CAPITULO XII: Asperezas

- ¿La mujer del Príncipe?- interrogó Arian con dudas pues sabía que él tenía una concubina no a una mujer oficial compartiendo su lecho, sintió como su corazón se estrujaba de solo imaginar que otra ocupaba tal lugar, ella deseó en ese momento estar el sitio de esa bruja, ser ella a la que todos respetaran y veneraran como lo hacían con esa tipa, había escuchado en la cocina hablar de ella, todo lo que se decía eran cosas buenas, mencionaban que era amable con la servidumbre y muy inteligente pues se trataba de nada más que de la científica que trabajó para el imperio de la mano del jefe de laboratorio y que ahora vivía con Vegeta ¡Maldita, seguramente usó artimañas inmorales para colarse entre las sábanas del heredero y lograr que él la hiciera su mujer!

- Si, la mujer del futuro Rey.- aclaró una vez más la pelinegra.- Ahora vete, yo me quedo a cargo de esto.- agregó poniendo ambas manos a los lados del carrito, Arian la miró por unos segundos estudiando los rasgos físicos de la tipa, ya la había visto antes en la cocina cuando su jefa se la presentó, pero… ¿Quién era y por qué se empecinaba tanto en que tratara con mesura a la golfa del Príncipe? Yadara no le mencionó en ningún momento el cargo que esa ocupaba, pero sabía que debía de ser alguien de confianza pues trataba directamente con la mujer de su alteza. Por ahora solo le quedaba obedecer, no la conocía y cabía la posibilidad de que fuera una persona que ocupaba un puesto importante dentro del castillo, tenerla en su contra no le convendría si quería llevar a cabo su plan de mantenerse lo más cerca de Vegeta y seducirlo. Se inclinó en una reverencia y salió de la alcoba real totalmente furiosa, por esa estúpida ni tan siquiera había podido ver a la zorra, ya llegaría el momento de verle la cara. Corrió por el largo pasillo hasta llegar a una interjección, detuvo sus pasos ahí e inhaló y exhaló agitada recostando su espalda en la pared tratando de regular su respiración, sus ojos ardían percibiendo la humillación que le acaba de hacer esa tonta, elevó su barbilla con orgullo, ella no se daría por vencida hasta conseguir que él pusiera de nuevo sus ojos en ella, sonrió de solo pensar en el hombre, sus encantos era demasiados como para no lograr sus propósitos y tomaría ventaja de ello para poder obtener lo que quería. Retomó su marcha, debía ir directo a la cocina pues tenía mucho trabajo qué hacer por el natalicio del Príncipe, éste era solo el principio del fin.

-Vaya, parece que tienes prisa.- escuchó una voz varonil haciéndola detener sus pasos en seco, se giró sobre sus talones y miró a una muchacho acercarse a ella.

- ¿Quién eres tú?- preguntó precaria entrecerrando sus ojos detallando la cola del tipo cayendo a cuenta que era un Saiyajin.

- ¡Soy el Príncipe Tarble estúpida!- bramó elevando la voz señalando el escucho real en su armadura.- Cualquiera reconocería el emblema de realeza mujer idiota.- aseveró parándose frente a ella de manera intimidante y arrogante, Arian abrió sus ojos sorprendida pues no sabía que Vegeta tuviera un hermano y en seguida se inclinó ante él mostrando su respeto.

- Perdone su majestad.- habló nerviosa irguiéndose para ver al joven que la observaba de manera desdeñosa.

- Así que tú eres la prostituta con la que mi hermano se revolcaba en el harén.- afirmó mirando a la chica de pies a cabeza, tenía bonita figura, no como él las prefería pero no estaba mal, sus gustos tiraban más hacia las mujeres voluptuosas de grandes senos y curvas prominentes, esa esclava parecía que se alimentaba mal pues estaba bastante delgada.- Escuché hablar de ti, pero no había tenido la oportunidad de toparme contigo.- añadió al tiempo en que una sonrisa se dibujó en sus labios.

- Mi nombre es Arian, y no he sido la prostituta del Príncipe.- expuso arrugando sus cejas sintiendo su cara arder con cólera por el apelativo usado para referirse a su persona, posó sus ojos dorados en los negros del Saiyajin que la veía altivo recorriendo con su mirada su cuerpo de arriba abajo, se sintió incómoda, cruzó sus brazos bajo su pecho tratando de cubrir un poco la piel expuesta de su abdomen que se dejaba ver con aquel pequeño top que apenas cubría sus senos.

- ¿Cómo se le podría llamar entonces a las de tu tipo?- cuestionó con burla. Ella agachó la mirada, notó como sus ojos se humedecieron y un nudo apareció en su garganta, deseaba con todas sus fuerzas gritarle cualquier clase de insultos a ese imbécil, pero sabía que si lo hacía acabaría pulverizada por faltarle el respeto a la realeza.- Deberías de agradecerme, fui yo quien ordenó que te pusieran al servicio de la terrícola de Vegeta.- confesó y miró como ella volvió sus ojos a él. Minutos atrás había preguntado por ella en la cocina y le dijeron que ahora estaba atendiendo a la científica, no dudó en ir a buscarla, supo que se trataba de la ramera en cuanto la vio entrar a la habitación de su hermano con los alimentos, así que optó por esperar a que saliera para poder charlar con la hembra.

- ¿Qué?- articuló asombrada por la revelación clavando su mirada en él.

- Tú y yo podríamos trabajar para un fin en común.- indicó caminando a su alrededor de forma amenazadora.

- ¿A qué se refiere?- preguntó temerosa sintiéndose acechada por el jovencito.

- Conozco a las de tu clase Arian, puedo intuir que anhelas colarte en la cama del heredero para conseguir favores a los que nunca podrías aspirar si te quedas siendo una simple criada de cocina.

- No yo no…- intentó negar los dichos del pequeño Príncipe.

- ¡Cállate y escucha!- gritó deteniéndose frente a la chica observando a un lado y a otro verificando que nadie estuviera escuchando lo que iba a decir, luego miró a la femenina frunciendo el ceño.- Aprovecha el puesto en el que te he colocado y haz que mi hermano olvide el capricho que tiene por esa terrícola.- moduló como si las palabras salieran escupidas por su boca, Vegeta estaba demasiado empecinado con esa mujer y sabía perfectamente que eso no le traería nada bueno al imperio Saiyajin, pero más allá de eso tenía recelo con respecto a esa relación, el futuro Rey no podía tener siempre lo que quería así de fácil y él no le pondría fácil la tarea.

- ¿Qué ganaría usted con eso?- interrogó entusiasmada e interesada en lo que decía el tipo.

- Discordia, no quiero ver a mi querido hermano tranquilo disfrutando lo que tiene.- respondió curvando sus labios en una sonrisa torcida mirando que la mujer le correspondía de la misma forma, se dio media vuelta y comenzó a caminar lejos de ella, sabía que la mujerzuela haría exactamente lo que él le sugirió.

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- Bulma ¿Haz terminado ya?- entró Milk al cuarto donde la peliazul tomaba su relajante baño de burbujas.

- Creo que aun no estoy lista.- respondió con su cuello estirado y la cabeza puesta sobre una toalla a la orilla de la tina con sus ojos cerrados. Se sentía demasiado confortada y apacible dentro del agua tibia que acariciaba su piel con delicadeza.

- Se te hará tarde, tienes que comer algo y luego alistarte para el banquete.- comentó tomando una toalla blanca del pequeño estante colgado en la pared.- Traje mi vestido para que nos arreglemos juntas ¿No te molesta cierto?- cuestionó mirando a la muchacha que abrió sus ojos turquesa para verla.

