EPISODIO 22: LA CHICA GUERRERA Y EL PRÍNCIPE ORGULLOSO

Ro Kaioshin estaba meditando con los ojos cerrados, sentado debajo de un árbol, esto naturalmente en el planeta supremo. De repente, el anciano abre los ojos y en ese instante aparecen Kibito/Shin y Gohan.

-Vaya, eso fue rápido… Hola Gohan, ¿Cómo estás? -Pregunta Ro, dirigiéndose al susodicho.

-¡Supremo Kaiosama! Es un gusto volverlo a ver.

-Lo mismo digo, lamentablemente no es una reunión de celebración o algo así, ya sabrás la emergencia en la que estamos en estos momentos, ¿cierto?

-Así es, señor. Entiendo de qué se trata y el peligro al que estamos expuestos, ¡pero vengo decidido a dar mi mejor esfuerzo y ayudar en lo posible!

-Ir a otro universo es un tema delicado, Gohan. Te expondrás a muchas cosas que se te harán desconocidas, algunas son similares a este mundo, pero otras no. Lo importante es que no pelees por ningún motivo, ya que por lo que hemos visto, hay guerreros de un nivel muy alto y tú no estás en condiciones de pelear por falta de entrenamiento. No puedo sentir esa misma energía abrumadora que tu ki despedía después del ritual de desbloqueo de poder que llevé a cabo, cuando peleaste con Majin Buu.

-Supremo Kaiosama, yo…

-No me des explicaciones, Gohan. Entiendo bien que tú no sigues los pasos de tu padre y has decidido llevar una vida tranquila al lado de tu esposa Videl, pero si te mandamos a ese universo es precisamente porque, a diferencia de esos dos de Goku y Vegeta que ansían pelear con el primer tipo poderoso que se les cruza enfrente, tú evitarás eso y actuarás de una forma más astuta si una condición adversa se presenta.

-Eso sí, Supremo Kaiosama, ¡ayudaré en lo posible!

-Muy bien. Empezaremos el ritual en breve para abrir el portal inter-dimensional. ¿Trajiste las semillas?

-Sí, el maestro Karin fue muy amable al darnos algunas, aunque solo nos dio seis, pues no tenía más por el momento.

-Eso no es muy bueno, pero esperemos que con esas sea suficiente. Nos dejarás un par de ellas aquí, para poder recuperarnos después del ritual, pues vamos a quedarnos totalmente sin energías. Muchacho, prepárate, vamos a comenzar... -Esto lo dice Ro, dirigiéndose a Kibito/Shin.

-Estoy listo, cuando usted diga. -El Kaio joven responde con determinación.

Ambos Kaios se sientan en posición de flor de loto frente a frente, estiran los brazos y el SK ancestral comienza a recitar unas palabras en algún idioma antiguo.

En el universo de Saint Seiya, Milo había corrido un buen tramo hasta llegar a la costa, ahí buscó una lancha y al encontrarla vio que una persona, muy probablemente el dueño, estaba durmiendo en ella. Trató de ser cuidadoso para bajarlo de la lancha, pero el tipo de aproximadamente cuarenta años despertó, se asombró por ver a un hombre de melena larga y enfundado en una armadura dorada bajarlo de la lancha, luego supo que las intenciones de dicho hombre eran llevársela por lo que intentó oponerse, pero antes de hacer algún movimiento, Milo le dio un rozón con la aguja escarlata en el cuello y lo hizo desmayarse.

-Disculpa por hacer esto, pero es una emergencia. La devolveré, o al menos voy a intentarlo... -Comenta Milo, como si el hombre desmayado pudiera escucharlo. Acto seguido, lo acuesta cuidadosamente en un pórtico cercano, vuelve a la lancha, arranca el motor y se pone en marcha.

En otro lado, Vegeta seguía buscando por cielo, pero empieza a desesperarse un poco ya que al parecer, Adrastos sigue ocultando su ki pues no lo puede detectar, es la misma situación que la primera vez que lo estaba buscando, en esa ocasión lo encontró gracias a una combinación de suerte con astucia, pero ahora no estaba funcionando.

