—¡Miren se ha despejado el cielo de la ciudad! —dijo Paimon mirando hacia la ciudad.
—Los demás deben haber solucionado el problema en los templos al igual que nosotros —comentó la bibliotecaria —. Bueno, en marcha, reunámonos con Jean y los demás en la sede.
En el cielo se pudo ver como todas las nubes que mantenían oscura la ciudad se desvanecían, y volvía a brillar nuevamente el sol en todo su esplendor.
En el camino Lisa le enseñó muchas cosas de las cuáles él desconocía, y lo ayudó con la fonética para que pueda hablar de forma más fluida. La bibliotecaria se vio impresionada de lo rápido que él aprendía, no le tomó más de unos minutos dominar las enseñanzas de ella.
—¡Lisa, Aether, Paimon! —gritó una voz familiar.
Era Amber, venía de la ciudad corriendo a toda velocidad.
—¡Al fin los encuentro! Veo que ustedes también completaron la misión en el Templo de la Leona. Jean, Eula, Kaeya y yo también lo hicimos, hemos vuelto a la ciudad hace un rato.
—¿Dónde están Jean, Eula y Kaeya, Amber? —cuestionó Lisa.
—¿Eula? ¿Quién será? —pensó el rubio, era la segunda vez que escuchaba ese nombre en este día.
—Eula tuvo que irse por una misión de encargo de los Lawrence, así que ya no estará en Mondstadt por unos días —Amber parecía un poco desanimada al decir eso —. La Maestra Jean iba de camino a la sede antes de que yo fuera a buscarles a la entrada. Kaeya lo perdí de vista cuando llegamos a la ciudad.
—Entiendo. Vamos con Jean, debemos recopilar toda la información que disponemos.
Todos pusieron rumbo a la sede, pasaron por las calles, había bastantes desastres por todos lados; carteles tirados, bancos rotos, basura y papeles por todos lados. Stormterror había dejado todo patas arriba.
—¿No es esa Jean? —dijo Paimon señalando a un par de personas que estaban hablando frente a un hotel.
—Oh no... —Lisa llevó su mano a su frente mientras cerraba los ojos, como si hubiera visto algo que no le habría gustado ver pasar —. Esa es una diplomática Fatui de Snezhnaya.
—¿Fatui? —preguntó Aether mirando a Amber.
—Los Fatui son una "delegación" maliciosa de diplomáticos de Snezhnaya liderados por la Zarina, en la cabeza tienen a los Once Heraldos de los Fatui, no son más que un dolor de cabeza —contestó fastidiada Lisa —. No hacen más que aumentar el trabajo para los Caballeros de Favonius.
—Fatui es sinónimo de problemas, siempre que ellos están involucrados en algo es porque están haciendo algo malo —Amber se cruzó de brazos...
Aether miró como Jean conversaba con esa mujer Fatui.
—... y así es como hemos llegado a la situación actual. Si no pudieron lidiar a tiempo con el asunto de Stormterror, deberían dejarnos a los Fatui el proteger la ciudad de Mondstadt —la mujer Fatui puso sus manos en la cintura y dijo orgullosa —. Nosotros podemos poner fin a la amenaza con el dragón. Tan solo tienen que traernos al monstruo...
—¿Monstruo? —Jean se cruzó de brazos y frunció levemente el ceño.
—Así es, ¿me equivoqué en algo? No estamos hablando de un monstruo que ataca esta ciudad una y otra vez.
—Suficiente, Anastasia. Me gustaría que el trato de sus diplomáticos fuera más profesional. ¿Dices que quieren "poner fin" a uno de los Cuatro Vientos de Mondstadt? No permitiré semejante sandez en frente de los Caballeros de Favonius —Ahora Jean tenía el ceño fruncido de verdad y más cuando la mujer río casi a carcajadas.
—No es tan descabellado como usted cree, en serio —recuperando la compostura, la mujer se cruzó de brazos —. Bien, supongo que es todo por hoy. Tan solo es un intercambio amistoso de opiniones constructivas, ¿no cree? Lo tendré en cuenta.
Poco después la diplomática se fue, más bien, entró en el Hotel donde se hospedaba la delegación Fatui en Mondstadt. Jean cerró los ojos y llevó una mano a su frente como si hubiera estado hablando durante horas.
Los demás se acercaron a ella.
—Jean... —Amber se detuvo frente a ésta.
—Oh, han vuelto —la rubia disipó su descontento y sonrió.
—Hemos resuelto el problema de los templos. Volvamos a la sede para ponernos al tanto —propuso Lisa. Todos asintieron sin objeciones.
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—… eso es todo. Lo demás ya lo sabes —dijo Lisa, tomó una taza de té y bebió un sorbo.
Jean volteó hacia Aether.
—En primer lugar, muchas gracias por tu ayuda, viajero. El flujo elemental finalmente se ha estabilizado —la rubia se reclinó frente a su escritorio. —Las repercusiones del ataque de Stormterror se han resuelto por ahora, aunque aún hay que limpiar un poco.
—Paimon lo ha visto, habían carteles encima de las casas. Paimon también vio un encargo en el tablón del gremio de aventureros —añadió el hada flotante.
—Luego yo iré a ayudar con lo que haga falta, es una de las labores de los Caballeros de Favonius —dijo Amber inflando el pecho con orgullo.
—Que confiables son los Caballeros de Favonius —pensó él.
—La presión de la delegación es demasiado grande como para ser ignorada.
—¿Delegación? —preguntó Aether.
—¿Es del Puerto de Liyue, o de la ciudad de Inazuma? —cuestionó curiosa Paimon, a lo que Jean le contestó.
—Son de Snezhnaya, donde decidieron adorar a la diosa Cryo. Sus delegados reciben el nombre de "Fatui". ¿Han oído hablar de ellos?
