EPISODIO 21: EL VERDADERO PODER DE SHAKA DE VIRGO

Shaka seguía encendiendo su cosmo frente a Abura, quien de igual forma elevaba su energía al estilo de los guerreros de Dragon Ball. Finalmente el demonio se decide a atacar.

-¡Destrucción Diabólica!

Abura genera con las dos manos una onda expansiva de poder rosado, la cual va saliendo dividida en varios círculos y se dirige directamente al caballero dorado, quien se prepara para defenderse.

-Khaaaaaan!

Se crea un campo de energía alrededor del caballero dorado, el cual lo protege cuando el ataque del demonio llega hacia él, este impacta su defensa y ambas energías empiezan a colisionar, causando un estruendo enorme en el ambiente.

-Interesante defensa, pero la voy a romper. ¡Toma esto! -Exclama Abura, mientras le da más potencia a su ataque. Shaka se da cuenta que tiene que contraatacar, por lo que ejecuta su siguiente movimiento.

-¡Supremacía Maligna de los Espíritus!

Shaka genera la conocida ilusión de un jinete con guadaña guiando a varios esqueletos, todos atacan directamente a Abura quien ciertamente se sorprende por la habilidad del caballero dorado de crear algo tan horrible como esto, lo cual también lo desconcentra, momento aprovechado por Shaka para lanzar una onda de energía que rompe la Destrucción Diabólica, aunque antes de que la energía del caballero dorado le impacte, Abura se mueve a gran velocidad para esquivarla.

-Esto solo es el inicio, demonio. A ti no podré ofrecerte perdón por venir a profanar este sagrado Santuario con tu presencia, y peor aún, alzar la mano contra nosotros, los caballeros dorados.

-¡Silencio, maldito! ¿Quién te crees que eres? Por más iluminado que seas, para mí sigues siendo un simple mortal, y como tal, te voy a hacer sufrir. ¿Crees que ya viste todo mi poder? Te equivocas…

-Entonces anda, ¡muéstrame de lo que eres capaz!

Abura hace aparecer una espada con la hoja bastante afilada y curveada de forma peculiar, similar a la que usó su hermano Dabura cuando peleó contra Gohan, pero esta espada es todavía más grande y visiblemente más letal; el demonio apunta a Shaka con ella.

-Con esto acabaré contigo de un solo tajo. ¡Muere!

En un abrir y cerrar de ojos, Abura se lanza contra Shaka y tira un mandoble, pero el caballero dorado alcanza el séptimo sentido en un instante y desaparece antes de que la espada lo alcance. Sin embargo, Abura detecta su ubicación, aparece a su derecha y se vuelve a lanzar contra él, Shaka se sorprende por la habilidad de su adversario y tiene que conservar el séptimo sentido a tope para seguir moviéndose a la velocidad de la luz, aunque uno de los mandobles lanzados le roza la pierna izquierda, justamente en una parte desprotegida por su armadura, no le causa gran daño pero sí resiente el ataque y la herida comienza a sangrar.

Abura lanza varios cortes con la espada hacia el caballero dorado, quien sigue moviéndose velozmente para no ser alcanzado. Los cortes hechos con la espada solamente logran cortar el aire y las figuras que deja Shaka de sí mismo al desaparecer a gran velocidad; la energía que desprenden esos mandobles corta algunos pilares cercanos como si fueran mantequilla.

-¿Es todo lo que sabes hacer? ¿Huir? Qué decepcionante.

-¿Crees que estoy huyendo? Deberías echar un segundo vistazo a tu alrededor...

-¿Qué dices…? ¿Un vistazo…?

Cuando Abura reacciona, se ve envuelto en un ambiente tapizado de mandalas orientales, lo cual lo toma totalmente por sorpresa.

-Esta técnica es absoluta, tu fin está cerca, demonio maldito…

¡Esto es el Tesoro del Cielo!

Shaka entonces abre los ojos y se dispone a atacar con todo a su oponente.

En el universo de Dragon Ball, los guerreros Z siguen reunidos en el templo sagrado, sin poder comprender exactamente lo que sucede.

