Episodio 42: UNA PELEA MUY DIFÍCIL. LA TÉCNICA PROHIBIDA SE EJECUTA
Anshoyda seguía aumentando peligrosamente su poder, con el fin de terminar con los caballeros dorados de un solo golpe. Vegeta ya se había dado cuenta de esto, así que se levanta con cierta dificultad, puesto que se sentía adolorido y ciertamente cansado, pero se dirige rápidamente hacia donde estaban Mu, Aioria y Aldebarán, quienes después de haber recibido el ataque del dios-demonio, se estaban poniendo de pie haciendo un gran esfuerzo, aun heridos y algo aturdidos, pero protegidos efectivamente por sus armaduras doradas, por lo que el daño no fue letal, aunque considerable.
El saiyajin llega hasta ellos.
-Oigan, tontos enlatados, déjenme a mí pelear contra este demonio, ¿lo entienden? ¡Ya no intervengan! Yo lo venceré... -Es lo que les dice el saiyajin, volteando hacia donde estaban ellos.
Aldebarán encara al príncipe.
-¿Qué dices, enano? Tenemos que pelear todos contra él, ¿acaso no eres consciente de su poder? Tú no pudiste hacerle frente, si vuelves a pelear tú solo, seguro te matará… -Refuta el caballero de Tauro.
-¡No me importa lo que digas, mastodonte! Este demonio ni siquiera es de este mundo, viene del mío y como tal, reclamo el derecho de vencerlo yo. ¡Apártate si no quieres morir! -Revira el saiyajin, con su clásico tono enfadado.
-¡Eres un maldito necio…! -Responde Aldebarán, pero en ese momento Mu se le acerca y detiene a su amigo con el brazo, interrumpiéndolo.
-Aldebarán, él tiene razón. Aunque sabemos que no va a poder derrotar a ese demonio, él tiene el derecho de pelear uno a uno. Recuerda la personalidad de los saiyajins, por lo general, ellos no gustan de trabajar en equipo. Respetemos su voluntad. -Es lo que dice el caballero dorado de Aries.
-Lástima que en esa ocasión no me enfrenté a ti porque tu amigo insistió en pelear solo contra mí, pero me hubiera gustado cerrar esa boca tan grande que tienes… Veo que la lección que Shaka te dio no fue suficiente, ¿cierto? -Aioria es autor de estas palabras, dirigiéndose a Vegeta.
-En el estado en el que te encuentras, no me harías ni un rasguño ni con tu ataque de rayitos ridículos. Pero no me importa mucho lo que digas, insecto, de todos modos yo venceré a ese sujeto. Se los advierto, ¡no se metan para nada! -Responde el príncipe de los saiyajins, quien se eleva por los aires después de sus palabras con tono despectivo, decidido a pelear contra Anshoyda él solo.
-Qué tipo más difícil, creo que ni Death Mask era tan pesado… -Comenta Aioria.
-Lo sé amigo, creo que por eso el espíritu de Death Mask lo eligió para portar su armadura previamente… Pero no podemos hacer nada para detenerlo. -Contesta Mu.
-Entonces ¿dejaremos que Anshoyda lo mate? -Pregunta Aldebaran.
-Si así es su voluntad… -Responde Mu, pero en ese momento les echa una mirada llena de complicidad a sus amigos. Aldebarán y Aioria se quedan por un momento con la interrogante, pero luego parecen comprender lo que sucedía y asienten levemente con la cabeza.
Por otro lado, Vegeta había volado poniéndose a la misma altura de Anshoyda, encarándolo.
-¡Jajajaja! ¿De nuevo tú, Vegeta? Admiro tu terquedad para insistir en pelear uno a uno contra mí, solamente que hay un detalle: voy a eliminar a los caballeros dorados y no tengo tiempo de jugar contigo, así que si no te quitas, voy a tener que matarte ahora mismo. -Sentencia Anshoyda a su contrincante.
-Yo soy el príncipe de los saiyajin, un guerrero de estirpe que siempre supera sus límites… ¡No voy a perder contra ti, maldito!
¡Aaaaaaah!
Vegeta se transforma de nuevo en super saiyajin 2, alcanzando un poder tremendo, llegando hasta los límites de la transformación, siendo ciertamente ya más poderosa que cuando enfrentó a Buu.
-Ah… Si tanto insistes en morir, ¡entonces que así sea! -Comenta Anshoyda.
