CAPÍTULO XI: Conflictos
- ¿Cómo puedes ser tan insensato?- inquirió el Rey escupiendo cada una de sus palabras de manera golpeada, arrugó aún más el entrecejo enmarcando sus ojos con sus cejas espesas al reparar en la sonrisa burlona que su heredero le dedicaba, apuñó la mano que tenía sobre la mesa y endureció su mirada sosteniéndola en los ojos obscuros del joven.
- Es mi decisión padre… y debes respetarla.- gesticuló poniéndose de pie, había logrado su objetivo. Molestar al viejo llevándole la contraria.
- ¿¡Adónde vas Vegeta!?- gritó al ver caminar a su retoño hacia la salida sin prestarle mayor atención dejándolo con la palabra en la boca.- ¡Maldito mocoso!- protestó parándose de golpe de su silla dando un puñetazo en la mesa.
- Ya no tienes control sobre él.- comentó Tarble haciendo que el enojo del Rey contra el Príncipe mayor aumentara, el monarca giró su cabeza para ver al menor y luego dirigió la vista al frente pensando en la humana, su primogénito tenía que relacionarse con hembras Saiyajin y no con débiles seres insignificantes ¡Maldito era su capricho por esa esclava!
- ¡Si Vegeta se atreve a presentarse con la terrícola en su natalicio mandaré a la mujer a encerrar a un calabozo!- espetó volviéndose a sentar.
- No creo que él te lo permita, está tan encaprichado con esa concubina que incluso ha dejado de visitar su harén.- manifestó Tarble elevando la copa vacía con su mano derecha para que la criada que estaba cerca la volviera a llenar.
- ¿¡Qué!? ¿Eso es cierto?- cuestionó dirigiendo su mirada al pequeño Príncipe.
- Lo es.- respondió sorbiendo el licor recién servido para después sonreír con arrogancia al ver a su padre más serio que nunca, le satisfacía por mucho que el Rey se molestara con el heredero, así, tenía chance de envenenarlo contra su hermano mientras él ganaba terreno, esperaba con ansias ver a la científica acompañando al natalicio al Príncipe mayor, sabía que su padre era capaz de cumplir su amenaza y apostaba todo a que Vegeta lo desobedecería.
El príncipe salió de la sala del comedor principal imaginando la discordia que su esclava generaría mañana en el banquete, sabía que su padre la rechazaría en la celebración y reaccionaría igual o peor que como lo acaba de hacer, sonrió triunfante, su progenitor tendría que aprender a respetar sus decisiones, ahora que se estaba acercando el día de su coronación todos, incluyendo al Rey, aprenderían a no rechistar cuando él decidía algo, además, durante el torneo le demostraría al viejo su elevado poder de pelea y le restregaría en la cara cuán por encima estaba de su nivel, ahora con casi 25 años, ya no era un adolescente al que él pudiera gobernar.
Caminó a paso rápido para llegar nuevamente a la sala de entrenamiento personal donde a veces solía practicar con Kakaroto o algunos soldados elite de su escuadrón, aunque generalmente prefería hacerlo solo. Se paró frente a la puerta y dígito la clave de acceso para luego reposar su mano sobre la pantalla táctil al lado de la entrada que leyó sus huellas dactilares dándole acceso al recinto. Dejó abierta la puerta, esta vez entrenaría sin la influencia de la gravedad, aspiró levemente, aun podía sentir el ki de la muchacha lejos del castillo, estaba tranquilo a pesar de su tardanza pues percibía su presencia junto a la de su mano derecha y a la de la hembra del soldado, entró con pasos firmes llegando hasta la habitación dentro de la sala y decidió quitarse el scooter dejándolo en una pequeña mese seguido de la capa como siempre solía hacerlo antes de comenzar a ejercitarse, se deshizo además de la armadura y de la parte superior del traje spandex quedando sólo con el pantalón ajustado. Movió su cuello de lado a lado mirando la cama amplia en el centro de la recámara viniendo instantáneamente a su mente los recuerdos de la esclava científica, la imaginó desnuda, con sus ojos cristalinos y las lágrimas que se escurrían por sus rosadas mejillas mientras gemía entre quejidos por la forma tan ruda de tratarla la vez que la hizo suya por primera vez, justo habían sido en ese lugar. Rememoró las sensaciones de esa noche, sentir la piel tersa de sus muslos en sus manos le hacía caer a cuenta de lo frágil y delicada que era. Se movió rodeando la cama para verla desde otro perfil, pasó su lengua por su labio inferior recordando sus montículos de tamaño perfecto que cabían estupendamente en sus manos, era su parte favorita de ella, cerró sus ojos sintiendo casi real el calor de la humana bajo su cuerpo, era un deleite poseer a la débil criatura. No se arrepintió ni un ápice haberla convertido en su esclava. Abrió sus párpados y sonrió ladino orgulloso, esa noche la volvería a follar tan duro como su anatomía ponderosa le permitiera, su miembro despertó con tan solo el recuerdo de tenerla sin ropa bajo su dominio. Esa mañana había querido complacerla, pero tenía que poner todo su empeño en hacerse más fuerte, no podía pasarse el día fornicando a la mujer pudiendo darle todo de sí por la noche, caminó fuera del cuarto, ahora debía concentrarse en entrenar, ya habría tiempo más tarde para hacerla delirar de placer.
Se posicionó en medio de la sala dando la espalda hacia la salida, extendió su cuerpo sobre el piso sosteniéndose con el dedo índice para comenzar a hacer un sinfín de números de lagartijas. Pasó así durante aproximadamente una hora, se puso de pie para cambiar posición cuando sintió unas manos rodear su cintura y un cuerpo cálido atrás de él que sin darse la vuelta pudo notar lo pequeña que era la energía, se giró y observó a quien menos se esperaba.
-¿Qué demonios haces aquí?- preguntó arrugando el ceño liberándose de su agarre, se dio media vuelta y posó su mirada en el cuerpo a medio cubrir de la esclava ataviada en un escaso ropaje que no dejaba nada a la imaginación. Estaba con una simple falda blanca corta que apenas lograba tapar sus glúteos y un sostén del mismo color cubriendo sus senos, sus pies estaban cubiertos por unos botines bajos en color negro simples llevando su cabello verde esmeralda largo y suelto que podía notarse maltratado en las puntas haciéndolo lucir sin brillo, pero siendo una criada no podía hacer nada con respecto a su cuidado personal, usaba lo que les obligaban a llevar.
- Solo quería verlo a solas.- respondió con una sonrisa coqueta en sus pálidos labios ligeramente rosas naturalmente.
- ¿Por qué estabas en el comedor principal?- interrogó curioso por el extraño cambio de servicio de la hembra.
