Episodio 11: EL ENEMIGO, UN PODEROSO MAKAIOSHIN
Milo sigue encendiendo su cosmo al igual que Aioria, parece que ninguno de los dos Caballeros Dorados dará tregua alguna, aunque el de Leo tiene que esforzarse aún más por haber recibido las Agujas Escarlata de su rival en turno, ya que esto le estaba comenzando a afectar de manera considerable.
-¿Listo para morir, Aioria?
-¡Ni lo sueñes!
Lightning Plasma!
El ataque de Aioria va directo a Milo quien no se inmuta, en esta ocasión lo esquiva sin dificultad alguna.
-Te olvidas de la regla esencial en los caballeros, un mismo ataque no nos puede afectar dos veces, a eso sumemosle que estás demasiado débil puesto que ya recibiste siete de mis agujas, tu cosmo está descendiendo rápidamente. Siendo decírtelo, pero tu fin está cerca…
-Me decepciona escucharte decir eso, Milo, pero ni creas que me rendiré tan fácilmente…
¡Toma esto!
Lightning Burst!
El cosmo de Aioria se eleva enormemente y esta vez su ataque cobra mucha fuerza ante un ingenuo Milo quien se confía de más, pero luego se da cuenta de su error y recibe el ataque y, aunque a última instancia intenta esquivarlo, ya no puede hacerlo y la energía del Lightning Burst lo impacta en su totalidad.
-Aaaaaaagh!
Milo sale disparado bruscamente varios metros hacia atrás y cae, mientras que Aioria, cansado y con una gran pérdida de aliento, contempla a su oponente. -"¿Lo habré vencido…? No, creo que no…"
Efectivamente, no lo había derrotado; Milo se reincorpora, con leves golpes pero su armadura intacta. Los impactos le provocaban cierto dolor, pero lo que le dolía más era su orgullo, no podía aceptar haber sido alcanzado por la técnica de Aioria, quien pudo realizar algo de tal magnitud en el estado en el que se encontraba.
-¡Infeliz! ¡Ya fue suficiente de tanta estupidez! ¡Es hora de eliminarte, Aioria!
¡Aguja Escarlata!
Milo lanza su ataque a una velocidad sorprendente, Aioria ya muy cansado, recibe otros tres impactos que no puede evitar. El caballero de Escorpión no da tregua alguna y antes de que Aioria caiga, aparece detrás de él y ejecuta otras cuatro agujas que impactan a su rival, quien ahora sí azota terriblemente en el suelo.
Milo se acerca y empieza a reír burlonamente. Aioria intenta ponerse de pie con gran dificultad, pero no lo logra en su totalidad; pierde el equilibrio y aunque alcanza a mantenerse, no está erguido. El dolor de las agujas Escarlata está aumentando, y él continúa perdiendo energía, siente que las fuerzas se le van entre tanto dolor y cansancio.
-¡Jajajajaja! Te lo advertí, Aioria. Mi nuevo maestro no sólo me ha hecho ver cosas más allá de este mundo, sino que ha despertado el verdadero poder en mí, un poder que no conocía, y déjame decirte que es increíble...
-¡Traidor…! En verdad, es realmente triste que por obtener poder te dejes manipular y no luches contra esa fuerza maligna… ¡Tú no eres un caballero de Athena! ¡Deberías quitarte esa armadura ahora mismo! -Responde Aioria, adolorido y agobiado, pero el enojo que le causaba la actitud de Milo le daba cierta fuerza.
-¿Aún puedes hablar? ¡Jajaja! Mejor hubieras aprovechado tu último aliento para suplicar o pedir perdón y rendirte ante mi nuevo maestro. Yo podría interferir y abogar por ti, para volverte un esbirro más, y que así libres la pena de muerte que te espera...
-¡Ya te dije que eso nunca sucederá!
-¡Pues entonces vas a morir sin ninguna objeción! Mira, tus heridas ahora mismo empezarán a sangrar…
-¡Aaaaaaaaagh…!