El dios-demonio lanza un poder tipo cuchilla cortante, similar a aquel con el que ya había atacado a Vegeta previamente, pero en esta ocasión el saiyajin no se confía y lanza un Big Bang para contrarrestar ese poder. Ambos ataques chocan, pero en ese momento el saiyajin hace explotar su Big Bang para neutralizar la técnica de Anshoyda, teniendo éxito. Acto seguido, Vegeta baja a la superficie y desde ahí comienza a lanzar varias esferas de energía pero no son dirigidas directamente a Anshoyda, sino que todas van hacia arriba de él. El dios-demonio se extraña un poco al ver que Vegeta no lo atacó directamente, pero luego voltea hacia arriba y mira todas las esferas quedando en una posición estática. Después de eso, el saiyajin hace el ademán de cerrar algo con los brazos y todas las esferas de energía se unen en una sola, luego Vegeta extiende las manos y hace como que baja algo con fuerza, en ese momento la super esfera de poder creada va directamente a Anshoyda, quien rápidamente crea su escudo de ki obscuro para detenerla, pero ese pequeño momento de distracción es aprovechado por el príncipe para elevarse rápidamente y conectarle un golpe al dios-demonio en el pómulo derecho, haciéndolo mover la cabeza un poco. Vegeta sonríe, Anshoyda expande su escudo y destruye la esfera de poder que estaba deteniendo, para mirar a Vegeta con cierto enojo, aunque después también se dibuja una sonrisa en su rostro.
-Jeje… Sí, los saiyajins siempre superando sus límites y mostrando que son muy creativos para las peleas… Felicidades, Vegeta, has logrado golpearme y déjame decirte que tu golpe me dolió un poco, pero vas a pagar muy caro por eso…
Anshoyda aumenta aún más su poder, ahora se mueve a una velocidad ligeramente superior a la luz, para capturar a Vegeta del cuello, quién ni vio en qué momento se movió el dios-demonio; éste lo aprieta del cuello y luego, sin soltarlo, baja a gran velocidad y estrella a Vegeta en el suelo, causando que destruya parte de la tierra de ese lugar y que el agua del mar llegue hasta ahí. El dios-demonio suelta por fin al saiyajin, para que éste se hunda en el agua.
-¡Jajaja! Qué poco duró esto. ¿Estás muerto ya, Vegeta? Ojalá así sea, porque tengo que destruir a los dorados… -Comenta Anshoyda, mientras voltea a donde están los tres caballeros, quienes no hacen todavía ningún movimiento. El dios-demonio se dispone a irse contra ellos, pero del mar sale un rayo de luz dorada, para que después salga Vegeta, agitado y respirando con cierta dificultad, tratando de recuperar el aliento.
-Vaya, eres mucho muy persistente, pero tu actitud comienza a ser fastidiante. Creo que es hora de que te elimine de una buena vez… -Esto lo dice Anshoyda pero ya sin reír tanto, más bien comenzaba a sentirse algo exasperado.
-No vas a vencerme, malnacido… ¡Acabaré contigo!
Big Bang Attack!
Vegeta lanza su poder, pero Anshoyda ni se inmuta, lo desvía hacia el cielo y ahí lo hace explotar, pero en ese instante el saiyajin se mueve a gran velocidad y tira un derechazo, sin embargo, Anshoyda reacciona de inmediato y lo bloquea con el antebrazo, Vegeta insiste y tira una patada pero el demonio la esquiva, atrapa a Vegeta de la pierna y lo hace girar, para soltarlo bruscamente, lanzándolo hacia arriba. Vegeta llega muy alto pero luego comienza a caer, mareado y aturdido, estando todavía en el aire, Anshoyda hace aparecer dos manos calavéricas gigantes similares a aquella que había aprisionado a Mu anteriormente, dichas manos capturan Vegeta y lo empiezan a apretar.
-¿No es acaso el karma implacable? ¿Recuerdas cuando te convertiste en mono Ozharu y le rompiste a Goku todos los huesos de esta forma? ¿Qué te parece si ahora hago lo mismo contigo? ¡Jajajaja! -Anshoyda, burlándose, hace que las manos comiencen a apretar fuertemente al saiyajin, quien grita de dolor.
-Eres resistente, pero no falta mucho para que tus huesos empiecen a quebrarse, así que dejaré que estas manos hagan su trabajo, mientras yo acabo con los dorados. Ahora, si me disculpas… -Anshoyda dice esto y voltea hacia donde estaban previamente Mu, Aioria y Aldebarán, pero puede ver que ya no están ahí. Anshoyda rápidamente los busca con la mirada pero no los logra hallar, por lo que siente por primera vez una ligera preocupación.
-¿Dónde están esos malditos? -Cuestiona Anshoyda.
