Episodio 41: LA FUERZA DEL MAKAIOSHIN Y LA DECISIÓN DE LOS CABALLEROS DORADOS

En el universo de Dragon Ball, El supremo Kaiosama ancestral Ro, y el de esta generación, Kibito/Shin, se encontraban sentados, recuperando energías. Ambos habían hecho previamente contacto con Mu de Aries y Dohko de Libra en el mundo de Saint Seiya, y estos dos caballeros dorados les habían informado acerca de Adrastos, Anshoyda y toda la situación que hasta el momento se estaba desarrollando.

-No puedo creer todo lo que sucedió… ¿Ese guerrero conocido como Adrastos, era el sello de Anshoyda? ¿Cómo es posible eso, si usted me dijo que lograron encerrar a ese dios-demonio en una prisión lejana…? -Pregunta Kibito/Shin.

-Lo sé, muchacho… Pero nunca dije que la prisión sería eterna, ni totalmente segura. Además de grietas y agujeros que había en dicha prisión, nuestros esfuerzos solamente alcanzaron para encerrar a ese demonio por unos cuantos miles de años, recuerda que solo quedamos tres Kaiosamas con vida, y el acto de encerrar a ese malvado ser le costó la vida a dos, quienes además eran mis amigos y mentores…

-Entiendo… Discúlpeme, Supremo Kaiosama. Dejé pasar ese detalle

-No te preocupes. Después de todo, la diosa de ese mundo, por la cual los caballeros dorados luchan, fue muy hábil al detectar que Adrastos estaba por salir de la prisión y llegar a su dimensión. Sellar ese lugar al menos unos cientos de años más fue una buena idea.

-Pero aun con todo eso… Anshoyda seguramente ha podido salir. ¡Algo me dice que eso está pasando ahora mismo! -Exclama Kibito/Shin.

-El problema es que consumimos gran parte de nuestras energías nuevamente, esta vez para mantener abierto el portal de comunicación con los caballeros dorados. Yo necesitaré de unas horas para reponerme y poder usar de nuevo la esfera de cristal, el hacer que trascienda universos para poder ver lo que acontece en otro universo lejano requiere mucho más energía que si solo me mostrara lo que pasa en este… -Explica Ro.

-Supremo Kaiosama, no tenemos unas horas, ¡debemos ver lo que está sucediendo! Tenemos que hacer algo…

-¿Te queda energía para ir a la tierra?

-Creo que sí, pero si uso la teletransportación de nuevo, me agotaré totalmente...

-¡Jaja! No piensas, chico. Ve a la tierra y pídele a Dende que te ayude a recuperar tus energías. Cuando estés al cien por ciento, regresas y ahora me ayudas a mí a recuperarme, para que pueda volver a echar a andar la esfera de cristal

-¡Es cierto! Es usted muy sabio...

-Miles de años de experiencia no pueden ser desperdiciados… Anda, vete ya. Ah, y no olvides poner al tanto de todo a Picoro y los demás. Ahora mismo, él y Buu son los guerreros más fuertes de la tierra… No es que esté pensando que algo malo sucederá, pero solo cuéntales todo, por si las dudas.

-Sí señor, me encargaré de eso. ¡Volveré enseguida!

Kibito/Shin desaparece en ese preciso instante. El SK Ro solo se queda pensando, mirando al cielo, hasta que se atreve a decir algo.

-Anshoyda… Eres un ser malévolo y terrible, pero sucede que esta vez te vas a enfrentar a dos grandiosos guerreros que siempre superan sus límites y a cinco muchachos que son de élite y tienen un potencial increíble. No te será tan fácil esta vez, como hace miles de años… ¿O acaso te has vuelto más fuerte?

La escena termina con el SK sentado y encorvado, ya sin decir más palabras.

De vuelta al universo de Saint Seiya, Vegeta ya se había transformado en Super Saiyajin 2, desplegando un gran poder. Anshoyda solo miraba al príncipe, sonriendo.

-Jejeje… Qué honor estar frente al príncipe de los saiyajins… Aunque ya solo queden cinco de raza pura. El hecho de que todo el planeta Vegeta pereciera a manos de Freezer fue patético… -Comenta Anshoyda, con su tono burlón que ya se estaba volviendo una constante.