- Me trasladaron hasta ahí debido a que llevaron una nueva esclava virgen al harén para sustituirme.- contestó con sinceridad, Vegeta arqueó una ceja desinteresado, recorrió con la mirada el cuerpo de la muchacha posando sus ojos unos segundos en los senos a medio tapar de la alienígena.- Pero es mejor así.- confesó dando dos pasos hacia él.- Estando de sirvienta en la cocina tengo la oportunidad de verlo de vez en cuando.- agregó atreviéndose a colocar sus brazos alrededor del cuello del Saiyajin mirando sus facciones varoniles con detenimiento, cuando tuvo la oportunidad de que el la poseyera en el harén nunca pudo dedicarse a apreciarlo lentamente, siempre que él llegaba la tomaba y luego se iba, nunca le permitió si quiera abrazarlo, ahora lo hacía y él… no la rechazaba, sonrió sintiendo un calor inexplicable en su interior cuando deslizó una de sus palmas por el tórax perlado de sudor del Príncipe acariciándolo de arriba abajo fijando su escudriño en cada uno de sus músculos.
- ¿Vernos?- interrogó sonriendo ladino observando a la femenina acariciar su pecho desnudo y sudado para luego pegar sus senos en este, él posó ambas manos en su fina cintura pegándola a su cuerpo, podía oler la excitación de la hembra, sabía que ella quería que la fornicara como antes lo había hecho.
- Usted sabe, para divertirnos.- confesó alejándose un poco del cuerpo masculino para llevar sus brazos a su espalda desabotonando el sostén y dejándolo caer ante la vista del hombre que sonrió con arrogancia aproximándose a ella, elevó su mano enguantada y la posó sobre su pequeño montículo suave de piel blanca y botón marrón pálido, lo apretó un poco sin despegar sus ojos de sus propios movimientos, masajeó con fuerza alzando su mirada hacia el rostro de la esclava que arqueo un poco su espalda al verse tocada por él. Apartó su mano de pronto cuando sus sentidos se percataron del ki de Bulma en el castillo, no se dio el tiempo a pensarlo dos veces y prefirió ir a ver a la peliazul antes que quedarse a perder el tiempo con la prostituta de cabello verde esmeralda.
- Lárgate.- ordenó con voz imponente girándose para darle la espalda.
-Estoy aquí para complacerlo mi Príncipe.- indicó con un tono de voz hipnotizante dando unos pasos hacia él.
- Vete, ahora estoy ocupado.- vociferó caminando hacia la recámara dejando a la mujer en medio de la sala de entrenamiento, la chica arrugó sus cejas junto a sus labios totalmente furiosa ¡Él no podía tocarla y verla de esa forma tan sugestiva para luego dejarla ahí plantada! Desde que le dieron la noticia que en unos días la trasladarían hacia el servicio de la cocina su corazón había latido frenético de solo imaginar volver a verlo, no había podido conciliar el sueño de manera tranquila desde que él dejó de visitarla en el harén después de esas tres semanas de placer que le brindó, en los primeros encuentros ella temía por que el tipo la asesinara tal como había sucedido con su compañera la primera vez que lo vio, pero a medida iban pasando los días aprendió a complacerlo de la mejor manera y saber cómo le gustaba al Saiyajin que se portara, supo por la encargada que las atendía en el harén que el Príncipe en ese entonces salió de misión por un mes e irremediablemente tuvo que conformarse, pero cuando los 30 días culminaron tampoco regresó a ella para tomarla con esa pasión tan descomunal que la prendaron de su atrayente forma de hacerla suya, era una tonta pues sabía muy bien que no tenía oportunidad con un sujeto de tan alto rango ¡Era el segundo al mando en el planeta después del Rey con un demonio! ¿En qué momento puso sus ojos tan alto? Se sentía triste y vacía en sus noches viviendo solo de sus recuerdos con él, no le había dicho a nadie que estaba enamorada del Saiya pues sus compañeras se mofarían de lo ingenua que podía llegar a ser, las chicas estaban envidiosas porque él siempre solicitaba estar con ella y más de alguna vez le restregaron en la cara que su majestad tenía en su alcoba una concubina con la que compartía su lecho, ardía en celos de tan solo pensarlo con otra. Ahora que tenía la oportunidad de estar más cerca del joven no desperdiciaría ningún momento para tratar de acercarse nuevamente, la mirada que le dedicó en el comedor le dio la pauta para saber que seguía interesado en ella y por ello se había dado el valor de ir en su búsqueda hasta dar con su sala de entrenamiento.
Sumida en sus pensamientos elevó la mirada mirándolo entrar en una puerta al fondo y reunió dentro de sí todo el valor para ir hasta él, sabía de antemano que podría rechazarla, pero también cabía la posibilidad de que lo hiciera caer antes sus encantos. Se quedó pensando un minuto decidiendo qué hacer y se aproximó hasta la puerta quitando el resto de su ropa para entrar desnuda, cuando ingresó en el recinto escuchó el agua caer de la regadera, miró hacia arriba y recorrió con sus ojos el techo blanco del cuarto, observó caminando un poco más posando sus ojos en la cama que se miraba tan cómoda que no dudo en acostarse y esperar a que saliera.
Vegeta respiró profundo entrando a la recámara para darse una ducha, decidió que su entrenamiento había terminado por hoy pues mañana era el día en que demostraría su poder ante el pueblo Saiyajin y su padre, quitó sus guantes pensando en que debía de tomar un buen descanso para estar relajado y concentrado para el torneo, esa estúpida alíen ¿Cómo se había atrevido a ir a buscarlo hasta su sala de entrenamiento? Él no tenía tiempo de sobra como para perderlo con una ramera que ya había dejado de interesarle hace mucho, esas tres semanas en que la tomó antes de partir hacia su misión que duró un mes se había saciado de su cuerpo, ahora que ella se había presentado ante él de forma tan seductora cayó a cuenta que la mujercilla no logró llamar demás su atención. Acabó de desvestirse para darse un rápido baño que no duró más de 5 minutos, salió a la habitación y el olor a excitación de la zorra golpeó sus fosas nasales al instante, giró su rostro y se encontró a la hembra acostada en su cama sin una sola prenda encima.
- ¡Lárgate antes que me hagas perder la paciencia!- vociferó con tono de voz imponente sin prestarle mayor cuidado a sus curvas incitantes dirigiéndose al closet para sacar un traje limpio, cuando se dio la vuelta pudo ver a la femenina enfrente mirándolo de manera seductora, arrugó el entrecejo y posó su vista en sus montículos blanquecinos pequeños.
- Decidí quedarme por si se le ofrecía algo, como le dije, estoy aquí para complacerlo.- la escuchó pronunciar con voz melodiosa, percibió su cola tensarse al notar como sus palabras se colaron por sus oídos, ella miró que no la rechazó y que en vez de eso él tenía su aguda mirada obscura sobre su cuerpo, su semblante no había cambiado, pero que no le haya gritado nuevamente que se largara era señal que iba por buen camino. Al no divisar indicios de rechazo dio dos pasos para quedar frente a él y levanto su mano llevando sus ojos hacia el miembro del hombre rozando con sus dedos su masculinidad. No pudo observar la mano del Saiyajin moverse pero sí percibió su muñeca ser tomada con fuerza y brusquedad, elevó su vista para fijarla en sus penetrantes ojos ónix sintiendo pánico por la manera fría con la que la escudriñaba.