—Por supuesto que hemos oído hablar de ellos, son superfamosos... bueno, más bien infames —dijo Paimon.
—Matar a Stormterror no es la mejor solución a mi parecer, es una muy mala decisión.
—Los Fatui seguidores de la Arconte Cryo siempre han codiciado el poder del Arconte Anemo, dudo que tengan las mejores intenciones para Mondstadt —agregó Jean.
—Hablando de poder... hay algo que les quiero mostrar a los Caballeros de Favonius —Aether metió las manos en su bolsillo y sacó la pequeña piedra carmesí.
La piedra brillaba con intensidad, desprendiendo una especie de energía.
—¿Qué es eso? —preguntó Amber curiosa acercándose más para verlo mejor.
—Es un cristal inmerso en una especie de poder... Lisa, ¿crees poder analizarlo? —dijo la Maestra Intendente al ver la piedra, luego miró a la bibliotecaria.
—Déjame ver... —Lisa miró el cristal y lo escrutinio con cuidado —. Puedo ver impurezas dentro del cristal, pero al hacer una inspección más profunda... Lo siento, por el momento no puedo analizarlo adecuadamente. Dame un poco más de tiempo. Buscaré en la sección restringida de la biblioteca.
—De acuerdo. Lo dejo en tus manos.
—Entendido. Si hay algún avance, les avisaré. Pero no se hagan muchas ilusiones. Son textos muy antiguos y, además... ¡Auch! —cuando Lisa intentó tocar el cristal este reaccionó de forma negativa —. La impureza en el cristal... Siento un dolor punzante al acercarme.
Lisa lo observó un poco más.
Amber también intentó tocarlo, pero obtuvo el mismo resultado que Lisa, lo mismo pasó con Jean. Ninguna de ellas podía tocarlo a parte de él.
—Ya veo... Parece que reacciona a la Visión. Las impurezas y la energía elemental en nosotros se repelen entre sí.
—Que extraño. Aether también tiene habilidades elementales, pero a él no le pasa nada —comentó Paimon. Jean y Amber se sorprendieron.
—¿Tienes habilidades elementales, Aether? Pero si no posees una visión —dijo la Maestra Intendente incrédula.
—Cierto, no fue mi imaginación. Cuando salvaste a Bennett de aquel Mitachurl también usaste energía elemental, pero ¿Cómo es posible, si no tienes una visión?
El chico puso una mirada de desconcierto, él tampoco sabía qué estaba pasando.
—A pesar de tener habilidades elementales, el cristal no te afecta del mismo modo. En fin, es mejor dejar el cristal en tus manos, cariño. Sería una molestia si se quedara con nosotros, metafórica y literalmente.
—Fascinante... ¿Sabes qué es lo que te hace tan especial? —él negó con la cabeza —. Yo tampoco sé qué pensar... Bueno, Aether, en nombre de los Caballeros de Favonius, me veo obligada a pedirte ayuda de nuevo. Por favor, acepta el título de Caballero Honorario... y el agradecimiento de la Gran Maestra Intendente —Jean llevó su mano izquierda a su pecho.
—¡¿Caballero Honorario... de Favonius?! —exclamó atónita Paimon. Amber estaba igual de sorprendida.
—De nuevo te pedimos ayuda para encontrar la respuesta a este misterio.
Paimon y Amber se miraron entre sí, sus caras expresaban toda la sorpresa que se podía ver en un rostro.
—La furia de Stormterror... los cristales misteriosos... Creo que detrás de todo esto se encuentra la clave para que la paz regrese a Mondstadt —Jean sonrió —. Que el viento despeje tu mirada para que puedas ver la verdad con claridad. Si encuentras algo más, nos reuniremos aquí nuevamente.
—Entendido...
—Aaahh... Paimon tiene hambre, luego de tanto escuchar cosas complicadas... —la peliblanca se sujetó la cabeza como si le doliera realmente —. ¡Ah! ¡Casi lo olvidaba! Amber, antes prometiste llevar a Paimon y a Aether a comer una comida deliciosa; ¡Carne frita con zanahorias a la miel!
—¡Tienes razón! Debo llevarlos a El Buen Cazador, Sara prepara la mejor comida de todo Mondstadt, pero primero tengo que hacer algo, así que si pueden esperar un rato —dijo la chica castaña poniendo las manos juntas en forma de súplica.
—¡No te preocupes, no pasa nada, Aether y Paimon te esperaremos fuera! —dijo Paimon efusivamente mientras se limpiaba la salida de imaginar la comida que tendría más tarde.
Aether y Paimon procedieron a abandonar el despacho.
—Lisa, necesito los papeles para hacer oficial el nombramiento de Aether como Caballero Honorario de Favonius —Jean se sentó frente a su escritorio y agarró unos papeles en cuales comenzó a escribir con su pluma.
—En seguida, Cariño. Iré a la biblioteca para prepararlos, cuando estén listos, Wyratt te los traerá —afirmó la bibliotecaria.
—Amber, necesito que llames a Noelle —la castaña asintió y dejó la sala rápidamente.
—Wow, que bien te han quedado esos panqueques, Klee. Con un poco más de práctica serán tan deliciosos como los que hace Alice —dijo la sirvienta luego de probar un bocado de la comida hecha por la niña.
—Ciertamente, creo que tienes talento para la cocina. Bien hecho, Klee —Albedo acarició la cabeza de la niña y esta dejó ver una radiante sonrisa.
—jeje ¡Muchas gracias! —Klee levantó los brazos con energía.
Estaba sentada sobre un taburete bastante más alto que ella, por lo que sus pies colgaban en el aire. Frente a ella tenía una gran mesa con los panqueques preparados por todos. Noelle estaba a su lado y frente a ella estaban Albedo y Sacarosa.
—Mmm... Los de Sacarosa también saben muy bien —el rubio estaba comiendo un pedazo con su tenedor —. Tal vez tienen mucha azúcar, lo que le da un sabor bastante fuerte, pero no demasiado.
