Los personajes de Candy Candy no me pertenecen.

Historia sin fines de lucro.

Historia creada en conjunto por Esmeralda Graham y Primrose para la guerra florida 2020 y el grupo de Las divinas místicas de Terry

El último aliento

Capítulo 14

El culpable soy yo

Después de leer la misiva de Archibald el color en las mejillas de Candy desapareció, pálida y temblorosa extendió la mano para que su esposo la leyera.

En primera instancia Terry no entendió, miró a su esposa quien parecía tener la mirada perdida, incrédulo leyó de nuevo; no, no se equivocó, Archie manifestaba su alegría por ser padre y además les informaba de una fiesta para celebrar la llegada del bebé.

- ¡¿Es que acaso tu maldita amiga se volvió loca ?! - Exclamó olvidando el dolor de su cuerpo e incorporándose para acercarse a Candy que, después de haberle dado la carta se había quedado parada junto a una ventana - ¿Mira hasta donde ha llevado su maldito descaro? - Dijo agitando la hoja - ¡No puedo creer tal desfachatez! Engañar a la gente al grado que toda tu familia se ha tragado el circo que magistralmente orquestó, sin importarle a quienes lastimaba en el proceso.

- ¡Cállate Terrence! - Gritó Candy reaccionando al final - ¿Cómo puedes juzgar si tú también tienes culpa es toda esta pantomima que ha fraguado la sinvergüenza de Annie?

- Es fácil para ti Candice - Habló el castaño en un susurro, dando un paso hacia atrás - El escupirme al rostro mi falta de sensatez ante lo que tu enferma y maquiavélica amiga fraguó con tal de conseguir lo que quería - Expuso - ¿Quería un hijo no? Sin importarle nada ni nadie, ni las consecuencias de su descaro ¿En que estaba pensando? ¿Acaso cree que Archibald es estúpido? ¿Qué se cree que hará él cuando el bebé nazca? Y… - Hizo una pausa, razonando - ¿Si cuando comience a buscar parecidos no lo encuentra? ¿Con qué cara? Dime tú ¿Podré voltear a verlo sin sentirme un miserable? ¿Por haberlo engañado sin siquiera estar yo consciente de tal bajeza? Y tú Candice ¿Acaso en algún momento te has preguntado o te ha tomado la molestia de preguntarme cómo me siento yo ante todo este maldito circo? - Inquirió con dolor - ¿Acaso has considerado mis sentimientos? ¿Lo que pienso al respecto de esta cruda realidad que a donde voltee me da bofetadas? ¿Te has preguntado eso? ¿Lo has hecho? ¡No tienes ni la más mínima idea de todo lo que traigo aquí! - Se Dijera el pecho - ¡El tumulto de sentimientos que me aturde! ¡Me duele hasta respirar el saber que seré padre nuevamente de una mujer que NO es mi esposa! - Recalcó - ¡Y que a esa mujer a la cual no le importó el lazo que la unía contigo, mucho menos lo que yo sentiría al enterarme de su bajeza está haciendo todo esto! ¡Solo de pensar lo que ese bebé sufrirá a causa de su estupidez me está matando! Si no hubiera querido hacer ningún daño lo mejor era que se quedara callada, no hubiera mandado esa carta confirmando mi paternidad y…

- ¿Entonces preferías no haber sabido nada? - Interrumpió la rubia a pesar de que un nudo se le estaba formando en la garganta ante las declaraciones de su esposo.