- ¡Ninguna hembra está autorizada a poner sus asquerosas manos sobre el Príncipe Saiyajin maldita esclava!- rugió por lo bajo soltándola de golpe haciéndola retroceder un paso, experimentó que su rechazo dolía, pero ella era una mujer hermosa y obstinada que no descansaría hasta hacerlo ceder, tomó su muñeca lastimada con su otra mano acariciando la zona que sentía arder, se agachó frente a él y lo miró de la misma manera que antes, deseosa de poder tenerlo entre sus piernas.
- No es necesario usar mis manos.- comentó para sacar la lengua de su boca y ponerla sobre el pene del joven dando un par de lamidas por todo su largo. Vegeta la miró expectante distinguiendo un cosquilleo en su zona baja al percibir el calor de la boca de la mujer en su miembro que comenzó a responder ante las caricias, la vio succionar su punta y cerró sus ojos un instante conteniendo el gruñido que amenazaba con salir desde lo más profundo de su garganta, tragó fuerte al sentir como su masculinidad era succionada notando la cálida sensación alrededor de su hombría. Bajó su vista y tomó a la chica por un brazo lazándola a la cama de golpe haciendo que ella dejara salir un quejido asustada, se colocó entre sus piernas rápidamente manteniéndose de pie a la orilla de la cama donde posicionó a la chica de un jalón desde su cadera para dejarla expuesta, colocó sus manos a los costados de la alienígena a la altura de su rostro y se reclinó contra ella, no estaba dispuesto a dejarla ir ahora que lo había calentado, tomó su miembro decidido a embestir a la mujer que tenía bajo su cuerpo que lo observaba de manera expectante deseosa de sentirlo dentro suyo.
- Vegeta, he dejado a Bulma en tu habitación.- escuchó la voz de su soldado haciéndolo detenerse en seco evitando siquiera llegar a rozar su masculinidad contra los pétalos húmedos de la mujer, frunció su ceño arritado pero lo que vino después no se lo esperó.- Prínci…- Goku se calló al entrar y encontrar a su superior de pie desnudo junto a una chica en su misma situación.
- ¡Maldito insecto no tienes modales!- gruñó tomando a la esclava de su antebrazo para empujarla hacia afuera tal y como estaba, sin una prenda encima.- ¡Lárgate y no vuelvas!- aseveró cerrando la puerta.
- Perdona, no me percaté del ki de esa… señorita.- dijo con desdén el élite posando su vista en la entrada para luego mirar al Príncipe que se vestía.
- ¡Eres un inútil!- rugió colocando su ropa interior y traje spandex de manera apresurada.
- Solo quería hacerte saber que he cumplido con mi día de trabajo, llevé a Bulma a hacer sus compras y la he dejado en tu alcoba tal como lo ordenaste.- comentó arrugando su nariz asqueado al darse cuenta del olor tan fuerte a excitación que la prostituta había dejado en la habitación.
- ¡Bien! ¡Ahora fuera de mi vista!- gritó fastidiado poniéndose la armadura. Goku se giró dándole un último vistazo y salió encontrándose a la femenina que se vestía con los harapos que dejó fuera del cuarto al desvestirse para entrar desnuda a ver al Príncipe, era más que normal para ellos toparse con alguien en esa situación, alguna vez también sorprendió a sus colegas soldados en asquerosas orgías que organizaban en los bares y prostíbulos fuera del castillo, pero encontrar al mismísimo Príncipe en aquella condición le había causado incomodidad, pensó que Vegeta era más reservado con sus encuentros y que solo se revolcaba con las esclavas en su harén y con Bulma, ya que, a él no le debía de importar en lo más mínimo su vida íntima, solo le quedaba ser reservado con lo que veía. Se detuvo frente a la tipa que recogía la última prenda para ponerla sobre su pecho cubriendo sus pequeños senos, la chica era bastante bonita y le recordó a la amiga de su hembra, tenía el color de cabello similar al de ella y su tono de piel pálido era casi el mismo, sus ojos dorados eran la única diferencia ¿Al caso sería terrícola también? La jovencita elevó sus ojos al percatarse de la presencia del Saiyajin topándose con su fría mirada, amurró sus labios irritada por la interrupción dedicándole una expresión molesta al sujeto.
- ¿De qué planeta provienes?- preguntó interesado en la criatura que lo observaba con agresividad.
- Planeta Hera.- respondió bajando la vista, el Saiyajin era lo bastante intimidante, de contextura musculosa y de altura considerable, seguramente debía ser un soldado de rango importante como para atreverse a irrumpir de esa manera.
- ¿A qué área del castillo estás asignada?- cuestionó nuevamente.
- A la cocina.- contestó incómoda por la mirada intensa del sujeto que sentía sobre ella.
- Bien, puedes irte y no regreses.- demandó para detallar a la chica que prácticamente corrió hacia la salida, él hizo lo mismo después de sentir su presencia alejarse, su día había concluido, ahora solo tenía ganas de pasar el resto de la tarde y noche al lado de su hembra apresurando sus pasos para llegar pronto, después que había dejado a la peliazul en la habitación de la realeza junto a sus innumerables compras teletransportó a su compañera hasta sus aposentos. No le había quedado ni tiempo de entrenar un poco antes del torneo que se realizaría al día siguiente por la tarde, pero lo haría mañana temprano, así sus músculos estarían más que preparados para enfrentar los guerreros que participarían.
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Bulma se encontraba en la alcoba real totalmente emocionada mirando todas las bolsas regadas por todo el lugar, habían compras sobre la cama, en el piso y en los sofás, además de una gran caja en la esquina a un lado de la puerta. Suspiró cansada tirándose de espalda sobre el suave colchón y sentó de golpe sacando del bolsillo de su vestido la tarjeta que él le había dado, sonrió feliz y la dejó sobre el buró, se puso de pie y elevó sus brazos por sobre su cabeza para estirar su cuerpo, el día había sido bastante agotador, ahora solo le quedaba ordenar su nuevo guardarropa para darse un baño y poder por fin meterse bajo las sábanas para conciliar el sueño, eran cerca de las cuatro de la tarde, se tomó todo el día para hacerse de todo lo que una chica necesitaba, miró hacia todos lados y sus ojos turquesa se posaron en el closet del Príncipe, caminó a pasos rápidos hasta él para abrirlo y observar cada rincón, metió un poco su cabeza dentro de éste escudriñándolo, colocó su mano a un lado de la puerta haciendo presión para sostenerse y poder ver más adentro pero se percató que se deslizó un poco, se dio cuenta que esa puerta que Vegeta siempre abría para sacar sus trajes no eran todo el armario, empujó la otra portezuela hacia la izquierda deslumbrándose con lo amplio que era el anaquel, una risita salió de su garganta desplazándolo por completo dejando ver el resto del armario que ocupaba casi por completo media pared, todo ese lado que ella descubrió estaba vacío, perfecto para todas las cosas que había adquirido, incluso intuyó que solo llenarían la mitad de ese enorme espacio.
