EPISODIO 20: EL PODER DE AIORIA Y LA VICTORIA DE GOKU
Milo corría a toda prisa para llegar a su objetivo. Aún sentía algo de cansancio, pero la fortaleza de su cosmo así como su determinación, hacían que pudiera seguir a una buena velocidad, y a la vez servía para seguir regenerando su energía, lentamente. -"Tengo que hacer algo, tengo que redimirme con mis amigos y demostrarles que pueden volver a confiar en mí... Y para eso te haré pagar por tus fechorías, maldito Adrastos..." -Así pensaba el caballero dorado de Escorpión, mientras se pierde en la oscuridad.
De regreso al santuario, Aioria se sentía bastante cansado, el dolor de los golpes así como el extraño e intenso frío que sentía lo atosigaban; pese a todo esto, el caballero hacía arder su cosmo para mantenerse de pié frente a Paprik.
-¡Ja! Qué lamentable tu estado, guerrero dorado. Es mejor que te rindas y aceptes la muerte porque de cualquier forma, está a punto de llegarte...
-¡Nunca haré eso, maldito demonio! ¡Toma esto!
Lightning Plasma!
Aioria lanza su ataque, el cual Paprik esquiva con cierta facilidad.
-¡Jajajaja! No me hagas reír, ya no tienes fuerza para seguir peleando, tus ataques son tan débiles que aunque me acertaras con ellos, no me harían daño alguno.
Ahora vengaré las muertes de Comin y Pimentor... ¡Tú pagarás por lo que hicieron tus amigos!
¡Escarcha del Infierno!
Esta vez Aioria, pese a su condición, logra ver el ataque perfectamente y en un instante alcanza el séptimo sentido, esforzándose de más incluso para lograrlo, pero gracias a esto puede moverse a la velocidad de la luz y esquivar la ráfaga helada, que va a chocar directamente con una de las paredes de la casa de Leo, para congelarla toda y luego romperse.
El caballero dorado de Leo aprovecha ese instante para saltar velozmente y lanzar un poderoso ataque desde las alturas hacia su contrincante.
-Lightning Bolt!
-¿Qué…? Agh…!
El ataque sorprende a Paprik quien no esperaba eso, al parecer lo recibe de lleno.
Se genera una explosión por el impacto, y cuando se disipa el humo, se puede ver al demonio quien había creado una barrera protectora justo antes de que el ataque de Aioria le impactara.
-¡Muy bien! Es increíble que en tu estado puedas generar este tipo de ataques, pero eso no será suficiente porque ya estás casi muerto… -Comenta Paprik con cierto recelo.
Aioria alcanza a caer de pié, pero puede resentir el cansancio y la energía usada para ese ataque, por lo que no le es posible mantenerse mucho tiempo parado y se arrodilla en una sola pierna, faltándole el aliento.
-Mi turno...
¡Estacas de Hielo Infernal!
Paprik hace un movimiento circular con las dos manos, luego las estira y se siente un temblor en el lugar; Aioria se sorprende por esto, y luego del suelo empiezan a salir varias estacas de hielo muy puntiagudas y de varios tamaños. El caballero de Leo tiene que moverse rápido, pues varias de estas estacas salen donde estaba arrodillado, y siguen saliendo a una gran velocidad, persiguiéndolo, mientras que Paprik las controla con las manos, dirigiéndolas hacia el caballero dorado.
En un instante, toda la casa de Leo está llena de estacas formadas de hielo fuerte y macizo, que siguen saliendo sin parar, dejando sin alternativa a Aioria más que seguir esquivándolas.
-Maldición... ¡No dejan de salir! -Exclama Aioria, mientras sigue moviéndose para evitarlas.
-¡Jajaja! Tu casa es muy grande, pero pronto se acabará el espacio y no tendrás a donde huir. Deja de correr y permite que una de mis estacas te atraviese ya... -Comenta Paprik, burlándose, al mismo tiempo que sigue controlando el rumbo de las estacas que no dejan de surgir del piso.
Aioria sigue moviéndose velozmente; unas estacas son de gran tamaño y destruyen algunos pilares de la casa.