—¡Klee también quiere probar! —la niña tomó un pedazo y se lo llevó a la boca y lo saboreó con gusto, sus mejillas se sonrojaron —. ¡Están muy dulces!
Sacarosa se sonrojó y comenzó a juguetear con sus dedos.
—Cierto, son muy dulces —comentó Noelle después de probarlos también.
—¡Ahora los de Noelle!
Todos tomaron sus tenedores y probaron un poco y luego de saborear por unos segundos dieron sus veredictos.
—Sin duda, eres la que tiene más experiencia, son perfectos. Tienen un perfecto balance de azúcar, la masa es esponjosa y suave, y la forma circular que tienen no es menos que perfecta. Enhorabuena —todos miraron a Albedo con atención mientras decía cada palabra —. ¿Qué?
—N-nada... es sólo que es un análisis muy detallado. Increíble, como era de esperarse del profesor Albedo —Sacarosa miró su plato y jugueteó un poco con el tenedor sobre este.
—Mmm... mmm... mmm... —la niña masticaba pensativa, como si estuviera catando un muy buen vino —. ¡Son como los que hace mamá!
Repentinamente ella gritó aquello mientras que estiraba todo su cuerpo con energía.
—Supongo que solo queda probar los míos —Albedo posó sus codos sobre la mesa y entrelazó sus dedos mientras se inclinaba hacia delante.
Todas dieron un bocado al platillo del Alquimista en Jefe y sus ojos se abrieron como platos.
—¿Qu-qué es esto? —Noelle estaba atónita —. Sabe como si fuera hecho por un cheff de alta clase.
—¡Woooa! ¡Están súper riquísimos!
—Son perfectos. No encuentro más palabras para describirlos.
Smug. Albedo sonrió ligeramente.
—¿Está Noelle aquí? —Amber ingresó súbitamente en la habitación —. ¿Qué están haciendo?
—Estábamos probando comida. ¿Me necesitas para algo? —Noelle se levantó del taburete.
—Sí, bueno. Jean te mandó a llamar. Está en su despacho —la castaña se acercó a la mesa y vio más de cerca los panqueques, todos se veían muy apetitosos.
—Señor Albedo, Señorita Sacarosa, Joven Klee, si me disculpan —la criada hizo una reverencia antes los demás luego se ponerse de pie.
—Nos vemos luego Noelle. Klee quiere volver a cocinar contigo —la pequeña se despidió agitando su mano derecha.
Noelle abandonó la habitación, no sin antes hacer una reverencia frente a Amber.
—Siéntate a comer con nosotros, Amber —le dijo Klee señalando el sitio donde antes estaba la criada.
—¡Será todo un placer! —Amber se sentó en el taburete —. Espero no estar olvidando nada...
—... entonces el maestro Diluc acabó con dos de los tres magos del abismo y dejó a uno de ellos con vida, probablemente para interrogarlo —. el informante tomó su jarra de cerveza y bebió un trago.
—Ya veo, gracias por el informe, Nimrod. Si sucede algo más, ya sabes dónde encontrarme —el hombre del parche se levantó y dejó unas monedas sobre la mesa.
—Por supuesto, estoy a tus servicios. Adiós.
El Capitán de Caballería salió de la taberna.
—El Obsequio del Ángel es tu lugar favorito de Mondstadt, ¿verdad? Es fácil encontrarte porque siempre vas al mismo lugar —una voz femenina le habló, él volteó para verla.
Kaeya sonrió.
—Vamos, también suelo frecuentar la Cola de Gato, las bebidas de Diona son de las mejores de toda la Nación del Viento —él comenzó a caminar y ella lo hizo junto a él —. ¿Alguna novedad?
—Hmm... yo podría hacer la misma pregunta. Ya sabes como es esto, la información no es gratis.
—Bien, ¿qué te parece si te invito a un trago mañana?
—...
—¿Con comida incluida?
—...
—... —Kaeya la miró a los ojos y esta le sostuvo la mirada con sus ojos intimidantes.
—...
—Está bien, está bien, yo también compartiré información —el hombre bajó los hombros como si hubiera sido derrotado —. Vamos Rosaria, ¿no puedes ser un poco menos inflexible con tu viejo amigo? Somos compañeros de copas.
—Vamos al grano, Kaeya. Si quieres información de mi parte, tú también debes aportar lo mismo —la hermana se detuvo mientras se cruzaba de brazos.
El Caballero de Favonius suspiró.
—Por los recientes movimientos de la Orden del Abismo y la frecuencia de los ataques de Stormterror, podemos deducir que esto se debe a su influencia, además...
—¿Además qué?
Kaeya sonrió con picardía.
—Yo ya he dicho una parte, ahora es tu turno —Rosaria frunció el ceño, pero relajó su lenguaje corporal.
—Bien. Los Fatui también se están moviendo. Están presionando a los Caballeros para que les permitan tomar el control de la situación, pero esto ya deberías saberlo.
—Sí. Últimamente han sido muy insistentes, la pobre Jean ha tenido que lidiar con ellos durante todo este mes, me compadezco de ella... —él sacudió su cabeza ligeramente —. ¿Algo más?
—El Baladista, ¿te suena ese nombre? —Kaeya abrió los ojos como platos al escucharlo —. El Sexto de los Once Heraldos Fatui, parece que se rumorea de que pronto aparecerá por Mondstadt, no precisamente en la ciudad.
—¿Uno de los Once en Mondstadt? ¿Por qué?
—Además, también la Octava vendrá aquí... o eso dicen —Rosaria observó con atención todos sus gestos, la forma en la que llevó su mano a su mentón y meditó la información que acababa de recibir.
—No puede ser... ¿dos de los Fatui? Pensé que con la presencia de Dottore ya era bastante malo... —el hombre casi se queda enfrascado en sus pensamientos, hasta que la mujer lo sacó de su trance.