- ¿Bromeas? Es fantástico que tu mejor amiga se arregle contigo, me recuerda a mis días en la tierra.- indicó con un deje de tristeza, suspiró irguiéndose mientras paseaba sus palmas por sus brazos enjuagándolos sintiéndose un poco nostálgica al recordar su vida terrícola.- Solía hacer pijamadas con mis compañeras de colegio, cuando crecimos nos reuníamos para prepararnos e ir a fiestas en las que terminábamos un poco ebrias.- expuso sonriendo en tanto se ponía de pie, Milk le acercó la toalla y la cubrió por la espalda devolviéndole la sonrisa.

- Espero poder igualar la felicidad que sentías con ellas.- manifestó tomándola de la mano para ayudarla a salir de la tina.

- Tú compañía es mejor, contigo tengo otra clase de lazos, me has apoyado en los momentos que más he necesitado de alguien que me entienda.- articuló parándose en la alfombra cuadrada que estaba cerca de la bañera mirando a la pelinegra que se acercó para darle un abrazo.

- Y siempre lo estaré Bulma.- dijo para luego separarse de ella, ambas salieron del pequeño cuarto acercándose a la cama donde el vestido tanto de la peliazul como de Milk estaba dispuestos sobre ésta, la muchacha miró hacia la sala donde las sirvientas recogían las bolsas que ella tenía aún sobre los sofás y el piso, caminó unos pasos hacia el closet y abrió las puertas del lado que estaba vació para virarse posando los ojos en las tres mujeres que detuvieron sus movimientos al percatarse de su presencia.

- Por favor, acomoden mi guarda ropa en unas perchas y colóquelas dentro.- pidió simpática señalando el interior del armario.- Las demás cosas también pueden organizarlas en éstos estantes.- indicó mirando el sitio pensando en cómo se vería todo ya colocado formándosele una sonrisa en el rostro, que las chicas estuvieran ahí era muy conveniente pues no tendría el trabajo de hacerlo ella y con lo largo que sería ese día no creyó poder ponerle orden a sus compras ese día por sí sola.

- Está bien señorita Bulma.- asintió una de ellas agachando la cabeza al igual que las demás evitando mirar a los ojos a la mujer del Príncipe, sabían de la reputación sanguinaria y bestial del Saiyajin, realmente temían hacer algo que a su hembra no le gustara, él era con quien menos deseaban tratar de cerca y mucho menos querían hacer enojar, por ello tenían que respetar a la femenina que compartía la cama con él tanto como si se tratara de la reina, sus vidas corría riesgos sirviendo a la muchacha peliazul y rogaban a todos los dioses del universo no cruzarse con el heredero durante el día, con suerte lograrían salir ilesas de la situación, aunque la chica oji turquesa no parecía pedante ni nada petulante por ser la chica que todas anhelaban ser, habían escuchado de muchas mujeres Saiyajin quejarse de la terrícola que Vegeta tenía en su alcoba, ellas no entendían como esas tipas querían estar en el lugar de esa pobre jovencita, seguramente el hombre era un salvaje que la trataba sin contemplaciones, aunque ahora que tenían la oportunidad de acercarse a ella parecía muy relajada y de buen humor, quizá el tipo no era tan malo con ella después de todo.

- Muchas gracias.- respondió la científica caminado hacia la esquina del lado derecho de la puerta donde se encontraba una caja grande que había obligado a Goku a usar una de sus técnicas para poder trasladarla desde el mercado hacia su habitación, por suerte no habían tenido que caminar hasta el castillo con todo eso, la había dejado ese día que fue de compras en su alcoba usando la teletransportación.- Una de ustedes desempaque lo hay aquí por favor.- dijo de manera amable para dirigirse a la pelinegra que estaba sentada en la cama observando los vestidos.

- Mientras dormías hoy muy temprano envié los atuendos a lavar y secar.- comentó Milk al ver a su amiga que tomaba el plato de frutas que estaba en el carrito cerca de la cama aproximándose a ella para sentarse en el colchón del otro lado dejando la ropa entre ellas.

- Vaya que lucen estupendos.- respondió observando los frutos en su platillo que lucían demasiado apetecibles, estaban cortados en pequeños cubos bañados en jalea de fresa y miel, olían fantásticos y no dudo en llevar el primer trozo de sandía a su boca degustando lo dulce que sabía. La chica frente a ella se puso de pie y fue por su plato para tomar nuevamente posición en el mismo lugar, tenían que comer ahí pues las sirvientas trabajaban en la sala organizando las pertenencias de la peliazul. En un momento la pelinegra dirigió la vista hacia el cajón de Bulma que estaba al lado de ella, bajó la mirada reconociendo la prenda erótica que sobresalía un poco de la gaveta semi cerrada del buró, sus mejillas se sintieron acaloradas al instante pues recordó la noche de pasión que su Saiyajin le había dado gracias a que ella también compró un conjunto del mismo diseño solo que en color blanco.

- Bulma.- articuló en tono bajo sin despegar la vista del conjunto.

- Si dime.- respondió ella dirigiendo su vista a su amiga mientras masticaba un trozo de piña dulce que disfrutaba con gusto. Milk volvió su mirada a la muchacha que estaba observándola dejando salir el aire lentamente por su boca que inconscientemente sostenía.

- ¿Qué tal tu noche?- preguntó atrevidamente mordiendo su labio inferior sintiéndose un tanto avergonzada, la peliazul detuvo el movimiento de su boca al masticar captando inmediatamente el rumbo de su conversación, sus mejillas se sonrojaron fuertemente en un tono carmín intenso abriendo un poco más sus ojos bajando la mirada a un punto inespecífico sobre la tela de su vestido, por suerte había despertado por la madrugada sintiéndose incómoda y había decido retirarse la lencería metiéndola en el cajón de su mesita de noche, no quería saber ni como hubiera reaccionado si Milk esa mañana la hubiese encontrado vestida así aun.

- Bueno, pues me puse esa cosa y te aseguro que cuando Vegeta me vio quedó más que encantado.- expresó para luego tirarse una carcajada.- Seguramente en su vida una mujer tan hermosa como yo le había modelado algo tan sensual.- agregó para tomar otro cubo de fruta y llevarlo a su boca con el tenedor que sostenía con su mano derecha, retornó la mirada hacia la oji azabache que la observaba con una sonrisa pícara en su rostro y su propia risa desapareció.- Aunque…

- ¿Aunque?- cuestionó la pelinegra al ver que detuvo sus palabras.

- Lo noté algo extraño.- expuso recordando la manera en que la había tomado.

- ¿A qué te refieres?- interrogó curiosa dejando de masticar sus alimentos para poner toda su atención en la peliazul.

- Parecía apresurado, me tomó un tanto tosco como si quisiera terminar rápido.- aclaró dejando el cubierto sobre el plato.- Creo que se calentó demasiado rápido.- dijo amurrando sus labios, la morena solo se limitó a observar a la muchacha que después de unos segundos le desvió la mirada para ponerse de pie y tomar ahora la taza de té tibio que esperaba por ella en el carrito del desayuno. No lo sabía a ciencia cierta, pero podía asegurar que el Príncipe había tenido algo que ver con esa arpía de Arian, si Bulma lo notó extraño es porque algo no andaba bien y ella como buena amiga lo averiguaría, esa mujer del harén no debía tener buenas intenciones y lo más probable es que quería algo más con el Saiyajin que fue su amante durante algún tiempo. La peliazul no tenía por qué darse cuenta de las bajezas que andaba cometiendo el heredero y mucho menos ahora que esa ramera estaba cerca, no podía creer que asignaran justamente a esa tipa para servir a la chica. Desvió la vista y se sintió un poco mal, ella no tenía que estarle ocultando algo tan importante, pero ahora no podía revelarle la verdad, no arruinaría esa noche con la que tan ilusionada la había visto, aunque el futuro Rey no se mereciera la compañía de la oji turquesa no podía causarle tal dolor a la joven, estaba muy bien sabida que la científica estaba enamora de Vegeta, aunque la femenina no se lo había revelado abiertamente estaba segura que así era, cuando su amiga hablaba del sujeto se le iluminaba su mirada y una sonrisa no abandonaba sus labios, era lo mismo que a ella le pasaba con su amado.