Efectivamente, comienza una tremenda hemorragia en las heridas de Aioria, quien cae arrodillado por el agobiante dolor que sentía.
-Maldito seas, Milo… Pero no se saldrán con la suya… Ni tú ni ese desgraciado al que le llamas maestro…
-Nuestra victoria está más que asegurada, mi estimado Aioria. Ahora mismo morirás en mis manos, ¿y sabes qué? Aún tengo el poder para eliminar a Mu y Aldebarán, y eso haré después de terminar contigo…
-No lo creo… Ellos te vencerán… Pero antes de que me mates… Creo que debo saber quién es tu nuevo maestro…
Milo ríe y detiene el ataque que ya estaba preparando para darle el golpe final a Aioria.
-Ya que morirás, te lo contaré, si tanto anhelas saberlo. Mi nuevo señor es un Makaioshin, ¿y adivina qué? ¡Viene del mismo universo que los saiyajins!
-¿Qué has dicho…? ¿Un Makaio… Shin? ¿Qué diablos significa eso?
-Lo sabrás pronto. Pero eso no es todo, hay alguien aquí que también forma parte de esto, y ayudará a iniciar el nuevo orden que este mundo necesita. Se trata de Adrastos.
-¿Adrastos…? Acaso te refieres a… ¿El discípulo de Saga…? Imposible, ¡debería estar muerto!
-Pues no, él vive y será el nuevo caballero de Géminis, y al mismo tiempo patriarca del Santuario, en la renovación de éste. Los nuevos Caballeros Dorados seremos más poderosos que antes, dominaremos el mundo y nadie nos podrá detener, ni siquiera Seiya y los demás, claro, considerando que logren sobrevivir en la batalla contra Poseidón, cosa que se vislumbra muy difícil, ¡jajajaja!
Aioria comienza a ponerse de pie, lo cual sorprende a Milo, quien pensaba que el caballero de Leo ya no tenía nada de fuerzas restantes.
-Ya veo… Milo, eres doblemente tonto, primero por no luchar contra esa manipulación malvada que te está corrompiendo, y segundo, por decirme todo lo que quería saber.
-¿Cómo dices…?
Aioria vuelve a elevar su cosmo nuevamente, de una manera sorprendente, ante un atónito Milo.
-Pero se supone que deberías estar moribundo, ya sin nada qué hacer para seguir peleando… -Comenta el caballero de Escorpión, anonadado y ya sin sonreír.
-Me conoces, Milo, sabes perfectamente que los verdaderos caballeros de Athena no nos rendimos ante nada ni nadie, no como tú, que te has dejado seducir por el mal… Y ahora, conociendo tus planes, será mejor que termine contigo para que sean menos los enemigos que debemos vencer…
-¿Acaso estás insinuando que te dejaste aplicar mis agujas Escarlata para sacarme información…? ¡Eres un maldito! Pero aun así morirás, porque todavía no ejecuto mi técnica más poderosa, pero eso haré ahora mismo…
-¡Adelante, Milo! ¡Ataca con todo lo que tengas!
El caballero de Escorpión eleva aún más su fuerza, y prepara su ataque final.
-¡Toma esto!
¡ANTARES!
Aioria hace lo propio y lanza su poder definitivo.
-LIGHTNING PHOTON BURST!
Los dos cosmos se elevan al infinito y ambos ataques chocan, causando un estruendo terrible y provocando una enorme luz cegadora.
En otro lugar del santuario, Goku y Shaka siguen atravesando casas, ya pasaron por Virgo y Libra, y ahora van llegando a la casa de Escorpión.
-Dime una cosa, Shaka… ¿Para qué me necesitas? -Pregunta Goku al Caballero Dorado, un poco inquieto pues el trayecto ya se le había hecho algo largo, y lo que él quería era ya pelear con alguien nuevamente [el Goku de siempre…].
-Cómo te dije anteriormente, hace tiempo tuve un sueño que creo que fue premonitorio, pero aún tengo cosas que comprobar. Es por eso que te estoy llevando conmigo a una de las casas del Santuario, para saber si no me equivoco en lo que estoy pensando.