-Ya pasó algo de tiempo desde que las presencias de Goku y Vegeta desaparecieron, y no sabemos nada… Dende, ¿es que acaso el supremo Kaiosama no te dijo qué demonios está sucediendo...? -Pregunta Picoro, con su clásica actitud de molestia cuando algo no sale bien.

-Lo siento señor Picoro, para ellos también estaba siendo difícil establecer contacto con otras dimensiones, pero por lo que pude percibir, un poder más grande es el que los estaba bloqueando para que no pudieran contactar la dimensión en la que el señor Goku y el señor Vegeta están...

-¡Demonios! Resulta entonces que, efectivamente, se trata de un enemigo más poderoso y peligroso que Majin Buu… ¡Y nosotros sin poder hacer nada! -Contesta el namekusei adulto.

-Y díganme, ¿cuál era la otra preocupación? ¿A quién dicen que revivieron y se llevaron a esa dimensión donde supuestamente están Goku y Vegeta? -Pregunta Ten Shin Han.

-Ah, es cierto, Ten. Tú nunca lo enfrentaste, pero hace años conocimos a un peligroso saiyajin llamado Broly. -Contesta Gohan.

-¿Saiyajin, dices…? ¿Otro además de Goku y Vegeta...? -Responde el guerrero triclope, sorprendido.

-Así es, pero ese tipo era pura maldad, se podía percibir cuando sentías su ki. Lo enfrentamos antes de la pelea contra Cell, cuando viajamos a otro planeta a base de engaños de su padre, quien convenció a Vegeta de ir... Ese saiyajin era en verdad poderoso, ninguno de nosotros lo pudo derrotar mano a mano, nos superaba por mucho; mi padre tuvo que reunir la energía de todos nosotros para poder vencerlo con un golpe certero. -Narra Gohan.

-Y no olvides que sobrevivió y años después, quien sabe cómo, vino a la tierra y esos mocosos de Goten y Trunks también pelearon contra él antes de que llegaras a ayudarlos. Se estaba volviendo más poderoso conforme pasaba el tiempo, si no lo mandan al sol con ese poderoso Kame Hame Ha, quién sabe qué hubiera sucedido... -Replica Picoro.

-Es cierto. Por eso me preocupa que alguien lo haya revivido, y sigue sin tener sentido que apareciera aquí en la tierra, si técnicamente fue destruido en el sol… -Reflexiona Gohan, preocupado.

En ese instante aparece Kibito/Shin ante ellos, lo cual toma a todos los guerreros por sorpresa y se ponen en guardia, pero al ver quien era respiran aliviados, aunque siguen sorprendidos por la llegada repentina del supremo Kaiosama. Un gesto de alegría se dibuja en los rostros de Dende y Gohan.

-Hola a todos, disculpen por aparecer así tan de repente, tuve que teletransportarme desde el planeta supremo.

-¡Supremo Kaiosama! Me alegra mucho verlo... -Exclama Gohan.

-¡Qué hay, Gohan! -Responde el Kaio.

-Es bueno que estés aquí, seguro nos traes noticias importantes... -Infiere Picoro mientras se cruza de brazos, aun con un gesto serio.

-Está en lo correcto, señor Picoro. La información que les voy a dar es de suma importancia y nos ha generado preocupación a mí y al supremo Kaiosama de hace quince generaciones…

Kibito/Shin empieza a contarles lo que estaba sucediendo.

De vuelta al universo de Saint Seiya, en el Santuario, Abura estaba atrapado en el Tesoro del Cielo de Shaka, quien desprendía un enorme cosmo al generar dicha técnica.

-Atrapado aquí, no podrás atacar ni defenderte. ¡Es hora de que mueras, demonio!

Abura solo cierra los ojos y ríe, para sorpresa de Shaka.

-Jajaja… ¿Creiste que tu técnica me iba a afectar? Yo tengo miles de años de experiencia, en una ocasión enfrenté al mismo Buda de mi mundo, quien ejecutó una técnica similar a esta. Casi muero, siendo un demonio estuve en problemas, pero a partir de ahí aprendí a contrarrestar este tipo de movimientos. -Argumenta Abura, confiado.