-No… ¡No voy a perder…! ¡Aaaaaaaaah! -Vegeta aprovecha el momento de duda del dios-demonio por el cual deja de transmitir energía a las manos calavéricas, aumenta su poder al máximo y lo hace explotar violentamente, destruyendo estas manos en el proceso.
Después de esta acción, Vegeta está muy cansado y su energía comienza a disminuir vertiginosamente. Anshoyda voltea y lo mira con algo de desprecio.
-Tú… Pudiste liberarte de mi ataque, pero eso no te servirá de nada, usaste una gran cantidad de poder para lograrlo y ahora estás muy débil, qué movimiento más estúpido; es momento de eliminarte... ¡Muere!
Anshoyda crea una especie de lanza creada con ki obscuro y se la arroja al saiyajin, quien no tiene energías para esquivarla, sin embargo logra moverse lo suficiente para que no le de en algún punto vital, entonces la lanza lo atraviesa por el costado derecho.
-Aaah…!
Vegeta siente un enorme dolor, sus ojos están casi desorbitados, luego sus pupilas se hacen pequeñas, pierde la transformación del super saiyajin y cae al agua, inconsciente.
-El príncipe de los saiyajin ha muerto hoy… ¡Jajajaja! Ahora voy por ustedes, caballeros dorados, no me importa que se escondan, ¡voy a encontrarlos y acabar con sus miserables vidas! -Exclama Anshoyda, vitoreándose por haber acabado con Vegeta, pero sin poder encontrar con la mirada a los caballeros, por lo que los empieza a rastrear por medio de su energía.
Cambiando de escenario, específicamente en la prisión donde se encontraba Anshoyda anteriormente, Shaka está en posición de meditación, con su cosmo elevado. El caballero de Virgo estaba tratando de encontrar una grieta con la que pudiera comunicarse al exterior, pero no lo lograba hasta el momento, lo que le causaba intranquilidad, pues no tenía forma de saber lo que estaba sucediendo en la tierra, ya con Anshoyda libre.
-"No puedo encontrar una abertura… Pude venir hasta aquí, pero ahora no encuentro esa entrada por la que pude acceder a este lugar… ¿O es que acaso se cerró también cuando ese demonio selló de nuevo esta prisión?" -Piensa el caballero dorado. -"Tengo que darme prisa… ¡Debo detener a ese ser!"
Pero en ese instante, Shaka siente que aparece una poderosa presencia en ese lugar y por un leve momento se conmociona, pues no entendía quien además de Anshoyda o algún otro dios podría tener la capacidad de entrar ahí, pero después de unos segundos, el caballero dorado entiende de quién se trata y respira aliviado, hasta esboza una ligera sonrisa en su rostro.
-Tú… Ya te habías tardado un poco en volver a la acción. ¿Cómo es posible que pudieras llegar hasta aquí? -Pregunta Shaka en un tono de confianza.
En ese momento aparece Goku frente a él.
-¡Hola, Shaka! -Exclama el saiyajin, con su clásico tono amigable.
De regreso a la tierra, Anshoyda ya comenzó a buscar a los caballeros dorados, por un momento no los encontró hasta que por fin pudo sentir sus presencias reunidas en un solo lugar, a varios metros de ahí.
-Ahí están… ¡Muy bien! Es hora de acabar con ustedes…
Después de estas palabras, Anshoyda se dispone a volar a gran velocidad a donde están los caballeros.
-¡Aguja Escarlata!
Tres agujas son lanzadas directamente hacia Anshoyda desde abajo, pero no significan mucho peligro para el dios-demonio, aunque sí le sorprende levemente este ataque. De forma casi inmediata, neutraliza las agujas con un solo dedo.
-¿Y tú, sigues con vida? ¡Jajaja! No cabe duda que eres muy aferrado, Milo de Escorpión… -Comenta burlonamente Anshoyda.
-Vas a pagar todo lo que has hecho, maldito, en especial el que me hayas hecho caer bajo tu control y tratar de convertirme en uno de tus esbirros… -Responde Milo, quien se encontraba de pie aunque maltrecho, le costaba trabajo mantenerse así, pero estaba haciendo un gran esfuerzo.
-No puedes ni permanecer de pié por más tiempo, ¿y quieres enfrentarme? ¡Qué idiotez! Pero entonces te eliminaré de un solo golpe, para que no me interrumpas… ¡Muere!
Anshoyda lanza una esfera de ki obscuro directo contra Milo, quien no la ve bien; el caballero dorado sólo cierra los ojos esperando el impacto, pero en ese instante, dicha esfera es desviada con una gran fuerza hacia el cielo, saliendo de la atmósfera hacia el espacio. El dios-demonio se pregunta quien logró eso, pero luego al darse cuenta, sonríe nuevamente.