-¿Cinco? Te equivocaste, infeliz. Nappa y Raditz ya están muertos, ahora solo somos dos, yo y Kakaroto [el burro por delante…] -Contesta Vegeta, con su ya clásico tono de enojo.

-¿Acaso no lo sabes…? ¡Jajaja! -Anshoyda revira.

-¿Saber qué, maldito?

-No importa. Ya no tiene caso que lo sepas, porque ahora vas a morir, en otro universo… Y una vez que acabe contigo, iré de vuelta a mi mundo para liberar a todo mi ejército. Te lo aseguro, seremos imparables…

-¡Silencio, insecto! Solo dices incoherencias… ¡Toma esto!

Vegeta dispara una esfera de energía la cual Anshoyda esquiva sin ningún problema, pero inmediatamente el saiyajin se lanza al ataque físico, intentando golpear al dios-demonio quien no ha perdido la sonrisa en ningún momento; Vegeta lanza varios puñetazos pero ninguno logra acertar en Anshoyda, pues éste se mueve a gran velocidad. Vegeta se detiene, aumenta su poder y vuelve a atacar esta vez combinando puños y patadas, pero el resultado es el mismo, para exasperación del príncipe.

-¿Es que solamente sabes huir, mal nacido? ¡Pelea como debe ser! -Grita el saiyajin.

-Jeje… Normalmente te destruiría de inmediato por faltarme al respeto de esa forma, tú, un ser inferior a mí… Pero curiosamente, me divierte tu actitud y encuentro esto muy entretenido. Veamos, te atacaré, si es que tanto lo deseas…

Después de contestarle a Vegeta, Anshoyda se mueve a la velocidad de la luz y se posiciona detrás de Vegeta, quien no pudo ver bien en qué momento el dios-demonio hizo dicho movimiento. Anshoyda se coloca de espaldas al saiyajin, en eso le conecta un codazo en la parte baja de la espalda, Vegeta siente el golpe y le impacta a tal grado que lo hace abrir los ojos desorbitadamente e hincarse de dolor.

-¿Te gustó ese ataque, Vegeta? Vamos… Fue muy simple para que te derrote con eso, puedes dar más, ¿o es que acaso no has aprendido nada de las batallas que has tenido hasta el momento? -Anshoyda dice esto, sin perder la calma, mientras el saiyajin sigue hincado, muy adolorido.

Mu, Aldebarán y Milo, este último en peor estado, eran meros espectadores, aunque sabían que tenían que ayudar a Vegeta, pues él solo no sería capaz de vencer a este dios maligno.

-Rayos… Es necesario intervenir… Vegeta no podrá vencerlo solo, y si sigue así, ese demonio lo va a matar... -Comenta Aldebarán.

-Sí, tenemos que hacerlo, pero no podemos atacar de la misma manera, por mucho que conozcamos ese estilo de pelea, ese dios lo domina mejor que nosotros. Tendremos que luchar con nuestras estrategias y bajo nuestras posibilidades, ya que no estamos al cien. Yo perdí algo de energía vital, pues el maestro Dohko y yo tuvimos que comunicarnos con los dioses conocidos como supremos Kaiosamas del universo de Vegeta, tú peleaste enfrascadamente contra Keelan, mientras que Milo ha tenido bastantes batallas… -Responde Mu, al mismo tiempo que voltea a donde estaba el mencionado, quien está hincado en una rodilla, con cierta pérdida de aliento, herido, pero tratando de mantenerse arriba.

-Milo… ¿Te encuentras bien…? -Pregunta Aldebarán a su compañero.

-Qué pregunta, amigo… Las heridas y el cansancio ya están empezando a afectarme fuertemente… Necesito un momento para tratar de recuperarme y estabilizar mi cosmo, que es lo que me mantiene con vida… -Responde el caballero de Escorpión.

-Si ese es el caso, entonces retrocede, Milo. Te pido que te pongas a salvo, en lo que recuperas fuerzas; también te pido que ayudes a los caballeros y guerreras de bronce y a Marin, llevándolos a un lugar seguro. Esto ha sido demasiado para ellos. -Le pide Mu a su compañero.

