Episodio 35: ADRASTOS Y SU DECADENCIA. UNA REVELACIÓN PELIGROSA.
La espada generada por la cosmoenergía de Jerus atraviesa completamente el cuerpo inmóvil de Esmerus, quien no muestra reacción alguna. Su armadura se rompe completamente, para que después caiga al suelo y posteriormente su cuerpo empiece a desvanecerse lentamente, haciéndose polvo brillante y dispersándose en el ambiente, hasta no quedar nada de él.
Jerus solo agacha la cabeza y sigue derramando algunas lágrimas. Marin se levanta como puede, pues todavía está bastante afectada por los ataques previos, solo mira a Jerus en su duelo y luego se dirige lentamente para auxiliar a los demás, al mismo tiempo que agudiza sus sentidos tratando de sentir el cosmo de Behemoth, pero ya no logra percibirlo.
Geki mira a Marin como en señal de acuerdo, o más bien afirmación, pues el caballero de Oso tampoco podía detectar ya la energía de la bestia mitológica.
-Marin… Behemoth se ha ido… Entonces… -Geki se dirige a la guerrera de plata.
-Así es, amigo, la bestia fue vencida. -Responde ella.
Los demás caballeros y guerreras se recuperan, algunos se sientan y otros se ponen de pié pero con dificultad, todos heridos y muy adoloridos, pero al escuchar las palabras de Marin y Geki, sienten alivio y felicidad.
-¡Derrotamos a la bestia! - Exclama Nachi
-¡Lo logramos! -Esto lo dice Ichi con regocijo.
-No, nosotros en sí no lo derrotamos…No del todo. Pero sí luchamos fuertemente para que los acontecimientos se dieran tal y como pasaron. El guerrero persa fue quien lo venció. -Comenta Geki, corrigiendo a Ichi.
-Aunque eso tuvo un costo muy alto, ya que ese tal Esmerus se tuvo que sacrificar… -Comenta Jeneth.
-Y por lo que parece, esos guerreros eran muy unidos, justo como nosotros, los caballeros de Athena. -Esto lo dice Ban.
Marin voltea y de nuevo ve a Jerus, quien permanece sin hacer movimiento alguno, ahora se dirige a él.
-Hey, tú… Tu nombre es Jerus, ¿cierto? -Marin le pregunta al guerrero persa, quien no responde. No obstante, la guerrera le vuelve a hablar.
-No sé mucho de ustedes, ni exactamente cuáles eran sus intenciones… Pero hoy luchaste de nuestro lado y el sacrificio de tu amigo fue una acción llena de honor. Te queremos agradecer por eso…
Jerus por fin levanta la vista, se voltea y se dirige a Marin.
-Caballeros de Athena, lo que hizo mi amigo y hermano de otra madre Esmerus fue un sacrificio grande para salvar el mundo, porque nosotros también somos parte de este. No obstante, ustedes son mis enemigos desde tiempos mitológicos, desde que Grecia se opuso a la supremacía persa. Lamentablemente esta generación ya se terminó y solo quedo yo, pero en la próxima reencarnación, juro que volveremos más fuertes que nunca y reclamaremos nuestro lugar en este mundo, ni Athena ni ustedes serán rival para nosotros porque volveremos mucho más poderosos que antes…
los caballeros atenienses se quedan solamente en silencio, sin saber qué responder.
-Desafortunadamente, nos aliamos con las personas equivocadas que solo estaban llenas de ambición malsana. No contábamos con el despertar de una bestia como Behemoth y eso al final orilló a Esmerus a realizar semejante sacrificio. Solo les voy a advertir algo: al parecer, el causante de todo esto es mucho más poderoso y no tendrá piedad con ustedes. Y en esa pelea, yo, último representante de la dinastía persa de esta generación, ya no tengo cabida. Hoy renuncio a mi estatus de guerrero persa y me retiro, esperando mi próxima reencarnación.
Jerus se da media vuelta, dispuesto a marcharse, pero antes de que eso suceda, Marin se dirige a él una vez más.
