— ¿Así que fuiste atrapado por una diosa desconocida, quien se llevó a tu hermana y acabas de despertar luego de 400 años? — el chico asintió con tristeza. —No te preocupes, seguro podrás encontrar a tu hermana, Paimon se encargará de ayudarte.
—Gra… gracias —el rubio miró al cielo con nostalgia —Lumine… juro que te encontraré.
Paimon voló al lado del chico.
—Así que Aether, tienes problemas para hablar nuestro idioma, ¿no? Entonces Paimon se encargará de enseñarte cuando haga falta —la pequeña chica voladora posó sus manos sobre su cintura con confianza. —Si queremos dar con tu hermana, debemos conseguir información… ¡Ya sé! Mondstadt se encuentra no muy lejos de aquí, vamos allá, quizá descubramos algo acerca de tu hermana.
Aether asintió y Paimon sonrió feliz. De la nada se escuchó un fuerte sonido parecido al de las olas del mar en la distancia, el rubio miró en la dirección de la que procedía dicho ruido, pero no le dio más importancia, así que comenzó a caminar.
Mientras caminaban por el sendero del lugar, Aether quedó fascinado con el paisaje del sito, había muchos árboles de fruta alrededor, cascadas, animales pequeños que lo veían con curiosidad y enormes montañas alrededor.
— ¡Aether, mira, eso de ahí es Mondstadt! —el chico se acercó al risco sobre el que se encontraba la pequeña hada.
A lo lejos se podía ver una enorme ciudad amurallada con grandes molinos de viento y una catedral inmensa en el fondo, además había una… ¿estatua gigante? Aún quedaba un tramo hasta llegar a ella.
—Wooow… —dijo sorprendido apreciando lo inmensa que se veía incluso desde tan lejos.
Paimon se alejó volando siguiendo el camino.
—¡Vamos! No llegaremos si nos quedamos parados aquí —alegó la peli blanca.
Ambos siguieron el camino mientras hablaban hasta que una enorme figura inmensa sobrevoló sus cabezas. Instintivamente Aether adoptó una pose defensiva, pero la gran criatura voladora no pareció notar su presencia.
—¡¿Qué fue eso?! —exclamó asustada Paimon escondiéndose detrás del rubio.
— … —era un enorme dragón azul claro con seis alas y enormes garras. Le siguió con la mirada hasta que lo perdió de vista en dirección a un bosque.
—Menos mal que no nos atacó, Paimon no querría convertirse en comida de dragón —Aether no pudo evitar soltar una carcajada.
—Cumo cumida de emergencia jaja… —el chico sonrió mientras que Paimon parecía molesta.
—¡Oye, Paimon no es comida de emergencia! —reclamó haciendo un puchero.
—¿Qué es esu? —Aether señaló una especie de estatua sobre un pequeño trozo de tierra dentro de un pequeño lago.
Ambos se acercaron a la estatua y cuando estuvieron frente a esta Paimon pasó a explicar.
—¿Esta? Es una estatua de los siete, de Barbatos, él es el dios de la ciudad del viento; Mondstadt —explicó mientras miraba la estatua.
Aether sintió curiosidad así que se acercó un poco más y la tocó con su mano derecha, justo en ese instante una pequeña bola de energía verdosa salió volando de la estatua y se introdujo en el pecho del chico.
—¿Qué? — el rubio sintió una extraña sensación recorrer todo su cuerpo, como si fuera más ligero y una pequeña brisa recorrió todo su ser.
—¿Qué acaba de pasar? —dijo Paimon confundida —¿Eso de recién fue el elemento Anemo? ¿Cómo es posible? Si no tienes una Visión.
Del agua saltaron 5 pequeñas criaturas redondas que parecían estar compuestas de agua.
—¡Son slimes! —dijo Paimon —Acaba con ellos, puedes pelear, ¿no?
El rubio dio un salto hacia delante y en su mano derecha se materializó una espada ligera. Uno de los slimes saltó hacia él, bastó con un corte vertical para partirlo en dos y hacerlo explotar. Otro de los slimes atacó, esta vez un tajo horizontal fue suficiente, el tercero también fue al ataque y cayó ante un ataque vertical, el cuarto también intentó atacar, pero Aether dio una vuelta y lo acabó, para acabar con el último dio un paso al frente y lo liquidó con un tajo horizontal.
—¡Excelente! Eres muy fuerte —dijo feliz el hada — ¡Oh no, ahí viene uno de los grandes!
Un slime mucho más grande que los anteriores tomó por sorpresa al chico, instintivamente Aether puso su mano derecha frente a él y delante de esta se formó un pequeño torbellino de viento que aumentó en velocidad y potencia al momento que hacía daño al slime, unos segundos después explotó, salpicando agua por todos lados y destruyendo al slime con este.
Aether miró su mano sorprendido, nuevamente esa sensación de estar envuelto en viento recorrió todo su cuerpo.
—Sorprendente, puedes manipular el elemento Anemo —Paimon se acercó a él y lo miró curiosa.
—¿Anemu? —repitió viendo a los ojos de su acompañante.
—¡Cierto! Como vienes de otro mundo no lo sabes… ¡No te preocupes, la confiable Paimon te explicará sobre los siete elementos —dijo con confianza posando sus manos en su cintura.
