CAPITULO XIV: Enamorada
A pesar del dolor de cabeza sentía que había dormido bien esa noche después de haber ingerido esa copa de alcohol fuerte, no recordaba mucho de lo sucedido, algunas imágenes venían a su memoria un poco distorsionadas, aunque si podía acordarse de cómo Vegeta la había llevado hacia la alcoba y luego se vio en su mente sobre el Saiyajin mientras se besaban y acariciaban, lo que pasó después no estaban bien definido en su memoria por lo que ignoraba si tuvieron intimidad o no, aunque dudaba de que aquello haya pasado ya que traía su ropa interior puesta, como hubiera sido no interesaba, el evento pudo terminar siendo una total porquería pero gracias al Príncipe y a su padre el doctor Briefs que tuvo el valor de colarse en la celebración su día no pudo terminar mejor, estaba tan contenta que nada podría arruinarlo, a pesar de los sucesos malos como la disputa que hubo con el monarca y esas odiosas Saiyajin que comenzaban a irritarla acabó en los brazos de su hombre sintiéndose protegida. Sonrió para sí misma curvando con picardía sus labios, retomó sus pasos hacia la cama cuando vio salir a la nueva sirvienta sentándose sobre el colchó bostezando, giró su cabeza posando su mirada en el muchacho que se giró boca abajo colocando los brazos bajo la almohada donde acomodó su cabeza de lado, se miraba tan apacible cuando dormía y aunque no dejaba de tener un poco de esa usual expresión con el ceño marcado podía notarse que sus músculos no estaban tensos, era un tipo atractivo, tanto que sobrepasaba el estándar del hombre ideal que ella alguna vez tuvo cuando vivía en la Tierra, siempre le gusto salir de su casa a aventurar y explorar, nunca fue una chica que se mantuviera quieta o conforme con llevar una vida pacífica, amaba arriesgarse en las travesías que recorría por distintos lugares junto a alguno de sus amigas y amigos, en ese tiempo donde comenzó su etapa de adolescente conoció jóvenes en los cuales no tuvo un interés amoroso pero a veces se daba la oportunidad de darse un beso con alguno de ellos, los guapos siempre querían solo pasar una noche con una mujer y quizá por ello es que no cedió ante ninguno.
Bajó su mirada lentamente por la espalda del Saiya fijando su escudriño en su firme y ancha espalda marcada mirando incluso con detenimiento las cicatrices que en vez de hacerlo lucir imperfecto adornaban su piel bronceada… suspiró, realmente estaba enamorada del tipo, no podía engañarse o ser ciega, le cautivaba desmesuradamente con tanta vehemencia que con solo sentirlo cerca deseaba lanzarse sobre él y abrazarlo como una chiquilla loca por su primer amor, no necesitaba pensarlo mucho pues así era, era una chiquilla loca por su primer amor. Rió un poco a causa de sus propios pensamientos volviéndose a acostar, se resbaló por el colchón arrugando las sábanas hasta llegar a él dándole un beso en la frente, nunca había amanecido con él a su lado y ahora que estaba allí no perdería la oportunidad de hacer lo que sus instintos demandaban, posó su mano al costado de su cintura donde la deslizó suavemente por su piel palpando sus cicatrices que no le restaban nada a su atractivo. Miró inmediatamente la cola del Príncipe salir de abajo de la sábana enroscándose en la muñeca de su mano con la que lo tocaba.
- Buenos días.- murmuró cerca de su oreja con una melodiosa voz que tensó los vellos de la cola del heredero que abrió sus ojos encontrándose con la mujer sonriéndole.
- ¿Qué haces despierta?- preguntó sin moverse de su posición un solo centímetro.
- Me duele un poco la cabeza y tengo mucha hambre, no podría seguir durmiendo.- respondió haciendo una mueca de desagrado. El miembro peludo del Saiyajin soltó su mano y ella se acostó boca arriba dando otro largo bostezo tapando su boca, volteó a ver al hombre que se movió hacia ella para quedar cerca de su rostro e inmediatamente olió ese aroma a vino amaderado que despedía y tanto la embriagaba.
- Tienes unas marcas.- comentó examinando a la femenina de cerca, se aproximó más sobre ella llevando su pierna musculosa sobre la de la muchacha sin ejercer mucha presión y levantó su mano tocando con sus dedos unos moretones en su cuello lechoso, anoche no recordaba haberla acariciado con tanta fuerza, pero ahí estaba la frágil criatura con su piel porcelánica marcada.