-El hijo del guerrero legendario conocido como Goku… Bien hecho, Gohan, pero pensé que Keelan te había eliminado. Qué inútil resultó ser ese caballero oscuro. En fin, no importa… Yo te mataré
Gohan entra en escena, parándose a un lado de Milo, quien se dobla un poco por el cansancio y las heridas.
-He neutralizado el veneno que habías recibido por parte de Keelan, para que puedas pelear contra este sujeto, Gohan. Dije bien tu nombre, ¿cierto? -Le dice Milo al hijo de Goku.
-Sí, lo dijo bien señor caballero de Escorpión, y le agradezco, honestamente pensé que moriría, pero sin duda, es usted alguien muy preparado para lograr algo como neutralizar un veneno tan mortífero. Ahora es mi turno de pelear contra este individuo. Le pido que descanse un poco, pues puedo sentir que su energía disminuye considerablemente… -Contesta Gohan.
-Basta con que me llames Milo y no me digas señor… Adelante, espero que tengas una oportunidad contra este demonio, no conozco tu poder, pero seguro serás rival para él al menos por unos instantes.
-Gracias por la confianza, Milo… ¡Daré lo mejor de mí!
Milo se sienta en el peñasco donde estaba con Gohan, quien se eleva por los aires y rápidamente encara a Anshoyda.
-Gohan… No pudiste ni vencer a Dabura en aquella ocasión, siendo él uno de mis alumnos con más talento y poder… Y luego no sé como pero aumentaste tu fuerza, aunque por confiado, Super Buu te dio una paliza y terminó absorbiéndote… Te lo advierto, yo soy todavía mucho más poderoso que él y además estoy más preparado en las peleas… -Comenta sonriente Anshoyda.
-"Este demonio no sabe que el Supremo Kaiosama despertó mi potencial oculto…" -Piensa el saiyajin mestizo -¡Pues no me da miedo lo que digas, ésta vez no me confiaré y voy a pelear con todo lo que tengo!
¡Aaaaaaaah!
Gohan comienza a aumentar su ki a niveles extraordinarios, hasta que alcanza su nivel absoluto, pero no al cien por ciento, se diría que llega a un 85, pues aunque se había recuperado del veneno de Keelan gracias a Milo, todavía no estaba en condiciones totalmente óptimas para pelear.
-Entonces ven, saiyajin-humano, demuéstrame si puedes mantener una pelea contra un poderoso dios, como yo. -Anshoyda reta a Gohan.
-¡Ahora verás! -Responde el susodicho.
Gohan se lanza velozmente al ataque físico, tirando un jack que Anshoyda bloquea con su báculo (lo había hecho aparecer de vuelta), el demonio se mueve a gran velocidad y aparece tras el saiyajin mestizo, para capturarlo con el báculo y empezarlo a ahorcar con éste. Gohan intenta liberarse pero no puede, entonces en ese momento explota su poder violentamente, generando una gran onda expansiva. Anshoyda lo suelta, aunque la onda no le genera daño alguno, pero en ese momento Gohan se vuelve a lanzar tirando varios puñetazos que Anshoyda bloquea a una velocidad impresionante. El dios-demonio se mueve ligeramente más rápido que la velocidad de la luz y golpea a Gohan varias veces en el estómago, el hijo de Goku puede sentir estos golpes y se dobla momentáneamente, luego Anshoyda se dispone a rematarlo con una patada, pero Gohan alcanza a moverse y esquivarla, y aún adolorido, se esfuerza para realizar su siguiente ataque.
-Masenko!
El ataque parece que impacta a Anshoyda, pero al disiparse el humo generado por este, se puede ver al demonio ileso, pues con su báculo detuvo el ataque de Gohan, quien observa con gesto de dolor y frustración que su Masenko no impactó en el objetivo.
-¿Es todo, Gohan? Bah! Permíteme demostrarte como se ejecuta un ataque con ki… ¡Toma esto!
Después de estas palabras, Anshoyda hace girar su báculo y de él salen varios rayos de ki obscuro, horizontales y a gran velocidad, los cuales comienzan a golpear a Gohan sin que le de tiempo de cubrirse o esquivarlos, pues eran muy rápidos. El saiyajin mestizo recibe decenas de impactos, hasta que el dios-demonio deja de generar su ataque, entonces Gohan cae pesadamente también al agua.
-¡Jajaja! Otro más… Primero Vegeta, ahora Gohan, ¿quien se sumará a la lista de mis víctimas? -Exclama Anshoyda felizmente, aunque en eso recuerda que tenía que matar a los caballeros dorados, puesto que no quería que realizaran la exclamación de Athena.