—Es tu turno, cuéntame todo —ella se acercó un poco más a él, lo suficiente como para atraer su mirada.
—Oh, lo siento —le costó un par de segundos el concentrarse —. Además, la Orden del Abismo parece estar moviéndose como los Fatui, se rumorea de un tal Emisario, otro miembro del Abismo de mayor rango ha aparecido recientemente, eso dicen mis informantes.
—... —Rosaria volvió a cruzarse de brazos —. Ya veo, así que de eso se trata.
La mujer comenzó a irse, pero se detuvo.
—Ambos tenemos el mismo fin: proteger Mondstadt. tanto tú como tu hermano, cada uno lo hace a su manera. Espero poder contar contigo para hacerlo, no nos vas a traicionar en el futuro, ¿verdad?
—¿Qué tipo de broma de mal gusto es esa? Mondstadt es mi hogar, y tal y como hizo mi padre en vida, yo también la protegeré —dijo firme Kaeya con una cara seria poco habitual en él.
—¿Te refieres a Crepus el padre de Diluc? —él la miró fijamente a los ojos y ella mantuvo su mirada intimidante.
—Aether, hay algo que no les dijiste. No además del dragón y el cristal, vimos a ESA persona —dijo Paimon de brazos cruzados.
—Ya lo sé... pero quiero investigar por mi cuenta, no parecía una mala persona —el rubio también se cruzó de brazos pensativo.
—¡Ah! ¡Eres aquel chico que me salvó! —una voz conocida llegó al lugar. Paimon y Aether voltearon a verlo.
—Eras Bennett, ¿cierto? —la hada flotante aún recordaba su nombre —. ¿Qué te pasó en el brazo?
—Ah, ¿Esto? No es nada, suele pasar todo el tiempo —el peliblanco le restó importancia al asunto —. Por cierto, ¿no te interesa unirte al Gremio de Aventureros? Hay una escases de personal últimamente, la gente lo ha estado dejando por miedo a Stormterror.
—¿Gremio de Aventureros? —cuestionó él mirando a Paimon.
—¡Así es-
—El Gremio de Aventureros es una organización que provee ayuda a los aventureros reuniendo información y dando misiones —dijo Bennett adelantándose a la compañera del rubio.
—¡Oye, eso era lo que Paimon iba a decir! —reclamó ella molesta. El aventurero sonrió.
—¿Hay requisitos? ¿Qué gano con ello? —cuestionó él.
—¡Hay muchas ventajas! Puedes cumplir misiones y ganar dinero con ellas, además puedes ir de aventuras! ¡Yo soy el líder de la Brigada de Exploración de Benny! —dijo orgulloso —... Aunque de momento soy el único miembro.
—¿Por qué? —preguntó Aether viendo como el peliblanco se rascaba la cabeza.
—Tengo muy mala suerte, siempre que salgo de aventuras me ocurren muchas desgracias y a veces las personas que me rodean también sufren por ello, por eso los nuevos miembros siempre se van luego de un tiempo... Pero no dejo que eso me desanime, aún tengo amigos que me acompañan de vez en cuando, como Razor.
Parecía que iba a desanimarse, pero fue todo lo contrario, se le veía más emocionado.
—Podemos ir a conocerlo, vive en el Reino de Lobos a las afueras de Mondstadt —el chico iba a comenzar a caminar cuando se resbaló con una hoja de papel, luego perdió el equilibrio y terminó cayendo por la barandilla hacia unos arbustos, pero no parecía haber sufrido mucho daño por la caída.
—¿Estás bien, Bennett? —preguntó Aether asomándose por la baranda.
El chico le respondió levantando su pulgar.
—¡Vamos con Katherine para que puedas volverte un aventurero oficial!
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—... eso es todo lo que tienes que saber del Gremio de Aventureros. Trabaja en todo Teyvat, así que allá donde vayas encontrarás una sucursal donde aceptar misiones. Como miembro oficial dispondrás de apoyo si te encuentras con misiones difíciles y si ocurre algún inconveniente, el gremio se encargará de la indemnización —dijo la mujer de cabello negro detrás del mostrador.
—¿Qué dices, Aether, te aventurarás? —preguntó Bennett expectante.
—Bien. Acepto, tengo que firmar este papel, ¿cierto? —él tenía un papel en cual daba su consentimiento para formar parte del gremio.
Ella asintió, así que él firmó el acuerdo.
—Dentro de unos días te entregaré una medalla oficial que te acreditará como miembro del Gremio de Aventureros —Katherine tomó el papel y lo guardó —. Como un nuevo miembro, deberías comenzar siendo Rango de Aventura 1, pero por lo que he escuchado de ti, eres bastante bueno, así que podrás empezar en el Rango 5. Puedes ver las misiones disponibles en el tablón.
—¡Mira Aether, esta es una misión cerca del Reino de Lobos, quizá nos encontremos con Razor si vamos allí! —Bennett señaló un papel que tenía los detalles de la misión.
"Requisitos: Rango de Aventura 20 o superior".
—Pero esta es una misión de un Rango superior, no podemos aceptarla —replicó Paimon al ver lo que ponía.
—No se preocupen, pueden aceptar misiones de un Rango superior si van con algún aventurero con el Rango necesario. En este caso, Bennett es Rango 29, así que pueden ir con él, pero... —dijo la mujer, pero se veía bastante preocupada —. ¿Están seguros de que quieren ir con él? No te lo tomes mal, Bennett, pero ya sabes lo que le pasó a los demás principiantes que fueron por primera vez contigo.
—Ugh, tienes razón...
—Eso no importa, iré con él, ¿Qué es lo peor que puede pasar? —dijo el rubio confiado poniendo los brazos como jarras.