Dio media vuelta recogiendo las bolsas que estaban en el piso y en la cama para ponerlas todas en los sofás que estaban más cerca del closet donde ordenaría las prendas, pero al momento de pensar en cómo colocarlas se dio cuenta que necesitaba algunos ganchos para colgar su ropa, la del Saiyajin se encontraban ordenadas de la misma manera en la que lo hacía las personas en la Tierra, así que concluyó con que también usaban esos organizadores, tendría que pedírselos a una sirvienta, suspiró frustrada dejando las últimas compras sobre los tres sillones y otras en el piso. Se agachó para deshacerse de sus botas, sus pies estaban pidiendo a gritos que los sumergiera en agua caliente, se quitó los zapatos dejándolos a media sala para ir al baño, lavó sus manos y luego su rostro con agua fría tomando una toalla que estaba al lado para secar suavemente su piel, salió para buscar en la mesita de noche donde guardaba la poca ropa que tenía algo cómodo que ponerse, se inclinó dejando el paño sobre el colchó y abrió el cajón encontrándose con un camisón corto de seda en color coral que tenía unas aberturas a la orilla que llegaban hasta la entrepierna ¿Cómo se le ocurrió a Milk obsequiarle esa clase de prendas? Se sonrojó al pensar en la forma en que luciría con ella. Se puso irguió cerrando la gaveta y entonces escuchó la puerta abrirse.
Vegeta entró con pasos pesados girando sus ojos un momento para posarlos en las cosas que estaban en la sala y parte del piso, elevó su vista al frente y observó a la peliazul parada a un lado de la cama con algo en la mano, fue hasta ella cruzándose de brazos al llegar frente a la mujer que lo miraba con una sonrisa en sus labios.
- Hola.- saludó ella sin saber precisamente qué decir.
- ¿Por qué tardaste tanto?- preguntó deshaciendo su postura detallándola de pies a cabeza, aspiró el aire con sutileza sin que la joven se diera cuenta olfateando tan solo el leve olor de Kakaroto y el de su hembra adjunto al de su esclava dándose cuenta inmediatamente que ella no había estado con nadie más tan cerca como para que otra esencia se adhiriera a ella. Conocía muy bien el aroma natural de cada uno de los seres que conocía, era como reconocer el ki perteneciente a cada sujeto.
- Usted me dio el día libre para ir de compras.- respondió borrando su sonrisa inmediatamente.
- ¿Tomas todo tan literal?- inquirió nuevamente, quitó el scooter de su oreja dejándolo en el buró donde pudo divisar la tarjeta que le había entregado y volvió a verla posando su mirada en sus pies descalzos, subió lentamente por sus piernas hasta reparar en su cadera, ese vestido dejaba demasiado descubiertos sus lechosos muslos provocando que su entrecejo se enmarcara aún más, siguió ascendiendo su vista detallando su fina cintura hasta lograr llegar a sus generosos pechos para luego encontrarse con sus carnosos labios. Ver a la hembra era un total deleite, se veía tan frágil y apetecible haciéndolo olvidarse de su mal humor y de la hembra del harén que descartó rápidamente de sus pensamientos suplantándolos por la hermosa vista que tenía enfrente, el sol entraba por el ventanal que estaba sobre el buró a un lado de la cama dándole a la piel de la muchacha unos leves tonos naranjas.
- Bueno, compré todo lo que necesitaba por eso me llevó tanto tiempo.- dijo sonriendo, caminó esquivando al Saiyajin para ir por una toalla al closet y cerró la otra puerta que había dejado abierta. Vegeta la observó andar hasta él nuevamente viendo como ella lo tomó de la mano.- Voy a mostrarle algo.- comentó jalando al hombre hasta la sala y apartó unas bolsas haciendo espacio en el sofá.- ¿Puede sentarse?- preguntó con un tono de voz coqueto que hizo mella en el Príncipe, tomó asiento donde ella le indicó y la miró llevar una bolsa consigo dentro del baño que estaba a unos 3 metros de la sala a la par del closet.
- ¿Qué pretendes que haga aquí sentado?- cuestionó inquieto.
- Un segundo, solo no se mueva de ese sitio.- gritó desde adentro, se quitó la ropa rápidamente y sacó la lencería erótica que junto a Milk había elegido, ahora que sabía que no estaba embarazada y que se estaba protegiendo podía disfrutar con tranquilidad su sexualidad con su guapo Saiyajin.
- ¿Qué?- gruñó furioso, no le gustó que la mujer se portara tan sospechosa y mucho menos que le ordenara hacer algo, ella no estaba en posición para hacerlo ¡Él era al Príncipe Saiyajin maldita sea! Se puso de pie para ir por la terrícola y reprenderla por su osadía cuando la vio aparecer en la entrada de la ducha, estaba con una toalla al frente tapando su cuerpo, dio un paso hacia adelante cuando ella se adelantó hasta su posición.
- Por favor quédese ahí.- susurró llegando hasta él, la observó levantar una de sus manos mientras que con la otra sostenía la tela frente a su figura, la peliazul puso un dedo sobre su pecho cubierto por la armadura y dio un leve empujoncito que él entendió volviéndose a sentar. La toalla cayó al piso y sus ojos no se perdieron detalle de lo que estaba viendo, la chica estaba frente al hombre con una vestimenta que para el joven era un vestido demasiado revelador, se trataba de un baby doll rojo en tela de blonda que se amarraba a su cuello con un par de pequeños listones arriba y dos en su cintura que dejaban su espalda descubierta además de sus glúteos, por delante tenía un escote en forma de corazón que cubría su busto solo lo necesario llegando el largo de la prenda hasta su entrepierna, debajo de éste llevaba un hilo del mismo color de una tela satinada suave y unos tacones de tamaño mediano negros que adornaban sus pies. Se acercó a él poniendo sus manos sobre sus senos y se posicionó aferrándose de sus hombros para sentarse ahorcadas sobre su regazo.
- ¿Te gusta los que vez Vegeta?- preguntó con voz tentadora mordiendo su labio inferior en tanto apretaba levemente sus hombros.- ¿O no puedo llamarte sin tu título?- agregó dando un beso en su mentón.