-Espera un momento. Ya nos dijiste que tú no eres nuestro aliado, lo comprendemos y aceptamos. Pero antes de que te vayas, solo respóndeme un par de cosas.
Jerus se detiene, ya volteado hacia la dirección donde se marcha y sin mirar atrás, pero esperando las preguntas de la guerrera.
-La primera, ¿qué fue realmente lo que sucedió con Behemoth? ¿Qué clase de técnica usó tu amigo Esmerus?
-Se llama Prisión Persa Eterna. Como su nombre lo dice, consiste en encerrar eternamente a un ente, bestia, dios, demonio o lo que sea que no pueda ser vencido por métodos convencionales, o que no tenga un cuerpo carnal. Es una prisión inquebrantable, el que cae en ella no puede salir jamás… Pero tiene un precio alto. Para llevarla a cabo, debe haber un sacrificio de un guerrero persa, el alma de este guerrero servirá como sello eterno para la prisión, impidiendo que pueda volver después en alguna generación posterior a modo de reencarnación. -explica Esmerus, aún sin voltear a ver a Marin.
-La segunda pregunta, ¿quién es aquel que dices que vamos a enfrentar? ¿Tú sabes su nombre? -Vuelve a preguntar la guerrera.
Jerus voltea y mira seriamente a Marin.
-No sé su nombre, solo les diré que él no es de este mundo y que puede ser igual o más poderoso que un dios. Es todo. Hasta pronto, caballeros de Athena, prepárense para ser vencidos por nosotros en nuestra próxima guerra.
Jerus sigue su camino, alejándose del lugar lentamente.
Marin se queda en silencio, pensando en las últimas palabras que este guerrero le había dicho. Todos los demás caballeros, aún adoloridos y heridos también habían escuchado esa corta conversación; tratan de ponerse de pié, aunque les cuesta demasiado hacerlo.
-Entonces de eso se trata. Esa técnica para aprisionar seres es algo increíble, pero el precio que se paga por ejecutarla es terrible… -Esto lo comenta Nachi.
-Increíble… Si hubiéramos enfrentado a los guerreros persas, quién sabe cómo nos hubiera ido… -Comenta Ban.
-No lo sé Ban, yo siento que estaban al nivel de un caballero dorado, tal vez no hubiera sido batalla para nosotros… -Responde Geki.
-Aaaaaagh…
Todos escuchan un gemido de dolor, y voltean inmediatamente hacia el punto de donde provenía. Se trataba de Adrastos, quien sorprendentemente aún estaba vivo después de todo lo sucedido, aunque se encontraba en un estado realmente lamentable. Ya no tenía ninguna armadura puesta, sangraba por varias heridas y no podía ni ponerse de pié, por lo que comienza a arrastrarse, pero sin dirigirse a algún lugar en concreto.
-Adrastos… ¡Está vivo! -Marin exclama al ver al alumno de Saga.
-Es realmente increíble que aún permanezca con vida… -Geki hace este comentario, poniéndose de pié, pero aún sosteniendo su propio brazo.
-Pero ya no tiene la energía ni para levantarse. Lo único que lo mantiene con vida es su cosmo, el cual está en las últimas. -Esto lo dice Ban.
-¡Deberíamos acabar con él en este momento! -Exclama Ichi, haciendo el ademán de preparar su técnica, aunque en las condiciones en las que estaba, no podía hacer mucho realmente.
-No, Ichi. Por mucho daño que este maldito haya causado, eliminarlo así sería una cobardía, pues estaríamos rebajándonos a su nivel. Nosotros los verdaderos caballeros de Athena no podemos actuar de forma tan ruin. -Comenta Geki.
-Pero, ¿entonces qué pasará con él y qué debemos hacer nosotros…? -Pregunta Nachi.
Todos por fin se ponen de pié, aunque siguen sintiendo dolor. Se acercan a Adrastos y lo rodean aunque tomando cierta distancia, pues desconfiaban de lo que fuera capaz de hacer incluso en su estado casi moribundo.
