CAPITULO XIII: Fruición
En una de las habitaciones del castillo en la planta baja se encontraban las Saiyajin élite que había presenciado el desarrollo del torneo, el lugar era una alcoba de gran tamaño adaptada para que las hembras permanecieran ahí hasta que fuera elegida la que sería la esposa del heredero el día de su coronación. Cada una tenía su cama, su propio closet y tocador, cerca de la puerta estaba dispuesta una sala y al lado de esta un gran ventanal por donde entraba gran parte de la luz del día iluminando el enorme recinto mientras que al fondo se disponían las duchas, muy a diferencia de los soldados que contaban con habitaciones individuales, ellas debían compartir recámara y mantenerse lejos de los machos en el plano sexual mientras no fuera proclamada una Reina, era sabido que si aspiraban a la corona debían mantenerse puras e íntegras, esa era una de las condiciones con las que debía contar la mujer que el futuro Rey desposara además de ser una excelente guerrera. Caulifla y Kale que eran parte del escuadrón élite del Saiya Real estaban incluidas dentro de las femeninas que podrían ser la madre del hijo del Príncipe y gobernar junto a éste.
Caulifla estaba sentada en un banquillo de patas altas frente al espejo del peinador donde se observaba en tanto cepillaba su melena negra y alborotada, todas estaban en lo suyo mientras el silencio reinaba en ese instante en aquella gran habitación, en un momento la chica giró su cabeza para ver a su compañera que se encontraba a su lado izquierdo en otro tocador, la miró pensativa con su rostro sostenido en ambas manos y los codos apoyados en la mesilla viendo directamente su reflejo en el espejo ovalado que tenía enfrente.
- ¿Te ocurre algo Nyu?- cuestionó con tono de voz suave sin dejar de ver a la femenina de piel morena clara, cabello negro totalmente lacio y largo hasta media espalda llevando un flequillo abundante sobre la frente, sus ojos eran grandes con espesas pestañas, expresivos, en tono azabache que le daban una apariencia dulce muy al contrario de su carácter. Esperó a que ella respondiera durante algunos segundos en el que la miró solamente bufar dando a conocer su estado de ánimo nada apacible, dejó el peine sobre el mueble girando su cuerpo sobre el asiento para quedar de frente a la Saiya, viró sus ojos para posarlos en la otra mujer que se acercó a la Saiyajin que llegó hasta la antes mencionada y elevó sus manos para tomar su pelo acariciándolo.
- Dinos Nyu ¿Qué te sucede?- preguntó la jovencita que estaba vestida al igual que las demás con el traje típico de los Saiyajin y su armadura sobre su traje spandex que a diferencia del de los hombres llevaban un enterizo negro parecido a un traje de baño de una sola pieza de los que usaban las mujeres en la Tierra.
- Apricot, estaba pensando en la tipa esa a la que el Príncipe se le acercó en el torneo.- expuso frunciendo el entrecejo poniéndose erguida dejando que su amiga acomodara su cabello con sus dedos.
- ¿Ah sí? ¿Y qué sucede con ella?- interrogó Kale al escuchar la respuesta acercándose para sentarse al lado de Nyu en otro banquillo.
- ¿Es que acaso no se dan cuenta? Por cómo se dieron las cosas intuyo que esa mujer debe ser esa de las que todos hablan, la concubina que él mantiene en su recámara, de lo contrario no se hubiera tomado la molestia de llegar hasta ella.- comentó enojada llevando sus dedos a sus mejillas revisando su piel, era vanidosa, engreída y siempre se mantenía al tanto de su aspecto físico por si algún día se daba la oportunidad de hablar con el Príncipe, nunca lo había visto tan de cerca como en ese instante en que lo miró aterrizar frente a esa extraña chica de cabello turquesa, desde que lo vio y detalló sus facciones de su atractivo rostro varonil no había podido sacarlo de su mente, agradecía a su suerte ser parte de las candidatas para ser su esposa y futura Reina, daría todo de sí para que la eligieran.
- Si fuera así, el Príncipe Vegeta la hubiese invitado para que lo acompañara ¿No crees?- respondió Apricot mirando a través del espejo a la chica mientras continuaba peinando con sus dedos su cabello azabache.
- Es solo una vulgar ramera, no creo que el heredero le dé tanto mérito a esa clase de mujeres, pero de algo si estoy segura.- indicó dándose la vuelta para ver a las demás muchachas que se mantenían al pendiente de lo que decía y fijó luego los ojos en la joven que dejó de acomodarle la melena.- De que esa tipa tiene algo que ver con el Príncipe es indudable ¿Vieron cómo le tocó el rostro? Es una insensata ¡Una cualquiera!- bramó enojada poniéndose de pie.
- ¿Tú crees eso?- cuestionó Apricot observando el rostro furibundo de la joven que bajó la vista un punto inespecífico en el piso, conocía muy bien a su amiga pues eran compañeras de escuadrón desde niñas, Nyu era una fiera guerrera fría y calculadora a la cual no se le escapaba nada y sabía que si pensaba así de esa chica era porque en verdad notó algo extraño en la actitud del Príncipe Vegeta hacia esa mujer.
- ¡Por supuesto Apricot!- chilló indignada caminando hacia su cama, la muchacha vio a la femenina caminar siguiendo con su mirada sus movimientos, ella era hermosa, joven y descendía de un buen linaje, sin duda alguna podía ser la elegida para ser la esposa del heredero. Reunía todas las cualidades.
- Vamos Nyu no te enojes, es normal que el Príncipe tenga sus prostitutas, además puede ser una chica de su harén.- respondió Kale observando a la Saiyajin que se sentó de golpe sobre la cama.
- Cuando sea la Reina, yo misma haré polvo su estúpido harén y acabaré con cualquiera que ose compartir el lecho con el Príncipe.- respondió cruzándose de brazos y montando una de sus piernas sobre la otra para cruzarlas sobre el colchón amurrando sus labios con soberbia a la vez que alzó la barbilla.
- Yo no creo que el heredero se fije en una tipa como esa.- articuló Apricot encogiéndose de hombros tratando de transmitirle seguridad a Nyu.- Además, no debes de preocuparte por una ramera que ni siquiera es Saiyajin, estoy segura que tú terminarás por ser la Reina de Vegitasei pues es un requisito indispensable para que el Príncipe pueda ser Rey desposar a una guerrera de su raza.- agregó sin darle mucha importancia al asunto.
- Todas las que estamos aquí tenemos la misma posibilidad de ser Reinas, no creas especial a tu estúpida amiga.- expresó Caulifla dirigiéndose a Apricot, se puso de pie y cruzando sus brazos de manera imponente caminó hasta Nyu que inmediatamente le dirigió una mala mirada.
- La única apta para ser la esposa del heredero soy yo, ustedes no tienen la posibilidad de competir conmigo.- respondió a la defensiva sin deshacer su postura altiva retando con la mirada a la hembra que sonrió soberbia.
- No me hagas demostrarte por qué soy yo la que está en el escuadrón del Príncipe y no tu Nyu.- aseguró Caulifla dando por zanjada la charla y se dio la vuelta desdeñosa, ella había sido reclutada al equipo de purga del futuro Rey desde hacía un par de años pues su poder aunque no era tan diferente al de sus compañeras siempre sobresalió un poco, además, tenía habilidad para aprender nuevas técnicas y estaba segura que eso es lo que la hizo merecedora de luchar junto al heredero.
- ¡El Príncipe es tan atractivo! Por fin pude apreciarlo de cerca cuando se aproximó hasta esa tipa, la última vez que lo vi no estaba tan desarrollado como ahora ¡Luce fenomenal!- chilló Apricot tratando de aligerar la tensión en el ambiente, Kale fue la única que emitió una leve risita ante su comentario mientras Nyu y Caulifla se mantuvieron en silencio cada una metida en sus propios pensamientos.
