Episodio 18: EL REGRESO DEL GUERRERO DE ANTARES. NUEVOS RETOS Y MÁS BATALLAS

[Flashback - En los años en que la legión de los caballeros dorados recién se habían formado]

-¡No lo acepto, maestro! Soy el mejor de tus alumnos, he demostrado que puedo ganar cualquier batalla, ¡soy digno merecedor de la armadura de Géminis!

Estas palabras las dice un joven Adrastos, después de haber vencido a un contrincante en una pelea de entrenamiento, aunque la batalla duró poco y Adrastos la dominó todo el tiempo, además de que le había asestado golpes realmente fuertes a su rival. Saga estaba observando la pelea y tuvo que pararla para que Adrastos no siguiera castigando al pobre chico vencido, que ya se había desmayado por la tremenda golpiza recibida.

-Estás equivocado si piensas que la violencia y el deseo de sangre te convertirán en un buen guerrero, Adrastos. Veo que no estás listo para ser un caballero dorado. Hasta que comprendas lo que se necesita para ser uno, te heredaré este cargo. -Saga es quien comenta esto.

-¡Es injusto! ¡Maldita sea! -Replica Adrastos, exacerbado.

Saga da media vuelta y se va del lugar, mientras algunos peones del Santuario sacan cargando al chico desmayado. Adrastos aprieta puños y dientes, luego al irse todos y quedarse solo, se arrodilla y comienza a golpear el suelo, causando grietas.

-¡Demonios! ¿Que no estoy listo? ¿Bromeas acaso, Saga? ¡Tengo un récord de cincuenta y cuatro victorias y cero derrotas! Incluso vencí a un caballero de plata mano a mano... ¡Yo ya debo ser un caballero de oro! Un tipo que se hace llamar Máscara Mortal recientemente fue nombrado caballero dorado de Cáncer, lo he visto pelear y no es tan fuerte, ¡si yo quisiera podría hacerlo pedazos en un enfrentamiento!

Adrastos sigue golpeando el suelo de forma violenta. Luego se tranquiliza, pasa un rato y el aspirante a caballero se levanta, mientras limpia su propia sangre salida de sus puños.

-Te lo voy a demostrar, Saga. Te demostraré que yo puedo ser un caballero dorado y reclamaré mi título, y si incluso es necesario vencerte en una pelea para obtener la armadura de Géminis, no dudaré en hacerlo, ¡ya lo verás!

Acto seguido, Adrastos se va del lugar con rumbo desconocido, mientras los últimos rayos del sol empiezan a caer en ese pequeño coliseo del Santuario.

[Fin del flashback]

Paprik y Abura pasan rápidamente la casa de Géminis, donde no encontraron rival alguno. Acto seguido se detienen ambos, con cara de sorpresa pues acaban de sentir la desaparición del ki de Pimentor.

-¿Qué…? ¿Qué rayos significa esto, Abura? ¿Acaso Pimentor fue vencido por un simple humano? ¿Y dónde está Comin? Tampoco puedo percibir su energía…

-¡Malditos sean! Parece que esos tipos con ropajes dorados lograron derrotarlos, pero en el proceso también ellos murieron. Eso significa que después de todo, estos individuos con armaduras son buenos peleando, no debemos confiarnos. Recuerda que tú y yo somos los más poderosos del grupo, pero dadas las consecuencias, eso no garantiza nuestra victoria absoluta.

-Sí, pero…

-Nada de peros, Paprik. Luego veremos la forma de revivir a Comin y Pimentor, si nuestro señor Anshoyda vuelve con todo su poder y nos lo permite, seguramente podremos lograrlo, recuerda que hay varios métodos para hacerlo. Por ahora debemos concentrarnos en acabar con los siguientes dos guerreros de este lugar. Primero nos encargaremos del más próximo, luego enfrentaremos a ese del que tan solo percibir su ki siento repulsión.

Abura se refería a Shaka.

-Está bien… Vamos, ya quiero vengar la muerte de mis hermanos, y para eso torturaré a los guerreros que quedan vivos…

Dichas estas palabras, Abura y Paprik siguen corriendo subiendo las escaleras, rumbo a la casa de Cáncer.