Ambos caminaron en dirección al bosque que llevaba a la ciudad que era su destino: Mondstadt, mientras Paimon le explicaba.
—Teyvat se divide en siete naciones, cada una está representada con un elemento y un dios que la custodia: Mondstadt, con el dios Anemo. Liyue, con el dios Geo. Inazuma, con el dios Electro. Sumeru, con el dios Dendro. Fontaine, con el dios Hydro, Natlán, con el dios Pyro y Snezhnaya, con el dios Cryo.
—Si nu mal entiendu, ¿el Anemu sería equivalente a... vientu?
—¡Así es! Pyro sería fuego, Hydro agua y demás —complementó Paimon.
—Ya veu… como en el latín —pensó, sin darse cuenta se habían adentrado en un bosque.
Cerca de una gran roca, estaba el enorme dragón que habían visto antes y frente a él había un chico vestido de verde que le acariciaba el hocico mientras le hablaba.
—¿Qué es eso? —Paimon vio algo que le llamó la atención.
Ambos se escondieron en la maleza mientras veían como el chico interactuaba con el dragón.
—No es muy común que los humanos interactúen con dragones —comentó Paimon en voz baja.
—… No temas —le decía aquel chico, por su apariencia parecía un bardo. — He vuelto.
Aether no pudo evitar tener curiosidad, así que dio un paso adelante, sin embargo, en sus manos se produjo una reacción elemental, lo cual alertó a las dos figuras de delante.
El dragón rugió y agitó su cuerpo, lo cual produjo un fuerte viento que movió los árboles cercanos.
—¿Quién anda ahí? —cuestionó el bardo, retrocedió un par de pasos y luego desapareció.
Rápidamente el dragón emprendió el vuelo y desapareció en el cielo.
—¡Estuvo cerca! ¡Casi manda a Paimon por los aires! —dijo asustada el hada. —Por poco, Paimon pensó que íbamos a ser su cena.
—Nu saber que había dragunes en este mondu —comentó el rubio mirando al cielo.
—¿Qué es eso? —dijo mirando sobre la roca donde estaba el dragón había una especie de gota carmesí brillante mientras flotaba. —Ten cuidado, Paimon tiene un mal presentimiento.
Aether subió hasta la roca y lo observó con curiosidad.
—Paimon nunca había visto una piedra así, ¿qué será?
—La guardaré. —el chico tomó la pequeña piedra carmesí.
Paimon lo vio preocupada.
—¿Estás seguro? Puede ser peligrosa.
—Vámunus.
—… —aún desconfiada se cruzó de brazos, pero no objetó más.
Siguieron caminando un rato más a través del bosque.
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—Sacarosa, ¿cómo va tu experimento 3-2 de aumento de temperatura de flor llameante? —preguntó un chico rubio al ingresar a una habitación de laboratorio.
En el centro del cuarto estaba una chica de cabello verde vertiendo un líquido sobre una maceta que contenía una flor roja que expelía brasas. La chica se sobresaltó al oír la voz.
—Al..Albedo —se dio la vuelta y lo vio acercarse con las manos detrás de la espalda —. ¡Profesor Albedo! Aún no he tenido resultados, este es el cuarto fracaso esta semana…
El chico se acercó a la flor y la examinó un momento.
—Ya veo —fue a un estante y tomó un pequeño frasco que contenía una etiqueta —. En vez de usar polvo de cristoloptero deberías probar con esencia de slime pyro, tendrás mejores resultados.
Sacarosa tomó el frasco y su rostro mostró sorpresa, como si se diera cuenta de algo bastante obvio que no se le había ocurrido.
—Primero, vierte 7 gotas en el tallo de la flor.
Siguiente las indicaciones del profesor, Sacarosa vertió las gotas sobre el tallo en la maceta.
—Segundo, rocía 5 gramos de polvo de cristaloptero sobre el bulbo de la flor.
Cuando ella echó el polvo sobre la flor, reaccionó soltando unas cuantas brasas.
—Y por último, cubre la flor durante 12 horas, que no reciba estímulos de ningún tipo de fuente de luz —Albedo le pasó un frasco de vidrio grande.
Sacarosa puso la maceta dentro del frasco y lo cubrió con un pañuelo grande.
—Bien, eso es todo —Albedo caminó hacia la puerta —. Vamos a comer, ya son las 9 y aún no has desayunado.
—¿Eh? ¿Cómo sabe que no he desayunado? —preguntó sorprendida. El chico comenzó a caminar y ella se apresuró a seguirlo.
—No es muy difícil de deducir. Anoche estabas con el 2-9 y ahora vas en el 3-2. Estuve dibujando todo este tiempo y no te vi salir de este cuarto desde entonces —miró por la ventana como unos caballeros entrenaban con la espada, el Capitán de Caballería dirigía el entrenamiento.
—Ya veo… es usted increíble, profesor Albedo —la peliverde jugueteó con sus manos.
—¡Hermanito Albedo! —una niña vestida de rojo venía corriendo hacia ellos.
—Klee —dijo Sacarosa al ver a la pequeña abrazar al rubio.
—¿A dónde vas? ¿Saldrás a dibujar o probar tu alquimia fuera? ¡Klee quiere ir al lago Estelar y hacer una gran pesca explosiva, ayer estuve trabajando en una nueva bomba! —dijo emocionada la pequeña.
