CAPITULO X: Adversidad

- ¿¡Qué!?- articuló recibiendo nuevamente en su brazos a la chica que lloraba angustiada.

- El médico que me revisó hace pocas horas me dio la noticia ¿Qué voy a hacer?- dijo entre sollozos con su corazón apretujado en su pecho que ardía por la falta de aire que le provocaban los gimoteos.

- ¿Pues qué más Milk? ¡Vas a llevar un embarazo normal y tener ese bebé!- chilló molesta por la actitud tan poco juiciosa de su amiga.

- Pero date cuenta.- comenzó a decir apartándose de los brazos de la peliazul mirándola con ojos cristalinos mientras numerosas lágrimas se escurrían de éstos.- Es un híbrido, nadie lo aceptará en este maldito planeta.- agregó sentándose en el sofá cerca de ella viendo con sus húmedas orbes negras hacia el piso.- El Rey puede ordenar que me asesinen con mi hijo dentro.

- ¡Ni pienses que voy a permitirlo!- bramó tomando asiento a su lado.

- Tú no podrías hacer mucho Bulma.- respondió levantando su vista para ver los ojos turquesa de la muchacha frente a ella.

- Lo sé, solo soy una esclava.- habló molesta y triste por el comentario de la pelinegra, pero hasta cierto punto era cierto lo que decía, ella podía vivir junto al Príncipe, ser su esclava y llevar una vida con el hombre bajo el mismo techo, pero eso no le daba poder ni palabra para opinar y mucho menos ser escuchada, sabía muy bien lo prepotentes y machistas que eran los Saiyajin

- No lo dijo por eso.- articuló Goku que se había mantenido de pie frente a la sala observando el intercambio de palabras de las muchachas.

- ¿Ah no?- preguntó virando su mirada hacia él no comprendiendo del todo al sujeto.

- Es porque tú también puedes estar embarazada.- moduló sin tapujos, la peliazul abrió sus ojos sorprendida al escucharlo y su estómago se volvió pesado sintiendo que si no tragaba el nudo que se formó en su garganta vomitaría todo lo que había comido. Su corazón comenzó a bombear fuerte en su caja torácica sintiendo su pulso en su cuello golpear con fervor, si se hubiera visto en una espejo estaría segura que había palidecido como un cadáver.

- ¿Qué… qué dices?- inquirió tartamuda poniéndose de pie lentamente mientras pasaba una mano por su frente que comenzó a sudar.

- Hasta ahora no habíamos encontrado una raza que tuviera compatibilidad genética con nuestra sangre.- comenzó el Saiya a explicar a la joven que parecía ida en sus pensamientos.- Pero ya ves como mi hembra pudo preñarse.- dijo moviéndose hacia ella pues parecía que iba a desmayarse.

- ¿Bulma estás bien?- preguntó Milk levantándose de su asiento para tomar a la peliazul de un brazo y sentarla.

- Aunque no se descarta la posibilidad que tu también hayas quedado preñada no debes preocuparte tanto, las mujeres terrícolas que fueron llevadas a los prostíbulos no han reportado ningún nacimiento de híbridos, puede que solo sea Milk la que logró concebir uno.- indicó Goku más relajado cruzándose de brazos al ver que el color natural de la chica volvía a su rostro.

- ¿Tú crees?- preguntó sintiendo su lengua adormecida y su cabeza dar vueltas.

- Es una hipótesis, debo investigar para estar seguro, mañana visitaré los harén y prostíbulos dentro y fuera del castillo para estar seguro.- respondió mirando a su hembra que sostenía de una mano a la concubina del Príncipe, el llanto de la pelinegra había cesado al ver el estado lánguido de su amiga.

- Es tan triste.- murmuró percibiendo el calor apoderarse nuevamente de sus mejillas y su pulso volver a la normalidad.

- ¿Por qué?- interrogó la muchacha de cabello negro acariciando la melena turquesa de su amiga sin dejar de mirarla.

- Pues, sería bueno que ninguna mujer terrestre haya podido engendrar hijos mitad Saiyajin, pero a la vez pienso en ti Milk.- dijo elevando su vista nublada por las lágrimas para observarla.- Que estés sola en esto no es para nada fácil.

- Solo me alarmo por la reacción del Rey, él y el Príncipe son mi única preocupación y que tú también hayas quedado embarazada.- comentó apretando entre sus manos la de la peliazul.

- Necesito examinarme.- dijo poniéndose de pie para ver a Goku.- Llévame a que ese doctor que atendió a Milk también me haga la prueba.

- Mañana Bulma, vendré temprano por ti para que vayas a trabajar pero te llevaré al ala médica del castillo para que te analicen.- manifestó marcando su entrecejo.- Vámonos Milk, el ki de Vegeta se ha comenzado a mover, viene hacia aquí.- anunció a su hembra que se puso de pie al instante.

- ¿Piensan decírselo al Príncipe?- preguntó a la pareja que comenzaba a caminar hacia la puerta.

- Hablaré con él.- dijo Goku abriendo la puerta.

- ¡No!- gritó.- Espera a saber mis resultados y luego veremos qué hacer, conociéndolo como es no creo que tome la noticia por el lado bueno.- expresó viendo a su amiga que agachaba la mirada desconsolada.

- Bien.- contestó el soldado aceptando sus condiciones. Pensando bien las cosas, debían darse cuenta de cuantas mujeres estaban pasando por lo mismo, antes de enterar al Príncipe debía asegurarse de que su hipótesis era falsa o totalmente cierta, pero seguía haciéndosele raro que no se hubiera sabido sobre otros embarazos terrícolas, algo debía estar pasando.

Bulma asintió al Saiya percibiendo un poco más de calma.-Pero no debes preocuparte.- habló llegando hasta la pelinegra para abrazarla.- No dejaré que nada le suceda a tu bebé.- dijo tocándole el vientre.- Además cuentas con Goku, él te protegerá.- aseguró haciendo que una sonrisa se dibujara en los labios de la joven.

- Suerte mañana.- expresó soltándose de los brazos de su amiga para verla antes de darse la vuelta y retirarse.

La pareja salió cerrando la puerta, la peliazul se llevó las manos a su cabellera enredando sus dedos entre sus mechones azules, ¿Qué voy a hacer ahora?, se preguntó caminado hacia el baño con las piernas temblorosas, miró su rostro en el pequeño espejo sobre el lavabo y pasó sus palmas por este dando un corto suspiro.- No puede pasarme esto.- susurró abriendo la llave para coger agua en sus manos y mojar su frente.- Pobre Milk.- dijo cerrando el chorro del líquido frío que caía imparable. Salió del pequeño cuarto tomando una toalla limpia del closet del Saiyajin para secarse las gotas que resbalaban por su cara y cuello que bajaron hasta perderse en sus senos, se sentó en el sofá dejando de lado la tela y tocó su vientre.- Sería un gran problema llevar el hijo del Príncipe en mi vientre.- expresó en voz alta escuchando la puerta cerrarse a sus espaldas.