En el mundo de Dragon Ball, los supremos Kaiosamas seguían presenciando los hechos desde su esfera de cristal, ambos estaban sentados recuperando energías debido a que los rituales para trascender universos los habían dejado exhaustos. Aún así, Ro Kaioshin celebraba la victoria de los caballeros dorados sobre los demonios.

-¡Buen trabajo, chicos! Sin duda, se nota que de su mundo ustedes son los más fuertes, acabaron nada más y nada menos que con dos demonios. Ni en mis tiempos habíamos visto a humanos lograr eso aquí.

-Oiga, pero… ¿Esos dos caballeros dorados estarán bien? También sufrieron daño, aunque ganaron sus respectivas peleas, se ven en malas condiciones… -Comenta Kibito/Shin, preocupado.

-No te preocupes, creo que estarán bien, pero si no, estoy pensando en algo... De cualquier forma, no hay que perder de vista a los otros dos demonios, espero que los caballeros dorados restantes también puedan vencerlos, en especial a Abura.

-Sí, Abura es muy poderoso, es hermano de Dabura quien era mucho muy fuerte, pero los rumores decían que Abura lo había superado ampliamente desde hace tiempo, tanto que el mismo Babidi no lo consideró para reclutarlo cuando fue a la tierra a despertar a Majin Buu por temor a ser incapaz de controlarlo, y por eso eligió a Dabura…

-Méndigo Anshoyda, no entiendo cómo pudo llevar a más seres de este universo a ese, y no cualquiera, ¡llevó a los cuatro generales del reino de los demonios!

-Oiga supremo Kaiosama, no veo al señor Vegeta ni al señor Goku, ¿dónde están…? Ellos también han estado peleando contra guerreros muy poderosos...

-Es cierto, se me habían olvidado ese par de tontos. Veamos…

El anciano ejecuta un par de movimientos y las imágenes cambian en la bola de cristal. Ahora muestran a Vegeta, desmayado, después de su pelea contra el guerrero persa Darius.

-¡Ahí está el señor Vegeta! ¿Está vivo…? -Pregunta Kibito/Shin, preocupado.

-Sí, al parecer sí, observa detenidamente, está respirando.

-Menos mal, pero parece que por ahora no está en condiciones de seguir peleando. ¿Dónde estará el señor Goku?

-A ver, veamos…

El Kaio ancestral hace otro movimiento, pero la esfera no logra revelar nada.

-¿Qué sucede…? No puedo ver qué sucedió con él…

-¿Y eso por qué…?

-Chico tonto, ¡si lo supiera ya lo hubiera arreglado!

-…

-Lo mejor será esperar… Y por cierto, ya intenté rastrear a ese tal Adrastos, pero tampoco puedo hacerlo, al parecer Anshoyda sigue de alguna forma bloqueando mi visión para que no pueda verlo.

-¿Qué estará haciendo…?

-Seguro preparando algo malévolo, y me temo que para eso se llevaron a Broly a ese universo…

-¡Rayos! ¡Debemos alertar al señor Goku y al señor Vegeta! En este punto ellos son los únicos que pueden detener a Broly…

-Pero ya no podemos hacer nada por el momento, estamos muy cansados, establecer contacto con otros universos requiere mucha energía vital, y si lo volvemos a intentar en estas condiciones, podríamos morir…

-Es cierto, y yo tampoco tengo energías para teletransportarme a la tierra y pedirle algunas semillas del ermitaño al maestro Karin.

-Vamos a tener que esperar aquí, muchacho, a recuperarnos y ver qué podemos hacer; mientras tanto, tenemos que pensar en cómo vamos a ayudar a Goku, Vegeta y los caballeros dorados -Sentencia Ro.

-Sí, supremo Kaiosama… -Responde el Kaio joven.

Los dos se quedan sentados mientras siguen viendo imágenes del universo de Saint Seiya en la bola de cristal.

En la tierra, Picoro, Gohan y Dende estaban reunidos en el templo Sagrado. En ese momento llega volando Ten Shin Han.