—Lo siento Klee, pero en este momento vamos a la cafetería, Sacarosa y yo no hemos desayunado —contestó él, lo cual hizo que la niña se calmara —¿Quieres venir con nosotros? Luego podemos ir a probar esa bomba
—Pero profesor Albedo, la maestra Jean se enojara si se entera de que Klee salió a explotar peces otra vez —la peliverde estaba preocupada, recordando como el día anterior habían castigado a la niña por volar unos peces en el lago.
—Oh no, Klee no quiere ir a la cárcel otra vez… Klee quiere jugar con el hermano Albedo —dijo triste, la emoción del momento desapareció de su rostro.
Albedo sonrió y se agachó frente a la niña.
—No te preocupes Klee, cuando terminemos de desayunar los 3 vamos a jugar. Yo estaré ahí, así que la maestra Jean no te va a regañar, yo me haré responsable.
Instantáneamente Klee esbozó una enorme sonrisa y abrazó a Albedo. Sacarosa no puedo evitar sonreír.
—¡Muchas gracias hermano Albedo, Klee irá a preparar las bombas! —una vez terminó de hablar, salió corriendo y se perdió de vista al doblar por una esquina.
—Profesor Albedo, ¿no cree que consiente mucho a Klee? —la chica miró al rubio y este sonrió.
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—¡Maestra Jean! —abriendo la puerta bruscamente ingresó una chica de cabello castaño largo y con un pañuelo rojo en su cabeza.
Dentro del despacho de la Maestra Intendente estaban 3 personas; sentada sobre el sofá estaba Lisa, la bibliotecaria, de pie a su lado estaba Noelle, la criada y frente a Lisa estaba Jean, ambas tomaban una taza de té. Noelle sostenía una bandeja. Las 3 miraron a la recién llegada.
—¿Qué sucede, Amber? —cuestionó la rubia, bajando su taza de té.
—He estado buscando a Eula toda la mañana, pero no la encuentro por ninguna parte —dijo algo nerviosa —. Ayer quedamos de ir de compras.
—La capitana del Equipo de Reconocimiento se encuentra en una misión cerca del Acantilado Estrellado —comentó Lisa.
—La señorita Eula salió temprano, cerca de las 7, parecía tener mucha prisa —agregó Noelle.
—No era una misión muy peligrosa, pero debía realizarse cuanto antes. Dentro de unos días Eula debe partir hacia Liyue, así que si tienes asuntos con ella, cuanto antes los manejes, mejor —dijo Jean, tomando la taza de té y dando un sorbo a este.
—¡¿En serio?! ¡Entonces debo encontrarla cuanto antes! —sin más Amber abandonó la habitación dejando a las 3 solas nuevamente.
—Vaya, qué jovencita tan energética, justo como la pequeña Caballero Chispeante —comentó divertida Lisa.
—Los portadores de Visión Pyro suelen ser de esa forma —Jean sonrió al recordar a Klee.
—Bueno, hay excepciones, como cierto ex-caballero líder de la industria del vino —añadió suspicaz la bibliotecaria. Jean se sonrojó y casi tose el té que estaba bebiendo.
—¿Se refiere al señor Diluc? Él era antiguamente un Caballero de Favonius también, ¿cierto? Aunque ahora se dedica únicamente a la industria del vino… —Noelle llevó su dedo índice a su barbilla —. Aunque nunca lo he visto tomar vino…
—Diluc es un hombre increíble, es bueno en todo lo que hace, además es muy fuerte, ¿cierto, Jean? —Lisa miró pícara a su amiga que no pudo evitar toser al ser mencionada.
—¿Por qué esto se convirtió en una charla acerca de Diluc? —exclamó nerviosa la rubia.
Lisa y Noelle se miraron entre sí y rieron, Jean hizo un puchero molesta.
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—Por favor hermana Rosaria, el coro va a comenzar, la hermana Jiliana me ha mandado a buscarle, debemos volver ya —decía una joven rubia con ropa de monja a otra.
—Ya lo sé, por eso es que me estoy alejando de la iglesia —la monja con el cabello color vino no mostró mucho interés.
—La hermana Grace también me dijo que quería hablar con usted —insistió la monja intentando acercarse a la mujer pálida.
—¡Barbara! —la susodicha volteó para ver quien la llamaba, era Amber quien venía corriendo a toda velocidad.
—¿Eh, qué pasa? —dijo preocupada. La castaña se detuvo frente a ella agitada.
—¡¿Has visto a Eula?! —cuestionó mientras intentaba recobrar el aliento,
—No, no la he visto desde ayer —respondió la rubia.
—Bien, gracias. Adiós. —sin darle tiempo a preguntar el porqué de la urgencia, la castaña se fue a toda velocidad hacia las puertas.
—… ¿Habrá pasado algo? —Barbara vio como Amber desaparecía en un santiamén —Bueno, hermana Rosa… ?
Recién se dio cuenta de que Rosaria ya no estaba en el lugar, confundida miró a sus alrededores, pero no había ningún rastro. Siempre que perdía de vista a la hermana Rosaria ella desaparecía. Resignada, no le quedó más opción que volver a la catedral.
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Diona era una niña muy inteligente, bendita con el don de de crear las mejores bebidas, pero para ella esto no era más que una maldición, pues su sueño era destruir la industria del vino, por eso se encontraba en este momento vigilando a su peor enemigo: Diluc, el dueño del Obsequio del Ángel y el Viñedo del Amanecer.