Por su parte, Adrastos tirado en el suelo, logra ver a todos, aunque de forma borrosa y entremezclada con sangre, pues estaba sangrando de la cabeza y dicha sangre le escurría por la cara. Siente un inmenso dolor en cada parte de su cuerpo, ya no tiene ya nada de energías para siquiera mover las piernas. También escucha lo que dicen, pero de deformadamente, como si estuviera dentro de un tambo lleno de agua.
El discípulo de Saga cierra los ojos y de repente, vienen varias memorias a él.
[Flashback]
Todo se remonta al santuario, en un coliseo de varios que había para entrenar o llevar a cabo peleas para ganar determinadas armaduras y convertirse en caballeros de Athena.
Se encuentra Seiya en una batalla crucial contra el guerrero Cassios, el ganador obtendrá la armadura de Pegaso y el título de caballero de la misma constelación.
Las cosas no pintan bien para el pequeño guerrero Seiya, quien está siendo sometido por Cassios. Los espectadores están muy atentos a la pelea, pues para ellos es muy entretenida.
Entre los espectadores de dicha pelea, se encuentra alguien que pasa desapercibido, ya que está vistiendo ropajes discretos no muy diferentes al resto de soldados que están presenciando los hechos. Todos los presentes parecen muy sorprendidos por la cruenta batalla que están observando, excepto este individuo que trata de no llamar la atención, ya que está sentado hasta la última grada de la parte superior de la arena.
Se trata de Adrastos, quien se cruza de brazos en señal de aburrimiento.
-¿Se emocionan con esta pelea? Qué imbéciles. Parece que ninguno de los presentes me ha visto pelear, o no me recuerdan. Yo ya hubiera barrido el piso con ese mastodonte en cuestión de instantes. -Adrastos dice esto, mirando con cierto desprecio el combate.
En ese momento, Cassios está a punto de golpear a Seiya con la intención de cercenar una oreja, pero es cuando las cosas cambian y es Seiya quien le asesta el golpe a Cassios y le corta la oreja, creando un tumulto en los espectadores.
-Suficiente, me voy de aquí. Pensé que alguno de estos dos rivales sería digno de enfrentarme para poder medir mis fuerzas y ver qué tanto he avanzado entrenando fuera del Santuario, pero veo que no es así. Exageraron esos rumores que decían que ese tal Seiya era muy fuerte, esto es una pelea de principiantes.
Adrastos se pone de pié y se marcha del coliseo; nadie nota su partida.
-Desde que me fui del Santuario, parece que el nivel de todos sus aspirantes a caballeros es de risa. Los únicos a quienes valdría la pena enfrentar serían los caballeros dorados, pues ni los de plata ni los de bronce tienen un nivel como ellos. Es más, yo debería ser el caballero dorado de Géminis, pero Saga… Tú y tu ambición me han negado ese derecho, ¡juro que algún día me las vas a pagar, no importa que hayas sido mi maestro!
Adrastos se decía esto a sí mismo mientras abandonaba el coliseo y se internaba en algunos caminos ciertamente inhóspitos que servían como salidas del Santuario. Conforme se va alejando, se escucha menos el bullicio de los espectadores de la pelea entre Seiya y Cassios.
-Pero por ahora, ¿qué es lo que tengo que hacer? En el Santuario no soy bienvenido, y sin embargo, nadie se ha dado cuenta de que entro y salgo sin problemas… -Continúa el ex-alumno de Saga, hablando consigo mismo.
-Jajaja… Veo que tienes un gran potencial que está siendo desperdiciado. Es una verdadera lástima… -Esta última frase viene de una voz deformada, con un poco de eco, que no se escucha a gran escala, pero sí denota intensidad.
Adrastos se exalta, pues estaba completamente solo en una sección ya a las afueras del Santuario, totalmente descuidada y solitaria.
-¿Quién dijo eso? ¡Muéstrate! ¿Acaso me espías? -Pregunta Adrastos, con cierto tono de incomodidad y advertencia, poniéndose alerta, pues no podía sentir ningún cosmo ni ver a nadie, aunque poco a poco empieza a sentir una energía oscura y llena de maldad, la cual de principio le causa cierto escalofrío.
