EPISODIO 34: EL MAL A PUNTO DE TRIUNFAR. APOYO INESPERADO.
La tierra se estremece gracias al impacto tan fuerte que genera el choque de energías de Gogeta y Adrastos/Behemoth. Desde el espacio, incluso se puede ver un resplandor en el punto de la tierra donde se estaba llevando a cabo la titánica pelea.
Todo sigue brillando con gran intensidad, cegando a los caballeros presentes quienes estaban presenciando todos los acontecimientos. Después de un rato, la intensidad del brillo empieza a mermar.
El primero en tratar de abrir los ojos y mirar algo es Geki, quien aún sigue teniendo complicaciones para hacerlo, aunque el paisaje se va aclarando poco a poco.
-Eso... Fue demasiado intenso... -Comenta el caballero de Oso.
-¿Qué fue lo que pasó…? ¿Los saiyajins ganaron…? -Pregunta Nachi.
-Goku… -Susurra June.
Los demás también intentan recuperar la visibilidad y tratar de mirar qué sucedía después del impacto de poderes.
Cuando por fin la luz merma totalmente, el primero en mostrarse es Gogeta, conservando aún su posición con la que ejecutó el Big Bang/Kame Hame Ha. La fusión de saiyajins está jadeante y se pueden ver algunas leves quemaduras por todo su cuerpo, así como parte de su ropa hecha girones, pero en realidad no tenía heridas graves.
Gogeta deja de jadear, y sonríe.
El siguiente en mostrarse es Adrastos/Behemoth, pero a diferencia de la fusión, este ser mitad bestia y mitad caballero corrompido está en un estado lamentable. La armadura está cuarteada y rota en algunas partes, y él tiene heridas por todo el cuerpo. Como estaba flotando, baja lentamente y llega al suelo (deformado y destruido por su ataque previo), ahí cae de rodillas y vomita sangre.
Marin, Milo y los demás observan la escena. Ban es el primero que celebra.
-¡Lo lograron! ¡Lo han derrotado! -Exclama el caballero de León menor.
-¡Son grandiosos! ¡Bien hecho Vegeta y Goku! -Ahora Marin dice esto con cierto regocijo.
Los demás sonríen y hasta June se abraza con Jeneth con motivo de celebración; el único que no muestra alegría alguna es Milo, más que nada por no ser confiado y no saber lo que sucedería después, por eso contempla a los dos guerreros con mucho interés.
La fusión de los saiyajins se acerca lentamente a su rival, mientras que este continúa arrodillado, con la boca sangrante.
-Jajaja... Maldito... Me volviste a vencer, pero... Recuerda, solo has derrotado a este recipiente, yo, Behemoth, soy inmortal…
-Sí, ya lo sé, que no se te puede destruir y blah blah blah... Pero para eso tengo un remedio, y lo voy a aplicar contigo.
-¿Qué dices...?
Milo en ese momento abre los ojos desorbitadamente.
-¡Oh no! ¡No puede ser! -Exclama el caballero dorado con preocupación.
Todos los demás voltean a ver al caballero dorado, bastante anonadados.
-¿Qué pasa, Milo...? -Pregunta Marin.
-¡El límite de la fusión está a punto de llegar! Aunque ya derrotaron a Adrastos/Behemoth, ¡aún no terminan completamente con él...!
-¿Límite? ¿De qué o para qué...? -Ahora Nachi pregunta esto.
Gogeta comienza a generar una esfera pequeña de poder multicolor, es la misma que usó para derrotar a Janemba en el pasado*. Adrastos/Behemoth solo lo mira con algo de miedo.
-Esta técnica la creé para destruir por completo a un demonio que enfrenté hace tiempo, bastante poderoso, por cierto. Ahora la usaré contigo, esperando que funcione, jeje... -Le comenta Gogeta a su rival.
-¿Qué has dicho...? -Responde el demonio/caballero con extrañeza y preocupación.
-¡Acaba con él de una buena vez! -Le grita Milo a Gogeta.