Vegeta entró como siempre, imponente y con el ceño marcado en entre sus cejas negras espesas. Bulma sintió nuevamente su pulso apresurarse con vigor, al paso que iba viviendo cada emoción a flor de piel terminaría sus día enferma del corazón. Sus latidos se atoraron en su garganta imaginándose que él había escuchado sus palabras, pero tan solo lo observó darle un vistazo comenzando a desvestirse. Miró cada uno de sus movimientos en cámara lenta e imaginó a un bebé de ese hombre dentro suyo, la idea no le era desagradable, pero no podía ser, tan solo pensarlo era algo aberrante, no por el niño en camino, sino por Saiyajin y quién era él, sabía que si la prueba salía positiva ese sujeto era capaz de querer deshacerse de su hijo, había escuchado que a los de su raza les gustaba mantener su linaje intacto y tratándose de la realeza sería aun más descabellado el hecho de que dejaran vivir a su pequeño mitad Saiya, se asustó de solo especular sus teorías retorcidas en su mente, llevó ambas manos a su boca disimuladamente ahogando un quejido, por suerte él no la miraba, estaba concentrado en quitarse la armadura y su traje de combate, soltó lentamente un suspiro y apartó la palma de sus labios tratando de respirar lo más apacible posible, no dejaría que él se diera cuenta de lo que estaba ocurriendo, no aún, solo esperaba por el bien de ella y de su hipotético feto que ella no estuviera preñada, era mejor no traer un ser a un mundo de bárbaros donde sus ideales de conquistas se limitaban a purgar planetas y matar inocentes a sangre fría, no quería que un descendiente suyo se criara bajo esa cultura tan poco civilizada, prefería mil veces ser estéril y no tener un descendiente de ese monstruo que la había convertido en una esclava cautiva.

- ¿Tienes la lista de materiales que vas a utilizar para construir mi nave?- escuchó la pregunta de él sacándola de sus ensimismados pensamientos.

- No.- dijo ella mordiendo su labio inferior posando su mano en su plano vientre mirando hacia un punto inespecífico en el piso, aun no podía salir de su traba mental por la que ahora estaba atravesando, pensar en la posibilidad de tener un hijo de ese hombre la estaba consumiendo demás, levantó su mirada sin dejar de pensar en ella y su amiga en problemas.

- Terrícola te di una orden.- gruñó andando hacia el closet totalmente desnudo, la peliazul lo miró distraída, sus ojos estaban sobre la espalda ancha y musculosa del tipo pero su mente divagaba en la reciente noticia. No respondió nada, ni si quiera había escuchado su última oración. Se puso de pie y caminó hasta la cama con un solo propósito en mente, tratar de dormir y pensar en alguna solución para la pelinegra y su propio supuesto embarazo. Levantó las sábanas para meterse bajo ellas pero la cola del Saiyajin en su cintura la detuvo, giró su rostro y miró al Príncipe acercársele para topar su cuerpo con el suyo, las caricias que él comenzó a propinarle en su cuello la sacaron de sus absortas reflexiones poniéndose sensible ante el tacto suave del hombre, mordió su labio inferior al sentir que el apretó su abultada entrepierna contra sus glúteos, la respiración se le volvió dificultosa cuando el miembro peludo descendió hasta su intimidad para apretar con brusquedad. Un gemido salió de su garganta y sus piernas flaquearon al sentir las que las lamidas en su nuca bajaban por sus hombros.

Desde la mañana que había deseado tener bajo su dominio a la mujer y el bastardo de su hermano se lo impidió, ahora que estaban en su alcoba sin interrupción alguna podía hacer de ella lo que quisiera, la escuchaba nombrarlo entre gemidos provocando más ansias por tomarla, le gustaba su cuerpo menudo y delicado haciéndolo contenerse en gran medida por no lastimarla, si fuera una Saiyajin podría usar su fuerza y someterla con tosquedad, pero si hacía eso con la terrícola no volvería a contar con ella para otro asalto, sentía que si ejercía tan solo un poco más de fuerza podría matarla, pero esa fragilidad es lo que le agradaba, sus curvas prominentes bien formadas, su inusual color de piel pálido que la hacían lucir afable y ese color de cabello que no había visto en ninguna otra. Era tan exigua en cuanto a características físicas se trataba, pero contaba con una gran personalidad que podría jurar era idéntica a la de las hembras de su raza, a pesar de saber que no poseía ningún poder de pelea ella se imponía cuando algo no le gustaba. Sus sentidos estaban totalmente paralizados cuando tenía a la esclavilla cerca, no supo en qué momento había sido él el que se rindió a sus encantos, pero lejos de desagradarle la idea, le gustaba, le gustaba sentirla suya en el momento que él lo dispusiera, tenerla disponible para satisfacer sus necesidades cada vez que su cuerpo clamaba por sentirse dentro de su estrecha cavidad caliente y húmeda era la sensación más placentera de la que podría disfrutar, además, verla tan accesible y atenta en sus encuentros lo hacía desearla más.

Bulma sintió sus piernas temblar y apoyó sus manos en el colchón de la cama dándole una vista hermosa de sus glúteos al Saiyajin tras ella, el hombre miró su pose sugerente con el trasero entreabierto para él, la acarició por sobre la tela roja de su ropaje subiéndole el vestido, lo sacó por los brazos delgados de la muchacha haciendo que se pusiera derecha para luego volver ella a su posición, Vegeta rompió su sostén y ropa interior dejándola desnuda para su escudriño, dio una palmada en su nalga derecha para tomarla por las caderas rozando su miembro en su suave piel, gruñó complacido y ella arqueó la espalda al sentir su estaca de carne dura moverse entre los pliegues de su intimidad, estaba lista para que la tomara, pensó que un encuentro más no cambiaría las cosas, no porque ahora se negara iba a evitar un futuro embarazo o alguno que ya estuviera en marcha, así que dejando de lado por un momento los problemas que se habían presentado se concentro en los besos que él le daba en su espalda hasta llegar a su cadera, sintió como la giró de un momento a otro y asaltó sus labios acostándola en la cama para quedar él entre sus piernas penetrándola en el acto, percibió como el miembro masculino se hundía en ella hasta lo más profundo haciéndose camino entre sus paredes haciéndola tocar el cielo.

-¡Vegeta!- gimió sin aliento aferrándose a sus brazos de los cuales él se sostenía para no dejar caer su peso sobre ella. Se movió con vigor en su interior sin dejar de ver la expresión de placer de la mujer que cambiaba cada vez que la embestía, la observó con detalle mirando cómo abría y cerraba su boca cuando hacía más fuerza empujándose contra su delicado centro que ardía en pasión y lujuria.- Sí… así- exclamó asiéndose a su cuello para besarlo, él correspondió manteniendo el ritmo de sus estocadas, sintió el sudor perlar su frente y salir por cada poro de su cuerpo uniendo sus fluidos junto a los de la humana, el encuentro se estaba volviendo más deleitable de lo que pudo imaginarse, se apartó de sus labios y la miró memorizando cada centímetro de su piel reparando en el montículo níveo decorado con ese botón rosa, con una de sus manos tomó su seno que se movía de arriba a abajo al compás de sus penetraciones y acercó su boca al pezón sonrosado que moría por sus atenciones, lo succionó bebiendo de él con gentileza, la peliazul no podía concentrarse en algo más que no fuera sentir, pensó que en cualquier momento se desmayaría de tantas sensaciones que el Príncipe le provocaba, arqueó su espalda echando su cabeza hacia atrás y cerrando fuertemente sus parpados sintiendo un dolor placentero indescriptible inundarla desde la unión con el pene de él subiendo por el interior de su vientre hasta llenar cada fibra de su ser.

