Episodio 40: UN DIOS-DEMONIO TEMIBLE
[Flashback]
Mu, Aioria, Aldebaran, Shaka y Gohan ya están reunidos de nuevo en el Santuario. El caballero de Aries les había mostrado los pergaminos obtenidos por Gohan a sus compañeros, quienes no podían ocultar su cara de sorpresa al ver lo que decían.
-No puedo creerlo… Entonces Adrastos es una especie de sello, técnicamente depende de que esté con vida para que ese demonio no pueda salir de su encierro… -Comenta Aioria.
-Esto se complementa con la visión que tuvimos al hacer la conexión mental e ir al pasado, Aioria, lo que ya les comentamos a ti y a Aldebarán hace un momento. Un antepasado de mi signo, el caballero de Virgo de esa era, reforzó la prisión de ese ser, pues al parecer, fue encerrado ahí por seres divinos hace miles de años, seres que deduzco son de tu misma dimensión, Gohan… -Shaka hace este comentario, dirigiéndose primero a Aioria y al final volteando a donde estaba el hijo de Goku.
-Creo que esos seres a los que se refieren son los Supremos Kaiosamas, las deidades de mi mundo. No me dijeron todo, pero por lo que sé, uno de ellos ya se había enfrentado a ese demonio y lograron encerrarlo, pero si tiene el poder de trascender universos y abrir portales entre ellos, incluso estando en una prisión, significa que es muy poderoso. Hace casi un año enfrenté en mi mundo a uno como él, aunque no creo que era tan fuerte y aún así, no pude ganarle… Tenía una técnica espantosa, su saliva podía convertir en piedra a los seres vivos, mi maestro Picoro y mi amigo Krilin casi mueren gracias a esto… -Explica Gohan, hablando evidentemente de Dabura, a quien había enfrentado en la saga de Buu.
-¿Saliva que convertía en piedra a la gente, dices? Sí… Uno de esos demonios a los que enfrentamos tenía esa capacidad también. Y no solo podía hacerlo con seres vivos, parecía que también era capaz de volver en piedra cualquier cosa o fuente de energía, pues así lo hizo con mi Muro de Cristal. -Comenta Mu.
-E intentó hacerlo conmigo, pero pude sortear eso y derrotarlo. Su nombre era Abura, ahora su alma vaga en un paraíso de donde no podrá salir… -Esto lo dice Shaka.
-¿Abura? Suena como Dabura, el demonio contra el cual peleé… Me pregunto si había alguna relación entre ellos. -Gohan comenta esto en tono de interrogante.
-Sea lo que sea, las cosas ahora cuadran. Ese demonio conocido como Anshoyda es originario de tu universo, Gohan. Los seres que llamas Supremos Kaiosamas lo encerraron al parecer hace mucho tiempo, no obstante, él encontró la forma de poder trascender universos y descubrió el nuestro, donde se dio cuenta de que había dioses y guerreros con potencial, por lo que evidentemente, quería hacer fechorías aquí… -Aioria resumía así la situación.
-Pero Athena pudo detectarlo y darse cuenta de que ese ser estaba encerrado, aunque como ella se encontraba en plena guerra contra Hades, no podía distraerse, así que nuestra diosa encontró la forma de reforzar la prisión y encomendó al caballero de Virgo de esos tiempos a hacerlo, puesto que al parecer, dicha prisión se estaba debilitando y Anshoyda estaba a punto de salir y venir a nuestro mundo desde entonces... -Complementa Aldebarán.
-Y gracias a que conoció nuestro universo, se dio cuenta de que existía aquí una bestia como Behemoth, con el poder suficiente como para llevar a cabo sus objetivos si es que lograba despertarla y hacer que le sirviera. Aunque de cualquier forma, él ya tenía su plan con Adrastos, pues de alguna manera supo que él era el sello que no le permitía salir de donde está aprisionado. -Shaka comenta.
-Además, sabía del legendario super saiyajin en mi mundo, por eso lo trajo hasta aquí con las esferas del dragón… O bueno, a su clon. Si Behemoth se fusionaba con él, sería técnicamente imparable… -Ahora Gohan es quien saca conclusiones.
-Los escritos obtenidos en el templo de Delfos confirman todo esto, pero también profetizan que Adrastos morirá… -Comenta Mu.
-¡No, eso no puede suceder! Si eso pasa, Anshoyda podrá liberarse y seguramente el primer lugar que visitará será nuestro planeta, con el fin de tomar venganza… -Aioria dice esto, preocupado.