-¡Toma esto! -Gogeta se dispone a lanzar su ataque final, pero en ese preciso momento brilla todo su cuerpo, para que al final se separen Goku y Vegeta y solo se queden en la posición que habían tomado para generar el ataque final, ambos en estado normal, perdiendo también la transformación del super saiyajin.
-Oh no... Sucedió lo que temía, ¡maldición! ¡Se les terminó el tiempo! -Comenta Milo.
-¿Pero qué pasó...? ¡Se separaron! -June dice esto.
-Así es, la fusión tenía un tiempo límite de 30 minutos y se ha terminado. El problema es que Adrastos/Behemoth sigue con vida... -Contesta el caballero dorado.
Todos vuelven a poner su atención a lo que sucedía, expectantes.
-No puede ser, ¡se nos acabó el tiempo! -esto lo dice Goku.
-¡Demonios! Estuvimos tan cerca de terminar con esta sabandija... -Contesta Vegeta.
Adrastos/Behemoth primero tiene cara de sorpresa, pero al comprender lo que había pasado, sonríe, aunque estaba débil y malherido, se levanta poco a poco pues aún tiene algo de energía y piensa que con ella podría vencer a los saiyajins, ya muy debilitados y sin vestir las armaduras doradas que antes los habían protegido y ayudado.
-¡Jajajaja! Aunque hayan herido mi cuerpo de manera considerable, aún tengo el poder suficiente como para mandarlos al infierno, luego me recuperaré y continuaré con mi misión. Han fallado, escorias, ¡yo seré el triunfador esta vez!
Adrastos/Behemoth enciende su cosmo y lo empieza a elevar de nuevo, aunque ya no se siente tan intenso como cuando estaba en condiciones plenas, sigue teniendo un nivel preocupante.
Goku y Vegeta solo alcanzan a ponerse en posición de pelea, pero ya no tienen la fuerza suficiente como para seguir combatiendo, ni siquiera para transformarse en super saiyajins.
-Ya no tengo energías... Pero tenemos que seguir peleando... -dice Goku.
-¡Maldición! -Exclama Vegeta.
-Ahora sí, ¡prepárense para morir! -Adrastos/Behemoth extiende los brazos para ejecutar de nuevo una de sus técnicas.
-¡Tormenta Milenaria!
Adrastos/Behemoth ya no hace este ataque tan intenso como anteriormente, ni tan expandido, ahora sólo dirige cierta cantidad de rayos marrón tipo electricidad a los dos saiyajins, quienes no tienen capacidad de reacción y son totalmente impactados por ellos.
Ambos guerreros solo alcanzan a gritar de dolor cuando son alcanzados por dicho ataque, comienzan a ser electrocutados.
-Oh no... ¡Goku! -Exclama June, preocupada al ver esto.
-Vegeta... No... -Marin susurra también con preocupación.
Milo solo alcanza a mirar apretando los dientes, sintió deseos de intervenir, pero también sus energías estaban muy mermadas, tanto por las batallas anteriores como por esforzarse de sobremanera y proteger a los demás cuando Adrastos/Behemoth estaba lanzando sus ataques masivos. El caballero dorado solo alcanza a cerrar el puño sintiendo impotencia, pues sabe que va a ser otra víctima si interviene.
Los demás caballeros tampoco están en condiciones de hacer algo, por lo cual solo miran la escena con algo de horror.
-Jajajaja... ¡Sientan mi pode... Aaagh!
Adrastos/Behemoth seguía ejecutando su técnica castigando a los saiyajins, pero en ese momento se detiene pues siente un terrible dolor en el pecho.
Ambos saiyajins caen al suelo, inconscientes y sacando vapor después de estar siendo casi rostizados por este ataque.
-Malditos simios... Después de todo... Su ataque sí me afectó de forma considerable... Agh...
Adrastos/Behemoth vuelve a vomitar sangre; estaba en lo correcto, el Big Bang/Kame Hame Ha le había causado un daño bastante grande y del cual no se estaba recuperando, por lo que tiene que detenerse y, jadeante, trata de recuperar energías y espera que el dolor pase.
