CAPITULO IX: Desesperanza

El frió de la mañana se colaba por entre las cortinas de la ventana de la habitación donde en la cama yacía una pareja, sus cuerpo desprovistos de ropa envueltos en aquella sábanas color crema en la que reposaban de manera reconfortante, la chica estaba abrazada al pecho fornido y tibio de su amado mientras él emitía leves ronquidos acomodado plácidamente sobre el amplio colchón, la joven se removió comenzando a abrir su ojos y se acurrucó más hacia el tórax del Saiya cerrando nuevamente sus párpados, aun el sol no salía completamente y parecía ser demasiado temprano como para levantarse, sabía que éste día no tenía que trabajar pues Goku le había prometido llevarla a revisión al ala médica del castillo, se dio cuenta que se sentía igual que ayer, cansada y sin energías. Bostezó abriendo su boca junto a sus negros ojos para observar a su acompañante que estaba sumergido en sueño profundo. Estaba por quedarse dormida nuevamente cuando percibió la caricia en su trasero, al principio no reaccionó pensando en que era él el que la estaba tocando, viró sus ojos para mirarlo dándose cuenta que seguía en la misma pose y de un brinco se dio la vuelta hacia atrás para saber de qué se trataba.

- ¡Oh por Kami!- chilló sentándose al ver que era la cola Saiyajin que se movía en el aire.- ¿Goku estás despierto?- preguntó posando su vista en él que no se movió de su cómoda pose con los brazos estirados a la altura de su cabeza y sus piernas ligeramente abiertas. Observó el miembro ondearse de lado a lado como si tuviera vida propia y se estremeció cuando vio a la cola aproximarse a su cuerpo hasta tocar su cuello.- ¡Goku me estás asustando!- dijo al sentir como sus pechos desnudos eran lentamente acariciados, ni sus gritos habían logrado despertar al hombre y sin pensarlo más se puso de pie metiéndose al baño para ducharse con agua caliente, a veces la actitud de él la ponía con la piel chinita, sabía que no la había tocado a conciencia, pero de todas formas se sintió invadida no pudiendo evitar un sonrojo en sus mejillas. Diez minutos después salió con una toalla en sus manos secando su cabello y la otra envuelta en su cuerpo, fue hasta la cama y se sentó a la orilla del lado donde él dormía.

- Querido despierta.- habló poniendo una mano en su hombro.

- ¿Eh?- articuló él somnoliento abriendo sus ojos.- Déjame dormir.- añadió dándole la espalda y acomodándose nuevamente entre las sábanas.

- Cariño recuerda que debo ir a que me vea un médico, sigo sintiéndome pésima, quizá peor que ayer.- expuso poniéndose de pie con pesar yendo a sacar de un lado del closet que compartía con él un vestido amarillo que llegaba justo a sus rodillas, era de manga larga y escote redondo, lo eligió y se vistió poniéndose ropa interior blanca en conjunto con lo que había seleccionado.

- ¿Será por lo que hicimos anoche?- escuchó decir al joven minutos después haciéndola que sus mejillas se pusieran rojas de la vergüenza involuntariamente.

- ¡No digas eso!- contestó en tono de regaño tocando su rostro para desvanecer el calor.

- Aun es temprano.- articuló removiéndose entre las sábanas haciendo que ésta cayera de su cuerpo dejándolo ver su desnudes, la pelinegra abrió sus ojos entre apenada y curiosa detallando con la mirada a su compañero, rápidamente se dio la vuelta dándole la espalda evitando que cualquier pensamiento deshonesto cruzara por su mente.

- Vamos no seas haragán, tengo hambre.- atinó a decir relamiendo sus labios ansiosa sintiendo como su corazón se aceleraba bombeando con fuerza dentro de su pecho.

- También yo.- le respondió con vos ahogada pues tenía su rostro hundido sobre una de las almohadas, perezosamente se dio la vuelta y por fin se levantó metiéndose al baño, Milk escuchó la puerta cerrarse y enseguida el agua caer, se giró y acomodó el cubre cama que estaba totalmente revuelto dibujándosele una sonrisa en sus carnosos labios al recordar la noche que había pasado con su querido Saiya, el sujeto era realmente atento con ella y la trataba de una manera especial sobre todo cuando estaban a solas encerrados entre esas cuatro paredes, era feliz, a pesar de todo lo que estar en Vegitasei conllevaba no podía negar el hecho de que en Goku había encontrado lo que le faltaba… amor, algo indispensable para los terrícolas y que ella había descubierto al lado de unos de esos extraterrestres de naturaleza salvaje, pero él era distinto, demasiado amable en comparación con los demás, eso no lo hacía del todo bueno pues aunque su actitud fuera dócil sabía que era un asesino intergaláctico como todos, pero le demostraba que la quería y eso era suficiente como para darse chance de sentir sentimientos muy fuertes hacia el muchacho. Sumergida en sus pensamientos se dedicó a cepillar su cabello y ponerse los zapatos para estar lista cuando él saliera.

- Me pasas mi traje y armadura por favor.- pidió a la chica al salir del baño con una toalla enroscada en su cintura y la otra secando su despeinado cabello sentándose luego en la cama, ella se puso de pie y sacó la vestimenta del closet poniéndolo a un lado de él yendo por la armadura y las botas.

Goku se vistió a los minutos y luego salieron juntos de la habitación con rumbo al comedor que no quedaba muy lejos para poder alimentarse.

.

.

Unos sonidos despertaron a la peliazul que reposaba relajada en la cama de la alcoba real, suspiró abriendo su boca para bostezar y abrió lentamente sus ojos para ver al Príncipe de pie al costado de la cama poniéndose la armadura, estiró un poco su cuerpo y se irguió para quedar sentada sosteniendo en su pecho la sábana pues sabía que estaba desnuda.

- Por fin despiertas.- escuchó la voz ronca del Saiyajin resonar en sus tímpanos.

- Buenos días.- dijo irritada por la actitud del hombre que solo la observó por unos segundos para luego volver su mirada a los guantes que estaba por ponerse.- ¿Qué pasa? Aún es temprano.- preguntó somnolienta rascando su hombro despreocupadamente con los ojos más cerrados que abiertos, aun tenía sueño y pensaba seguir durmiendo hasta que su cuerpo le avisara que tenía hambre, además no tenía nada productivo que hacer.

- Voy a mostrarte el lugar donde trabajarás, vístete.- indicó colocando sus guantes.

- ¿¡Qué!?- gritó abriendo lo más que pudo sus ojos tirando a la basura el sueño que aún la dominaba, su corazón dio un vuelvo al escuchar aquellas palabras y de un salto se puso de pie yendo a pararse frente al Saiyajin con sus manos entrelazadas a la altura de su barbilla mirándolo con ilusión.

