Episodio 5: LA ENTRADA AL INFIERNO

[flashback]

Poseidón descansa en su trono en el mundo marino. Contempla a Athena atrapada en el sustento principal de su santuario en las profundidades del mar, recién había ella entrado a ese lugar. El dios de los mares no podía evitar sentir cierta satisfacción y gozo, después de que Athena/Saori rechazara su propuesta de matrimonio y lo dejara en ridículo, ahora sentía que se estaba vengando de lo que la diosa le había hecho.

-"Te mereces eso… Aunque eres muy bella, aprenderás que nadie me rechaza, Athena"

El dios se levanta de su trono.

-"Esos caballeros de bronce no pueden ser rivales para mis generales, quienes seguramente los vencerán en un abrir y cerrar de ojos… Lo siento, Athena, pero yo ya tengo ganada esta guerra" -Así pensaba Poseidón, al descubrir que Seiya y los demás habían podido llegar al mundo marino.

Pero de repente, Poseidón se conmociona. Logra sentir como una presencia diferente y malvada aparece, lentamente, mediante una rasgadura dimensional.

-¡¿Qué demonios fue eso...!?

Con su instinto de dios y tratando de trascender el séptimo sentido y llegar a niveles superiores a éste, intenta identificar dicha presencia, pero al parecer, este individuo sobrepasa sus poderes y le bloquea todo intento de ver más allá.

-Julián Solo, o debería llamarte, Poseidón... El dios de los mares de este miserable universo. Ridículo tu título y aún más ridículo tu intento de llegar a mí… -Es una voz cavernosa y alterada la que se dirige a él. El dios no sabe de dónde viene, mejor dicho, es como si la oyera solamente en su cabeza.

-¿Quién diablos eres? ¡Identifícate! ¡Te estás dirigiendo a un dios! ¡Pagarás cara tu osadía! -Responde Poseidón, alterado y totalmente desconcertado. No podía evitar sentir curiosidad e incluso una especie de temor por no poder haber detectado quien era dueño de ese horrendo cosmo, y eso en un dios era inaceptable.

-Tranquilízate. Por ahora no me interesa lidiar contigo, eso será en el futuro. Solo tienes que saber que mis planes son derrocar el santuario y destruir a los caballeros dorados, si tú quieres quedarte con tu preciosa Athena o matarla, ese será tu problema. Solo te diré que es mejor que no intervengas en lo que estoy planeando ahora, mejor ve haciéndote la idea de que serás un dios que me sirva, cuando me apodere de este universo… Y si te niegas, tendré que acabar contigo.

-¿Qué dices...?

-No necesitas saber más por el momento, solo una cosa más: ni tú, ni Athena, ni Odín ni ningún otro dios de esta dimensión pueden vencerme. Así que mejor ni lo intenten, jajajaja...

-¡Blasfemo! ¡Iré por ti y te destruiré por tu insolencia!

Pero Poseidón ya no recibe respuesta. No lo quiere aceptar, pero esa voz le provocó un extraño escalofrío. -"¿De quién se trata...? ¿Como llegó aquí y de donde viene...? No, yo soy un dios, no puedo dejar que un ser repugnante como ese me intimide... Aunque dice que viene por los caballeros dorados, creo que por ahora no intervendré en eso..."

En ese instante, siente dos grandes poderes aparecer precisamente en el santuario de Athena.

-"Esos cosmos... ¡Son enormes! Pero no, no pertenece ninguno de los dos al sujeto que se dirigió a mí... ¿Serán sus subordinados? Si es eso, los caballeros de oro están en problemas... Pero eso a mí no me incumbe por ahora. Mejor me concentraré en lo mío, cuando el mundo esté por completo bajo el agua, Athena sacrificada y ya ninguno de sus caballeros que pueda oponerse, seré más fuerte; buscaré a ese maldito que se atrevió a faltarme el respeto, ¡lo castigaré y lo mataré!"

Acto seguido Poseidón se vuelve a relajar en su trono y enfocarse en las batallas que habían empezado entre los caballeros de bronce y sus generales marinos.

[fin del flashback]

De regreso en el santuario, Goku y Vegeta ya están en la entrada de la cuarta casa, Cáncer.

-Vamos, Kakaroto, entremos. Esta casa debe ser fácil, no hay nadie en ella, y ya quiero llegar a la siguiente, el poseedor del ki de quien está en la casa que sigue es enorme, y ya tengo ganas de que alguien me dé una pelea decente en este maldito lugar...

-Sí, vamos.

