Episodio 4: ENGAÑO AL VIEJO ESTILO Y LA ESTRATEGIA DE VEGETA

Goku no se decide si entrar al templo de la izquierda o derecha.

-"Vaya, no siento ki alguno en ninguna de estas dos casas, pero a la vez, detecto una leve energía muy rara... Aunque seguramente el guardián de esta casa es alguien poderoso, porque esto no es real, es una ilusión... Pero solo una de las dos casas es la correcta y no sé cual es..."

Así meditaba Goku, cuando de repente llega Vegeta.

-¿Qué haces ahí perdiendo el tiempo, tonto?

-Ah, hola Vegeta, es que no me decido a cual casa entrar...

-Pues ya que somos dos, lo haremos fácil: tú entra a la casa de la izquierda y yo a la de la derecha.

-Supongo que ya sabes que esto es una ilusión, y que muy posiblemente una de las dos casas es falsa, ¿como sabremos cual es la verdadera? -Cuestiona Goku.

-Obvio, el que haya entrado por la que es la casa correcta, seguirá avanzando.

-¿Y el otro?

-Quizás quede atrapado en otra dimensión, o muera...- Contesta Vegeta con un tono muy irónico, y sonriendo burlonamente.

-¡Déjate de bromas, Vegeta! Además, ya estamos en otra dimensión...

-¡Pues entonces no hay forma de que alguno de los dos se pierda, torpe! Anda, entra ya o quédate aquí a seguir pensando estupideces. Yo sí tengo ganas de llegar con el próximo enlatado dorado.

Luego de su respuesta, Vegeta se va directo a la casa de Géminis de la derecha.

-Ay, a Vegeta se le ocurre payasear en las situaciones menos oportunas...- Y después de decir esto, Goku le saca la lengua a su compañero (sin que Vegeta lo vea pues ya se estaba internando en la casa de la derecha) y se va directo a entrar a la casa de la izquierda.

Mientras, de vuelta a la casa de Tauro, Aldebarán y Mu se encontraban charlando, o mejor dicho, Mu le estaba contando a su amigo todo lo que previamente Goku le había hecho saber. Aldebarán solo tenía cara de sorpresa, incrédulo de todo lo que estaba escuchando, para él, todo eso parecía ficción o argumento de alguna película fantasiosa. [Y eso que tipos con armaduras doradas y poderes impresionantes ya es bastante ficción…]

-Pero... ¿Acaso todo esto es posible...? Entonces es cierto, esos dos de verdad vienen de un universo extraño. Lo sabía, sus monstruosos cosmos y su resistencia física anormal no podían ser posibles en humanos ordinarios… Era obvio que son aliens. Ojalá aquí en nuestro universo no haya otros planetas con seres así… -Comenta el caballero de Tauro.

-Son guerreros bastante fuertes y experimentados, si fueran enemigos, creo que estaríamos en problemas… Aunque somos cinco los que podemos luchar, nos harían pasar un mal rato. -Replica Mu.

-¡Ja! Aunque fueran hostiles, recuerda, somos caballeros dorados, los más poderosos del santuario, dominamos el séptimo sentido y lo podemos trascender. El estilo de pelea de ese tal Vegeta es interesante, muy físico y usa mucha energía, pero no sabe usar sus sentidos como nosotros; además su rapidez es buena, pero no domina la velocidad de la luz. -Asegura Aldebarán.

-Aún así, la experiencia, su descomunal fuerza y el que disfruten las peleas está a su favor, entre otros factores, lo sabes porque tampoco quisiste prolongar la pelea más de lo debido. Es más, no sabemos cual es el límite real de sus poderes. Calculo que de edad, son mayores a nosotros por diez o quince años, y todos los enemigos de los que te conté que Goku dice haber enfrentado suenan a que no eran cualquier cosa, se ve que eran realmente peligrosos. La experiencia adquirida en esas peleas y en todos esos años debe ser enorme… -Replica Mu.

-Tranquilo, Mu. Nosotros también hemos enfrentado enemigos de peso. Sólo recuerda a Cronos y sus titanes, fueron una prueba realmente difícil, y salimos airosos.

-Sí, lo sé. Pero bueno, lo que esos dos quieren solamente es saciar su instinto de batalla, lo que me preocupa en realidad son dos cosas: la primera, que no creo que Aioria, ni Shaka, ni Milo, si es que llegan tan lejos, sean flexibles con ellos y seguro van a librar batallas intensas, a no ser que Shaka encuentre la forma de librarse de los dos y los derrote de forma definitiva, como dijiste anteriormente. Y la segunda, que es la más grave y a la que debemos poner mucha atención... ¿Quién está detrás de todo esto?