Naturalmente Milo y los demás se dan cuenta de esto.
-Oigan, esta es nuestra oportunidad. Sé que hemos gastado casi toda nuestra cosmoenergía, pero debemos hacer algo, no podemos delegarles toda la responsabilidad a los saiyajins... ¡Tenemos que atacar a Behemoth con todo!
Después de decir estas palabras y haciendo un gran esfuerzo, Milo vuelve a encender su cosmo y prepara su ataque. Los demás lo miran impactados, pero luego entienden que el caballero de Escorpión tiene razón, por lo que esforzándose mucho, también empiezan a elevar su cosmoenergía.
-Tienes razón, Milo... Behemoth al fin de cuentas es responsabilidad de Athena y nosotros somos sus caballeros, por lo cual entonces es nuestro turno... ¡Al ataque! -Exclama Marin mientras prepara su poder.
-¡Hagamos un último esfuerzo, amigos! -Exclama Geki.
-¡Adelante! ¡Vayamos con todo! -Gritan Jeneth y Laura en coro.
Todos lanzan sus mejores técnicas.
-¡Aguja Escarlata!
-¡Golpe de Oso!
-¡Garra de Águila!
-¡Impacto de Camaleón!
-¡Aullido Mortal!
-¡Bombardeo de León Menor!
-¡Ventisca Turquesa!
-¡Embestida Terra!
Los poderes de todos los caballeros y guerreras se dirigen a un sorprendido Adrastos/Behemoth, quien en su estado, no puede hacer mucho por detenerlos con facilidad como antes, por lo que ahora tiene que esforzarse para contrarrestarlos todos.
-¡Paralizaciones de la Hidra!
Ichi había despertado y puesto de pie, para lanzar también su ataque contra el malvado enemigo. Los demás solo lo miran y asienten con la cabeza, en señal de aprobación y a la vez gusto por ver a su compañero levantarse y atacar.
-¡Malditas alimañas! Son demasiado molestas... ¡Pero no crean que me derrotarán aunque esté débil! ¡Aaaaaah!
Adrastos/Behemoth hace un esfuerzo enorme, aunque el dolor aumenta cuando lo hace, no le importa y aumenta de nuevo su cosmoenergía para contrarrestar los poderes de los caballeros, pero Milo se pone delante de todos y también eleva su cosmo superando el séptimo sentido ligeramente, aunque tiene que hacer un esfuerzo descomunal para lograr esto.
-¡No claudiquen, caballeros de Athena! ¡Tenemos que vencerlo! ¡No bajen los brazos! -Dice Milo con voz fuerte.
Todos siguen esforzándose mucho y no dejan de ejecutar sus técnicas, las cuales vuelven a ganar terreno después de que Adrastos/Behemoth las había empujado hacia ellos.
-Malditos, ¡malditos sean todos! ¡Dije que no me van a vencer! -Exclama el ser malvado volviendo a aumentar su cosmo, aunque ya no logra ganar mucho terreno contrarrestando las técnicas de los caballeros, pero ellos tampoco logran empujarlas de lleno para golpearlo por completo, por lo que el choque de poderes está digamos equilibrado. Aunque los caballeros y las guerreras de bronce ya resienten el desgaste enorme que están haciendo, y poco a poco se empiezan a quedar sin energías.
-Ya... Ya no puedo... -Comenta Ban, debilitándose.
-Vamos Ban, ¡resiste! -Lo impulsa Geki, aunque también él ya empezaba a perder energías.
-También yo estoy llegando a mis límites... -Esto lo dice June.
-No debemos perder... ¡Ustedes pueden! ¡hagan arder su cosmo! -Marin los incita a seguir peleando, pero ella también ya empezaba a estar exhausta.
Los caballeros tratan de resistir valerosamente, pero sus energías merman poco a poco, por lo que Adrastos/Behemoth comienza lentamente a ganar terreno con su ataque. Milo está resistiendo con todo lo que tiene, pero también se da cuenta con preocupación que no pasará mucho tiempo antes de que el enemigo los alcance completamente con su ataque.