Diluc caminaba solemnemente por las calles de Mondstadt, con la frente en alto y erguido, como todo un hombre, además a su alrededor se apreciaba un aire de elegancia sin igual, algo que Diona no podía comprender en lo absoluto.
—… debo encontrar una forma de nyacabar con él y con todo el vino de Mondstadt, pero cómo… —la pequeña niña mitad felinés seguía desde una distancia prudente al pelirrojo, oculta detrás de unos barriles.
El hombre giró en la esquina y se detuvo a conversar con una mujer, la cual le regaló una caja envuelta con un muy bonito diseño rojo con blanco.
—¿Por qué le dan regalos? Ese hombre molesto nyo se los merece, si nyo fuera por su horrible vinyo… —dijo con rabia apretando su puño.
Tan solo se descuidó un segundo y lo perdió de vista.
—¿Nyeh? ¿A dónde se fue? —corrió al lugar donde estaba antes y miró alrededor, pero no lo vio por ninguna parte, frustrada se cruzó de brazos.
—Diona, ¿qué estás haciendo por aquí? —cuestionó una mujer con vestido rojo y un gorro del mismo color.
—Señora Margaret, ¿ha visto ese horrible hombre pelirrojo? —preguntó ignorando su pregunta.
—¿Te refieres a Diluc? Se fue para allá, de camino al Obsequio del Ángel —respondió Margaret señalando la dirección. Diona no esperó más y corrió al lugar —. Diona, espera ¡Diona!
Esa pequeña era bastante rápida, ya no tenía caso llamarla, estaba ya demasiado lejos.
—Estos niños de ahora… Tengo que volver a la taberna —la mujer siguió su camino.
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Cuando llegó por fin a las puertas de la taberna vio como una mujer alta y pálida entraba en el Obsequio del Ángel, sin duda él también debía estar ahí dentro, así que fue hacia allí.
Una vez dentro vio como Diluc estaba en la barra de brazos cruzados, frente a él sentados en los taburetes de la barra estaban esa mujer pálida que vio entrar hace un momento y otro hombre alto con un parche, discutían de algo, pero desconocía sobre qué.
Se sentó en una mesa no muy lejos de la barra para poder escuchar lo que decían.
—...entonces le dije: "Diluc, te guiñaré un ojo cuando sea tu momento de actuar" —contaba el hombre del parche, justo iba a tomar la botella frente a él, pero el pelirrojo se adelantó y la tomó primero.
—Muy gracioso, Kaeya —dijo sin expresión alguna, no parecía enojado, pero tampoco feliz. Puso la botella en la estantería junto a las demás.
El pelirrojo comenzó a limpiar una jarra con un trapo limpio
—¿Pero có...? Olvídalo —la mujer tomó su copa y le dio un profundo trago.
—Los fatui volvieron a moverse, ayer iban rumbo al Acantilado Estrellado, Jean mandó a Eula para emboscarlos, esta vez no se saldrán con la suya —con una sonrisa tomó su jarra y bebió de ella —. Además, anoche volvió a aparecer ese sujeto que ronda Mondstadt, no lo pudimos capturar…
La mujer miró al hombre del parche y este le respondió con una sonrisa, Diluc por su parte no reaccionó en lo absoluto, solo terminó de limpiar la jarra para luego ponerla en su lugar.
—¿De qué están hablando? —se preguntó confundida, no entendía nada, sin embargo debía observar todos sus movimientos, así podría encontrar una forma de acabar con él y toda la industria del vino de una vez por todas.
Aún le quedaba un largo rato de espera mientras vigilaba a ese hombre tan extraño que nunca sonreía, pero que todos adoraban y elogiaban, ella nunca pudo entender por qué.
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El Reino de los Lobos siempre fue el lugar más agradable para él, después de todo creció en este sitio, rodeado de su familia, que eran los lobos. Era la hora de cazar y toda la manada se había separado para que cada uno cumpliera con su papel.
Era el único que era diferente, pues era un humano, él era consciente de ello, sin embargo, eso no era un problema para su familia, pues su Lupical siempre lo había aceptado tal y como era.
Ahora se encontraba sobre un árbol vigilando una manada de jabalíes que rondaban por el lugar, pero justo cuando iba a saltar del árbol, un grupo de Hilichurls arrinconaron a los jabalíes para cazarlos. No podía quedarse de brazos cruzados y dejar que roben su presa así como así.
—¡Alto! Jabalí ser de Razor —exclamó saltando de la rama y cayendo frente a los Hilichurls.
—!Mita muhe! —gritó molesto uno de ellos.
—Gusha muhe —le respondió el chico señalándolo.
—¡Moshi gusha! —gritó otro de los Hilichurl y todos los demás se abalanzaron contra él con sus armas.
El más cercano intentó darle un golpe en el estómago, pero el chico lobo dio un salto hacia atrás y lo evitó, otro de ellos saltó, pero Razor contraatacó con un puñetazo y lo tiró al suelo.
Un Hilichurl venía corriendo con un garrote en llamas mientras lo agitaba violentamente.
