LA VERDAD...Y ES SÓLO EL COMIENZO

Mientras me dirigía rumbo a los calabozos del edificio papal, mi cerebro no paraba de pensar y elaborar teorías y posibles hipótesis que trataran de explicar los últimos acontecimientos; aquello era inevitable para mí. Tan abstraído en mis pensamientos me encontraba, que no me di cuenta que había pasado junto a Shion sino hasta que él varias veces tuvo que llamarme por mi nombre y palmear mi hombro para que reaccionara.

_ Oye, Degel, ¿Te encuentras bien? ¿Ha ocurrido algo? Tengo entendido que algo le ha sucedido al Patriarca y he venido a comprobar su estado de salud, dijo con seriedad el Lemuriano.

_¡Es bueno verte, Shion! ¡Tengo muchas cosas que contarte que han ocurrido, pero ahora necesito tu ayuda con urgencia! ¡Ven, acompáñame, te explicaré en el camino!_ , le respondí al tiempo que lo tomaba de una de las muñecas para instarlo a que me siguiera.

_¿Acompañarte adónde, Degel? ¡Oye, espera! _ ,dijo Shion mientras se dejaba guiar en dirección a los sótanos de aquel inmenso sitio.

Mientras caminábamos, le conté al Ariano los detalles de los últimos acontecimientos, así como las misteriosas palabras de Sage. Shion enarcó una ceja al oír el relato; fue entonces que comprendí que él tampoco estaba al tanto de aquello.

_Degel, comprendo que te sientas intrigado; yo también lo estoy, pero sabes que el Patriarca, a pesar de contar con nosotros como sus caballeros más cercanos y en los que más confía, no revelaría todo lo que ha descubierto en la lectura de las estrellas, en primer lugar porque esa información ha de ser muy valiosa y es la que hace que el Patriarca se encuentre un paso por delante de los dioses; en segundo lugar, si esa información cayera en manos equivocadas, sería terrible... Aunque por lo que me cuentas, tal vez el enemigo está enterado de esto, o por lo menos de una parte... Entiendo que estés sumamente preocupado por Natalie y que no quieras verla involucrada en esta turbulencia de acontecimientos que es la Guerra Santa en nuestras vidas; pero lo que sientes por ella n... _

_No siento nada por Natalie que no sea más que cariño, Shion. Hace tiempo que descubrí que ella no me correspondería jamás, ya que su corazón siempre le ha pertenecido a Ásmita, y lo he aceptado. Ellos se necesitan uno al otro y merecen ser felices. Seguí adelante, y yo...le he entregado mi corazón a alguien más..., lo interrumpí tajante, mientras clavaba mis ojos en los suyos.

El Lemuriano me observó con asombro, luego de lo cual sólo asintió a modo de respuesta. Su silencio había logrado inquietarme, creo que él no se esperaba que le contestara de esa manera y además, por una fracción de segundo pude notar que su cosmos se alteró ligeramente; debo asumir que las insinuaciones de Kardia acerca de los sentimientos que Shion tenía por Fluorite eran ciertas. Ciertamente eso no me hace feliz. No me gusta saber que hay alguien más dispuesto a entrar en pugna por el corazón de Fluorite. Sé que ella corresponde a mis sentimientos por completo, pero aún así los celos han comenzado a crecer irracionalmente en mi interior. No deseo saberlo cerca de ella.

Respiré profundo; este no es el momento para entrar en rivalidades de ningún tipo, debemos estar unidos y luchar con todas nuestras fuerzas contra el enemigo. Pero en cuanto esto se resuelva, Shion y yo debemos tener una seria conversación.

Continuamos caminando y adentrándonos en los rincones del edificio Patriarcal; durante un rato se hizo presente entre nosotros un silencio un tanto incómodo, que fue disipándose poco a poco mientras nos acercábamos por fin a los sótanos de aquel lugar. Descendimos por unas largas escaleras de caracol, y a medida que lo hacíamos, la oscuridad se acrecentaba, así como la sensación de que una presencia maligna se encontraba cerca. Shion fue el primero en notarlo debido a sus habilidades, y me indicó con señas hacia dónde debíamos dirigirnos.

_Degel, debemos darnos prisa... ¿Sientes eso?_ , me preguntó el caballero de Aries.