- Pues mi Goku se sorprendió al verme vestida así, aunque dijo que no tenía idea de qué clase de ropaje era ese.- sonrió nerviosa tratando de desviar la conversación antes de dijera algo de lo que luego se arrepentiría al hablar demás, no quería arruinar la felicidad de la chica ahora que parecía que todo iba bien entre el Príncipe y ella.

- Los hombres son tan despistados que no se dan cuenta cuando una se arregla solo para agradarles y hacen comentarios tontos en agradecimiento.- contestó acompañando con una risa cantarina a su amiga que rió nuevamente ante el comentario.

- Lo bueno es que terminó diciéndome que me veía hermosa.- indicó la pelinegra mirando a la mujer del Príncipe de manera taimada. Bulma terminó de consumir su té y Milk tomó su café matutino aunque ya para entonces era cerca de las 12 del medio día, las criadas habían terminado de colocar las pertenencias de la peliazul en el closet y sacado un espejo de gran tamaño de la caja que ella había indicado que abrieran junto a un pequeño tocador que ya estaba armado y que también venía con un espejo de menor tamaño en conjunto de un taburete doble bastante cómodo.

- Señorita Bulma, todo está listo.- indicó una de las muchachas de la servidumbre quedando a unos metros de la cama.

- Muy bien.- articuló la muchacha poniéndose de pie dirigiéndose hasta la sala donde tenían el mueble.- ¿Pueden colocarlo ahí?- preguntó señalando la pared del lado derecho de la cama que estaba vacía.

- Por supuesto.- respondieron las chicas al unísono moviendo el artefacto hasta donde su ama les había señalado.- ¿Aquí está bien?- cuestionó una de ellas mirando ligeramente a la peliazul que se acercó para inspeccionar la posición del tocador.

- Me gusta.- contestó.- Ahora por favor coloquen el espejo de cuerpo entero al lado izquierdo de la puerta cerca del closet y el taburete lo dejan frente al tocador.- habló sosteniendo la taza del té en su mano que dejó en el carrito de la comida, fue hasta el armario y sacó el maquillaje que compró, un perfume, un juego de joyas en una caja negra aterciopelada y otros productos de belleza llevando todo hasta el peinador.- Por fin esta habitación estará completa.- dijo sentándose en el taburete para ordenar sus pertenecías en este. Milk sonrió antes sus dichos y se puso de pie dejando su taza vacía de café en el carro.

- Bulma.- llamó a la chica que se giró un poco para verla.- Volveré en unos minutos, iré por mis cosas y regreso para que comencemos a prepararnos.- indicó y su amiga asintió para luego volverse terminando de organizar todo sobre la mesa.

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- ¿Cómo va la lista de los combatientes que se han inscrito al torneo?- preguntó Turles acercándose a Kakaroto que sostenía la hoja de inscripción apoyada en una tabla frente a sus ojos repasando uno a uno los nombres de los contrincantes.

- Todos los élites están anotados tal como lo ordenó el Rey.- respondió levantando la vista para ver al soldado que observaba la arena de combate, el lugar estaba cerca del palacio, fuera de los límites de la muralla que separaba el castillo del hogar de los pueblerinos.

- Supongo que estas ansioso por participar.- comentó cruzando sus brazos dirigiendo su atención al Saiyajin mano derecha del Príncipe que lo miraba con una sonrisa triunfante en su rostro.

- Así es, quizá más que tu.- habló sabiendo de la obsesión por los combates que su tío tenía, quizá era algo de familia, su padre Bardock también era un aficionado a las batallas y él no se quedaba atrás, esa mañana se había despertado muy temprano para poder entrenar un poco y poner en tono sus músculos, necesitaba estar preparado para luchar con todas sus fuerzas, tenía que demostrar que puesto como sirviente de la realeza era bien merecido y que no por nada era el sujeto de mayor confianza del Príncipe Vegeta.

- No se te hará fácil ganarme Kakaroto.- indicó con toda la confianza que podía tener en sí mismo sonriendo orgulloso e innegable de su poder de pelea.

- No estés tan seguro, me he vuelto fuerte durante las últimas misiones.- respondió mirando a Raditz venir hacia ellos.

- Mi familia reunida, que gusto verlos.- expuso en tono sarcástico abriendo sus brazos como si tuviera las intenciones de darles un fuerte abrazo.

- Déjate de estupideces.- pronunció Turles mirando a su sobrino mayor sonreír burlonamente.

- Debo decirles señores, que tienen el torneo perdido una vez se enfrenten a mí.

- Ni lo sueñes, no me dejaré vencer por ti.- contradijo Kakaroto a su hermano que había vuelto su vista hacia la hoja en su mano.

- ¿Tú ganarme? No seas ridículo, te venceré a ti, a mi padre y a mí querido tío en menos de lo que creen.- dijo virando sus ojos desde su hermano menor a Turles que lo miraba serio. Kakaroto sonrió engreído, ya le enseñaría a los suyos lo mucho que había aprendido.

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El sudor que perlaba su frente así como el resto de su cuerpo no era para menos, la gravedad aumentada a 50 veces la había dominado hacía bastante tiempo pero no por ello dejaba de ayudarle en sus preparación, el calor se elevaba cada vez que entrenaba a puerta cerrada con el medio gravitatorio activado, sus músculos podían sentir el esfuerzo que hacía por mantener el ritmo de los golpes que daba al aire, el invento había resultado ser muy útil y ahora que la mujer llevaría el mismo sistema a una nave podría seguir ejercitándose mientras viajaba aprovechando el tiempo en hacerse más fuerte, su técnica de poder percibir la energía vital a la cual los terrícolas llamaban ki la había aprendido en el planeta hogar de quien ahora era su esclava, ahí habitaban sujetos con poderes de pelea bastante bajos, pero durante su lucha con ellos esto habían demostrado poder sentir la presencia de su contrincante sin la ayuda de un scooter como los de su raza lo hacían, no le había costado nada instruirse en esa habilidad, bastó con analizar a los sujetos que empleaban tal táctica para comprender cómo lo hacían, Kakaroto no se quedó atrás, en cuando se dio cuenta de lo que algunos terrícolas eran capaces de hacer imitó a los tipos y pudo dominar fácilmente aquello, eran los únicos que se habían dado cuenta de tal cualidad que poseían esos hombres y ahora solo ellos dos podían saber la exactitud de cada ser que conocía en su planeta con tan solo concentrarse en percibir su presencia.

Unos toques en la puerta lo alertaron y supo rápidamente de quien se trataba al notar su ki, el lacayo de su padre no lo interrumpiría por nada pues sabía cuánto le molestaba que lo hicieran perder el tiempo cuando entrenaba, levitó hasta el panel de control de la gravedad haciéndola descender hasta llegar a cero, percibió sus músculos tensos aflojarse y notó rápidamente la ligereza en su cuerpo al instante. Tomó una toalla que estaba sobre el tablero y secó el sudor de su frente y rostro caminando hasta la puerta para abrirla, en seguida miró al soldado inclinarse ante él.

- ¿Qué demonios quieres?- rugió con el ceño marcado mirándolo con expresión dura.

- Príncipe Vegeta, dentro de dos horas se celebra el torneo y debe de estar listo para presenciar los combates en su honor.- dijo mirando al Saiya real que rápidamente apretó los dientes irascible.

- ¿Y me interrumpes para decirme lo que ya sé imbécil?- aseveró molesto intentando no romperle la cara de idiota con la que el soldado lo miraba.

- No, no… Príncipe no es, no es solo eso, en cuanto esté listo su padre quiere hablar con usted.- trató de decir pero las palabras no lograban salir fluidas de su boca.

- Vete y no me jodas más con tus tonterías.- dijo para volver a cerrar la puerta frente al rostro del Saiyajin que limpió el sudor de su frente al verse fuera de la mirada rabiosa del Príncipe largándose de ahí tan pronto como sus pies lograron dar los primeros pasos.