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Trató de controlar su respiración entrecortada que apenas podía mantener regulada inspirando de manera lenta y profunda, llevó una mano a su pecho observando la armadura destrozada junto al resto de la ropa del Saiyajin Real que hace un momento se había metido a la ducha después de haber concluido con el acto sexual y terminarse de desvestir. La peliazul aún se encontraba sentada en el apoya brazos del sofá dónde él la había tomado momentos atrás, sus inhalaciones parecían no alcanzar a llenarle sus pulmones y no se debía a la reciente actividad sino al llanto que amenazaba con aflorar, se sentía realmente ridiculizada, avasallada y dolida por la manera en que él quería demostrarle la autoridad que tenía sobre ella, percibió una punzada profunda en su corazón y un nudo en su garganta que aunque trató de hacer desaparecer tragando la saliva acumulada en su boca no lo logró, sus ojos ardieron inmediatamente cuando la humedad inundó sus orbes turquesa que no se contuvo en sus párpados y las lágrimas bajaron por sus mejillas hasta gotear en el piso, abrió su boca levemente dejando salir de manera lenta el gimoteo que estuvo reteniendo por algunos segundos, no dejaría que él la escuchara llorar y mucho menos que se diera cuenta de lo estúpida que se sentía por haberle pedido perdón cuando debería ser el heredero el que se disculpara por su mal trato. Lo había hecho casi en automático y como una respuesta defensiva para calmarlo y parecía que así había sido pues inmediatamente la soltó después de escucharla pronunciar un "Perdóname".
Bulma se bajó del sillón quedando de pie notando sus piernas temblar un poco intentando estancar su sollozo, caminó hasta el closet abriéndolo para sacar una toalla junto a una braguita color roja, lo cerró y anduvo hasta la ducha donde detuvo sus pasos en la puerta antes de entrar, pasó sus dedos por sus mejillas deshaciéndose del lagrimeo que las humedecía para meterse yendo directo al lavabo donde abrió el grifo, empapó un trozo de la tela para limpiar su sexo de la semilla tibia que salía de apoco de su intimidad resbalándose por la parte interna de sus muslos, ahora no tenía tiempo de tomar otro baño y arreglarse nuevamente, así que se aseó sin mirar al hombre que estaba tras el cristal transparente fregando su cuerpo bajo el chorro de agua, al terminar se colocó la ropa interior para después salir dirigiéndose al taburete donde se sentó para retocar su maquillaje regado, respiró profundo procurando parecer tranquila mirando su reflejo en el espejo, tomó algunos algodones quitando restos del delineador bajo sus pestañas inferiores para arreglar lo que estaba mal, dejó salir el aire por su boca tratando de no volver a quebrarse, se sentía violada, desvalorizada como mujer, con el alma rota pues aunque fuera su esclava no significaba que no debía respetarla, pero el muy maldito era un salvaje sin valores que nunca sabría lo que es el amor y eso era lo que más hacía mella en su pecho, la transgresión del Saiyajin no solo era de carácter físico, no solo se limitaba a tomar su cuerpo para satisfacer su deseo como si de un objeto se tratase, sino que también, rompía los sentimientos que sin pensarlo había desarrollado hacia él, sentimientos que tenía muy en claro jamás serían correspondidos.
La rabia que había invadido a Vegeta al ver a su concubina interactuar con sus soldados en el torneo había mermado después de haberla hecho suya, bajo el chorro de agua pudo controlarse un poco y aunque no dejó de sentir recelo cuando las imágenes de la mirada lasciva que sus lacayos le había dedicado a la terrícola entendió que no era culpa de ella llamar la atención de esa manera, no podía negar que la hembra era hermosa, su piel lechosa, su color de cabello y ojos juntos a ese agraciado cuerpo curvilíneo la hacían una femenina extravagante, atrayente y que incluso a él le había calado en sus negras pupilas desde que la conoció, ahora más que nunca no iba dejarla libre como tantas veces ella le pedía, había comprobado con sus propios ojos que si hacía eso enseguida los machos caerían sobre la humana, no quería ni imaginar lo que allá afuera y sola podría sucederle. Salió del baño después de un rato secando con una toalla las gotas que resbalaban por su pecho, posó sus ojos en la espalda de la femenina que peinaba su melena aun sentada frente al tocador y caminó hasta el closet para sacar la armadura junto con su traje que las criadas habían dejado esa tarde tal como lo ordenó, llevó todo a la cama apoyándose sobre el colchón comenzando a vestirse. La peliazul se giró sobre el banquillo donde estaba cuando notó su silueta a través del espejo e inmediatamente su mirada divagó por el cuerpo del sujeto, sus músculos que se marcaban cada vez que los tensionaba cuando levantaba los brazos o se movía para colocar su atuendo, lo vio ponerse de pie tomando la armadura para encajarla en su tórax reparando en el color negro con detalles rojos que ésta tenía, el traje spandex negro y la capa que abotonó a las hombreras era de un tono azul. Cuando terminó de cambiarse observó a la mujer que tenía su vista en él.
- ¿Estás lista?- preguntó acomodando los guantes que hacían juego con las botas blancuzcas, ella asintió seria, no quería salir de esa habitación después de lo que había sucedido, solo deseaba quedarse y llorar sobre la almohada hundiéndose en su miseria pero sabía que tenía que acompañarlo quisiera o no, como siempre lo que ella quisiera nunca era tomado en cuenta, amurró sus labios posando sus ojos en la alfombra que tapizaba el suelo intentando no volver a llorar, él no debía de ver lo tan deleznable que podía ser, nunca entendería las razones del por qué ella no era feliz con esa vida que estaba llevando aunque se lo hiciera saber.- Vamos.- lo escuchó decir y alzó la vista saliendo de sus pensamientos mirándolo caminar hacia la puerta, se puso de pie calzando sus tacos cerrados plateados, suspiró pasando su lengua por sus labios y lo siguió hasta salir de la alcoba. Caminó varios metros tras él sosteniendo con ambas manos la falda de su vestido para no tropezar con ésta continuando por los pasillos, giraron en varias interjecciones manteniéndose en silencio, los pasillos estaban igual de desolados que hacía unas horas atrás cuando ella fue a ver al Príncipe al torneo, la muchacha detuvo los pasos cuando vio al hombre pararse frente a una gran entrada de donde salía una luz clara e intuyó que ahí se llevaría a cabo la celebración.
- ¿Hemos llegado?- preguntó dando un paso a su lado, el joven se giró para verla asintiendo, Vegeta colocó su mano enguantada a media espalda de la chica y la empujó suavemente haciéndola entrar al recinto, los ojos de la peliazul se posaron en cada uno de los rincones de la gran sala de eventos del palacio, pudo observar el trono al fondo que era el que más resaltaba al estar unos cuantos escalones más arriba que el resto del piso, habían muchas mesas distribuidas por el lugar cubiertas por manteles blancos, se podía divisar a mucha gente ahí, tanto como hombres y mujeres Saiyajin como seres de otros planetas que vestían elegantemente, seguramente eran alienígenas importantes que habían asistido al natalicio del heredero. Avanzaron a través del salón, los cuchicheos no se hicieron esperar ya que la mayoría de individuos ahí presentes pusieron sus ojos en el futuro Rey y su acompañante reparando en la extraña y exótica criatura de tez blanca, cabello turquesa y elegante figura al lado del Saiya Real. Bulma sintió las miradas pesadas sobre ella observando a algunas femeninas que la veían desaprobatoriamente cuando pasaron al lado de un grupo, ella giró su rostro para ver la reacción de Vegeta pero solo notó los ojos obscuros de él al frente con el rostro inexpresivo como siempre sin demostrar algún sentimiento, la mayoría de esos especímenes lo reverenciaban al pasar cerca pero a él no parecía importarle, los ignoraba cual basuras eran.- Eres un grosero, deberías corresponder sus saludos.- susurró acercándose un poco a él que apresuró su andar empujándola dócilmente haciendo que le siguiera el paso dejando su mano en la espalda baja de ella mientras marchaban, movió sus ojos hacia la muchacha y sonrió arrogante deteniéndose frente al trono, la peliazul se detuvo junto a él al llegar al borde las primeras gradas y elevó la vista para detallar al monarca sentado que estaba en compañía del pequeño Saiyajin.