Aguzé mis sentidos y me concentré para percibir lo que mi compañero de armas me acababa de decir. Cuando por fin lo logré, abrí mis ojos y me di cuenta de que las cosas no estaban bien: un cosmos francamente maligno acababa de encenderse cerca de donde nos encontrábamos, y era el mismo que percibí el día que aquel espectro atacó a Fluorite en Rodorio. ¿Qué estaría haciendo aquí?

Junto a esa maligna energía, pude sentir también el cosmos de Natalie, impregnado de temor y tristeza. Shion también lo percibió y ambos nos miramos, tras lo cual salimos corriendo a toda velocidad siguiendo a aquel cosmos siniestro incrementándose más y más y cerniéndose sobre la joven.

Bajamos los últimos escalones a la velocidad del rayo, y llegamos en el momento justo para encontrar a ese espectro lanzando su ataque contra la sanadora. Con el pavor reflejado en nuestros rostros, Shion y yo atacamos con nuestras técnicas a ese enemigo que había logrado escabullirse en el interior del Santuario, más no logramos ocasionarle daño alguno, ya que el espectro logró esquivarlos y huir justo a tiempo. ¿Cómo pudo sobrevivir al ataque de dos caballeros dorados? Esto es muy extraño; ambos fuimos muy rápidos al lanzar nuestros ataques pero aún así aquella malvada entidad ha salido ilesa... Es como si de antemano hubiera conocido exactamente nuestros movimientos... Un enemigo con esa habilidad sería un completo dolor de cabeza para todos en el Santuario.

Me acerqué a Natalie rápidamente para comprobar que se encontraba bien; la joven se había acuclillado en un rincón de la fría y oscura celda y se había cubierto la cabeza anteponiendo sus antebrazos a modo de defensa inconscientemente. Su juvenil rostro mostraba rastros de cansancio y de temor, y las lágrimas derramadas ante la injusticia de la que había sido acusada habían dejado una marca de humedad en sus mejillas. La tomé de la manos al mismo tiempo que la ayudaba a bajar sus brazos, los cuales aún temblorosos, se negaban a abandonar la posición en la que se encontraban.

_Tranquila, Natalie, ya todo ha pasado; estás a salvo...Shion y yo estamos aquí contigo, vamos a protegerte y a sacarte de aquí... El Patriarca me ha ordenado que por tu seguridad te aleje del Santuario_ , le dije a la muchacha con suavidad, intentando transmitirle seguridad después de la horrible situación vivida.

Ella me miró interrogante, no comprendiendo lo que acababa de decirle.

_Degel, yo... No entiendo qué está pasando... No sé porqué ese guardia ha tratado de acabar con mi vida... Aunque ahora que lo pienso, no creo que fuera un simple humano... _ , respondió con angustia y confusión en su voz. _ ¡ Y de ninguna manera me marcharé de aquí! ¡No pienso abandonar al Patriarca cuando más me necesita! ¡Debes llevarme con él, Degel! Los guardias me dijeron que ha sido envenenado, y el Anciano Sanador y Pefko han ido a comprar suministros médicos, ¡soy la única que puede ayudarlo!_ , exclamó con evidente angustia.

_Está bien, te llevaremos con él... Vamos, salgamos de aquí_ , respondí derrotado e intentando hacer a un lado el temor que había comenzado a crecer en mi mente sobre cómo se encontraría Sage; no podía evitar sentirme culpable por haberlo dejado allí solo, pero él había insistido en que viniera a ayudar a Natalie pues su vida corría peligro... Y ahora estaba desobedeciendo una orden que él me había dado...Internamente elevé una plegaria silenciosa, rogando a los dioses que lo protegieran mientras la ayuda iba en camino, y de paso, que me protegieran de su ira.