-Normalmente me negaría, pero… Creo que pelear en estas condiciones sería imprudente y solo sería un estorbo para ustedes, ahora lo entiendo. Si van a ayudar a Vegeta, háganlo pero sean cautelosos… Ese dios está en otro nivel y créanme, sé de lo que es capaz y también sé que no ha demostrado ni la mitad de su poder todavía. -Comenta Milo, mientras se pone de pie, esforzándose.

-Lo sabemos, pero no tenemos opción. Además, somos caballeros de Athena, vencer al mal es nuestra responsabilidad, venga de donde venga. -Contesta Aldebarán.

-Adelante, Aldebarán… ¡Es hora de pelear! -Mu es quien dice estas palabras.

El caballero dorado de Tauro asiente con la cabeza, luego Mu y él caminan al campo de batalla. Ahí, Vegeta aún está resintiendo el golpe, pero se va poniendo de pie lentamente. -"Maldita sea… Ese golpe fue muy doloroso, y no lo dio con todo su poder… ¡Tengo que encontrar la forma de derrotar a este de demonio!" -Piensa el príncipe de los saiyajin.

-Ah, veo que ya te pudiste poner de pie. Muy bien, eso significa que podemos seguir con esto, ¿cierto? -Pregunta Anshoyda, de nuevo, con tono burlón.

-No me vas a vencer solamente con ese golpe, ¡ahora verás, desgraciado! ¡Aaaaaaah!

Vegeta aumenta su ki nuevamente y se lanza al ataque. Esta vez se mueve a una gran velocidad de un lado para otro, tratando de confundir a Anshoyda, quien no cae y sigue perfectamente los movimientos del saiyajin. Vegeta se acerca, desaparece y aparece rápidamente frente del dios-demonio, le intenta dar un golpe de martillo pero de forma horizontal; Anshoyda hace un movimiento donde dobla el cuerpo hacia atrás (tipo Neo en Matrix), esquivando así el golpe del saiyajin, quien no esperaba eso. Anshoyda estando en esa posición, le conecta una patada a Vegeta en el abdomen, el saiyajin de nuevo resiente la potencia del ataque, pero esta vez sale volando hacia arriba varios metros, para que luego vaya cayendo, con un gesto de dolor. Anshoyda se prepara para rematarlo, pero en ese momento se percata de que Mu y Aldebarán ya lo rodearon.

-¿Ustedes? Vaya, sí que son resistentes, pensé que habían muerto con mi ataque… No me digan que quieren seguir peleando contra mí, porque sería un muy mal chiste. -Comenta Anshoyda.

-No nos subestimes, maldito… Si dices conocernos, sabrás que no nos rendimos tan fácilmente, ¡y ahora lo verás! -Contesta Mu.

-Starlight Extintion!

-¡Gran Cuerno!

[tengo un problema con los nombres de los ataques, no me decido si dejarlos en español o inglés…]

Inmediatamente ambos caballeros dorados lanzan sus respectivos ataques (Vegeta cae en otro lado, pero alcanza a caer de cuclillas). Anshoyda conoce bien estos movimientos, sin embargo no se confía, por lo que eleva su ki, extiende los dos brazos lateralmente y crea una especie de escudos de ki obscuro, con los cuales neutraliza los ataques de Mu y Aldebarán, aunque el dios-demonio puede percibir que fueron lanzados con un poder bastante alto, por lo que tiene que emplear más energía de la que había pensado para poder repeler dichos ataques. De forma rápida, Aldebarán no pierde el tiempo y lanza un poder al piso, el cual recorre rápidamente de forma subterránea el tramo que lo separaba del dios-demonio, este poder sale hacia arriba en donde está parado el malvado dios y parece que le impacta de lleno, pero cuando la energía se disipa, pueden ver que no sufrió daño en absoluto, pues alcanzó a cubrirse esta vez con una especie de campo de energía, también de ki oscuro. Anshoyda sonríe de nuevo.