-Rayos… ¡Lo olvidé! Tengo que destruir a esos malditos… -Anshoyda exclama, con cierta preocupación.
El dios-demonio intenta salir volando rápidamente, pero en ese instante Gohan sale del agua y se interpone en su camino.
-No te irás… ¡Tu rival soy yo, Anshoyda! -Exclama Gohan, quien a pesar de estar muy adolorido por el ataque recibido, vuelve a aumentar su ki, haciendo que Anshoyda por primera vez deje de sonreír y ponga un gesto de molestia.
De vuelta en la dimensión-prisión, Goku ya le había contado a Shaka la forma en la que había podido llegar hasta ahí, así como lo acontecido en la batalla contra Behemoth.
-Ya veo… Sin duda, el espíritu de Aioros está ayudándonos más que nunca en esta pelea. Nuestro amigo no nos ha dejado solos a pesar de que físicamente él ya no está con nosotros… Es de admirarse. -Comenta Shaka, conmovido.
-Shaka… ¿Cómo vamos a salir de este lugar? Tenemos que volver, antes de venir hacia acá, sentí un poder increíble, me dieron ganas de ir a encararlo, pero sabía que tenía la misión de venir por ti… -Esto lo dice Goku.
-Ese poder es del dios-demonio Anshoyda, por fin pudo salir de este lugar, que era su prisión. Existía un sello en la tierra que lo mantenía encerrado, pero el sello expiró al morir Adrastos y eso lo terminó liberando… -Explica Shaka.
-¿Adrastos? Sí, peleé contra él, pero no me imaginé que de él dependiera mantener a ese demonio encerrado…
-Goku, tendrás que ayudarme a encontrar una salida, tú pudiste venir porque, al parecer, Aioros encontró el rastro de ki que yo previamente había dejado y gracias a eso, te guió a través de una grieta temporal que seguía abierta aunque sólo era para entrar, no para salir… No cabe duda que esta prisión estuvo bien pensada en su momento para ese demonio. Yo pude venir porque medité previamente desde el Santuario, el cual es un punto importante de energía y misticismo, gracias a eso pude hallar esa grieta que me permitió llegar hasta aquí. La verdad quise enfrentar a Anshoyda solo, pero me fue imposible, su poder está más allá de lo que pensé… Cuando él salió de aquí, re-selló esta prisión para asegurarse de que yo me quedara atrapado.
Después de que Shaka comenta esto, Goku se lleva la mano a la barbilla, tratando de encontrar una solución. Pasan un par de minutos.
-¡Lo tengo! Creo que sé cómo podemos salir de este lugar… Bueno, yo nunca lo he intentado, sólo vi cómo lo hacían, la verdad es que mi hijo Goten me platicó cómo hacerlo, pero podría funcionar ya que yo también puedo transformarme en Super Saiyajin 3… -Comenta Goku.
Shaka solamente mira al saiyajin, quedándose momentáneamente con la interrogante.
De vuelta a la tierra, Gohan se encontraba bloqueando el paso a Anshoyda, quien ya comenzaba a sentirse molesto por la aferración que mostraban los saiyajins y decide eliminar a Gohan de una vez.
-Está bien, Gohan. Si tanto anhelas morir, vas a unirte a Vegeta en unos instantes… ¡Voy a acabar contigo ya!
Anshoyda vuelve a aumentar su ki, esta vez de golpe y llegando a niveles exorbitantes. Gohan se preocupa un poco por lo que puede sentir -"Sí, efectivamente es mucho más poderoso que Buu después de absorber a Gotenks…" -Piensa el saiyajin mestizo al sentir la energía del dios-demonio, ante lo cual no le queda más que también encender su ki, sin saber si será capaz de resistir un ataque de este demonio.
El cielo de nuevo se torna oscuro, el ambiente cae en tinieblas y la tierra comienza a temblar. Anshoyda está decidido a acabar con Gohan, para eso generará una lanza de ki, parecida a aquella con la que atacó a Vegeta previamente.
-¿Listo, Gohan? ¡Vas a morir aquí también! Y cuando tu padre se digne a salir de su escondite y venir a enfrentarme, de igual forma acabaré con él, no sin antes liquidar a los caballeros dorados. Todos ustedes se reunirán en el otro mundo, o mejor dicho, tendrán que rendirle cuentas a Hades, quien es quien gobierna el mundo de los muertos aquí… Aunque también lo voy a someter a él, ¡jajaja!