- Odio tus chillidos terrícola.- comentó haciendo una mueca y marcando más el ceño para verla totalmente desnuda frente a él, las facciones de hastió que mostraba el Príncipe se transformaron en una lasciva mirada y sonrisa picante que alertó a la chica de su estado.

- ¡No me veas así!- gritó tomando una sábana de la cama para cubrirse, se tapó muy bien y se volteó con sus mejillas sonrojadas para verlo.- ¿Es en serio lo que acaba de decir?- inquirió entusiasmada emitiendo una leve sonrisa mientras arqueaba una ceja esperando una respuesta de parte del Saiya que la escudriñaba de la misma manera haciendo que su vergüenza aumentara.

- Eres una mujer muy vulgar.- dijo acercándose a ella hasta quedar a un paso de su menuda figura, la observó detenidamente examinando con minuciosidad su rostro, a pesar de acabarse de despertar la humana seguía viéndose agraciada, tenía el cabello revuelto con algunos mechones cayendo por sobre sus sugerentes senos sobre la tela que los cubría, movió su vista siguiendo el corrido de los hilos azules hasta fijarse en uno de sus pezones marcados que lo llamaban a probarlos, subió nuevamente y se detuvo a mirar unas leves ojeras marcadas que no le restaban nada a su atractivo. Sonrió arrogante ante la visión. Elevó su mano derecha posándola en su fina barbilla y ejerció presión hacia arriba para obligarla a que lo viera, sus orbes turquesa se fijaron en sus ojos ónix y ella respondió a su sonrisa.- Vas a comenzar a construir la nave de la que hablamos, quiero que sea única en sus características y rendimiento ¿Podrás?- preguntó soltándola para posar su palma en su hombro acariciándolo con suavidad.

- Si.- contestó un poco perturbada por su cercanía y sus atenciones.

- Vístete.- ordenó apartándose para tomar el scooter que estaba en el buró al lado de la cama y colocarlo en su oreja, podría hacerla suya nuevamente en ese mismo instante, pero ahora tenía mucho que hacer, ya habría tiempo en la noche para divertirse.

Bulma se encaminó a la gaveta de la mesita de noche de su lado sacando un vestido rojo y ropa íntima llevándola al baño, se dio una rápida ducha, se vistió y salió para coger sus botas negras y calzarlas, no tardó más de diez minutos en prepararse, creyó firmemente que todo iba a cambiar para ella, tal vez él la dejaba ver a su padre aunque sea de lejos, no podía ser un día mejor que ese desde que había caído en las manos del salvaje, aunque era verdad que iba a hacer una nave para él, saliendo de ahí seguramente tendría acceso a la información de las computadores centrales y poder buscar las coordenadas de su planeta para saber si aún existía o los Saiyajin lo habían destruido, se le encogía el corazón de tan solo imaginar la segunda opción, pero no iba a darse por vencida y mucho menos ahora que ya no estaría encerrada y que podía tener un poco de libertad, era la mejor decisión que pudo tomar ese tipo, claro que era para su conveniencia pero si sabía pensar bien saldría beneficiada en todo esto, aunque debía actuar con cautela, si el descubría que estaba buscando la forma de escapar seguramente sería mujer muerta. Con esos pensamientos en mente cogió el peine que estaba a un lado en el lavabo para desenredar su melena, salió del cuarto de baño buscando con la mirada al Saiya que se encontraba de pie cerca de la puerta abrochando la capa roja a la armadura, dejó el cepillo en el mismo lugar que antes y terminó de acomodar su pelo con sus dedos para ir tras él.- Estoy lista.- comentó con una sonrisa en su rostro, no iba a dejar que Vegeta se diera cuenta de sus segundas ideas.

- Humana.- articuló con una voz que ella conocía muy bien, ronca e intimidante que la hizo dar un paso hacia atrás en cuanto la escuchó.

- ¿Qué, qué pasa?- preguntó al verlo darse la vuelta hacia ella.

- Vas a salir de aquí, no pienses en hacer alguna tontería porque te aniquilo antes de que puedas intentar jugarme sucio.- aseveró acomodando sus guantes sin apartar la mirada de la peliazul que abrió sus ojos en sorpresa ¿Podrá escuchar mis pensamientos?, se preguntó aterrorizada desechando su tonta idea al instante.

- No sé de qué habla.- le respondió tratando de que su voz saliera lo más convincente posible.

- Estás advertida.- dijo colocando su mano en el pomo que dio una luz dorada grácil reconociendo sus huellas para dar acceso, abrió la puerta y espero que ella saliera para volver a cerrarla. Vegeta emprendió marcha a través del largo pasillo que se encontraba a media luz, la peliazul comenzó prácticamente a trotar tras él pues caminaba muy rápido y no la dejaba poder alcanzarlo.- Por Kami puede esperarme.- chilló un par de metros a sus espaldas haciendo que él redujera la velocidad de su andar.

- Eres muy lenta.- expuso cruzándose de brazos para verla por el rabillo del ojo.

- Camina al lado de una dama, no debería ser descortés.- rezongó un poco cansada tratando de normalizar su respiración con expresión molesta.

El muchacho sonrió ante la osadía de la terrícola doblando a la izquierda en una intersección.- ¿Al lado de una dama?- cuestionó divertido.- Dirás, delante de una esclava, tú vas detrás de tu Príncipe, no lo olvides.- disertó en tono despectivo viéndola de vez en cuando por sobre su hombro.

- La esclava que construirá su nave… no lo olvide.- contradijo triunfante, escuchó un gruñido de parte del Saiyajin y sonrió burlona siguiéndole el paso.

- Cuida lo que dices.- rugió, la peliazul vio que sus músculos se tensaron y mordisqueó su lengua pensando en que debía ser precavida, no quería tener problemas con el sujeto de carácter inestable, por ahora debía comportarse lo mejor posible para tener la oportunidad de acceder a la tecnología de Vegitasei y poder idear un plan funcional para que su padre y ella pudieran salir del planeta rojo.

Caminaron a través de otro largo pasillo hasta que llegaron a una puerta bastante amplia y alta de color verde musgo, lo miró detenerse y digitar en un teclado que se encontraba al lado de la entrada para luego colocar toda su palma sobre la pantalla que se iluminó reconociendo los patrones digitales de la mano del Príncipe, se abrió deslizándose al lado derecho dando acceso al interior. La peliazul siguió al hombre y se giró al escuchar que la puerta se había cerrado nuevamente tras sí. Sus orbes turquesa se pasearon por el lugar y solo pudo ver una habitación vacía, era un cuarto muy grande con paredes, techo y piso blancos, en una esquina al fondo se encontraba una pequeña puerta del mismo color, se sorprendió al darse cuenta de que no había nada más en ese sitio.