-Hey, amigos -Saluda el guerrero de tres ojos.

-Hola, Ten. Disculpa que nos reencontremos así, con este ambiente tenso, pero están sucediendo cosas que no esperábamos… -Responde Gohan.

-Vine lo más rápido que pude al recibir el mensaje de parte de Dende, ni siquiera le avisé a Chaoz, estaba descansando. ¿Qué pasa? ¿Acaso otro enemigo ha aparecido? -Pregunta Ten Shin Han.

-No lo sabemos todavía. Ahora mismo no podemos sentir ninguna presencia extraña o fuera de lo común, si prestas atención lo comprobarás, aunque tampoco podrás sentir las energías de Goku ni Vegeta... -Contesta Picoro.

Ten Shin Han agudiza sus sentidos, y descubre con sorpresa que el namekusei estaba en lo correcto.

-¡Es cierto! Pero… ¿Qué está sucediendo…? -Pregunta Ten, algo desconcertado.

-Es pronto para asegurarlo, pero… Parece que mi papá y el señor Vegeta están en otra dimensión…

-¿Qué has dicho? ¿Otra… Dimensión…?

Gohan solamente responde al segundo cuestionamiento asintiendo con la cabeza y con un semblante duro en el rostro, mientras que Ten Shin Han no puede evitar abrir los tres ojos desorbitadamente, sorprendido.

Todos los presentes quedan enmudecidos, mirándose los unos a los otros, sin que nadie se atreva a decir algo más.

De vuelta al universo de Saint Seiya, en la casa de Escorpión, Milo empieza a abrir los ojos poco a poco. Lo primero que divisa es que ya es casi de noche, y luego puede ver a Kiki sentado en un pilar de la casa. El caballero dorado tiene una jaqueca terrible, está mareado y siente náuseas, así como un tremendo cansancio, pero aún así intenta reincorporarse.

-Qué… ¿Qué sucedió…?

-Vaya, ¡hasta que despiertas, Milo! ¿Cómo te sientes…?

-Me siento… Realmente fatal…

-Sí, seguramente. Además tu conducta no fue muy buena que digamos, eh?

En ese momento Milo recuerda haber peleado contra Aioria, Goku, Mu y Aldebarán. Al hacerlo, el dolor de cabeza le aumenta, se lleva la mano a la frente mientras se queja y cierra los ojos, no se ha logrado levantar totalmente. Kiki lo mira un poco preocupado, temiendo que el caballero dorado estuviera poseído todavía.

Luego de algunos instantes, el dolor de cabeza baja de intensidad, por lo que Milo se recupera y se alcanza a sentar. Kiki respira aliviado, ya que no puede sentir maldad en su cosmo.

-Kiki… ¿Dónde están los demás?

-Si te refieres a mi maestro Mu, Aioria, Aldebarán y Shaka, digamos que están bien, aunque no puedo asegurarlo al cien por ciento. Me preocupa sentir los cosmos de mi maestro y Aldebarán muy debilitados, han estado peleando…

-¿Peleando, dices…? ¿Contra quién…? ¿Contra esos sujetos llamados saiyajins, acaso…?

-No Milo, mientras estabas desmayado pasaron más cosas, llegaron otros seres al parecer del mismo mundo de esos guerreros llamados saiyajins, traídos por…

-¡Anshoyda! -Interrumpe Milo a Kiki, dejando perplejo al joven aprendiz.

En ese momento, más imágenes pasan de nuevo por su mente. Al estar poseído, Milo supo todo lo que estaba pasando y ahora lo empieza a recordar: el plan de Anshoyda, los movimientos de Adrastos, la alianza con los guerreros persas por parte del ex-pupilo de Saga y el dios-demonio, la llegada de los seres infernales del universo de Dragon Ball, y finalmente logra ver a Broly, desmayado, pero luego tiene una visión: puede ver como el saiyajin legendario despierta y detrás de éste sale una sombra horrible con ojos rojos, rugiendo de forma bestial y aterradora.