Razor lo miró y agudizó la mirada, luego levantó su mano derecha a la vez que estaba era imbuida de energía electro, cuando el Hilichurl estuvo a punto de golpearle, el bajó su puño con fuerza y cuando impactó en el suelo, una gran cantidad de electricidad explotó y dañó a todos los Hilichurl cercanos, estos quedaron en el suelo con espasmos eléctricos.
—Razor ser muy fuerte. —el chico se sacudió las manos viendo como los monstruos no se podían levantar. — ¿Eh?
Miró alrededor al percatarse de que la razón por la que había peleado se había ido. Los jabalíes escaparon. El chico suspiró decepcionado. Ahora debía buscar en otra zona, así que fue al este, seguro cerca de la aldea agua clara podía encontrar algo.
Después de un tiempo de caminar llegó por fin a las afueras de la aldea, a lo lejos, vio como una figura salía de la ciudad, era una chica con un moño rojo, no era mucho de su interés, así que continuó con su búsqueda.
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—¡Esperen chicos, no se vayan! —gritó una voz masculina.
—Lo siento Bennett, pero ya hemos sufrido muchas desgracias por tu culpa.
—Casi pierdo mi brazo cuando activaste aquella trampa, luego se rompió el suelo y casi muero de la caída.
—Pero chicos, no podemos rendirnos ahora, el tesoro está muy cerca, puedo sentirlo —dijo Bennett, pero fue ignorado por los demás.
—Los rumores sobre el Equipo de Aventuras de Benny eran ciertos, no volveremos a salir de aventuras contigo.
Los tres se alejaron, dejando al chico de cabello blanco solo.
—Pero... chicos… *suspiro* otra vez… —el chico se sentó sobre una roca —. Por qué será que tengo tanta mala suerte…
—Pero señorita, si insiste en… —una voz grave se escuchó no muy lejos.
—Semejante criatura insolente con hacha incandescente se mantiene al acecho, sin embargo, no es rival para princesa del crepúsculo y su inconmensurable poder y junto a ti, mi fiel siervo, será fácil darle el golpe final, con una mítica flecha eléctrica de mi arco del Vals Nocturno será suficiente para ponerle fin a su existencia — dijo la chica rubia con un parche en el ojo izquierdo —. Ozvaldo, tu única tarea es atraer su atención usando tu poder crepuscular.
—Sí, sí, señorita, lo entiendo, pero creo que usted sola no debería... —comentaba el cuervo parlante, pero fue interrumpido por la chica.
—En marcha.
Bennett los vio desde lejos y los reconoció.
—Son Fischl y Oz, ¿qué están haciendo? —se levantó rápidamente y corrió hacia ellos —¡Fischl, Oz!
La rubia y el cuervo voltearon y vieron al chico acercarse a ellos.
—Pero si es el joven Bennett, buenas tardes —saludó Oz al ver al chico aproximarse.
—Oh, desafortunado mortal, a qué se debe tu presencia ante la princesa del crepúsculo y su fiel sirviente Oz en este insípido día con cielo despejado —dijo Fischl posando sus manos sobre su cintura.
Bennett se detuvo y se rascó la nuca nervioso.
—Bueno, estaba de aventuras con mis compañeros de equipo, pero me dejaron… —respondió con una sonrisa forzada.
—Es una pena que esos lacayos te hayan abandonado, sin embargo, no tengo tiempo para desperdiciar con asuntos mundanos de- —el cuervo intervino rápidamente.
—Que bueno que aparece, joven Bennett, la señorita piensa enfrentar sola a un Mitachurl con hacha de fuego, no vendría mal su ayuda, si no le molesta —comentó Oz mirando como la chica lo veía molesta.
—¿En serio? ¿Quieres que vaya con ustedes? —la tristeza desapareció de su rostro y fue reemplazada por la emoción. El cuervo asintió.
—¡Hump! No es menester para mí, Fischl, la princesa del crepúsculo, la ayuda de ningún mortal para acabar con ese monstruo —dijo con sentido de superioridad —Aunque no me molesta que vengas conmigo…
—Lo que mi ama quiere decir es que le agrada que la acompañes —el cuervo se posó en el hombro izquierdo del chico.
—¡Oz! —gritó mientras que sus mejillas se sonrojaron.
—¡Muchas gracias Fischl, Oz! —exclamó feliz. —¡La aventura es peligrosa! ¡Vamos!
Bennett levantó su puño y justo una piedra le cayó en la cabeza. A gran velocidad la castaña con el pañuelo rojo pasó por delante de ellos, a lo que ambos se miraron confundidos.
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—Ya estamos muy cerca, Aether —Paimon señaló la ciudad que se erigía frente a ellos, quizás 20 minutos más caminando e iban a llegar a ella.
—¡Oigan, alto ahí! —gritó una voz desconocida.
Una chica vino corriendo y saltó desde una pendiente, cuando cayó al suelo rodó y se puso de pie con un salto.
—Que el dios Anemo los proteja, extraños —dijo la chica llevando su mano derecha a su pecho —. Soy Amber, exploradora de los Caballeros de Favonius.
La chica hizo una especie de saludo con su brazo.
—No parecen ser ciudadanos de Mondstadt. ¡Identifíquense! —la chica se cruzó de brazos.
—Oye, no estamos buscando problemas —dijo nerviosa Paimon.
—Mmmm eso es justo lo que diría alguien que busca problemas.
—Salodus, me llamu Aether —se presentó el chico.