A toda prisa, Shion, Natalie y yo subimos las escaleras para salir de esos oscuros calabozos; mientras ascendíamos, la joven médica pidió que hiciéramos una parada en la casa del Anciano Sanador para que pudiera tomar los materiales que necesitaba llevar para ayudar a Sage. Ni bien salimos del Templo del Patriarca, nos dirigimos lo más rápido posible hasta allí, y tras unos minutos que nos parecieron eternos, Natalie salió de aquel edificio que funcionaba a modo de hospital con un morral cargado de materiales, tras lo cual realizamos el camino de regreso al Templo papal. La preocupación nos embargaba a cada paso que nos acercaba a aquel sitio al desconocer el estado de salud de Sage. Subimos con rapidez las escaleras que nos conducían al edificio en el que se encontraba el líder del ejército de Athena, y al llegar a sus puertas, los guardias que custodiaban la puerta nos cerraron el paso automáticamente al ver a Natalie. Era natural que aquellos hombres reaccionaran de esa manera después de la falsa acusación en su contra.

_¡Soldados, les ordeno que nos dejen ingresar; hemos traído a la señorita para poder salvar la vida de Sage, es la única sanadora que hay en el Santuario en estos momentos!

_¡Pero Señor Degel, esta mujer está acusada de intentar asesinar al Patriarca, ¿cómo es posible que quieran que la dejemos pasar? ¡Seguramente va a intentar terminar el trabajo que comenzó al darle ese veneno a nuestro Patriarca!_ , exclamó uno de los guardias que permanecía con una actitud reticente ante la presencia de la muchacha.

_¡Ella viene con nosotros, así que pasará, soldado, es una orden! Así que si no va a ayudar mejor hágase a un lado! Si al Patriarca le llega a suceder algo debido a que usted le impidió el paso a la única sanadora presente en el Santuario, me encargaré personalmente de que reciba el castigo que se merece_ , exclamó Shion con decisión y firmeza reflejadas en su mirada, la cual le daba el aspecto de un hombre frío y duro, lo que fue suficiente para amedrentar al soldado que bloqueaba el paso a los aposentos de Sage.

El joven no dijo palabra alguna y sólo se limitó a asentir y a hacerse a un lado; sus compañeros al verlo, hicieron lo mismo.

Shion hizo que Natalie ingresara primero en las habitaciones, nosotros la seguimos. Con paso apresurado, nos dirigimos hacia el lecho en el que Sage, el hombre que nos acogió cuando sólo éramos unos niños y que prácticamente nos crió, luchaba por su vida. La joven médica al verlo, acudió corriendo a su lado y tomó una de sus manos, al tiempo que comprobaba su pulso y le susurraba palabras de ánimo para que no se rindiera. El Anciano líder, al oír la voz de la muchacha, abrió sus ojos y la miró, tras lo cual esbozó una débil sonrisa en su demacrado rostro; lucía tan cansado y era evidente que estaba haciendo uso de todas sus fuerzas para no dejar que el dolor que sentía en esos momentos se filtrara a través de sus facciones, seguramente para no asustar aún más a la muchacha, que se mantenía a su lado con la preocupación, la angustia y el miedo formando una máscara que cubría su juvenil rostro.

_ Natalie, mi niña, gracias a los dioses que te encuentras bien... _ , dijo con dificultad. _ Veo que los muchachos han hecho bien su trabajo, te han mantenido a salvo... Pero no debes estar aquí, tienes que salir del Santuario, Natalie, mientras el enemigo se encuentre camuflado y libre entre nosotros, tu vida corre peligro... _ , siguió diciendo el anciano, mientras me dedicaba una mirada de reproche que, a pesar de su estado, intimidaría al guerrero más fuerte.

_Usted sabe que de ninguna manera podría dejarlo sabiendo que necesita de mi ayuda... Por favor, no regañe a sus caballeros... Yo les insistí para venir hasta aquí..._ , le dijo la joven, luego de lo cual, se dispuso a examinarlo y a realizar un interrogatorio buscando indicios acerca de cuál habría sido el veneno utilizado en su contra.

Cuando finalizó, Natalie nos dijo que ya sabía cuál era, y con rapidez se dispuso a preparar un antídoto. Shion y yo la observamos en silencio llevar a cabo su tarea; era de admirar que a pesar de todo por lo que había pasado, ella tuviera el ánimo y la concentración para trabajar, aún a pesar de saber que una parte de su corazón podría romperse esta noche.