- Puedes.- acordó sonriendo ladino contemplando su rostro, la mujer no perdía oportunidad para manipularlo de la forma que a él más le gustaba y que para nada le molestaba, bajó su mirada no perdiendo detalle de cada uno de sus movimientos hipnotizantes, sintió el masaje sutil que ella daba en sus hombros y su caliente centro sobre su miembro semi erecto que comenzaba a palpitar dentro de su pantalón, verla ataviada con ese ropaje solo despertó sus instintos, sus ojos se posaron en sus montes que se podían ver a plenitud bajo esa tela semitransparente, sus pezones estaban alzados totalmente endurecidos dispuesto para que su boca caliente y húmeda los atendiera, su saliva se acumuló teniendo que tragar disimuladamente para que ella no notara la influencia que sus encantos tenían sobre él, posó sus manos en sus muslos descubiertos deslizándose grácil hacia arriba hasta llegar a su cadera moviendo sus manos al interior de sus lechosos muslos, elevó su vista para observar su expresión, ella sonreía de lo más coqueta, sus planes de seducción estaban rindiendo frutos, la peliazul sabía que mientras mantuviera al macho atendido como él quería ella conseguiría todo lo que quisiera, además, la idea de entregársele era de lo mejor, el hombre era demasiado atractivo sumándole a su favor el hecho de que estaba enamorada de él, eso era algo que no podía seguir negando, Vegeta se había colado en sus sentimientos aún con su agresiva y tosca forma de abordarla, sabía que era algo estúpido encariñarse con alguien que la trataba de mala forma, pero no podía hacer nada para remediar su corazón idiotizado y más ahora que estaba cambiando un poco su actitud hacia ella. Miró como el Saiyajin quitó sus guantes y dirigió una de sus manos hasta el interior de sus piernas, él apartó la prenda que cubría la intimidad de la muchacha para ver su feminidad, e introdujo sus dedos entre sus pétalos rosas deslizándolos con suavidad encontrando su botón de placer para comenzar a frotarlo lentamente, la muchacha subió la mirada topándose con la del heredero que la escudriñaba lascivo atento a sus expresiones, Bulma entre abrió su boca sacando un poco la lengua corriéndola por su labio superior sintiendo como era estimulada, él puso su otra mano en su espalda y la acercó para besar sus apetecibles labios carnosos con fiereza que le correspondieron con la misma intensidad, la peliazul comenzó a gemir entre besos sintiendo como su excitación aumentaba a medida la acariciaba más rápido.
- ¡Vegeta!- gimió soltando sus labios y echando espalda hacia atrás cuando notó introducirse los dedos de él que anteriormente la frotaban, el Príncipe se movió ágil dentro de ella no perdiendo detalle de su reacción, sacó sus dedos totalmente empapados sin dejar de verla, la muchacha volvió su mirada percatándose cómo el Saiyajin pasaba su lengua por sus dedos probando su sabor sonriendo engreído, ella le devolvió el gesto al momento en que él se inclinó hacia su cuerpo apartando la tela de uno de sus montes, llevó su boca hasta la de la esclava devorando con hambre sus carnosos labios para luego bajar por su cuello propinando succiones nada gentiles escuchando como la peliazul volvía a gemir. Descendió sus besos por su pecho hasta atrapar el duro pezón mordiéndolo dócilmente con fuerza contenida percibiendo como ella comenzaba a mover sus caderas rozando su centro caliente contra su pene palpitante preso dentro de su pantalón, de un movimiento la levando sosteniéndola por los glúteos haciendo que la chica enredara sus piernas en su cintura volviendo a asaltar su boca con pasión retenida, sentía que en cualquier momento perdería el control de su fuerza y terminaría por despedazar la frágil criatura que tenía entre sus brazos. La llevó hasta la pared más próxima recargándola en la muralla, dejó de besarla y con una de las manos que la sostenían bajó su pantalón con destreza liberando su estaca de carne endurecida anhelante por introducirse en el interior de la hembra que miraba ansiosa sus movimientos, metió su mano entre las piernas de ella removiendo la prenda hacia un lado que cubría su entrada para penetrarla en su solo embiste rudo.
- ¡Vegeta!- vociferó por todo lo alto sin contenerse aferrándose a él, escondió su rostro en su cuello caliente apreciando sus fieras estocadas y cómo su masculinidad se entrometía hasta lo más profundo arrancándole grititos en cada penetración, el cuerpo de la mujer ardía poniendo el ambiente más caliente de lo normal, su interior era dulce, ardoroso y glorioso provocando en él una sensación de bienestar que con ninguna otra había experimentado. Posó la mano en uno de sus senos que se movían al compas de los embistes que cada vez se volvían más rápidos.
- ¡Más!- pidió ella mordisqueando el cuello del hombre en tanto soportaba la manera violenta con la que la estaba tomando, buscó sus labios que él atendió respondiendo a los demandantes besos de la humana y aumentó la velocidad de sus estocadas escuchando el golpear de sus sexos resonar por toda la habitación.
- Eres adictiva mujer.- susurró el Saiya entre besos precipitados y descontrolados al igual que sus movimientos, soltó el montículo que sujetaba con fuerza llevando su mano hasta le pie de la peliazul deslizando su palma por toda su pierna subiendo lentamente hasta llegar a su lechoso muslo apretando ahí su agarre, la sintió retorcerse cuando el clímax llegó hasta ella golpeándola con frenesí.
- ¡Vegeta! ¡Ahh!- gimió soltando sus labios, echó su cabeza hacia atrás y arqueó su espalda percibiendo el orgasmo recorrer completamente todo su cuerpo, el Príncipe notó su miembro ser abrazado en el interior de la mujer que no dejó de embestir de la misma forma, aún no tenía suficiente de su esclava, bajó sus piernas saliendo de ella para darle la vuelta y dejarla de espaldas hacia él.
- No puedo mantenerme en pie.- musitó la peliazul sin fuerza reparando en el temblor de sus piernas al tocar el piso, él la tomó de la cadera ayudándola a que se quedara en esa posición y ella pegó su frente a la pared esperando su asalto, Vegeta miró su trasero amelocotonado y generoso sonriendo ante la vista que le regalaba, palmeó su nalga antes de abrirla un poco dejando expuesta su feminidad introduciéndose nuevamente en su interior, la embistió tan fuerte y rápido como antes disfrutando la sensación de estar dentro de su cavidad estrecha deleitándose del placer que le brindaba, arremetió contra ella una y otra vez con movimientos firmes y profundos hasta liberarse en su interior dejando escapar un gruñido gutural de su garganta respirando entrecortadamente. Bulma se deslizó por la pared, no podía mantenerse más tiempo de pie pero no llegó a tocar el piso pues la tomó cargándola para depositarla en la cama, se acostó junto a ella cerrando sus ojos aún con las recientes sensaciones a flor de piel tratando de controlar su agitada respiración. A los minutos escuchó el apacible respirar de la chica abriendo sus párpados para verla completamente dormida fijando su mirada en su figura aún ataviada con esa prenda que la hacía lucir altamente seductora, sonrió par sí mismo, la humana no tenía la fuerza que requería para poder dominarlo pero usaba otro medios de persuasión para hacer que él accediera ante ella, era bastante inteligente. Se puso de pie desviando su escudriño caminando hasta el closet, tomó una toalla limpia y se dirigió al baño para tomar una ducha.
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Estiró su cuerpo sintiéndolo un poco adolorido, bostezó llevando una mano hacia su boca y se removió en la cama abriendo sus ojos encontrándose con el techo de la habitación, escuchó un par de sonidos a su lado haciéndola girar se cabeza, enfocó su mirada en él que estaba boca arriba sosteniendo en su mano el scooter que siempre llevaba en su oreja frente a su mirada, la peliazul detalló su cuerpo que se cubría con tan solo un bóxer negro.
- ¿Qué hace Prín…?- dijo mordiendo su lengua para volver a pronunciar la pregunta correctamente.- ¿Qué haces Vegeta?- interrogó recordando que él mismo le había dicho que podía llamarlo sin usar su título, aunque ella se había tomado la libertad de tutearlo. El Saiyajin dejó el aparato en la mesa y se giró hacia ella para verla, arqueó una ceja y sonrió ladino.