Gohan toma la ya clásica pose, pues no tiene otra opción más que intentar contrarrestar el ataque del dios-demonio.
-Kaaaame… Haaaaame…
-Eso no va a servir de nada, iluso… ¡Muere!
-Haaaaaaa!
Anshoyda ejecuta su técnica de lanza, pero Gohan lanza su Kame Hame Ha el cual logra detener por unos instantes dicha lanza, aunque poco a poco ésta empieza a avanzar lentamente, ganando terreno. Gohan tiene que elevar aún más su energía y dotar de más ki su ataque, pero la lanza sigue consumiendo su Kame Hame Ha.
-Basta ya con eso, Gohan, permite que mi lanza te atraviese… ¡Muere de una vez!
-¡Eso jamás lo verás!
-Entonces, si no te vas a rendir, déjame acabar con tu patética vida ya...
Anshoyda levanta la mano y crea otra lanza, está dispuesta a lanzarla pero en eso, siente como su cuerpo empieza a paralizarse.
-¿Qué demonios…?
Ante la interrogante del dios-demonio, Milo es quien estaba generando ese ataque, se trataba de la Restricción. El caballero de Escorpión estaba dando todo de sí y usando sus últimas energías que le quedaban para realizar esta técnica.
-¡Ja! Maldito Milo, pero tu técnica no me detendrá. ¡Observa esto!
Anshoyda explota violentamente si ki, liberándose de la Restricción. Milo cae casi fulminado, ya sin energía para seguir peleando o mantenerse siquiera arriba.
-Te haré pagar por eso, Milo. ¡Muere!
Anshoyda le arroja la segunda lanza a Milo, pero en ese momento, Gohan también aumenta su poder al límite, destruyendo la primera lanza con su Kame Hame Ha y haciendo que este ataque llegue hasta el dios-demonio, quien por esto se distrae y no apunta bien al caballero dorado de Escorpión, haciendo que la lanza no le impacte de lleno, pero sí da a un lado de donde estaba él, provocando que el caballero dorado se lleve gran daño por la energía que genera la lanza al impactar el lugar y explotar; Milo se desmaya pues ya no tiene fuerzas para mantenerse lúcido. El impacto destruye el pedazo de tierra donde estaba Milo y el agua de mar brota, cayendo Milo a ésta.
Por otro lado, Anshoyda detiene el Kame Hame Ha con una mano, pero sorprendentemente comienza a quemarle un poco esa mano con la que lo estaba deteniendo, por lo que hace desaparecer su báculo y usa la otra mano para detener el ataque de Gohan con las dos, y luego desviarlo hacia arriba. El Kame Hame Ha sale disparado hacia el cielo, atraviesa la atmósfera y explota al estrellarse en el espacio con un meteorito.
El dios-demonio mira las palmas de sus manos ligeramente quemadas y siente un ligero ardor en ellas, esto lo hace enojar. Gohan por su parte, estaba perdiendo rápidamente energía pues había usado todo su poder para disparar ese Kame Hame Ha, por lo que ahora su ki comenzaba a descender.
-Desgraciado… ¡Ya fue suficiente de toda esta estupidez! ¡Voy a matarte ahora mismo!
Anshoyda se mueve a una gran velocidad superior a la de la luz, apareciendo frente a Gohan, quien no se dio cuenta en qué momento pasó esto. El dios-demonio toma de su karategui al hijo de Goku, genera ki obscuro en su mano y se la entierra en el abdomen. Gohan solo pone los ojos en blanco y deja salir un gemido de dolor.
-¡Aaaagh…!
Gohan escupe algo de sangre cuando esto sucede. Anshoyda saca la mano todavía rodeada de ki oscuro, pero ahora con algo de sangre en ella, luego el dios-demonio suelta al hijo de Goku y agita la mano para deshacerse de la sangre.
Gohan cae al agua, tal como cayó Vegeta previamente.
-Listo, ahora van los caballeros dorados…
Pero justo en ese momento, el dios-demonio voltea y puede ver emerger a Mu, Aldebarán y Aioria, el caballero dorado de Leo a la izquierda, el de Tauro a la derecha y el de Aries al frente, hincado. Los tres caballeros dorados están en una posición peculiar, aumentando su cosmoenergía a niveles exorbitantes, llegando al Nirvana y preparándose para lanzar su co-ataque.
-¡¿Qué…?! Estos malditos… Tuvieron el tiempo suficiente para generar la Exclamación de Athena… -Así razona Anshoyda. -Un momento… Vegeta quiso enfrentarme solo, pero su fin no era intentar vencerme, solo les dio tiempo a los caballeros dorados, al igual que Gohan… ¡Maldita sea!