-Maldita sea... No te puedes salir con la tuya, demonio... -Comenta el caballero dorado.
-¡Se acabó, caballeros de Athena! ¡Mueran!
Adrastos/Behemoth comienza a elevar su cosmo aun más y a impulsar su poder un poco más rápido.
-¡Espada De Los Inmortales!
Una espada formada por cosmoenergía verde es lanzada directamente a Adrastos/Behemoth, quien es golpeado directamente por este ataque, aunque no lo atraviesa como hubiera deseado el ejecutor de dicho ataque.
-¡Poder de la Prisión Persa!
En esta ocasión, tres aros de poder azul se dirigen a Adrastos/Behemoth, tratando de aprisionarlo, pero aunque lo golpean, tampoco logran su cometido porque se desvanecen después de tocar al demonio/caballero. Sin embargo, éste en su condición sí resintió los ataques, por lo cual, sin dejar de generar su técnica con la que está contrarrestando a los caballeros atenienses, se dirige a los recién llegados, con enojo.
-¿Ustedes? ¡Estúpidos guerreros persas! ¿A qué han venido? Ya no tienen nada que hacer aquí después de fallar miserablemente y violar nuestro acuerdo... -Comenta furioso Adrastos/Behemoth.
Jerus y Esmerus aparecen en el campo de batalla. En ese momento, Milo y los demás potencian sus ataques y vuelven a balancear los poderes chocantes ganando terreno, pero Adrastos/Behemoth eleva su cosmo aún más y logra detenerlos.
-Ellos han venido... Y atacaron a Adrastros, ¿por qué? -Pregunta Marin con cierta dificultad, sin bajar los brazos.
-Son guerreros persas con quien Adrastos había pactado antes, pensé que vendrían a ayudarlo, pero lo han atacado... -Contesta Milo.
-¿Crees que entonces estén de nuestro lado...? -Ahora le pregunta esto Geki.
-No lo sé, pero no debemos confiarnos... ¡Sigamos resistiendo, caballeros de Athena! -Responde ahora el caballero dorado.
-Esmerus, dime algo... ¿Ese es Adrastros...? Se ve muy diferente... -Le pregunta Jerus a su compañero.
-No, ya no es el Adrastros que conocimos. Ahora está totalmente corrompido por un poder mayor, una bestia mitológica. Mi error fue no creer lo que decían los mitos y leyendas sobre dicha bestia... Behemoth es temible, es real. -Esmerus contesta, anonadado por ver al nuevo (pseudo) caballero de Géminis poseído.
-¡No crean que no puedo hacerme cargo de todos ustedes! ¡Van a morir ahora! -Grita Adrastos/Behemoth, exasperado.
-¡Destrucción Colosal!
Adrastos/Behemoth vuelve a ejecutar esta técnica teniendo que llevar hasta el límite su cuerpo herido, pero no le importa, así que eleva su cosmo nuevamente a niveles enormes.
-¡Cúbrete, Jerus!
-¡Aaaaagh!
Los dos guerreros persas son los primeros en ser golpeados por la Destrucción Colosal, pues estaban más cerca del ser malvado.
-No...
Milo voltea a ver a todos sus compañeros; el ataque de Adrastos/Behemoth va desvaneciendo las técnicas de ellos, por lo que toma una decisión. Se pone enfrente para recibir todo el impacto él, con tal de protegerlos.
-¡No lo hagas Milo! -grita Marin, pero es muy tarde. Milo recibe de lleno ese poder, aunque no logra proteger a todos totalmente porque también reciben parte del ataque, pues no es directo, sino más bien expandido. Todos los caballeros y guerreras son golpeados por éste al final, pero el caballero dorado es quien se lleva la peor parte.
-¡Aaaaagh!
Todos se quejan de dolor.
Adrastos/Behemoth por fin deja de ejecutar su ataque. Vuelve a caer de rodillas sangrando nuevamente por la boca y nariz. Su cuerpo está al límite y no puede continuar, pero aún así, ríe de forma maliciosa.