Vegeta terminó de quitar el sudor de su pecho y tiró la toalla hacia el piso sujetando la botella de agua que estaba ahí llevándosela a la boca, necesitaba descansar un poco, ducharse y luego vestirse para hacer acto de presencia en la arena de combate.

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- ¿Está bien así?- preguntó una de las sirvientas que había tomado el largo cabello de la peliazul recogiéndolo en una cola alta dejando caer unos mechones a los costados.

- No, tampoco me gusta.- confesó un poco abrumada, después que Milk había regresado con su cosas ella aseó sus dientes y se sentó en el banquillo doble frente al tocador para que las muchachas comenzaran a prepararla a ella y a su amiga que tomó asiento a su lado, las otras dos esclavas se ocupaban de arreglar las uñas de las manos de ambas mujeres. La peliazul se miró en el espejo del peinador, no sentía conforme con ninguno de los tres peinados que ya se había probado.

- Con cualquiera luces genial Bulma, no te martirices tanto, ni que los Saiyajin supieran de estas cosas.- dijo riendo ante su propio comentario pero su amiga no le siguió su broma.

- No es que luzca mal, solo que no me siento cómoda.- respondió apartando la mano que la esclava sostenía mientras arreglaba sus uñas y soltó su cabello que calló sedoso por su espalda. La otra joven que la peinaba estaba un poco nerviosa, la mujer del Príncipe no quedaba conforme con nada y ya sentía que estallaba contra ella.- Lo dejaré suelto, lo sencillo a veces es lo que más luce.- murmuró irritada acomodando su melena con el cepillo con el que hizo un partido del lado izquierdo y colocó todo su pelo hacia un solo hombro.- ¡Listo!- exclamó mirándose al espejo girando su rostro para observar a Milk buscando su aprobación.

- Te ves hermosa.- comentó la pelinegra regalándole una sonrisa genuina.

- ¿Recuerdas que Goku mencionó que habría un combate antes del banquete?- inquirió nuevamente cerrando los ojos mientras una de las muchachas comenzaba a maquillarla al igual que a su amiga.

- Si.- contestó la chica con los párpados cerrados solamente escuchando la voz de la peliazul.

- Hay que darnos prisa porque iremos.- indicó decidida.

- Pero Bulma, el Príncipe Vegeta no te ha dicho que puedes ir.- expuso Milk algo alterada abriendo sus ojos para observar a la joven que sonreía mientras se dejaba poner la base de maquillaje en el rostro.

- Quiero verlo luchar.- respondió convencida de sus propias palabras sintiéndose un poco nerviosa porque saldría de esa habitación sin su consentimiento, pero valdría la pena escaparse un rato por ir a observarlo en lucha, nunca había tenido la oportunidad ni tan siquiera de mirarlo entrenar en la cámara de gravedad que le habían construido junto con su padre en la sala de entrenamiento principal.

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- Padre.- saludó Tarble llegando hasta el lado del Rey que se encontraba sentado en el trono provisional instalado frente a la arena de combate lista para recibir a los luchadores que se enfrentarían para demostrar la supremacía de su raza.

- Hijo ¿Dónde está Vegeta? Está por comenzar el torneo.- comentó mirando a toda la multitud de Saiyajines que se hallaban sentados a los alrededores del sitio de batalla, el evento era de carácter público, los tercera clase e incluso esclavos habían asisto para presenciar los combates que dentro de unos minutos comenzarían.- Le solicité hablar con él antes de que den inicio los enfrentamientos e hizo caso omiso a mi llamado.- habló con el ceño fruncido mirando hacia el frente observando a algunos soldados hacer calentamiento en el centro de la plataforma.

- Mi querido hermano siempre desobedeciéndote.- respondió Tarble posando sus orbes obscuras hacia el mismo punto donde el monarca veía.

- Y tu siempre expeliendo basura gusano.- gruñó Vegeta llegando para ocupar el trono de menor tamaño que estaba al lado derecho de su padre.

- Feliz natalicio 25 hermano.- escupió el joven Príncipe mirando con recelo al heredero que lo fulminó con la mirada, Tarble ignoró la penetrante mirada sobre él y decidió tomar asiento al lado izquierdo de su progenitor, sentía tanta rabia de no tener ni la mitad de poder de uno de los Saiyajin élites que servían a su hermano para poder inscribirse en el torneo, Vegeta tenía razón en burlarse siempre de su bajo nivel de pelea, parecía que no llevaran la misma sangre, pero sabía que ambos eran hijos de la misma reina que hace tiempo había fallecido de una enfermedad fulminante. El monarca tampoco los había criado ni entrenado de una forma distinta, alguna vez le pregunto a su padre qué si los había entrenado de diferente manera pero el gobernante le dio un rotundo no, solamente era que él no tenía habilidades para la lucha, era un completo fracaso en ese aspecto y aunque fuera de mente privilegiada no solo eso se necesitaba para sobresalir en su planeta, sobre todo en su raza pues todos los que mostraban nulidad a la hora de pelear eran recluidos y discriminados por los más fuertes, a él le había costado ganarse un lugar en Vegitasei pero ante cualquier cosa le fue difícil tener la aprobación de su padre, aunque ahora que se dedicaba a las cuestiones diplomáticas del planeta sabía que tenía un sitio que ocupar, no obstante, en casos como éstos en donde se enfrentaban demostrando su poder salía sobrando.

La batalla sería de estilo campal, más de 30 guerreros se encontraban en la enorme plataforma donde lucharían unos con otros y mientras no salieran del límite del espacio asignado para moverse o se dieran por vencidos el último que quedara de pie dentro de la arena sería el que se enfrentaría al Príncipe. Kakaroto que se había ocupado de organizar todo siendo la mano derecha de Vegeta dio la señal para comenzar al ver que todos estaban presentes y que una gran multitud proclamaba el inicio de la batalla. Los golpes no se hicieron esperar, unos se elevaron en el aire y algunos se lanzaron contra los demás para una disputa cuerpo a cuerpo, cada quien ponía en práctica sus propias habilidades mientras la realeza observaba a los soldados atacar con habilidad totalmente orgullosos de su raza guerrera, Raditz y Kakaroto vencieron rápidamente a varios Saiyas del lado de la plataforma donde se encontraban en tanto Nappa se deshacía de unos cuantos más del otro lado mostrándose sobresalientes en la lucha al igual que Turles que se mantuvo al centro.

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- ¡Oh Kami! Milk se no está haciendo tarde, no llegaremos a tiempo de ver aunque sea la mitad del torneo.- comentó Bulma arreglando la falda de su vestido mirándose al espejo, estaba de espalda a éste y se había girado para detallar la prenda que la hacía ver elegante resaltando las curvas de su cuerpo.

- Solo falta un último detalle.- respondió la morena sacando de la pequeña maleta de su maquillaje una cajita de tamaño mediano, la peliazul viró los ojos poniendo atención a lo que su amiga hacía y la miró sacar un collar que dejó sobre el tocador para cerrar la cajita azul aterciopelada con cuidado volviéndola a guardar, a ella le pareció un tanto curiosa la manera en que la chica tomó el objeto acariciando con el pulgar el dije sencillo verde esmeralda que colgaba de la cadena color dorado, desvió su escudriño a sus labios donde la muchacha formó una sonrisa enternecida.- Mira Bulma, Goku me lo regaló ayer, me dijo que en cuanto la había visto pensó en mí y no dudó en comprármelo para que lo luciera hoy, fue hermoso cuando él mismo lo colocó en mi cuello.- indicó emocionada mostrándole la joya nada ostentosa a la femenina que se acercó para tomar la gargantilla y verla de cerca.