- ¡Vegeta!- volvió a clamar enterrando sus uñas en su piel con fuerza, el orgasmo la recorrió haciendo que su mente se quedara en blanco tan solo percibiendo las fuertes contracciones en su interior y sintiendo el miembro del hombre abriéndose paso en las paredes de su intimidad. La joven mordió su labio inferior respirando con dificultad percibiendo su cuerpo relajado, él la miró desplomarse debilitada con una expresión en su rostro de satisfacción, sonrió ladino al verla complacida, pero su liberación aun no llegaba, quería más de ella y lo tomaría, el centro caliente de la mujer aun palpitaba apretujando su miembro erecto dentro, la sujetó por la nuca y las caderas para sentarse con ella encima recostando su espalda en el respaldo de la cama.

- Muévete- ordenó a la chica que se irguió con pesar al ver que él aún no terminaba con su asalto, meneó su cadera de manera torpe apenas respondiendo a sus demandas, él la tomó por los glúteos apretándolos entre sus dedos marcando el ritmo y ella no supo más que hacer que abrazarse a él sintiendo su feminidad demasiado sensible, sentías las estocadas de él hundirse más adentro en cada movimiento y fue inevitable no gemir, abrió sus ojos y miró la piel sudada del Saiyajin, remojó sus labios con su saliva llevando su boca hacia su cuello lamiendo cada centímetro succionando y mordisqueando descendiendo hasta su tórax.- Mujer.- gruñó al sentir la lengua de ella pasearse por su clavícula dando pequeños besos en su pecho. La penetró con fuerza y cerró sus ojos al sentir que se liberaba dentro de ella, toda la presión contenida la dejó salir en una profunda embestida haciendo que su semilla se esparciera en el interior de la hembra percibiendo su propio placer arraigar su cuerpo, su cola se tensó, sintió su miembro aprisionado dentro del sexo de la chica que permanecía inmóvil sobre él, dejó que la intensidad de la eyaculación mermara y su respiración se acompasara para salir de ella dejándola a un lado de la cama. La observó acomodarse hacia un lado sin siquiera abrir los ojos, se miraba agotada, podría volver a tomarla enseguida, pero sabía que la terrícola no era buena soportando sus asaltos, la dejó descansar y se puso de pie para caminar hacia la ducha, cada vez que tenía relaciones con ella terminaba totalmente relajado y un buen baño antes de descansar siempre le venía bien, abrió el grifo del agua fría que tocó su piel caliente al instante, movió su cuello de lado a lado destensándolo mientras dejaba el líquido correr por su cuerpo, se terminó de asear y fue hasta el lavabo para asearse los dientes y salir con una toalla en sus manos secando su cabello, tiró a un lado la tela blanca y se metió a la cama viendo a la muchacha desnuda, tomó la sábana y la cubrió antes de acomodarse para dormir.

Cerró sus ojos poniendo sus brazos tras su nuca, respiró profundo escuchando la respiración acompasada de la peliazul a su lado, no se arrepentía de haberla convertido en su esclava, sus encuentros eran demasiado satisfactorios como lamentarse por ello, ahora la científica construiría su nueva nave con mejores características que las que poseía el resto, las cosas no podían marchar mejor desde que tomó la decisión de hacerla suya y aprisionarla en su alcoba, mientras la tuviera en su cama no tenía la necesidad de ir a buscar una prostituta del harén puesto que la humana sabía complacerlo en todos los sentido, sería un estúpido si la liberaba como muchas veces lo pedía, no iba a hacer aquello bajo ninguna circunstancia, la mujer era muy atractiva e inteligente, mezcla que le agradaba de sobremanera, así que podía ella ir olvidándose para siempre que se apartaría de su lado.

Sus pensamientos saltaron a la reciente noticia que le dio su padre, después que había dejado a la esclava a cargo de Kakaroto un soldado le interceptó en unos de los pasillos avisándole que el Rey deseaba verlo, al llegar, el viejo le informó que estaba organizando en su honor un torneo y se daría un banquete para celebrar su natalicio número 25 que estaba cerca, dentro de tres días cumpliría un año más, estaba cada vez más próxima su coronación, deseaba tanto que se llegara ese momento y poder ser el gobernante de Vegitasei.

En su planeta no solían celebrarse ese tipo de eventos, pero según las leyes, cuando el Príncipe cumpliera los 25 años tendría que dar una prueba de su poder frente a su pueblo, demostrando con ello que era capaz de gobernar y ser un digno Rey, qué mejor manifestación de sus habilidades que por medio de un combate con el ganador del torneo que se ovacionaría en su nombre, sonrió al sentir la adrenalina correr por su sangre pensando en que dejaría atónito a su padre cuando viera con sus propios ojos el gran poder que había adquirido en el último par de años debido a su arduo entrenamiento. Sus esfuerzos habían dado fruto. Moría por cerrarle la boca al viejo de una vez por todas.

Abrió los ojos y giró su rostro al sentir a la peliazul removerse, la observó y vio que venía hacia él con los ojos entre abiertos, la chica estiró sus brazos y lo abrazó por la cintura acurrucando su cabeza en su pecho buscando su calor, mañana tendría que hablar con ella, había decidido que fuera su acompañarte el día de su festividad, no quería que otra ocupara ese lugar que le correspondía al ser su concubina oficial, podía fácilmente elegir a una Saiyajin élite que seguramente estaría más que dispuesta a acompañarlo pero, no estaba dispuesto a lidiar con ninguna hembra de su raza, a veces se ponían demasiado demandantes y no creía poder soportar sus berrinches, por lo menos si él le ordenaba a la terrícola comportarse adecuadamente estaba seguro que lo obedecería. Después de unos 20 minutos de pensar en todo lo que estaba por venir se quedó dormido sin apartar a la humana de su regazo, dejándola sentir su calidez.

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Estiró su cuerpo sintiendo la suavidad de las sábanas acariciar su sensible piel, llevó los brazos por arriba de la cabeza y extendió sus piernas lo más que pudo a la vez que bostezaba, abrió sus ojos relajando sus músculos observando el techo blanco de la habitación recordando la noche que había pasado con el Saiyajin, sonrió mecánicamente pasando su lengua por su labio inferior rememorando lo vivido hace unas horas atrás, pensó en la sensación de culpabilidad que siempre la acompañaba cada vez que se dejaba asir por el Príncipe, no lo había notado pero ahora que lo analizaba, hacía mucho que había desaparecido, estaba consciente que su raza era la única responsable de la muerte de su madre y seguramente destrucción de su planeta, pero el sentimiento de odio había desaparecido con el tiempo y el recelo contra los salvajes mermó poco a poco.