- Está vació.- murmuró para sí misma pero el Saiyajin pudo escuchar su suave tono de voz.

- Haz una lista de todo lo que necesitas para poder acondicionar este lugar.- indicó él girándose para encararla.

- Primero dígame las características que prefiere que la nave posea.- habló ella acercándose al sujeto para poder charlar.

- Necesito que sea veloz y que tenga el suficiente espacio para poder entrenar mientras viajo, mis músculos se atrofian si no me ejercito.- respondió descruzando sus brazos contemplando la expresión pensativa de la humana, la mano de la peliazul se posó en su mandíbula mientras su codo se sostenía sobre el otro brazo que cruzó bajo sus pechos.

- Entonces será una nave de tamaño grande no una individual como las que ahora tienen.- dijo mirando al techo imaginándose el aparato. - Qué le parece si construyo un tablero en donde pueda controlar la gravedad dentro de la nave para que entrene bajo presión ¿Eso le ayudaría no?- expuso caminando por la habitación examinando cada rincón para ver donde podía colocar los muebles que necesitaría para trabajar.

- Entre más difícil es el ambiente donde entreno mejores son los resultados, pero esa tecnología ya está implementada en la sala de entrenamiento principal, no es nada nuevo.- contestó con el ceño fruncido un poco decepcionado por la propuesta de la muchacha.

- Príncipe, es cierto que ya acondicionamos con el mismo método ese lugar, pero tan solo alcanza una gravedad de 50 veces mayor a la que existía en mi planeta pues nos basamos en esos datos conocidos para nosotros, ahora para su nave, podría conseguir elevarla hasta unos 200 grados, aunque se me hace difícil creer que su cuerpo pueda soportarlo.- dijo tocando una de las paredes del cuarto para después girarse posando sus ojos sobre él.

- Los Saiyajin nos adaptamos a cualquier contexto terrícola.- contestó soberbio cruzándose de brazos.

- Bien, aumentar la velocidad no es tan complicado, pero encontrar los materiales lo suficientemente resistentes y livianos para construir el caparazón interior de la nave será mi mayor reto, tendré que hacer unas pruebas basándome en los elementos con los cuales recubrimos las paredes de la sala de entrenamiento.- explicó.- En dos días tendré la lista preparada con todo lo que ocuparé.

- ¿En dos días? No juegues, la quiero hoy mismo.

- Dos días serán, necesito elaborar los planos para detallar los materiales que implicará la construcción así que puede comenzar por poner a mi disposición papel y lápiz.

.

.

- Kakaroto.- saludó el médico con una leve reverencia al ver entrar al Saiyajin que al ser parte del escuadrón del Príncipe y su mano derecha se había ganado el respeto de todos los seres que habitaban el planeta.- ¿Qué te trae por aquí? ¿Acaso te sientes mal?- interrogó el alienígena irguiéndose para ver al hombre parado frente él.

- Hola Kroto.- saludó adentrándose al recinto con pasos firmes.- Yo me encuentro bien, pero mi hembra se ha sentido decaída y sin energía, necesito que le hagas un chequeo.- habló haciéndose a un lado para hacer pasar a Milk delante de él.

- No atendemos a seres que no pertenecen a la realeza o a los élite.- comentó frunciendo el entrecejo dándose girándose para ir hacia una máquina enorme al fondo donde hacía algunas pruebas de laboratorio con diferentes fluidos.

- No es buena idea haber venido Goku vámonos.- expuso Milk en tono bajo elevando su mirada al Saiyajin observando su expresión seria.

- Bien, ahora mismo hago que pases de ser un médico a un maldito esclavo en los calabozos del castillo.- dijo el joven empuñando sus manos para darse la vuelta.

- ¡No! Pero que dices Kakaroto, yo… yo solo bromeaba.- se apresuró a explicar el extraterrestre llegando hasta ellos.

- Eres un imbécil Kroto, estás aquí para hacer tu trabajo no para decidir a quién atiendes y a quién no.

- Tranquilo Goku.- dijo la terrícola tomando del brazo al Saiya que había avanzado unos pasos hacia el médico para darle su merecido.- No es necesaria la violencia.

- ¿Violencia? En este planeta así es como arreglamos las cosas.- contestó el muchacho deshaciendo del agarre de la chica para ir tras el ser con aspecto de lagarto, lo tomó por la bata y lo alzó por el cuello poniéndolo a la altura de sus ojos.- Atiende a la humana ahora mismo, no quiero repetirlo nuevamente.- refunfuñó soltándolo de golpe haciéndolo caer al piso.

- No hay por qué ponernos así.- habló Kroto levantándose con dificultad.- Ven conmigo niña.- dijo observando a la jovencita que miraba a ambos hombres con una expresión de temor. Siguió al tipo que señaló una camilla para que ella se acostara.

- Voy a hacerte unas cuantas preguntas de carácter personal que necesito me respondas con total franqueza ¿Está bien?- inquirió girándose hacia ella llevando en sus manos unas hojas sobre una pequeña tabla para tomar los apuntes.

- Si, no hay problema.- respondió un poco tímida estirando sus piernas en la camilla, buscó con sus ojos a su amado y lo vio parado dándole la espalda un poco retirado de la cama, pero ella sabía que él estaba atento a la plática que tenía con el médico.

- Nombre, edad y planeta de origen.- preguntó el doctor sentándose en un banco alto frente a ella.

- Milk Satán, 17 años, planeta Tierra.

- ¿La Tierra eh? Las hembras de esa estrella tienen tipos de sangre bastantes raros.- dijo tomando nota en la hoja de papel.

- ¿Cómo ha llegado a esa conclusión?- indagó curiosa sin apartar la mirada del alienígena.

- Siempre que traen esclavos nuevos a Vegitasei nos ocupamos de tomar muestras de sangre y examinarlas, también nos tomamos la libertad de asesinar algunos para poder explorar su anatomía, como médicos tenemos que tener conocimientos sobre múltiples razas.- respondió apartando la tabla de enfrente de sus ojos para mirar a la chica que tenía una cara de espanto.

- ¡Qué horror!- exclamó encogiendo sus piernas sobre la colchoneta.

El extraterrestre sonrió volviendo su atención al expediente en su mano.- ¿Relaciones sexuales activas?

- Si.

- ¿Cuáles son los síntomas extraños que experimentas?- inquirió poniéndose de pie para ir hacia una mesa del otro lado.