El lugar comienza a llenarse de una esencia morada/negra, es cuando Adrastos se pone en guardia, pensando que algún enemigo del Santuario estaba a punto de atacarlo.
-No deberías preocuparte tanto. Aunque tienes un gran poder, si te pusieras en mi contra, no serías contrincante para mí ni en tus sueños. Pero descuida, no vengo a enfrentarte, más bien, tengo una propuesta para ti… -Responde aquella cavernosa y escalofriante voz.
-¿Una propuesta…? ¿De qué se trata? -Pregunta el ex-aspirante a caballero.
-Ya nos vamos entendiendo, jejeje… Antes de que prosiga, debes saber unas cosas importantes que procederé a explicarte, si es que estás interesado…
Adrastos no contesta, solo asiente con la cabeza.
-Muy bien, escucha con atención:
Este mundo en el que habitas es parte de un universo, pero no es el único universo que existe. Hay más universos, algunos corren de forma paralela uno de otro dentro de una realidad, pero otros están dispersos y son todo lo contrario entre sí, comenzando desde los mundos que encuentras en ellos, los seres que los habitan, la forma de como corre el tiempo, etcétera.
-¿Otros universos, dices…? -Pregunta Adrastos, anonadado pero con muchísima curiosidad, pues nunca antes había escuchado de esto, solo sabía que había reinos donde cada dios gobernaba, como Poseidón en el mar o Hades en el inframundo, pero no sabía de universos diferentes.
-Así es. De hecho yo pertenezco a un universo mucho muy lejano y diferente al tuyo donde incluso el tiempo corre más lento que aquí, y hay seres mucho más poderosos en otros planetas, no sólo en la Tierra, pero justo ahora estoy encerrado en una prisión cercana a tu universo. Unos malditos dioses pudieron encerrarme aquí en el pasado, pero he podido encontrar la forma de trascender una parte de mi poder y comunicarme con otros seres de universos cercanos. Tú de hecho, eres el más fuerte y el que mejor se acomoda a mis intereses… -Comenta la voz tétrica.
-Ya veo. Todo lo que dices es muy interesante y creo que dices la verdad, pues tu cosmo es intenso y lleno de poder y maldad… Solo respóndeme un par de preguntas. ¿Quién eres y cuál es la propuesta que tienes para mí?
-¡Jajaja! Excelente, ya quieres ir directo al grano. Eso me gusta, porque así nos ahorramos tiempo y puedo poner mis planes en marcha pronto. Mi nombre es Anshoyda, soy un dios-demonio del reino de los Demonios de mi universo.
-¿Un dios-demonio…?
-O si lo prefieres, un Makaioshin… Jajajaja…
Después de la risa profunda de Anshoyda, sopla un fuerte ventarrón y la energía oscura golpea a Adrastos, tirándolo al suelo, sin que éste pueda reaccionar. El ex discípulo de Saga pudo sentir como un gran poder lo arrollaba fuertemente; luego se pone de pié.
-Y la propuesta que tengo para ti… Es que seas mi sirviente, al mismo tiempo que desempeñes el papel de ser mi principal conexión a este mundo, en el cual tengo intereses que me ayudarán con mis planes… -Anshoyda dice esto, con un tono maléfico.
-¿Tu… Sirviente…? -Pregunta Adrastos, todavía conmocionado por la energía que pudo sentir. El que este ente le propusiera tal cosa lo ofendía de alguna forma, pero también sabía que no podía negarse, porque podía intuir que Anshoyda era un ser muy poderoso. Muy dentro en su corazón incluso sintió miedo y soledad, deseos de pedir ayuda a Saga, su maestro, pero después de su deserción del Santuario y su separación de su mentor, causa de que éste no quiso heredarle el título de caballero dorado de Géminis y terminó rechazándolo como alumno, no podía siquiera pensar en volver a dirigirse a él. -"No puedo regresar como perro asustado, con la cola entre las patas…" -piensa Adrastos, entonces al recordar que Saga lo reprehendió varias veces por su manera de ser y le negó heredar la armadura dorada de Géminis, se vuelve a llenar de rencor y enojo, por lo que el miedo y la soledad que sintió momentáneamente quedan atrás.