- ¡Maldita sea, no lo sé! - Grito Terry exasperado, jalándose de los cabellos - ¿Es que acaso tú o esa infeliz mujer creen que me quedaré de brazos cruzados viendo hasta dónde pretende llegar y arruinarle la vida a ese ser indefenso? - Manifestó amenazante - ¿Sabes que Candice? - Se acercó hasta estar cara a cara con su mujer - ¡Estoy cansado y harto de toda esta situación! Siempre, todo el tiempo yo resultó ser el título del destino y de mujeres caprichosas y estidas y eso ¡Se acabó! Si quieres o no perdonarme créeme que ya no me importa, ahora lo que realmente me preocupa es cómo haré para poner a salvo a ese ser indefenso que no tiene la culpa de las locuras que está dispuesta a seguir fraguando tu "amiga", de tratar de limpiar lo que queda de mi buen nombre y persona, darle un buen ejemplo a Evan ya ese bebé, agradezcamos a la egoísta de Annie nuestra separación - El castaño dejó salir una risa sarcástica y continuar - Y a ti también, gracias por no pensar en mí, por la poca importancia que le das a mi alma rota con toda esta vileza de la cual fui una víctima más de la miserable de Annie, porque si no te habías dado cuenta Candice soy solo una víctima de esa horrible mujer o ¿Es que acaso crees que soy un cobarde para hacerte daño? ¡Si eres la mujer a la cual Amo! Pero eso lo olvidaste, ¡Como siempre estás pensando en otros nunca en mi! ¡Si, aplaudamos al cretino de Terrence que nuevamente cayó en la trampa de una maldita y enferma mujer! ¡Ya no te haré sufrir más con mi presencia, ahora mismo iré a recoger mis cosas y me mudaré, yo tampoco quiero seguir padeciendo tu desprecio y falta de confianza!

Sin poder aguantar más tiempo el dolor que le perforaba el pecho, Terry se dio la media vuelta, sin mirar atrás un solo momento, abandonando a Candy quien, sin que él la hubiera tocado, le había dado una bofetada con sus palabras.

Candy se dejó caer al piso, abrazando sus piernas dejó que las lágrimas amargas corrieran por sus mejillas, tratando de ahogar los fuertes sollozos de dolor que salían de su garganta al comprender el gran error que había cometido. Terry tenía razón, en ningún momento ella le dio el beneficio de la duda, sólo creyó en las palabras que Annie le escribió en esa infame carta, su corazón se estrujó aún más con las frases que Terry le acababa de decir, saberlo con el alma tan rota que se iría de su hogar la aniquilaron. Se lo merecía, era su culpa, lo juzgó y juzgó a Annie sin darse cuenta que ella también actuó egoístamente y como una maldita con el hombre que amaba y que acababa de perder ...

Casa Cornwell-Brighton

Mientras que Candy y Terry todavía no lograban establecer comunicación para enfrentar su problema conyugal, Annie no podía estar más feliz, ajena a lo que había provocado, se estamos viviendo entre nubes, después que le dio la feliz noticia acerca de su embarazo a Archie, este se había volcado en cuidarla y procurarla, sus padres, la tía Elroy, todos estaban felices y emocionados con la noticia.

- La tía Elroy quiere saber cuándo debe llegar el bebé - Comentó Archie tres días después, una tarde que llegó temprano de la oficina pues había quedado con el carpintero para revisar algunos catálogos de cunas y muebles - Le he dicho que en septiembre ¿Es correcto querida?

- Sí, claro - Respondió la mujer de ojos azules, sin quitar la vista de unas muestras de tela para las cortinas del cuarto de su futuro hijo.

Por un momento se detuvo a sacar cuentas, no quería equivocarse, cuando pasó " aquello" era mediados de diciembre, no se dio cuenta del embarazo hasta principios de año por lo que, si no estaba mal su bebé nacería en agosto; se acarició el vientre que apenas y mostraba una ligera curvatura, seis meses, tan solo seis meses y podría abrazar a ese ser que le había devuelto la felicidad.

- Está organizando una fiesta para darle la bienvenida, mañana le confirmaré para que pueda mandar las invitaciones - Dijo Archie al tiempo que rodeaba a su esposa con sus brazos, posando su mano sobre la de ella que reposaba sobre su estómago.

- ¿Disculpa? - Inquirió la pelinegra volteando para quedar de frente a su marido, sin comprender del todo lo que él acababa de decir - ¿Cuál fiesta?

- ¿No te lo ha dicho? - Annie negó con la cabeza? - Quiere reunir a todos para celebrar la llegada de un nuevo Andley y quiere que se lleve a cabo un mes antes de su nacimiento, luego organizará la presentación, pero hasta que él tenga dos meses.

- ¡Pero yo no quiero ninguna fiesta! - Proclamó Annie con molestia - ¿Por qué organiza cosas sin decirme? Sé que es la matriarca de la familia, pero…

- Según ella siempre lo ha hecho así, dice que el último fui yo y ahora está más que excitada que mi hijo sea el primero de esta nueva generación, ya ves que con Evan no pudo hacer nada porque Candy se fue a vivir a Nueva York y se opuso rotundamente a cualquier tipo de festejos.