- Me ha dolido mucho la cabeza, todo el día me siento agotada, sin fuerzas, con pocas energías y casi todo el tiempo estoy con sueño.- contestó observando el techo.

- ¿Fiebre?

- No.

- ¿Dolor en alguna zona localizada?

- No.

- ¿Último sangrado?

La chica palideció al escuchar las palabras ¿Cómo demonios no había prestado atención a aquello? Tenía tanto trabajo que hacer que hasta olvidó que no vio su menstruación durante 4 semanas. Sudó frío y se irguió sosteniéndose con sus codos para mirar al doctor.- Hace más de un mes.- confesó cabizbaja.

- Voy a tomarte una muestra de sangre.- expresó yendo hacia ella con una jeringa y un pequeño aparato triangular en sus manos.

- ¿Para qué?- se escuchó la voz de Goku que se giro para ir cerca de ellos.

- Solo es una pequeña muestra, esta máquina analizará su estado.

- ¿Qué estado?- preguntó ella mirando como el hombre limpiaba su brazo con un algodón y una solución verdosa que tiño su piel.

- Tu período gestante.- respondió metiendo la aguja en su piel hasta llegar a su vena succionando con el émbolo de la jeringa un poco de sangre, la sacó lentamente sin derramar una sola gota e introdujo el líquido rojo en la hendidura del aparato que colocó sobre la camilla a un lado de la chica. La pequeña máquina emitió un sonido encendiendo una luz verde que daba el resultado.

El médico abrió sus ojos sorprendido, volvió a poner un poco más de sangre en la artefacto volviendo a emitir la luz verde después de procesar la muestra.- Esto no puede estar pasando.- murmuró para sí mismo.

- ¿Qué sucede doctor?- preguntó ella mirando el sudor perlar la frente del hombre.

Él no contestó nada y fue hasta la mesa, se sentó y montó unas gotas de sangre en una placa de cristal que colocó bajo uno de los objetivos en el aparatejo que se asemejaba a los microscopios normales que se usaban en la Tierra, pero éste no tenía la parte ocular, en vez de ellos la máquina se conectaba a una pantalla de unas 19 pulgadas parecida a una computadora donde mostraba lo que se había encontrado en líquido examinado.

- Debe ser un error.- comentó poniendo una mano en su frente mientras sostenía el codo sobre la mesa.

- ¿Qué pasa Kroto? ¡Habla maldita sea!- exigió el Saiyajin acercándose al extraterrestre que levantó su mirada para ver al soldado.- Tu hembra lleva un híbrido en su vientre.- soltó.

.

.

- Quiero un trabajo eficiente y bien elaborado terrícola, no admito errores.- gruñó observando a la mujer que recorría la habitación.

- Por ahora puedo decirle qué muebles y herramientas necesito para comenzar a elaborar los planos mientras me hacen llegar los materiales.- comentó llegando frente a él con una sola idea en mente. Pedirle que la dejara volver a ver a su padre. Por ahora se miraba de buen humor y no desaprovecharía la oportunidad. Dio un paso más hacia el hombre que mantenía una posición derecha con sus brazos cruzados mirándola fijamente, sus orbes turquesa se posaron en él prestando atención a los músculos que se marcaban tan detalladamente bajo el traje azul spandex, levantó su brazo y posó su palma acariciando sus bíceps, usó su otra mano y tomó su muñeca ejerciendo un poco de fuerza para que deshiciera su postura, Vegeta descendió ambos brazos sin despegar su vista de la mujer que lo observaba de manera insidiosa. La peliazul al ver que él bajó la guardia y no la rechazó decidió hacer su siguiente movimiento, topó su cuerpo al del joven rozando sus suaves pechos en su armadura pegándose lo más que pudo a él, colocó sus manos en su cuello y se inclinó de puntitas para besarlo, apretó sus labios contra los inmóviles del Príncipe y comenzó a moverlos, el punto era seducir al tipo, pero al parecer él sin hacer nada estaba provocándole sensaciones, el sujeto irradiaba erotismo por donde se le viera, era demasiado atractivo e irresistible al punto que era ella la que se sentía más excitada que nunca con solo besarlo, abrió su boca y entonces el joven le dio acceso abriendo sus labios y correspondiendo con ferocidad sus atenciones, la empujó hacia la pared pegándola con brusquedad contra ésta moviendo sus manos hacia las piernas de la muchacha.

- ¿A qué demonios juegas eh?- le preguntó deshaciendo el beso para mirarla corriendo lentamente sus palmas enguantadas por los muslos de la chica apretándolos levemente llegando hasta el inicio de sus glúteos, volvió a bajar y le sonrió lascivo enterrando sus uñas en su blanca piel. Bulma retuvo un gemido en su garganta, quería alargar el juego tan excitante que ella misma comenzó.- ¿Fuera de la alcoba no puedo tocar al Príncipe Saiyajin?- inquirió juguetona llevando sus dedos hacia la cola enroscada en la cintura del hombre. Vegeta la soltó alejándose un poco hacia atrás desenrollando su miembro tomando con esta el antebrazo de la peliazul aproximándose nuevamente a ella.

- Fuera de mi habitación eres una simple esclava como todas las demás, no puedes verme de frente.- comenzó a decir tomándola por la nuca para acercarla a su rostro, la peliazul sonrió sin apartar la mirada de sus ojos negros chispeantes de deseo.- No puedes tocarme.- siguió mientras elevaba la mano de la muchacha que tenía sujeta con su cola pegándola contra la pared a la altura de su rostro, tomó la otra poniéndola en la misma posición crucificándola en la muralla, abrió con su rodilla sus piernas y apretó su estaca de carne dura en el vientre de la humana haciéndola abrir su boca sorprendida.- Y mucho menos puedes hablarme.- agregó asaltando sus labios con fogosidad. Bajó lamiendo la piel de su cuello con fuertes succiones hasta llegar al escote de su vestimenta, con su mano libre deslizó el vestido rojo hasta su cintura y tocó por sobre su prenda íntima su sexo caliente.

- ¡Ahh!- gimió la muchacha queriendo cerrar las piernas por reflejo pero él se lo impidió empujando nuevamente con sus rodillas la cara interna de sus muslos para que los mantuviera abiertos.

- Fuera de mi alcoba somos dos desconocidos.- dijo mordiendo levemente su hombro derecho sin dejar de frotar su húmeda feminidad con sus dedos.

- Los desconocidos no hacen esto.- contestó a como pudo con los ojos cerrados recibiendo los toques del seductor hombre frente a ella.