Una vez terminada la preparación del antídoto, Natalie vertió un poco del brebaje en un pequeño recipiente y se lo dió a beber al Patriarca. Todos esperábamos que surtiera el efecto deseado; mientras los minutos pasaban y parecía que había transcurrido una eternidad desde que el antiguo caballero de Cáncer había bebido aquel brebaje. Su cansado cuerpo se debatía preso de dolores abdominales, y alternaba entre consciencia e inconsciencia, hasta que de a poco, su estado fue mejorando; el color retornó a su rostro, que ahora mostraba unos profundos círculos negros bajo sus ojos, y así como había aparecido, el dolor se fue, aliviando el malestar que se apoderó de su cuerpo horas atrás. Natalie se acercó al lecho donde reposaba Sage y lo examinó nuevamente, comprobó sus signos vitales y nos informó con una sonrisa adornando sus delicadas facciones, que el peligro había pasado. El Patriarca estaba a salvo.

Gracias a los dioses y a la intervención de mi amiga, el hombre que había sobrevivido a la Guerra Santa del siglo XVI y que conducía el destino del Santuario estaba en el mundo de los vivos, listo para guiar al Ejército de la diosa Athena y continuar con su misión, aquella que lo había mantenido con vida por más de doscientos años.

Ni bien se sintió mucho mejor y haciendo acopio de sus fuerzas, que poco a poco sentía retornar a su cuerpo, Sage se incorporó levemente en su lecho y miró a la joven médica; sus ojos castaños a pesar de mostrar alegría por la recuperación de aquel anciano al que ella quería como a un padre, reflejaban una oscura sombra en el fondo. Eso no pasó desapercibido por el Patriarca, y al notar que iba a hablar con la muchacha, decidí tomar un poco de distancia para no incomodarla ante lo que Sage tuviera que decirle; aún así me encontraba lo suficientemente cerca para oír por lo bajo la conversación.

_ ¡Muchas gracias por tu ayuda, Natalie! Gracias a ti y a tus cuidados me encuentro mucho mejor, y ¡con la fuerza necesaria para ponerme al frente de esta batalla contra Hades!, exclamó el anciano líder emocionado mientras extendía una de sus manos y la colocaba sobre las manos de la joven médica, expresándole su gratitud y al mismo tiempo, intentando darle un poco de comfort a su alma, la que sabía, se encontraba profundamente atribulada en estos momentos. _ Quiero que entiendas que tuve que pedirle a los muchachos que te alejaran de aquí por tu seguridad debido a los acontecimientos que se suscitaron; jamás imaginé que el enemigo fuera tan osado como para atreverse a ingresar en este Santuario y actuar de la manera en que lo hizo... Pero ¿sabes una cosa? Ese enemigo no estaba intentando dañarme a mí, yo sólo sería un daño colateral... Lo que en realidad buscaba era dañarte a ti, mi niña... , susurró Sage a la vez que acariciaba la cabeza de la joven con ternura, dejando que sus largos dedos discurrieran por aquella castaña cabellera, que lucía un tanto desordenada luego de todo lo ocurrido durante ese día, ante la mirada interrogante de la muchacha. _ Sé que ahora no comprendes nada de lo que estoy diciendo, pero te prometo que te revelaré todo a su debido tiempo.. Mereces una explicación para todo lo que está pasando, y la tendrás... No puedo decir más ahora. Sólo recuerda que todo lo hago para protegerte, y para garantizar un bien mayor... _ , fueron las enigmáticas palabras de Sage, luego de las cuales cambió totalmente la conversación.

_Pero ahora que ya estoy bien, dime muchacha, ¿ por qué sigues aquí? Hay alguien que te necesita mucho más que yo en este momento... No pierdas tiempo con un anciano como yo, debes darte prisa y partir ahora mismo hacia Jamir, no queda mucho tiempo... Sé que quieres estar junto a él para despedirte... Lamento que tenga que ser de esta manera pequeña, detesto verte llorar... Pero sabes lo que conlleva el amar a un caballero dorado... No te retrasaré más con mis tonterías de anciano, ve con él, te está esperando..._ .

Sage besó el dorso de la mano de Natalie mientras las lágrimas humedecían las mejillas de la joven y ésta le dedicaba una sonrisa entre la tristeza que comenzaba a dominar sus facciones. El Patriarca buscó con su mirada a Shion y le hizo un gesto que tenía una orden implícita, la cual el Ariano comprendió el instante y asintió a modo de respuesta; se acercó a Natalie, la tomó de la mano y luego ambos desaparecieron en una espiral de luces y destellos multicolores que formaban el portal de teletransportación, habilidad del Lemuriano.