- ¿Y porque yo habría de aceptar? - Inquirió con molestia ante la mención de la rubia - Candy es la segunda en la línea de sucesión después de Albert - Espetó Annie.

- Porque Candy es mujer y el sucesor debe ser hombre en ausencia de Anthony y Stear soy yo - Aclaró Archie mientras una sombra de tristeza cruzaba por sus pupilas color ámbar - Ya es muy mayor, aunque se ve saludable no sabemos cuánto tiempo más le quedé , ha sufrido mucho, si te das cuenta es la que más ha perdido, desde su hermano, hasta sus sobrinos nietos, a todos los vio partir y ella sigue en este mundo, nada nos cuesta complacerla además… - El hombre jaló hacia sí a su esposa - Debo reconocer que quiero gritar a los cuatro vientos que seré padre, mira que nos ha llevado - Bromeó Archibald mientras enterraba su rostro en el cuello de Annie, dejando pequeños y húmedos besos a lo largo y ancho de él.

- Está bien - Cedió ella - Dile que puede hacerlo.

- ¡Perfecto! Mañana mismo se enviarán las invitaciones ¡Cómo me gustaría ver la cara de Candy cuando se entere! - Exclamó con una gran sonrisa.

- ¿Candy? ¿Por… porque habrían de invitarla? - Titubeó Annie alejándose un poco de su esposo, la pregunta le salió por inercia, ¡Era obvio que los invitaran!

- ¿Cómo por qué? - Preguntó su esposo extrañado.

- ¡Perdón! Yo… estoy tan feliz que me olvidé - Se justificó, inmediatamente un pensamiento cruzó por su mente - Le avisaré a Patty, para que venga también.

- Ella no es de la familia - increpó el hombre dándole la espalda a su esposa.

- Pero es mi amiga y se pondrá igual de feliz - Dijo maliciosa.

Archie guardó silencio, no podía rebatir eso.

Annie se dio cuenta de la incomodidad de su marido, cierto que estaban bien, que casi, casi como al principio de su matrimonio, sin embargo, en las noches que la culpa no le permitía dormir tranquila y despertaba buscando el abrazo de Archie lo había escuchado, entre sueños pronunciar el nombre de Patty.

Tallahassee Florida

Por más que Patty se negara, Neil simplemente no cejaba en buscarla.

El joven pelirrojo había llegado unos días antes de San Valentín, acudió al despacho para la asesoría que necesitaba en cuanto a contratos con arquitectos y dueños de terrenos donde estaban para construir un hotel de la cadena Leagan. Patty fue la encargada de redactar y fungir de enlace entre todos ellos. Con la confianza de más de siete años de conocer al hermano de Elisa ella le preguntó por qué acudir a un despacho de abogados cuando sabía que los Andley contaban con todo ejército de ellos los cuales llevaban años de ser los encargados de llevar todos esos menesteres.

- Los Andley son una cosa y los Leagan otra - Aseguró el joven una tarde mientras revisaba algunas cláusulas - Si bien el tío William nos está apoyando el proyecto caerá sobre mis hombros por completo, así que yo decido con quien quiero trabajar, quiero demostrarles a todos que soy tan bueno para los negocios como Archie - Recalcó orgulloso.

Patty dejó los documentos que revisaba por unos instantes para posar su mirada sobre el joven frente a ella, los recuerdos que tenía de Neil, más lo que Candy le había contado de cómo fue su estadía en casa de los hermanitos Leagan le crearon una idea de un chico despreocupado, sin embargo, el hombre que estaba ahí transmitía seguridad en lo que hacía, era minucioso al revisar lo que ella había hecho, era agradable con las personas con las que estaba haciendo tratos, en ningún momento Patricia llegó a ver ese brillo cínico del que tanto le contaron, se inquietó un poco por sus pensamientos, más aún porque Neil la miraba fijamente y ella no se había dado cuenta.

- Es algo tarde - Comentó Neil sonriendo de lado - Te invitó a almorzar, luego seguiremos revisando.