-Así es, mi sirviente. Como yo lo veo, no tienes muchas opciones. Te negaron un título que merecías solo por no comprender que eres un visionario, un prodigio en tu ramo.
-¿Cómo lo sabes…? -Pregunta Adrastos bastante sorprendido, al ver que Anshoyda sabía sobre su situación.
-Lo sé porque te he estado observando desde hace tiempo. Como ya te he dicho, he podido trascender parcialmente la prisión donde aún estoy encerrado, pero todavía no puedo salir de forma total. Por eso voy a necesitar tu ayuda. -Contesta Anshoyda.
Adrastos, aún con cara de sorpresa, se queda meditando por unos instantes. Si se negaba, Anshoyda podría matarlo ahí mismo, aunque tal vez se podría resistir e intentar pelear contra el ente, pero después de todo, le interesaba la propuesta y lo que podría recibir a cambio, además de que sintió que el Makaioshin era el único que se interesaba en él después de mucho tiempo, puesto que ni Saga ya había mostrado tal interés desde que había dejado de ser su maestro, y eso en cierto modo le dolía (lo que no sabía es que Saga tenía sus propios problemas con lo de la doble personalidad y sus deseos de eliminar a Saori), aunque ese dolor no lo aceptaba y optaba por canalizarlo en forma de rencor y odio hacia Saga, y a todos en general.
-De acuerdo… Podría aceptar lo que me propones, después de todo, no creo tener más opciones. Pero dime, ¿qué recibo a cambio de ser tu sirviente y conexión a este mundo? -Pregunta Adrastos, con firmeza aunque dentro de sí, con cierto temor el cual trata de apaciguar, pues él no se podía permitir sentir miedo de nada ni nadie.
-¡Jajajaja! ¿Además de que te deje vivir? Vaya vaya… Me gusta tu personalidad, muy acorde al poder que eres capaz de desplegar… Bueno, lo que te ofrezco es que seas mi mano derecha, mi representante en este mundo. Porque yo no planeo solamente apoderarme del planeta donde vives, yo voy por todos los mundos y derrocaré a todos los dioses que conoces… ¡Quiero el poder y el control absoluto de todos los universos posibles! ¡Jajajajajaja…!
La risa de Anshoyda se escucha muy tétrica, Adrastos sí que sintió temor (a pesar de tratar de no sentirlo) al escuchar lo que dijo el Makaioshin; lo único que el desertor alcanza a hacer al momento, es observar seriamente la esencia oscura que invade el lugar, en la cual se pueden dibujar dos ojos rojos verdaderamente intimidantes.
-¡Piénsalo, Adrastos! Pronto me volveré a poner en contacto contigo para saber cual es tu respuesta… ¡Hasta entonces!
La voz macabra del dios-demonio se va desvaneciendo en un eco, dejando a Adrastos impactado, tratando de asimilar todo lo que acababa de suceder. Aunque después de un rato, el desertor del santuario se pone serio, para después esbozar una ligera sonrisa, empezando a considerar las grandes posibilidades que implicaría el aceptar esa oferta.
[Fin del Flashback]
-Jajaja… ¿Vienen a… Regodearse de mi estado…? ¿A sentirse contentos por su victoria…? No esperen más… ¡Elimínenme de una vez…! -Esto lo dice Adrastos, esforzándose mucho hasta para hablar, mientras todos los caballeros lo siguen observando.
-No, no lo haremos, te demostraremos que no somos como tú, un traidor al santuario, violento y ególatra que sólo buscaba el poder absoluto y terminó vendiéndose al mejor postor. -Contesta Geki al moribundo nuevo pseudo-caballero de Géminis.
-Jajaja… Te quieres sentir superior moralmente… Pero la verdad es que… Siempre has sido… Un caballero mediocre...