-Lo que no entiendo es porqué Adrastos es el sello, si se supone que el caballero de Virgo de hace 250 años usó a un ser humano de esos tiempos como sello de la prisión. La esperanza de vida de un ser humano no es tan grande, salvo los casos del maestro Dohko y mi maestro Shion, por ser excepciones gracias a los designios de Athena, ningún otro humano puede vivir tanto, y la edad de Adrastos es de aproximadamente veinte años… Esa es la última pieza en este rompecabezas que necesitamos encontrar. -Mu hace este comentario.
En eso, pueden sentir como el cosmo de Adrastos/Behemoth cambia, el de la bestia desaparece poco a poco, pero el de Adrastos aún permanece, aunque muy debilitado.
-¿Pero qué sucedió…? Hace poco sentimos que Goku y Vegeta volvieron a sus energías individuales y además estaban muy débiles... -Comenta Aioria.
-Eso quiere decir que mi papá y el señor Vegeta ya no están fusionados, se les terminó el tiempo límite de la fusión... Pero Adrastos seguía fusionado con Behemoth… -Afirma Gohan.
-¿Acaso… Pudieron vencer al enemigo? -Pregunta Aldebaran.
-No lo sé... Pero hay otras presencias ahí… Se trata de... ¡Guerreros persas! -Exclama Mu.
-¿Guerreros persas? No puede ser… ¿También tenemos que lidiar contra ellos? -Pregunta Aldebarán.
-No exactamente... No sé porqué los guerreros persas despertaron en esta era, según lo que sé, faltaban décadas para que eso pasara, pero estoy seguro de que Adrastos y Anshoyda tuvieron algo que ver. Sin embargo, ellos ya no son amenazas, Goku y Vegeta previamente derrotaron a dos de ellos y de hecho creo que en este momento, un guerrero persa es el responsable de la derrota de Behemoth, deduzco esto porque, si lo analizan, la cosmoenergía de la bestia ya no está, solamente queda la de Adrastos y un solo persa, hace un momento se sentían dos; por otro lado, la energía de Adrastos está muy débil, pero eso significa que continúa con vida y que la bestia salió de su cuerpo. -Explica Shaka.
-Y también se pueden sentir la energía de Milo, Marin y los demás caballeros de bronce, pero se sienten muy mermadas… ¡Tenemos que ir a ayudarlos y evitar que Adrastos muera! -Exclama Aioria.
-Debemos darnos prisa… Siento otra cosmoenergía negativa y muy poderosa acercarse a donde todo está sucediendo… -Esto lo dice Mu.
-¿Otro enemigo? No puede ser… ¿De quién rayos se trata ahora? -Aioria pregunta, exasperado.
-Sientan su cosmo, se parece mucho al de Adrastos… -Comenta Shaka.
-No puede ser… ¿Acaso el hermano gemelo de Adrastos, Keelan, está vivo? -Exclama Mu.
-Pensé que no había vuelto con vida de la Isla de la Muerte… -Contesta Aldebarán.
-Esto es un revulsivo importante, por lo que tenemos que actuar rápido. Me atrevo a deducir que Keelan no va precisamente a auxiliar a su hermano… Además de que su cosmo siempre ha sido agresivo, hoy lo siento corrompido, tal y como sentí en su momento el de Milo.
Tendremos que volver a hacer equipos. Sugiero que Aldebarán y Gohan vayan a tratar de mantener con vida a Adrastos y detener a Keelan, ahora que sabemos sus intenciones. Yo iré con el maestro Dohko y esta vez nos vamos a arriesgar a trascender dimensiones para contactar a los dioses del mundo de Gohan, los Supremos Kaiosamas, y como ahora será más difícil lograr esto, tengo que estar en persona con él. De hecho, esa era mi idea original antes de que hiciéramos el viaje mental al pasado, pero ahora, ya con la información que tenemos también podremos ponerlos a ellos en alerta, y de paso nos sirve para obtener más información. -Mu explica detalladamente los pasos a seguir.
-Mu, yo tengo que volver a la casa de Virgo, es necesario hacerlo. Estando ahí, podré concentrarme mejor, ya que es un punto de oración importante en el Santuario.
-Sí, entiendo Shaka. Estando tú y Aioria en el Santuario me hace estar tranquilo, ya que no puede quedar desprotegido.
-Pues andando, amigos, ¡no hay tiempo que perder! Mu, llévanos al campo de batalla ahora. -Aldebarán alienta a su amigo a llevarlo a donde estaban ocurriendo los hechos.
