Dama Escort
Capítulo 1: Vicio.
Ella lo mira sin creerse aun lo que le decía.
—¿Estás bromeando?
—Yo no bromeo. — Su ahora ex novio la mira enojado y de brazos cruzados. — Terminamos.
—¡Claro que no! ¡¿Quieres tirar a la basura nuestros dos años de noviazgo sólo porque te pedí que pensaras en casarnos?!
—No quiero casarme, tú sí… así que sí, voy a terminar contigo porque no quiero que me fastidies con eso.
Sus palabras fueron una puñalada a la mujer.
Porque sólo significa una cosa.
Nunca la amo… al menos no como ella a él.
Llevándose guiar por su corazón roto, la mujer le da una fuerte bofetada que sus uñas de manicure lo lastimaron en la mejilla.
—¿Qué te paso?
—Nada. — Gruñe.
Claramente su madre no le cree, mucho menos sabiendo que hace una semana ha vuelto a la soltería.
—Ichigo… ¿Seguro de la decisión que tomaste? Senna y tú…
—Mamá. — La interrumpe tratando de no ser tan brusco como lo es con sus empleados o amigos. — Lo hecho, hecho está. — Toma de su taza de café.
—¿Sólo porque te pidió matrimonio?
—¿Y cómo sabes eso?
—Porque me lo contó y me había emocionado de verte por fin sentar cabeza.
—Pues espera sentada… es una pérdida de tiempo.
Kurosaki Masaki suelta un suspiro cansino, preguntándose por milésima vez cómo su niño se ha convertido… en un amargado. ¿Será por culpa de Isshin? De verdad le gustaría ver a su hijo felizmente casado, que pase más tiempo en casa que encerrado en el trabajo familiar y algún día, como no, le dé nietos.
¿Acaso pide mucho?
—¿Y qué harás para el evento de caridad de esta noche?
—Ir solo, nadie se va a morir por eso.
—Nunca creí que diría esto, pero no es una buena idea. — Nota como su hijo frunce el ceño en confusión. — Primero: es un evento con el fin de ayudar a las mujeres que han sufrido maltrato… que vayas sin una novia puede causar comentarios controversiales.
—Todo causa controversia estos días… la gente es estúpida y sensible.
—Segundo… — Se muerde el labio inferior, no muy segura de cómo decirlo… pero bueno, a Ichigo le gusta las cosas al grano. — Me enteré que Senna irá.
—¿Y?
—Acompañada.
—¿Y?
—De Kuugo Ginjou.
Un gruñido es suficiente.
Maldita sea esa…
Senna sabe jugar sus cartas. ¿Cómo vengarse de su ex? Salir con su rival. A un evento en qué sabes que estará él y puedes echarle en cara su error.
No es que ahora se ponga a hacer algo ridículo con ella. Le molesta, sí, pero no para morirse. Aquello sólo prueba más su realización de que no la ama ni nunca lo hizo, sólo había sido un capricho por atraerle lo exótico o lo que no obtiene a la primera. Senna, como otras muy pocas, no se dejó atrapar a la primera, fueron tres meses de jugar al gato y al ratón y sospecha que todo ese trabajo fue lo que le hizo creer que le gustaba en el instante que tuvo por fin su recompensa… lo admite, también fue por lo bien que le movía las caderas en la cama. Tuvo que esperar dos años para darse cuenta que nunca fue real, en el momento que ella le sugirió pensar en la idea de casarse… porque si lo piensa mucho es prueba que nunca hubo algo serio, ¿No? Sus padres lo supieron a los meses de noviazgo que no podrían estar separados… aunque eran otros tiempos.
Lo importante es que no iba a permitir que Senna consiga su jaque mate.
Gano antes y volverá a hacerlo.