-¿Y tardaremos mucho?
-No, la casa a la que vamos es la que está después de ésta, se trata del templo de Sagitario. Andando, si nos damos prisa, llegaremos en un instante.
Los dos empezaban a bajar la velocidad, pero después de la última frase de Shaka, este empieza a correr de nuevo muy rápido; Goku se queda con la interrogante, pero pronto vuelve a correr velozmente para alcanzar al caballero dorado.
En eso, Goku percibe el choque de poderes de Milo y Aioria, voltea y puede ver un destello dorado a lo lejos, en la casa de Leo. El saiyajin sólo se pone serio. Shaka ya se había internado en la casa de Escorpión, Goku lo hace después de haber percibido las energías de los caballeros dorados.
En el universo de Dragon Ball, en el templo sagrado, Dende está concentrándose y después de un rato en meditación, logra hacer contacto con los Supremos Kaiosamas.
-Supremo Kaiosama, Supremo Kaiosama… ¿Puede escucharme…?
Ro, el SK ancestral, en el planeta supremo, escucha la voz del joven Kamisama de forma etérea y lejana.
-¿Qué? Pero si tú eres Dende…
-Así es, señor. Me disculpo enormemente por dirigirme a usted que es una deidad, en verdad lo siento, pero es necesario hacerle saber lo que está sucediendo aquí en la tierra…
-No te disculpes, ahora tú eres Kamisama de ese planeta, tienes la responsabilidad de cuidar de él. Si te refieres a que Goku y Vegeta han desaparecido, lo sé, y te comento que ellos se encuentran en otra dimensión, pero ya logré hacer contacto con Goku y lo he puesto al tanto de la situación. Un ser muy poderoso es el responsable de que ellos hayan viajado a otro universo, no sabemos quién es porque nos ha estado bloqueando y evadiendo, pero seguimos investigando...
-Ya veo, señor. Pero creo que no está usted enterado de algo más…
-¿Acaso dices que sucedió otra cosa…?
-Efectivamente, Supremo Kaiosama. Alguien, muy presumiblemente el mismo individuo al que usted finca responsabilidad de que el señor Goku y el señor Vegeta hayan viajado a otra dimensión, vino a nuestro mundo, consiguió las esferas del dragón y… Revivió a un individuo llamado Broly…
-¿Broly? ¿Y ese quién es? -Pregunta Ro, extrañado.
-¿Revivieron a Broly…? No puede ser... El Kaiosama del norte me contó de él, y por lo que me dijo, ¡fue un enemigo terrible! Un saiyajin de raza pura, y de maldad absoluta... -Es Kibito-Shin quien interviene en la conversación, afirmando esto, pues también estaba escuchando.
-Es correcto… Y no sólo eso, una vez revivido, tanto la presencia de él como de quien se encargó de resucitarlo, desaparecieron, me temo que… -Dende no termina la frase.
-¡Que se fueron al universo donde Goku y Vegeta están! -Responde Ro, interrumpiendo y con tono de exclamación, acertando en su deducción.
-Este… Así parece, Supremo Kaiosama…Es mucho muy probable. -Contesta Dende, intimidado.
-¡No puede ser! ¡Esto está muy mal! Dende, tenemos que apresurarnos, tú por el momento pon al tanto a Picoro, a Gohan, a Ten Shin Han y a todos los luchadores fuertes de la tierra en caso de que algo extraordinario suceda nuevamente, y mantente al tanto por si aparece alguna otra presencia extraña. Yo me tendré que volver a comunicar con Vegeta y Goku…
-¡Sí señor!
-Corto comunicación contigo ahora, este medio no es fiable, pero si algo más sucede, contáctame nuevamente.
-Así lo haré, Supremo Kaiosama. ¡Gracias!
El SK Ro termina la conversación con Dende y cierra el conducto de comunicación, se levanta y se dirige a Kibito-Shin.