Algo exasperado, el saiyajin baja y decide buscar por suelo y tal vez encontrar a alguien, para tratar de preguntarle. Al estar en tierra firme voltea a varios lados, está en una playa y puede divisar un puerto a varios metros de ahí; el guerrero se disponía a ir a ese lugar, pero en eso siente una energía que se acerca de forma sigilosa. Reconoce que es un ki parecido al de los caballeros dorados, pero sin ser tan fuerte ni intenso, aunque considerable. Al estar bastante cerca se detiene y trata de apagarse, pero Vegeta ya se ha dado cuenta de su presencia ahí.

-Quien quiera que seas, sal de ahí ahora, si no quieres que te encuentre y te haga pedazos en este mismo instante. -Sentencia Vegeta con su ya clásico tono de pocos amigos, pero sin ver aún de quién se trataba.

-Vaya, vaya… Me dijeron que eras muy fuerte, pero no que eras pedante y agresivo, qué dilema… -Estas palabras salieron de una voz femenina.

-¿Una mujer? ¿Ya se quedaron sin guerreros aquí? -Cuestiona Vegeta con un tono algo sarcástico.

-En el santuario hay mujeres guerreras muy fuertes, no te imaginas lo que podemos lograr. Pero bueno, tú no eres de por aquí, ahora compruebo lo que me dijeron...

-Parece que sabes mucho de mí, ¿por qué no sales para enfrentarme ahora mismo y acabamos con esto?

Ya no le contestan a Vegeta, hay un silencio de aproximadamente diez segundos.

-Entonces, ¿sales o destruyo todo el lugar y a ti junto con él? -Vuelve a sentenciar Vegeta.

-No es necesario que hagas eso. Si tanto quieres verme…

Detrás de unas rocas que estaban como a unos diez metros del saiyajin, sale una chica de esbelta figura, vistiendo mallas rojas y usando una semi-armadura azul, tiene cabellera café castaño y usa una peculiar máscara de color plateado.

Vegeta pone cara de sorpresa ligera cuando la ve. La recién llegada le parece ciertamente atractiva más que nada por su figura esbelta y torneada [lo que no sabe es que la muchacha es menor de edad, aunque en el anime todos siempre aparentaron ser más grandes...], pero le extraña la máscara que está usando.

-¿Quién eres y qué quieres aquí? ¿Vienes a pelear contra mí? -Pregunta Vegeta, cruzado de brazos.

-Yo soy Marín de Águila, una guerrera del Santuario de Athena.

-Ah ya veo, entonces no eres enemiga; supongo que intentarás ayudarme, aunque con ese nivel de poder tan bajo no creo que logres mucho, pero puedes aportar información. ¿De casualidad sabes dónde…?

-¡Garra de Águila!

-¿Pero qué…?

Este ataque toma por sorpresa a Vegeta, quien no se lo esperaba en absoluto. Marín salta varios metros para ejecutar la patada característica de esta técnica, pero antes de que impacte al saiyajin, éste logra reaccionar y cubrirse con el brazo, aunque resiente semejante patada y tiene que retroceder. Vegeta agita el brazo como lo haría alguien que quiere desentumirlo.

-¿Pero qué demonios haces, mujer...? ¿No dijiste que eras del Santuario?

-Así es, pero nunca dije que era tu aliada o amiga...

-¿Ah no? ¿Entonces quieres morir, insecta*? [lo de "insecta" es chiste de moda, algunos entenderán… jaja]

-Soy una Caballero de Plata, ¡mide tus palabras, patán!

-¿Plata? Eso no me importa. Ya peleé con uno y lo derroté, también con esos que se llaman caballeros dorados y con otros dos que se decían guerreros de la quién sabe qué persa y los vencí también. Tú no serás problema si lo que buscas es pelea. ¡Aaaaaaaah!

Vegeta se transforma en super saiyajin. Marín está en posición de combate, pero al ver el incremento de poder de este hombre, se para de forma normal, llevándose una mano al hombro y retrocede unos pasos.

-Vaya, así que lo que me dijo el maestro Dohko es cierto. Es decir, ya había sentido sus cosmos tan enormes cuando tú y el otro llegaron, pero no pensé que fueras capaz de elevarlo en un santiamén, y además, de cerca se siente monstruoso… ¡Qué guerrero! Sin duda, estás al nivel de los caballeros dorados, o posiblemente más allá…

-¿Qué dices…?

Marín se acerca caminando a Vegeta, quien está ciertamente desconcertado por el comentario de Marín.

-Además, ese cambio de apariencia te hace ver más atractivo, jeje... -Comenta Marín, con algo de coqueteo al saiyajin, quien pone cara de sorprendido y se sonroja levemente.