¿A quién llevaría? ¿A Nell? No, ya es muy bien sabido los buenos amigos que son y no quiere dar la imagen de pobrecito. ¿A una prostituta? Tampoco, se les nota a lo lejos en un evento de gala y las que son de calidad siempre tienen la agenda llena. ¿Llevar a una de sus empleadas? Ni muerto, de seguro creerán que pasan una relación a la mierda de cincuenta sombras de Grey que Senna lo obligo a ver por si les daba ideas o encendía.
Entonces recuerda en una fiesta a Aizen Sousuke andando con mujeres que parecen ser escorts, damas de compañía, que, según le comentó su amigo Keigo, provienen de una tal Madam Christine, donde hay sólo mujeres de calidad en que no sólo cuida a su mercancía hasta el punto legal, también respeta sus decisiones de si quieren contratos con o sin sexo.
Bueno, eso no busca ahora, así que le viene bien. No quiere a una odiosa que le ande insinuando delante de su madre en el evento… y posiblemente sus hermanas también.
Apenas se termine aquella reunión familiar con su madre, llamará a Keigo, a ver si le consigue el contacto.
Ella tiene mucha suerte que, a pesar de tener un color de pelo nada normal, la gente que ha recurrido de sus servicios no la reconocen en la calle comprando el pan. Una gran ventaja que sus ropas son muy diferentes de las que usa para trabajar.
Sentada en una mesita de un restaurante con su falda larga con estampados de flores y un suéter con cuello de tortuga y mangas largas, va tomando a grandes tragos su taza de café sin despegar sus ojos de su libro de romance histórico. Es raro que con la vida amorosa y laboral le siga encontrando un encanto al romance pero vale la pena no perder la esperanza. Algún día… cuando toda esta mierda pase, podrá empezar de cero y conseguir la vida amorosa que ha soñado de niña… o lo más cercano posible, con tal que sea feliz.
Se encuentra allí simplemente porque quiere hacer hora, todo lo que le espera en casa ya se encuentra listo o encubierto y sólo debe esperar a la hora de ir a su trabajo y arreglarse para uno de sus clientes exclusivos, Coyote Stark.
Le llama la atención un ruido bullicioso y se encuentra a un grupo de estudiantes universitarios adentrarse al lugar y juntar dos mesas para que entren todos y le piden a la mesera lo que desean tomar y comer. Aquello le da nostalgia a sus años universitarios que tuvo que dejar luego que todo se fuera a la mierda, puede que en esos momentos te sientes agobiado por el exceso de trabajos y exámenes en poco tiempo, pero cuando lo terminas (o dejas como ella) y lo miras en retrospectiva, lo echas de menos y piensas en que te gustaría volver allí… o al menos eso desea ella.
Algún día, se promete mientras sonríe y toma el último trago que le queda.
Se queda una hora más leyendo y comiendo para no ser glotona con su cliente. A Stark no le molesta pero no quiere ser irrespetuosa con uno de los pocos hombres amables que la escucha ni la obliga a comer lechuga. Le paga a la mesera con una buena propina por saber en primera mano lo difícil que es, y se marcha a su trabajo.
A su trabajo como Dama de Compañía… o Escort, como prefieran.
Llega a un negocio que tiene un letrero que dice "Bar Madam Christine", aunque de bar tiene sólo la mitad, la otra es totalmente del arte del escort. Tiene la apariencia de una casita inglesa bastante hogareña y siempre ha encontrado eso irónico. Abre la puerta y ya hay algunos clientes con sus citas en sus brazos o regazos mientras anda tomando alcohol en las elegantes copas de Madam Christine… quien se encuentra en la barra, fumando mientras el barman prepara los cocteles.
Su jefa es una mujer que viste de etiqueta aun si son las ocho de la mañana, será porque pasa más tiempo allí que en su casa. Una regordeta de pelo y ojos oscuros, pero de armas tomar, cosa que sabes con sólo mirarla o no tendría el éxito que tiene hoy. El cigarrillo es algo que siempre se verá en ella, lo puros más caros en sus labios mientras da instrucciones o firma contratos… también cuando da palizas.