Siempre que recordaba a su progenitora un nudo se le formaba en el estómago, esta vez no era la excepción, pero aquella emoción que le carcomía el corazón ya no existía, quizá el pasar su pérdida que ya no percibía con tanta intensidad el remordimiento de no haber podido ayudarla, mordió su labio superior succionándolo en el acto y arrugó sus delgada cejas turquesas tratando de olvidar ese trago amargo, ahora contaba con una vida tan distinta a la que seguramente hubiera llevado en la tierra junto a sus seres queridos, pero ya no podía regresar a aquellos días de paz y felicidad que pasó junto a su familia y amigos, ahora su deber estaba en cumplir con las demandas del Saiyajin, al principio él se había portado de la manera más cruel posible, pero ahora su trato era un tanto distinto, la dejó incluso ver a su padre y hacer lo que a ella le gustaba, le había costado lograr que Vegeta cediera, pero ahora que lo había logrado no dejaría que él retrocediera en sus decisiones, cerró sus párpados y pensó en todos los momentos que pasaban juntos formándosele una sonrisa en el rostro, tocó sus carnosos labios recordando su besos, pensó en lo mucho que le hacía falta cuando no estaba con ella y abrió los ojos impresionada al darse cuenta que estaba comenzando a sentir algo por él, notó su corazón dar un brinco pasando de su estado relajado a un fuerte bombeo dentro de su pecho, llevó una mano a su boca que la abrió asombrada y giró su rostro para ver el lado vació donde el sujeto dormía, detalló las sábanas desordenadas sonriendo en el acto, lo extrañaba, y deseó poder alguna vez despertar con él a su lado sorprendiéndose al instante de sus propios raciocinio, se sentó de golpe haciendo que su sábana se deslizara por sus senos dejándolos desnudos, bajó su escudriño hacia su pecho descubierto mirando sus pezones endurecidos y una pequeña risita salió de su garganta, estaba feliz de estar ahí con él ahora, abrió sus ojos reparando en su acelerada respiración y el calor que desprendían sus acaloradas mejillas producto de sus revelaciones, levantó su rostro llevando su atención hacia el baño, se dio cuenta del sonido del agua caer y supuso que el Saiya estaba dándose un baño, sin pensarlo se puso de pie apartando la tela de su regazo y caminó lentamente hacia el pequeño cuarto, percibió sus nervios hacer estragos y posó la mano en el pomo de la puerta abriéndola lo más sigilosamente posible, empujó suavemente descubriendo la silueta al fondo del baño tras los cristales que encerraban la ducha, avanzó adentrándose cerrando la puerta a sus espaldas y se apresuró hacia él, resbaló el cristal y pudo ver al Príncipe que pasaba el jabón por sus brazos, su respiración se detuvo por un momento observando la espalda y trasero del joven, alzó sus brazos y posó sus palmas acariciando sus hombro acercando su cuerpo al de él, Vegeta se giró viendo a la mujer sonreírle, estaba ahí desnuda solo para él con el agua cayendo por cada curva de su cuerpo, posó sus ojos negros sobre sus labios y sin esperar dejó la barra de jabón a un lado tomando a la chica por la cintura asaltando sus labios, la peliazul rodeó su cuello con sus brazos sintiendo como pequeñas descargas de placer se apoderaban de sus sentidos, el hombre movió sus manos por el cuerpo femenino y la giró para pegarla a la pared fría de azulejos blancos, la levantó en un rápido movimiento y ella enredó sus piernas alrededor de su cintura dándole paso al miembro masculino semi erecto rozar contra su feminidad, gimió extasiada soltando sus labios, él bajó sus besos por su cuello deteniéndose para mirarla y ella buscó sus ojos al sentir que detuvo sus caricias.

- Debemos hablar.- dijo aflojando el agarre en sus glúteos para que ella quedara de pie.

- ¿Ahora?- preguntó decepcionada, deseaba que la tomara ahí mismo.

- Báñate, te espero afuera.- comentó pasando las manos por su cabello para luego retirarse. Bulma percibió un pequeño escozor en su pecho, sintió rechazo y el rechazo… dolía. Se duchó en cinco minutos y salió con su cuerpo envuelto en una toalla mirando al Saiyajin colocar su capa, ya estaba listo para irse nuevamente y dejarla sola todo el día como era su rutina. Puso su mejor sonrisa, no iba a darle a demostrar que la había hecho sentir mal ni tampoco se avasallaría a pedirle que le hiciere el amor, esa no era ella ¿En qué momento había llegado a desear que él la hiciera suya? Suspiró suavemente evitando que la escuchara y se sentó en la cama con una pequeña toalla en sus manos secando su rostro.

- ¿De qué quiere hablar?- inquirió lo más relajada posible.

- En dos días se celebra mi natalicio número 25.- comenzó a hablar en tanto sacaba de su closet una tarjeta roja y fue hasta ella que lo miraba dudosa extendiéndole el objeto frente a sus ojos.- Quiero que te compres lo necesario para que me acompañes al banquete que se dará en mi honor.- agregó, la peliazul pasó de ver lo que él sostenía en su mano para observar su rostro, arqueó una ceja y tomó la tarjeta con suavidad, se puso de pie escudriñando el cuadrado en su palma, tenía por un lado el sello estampado de la realeza y del otro una banda negra dándose cuenta de lo que era.

- ¿Una tarjeta de débito?- preguntó insegura alzando sus ojos turquesa para posarlos en él.

- Tiene fondos ilimitados.- respondió cruzándose de brazos.

- ¿Quiere que lo acompañe a la celebración de su cumpleaños?- volvió a interrogar sin poder creer lo que él decía.

- No repito dos veces las cosas.- aseveró dándose la vuelta.- Puedes tomarte el día para comprarte las cosas que necesites.- informó caminando hacia la salida. La peliazul corrió para alcanzarlo y tomarlo por el brazo, cuando él se giró ella se tiró sobre él abrazándolo por el cuello.

- ¿Puedo comprarme lo que quiera?- consultó emocionada con una gran sonrisa soltando al Saiyajin para mirarlo.

- Lo que desees.- indicó devolviéndole la sonrisa.

- ¡Gracias!- chilló feliz para luego besarlo en la mejilla una y otra vez.- ¡Gracias!- volvió a gritar entre besos.

- Debo irme.- dijo apartándole las manos de su cuello.- Kakaroto vendrá por ti para acompañarte.- se aproximó a la muchacha y le colocó un mechón tras su oreja sin apartar sus penetrantes ojos ónix de la mirada turquesa de la joven.- Saldrás del castillo humana, así que por tu bien y el de tu viejo padre no intentes nada estúpido.- amenazó poniéndose serio.

- No se preocupe.- expuso negando sin dejar de sonreír viéndolo darse la vuelta para salir. Pasó su lengua por sus labios humedeciéndolos, en ningún momento había pensado en escapar, su plan era otro, tener acceso a las computadoras centrales para buscar las coordenadas de la Tierra, esa era su prioridad para después idear su escape junto a su padre. Caminó hasta la sala y acarició entre sus dedos el pequeño recuadro rojo llevando su mirada a éste, la nueva noticia le había hecho olvidar la molestia que sintió porque él no le prestó la atención que ella buscó en la ducha. Ahora comprendía que quizá el Príncipe tenía mucho por hacer puesto que estaba próximo su cumpleaños y no podía quedarse con ella más tiempo del requerido. Fue hasta la cama más tranquila y sacó de la gaveta de la mesita de noche un vestido negro que llegaba a medio muslo de tirantes delgados y escote de en "v", tomó un conjunto de ropa interior, quitó la toalla que envolvía su cuerpo dejándola sobre el colchón y se vistió rápidamente, fue hasta el pequeño mueble bajo el lavabo tomando un par de botines blancos calzándolos, peino su cabello húmedo y por último salió del baño para tomar la tarjeta del buró guardándola en uno de sus bolsillos.