-Mujer, ¿no vas a pelear…? -Pregunta Vegeta, con cierto tono ligeramente nervioso.

-No contra ti. Como ya sabes, también estoy del lado de Athena y los caballeros dorados, pues es mi deber pelear por ella, como caballero de Plata que soy. La verdad, me preocupa lo que está pasando, y por lo que me explicó el maestro Dohko, vamos a enfrentar a una amenaza muy grande, así que en cierto modo es bueno que tú estés de nuestro lado.

-No estoy del lado de nadie, solo quiero saber quién diablos nos trajo aquí y cómo volver a mi mundo. Y por supuesto, quiero patear el trasero de ese tal Adrastos...

-Adrastos… Todos pensamos que había muerto, pero no. Y al parecer, ahora es igual o más poderoso que su maestro Saga…

-¿Saga? ¿Y ese quién es?

-Solía ser el caballero dorado de Géminis original, pero pasaron cosas aquí que… No tiene sentido que te las cuente. Simplemente resumiré que se dejó llevar por el mal, pero al final murió arrepentido y redimido.

-"Todos quieren redimirse ahora… Aunque no lo culpo, yo también lo intenté..." -Piensa Vegeta, recordando su sacrificio contra Majin Buu.

-Bueno, creo que es hora de que nos pongamos en marcha y lleguemos al objetivo. -Comenta Marín.

-Espera, ¿qué dices? ¿ir a dónde?

-Vine a contribuir, a ayudarte a que llegues a donde se encuentra Adrastos.

-¿Entonces tú sabes dónde está?

-No exactamente, está ocultando su presencia, pero nosotros los caballeros de Athena podemos trascender nuestra cosmoenergía propia a otros planos, y con eso puedo hacer una mejor búsqueda de su ubicación.

-No tengo la más mínima idea de lo que estás diciendo, te pareces a ese Shaka. -Contesta Vegeta, quien vuelve a la normalidad en ese momento. -"Pero Shaka sí me enseñó cosas interesantes..."

-Ah, ¿también te puedes regresar al estado en el que estabas así de rápido? Qué peculiar… "Aunque de rubio te veías un poco más atractivo…"

-Basta de idioteces, si vas a ayudarme a encontrar a Adrastos hazlo ahora, ¡no sabes los deseos que tengo de acabar con él!

-Está bien, entiendo tu impaciencia, y creo que debemos darnos prisa. Dame un momento...

Marín en ese instante enciende su cosmo e inclina la cabeza hacia arriba ligeramente, soltando las manos y parándose casi de puntillas. Vegeta se vuelve a cruzar de brazos y solo la observa, poniendo su ya acostumbrada cara de incredulidad e indiferencia.

Después de aproximadamente cinco minutos que se le hicieron eternos al saiyajin, Marin apaga su cosmo y vuelve a pararse normalmente.

-Adrastos sabe bien cómo esconder su energía, pero dejó algunos cabos sueltos. Siento varias presencias pequeñas reunidas en esa dirección que pasaron muy bien desapercibidas; todas esas personas están rodeando a otro ser… No lo percibo bien porque su cosmo es muy débil aún, pero se está incrementando lentamente. Todo esto claro, estaba de alguna forma siendo camuflado, pero por fin logré encontrarlos...

-¿Una energía diferente, dices…? -Pregunta Vegeta.

-Así es, y la verdad… Se parece a la tuya…

-¿Qué has dicho…?

-Lo que oíste, aunque siento maldad en ella… Además, desde que ustedes llegaron tengo un muy mal presentimiento…

-Si acaso insinúas que nosotros somos los malos, te equivocas.

-No dije eso, solamente que he estado sintiendo aparecer cosmos raros y escalofriantes. Hace poco llegaron algunos al Santuario y mis amigos pelearon contra ellos, se podría decir que los caballeros dorados obtuvieron la victoria, pero están en muy malas condiciones.

-Creo que sé a lo que te refieres, yo también sentí esos ki llenos de maldad. Supongo que alguien los trajo también aquí de la misma forma que nos trajeron a Kakaroto y a mí.

-No lo sé, pero necesitamos respuestas. Creo que tenemos que ir ahora mismo hacia donde está Adrastos.

-Así es. Bueno, dime hacia donde es y llegaré en un instante.

-Es hacia allá... -Marín apunta hacia una dirección.