—¿Salodus? ¿Eres de Natlán o Sumeru? —dijo confundida la chica de rojo.
—Ah, no, él tiene problemas para hablar nuestro idioma, aún está aprendiendo las palabras —explicó el hada flotante.
—… ¿Aether? Eso no suena como un nombre local para mí —ahora miró a la peliblanco —¿Qué le pasa a tu… mascota?
—Es mi cumida de emergencia —dijo sonriendo el rubio.
—¡Oye, ya te lo he dicho; Paimon no es comida de emergencia! —exclamó molesta.
Aether sonrió —. Ella es mi amiga.
Ahora algo más calmada Paimon sonrió.
—Llevamos solo dos meses juntos, pero ya somos mejores amigos —Aether asintió.
—En resumen, son compañeros de viaje, ¿no? —la chica llevó las manos a la cintura —Verán, últimamente ha habido un dragón merodeando cerca de Mondstadt. Será mejor que entren a la ciudad lo antes posible. Los escoltaré hasta allá.
—¿Eh? ¿No tienes otros asuntos que atender? —cuestionó Paimon.
—La verdad es que estaba buscando a una amiga, pero supongo que volverá cuando termine con los asuntos que tenía que atender —respondió algo afligida. —No se preocupen, puedo cumplir con mis tareas luego, de momento los escoltaré y protegeré a la vez.
La chica volvió a poner sus manos en la cintura.
—Además, no sé si puedo confiar en ustedes todavía.
—Que desconfiada, Paimon no cree que esa sea forma de hablarle a tus invitados —se quejó la peliblanca con suspicacia.
—Oh… lo siento. No son palabras dignas de una caballera. Les pido disculpas, forasteros… y honorables viajeros —dijo algo incómoda.
Aether la miró levantando una ceja.
—¿Tienes algo en contra de las normas de vocabulario del "Manual de los Caballeros" de Favonius?
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—Así que, ¿qué les trae por Mondstadt? Viajeros de origen desconocido —preguntó Amber mientras caminaba algo más delante de ellos, liderando el grupo.
—Aether fue separado de su hermana en medio de una travesía muy, muy lejana —respondió el hada flotante —. Yo, Paimon soy su compañera de viaje y le estoy ayudando a encontrarla.
—Oh, así que en busca de un familiar… —dijo algo melancólica —. Cuando volvamos a la ciudad te ayudaré a pegar carteles para encontrarla.
El característico sonido del choque del metal producido por una espada resonó en el lugar, seguido del sonido de un relámpago.
—¡¿Qué fue eso?! ¡Vamos! —sin más la castaña salió corriendo al lugar.
—¡Oye! ¿No dijiste que nos protegerías? ¡¿Por qué vas hacia un lugar peligroso dejándonos atrás?! —no sirvió de nada decirlo, pues Amber ya iba bastante lejos —. Que rápido corre esa chica…
Los dos prosiguieron a seguirla.
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El chico de pelo blanco se las arregló para evitar el brutal tajo del Mitachurl, Fischl disparaba flechas a los Hilichurl que intentaban acercarse, pero eran demasiados, incluso Oz se veía superado, pues no podía con tantos al mismo tiempo.
Justo un Hilichurl la iba a tomar desprevenida y saltando con su porra por la espalda de la rubia, cuando una flecha en llamas lo golpeó en el aire y este cayó inerte al suelo. Fischl se volteó y vio como Amber levantaba su pulgar mientras sostenía su propio arco en su otra mano.
Bennett iba a aprovechar la distracción para cortar una de las piernas del enorme monstruo, pero justo tropezó con una piedra y cayó de bruces contra el suelo, perdiendo su espada en el proceso.
—¡Bennett! —gritó la rubia al ver como el monstruo levantaba su hacha para partir en dos al chico. Instintivamente el peliblanco cerró los ojos.
El golpe no llegó, en su lugar solo sintió un fuerte viendo encima suyo. Aeter paraba el hacha con su esfera de viento, un par de segundos después la esfera explotó e hizo retroceder al Mitachurl. Bennett levantó la vista y vio al chico rubio.
—Gr-gracias —el rubio solo le sonrió y materializó su espada.
El monstruo enorme arremetió de nuevo, pero Aether lo bloqueó con su espada, luego saltó por encima de este y le dio un corte limpio en la nuca, pocos segundos después empezó a brotar sangre de la criatura y esta molesta, hizo brillar sus ojos de un color carmesí, luego su hacha fue envuelta en llamas.
Bennett se puso de pie sorprendido, viendo como el chico rubio evadía los ataques del Mitachurl a la vez que contraatacaba con precisos, pero letales cortes que dejaban cada vez más herido a su oponente.
Amber apuntó al cielo con su arco y luego lanzó una flecha, luego decenas de flechas en llamas cayeron sobre el Mitachurl.
—¡Ahora! —gritó el cuervo.
Fischl entendió y sin vacilar lanzó su flecha eléctrica que golpeó en el cráneo del monstruo, luego este cayó bruscamente contra el suelo, sin vida. Los demás Hilichurl gritaron asustados y comenzaron a correr por todos lados.
—Muchas gracias por salvarme antes —dijo el chico de pelo blanco limpiando el polvo de su ropa —. Mi nombre es Bennett, líder del Equipo de Aventuras de Benny.
El rubio también extendió su mano para el saludo de manos que le ofrecía el otro.