-Ya veo… El Tesoro del Cielo no se aplica en un demonio, y menos con esa experiencia. Mi error entonces es que nunca me planteé luchar contra un ser de tus características, di por hecho que mi técnica iba a ser efectiva contra ti. -Replica Shaka.

-Pues ya viste que no. Si acaso esta es tu técnica más poderosa, ¡ya tengo ganada la pelea! Aquí será tu tumba, ¡pagarás por faltarme el respeto de esa forma a mí, el mismísimo rey de los Demonios!

-¡Eso nunca, insensato! ¡Toma esto!

¡Capitulación del Demonio!

De las manos de Shaka sale un gran poder que va directo a Abura, quien sin esfuerzo alguno lo esquiva, acto seguido se mueve a una gran velocidad, para aparecer detrás del caballero dorado.

-Sin duda, estás perdido jajaja… ¡Muere! -Le murmura el demonio al caballero quien solo se sorprende y abre los ojos de forma desorbitada, aunque sin voltear.

Abura le escupe a Shaka quien se queda inmóvil, la saliva del demonio le cae en el brazo, en una parte donde la armadura no le cubría, y comienza a petrificarse poco a poco, sin poder moverse. El proceso de petrificación era aún más rápido que el de la saliva de Dabura, por lo que en unos cuantos segundos Shaka estaba totalmente convertido en piedra.

-¡Ja! Fue muy fácil. ¿Sabes? Pimentor, Comin y Paprik eran buenos guerreros, pero aún eran mis aprendices. Los muy idiotas se descuidaron al enfrentar a tus amigos y cayeron… Bueno, al menos los dejaron casi muertos, creo que ese que se hace llamar Aioria ya murió. Yo era superior a todos ellos, pero no hay problema, cuando mi señor Anshoyda reine en este y los demás mundos los traeremos de vuelta, para que se vuelvan más fuertes y establezcamos el reino de los Demonios en los mundos terrenales… ¡No sabes el caos tan bello que causaremos! ¡Jajajajaja!

Abura es quien comenta esto y acto seguido, empuja a Shaka petrificado, el cual cae por las escaleras y se va rompiendo en la caída.

-Es muy grande la satisfacción que me provoca el haber derrotado a un discípulo de Buda, aunque no es el de mi mundo, me siento lleno de alivio y alegría al haber acabado contigo fácilmente. Bueno, es hora de verificar que tus amigos estén muertos, y si no, hay que darles el golpe final. Mi amo Anshoyda estará lleno de regocijo al llevarle las noticias de estos resultados... -Esto lo comenta Abura, mientras ve los trozos de Shaka en piedra ya regados en el piso.

Aunque de repente, el ambiente cambia.

-Ya vi tus acciones, Abura. Derrotaste a tus enemigos, pero las decisiones de pelear uno a uno contra estos caballeros dorados fueron innecesarias y absurdas, pudieron pelear en grupo contra cada uno de ellos y así no habría bajas... -Comenta una voz horrible y deformada.

Abura es tomado totalmente por sorpresa al escuchar esta voz y se pone muy tenso al reconocer de quién se trataba.

-¿Qué…? Pero si es… ¡Amo Anshoyda! -Abura puede oír la voz de su maestro, aunque no lo puede ver por más que lo busca mirando a todas direcciones; el ambiente se torna de un color púrpura oscuro, al parecer su superior solamente está manifestando su presencia de momento, pero sin ser visible.

-¡Dejaste morir a tus subordinados pudiendo evitarlo! A pesar de los buenos resultados, el proceso es insatisfactorio… -Recrimina la voz de Anshoyda.

-Pero… Mi señor… Se logró el objetivo… Ya no hay guerreros dorados… -Responde Abura, visiblemente temeroso por la posibilidad de que su amo estuviera enojado con él.

-¿Acaso me contradices? Además, ¿por qué estás tan seguro de que ya no hay caballeros dorados? ¡Dos de ellos aún siguen sin ser derrotados!

-No… No puede ser… ¡Perdóneme, maestro!

-Por no acatar mis órdenes al pie de la letra, mereces un castigo, Abura. ¡Termina tu misión! Ve a asesinar a esos dos restantes y luego de forma inmediata te diriges a los aposentos de Adrastos para recibir tu escarmiento, ¡demonio arrogante y desobediente! -Exclama Anshoyda en un tono de molestia.