-Bien. Adiós.

Vegeta se despide en un tono muy seco y se voltea decidido a marcharse.

-¡Espera un momento! Iré contigo…

-Supongo que quieres observar la pelea que tendré con esa sabandija. Adelante pues, alcánzame.

-Pero yo no…

-¿Eh?

-Yo no puedo volar por los aires como tú...

-¿Qué diablos dices? ¿Cómo pudiste saltar a esa altura entonces pero no puedes volar...?

-Oye, ¡es muy diferente un ataque que poder desplazarse en el aire como tú lo haces!

-Ah bueno, pues ese es tu problema. Me voy.

-¡No! Debes llevarme contigo…

-¿Qué…? ¿Estás loca…? ¡De ninguna forma!

-¡Debes hacerlo! Si yo no te hubiera encontrado, jamás hubieras sabido donde está Adrastos, hubieras vagado toda la noche sin resultado alguno. Me lo debes mínimo como un favor...

Vegeta sabía que lo que Marín decía era verdad, pero le incomodaba la idea de tener que llevarla con él. Aunque lo que le dijo sobre la energía parecida a la suya le inquietaba demasiado, quería saber de quién se trataba lo más pronto posible.

-Maldición… Está bien, te llevaré conmigo. Pero no intentes nada extraño, o juro que te mato. -Comenta el saiyajin resignado y molesto.

-No te preocupes, después de todo no has visto mi rostro y eso está bien, considérame un simple guerrero más al que debes ayudar, solo eso.

-De acuerdo. ¿Y cómo quieres que te lleve?

-En tu espalda, por supuesto…

Vegeta sintió ganas de dispararle una ráfaga de energía a Marín, pero luego reflexionó, pues después de todo, era una chica, guerrera, pero a fin de cuentas una mujer y no le hubiera gustado que alguien le hiciera algo así a su esposa Bulma, en alguna situación similar. En ese momento pensó precisamente en ella y la escena que su cónyuge le haría si supiera que iba a llevar en sus espaldas a otra mujer que no fuera ella, y por un momento respiró aliviado de que estuviera muy lejos de casa, tan lejos como en otro universo.

-Demonios… ¡Sube ya, maldita sea! -Exclama Vegeta dándole la espalda a Marín, quien se acerca, lo rodea con los brazos echándolos sobre los hombros del saiyajin y se pega a su espalda. Marín no pudo evitar sentir una leve inquietud [sí, imagínense lo que quieran…] al sentir ese musculoso cuerpo, tan firme, bien trabajado y visible en algunas partes gracias a algunas secciones de su ropa quemadas y destruidas por las batallas libradas [Vegeta estaba usando la misma ropa que en la pelea contra Majin Buu], pero rápidamente pensó en otra cosa, se sacudió la cabeza muy ligeramente, aclaró la garganta y con tono firme se dirigió a él.

-Lista, vámonos.

El saiyajin sintió en su espalda la armadura fría de Marín, en específico dos protuberancias que cubrían efectivamente el pecho de la guerrera, y agradeció que portara esa armadura para no sentir otra cosa [O tal vez sí quería sentir algo más, pero no iba a ser obvio… Hombre, después de todo XD]. Acto seguido, se elevó por los aires ya con ella en su espalda.

-Sujétate bien, iremos a una velocidad supersónica.

-Estoy acostumbrada. Adelante... -Marín dice esto mientras se aferra firmemente a Vegeta.

El saiyajin sale volando a gran velocidad cargando a Marín.

En el universo de Dragon Ball, después de un gran rato de meditación de los Supremos Kaiosamas que se le hizo larguísimo a Gohan, quien ya se estaba aburriendo e incluso se estaba quedando dormido por instantes, por fin se empieza a disipar una luz en medio de ambos, de forma vertical, como un pequeño rayo. Dicho rayo se va haciendo más grande hasta parecer una abertura, y llega al tamaño suficiente por donde puede pasar una persona.

Ambos Kaios dejan de estirar los brazos.

-¡De prisa, Gohan! Solo estará abierto unos instantes. ¡Vete ya! -Exclama Ro, quien estaba sudando, totalmente agotado.

-¡Sí! Por favor, Supremos Kaiosamas, cuídense mucho y cuiden este mundo...

-Dependerá del éxito en tu misión, Gohan. Cuídate tú más. -Responde Kibito/Shin, también muy cansado.