-Buen intento, Aldebarán, pero no es suficiente, tu poder ni siquiera me hizo un rasguño. Si no te importa, es mi turno…

Anshoyda se lanza otra vez al ataque físico, aunque Mu había previsto esto, alcanza el séptimo sentido, se mueve a la velocidad de la luz a donde estaba Aldebarán y genera un Crystal Wall para proteger a ambos, pero el dios-demonio rompe el muro de un puñetazo, para sorpresa de Mu. Acto seguido, Anshoyda toma del cuello al caballero de Aries, lo levanta y lo azota de forma pesada en el suelo, sin soltarlo del cuello todavía, lo vuelve a levantar, pese el gesto de dolor de Mu, quien con ambas manos sujeta el brazo del dios-demonio, sin poder liberarse. Pero en eso, Aldebarán se lanza al ataque físico también, intentando taclear a Anshoyda, tomándolo desprevenido, Tauro logra acertar pero no le hace gran daño, solo sirve para que suelte a Mu y lo hace dar un paso atrás, entonces el dios-demonio dirige su atención a Aldebarán, conectándole varios puñetazos rápidos en el abdomen. La armadura lo protege efectivamente, pero aún así Aldebaran siente los impactos. Después de este ataque veloz, Anshoyda levanta la mano y la pone en forma de "daga" con el fin de atravesar a Aldebarán, por lo que aumenta su energía y la concentra en su mano para lograr penetrar su armadura, pero en ese instante es golpeado por la espalda con un poder esférico. Anshoyda sintió un ligero dolor, por lo que voltea y ahora dirige su atención a quien le había lanzado ese poder.

-No se metan, caballeros de hojalata… ¡Yo seré quien derrote a este malnacido! -Exclama el autor de ese ataque.

-Je… Vegeta. Ya recordé que tienes la costumbre de atacar por la espalda… Pero a mí no me hiciste ningún daño, aunque ese ataque me molestó. ¡Toma! -Responde Anshoyda, estirando el brazo para generar energía.

Vegeta se había reincorporado, todavía algo adolorido, pero en eso el dios-demonio lanza una especie de poder en forma de cuchilla directo al príncipe, quien solo se alcanza a cubrir con ambos brazos. Cuando el saiyajin es golpeado por esto, le provoca algunas cortadas y luego lo impacta de modo que sale volando hacia atrás, gritando, para después rebotar en el suelo y quedar tirado.

-Enano obstinado… No sabes trabajar en equipo… -Comenta Aldebarán, aún adolorido por los golpes de Anshoyda, quien lo escucha y voltea de nuevo hacia él y Mu, quien apenas se estaba poniendo de pie, esforzándose y también resintiendo el dolor, sobre todo en el cuello.

-Jajaja… Saiyajins y caballeros dorados peleando juntos, ¿quién lo iba a decir? Y yo que traje a los saiyajins a este mundo para que pelearan contra ustedes y todos terminaran muertos… Pero no importa, yo me encargaré de ultimar a cada uno. A fin de cuentas, esta pelea está siendo un ejercicio maravilloso después de miles de años de no tener una, así que, ¡sigamos divirtiéndonos!

Después de esas palabras, Anshoyda se vuelve a lanzar contra Mu y Aldebarán, quienes están con el cuerpo algo flojo, tratando de recuperar el aliento, pero al ver que el demonio va contra ellos no tienen opción, aunque sienten dolor causado por los ataques previos, aumentan su cosmo para seguir peleando.

-Maldita sea… Este demonio es muy fuerte… -Comenta Aldebaran.

-Lo sé, pero debemos resistir… -Le responde Mu a su amigo.

-¡Mueran, caballeros dorados!

Anshoyda grita sonriente mientras se lanza, pero justo en ese momento, varios rayos finos y cortantes se interponen en su camino, el dios reconoce el ataque y de forma veloz se vuelve a cubrir con el mismo campo de ki oscuro de hace un momento, para evitar ser golpeado por dichos rayos. Mu y Aldebarán voltean hacia la izquierda, que era de donde había provenido ese ataque, ambos ya sabían de quién se trataba y respiran ciertamente aliviados.

-¡Aioria! -Exclaman Aldebarán y Mu, casi a coro.

El caballero dorado de Leo entra en escena, caminando. Mira a sus amigos con seriedad, para luego voltear a donde Anshoyda y lanzarle una mirada furtiva de desprecio.

-Qué tenemos aquí… Otro caballero dorado, el legendario Aioria de Leo. ¿Pero a qué has venido? No harás diferencia alguna. Debiste quedarte escondido en el santuario, aunque de todos modos te iba a encontrar cuando lo tomara y lo volviera hotel de descanso para mis generales demonios… -Comenta Anshoyda, con su ya acostumbrado tono de burla.