-Sí… Señor… Como usted ordene...

El ambiente vuelve a la normalidad, al parecer Anshoyda deja de manifestarse y Abura se queda bastante acongojado, sudando. Sintió miedo al saber que su amo estaba enojado con él y por el castigo que le esperaba. -"No comprendo… Si podremos revivir después a los demás cuando él ya reine en todos los mundos y tenga el poder absoluto… ¿Por qué está enojado por mi proceder…?"

Luego el demonio cierra los ojos y trata de calmarse, mirando hacia los escalones descendentes.

-¡Malditos guerreros dorados! Por su culpa mi amo está enojado conmigo y me castigará… ¡Voy a matarlos a todos de una buena vez!

Abura empieza a bajar las escaleras, su objetivo primario era verificar que ningún caballero dorado en el Santuario quedara con vida, y luego iría a buscar a esos dos de los que su maestro le había hecho saber. -"Van a morir… ¡Pero antes les voy a enseñar el peor de los tormentos, malditos!" -El demonio pasó del miedo a la frustración y la furia en un instante.

Pero algo muy raro empieza a suceder. Abura continúa bajando escalones, aunque después de un largo rato, se percata de que no avanza. -"¿Qué rayos…? ¿Dónde está la casa anterior? ¿Por qué no logro llegar a ningún lugar…?"

En eso, mira lo que parece un descanso en medio de las escaleras, y ahí divisa tres siluetas. Al llegar, se da cuenta de que son Paprik, Comin y Pimentor, lo cual en un principio le extraña, pero luego lo hace sonreír.

-¡Ustedes! Malditos imbéciles jajaja... ¡Pensé que habían muerto! Esto es más que excelente, así nuestro amo Anshoyda ya no me castigará…

Abura sonríe, pero su sonrisa se empieza a desdibujar cuando ve que los demás demonios no responden nada y están como en trance; acto seguido se convierten en piedra y luego caen por sí solos, se van rompiendo al caer por las escaleras hasta que el aire se va llevando cada pedazo de piedra, sin quedar nada al final.

-¿Pero qué rayos…? ¡Noooo! ¡Maldición, no! ¡No mueran!

El demonio siente angustia por ver morir a sus subordinados, no comprende lo que sucede, solo está frustrado, temeroso y desesperado, esta situación lo está llevando al límite.

-¿Qué demonios está sucediendo? ¿Por qué…? ¡Basta ya!

Abura se arrodilla, y cae sin saber qué hacer ahora. En eso, su alrededor comienza a desintegrarse, causándole más confusión, entonces las mandalas orientales regresan y lo vuelven a rodear. De repente ve frente a él a una silueta dorada brillando intensamente, cuando el brillo empieza a mermar, aparece Shaka de Virgo.

El demonio no puede creer lo que está viendo.

-No… No puede ser… tú…

-Te lo dije, demonio, que te haría conocer el verdadero dolor antes de mandarte al infierno.

-¡Pero si yo te maté! Acabé contigo…

- Eso es lo que tú quisieras que pasara, pero los caballeros dorados somos más de lo que tú crees. No importa que tengas miles de años de experiencia, que seas un ser infernal, ya te lo dije, para mí eres una simple escoria que debe ser limpiada pronto.

-¡Maldito idiota! ¡Vas a morir!

¡Destrucción Diabólica!

Abura lanza un poderosísimo ataque, mucho más grande e intenso que su anterior Destrucción Diabólica. Shaka solo lo mira y entonces alcanza el séptimo sentido, alza el puño y expulsa su cosmo.

-¡Este es el verdadero Tesoro del Cielo!

Aparentemente Shaka pasa a través de la Destrucción Diabólica sin que esta le haga daño alguno, luego aparece frente al demonio a una velocidad impresionante, lo cual deja anonadado a Abura. En un instante, el ser demoníaco siente como sus piernas se debilitan y luego va perdiendo movilidad en sus extremidades.

-¡Destrucción de la vista!

-No… ¡aaagh!

Abura queda ciego, ya no puede ver nada.

-¡Destrucción del tacto, el habla y el olfato!