Sage me miró con un deje de tristeza en sus ojos cansados; pareció estudiar mi reacción durante unos segundos, luego volvió a recostarse en el lecho.

Ya la luna se encontraba en pleno apogeo cuando tuvimos noticias de lo acontecido en las lejanas y antiguas tierras de Jamir. Pefko y el Anciano Sanador se habían hecho presentes en los aposentos del Patriarca poco tiempo después de que Natalie y Shion partieron, y se hicieron cargo de los cuidados de la salud de Sage. Mientras ellos realizaban su trabajo, me quedé en un rincón de la habitación decidido a ocuparme personalmente de la seguridad del Patriarca ahora que un enemigo al parecer con la habilidad de cambiar formas de encontraba entre nosotros. También me puse a pensar en el triste destino de Natalie y Ásmita... Sólo espero que ella haya podido llegar a tiempo para despedirse de él.

Ahora que el verdadero amor llenaba mi corazón por completo, comprendía los sentimientos de la joven, y pensé en la desesperación que me invadiría si alguna vez me alejaran de Fluorite. No quiero ni imaginarlo. No sé cómo pude vivir tanto tiempo alejado de ella, pues ahora se ha convertido en una necesidad constante para mí, casi como respirar.

Cerré los ojos y apreté los párpados con fuerza para alejar aquellos pensamientos, cuando de repente, la puerta de la habitación de Sage se abrió. Shion ingresó a paso lento y se detuvo a unos pasos de la enorme cama en la que reposaba el antiguo caballero de Cáncer, luego se inclinó haciendo una reverencia y finalmente habló.

_Patriarca, hemos regresado de Jamir... Lamentablemente no hay buenas noticias... Ásmita ha quemado todo su cosmos para crear el rosario de 108 cuentas, lo que impedirá que los espectros resuciten indefinidamente, pero ha entregado su vida para lograrlo... Lo siento mucho, Patriarca... He traído conmigo su armadura, que ahora descansa en el Templo de Virgo; Natalie se encuentra allí también, se ha negado a separarse de ella y de todo aquello que le recuerda a Ásmita. Está totalmente devastada con su pérdida y no he podido persuadirla de abandonar su Templo... _ , dijo con tristeza el Lemuriano.

Ante las palabras del caballero de Aries, Sage inclinó su cabeza con pesar, al mismo tiempo que un suspiro de resignación escapaba de su boca. La expresión de tristeza que se reflejaba en su rostro denotaba la aflicción de su corazón por aquel joven que llegó a él cuando solamente era un niño asustado que había vivido demasiado sufrimiento en su corta vida y cuya infancia había sido marcada por los horrores que tuvo que vivir en su nación, devastada por el hambre y la pobreza. Él no merecía ese final. Él debía sobrevivir para luchar en esta Guerra junto a sus compañeros, debía experimentar el sentimiento más hermoso y puro,el amor, junto a la joven que había iluminado la oscuridad de sus días; él debía vivir... No era justo que ocurriera lo que Shion acababa de comunicarle. No era justo que un anciano como él continuara con vida mientras los jóvenes que había recibido cuando eran apenas unos niños y a quiénes había visto crecer y convertirse en hombres perdieran sus vidas, cuando recién estaban comenzando a vivirlas... Fue entonces que tomó una decisión que guardaría celosamente en el interior de su alma, y procuraría llevarla a cabo en el más absoluto silencio. Sólo así lograría terminar con tanta muerte, y de esta manera, por fin sentiría que su vida tendría sentido, que valdría para algo el haber sobrevivido tantos años.

La noticia de la muerte de Ásmita nos golpeó a todos; jamás imaginamos que él no lograría sobrevivir, puesto que sabíamos que como el hombre más cercano a Dios, su cosmos era prácticamente ilimitado y comparable al de una divinidad, y por lo tanto, tenía las habilidades más fuertes entre la orden dorada. Lamento tanto su pérdida... Si bien no éramos amigos y hubo un momento en el que sentí celos de él porque lo consideraba culpable por haberme arrebatado a Natalie, comprendí que Ásmita no merecía mi rencor; él era una buena persona y merecía alcanzar la felicidad luego de haber vivido tantos sinsabores durante su infancia, y además, en el corazón no se manda. Natalie lo había elegido como el dueño de su corazón y ese amor era correspondido; me costó comprenderlo en ese momento, pero ahora sé que lo que sentí por ella no era amor, sino un profundo cariño y admiración. Fluorite es la mujer que amo y con quien deseo compartir cada uno de los días que los dioses me concedan en esta tierra hasta que mi vida se extinga.