Anshoyda se sentía frustrado, pues había sido engañado fácilmente, cuando él creía que nadie podía estar por encima de él, ni en poder ni en inteligencia. Ahora los caballeros dorados estaban a punto de lanzar su máximo ataque, lo que le preocupaba muy dentro de sí al dios-demonio, pues sabía perfectamente que esa técnica era capaz incluso de vencer a dioses.
-Desgraciados… -Anshoyda por primera vez pone cara de preocupación, tratando de pensar cómo detener a los caballeros dorados, hasta que se le ocurre algo. Rápidamente con su poder telequinético, hace subir a Milo hasta donde estaba él, levitando. El caballero dorado sigue inconsciente, Anshoyda lo toma de la cabeza y luego lo pone enfrente, mostrándole esto a Mu, Aioria y Aldebarán, quienes al ver a su compañero en esa posición, reculan un momento, no pierden la posición de la Exclamación de Athena, pero se detienen.
-Ese infeliz… ¡Usará a Milo como escudo para que no lancemos la Exclamación! -Es Aioria quien dice esto.
-No cabe duda que es un demonio demasiado despreciable… -Aldebarán es autor de estas palabras.
-Amigos… No podemos lanzar la Exclamación, no con Milo de por medio… -Mu así razonaba.
Anshoyda se da cuenta de que los caballeros dudan, así que vuelve cierta tranquilidad a él y sonríe de nuevo.
-¡Jajaja! Tan fácil que era disuadirlos de su técnica… Son tan patéticos que no querrán matar a uno de los suyos, menos ahora que solo quedan cinco de ustedes más un anciano bueno para nada… Aunque esos dos malditos saiyajins me hayan engañado, al final yo soy mucho más audaz… -Son las palabras de Anshoyda, volviendo a sonar burlón y provocador.
-¡Demonios! ¡Esto es frustrante! -Aioria grita esas frases, visiblemente exasperado.
Milo abre los ojos lentamente, y hace un esfuerzo para hablar, aún estando en la comprometida posición en la que se encontraba.
-Mu… Aioria… Aldebarán… No… No se detengan… Lancen la… Exclamación… No importa si yo muero… Todo sea… Por vencer… A este intolerable ser… -Milo le dice esto a sus amigos.
-¿Sigues con vida, Milo? ¡Jaja! Increíble. Es muy noble el que quieras sacrificarte, pero tus pusilánimes amigos no se atreverán a matarte en el proceso de intentar derrotarme. Lo siento… -Comenta Anshoyda.
-Milo… No puedes morir, ¡no es tu hora todavía! -Grita Mu, visiblemente frustrado pues no quiere lanzar la Exclamación, ya que algo le decía que ninguno de ellos podía perecer en esa batalla, pues algo grande se avecinaba después, en lo que ellos tendrían que tomar partido.
[Aunque técnicamente Milo y los demás mueren en la saga de Hades… Bueno, digamos que no era posible que murieran a manos de alguien proveniente del universo de Dragon Ball, y menos siendo un personaje original mío :p]
-¡Jajajaja! ¿Y bien, caballeros dorados? ¿Qué están esperando? ¡Disparen esa exclamación de una buena vez! -Así retaba Anshoyda a los dorados, sonriente.
Mu, Aioria y Aldebarán, sintiendo una gran impotencia, analizan lo que deberían hacer, ninguno quiere proseguir y saben que si conservaban por más tiempo la energía de la Exclamación sin ser liberada, podría explotar en ellos. Al parecer, Anshoyda también sabía esto, por lo que su plan le estaba funcionando a la perfección.
Pero en eso, Aioria toma una decisión.
-No hay tiempo… Tenemos que lanzarla ya… ¡Y que Milo nos perdone! -Esto lo dice así el caballero dorado de Leo.
-Pero Aioria… -Contesta Aldebarán.
-No quiero lanzarla… Pero creo que debemos hacerlo… -Mu es quien decide así.
Resignado, Aldebarán ya no dice palabra alguna y retoma la rigidez de su posición, al ver que sus amigos ya habían tomado una decisión.
Los tres caballeros dorados están a punto de lanzar el ataque, cuando un rayo dorado llega y pasa rápidamente en medio de toda la escena, cayendo en el agua. Todos miran extrañados, hasta Milo intenta ver lo que estaba sucediendo. Luego, los caballeros dorados parecen darse cuenta de qué se trataba.
-Esa es… -Balbucea Aldebaran.
-¡La armadura de Capricornio! -Completa Mu.
-Pero… ¿Por qué en este momento y a quien vino a ayudar…? ¿A nosotros? -Cuestiona Aioria.