Sonrojada por el hecho de haber sido pescada escudriñando la persona de su interlocutor Patty bajó la cabeza queriendo que la tierra se la tragase.

- Por favor Patty, desayuné muy temprano y la verdad ya tengo mucha hambre, me imagino que tú también - Expuso él.

La joven de ojos miel asintió, se había quedado sin palabras.

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Neil estaba ansioso porque las horas pasarán y poder ir a recoger a Patty, por la tarde la chica había desistido de su invitación a acompañarle a almorzar, a pesar que en un principio había afirmado, unos momentos después, ella se excusó alegando no poder dejar a su abuela sola. El no tuvo más opción que dejarla ir, pero, no sin antes comprometerla que lo acompañaría a cenar a lo cual, la chica no tuvo más que aceptar la invitación.

Patty de alguna manera se sintió comprometida ya que lo había rechazado anteriormente y la culpa por las dudas hacia la persona de Neil la estaba carcomiendo, sin embargo, a la vez, estaba halagada por la insistencia del joven para salir con ella, así que, sin pensarlo más aceptó ir a cenar con él.

la de ojos miel estaba bastante nerviosa, jamás había mezclado los negocios con su vida personal, por lo regular desistía de las invitaciones que a menudo le hacían sus clientes como una pequeña recompensa por su amable trato, pero esto, era otra cosa, Niel no solo era su cliente, él había sido su compañero de colegio y estaba bastante intrigada por conocerlo un poco más, quería salir con él, debería aceptar que el muchacho había cambiado mucho, tanto físicamente, como al tratar a una dama, ya no era el chico caprichoso y odioso de antaño, si, debía reconocer que, este Neil le había gustado, incluso, ella misma se cuestionaba si quería una oportunidad con él o, ¿Solo era capricho por la llamada que Archibald le había hecho días atrás refiriéndose con adjetivos nada favorecedores para con Neil? Pero no, no era capricho,

Patty estaba tan perdida en sus pensamientos que no escuchó cuando su abuela entró a su habitación

- Y, ¿A dónde dices que vas Patricia? Y ¿Con quién? - Preguntaba nuevamente la abuela Martha, mientras veía como la chica se esmeraba en su arreglo, algo que la tenía sorprendida ya que no estaba acostumbrada a ver a su nieta tan nerviosa y preocupada por elegir su atuendo.

- Abuela ¡Por favor! Ya te lo dije, con un cliente que resultó ser un ex compañero del San Pablo y familiar de los Andley.

- ¿Lo conozco?

- No lo sé, tal vez, - Patty trataba de evitar que su abuela volviera a interrogarla.

- ¿Dices que es primo de Archie? ¿Acaso es el hermano de esa insufrible chica llamada Eliza?

- ¡Abuela por favor! ya te lo dije él ha cambiado.

- ¡¿Quién lo dice ?! ¡¿Tu ?!

Estaban a punto de enfrascarse de nuevo en el tema de Neil cuando el timbre de la residencia O'Brien sonó y enseguida apareció una de las doncellas avisando a la señorita de la casa que un joven la esperaba.

Patty estuvo a punto de correr, pero, ya que su abuela tenía la intención de bajar las escaleras junto con ella, la chica la tomó del brazo y ambas bajaron a darle la bienvenida al joven Leagan.

Martha reconoció que Niel había cambiado, tanto que, casi no le reconoció, no quedaba nada de ese chiquillo malcriado y déspota que conoció años atrás el chico era muy atractivo y educado, así que no puso más obstáculos y los dejo partir no sin antes hacer prometer al joven que traería temprano a su nieta, a lo cual él respondió con una sonrisa encantadora que dejó convencida a la anciana.

- Y… ¿A dónde iremos? - Inquirió Patty tímidamente.

- A Seagar's Prime Steaks and Seafood, me dijeron que se encuentra cerca de la playa y es muy agradable - Informó el moreno al tiempo que, como todo un caballero, ofrecía su brazo a la dama O'Brien.

Llegaron al lugar y, tal como Neil afirmó era encantador, las mesas estaban vestidas de manera impecable, con mantel en tono azul claro y el cobre mantel de encaje blanco sobre el cual había un arreglo de flores y velas.