-Muchacho, ya escuchaste, tú dijiste que ese tal Broly que fue resucitado es un enemigo de temer y ahora está en esa dimensión… Si es tan malo como dices, tenemos que advertirles. Aunque no sé si ya hayan sentido su presencia al llegar allá… Pero de cualquier modo, hay que avisarles.
-¡Esta situación es muy grave, Supremo Kaiosama! No sabemos qué pasará en ese mundo con un monstruo como ese...
-Yo quedé débil por establecer contacto con otro universo pues no ha sido nada fácil, y lo poco que me restaba de energía lo he usado para mantener la comunicación con Dende. Ahora es tu turno de hacerlo. muchacho.
-Sí señor, dígame qué hacer…
-El ritual que viste hace rato, tú lo ejecutarás ahora. Te iré indicando de qué manera debes elevar tu energía y trascender tu mente para llegar a otros planos existenciales...
-¿Y cree usted que yo pueda lograrlo?
-Por supuesto, además es tu deber por ser el Supremo Kaiosama de esta generación. Adelante, iniciemos…
-Sí, señor, cuente conmigo, ¡haré mi mejor esfuerzo!
Ambos Kaiosamas se empezaban a concentrar, cuando de repente, se oye una voz horrible y deformada resonando fuertemente en la parte del planeta supremo donde estaban los dos.
-Ah, los supremos kaiosamas, tan despreciables como siempre desde generaciones milenarias… Aunque por lo visto, fallaron en su papel de guardianes del universo, pues veo que sólo hay uno de nueva generación… Y a ti no esperaba verte otra vez, Ro, aunque si te soy sincero, ya sabía que a los demás jóvenes Kaiosamas los asesinaron y que a ti te habían liberado de tu patética prisión… ¡Jajajaja!
Tanto Kibito-Shin como Ro saltan conmocionados por escuchar de repente a esa horrenda voz y sentir una tremenda presencia aparecer, además de dirigirse a ellos como si los conociera. El Kaio joven se pone en posición de pelea, más por instinto que porque de verdad tuviera deseos de luchar.
-¿Quién eres? ¡Sal de donde quiera que te estés escondiendo ahora! -Exclama Kibito-Shin, intentando hablar en tono fuerte y firme.
-¿Qué salga de donde me esté escondiendo? ¡Ja! No me hagas reír. Además de joven, eres un imbécil si piensas que me escondo. Yo puedo estar en todos lados, aunque aún me falta el poder absoluto que obtendré pronto… Pero bueno, eso no les incumbe a ustedes, tontos Kaiosamas. Solo les voy a advertir algo: van a morir pronto… Y no será una muerte rápida, será lenta y dolorosa, ¡jajajajaja!
-Dinos quién eres, si es que vamos a morir, entonces muéstrate... -Replica el SK ancestral.
-Bien, Ro, te daré ese honor, aunque puede que mi presencia no te sea nada agradable… Digo, seguramente te traerá muy malos recuerdos.
Una pequeña luz negra empieza a brillar y hacerse grande, hasta empezar a formar una silueta brillante que, al irse opacando poco a poco, revela en forma holográfica a un ser alto, fornido, orejas élficas, piel blanca y cabello naranja largo hasta la cintura, pero acomodado en una especie de bloques (un poco similar al super saiyajin 3). Sus ojos reflejan maldad pura, así como el poder que evoca, que es aterrador. El individuo en cuestión tiene una sonrisa malévola, viste ropajes parecidos a los de Dabura, pero de color verde obscuro y con más arreglos y vivos dorados, y porta un extraño símbolo en el pecho.
Ambos Kaiosamas lo observan, pero el más impactado es Ro, quien al ver al recién aparecido, se sorprende de sobremanera y empieza a sudar, también tiene los ojos desorbitados.
-¡No puede ser…! Tú, tú… -El Kaiosama ancestral tartamudea, fuera de sí.
-¿Sorprendido? ¡Jajajajaja! Así es. Yo soy Anshoyda, ¡el Makaioshin más poderoso del reino de los Demonios! [Bueno, eso dice él…]
La forma holográfica del recién aparecido se hace un poco más visible y su voz se aclara.