Sage se incorporó con lentitud en su lecho y tomó aire para comenzar a hablar.

_Jóvenes, lo sucedido en Jamir es un hecho lamentable, pero puedo asegurarles que Ásmita sabía lo que podría suceder cuando le fue encomendada esta misión y es un riesgo que decidió tomar en pos de inclinar la balanza a nuestro favor. Su sacrificio no será en vano, gracias a él podremos luchar de igual a igual en esta Guerra y los espectros no podrán resucitar indefinidamente; de esta manera ¡tendremos la oportunidad de ganarle al ejército de Hades! Lo único que turba mi corazón es Natalie, la pobre muchacha debe estar destrozada... Cuando esté más repuesto y ella de mejor ánimo, debo hablarle, pero ahora no es el momento; yo les avisaré para que la traigan junto a mí..._ , expresó con amargura el anciano; al mismo tiempo también me pareció detectar en sus palabras un aire enigmático que no pasó desapercibido para mí.

Sin dudas Sage está ocultando algo, pero ¿qué? Y ¿por qué razón?

Luego de una pausa un tanto incómoda, Shion continuó con su relato:

_ Además, Patriarca, he organizado un grupo de caballeros de plata y de bronce para dar con el paradero del Comandante de los guardias del Santuario, y debo informarle que han encontrado el cuerpo de este hombre en una de las callejuelas de este recinto, y en un estado deplorable debido a la avanzada descomposición que presentaba... Lo cual quiere decir que él no pudo ser quien atacó a Natalie en el calabozo, y que el que lo haya hecho tomó la apariencia del occiso... Debemos estar prevenidos, Patriarca; el enemigo está entre nosotros y podría ser cualquiera... _ .

Sabía que estaba en lo cierto. Tenemos un cambiapieles entre los muros del Santuario. Por todos los dioses, jamás había ocurrido algo semejante en todos estos años, pero no debería de asombrarme que este tipo de cosas sucedan en la Guerra Santa. Tenemos que tener mucha cautela y mantener los ojos bien abiertos; las paredes podrían tener oídos, y si información crucial cae en manos del enemigo, eso podría significar la perdición para todos nosotros y también para el resto de la humanidad.

Ante las palabras pronunciadas por el Lemuriano, el antiguo caballero de Cáncer modificó su expresión, que pasó de estoica al comenzar el último relato, hasta una en la cual la preocupación hacía que se profundizaran aún más los profundos surcos que sus más de doscientos años habían dibujado en su rostro. Se notaba que estaba tenso, puesto que sus hombros habían descendido ligeramente y los músculos se contrajeron involuntariamente, dándole un aspecto de estar llevando una gran carga sobre sus hombros.

Se levantó de su lecho con algo de dificultad, ya que todavía se encontraba débil, y se dirigió al enorme ventanal por el cual se colaba la platinada luz de la luna, mirando a lo lejos al firmamento estrellado con añoranza.

_ Caballeros, creo que es tiempo de darles alguna explicación acerca de los acontecimientos que han tenido lugar... Les pido que me comprendan y tengan paciencia, puesto que me ví obligado a guardar silencio por la presencia del enemigo entre nosotros. Nunca olviden que todo ha sido por un bien mayor... Supongo que debo comenzar desde el principio... ¿Recuerdan cuando Natalie llegó a este Santuario? En ese momento les dije que la muchacha había llegado a este lugar proveniente de uno de los pequeños pueblos de los alrededores para pedir empleo, puesto que estaba sola en el mundo y necesitaba algo para sustentarse, y ya que la joven tenía habilidades como sanadora y, con la Guerra Santa comenzando, necesitaba de los servicios de otra persona; el Anciano Sanador de nuestro Santuario ha envejecido y comienza a verse afectado en su salud por el paso del tiempo, por lo que me pareció una buena idea darle una oportunidad a la joven. Lo primero que debo decirles es que... Natalie no pertenece a nuestro tiempo... Ella... Ella proviene del futuro... Un tiempo muy diferente a éste, en el cual los hombres tienen otro tipo de gobiernos, con otros conflictos y costumbres totalmente diferentes a las nuestras. Hay algo que llaman tecnología, que ha revolucionado la vida cotidiana y otros ámbitos como la medicina, la cual ha avanzado muchísimo... _ , dijo Sage con seriedad, mientras Shion y yo teníamos el asombro y la sorpresa marcados en nuestros rostros.