- Rey.- saludó el heredero y la chica giró cabeza viéndolo hacer una pequeña reverencia dirigiéndole luego la mirada a ella incitándola a que hiciera lo mismo, por protocolo tenía que presentarse ante el viejo al entrar al banquete, odiaba tener que inclinarse ante el anciano.
- Rey Vegeta.- moduló Bulma imitando al Príncipe y cuando se irguió miró al hombre que la observó de mala manera captando al instante que su presencia no le agradó.
- ¿Qué hace ella aquí?- escuchó pronunciar con su potente y autoritaria voz virando sus ojos negruzcos hacia su heredero, su vástago había cumplido con su palabra y aunque cuando se lo informó creyó que no sería capaz de llevar a su concubina como acompañante creyó que en su momento solo se lo dijo por fastidiar, pero ahora estaba ahí luciéndose con ella frente al pueblo Saiyajin y los líderes de otras estrellas, no podía estar más furioso por su atrevimiento, Vegeta sonrió ladino, petulante, engreído, retando con su mirada lóbrega al anciano.
- Es mi acompañante ¿Te lo había dicho no?- respondió de la misma forma escupiendo el sarcasmo en cada una de sus palabras regocijándose con la expresión iracunda de su padre, como le gustaba demostrarle que ya no tenía poder ni mando sobre él.
- ¿Desde cuándo una prostituta tiene tantos privilegios?- se escuchó decir a Tarble que sonrió altivo viendo desdeñosamente a la peliazul que no perdió detalle de la forma en el maldito mocoso la observaba.
- Una ramera no es digna de ser la acompañante de un Príncipe y mucho menos del Príncipe Saiyajin Vegeta, tú debes relacionarte con mujeres de tu raza, de buen linaje, que estén a tu altura y no con una débil terrícola poca cosa.- indicó señalando despectivamente a la muchacha con su barbilla, la chica sintió su pulso un tanto calmado saltar a un vertiginoso palpitar súbitamente ¿Qué se creía ese imbécil para insultarla? ¡Ella no era una cualquiera maldita sea!
- Rey Vegeta, no sea petulante.- manifestó sin pensarlo mirando con fiereza al tipo que se puso de pie fijando sus ojos en ella arrugando el entrecejo y frunciendo su nariz irascible.- Su estúpida raza solo sirve para esclavizar seres débiles y purgar planetas, hay más allá de eso por si no se da cuenta, pero por lo que he visto los Saiyajin aún no evolucionan ¡Siguen siendo unos monstruos incivilizados y salvajes!- chilló tomando con fuerza a la altura de su cadera la falda de su vestido, cómo deseaba abalanzarse sobre ese imbécil soberano y darle por lo menos un golpe para que se retractara de sus majaderas palabras. El Príncipe la observó bufar colérica y lejos de enojarle la sarta de insultos hacia su cultura y linaje que ella había pronunciado le divirtió lo atrevida que podía ser, no cualquiera tenía las agallas para hablarle así a su progenitor.
- ¡Esclava mal educada!- vociferó fuera de sí el emperador.- ¡Te enseñaré que tan salvajes podemos ser!- agregó bajando los escalones que lo separaban de la humana ¡Esa chiquilla desbocada iba a pagar referirse así a los Saiyajin! Alzó su mano dispuesto a tomarla del cabello y cerrar su maldita bocaza pero no logró llegar a ella cuando sintió un fuerte agarre en su antebrazo haciendo que virara la vista al Príncipe mayor que lo había tomado ejerciendo presión en su carne.
-No te atrevas a tocar a mi esclava o me olvidaré de que eres mi padre.- gruñó con tono de voz áspera y lúgubre que hizo a su progenitor retroceder un paso en sus talones al notar la mirada asesina de su vástago en él, el monarca tragó en seco al percibir un escalofrió inexplicable recorrer su espina dorsal al darse cuenta de lo que el joven podría hacer contra él, arrugó el ceño inmediatamente asqueándose con su propia reacción, ahora entendía a los soldados cuando hablaban de lo aterrador y amenazante que podía llegar a ser el Príncipe, lo estaba comprobando con sus propios ojos.
- ¡Esa estúpida mujer necesita que se le enseñe a respetar a su Rey!- gritó llamando la atención de algunos Saiyajin élite que estaban cerca pues los demás invitados se encontraban a varios metros de distancia no pudiendo escuchar la interacción que se daba entre los Saiyas Reales en el trono.
- ¡Tú te lo buscaste, así que deja de joderme y dedícate a darle lecciones de modales al gusano de Tarble que necesita aprender a cerrar su asquerosa boca!- manifestó, soltó con rudeza empujando al monarca que retrocedió un paso más dirigiendo luego su penetrante mirada fusca al Príncipe menor que solo se limitó a verlo de mala manera para cambiar a una de burla, Vegeta se dio cuenta entonces que la energía de la terrícola se alejaba y se giró al instante para detallarla mientras corría lejos, bufó pesadamente para dar una última vista amenazante a su padre e ir tras ella ¿Ahora qué pasaba por la mente de esa loca mujer? Caminó apresurado sin dejar de observarla ignorando los comentarios que hacían los presentes, le importaba una mierda lo que pudieran pensar esas escorias, ahora tenía que detener a la idiota humana de su huída. Cuando se vio fuera del pasillo aceleró más su andar y sin esperarlo tomó de la cintura a la mujer haciéndola frenar de golpe su trote.
- ¿Qué crees que haces?- interrogó girándola por los hombros logrando notar sus orbes turquesas llenas de lágrimas y sus mejillas húmedas por donde bajaban las gotas del líquido cristalino.
- ¡Déjame!- chilló agitándose para que la soltara pero no consiguió más que el efecto contrario, el Príncipe la atrajo hacia su cuerpo estrechándola contra su pecho, algo se removió en él dándose cuenta que no le gustaba para nada verla en ese estado tan deplorable, esa no era la terrícola brava que él había visto hace un momento enfrentar a su padre. Llevó sus manos enguantadas tras su espalda y la acarició sintiendo como ella lo rodeó con sus delgados brazos por la cintura dejando descansar su frente en su duro tórax cubierto por la armadura.
- ¡Maldito bastardo! ¿Cómo puede expresarse así de mí y de los míos? ¡Si no fuera por mi ingenio y el de mi padre su planeta seguiría sumido en una tecnología retrasada!- exclamó molesta apretando su aferre en la cintura firme del heredero.
- No llores.- articuló él deslizando sus palmas lentamente por los costados de la cintura de la muchacha.
- ¡Y se atrevió a llamarme ramera cuando sabe que no lo soy! ¡Soy una maldita científica!- continuó desahogándose tratando de calmar sus sollozos, se quedó así por unos segundos sintiendo el roce de la tela de los guantes del hombre en su piel, pudo percibir el calor y el sosiego que le transmitía el Saiyajin al mantearla entre sus brazos, suspiró agitada dejando que sus lágrimas salieran sin reparo hasta que su respiración se volvió tranquila mermando con ello su llanto, cerró sus ojos y se mantuvo en la misma pose por un rato más tragando la saliva acumulada en su boca aspirando por su nariz aire limpio mezclado con el aroma a vino amaderado que despedía el Príncipe. Vegeta la había dejado sacar toda la rabia que sentía, podía notar su energía pasar de exasperada a una apacible, la separó de su cuerpo cuando la sintió relajada y miró que ella agachó su vista al piso, tomó su barbilla con una de sus manos y la alzó para poder verla.
- Debemos volver.- moduló con voz ronca suave y susurrante contagiándole seguridad a la delicada criatura que lo observaba temerosa. Suspicaz.