-Pero tú… No es posible… ¡Tú fuiste encerrado hace milenios por mí y mis compañeros en una dimensión etérea y lejana!
-Así es, en esa ocasión me confié de más y lograron detenerme... Pero antes de eso, fue divertido matar a casi todos ustedes; de diez supremos kaiosamas que habían, solo quedaron tres y ejecutaron una maldita técnica con la que me lograron encerrar… ¿Crees que no lo olvido? Aunque hayan pasado milenios, lo tengo muy presente… ¡Y pagarás por ello!
-Aún así, no has salido de ese lugar y no puedes usar todo tu poder… -Comenta Ro.
-Vaya, no eres tan tonto como cuando eras joven. Efectivamente, todavía no logro salir completamente, pero después de tantos miles de años, pude trascender y elevar mis habilidades hasta encontrar grietas muy escondidas en esa dimensión, las cuales fueron suficientes para poder hacer contacto con otros mundos. Así llegué a uno donde aprendí que se encuentra un poder obscuro y enorme que me servirá para mis propósitos, pero para lograr eso, también comprendí que debía lograr conectar dos dimensiones, esta y aquella donde encontré mi objetivo principal… [estos villanos son bien graciosos contando sus planes… O demasiado confiados]
-¿Y para qué quieres hacer eso…? ¿Con qué fin? -Pregunta Ro.
-Ya te he dicho mucho, tonto Kaiosama, pero te lo comento porque estoy seguro de que mis planes saldrán a la perfección, y tú no tienes la fuerza para evitarlos. Por cierto, ¿envejeciste todos estos años? No recuerdo que esa fuera tu apariencia, de un anciano decrépito*, ¡jajajajaja!
-No quiero hablar de eso…
-Pues entonces no importa, porque de cualquier modo van a morir tú y tus aliados. Podría acabarlos ahora mismo, pero quiero ver como alargan sus días en agonía, quiero que sean testigos de cómo poco a poco me apodero de este y todos los demás universos, y que cualquier intento de ustedes por evitarlo falla… ¡Que sientan la agonía que yo sentí cuando me aprisionaron!
-¡No te saldrás con la tuya! ¡Aquí y en el otro mundo hay guerreros fuertes y deidades que te detendrán! –Responde Kibito-Shin.
-¿Te refieres a los dioses de esa dimensión? ¡Jajaja! Son patéticos. Los he estado vigilando, sus batallas, sus debilidades, han sido derrotados por simples humanos bajo la dirección de una diosa cobarde y blanda que no vale nada, ¿lo pueden creer? Eso es imperdonable. Pero yo estoy encima del nivel de ellos, y seré aún más poderoso cuando alcance mi objetivo principal ahí…
-¿Hablas de Broly? Entonces por eso lo llevaste allá, pero si ese es el caso, te equivocas, él ya fue derrotado antes y quienes lo vencieron ahora son mucho más fuertes… -Contesta el Kaio ancestral.
-¿Te refieres a esos dos tontos llamados Goku y Vegeta? ¡Jajaja! No son nada para mí, también los he observado a través de los años y sé cómo acabarlos. Y sí, necesito a ese individuo llamado Broly, pero eso ya no les incumbe, ya no les diré más. Ahora solo se van a sentar a mirar el espectáculo, como me apodero de ese, este y todo mundo posible que pueda encontrar. No importa que ustedes se comuniquen con esos dos monos saiyajins o con esos patéticos caballeros dorados, es más, les doy permiso de que lo hagan, no los mataré por eso… Pero a ti Ro, te voy a castigar por lo que me hicieron tú y tus malditos amigos en el pasado, y quien esté de tu lado, sufrirá mi ira también…
¡Hasta pronto, Kaiosamas! Preparen sus propias tumbas, porque las van a necesitar muy pronto... ¡jajajajajaja!