- ¿Tienes hambre?- preguntó a la mujer que lo observaba expectante, acaba de pedir alimentos.
- Mucha.- confesó irguiéndose para quedar sentada en la cama, estiró su cuerpo un poco dándose cuenta que aún llevaba la lencería que usó para seducir al Saiyajin y los recuerdos de hace unas horas la asaltaron provocando un sonrojo en sus mejillas. Le dio la espalda al hombre para sentarse a la orilla de la cama, se puso de pie y se agachó para buscar otro camisón que la cubriera en el cajón de la mesita de noche a su lado, el que había sacado anteriormente con la idea de tomar una ducha no tenía ni idea de donde había quedado. Vegeta no perdió detalle de su cuerpo curvilíneo, miró sin vergüenza sus nalgas entreabiertas que dejaban a la vista el hilo que llevaba puesto haciendo que en su boca se acumulara saliva con solo verla, ella se puso derecha y caminó hasta el baño recogiendo la toalla que estaba en piso, aún estaba húmeda, de seguro él la había utilizado así que no le importó hacer uso de ella. Se metió a la ducha deshaciéndose de la lencería y se aseó rápidamente, cerró el grifo de agua después de haber lavado su cuerpo con la barra de jabón blanco y su cabello con el shampoo aroma a lavanda que le había regalado su amiga. Se secó con la toalla y se colocó una braguita blanca para después vestirse con un camisón blanco que llegaba a medio muslo, cuando salió del cuarto de baño el olor a comida recién hecha inundo sus fosas nasales provocándole más hambre de la que ya tenía.
- Que bien huele.- comentó mirando hacia el Saiyajin que había apartado sus bolsas amontonándola en una esquina para poder ocupar el sofá más grande.- ¡Vegeta! ¡Arruinaras mis compras!- chilló al ver todo acumulado.
- ¡Bah! Cállate y ven a comer.- respondió para morder un trozo de carne a término medio como a él le gustaba que estaba en una bandeja que sostenía sobre su regazo.
- ¡Kami! Si has estropeado algo tendré que comprarlo nuevamente.- rezongó molesta dirigiéndose hasta el carrito que estaba cerca de la sala para tomar un platillo de frutas, al menos podía comer alimentos agradables a su paladar, él apartó sus piernas que estaban estiradas sobre el sillón para cederle espacio y ella se sentó a su lado probando con gusto la comida.- ¡Esto es delicioso!- exclamó masticando un trozo de manzana roja.- ¿Esto fue traído desde mi planeta no?- preguntó sintiendo nostalgia por su querida Tierra.
- Todo lo que es útil es extraído de los planetas que purgamos y lo almacenamos para su futuro uso, incluyendo materiales y víveres- contestó proporcionándole una breve explicación a la chica que miraba la fruta en su plato, ella alzó su vista y lo vio especulando en que seguramente el Príncipe ordenaba que le sirvieran alimentos provenientes de su astro, sonrió ante el pensamiento, él se preocupaba por su persona más de lo que ella creía. Comieron en silencio hasta saciarse, la peliazul se puso de pie primero pues solía comer pocas cantidades a comparación del heredero que acababa con todas las charolas que les llevaban. Colocó todo sobre el carrito para que la sirvienta se lo llevara más tarde, entró al baño y aseó sus dientes y manos para luego salir dirigiéndose a uno de los sofás para buscar el diseño que había dibujado el día anterior, lo encontró bajo varias bolsas, mañana tendría que ordenar todas sus compras.
- Mira, terminé el plano de la nave que te construiré.- dijo desenrollando el papel, Vegeta la miró interesado y ella se acercó para mostrárselo sentándose a su lado. Él lo observó, había varios dibujos de las piezas y también estaba la nave completa junto a un montón de garabatos que poco entendió, seguramente se trataba de la escritura del planeta de la mujer. Bulma vio al hombre pasear sus ojos por todo el pliego.- ¿Y?
- Te daré mi aprobación hasta que vea mi nave terminada.- vociferó parándose y entrando al baño.
- ¡Ash! Eres imposible- articuló Bulma molesta volviendo a enrollar el papel dejándolo en el sofá.- ¿A qué hora debo de estar lista mañana?- preguntó encaminándose a la cama, miró el reloj en la mesita de noche dándose cuenta que eran cerca de las diez de la noche, aún tenía sueño y mañana se imaginaba que sería un día ajetreado.
- A las 6 de la tarde vendré por ti.- respondió saliendo del cuarto apretando el interruptor de la luz que estaba cerca de la cama para apagarla, se acostó a su lado mirando que la humana inmediatamente cogió la sábana que estaba a sus pies para tirársela encima, se acercó a él buscándolo en la oscuridad y acurrucó su cabeza en su pecho sintiendo su calor. Vegeta podía verla perfectamente en penumbras debido a sus sentidos desarrollados, posó su intensa mirada en ella moviendo un brazo hasta posicionarlo en su cintura, por ningún motivo le diría a su esclava que antes del banquete tendrían un torneo, no quería ver a la mujer en ese lugar rodeada de soldados admirando lo que era suyo, sabía muy bien que la terrícola había llamado la atención de los Saiyajin antes de que él la hiciera su esclava y que cualquier imbécil se le acercaría si se presentaba en las luchas.
- Buenas noches.- dijo ella para cerrar sus ojos sintiéndose protegida en sus brazos.
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El movimiento en el laboratorio era el mismo rutinario de siempre, hombres moviéndose de un lado a otro cargando materiales pesados, otros soldando partes a maquinarias que construían y algunos más revisando los bosquejos de los planos sobre una gran mesa metálica donde los encargados trabajaban la mayoría del tiempo. Los días parecía hostiles y aburridos, despertar desde antes que el sol saliera tomando un desayuno nada agradable rápidamente y teniendo que prepararse tan pronto como pudieran para comenzar sus labores no sonaba para nada atractivo, pero tenían que cumplir con lo establecido les gustara o no, aunque con el pasar de los días, meses y años el mayor se había acostumbrado, aunque no del todo. Salió de la habitación nueva que le habían asignado hace algunas semanas, era bastante reconfortante dormir en un lugar donde no tuviera que compartir su espacio con nadie más y que aparte de eso era mucho más cómodo que lo camarotes poco acolchonados en los que solía descansar con su hija, ahora que ella se había convertido en una esclava estaba sometido a mucha más presión de la que pareciera, su trabajo casi se había duplicado dejándolo con escasas horas para poder tomar un sueño reenergizante, la idea de que su pequeña de tan solo 16 años hubiera pasado a manos del Príncipe Saiyajin era una gran carga con la que tenía que vivir pues no podía oponer a los deseos del tipo que mantenía cautiva a su niña. Cuando su esposa murió pensó que era lo más doloroso que podía estar viviendo, pero aprendió a sobrellevar los sentimientos negativos que a veces lo obligaban a permanecer despierto por las noches al saber que él también pudo ayudar a su mujer para que no muriera, se sentía tan culpable como Bulma pues en varias ocasiones escuchó a su hija llorar maldiciéndose en voz alta por no haber tenido el valor de hablar antes y haber impedido que el hambre y la sequía acabaran con la madre de la peliazul, sabía muy bien que su pequeña no tenía error alguno en su actuar, apenas tenía 14 años cuando los Saiyajin los tomaron como esclavos llevándolos hasta su planeta donde tenían que servir a cambio de mantenerse con vida, estaba consciente que el que tuvo que poner de su parte para proteger a su familia era él, él que era el hombre, él que debió tener la fuerza y la valentía para enfrentar a esos malditos soldados. Ahora más que nunca tenía que mantenerse con vida, su muchacha lo necesitaba y haberla visto aunque sea unos minutos le devolvió un poco de paz y serenidad, la había observado con buen color y sin un rasguño en su cuerpo, eso significa que el Príncipe Vegeta estaba cuidando muy bien de ella.