-Sí. Aldebarán, Gohan, sujeten mi mano, los teletransportaré hacia allá y luego me iré con el maestro Dohko. Les deseo suerte. Aioria, Shaka, ¡protejan el Santuario y el legado de Athena! -Responde Mu. Aioria y Shaka asienten con la cabeza.
Acto seguido, Mu, Aldebarán y Gohan desaparecen en instantes.
[Fin del flashback]
Anshoyda iba llegando a la tierra, poco a poco bajaba, flotando algo lento, contemplando los mares, las montañas, las planicies y demás paisajes que brindaba nuestro mundo (versión universo de Saint Seiya).
-Ah, la versión del planeta tierra de este universo es muy interesante, más grande y vistosa que el mundo de donde vengo, en vivo y en directo se ve más colorido que en los pergaminos; incluso aquí se organizan por países… Será divertido someter a todos ellos y que a partir de ahora, en vez de adorar a diferentes dioses como lo hacen, me tengan que rendir pleitesía a mí solamente… ¡Jajajaja!
Sin duda, este mundo se verá mucho mejor cuando reine la oscuridad y traiga a mi ejército de demonios a que lo usen como cuartel, para ir a conquistar después otros planetas de este plano existencial…
En el fondo del mar, Poseidón, quien había seguido los acontecimientos hasta el momento, ya se había dado cuenta de que Anshoyda estaba llegando a la tierra.
-No puede ser… Él está aquí… ¡Ese demonio que previamente me desafió ha podido llegar a este mundo! Después de todo lo acontecido hasta el momento, él es la verdadera y más grande amenaza...
Poseidón no puede evitar sentir una especie de inquietud, tal vez algo de temor, pero que no aceptaba por su orgullo y egocentrismo de dios, aunque sabía perfectamente que la energía que podía percibir también pertenecía a un dios, aunque mitad demonio, mitad divinidad. Poseidón incluso sintió ganas por un momento de detener todo lo que estaba pasando en los mares, sacar a Athena del pilar y formar una alianza con ella para encarar a ese ser, pero después deja pasar dicha idea, de nuevo, por su orgullo y ego. -"No… Yo tengo que terminar esto, una vez que me apodere del mundo entero, resucitaré a mis generales marinos caídos en esta batalla y juntos pelearemos contra ese ser… Yo soy el dios de los mares, ¡ese tipo no puede estar por encima de mí, por muy fuerte o demoníaco que sea!"
Poseidón, en el cuerpo de Julián Solo se vuelve a sentar en su trono y se concentra en la llegada de un poderoso sujeto al reino de los pilares. -"Ese cosmo… Es el legendario Ikki de Fénix, pero no será rival para mis generales"
Kanon, quien estaba usando las escamas del Dragón de Mar, también se preocupa por sentir el cosmo de Anshoyda en la superficie.
-No puedo creerlo… Existe alguien tan poderoso como los dioses, pero este individuo es algo más, algo extraño… Nunca había sentido su poder. Tengo que actuar con cautela, de otro modo, si algo sale mal, esto podría cambiar las cosas y mis planes de volverme el rey de los mares y de la tierra podrían estropearse…
Después de estas palabras, Kanon se interna entre los pilares, con rumbo desconocido.
En Asgard, Hilda de Polaris se encuentra parada en la terraza de su castillo; solo observa al cielo, preocupada. Flare la mira desde cierta distancia, también con preocupación.
-Odin… Ten piedad del pueblo de Asgard y del mundo entero. Dale el coraje a los caballeros dorados de Athena para poder enfrentar esta maldad que se cierne sobre nosotros… -Estas son palabras que tenuemente esboza Hilda, a manera de rezo.
Las dos mujeres se quedan mirando hacia la nieve que cae en el frío clima de su tierra.
En un castillo de apariencia lúgubre, a una distancia no tan grande del Santuario, se asoma una mujer por el balcón, de tez blanca pero cabello obscuro, lacio y largo, de vestido negro y apariencia impecable. Mira también al cielo, pero ella no se ve preocupada, tiene un rostro inexpresivo al principio, aunque luego denota cierta sorpresa.
-Esto podría cambiar nuestros planes totalmente. Dependiendo del resultado de esta lucha, es como actuaremos. Por ahora, no podemos intervenir en estos acontecimientos, tendremos que esperar… -Comenta esta mujer, como si estuviera hablando con alguien.
-El despertar de los espectros tendrá que ser aplazado un poco más.