—Espero que no te arrepientas en el futuro... —Katherine les dio la despedida.
—¿Qué quería decir Katherine con eso? —preguntó Paimon curiosa.
—Verán, siempre he tenido una muy mala suerte y suelen pasar muchas cosas malas cuando salgo de aventuras... —confesó un poco apenado.
—¿Por eso estás lleno de cicatrices?
—Así es... lo peor de todo es que es contagiosa, ¡Pero no se preocupen! ¡Si algo llega a pasar, yo los protegeré! —Bennett se golpeó el pecho con su puño con confianza —. Ya estoy preparado para todo tipo de situaciones.
—El Reino de Lobos está al oeste, así que tenemos que ir allá. A ver qué dice la misión... —Bennett sacó el papel y leyó su contenido.
No tardaron mucho en salir de Mondstadt, cruzaron el puente, como siempre estaba ese niño alimentando una bandada de palomas.
—Dice que hay un campamento de Hilichurl entre la Aldea Aguaclara y el Reino de los Lobos —Bennett dobló y guardó el papel en su bolsa.
—¿Qué pasa con los monstruos en Mondstadt? Cuando llegamos, Amber se tuvo que encargar de un campamento también —dijo Paimon molesta.
—Bueno, últimamente se les ha visto más activos, cada vez montan sus campamentos más cerca de la ciudad y los pueblos, este es el quinto de esta semana, ¿recuerda a Fischl? La chica que venía con un cuervo y usaba un parche.
—La recuerdo —Aether rememoró la forma en la que hablaba, era no era muy difícil de entender, pero sí que era enrevesada.
—Ella también estaba haciendo una misión de estas cuando la encontramos.
Después de un rato de caminar, a los lejos se podía ver un montón de casa y un molino, Bennett le dijo que esa era Aldea Aguaclara.
—¡Miren, son los monstruos, están atacando a alguien! —el hada voladora señaló al frente como un pequeño convoy fue había sido destruido.
Había numerosos charcos de sangre, las carretas estaban destruidas y los monstruos estaban por todos lados.
—¡Andando! —exclamó el peliblanco. Los tres fueron rápidamente al lugar.
Dos Mitachurl con hacha estaban haciendo un desastre, había unos cuantos caballos descuartizados y dos victimas humanas.
Bennett materializó su espada y su Visión resplandeció. Los monstruos se alertaron al ver a los dos chicos correr hacia ellos, así que empuñaron sus armas.
El peliblanco saltó y su espada fue cubierta de llamas, el monstruo levantó su hacha para interceptar el golpe, pero Aether apareció a su lado y clavó espada en un costado del Mitachurl, luego Bennett cayó sobre él ensartó la cabeza de la criatura, quemándola al mismo tiempo. El Mitachurl quedó inerte en el suelo.
El otro monstruo pegó un grito y enojado envolvió su hacha en llamas, para consiguiente arremeter contra ellos dos.
—¡Aether! —gritó Bennett y este asintió.
El Mitachurl saltó con su hacha para cortar al rubio. Aether puso su mano frente a él y creó frente a ella la esfera de viento y absorbió el fuego y luego lo propagó, haciendo daño al monstruo, un par de segundos después este explotó y el Mitachurl fue lanzado hacia atrás.
Bennett corrió antes de dar un salto con un par de vueltas, y finalmente caer sobre el monstruo y clavar su espada en el pecho de éste. El Mitachurl a pesar de todo, aguantó y con su enorme mano, tomó al peliblando de la cintura y lo lanzó contra un árbol.
El impacto que se escuchó fue realmente doloroso. El monstruo se levantó, el color de las llamas en su cuerpo fueron acentuadas por la luz anaranjada del atardecer, dándole una apariencia más demoniaca con esos ojos rojos a través de su máscara.
Aether frunció el ceño. El Mitachurl se sacó la espada del pecho y automáticamente un chorro de sangre brotó de este. Corrió nuevamente hacia el enemigo con su espada extendida.
—Grrr —un gruñido se oyó de entre los arbustos.
De entre el follaje surgió una figura que golpeó al monstruo en el rostro a la velocidad del rayo. Aether vio como un chico de cabello largo se paraba frente al monstruo mientras gruía.
El Mitachurl se recompuso y tomo su hacha y le dijo algo al chico de pelo largo y como si este lo entendiera le respondió, para luego sacar un enorme mandoble marrón.
El rubio vio desde lejos como peleaban ferozmente, la forma salvaje en la que aquel chico manejaba su arma era increíble, además también parecía portar una Visión, pues ocasionalmente saltaban rayos violetas por todas partes cuando su arma impactaba con la de su enemigo.
Aether no pudo ver exactamente como pasó, pero repentinamente el Mitachurl perdió una pierna y cayó al suelo, para ser rematado al instante cortando su cabeza.
Ahora el chico de pelo blanco lo miró con una mirada feroz, como si fuera a destriparlo a él también, pero en vez de atacarlo fue donde había ido a parar Bennett.
—¿Tú estar bien? —ayudó al chico a levantarse poniendo su brazo sobre su hombro.
—Gracias por la ayuda, Razor. Estoy bien, sólo necesito descansar un poco —respondió Bennett, sonaban adolorido, pero no parecía ser grave.
—¿Ese ser enemigo también? —Razor mostró sus colmillos viendo al rubio.
—No, él es un amigo. Vino conmigo para completar un encargo del gremio —aclaró Bennett. Paimon se acercó a su amigo —. Chicos él es Razor, el chico del que les hablé.
—Mmm... él es Aether y, Paimon es Paimon, soy su mejor amiga y compañera de viaje —el hada llevó sus manos a su cintura. Aether le saludó con la mano.
—¿Qué buscar ustedes en el Reino de los Lobos?
—¿Has visto algún campamento de Hilichurls cerca de Aguaclara? Ese es el encargo que tenemos —dijo el peliblanco.