- No por favor, no me hagas regresar, el Rey puede hacerme daño.- pidió limpiando con los dedos de sus manos sus mejillas húmedas sin despegar la mirada de los ojos ónix del muchacho recordando cómo el monarca se había ido contra ella.
- No seas tonta, estarás conmigo.- dijo alzando su otra mano que aún se encontraba en la espalda de ella para apartar unos cuantos mechones azules pegados a sus pómulos sin soltar su barbilla, se miraba tan vulnerable y espantada que solo quiso hacerla sentir protegida, ella tenía que darse cuenta que no permitiría que nadie le hiciera daño, era su esclava, su propiedad y ni siquiera su padre podía tocarla. La peliazul lo miró por unos segundos más para emitir una leve sonrisa, Vegeta podía ser todo pero sabía que nunca mentía y sus palabras sonaron más que convincentes, además, había visto con sus propios ojos cómo él no había dejado que el majadero soberano le pusiera una mano encima e incluso lo había amenazado al igual que al Príncipe menor. Cuando él la notó dispuesta la condujo hacia dentro nuevamente, el Rey seguía en el trono junto al gusano debilucho así que ignoró su presencia y llevó a la muchacha hacia la mesa donde estaban servidas una gran variedad de licores, Bulma intentó dejar de lado el mal momento que había tenido, si él había decido regresar a la celebración era porque quería estar con ella, así que suspiró profundo poniendo su mejor cara a la situación, nadie iba a amedrentarla y menos cuando su Saiya mostraba interés por su compañía. Mojó sus labios con su lengua húmeda sintiendo el sabor a cerezas del labial rosa tenue que había colocado cuando retocó su maquillaje y miró todo ese alcohol dispuesto para los invitados.
- ¿Qué sabor tendrá éste?- preguntó sujetando por el fuste a la copa de cristal transparente levantándola hasta dejarla a la altura de sus ojos para observar el líquido color rojo oscuro en su interior. El heredero que estaba mirando las bebidas para decidir cuál elegir giró su rostro para ver la que ella había elegido.
- Con un trago de esto estarás completamente ebria.- articuló arrebatándole de un solo movimiento la copa de la mano.
- ¿Tan fuerte es?- interrogó mirando que él tomó otra de color claro y se la entregó.
- Para mí no lo es, pero para una débil humana como tú incluso podría matarte.- respondió tumbándose de un solo trago todo el contenido del cáliz obscuro que ella había elegido antes, la peliazul volvió sus ojos a su propio trago burbujeante muy parecido al champagne que solía ingerirse en su planeta, removió el líquido un par de veces en la copa con movimientos circulares y luego lo olió para sorber un poco.
- ¡Sabe delicioso!- exclamó con una sonrisa en sus labios rosas posando su mirada en el Saiyajin que la miraba, la peliazul dio un par de pasos hacia él al notar la herida en su rostro, aquella misma que había visto en cuanto él se apareció tras ella en el torneo después de la batalla, levantó su mano libre mientras que con la otra sostenía su copa y tocó la cortada suavemente.- ¿Aún te duele?- preguntó con voz melodiosa.
- No.- respondió él al mismo tiempo que negó con la cabeza, su vista denegrida e intensa se fijó en el rostro de la hembra que estaba muy cerca del suyo, en esas facciones porcelánicas que la hacían lucir demasiado femenina, miró su fina barbilla y sus rosadas mejillas, notó su respingada nariz y luego el intenso tono azul turquesa de sus ojos, era una hembra definitivamente interesante, sus labios húmedos por lo que acababa de tomar el licor se distinguían jugosos y apetitosos cada vez que se movían cuando hablaba y no pudo evitar que su saliva se acumulara en su boca deseosa de probar la suya poniéndolo tenso.
El rey que se encontraba del otro lado pudo distinguir desde su posición a la terrícola invadir el espacio personal de su vástago, observó como tocaba su rostro y suspiró arrugando el entrecejo molesto con la actitud de Vegeta hacia ella ¡El mocoso estaba tan encaprichado con esa esclava que no le importó desobedecer una orden directa! Era verdad que al reparar en la mujer no podía negarse el hecho de que lucía muy hermosa, eso era indiscutible, el escote tanto al frente como en la espalda de su atuendo asentaba su belleza y su hijo parecía un poco ido con ello, solo miraba a la chiquilla mientras ella le parloteaba sin siquiera intentar quitársela de encima.
- ¡Vaya! Parece que ya está cicatrizando.- comentó Bulma apartando su mano del rostro del hombre para alejarse unos centímetros de él, bajó la vista posándola en su burbujeante vino para darle un sorbo más, ese líquido era dulce y de un agradable aroma que podrían beber un par de copas más.
- Nuestro cuerpo tiene características especiales al provenir de una raza guerrera, es por ello que las células Saiyajin se regeneran más rápido al sufrir cualquier clase de daño.- explicó haciendo que la muchacha abriera un poco sus ojos sorprendida al mismo tiempo que emitió una sonrisita, se quedó unos segundos pensado con los ojos clavados en él.
- Siendo así, con una muestra de tu sangre podría hacer un experimento y tratar de crear alguna clase de medicación a partir de tu ADN para sanar las heridas de nuestros cuerpos que son más frágiles.- comentó esperando la reacción de él, conociéndolo cómo era, sabía que se negaría rotundamente, pero nada perdía con tratar de convencerlo.
- Estás loca, no seré tu rata de laboratorio.- contestó arrugando el entrecejo llevando la copa hasta sus labios y beber su contenido de un solo trago, escuchó una risa cantarina salir de ella y fijó nuevamente su atención en la mujer.
- Claro que no, solo sería extraer un poco de sangre de tu cuerpo, la pierdes a cada momento en batalla no creo que te importe.- dijo pasando la lengua por sus labios para terminar de beber su licor.
- De ninguna manera.- aseveró con tono autoritario.- Mi sangre real no será objeto de tus experimentos.- añadió dejando su copa vacía en la mesa agarrando otra.
- El que terminará embriagado eres tú.- dijo Bulma al verlo tomar su tercera copa de la noche.
Las mujeres Saiyajin habían llegado al sala de eventos principal hacía no más de cinco minutos, Nyu que era la más interesada en hacer acto de presencia en el lugar no dudó en buscar con la mirada al Príncipe, estaba ansiosa por conocerlo en persona pues el hombre nunca se dejaba ver y las únicas que tenían interacción con él eran sus compañeras Kale y Caulifla que habían tenido el honor de ser reclutadas a su escuadrón hacía un par de años. Sus ojos se detuvieron al observar al Saiya cerca de la mesa donde se veían los licores servidos, entrecerró sus párpados molesta al reparar en la mujer que lo acompañaba, ahí estaba esa ramera nuevamente, la misma que él buscó en el torneo, su mirada descendió escudriñando el atuendo de la muchacha, de color rojo y un escote prominente en su espalda, solo podía verla desde ese ángulo así que decidió acercarse a ellos, debía dar su próximo paso si quería llamar la atención de él ya que si seguía manteniéndose en la sombra o al margen sus posibilidad de prendar al futuro Rey se verían disminuidas y sus otras camaradas podrían terminar quedándose con el título de Reina y eso no lo permitiría por ningún motivo, ella y más que nadie sería la esposa y madre de los hijos de Vegeta.
- Vamos, allá está el Príncipe.- indicó señalando con su barbilla el lugar donde él se encontraba y giró su rostro para ver a sus amigas que asintieron, caminaron abriéndose paso entre los demás seres que ahí se hallaban, algunos se apartaban al verlas pues sabían de quienes se trataban, esas mujeres eran las más fuertes del planeta, eran élites, respetadas por la mayoría y eso no podía hinchar más de orgullo el ego de Nyu que era la más hermosa de entre todas las otras hembras Saiyas, era de cuerpo menudo pero tonificado debido al duro entrenamiento, cintura pequeña, ojos negros grandes que le daban una apariencia seductora, pestañas abundantes, labios carnosos rosa pálido, nariz respingada, cejas oscuras delgadas y cabello azabache liso, toda una belleza ante los ojos de los machos de su raza que la miraban regocijados.