- ¿¡Qué!?- chilló haciendo que él arrugara el entrecejo por su tono alto mirando que ella misma palpaba el lugar donde tocó.- ¡Eres un bruto!- agregó amurrando sus labios disgustada, ahora tendría que ingeniárselas para ocultar esas vergonzosas magulladuras.
- Anoche no decías lo mismo.- expuso haciendo que la peliazul posara sus ojos turquesa en él sintiendo el calor en sus mejillas debido al enorme sonrojo que las adornó, Vegeta observó sus rasgos delicados y se acercó a ella adosando sus labios con los de la hembra que cerró sus ojos al sentir que el joven movía su boca sobre la suya, Bulma se acomodó entre sus brazos que la atrajeron a su cuerpo enredando sus manos en su cabellera azabache espesa abriendo sus labios para degustar el sabor de sus besos profundos y apasionados. Las manos del Príncipe se movieron ágiles para acariciar la menuda espalda de la femenina que succionaba con intensidad aplastando sus montes contra su duro pecho percibiendo los pezones endurecidos de ella.
- Vegeta espera.- susurró separándose un poco de sus labios para verlo.- Pronto llegará el desayuno que pedí para ti.- agregó dejándose besar por él nuevamente que la empujó para ponerse entre sus piernas que seguían cubiertas por la sábana. El Saiya Real tomó las manos de la mujer por las muñecas deslizando luego sus dedos para entrelazarlos con los de ella aferrándose con fuerza por las manos, la peliazul apretó sus delgados dedos contra los de él sintiendo cómo su respiración se agitaba y volviendo aquel beso más demandante con el pasar de los minutos, las pequeñas contracciones en su bajo vientre no se hicieron espera y más que excitada se notó anhelante, necesitada de él.- Vegeta.- murmuró suplicante, desesperada por sentir más de esas sensaciones que solo él podía provocar.
- ¿Estas ansiosa mujer?- preguntó besando la mandíbula de su esclava que lo miraba sin perderse ninguno de sus movimientos. Soltó sus manos y se irguió despegándose de su cuerpo para apartar la sábana que la envolvía, ella lo ayudó levantándose un poco para que él sacara la tela dejando que viera sus senos desnudos, la volvió a recostar tomando sus bragas para sacarla por sus piernas torneadas dejándola expuesta a su escudriño que no se limitó en observar ese cuerpo que tanto conocía.
- Bésame.- pidió la femenina sentándose para colgarse de su cuello y jalándolo de nuevo para que quedara sobre ella volviendo a juntar sus bocas sintiendo como el miembro erecto del Príncipe rosaba sus pétalos en su centro ardiente. Unos toques en la puerta hicieron que el Príncipe soltara los labios carnosos, húmedos e hinchados de la muchacha reconociendo el ki de su soldado que estaba cerca.
- ¡Maldito Kakaroto!- gruñó frustrado sabiendo que el Saiyajin no lo interrumpiría sino se tratara de algo importante, por segunda vez que intentaba hacer suya a su concubina algo pasaba que no lograba concretar el acto, no podía sentirse de más mal humor que ahora. Se puso de pie buscando en el piso su bóxer el cuál se colocó rápidamente yendo a abrir la puerta.
- Príncipe.- saludó el élite haciendo una reverencia en cuanto lo vio.
- Déjate de formalismos estúpidos y dime qué demonios quieres.- vociferó irritado mirando al soldado sonreír con su habitual actitud relajada ante sus insultos.
- El Rey quiere hablar contigo, se trata de nuevos planetas para las conquistas y por lo que escuché creo que pronto partiremos en otra misión.- explicó viendo a su superior con el ceño marcado y de brazos cruzados bajo el marco de la puerta.
- Llego en unos minutos.- contestó cerrando la puerta, ahora tendría que posponer los asuntos con su esclava, cuando se trataba de hablar con el viejo sobre nuevos planetas que reunían las características para ser purgados eran cuestiones en los que el Rey se empeñaba en resolver sin demoras y no se quitaría de encima su presión mientras no se presentara.