- Es hermoso Milk.- articuló sintiendo un poco de envidia, no de la mala claro estaba, pero no pudo evitar sentirse un poco triste y vacía, sabía que Vegeta nunca haría algo así por ella por mucho interés que tuviera en su persona, tenía muy claro que su fascinación por ella se limitaba al carácter sexual y por mucho que estuviera enamorada del Saiyajin no podía hacerse esa clase de ilusiones, Goku a pesar de ser un guerrero tenía un corazón menos orgulloso que el del Príncipe, miraba a Milk con cariño, cosa que ella no podía esperar jamás de parte del heredero por mucho que le doliera esa era la realidad. Bulma mordió su labio inferior sintiendo ganas de llorar, no se merecía tener esa clase de hombre a su lado, era una terrícola con sentimientos erradicados en el amor, era apasionada y cariñosa pero esas eran cosas que al Saiya real nunca le importarían aunque se lo demostrara con sus atenciones, él la tomaba solo porque le gustaba su cuerpo, para el hombre solo significaba un objeto en el cual él podía ahogar sus instintos bajos y por más que el tipo pusiera a su disposición toda la fortuna de la que seguramente era dueño al ser el futuro Rey ella no sería feliz, tocó su propio collar de diamantes caros que colgaba de su cuello sonriendo débilmente feliz por su amiga que tuvo la suerte de encontrar a alguien que correspondía a sus sentimientos en ese planeta de salvajes. Sus ojos se humedecieron y evitando mirar a la pelinegra le entregó la joya que Milk tomó poniéndose de pie para colocarla en su cuello en tanto se observaba al espejo, no notó el cambio de humor en la oji turquesa que caminó hasta el baño para quitar unas lágrima que bajaron de sus ojos evitando estropear su maquillaje.

- Estoy lista Bulma.- gritó la muchacha desde el tocador, Bulma intentó tragar y deshacer el nudo que sentía en su garganta antes de responder, sonrió para sí misma viendo su reflejo en el pequeño espejo colgado arriba del lavabo e intentó poner su mejor cara, su amiga no debía enterarse de que no era feliz con esa vida tan llena de carencias afectivas que llevaba al lado del Príncipe, no quería arruinar la alegría que la pelinegra mostraba y se guardó para sí misma su sentimiento de vacío. La peliazul salió con una sonrisa radiante en sus labios suspirando profundo, dejando escapar con ello las ganas de llorar que sentía por su desdicha.

- ¿Alguna de ustedes sabe dónde se está celebrando el torneo?- preguntó al salir del baño mirando a una de las esclavas que les había ayudado a arreglarse.

- Frente al castillo señorita, saliendo por la puerta principal enfrente puede verse una gran muralla que rodea este lugar y traspasando la entrada se encuentra la plataforma de luchas.- explicó la joven haciendo gestos con sus manos recordando el lugar donde había visto que estaban organizando el evento.

- Conozco los alrededores e imagino donde puede ser.- habló Milk que había olvidado completamente preguntarle a su compañero la dirección exacta de dónde se darían los combates.

- Vamos.- articuló sonriendo la peliazul mirando a su amiga mostrando sus blancos dientes.- Pueden retirarse muchachas, gracias por todo.- dijo para posar sus ojos en las sirvientas que se inclinaron levemente ante ella.

- Fue un placer señorita.- respondieron al mismo tiempo para luego salir dejando solas a las chicas que abandonaron la habitación minutos después.

Los pasillos parecían vacíos y aunque nunca había recorrido el lugar se le hizo extraño que estuvieran desolados, mordió su labio inferior siguiendo a su amiga que sí conocía gran parte del sitio, llegaron hasta un punto donde habían 4 interjecciones en las que la peliazul se detuvo haciendo que la morena hiciera lo mismo girándose para verla cuando escuchó el sonido de los tacones de la oji turquesa parar.

- ¿Pasa algo?- preguntó volviéndose hacia la femenina que parecía dudar en si avanzar o no.

- ¿Estás segura de adónde vamos?- cuestionó insegura mirando hacia los demás pasillos que daban en las 4 direcciones.

- Claro Bulma.- respondió riéndose en una carcajada cantarina.- Date prisa.- agregó tomándola de la mano para bajar unas largas escaleras que daban a la primer planta, la peliazul estaba un poco asustada, nunca había visitado esa parte del castillo, lo único que conocía eran los calabozos, el laboratorio, el almacén y su nueva habitación donde trabajaría en la construcción de la nave de Vegeta. Llegaron al final de las gradas y luego a unos metros adelante miró la gran puerta que daba hacia afuera, salieron descendiendo unos escalones más hasta caer en el camino de concreto que las llevaba hasta la entrada en la gran muralla que se levantaba imponente rodeando el castillo. Milk prácticamente la estaba arrastrando pues la jalaba para que se diera prisa, pero aunque ella quisiera sentirse tranquila estaba un poco exacerbada por la reacción que él tendría al verla en el evento. Los soldados que estaban en la puerta de ingreso las detuvieron pero uno de ellos reconoció a la mujer del soldado Kakaroto y las dejó pasar, el que estaba del otro lado observó a las hembras que lucían demasiado apetecibles a sus ojos. La chica de cabello turquesa debía ser alguna concubina de los guerreros élite pensaron ambos tipos mirándolas alejarse intuyendo que se dirigían a la celebración.

- ¡Mira Bulma!- exclamó la pelinegra señalando frente a ella. Bulma observó multitud de seres sentados en los asientos rodeando la plataforma, llegaron hasta allí y entraron buscando un lugar vació que encontraron por suerte al frente de la arena de combate.- ¡Cielo santo!- gritó Milk al reconocer a su compañero en el centro de batalla luchando contra su hermano Raditz, la peliazul estaba un poco ida oyendo a su amiga exaltarse sin prestarle mayor importancia, notaba su estómago apretujado y los latidos de su corazón acelerado, paseó sus ojos por todo el sitio donde se estaban llevando a cabo las peleas, reconoció a Goku, al soldado que luchaba con él y miró a otro más que tenía un parecido muy grande al marido de su amiga, no reparó demasiado en los golpes que se propinaban y siguió escudriñando el sitio mirando a una variedad de razas gritar emocionadas al ser espectadores del torneo. No detuvo sus ojos demasiado en ellos y sintió a su pecho oprimirse cuando su vista reparó al frente, ahí estaba él, junto al Rey y al pequeño Príncipe con su mirada puesta en los soldados que se enfrentaban.

- ¡Sí!- chilló Milk poniéndose de pie al ver que Goku había sido el ganador del combate, la peliazul volvió su vista hacia la arena y miró al Saiyajin de rodillas respirando agitadamente, solo él estaba dentro de la plataforma mientras otro sujeto que no conocía se ponía de pie fuera del campo de batalla.

- ¡El ganador es Kakaroto!- gritó una hembra Saiya que se encontraba cerca de ellas junto a otras que hasta ahora el par de chicas terrícolas notaron.

Vegeta sonrió cuando miró a su mano derecha asestar el último golpe a Broly que se mantuvo en un buen nivel casi igualando al de Kakaroto, ahora lucharía contra él, no podía estar más satisfecho por el resultado. Tomarían diez minutos para que el soldado entrara al tanque de regeneración y reuniera nuevamente las energía perdidas, no se enfrentaría a él ahora que se encontraba un tanto agotado, Goku se dirigió hasta el depósito que había sido llevado hasta ahí entrando rápidamente en este, deseaba con todas sus ansias tener una batalla ya mismo con el heredero que se puso de pie para ir a su encuentro.

- En diez minutos estaremos en batalla Príncipe.- comentó al verlo acercarse y su superior simplemente sonrió con soberbia, ahora él le demostraría a su pueblo que tan fuerte era cerrándola la boca a su estúpido padre que hace tiempo lo había dejado muy debajo de su poder de pelea. Suspiró quitando su capa al ver como el tanque se llenó de líquido dejando el cuerpo del guerrero totalmente sumergido y movió su cabeza de lado haciendo tronar sus vertebras acucioso por pelear.

- Hijo, espero que nos des un buen espectáculo.- comentó el Rey llegando hasta él.