—Tú necesitar descansar. Razor traer ganchos de lobo para que tu curar —Bennett se paró por su cuenta, pero aún no estaba bien del todo.
—Yo estoy bien, puedo-
—No te preocupes, Aether irá con Razor y Paimon se quedará contigo, ¿verdad, Aether? —Paimon voló al lado del chico con mala suerte.
—Bien, ¿tienes algún problema? —el rubio miró al chico lobo. Razor negó casi indiferente.
—Andando. Nosotros volver pronto.
—Bien. Suerte, chicos.
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—¿Quién ser tú? Tú oler extraño —preguntó el chico lobo luego de un rato de caminar juntos. Se habían adentrado bastante en el bosque.
—¿Yo? Soy Aether. Estoy buscando a mi hermana... —respondió el algo cabizbajo.
—¿Hermana? Como... ¿Lupical? —preguntó Razor curioso?
—¿Lupical? —el rubio levantó una ceja curioso —. Ella es mi familia. Es la única persona que me queda, realmente la extraño mucho... por eso la estoy buscando, prometimos siempre estar juntos. Además, como el hermano mayor, mi deber es estar junto a ella para protegerla.
Razor escuchó atentamente sus palabras.
—Lupical... ser familia. La familia siempre estar unida —el chico lobo miró su mano y luego la apretó —. Lobos ser Lupical. Yo proteger Lupical.
Ambos chicos se miraron a los ojos.
—Tú tener buen corazón. Tú y yo, objetivos en común —Razor extendió su puño frente a él —. Razor ser amigo. Si tú necesitar ayuda, tú llamarme.
Aether chocó su puño, sellando su nueva amistad. Solo unas cuantas palabras fueron suficientes para establecer su vínculo.
—¡Alto! —el chico puso su mano frente a él para detenerlo —. Enemigos... grrr
A unos metros de ellos estaba un campamento de Hilichurl.
—Ese debe ser el campamento tenemos que destruir por el encargo —dijo el rubio.
Había decenas de Hilichurl haciendo diversas actividades; desde bailar frente a una hoguera, durmiendo a la intemperie, ¿cuidar unos jabalíes? y haciendo ejercicio unos con otros de forma violenta.
—Ellos antes robar presa de Razor —el chico lobo se calmó —. Pero Bennett necesitar nuestra ayuda. Nosotros venir luego a acabarlos.
Aether asintió.
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Después de descubrir el campamento, siguieron buscando los Ganchos de lobo, había de varios colores, de entre los más destacados estaban los rojos, los verdes y los morados. Según Razor, los mejores para curar heridas eran los morados, así que tomaron unos cuanto de esos y se los llevaron.
Al volver prepararon un poco de jugo y Bennett se lo bebió, no mucho después se sentía como nuevo, así que volvieron al campamento para cumplir con su encargo.
—Todo listo, chicos. ¡Ahh¡ ¡Qué emoción! —el peliblanco contuvo su grito emocionado —. Esto es como en los viejos tiempos con el Equipo de Aventuras de Benny.
Ninguno de los otros chicos dijo nada.
—Ya conocen el plan: Razor tú iras por la derecha, Aether por la izquierda y yo por el centro —asignó Bennett.
—Hay 12 Hilichurl, así que cada uno debe encargarse de por lo menos 4 —agregó el rubio.
—Razor estar preparado —el chico lobo chocó sus puños.
Cuando Bennett dio la señal cada uno salió corriendo en una dirección.
El primer en atacar fue Razor; cargando con su mandoble y envuelto en electricidad, fulminó a dos Hilichurl de un golpe, todos los demás rápidamente se alertaron y tomaron sus armas para pelear.
Ahora fue Aether quien saltó sobre una caja y en el aire creo un pequeño tornado que se llevó a 5 de los Hilichurl.
Por último Bennett entró en escena dando un puñetazo al suelo, creando un campo ígneo con el símbolo de un puño, luego dio un corte en llamas a un Hilichurl.
El tornado que había creado Aether asimiló el fuego y se convirtió en un tornado de llamas que rostizó a los monstruos y al impactar con la electricidad causó una gran explosión, dejando casi todo el campamento reducido a cenizas.
Razor aulló y detrás de él se formó la figura de un lobo compuesto de electricidad y con fiereza arrasó con otros 3 Hilichurl con potentes zarpazos.
Aether entró en el campo creado con Bennett junto a él y ambos cargaron sus poderes. Bennett preparó su espada hasta la carga de nivel dos, luego dio dos tajos hacia adelante, para luego saltar y acabar con otros dos monstruos con el tajo descendente.
Los tres chicos se relajaron. Ya habían destruido el campamento por completo, por lo que esos Hilichurl ya no serían una amenaza ni robarían las presas de Razor.
—¡Fiuh! Hemos cumplido con el encargo —lo que antes eran un campamento, ahora no era más que un montón de cenizas.
—Razor deber volver, Lupical necesitar comida —el chico lobo tomó el jabalí rostizado y lo cargó sobre sus hombros.
—Gracias por tu ayuda, Razor, nos vemos luego —el chico lobo asintió y luego se fue.
—Ahora que hemos cumplido con el encargo, podemos ir a comer, ¿verdad? —dijo Paimon emocionada.
—¡Cierto! ¡Había quedado de ir a cenar con Barbara esta noche! —Bennett miró al cielo y ya había oscurecido —. ¡Volvamos rápido a Mondstadt!
—¡Nosotros también, Amber nos iba a invitar a comer! —exclamó Paimon volando rápidamente. Los demás la siguieron.
—¡Lo había olvidado por completo! ¡Lo siento mucho! —se disculpó la castaña.
—No te preocupes, Aether y Paimon aceptaron un encargo del gremio de aventureros, así que no perdíamos el tiempo —dijo Paimon sintiéndose realizada. Aether la miró con los ojos entrecerrados. Su mirada decía: "Lo dices como si hubieras hecho algo".