-¿Eso es todo lo que puedes hacer? ¿Huir? Qué lamentable. Pero ya es hora de terminar con esto.
¡Ráfaga del Infierno al Doble!
Paprik deja de generar estacas de hielo y ejecuta su siguiente ataque, tal como el nombre lo dice, es doblemente más poderoso, intenso y va directo a Aioria, quien ahora no tiene forma de esquivar esto, pues está rodeado de estacas de hielo por todos lados.
-¡Muere ya! -Exclama Paprik.
Aioria solo puede ver que el ataque viene a él, cierra los ojos y en un instante alcanza el séptimo sentido. La ráfaga de hielo lo impacta porque no tiene tiempo de reaccionar, sin embargo, su mente queda en blanco por un pequeño instante.
Luego, el caballero dorado puede ver a Athena en el pilar de Poseidón, así como a los caballeros de bronce peleando contra los generales marinos.
-"Aioria... Aioria... ¡No te rindas! Por favor... Tú eres fuerte, puedes ganar esta pelea... Yo estoy contigo, siempre..." -Son las palabras de la diosa que el caballero puede escuchar en su mente.
-"¡Athena! Yo... Yo no puedo rendirme ni morir ahora... ¡Tengo que seguir peleando! ¡Yo soy el caballero dorado de Leo!"
De vuelta a la escena, el cuerpo congelado de Aioria se desploma y cae al suelo dentro de ese pequeño espacio donde quedó atrapado, rodeado por las estacas de hielo.
-Por fin, era hora de que murieras, ya habías resistido mucho, miserable humano. Es hora de ir a acabar definitivamente con los otros dos caballeros dorados que aún están vivos, para vengar la muerte de mis hermanos, y luego ayudar a Abura a acabar con ese repugnante caballero dorado que queda. -Paprik comenta esto muy seguro de sí mismo, dándose media vuelta para salir de la casa de Leo por la entrada; mientras va corriendo, algunas estacas de hielo se van deshaciendo para dejarlo pasar, también esto lo podía controlar el demonio.
-¡Detente ahora...!
Aioria se levanta haciendo un supremo esfuerzo, es quien había dicho estas palabras. Su cuerpo irradia el brillo dorado clásico de los caballeros de oro, y aumentaba su cosmo exponencialmente.
-¿Qué…? ¿Aún sigues con vida? Increíble, te di por muerto... Pero ya me irritó tu terquedad, ¿acaso no puedes aceptar tu derrota y tu destino? -Paprik dice esto, sintiendo una mezcla de exasperación e incertidumbre, pues no esperaba en realidad que Aioria siguiera vivo.
-Eso nunca, mal nacido… ¡Y menos a manos de una basura como tú! -Responde el caballero.
-Pues entonces déjame darte de una vez el golpe final, maldito humano… -Replica el demonio, aumentando su ki.
-"Mientras estuve esquivando las estacas de hielo, generé la energía requerida para este ataque pasando por las fases necesarias, Photon Invoke, y Photon Drive en silencio para que este demonio no se diera cuenta... Tuve que arriesgar el recibir su ráfaga para seguir con la acumulación de poder... Pero es mi apuesta final. Contra Goku no lo usé realmente así por obvias razones, pero contra este demonio es todo o nada..." -Así piensa Aioria, mientras sigue haciendo arder su cosmo.
Paprik genera una estaca de hielo de gran tamaño y de mucho mayor volumen y densidad en su mano derecha, y se dispone a lanzársela a Aioria, con intención de atravesarlo.
-¡Es hora de que mueras ya! ¡Toma esto! -Grita el demonio.
- LIGHTING PHOTON BURST! -Grita aún más fuerte el caballero dorado.
Del cuerpo de Aioria empieza a salir una tremenda energía dorada que empieza a expandirse rápidamente y a derretir las estacas de hielo que lo rodeaban. Paprik mira dicho ataque y sonríe pensando que no era gran cosa, pero al ir comprendiendo la magnitud de éste, deja de sonreír, para ponerse serio. Cuando el Lightning Photon Burst lo va a alcanzar, el demonio genera de nuevo su barrera protectora, pero no se imaginaba que el ataque del caballero la atravesaría rompiéndola, y así sucede.