El mesero les guío hasta su mesa pegada a las ventanas desde donde entraba una ligera brisa marina, Neil no quería desaprovechar la ocasión para sacar a relucir todos sus encantos y así, poder impresionar a la chica que tenía enfrente pues, debe reconocer que Patty se había convertido en una belleza.

Al principio quería solo jugar con ella y desecharla después de haber obtenido lo que buscaba en todas pero, conforme la noche avanzaba, se dio cuenta que la chica tenía una plática Interesante y fluida, era encantadora y tímida a la vez, al ir platicando la fue conociendo más y le gustaba cada detalle que iba descubriendo de ella, la forma en la que brillaban sus ojos, su elegancia al tomar los cubiertos, el movimiento de su boca al masticar le pareció tan sensual que los pantalones comenzó a apretar al sentir su hombría despertar, si, definitivamente Patricia le gustaba y la quería para él, era la chica que tanto estaba buscando.

Patty estaba muy reservada al principio, abrirse a la charla con Neil sabiendo lo que sabía de él la tenía a la defensiva pero, poco a poco fue dejándose llevar por los encantos del joven, él era muy inteligente e interesante, tenía cualidades que ella buscaba en un hombre, era atento, caballeroso, y en ningún momento lo vio despótico con nadie como antes lo hacía y ella, estaba dispuesta a darse cuenta de una oportunidad con él.

La cena estuvo muy amena, la plática, la compañía, esos pequeños roces que Neil sutilmente le daba con sus manos la hacían temblar ya su corazón también, pero no quería apresurarse a nada, le daría tiempo para ser amigos y después el tiempo lo diría .

Como prometió, Neil se dispuso a regresar a Patricia temprano a su casa, mientras esperaban por el auto en las afueras del restaurante, una jovencita con una canasta de flores le ofreció al joven un ramo para su novia, Patty quiso sacar a la chiquilla del error pero Neil, haciéndole un guiño coqueto el cual la descolocó, no dudó en comprarlo para ella quién, emocionada ya que nunca nadie le había regalado un ramo, se conmovió por el detalle, no pudo evitar pensar en su querido Stear y en el corto tiempo de su relación, él en raras ocasiones le llegó a regalar una flor arrancaba de los prados o jardines de su casa y ahora… ahora Neil ...

Al llegar a su casa, el joven Leagan le ayudó a bajar del coche, tomándola por el brazo y con cuidado la acompañó los pequeños peldaños que tenía la entrada de su casa, al momento de despedirse, el galante chico le agradeció el que hubiera aceptado su invitación y diciéndole que la había pasado muy bien y, que esperaba, se volviera a repetir muy pronto, ella también le agradeció la invitación y la noche tan agradable que había pasado.

A punto de retirarse, Neil fue osado, se fue acercando tímidamente al rostro de Patty y le depositó un pequeño beso cerca de la comisura de los labios, la chica se sorprendió, pero no lo rechazo, detalle que el joven supo aprovechar y, al ser audaz, con una mano la tomó por la cintura mientras que con la otra sujetaba su nuca para darle un beso en los labios el cual, dejó a la chica sin aliento.

Cuando el beso acabó el hombre y la mujer se quedaron mirando agitados, Patty estaba por completo enrojecida, Neil tenía un brillo particular en los ojos y alternaba su mirada marrón entre los labios y las pupilas de la chica, aún no la soltaba.

- ¡Perdóname! - Exclamó Neil aflojando su agarre - No pude resistirme y me he sobrepasado.

Patty desvío la mirada al tiempo que se soltaba de él, avergonzada pues, sin darse cuenta se había colgado de su saco.

- Yo…! - Tragó saliva - Lo ... yo no ...

Neil sujetó su barbilla con suavidad para hacer que la chica lo mirara de nuevo.

- Eres una hermosa mujer, si me dieras una oportunidad… ¡No, no! No tienes que decirme ahora - Expuso al ver que Patty estaba por decir algo - Nos vemos mañana - Dijo dando un nuevo beso, esta vez más casto, en los labios de la chica.

Patricia entró a su casa, al cerrar la puerta dejó que su cuerpo reposara sobre ella, se acarició los labios y sonrió por un momento pues, inmediatamente le vino el recuerdo de aquel otro beso, uno dulce e igual de apasionado, no, no igual , tenía algo más, tenía… amor… el que estaba naciendo y echando raíces en su corazón, un amor prohibido.