_ ¿Qué??_ , exclamé totalmente anonadado ante lo que acababa de oír. _¿Nos está diciendo entonces que Natalie ha viajado en el tiempo? Pero ¿cómo es eso posible? Hasta ahora no hay registros de ello, por lo menos no de lo que yo haya tenido conocimiento_ .

El Patriarca se giró hacia donde Shion y yo nos encontrábamos, para luego dar unos pasos hacia una de las sillas que se encuentran junto a la mesa en la que suele cenar en su habitación, para finalmente tomar asiento en ella y proseguir con su explicación.

_ Sí, mi querido Degel, lo que estoy diciendo es la verdad, no son desvaríos de un anciano. Los viajes en el tiempo son posibles, y la joven que ahora se encuentra con el corazón roto en el Templo de Virgo es la prueba de ello. Tal vez tú no has leído nada al respecto, pero hay ciertos documentos a los que tengo acceso que registran tales acontecimientos, así como la existencia de objetos que permiten que se lleven a cabo. Natalie apareció una mañana en uno de los caminos en las afueras de Rodorio; fue allí que se encontró con Ásmita, que se hallaba meditando luego de hacer una ronda por dicho pueblo. Sé que les parecerá extraño, puesto que él rara vez sale de su Templo, pero precisamente ese día, se dirigió hasta allí, y fue donde la encontró. Al saber que la joven se encontraba sola y desamparada en un tiempo que no era el suyo, decidió traerla aquí para que pudiéramos ayudarla a saber por qué había llegado hasta esta época, y si había un propósito en ello, por lo tanto, tuvieron que contarme esto desde el principio_ .

_Así que Ásmita estaba al tanto de todo... _ , susurré con voz queda, sintiendo cómo algo dentro de mí se rompía cual si fuera el cristal más frágil.

Ahora entendía tantas cosas... Otra cosa que ella había compartido con él. Ni siquiera había tenido la gentileza de contarme su secreto, a pesar de que yo era su mejor amigo. La confianza que tenía en ella se esfumó como por arte de magia, y por un momento, me sentí traicionado.

Sage me miró fijamente con sus ojos cansados, como si pudiera leer a través de mí.

_ Sé lo que estás pensando, Degel; sé que quizás sientas que ella te traicionó al no decirte su secreto, pero eso no es así. Ella actuó bajo mis órdenes; yo le pedí que guardara silencio ya que no sabíamos qué consecuencias podría traer en este tiempo el hecho de conocer esa verdad... cuántas menos personas lo supieran, mejor. Por eso, no vuelques en ella tu enojo y tu decepción; necesita más que nunca de tu amistad en estos momentos, alguien que le recuerde lo valiosa que es y lo que Ásmita vio en ella para amarla como lo hizo, o no podrá salir adelante y enfrentar el futuro que se avecina..._ , dijo Sage respondiendo a esa pregunta que ni siquiera mi mente alcanzó a formular.

El Patriarca tenía razón, no tenía derecho a sentirme así con ella cuando sólo me había brindado su amistad sincera, a pesar de haber omitido ese detalle. No podía castigarla de esa manera ahora que había perdido al hombre que amaba y que le había devuelto las ganas de vivir. Yo la ayudaría y estaría a su lado; no permitiría que se hunda en la melancolía.

No puedo evitar pensar en las últimas palabras de Sage. "El futuro que se avecina".

¿A qué se refería con eso?

Sin dudas, lo que el antiguo caballero de Cáncer acababa de revelar era sólo la punta del iceberg de un secreto aún más grande y más importante; algo que quizás pueda tener que ver con lo que ocurrirá en la Guerra Santa.

CONTINUARÁ...