-Sí vino a ayudar, pero no exactamente a nosotros en específico… -Le responde Mu.
En ese instante, sale un hombre enfundado en la armadura dorada de Capricornio. Dicho hombre permanece con los ojos cerrados pues está inconsciente, luego los abre poco a poco pues puede sentir que su herida ha sido cauterizada, así como su energía se estabiliza y su cuerpo se siente protegido.
Es Gohan, a quien la armadura de Capricornio había salvado.
-Ah… Se siente bien tener esta armadura puesta, es algo incómoda, pero no es pesada como aparenta… Incluso esta energía que desprende ha cauterizado mi herida... Pero, ¿acaso soy digno? -Se pregunta el saiyajin mestizo, mirándose todo el cuerpo cubierto con la armadura.
Los tres caballeros dorados miran con sorpresa, mientras que Anshoyda solo pone un gesto serio.
-Shura también nos ayuda… No cabe duda, la voluntad de nuestros amigos aún en la otra vida es inquebrantable y admirable… -Comenta Mu.
Aioria y Aldebarán solo miran, sorprendidos.
Anshoyda por su parte, sin liberar a Milo, dirige su atención a Gohan.
-Otra armadura dorada que los ayuda a ustedes, malditos saiyajins… Esto no lo esperaba, pero ni creas que eso va a hacer alguna diferencia. Aun usando una armadura, estás lejos de mi nivel, y si te acercas, ¡le aplastaré el cráneo de una buena vez a este caballero dorado!
Gohan no responde, solamente ve con seriedad al demonio, levanta el brazo y lanza un gran poder dorado. Anshoyda al mirar ese poder, levanta la mano que tenía libre, la izquierda (pues con la derecha mantenía a Milo atrapado) con el fin de desviar ese ataque, pero el poder se desvía por sí solo y cae al agua. El dios-demonio cree que fue muy fácil.
-¿Qué fue eso? ¡Jaja! Qué ataque tan débil, no me hagas reír… -Comenta burlonamente Anshoyda.
Pero en ese momento, Gohan se lanza al ataque físico. Anshoyda hace aparecer su báculo, pues no está dispuesto a soltar a Milo, pero se siente capaz de contrarrestar a Gohan con sus técnicas, por lo que hace aparecer de nuevo dos manos calavéricas con las cuales intenta detener al hijo de Goku, quien las esquiva velozmente cuando éstas intentan atraparlo, para luego destruirlas a base de puñetazos. Sin embargo, Anshoyda vuelve a generar otro par de manos y de nuevo las lanza contra Gohan, quien tiene que volver a esquivarlas y destruirlas. Cuando Gohan logra esto con el segundo par, Anshoyda ya estaba preparando una lanza mucho más poderosa que la previa para volver a atacar a Gohan con ella. El hijo de Goku se distrae destruyendo las manos calavéricas, pues no era fácil neutralizarlas y destruirlas.
-Aunque tengas puesta esa cosa, mi lanza te va atravesar el corazón y esta vez no vas a sobrevivir… ¡Muere!
Pero justo en el momento que el dios-demonio se disponía a disparar su nueva lanza de ki obscuro, recibe tremendo puñetazo en el pómulo izquierdo, lo cual lo hace perder la concentración y soltar a Milo, también deja de crear la lanza. La fuerza del golpe es tal, que no le hace un daño considerable, pero sí le genera dolor y lo hace retroceder.
Milo va cayendo casi inconsciente, pero Gohan se mueve a gran velocidad, lo sujeta y lo ayuda a ponerse a salvo.
Anshoyda no creía quien lo había golpeado.
-Maldito seas… ¡Vegeta!
Ni tardo ni perezoso, Vegeta le lanza varias esferas de energía a Anshoyda, quien sigue conmocionado por esta acción y no reacciona muy bien a esto, alcanza a esquivar unas pero recibe otras que le explotan, no lo dañan de forma considerable, apenas le causan pequeños rasguños, pero sí lo hacen recular aún más.
-¡Háganlo ahora, hojalatas doradas! -Exclama Vegeta, volteando hacia los caballeros dorados, mientras él vuela hacia arriba a toda velocidad.
Mu, Aldebarán y Aioria estaban siendo testigos de todo, anonadados, pero reaccionan al grito del saiyajin y es cuando entienden que era su oportunidad.
-¡Ahora, amigos! -Grita Aioria.
Los tres elevan sus cosmos aún más para ejecutar la fase final de su técnica, gritando al unísono.
-¡EXCLAMACIÓN DE ATHENA!
Fin del Episodio 42