Sin embargo, Aioria ignora las palabras del dios-demonio y se acerca a Mu y Aldebarán. Anshoyda sonríe y solo cruza los brazos, dándoles tregua, al parecer la situación le entretenía y divertía mucho.

-Mu, Aldebarán… Han peleado valerosamente, y sin embargo, veo que este enemigo es más fuerte de lo que imaginábamos. Tenemos que luchar contra él con toda nuestra fuerza… -Comenta Aioria, mirando hacia el demonio, los otros caballeros dorados también miran hacia él.

-Aioria, agradezco como no te imaginas que vinieras, pero… ¿Acaso el Santuario ha quedado solo? -Cuestiona Mu.

-No te preocupes por eso en este momento, Mu. Llamé a varios peones, aspirantes a caballeros y hasta a los caballeros de acero, ellos no se formaron en el Santuario, pero igual lo protegerán en lo que nosotros peleamos contra este sujeto. -Responde Aioria.

-Oigan, ¿por qué dicen que el Santuario está solo? ¿Y Shaka? -Pregunta Aldebarán.

-Shaka desapareció, no pude sentir su cosmoenergía desde que estaba yo con el maestro Dohko… -Responde Mu.

-Eso tiene una explicación… Al parecer, Shaka descubrió la forma de poder ir a donde este demonio estaba encerrado y quiso enfrentarlo él solo, con la finalidad de detenerlo antes de que llegara a nuestro mundo… -Aioria les explica a sus amigos.

-¿Qué has dicho? ¡No puede ser…! -Exclama Aldebarán.

-Rayos… Yo ya sospechaba que Shaka había hecho esto, pero no me imaginé que fuera cierto… No entiendo cómo es que pudo encontrar la forma de llegar hasta donde estaba este maldito demonio encerrado… -Comenta Mu.

-Y me temo lo peor, creo que Anshoyda lo ha asesinado… -Aioria dice esto.

-¿Qué…? ¡No! -De nuevo Aldebarán exclama.

-Es por eso que tenemos que vencer a este desgraciado ser… ¡Tenemos que darlo todo, amigos! -Exclama Aioria, encendiendo su cosmo, mientras comienza a caminar hacia Anshoyda.

El dios-demonio baja los brazos (los tenía cruzados) y comienza a reír, maleficamente.

-¡Jajajajaja! Están totalmente en lo correcto. Ese imbécil de Shaka quiso enfrentarme solo, en esa prisión en la que estuve miles de años encerrado y que conocía perfectamente, imagínense qué osadía... Solo por ser el caballero más cercano a esa deidad de pacotilla llamado Buda, se sentía invencible y creyó que podía derrotarme sin la ayuda de nadie más, ¡qué equivocado estaba! No entendía mi verdadero poder ni mi naturaleza, yo soy un dios fuera de sus alcances, humanos… Y por cierto, Shaka no duró mucho, cayó en unos instantes. -Comenta Anshoyda.

-¡Ya cállate, maldito! ¡Vas a pagar caro tus acciones y todo el daño que has provocado! Y sobretodo, pagarás por la muerte de Shaka… ¡Toma!

Lightning Plasma!

Aioria lanza su técnica con un gran poder, con más rayos cortantes que la vez anterior, directamente al dios-demonio, quien levanta el brazo y hace aparecer una especie de agujero también de ki negro, en el cual hace caer el Lightning Plasma de Aioria, o mejor dicho, el agujero se traga todos los rayos generados por esta técnica en un instante.

Sin embargo, el caballero de Leo no se inmuta ante esto, por lo que prepara su siguiente técnica.

-Lightning Bold!

Aioria había alcanzado el séptimo sentido y lanzado su ataque a gran velocidad, dotado de bastante cosmoenergía. Anshoyda sin embargo logra verlo, por lo que genera de nuevo su técnica de agujero negro, la cual vuelve a tragar el ataque del caballero dorado, pero en esta ocasión, el agujero negro desaparece y reaparece detrás de Aioria, quien no se esperaba esto, apenas voltea sorprendido, cuando es impactado por su propio poder.

-¡Aaaaagh!