-¡Adiós! -Exclama Gohan, quien en ese momento toma la bolsa de las semillas del ermitaño, saca dos y se las da al SK joven, luego sujeta la bolsa firmemente, mira al portal con un gesto serio y se lanza a él. Cuando hace esto solo puede sentir como su cuerpo es absorbido fuertemente.

Unos segundos después, el portal se cierra. Los dos Kaios se dejan caer al suelo, totalmente rendidos.

-Funcionó, Supremo… -Comenta Kibito/Shin, sonriente pero totalmente sin energías.

-Así es, muchacho… Ahora pásame una de esas semillas que siento como si fuera a morir de cansancio... -Responde Ro. Ambos comen una semilla, para luego levantarse totalmente recuperados.

-Bien, esas semillas son increíbles, no entiendo cómo en millones de años no se nos ocurrió crear una medicina como ésta… -Comenta el SK ancestral.

-Bueno, pero la inventaron los humanos que están a mi cuidado jeje... -Responde Kibito/Shin, tratando de hacerse el gracioso.

-¡Eso no vale! He estado examinando este universo y exceptuando a los humanos, hay muy pocas razas desarrolladas… Ojalá eso no nos cause problemas en el futuro*. Pero bueno, eso no es importante ahora. Veamos cómo lo hacen los muchachos…

Ro hace aparecer su bola de cristal, ejecuta algunos movimientos y de nuevo aparecen las imágenes del universo de Saint Seiya ahí. Ambos Kaios se sientan a ver los acontecimientos.

Y de vuelta precisamente a ese universo, Milo viaja a toda velocidad en la lancha; después de un buen rato navegando, logra ver una isla a lo lejos. En cuestión de minutos llega a ella, baja la velocidad hasta detenerse y la lancha encalla en la arena de la playa. El caballero dorado apaga el motor y salta de ella, ve hacia determinada dirección y vuelve a ponerse en marcha corriendo a toda velocidad.

No muy lejos de ahí, Adrastos está mirando por la ventana, mientras degusta su tercer vaso de whisky, lo cual ya empieza a hacer efecto pues se siente ligeramente mareado, aunque muy contento. Sigue sonriendo por lo que él piensa que va a ser el inicio de una nueva era en donde él será el nuevo patriarca del Santuario al mismo tiempo que el caballero dorado de Géminis, título que siempre pensó que le correspondía y el cual su maestro Saga jamás le heredó. -"Pero mira las vueltas que da la vida, Saga… Alguna vez te adueñaste del Santuario dirigiendolo con mano dura, mientras a mí todos me creyeron muerto; pero ahora las cosas son totalmente opuestas: yo seré el Patriarca y tú ya no estás aquí, porque de verdad estás muerto, jajaja..."

Estaba así Adrastos sumido en sus pensamientos, cuando de repente entra al salón una guerrera, usando máscara. Dicha guerrera tiene el cabello similar al de Shaina de Ofiuco, pero de color púrpura y algo más largo. También usa una semi-armadura azul que le cubre el pecho y la pelvis, así como unas mallas grises. Ella se inclina con una rodilla ante Adrastos quien no voltea a verla, sigue mirando por la ventana.

-¿Qué es lo que quieres, Selina de Mantarraya?

-Mi señor Adrastos… Solo para informarle que el guerrero persa Cirus ha sido derrotado, y ha muerto en batalla.

-No me digas… ¿Y quién fue su oponente?

-Fue uno de esos guerreros venidos de otros mundos, señor...

Adrastos voltea, poniendo cara de exasperación.

-¡Pero qué imbécil fue Cirus! Caer ante Goku... Aunque desde que sentí el cambio de poder de éste, supe que el persa tenía perdida la pelea. Selina, yo ya sabía esta información, actualízate un poco más para la próxima.

-Sí señor, usted disculpe…

-¿Dónde están Jeneth de Liebre y Laura de Gaviota?

-Esas dos guerreras están haciendo guardia allá afuera.

-Pues hagan mejor su trabajo. En estos momentos se acerca un caballero dorado a toda velocidad, y ustedes ni enteradas.

-Mi señor, le ruego que me perdone…

-Déjate de tus absurdas disculpas y ponte a trabajar, Selina. Recuerda que tanto tú, como Jeneth y Laura aceptaron mi oferta de venir conmigo al nuevo orden que estaremos imponiendo, pero si no son efectivas, ¿Cómo piensan formar parte?