-Agh pfhhm…

Después de un inmenso dolor, Abura ya no huele nada, ni puede hablar, así como tampoco sentir.

-Es tu hora, demonio. Mis amigos tuvieron que hacer grandes sacrificios para derrotar a tus compañeros, pero no fueron en vano. Ustedes no lograrán su objetivo, y te juro que tú verás cómo derrotamos a Anshoyda y detenemos sus planes…

-"¿Y cómo…? ¿Cómo piensas lograr eso, gusano…?" -Responde Abura, aunque sin poder hablar, se dirige a Shaka en su pensamiento.

-Lucharemos fuertemente, y tú lo presenciarás… De nada serviría mandarte al infierno, así que te voy a mandar a un lugar al que tú le temes, ¡el cielo!

-"¿Qué dijiste...? ¿El cielo…? ¡No!"

-Pero antes… ¡Destrucción del oído!

Shaka lanza su última ráfaga, destruyendo el sentido del oído de Abura. Acto seguido, ejecuta su siguiente técnica.

-¡Los Seis Mundos Samsaras! Aunque tú no tendrás derecho a elegir tu destino final… ¡Irás directamente al cielo!

-"¡Aaaaaaaagh!"

Sucede una pequeña explosión. Después todo queda en blanco, y la escena que sigue muestra desde la perspectiva de Abura un campo lleno de flores de varios colores vivos y un pastizal muy verde, con el cielo despejado y una temperatura agradable. Hay varios árboles bastante frondosos a su alrededor, en su mejor estado, y un río de agua totalmente cristalina corre mientras se ven juguetear algunos peces en él; el ambiente es totalmente tranquilo, al igual que silencioso, solo el sonido del cauce del río rompe un poco ese silencio. Abura físicamente no siente nada, pero está sumido en melancolía y remordimiento. Es incapaz de moverse, y pronto se da cuenta de que ya no está en su cuerpo original, ahora está convertido en una mariposa que vuela en medio de las flores.

-¡Noooooooooo!

Pero el grito de Abura no lo oye nadie más que él mismo. Convertido en una diminuta mariposa, empieza a vagar sin rumbo entre ese campo de flores, sumido en soledad y paz absoluta, y en un remordimiento que lo atormentará al parecer por la eternidad.

De vuelta al Santuario, Shaka termina de ejecutar su técnica, y solo ve como un pequeño rayo de energía se desvanece en la oscuridad de la noche. Luego se pone de rodillas, visiblemente afectado, pues no atravesó la Destrucción Diabólica ileso como parecía, recibió gran parte del ataque con el afán de acercarse a Abura y atacarlo directamente. Fue un movimiento arriesgado y que le costó ser impactado por el poder del demonio, pero resultó pues terminó con él, después de desorientarlo y hacerle perder la concentración aplicándole la ilusión previa al Tesoro del Cielo.

-Je… Funcionó… Pero debo reponerme, el poder de ese demonio sí que era devastador…

Shaka se sienta en un escalón, agitado, tratando de recuperar el aliento y la energía y de mitigar el dolor que sentía en todo el cuerpo.

De regreso al universo de Dragon Ball, Kibito/Shin acaba de contarle todo lo que sabía a los guerreros Z, que no daban crédito a lo que estaban escuchando.

-Es… ¡Es increíble! Otro universo con guerreros muy poderosos… -Exclama Gohan

-Pero lo más preocupante del caso, es ese ser maligno llamado Anshoyda. Un… -¿Makaioshin? ¿Lo dije bien? -Pregunta Picoro, interrumpiendo al Kaio.

-Efectivamente. Como ya se los expliqué, los Makaioshins son seres totalmente contrarios a nosotros, vienen del reino de los demonios y generalmente tienen propósitos malignos; técnicamente no deberían salir de su reino, pero parece que Anshoyda quiere ir más allá... -Replica Kibito/Shin.

-¡Quiere gobernar este mundo y otros también! -Exclama Ten Shin Han.

-Y para lograrlo usará a Broly… ¡No puede ser! Supremo Kaiosama, ¡tenemos que hacer algo para ayudar a mi papá y al señor Vegeta! -Vuelve a exclamar Gohan.