Vegeta sonrió arrogante y soltó sus manos, enroscó su cola en una de sus piernas y terminó de levantar el vestido dejándolo por arriba de sus senos liberándolos para él, bajó la tela de su sostén que cubría los sugerentes montes y succionó uno de los pezones rozados que brotó endurecido para ser atendido por su boca, la peliazul gimió no pudiendo soportar su tortura, su plan había sido seducirlo, pero era él el que había terminado por tomar el control de la situación. El miembro peludo del Saiyajin acarició sus glúteos lentamente provocándole más sensaciones.

- ¡Kami!- chilló asustada cuando sintió que la cola le dio un latigazo en su nalga izquierda.

El Saiya sonrió contra su piel y subió por su cuello llegando nuevo a su boca, sus jugos se mezclaban e intercambiaban con cada beso sorbiendo cada halito del aliento de ambos, las palmas del joven se posaron en los glúteos de la hembra apretándolos pegando más su suave y menudo cuerpo contra el suyo, si la mujer lo había buscando en esa instancias iba a darle lo que quería, la haría suya ahí mismo, no iba a negarle el ansiado contacto con su miembro palpitante dentro de su pantalón. Bulma no se quedó quieta esperando que él hiciera todo el trabajo, abrió sus ojos y con sus dedos temblorosos buscó el botón en la armadura donde se abrochaba la capa para desengancharla, lo encontró y quitó un lado de ésta, buscó del otro lado sin dejar de besar sus demandantes labios.

Unos toques en la puerta hicieron que la pareja se detuviera, Vegeta despegó sus labios de la esclava agudizando sus sentidos, no tuvo necesidad de encender el rastreador, durante el mes que habían estado fuera tanto él como Kakaroto había aprendido a detectar el ki por sí solos, ahora el scooter solo le servía para comunicarse con sus soldados. Detectó la asquerosa energía del otro lado de la puerta y supo de quién se trataba gruñendo, obvio al tipo inoportuno que los interrumpió y volvió a besar a la ansiosa mujer que tenía entre sus brazos.

- Vegeta hermano, sé que estás ahí, necesito hablar contigo.- escuchó decir.

- ¡Voy a matar esa sabandija!- gruñó furioso contra los labios de la terrícola apartándose para abotonar el lado de la capa que ella había quitado.- En la noche seguimos con esto.- dijo a la chica que estaba acomodando sus senos dentro del bra, la peliazul se sonrojó con el comentario no pudiendo levantar su vista para mirarlo, el maldito se aprovechaba de su debilidad, bajó su vestido peinando con sus dedos los mechones despeinados retomando la compostura. El Saiya echó un vistazo a su esclava comprobando que estaba totalmente recompuesta y abrió la puerta colocando su palma en la pantalla táctil que se hallaba en el interior de la entrada.

- ¿Estabas ocupado hermano?- preguntó sorprendido al ver inevitablemente la prominencia en la entrepierna del heredero.

- Siempre estoy ocupado gusano.- respondió enviándole un mirada dura al mocoso entrometido.

La peliazul se alejó de ellos hacia el otro lado de la habitación evitando la mirada arrogante del pequeño Príncipe, algo la hacía sentir desconfianza del chiquillo que siempre estaba viéndola de manera despectiva y orgullosa, ¿¡Qué demonios se cree ese imbécil!? Pensó dándole la espalda a los Saiyajin.

- ¿Por qué de tan mal humor Vegeta? ¿Tu esclava no te es lo suficientemente buena como para lograr relajarte?- curioseó sonriendo adentrándose a la habitación.

- Ve a lamerle las botas al Rey que es lo mejor que sabes escoria debilucha y deja de joderme la vida.- rugió parándose frente a él de forma amenazante.

- Tranquilo querido hermano, no son necesarios los insultos.- contestó burlón apartándose de la penetrante mirada del mayor para repasar el sitio con su vista.

- Sé que tu esclava es una científica.- dijo mirando a la muchacha que se dio la vuelta para verlo al oír que la mencionaba.- ¿La regresarás al laboratorio? Porque tengo muchos planes para ella.- comentó girándose para encarar a Vegeta que endureció aún más su expresión agresiva en el rostro.

- ¿Planes para mi esclava?- preguntó soltando una estrepitosa carcajada cruzándose de brazos.- No me hagas reír insecto, ni siquiera el Rey se atreve a contradecir mis decisiones ¿Ahora tú pretendes imponer tu nula autoridad sobre lo que es mío?- habló prepotente burlándose del Saiya menor.

- Solo pienso en qué es lo mejor para Vegitasei.- alegó mostrándose serio colocando su vista sobre Vegeta.- Y lo ideal es poner a trabajar a esa terrícola en avances que sean útiles para el planeta.- dijo virando sus orbes oscuras hacia la chica que estaba dándoles las espalda reiteradamente.- No puede seguir perdiendo el tiempo calentando tu cama.

El Príncipe heredero sonrió arrogante y se acercó al muchacho que imitó su pose de brazos cruzados sin bajar la vista.- Te diré lo mismo que al Rey.- dijo desenroscando la cola de su cintura para moverla de lado a lado acechante.- No te metas en mis asuntos Tarble, así que asegúrate de mantener tus pensamientos lejos de mi esclava.- aseveró con vos ronca y golpeada arrugando el entrecejo mirando de pies a cabeza al chiquillo de manera desdeñosa.- ¡Mujer! Sígueme.- elevó la voz para llamar la atención de ella logrando que ésta volteara, le dio una vistada con la misma expresión tosca que observó a al menor y giró sobre sus talones para ir hasta la puerta, la peliazul lo siguió saliendo del lugar ignorando al Principito engreído que la hacía sentirse diminuta e incómoda.

Bulma fijó su mirada en el Saiya que no se molestó en desacelerar su andar para esperarla, le siguió el paso a como pudo, avanzaron a través de varios pasillo solitarios, solo se encontraban los dos y el sonido de sus pisadas que se escuchaba resonar, el hombre parecía con peor humor del que siempre solía cargar, quizá se debía a la situación tensa que había tenido con su hermano menor pues éste les había interrumpido en un momento tan íntimo, sus mejillas se enrojecieron al recordar ese suceso, fijó su vista en la capa roja que ondeaba con la ligera brisa que provocaba su aligerada marcha, se veía tan imponente y elegante con esa presencia tan prepotente y engreída de la que estaba hecho el Saiyajin, por donde lo viera despedía masculinidad, era verdadera e indiscutiblemente atrayente, pasó su lengua por sus labios humedeciéndolos, sin dudar el tipo no le era para nada indiferente, sus piernas temblaron cuando la imagen del recuerdo donde él la besaba tan pasionalmente asaltó su memoria, sintió nuevamente el calorcito acumularse en su vientre y su palpitar bombeó con fuerza en su caja torácica, posó sus ojos en sus hombros, tenía una espalda ancha que no apreciaba bien porque lo cubría la capa, pero aún así podía notarse los músculos que se detallaban tan bien con ese traje ajustado que siempre usaba, chupó su labio inferior al darse cuenta de sus pensamientos impropios y negó con la cabeza para deshacerse de ellos.