Cuando cerró la puerta dándose la vuelta para regresar escuchó el agua de la ducha abierta dándose cuenta que la terrícola estaba tomando un baño, bufó pesadamente dirigiéndose al closet para sacar un traje limpio y una armadura ya que la otra que aún estaba en el piso estaba destrozada y la que usó en el banquete era de uso exclusivo para eventos, a los pocos minutos la muchacha salió con una toalla envuelta en su cuerpo húmedo, en cuanto escuchó las palabras de Goku no dudó en pensar que postergarían lo que hacían con el Saiyajin antes de que el soldado llegara, lo miró entrar al cuarto para asearse en cuanto ella se dirigió al closet para sacar su vestimenta, después que tomara el desayuno iría a la habitación que el Príncipe le asignó como lugar de trabajo y trataría de convertirlo en su laboratorio personal, sonrió ante sus propios pensamientos pues ahora tenía un poco más de libertad que hace unos meses cuando el heredero la convirtió en su esclava, volvería a hacer lo que más le gustaba y eso la ponía entusiasmada. Secó muy bien su piel y se colocó un juego de ropa interior color blanco, eligió un vestido celeste pálido de escote redondo, corto hasta media pierna y sacó un par de botas negras cómodas yendo a dejar todo sobre la mesilla del tocador. Observó su reflejo en el espejo cuadrado revisando las marcas en su cuello de las que le había hablado el Saiyajin, y aunque no eran muy amoratadas se notaban de todas maneras en su piel nívea. Unos toques en la puerta se hicieron presentes al momento y ella giró su cabeza para posarla en la entrada al tiempo en que miró a la sirvienta entrar, tomó el cepillo que estaba sobre el peinador comenzando a desenredar su melena que se notaba desarreglada.
- El desayuno del Príncipe Vegeta.- articuló Arian que antes de entrar a la alcoba hizo uso de todo su autocontrol por no dejar escapar de su boca venenosa algún insulto hacia la mujer que le estaba quitando lo que por algunas semanas fue suyo. Empujó el carrito hasta dejarlo en la sala colocando los azafates en el otro donde estaba el desayuno intacto de la muchacha, dejó las bandejas en ese que aún tenía espacio mirando de vez en cuando a la tipa que acomodaba su cabello frente al espejo, cuando terminó la escudriñó con más detalle reparando en su piel blanca que la hacía lucir delicada y suave, su cabello era bastante largo llegando hasta su cintura, era liso casi en toda su extensión pero las puntas estaban ondeadas de forma natural, si no fuera porque la odiara tanto podría aceptar lo bonita que era. El rencor que creía no poder sentir más hacia ella creció en cuanto la miró tomar la vestimenta con la cual se atavió ¿Cómo era posible que se viera tan perfecta? Se dio cuenta entonces del ruido que provenía del cuarto a su lado izquierdo reparando en que se trataba del agua que caía de la ducha sintiendo a su corazón dar un brinco, viró sus ojos para ver la cama que estaba vacía e imaginó que el heredero estaba tomando un baño.
- Arian.- la llamó con su melodiosa voz captando la atención de la esclava que miraba fijamente hacia la puerta del cuarto de baño que estaba entreabierta, en cuanto oyó a la mujer del Príncipe giró el rostro topándose con los ojos turquesa de ella que la vio desconfiada cuando se percató que los ojos de la criada estaban dirigidos hacia el lugar donde Vegeta estaba.- El almuerzo me lo llevas a la habitación dos del área de los laboratorios.- indicó sin dejar de verla, la chica asintió ante su pedido observándola de pies a cabeza concentrándose en su hermoso atuendo, el vestido que la científica traía era ceñido en la cintura cayendo en línea "A" hasta media pierna, en sus pies llevaba unos botines bajos en color negro y en su cuello una mascada color rosa pastel cubriendo las marcas que el Saiyajin había dejado.- Puedes irte.- agregó viendo a la mujer reverenciarla para luego empujar el segundo carrito y salir de la habitación. La peliazul se quedó mirando hacia la entrada pensando en lo raro que esa chica actuaba, de verdad que su mirada no le transmitió nada de confianza, ya tendría tiempo para conocerla mejor y es que a veces no siempre la primera impresión era la que determinaba como era en realidad una persona. Viró sus ojos para ver a Vegeta cuando salió de ducharse caminando hacia la comida que aguardaba para ser devorada.
- Pedí alimentos para ti ¿Desayunarás conmigo cierto?- preguntó tomando su plato con frutas y taza de té colocándolas en la mesita de centro de la sala.
- Tengo reunión con el Rey.- respondió sacando su traje del armario para comenzar a vestirse después de secar el exceso de agua de su cuerpo con la toalla que terminó en el piso.
- ¡Oh!- articuló la peliazul prestando atención a su platillo comenzando a comer.