- ¡Dios mio! ¡Es un pecado sentir lo que siento! ¡No debo! ¡Y ahora…! Neil… - susurró el nombre con suavidad - ¡Una señal señor! ¡Envíame algo que me haga arrancarme esto que siento por Archie! - Rezó.

La de ojos miel se santiguó, con el ramillete entre sus manos se encaminó hacia la cocina para buscar un florero, pero, antes de irse vio la pequeña bandeja de la correspondencia con un sobre dentro, extrañada, la tomó para voltearla y mirar el remitente .

Annie Cornwell leyó y procedió a abrir.

Querida Patty, siendo que eres una de mis mejores amigas he querido hacerte partícipe de la felicidad que en estos momentos estamos atravesando, y digo estamos porque tanto Archibald como yo no cabemos de gozo.

Hace apenas unos días el médico me ha confirmado que ¡Estoy embarazada! ¡Al fin amiga mía! ¡Al fin tendré un hijo del hombre que amo! ¡Estamos tan contentos! La familia ya lo sabe y la tía Elroy está organizando una fiesta de bienvenida desde ya, así que en unos días seguramente llegará la invitación formal.

No tienes idea lo que este niño significa para nosotros y, sé que tú, que eres más que una amiga estarás igual de feliz con la noticia.

Espero verte en la recepción, sé que andas muy ocupada con el trabajo, pero ¡Por favor! Date unos días para venir y celebrar con nosotros.

Te enviamos nuestro amor "tía Paty".

Annie.

Con la hoja en una mano y el ramo en otra, Patricia se recargó en la mesa, sin darse cuenta de las lágrimas comenzó a correr por sus mejillas.

- ¡Un hijo! ¡Van a tener un hijo! - Exclamó al tiempo que dejaba caer su cuerpo al piso. El ramo de flores cayó junto a ella al tiempo que una corriente sacudía su cuerpo.

Ahí sentada se llevó las manos al pecho dolorido, arrugando la carta, sollozando con la misma fuerza que apretaba la hoja de papel entre sus manos, miró al costado donde una ventana abierta dejaba ver el cielo nocturno.

- ¡Stear! Si esta es la señal que me estás mandando para alejarme de tu hermano y aceptar a Neil, lo haré por el bien de ambos - Susurró para luego dejarse llevar por el dolor que salía en forma de gruesas gotas por sus ojos.

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Nueva York, unos días después ...

Pasó una semana del terrible acontecimiento en la entrada del hospital y el director del hospital general le había comentado a Candy que su relación sería estrictamente laboral y solo dentro de las instalaciones y nada más, que por favor desistiera de buscarlo para darle una explicación que ambos sabían que estaba de más. Pero… Al ser Candy quién era se prometió a sí misma " como que se llamaba Candice White" que logróría que el joven la escuchara.

Así que, esa mañana se topó con su superior en la cafetería del hospital y le pidió, de la manera más atenta, poder hablar con él, Como todos los miraban con curiosidad el ojiverde no tuvo más opción que aceptar hablar con ella.

- Y bien señora Grandchester, ¿Qué es lo que quiere decirme?

- Así que ya conoce mi verdadero apellido, mejor, bueno doctor quiero pedirle una disculpa por lo acontecido en días pasados en nombre de mi esposo y mía, sé que actúe como una niña al ocultarle lo de mi estado civil, pero pasando estoy por un problema conyugal - Candy, por más que trató de evitarlo, derramó algunas lágrimas, sintiéndose en deuda y con la necesidad de aclarar le contó a su jefe todo lo que estaba pasando con su matrimonio.

En un principio Luca no quería escucharla, pero al verla llorar con tanta tristeza no tuvo corazón para detenerla, al parecer la chica Necesito hablar con alguien para así poder descargar sus tribulaciones… la culpa que Luca Martinelli también cargaba en su corazón fue lo suficiente para hacerlo guardar silencio y escuchar atentamente lo que Candy entre sollozos lastimeros tenía que decir…

Continuará…

Por: Esmeralda Graham y Primrose.