-Jajaja... Se los dije... Que yo iba a triunfar...
El ser mitad bestia mitad caballero corrompido está perdiendo sus energías rápidamente, ese último ataque lo dejó casi al borde del colapso, pero la bestia en sí no se preocupa porque sabe que puede cambiar de cuerpo en caso de ser necesario. -"¿Quién podría ser buen recipiente? Tal vez uno de esos guerreros persas que llegaron recientemente. Espero que no hayan muerto a causa de mi último ataque..."
Behemoth pensaba esto en sus adentros, mientras que por fuera se alcanzaba a sentar con mucha dificultad. El cuerpo poseído de Adrastos sangraba por la boca y nariz.
Milo y los demás caballeros están tirados, semi-inconscientes. Solo el caballero dorado no perdió totalmente la consciencia, permanece despierto, aunque bastante dañado por el ataque del ser malvado.
-Debo... Continuar... Y derrotar a ese ser...
El caballero de Escorpión poco a poco intenta levantarse, aunque se nota que le está costando muchísimo hacerlo.
Por fin Milo se logra poner de pie, pero le está tomando bastante mantenerse así puesto que está casi sin energías, aún así está dispuesto a terminar con Adrastos/Behemoth, por lo que aún en su estado, comienza a elevar su cosmo lentamente.
Marin abre los ojos poco a poco viendo primero de forma borrosa, pero se va aclarando. Debilitada y aun en el suelo, estira el brazo dirigiéndose al caballero dorado.
-No lo hagas... Milo... -La guerrera balbucea estas palabras al mirar que su compañero está elevando su cosmo pese a su estado, sabiendo que pondrá su vida en peligro si es que decide usar la energía que le queda para lanzar otro ataque.
-Prepárate, porque yo seré el encargado de vencerte aunque me cueste la vida... -El caballero dorado se dirige Adrastos/Behemoth, quien solo permanece sentado, al mirar esto ríe porque ya no tiene forma de contrarrestar este ataque, el cuerpo de Adrastos ya está bastante herido y sin fuerzas; en sí, la bestia ya está planeando qué hacer después ser atacado por el caballero dorado.
-Este es mi último ataque... ¡Antares!
La técnica va dirigida directamente a Adrastos/Behemoth, quien recibe de lleno todo este poder. Sólo se alcanza a ver cómo su cuerpo convulsiona y se ve envuelto en un poder rojo, su armadura corrompida se resquebraja y varias piezas terminan por romperse.
Milo cae totalmente inconsciente y de forma algo pesada al suelo después de haber ejecutado Antares a un gran nivel.
-¡Milo! ¡No! -Marin grita y como puede, intenta también ponerse de pie. Su grito despierta a los demás caballeros que también están tirados, sin fuerzas y con varias heridas, no obstante, también tratan de levantarse al ver lo que estaba sucediendo.
Marin por fin se pone de pie y comienza a caminar lentamente hacia el caballero dorado, quien yace exánime en el suelo.
-No, Milo, no tenías que hacer esto... No puede ser, ¡no puedes morir!
Marin llega por fin a donde está Milo y se hinca, lo mira al borde de las lágrimas. Pero en ese instante, una luz marrón sale del cuerpo igualmente exánime de Adrastos/Behemoth, tomando por sorpresa a la guerrera de plata.
También los demás caballeros quedan impávidos ante lo que estaban presenciando, aunque ya habían visto algo similar anteriormente. El miedo se empieza a apoderar de ellos pues comprenden que estaba sucediendo exactamente lo mismo que antes: Behemoth abandonaba el cuerpo de su recipiente y empezaba a materializarse poco a poco otra vez de forma espectral, justo como cuando salió del clon de Broly.
-Oh no... De nuevo, Behemoth abandona el cuerpo que está usando... ¡Es cierto que es inmortal! -Exclama Geki, poniéndose de pie con esfuerzo, aunque adolorido del brazo, tanto que tiene que sujetarlo con el otro brazo pues le duele bastante y no lo puede mover.