-"Francamente no puedo creer que exista un dios así. Mi señor Hades es sin duda el más poderoso de los dioses… Pero puedo sentir en la cosmoenergía de este recién llegado una maldad atosigante…" -Esto pasa en el pensamiento de esta mujer, quien no era otra persona más que Pandora, la sirviente del dios del inframundo.
Acto seguido, ella entra de nuevo al castillo y cierra las puertas del balcón y las ventanas.
De vuelta al campo de batalla, Milo, Marin y los caballeros de bronce apenas se estaban levantado, demasiado exhaustos y adoloridos, llenos de heridas por las cruentas batallas libradas. No podían creer el cosmo tan enorme y maligno que sentían acercarse lentamente.
-Esto debe ser un mal sueño, una pesadilla… ¡El cosmo de ese ser es lo peor que he sentido en mucho tiempo! -Exclama Ban, visiblemente preocupado.
-Y se está acercando… ¿Qué vamos a hacer ahora…? Ay…! -Ichi es quien ahora habla, también con mucha preocupación.
-No tenemos ya fuerzas ni para caminar, estamos acabados… -Dice Nachi, con resignación.
-¡Basta! ¿Se dicen caballeros de Athena? Por muy cansados y heridos que estemos, recuerden, nuestro cosmo es el que nos mantendrá peleando hasta el final, ahora más que nunca, tenemos que ser la resistencia… -Comenta Marin.
-Pero Marin, esto está fuera de nuestros alcances… Adrastos nos dio una paliza, sin contar que no pudimos hacer nada contra las dos versiones de Behemoth que enfrentamos… ¿Cómo podremos enfrentar a este individuo que aparentemente es mucho más poderoso? -Nachi es quien dice esto.
-Marin tiene razón, nuestro cosmo es el que nos mantiene con vida y debemos elevarlo hasta el infinito, porque ese es nuestro deber… No olviden que Athena, Seiya y los demás están peleando valerosamente en el fondo del mar, ellos también tienen una batalla muy dura contra un dios… -Aldebarán dice esto con cierto tono de seriedad hacia los caballeros de bronce presentes, quienes estaban claudicando.
En eso, Milo aún muy adolorido, se acerca a Aldebarán, quien voltea a verlo.
-Aldebarán… Me da gusto que estés bien… ¿Sabes? Yo…
-Tranquilo, Milo. No nos debes explicar nada, entiendo perfectamente lo que sucedió, pero lo importante es que al final, hiciste lo que debías.
-No, Aldebarán. Fui débil de mente y me dejé manipular por ese ser… Y eso les causó muchos problemas. Tal vez si yo hubiera sido más fuerte, nada de esto estaría sucediendo y todos estaríamos en condiciones plenas para poder pelear contra estas amenazas…
-No podemos saberlo, Milo. Las cosas se han dado así porque es el destino o el designio de los dioses. Ya nada de lo que sucedió importa, ahora debemos dejar de lado esos malos entendidos y unir fuerzas contra Anshoyda, porque las vamos a necesitar…
Aldebarán apenas estaba terminando de decir esto, cuando escuchan unos aplausos. Todos voltean hacia arriba pues de ahí provenían dichos aplausos y ven flotando a una distancia cercana a Anshoyda, quien había también hecho flotar su báculo para poder aplaudir.
-Jajajaja… ¡Qué conmovedor! Aldebarán de Tauro y Milo de Escorpión, haciendo las paces. La hermandad de los caballeros dorados es muy especial, tanto, que se mataron entre sí con otros caballeros atenienses, para quedar solo seis con vida…
Anshoyda usa un tono bastante burlón a la hora de hacer este comentario. Todos los caballeros presentes se quedan petrificados al sentir de cerca el poder de Anshoyda y mirar su apariencia, humanoide, pero con un tono demoníaco. Milo reacciona, da un paso al frente y encara al recién llegado.
-Tú… Eres el culpable de todo lo que está sucediendo… ¡Pero no te tenemos miedo! Vamos a enfrentarte y te venceremos aquí… No podrás ir a otros universos a causar problemas, ¡te lo aseguro! -Milo dice esto, a pesar de que estaba sumamente debilitado y adolorido.
-Milo, uno de los caballeros más agresivos del Santuario… Aunque mírate, no estás para desafiar a nadie, menos a un dios como yo. No puedes ni mantenerte erguido ¡jajaja! -Anshoyda contesta con un tono que denota aún más burla.