No podía creer que él le había pedido que lo acompañara formalmente a un evento, sonrió contenta sintiendo un cúmulo de emociones arremolinar en su interior, por fin podría salir de esa habitación y del castillo para irse de compras.- Vaya, no eres tan malo después de todo.- murmuró mirando el piso alfombrado de la habitación, ahora que llevaba más de dos meses viviendo encerrada en las paredes de la alcoba real se daba cuenta de todo lo que conllevaba el haberse convertido en su esclava pudiendo enumerar los pro y los contra de esa "relación", no tenía libertad de poder salir cuando quisiera, no podía decidir por sí misma y mucho menos hacer lo que ella quisiera, pero todo eso lo sentía recompensado con las atenciones que él le brindaba, lo único que no podía él sustituir era la presencia de su padre que tanta falta le hacía, pero por lo demás, estar en sus brazos era un delirio total de emociones, era una completa estúpida por pensar de esa forma, en un principio le repudiaba cada vez que el Saiyajin la buscaba para tener sexo y se odiaba a sí misma por ceder a sus pretensiones, pero poco a poco se fue acostumbrando hasta el punto de sentir morir cuando supo que él estaba revolcándose con otra, sus celos le abrieron paso a esa conmoción que la inundaba cuando el sujeto se iba de misión o la dejaba todo el día sola haciendo que lo extrañara, sí, lo extrañaba y estaba segura de que le hacía falta su compañía, se llevó una mano hacia su vientre y apretó la tela de su atuendo, ahora tenía que lidiar con algo nuevo… un posible embarazo, no quería traer un bebé a ese planeta, una cosa era que se sintiera extasiada cuando se entregaba a él pero otra muy distinta era llevar en su interior a un hijo del Príncipe Saiyajin, no era que la idea le desagradara, pero conociéndolo como era con ese carácter tan inestable seguro que la obligaría a deshacerse de su pequeño y era lo que más temía, sabía muy bien que a ellos no les gustaba mezclar su sangre con otras razas y que incluso hacían estudios de compatibilidad genética, hace mucho que había escuchado sobre esas investigaciones que en su momento no le prestó la tención debida. Ahora que lo razonaba, era bastante raro que solo su amiga hubiera logrado engendrar un híbrido, ella había visto su menstruación normalmente el mes pasado y estaba próximo su siguiente periodo, así que podía estar un poco aliviada y esperar con calma el resultado que el médico le diera una vez la revisara. Unos toques en la puerta la alertaron, se puso de pie acomodando la falda de su vestido y caminó hasta la entrada abriendo la puerta, esta vez no esperaría el desayuno.

- ¿Estás lista?- preguntó Goku.

- Si.- contestó saliendo para luego cerrar.- ¿Dónde está Milk?- inquirió mirando hacia ambos lados del pasillo encontrándolos desolados.

- Está descansando.- le respondió seco emprendiendo marcha, Vegeta le había hecho saber hace algunos minutos atrás por medio del scooter que este día acompañaría a su concubina al mercado central fuera del castillo.- El Príncipe me ha ordenado llevarte de compras.- comentó mirando a la muchacha andar a su lado.

- Si, pero antes quiero hacerme la prueba de embarazo ¿Podrías llevarme ahora para que el doctor me haga el análisis?- preguntó elevando su vista para ver al Saiyajin.

- Esto no me parece bien Bulma.- negó cerrando sus ojos unos segundos para luego observarla.- Si Vegeta se da cuenta que le estamos ocultando esto no nos irá nada bien.- expuso serio deteniéndose al final del pasillo que daba camino hacia tres lugares, a la derecha el área principal donde se encontraba la sala del trono y el salón de eventos de la realeza, a la izquierda daba hacia los laboratorios, a algunas habitaciones vacías en los pasajes del fondo y el calabozo que estaba en el sótano, al frente otro largo corredor que conectaba la primer planta con la segunda en donde ellos estaban habiendo al final unas escaleras.

- No lo sabrá, mientras tú no le digas nada y el médico guarde el secreto todo estará bien, además, solo es mientras sé si estoy esperando un hijo o no, ya luego decides tú en qué momento contárselo.- indicó con una leve sonrisa tratando de convencerse de sus palabras, pues, aunque no lo demostraba sentía pánico de solo imaginarla la reacción el Príncipe ante la noticia de tal magnitud, no sabía si llegado el momento podría manejar sus nervios.

- Hagamos esto rápido.- dijo Goku acelerando el paso.- Entre más pronto sea mejor, no quiero ni pensar que me sucedería si Vegeta nos descubre.- agregó doblando hacia el ala médica del castillo. Un leve temblor se apoderó de la peliazul que iba tras el Saiya a paso rápido, entrelazó sus dedos a la altura de su cintura tocando cada uno de sus dedos fríos producto de la ansiedad que la carcomía, rogaba a todas la divinidades del universo no estar en cinta, no quería tener un hijo del Príncipe y mucho menos a esas alturas de su vida, era demasiado joven y temía ser una mala madre, además, traer un bebé a ese planeta de seres salvajes se le hacía una locura, era una lástima que Milk tuviera que pasar por eso, aunque por lo menos Goku era un hombre compresivo y flexible, en cambio Vegeta con lo desalmado que era seguramente la obligaría a abortar.

- Llegamos.- avisó el Saiyajin y ella detuvo sus pasos en seco frente a un gran portal que daba entrada al ala médica. La peliazul alzó su vista para detallar el techo del lugar, bajó su escudriño y posó sus ojos en un ser que apareció desde el fondo de la habitación, arrugó sus cejas y mojó sus labios con su lengua mirando la forma poco agraciada del alienígena.

- ¿Kakaroto? ¿Qué haces aquí?- preguntó el hombre mirando a Goku parado a media sala.

- Traigo a la hembra del Príncipe Vegeta para que le hagas la prueba de embarazo.- comentó serio yendo directamente al grano.

- ¿A la hembra del Príncipe Vegeta?- repitió frenético mirando a la criatura que estaba detrás del soldado dándose cuenta de la gravedad de la situación.- ¿Él es quien ha ordenado esto?- preguntó inseguro sosteniéndole la mirada al muchacho.

- Es ella quien desea saber su estado.- dijo mirando a Bulma por sobre su hombro que se mantenía a sus espaldas.

- No puedo tocarla sin el permiso de su majestad.- comentó sin despegar los ojos de la muchacha que caminó hasta posicionarse al lado de su escolta.

- Por favor, necesito saber si estoy embarazada.- rogó tocando su vientre con ambas manos mirando al tipo totalmente serio y reacio a querer cooperar.

- No es que no quiera niña.- comenzó a decir dándose la vuelta para ir hacia una mesa donde tenía varios archivos desplegados tomando un par de hojas en sus manos.- Es solo que la ley así lo dicta, nadie puede tocar a las concubinas de la realeza a menos que sean ellos quienes lo autorizan.- respondió acercándose nuevamente a ellos.- Tú lo sabes Kakaroto, no sé por qué estas desobedeciendo y ocultándole cosas al Príncipe.- agregó enojado arrugando su frente escamosa de color verde.

- Kroto, yo le haré saber al Príncipe de todo esto es su momento, así que haz lo que te ordeno ahora mismo.- aseveró endureciendo su mirada sosteniéndola por unos segundos al alíen con aspecto de lagarto que se negaba a hacerle la prueba a la peliazul.