- Príncipe Vegeta.- articuló Nyu llamando la atención del mencionado, el joven se giró al sentir la presencia de las mujeres y escuchar su nombre se pronunciado en esa voz femenina desconocida, vio a cada una reconociendo a las dos hembras que eran parte de su escuadrón, la peliazul hizo lo mismo, se dio la vuelta observando a las chicas que tenían sus ojos puestos en su hombre, cuando sus orbes turquesa se quedaron fijas en una de las muchachas que estaban enfrente pudo divisar que una en específico la miraba con recelo, parecía ser la líder del grupo pues es la que más se destacaba de entre las demás.
- ¿Qué quieres?- cuestionó con el ceño fruncido y expresión seria, odiaba que lo interrumpieran o lo hicieran perder el tiempo. Nyu dejó de ver a la hembra que estaba con su futuro marido y fue al grano.
- Príncipe Vegeta.- lo llamó con propiedad haciéndole una reverencia.- Es un honor por fin poder conocerlo, me habían hablado de lo sumamente poderoso y atractivo que es nuestro futuro Rey y ahora lo compruebo.- comentó atrevida parándose con sus manos sujetas tras su cadera e irguiéndose seductora para hacer resaltar sus senos, quería verse hermosa e interesante ante las pupilas oscuras del heredero. El Saiya Real emitió una sonrisa arrogante al ver el punto al que ella quería llegar, más nunca le agradó que una mujer estuviera tras él o mucho menos actuara como una ofrecida, Bulma posó su mirada en la reacción del muchacho sintiendo una leve punzada al ver que le estaba sonriendo a esa tipa ¿Qué demonios estaba sucediendo ahí? ¿Cómo se atrevía esa desvergonzada a decirle todo eso a él?- La Batalla en el torneo fue espectacular, lo felicito.- terminó de decir emitiendo una sonrisa maliciosa desenroscando la cola de su cintura moviéndola de un lado a otro.
- Si eso era todo lo que venías a decirme ¡Lárgate estorbo!- rugió con expresión de enfado dándose la vuelta para empujar ligeramente a Bulma por la cintura sacándola de ahí irritado con tanta estupidez que escuchó salir de la boca de esa Saiyajin.
- Vaya Nyu, el Príncipe si supo como cerrarte la boca.- expresó Caulifla echándose a reír ante el rostro iracundo de su compañera.
- ¡Cállate estúpida!- gritó cruzándose de brazos.- Esto no se quedará así.- agregó fijando sus ojos en la tipa que se alejaba junto al heredero ¿Cómo era posible que él la tratara así? Ella había sido lo más coqueta posible y había halagado tanto el poder como el atractivo físico del Príncipe ¿Qué demonios le sucedía al heredero? Esa mujer ahora se iba con él cuando Vegeta debió dejarla en cuanto pusiera sus ojos en ella que era una hembra poderosa y bella, esa zorra con la que estaba solo era una vulgar prostituta que no podía ser mejor que ella, es cierto que esa tipa tenía un cuerpo diferente al suyo, era de senos más grandes, cuerpo delicado y su muslo que sobresalía por la abertura de su atuendo podía apreciarse terso mientras que los propios estaban marcados por el ejercicio al que se sometía durante los entrenamientos, pero no por tener una fisonomía más tosca dejaba de ser hermosa.
- ¿Qué le sucede a esa mujer?- preguntó la peliazul caminando hacia donde Vegeta la dirigió y solo lo oyó bufar como respuesta, sonrió para sus adentros solo emitiendo una leve e imperceptible sonrisa, de alguna manera la actitud arisca de él le agradó.
- ¡Príncipe!- escucharon la voz de Kakaroto llamarlo haciendo que la pareja detuviera sus pasos y fijaran su mirada en el soldado.- El gobernante del planeta Makyo pide hablar contigo.- informó señalando al tipo que lo esperaba del otro lado de la sala, Vegeta miró por un momento al alienígena a lo lejos e hizo una señal al Saiya de que lo siguiera a unos metros de la terrícola.
- Vigila a mi esclava.- moduló retomando sus pasos, Bulma miró que el Príncipe le dijo algo a su amigo antes de retirarse y vio que luego Goku se acercó a ella, suspiró un poco agotada, sus pies ya para ese momento estaban doliendo nuevamente, buscó con la mirada recorriendo el lugar pero no pudo ver por ningún lado a su mejor amiga ¿Le habría pasado algo?
- ¿Dónde está Milk?- preguntó al no encontrarla por ningún lado ni cerca del Saiyajin.
- No pudo acompañarme, se sentía débil.- respondió descendiendo sus ojos ónice hacia ella notando preocupación en su expresión.- No te preocupes ella está bien.- dijo para calmar a la amiga de su hembra.
- ¿Puedo ir a visitarla mañana?- preguntó fijando sus mirada turquesa en Vegeta que se encontraba a unos 10 metros de ellos, solo se podía notar su capa y su inusual melena flameada pues estaba de espaldas.
- Claro que si Bulma, no tienes que preguntar.- respondió con una sonrisa genuina en sus labios alzando la vista para ver a los seres de diferentes razas que estaban en el lugar reparando en las hembras élite Saiyajin que venía a ellos.
- ¡Kakaroto!- saludó Kale a su compañero de escuadrón.- ¿Estás trabajando o viniste de invitado?- preguntó sabiendo que el hombre era la mano derecha del Príncipe y que muy pocas veces estaba libre.
- Trabajando Kale.- contestó escudriñando a la hembra que se paró frente a él.
- Vaya, parece que debieron hacer mejor elección de quienes iban a asistir a este lugar.- comentó Nyu mirando de pies a cabeza a la peliazul sin disimulo y con una sonrisa cínica en sus labios.
-¿Dé que hablas?- preguntó la otra joven Saiyajin acercándose a su amiga para observa de la misma forma despectiva a la muchacha que frunció sus cejas turquesa al darse cuenta de la cómo la estaban viendo.
- ¿Qué no es obvio Apricot? Las prostitutas deben estar en los bares dejándose fornicar por cualquier Saiyajin que se les ponga enfrente.- soltó sin tapujos echándose a reír junto a su amiga.- No aquí y junto al Príncipe.- agregó con desprecio en cada una de sus palabras.
- Ese es el lugar donde a ti te corresponde estar.- manifestó la joven entendiendo muy bien la indirecta de la tipa pues mientras pronunciaba aquella frase tan humillante no hubo instante en que no dejara de verla, ella no se dejaría avasallar por esa idiota que incluso tuvo la osadía de coquetear tan descaradamente con Vegeta ¡Con su hombre! ¿Qué demonios se creía que era? Tan solo porque fuera Saiyajin no iba permitir que se dirigiera a ella de esa forma tan impropia, se percató de sus colas en cuanto se habían acercado a hablar con el Príncipe y también notó en ese momento la manera altanera con que la miró, fijó sus orbes turquesa en los ojos oscuros de la Saiyajin que la vio con rabia al escuchar su respuesta.
- ¿Cómo te atreves?- vociferó colérica dando un paso a ella que en vez de intimidarse con solo su presencia alzó su barbilla soberbia sin despegar su mirada de ella.
- ¿Vegeta tardará mucho?- interrogó Bulma lanzándole una fea mirada a la tipeja para luego ver a Goku que descendió su vista hacia la terrícola.
- ¡Príncipe Vegeta para ti ramera asquerosa!- gruñó Nyu presa de los celos y la envidia al oír cómo esa inútil se dirigió al heredero, ella no debería ni siquiera tener el honor de verlo, pero ahí estaba acompañándolo y tomándose un lugar que solo debería de corresponderle a ella, a ella que sería la Reina y que cuando lo fuera lo primero que haría sería exterminar a esa prostituta atrevida. Goku observó la disputa entre ambas mujeres, conocía muy bien a la científica sabiendo que ella no era de las que se quedaban calladas y menos ante un insulto de esa magnitud, así que se preparó mentalmente para intervenir si Nyu daba un paso más hacia la muchacha que no parecía temerle ni un poco a las mujeres de su raza.