Goku afirma con una sonrisa, luego ambos saiyajins se adentran en dicho templo. Pero conforme van avanzando, empiezan a notar un ambiente oscuro y deprimente, así como una espesa neblina que va aumentando con la profundidad de la casa. Ambos guerreros no le toman mucha importancia al ambiente, pero sí bajan su velocidad y ponen sus sentidos alerta, por si hay algún enemigo cerca. Empiezan a caminar, cuando de repente Goku pisa algo blando, mira qué fue lo que pisó y la cara le cambia de color...

-Vegeta... Mira eso, son... ¡Rostros en el piso!

-¿Pero qué demonios...?

El príncipe de los saiyajins mira también con cierto horror la dantesca escena en el suelo, luego aparecen más rostros en los muros de la casa. Denotan dolor, un intenso sufrimiento, y de repente se empiezan a quejar horriblemente. Goku agudiza aún más sus sentidos entendiendo que se trata de una nueva ilusión, o tal vez no.

-Vegeta, debemos tener cuidado, quizás sí hay un enemigo aquí que...

Pero Vegeta no responde, está en shock por lo que comenzaba a suceder. Esos rostros en toda la casa se empiezan a transformar en las caras de todos esos seres que asesinó cuando iba de planeta en planeta, en esos tiempos en los que servía a Freezer. Quizás en esos entonces no hubiera importado, como cuando le dijeron que el planeta Vegeta había explotado debido al impacto de un meteoro, no sintió nada, pero ahora, con los años, tantos cambios en su vida, la existencia de su esposa y su hijo, el haber sido poseído por Babidi y luego haberse sacrificado para intentar salvar la tierra de las manos de Majin Buu le provocaba una serie de choques en sus emociones. Sentía culpa, estaba sensible, sentía incluso asco de su vida pasada.

De repente, el saiyajin se arrodilla, y cierra los ojos. -"Perdón... yo era otro en esos años…" -Piensa Vegeta.

-¡Tú nos asesinaste! ¡Asesino!

-¡Maldito asesino!

En un instante, esos rostros de sus víctimas se volvían acusadores y lo señalaban. Eran tantos, demasiadas voces de dolor que lo acusaban con enojo, y lo empezaban a perturbar de sobremanera.

-¡Ya basta, basta todos, maldita sea! ¡Solo eran unas sabandijas!

Vegeta se lleva las manos a la cabeza visiblemente afectado. Goku se preocupa, por un momento temió que le fuera a suceder lo mismo que cuando Babidi tomó control sobre él.

-Vegeta... ¿Qué te sucede...? ¿Estás bien? -Pregunta Goku, algo asustado.

-¡Atrás, insecto! ¡No te me acerques!

Las voces siguen atormentando al príncipe de los saiyajin.

-¡Asesino, asesino, maldito asesino! ¡Mereces irte al infierno!

-¡Sufrirás por tus crímenes, asesino!

-¡Eres un asesino, es lo que eres!

El saiyajin se desespera ante las acusaciones que parecen ir creciendo.

-¡He dicho que ya fue suficiente! Aaaaaaaaah!

Vegeta expulsa una onda de ki considerable, la cual sirve como ola y erradica a todos los rostros del piso y los muros. Todo queda en silencio, pero la neblina no tarda en caer de nuevo.

-Vegeta... Dime que estás bien… -Susurra Goku, con preocupación. Pero Vegeta no responde, solo se levanta en silencio cerrando los ojos y con una cara de muy pocos amigos.

-Escucha Kakaroto, hay cosas que no te incumben y nunca te las contaré, solo debes saber que quizás vamos a enfrentar a un rival que puede ver más allá de lo superficial, incluso dentro de nuestras mentes. Me hizo ver mi pasado y cosas que no quiero recordar...

-¿Cómo dices...? -Responde Goku, extrañado.

-No sé quien sea, no sé si es el mismo del que te conté en la casa anterior, pero estabas en lo correcto: los tipos de este universo son más poderosos de lo que creí, y no bastará que los superemos en fuerza sino en estrategia también...

-Entiendo.

-Así que será mejor que...

Vegeta no termina la frase, la casa vuelve a oscurecerse totalmente, para sorpresa de ambos saiyajins. De repente, aparece un paisaje aterrador: el cielo totalmente negro, colinas de tierra negra como el carbón que van a dar a un desfiladero muy hondo al parecer, y una horda de zombis semi-transparentes que no reaccionan, tienen una expresión de desesperanza y dolor, van caminando para caer a ese precipicio de forma irremediable.

Ambos saiyajins no lo sabían, pero estaban en la entrada de Yomotsu.

-¿Qué es esto...?