- ¿Adónde vamos?- preguntó para poder calmar sus emociones que afloraban con solo reparar la presencia del heredero.

- Al almacén para elijas las herramientas que necesitarás.- contestó mirándola por el rabillo del ojo.

Bulma no dijo nada más, pero su mente divagó en la escena que había pasado en la habitación donde iba a construir la nave, el pequeño Príncipe no le daba buena espina, de las dos veces que había tenido la oportunidad de cruzar miradas con él se había convencido que el Saiyajin era insoportable, siempre hablaba de manera arrogante buscando humillar a los demás, no sabía por qué, pero el sujeto no le agradaba ni un tanto, aunque había comentado algo interesante. ¿Tarble en realidad quería que ella volviera a trabajar? Bueno, la idea no le desagradaba del todo, pero él lo había dicho con segundas intenciones, solo buscaba el bien estar de su planeta y solo la necesitaba para que siguiera laborando como un animal en el laboratorio, en ninguna parte de la conversación escuchó que quería liberarla de su hermano mayor solo porque sí, no es que tuviera la obligación de ver por su persona, ni siquiera se conocían o tenían algo en común, pero que la quisiera para explotar sus conocimientos para el bien de ese astro de salvajes era algo aberrante. Ella no era ninguna estúpida y el tono en el que el tipito hablaba dejaba al descubierto los verdaderos motivos por los que sugería regresarla al área de tecnología. No es que no quisiera, deseaba ayudar a su padre y aligerarle la carga, pero quizá no era la forma en la que aspiraba volver a hacer lo que le gustaba, anhelaba por todos los medios regresar con su papá, pero bajo buenos términos que quizá solo Vegeta podía brindarle, tal vez era demasiado soñar con trabajar como una manera normal en esa estrella donde los extranjeros eran tiranizados para su conveniencia sin recibir nada a cambio, ella quería algo más que eso. Volvió su vista al frente cuando miró que el joven desaceleraba los pasos y enfocó sus ojos para divisar una puerta al final del largo pasillo alumbrado con luces blancas, llegaron hasta la entrada y el Príncipe abrió digitando al parecer una clave en el panel de control, entraron y automáticamente se iluminó el sitio, avanzaron hasta que él se detuvo frente a varias filas de estantes que medían unos tres metro de altura y que disponían de una gran variedad de objetos.

- Toma lo que necesites y lo llevas hasta la habitación que te mostré.- ordenó haciéndose a un lado para comenzar a pulsar el botón del rastreador en su oreja buscando la línea que lo enlazaba con su soldado, cuando leyó en la pantalla del scooter el nombre del Saiyajin apretó dos veces seguidas para iniciar la comunicación.- Kakaroto, ven al almacén inmediatamente.- demandó.

Bulma había caminado a través de los anaqueles donde cogió una caja de herramientas poniendo dentro todo tipo de artilugios, habían cosas impresionantes en ese lugar y otras que incluso no sabía para qué servían, era como una gran ferretería donde cualquier amante a crear enloquecería de alegría como un niño en la tienda de juguetes, sonrió feliz, por lo menos ahora tendría con qué distraer su mente y ya no se agobiaría tanto en la soledad en la que se encontraba sumergía cada día encerrada en la maldita alcoba del heredero.

A los minutos Goku apareció y Vegeta salió al pasillo para hablar con él sin que la terrícola pudiera escucharlos. Tenía planeado no dejar sin vigilancia a la mujer por varias razones, sabía que trataría de escaparse ahora que tenía un poco de libertad pues en varias ocasiones le había expresado sus ansias por salir de la recamará donde la mantenía cautiva, por otra parte, tenía entendido que sus soldados habían prestado curiosidad a la humana cuando se dieron cuenta que ella estaba trabajando en el planeta, en un principio ese había sido móvil que lo condujo a querer conocerla puesto que la científica distraía a los inútiles Saiyajin, pero desde el primer momento en que puso sus ojos sobre ella se había dado cuenta que en verdad era atractiva y que fácilmente llamaba la atención de los hombres, su pueblo estaba enterado de la terrícola que había pasado a ser su esclava personal, pero no por eso esos idiotas se abstendría de cortejarla, no era ningún estúpido, la hembra provocaba a los machos y no podía exponerla a que uno se propasara cuando él no estuviera presente, ellos sabían que tocar a las golfas del heredero incluidas las del harén era una falta de respeto hacia su gobernante, pero nunca faltaba el que quería demostrar lo contrario.

- ¡Príncipe!- saludó haciendo una leve reverencia cuando vio a su superior.

- Kakaroto.- moduló viendo erguirse al soldado.- Voy a dejar a tu cuidado a mi esclava.

- ¿Tu esclava?- inquirió un poco sorprendido.

- Estará trabajando en un proyecto en una de las habitaciones del ala Este en ésta primera planta, preséntate cada día a las siete de la mañana en mi alcoba y la escoltas hasta su área de trabajo. Tus ojos en el objetivo Kakaroto, no quiero sorpresas.- aseveró mirando al tipo que había comenzado a sonreír mientras deslizaba una mano por su cabello.

- Vegeta ¿No crees que es demasiada vigilancia para una simple esclava?- interrogó divertido mirando al muchacho.

El Príncipe gruñó por lo bajo poniendo la expresión más fría que pudo encarar.- ¡Limítate a obedecer insecto, no estás aquí para cuestionar mis decisiones sino para acatarlas sabandija estúpida!- rugió pasándole de lado deteniendo sus pasos.- Traslada las herramientas que ella necesita al área de trabajo y luego la dejas en mi alcoba ¿Entendiste?- inquirió comenzando a caminar alejándose del lugar.

- Por supuesto Príncipe.- respondió Goku viéndolo alejarse ¿Qué rayos iba a pasar con su entrenamiento? No podía estar cuidando a la humana todo el día, tenía cosas que hacer además de ocuparse de su hembra, ahora que estaba embarazada tendría que poner todo su empeño en atenderla, ella ya no podía regresar a trabajar a la cocina y mucho menos esforzarse por su estado lánguido y poco enérgico por el que el feto en desarrollo estaba haciéndole pasar.