Los demás también se van poniendo lentamente de pié, bastante heridos y exhaustos, al igual que preocupados por lo que fuera a pasar.
Por fin Behemoth se materializa de nuevo como una especie de fantasma, y su voz tétrica y grave se vuelve a escuchar.
-¡Se los dije, caballeros de Athena! ¡Yo soy inmortal! ¡Nunca podrán vencerme! Voy a vengarme de ustedes primero por servir a la diosa que me aprisionó por siglos, y luego continuaré con mi dominio de este mundo... ¡Ya no podrán detenerme!
Behemoth mira a su objetivo, el caballero dorado de Escorpión. Está seguro que podrá poseerlo. -"Él será mi siguiente recipiente... Es fuerte y aún está vivo. Con el poder adquirido de Adrastos y Broly, ahora seré invencible..."
Los caballeros atenienses sólo miran al espectro con temor, pues ya no pueden hacer nada por no tener energías, y aunque las tuvieran, no pueden vencerlo en su forma espectral.
-Maldita sea... ¿Acaso será nuestro fin...? -Se pregunta Marin, bastante frustrada por no haber sido capaz de vencer al enemigo.
-Esto es peor que cualquier batalla anterior... ¡Qué horrible! -Esto lo comenta Ichi.
-Y pensar que los saiyajins, aún siendo tan fuertes, no pudieron vencer a este ser horrendo... -Comenta Ban.
-Hablando de ellos... ¿Dónde están...? -Pregunta June.
Goku y Vegeta estaban tirados a unos metros, todavía inconscientes.
También no muy lejos de ahí, el guerrero persa conocido como Esmerus se levanta, algo adolorido y herido por el ataque previo de Behemoth. Mira a la bestia en su estado espectral y se sorprende, pero ahora sabe lo que tiene que hacer.
-Jerus, ponte de pié. El momento de nuestra batalla final ha llegado.
El otro guerrero persa a su lado también se levanta, algo malherido, de igual forma mira a Behemoth.
-Esmerus... ¿Estás seguro que es ahora?
-Te lo dije... Con Darius y Cirus muertos, es necesario que nosotros venguemos sus muertes y salvemos el honor de la dinastía de guerreros persas. Y si para eso hay que ejecutar este último movimiento, estoy dispuesto a pagar el precio. Total, ya no podemos perder nada, nosotros que incluso fuimos derrotados y humillados también debemos limpiar nuestro honor.
-Está bien, Jerus... ¡Por los legendarios guerreros persas y por Ahura Mazda! [Ahura Mazda: divinidad persa]
-¡Por Ahura Mazda!
Ambos guerreros se dirigen a la escena.
De vuelta a donde se está llevando a cabo todo, Behemoth se va acercando lentamente a donde yace Milo desmayado. Los demás caballeros se ponen de pie totalmente y tratan de caminar hacia el caballero dorado para intentar protegerlo, pero esto al parecer no amedrenta a la bestia quien está decidida a ejecutar su siguiente posesión.
-¿Qué intentan, caballeros atenienses? No podrán hacer nada, mejor acepten su destino. Yo formaré uno solo con Milo y luego los aniquilaré de una vez por todas como las alimañas que son…
-¡Eso no te lo vamos a permitir! -Exclama Laura.
-¡Fuera de mi camino! -Replica la bestia, lanzando un rugido horrible y generando una especie de onda invisible de poder, que golpea a los caballeros y los hace caer de nuevo.
-Bien, ya con todos ellos fuera, es hora de que ocupe mi siguiente recipiente…
-¡Espera un momento!
El espectro voltea y mira que quien le había hablado era Esmerus.
-Ah... Los guerreros persas. No murieron después de mi ataque, eso es digno de reconocerse, aunque tendré que eliminarlos también... ¿Pero a qué vinieron? No me digan que va a interferir en mis planes... -Comenta Behemoth.