-¡Te haré pagar por haberme hecho tu sirviente y por las muertes de toda la gente inocente en esta guerra! -Milo contesta enojado, comenzando a hacer arder su cosmo, aún en sus condiciones no aptas para hacer esto.
-Tranquilo, Milo… No tienes la fuerza para pelear contra él… Debemos hacer un plan y atacar todos… -Aldebarán comenta esto, tratando de disuadir a su compañero.
-¿Así que piensan atacarme, eh? ¡Ja! Qué absurdo. Ni Shaka de Virgo, que estaba en plenas condiciones pudo siquiera hacerme un rasguño, ¿qué pretenden ustedes lograr en ese deplorable estado? -Contesta Anshoyda.
-¿Dijiste Shaka? ¿Qué hiciste con él…? ¿Cómo es que te enfrentaste a él…? -Marin es la que ahora se atreve a alzar la palabra y dirigirse al dios-demonio.
-Silencio, mujer. Que te dirijas a mí de esa forma es insultante. Toma esto…
Anshoyda, después de callar a Marin, lanza una ráfaga de poder la cual genera con un destello de sus ojos, pero en ese momento se cruza Laura de Gaviota, quien de alguna forma imaginaba que el dios iba a atacar, no logra ver bien el ataque, pero aún en su condición herida logra anticiparse, empujar a Marin y recibir el impacto ella. La chica grita de dolor y cae al suelo.
Solo los caballeros dorados habían podido alcanzar a ver dicho ataque, pero no les fue posible reaccionar a tiempo. Los demás no alcanzaron a ver nada, Laura había reaccionado solo por instinto porque tampoco pudo ver qué la golpeó.
-¡Laura! ¡Nooooo! -Exclama Marin, levantándose para auxiliar a la chica, quien aún está consciente, pero agonizante.
-Perdón, Marin… Espero que con esto pueda redimirme… Por favor, reza por mi alma y… La de Selina para que... Podamos alcanzar el descanso eterno... Y el perdón de Athena…
Después de estas palabras, Laura expira. Marin se agacha sin saber qué hacer, le brotan unas lágrimas.
-¡Laura! ¿por qué…? -Ahora es June la que se acerca a la chica fallecida. Los demás caballeros de bronce miran sin saber qué hacer o cómo reaccionar, impactados por lo que acababa de suceder.
-Laura… Amiga… Hermana… ¿por qué lo hiciste…? -Es Jeneth quien ahora lamenta la muerte de su compañera, mientras se acerca a ella, llorando.
Milo voltea a ver la escena y luego regresa su atención a Anshoyda, apretando el puño, lleno de coraje pero también sintiéndose impotente, pues no tenía las energías suficientes para enfrentar a este poderoso enemigo. El dios-demonio por su parte sonreía maléficamente, parecía que estaba disfrutando la escena.
-Ah… Qué muchacha tan tonta, se sacrificó para salvar a alguien más… Eso es lo que los hace débiles, humanos. Los he observado por miles de años, aquí y en otros universos, y siempre es lo mismo con ustedes. Pero eso cambiará cuando yo reine aquí, ¡les enseñaré a ser fríos y malévolos hasta convertirlos en demonios! ¡Jajajaja!
-¡Basta ya! ¡Aguja Escarlata! -Milo no puede controlar su ira y lanza dos agujas a Anshoyda, pero éstas no llevan mucho poder por el estado debilitado del caballero, por lo que el dios-demonio las neutraliza inmediatamente, con un solo dedo las deshace, para sorpresa de todos los presentes.
-Milo, ¡te digo que te calmes! ¡No puedes pelear! Debemos pensar antes de enfrentar a este tipo…
-¡No puedo calmarme, haré arder mi cosmo y lo destruiré! ¡Aaaaaaaaah!
Milo aumenta su energía, preparándose para el siguiente ataque.
Marin se levanta al ver esto, aun agachada, pero luego alza la mirada y también aumenta su cosmoenergía. Luego voltea a donde estaban los caballeros de bronce.
-Si quieren, huyan de aquí. Si no se sienten aptos para pelear, no lo hagan... ¡Pero yo sí voy a pelear hasta el final! -Estas palabras las dice la guerrera de plata, con mucho coraje.
June se une a Marin y también aumenta su cosmo.
-¡Yo también voy a pelear hasta que ya no tenga fuerzas! -Exclama la guerra rubia.
Jeneth se levanta, carga con el cuerpo de Laura y camina para alejarse un poco de ahí.