- Bien, pero si él me pregunta algo diré que tú me obligaste a hacerlo a sus espaldas.- contestó dándose por vencido caminando hacia más adentro de la habitación.- Ven muchacha.- llamó a la chica que trotó para alcanzarlo.- Siéntate ahí, solo voy a extraerte un poco de sangre y ésta máquina hará el resto.- explicó tomando una jeringa y llevando consigo el aparato que analizaría el líquido rojo de la humana.

- Kroto ¿Has pensado en el por qué solo mi hembra ha salido preñada?- indagó queriendo saber la respuesta del médico científico, esa pregunta venía haciéndosela a sí mismo desde que se dio cuenta que Milk esperaba un hijo suyo, se le hacía raro que las demás terrícolas no habían reportado embarazos en esos dos años y medio desde que habían llegado a Vegitasei.

- Puede que a las demás que fueron asignadas a los prostíbulos les hayan implantado un parche subcutáneo anticonceptivo.- respondió mientras tomaba una gasa empapada de líquido verde estéril para limpiar la piel de la muchacha donde haría la punción.- ¿Qué edad tienes?- preguntó ahora mirando a la chica.

- 16 años.- contestó nerviosa sintiendo un nudo en su estómago que la hacía querer vomitar lo que no había comido, percibió su corazón acelerar dentro de su caja torácica y los latidos golpear con fuerza llevando a sentir su pulso incluso en su cabeza, mordió su mejilla interna mirando como la aguja se insertaba en su piel blanquecina ¿En qué momento se había metido en esos problemas? Aunque ella no era la culpable de lo que estaba sucediendo, el estúpido Saiyajin la había obligado a acostarse con él y ahora era ella la que estaba sufriendo las consecuencias ¿Qué iba a hacer si el resultado salía positivo? ¿Cuál sería la reacción del Príncipe cuando lo supiera? Lo maldijo una y otra vez observando como el embolo succionaba su sangre desde su vena, cerró los ojos cuando el médico extrajo la aguja de su piel y los abrió hasta que sintió una leve presión en su brazo, el alíen le había colocado una gasa en el piquete para detener el pequeño sangrado, sostuvo con su mano el algodón y vio como llevaba su sangre hasta colocarla unas cuantas gotas en la ranura del aparato triangular que tenía sobre la camilla a su lado, el objeto hizo un extraño ruido como un zumbido y unas cuantas luces pipilaban incesantes mientras se procesaba la muestra, miró al objeto emitir una luz y elevó su vista para posarla primero en Goku que estaba atento al procedimiento y después en el doctor, se oyó otro sonido que junto a este se arrojó el resultado.

- Veamos.- dijo Kroto tomando la máquina entre sus manos y el tiempo se detuvo para la chica, miró en cámara lenta cómo el tipo tomaba el aparatejo apretando unos cuantos botones, detuvo su respiración involuntariamente abriendo demás sus ojos.- La prueba dio negativa.- comentó el hombre caminando hacia una mesa que estaba enfrente. La chica soltó una bocanada de aire y por fin pudo respirar con normalidad.

- ¿No estoy embarazada?- preguntó con una sonrisa de felicidad en su rostro, necesitaba volver a escuchar la respuesta del alíen.

- No.- respondió girándose para verla. Bulma pasó una mano por su frente bajando de la camilla.

- Es mejor así.- murmuró para sí misma sintiendo como su alma volvía a su cuerpo.

- Muy bien, haz salido de dudas.- expuso el soldado mirando a la terrícola.

- Muchas gracias por traerme.- dijo pudiendo estar tranquila y relajada.

- Es mejor que te implante un dispositivo subcutáneo para evitar que engendres un híbrido.- explicó el tipo sacando de uno de los cajones de la mesa un pequeño círculo envuelto en un plástico transparente.

- ¿Es seguro?- preguntó el escolta de la humana acercándose a Kroto que se colocaba unos guantes.

- Tiene una eficacia del 100%, cuando tu hembra dé a luz también tendré que implantarle uno.- habló natural avanzando hasta la muchacha que se limitó a ver los movimientos del lagarto, pensó en que era mejor evitar una futura fecundación, no permitiría que en su vientre se alojar un hijo de ese Saiyajin, no quería vivir con la angustia de tener que criar a un pequeño bebé en ese planeta y mucho menos inculcarle sus costumbre de matanza y purga de planetas, no, definitivamente no estaba dispuesta a tener que pasar por aquello pudiendo evitarlo.- Pondré esto en tu muñeca.- expresó el médico extendiendo frente a él el brazo de la peliazul, ella miró como volvía a pasar el líquido verde sanitizante sobre su piel y sacar de su envoltorio plástico el pequeño círculo amarillo del tamaño de un centavo de los que existían en la Tierra. Lo colocó sobre su piel y ésta lo absorbió al instante, la chica abrió levemente su boca impresionada de ver como el anticonceptivo había desaparecido bajo su piel.

- ¿Cada cuanto debo cambiarlo?- preguntó insegura subiendo su mano frente a sus ojos sin despegar la vista del sitio donde había sido colocado el parche subcutáneo.

- No tiene caducidad, cada día se harán descargas de hormonas en tu cuerpo y al finalizar el año habrá sido absorbido por completo, solo tienes que colocarte otro.- explicó el sujeto de bata blanca dándose la vuelta para quitar sus guantes y tirarlos a la basura.

- Gracias.- dijo contenta mirando a Goku.- ¿Nos vamos?- preguntó caminando hacia la salida.

- Ya sabes Kroto, ni una palabra al Rey o al Príncipe.- aseveró el escolta con tono serio y autoritario. El doctor solo le dio un vistazo viendo a la pareja salir del ala médica.

- Quiero ver a Milk.- pidió Bulma andando a la par del muchacho que asintió como respuesta, por fin la peliazul se miraba libre de esa carga emocional que traía desde ayer cuando su amiga le dijo que estaba embarazada y Goku le informó que posiblemente ella también lo estuviera, ahora sabía que no era así y podía estar más tranquila solo esperando la evolución del periodo gestante de la pelinegra, caminaron hasta la habitación del soldado y la muchacha entró para ver a la joven recostada en la cama.

- ¡Bulma!- exclamó con una gran sonrisa al ver a la muchacha acercarse para abrazarla.

- ¡Milk! ¿Cómo te sientes?- preguntó apartándose para sentarse a un lado de ella en el colchón.

- Me siento un poco mejor ahora que vienes a visitarme.- reconoció desviando la vista a su compañero que se sentó en un pequeño sofá frente a la cama.

- Fui a hacerme la prueba de embarazo.- expuso contenta sin apartar su mirada de la chica.

- ¿Y?

- Salió negativa.- respondió emocionada, paró de reír cuando detalló la expresión un poco seria de la pelinegra.- No te dejaré sola en esto amiga, sabes que estaré para ti en todo lo que necesites y puedo asegurarte que tu pequeño estará bien.- afirmó tocando levemente su vientre plano.

- Lo sé.- contestó devolviéndole el gesto.

- No estés triste, todo estará bien.- animó.- Te informo que el Príncipe me pidió que lo acompañara al banquete que se dará en su honor por su cumpleaños número 25.- indicó sacando la tarjeta roja del bolsillo de su vestido tratando de cambiar el tema de conversación, no quería ver a la morena decaída.