—¿Un encargo del gremio?
—Así es. Ahora soy Parte del Gremio de Aventureros.
—¿Qué? ¡Pensaba que ibas a ser un caballero de Favonius! —exclamó sorprendida Amber —. Incluso Jean lo hizo oficial.
—Solo me nombraron como Caballero Honorario, además, no puedo quedarme en Mondstadt, aún debo encontrar a mi hermana —Aether puso sus manos en la cintura.
—Mmm... entiendo, es una pena —Amber sonrió radiante —. Bueno, vamos a comer. Antes estuve con Noelle y los demás, ella prepara los mejores panqueques de todo Mondstadt.
—¿Noelle? ¿Es una Caballero de Favonius como tú? —preguntó Paimon curiosa.
Los tres pusieron rumbo a El Buen Cazador mientras conversaban.
—Sí, bueno, no. Ella toma el examen todos los años, pero nunca ha conseguido aprobarlo, así que hasta entonces sirve como Sirvienta de los Caballeros de Favonius —comentó la chica —. En Mondstadt hay un lema: "Si tienes algún problema, hay dos nombres que puedes llamar; Jean y Noelle", ambos son muy diligentes, por eso todas las admiran.
—Oh... me gustaría conocerla —dijo Aether. El chico se imaginó a una mujer con una gran armadura, cabello negro y un mandoble más grande que él, pero a la vez con una diadema de sirvienta y delantal.
—Es una lástima que Eula haya salido de Mondstadt, me gustaría presentártela también —Amber sonrió al recordar a su amiga —. ¡Ah! Eula es también una Caballero de Favonius, la Caballera de la Marea. Puede parecer no muy agradable, pero por dentro es más blanda que un malvavisco.
—Caballera de la Marea... —ahora se imaginó a una chica de pelo negro azulado y con una Visión Hydro —. ¿Cuántas divisiones tienen los Caballeros de Favonius?
—¿Cuántas? Mmm... son muchas; —Amber empezó a contar con sus dedos —. Los exploradores de los Caballeros (a los cuales yo pertenezco), la Orden de Caballería, los Alquimistas, la Compañía de Reconocimiento... son muchas. En realidad son diez Capitanes, pero...
—¿Eula también es una Caballero de Favonius como tú? —preguntó Paimon levantando su mano derecha.
—¡Sí! Eula es la Capitana de la Compañía de Reconocimiento. Es asombrosa, aunque no todos simpatizan con ella, nadie puede negar su fuerza y diligencia. Incluso el Gran Maestro Varka ha reconocido su fuerza. Dicen que está a la par de Jean —Amber dijo todo muy emocionada, le encantaban hablar de su mejor amiga.
—Bienvenidos a El Buen Cazador, ¿Qué van a querer? —preguntó la dependienta en la barra. Era una chica castaña joven, con el cabello atado en un coleta alta —. ¡Oh! Pero si es Amber, ¿Quiénes son tus acompañantes?
—Ellos son mis nuevos amigos; Aether y Paimon. Los he invitado a comer —dijo acercándose al mostrador —. Quiero dos... tres raciones de Carne frita con zanahorias a la miel.
—Marchando. Pueden sentarse en una de las mesas disponibles —Sara les señaló el lugar, habían 3 mesas disponibles —. Cuanto la comida esté lista se las llevaré a su mesa.
—Gracias —el rubio asintió mientras agradecía.
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—¡Fuaaah! Que rica estaba esa comida —Paimon estaba sentada en una silla mientras sobaba su estómago satisfecha.
—Aether, ¿Tienes un lugar donde quedarte? Supongo que estarás en Mondstadt durante un tiempo —dijo Amber. Todos ya habían acabado de comer —. Como te prometí, voy a poner carteles por todo Mondstadt, si alguien sabe algo acerca de tu hermana, entonces acudirá a mí y yo te lo diré a ti de inmediato.
—Paimon y yo hemos estado durmiendo a la intemperie, así que supongo que acamparemos en algún lugar cerca de Mondstadt.
—¿¡Qué?! ¡Eso no puede ser! De ninguna manera permitiré que el Caballero Honorario duerma a la intemperie estando en Mondstadt —Amber se levantó de la silla bruscamente —. Hablaré con Jean, seguro que encontraremos un lugar donde puedas quedarte.
—No es realmente neces...
—¡Espera aquí, vuelvo enseguida! —sin darle tiempo a replicar la castaña ya se había marchado, dejando a él y a Paimon. Ambos se miraron entre sí.
—Aquí está la cuenta —justo Sara acababa de dejar un papel sobre la mesa. Aether y Paimon comenzaron a sudar frío.
—... Se supone que Amber iba a pagar la cuenta... —la cara del rubio se puso pálida. El chico miró al suelo y posó sus manos sobre sus muslos.
—¿No teníamos dinero del encargo que hicimos antes? —preguntó el hada flotante.
—"Teníamos", de no ser porque cierta glotona se le antojo comer unos helados en cuanto volvimos a la ciudad. Además, no era tanto como para pagar por todo lo que has comido —sobre la mesa había varios platos y cuencos de comida apilados unos sobre otros frente a ella.
—Lo siento... —Paimon miró a Sara que esperaba a que terminaran de hablar —¿Te podemos pagar a plazos? Puede ponerlo en nuestra cuenta.
La pequeña juntó sus dedos con timidez mientras hacía la mirada de perrito para convencer a la chica.
—Sí podría, si fueran clientes regulares, pero es la primera vez que vienen a comer a este local, además no sé si es cierto lo de que Amber pagaría la cuenta —Sara se cruzó de brazos —. Amber es una muy buena amiga mía, pero a ustedes nunca los había visto. Ciertamente ella dijo que los había invitado, pero una invitación no es lo mismo que pagar la cuenta.