-Eso sí, amigo, es lo más preocupante, deberíamos investigar pero no podemos despegarnos del santuario, lo dejaríamos vulnerable, peor con esos dos aquí; lo mejor será esperar a que terminen de pelear, y luego consultar con el maestro Dohko qué podemos hacer...

-Sí, debemos estar muy alerta. Y bueno, ya que sabes de qué trata esto, regreso a la casa de Aries, no sea que vaya a aparecer otro tipo raro...

-Ya sería mucho por un día...

-Nos vemos luego, Aldebarán.

-Así sea; ten cuidado, Mu.

Mu sale de la casa de Tauro de regreso al templo que él debe custodiar.

De vuelta a las dos casas de Géminis, Goku ya estaba dentro de la casa izquierda, y había empezado a correr. El saiyajin tenía la impresión de haber estado corriendo mucho tiempo, sin sentido y que todo se veía igual, incluso sintió que no avanzaba. Hasta que después de varios minutos, puede ver una luz, lo cual le alegra pues piensa que es la salida.

-¡Por fin! -Exclama el saiyajin, quien se dirige directo a dicha luz y la atraviesa, creyendo haber salido de la casa.

-Vaya, eso fue fác... ¿Pero qué?

Goku no termina la frase, se da cuenta de algo que lo deja estupefacto.

-Ay… ¿Qué…? ¡Regresé a la entrada! ¿Cómo pudo haber pasado? Vegeta me va a matar... ¡Mejor me apresuro a entrar de nuevo y encontrar la verdadera salida...!

El saiyajin se apresura a volver a entrar a la misma casa que había elegido. [Pudiendo entrar a la otra para alcanzar a Vegeta… Pero ya sabemos, es Goku, el genio en las peleas, pero en otras cosas…]

Mientras que en la casa a la que había entrado Vegeta, el susodicho corría a buena velocidad, avanzando rápidamente, pero de repente, se topa con una figura a medio camino. Esa figura se le hace conocida, efectivamente, ya la había visto antes, es la armadura dorada de Géminis, pero ahora al parecer alguien está vestido con ella y se encontraba parado frente a él, bloqueando el avance.

-Bien... Esto empieza a tomar forma, parece que cuando nos trajiste aquí te escondiste como una rata, pero creo que ya darás la cara, eso es bueno porque ahora sí podré hacerte añicos… -Comenta Vegeta, alistándose para pelear.

El hombre, que presumiblemente tendría que ser el caballero dorado de Géminis no responde, permanece impávido ante las palabras del saiyajin. No se le puede ver el rostro debido a la oscuridad de la casa y la sombra que daba el casco al cubrirlo.

-Ah, ¿no quieres hablar? Está bien, entonces vamos directo a la acción... Aaaaah!

Vegeta lanza una esfera de energía, pero esta no llega a impactar al blanco deseado, ya que el caballero dorado crea un campo de energía que lo protege de ese ataque, deshaciéndolo hasta desvanecerse.

-De acuerdo, si así lo quieres, entonces pelearemos de otra forma...

Vegeta se lanza y trata de dar un puñetazo a su contrincante, pero el caballero dorado se mueve a gran velocidad, esquiva el ataque ante la sorpresa del saiyajin, luego aparece detrás suyo y lo golpea en la nuca. Vegeta cae porque esto lo tomó totalmente descuidado, no lo esperaba, luego reacciona y trata de conectarle una patada al caballero, pero este vuelve a esquivarlo, acto seguido, retrocede para volver a tomar una pose neutra.

-Eres rápido, pero basta de juegos… ¡A pelear en serio, maldito!

Vegeta se transforma en super saiyajin y se vuelve a lanzar al ataque, dando un puñetazo al casco de este individuo, solo para volarlo y ver que no tiene cabeza. De hecho, en realidad, físicamente no hay nadie ahí.

-¿Pero qué diablos sucede...? ¿Es acaso esto otra ilusión...? -Se cuestiona Vegeta.

-¡Jajajaja! Veo que no eres tan tonto, saiyajin... Te felicito, eres exactamente lo que estaba buscando, un guerrero fuerte y experto en batallas, y muy orgulloso para aceptar una derrota tan fácilmente...

La misma voz que escucharon cuando llegaron a esta dimensión se vuelve a escuchar ahora en la casa de Géminis.

-Otra vez tú... ¿Por qué no sales y tenemos un combate como debe ser? Acabemos con esto ahora, cobarde… -Contesta Vegeta, mirando para todos lados, pues puede sentir, como la vez anterior, una leve energía que se proyecta en distintas direcciones de la casa.