—Aether. —el rubio miró en dirección al hada que venía volando hacia él —. Ella es Paimon.
—¡Hump! —bufó la rubia al acercarse —Yo soy la Princesa del Juicio; Fischl von Luftschloss Narfidort, una impetuosa princesa de otro plano material en un mundo diferente. Los mortales de Teyvat me han invocado y he acudido a su llamado para-
—Mi nombre es Ozvaldo von Hrafnavines, puedes llamarme simplemente Oz —dijo el cuervo mientras volaba al lado de la rubia —Ella es mi ama, todos la conocen como Fischl.
—¡Oz! —le gritó Fischl.
—Ellos son ciudadanos de Mondstadt —agregó Amber —. Él es un forastero que busca a su hermana, lo estaba escoltando a la ciudad.
—¡Es un placer conocerte, Aether, espero podamos ir de aventura juntos un día! —dijo entusiasmado el chico de pelo blanco.
Aether sonrió.
—Paimon es Paimon, soy su compañera de viaje y su mejor amiga —exclamó orgullosa el hada flotante.
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—Lumine… no creo haber escuchado ese nombre en Mondstadt antes, ni nadie que coincida con su descripción —comentó Bennett de brazos cruzados mientras intentaba recordar.
—Cuando lleguemos a la ciudad puedes preguntar allá, es muy probable que alguien haya escuchado de ella —dijo Amber mientras ajustaba sus gafas de aviación en su cuello.
—Estrellas que no regresan. Dos stellas fugaces forzadas a la separación por una maligna entidad funesta, ahora el solitario gemelo indaga por cada rincón de un mundo desconocido. No sería la primera vez que la princesa del crepúsculo escucha de una historia similar —decía Fischl creando pequeños destellos eléctricos en su mano derecha —. "Prólogo: El forastero que atrapó al viento" sería un buen nombre para el comienzo de tu epopeya.
Aether la miró curioso. Fischl al darse cuenta que él la miraba fijamente apartó la mirada.
No pasó mucho tiempo para que llegaran a Mondstadt, cruzaron un gran puente de piedra, un niño se encontraba alimentando un montón de palomas, parecía bastante feliz mientras lo hacía.
Mientras más se acercaba, más fascinante le parecía la ciudad, al pasar por las puertas los guardias saludaron a Amber y los demás, preguntaron por él, pero no insistieron mucho ya que la castaña dijo que se encargaba.
Enormes molinos, muchas personas caminando libremente por las calles, las casas tenían una arquitectura particularmente bonita, sin duda la ciudad del viento y la libertad era bastante hermosa.
—Lo siento chicos, pero tengo que ir al Gremio de Aventureros, debo reportar nuestras hazañas de hoy —se disculpó el peliblanco para luego partir.
—La Princesa del Crepúsculo también ha de partir al jardín del saber pues sus conocimientos deben ser aplicados para conseguir más información acerca de los misterios de otros mundos y la epistemología del ser —Fischl llevó sus manos a la cintura.
—Lo que mi ama quiere decir es que vamos a la biblioteca —aclaró el cuervo.
—En marcha, mi fiel sirviente —la chica comenzó a caminar, el cuervo se despidió y luego la siguió.
—… —Paimon se quedó mirando como se iban —Que sujetos tan extraños…
Aether levantó los hombros.
—Permítanme presentarles la ciudad del viento, de los dientes de león, de la música bucólica, la Capital de Libertad… —tomó aire por un segundo —. Bienvenidos a Mondstadt, viajeros bajo la protección de los Caballeros de Favonius.
—Por fin, ya no tendremos que acampar a la intemperie —dijo aliviada Paimon.
—Hemos llegado a la ciudad, pero aún no tenemos donde quedarnos —pensó el chico mirando de reojo a su compañera.
—Aunque los ciudadanos no parecen muy felices —agregó el hada.
Amber suspiró como si estuviera agotada.
—Es a causa de las apariciones de Stormterror en la ciudad —la castaña llevó sus brazos a su cintura —Pero no hay nada de qué preocuparse mientras la Maestra Jean esté con nosotros.
—¿Jean? —cuestionó Paimon.
—Jean es la Gran Maestra Intendente de los Caballeros de Favonius y protectora de Mondstadt —se notaba la emoción en su voz al hablar de esa persona —Con Jean de nuestro lado, ni siquiera una calamidad como Stormterror es rival para nosotros.
—Al parecer, es tuda ona celebridad —dijo el rubio —. Espero que sepa algo sobre el dios Anemo, él podría ser capaz de ayudarme a encontrar a mi hermana.
—En fin, como recompensa por ayudarme a vencer a esos Hilichurl de antes y salvar a Bennett, tengo un regalo para ti, Aether.
—Oye, ¿qué hay de Paimon? ¿No hay una recompensa también para mí?
—Lo siento Paimon, pero esto es inútil para ti. Luego los invitaré a comer Carne frita con zanahoria a la miel, es una especialidad de Mondstadt.
—¡Ah, Carne frita con zanahoria a la miel! ¡Suena delicioso! —dijo excitada la peliblanca.
—Como sea, primero vamos a un lugar alto de la ciudad.
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—Pues bien, el obsequio que te quería dar es… —Amber hizo una pausa dramática a la vez que se daba la vuelta — ¡Son alas voladoras! Con ellas podrás planear por el aire.
