció con una dureza inusual Ritsuka. Ese tono de voz jamás se lo había escuchado Daiki a su amiga - Hizo demasiadas cosas indebidas. Esas pastillas me hicieron mucho daño, me ponían muy alterada y nerviosa. A la fecha me dan temblores de la nada, debe ser un efecto secundario...No sé por qué cambió tanto, pero llevaba unos años que se hizo así...- la tristeza no pudo ocultarse en los ojos castaños de la muchacha.- Dejó de ser una madre amorosa y se volvió una tirana que me exigía demasiado. Ella quiso ser idol de joven, pero su padre no se lo permitió. Después de graduarse del bachillerato, se involucró en el negocio de la música y fue como a través de sus contactos y de los de mi padre que quiso imponerme el ser cantante...- La joven dió un largo suspiro mientras se recargaba al barandal del pasillo, bañado con la luz del sol de la mañana.- A mi me gusta cantar, pero nunca quise que fuera mi vida entera, las veinticuatro horas del día.-

-Quizás puedes seguirlo haciendo de manera aficionada. Hay muchos karaokes en la ciudad, y muchos concursos que podrías ganar.- sonrió el joven de pelo azabache.

-Es posible...- se encogió de hombros Ritsuka.- La verdad es que prefiero tomarme un descanso. Demasiado estrés últimamente en mi vida. Quiero mi vida normal de los chicos de nuestra edad...-

-Quiero preguntarte otra cosa...-el tono de Daiki se hizo más sutil.- Dices que viste a Saint Tail en persona, y de cerca, no te fijaste en su rostro?-. Ritsuka negó con la cabeza, completamente desconcertada ante la expresión ávida del detective:

-Lo siento mucho, pero ella misma no me lo permitió.- El muchacho no pudo evitar hacer un gesto de decepción.- Pero, no sé si en realidad sea mala persona. Me salvó y gracias a ella es que se resolvió todo este lío...-

-Es verdad...- rezongó de mala gana el detective amateur.- Pero la voy a atrapar!

-Hola!- una voz jovial los saludó, interrumpiendo el ademán frustrado del chico. Era Meimi Haneoka. Daiki no pudo evitar sonreír de manera sarcástica.

-Vaya, Meimi! Qué te trae por aquí?-

-Estudio en esta escuela también, bobo.- se burló la pelirroja.- O ya se te olvidó? Qué tal la ladrona? Se te escapó otra vez?- Daiki se puso colorado de ira

-Ese no es asunto tuyo, Haneoka! La voy a atrapar, y te lo demostraré!-

-No podrás.- le sacó la lengua. De nuevo empezaban una de sus habituales discusiones hasta que Ristuka los interrumpió con aire ingenuo.

-Eh Daiki, ahora comprendo por qué no querías nada conmigo!- Meimi se dió la vuelta, muerta de sorpresa, sin entender que estaba diciendo la joven cantante- Tu quieres a Meimi!- sonrió de manera dulce e ingenua.

-QUE? YO A ESTA...NO!-

-RITSUKA, QUE ESTAS DICIEN...!-

Ambos se pusieron colorados de ira mientras farfullaban cosas que nadie entendía. Seira llegó de pronto, y se alejó discreta y oportunadmente llevando del brazo a Ritsuka

-Ellos son así...es mejor no meterse...- se rió discretamente mientras Ritsuka avergonzada, trataba de excusarse.

La paz de nuevo había llegado a Seika. Al menos hasta que Saint Tail regresara a la acción, claro estaba...