Vegeta que estaba escuchando al imbécil ese del planeta Makyo se percató de la energía alterada de su esclava y se giró disimuladamente para mirarla, pudo ver su expresión de fastidio además de las hembras Saiyajin que estaban ahí, seguramente estaban molestándola, conocía muy bien a las femeninas de su raza y lo territoriales que solían ser, además, como pudo notar hacía rato la manera sugerente con que le hablo esa mujer estaba seguro que podrían irse en contra de la terrícola que ahora estaba con él, fingió escuchar lo que el alienígena decía, estaba harto de tener que soportar lo que ese estúpido mascullaba, así que levantó su mano para que cerrara la maldita boca de una vez, el hombre se calló inmediatamente reflejando temor en sus ojos.
- Disculpe si… si lo he incomodado, su majestad.- pronuncio con voz titubeante el sujeto, el Príncipe no perdió tiempo en escuchar una sola más de sus estupideces y se encaminó hasta la humana que en cuando lo vio se acercó a él.
- ¿Pasa algo?- preguntó al ver su rostro descompensado, la peliazul se sintió aliviada al ver que él se dirigía hacia ella, no dudó en ir a su encuentro, si se quedaba un segundo más discutiendo con esa tipa estaba segura que no terminaría bien, esas mujeres era lo bastante fuertes como para matarla pero no por ello iba a dejar que la trataran mal, sonrió posando su mirada en los ojos negros de Vegeta aparentando serenidad.
- ¿Podemos sentarnos?- preguntó haciendo una mueca.- Mis pies están Matándome.- confesó para luego reír apenada.
- Claro.- articuló él dando un último vistazo amenazante tanto a Kakaroto como a las Saiyajin que no perdieron movimiento de la pareja, se dirigieron a una mesa que estaba al fondo y tomaron asiento, hasta entonces Bulma pudo respirar tranquila, lejos de esas mujeres y del bullicio que ocasionaba la plática de cada grupo ahí reunido, estaba por decirle algo al Príncipe cuando dejó su boca semi abierta al fijar sus ojos en su…
- ¡Padre!- chilló emocionada al distinguir a su progenitor parado en una esquina alejado de las demás personas y mirándola con atención.- ¡Vegeta! Es papá mira.- dijo señalando al científico que sonrió al ver que su niña lo había contemplado, hacía rato que estaba observándola pero no podía solo adentrarse a la sala e irrumpir, así que decidió esperar pacientemente hasta que ella se quedara sola, cuando había visto al futuro Rey alejarse de ella pensó que era la oportunidad, pero el otro Saiyajin se había quedado con ella y para colmo luego se les unieron unas muchachas. Se veía tan hermosa esa noche, sin duda era la mujer más hermosa de todas las que estaban en ese sitio.- Por favor Vegeta ¿Puedo hablar con él?- preguntó poniendo sus manos sobre la enguantada de él apretándola con sus dedos finos.- Hace mucho que no lo veo, no me alejaré te lo prometo.- pidió con el corazón acelerado, necesitaba hablar con él, abrazarlo, decirle que lo extrañaba.
- Cinco minutos.- respondió el joven viendo su sonrisa entusiasmada, se puso de pie y prácticamente corrió para encontrarse con el viejo.
- ¡Papá!- gritó al llegar a él lanzándose a sus brazos para estrecharlo con fuerza, el señor Briefs tuvo que pararse firme para no caer cuando sintió como su hija se fue sobre él.- ¡Papá, no puedo creer que estés aquí!- pronunció con la voz quebrada escondiendo su rostro en su cuello.
- Hija, cuánto tiempo sin verte.- respondió tratando de no soltar una lágrima, estaba seguro de que así como él la extrañaba también ella lo hacía, ni el mismo podía creer que fue capaz de escabullirse del laboratorio para verla, pero había valido la pena.
- Te he extrañado mucho.- confesó llorando en la misma posición, aspiró su aroma y notó que olía como siempre, a un hombre amoroso y trabajador, tal como lo recordaba. Siempre desde niña había tenido esa costumbre de abrazarse de esa manera a él y ahora lo estaba haciendo de nuevo después de la última vez que lo vio, pudo sentir su calor paternal. No podía estar más feliz.
- Mi pequeña ¿Cómo has estado?- preguntó acariciando su espalda y cabello, Bulma deshizo el abrazo tomando de sus manos a su padre y lo miró con una enorme sonrisa dejando salir sus lágrimas de alegría.
- Bien gracias, pero dime ¿A ti cómo te está yendo? ¿Has estado durmiendo y comiendo bien?- cuestionó escudriñando a detalle el rostro del hombre que le sonrió haciendo que su bigote lila se elevara un poco con la acción.
- Si mi niña, desde que me cambiaron a un cuarto privado estoy durmiendo mucho mejor.- respondió mirando sus ojos turquesa abrirse con asombro.
- ¿De verdad? Yo no sabía que ahora dormías en habitación individual.- indicó apretando con sus manos las del señor Briefs.
- Después que fui a verte a tu habitación un soldado me trasladó hacia una de las recámaras personales que están cercanas a los laboratorios.- contestó sin dejar de ver el rostro asombrado de su hija, ella se giró un poco para observar a Vegeta que estaba tomando un vaso de licor con su vista puesta en ella.
- ¿A caso fuiste tú?- murmuró para virar hacia su progenitor.
- ¿Dijiste algo?
- No, no. Me alegra que todo vaya mejorando para ti.- expuso abrazándolo nuevamente.- ¿Piccoro te dio permiso de venir?
- Él lo sabe hija, pero tuve que ingeniármelas para poder llegar hasta aquí sin ser visto por los soldados, aunque por suerte no tuve que esconderme de muchos.- confesó con una sonrisa.
- Bueno, le diré a Goku que te escolte hasta tu habitación, no puedo permitir que te vayas solo exponiéndote a que uno de esos salvajes te vea y te haga daño.- comentó buscando con la mirada al soldado pero no lo encontró.
- No hija, puedo volver solo.- dijo pero la chica no lo escuchó, la miró regresar a la mesa donde anteriormente estaba con el Saiyajin Real.
- Vegeta ¿Puedo pedirte un favor más?- preguntó mordiendo su labio inferior esperando que él no se molestara por su hostigamiento.
- Habla.
- Quiero pedirle a Goku que escolte a mi padre a su cuarto, es que los soldados que vigilan los pasillos pueden verlo y pensar que ha escapado.- término de decir entrelazando sus manos a la altura de su cintura observando la expresión del Príncipe.
- ¿Y no es así?- cuestionó dando un sorbo a su bebida.
- Pues no, solo vino a verme.- respondió haciendo un puchero infantil.- Anda, si tu le ordenas a Goku que lo lleve te obedecerá.
- Esto me lo cobrare caro en cuanto lleguemos a nuestra alcoba.- respondió emitiendo una sonrisa ladina viendo de pies a cabeza a su esclava de manera sugerente, Bulma se sonrojó al notar su mirada lasciva, pero no podía negarse, la había dejado ver a su padre y no había cosa a la que le dijera que no ahora que se sentía tan feliz. Lo vio pulsar un par de veces el scooter en su oreja y minutos después apareció el soldado tras ella.
- Lleva al científico a su recámara.- habló con su voz ronca y el elite simplemente asintió alejándose con Bulma que lo llevó hacia su padre.
- Papá, él te escoltará a tu habitación.- dijo abrazándolo fuertemente.- Es un buen Saiyajin, confía en él.- agregó separándose para verlo.- Asegúrate de que llegue bien.- dijo ahora alzando la vista para ver al soldado.
- Me agradó tanto verte mi pequeña.- expresó el científico a su hija.