-¡Maldita sea! ¡Todo esto es mi culpa por no ser lo suficientemente fuerte y luchar contra esa posesión! Desgraciado Adrastos, juro que me las pagarás… -Exclama Milo, mientras se levanta casi bruscamente, pero en ese momento se tambalea y casi cae, alcanzando a arrodillarse en una pierna. Kiki corre y lo auxilia.

-¡Tranquilo, Milo! Apenas te estás recuperando, tienes que reposar…

-Ya he reposado mucho, Kiki. Mientras los demás han estado peleando valientemente, yo estaba aquí, tirado, sin hacer nada. Y por si fuera poco, actué como un traidor y me rebelé contra ellos, fui una simple marioneta de Adrastos…

-Eso ya no importa, Milo, lo importante es que ya estás bien.

-Pero eso no me redime como caballero dorado. Tengo que hacer algo, y pronto.

Milo se logra poner totalmente de pié al fin, mientras Kiki retrocede. Camina despacio, se dirige a la entrada de la casa de Escorpión. Al estar ahí, mira hacia abajo, a las casas anteriores.

-Esos cosmos, tan llenos de maldad… No sé quienes sean, pero sé de dónde vienen y quién los trajo. Estoy seguro que Aioria y Shaka darán cuenta de esos dos que se están moviendo por el Santuario. Al parecer Mu y Aldebarán ya han hecho lo suyo, puedo sentir sus cosmos muy débiles, pero aún con vida. Los felicito amigos, pero en este momento no tengo cara para poder verlos y disculparme con ustedes por ser un estúpido y débil. Solo hay una forma de corregir mis acciones…

Kiki, es mejor que te vayas ahora, vuelve a usar el pasaje secreto del Santuario y auxilia a Mu y Aldebarán…

-Pero no sé qué hacer… Te di parte de mi energía para que pudieras despertar…

-Y te lo agradezco, pero ahora ellos te necesitan. Si no te es posible hacer algo, entonces comunícate con Dohko para ver si encuentran una forma de ayudarlos a recuperarse.

-Eso significa que…

-Así es. Diles que me disculpen por lo que hice, y por lo que voy a hacer, pero tengo que dejar el Santuario por ahora y hacer mi parte, es mi turno.

-¡Pero Milo…!

-No hay peros, Kiki. Haz lo que te digo. No moriré, eso te lo prometo, no es el momento de ese sacrificio, pero tengo que pelear por ellos, por mis amigos, y sobre todo, por Athena…

Acto seguido, Milo se concentra, cierra los ojos, empieza a hacer arder su cosmo dorado y se concentra, ante un atónito Kiki quien solo se limita a observar. Después de un rato, Milo apaga su cosmo y abre los ojos. Fue una especie de auto-revitalización la que el caballero dorado llevó a cabo.

-Es hora. Kiki, apresúrate. Te veré luego.

-Está bien, Milo…

El caballero dorado de Escorpión sale de su respectiva casa caminando sigilosamente, y luego aumenta la velocidad.

-Ten cuidado, Milo… -Susurra Kiki, quien también sale de la casa y se interna en la oscuridad de los pasajes del Santuario.

En el lugar donde Adrastos estaba, empieza a llegar gente con capuchas y veladoras en las manos. Detrás de ese gran salón hay un patio grande, y estas personas a quien no se les puede ver el rostro por estar encapuchadas empiezan a tomar posiciones formando una extraña figura, para que el centro lo dejen despejado. Adrastos contempla esta escena desde la ventana, sonriente.

-Excelente, ya empezaron a llegar los primeros feligreses. Seguro la legendaria bestia del mito estará hambrienta de almas, y creo que para empezar, estas serán suficientes para saciarla temporalmente cuando despierte… -Comenta Adrastos, mientras sonríe y le da otro sorbo a su vaso de whisky.

Acto seguido, entran seis hombres encapuchados también a la habitación.

-Lleven el cuerpo al patio y colóquenlo en el centro, tengan cuidado. -Les ordena Adrastos.

-Sí, señor, seremos cuidadosos de no lastimarlo…

-¡Jajaja! más bien, tengan cuidado de que no despierte y los aplaste…

-…

Adrastos ríe maliciosamente mientras los hombres, con temor, cargan el cuerpo de Broly haciendo un gran esfuerzo y lo sacan del salón, siguiendo las indicaciones del pseudo-caballero dorado.