-¿Qué...? Pero si tú ya estabas casi muerto...
¡Nooooooooo! Aaaaaaaagh...
La técnica de Aioria impacta totalmente a Paprik, quien solo lanza un grito desgarrador mientras es despedazado por tremenda energía dorada.
Todas las estacas de hielo comienzan a derretirse, formando agua que empieza a correr por todo el piso de la casa. Finaliza el ataque, la energía cesa y al terminar, ya no hay nada de hielo, solo agua.
Aioria solo sonríe, ya sin energía, mirando hacia arriba. -Por ti, Athena… Y por ustedes, amigos… -Acto seguido, se desploma en el suelo, inconsciente, mientras el agua baña su cuerpo.
En un cambio de escena a otro lugar, el Kame Hame Ha de Goku había contrarrestado la Furia Devastadora Persa de Cirus, quien había recibido totalmente el impacto tanto de su propia energía como la de Goku. Se había generado una explosión tremenda, y al empezar a pasar el alboroto, se puede ver a Cirus en malas condiciones, toda su armadura hecha pedazos y con un brazo dislocado, sangrante, así como otras varias heridas de las cuales sangra mucho. El guerrero persa ya no se puede mantener en el aire y desciende poco a poco para acabar tendido en el piso.
Goku en ese momento vuelve a la normalidad, y se acerca a él. Cirus lo ve borroso y hace un tremendo esfuerzo por hablar.
-Tú... Agh... No... No quiero tu lástima… -Cirus alcanza a balbucear esto al ver al saiyajin acercarse a él.
-Demonios, ya no tengo semillas del ermitaño. ¡Es que si acaso me hubieras escuchado, esto no hubiera terminado así! -Esto lo dice Goku, con su clásico tono de desesperación.
-El orgullo... De los... Guerreros persas... Ha sido pisoteado... Por ti, por... Adrastos...
-Yo no quería hacer eso, yo quería que peleáramos juntos contra él y sus demás aliados malvados para proteger este mundo, pero tú no quisiste escuchar...
-Pese a todo... Eres un guerrero noble... Y formidable...
Cirus hace un tremendo esfuerzo por levantar por lo menos la cabeza para tratar de ver bien a Goku. El estado en el que se encuentra es en realidad grave.
-Debes derrotar a Adrastos... Él planea... Revivir a... (en este Cirus momento tose y escupe sangre).
-¿A quién...? Rayos, ¡ya no digas más! -Responde Goku, preocupado porque sabe que el guerrero está a punto de expirar.
-Es una... Bestia mitológica... Su poder es... Incontenible... Y para eso... Ha traído a alguien... Un individuo que al parecer... Viene de tu mundo... Y será el recipiente de la bestia... Unidos formarán a un ser... Con poderes fuera de... Agh... -Cirus vuelve a escupir sangre mientras estira la mano; Goku solo lo ve con cierta lástima, pero sin perder el semblante serio en el rostro, a continuación le hace algunas preguntas.
-Dime… ¿Quién es esa bestia que dices? ¿Quién trajo aquí al otro ser de mi mundo? ¿A quién sirve Adrastos...?
-Venga mi muerte... Si tú me derrotaste... Es tu deber... Vencer a Adrastos… Y a su nuevo maestro...
-¡Por favor, dame nombres!
-Be... Hemoth... Agh.
Cirus exhala su último aliento y muere en ese momento. Goku trata de analizar ese raro nombre, pero al ver al guerrero persa morir, solo cierra los ojos; acto seguido, cava un hoyo de la misma forma que hizo cuando Vegeta murió peleando contra Freezer, carga el cuerpo de Cirus, lo deposita en dicho agujero y empieza a mover la tierra para taparlo.