- En cuanto pueda iré a verte.- respondió la muchacha dando otro fuerte abrazo a su padre y lo soltó viéndolo partir junto al Saiyajin, estaba segura que con él no podía pasarle nada. Se giró y volvió a la mesa sentándose al lado del Príncipe.
- ¡Gracias Vegeta, estoy tan feliz!- chilló sonriendo mostrando sus blancos dientes, él posó sus ojos en ella imitando su gesto, Bulma lo detalló muy de cerca, se miraba tan seductor cuando sonreía de esa forma tan soberbia.
- Nada es gratis mujer.- indicó haciendo que el sonrojo en las mejillas de la peliazul regresara, ella no supo exactamente qué hacer, con cada una de sus palabras notaba más como pequeños cosquilleos de excitación se hacían presentes en su bajo vientre y tenerlo tan cerca percibiendo el calor que desprendía su cuerpo no estaba ayudando en la nada, miró hacia él y luego bajó su vista hacia la copa que tenía entre sus manos arrancando prácticamente el vaso de sus dedos bebiendo el contenido de un solo trago tratando de disimular la fogosidad que le provocaba cuando se ponían tan insinuante.
- Estaba sedienta.- dijo a modo de explicación dejando la copa en la mesa.
- ¡Maldición! Tendré que cargarte.- aseveró al ver su acción pues ese licor era demasiado fuerte para ella, la observó abrir sus párpados suspirando levemente, ella amurró sus labios cuando comenzó a sentirse un poco mareada a los minutos.
- ¡Kami! Esa bebida sí que es fuerte.- dijo sosteniéndose del borde de la mesa para no irse de lado y caer, podía notar la presión en su cabeza empezando a distinguir todo doble.
- Eres una insensata.- gruñó él tomándola de la cintura evitando que se fuera de lado al ver que se soltó de donde se sostenía.
- Vamos a nuestra habitación Vegeta.- pidió en un tono de voz entrecortado mientras reía de nada, el Saiyajin Real se puso de pie antes que el alcohol hiciera más efecto en ella, no quería llamar la atención de nadie así que se puso de pie tomándola del brazo, la jaló sacándola rápidamente del lugar evitando detenerse con algunos gobernantes de otros planetas que trataron de hablar con él, la joven parecía ida a todo lo que sucedía a su alrededor, podía notar el agarre en su antebrazo y cómo era tirada para que caminara rápido, sus pasos no eran del todo coordinados sumándole los tacones que traía puestos que impedían que pudiera apresurarse, solo quería llegar a la habitación para tirarse a la cama, no fue buena idea tomarse todo ese licor de un solo trago, ahora estaba pagando las consecuencias de no pensar antes de hacer cualquier tontería.
- Ahora no.- escuchó al Príncipe decir aunque no entendía a quien se dirigía, solo pudo notar su ronca voz cerca de ella que miraba borroso a los seres que pasaban de largo dirigiéndose a la salida. El Saiyajin simplemente ignoró a alguno que se puso frente a él queriendo entablar una conversación, no estaba como para atender a nadie más, se sentía un poco casado después de todo ese día largo y ajetreado que había tenido, necesitaba reponer energías.
- Vegeta espera… no puedo caminar tan rápido.- chilló la joven tratando de seguirle el ritmo de su andar a través del pasillo cuando salieron de la sala de eventos principal, sentía que si marchaba más rápido pronto tropezaría con sus propios pies e iría a dar al piso.
- Eres una encajosa.- rezongó deteniéndose para colocar una mano en su espalda y la otra debajo de sus piernas alzándola en un solo movimiento, Bulma se sujetó a su cuello cuando sintió que la cargaba, rió bajito por su actuar escondiendo su rostro en la garganta de él donde rozó su nariz contra la manzana de Adam del Saiya riéndose más fuerte sin causa alguna, el hombre percibió su actuar y su caricia, indiscutiblemente estaba demasiado ebria. Llegaron a la alcoba y bajó a la muchacha de sus brazos para desbloquear la entrada, la peliazul estaba en un trance donde cada movimiento propio o del sujeto le hacía gracia, se colgó de su cuello y echó su cabeza hacia atrás sosteniéndose de él para no caer. Vegeta intentó zafarla pero ella no cedió así que caminó con ella en esa posición hasta entrar.
- Basta mujer.- gruñó haciendo un poco más de fuerza sobre los brazos de ella hasta que logró quitársela de encima, la peliazul volvió a emitir una risita cantarina y melodiosa dirigiéndose hasta la cama, en cada paso se tambaleaba pero logró llegar sin caer hasta sostenerse del barrote de madera en una de las esquinas de la cama.
- Sabes, si yo fuera Saiyajin le hubiera dado su merecido a ese estúpido Rey bueno para nada.- comentó aún aferrada al barra de madera girando su rostro para ver al heredero que desabotonó su capa de cada lado en su armadura, sonrió al escuchar los disparates de su esclava alcoholizada.
- Estas loca.- articuló sacando por sus brazos la armadura dejándola caer al piso, luego se deshizo de sus guantes y de la parte superior de su traje, se sentó en la cama y comenzó a quitarse las botas, miró a la muchacha que se sujetaba del barrote y se balanceaba de una lado a otro con su cuerpo hacia atrás mientras reía, se puso de pie quitándose el pantalón volviendo a sentarse sobre el colchón, la chica dirigió su mirada a él viéndolo solo en bóxer y mordió su labio inferior, el calor que había sentido anteriormente volvió a su vientre al ver su cuerpo musculoso, se soltó de la barra para agacharse quitándose los zapatos que hasta ahora pudo sentir que le incomodaban, los zafó tirándolos hacia atrás y caminó hacia el Saiya que alzó su vista para ponerla sobre ella, una de las manos de la muchacha se colocó en su tórax descubierto sintiendo como la terrícola ejerció presión para que se acostara cediendo a lo que quería acostándose en la cama, la joven tomó la falda de su vestido subiéndola un poco para poder montarse sobre él dejando una pierna de cada lado de su cadera, colocó ambas manos sobre el abdomen del hombre acariciándolo suavemente sin dejar de observarlo.
- Eres un Saiyajin muy atractivo.- confesó acercándose a la boca de él para besarlo mientras seguía tocando sus músculos marcados subiendo a sus pectorales moviéndose su cadera sensual sobre el miembro del Príncipe que comenzó a despertar con el roce sugestivo del centro de la feminidad de la humana sobre él. Vegeta sonrió contra sus labios por sus palabras y recibió su lengua abriendo su boca con deleite pudiendo degustar aún el sabor a licor en la boca húmeda de la hembra, sus manos se movieron hacia sus muslos bajo el vestido apreciando una delgada tela que cubría sus piernas, le había agradado de sobre manera escucharla decir aquello, ahora tenía la certeza de que así como ella le era atrayente la mujer también estaba encandilada con su físico, nunca fue ignorante de que era atractivo a los ojos del sexo opuesto pues constantemente recibía las miradas seductoras de las hembras Saiyajin e incluso de algunas que poseyó en su harén, pero la terrícola jamás le había insinuado algo así, le gustó oírlo de sus labios, con su voz cantarina e hipnotizante, la besó con ferocidad al notar un cosquilleo en su entrepierna sintiendo su erección apretarse debajo de su ropa interior. Succionó los labios carnosos de la esclava deslizando sus palmas para tomarla de los glúteos y escuchó como ella comenzó a gemir entre besos. Se irguió con ella encima, sin dejar de besarla la giró para dejarla acostada sobre la cama poniéndose entre sus lechosas piernas, tomó el vestido y lo subió hasta sacárselo por los brazos que ella subió para facilitarle el trabajo quedando en ropa interior. El Príncipe observó con lujuria en su mirada que no traía sostén bajando sin pensar más hasta sus prominentes montes donde no dudó en tomar uno para lamerlo con hambre.