-¡Ja! Insolente... Si supieras en verdad quien soy, y el poder que tengo, no te atreverías a hablarme así... Pero bueno, te daré el gusto de conocerme, solo que ya sabes la condición, debes pasar por las doce casas del Santuario y eliminar a sus guardianes, que por cierto, no lo hiciste ni con Aries ni con Tauro y si no lo haces con los demás, entonces tú y tu amigo jamás volverán a su mundo, ¿lo entiendes? Aunque si logras vencer y asesinar a los demás caballeros dorados, podríamos considerarte para formar parte de nosotros...

-¡Tú no me das órdenes, sabandija! yo sabré si aniquilo o no a esos caballeros de hojalata dorada… Eso será mi decisión. ¿Formar parte de ustedes? ¿El club de los idiotas de armaduras estrambóticas?

-¡Ja! Nosotros somos más que los caballeros dorados, somos seres que ya estamos en otro nivel… Deberías sentirte halagado de que siquiera te estoy considerando para unirtenos, imbécil.

-No gracias, no me interesa formar parte de una bola de insectos. Pero ya veo, tú en realidad no estás aquí...

-¡Jajaja! Insisto, no eres nada tonto a pesar de ser un simio... Pero no te servirá de nada, si no quieres hacer lo que te digo, vas a morir entonces. ¡Toma esto!

La armadura de Géminis levanta los brazos y expulsa un poder enorme, el cual envuelve a Vegeta quien no esperaba eso, lo atrapa con una especie de lazos dorados y empieza a apretarlo muy fuertemente.

Vegeta siente una energía abrumadora que va en aumento, de la cual no se puede liberar fácilmente.

-¡Jajajaja! ¿Ves? Para mí no eres nada, ni tú ni tu amigo, que por cierto, vagará por siempre en la otra casa, perdido sin encontrar la salida... ¡Y tú morirás aquí, por tu insolencia y necedad!

-Aaaaagh...!

Vegeta siente que es asfixiado por un poder realmente enorme, tanto, que entra en un pequeño trance, perdiendo la transformación del super saiyajin. Pero estando en estas condiciones, logra un momento de reflexión y recuerda una batalla anterior.

-"Cuando Kakaroto y yo entramos al interior de Majin Buu, enfrentamos a ilusiones de Gohan, Trunks y Goten fusionados y Picoro, eran muy fuertes casi como los originales y de haber seguido peleando contra ellos, no sé qué hubiera pasado, pero desaparecieron cuando Majin Buu se distrajo con algo en el exterior..."

Vegeta ahora sabe lo que debe hacer. Majin Buu en esa ocasión se distrajo por el hambre que tenía, y los recuerdos en forma de Gohan y los demás se volvieron en inofensivos pasteles cuando el demonio rosa vio tales postres en una tienda de una ciudad. -"Eso es, debo hacer que quien está manipulando esta energía se distraiga, tal como Buu... Pero ahora no correré con tanta suerte, en esta ocasión deberé encontrarlo yo y provocar su distracción... ¡Maldito Kakaroto! Seguro sabría qué hacer en este caso, odio admitirlo, pero tendré que hacer algo como él, seguir el rastro de energía del individuo, tal y como él hace cuando se teletransporta..."

-¿Ya te moriste, mono inútil?- Pregunta esa voz con un tono agresivo y burlón, al detectar que Vegeta no respondía ni seguía oponiendo resistencia.

El saiyajin efectivamente, no reaccionaba, tenía los cerrados los ojos, pero en realidad, estaba concentrándose. Después de algunos segundos, Vegeta comienza a seguir el rastro de energía con sus sentidos, y de repente, como por una milésima de segundo logra ver en sus pensamientos una silueta de alguien con el cabello algo largo y desarreglado, pero sin armadura. Vegeta no logró verlo a la perfección, pero sí encontrarlo mediante la energía de los lazos dorados, que le sirvieron como conductores; ahora sabe a dónde dirigir sus esfuerzos.

De repente, el saiyajin abre los ojos, aunque sigue atrapado en esa red de poder.

-¡Ahí estás, maldito! Aaaaaaahh!

Vegeta incrementa su ki y se transforma de nuevo en super saiyajin, llegando al máximo nivel de esta fase; logra deshacer el poder que lo tenía capturado y lo apretaba, luego lanza un ataque hacia arriba.

-Big Bang Attack!

La técnica de Vegeta sale destruyendo el techo del templo de Géminis, pero rumbo a una determinada dirección. Después de varios segundos llega a su destino, esas ruinas de la isla donde se encontraba ese sujeto quien manipulaba la armadura de Géminis a distancia. Al ver que el ataque de Vegeta va a caer ahí, dicho sujeto lo esquiva sin problema alguno; el poder impacta en el lugar, destruyendo aún más parte del templo que ya estaba en ruinas y dejando un cráter.

De vuelta al templo de Géminis, la armadura del caballero perteneciente a esta casa se desploma en sus respectivas partes, y todo vuelve a la normalidad. Vegeta un poco cansado regresa a su estado base.