-No puedo esperar a que empiece el nuevo orden… ¡Tiemblen, dioses del Olimpo, porque la bestia volverá pronto después de miles de años, y cuando Anshoyda sea liberado totalmente, formaremos un imperio que nadie podrá destruir!

La escena queda con Adrastos sonriendo, de nuevo.

En otro lugar, Vegeta yace tirado todavía desmayado, sin poder moverse. En ese preciso instante aparece Goku, que se había teletransportado desde Brasil.

-¡Vegeta! Menos mal que estás vivo, me preocupé cuando pude sentir tu ki tan debilitado. Toma…

Goku le lanza una ráfaga leve de ki (similar a la que le dio a Freezer para que se recuperara en la primera batalla que tuvieron, cuando el demonio del frío ya estaba vencido). En ese momento, Vegeta despierta, para levantarse con cierta dificultad. Todavía se le notan algunas quemaduras generadas por los ataques de Darius.

-Qué diablos… ¡Kakaroto! ¿Qué haces aquí?

-¡Hola Vegeta! Después de las batallas en las doce casas, estuve peleando contra un tipo muy fuerte llamado Esmerus, luego confronté a ese tal Adrastos, pero estuvo a punto de vencerme llevándome a otra dimensión…

-¿Y qué pasó después?

-Una chica llamada Saori me ayudó a volver, no sé quien sea pero…

-No me interesa quien es. Ahora dime, ¿ya tienes alguna idea de qué demonios está sucediendo y cómo es que llegamos a este mundo? ¿Ya sabes quienes son los causantes de todo esto?

-Creo que sí…

Goku le cuenta a Vegeta lo que le había dicho Ro Kaioshin cuando hizo contacto con él.

-¿Pero cómo es posible? ¿Un ser más poderoso que Majin Buu, que ha logrado trascender universos...?

-Así es, Vegeta.

-En ese caso, tendremos que esforzarnos para vencerlo, porque si tiene de aliados a tipos como Adrastos, es más peligroso todavía.

-Y también como el que se acerca… ¿Sientes eso?

-Sí...

Los dos saiyajins detectan un poderoso ki, acercándose. Finalmente aparece Cirus ante ellos, quien los mira con sorpresa.

-¡Ja! Esto es increíble. Estás vivo, después de haber peleado contra Darius… -El guerrero persa se dirige a Vegeta.

-Ah, tú eres uno de esos insectos "persas", creo recordarte... -Responde el príncipe de los saiyajins, con sarcasmo.

-Y además, otro como tú, que supongo que es el que Adrastos decía haber vencido… Qué idiota fue al no verificar que efectivamente se había hecho cargo de ti. Pero esto es perfecto, porque así podré aniquilarlos a los dos y llevar ambas cabezas como prueba… -Comenta Cirus sin hacer caso al comentario de Vegeta y echando una mirada a Goku.

-Vegeta, ¿conoces a este sujeto? -Es Goku quien le pregunta esto al príncipe.

-Sí, yo vencí a dos de sus aliados, uno murió y el otro quien sabe donde está, al parecer este individuo lo ayudó a escapar...

-Tiene un ki similar al del tipo con el que peleé anteriormente, quien huyó después de ser derrotado… -Comenta Goku.

-¿Así que tú fuiste el que venció a Esmerus? Vaya, ¡esto se pone todavía mejor! Vengaré la muerte de Darius y limpiaré el honor de Jerus y Esmerus… -Comenta Cirus con una sonrisa, aunque no puede disimular el coraje que siente ante los dos saiyajins, ya que sus amigos no habían podido derrotarlos, incluso uno había muerto en batalla. El pensar en esto era lo que más le irritaba.

-¡Te aniquilaré, sabandija! Ya me encargué de dos de ustedes, ¡es tu turno! -Exclama el príncipe de los saiyajins.