-Yo también pelearé, pero primero tengo que cuidar el cuerpo de mi compañera… Quiero darle santa sepultura… Maestro Aldebarán, permítame hacerlo, por favor. -Comenta la guerrera, mientras se aleja con su amiga fallecida. El caballero dorado de Tauro la mira y asiente con la cabeza en señal de afirmación.
Por su parte, Geki, aun doliéndose de su brazo, se levanta y aumenta su cosmo.
-No me queda de otra más que pelear… Así que daré todo de mí. -Dice el caballero de Oso, acercándose.
Ichi, Nachi y Ban se quedan sin saber qué hacer, pero luego se miran unos a otros y encienden también sus cosmos.
-¡Al diablo, si voy a morir, que sea peleando! -Comenta Nachi.
-¡Moriré con honor, ya lo verán jaja! -Exclama Ichi, riendo.
-Es mejor morir así que siendo un cobarde… -Ban es quien dice estas palabras.
Aldebarán entiende la determinación de todos, así que también enciende su cosmoenergía.
-Entonces, caballeros de Athena, ¡peleemos contra el mal! -Exclama el caballero de Tauro.
-Oh… Maravilloso… ¡Los caballeros de Athena se levantan contra un dios! No, no es la primera vez que sucede... He visto que eso ha acontecido antes y curiosamente, han salido triunfantes. Pero este no será el caso, yo no soy un dios débil y confiado como los de este mundo, yo estoy en otro nivel, ¡ahora verán!
Luego de decir esto, Anshoyda toma su báculo y comienza a generar un poder oscuro que envuelve el lugar poco a poco. Se generan rápidamente nubes negras y el lugar tiembla.
-Tomen esto, caballeros… ¡Mueran!
Anshoyda hace brillar aún más su báculo e inmediatamente libera una ola expansiva de color morado obscuro. Aldebarán y Milo reaccionan pronto y aumentan su cosmo, aunque ambos estaban mermados en energías, Milo era quien en peor estado se encontraba, sin embargo, lanzan sus poderes tratando de contrarrestar el ataque del dios-demonio.
-¡Vamos con todo, Milo! ¡Saca fuerzas de flaqueza! -Grita Aldebaran.
-¡Aaaaaaaah! -Milo grita, aumenta su poder aunque sentía que ya no le quedaban nada de energías, pero aún así lanza su energía en forma de rayo.
Marin y los demás tardan unos segundos en reaccionar, pero lanzan sus poderes en cuanto ven el esfuerzo de los caballeros dorados.
-¡Garra de Águila!
-¡Bombardeo de León Menor!
-¡Golpe de Oso!
-¡Aullido Mortal!
-¡Impacto de Camaleón!
-¡Paralizaciones de la Hydra!
Jeneth había puesto a salvo el cuerpo de Laura y dejado algunas piedras sobre ella, luego vuelve a la batalla rápidamente y lanza su ataque pero no de forma física, sino en forma de rayo de energía, tal y como habían hecho todos los demás.
-¡Embestida Terra!
Todos aumentan sus cosmos a gran nivel, a pesar de sus heridas; sus respectivas constelaciones aparecen detrás de ellos. Pronto sus poderes se ponen a la par de los ataques de Milo y Aldebarán y todos chocan contra la ola expansiva que había generado Anshoyda, quien no estaba haciendo mucho esfuerzo, solo observaba, sonriendo y sosteniendo su báculo.
-¡Jajajaja! Aún en su estado lastimero, se atreven a contraatacar. No cabe duda de que me divertiré con ustedes antes de eliminarlos, uno por uno. Voy a hacerlos sufrir… No puedo vengarme de ese maldito caballero dorado que hace cientos de años reforzó mi prisión, pero ustedes van a pagar por ese desgraciado. ¡Mueran!
Basta con que Anshoyda aumente un poco su energía y dote de más poder a la ola expansiva para agrandarla y hacerla más intensa, provocando que los ataques de todos los caballeros se desvanezcan. Ellos no pueden mantener dichos ataques, entonces la ola expansiva los alcanza y los golpea de forma violenta. Aldebarán y Milo intentan proteger a los demás y son los que se quedan enfrente, resisten mejor este ataque gracias a sus armaduras, pero aún así pueden sentir la intensidad de este poder y son golpeados también.
Al final, todos salen disparados algunos metros hacia atrás, azotando bruscamente cuando la ola expansiva de poder cesa.
-¡La diversión apenas está comenzando! ¡Jajajajaja!