El impacto es muy fuerte, Aioria lo resiente mucho y lo hace caer de rodillas, luego está a punto de caer boca abajo aunque logra meter las manos y detenerse. Pero en ese momento, Anshoyda se acerca a él y le pone el pie en la cabeza, ejerciendo presión; el caballero dorado hace un esfuerzo supremo por no tocar el suelo con la cara, pero la presión que siente es mucha y el dolor en la cabeza también.

-Aioria, tú fuiste el responsable de eliminar a mi general Paprik. De hecho, mira qué afortunada situación… Aldebarán y Mu también vencieron a mis otros generales, al igual que Shaka, quien ya pagó por eso, solamente faltan ustedes. Y déjenme decirles algo, una vez que los elimine, voy a revivir a mis generales, para que puedan comandar mi ejército de demonios… -Anshoyda hace este comentario, sin dejar de presionar a Aioria.

En ese momento, Aldebarán se vuelve a lanzar al ataque.

-¡Basta, maldito! ¡Gran Cuerno!

El caballero de Tauro lanza su poder, pero Anshoyda lo desvía de un solo manotazo y la energía del Gran Cuerno se deshace. Acto seguido, el dios-demonio conecta una patada en las costillas a Aioria, haciéndolo salir disparado y rebotando algunos metros, luego se mueve a una velocidad superior a la de la luz para golpear en la cara a Aldebarán y derribarlo, en seguida toma a Mu de un brazo y lo arrastra por todo el suelo para luego arrojarlo hacia arriba bruscamente, después el caballero de Aries cae estrepitosamente.

-¿Ese es su poder, caballeros dorados? ¡Qué decepcionante! Por lo que vi de ustedes, pensé que eran más fuertes, pero veo que solamente eran ilusiones… ¿O será que yo soy un dios muy poderoso? ¡Jajajaja!

Vegeta se levanta lentamente, había vuelto a la normalidad, se encuentra a varios metros del dios-demonio, la vista se le nubla un poco y se siente muy adolorido y ligeramente mareado, pero logra ver a Anshoyda celebrar y reírse.

-Ese insecto es demasiado fuerte… Odio aceptarlo, pero no creo poder vencerlo solo... ¡Maldito Kakaroto! ¿A donde diablos te fuiste? No puedo sentir tu ki…

Vegeta trata de recuperar aliento.

Por su parte, los caballeros dorados también se reincorporan de forma lenta después de los golpes del dios-demonio. Aldebarán se levanta pesadamente y se acerca donde yace Mu tirado, para auxiliarlo. Aioria también se levanta con dificultad, tocándose las costillas y sintiendo una pequeña fractura de su armadura justo donde Anshoyda le había dado la patada.

-Mu… Arriba… Sé que estás cansado y golpeado, pero no podemos rendirnos… -Exhorta Aldebarán a su amigo, quien abre los ojos para exhalar adolorido y luego intentar ponerse de pie.

-Es muy rápido. Estamos enfrentando a un dios, pero este no es como los de aquí… Domina el ataque físico y usa técnicas bastante efectivas, eso sin mencionar el tremendo cosmo que puedo sentir emanar de él… Y estoy seguro que ese no es todavía su poder completo, como nos lo advirtió Milo… -Comenta Mu, mientras se levanta.

-Lo sé, pero… ¿Qué otra alternativa tenemos? -Contesta Aldebaran.

-Existe, pero tenemos que ser muy inteligentes y arriesgar, no nos queda de otra. En este momento, tres caballeros dorados somos los que podemos seguir peleando, Milo aún no se recupera, siento su cosmo muy bajo todavía; aunque hemos sido atacados fuertemente, tú, yo y Aioria somos los que seguimos en pie y en condiciones digamos regulares para seguir con esto; además está un saiyajin… Vegeta va a tener que ayudarnos. -Así razona Mu.

-Un saiyajin… A propósito, ¿dónde demonios está el otro? ¡Nos hace falta aquí y no siento su energía! Con él, seguramente tendríamos más posibilidades…

-No lo sé Aldebarán, también trato de detectar su cosmo, pero no lo logro… No creo que haya muerto pero no sé donde está, aunque no tenemos tiempo de buscarlo. Tenemos que pelear los que estamos, con lo que tenemos.

-¿Goku es su nombre, cierto? Donde carajos estás…

Aldebarán comenta esto último mientras ayuda a Mu a ponerse totalmente de pie. Aioria, estando a unos metros, también se levanta. Poco a poco los tres caballeros dorados se reincorporan y comienzan a acercarse nuevamente a Anshoyda, quien los mira y se vuelve a echar a reír, para luego decir algo.