-En verdad, discúlpame por haber faltado al respeto a tu orgullo y tus tradiciones, pero no quisiste escucharme cuando tuviste la oportunidad. Las cosas no debieron terminar así, pero te prometo que pelearé con todas mis fuerzas para vencer a aquellos que te humillaron y usaron para librar batallas que tal vez no eran tuyas...
Diciendo esto, Goku termina de enterrar el cuerpo de Cirus; acto seguido, el saiyajin se eleva por los aires, mira a los alrededores, se lleva los dos dedos a la frente y desaparece.
En el universo de Dragon Ball, los supremos Kaiosamas seguían viendo todo en la esfera de cristal.
-Increíble, otro de esos caballeros dorados logró derrotar a otro demonio. Sin duda son guerreros muy respetables y prodigiosos… -Comenta Kibito/Shin, con asombro.
-Así es muchacho, pero el precio fue alto. Mira al caballero dorado de Leo, utilizó técnicamente toda su energía para poder ejecutar ese ataque tan poderoso. Está casi muriendo a causa de eso. -Contesta Ro.
-¡Oh no! Tiene usted razón, supremo Kaiosama... -Exclama el Kao joven. -¡Necesitamos hacer algo! ¡No podemos nada más observar cómo él y los demás que ya han peleado mueren lentamente...
-Lamentablemente aún nos estamos recuperando, y si se nos ocurriera intervenir más allá de hacer contacto verbal con alguien de ese mundo, como ya lo hemos hecho, romperíamos las reglas establecidas por los dioses de no viajar entre universos... Aunque no creas que no lo consideré. -comenta el SK ancestral.
-¿Pero es que acaso no Anshoyda ya las rompió llevando al señor Goku, al señor Vegeta, a Broly y a aquellos demonios a ese mundo...?
-¡No nos compares con un demonio! Él es un Makaioshin, nosotros somos su contraparte, se supone que debemos hacer lo contrario a lo que él hace y contrarrestar sus acciones...
-Pero esta sería una excepción, Supremo Kaiosama, además no tendríamos que ir nosotros, podríamos mandar a uno de los guerreros Z a auxiliar a Goku, Vegeta y a los caballeros dorados que se ve que más lo necesitan...
-¿Estás loco? ¿Qué te acabo de decir...? ¡Estaríamos haciendo lo mismo que hizo Anshoyda! -Contesta el Kaio ancestral, molesto.
-Señor, considérelo por favor... Los caballeros dorados de Aries y Tauro están muy mal, y el de Leo como usted lo dijo está casi muriendo. El señor Goku y el señor Vegeta aún no saben de Broly y de los planes que Adrastos y Anshoyda tienen con él. Si no derrotamos a los malvados, podrían venir a este universo y aquí no creo que seamos lo suficientemente fuertes para detenerlos…
-Tus argumentos son válidos, pero mi posición no puede ser otra, no podemos cometer el mismo pecado de un Makaioshin…
-Lo sé, pero… Si acepta, no sé, tal vez tenga usted la oportunidad de conocer a una chica linda del mundo de los caballeros de Athena… - Kibito/Shin dice esto apelando al lado débil del Kaio anciano.
Ro Kaioshin se sonroja al escuchar esto e imaginarse a varias jovencitas bonitas y con buen cuerpo. Pero luego reacciona, aclara la garganta y toma una pose diplomática.
[¿Se imaginan que el viejillo hubiera conocido a Saori, a Shaina o a Miho? le da un infarto...]
-Pasaré por alto lo que acabas de decirme, muchacho… Alguien de mi jerarquía no puede ser sobornado de esta forma, y menos por eso que ofreces... -Esto lo comenta Ro, ya en un tono muy serio.
-"Pero sí aceptó cuando el señor Goku le ofreció una cita con Bulma…" -Esto lo piensa Kibito/Shin, poniendo cara de incauto.
El Kaio ancestral se voltea y se queda meditando un momento, luego respira profundo antes de decir sus siguientes palabras.
-Escucha, volver a abrir comunicación entre universos va a ser muy peligroso, y vamos a requerir agotar nuestras energías de nuevo, pero se me ocurre algo. Puedes ir a la tierra, y seleccionar a uno, solo a uno de ellos para que vaya al universo de los caballeros dorados.