Anshoyda baja a la superficie, alza la mano usando su poder psíquico y hace que los caballeros leviten, estando demasiado adoloridos y aturdidos aún por el ataque previo.
-¡Vamos, arriba! Les dije que voy a hacerlos sufrir antes de acabar con ustedes, y eso es precisamente lo que haré…
Anshoyda empieza a generar un ataque telequinético, similar al que usó contra Shaka, para aprisionar de forma invisible a todos los caballeros, quienes empiezan a sentir que unas pesadas cuerdas los atan y los aprietan fuertemente, aunque dichas cuerdas no existen como tal o no se pueden ver, ellos podían sentir cómo los lastimaban terriblemente; los cuerpos de los caballeros y guerreras de bronce y plata comienzan a contorsionarse bruscamente, sus armaduras ceden y comienzan a romperse, la máscara de Marin se rompe a la mitad (se la había puesto nuevamente después de que Adrastos se la quitara en las batallas previas) y la de Jeneth se rompe completamente. Los caballeros dorados eran los que mejor resistían por la protección de las armaduras de oro, pero aún así, no podían liberarse.
-Aldebarán… Agh… ¡Tenemos que hacer algo…! -Balbucea Milo.
-Lo sé… Pero este ataque es muy fuerte… -Contesta Aldebarán con dificultad.
Anshoyda abre y cierra la mano, para jugar con la presión que ejercía su poder sobre los caballeros.
-Creo que esos débiles y patéticos caballeros de bronce serán los que mueran primero. ¡Ja! Qué basuras tan insignificantes. Pensándolo bien, creo que acabaré con ellos y me divertiré un poco con los dorados… Sí, así será mejor.
Anshoyda deja de hacer su ataque telequinético, por lo que todos caen bruscamente, solo Milo y Aldebarán caen de pie puesto que ellos no estaban tan alto, pues resistieron un poco más.
-¡Mueran ahora!
El dios-demonio vuelve a hacer brillar su báculo, planeando generar una nueva ola expansiva.
-Rayos… Esto va a matarlos… ¡Tenemos que protegerlos, Milo! -Aldebaran comenta, preocupado, refiriéndose a los demás caballeros.
-Aunque muramos en el proceso… -Contesta Milo, maltrecho.
-¡Adiós, pobres diablos! -Exclama Anshoyda, liberando en ese momento otra ola expansiva.
Aldebarán y Milo solo aumentan sus cosmos haciendo un supremo esfuerzo y cierran los ojos, esperando el impacto, mientras todos los demás caballeros y guerreras permanecían tirados, detrás de ellos, semi-inconscientes.
-¡Muro de Cristal!
Un muro de energía dorada y transparente a la vez aparece justo antes de que toque a los dos caballeros dorados, pero dicho muro no resiste mucho, aunque logra neutralizar la ola expansiva, se hace pedazos.
Milo y Aldebarán tienen cara de sorpresa, pero luego voltean con alivio al ver quien los había salvado.
-¡Mu! Gracias al cielo… ¡Llegaste justo a tiempo! -Exclama Aldebarán.
-Amigos… ¿Se encuentran bien? -Pregunta el caballero dorado de Aries, haciendo su entrada en escena.
-Quisiéramos decir que sí, pero la verdad es que no… -Responde Milo.
-Milo, me da muchísimo gusto verte de nuevo con nosotros… -Comenta Mu.
El caballero dorado de Escorpión solo responde con una mirada y un gesto que denota estar apenado por los sucesos anteriores.
-Descuida, Milo, no te avergüences. Lo que debemos hacer ahora es unir fuerzas para pelear contra este demonio. -Comenta el caballero de Aries.
Anshoyda sonríe, mirando los hechos.
-Un caballero dorado más… ¿Creen que hará alguna diferencia? ¡Si los doce caballeros dorados hubieran peleado contra mí, ni siquiera todos habrían podido vencerme! [Bueno, esto ya es fanfarronear…Da gracias que no estaban los doce vivos eh?] ¿Esperan que tres de ustedes, uno casi muriéndose, hagan algo contra mí? -Comenta el dios-demonio, burlonamente.
-Hemos logrado cosas que no te imaginas, maldito… -Refuta Mu.
-Ah, ¿pero qué crees? Sí sé lo que han logrado, Mu. Sé de sus batallas, sus éxitos, cuando enfrentaron a los titanes de Cronos, su batalla más dura. Pero no solo sé de ustedes, he visto otras generaciones de caballeros dorados, más poderosos y preparados, por eso es patético que solo ustedes hayan perdido contra unos de bronce en una guerra interna estúpida, ¡jajajaja!