- Llegas temprano Briefs.- escuchó la voz de Piccoro que lo sacó de sus pensamientos al entrar en el laboratorio.
- No tenía nada más que hacer y quedarme en la cama no es una opción, hay demasiado trabajo.- respondió colocándose su bata blanca encaminándose a la gran mesa donde estaban extendidos varios pliegos de papel.
- Tengo buenas noticias para ti.- indicó el sujeto llegando a posicionarse a la par del mayor observando los planos que él analizaba.
- ¿De qué se trata?- preguntó elevando sus ojos para ver al alíen verdoso.
- Tu hija Bulma, estará presente en el natalicio del Príncipe.- confesó sonriendo, sabía que dicha información iba a causar alguna emoción positiva en el viejo.
- ¿Mi niña? ¿Qué estará haciendo en ese lugar?- cuestionó quitando sus gafas para limpiarlas con un pequeño paño que sacó del bolsillo de su pantalón.
- Es su acompañante.- expuso con palabras cortas dándole a entender absolutamente todo al científico. El doctor Briefs no podía sentir más felicidad, esa era una oportunidad demasiado factible para poder ver a su pequeña, por lo que había escuchado de la boca de sus ayudantes era que en esa celebración no había guardias en los pasillos y que por eso ellos podían escabullirse a la cocina por un poco de buena comida, él, trataría de llegar lo más cerca posible del lugar donde se estuviera llevando a cabo tal festividad para mirar aunque sea a la distancia a su Bulmita. Le sonrió levemente al jefe de laboratorio y volvió sus ojos hacia los bocetos plasmados en los folios, debía de pensar muy bien en qué hacer para no ser descubierto y lograr su objetivo.
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El ruido que empezó a escuchar parecía demasiado ajetreado haciéndola salir de su profundo sueño, se removió entre la sábanas dándose cuenta que había amanecido al abrir lentamente sus ojos y ver el claro de la mañana, suspiró profundamente percibiendo el aroma del Saiyajin con el que compartía la cama inundar su nariz con fuerza, era un olor picante semejante al vino y a la madera que le causaba un cosquilleo en su bajo vientre de tan solo imaginar al dueño de tal esencia, pasó su lengua por sus labios girando su rostro para ver el lugar vació que él ocupaba cuando dormía junto a ella y sonrió involuntariamente. Estiró sus músculos bostezando sintiendo que su cuerpo dolía un poco, la actividad que realizaba con el Príncipe a veces la dejaba demasiado agotada y molida, aunque él no era brusco, por naturaleza tenía una fuerza desmedida que terminaba por causar estragos en su frágil anatomía, se sentó en la cama y miró a Milk que venía hacia ella con una bata blanca de seda en sus manos sorprendiéndola con su presencia pues la pelinegra debería estar descansando ahora por su estado gestante, miró el reloj sobre la mesa de noche observando que eran pasadas las 10 de la mañana.
- ¡Bulma! Deja de dormir y ve a ducharte.- regañó al ver a la peliazul en la cama frotando sus ojos con pesar.
- El baño está listo señorita Milk.- dijo una de las sirvientas que el Príncipe había dispuesto para que ayudaran a su concubina a prepararse para el banquete.
- ¿Quiénes son ellas?- fue lo primero que dijo Bulma sentándose a la orilla de la cama posando sus pequeños pies en la alfombra roja que tapizaba el piso.
- Sirvientas personales que tu Vegeta dispuso a tu servicio.- comentó Milk de manera insinuante al mencionarle al Saiyajin a su amiga que bajó la mirada apenada.
- ¿Sirvientas personales? ¿Para mí?- cuestionó incrédula medio girando su cuerpo para ver el lugar donde él solía descansar en la cama volviéndose con el rostro totalmente rojo.
- Toda la servidumbre del castillo murmura sobre la esclava científica que ahora es la concubina oficial del futuro Rey.- expuso Milk colocándole la bata a Bulma que se puso de pie dándole la espalda quitándose la sábana.
- ¿Qué dices?- chilló volteándose posando sus ojos turquesa en las 3 mujeres que permanecía paradas cerca de la entrada de la ducha con sus rostros cabizbajos, amurró sus labios junto a sus cejas delgadas un poco molesta.- Yo sigo siendo una esclava prisionera.- murmuró acercándose a la pelinegra para que ellas no escucharan.
- Una con privilegios reales Bulma, ahora que el Príncipe te ha elegido para que lo acompañes a su natalicio haz pasado a ocupar un lugar más importante.- confesó la muchacha sonriéndole con alegría.
- ¿De qué hablas?- preguntó más confundida que nunca.
- Ahora nadie en este asqueroso planeta te toma como una simple esclava, eres como la mujer oficial de Vegeta.- explicó mirando a la muchacha poner mala cara.
- ¿Mujer?- dijo tirándose una carcajada.- Solo soy su esclava sexual.
- Deja de ser tan pesimista Bulma.- regañó.- Esta mañana Goku me informó que el mismísimo Príncipe le había ordenado que me enviara a mí y a estas chicas para ayudarte a que te prepares.
- Es una locura, yo puedo vestirme y peinarme sola.- aseveró cerrando la bata para atar los cordones alrededor de su cintura.
- Déjate mimar amiga, cualquiera querría estar en tu lugar y gozar de los beneficios de estar con el Príncipe.- comentó empujándola con suavidad con dirección al baño.- Después que te duches tienes que comer algo, yo misma ordené tu desayuno favorito.- agregó llegando con ella hasta la tina con burbujas que la esperaba para relajarla. Se quitó la bata pasándosela a Milk que la tomó con disimulo evitando fijar su vista en el cuerpo de la muchacha que parecía no sentir vergüenza alguna de que ella la viera, eran mujeres claro, pero la pelinegra era más recatada e inhibida con respecto a su desnudes. La chica se adentró al agua y miró a la joven que dejaba la prenda en el colgador a un lado de la bañera.
- Volveré en media hora.- indicó brindándole una sonrisa para luego salir.