- ¿En serio irás con él?- cuestionó Milk tomando entre sus manos el cuadrado para observarlo.

- Si, y me dio esa tarjeta para que haga las compras de todo lo que necesito para ese día.- chilló feliz mirando a Goku que se mantenía imparcial viendo a ambas mujeres conversar.

- Pues mi Goku aún no me ha pedido que sea su acompañante.- dijo devolviéndole la tarjeta a Bulma y mirando de mala manera a su amado.

Goku emitió una leve sonrisa cruzándose de brazos.- No iría con alguien que no fuera tu Milk.- dijo de lo más natural haciendo a su hembra sonrojar.

- ¿Es en serio?- preguntó irguiéndose para quedar sentada.

- De hecho se llevará a cabo un torneo antes del banquete.- explicó descruzando sus brazos para poner sus codos sobre sus rodillas.

- ¿Un torneo?- preguntó Bulma curiosa, Vegeta no le había mencionado nada sobre eso.

- Si, se hacen combates de lucha en los que cada Saiyajin debe de demostrar su poder, al final el ganador debe de enfrentarse contra el Príncipe.- manifestó lo más breve y claramente posible.

- ¿Tú participaras?- volvió a preguntar la chica de ojos turquesa.

- Si, debo hacerlo… todos los élite estamos obligado a asistir.- la peliazul giró su rostro para ver a la morena y sonrió con una idea en mente.

- Pues debes de llevarnos de compras ahora mismo.- chilló la peliazul poniéndose de pie.- Milk vienes con nosotros.- agregó tomando de las manos a su amiga.

- Pero Bulma yo no tengo dinero y mucho menos me siento del todo repuesta.- confesó sentándose a la orilla de la cama colocando sus pies descalzos en el piso.

- Anda, no acepto un no por respuesta.- expresó jalándola de las manos para ponerla de pie.

- Es bueno que te distraigas un rato.- escuchó decir a su compañero desde el sofá, lo miró unos segundos convenciéndose de sus palabras y agachó la mirada para luego alzarla y ver a su amiga.

- Muy bien, pero si me siento mal regresaré enseguida.- indicó poniéndose los zapatos que tenía a un lado de la cama.

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Ahora más que nunca tenía que esforzarse en su entrenamiento, quería estar más que preparado para demostrar lo fuerte que se había vuelto frente a los ojos de la población Saiyajin y sobre todo frente a su padre, sabía que su esfuerzo durante todos esos años habían dado los resultados que esperaba, podía notar el cambio e incremento de ki en esos últimos meses en los que se sometió a duro entrenamiento y constantes purgas. Había valido cada gota de sudor derramadas. Sonrió triunfante mientras percibía la fuerza de la presión elevada a 50 veces dentro de la sala sobre su cuerpo mientras hacía lagartijas sosteniéndose en un solo dedo, se encontraba vestido solo con su pantalón spandex, guantes y botas contando el número de flexiones. Aspiraba aire cada vez que ascendía y lo soltaba lentamente cuando bajaba tratando de mantener el ritmo llevando el conteo en su mente.- Cincuenta mil.- murmuró poniéndose de pie respirando agitado. Fue hasta una esquina donde se encontraba el panel de control y desactivó la gravedad sintiendo sus músculos totalmente livianos al instante. Suspiró profundo tomando una toalla que estaba sobre el mueble y limpió el sudor que bajaba por su cuello y frente, levantó la cabeza y dirigió su mirada al reloj que estaba en una de las paredes del cuarto, marcaba cerca de las doce del medio día, necesitaba comer algo pues su estómago ya estaba pidiendo alimento, marchó hasta la habitación que había dentro de la cámara de gravedad y abrió la puerta tirando la toalla sucia en el piso para sacar otra del closet, se metió al baño quitándose la ropa para darse una ducha rápida, había sentido el ki de Kakaroto junto al de su esclava abandonar el castillo desde la mañana así que supuso que regresarían por la tarde, sujetó la barra de jabón blanco y la pasó por su cuerpo para quitar el sudor, sonrió levemente al pensar en cómo su decisión iba a irritar a su estúpido padre cuando mirara a la terrícola junto a él durante el banquete por su natalicio, había tomado esa medida no solo por creer en que no había mejor postulante para ser su acompañante a ese evento, sino que también lo había decidido así para fastidiar al viejo, sabía de sobra que explotaría de rabia al ver a la humana, cosa que le agradaba de solo imaginarse su reacción. Enjuagó la espuma en su piel para cerrar la perilla, tomó la tela blanca y salió secando las gotas que escurrían hasta el piso. Tomó un traje limpio del armario ataviándose con él y fue directo al comedor principal, esta vez tomaría su comida junto al viejo, tenía algunas cosas que comentarle. Avanzó a paso ligero a través de los pasillos ignorando a la servidumbre que lo reverenciaba, entró al recinto y detalló a su padre ocupar la cabecera, viró sus ojos hacia un lado y reparó en la presencia de su hermano menor, llegó hasta ellos para ocupar el lado derecho junto al Rey.

- Príncipe ¿A qué debemos el honor de tu visita?- preguntó el Rey con sarcasmo sin dejar de observar una hoja que tenía en sus manos.

- Déjate de estupideces padre.- respondió serio posando sus orbes ónix en el papel que el Saiyajin sostenía frente a su rostro.

- Querido hermano, por fin te vemos fuera de la cámara de gravedad.- habló Tarble sabiendo que el heredero lo ignoró desde el momento en que entró al lugar. Vegeta lo miró de soslayo sin prestarle mayor importancia a la palabrería que modulaba. La comida fue servida cinco minutos después poniendo a disposición de la realeza varias bandejas con abundante comida. Una joven de cabello verde esmeralda y piel pálida se acercó al lado del Príncipe mayor llenando su copa con licor y éste fijó los ojos unos segundos en la esclava dándose cuenta que era la misma que había tomado en el harén, ella le dirigió la mirada dándole una casi imperceptible sonrisa y se retiró lentamente sin dejar de verlo, Vegeta mantuvo sus ojos sobre ella viéndola desaparecer por la puerta del fondo que daba hacia la cocina ¿Qué demonios hacía esa mujer en esa área del castillo? El aroma de los alimentos llegó hasta sus fosas nasales y bajó su vista hacia el platillo que tenía servido al frente.

- Puedes tomar a esa esclava si así lo deseas.- escuchó decir la voz del viejo con cierto tinte lascivo en su tono al percatarse en la forma que su hijo observó a la criada.

- Ya lo hice.- contestó seco llevando a su boca el tenedor con un trozo de carne clavado en él.

- Debió ser muy buena en la cama como para que la mires así.- expuso el Saiya menor sorbiendo el vino de color oscuro en su copa.

- Tanto, que deberías follarla para que dejes de ser un mocoso afeminado y sepas lo que es una verdadera hembra.- respondió y escuchó una carcajada provenir de su progenitor.- Ya es hora de que le permitas a este gusano tener su harén personal.- dirigió su comentario a su padre que masticaba algunos trozos de verdura verde.

- Ha rechazado ese tipo de regalos en varias ocasiones.- dijo el Soberano mirando a su retoño menor.

- No necesito practicar esa actividad dentro de un harén, prefiero la compañía de las prostitutas en los bares.- contestó Tarble comenzando a probar su propia comida desviando la vista de ambos hombres frente a él. Se quedaron en silencio un par de minutos en donde el leve sonido de los cubiertos era lo único que se escuchaba.