-Espera, Vegeta. Déjame pelear contra él. Tú ya venciste a dos, yo solo a uno, si peleo contra él, ya estaremos parejos…

-¿Qué dijiste…? Me niego, ¡esta sabandija con hojalata es mi próxima víctima!

-Vamos, no te pongas así… Además todavía tienes que recuperarte completamente, y si no mal recuerdo, tienes cuentas pendientes con Adrastos, ¿no? Puedes ir a buscarlo y ajustarlas de una vez…

[Goku manipulando a la gente para poder pelear… ¿Ya lo hemos visto antes?]

-¿Adrastos? Ese maldito… Lo único que sabe hacer es huir… Está bien Kakaroto, te dejaré a este individuo, yo iré a buscar a ese imbécil y saldaré cuentas con él de una vez por todas.

-¡Ja! ¿Acaso crees que te dejaré escapar así, como si nada? ¡Jamás! Vas a enfrentarme ahora mismo o…

Cirus es interrumpido por un golpe en el pómulo, no se dio cuenta en qué momento fue golpeado. Cuando reacciona, ve a Goku frente a él, sonriendo, había usado la teletransportación para atacar al guerrero persa.

-¿Y bien? ¡Peleemos ahora! ¡Aaaaaaah! -Exclama Goku, quien se transforma en un instante en super saiyajin 2, ante la sorpresa de Cirus. Vegeta se eleva por los aires.

-Oye, Kakaroto, ¿tienes alguna idea de donde se encuentra el tal Adrastos?

-No puedo sentir su ki por alguna razón, parece que se esconde porque no puedo detectarlo. -Responde Goku, pero sin dejar de mirar a Cirus.

-Vaya, encontrarlo nuevamente será más difícil de lo que pensé… En fin, iré a buscarlo, ya se me ocurrirá algo. No tardes en derrotar a este insecto.

Vegeta entonces empieza a volar a cierta velocidad considerable. Mientras que Cirus aprieta los puños, bastante furioso por lo que acaba de pasar.

-¡Eres un maldito! Me atacaste por sorpresa, pero voy a hacerte pedazos y luego alcanzaré al que se acaba de ir. ¡Limpiaré el honor de los guerreros de la Supremacía Persa con la sangre de ustedes!

-¡Vamos, ataca de una vez! -Exclama Goku, mientras toma su clásica pose de pelea.

De regreso al Santuario, Abura y Paprik habían pasado ya la casa de Cáncer, y se enfilaban a la de Leo.

Aioria está en su casa, concentrando su cosmo y recordando su pelea contra Goku, y algunas cosas que el saiyajin le platicó. -"Yo peleé contra un tipo llamado Cell, era un androide muy fuerte, di mi mejor esfuerzo y luché con todo mi poder, pero al final no pude derrotarlo, así que le dejé esa responsabilidad a mi hijo. Él, a sus once años, pudo superar al tipo que se creía perfecto, ¿lo puedes creer?" -En la mente de Aioria se dibuja Goku relatando esto, mientras sonríe. -"Sin embargo, Gohan, mi hijo, se confió y tampoco pudo vencer a Cell, así que tuve que sacrificarme para derrotarlo. Al final digamos que todo salió bien, pero la lección de esa experiencia es que nunca hay que confiarse".

[Como si siguieras tu propio consejo, Goku…]

El caballero de Leo tiene cerrados los ojos, pero al terminar de recordar la plática con Goku, los abre y sonríe. Aprieta el puño y enciende su cosmo.

-Te aseguro que no me confiaré, Goku. ¡Derrotaré a estos demonios cueste lo que cueste!

Aioria se queda parado con una actitud retadora en la entrada de la casa de Leo, esperando a sus rivales, mientras la lluvia cae en el Santuario.

En donde está Adrastos, el cuerpo de Broly ya está en medio del patio de ese lugar, mientras los encapuchados empiezan a hacer una especie de oración tétrica. La luna llena brilla de sobremanera, aquel lugar donde se encontraban no estaba siendo afectado por las lluvias causadas por Poseidón. Adrastos sigue observando todo desde la ventana cruzado de brazos, mientras se dibuja una sonrisa malvada en su rostro.

FIN DEL EPISODIO 18