-Lo sé, Gohan. Y por eso he venido a pedirte un gran favor. Necesito que vayas a ese mundo…

-¿Qué dices? ¿Quieren mandar a Gohan a esa dimensión? ¿Acaso perdieron la razón…? -Cuestiona Picoro, sorprendido porque el SK esté pidiendo eso, pero también ciertamente preocupado por Gohan [ya sabemos la relación paternal que hay entre ellos].

-Lo sé, señor Picoro, suena algo descabellado el seguir mandando gente de esta dimensión a esa, pero estamos en una emergencia. Mírelo así, como ya le hice saber, esos guerreros llamados caballeros dorados son de los más fuertes de ese mundo, son hasta el momento los únicos protectores de ahí, solo quedan seis, pero uno de ellos no está en condiciones de pelear por su avanzada edad, y tres de ellos quedaron en muy mal estado después de enfrentar a esos demonios…. Para colmo, Vegeta y Goku están peleando contra guerreros muy fuertes, similares a los caballeros dorados, los cuales al parecer están aliados con el enemigo… -Responde Kibito/Shin, refiriéndose con la última frase a los guerreros persas.

-Señor Picoro, yo conozco el poder de dichos demonios. Si son igual o más fuertes que Dabura, entonces esos guerreros conocidos como caballeros dorados están en problemas. Recuerde que yo enfrenté a Dabura una vez y no pude vencerlo… [aunque fue por no entrenar…]

-Mmmm… No lo sé, Gohan. Suena peligroso, pero por otro lado… Si necesitan nuestra ayuda, creo que tenemos que apoyarlos. Además Goku y Vegeta ya están allá, por si necesitan que les eches la mano. -Razona Picoro.

-Aunque el plan original es que Gohan no pelee de forma innecesaria, señor Picoro. Solo necesitamos que lleve algunas semillas del ermitaño para que los caballeros dorados puedan recuperarse, ya que en ese mundo no tienen una medicina similar.

-Hagámoslo, Supremo Kaiosama. ¡Vayamos a esa dimensión! Pero antes vamos con el maestro Karin a pedirle las semillas... -Responde Gohan.

-Me alegra que aceptes ayudarnos, Gohan. Tu aportación será muy valiosa, espero que salgamos victoriosos de esta. -Contesta Kibito/Shin, sonriente.

-Gohan, antes de que te vayas… Escúchame. Ten mucho cuidado y evita cualquier situación peligrosa. Como dice el Supremo Kaiosama, no pelees si no es necesario, creo que no has entrenado desde la pelea contra Majin Buu… ¿O me equivoco? -le dice Picoro a su pupilo.

-Jejeje… Es que… He tenido que concentrarme en mis estudios, luego la boda con Videl, y pues… Usted sabe… -Contesta Gohan, sonriendo nerviosamente y llevándose la mano a la nuca, tal como su padre lo haría en una situación similar.

-Lo sabía, por eso no estás en condiciones de pelear, aunque aún tienes una gran fuerza dentro de ti, físicamente no andas bien. Solo haz lo que debes hacer allá, y vuelve pronto, no te arriesgues innecesariamente, ¿de acuerdo?

-Sí señor Picoro, seré breve y cuidadoso. ¡Vámonos, Supremo Kaiosama!

-Adelante, Gohan. Toma mi brazo.

-Gohan, cuídate mucho... -le comenta Ten Shin Han al susodicho.

-Sí, Ten, no te preocupes.

-¡Suerte Gohan! -exclama Dende.

-¡Adiós, amigos! Volveré pronto.

-Nos vemos luego, gracias a todos. -Se despide Kibito/Shin, haciendo una reverencia a los guerreros Z. Acto seguido, con Gohan tomándolo del brazo, ambos desaparecen para dirigirse al templo del maestro Karin por las semillas.

-"Gohan… Ojalá todo salga bien y tú, tu padre y Vegeta regresen victoriosos, porque sin ustedes… Este mundo quedaría totalmente desprotegido y a merced de ese tal Anshoyda…" -Piensa Picoro, mientras ve al lugar donde momentos antes estaban Gohan y Kibito/Shin.

FIN DEL EPISODIO 21