- ¡Vegeta!- chilló cerrando con fuerza sus ojos metiendo sus finos dedos en la melena azabache del Saiyajin que cambió de seno para succionar el otro pezón erecto que esperaba ser atendido por sus apasionadas caricias, la escuchó gemir nuevamente su nombre presa de las exquisitas sensaciones que la lengua y los dientes que rozaban contra su piel la hacían sentir. Vegeta regresó a sus labios y la embistió frotando su miembro contra el centro tibio de la femenina.
- Te amo.- pronunció la peliazul contra la boca del hombre que devoraba la suya, abrió sus ojos para verlo deteniendo sus besos y llevó una mano a su mandíbula rozando sus dedos, el heredero la miró con sus oscuras orbes deteniéndose en sus carnosos labios que volvieron a moverse.- Te amo tanto.- volvió a repetir ella buscando sus boca fundiéndose en esta, él sucumbió pensando en las palabras que ella acababa de decirle, había escuchado el término en otras razas y sabía que lo utilizaban cuando desarrollaban sentimientos hacia alguien más, pero que ella lo dijera lo hacía sentir algo en su pecho que no logró comprender del todo lo que era ¿Sería satisfacción? Podría ser, nadie nunca le había dicho tal cosa y mucho menos durante un acto sexual ¿Significaría lo mismo en la cultura terrícola? Se irguió para tomar aliento y quitarse su ropa interior, la peliazul miró su cuerpo imponente delante de ella, no podía sentirse más dichosa de cuando estaba así con él, el muchacho regresó hacia ella descendiendo con besos cortos por entre los senos de su esclava hasta llegar a su vientre, retornó ascendiendo nuevamente para besarla pero la miró con los ojos cerrados y escuchó su respiración lenta y apacible.
- Maldición mujer.- pronunció en un gruñido descansando su frente en uno de los hombros de ella que se había dormido, trató de controlar su respiración agitada y bajó de ella para meterse al baño y darse una buena ducha de agua fría, la terrícola lo había cortado en el momento más acalorado ¡Maldito licor! Unos minutos después regresó encontrándose a la mujer al centro de la cama con su cuerpo solo cubierto por su braguita roja y las medias del color de su piel, la empujó suavemente hacia un lado acostándose tirándole una sábana encima pues sabía lo friolenta que solía ser, a los pocos minutos de acomodarse se quedó dormido, eran cerca de las 5 de la madrugada y debía descansar.
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Todo se hallaba en silencio en aquella habitación, la peliazul que se encontraba abrazada a la cintura del Saiyajin a su lado comenzó a abrir sus parpados lentamente pudiendo visualizar la claridad del día en la alcoba y el calor que comenzaba a calentar el recinto, se giró llevando una mano a su frente quedando boca arriba notando de pronto el dolor de cabeza que la hizo cerrar nuevamente los ojos, los abrió segundos después girando su cabeza para ver a Vegeta completamente dormido, estaba con uno de sus brazos tras su cabeza y el otro estirado hacia un lado con su mano colgando a la orilla del colchón. Escuchó la puerta abrirse y se sentó sobre el colchón tomando la sábana para cubrirse observando a una joven que nunca había visto entrar empujando el carrito con el desayuno, volteó para detallar la hora en el reloj del buró dándose cuenta que eran cerca de las 9 de la mañana, se puso de pie ajustando la tela alrededor de su cuerpo bostezando un poco peinando con sus dedos su cabello, percibió a su estómago crujir pues anoche no probó bocado con todo lo que sucedió en el evento.
Arian que desde ayer había querido conocer a la tipa que el Príncipe mantenía en su alcoba no había podido ni asistir al banquete que se dio en honor al natalicio del heredero ya que estuvo muy atareada en la cocina preparando grandes cantidades de alimentos para todos los que asistieron a la celebración, pero esta mañana llegaron muchos rumores sobre la hermosa chica que fue acompañante del futuro Rey durante toda la noche, no pudo sentirse más enojada con esa maldita mujer ¿Cómo podían elogiarla de aquella manera? ¿Es que acaso era tan bella como decían? Ahora mismo lo comprobaría, giró el pomo de la puerta y entró llevando consigo la comida, cuando cerró y puso los ojos nuevamente al frente pudo ver a una señorita, ahí estaba, la muchacha de cabello turquesa de la que tanto había oído hablar.
- Buenos días.- escuchó que pronunció con su delicada y femenina voz que le causó repulsión.
- Buenos días.- respondió haciendo una reverencia para luego volver a ponerse recta, la miró acercarse hacia ella, la tipa estaba con solo una sábana alrededor de su cuerpo, sus hombros estaban descubiertos y podía notarse sus pezones marcados bajo la tela delgada, sus ojos saltaron de la femenina hacia la cama y abrió sus parpados sorprendida sintiendo como su corazón se aceleró con solo reparar en su presencia, el Príncipe Vegeta estaba ahí y parecía que seguía dormido, podía distinguir su torso descubierto deleitándose con la vista ante ella sintiendo deseos de acercarse a él para gozar en sus brazos como alguna vez lo hizo, no dudó en que quería descubrir que había bajo esa sábana que lo cubría de la cintura hacia abajo.
- ¿Eres nueva?- preguntó la peliazul ajena al escudriño de la ex esclava del harén mientras destapaba los platillos para ver los alimentos servidos, Arian regresó su atención a la chica posando su mirada en su piel nívea y en ese color de cabello que se asemejaba al suyo, aunque el de ella se notaba sedoso y brilloso muy al contrario del propio que estaba maltratado.
- Si, mi nombre es Arian y estaré sirviéndole de ahora en adelante.- contestó con toda la repugnancia que podía sentir hacia esa mujer, esa que elevó su vista turquesa sonriéndole con gracia.
- Muy bien Arian, mi nombre es Bulma.- dijo tomando un trozo de fruta con sus dedos y llevándolo a su boca.- Necesito que traigas más alimentos, mi Príncipe desayunará conmigo hoy.- pidió de manera atenta sonriendo elegante, Arian asintió y salió casi a paso apresurado del lugar, cuando cerró la puerta a sus espaldas fuera de la alcoba real pudo dejar surgir su rabia y frustración ¡Cuánto odiaba a esa mujer! Caminó rápidamente sintiendo su respiración entrecortada distinguiendo sus ganas de llorar, no podía con aquello, no podía verla así feliz disfrutando de lo que ella tanto deseaba y amaneciendo junto al heredero después de haber estado en sus brazos toda la noche, pero eso cambiaría, pronto lo haría caer usando las misma artimañas que de seguro esa ramera usó con él para que ahora la tratara con tanta predilección. Haría que él cayera rendido a sus pies.
RinPink Susaiyajin: ¡Hola! ¿Cómo están? Aquí trayéndoles un capítulo más mis hermosas lectoras, hoy me sentí con muchos ánimos que incluso ya tengo planeado que pasará en el siguiente capítulo y cómo lo desarrollaré, aunque bueno, debo confesar que toda la historia está plasmada en mi mente a veces se me van ocurriendo cosas nuevas para agregarle.
Lamentablemente no llegamos a los 250 reviews en el capítulo anterior, espero que los sobrepasemos hoy y cómo alguien por ahí me dijo que no importaba cuantos comentarios recibiera sino que me leyeran y les gustara mi trabajo, pero no puedo negar que amo cuando me escriben y me animan a seguir jeje
Con respecto a éste capítulo vamos viendo el desarrollo de los sentimientos de Vegeta hacia Bulma, por ahora todo está yendo bien entre ellos, pero como no todo es miel sobre hojuelas más adelante tendremos algunos conflictos entre la pareja principal. Arian, qué puedo decir sobre ella, la ex esclava del harén junto a Tarble harán un poco de las suyas en el trascurso de los siguientes capítulos.
Déjenme sus review con sus dudas mi amores, anímenme y seguiré a éste ritmo trayéndoles capítulos por lo menos cada dos semanas, las quiero un montonazo, besitos. Chain.