-No, nada de eso. Más bien, estamos arrepentidos de haberte atacado y queremos arreglar nuestro error y corregir nuestras acciones. Si en un principio pactamos con Adrastos, fue porque al igual que tú, consideramos que Athena es nuestra enemiga, así como todos sus caballeros...
La bestia en forma de espectro voltea totalmente, Esmerus ha ganado su atención total.
-¿Ah sí? ¿Y qué piensas hacer para corregir su traición? ¿Qué ofreces para que pueda darte una oportunidad? -Pregunta Behemoth.
-Es sencillo: toma mi cuerpo como recipiente. Te aseguro que mi nivel es mayor al de un caballero dorado, y yo estoy en mejores condiciones que ese al que pretendes poseer -Responde Esmerus con una sonrisa algo maliciosa.
Los caballeros observan los acontecimientos, sorprendidos.
-¡Maldición! Milo tenía razón... No podíamos confiar en esos guerreros persas. Han venido a ofrecerle ayuda a Behemoth... -Comenta Geki.
-Qué desgraciados... Se escondieron cobardemente y ahora han venido buscando irse del lado del mejor postor... -Replica Nachi.
Marin y los demás solo observan los sucesos detenidamente.
-¡Jajajaja! ¿En serio, guerrero persa? No creí que te ofrecieras para tal fin.
-Ya te lo dije, Ahtena es mi enemiga y lo que queremos es limpiar el honor de los guerreros persas, y si para eso tenemos que aliarnos contigo, lo haremos. Ese era nuestro plan: formar parte del nuevo orden que tú y Adrastos están dispuestos a formar -Responde Esmerus, seguro de sí mismo.
-Interesante... Si es así, entonces tendré que aceptar tu oferta... Después de todo, tú y tu amigo son los que están en mejores condiciones y me conviene obtener conocimiento de tus técnicas persas... -Esto lo comenta Behemoth, bastante interesado.
-¡Adelante, entonces! Ven y toma mi cuerpo como recipiente, ¡destruyamos a Athena y sus caballeros!
-¡Buena decisión, guerrero persa! ¿Listo? ¡Ahora serás uno solo conmigo y formaremos a un ser sin límites en su poder!
-¡Estoy listo!
Behemoth en ese momento se lanza a Esmerus y el proceso de posesión comienza. Jerus solo toma distancia y mira fijamente lo que está sucediendo.
-No... No puede ser... Es el fin... -Comenta Ban.
-Si esos dos forman a un ser, será... -Dice Jeneth, pero es interrumpida.
-...Un ser más poderoso que cuando poseyó a Adrastos… -Completa Geki, interrumpiendo a la guerrera.
-¡Oh no! ¡Debemos hacer algo! ¡Tenemos que reanimar a Goku y Vegeta! -Exclama June.
-No tenemos forma de hacer eso, y aunque la tuviéramos... Dudo que puedan hacer algo. Además, Milo está también fuera de combate... -Responde Geki a la guerrera de Camaleón.
-Entonces vamos a... -June contesta pero no termina la frase, todos los demás solo la ven y con un semblante desencajado y sin esperanza, a excepción de Marin, quien no está poniendo atención a la conversación de sus amigos y sigue mirando con atención los sucesos.
Mientras tanto, el cuerpo de Esmerus comienza a convulsionar de igual manera que cuando Behemoth estaba apoderándose de Adrastos. El proceso dura unos minutos y todo el espectro por fin entra completamente al cuerpo del guerrero persa. Al terminar la posesión, Jerus permanece agachado, sin hacer movimiento alguno.
La escena cambia a un escenario entre blanco y azulado, etéreo, donde se puede ver a Behemoth en su forma espectral, mirando hacia todos lados, preguntándose qué está sucediendo.
-¿Dónde estoy? ¿Qué es este lugar? Debería haber tomado posesión del persa… -Se pregunta la bestia.
-¿Acaso creíste que en verdad me dejaría poseer por un ser despreciable como tú?
Behemoth voltea y ve a Esmerus, sin armadura, pero con un cosmo azul resplandeciente.
-Estás en una prisión... Has caído en nuestra técnica final, ¡esto es la Prisión Persa Eterna!