-No somos mediocres, todos servimos a Athena y tenemos ideales bien definidos, cosa que tú desconoces. -Ahora quien contesta es Marin.
-¿Tú qué ideales tienes? Ninguno más que ver por ti mismo pasando por encima de los demás, pero mira hasta donde te ha llevado tu ideología. -Quien dice estas palabras es Nachi.
-No conforme con eso, has sido el causante de varias muertes, como la de nuestra compañera Selina, ¡lo cual jamás te vamos a perdonar…! -Jeneth hace este comentario.
-¿Y qué planean hacer…? Yo ya estoy casi muerto… Pero ustedes… Van a sufrir todavía un tormento peor… Cuando llegue mi maestro… Y los elimine…
-Morirás, sí, pero no por nuestra mano. Y te aseguro que lucharemos con todo para detener a tu "maestro"... -Marin vuelve a hablar.
-¡No lo dejen morir! ¡Adrastos no tiene que morir!
Los caballeros y guerreras se estremecen cuando escuchan estas palabras resonantes, como si vinieran desde el cielo, pero en realidad alguien se había comunicado con ellos telepáticamente; todos conocían perfectamente de quién se trataba.
-¿Es usted… Maestro Dohko…? -Pregunta Ban, mirando al cielo; los demás también miran hacia arriba, sin poder ver nada pues el anciano, como se mencionó anteriormente, estaba usando telepatía.
-¡Dense prisa! ¡Ahora sé cuál es la verdad! ¡Adrastos no puede morir! ¡Deben hacer algo para detener su muerte! -Dohko suena agitado.
-Pero no entiendo… ¿Quiere usted que ayudemos a este traidor y sádico? -Cuestiona June.
-¡Háganlo antes de que sea demasiado tarde! No tengo tiempo de explicarles, por ahora puedo decirles que él es la clave para que ese demonio que nos acecha no venga a este mundo…
-¿Qué dijo…? ¿Demonio…? -Pregunta Geki, confundido.
En ese momento, una ráfaga de energía sale disparada hacia todos ellos, la cual detectan pero no logran esquivar a tiempo, por las condiciones en las que se encontraban.
-Aaaaaaghhh! ¡Noooo! -Marin alcanza a exclamar esto al recibir tremenda descarga de poder, junto con el resto, quienes caen desmayados casi de forma inmediata (excepto Milo, quien sigue exánime en el suelo). Todavía consciente, Marin alcanza a alzar la mirada esforzándome de sobremanera para saber quién los había atacado, pero está muy aturdida y mareada, por lo que solo alcanza a ver de forma borrosa a un individuo con una armadura que al parecer era negra. Dicho personaje tiene el cabello largo y púrpura. La guerrera no logra verle la cara, justo cuando lo intenta, se desmaya.
-Jeje… Me ahorraron mucho tiempo y gracias a ustedes no me ensucié las manos, pues ya hicieron todo el trabajo sucio. Es hora de terminar con esto y llevar a cabo el plan.
El recién llegado, quien viste una armadura totalmente obscura (más aún que una Sapuri) se acerca caminando a Adrastos. Al llegar a él, se hinca y lo mira con detenimiento, al mismo tiempo que sonríe. Todavía no se le puede ver el rostro, pero sí su melena púrpura.
-Pero mira nada más todo lo que has ocasionado... Tu ambición te ha llevado hasta el límite, pero también te ha costado caro; tu destino ya estaba marcado desde hace tiempo.
Adrastos levanta con sumo esfuerzo la cabeza, tratando de mirar a quien le hablaba, pero no puede verlo bien entre la sangre que le sigue brotando de las heridas en la cabeza y lo borroso de su vista, de igual forma no lo escucha completamente claro, pero sí reconoce la voz y sabe de quién se trata, al sentir su cosmo.
-No puede… Ser… ¿Tú…? -Adrastos, aún en su estado, se sorprende de sobremanera al reconocer al recién llegado.