-Exactamente así me imaginé una hipotética pelea contra ustedes, caballeros dorados, yo mostrándome infinitamente superior y ustedes sin opciones. Honestamente pensé que mis generales saldrían victoriosos y los asesinarían, pero les faltó preparación y convicción. Los felicito por vencerlos, pero voy a tener que terminar con sus vidas para vengar las de ellos… ¡Así que prepárense para morir!

Después de esas palabras, Anshoyda se eleva por los aires, comienza a aumentar su ki obscuro a niveles peligrosamente altos. Los tres caballeros dorados se preocupan por lo que ven y pueden sentir, al igual que Vegeta, quien se encontraba a algunos metros de donde estaban los caballeros. El cielo se llena casi de inmediato de nubes negras y un oscuro ambiente agudizado por una ligera humareda negra comienza a sentirse. El dios-demonio está aumentando su poder lentamente, disfruta del ambiente siniestro que el mismo genera y de ver las caras de preocupación de sus contrincantes.

-Esto no me agrada nada… Está mal, muy mal… -Comenta Aldebarán.

-Mu… Creo que no tenemos opción. Si nuestros ataques coordinados no funcionan, entonces tendremos que echar mano de la técnica prohibida… -Comenta Aioria.

-¿Te refieres a…? ¡No! Athena prohibió esa técnica por una razón… -Responde Mu.

-Sí, pero esta es una emergencia. Este dios-demonio no es algo que podamos vencer de forma convencional… Y si no hacemos algo, nos podríamos arrepentir… -Revira Aioria.

-No quiero aceptarlo, pero no tenemos opción, Mu. Estoy de acuerdo con Aioria… -Comenta Aldebarán.

Mu se queda pensando por unos instantes, pero luego voltea a ver a sus compañeros, con un gesto de decisión.

-Muy bien, amigos… Creo que entiendo bien sus posturas y estoy de acuerdo con ustedes en que debemos de tomar medidas extremas. Tendremos que elevar nuestros cosmos y alcanzar el Nirvana… ¡Ejecutaremos la Exclamación de Athena!

Después de las palabras de Mu, Aioria y Aldebarán asienten con la cabeza, también con un gesto decidido.

Pero en ese momento, Anshoyda se mueve a una velocidad superior a la luz, tomando desprevenido a Aioria, golpeándolo repetidas veces en el pecho, para rematarlo con una patada. Mu reacciona más por instinto pues no pudo ver bien en qué momento Anshoyda se movió hacia ellos, por lo que ejecuta su ataque contra el demonio.

-Stardust Revolution!

El ataque va directo a Anshoyda, quien lo sobrepasa cual si fuera solamente una ventisca llena de polvo dorado con estrellas. Cuando el dios-demonio atraviesa el ataque de Mu, se pone frente a él.

-Toma esto, caballero de Aries.

Anshoyda levanta una mano y del piso sale una mano gigante calavérica, envuelta en ki obscuro, la cual aprisiona a Mu y lo empieza a apretar fuertemente.

-¡Gran Cuerno!

El ataque de Aldebarán impacta con la mano que aprisionaba a Mu y la destruye, pero Mu cae desganado pues dicho ataque al parecer le había afectado más de la cuenta.

En ese instante, Anshoyda aparece detrás de Aldebarán, para darle un golpe tremendo en la espalda baja, el cual el caballero dorado de Tauro resiente y lo hace doblarse, pero en ese instante, Anshoyda elabora una especie de rombo de ki obscuro en el cual empuja a Aldebarán, cuando éste cae ahí, le genera tremenda descarga de energía. Sólo se escucha el grito del espigado caballero, que luego cae pesadamente cuando Anshoyda decide dejar de generar esa técnica.

-¿La Exclamación de Athena, dijeron? ¡Jajaja! ¿Pensaron que no los escuché. No crean que dejaré que hagan esa técnica, caballeros. Antes voy a eliminarlos de una vez, pues sus presencias ya me comenzaron a aburrir…

Anshoyda se vuelve a elevar por los aires, generando de nuevo conmoción en los alrededores al encender su ki.