Acto seguido, Anshoyda desaparece. Los dos supremos Kaiosamas quedan en silencio por un momento, luego el más joven comienza a hablar.
-Es… Es un ser malvado… Y demasiado poderoso… No… No sé qué decir… -Esto lo comenta Kibito-Shin, ciertamente impactado por la maldad que pudo percibir por parte de Anshoyda.
-Muchacho… En serio, Anshoyda es más fuerte y terrible de lo que piensas…
-Dígame, Supremo Kaiosama, por favor… ¡Explíqueme cómo es que usted lo conoce!
Ro suspira profundamente, acto seguido, se prepara para contarle los hechos a Kibito-Shin.
-Pon atención, chico…
Como ya debes saber, los Makaioshin son una raza totalmente opuesta a nosotros, los Kaioshin; esos seres reinan en el mundo de los demonios y nosotros estuvimos en constante guerra contra ellos desde tiempos inmemoriales, hasta que poco a poco nos fuimos digamos mermando en ambos bandos, casi nos extinguimos después de haber cientos de nosotros. Fue entonces cuando llegaron aquellos, los dioses de la destrucción, quienes junto a los ángeles impusieron orden y evitaron que mataran a más Kaiosamas, pues eso no era conveniente para ellos… Pero de eso te hablaré después.
Todo sucedió cuando yo era muy joven. Apenas me estaba formando como Kaiosama, ya había ascendido al nivel Supremo, pero todavía me faltaba experiencia. Anshoyda apareció con un ejército renovado, lleno de demonios con un gran nivel de pelea. Los Kaiosamas peleamos valerosamente, y tal como lo dijo él, éramos diez, dos Kaiosamas encargados de cada región del universo. Dos de ellos perecieron a manos de su ejército, mientras que él mismo se encargó de cinco. Al final, como lo dijo, tres de nosotros nos reunimos y ejecutamos una técnica que requería un gran sacrificio, técnicamente moriríamos al usar todo nuestro poder vital para encerrarlo, pero al final yo sobreviví, aunque por muy poco… Mis dos amigos y maestros en cambio murieron, pero logramos encerrarlo en esa dimensión oscura que era una prisión perfecta para un ser como él… Hasta ahora, que ha vuelto.
Ro se agacha preocupado después de narrar esto.
-Lo que usted me cuenta es algo similar a lo que yo viví con mis amigos y Majin-Buu… Entonces él…
-No, él es superior a Majin-Buu en casi todos los aspectos, muchacho. Tú pudiste sentir hace un momento su ki, y déjame decirte que ese no es todo su poder, puesto que aún no sale completamente de su prisión…
-¡No puede ser!
-Y lo más preocupante es que, al parecer, necesita a Broly para hacer algo seguramente perverso en la dimensión de aquellos guerreros conocidos como caballeros…
-¡Debemos hacer algo, Supremo Kaiosama!
-Lamento decirte que… Nosotros somos incapaces ahora de detenerlo, y tendremos que confiar en Goku, Vegeta y los caballeros dorados para intentar detener este mal…
-Entonces andando, ¡enséñeme a hacer contacto con aquella dimensión, por favor!
El Supremo Kaio de hace quince generaciones solo sonríe, pareciera que lo hace en forma de resignación.
-Muchacho… Es posible que vayamos a morir.
-¿Cómo…? ¡No diga eso, por favor! No podemos pensar de esa forma… ¡Goku y Vegeta no se rendirán tan fácilmente! Y los caballeros dorados parecen guerreros nobles que pelean hasta el final. Yo creo que tenemos esperanza, ¡debemos ser positivos, Supremo Kaiosama!
Ro vuelve a sonreír, pero esta vez su semblante cambia y refleja algo de esperanza.
-Tienes razón… Parece que nuestro momento aún no llega y esta vez hay guerreros muy fuertes y valerosos. Bueno, entonces… ¡Andando, hay que comunicarnos con ellos pronto! –El Kaio ancestral ahora suena motivado.
-¡Así se habla, señor! -Responde Kibito-Shin, con entusiasmo.