—Oh, por eso dijiste que a Paimon no les servirían de nada, Paimon ya puede volar sin ellas —dijo sorprendida esta.
—Los exploradores las usamos para navegar por el viento. A la gente de Mondstadt también les gusta usarlas —Amber sonrió —te traje aquí a propósito para que puedas probarlas. Sigue mis instrucciones y todo estará bien.
Aether asintió y tomó las alas.
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Eula es bien conocida como la capitana del Equipo de Reconocimiento de Mondstadt, una poderosa Caballero de Favonius portadora de una Visión del elemento Cryo, sus habilidades de combate siempre fueron extraordinarias, por eso siempre se alistaba para misiones difíciles y peligrosas, esta no era la excepción.
—Fatui... —susurró mientras veía como 4 de ellos conversaban sobre algo, estaban intercambiando papeles y armas —La venganza será mía.
Haciendo uso de su increíble agilidad y velocidad Eula corrió hacia uno de los Fatui que tenía una pistola, su elemento debía ser Pyro por el color que tenía.
Saltó por encima de él y materializó su mandoble en sus manos y con un tajo cortó la pistola en dos, luego giró sobre sí misma pateó en la cara a otro que tenía una pistola Cryo, en se momento los otros dos se percataron de su presencia, apenas tuvieron tiempo a reaccionar.
Un sujeto alto con un Martillo electro intentó golpearla, pero Eula lo evitó girando hacia su izquierda y avanzó hacia el que tenía la pistola Hydro, su espada de materializó nuevamente y dio un giro para luego conectar un tajo envuelto en Cryo que partió la pistola de este.
—Maldita, ¿quién demonios eres? —exigió saber el hombre del martillo.
Eula no respondió, solo corrió hacia él. El Fatui intentó aplastarla, pero ella usó su espada para bloquear su ataque.
—¡La venganza será mía!
La peliazul saltó hacia atrás, luego extendió su espada, la cual se cubrió del elemento Cryo. Eula dio un enorme tajo que golpeó al hombre, pero se cubrió con su martillo para evitar el golpe. Ahora una empuñadura de energía se formó en la espalda de la mujer.
Los otros tres Fatui corrieron hacia ella para atacar. La mujer dio un tajo ascendente al Fatui de fuego, el Fatui Cryo lo venció con un corte horizontal, cuando el Fatui Hydro intentó atacar ella saltó hacia adelante y le cortó el hombro con un fuerte tajo, la empuñadura que flotaba detrás de la mujer creció hasta volverse la mitad de una espada. El Fatui del martillo se envolvió en electro y corrió hacia ella. Eula siguió atacando como si estuviera bailando.
La peliazul dio un saltó y giró mientras su mandoble golpeaba al Fatui Electro, tomó la gran espada y la clavó contra el pie del hombre en suelo, justo la espada de detrás de ella se volvió una espada completa y brilló, para luego explotar y acabar con los 4 Fatui al mismo tiempo.
—¡Hump! —Eula echó hacia atrás de su hombro su cabello con la mano izquierda —Debo volver a Mondstadt, Amber deber estar buscándome, esa pequeña insolente se las verá conmigo, es una de las personas que más sufrirán mi venganza cuando llegue el momento.
La peliazul miró hacia el cielo, el sol estaba en su zenit, por lo que ya debería se más de medio día.
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—Muy bien hecho, para ser tu primera vez, eres todo un experto —Amber le aplaudía.
Repentinamente el cielo comenzó a llenarse de nubes oscuras rápidamente y empezaron a haber violentas ráfagas de viento.
—Por los siete… —dijo preocupada la castaña viendo al cielo, todo el ambiente se volvió oscuro.
A lo lejos el dragón atravesaba volando las montañas, creando potentes corrientes de viento a su paso, sobrevoló por la ciudad atravesando por encima los edificios más altos, luego dio la vuelta pasó de nuevo por la ciudad, pasando por encima del rubio, que lo miró atónito.
El imponente dragón rugió, luego una violenta corriente de viento cayó sobre la enorme estatua frente a la catedral, creando un gran tornado, luego varios más cayeron a lo largo de la ciudad, causando destrozos por todas partes.
Los ciudadanos asustados corriendo por refugio evitando las violentas corrientes de viento, Aether y Amber iban a correr, pero un tornado arrastró al chico por los aires
—¡Aether!
—¡Forastero!
Bueno, hasta aquí llega el primer capítulo de esta historia. Solo quiero decirles que esto va para largo, así que me verán por un tiempo por aquí. No sé cuanto me tome escribir cada capítulo, pues investigo mucho para agregar correctamente todos los elementos.
Generalmente cuando publique los capítulos puede que haya errores y pido disculpas, pues yo también soy humano, pero poco después los corregiré como estoy haciendo ahora mismo.
Otra cosa, a lo largo del capítulo fui haciendo referencias a varios elementos y curiosidades de los juegos, me gustaría que intentaran averiguar cuáles fueron, de todas formas en el siguiente capítulo les diré cuáles fueron si no lograron encontrarlas.
Bueno, creo que no me queda nada más que añadir, no se olviden de dejar un review, siempre bien agradecido y alienta mucho saber que hay gente esperando ver el siguiente capítulo. Sin más que decir, me despido, hasta la próxima.