Vegeta vuelve a sentir la misma angustia de hace un momento, el mismo dolor, la misma culpa. De repente, entre todas esas almas que van cayendo, puede ver la de su padre, el rey Vegeta.

-¡Padre! No… ¡No puede ser!

El saiyajin trata de moverse para ir por su padre, que va directo a caer a aquel horrendo agujero con un rostro inexpresivo, con ambos ojos perdidos, pero no puede moverse porque unas horrendas manos negras ya salieron del suelo y lo sujetan de las piernas. Acto seguido, horribles cuerpos salen también de la tierra y se abalanzan sobre él.

-¡Aaaaaagh...!

-¡Vegeta!

Goku intenta ayudarlo pero le sucede lo mismo, más cuerpos deformados salen y lo atrapan, sin que se pueda mover. A Vegeta lo empiezan a arrastrar para intentar hacerlo caer a Yomotsu también.

-¡Nooooooo!

Pero en eso, Vegeta recuerda su batalla anterior. -"No, no puedo sentir el ki de nadie, no hay nadie aquí, son simples ilusiones, me tengo que convencer de eso, ¡maldita sea! Pero el dolor se siente tan real..."

Vegeta se concentra aún más. Trata de pensar en algo diferente. Goku aparece en sus pensamientos. Recuerda cómo fue su primera batalla. -"Ese maldito de Kakaroto me superó, estando yo seguro de poder vencerlo... ¡Pues no volverá a suceder!"

-¡Aaaaaaaaaahh!

Vegeta se transforma en super saiyajin y empieza a expulsar una gran cantidad de poder, tanta que ilumina Yomotsu como un sol. Vegeta hace que su poder explote y luego toda ilusión desaparece. La casa vuelve a la normalidad.

-¿Fue todo? No sé quien seas, ¡pero no te voy a perdonar haberme hecho recordar a todos esos que asesiné y hacerme sentir culpa!

-Vegeta... ¿Con quién hablas?

El príncipe de los saiyajins reacciona y se da cuenta de que están de vuelta en la casa, la cual está sola, ya sin ninguna ilusión, solo está Goku parado frente a él, con cara de interrogación.

-¡Kakaroto! Maldito... ¿Por qué no hiciste nada?

-Porque tú lo hiciste todo, te diste cuenta que eran ilusiones, aunque se sintieron muy reales... Esos muertos sí que eran fuertes...

-¡Pues pudiste también expulsar tu poder para destruirlos!

-Lo sé pero te me adelantaste, jejeje... Además, creo que ese alguien estaba tratando de hacerte perder el control, ¿no? Es más, hasta me pareció verte llorar por un momento...

Vegeta cierra los ojos y aprieta los dientes, muy enojado pero al mismo tiempo sintiéndose algo apenado y su rostro se torna rojo, dando lugar a una clásica escena humorística de Dragon Ball.

-¡Silencio, imbécil! No creas que porque tú no has matado a tantos como yo significa que estás limpio, debe haber algo en tu conciencia que te atormente, ¡algún día alguien sacará eso de ti y te hará llorar como niña! Y ya vámonos, ¡ya quiero una pelea en serio, maldita sea!

Vegeta empieza a correr a una gran velocidad, dejando atrás a Goku. -"Maldito Kakaroto... Parece que sí me vio derramar una lágrima. Lo odio al desgraciado... Pero lo bueno que esto está ocurriendo en una dimensión lejana a la nuestra, nadie más lo sabrá..." -Pensaba Vegeta mientras corría.

-Jeje... Me alegra que hayas cambiado, Vegeta.

Goku dice eso en voz baja, su acompañante no lo escucha, y acto seguido también empieza a correr para alcanzarlo.

Cambia la escena a la casa de Virgo. Se ve a una figura en la posición de flor de loto, su majestuoso cabello largo y rubio se dispersa entre el cosmo que desprende, tiene los ojos cerrados y las manos en posición de meditación... Shaka de Virgo solo esboza una ligera sonrisa. "Interesantes, estos seres llamados saiyajins, pertenecientes a otro mundo..."

La escena vuelve a cambiar. Ahora en la casa de Leo, adentro, se divisa una figura bastante imponente. Un hombre viste una armadura dorada con rasgos griegos y una capa que lo hacen lucir verdaderamente intimidante.

Se trata del caballero de oro, Aioria de Leo, quien denota una mirada fría y penetrante que haría dudar a cualquiera que estuviera frente a él. El caballero, sin inmutarse, espera ya a sus rivales. -"Aquí morirán, sin ninguna duda. ¡Yo los haré pedazos!"

FIN DEL EPISODIO 5