- Te sorprenderás dentro de poco.- respondió Vegeta altanero abriendo y cerrando sus puños enguantados liberando la tensión en sus manos. La computadora en el aparato sonó minutos después y uno de los esclavos científicos encargados de los tanques de regeneración presionó unos botones haciendo que este se vaciara y abriera la compuerta para dejar salir al soldado totalmente recuperado. El Príncipe se giró esperando que su mano derecha se vistiera con un traje nuevo cuando de pronto percibió una minúscula energía entre la multitud dirigiendo sus ojos hasta el ki, sus ojos cayeron sobre ella, ella que estaba a unos 15 metros de él, automáticamente frunció el ceño cuando observó su cabello turquesa resaltar entre las negras cabelleras de las Saiyajin que notó cerca de éstas y gruñó por lo bajo ¡Quién mierda le había autorizado que asistiera al combate! La observó detalladamente, estaba ataviada con una prenda roja y llevaba su melena suelta, sus orbes ónice repararon en la pierna blanquecina que sobresalía por la abertura casi al centro que tenía su atuendo y eso lo sulfuró más ¡La humana se había salido de su alcoba sin su maldito permiso! ¡Oh! ¡Sí que la castigaría! Dio un paso sin pensarlo para ir por ella y sacarla de ahí.

- Bien Vegeta, comencemos.- escuchó la voz de Kakaroto a sus espaldas que estaba poniéndose la armadura nueva haciéndolo concentrarse enteramente en la lucha que estaba por iniciar, apretó su mandíbula con enojo dándole un último vistazo a la terrícola y levitó hasta el centro de la plataforma poniéndose en posición de combate frente al que ahora era su rival, la multitud se emocionó gritando sobresaltada al ver al Príncipe Saiyajin situado en el campo de batalla listo para combatir. Por ahora tenía que enfrascarse en la pelea, ya tendría tiempo de reprender a la mujer por su rebeldía.

Bulma observó como el Saiyajin real alzó vuelo junto a Goku hasta posicionarse en el centro de la arena, mordió su labio inferior cuando ambos hombres se lanzaron uno contra otro, se sujetó de la barandilla que separaba los asientos del sitio de batalla y apretó sus manos en esta observando a los hombres elevarse en el aire, dio un brinco asustada cuando miró al élite impactar contra el piso haciendo un enorme agujero y giró su rostro para ver a Milk que estaba con la vista al frente viendo lo que pasaba, parecía un poco ida a lo que sucedía a su alrededor pero la entendía, mirar a Vegeta actuar de esa manera tan brutal era algo impactante, nunca había presenciado algo así, sabía que esos sujetos eran fuertes, pero cuando purgaron su planeta ni siquiera le dio tiempo a ver cómo asesinaron a las personas a su alrededor pues se había escondido con su familia en el sótano de la corporación capsula, de nada les había servido ya que esos malditos de todas maneras los localizaron sacándolos a rastras y los llevaron hasta una nave enorme donde los transportaron a Vegitasei, ella en ese momento solo pudo escuchar los gritos despavoridos de la gente que trataba de huir de esos salvajes, percibió además los ruidos ensordecedores a causa de las explosiones que se generaban por los ataques de energía que ellos lanzaban pero no pudo ver ninguno de cerca, solo a los lejos pudo apreciar las iluminaciones que se levaban hasta el cielo. Ahora se arrepentía de haber asistido para ver Vegeta combatir, los sentimientos de recelo y odio a su raza estaban volviendo al recordar como su planeta fue saqueado y seguramente hasta eliminado del universo una vez que esos idiotas tomaron todo lo que quisieron de él. Volvió su rostro hacia el frente y ambos sujetos ya no estaban, volvió a ver a su amiga que miraba hacia arriba y ella dirigió la mirada al mismo sitio detallando a los guerreros lanzarse golpes que cada vez que impactaban contra el otro la tierra temblaba ligeramente por la fuerza de estos. Se sentó un poco contrariada, el cuerpo del Príncipe se movía con agilidad esquivando las patadas que Goku le arrojaba hasta que en un momento los perdió de vista, buscó por todos lados y aparecieron cerca del lado donde ellas se hallaban, viró sus orbes turquesa para ver la reacción de las Saiyajin que en vez de asustarse como ella miraban el evento con una sonrisa en el rostro, escuchó un grito en el cielo, era la voz de Vegeta que pronuncio unas palabras y percibió los gritos por parte de la multitud que se levantó con conmoción de sus asientos, ella posó rápidamente la mirada en los combatientes al tiempo en que un gran resplandor iluminó todo el sitio seguido de un sonido ensordecedor haciéndola cerrar los ojos . Cuando la iluminación abandonó el sitio dejando ver a los guerreros se pudo notar al Príncipe levitando en el aire respirando entrecortadamente aún con sus manos al frente y a Goku tirado en el piso de espaldas fuera de la plataforma, el lugar donde había caído después de recibir de lleno el ataque destello final de Vegeta había desintegrado el suelo donde él yacía tirado, Kakaroto apenas y pudo contrarrestar el ataque lanzando una bola de energía a éste pero el poderoso rayo destructivo que se descargó sobre su cuerpo terminó dominándolo dejando al heredero como ganador del torneo organizado en su honor. La peliazul se acercó a Milk que llevó una de sus manos a su pecho temiendo por su compañero que no se movía del sitio donde había impactado.

- ¡Bulma!- chilló afligida volviendo a ver a su amiga que tenía los ojos puestos en la arena de combate.

- Tranquila Milk, él estará bien.- respondió sin verla, estaba un poco sorprendida observando a Vegeta descender hasta pisar la plataforma.

- ¡Nuestro Príncipe Vegeta ha vencido!- vociferó una Saiyajin al lado de las muchachas, Bulma volvió su vista hacia la mujer de cabello oscuro arrugando sus delgadas cejas y amurrando sus labios al escucharla, no le agradó para nada que se dirigiera a su hombre de manera tan propia.

- ¡Mi Goku está bien!- gritó la pelinegra sonriendo en el instante en que el soldado se puso de pie. Vegeta caminó hasta a él cruzando sus brazos cuando se detuvo a un metro de este sonriendo con arrogancia.

- ¡Maldición! No me esperaba ese ataque tan potente.- dijo el Saiyajin poniéndose de pie con dificultad.

- Eres un insecto.- respondió de buena manera el Príncipe para darse la vuelta altanero, había logrado su objetivo, demostrarle a todos la magnitud de su poder de pelea y lo había conseguido de la mejor manera mostrándole uno de sus mejores ataques a toda la población, les hizo ver que no por nada era el futuro rey del planeta. Tarble y el monarca levitaron hasta el heredero parándose frente a él a su encuentro, el soberano no podía sentirse más orgulloso de su vástago, sabía que siempre se esforzaba por lograr ser el más poderoso y ahora lo había dejado más que claro.

- Serás un buen Rey hijo.- moduló mirándolo que solo formó una sonrisa ladina en su rostro para pasarle de lado. El Príncipe menor no articuló palabra alguna limitándose solamente a observar a su hermano, su semblante era relajado y normal externamente, pero por dentro quería estallar de la rabia y envidia que recorría cada centímetro de sus células guerreras, el maldito Vegeta se había ganado un lugar más elevado del que ya se encontraba ahora y sobre todo consiguió que su mismísimo padre lo adulara al ver la demostración tan grande de sus capacidades en esa lucha contra el ganador del torneo, el mal nacido ahora tenía una verdad más en su boca para usarla contra sí y restregarle a cada momento que él solamente era una miserable escoria inservible ¡Mil veces maldito era él! Suspiró ligeramente tratando de no descontrolarse y gritarle todo lo que pensaba.

- Bien hecho Kakaroto.- escuchó que dijo su padre y saltó su mirada de la espalda de Vegeta que caminó lejos de ellos hacia el soldado que pudo soportar la enorme descarga de energía en su cuerpo, incluso su scooter había estallado cuando ese ataque se formó en las palmas de las manos de su hermano que acumuló toda su energía vital para crear el mortal rayo.