En cuando Christine la mira, Inoue Orihime sabe que algo pasa.
—Te tengo una buena noticia y una mala.
—Di la mala.
—Tuve que cancelar tu cita con Stark porque ha enfermado… y ya sabes que no permitiré que mis chicas se enfermen, mucho menos mis VIP.
—¿La buena es que puedo irme a casa a jugar la SWITCH?
—No, la buena es que tienes un cliente nuevo.
Eso no tiene nada de bueno. No le gustan los clientes nuevos sin que le avisen con antelación por un asunto de investigación y tener alguna idea de lo que le espera y el comportamiento que debe tener para salir ilesa… o saber en qué momento debe emplear lo aprendido por su amiga Tatsuki.
—¿Y lo has aceptado cuando sabes lo que opino porque…?
—Pagó tu valor por tres. — Su joven empleada frunce el ceño, más sospechoso. — Y es Kurosaki Ichigo.
¿Escucho bien? ¿Kurosaki Ichigo?
—Eso explica el pago por tres. — Murmura algo aturdida.
La familia Kurosaki está entre las familias más millonarias del país, en las últimas décadas subieron más la escala, rivalizando con los Aizen, desde que la única heredera y sobreviviente Kurosaki Masaki se casó con Shiba Isshin. Lo último que se supo de él fue su rompimiento la semana pasada con Inaba Senna gracias a que las páginas de cotilleos la pillaron en otro país con Kuugo Ginjou.
Así que quiere apaciguar sus penas con compañía.
—¿Te ha dicho para que necesita una Escort?
—Está noche debe ir a un evento de caridad y parece que no le antoja ir solo.
—Pobrecito.
—Me ha pedido la mejor y yo, obviamente con tal valor, no iba a negárselo. Le explique lo afortunado que ha sido que una de mis VIP quedo libre por un contratiempo.
—Por supuesto… ¿Le has dicho que yo no incluyo el sexo en mis honorarios? — Está cansada de repetirle aquello a los nuevos… y a los "hombres promedio" que no entienden a la segunda… ni tercera. Por eso ha pedido su jefa que si uno se pone pesado que ya no lo incluya en su agenda de trabajo.
Hay que cortar los problemas de raíz.
—Está más que enterado… vendrá en media hora a firmar el contrato. Puedes espiarlo en las cámaras mientras te arreglas.
Con un asentimiento de cabeza da el asunto por terminado y va a la puerta que se encuentras tras la barra, al lado del estante de los cocteles.
Le espera una puerta vigilada por un par de guardias gorilas que la saludaron bien cordiales y ella les responde con unos emparedados de sus favoritos del café en dónde estuvo. Aquellos hombres le dan las gracias. Sube las escaleras.
Se encuentra un cuarto enorme sacado de una habitación de lujo de los años veinte, lleno de vestidos, zapatos de gala, sillones, cojines enormes o puf y hermosas mujeres de todas las alturas, curvas, color de piel y rasgos nacionales o internacionales que te puedas imaginar.
—Buenas noches. — Saluda a todas con su alegría de siempre y ya caminando a su rincón especial.
—Buenas noches. — Le respondieron a coro en diferentes tiempos, igual de contentas… o quizás más.
—Buenas noches, Orihime. — Dice una mujer de buenos atributos y cabellera castaño claro que puede pasar por rubio. — Escuche que te espera una manzana nueva.
—Yo lo escuche hace un minuto, Rangiku. — Dijo mientras empieza a dejar su cartera y desvestirse. — Odio no enterarme como corresponde.
—Debió pagar bien para que Christine lo aprobase.
—O desesperado.
—¿Quién no lo está?