-¿Qué has dicho?
-Esta técnica nos la enseñó mi dios Ahura hace muchas generaciones, cuando no pudimos derrotar a una bestia similar a ti, así que tuvimos que someterla y luego sellarla. Uno de mis amigos y compañeros se sacrificó en esos tiempos para aprisionar a dicha bestia, y hoy haré lo mismo contigo... ¡Caíste en mi trampa, Behemoth!
-¿Trampa? Jajaja imbécil, yo soy inmortal… ¡Puedo volver una y otra vez!
-Lo sabemos, por eso mismo tendré que sellarte por la eternidad, aunque yo nunca pueda volver a reencarnar... Pero es el precio que debo pagar por mis errores y por las muertes de mis amigos…
-¡Ya basta de bromas! ¡Libérame de este lugar y déjame tomar posesión de tu cuerpo terrenal!
-¡Jamás! ¡Despídete porque estaremos atrapados eternamente en esta prisión!
-¿Qué...? ¡Noooooo!
Behemoth lanza un rugido estremecedor, el cual se escucha en todo el lugar, incluso parece que se escucha levemente en el mundo exterior.
Marin y los demás no comprenden qué está sucediendo, el porqué Esmerus no se mueve y su cuerpo solo permanece inmóvil, con la cabeza agachada.
-¿Qué, qué es lo que sucede…? -Pregunta Laura con cierta timidez.
-Sucede que... Mi amigo Esmerus se ha sacrificado, y para completar ese sacrificio, yo tengo que destruir su cuerpo terrenal... -Contesta Jerus, alzando la cabeza y derramando algunas lágrimas, pero con un gesto serio y mirando a su amigo.
Ninguno de los caballeros atenienses presentes pudo comprender lo que el guerrero persa dijo, hasta que Marin por fin da una explicación.
-Lo sabía... Estaban planeando algo y es esto... Fue una acción bastante honorable. -Comenta la guerrera de plata.
-¡Perdóname, Esmerus! ¡Hasta siempre! ¡No volverás, pero me encargaré de que tu legado perdure eternamente!
Después de exclamar esas palabras, Jerus eleva su cosmo hasta el límite y ejecuta su técnica más poderosa.
-¡ESPADA DE LOS INMORTALES!
Jerus genera una espada de energía verde de gran tamaño, acto seguido la lanza contra el cuerpo de su compañero, quien permanece inerte.
[Flashback]
Se encuentran en un salón bastante lujoso los cuatro guerreros persas con sus armaduras puestas, portentosas y brillantes. Son Darius, Jerus, Esmerus y Cirus, quienes están reunidos en dicho salón. Todos sonríen y se jactan de sus poderes.
-Esos caballeros de Athena no son nada... ¡Yo solo podría derrotarlos a todos! -Exclama Darius.
-No te confíes, mi amigo... He oído que desde una guerra santa contra Poseidón, Athena también ha dotado de armaduras a sus guerreros... -Comenta Cirus.
-Y que, además de varios caballeros de plata y bronce, hay doce caballeros dorados a su servicio, ellos son los más fuertes. -Complementa Esmerus.
-¿Ah sí? Para nosotros serían un reto interesante, pero aún así saldríamos victoriosos... ¡No puedo esperar para enfrentarlos! -Esto lo exclama Darius.
-Todo con calma, camaradas... Recuerden, seremos invocados pronto nuevamente para volver al mundo y reclamar nuestro lugar en él... -dice Cirus.
-Y también para honrar la memoria de nuestro amigo Ardacherus... Su sacrificio de hace 500 años contra esa bestia maligna no pasará desapercibido. Él no podrá volver a reencarnar en ninguna generación, pero nosotros nos encargaremos de que su legado viva por siempre. -Esto lo dice Esmerus
-Por él, y por nuestro dios Ahura Mazda. ¡Y por la legión persa! -Exclama Jerus.
-¡Así sea! -Exclaman todos a coro.
[fin del flashback]
FIN DEL EPISODIO 34