-¡No hables de lo que no sabes, maldito! ¡Toma esto!
Starlight Extinction!
Mu lanza su ataque con gran intensidad contra Anshoyda, quien se da cuenta de que no es cualquier cosa, por lo que con su báculo rápidamente genera una defensa y bloquea dicho poder, desvaneciéndolo en el proceso. El dios-demonio sabe que Mu se encuentra en mejores condiciones para pelear.
-Ah, Mu… Tú venciste a uno de mis subordinados, al igual que tu amigo Aldebarán. Pero ni creas que conmigo lograrás también esa hazaña, para mí, esos demonios que mandé a pelear contra ustedes eran como niños. Te enseñaré que yo estoy en un nivel que no imaginan…
Anshoyda eleva su ki violentamente, se mueve a la velocidad de la luz, tomando desprevenido a Mu. El dios-demonio hace gala de un modo de pelea al puro estilo de Dragon Ball Z, aparece frente al caballero dorado de Aries, conectándole un severo golpe en el estómago, que de no ser por su armadura, le habría perforado. El caballero siente el impacto y el dolor, retrocede, pero Anshoyda ahora da media vuelta y le receta una severa patada al caballero, haciéndolo salir disparado varios metros.
-No esperabas eso, ¿verdad? Jajaja…
Aldebarán y Milo observan, desconcertados, como este dios no es como los otros de su mundo, también tiene un estilo de pelea físico bastante parecido al de los saiyajin, y de mucho peligro.
-Ahora, ustedes prueben un poco de esto…
El dios-demonio se vuelve a mover rápidamente, ahora golpea a Milo por la espalda, haciéndolo caer, casi al punto del desmayo nuevamente. De inmediato, Anshoyda patea en los tobillos a Aldebarán para desequilibrarlo, luego lo toma de la cabeza y lo azota en el suelo.
Anshoyda retrocede, haciendo aparecer su báculo de nuevo (lo había hecho desaparecer para realizar sus ataques físicos), contemplando a los caballeros dorados, tirados y heridos.
-¿Lo ven? Yo domino varios estilos de pelea, este en particular es muy divertido. No tienen ninguna oportunidad contra mí ¡jajajaja!
Anshoyda se prepara para volverlos a atacar con su técnica telequinética.
-Y ahora, me divertiré un poco más con uste…
El dios-demonio no completa la frase, en ese momento recibe una patada, pero logra reaccionar a tiempo para bloquearla con su báculo, aunque el impacto lo hace retroceder un poco, no pierde su posición erguida. Anshoyda mira a quien lo había atacado con cierta sorpresa, pero luego sonríe al reconocerlo.
-Tú… Estás vivo. ¡Muy bien hecho, saiyajin!
Aldebarán y Mu se levantan pesadamente, tratando de mirar lo que estaba sucediendo. Cuando ambos logran abrir los ojos, aunque de forma algo borrosa, logran ver a quien había atacado a Anshoyda.
-Debo decir que me tomaste por sorpresa, sin embargo, de ninguna forma ibas a poder hacerme daño con una simple patada como esa. -Comenta Anshoyda, sin dejar de sonreír.
-Lo sé, pero no te ataqué con todo lo que tengo. Ahora que por fin das la cara, voy a hacerte pedazos, ¡maldito insecto!
Aaaaaaaah!
El recién llegando explota su ki de inmediato y se transforma en super saiyajin 2.
-Estás vivo… Jejeje.. Bien hecho, enano… -Aldebarán es quien dice estas palabras.
Vegeta había aparecido en el campo de batalla. No se había recuperado por completo, pero ya tenía energías suficientes como para volver a pelear.
-Bien, Vegeta. Te vas a enfrentar a un dios… ¿Estás listo? -Esto lo dice Anshoyda, denotando mucha confianza.
-Dios, demonio, sabandjia… No me importa lo que seas, ¡te haré pedazos!
El príncipe saiyajin toma su clásica posición de pelea, encarando a Anshoyda, quien hace girar su báculo, lo desaparece y también toma una posición al parecer para pelear de forma física.
-No tiene nada de malo divertirme un rato contigo. Pero te lo advierto, si no eres capaz de entretenerme, te voy a hacer pasar la peor de las torturas…
Anshoyda aumenta su ki y el lugar se estremece. Vegeta se sorprende por lo que puede sentir, pero está decidido a pelear con todas las energías que tiene.
FIN DEL EPISODIO 40