- Rey.- saludó el élite haciendo una reverencia recibiendo con gratitud su cumplido.

La científica junto a su amiga se encontraban más aliviadas al ver que todo había pasado, ahora el Rey y el Príncipe menor se encontraban hablando con Goku en el centro de la arena de combate, Bulma había perdido de vista a Vegeta al momento en que un par de Saiyajin se acercaron a ellas.

- ¿Qué haces aquí Milk?- preguntó uno de los hombres, la peliazul solo se limitó a ver el intercambio de palabras sintiendo la vista del otro puesta sobre ella, era el hombre que vio luchar junto a los demás en la plataforma cuando ellas llegaron, tenía un parecido sorprendente al marido de su amiga, solo que este se notaba mayor.

- Vine a ver los combates Raditz ¿No es obvio?- respondió la femenina un poco enojada, el hermano mayor de Goku siempre estaba haciéndole comentarios pesados haciendo referencia a su raza terrícola débil e inútil y ahora venía a hablarle cortésmente como si nunca hubiera pasado nada.

- ¿Nos salió brava la terrícola eh?- expresó el otro sujeto apartando sus ojos de la científica para ver a la pelinegra que tenía el ceño fruncido observando de manera retadora a ambos Saiyajin. - ¿Y ésta hermosa hembra pertenece a algún harén?- agregó volviendo a posar su oscura e intimidante mirada en la muchacha.

- ¿Cómo te atreves?- cuestionó furiosa la peliazul sabiendo que el tipo preguntaba de una manera sutil sino era una vulgar ramera.

- Es la concubina del Príncipe.- contestó Raditz prestando atención a la hembra que por mucho tiempo vio en el laboratorio cuando él hacía sus rondas en el castillo y aprovechaba para espiarla de vez en cuando, ahora ella lucía apetecible ataviada en esa prenda roja que resaltaba sus atributos. Turles arqueó una ceja al escuchar la aclaración de su sobrino y sonrió pervertido con descaro mirando directamente la pierna de la mujer que se dejaba ver por la abertura de su vestido.

- Con que la hembra del Príncipe ¿A él le importará que la toque?- comentó con socarronería, Bulma se sintió extremadamente incómoda al ver al hombre dar un paso hacia ella quedando a medio metro de distancia.

- Ya déjala en paz Turles.- se entrometió Milk poniéndose a un lado de la peliazul al tiempo en la tomó de su antebrazo para empujarla al lado contrario del Saiyajin sin dejar de verlo con expresión de fastidio, sabía lo propasados que podían ser esos tipos que no se parecían nada al carácter de su compañero, a veces la hacían dudar de sus lazos de sangre pues eran de carácter totalmente distinto.

- ¿¡Qué demonios haces aquí!?- vociferó Vegeta levitando tras la peliazul que dio un brinquito asustada al escuchar su imponente voz, el heredero miró a los soldados amenazador y éstos hicieron una reverencia ante el Príncipe que descendió frente a las terrícolas.- ¡LARGO!- gritó dirigiéndose a los Saiyajin que sin mirarlo se dieron la vuelta para retirarse, Bulma que se había girado soltándose del agarre de Milk dio un paso hacia él al reparar en una cortada que tenía en su mejilla izquierda, sin pensarlo un sentimiento de preocupación la inundó al verlo con la mitad de su armadura rota y el hombro de la parte superior de su traje spandex ya no estaba.

- ¡Kami! ¿Te duele?- interrogó alzando su mano hasta poder tocar con su dedo índice y medio la cortada ignorando por completo la pregunta del hombre, las Saiyajin que estaban cerca pusieron la atención en las femeninas que había ignorado cuando las vieron llegar, el Príncipe se había acercado a esas tipas y corrido a los soldados solo para quedarse a solas con las mujeres, alguna vez habían notado a la de cabello negro con Kakaroto, pero la otra de melena turquesa era totalmente nueva a sus ojos, seguramente era alguna prostituta del futuro Rey. Vegeta arrugó el entrecejo aún más al ver la acción de la humana y apartó su mano que lo tocaba de un golpecito en su muñeca.

- ¿Es que acaso la mujer de Kakaroto te convenció para que me desobedeciera?- cuestionó posando su mirada furiosa sobre la pelinegra que cambió su expresión a una de temor cuando se dio cuenta de lo abrumadora que solía ser la sola presencia y mirada del Príncipe.

- ¡No! Si vas a culpar a alguien que sea a mí, fue mi idea.- respondió Bulma con determinación antes de que el Saiya tomara represalias contra su amiga que no tenía nada que ver con que ella se haya salido de la alcoba sin su permiso. Vegeta volvió su vista a la humana posando sus ojos en el escote del atuendo de la hembra y la recorrió con la mirada por un segundo pudiendo notar que lucía bastante atractiva, Goku se apareció en ese instante junto a su hembra.

- ¡Kakaroto! ¡Llévate a esta esclava insensata ahora y déjala en donde debería de estar!- rugió girándose sin esperar a que ella se defendiera, la terrícola estúpida salía a solas un momento y los pendejos de sus soldados ya estaban como animales en celo sobre ella, había podido notar la mirada que los sujetos le dedican a su propiedad un momento antes de que ellos lo notaran llegar; apretó su mandíbula con fuerza con solo recordarlo, la haría pagar su desobediencia en cuanto se encontrara a solas con ella.

- Vamos Bulma, no hagamos enojar más al Príncipe.- indicó su amigo caminando junto a su hembra y a la científica que se mantuvo en silencio durante todo el recorrido hasta llegar nuevamente a la alcoba de Vegeta, ahora que lo pensaba mejor fue una mala idea haber querido ir a presenciar el evento, al fin y al cabo él no la había invitado y eso quería decir que no la quería en ese lugar bajo ninguna circunstancia.

- Amiga ¿Estarás bien?- preguntó Milk una vez la peliazul abrió la puerta para adentrarse a la recámara, Bulma se dio media vuelta y posó sus orbes turquesa en ella para asentir, la pelinegra pudo notar el ánimo decaído de la muchacha pero no podía hacer nada para ayudarla, sabía que aunque el Saiyajin real atentara contra la peliazul ella no estaba en posición para rechistar pues aunque fuera la mujer de la mano derecha del heredero seguía siendo una mujer presa en un planeta que no era el suyo y nunca lo sería, su palabra no tenía validez. La joven miró a la pareja retirarse y entró cerrando la puerta a sus espaldas, cuando se vio dentro pudo respirar profundo y dejar salir el aire que creía estancado en sus pulmones. Se encaminó hasta uno de los sofás y se sentó agachándose para quitar sus zapatos, sus pies dolían después de todo lo que tuvo que andar. Cuando la puerta se abrió ella se irguió por inercia y pudo ver al Príncipe entrar con el entrecejo totalmente marcado cerrando con golpe, ella se puso de pie sin despegar la mirada del tipo observando cómo bloqueó la entrada con su huella palmar para luego poner sus orbes negras y penetrantes sobre su desprotegido ser.

- ¿¡Así que a mi esclava cautiva le gusta desobedecer mis mandatos no!?- cuestionó él con furia avanzando hacia ella con pasos firmes y largos, ella dio un pequeño brinco en su sitio cuando escuchó su gruesa y potente voz articular aquellas palabras haciendo que un escalofrió impávido recorriera toda su espina dorsal.

- No pienses así.- logró decirle cuando fue tomada con rudeza por la cintura, ella pudo mirar de cerca la expresión irascible que delataba el estado de ánimo del Saiyajin y supo con seguridad que no había hecho bien con salir de la recámara, Vegeta arrugó con desaire su nariz y apretó la mandíbula cuando reparó en la mirada pavorosa de la terrícola.