Flash Back

- ¿Qué pasa Kroto? ¡Habla maldita sea!- exigió acercándose al extraterrestre que levantó su mirada para verlo.- Tu hembra lleva un híbrido en su vientre.

Goku sintió que su sangre se había acumulado en un solo punto en su cuerpo y que ese líquido vital había abandonado cada una de sus venas dejándolas vacías, percibió un frió seco recorrerle cada nervio deteniendo su respirar por un par de segundos dejando su mente cándida con tan solo la idea de su mujer embarazada para luego soltar de golpe una bocanada de aire, volvió a apreciar su propio calor corporal y su corazón bombear rápidamente.- ¡Eso no!- gritó tomando al hombre por el cuello de la gabacha con fuerza.

- No hay error Kakaroto.- respondió tomando las manos del Saiyajin para zafarse del agarre.

- ¡Pero nuestro ADN no es compatible con ninguna otra raza! ¡Es imposible que haya preñado a la humana!- vociferó colérico respirando de manera estrepitosa pasando una de sus manos por su cabello con la vista en el piso.

- Eso dijeron nuestro estudios, pero los sondeos a veces tienen traspiés de los cuales no nos damos cuenta.- disertó el tipo tratando de darle una explicación adecuada al soldado en tanto tomaba la tabla con las hojas para anotar el estado clínico de la pelinegra.- Nunca se había dado un caso igual así que no conocemos nada a cerca de un híbrido Saiyajin, lamento decirte que la terrícola ahora pasará a ser objeto de investigación.- agregó de manera seca como sino importara nada más que someter como a una rata de laboratorio a la chica.

- ¿Eres imbécil? A mi hembra nadie la toca.- indicó Goku mirando a la muchacha que se encontraba recostada en la camilla tocando su vientre, se acercó a ella y la miró con lágrimas en los ojos. Milk no podía creer lo que estaba pasando, sus pensamientos se habían detenido al igual que el tiempo cuando escuchó al doctor decir que llevaba una vida dentro suyo.

- No dispones tú Kakaroto, el grupo de médicos y científicos asignados al área clínica somos los que tomamos las decisiones de qué hacer cuando un caso nuevo se nos presenta, además, hay que darle parte al Rey de nuestros descubrimientos.- expuso sin verlo en tanto hacía anotaciones en las hojas.

- ¡No permitiré que pongan una mano sobre mí!- chilló la joven sentándose de golpe en la camilla limpiando bruscamente sus lágrimas bajando de un salto.

- Milk no te preocupes, este sujeto no hará nada y ni el Rey se enterará de esto.- aseguró Goku tomando de los hombros a la pelinegra mirándola a los ojos, limpió con sus pulgares las mejillas húmedas de ella y la soltó para enfrentar al médico.- ¡Escúchame Kroto!- exigió dándole un empujón al alíen que cayó de espaldas sobre el piso frió.

- ¡Demonios Kakaroto! ¿Qué rayos crees que haces?- inquirió poniéndose de pie sobando un lado de su cadera.

- Si una sola palabra sobre esto sale de tu asqueroso hocico yo mismo me voy a divertir eliminándote.- rugió dándole un puñetazo inesperado en el abdomen al tipo que dejó escapar un gruñido para luego caer doblado de rodillas tomando con una de sus manos el sitio donde había sido golpeado.- Hablaré con el Príncipe, pronto tendrás mi visita así que no vayas a hacer ninguna tontería si quieres seguir viviendo.- amenazó dándose la vuelta.- Vamos Milk, necesitas descansar.- dijo a su hembra saliendo juntos del lugar. No podía permitir por ningún motivo que algo le pasara a ella ni a su hijo.

Ending Flash Back.

En cuanto pudiera tendría que comunicarle a su superior lo sucedido, esperaba que él decidiera qué era lo mejor para su hembra, pero tenía la esperanza de que no fuera tan duro con respecto a su situación puesto que, él también tenía una mujer terrícola a su lado que incluso podría estar preñada sin que uno de los dos lo supiera, era tan tenso y una gran carga hacerle saber lo que estaba pasando a Vegeta, conociéndolo como era estaba seguro que no reaccionaría de la manera más amable, indudablemente le esperaba una gran reprimenda y quizá una paliza de su parte por su descuido, aunque lo cierto era que incluso el propio Príncipe se había confiado de las inservibles investigaciones de los médicos del ala clínica del palacio, estaba en graves problemas si dejaba que más tiempo pasara, las femeninas que fueron asignadas a los prostíbulos y tabernas fuera del castillo seguramente habían dado ya a luz a más de un mestizo por lo que debía apurarse en comunicarle aquello. Se rascó la nuca un tanto irritado, le extrañaba que la noticia de ninguno de esos embarazos hubiera llegado a oídos del Rey, tenía que investigar que había pasado en dos años y medio desde que las mujeres de la Tierra habían pisado el planeta rojo, no podía ser que solo su chica fuera la que había podido concebir un híbrido. Ahora que el Príncipe le había asignado el cuidado de su esclava estaba más amarrado a sus deberes que nunca, no tenía tiempo ni para ver a la pelinegra que dejó en su habitación después de ver al doctor.

- ¿Dónde está él?- inquirió Bulma llegando hasta el Saiyajin que estaba en el pasillo.

Goku se dio la vuelta para observarla con una gran caja en sus manos llena de herramientas y rollos de papel.- ¿Vegeta?- moduló, ella asintió poniendo el cajón en el piso para luego mirarlo.- Me asignó acompañarte a la habitación donde vas a trabajar, así que vamos.- dijo cerrando la puerta del almacén para tomar las cosas y cargarlas por ella.

La peliazul bajó la mirada un poco decepcionada, él se había ido sin siquiera avisarle y ahora le ponía un escolta que ni siquiera conocía. Lo miró tomar sus herramientas para comenzar a caminar sacándola de sus pensamientos.- ¡Oye, espera! Que costumbre tan mala tienen los Saiyajin de dejar a una dama atrás.- rezongó alcanzando al muchacho.

- Solo date prisa.- dijo desacelerando sus pasos. La muchacha lo miró, era bastante alto e imponente, pero su mirada no era tan ruda ni dura como la del resto, ni siquiera era cínica o presuntuosa como la de Tarble.

- Por cierto, soy Bulma ¿Cuál es tu nombre?- preguntó observando sin dejar de observarlo. Él desvió su mirada hacia ella.

- Mi nombre es Kakaroto.- contestó.

