Autor Original: desintas

ID: 6451658

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La puesta en marcha

"¡Tenías ventaja, idiota!" gritó Kageyama mientras perseguía a Hinata. Subieron en estampida por las escaleras, provocando un alboroto.

Entonces Hinata cometió su error fatal.

Tropezó y cayó sin ceremonias, emitiendo un '¡Blergh!' mientras aterrizaba. Kageyama, todavía con el único pensamiento de perseguirlo, tropezó con Hinata y se cayó – por suerte para Hinata, a su lado en vez de encima.

"¡Owww!" gritó Hinata cuando el brazo del colocador golpeó su rostro.

"Bien hecho, idiota" se quejó su amigo de pelo oscuro "Por hacer que caiga por las escaleras"

"¡Es culpa tuya por no mirar!"

"Eres demasiado pequeño para ser visto"

"¡Puedo saltar!" respondió inútil y automáticamente Hinata. Kageyama miró a su compañero de equipo durante un momento.

"Sí, si pudieses, ¿por qué no saltaste a un lado o algo así?"

"Porque…"

Su discusión continuó mientras se levantaban lentamente y comenzaban a subir las escaleras una vez más. Algo suave aterrizó en la cabeza de Hinata y rebotó en las escaleras.

"¿Qué–" Hinata salió tras eso. Kageyama frunció el ceño ligeramente, sin comprender el alboroto "¡Guau! ¡Es tan lindo!" exclamó Hinata, mientras sostenía un pequeño peluche de un cuervo chibi y subía las escaleras para enseñárselo a su compañero de equipo "¿No crees que se parece a mí?" preguntó, con los ojos muy abiertos y sonriente "¡Mira! ¡También tiene el pelo naranja!" comenzó a dar vueltas alrededor de Kageyama, alzando el juguete y girando "¡Uwaaah! ¡Debe de ser un regalo de los cielos! ¡Debe de ser el destino!" Kageyama agarró un mechón de pelo naranja para detenerle.

"¿Hinata?" una voz se escuchó desde encima de ellos. Hinata jadeó.

"¡Es una señal!" gritó y alzó el peluche como una ofrenda.

"¿Suga-san?" vieron una figura de pelo gris inclinada sobre la barandilla y saludándoles desde lo alto.

"¡Lo siento por eso! ¿Podrías traérmelo?"

"¡Claro!" gritó Hinata, radiante y corrió escaleras arriba, con Kageyama siguiéndole con bastante cansancio.

"¿Para qué es Suga-san?" preguntó Hinata y le devolvió el pequeño peluche a su senpai. Sugawara se rio entre dientes.

"Va a ser una sorpresa para el equipo. Este será tuyo" dijo, metiéndolo en su bolsa y Hinata vislumbró muchos otros juguetes de pájaro redondos que estaban anidados en su interior.

"¡Oooh!" los ojos de Hinata brillaron.

"Mantén esto en secreto, ¿de acuerdo?" Suga se llevó un dedo a los labios y le guiñó un ojo "Los dos deberíais estar yendo a clase. ¡Nos vemos en el entrenamiento!"

"¡Adiós, Suga-san!" dijo Hinata, despidiéndose con entusiasmo.

Al contrario de lo que Sugawara les advirtió que hicieran, Hinata habló todo el día sobre el adorable cuervo suyo. Solo fue silenciado por las miradas de Kageyama y el ocasional aplastamiento de mejillas para callarlo físicamente. ¿Estaba realmente tan emocionado por un juguete? ¿Quizás estaba especialmente emocionado porque era un cuervo Hinata? Kageyama golpeó a Hinata en la cara con una toalla cuando vio los ojos de Hinata brillando y la inhalación que dejaría escapar el secreto durante los descansos de voleibol. A pesar de que Kageyama estaba extremadamente atento a la boca de Hinata, podía darse cuenta de que los constantes intentos de silenciarle iban a despertar sospechas pronto.

Y era solo el primer día.

"¡Kageyama! ¿No crees que era ado–"

¡Bam!

Hinata lo estaba volviendo loco.

Y no en el buen sentido. ¿Lo había sido alguna vez?

Incluso después de sus carreras, cuando ambos se quedaron sin aliento, Hinata todavía tendría los ojos brillantes y la sonrisa estúpida de manera permanente. Kageyama supo que, eventualmente, llegaría un momento en el que sus manos, mirada o toalla no llegaría a tiempo para evitar que Hinata lo soltase todo. Tenía que hacer algo.

"Suga-san" comenzó estoicamente Kageyama al final del entrenamiento de voleibol "Sobre el peluche de ayer" alzó la mirada para ver a Suga asintiendo con la cabeza, entendiendo "Hinata" exhaló "no se callará y estropeará la sorpresa"

"No hay necesidad de preocuparse Kageyama, porque, de todas maneras, los daré mañana" Suga sonrió ante el alivio de Kageyama. "Pero si quieres puedes dárselo a Hinata ahora. Acabo de agregar los toques finales hoy" hurgó en la bolsa y colocó una bolsa de papel en las manos de Kageyama.

"¡Gracias, Suga-san!" se inclinó y salió casis explosivamente, lanzándose tras Hinata.

"Ah-" Suga se dio cuenta de algo. Olvidó mencionar una cosa más.

Mañana es el día de San Valentín.