- ¡Que acceda a tus caprichos no significa que puedes transgredir mis órdenes!- vociferó furioso frente al rostro porcelánico de la hembra apretando su agarre en su cintura menuda que con sus grandes manos la cubría casi a su totalidad.

- Vegeta, no me hagas daño.- pidió ella en tono suplicante colocando sus manos en su pecho sobre la armadura destruida que el hombre llevaba puesta.

- ¡Príncipe Vegeta para ti esclava caprichosa!- expresó en el mismo tono golpeado sin dejar de verla y de un movimiento certero le dio la vuelta dejándola de espaldas a él, bajó su vista juiciosa pudiendo reparar en el atuendo que ella traía puesto ya que en la arena de combate no había podido apreciarla con detenimiento, descendió su escudriño observando el escote cuadrado del vestido que dejaba descubierta la espalda de la chica hasta su cintura diminuta acentuándola y haciéndola lucir esbelta con las caderas más anchas, se miraba realmente atractiva y apetecible, sonrió perverso curvando sus labios en una sonrisa ladina y deslizó sus manos por los costados del cuerpo de la femenina hasta llegar a sus glúteos redondos y suaves, la científica se quedó quieta sintiendo los toques envilecidos del hombre tras ella evitando hacer cualquier movimiento, cerró sus ojos y apretó sus labios esperando las segundas intenciones. Sin esperar más, el heredero estrujó entre sus dedos la prenda que cubría el trasero de su esclava subió la tela hasta su cadera empujando desde ese punto a la peliazul contra el apoya brazos del sofá en la sala dejando sus nalgas expuestas a su pupila obscura lúbrica, escudriñó sin reparo la prenda semitransparente que cubría cada una de las piernas de la mujer haciéndola lucir más que apetecible provocando que su saliva se acumulara en su boca y de un solo tirón agarró su ropa íntima arrancándosela, sujetó la muñeca izquierda de la chica y la sostuvo a sus espaldas bajando con su mano libre su pantalón.

- ¡No! ¿Qué haces?- chilló ella cuando notó que la despojó de su braguita e intentó darse la vuelta pero él no se lo permitió apretando el aferre en su mano que ella sintió arder.

- ¡Voy a enseñarte que mis órdenes son inquebrantables!- rugió tomando su miembro endurecido dirigiéndolo a la entrada de la muchacha para penetrarla en una sola embestida certera que hizo que ella diera un salto al sentirse invadida de esa manera tan ruda.

- ¡Me duele!- gritó percibiendo la masculinidad en su interior comenzar a entrar y salir sin delicadeza, Vegeta sujetó su otra muñeca manteniéndola inmóvil en la misma posición en tanto aceleró el ritmo de sus estocadas hundiéndose por completo en la intimidad caliente que se comenzó a humedecer con cada roce. La peliazul notó como cada embestida dolía y a pesar de que intentó zafarse solo consiguió que él la tomara con más brusquedad, como se arrepentía en esos momentos haber tenido la brillante idea de salir de esa alcoba sin su consentimiento.- ¡Basta, me duele!- volvió a decir con un nudo en su garganta que hizo que su voz saliera quebrada, ella agachó la cabeza cerrando sus ojos con fuerza y sus lágrimas salieron indeliberadamente rodando por sus mejillas hasta caer en el piso, el maldito Saiyajin la estaba lastimando nuevamente como en un principio y el sentimiento de rabia contra él volvió ¡Ella no se merecía bajo ninguna circunstancia ser tratada como a una vulgar ramera!

Vegeta escuchó su voz temblorosa y detuvo sus embistes en ese momento odiándose a sí mismo por dejarse controlar por los celos y la cólera que lo invadió al verla cruzar palabra con sus inútiles soldados, lo último que quería era lastimar la frágil criatura que tenía a su merced. Salió de ella y la giró encontrándose con los ojos turquesa de su esclava húmedos mientras que la lágrimas bajaban por sus mejilla, la peliazul agachó la mirada evitando verlo arrugando sus delgadas cejas, sentía vergüenza y pena de sí misma porque él la trataba de esa forma ¿Es que acaso no comprendía que ella solo quería verlo luchar? ¿Tan difícil era entender que salió de esa habitación sin tener segundas intenciones? El Príncipe la tomó de los glúteos subiéndola sobre el apoya brazos del sillón dejándola sentada de frente a él, su mirada reparó en sus carnosos labios y no dudó en besarla, quería aliviar su dolor de alguna manera, en ningún momento pensó en abusarla nuevamente ¡Solo quería demostrarle quien mierda mandaba allí! Bulma pudo percibir el cambio en su tacto notando que la acariciaba todo lo contrario hace unos minutos atrás, sintió la mano de él en su espalda rosar sus dedos enguantados por toda su piel y su boca succionar con pasión sus labios haciendo que se relajara instantáneamente, elevó sus brazos y rodeó el cuello del hombre aceptando sus besos correspondiéndole con el juicio tan perspicaz que tenía hace momentos completamente nublado, rindiéndose a sus suaves y delicados mimos. El joven le abrió sus piernas lentamente rozando con su otra mano el interior de uno de sus muslos, dirigió su erección a su centro y volvió a hundirse en ella de manera lenta sin soltar su boca. La hembra entre sus brazos inició un vaivén encontrando su cadera contra la suya haciendo más que placentera la unión de sus cuerpos, dejó de besarla descendiendo para lamer su cuello lechoso manteniendo las embestidas lentas pero profundas deleitándose de su cuerpo menudo caliente y excitado.

- ¡Ohhh Vegeta!- gimió ella en un suspiro al notar la boca de él tomar uno de sus pezones endurecidos haciendo que arqueara la espalda dándole con ello mayor acceso a sus senos necesitados de su atención que él correspondió con succiones. El muchacho deslizó ambas palmas por sobre la ropa de la femenina y la acercó hacia él estrechándola contra su cuerpo incrementando la velocidad de sus penetraciones, se sentía en la gloria entre las piernas de la terrícola y verla gozar solo provocaba que su fogosidad se acrecentara, Bulma se abrazó a él sintiendo el calor aumentar con cada movimiento y escondió su rostro en su cuello gimiendo descontrolada entre sus brazos meneando con mayor rapidez su pelvis buscando desesperada un mayor contacto, el Príncipe se regocijó de cada sensación al sentirse rodeado con fuerza en el interior ardiente de la mujer.

- ¡Vegeta ahhh!- gritó enterrando sus uñas en los brazos del hombre que la sostenía por la espalda. El joven no esperó más y aceleró el ritmo sintiendo como el inicio de su miembro chocaba en el interior de la terrícola provocando que se liberara en una última arremetida profunda dentro de su mujer, notó como su rabia se había esfumado para ese momento. Escuchó a la chica respirar entrecortadamente tratando de tomar el aire que hacía falta en su pecho y se quedó quieto unos segundos para luego salir de ella suavemente volviendo sus ojos a su esclava.

- Perdóname.- pidió ella acercando sus labios a los de él que fueron a su encuentro para besarse nuevamente.


RinPink Susaiyajin:

¡Hola! Me tardé un poquito más esta vez en actualizar pero no es porque no haya querido escribir, tuve algunos problemas con mi laptop pero los resolví y aquí estoy de nuevo :D

Con respecto al capítulo, debo decirles que antes de la fiesta que todas están ansiosas por leer tenía que redactar la parte del torneo que en verdad me fue muy difícil, las batallas nunca son fáciles de narrar por ello me fui al punto de vista de Bulma para poder escribir algo decente :P En el otro cap se nos viene el banquete y algunas cosillas más n.n

¡OMG! En el capítulo 11 estallé de felicidad cuando vi todos los comentarios que ustedes me han hecho, quiero decirles que estoy más que feliz con su aceptación "estoy llorando de pura alegría" :')

Las invito a leer mi otra historia "Mi eterna razón" sé que les gustará.

Déjenme sus comentarios y dudas mis hermosas, trataré de escribir lo más pronto posible, nos leemos a la próxima. Chain n.n