-Me parece bien. Le agradezco, Supremo Kaiosama, por considerar mi propuesta… ¿Tiene usted a alguien en mente?
-Dado que creo que él es el más centrado de todos ellos, y además el más fuerte después de Goku y Vegeta, creo que Gohan deberá ir.
-¿Gohan? Ya veo...
-Pero no quiero mandarlo a pelear si no es necesario. En todo caso, sería mejor que Gohan solo fuera unos momentos. Mi idea es que lleve semillas del ermitaño, auxilie a los caballeros dorados convalecientes y evite cualquier confrontación con algún enemigo.
-Entiendo...
-Al parecer ya tienes la energía suficiente para poder teletransportarte a la tierra, ¿no es así?
-Sí, creo que ya puedo hacerlo , supremo Kaiosama…
-Entonces ve, házle saber a Gohan nuestro plan y que se prepare; vayan por semillas del ermitaño con el maestro Karin, tanto para que se las lleve a los caballeros dorados como para que nos deje un par de ellas aquí, ya que establecer contacto con ese universo requirió gran parte de nuestra energía vital, ahora imagínate abrir el portal para llevar a otro ser de aquí para allá, la energía requerida será demasiada y nos matará si no somos cuidadosos. Y en esta ocasión tendrás que ayudarme a hacerlo, ya que yo solo no podré lograrlo en tan poco tiempo.
-Sí, señor.
-Anda, vete ya.
-¡Entendido!
En esos instantes Kibito/Shin desaparece.
-"Solo espero que estemos haciendo lo correcto... Aunque romperemos las reglas, ojalá los dioses entiendan que lo estamos haciendo para proteger nuestro universo de energías malignas que, si no son detenidas a tiempo, podrían crecer y poner en peligro también a los demás universos..."
Estos son los pensamientos de Ro, al momento que da media vuelta y se va a sentar a la sombra de un árbol.
De regreso al universo de Saint Seiya, en el santuario, Abura iba subiendo las escaleras cuando siente la conmoción que el ataque de Aioria había generado, después de un rato se da cuenta que tanto las energías del caballero dorado como las de Paprik habían desaparecido.
-¡Maldita sea! ¡No puede ser! ¡Desgraciados caballeros dorados! ¿Por qué pudieron hacernos frente...?
Abura se arrepentía de su decisión de seguir adelante sin Paprik, aunque después recuerda que existía la posibilidad de traerlos de vuelta a la vida, así que se tranquiliza.
-No debí dejar a Paprik... Pero al menos se llevó con él a ese infeliz caballero. Cuando Anshoyda reine en este mundo, seguro podrá traer de vuelta a la vida a mis compañeros caídos… -Comenta el demonio en voz alta.
-¡Eso nunca sucederá!
Abura voltea sorprendido (estaba en medio de las escaleras, mirando hacia abajo a la dirección de la casa de Leo) y ve a un caballero dorado de cabellera larga y rubia, que aun cerrando los ojos camina con mucha facilidad, bajando las escaleras.
-¡Tú! Infeliz... Desde que llegué pude sentir tu presencia la cual no soporto. Pero qué bueno que ya me ahorraste el camino hacia tu casa, ¡voy a matarte aquí! -Exclama Abura al darse cuenta de quién se trataba.
-¡Asqueroso y despreciable ser! Vas a pagar todo lo que hicieron tus hermanos con mis amigos, te haré conocer el dolor antes de mandarte al verdadero infierno que no se compara con aquel del que vienes y en el cual reinas...
-¡Jajaja! Desgraciado humano, ¿te atreves a hablarle así al rey de los demonios? ¡Ya verás!
-¡Aquí en este mundo no eres nada más que escoria!
Las palabras de Shaka de Virgo eran duras y directas, e hicieron rabiar a Abura quien empieza a elevar su ki, mientras que Shaka hace lo propio empezando a hacer arder su cosmo.
La última pelea entre demonios y caballeros dorados daba comienzo.
FIN DEL EPISODIO 20