- ¡Qué!- gritó poniéndose frente al joven, él se detuvo en seco con una ceja arqueada viéndola por sobre la caja que llevaba cargada.- ¡No me digas que tú eres Goku!- chilló emocionada, sabía que el Saiyajin con el que estaba su amiga era bueno, si era así se sentiría más tranquila que nunca.

- ¿Milk te dijo eso?- interrogó sonriendo un poco, sabía que su hembra se había hecho muy amiga de la esclava del heredero así que no dudaba en que le hubiera comentado eso.

- ¡Sí eres!- dijo dando un saltito.- Me alegra que seas precisamente tú el que esté ahora aquí.- comentó comenzando a caminar juntos.- La mayoría de los hombres de tu raza son toscos y crueles, no me gustaría toparme con alguno.- agregó entrelazando las manos en su espalda levantando la cabeza para observarlo.

- No debes de confiar en nadie Bulma, ni si quiera en mí.- aseguró poniéndose serio.- Podemos fingir ser buenos pero tener el corazón más ennegrecido que el de cualquiera.

- Losé, pero que seas la pareja de mi amiga me da la certeza de que tú no eres así.- afirmó suspirando débilmente.- Ella no se habría fijado en ti si no fueras un buen tipo.

- Sigo siendo un asesino intergaláctico como todos.- aseveró con el mismo tono de voz grave.

- Eso es indiscutible.- expuso ella sonriendo.- Es la manera en que viven y se culturizan, no hay mucho por hacer con respecto a eso.

- Es nuestra naturaleza.- dijo, ella dirigió la vista al frente sin decir nada más hasta llegar nuevamente a la habitación donde iba a construir la nave del Príncipe. Goku colocó las cosas en medio del suelo y observó a la humana, los rumores de los soldados eran ciertos, no habían exagerado en nada al decir que la científica era verdaderamente hermosa, su piel pálida y color de cabello y ojos quizá era lo que llamaba la atención de sus compañeros, ni para Vegeta la hembra había pasado desapercibida. La miró sacar todas las cosas de la caja para colocarlas en el piso, la peliazul extendió un pliego grande de papel, por ahora no tenía mesa, así que comenzaría a diseñar la nave usando el ladrillo como apoyo.

- ¿Qué haces?- preguntó al verla tomar un lápiz y comenzar a trazar líneas.

- Hago el diseño de una nave.- contestó más concentrada en su trabajo que en el hombre que se acuclilló frente a ella mirando los garabatos que dibujaba.

- ¿Una nave? ¿Es para Vegeta?- inquirió curioso.

- Si.- indicó tomando un escalímetro para hacer unas medidas.

- No puedes quedarte aquí, tengo órdenes de escoltarte ahora a la alcoba real.- comentó y ella detuvo sus movimientos.

- Bien, pero llevaré esto.- dijo agarrando el papel para hacerlo rollo junto al lápiz, una libreta y la regla que estaba utilizando.

Bulma pasó toda la tarde inmiscuida en la elaboración del plano después que el Saiyajin la había dejado en la recámara. Para cuando terminó el sol se había escondido, se irguió con la espalda y sus hombros totalmente tensos, había trabajado sobre el piso del baño que era el único que no estaba alfombrado, le fue de maravilla pues la superficie era lisa y podía dibujar sobre el lienzo sin ningún problema. Movió su cuello de lado a lado haciendo crujir sus vértebras, bostezó y se puso de pie estirando su cuerpo. Miró desde arriba el diseño y sonrió enorgullecida, había logrado avanzar bastante, ahora solo faltaba elegir el material interior del artefacto, tenía que ser resistente y al mismo tiempo liviano para no agregar peso extra al galeón. Volvió a bostezar y estirarse, se agachó y tomó el papel para enrollarlo junto a las demás cosas, salió del pequeño cuarto y colocó los objetos sobre uno de los sofás. Cuando salió sus fosas nasales fueron inundadas con un agradable aroma, en la sala habían dejado un carrito con su cena, al parecer aún seguía caliente pues humeaba un poco, necesitaba urgentemente tomar una ducha, cenar y acostarse a dormir, se sentía exhausta pero totalmente contenta, por fin estaba aprovechando el tiempo en hacer lo que más le gustaba. Tomó la orilla de su vestido rojo para poder alzarlo y sacarlo cuando fue interrumpida por unos toques en la puerta. Bulma se extrañó y acomodó nuevamente su vestimenta para ir a abrir.

- ¡Milk!- chilló abrazando a su amiga que entró al verla.

- ¡Amiga!- gritó la pelinegra al borde del llanto.

- ¿Goku? ¿Qué haces aquí?- preguntó al ver al muchacho.

- Bulma necesito hablar contigo antes de que el Príncipe venga.- dijo la muchacha deshaciendo el abrazo.

- ¿Por qué lloras? ¿Qué pasa?- preguntó intrigada al ver los ojos cristalinos de la chica que la miraba afligida.

- Vegeta llegará pronto Milk, date prisa.- habló el Saiyajin entrando junto a las femeninas para cerrar la puerta.

- Estoy en problemas Bulma.- confesó comenzando a llorar poniendo las manos sobre su rostro para ahogar sus sollozos.

- ¿De qué hablas? ¡Por Kami Milk dime!- dijo poniéndose tensa, puso las manos sobre los hombros de ella para darle ánimos de que hablara. La joven levantó su mirada y tragó el nudo que tenía atravesado en su garganta suspirando profundamente.

- Estoy embarazada.- moduló volviendo a llorar.


RinPink Susaiyajin: ¡Hola! Me he tardado un poco en actualizar, pero me costó un poco de trabajo entrelazar las idea v:

Quiero decirles que estoy eternamente agradecida por sus comentarios ¡Dios! Recibí tantos que me animaron a seguir escribiendo, para éste capítulo espero alcanzar los 150 review sino es mucho pedir n.n jaja

Aunque sea un "actualiza" "Sigue" "Continua" con eso me es suficiente pues me ayudan a saber que gustan de mi historia y que hay personitas esperando la continuación, en verdad las amo :3

Con respecto al cap pues ya se va desarrollando la actitud negativa de Tarble, les dije que en este fic no sería del todo bueno como aparenta ser, tiene escondido en su interior rencor por ser el hermano menor que no aspira a la corona pues el heredero es Vegeta, ya se irán dando cuenta de su maldad.

Bulma por fin regresó a trabajar, aunque no como ella quisiera pues el príncipe la colocó en un área aparte y ella no podrá ver a su padre.

Bueno si hay errores perdonen, es de madrugada casi y ando un poco ciega editando :v

Les agradezco sus review enormemente, espero leerlas nuevamente.

Besos, Chain n.n

PD: Todas adivinaron que Milk estaba embarazada :P