- Están listos los preparativos para la celebración de tu natalicio hijo.- comentó el Monarca tomando su copa para beber de un par de tragos el contenido de líquido, una esclava que se había quedado cerca volvió a llenar su cáliz nuevamente.- ¿Estás listo para mostrarme tu poder?- preguntó colocando su bebida frente a su plato.

- Ni siquiera lo dudes.- contestó Vegeta dejando el tenedor de lado para recostar su espalda en su asiento sonriendo con arrogancia.

- Yo también participaré.- disertó el Saiya menor posando su vista en el heredero que pasó de una sonrisa petulante a una de burla, sintió hervir su sangre deseando tener las fuerzas necesarias para despedazar su pútrido rostro, respiró lentamente para controlarse y solo pudo ofrecer una mirada soberbia no dejándose doblegar del mayor.

- ¿Tú, gusano?- inquirió Vegeta divertido.- Es un torneo donde se enfrentaran los soldados élite Tarble, no un concurso de bufones estúpidos.- agregó alargando su mano para tomar la copa y beber el líquido que aun quedaba. El Príncipe menor mordió su lengua por no soltar su veneno contra el primogénito frente al Rey, debía mantener la compostura y buen raciocinio delante de su padre, ya llegaría el momento en que le haría pagar a su petulante hermano cada una de las humillaciones que le hacía en cuanto tenía oportunidad.

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- ¡Oh por Kami!- gritó Bulma entrando a la décima tienda del mercado central, el sitio era un lugar parecido a los centros comerciales en la Tierra, solo que éstos no estaban conformados por edificios, eran pequeños establecimientos en un solo piso dispuestos en fila que cubría unas cinco calles habiendo tiendas de cada lado. Antes de comenzar sus compras por la mañana invitó a sus amigos a tomar algunos alimentos en un puesto de comida donde había mucha variedad de diferentes planetas, algunas le causaron náuseas a la pelinegra y es que no podía culpar a su amiga, incluso a ella se le hicieron repugnantes, tomaron el desayuno que se miraba más apetecible y luego se pasearon por varios puestos adquiriendo varios atuendos, ahora que él le había dado permiso de comprar lo que quisiera se haría de un buen guarda ropa pues no sabía cuándo volvería a darse la oportunidad, compró muchos vestidos y un par de jeans que encontró en una localidad que distribuía ropa idéntica a la de la de su planeta. Milk la llevó a ese lugar directamente pues es ahí donde ella había obtenido el vestuario que le regaló en un par de ocasiones.- ¡Es perfecto!- exclamó tomando el hermoso vestido y se imaginó con el puesto.- Me lo llevo.- dijo mostrándoselo a la morena que la miraba con una sonrisa. Lo único malo que tenía ese sitio es que no dejaba que se tallaran las piezas, según le dijo un vendedor era porque muchas especies de alienígenas los visitaban y no sabían si podían transmitir alguna enfermedad y que por eso evitaban la contaminación en sus telas. Giró el vestido para ver su parte posterior y supo que le quería bien.

- Te verás hermosa.- atinó a decir la chica de ojos negros.

- Gracias.- respondió mordiendo su labio inferior, ya había comprado diferentes pares de zapatos de todo tipo, perfumes, un poco de maquillaje pues no había gran variedad e incluso varios juegos de joyas.- Escoge tu vestido para el evento Milk, casi no me has querido aceptar nada.- reclamó cruzándose de brazos mirando a la muchacha con un puchero infantil, ella quería recompensarla por lo buena que había sido pero la pelinegra no lo permitía.

- Deja que mi Goku me compre el vestido de gala ¿Si?- pidió suplicante.- Ya me has obsequiado muchas cosas.- expuso mirando hacia afuera en donde se encontraba el Saiyajin atestado con un gran número de bolsas que las humanas le obligaron a cargar.

- Está bien, ya que.- indicó derrotada ayudando a la muchacha a escoger su atuendo.- ¿Estás cansada?- preguntó en seguida al ver que la chica arrugó el entrecejo deslizando una mano por su cabeza cerrando sus ojos unos segundos.

- No te preocupes Bulma, solo fue un leve mareo.- comentó intentando por todos los medios recomponerse, no quería arruinarle las compras a la peliazul que se miraba tan feliz disfrutando por fin el haber salido del encierro al que el Príncipe la había sometido.

- Solo escoge tu vestido de gala y nos vamos en seguida, no quiero que recaigas por mi culpa.- comentó tocando su hombro, la pelinegra la miró regalándole una sonrisa y negó.

- Ya pasó, es natural sentirse así si estás embarazada.- dijo tratando de convencer a la muchacha que estaba bien y que no se preocupara demás o que concluyera con su día libre, suspiró más tranquila caminando al maniquí que estaba a dos metros frente a ella para observar la prenda que este lucía.

- ¿Te gusta? ¿Es hermoso verdad?- dijo Bulma yendo tras ella, Milk se giró hacia atrás para asentir en respuesta tocando la falda del vestido de color purpúreo obscuro observando los detalles de la tela, era bastante fino y delicado con un escote al frente poco revelador. Como a ella le gustaba.

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- Y dime ¿Ya tienes acompañante?- preguntó el Rey terminando de masticar su último bocado.

- Si.- contestó con una sonrisa ladina en sus labios, el anciano no tenía ni idea.

- Debo de suponer que es una Saiyajin perteneciente a la nobleza ¿No?- interrogó curioso echando su espalda hacia atrás sin dejar de observar a su primogénito acabar su platillo de carne roja a término medio.

- Supones mal.- respondió Vegeta entreabriendo su boca sin dejar su sonrisa burlona de lado dirigiéndole la mirada al mayor.

- ¿Qué?- articuló con el tono de voz un poco elevado frunciendo su ceño, intuyó en seguida que su hijo había cometido alguna estupidez.- ¿Quién será tu acompañante?- preguntó de manera golpeada impaciente por la respuesta. Tarble se quedó en silencio disfrutando del intercambio de palabras, miró la expresión del futuro Rey pensando automáticamente en que algo tramaba y arqueó una ceja esperando la réplica del Saiyajin.

- La terrícola, Bulma.- manifestó irguiéndose para cruzarse de brazos… observando a su padre de manera retadora.


RinPink Susaiyajin: ¡Hola! Bueno mis queridas niñas, esta vez el capítulo me salió más largo de lo normal T.T traté de resumir lo más que pude los hecho pero no se me da muy bien eso de acortar los párrafos xd.

Con respecto al cap pudimos observar el avance que tiene la relación de la pareja principal, Bulma se va dando cuenta de que siente algo por nuestro príncipe Saiyajin y ahora esperemos que él pueda hacer lo mismo jeje. Bueno, Bulma no está embarazada según el chequeo médico, ahora Milk tiene que afrontar sola el hecho de traer un bebé híbrido a ese planeta.

Espero les haya gustado la actualización y que siempre me dejen su huellita (review) haciéndome saber si les gustó el cap o sus inquietudes, amo todos sus comentarios incluso cuando me dan ánimos con tan solo un "actualiza" :3 las amo.

Perdón por lo errores ortográficos, a veces me enredo sola y no veo si se me pasan algunos xdxd.

Espero sus review y nos leemos en la próxima. Chain n.n