Vegeta había observado toda la escena y algo le parecía extraño. -"Ese maldito… En un principio dijo que iba a divertirse torturando a los enlatados, pero cuando ellos decidieron ejecutar lo que parece una técnica definitiva, cambió de opinión y ahora quiere acabar con ellos pronto… ¿De qué se tratará? Parece que ese desgraciado no quiere que ellos hagan eso…"

Después de estos pensamientos, Vegeta se pone de pie totalmente, todavía maltrecho y adolorido, echa una mirada a al dios-demonio que está haciendo alarde de su poder, y luego el saiyajin mira a los caballeros dorados, tirados, pero moviéndose aunque con dificultad, tratando de recuperarse.

-¡Maldita sea, Kakaroto!, ¿donde demonios te metiste? Seguro te darías cuenta de esto también... -Esto lo dice Vegeta, mientras trata de fraguar un plan.

Lejos de ahí, en el Santuario, en la casa de Sagitario, se encuentra un hombre tirado, vistiendo ropas naranjas con girones y unas botas visiblemente pesadas, su cabello es desarreglado y él tiene algunas heridas, aunque no son de gravedad.

Se trata de Goku, quien al parecer se encuentra inconsciente y aun en ese estado, sueña. En dicho sueño, se ve en un paisaje totalmente oscuro pero con varios destellos dorados. Goku se encuentra caminando ahí, hasta que ve a una persona que se acerca lentamente a él, vistiendo la armadura dorada de Sagitario. Goku ya había visto antes a este caballero, quien le sigue provocando una extraña familiaridad. Esta vez, Goku trata de hablar con él.

-Tú… Anteriormente me ayudaste a disparar la flecha contra Behemoth… Tú debes ser el caballero dorado de Sagitario. Dime, ¿cómo es que puedo verte? -Pregunta el saiyajin.

-Tu presencia en este mundo no es una casualidad, guerrero. Todo se da de acuerdo a los designios divinos. Has mostrado tenacidad y ser digno para ocupar un lugar como caballero en esta pelea, la cual no ha terminado. Mi armadura te ha traído hasta aquí, porque necesitamos tu ayuda una vez más… -Contesta el caballero.

-Entiendo. Dime qué hacer y lo haré.

-Debes rescatar a uno de nosotros, quien no puede volver a este mundo por sí solo. Debes ir a donde se encuentra Shaka de Virgo.

-¿Shaka? ¿En dónde está? -Pregunta Goku, con mucha curiosidad.

-Encerrado en una dimensión no muy lejana de aquí. Tus habilidades nos servirán para traerlo de vuelta, desde aquí puedes llegar ahí, puesto que el Santuario es un punto de energía muy fuerte.

-De acuerdo, puedo hacerlo, sé cómo puedo llegar, pero para eso debo sentir el ki de la persona que se encuentre a donde quiero ir, y no puedo sentir el de Shaka...

-No te preocupes, solo cierra los ojos y concéntrate. La armadura dorada de Sagitario te guiará a donde está él.

-Entendido…

Goku cierra entonces los ojos y se concentra, la armadura de Sagitario brilla intensamente (aunque el caballero la tenía puesta) y empiezan a escucharse sonidos como de estrellas cayendo y resonancias metálicas; en eso, Goku puede sentir por un segundo el ki de Shaka de Virgo y logra ver su silueta. En ese instante, el saiyajin abre los ojos.

-¡Lo tengo! Ya sé dónde está. ¡Gracias…! -Goku no termina la frase, pues no sabe el nombre de la persona con quien estaba hablando.

-Soy Aioros de Sagitario. Te agradezco tu ayuda, Goku. Hasta siempre.

En ese instante, Aioros desaparece, todo el paisaje negro con destellos dorados también, para que luego Goku despierte casi bruscamente. No se levanta completamente, solo se sienta y frente a él, puede ver la armadura dorada de Sagitario, en su majestuosa posición. El saiyajin queda en silencio por unos pequeños instantes, luego se levanta y sonríe, ahora recuerda que Aioria ya le había contado sobre la persona con la que en sueños acababa de hablar.

-¡Gracias, Aioros!

Acto seguido, Goku se lleva los dedos a la frente y desaparece instantáneamente, usando la teletransportación.

FIN DEL EPISODIO 41