Ambos Kaiosamas empiezan con el ritual que les permitirá volver a establecer contacto con aquel otro mundo.
Mientras que, precisamente en el universo de Saint Seiya, de vuelta en el Santuario, en la pelea de Aioria vs Milo, ambos poderes habían chocado terriblemente. Se generó una explosión levantando mucho humo, el cual, al disiparse, muestra a los dos combatientes; sin embargo, Aioria está casi en trance, y acto seguido cae pesadamente al suelo, exánime. Milo está arrodillado y sangrando levemente por la boca, pero sonriente, luego se pone de pié en un instante.
-¡Jajajaja! Te lo dije, Aioria… Te advertí que yo saldría vencedor en esta pelea… Ahora no me queda más que asestar el golpe final… ¡Muere!
¡Aguja Escarlata!
El caballero de Escorpión lanza su ataque directo a un caído Aioria, pero no lo impacta. Aparece una pared dorada, la cual cubre al caído, y el ataque de Milo es neutralizado.
-¿Pero qué…? ¿Qué significa esto…? –Se cuestiona Milo, aunque ya sabía quién había llegado al campo de batalla.
-¡Suficiente, Milo! Es hora de acabar con esta locura. O vuelves en ti o serás castigado por nosotros, ¡estás advertido!
-¿Qué…? Tú eres…
Aparece caminando Mu de Aries, se dirige a Aioria para auxiliarlo y se hinca a su lado.
-Aioria, amigo, debes levantarte, pues la verdadera pelea ni siquiera ha comenzado todavía.
Mu trata de reanimar a Aioria, quien está inconsciente. Milo contempla la escena, pero no tarda en dirigirse al recién llegado.
-¡Jajajaja! Veo que no tendré que bajar hasta la casa de Aries para dar cuenta de ti, Mu. Qué bueno que viniste, me ahorraste la fatiga.
-No, Milo, ningún caballero dorado morirá, al menos no hoy. Y tú deberás volver en ti, a como dé lugar…
-¡Silencio! ¡Muere! Aguja Escar…
-¡Gran Cuerno!
De la nada sale un poderoso ataque que toma por sorpresa al caballero dorado de Escorpión y logra impactarlo, haciendo que se estrelle estrepitosamente contra un pilar. Acto seguido, aparece el autor de dicho ataque, Aldebarán de Tauro.
-Mu es una persona noble y considerada, pero yo no… ¡Yo te haré pagar por traicionar a Athena y al Santuario y herir a Aioria de esta forma, maldito! -Exclama Aldebarán, con tono fuerte y retador.
Milo se reincorpora.
-¿Tú también, Aldebarán? ¡Jajajaja! Excelente, ¡entonces van a morir todos aquí! ¡Pagarás por lo que acabas de hacer!
El cosmo de Milo se eleva en instantes, pero ahora no es dorado, sino que empieza a tomar un color oscuro, así como sus ojos se tornan rojos (tal como los villanos en Dragon Ball Xenoverse*). Aldebarán mira con sorpresa a su hasta ahora compañero, por un momento puede sentir una presencia totalmente diferente.
-Qué… ¿Qué diablos le sucede? –Se pregunta el caballero de Tauro, ciertamente impactado por la fuerza agresiva y negativa que puede detectar en el cosmo de Milo.
-No es él, no es el Milo que conocemos… Alguien se ha apoderado de su voluntad y lo tiene bajo su control. Pero nuestro deber es vencerlo y recuperar a nuestro compañero antes de que caiga en la oscuridad completamente… -Contesta Mu.
-Si es así, entonces… ¡A pelear! –Responde Aldebarán, quien empieza a elevar su cosmo a grandes niveles.
La escena queda con Aldebarán en posición de pelea, así como Milo, mientras Mu levanta a Aioria y lo hace un lado sacándolo fuera del campo de batalla, para ponerlo a salvo y seguir auxiliándolo.
Una batalla más entre caballeros dorados estaba iniciando.
FIN DEL EPISODIO 11
