Aviso legal: Los personajes son de S. Meyer, yo solo estoy tratando de hacer una historia.
Capa Roja
Estoy muerta de sueño. Juro que estoy intentando con todas mis fuerzas quedarme dormida, no puedo. No sé si es el hecho de que es mi primera noche aquí. Los pocos minutos que he tratado de conciliar el sueño han sido interrumpidos por algunos ruiditos al otro lado de la ventana, como si alguien intentará abrirla, lo cual es raro porque del suelo a mi ventana hay varios metros de distancia, y el árbol que esta frente a la casa esta lo suficientemente lejos para que las ramas puedan tocar el vidrio o sostener a alguien para que esté pueda abrir mi ventana. . La segunda vez me he despertado, ha sido porque he tenido una pesadilla donde me encontraba en lo profundo del bosque corriendo con la capa roja de la abuela sobre hombros, mientras yo estaba huyendo de algo o alguien que me estaba asechando; estremezco solo de recordar.
~~~Capa roja~~
A la mañana siguiente, me levanto demaciado tarde para mi propio gusto.
Cuando bajo a la las escaleras, busco a la Abuela por la casa, pero ella no de encuentra dentro. Miro por la ventana de la cocina que da al patio trasero de la casa. Entonces, es ahí donde puedo verla, ella esta caminando hacia el bosque que esta detrás de la casa. Me apresuro a llegar a la puerta de la cocina y la abro de golpe.
— ¡¿Abuela?! — grito cuando ella está cerca de llegar a los primeros árboles. La abuela parece no escucharme porque ni siquiera detiene su caminar — ¡Charlotte! — grito a todo pulmón. Es entonces aue ella se detiene abruptamente y da media vuelta para mirarme. Por mi parte corro en su dirección a toda prisa hasta alcanzarla.
— ¿Estás bien? ¿Qué sucede?— pregunto cuando estoy cerca.
Ella parece desorientada por un momento.
— Estoy bien— dice ella.
— ¿Qué haces aquí?
— Estaba levantando un poco de ramas secas para hacer una fogata mañana por la noche, luego no sé cómo he llegado hasta aquí.
Asiento un par de veces con la cabeza y coloco ambas manos en mis caderas, pues aún estoy recuperando el aliento.
— Bueno, entonces te ayudaré a recoger algunas y nos iremos a casa, ¿está bien?
La abuela niega con la cabeza y tira a un lado las ramas que tiene en las manos.
— Lo haré después. Ahora vamos a casa— dice. Me toma por los hombros y trata de girarme para guiarme de regreso a la casa .
— Pero tú dijiste...
— Ahora no, Isabella— dice con firmeza.
No protesto y voy con ella. Creo que es momento de tener una conversación larga con la abuela. No me gusta que esté delirando con hombres lobo, o con alguna criatura mitológica. ¡Por el cielo! Estábamos en pleno siglo veintiuno como para creer ese tipo de cosas!
Me detengo antes de entrar a la casa. No me importa tener esta conversación a aquí, afuera. Sin embargo la abuela abre la puerta y me empuja dentro de la casa.
— ¿Que te sucede? ¿Porqué haces esto? — pregunto con seriedad.
Ahora la abuela está cerrando todas las cortinas.
— Es para nuestra seguridad.
Llevo una mano a mi cabello y paso está con desesperación.
— No lo es. Tienes que parar antes de que la gente de allá fuera piense que te falta un tornillo y quieran internarte en un hospital psiquiátrico.
La abuela se ríe sin humor.
— No sabes las cosas que han pasado en estos cinco años en Forks, niña. No sabes en realidad lo hay allá afuera.
—¡ ¿ Y tú lo sabes? !
La abuela se gira para mirarme.
— ¡Pues claro que lo sé! ¡Todo Forks lo sabe menos tú, niña tonta! — dice con enfado.
Retrocedo dos pasos.
— Tú... Estas cosas no van a hacerte bien.
La abuela rueda los ojos con fastidio, luego coloca una mano sobre su cadera y con la otra me señala.
— No quieres escuchar porque no quieres aceptar que hay cosas malas y monstruosas en lo alto de las montañas. No fueron osos los que mataron a tus padres, Isabella.
Hago una mueca de dolor. ¡Mierda! Ella ha dado un golpe bajo al mencionar lo de la muerte de mis padres. No voy a escuchar más. Me giro, voy donde he dejado las llaves del carro y salgo; no sé cómo he abierto la puerta, pero salgo a toda prisa y subo a mi coche.
— ¡Isabella! — La abuela grita a mis espaldas, sin embargo no me detengo y tomo el camino que me lleva al pueblo.
¡Capítulo tres arriba!
¿Alguna opinión?
Lamento no actualizar antes , mi computador se daño y no me dejaba actualizar desde el móvil