La comida había llegado a los pocos minutos que la peliazul se había adentrado al agua tibia, el carrito lo traía la chica nueva que habían agregado como parte de las esclavas que servían a la cocina recientemente, Milk estaba consciente que había encontrado pronto alguien que la sustituyera debido a su ausencia. Cuando Kakaroto le dijo que debía de preparar a Bulma por órdenes del Príncipe no tuvo más remedio que obedecer, por suerte éste día no se sentía tan mal como los anteriores, quizá debido a que había descansado mucho los días anteriores. Cuando fue a la cocina para ordenar los alimentos para su amiga le presentaron a la chica que había tomado su lugar y que serviría directamente a la peliazul durante su ausencia, según, Goku había dicho a su ex jefa que ella estaba bastante enferma y por eso no podía seguir laborando, su amiga y compañera de cocina se había sorprendido al verla ahí esa mañana, pero le dio la excusa de que sentía un poco mejor.
Flash Back
- ¡Oh por Kami! ¿Qué haces aquí Milk?- preguntó una de las sirvientas amiga suya al verla entrar en la cocina.
- Hola Violeta, solo vengo a ordenar los alimentos para la señorita Bulma.- respondió de lo más alegre observando a la chica que se acercó para darle un ligero abrazo, la muchacha era también una terrícola como ella, era de cabello y ojos púrpura, de complextura delgada y piel blanca. Habían congeniado rápidamente al unirlas el mismo sentimiento de lejanía de su planeta hogar.
- ¿Cómo te sientes? Tu compañero el Saiyajin dijo que no te aparecerías aquí por un buen tiempo.- expuso caminando juntas hasta llegar a la gran mesa donde se preparaban diversidad de platillos, algunas mujeres cortaban lo que parecían verduras, aunque no eran exactamente iguales a las que se consumían en la Tierra, otras rebanaban grandes trozos de carne y algunas más limpiaban lo que iba quedando sucio después de realizar los preparados, el lugar era semejante a la cocina de un restaurante en su astro, solo que ahí era todo más rustico, la gran mesada estaba hecha de piedra liza de color café y las paredes eran verde obscuro del mismo material duro, las luces en el techo de piedra se repartían por todo el sitio dando bastante claridad a la habitación de gran tamaño que daba acceso del lado derecho al comedor de los soldados separados por una muralla con una entrada ovalada.
- Hoy me siento un poco mejor, pero el Príncipe ha ordenado que atienda a la señorita Bulma y tengo que obedecer.- afirmó mirando a la muchacha que tomó un cuchillo para comenzar a cortar cubos de carne.
- Me alegro que estés bien.- dijo con total sinceridad troceando el bistec sobre un gran tablón colocado en una de las esquinas sobre el mesón.- ¿Qué prepararemos ahora para ella?- interrogó deteniendo los cortes para fijar su vista en la morena.
- ¿Aún tienen fruta almacenada de la Tierra?- preguntó sonriendo amable.
- ¡Por supuesto! Hay para muchos meses.- contestó volviendo a cortar la carne de manera rápida.
- Bien, entonces será un tazón de fruta picada, zumo de naranja y té verde con un cubo de endulzante, para mí huevos revueltos con zumo de zanahoria.- indicó sabiendo que tenían variedad de alimentos traídos desde su planeta. La chica asintió sonriendo elevando la vista al observar que su jefa se acercaba a ellas.
- Buenos días señora Yadara.- saludó Milk de manera cortés mirando a la alienígena de piel rosácea, cabello negro corto hasta la barbilla, de cuerpo esbelto y ojos verdes.
- ¡Milk! Vengo a informarte que tenemos a una nueva chica sustituyendo las funciones que tú realizabas.- comentó la mujer acercándose a ella con una sonrisa en su rostro.- Atenderá a la concubina del Príncipe tal y como tú lo hacías.- agregó mirando a la pelinegra que enarcó una ceja interrogativa.- Ven Arian.- llamó girando el rostro al lado derecho, Milk volvió su vista en la misma dirección y pudo visualizar a una joven de cabello verde esmeralda aproximarse. Violeta fijó sus ojos en su ex compañera y le envió una mirada extraña que ella captó rápidamente, la morena solo sonrió a la nueva integrante de la cocina.- Bien, vamos, te mostraré los almacenes donde se guardan todos los alimentos.- habló la jefa dirigiéndose a la ex esclava sexual. Ambas terrícolas vieron desaparecer a las mujeres.
- ¿Pasa algo con ella?- preguntó en voz baja acercándose a su amiga que seguía viéndola de manera extraña.
- Algunas de las esclavas rumoran cosas sobre ella.- comentó Violeta en el mismo tono observando sobre su hombro hacia atrás asegurándose de que nadie estuviera cerca escuchando.
- ¿Qué cosas?- interrogó intrigada.
- Bueno, no sé qué tan cierto sea, pero dicen que fue la amante en turno del Príncipe Vegeta.- indicó pasando la lengua por sus labios.
- ¿¡Qué!?- chilló Milk elevando la voz, por suerte todos estaban concentrados en sus labores y ella retomó el tono bajo.- ¿Sabes qué significa eso verdad?
- Por supuesto, la prostituta servirá a la concubina oficial del Príncipe hazme el favor.- dijo enojada, por lo que Milk le contaba lo buena y gentil que era Bulma, ella también había aprendido a apreciaba a la chica a pesar de no conocerla en persona.
- Esto no lo puede saber Bulma.- aseveró la pelinegra pensando en su amiga y en lo triste que sería para ella enterarse de la realidad.
- Tú estás cerca de ella Milk y eres su mejor amiga, si yo fuera tú si se lo haría saber.- habló volviendo a cortar la carne sobre la tabla de madera retomando el tono normal de su voz.
Ending Flash Back
- La comida para Bulma está lista.- escuchó Milk decir a Arian que venía entrando con el carrito de alimentos y su entrecejo se arrugó automáticamente.
- La señorita Bulma.- corrigió golpeado mirando con enojo a la tipa que la observaba con irritación.- Ella es la mujer del Príncipe y debes respetarla, que no se te olvide.- aseveró, definitivamente su amiga no tenía que saber quién era esa mujer.
RinPink Susaiyajin: ¡Hola! Saludándoles una semana más mis queridas chicas.
Estuve un poco decaída que no quería escribir pero sus review me animaron, aunque no recibí tantos como en el anterior capítulo, espero que para éste cap 11 llegue a los 200 comentarios, no es mucho pedir pues es como mi forma de pago por este trabajo no remunerado que hago con todo mi amor para ustedes mis amores :D
Con respecto al capítulo puedo decirles que se van dificultando las cosas para nuestra querida Bulma, Milk ha decido no decirle la verdad sobre su nueva sirvienta, pero de un momento a otro se enterará y esperemos a que su reacción no contribuya a deshacer lo que se ha formado entre nuestros protagonistas. En el próximo cap veremos los sucesos de la fiesta y cómo la peliazul se luce en el natalicio del príncipe n.n
Cualquier duda háganmela saber, saben que contesto siempre y para las chicas que no tienen cuenta puedo responder en el próximo capítulo así que no tienen excusas para no dejarme su review xdxd
Disculpen las faltas ortográficas, siempre se me pasan :(
Las quiero mucho, nos leemos hasta la próxima :3 Chain n.n