-De verdad, discúlpeme…

-Ya te dije que no te estés disculpando. Mejor demuéstrame tu verdadero compromiso conmigo y con la causa. Ve a detener a ese caballero dorado que viene hacia aquí, no debemos dejar que venga a interrumpir el ritual. Se trata de Milo de Escorpión.

-Sí, señor…

-Recuerda que él es un dorado, llévate contigo a las otras dos y háganlo pedazos. Imagino que entre tres, más el desbloqueo de sus verdaderos cosmos, ahora son más fuertes y podrán acabar con él, ¿verdad?

-¡De eso no tenga ninguna duda, señor Adrastos!

Esta chica enciende su cosmo, pero se ve corrompido de la misma forma que el de Milo cuando estaba poseído y el de Giles de Rinoceronte, el caballero de plata que peleó contra Vegeta.

Ciertamente ahora esta guerrera, al igual que las otras dos y que Giles, pertenecían al Santuario pero sin llegar a ser caballeros de los ochenta y ocho que estaban a disposición de Athena, aun así tenían semi-armaduras parecidas a las de Shaina y Marín, mientras que Giles sí portaba una armadura completa en forma de rinoceronte, la cual era de plata. El nivel de estas guerreras normalmente rondaba el de un caballero de bronce, pero con dicho desbloqueo de energía (negativa) que Adrastos había llevado a cabo en ellas, ahora tenían casi el nivel de un caballero de Plata cada una.

-Vete ya y no falles. La armadura de ese caballero que debes asesinar podría ser tuya ya que es tu constelación, si es que triunfas. ¿Te imaginas? "Selina de Escorpión"; suena bien… -Comenta Adrastos, sonriendo, aunque con algo de burla.

-¡En seguida, mi señor! ¡Verá que no le fallaré!

La guerrera se levanta y sale de inmediato.

-¡Maldito Shaka! Gracias a él, Milo volvió a la normalidad y ahora viene a querer enfrentarme, furioso por lo que le hice. Si hubiera permanecido poseído, hubiera sido un arma letal. Realmente yo podría detenerlo, pero no quiero ensuciarme las manos con él… Mejor que hagan el trabajo sucio estas subordinadas, a ver si tienen suerte y lo vencen. Ahora debo enfocarme en que las cosas salgan bien aquí. -Comenta Adrastos, sirviéndose más whisky.

-Ya cada vez falta menos… ¡Oh poderoso ser mitológico temido incluso por los dioses, serás bienvenido muy pronto a imponer caos y terror! jajajaja… -Vuelve a reír maliciosamente Adrastos, mientras sigue mirando a Broly, quien empieza a mover los dedos levemente, todavía durmiendo. Ya cada vez falta menos para la medianoche.

Mientras que muy lejos de ahí, en Brasil, Goku vuelve a aparecer en la playa, se había teletransportado al mismo lugar que cuando escapó con ayuda de Saori de la dimensión donde Adrastos lo había atrapado. Hablando de Saori, Goku al aparecer ahí, trata de hacer contacto de nuevo con ella, para eso fue a ese mismo lugar, esperando que el contacto fuera posible ahí otra vez.

Goku cierra los ojos y con su pensamiento empieza a llamar a Saori, ni él mismo sabe lo que está haciendo, solo se le ocurre que eso podría funcionar.

-Saori… Por favor, si me puedes escuchar, responde. Saori…

Pasa un tiempo y no obtiene respuesta, pero luego el saiyajin puede sentir la misma calidez de esa energía que lo ayudó a regresar de aquella dimensión donde estaba atrapado. Saori había escuchado el llamado de Goku y de nuevo, arriesgando su vida y usando mucho cosmo, vuelve a hacer contacto con él.
Goku mantiene los ojos cerrados y de nuevo puede ver a esa bella chica de vestido blanco y cabello largo púrpura.

-Goku… Dime, aquí estoy. No tengo mucho tiempo, pero con gusto trataré de ayudarte...

-Saori, tal vez puedas explicarme algunas cosas que no logro entender…

-Sí… ¿En qué te puedo ayudar?

-¿Quién o qué es Behemoth?

Al escuchar ese nombre, Saori despierta en el pilar marino donde estaba encerrada en el fondo del mar, abriendo los ojos desorbitadamente.

FIN DEL EPISODIO 22