—Bien, me ofrezco para hacer trabajo forzado —Aether bajó los hombros derrotado.
El chico se levantó de la silla dispuesto a lavar los platos o hacer cualquier cosa que ella la dijera.
—Supongo que puedes servir como repartidor, hay horas en las que muchas personas piden comida a domicilio y aún nos falta personal —dijo la chica.
—Está bien, Sara, yo pagaré la cuenta por ellos —intervino uno voz masculina.
Los tres voltearon a verle rápidamente; era un hombre alto y de cabello rojo como la sangre.
—¡Señor Diluc! —exclamó la mesera.
—Tu debes ser el Caballero Honorario, ¿me equivoco? —le preguntó al rubio mientras se cruzaba de brazos.
—¡Así es! Él es Aether y Paimon es Paimon, soy su mejor amiga.
—Mi nombre es Diluc Ragnvindr, me gustaría conversar contigo si es posible —dijo con una expresión solemne.
—¿Es una persona importante? —le preguntó la peliblanca a Sara.
—¡Claro que sí! El señor Diluc es dueño del Viñedo del Amanecer y uno de los más grandes magnates de Mondstadt —contestó la chica.
Los ojos de Paimon brillaron automáticamente al escuchar eso.
—¡Eso significa que es super rico! —la pequeña chica voladora se frotó las manos mientras sonreía —. Díganos señor, qué es lo que quiere de nosotros.
—Como acabo de decir; me gustaría conversar con el Caballero Honorario —recalcó. Aether asintió.
—Está bien, pero no puedo dejar que pagues la cuenta sin algo a cambio...
—Esto no es nada, tómalo como si estuviera comprando un poco de tu tiempo —la respuesta no pareció dejar satisfecho al rubio —. Vengan conmigo al Obsequio del Ángel, allí podremos hablar con tranquilidad.
Sin decir más comenzó a caminar.
Aether miró a Paimon y luego a Sara. La mesera asintió.
—Vamos, Paimon
Los tres recorrieron las calles de la Ciudad del Viento, ya era de noche, por lo que las luces de las casas y las tiendas iluminaban el lugar, dando una apariencia bastante agradable.
Al cabo de un rato llegaron por fin a su destino: El Obsequio del Ángel, era una taberna bastante grande de dos o más pisos, había mesas fuera y gente bebiendo. En la entrada había diferentes tipos de carteles pegados en un tablón.
Diluc entró, seguido por ellos dos. El pelirrojo le hizo una seña al barman que estaba limpiando una jarra, este asintió.
—Vamos al segundo piso —. dijo señalando las escaleras.
Al subir, se situaron en una de las mesas más alejadas de las demás para más tranquilidad.
—Quería hacerte unas preguntas, si no te molesta —Diluc se sentó frente a él.
Aether se sintió algo nervioso.
—Claro, pregunta lo que quieras —el rubio intentó calmarse sentándose recto.
—¿Qué es lo que te trae a Mondstadt?
—Vine a buscar al Arconte Anemo, necesito saber si él sabe algo acerca de mi hermana.
—¿Tu hermana?
—Aether está buscando a su hermana y Paimon lo está ayudando, soy su guía por Teyvat
—¿Por qué necesitas una guía por Teyvat? ¿De dónde vienes exactamente?
—Vengo de otro mundo. Mi hermana y yo somos viajeros, cuando llegamos a este mundo una deidad nos detuvo y se llevó a mi hermana, por eso la estoy buscando.
—Dices que vienes de otro mundo, pero ¿puedes demostrarlo? —el pelirrojo se posó sobre la mesa con interés.
—Mmm... no tengo nada que me sirva de prueba, pero —Diluc lo miró fijamente esperando su respuesta —. puedo manipular el elemento Anemo que ustedes usan en este mundo.
El rubio levantó su mano derecha y frente a ella se formó una pequeña corriente de viento.
—Impresionante. Se dice que solo los dioses pueden manejar los elementos sin una Visión, tú no pareces portar una, además tu vestimenta no es como ninguna que haya visto en ninguna de las siete naciones. Bien, última pregunta —el pelirrojo volvió a su pose inicial —. ¿Por qué te uniste a los Caballeros de Favonius? Si tu misión es encontrar a tu hermana, de qué te sirve ser parte de la Orden de Favonius, cuando son todos unos incompetentes.
Aether y Paimon se sorprendieron de sus palabras.
—Fue idea de la Gran Maestra Intendente. Paimon también estaba sorprendida cuando lo escuchó de ella —dijo la peliblanca.
—Ya veo... eso suena a algo que ella haría —Diluc suspiró —. No pareces tener malas intenciones, pero déjame advertirte que si tratas de hacer algo contra Mondstadt o sus habitantes...
No le hizo falta terminar la frase, su intención lo decía todo, esa repentina e insaciable sed de sangre que emanaba de él era poderosa, casi le ponía los pelos de punta.
—Puedes pedir una bebida en la barra. Espero que podamos hablar nuevamente en otra ocasión —el dueño del local se levantó y se despidió.
Paimon miró al rubio nerviosa.
—Paimon espera nunca ser su enemiga...
Aether miró las escaleras como la silueta de ese hombre desaparecía.
—En sus ojos pude ver... —tragó saliva — que hablaba muy en serio. Deben haberle pasado muchas cosas. ¿Sabes Paimon? Los ojos de una persona dicen más de lo que puede parecer a simple vista.
Paimon lo miró confundida.
Aether sonrió
Bueno, hasta aquí llega este capítulo. De verdad que ha pasado mucho tiempo desde el capítulo 2. No es que me costara escribir, pero han pasado muchas cosas en mi entorno, en fin.
Espero que hayan disfrutado el capítulo, intentaré no tardar tanto para el siguiente. No tengo mucho más que contar, así que hasta la próxima.