-Vas a morir hoy. Es totalmente necesario para que Anshoyda pueda por fin llevar a cabo su plan. No quisiera ser yo tu ejecutor, pero… Así tiene que ser.
La escena termina con este misterioso sujeto alzando la mano y empezando a generar un poder para terminar con la vida de Adrastos, quien a pesar de sus heridas y el estado agónico en el que se encontraba, se queda anonadado, mirando a este individuo.
Muy lejos de ahí, en China, específicamente en el monte Rozan, Dohko está sudando nuevamente, muy preocupado.
-Es tarde, creo que no podré evitar la muerte de Adrastos, a no ser que ese chico y Aldebarán logren llegar a tiempo… ¿Pero cómo no me di cuenta antes de todo esto? Si tan solo no hubiera descuidado otros asuntos… Por enfocarme en mi más grande encomienda, no me enteré de cómo se estaban desarrollando las cosas…
-No te culpes, a final de cuentas, la encomienda que te dio Athena es más importante. Nosotros también tenemos algo de responsabilidad, pues en vez de resolver de forma más inteligente el conflicto que Saga ocasionó en el santuario, nos matamos estúpidamente unos a otros en la batalla de las doce casas, tan sólo por no saber lidiar con egos, no aceptar los hechos ni tolerar las ideologías de los demás…
El autor de estas palabras se encuentra frente a Dohko. Viste una armadura dorada, la armadura de Aries.
-Creo que tienes razón, Mu. Por cierto, me da gusto verte recuperado. Diste una gran batalla contra ese demonio.
-Debo confesarte que pensé que moriría, si no hubiera sido por ese muchacho que nos auxilió de último momento con esas semillas milagrosas, tal vez no estaría aquí, en este momento.
-Te agradezco que hayas venido hasta aquí en esta ocasión. Gracias a ti y a Shaka, y las habilidades de ambos, hemos podido resolver parte de este misterio. -Comenta Dohko, bajándose de la piedra donde estaba parado.
-Y ahora que lo sabemos, debemos actuar. Sólo espero que ese chico y nuestro amigo grandulón se lleven bien y puedan derrotar a aquel sujeto… -Comenta el caballero de Aries.
-Si el muchacho viene del mismo mundo que esos guerreros llamados Goku y Vegeta, seguramente es muy fuerte.
-De hecho es hijo del guerrero llamado Goku, su nombre es Gohan, su edad ronda los veinte años, y aunque no despliega tanto poder como su padre, sí que es muy fuerte, su cosmoenergía es muy intensa.
-Interesante. Espero que pueda dar de sí, después de todo, no creo que aquel tipo malvado sea rival para un caballero dorado y un guerrero de otra dimensión… Aunque si es igual de fuerte que el mismo Adrastos, pronostico que será una batalla bastante difícil…
-Entonces debemos esforzarnos. Es ahora cuando más debemos usar todo nuestro poder y vencer al mal.
-Dime una cosa, Mu… El Santuario no quedó descuidado, ¿cierto?
-No, Aioria y Shaka deben estar allá, encargados de custodiarlo…
-Siento la cosmoenergía de Aioria, pero no la de Shaka… ¿Acaso le pasó algo?
Después de las preguntas del anciano maestro, Mu agudiza sus sentidos y efectivamente, podía sentir la energía del caballero dorado de Leo, pero no la de Virgo.
-¿Pero cómo es posible? ¿Dónde está Shaka…?
-No sé qué está sucediendo allá, pero tengo un mal presentimiento… ¡De prisa, Mu! ¡Ayúdame a contactar a las deidades del mundo de los saiyajins!
-¡Dígame qué hacer, maestro!
Ambos caballeros dorados se sientan en posición de flor de loto, empezando a elevar sus cosmos.
Mientras que en el Santuario, Aioria, ya recuperado, desde la entrada de la casa que custodia, solo mira con gesto serio en dirección a la casa de Virgo, pues también se da cuenta de que la cosmoenergía de su amigo y compañero no se podía sentir.
-Shaka…
Es lo único que dice el caballero dorado de Leo.
FIN DEL EPISODIO 35