Ya que el hombre no lo conoce más allá de lo que quiere imponer en el medio público, decide ponerse un vestido rojo sencillo ni escote revelador pero si marca el tamaño de sus senos y la pequeña cintura; finas tiras sobre los hombros en vez de mangas, dejando los omoplatos desnudos por ambos lados; unas estampas de rosas en negro como adorno y largo hasta los tobillos. Se pone unos tacones negros y de aguja que le obsequian cinco centímetros más de altura. Deja que su amiga Rangiku le ayude con el peinado y maquillaje; apenas le pintan los labios, sombras en los ojos y rubor en las mejillas, todo de tonos claros al no necesitar mucho para llamar la atención.
—Listo. — Poniendo la última horquilla en su pelo, para mantenerlo todo bien recogido en la nuca y deje la espalda al descubierto. — No hay nada como una buena primera impresión.
—Si tú lo dices. — Sarcástica. — Ya debería de estar por llegar, me han dado permiso de ver por las cámaras.
Emocionada, la mujer mayor corre a una de las tablets del recinto y busca la aplicación de las cámaras. Lo que les enseña es a Christine estrechar la mano con un hombre que sólo ven en los diarios y televisión.
Kurosaki Ichigo.
Primogénito de Kurosaki Masaki y Kurosaki, ex Shiba, Isshin.
Un hombre con muchos ceros en la cuenta bancaría.
Y una semana soltera.
Orihime sólo espera que aquello no se le suba a la cabeza porque, por muy bueno que este (no es ciega), no le va a dejar pasar ni una falta de respeto.
—Me lo comería. — Dijo Rangiku con una sonrisa traviesa.
—Que no te oiga tu favorito. — Devolviéndole la sonrisa. — Deséame suerte.
—No lo necesitas… pero si no me llamas a las una, asaltare su casa.
REGLA 1:
LA "CITA" TERMINA PUNTUALMENTE A LAS DOCE CON TREINTA MINUTOS DE LA NOCHE.
REGLA 2:
PUEDES TOCAR PERO ESTRICTAMENTE DE LO PERMITIDO POR LA DAMA.
REGLA 3:
NADA DE BESOS EN NINGUNA OTRA PARTE APARTE DE LA PALMA DE LA MANO, SIEMPRE Y CUANDO LA DAMA LO PERMITA.
REGLA 4:
RESPETAR CIEN POR CIENTO A LA DAMA, SI LA HACES SENTIR INCÓMODA, ELLA ESTÁ EN TODO SU DERECHO DE ABANDONARLO SIN REEMBOLSO.
REGLA 5:
SI TOCAS, GOLPEAS O DAÑAS DE CUALQUIER OTRA CLASE A LA DAMA, NO SÓLO YA NO TIENES LAS PUERTAS ABIERTAS, TE GANAS UNA DEMANDA CON RIESGO DE CINCO A VEINTE AÑOS EN PRISIÓN.
REGLA 6:
IMPORTANTE: ESTA REGLA ADQUIRIDA DEPENDE DE LA DAMA.
ESTRICTAMENTE IMPORTANTE, SIN EXCEPCIÓN, NADA DE RELACIONES SEXUALES DURANTE LA CITA. ES UNA ACOMPAÑANTE, NO UNA PROSTITUTA.
—Si está de acuerdo con las reglas anexas, firme el contrato, y las hojas extras en que acepta juicio y prisión si no cumple el respeto correspondiente a la Dama.
Ichigo firma sin pensarlo dos veces. No es un abusador con las mujeres por muy frío que sea con ellas y ya le avisaron que esta Dama VIP no acepta el sexo y le da lo mismo, no anda de ánimos de ello, sólo quiere devolverle la jugarreta a Senna y callarla.
Christine revisa que todo esté en orden y abre la puerta detrás de ella, viendo a los guardias.
—Díganle a Orihime que el cliente espera. — Y cierra.
A los diez minutos (a posta) se abre la puerta y aparece la Escort de Ichigo.
Sus ojos color castaño se cruzan con los de Ichigo.
—Buenas noches. — Agacha la cabeza y se inclina como las damas de la época victoriana.
E Ichigo ha encontrado un nuevo vicio.
Mierda.