-Diablos, no fue fácil pero lo logré. Ese individuo debe ser alguien fuerte, puede manipular su ki desde lejos. Espero que no sea tan poderoso como Majin Buu, o Kakaroto y yo vamos a tener problemas... Aunque, pensándolo bien, eso también tendría sus ventajas… -Así reflexiona en voz alta Vegeta, para luego seguir con su trayecto con el fin de atravesar la casa de Géminis.

Mientras que, de vuelta al templo en ruinas en aquella isla, el sujeto sigue escondido en las sombras que dan dichas ruinas. Se encuentra sentado en una especie de escalones, pero aún no se puede ver de quién se trata, solo la silueta es visible.

-Excelente, saiyajin, no esperaba menos de ti... Pero ahora solo quiero que te enfrentes a los caballeros dorados, ya no espero que los mates, pero por tu estúpido instinto de pelea vas a tener fuertes peleas con ellos, y por tu tonto orgullo, no aceptarás una derrota. Al final, todos quedarán muy cansados y sin energía, y ahí voy a atacarlos, como ovejas indefensas los destruiré a todos, para luego ir a tu mundo y conquistarlo también… Sin duda, los planes de mi maestro se llevarán a cabo al pie de la letra, ¡Jajajaja!

Este hombre, que aún no se deja ver, vuelve a las sombras.

De vuelta al santuario, Vegeta por fin llega al final de la casa de Géminis, de la cual sale de inmediato. Ya afuera, ve a Goku mirando a todos lados.

-Kakaroto...

Goku, al oír la voz de Vegeta detrás suyo, aprieta los dientes y se pone nervioso, volteando lentamente para encarar a su compañero.

-¿Sí... Vegeta...?

-¿Qué demonios haces aquí todavía? ¡Ya deberías estar en camino rumbo a la siguiente casa!

-Ah pues verás... Yo, yo... Me perdí y...

-Y no estarás diciendo que no encontrabas la salida, tonto...

-Este... Lo que pasa es que la primera vez regresé a la entrada, y cuando volví a entrar empecé a vagar sin rumbo, estaba perdido en la casa y no encontraba la salida, solo corría y corría y parecía que esa casa era infinita… Creo que esto era parte de una ilusión bien elaborada. Hasta que después, pareciera que se aclaró el camino, vi una luz y al fin pude salir, entonces desapareció la casa a la que entré y sólo quedó esta de donde vienes tú… -Explica Goku.

-Eh… Bueno, eso ya no importa; creo que te interesará escuchar esto, pero vámonos, te cuento en el camino. -Responde Vegeta, intuyendo que la razón por la que Goku pudo salir de la casa falsa fue por que él pudo realizar la maniobra para distraer al sujeto que estaba controlando la armadura de Géminis a distancia, y provocando todas las ilusiones, aparentemente.

-Sí, ¡vámonos! Fiu...

Goku se siente aliviado de que Vegeta no lo regañó por perderse, no tanto. Ambos saiyajins empiezan a correr hacia la siguiente casa.

Mientras que en China, en el monte Rozan, El maestro Dohko se encontraba meditando con los ojos cerrados, tranquilamente, parado frente a la cascada de los Cinco Picos.

Pero de repente, el pequeño anciano abre los ojos y empieza a sudar, al parecer por nerviosismo y temor. Shunrei se encontraba haciendo unos quehaceres alrededor, pero al ver al maestro agitado, se le acerca.

-Maestro... ¿Sucede algo malo...? -Pregunta la chica, extrañada.

-Shunrei, necesito que te pongas a salvo, creo que un nuevo enemigo está al acecho, y está planeando algo terrible...

-¿Se trata acaso de esos dos cosmos raros que me dijo usted que habían aparecido en el Santuario...?

-Ellos son parte de esto, pero no son los enemigos, te lo puedo asegurar; sin embargo, sus corazones no estarán en paz hasta que no peleen con los caballeros dorados. El problema es que pareciera que...

-¿Qué, maestro...?

-Que todos seremos simples peones de un juego de alguien con poderes superiores a los nuestros... Estamos a punto de enfrentar una amenaza nunca antes vista aquí...

Shunrei se queda mirando al maestro con cierto asombro, mientras que éste mira al cielo.

-"Amigos, hermanos, caballeros dorados... Esta batalla nos corresponde, y al parecer tendremos que enfrentarla, solos... Pero debemos pelear por Atena, aunque en estos momentos no esté con nosotros..."

Así pensaba Dohko, quien se queda mirando al horizonte, mientras que Shunrei se pone la mano en el pecho, mirando con algo de temor al anciano maestro.

FIN DEL EPISODIO 4