- Pero debes saber que un Saiyajin nunca rechaza una comida.- comentó al terminarse de poner el traje spandex y las botas, tomó los guantes llevándolos con él y agarró una gran bandeja con abundantes alimentos dejando todo al lado del plato de Bulma, ella sonrió al ver que se sentó a su costado comenzando a comer de manera apresurada.
- Este día iniciaré a amueblar la habitación, creo que me tomará ahora y mañana para convertir el sitio en un laboratorio.- expuso masticando lentamente los trozos de fruta dulce que se deshacían en su boca saboreando su agradable textura.
- Date prisa, quiero esa nave lista en poco tiempo.- dijo tragando un gran bocado para verla, ella asintió tomando la taza del té que humeaba al estar muy caliente llevándola a sus labios donde sopló para sorber un trago, era de menta con miel.
- No se preocupe mi Príncipe, sus deseos son órdenes.- contestó juguetona mirándolo con su habitual expresión. Terminaron de comer en silencio, la peliazul había terminado mucho antes que él y de vez en cuando lo observaba llevar bocados grandes a su boca donde los masticaba y tragaba rápidamente pero que a pesar de todo siempre mantenía un toque elegante, usaba los cubiertos y esperaba tragar para luego llevar más comida a su boca, se notaba que había sido en realeza.
- Kakaroto viene por ti.- lo oyó decir, estaba perdida en el movimiento de sus manos que sostenían los cubiertos y alzó la vista para mirarlo a los ojos que estaban puestos sobre ella.- Confío en que eres inteligente y no harás nada estúpido.- dijo sin dejar de verla.
- A estas alturas ya deberías de saber que me siento a gusto a tu lado.- contestó levantándose quedando frente a él que la miró serio, el Príncipe observó sus ojos turquesa dándose cuenta que si estuviera mintiendo lo notaría rápidamente, la mirada de la humana era muy expresiva y sabía que ahora ella decía la verdad.
- Más te vale.- aseveró imitándola y pasándole de lado para entrar al baño donde aseó sus dientes y sus manos, la peliazul lo vio desaparecer dentro del pequeño cuarto y suspiró ante su propia confesión, en realidad ella no pensaba más en escapar como en un principio, desde que se dio cuenta de sus propios sentimientos y pudo aceptarlos para sí misma que aquel deseo había mermado queriendo ahora todo lo contrario, que el Príncipe correspondiera algún día lo que sentía por él y eso no quedara estancado solo en ella, se entristecía cada vez que pensaba en aquello pero esa era su triste realidad aunque quisiera omitir ese pensamiento evitando percibir esa opresión en su pecho que la hacía infeliz, mordió su labio inferior mirando los guantes que estaban en la mesita y los tomó, los observó un momento, él no era tan malo como pensó en un inicio, solo que tenía un carácter fuerte, dominante y claro, era un asesino interestelar pero era algo que hacía parte de su cultura y nadie podría cambiar nunca eso. Volvió su vista al frente cuando lo notó salir yendo hacia a él para entregarle lo guantes que él tomó colocándolos. Unos golpes en la puerta hicieron que ambos miraran hacia la entrada.
- Vegeta.- habló ella con la voz un tanto apagada antes de que él fuera abrir.
- Te extrañaré todo el día.- dijo sonriendo acercándose a él para darle un beso en la mejilla, lo vio aproximarse a ella sintiendo como la tomó por la cintura posando sus labios sobre los suyos que correspondió sin pensarlo. El heredero se separó de la mujer que no podía sentirse mejor, para ella eso fue una mejor respuesta que las palabras que podría decir el hombre, lo miró caminar hasta la entrada donde Kakaroto la esperaba, ella hizo lo mismo tomando de uno de los sofás el rollo del plano de la nueva nave del Saiya real saliendo, dio un vistazo a su hombre antes de irse con el soldado.
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No había tardado mucho en colocarse la armadura y la capa para salir después de que la mujer desapareciera por el pasillo con su soldado mano derecha, salió rápidamente hacia la sala del trono donde su padre solía revisar siempre la documentación que llegaba al castillo. Entró a paso apresurado haciendo que el Saiyajin levantara la vista para mirarlo.
- ¿Novedades?- preguntó llegando hasta él que dejó los papeles que tenía en la mano.
- Nuestros investigadores han obtenido información de varios planetas que aun no han sido conquistados.- comenzó a hablar tomando unas hojas en sus manos para verlas.- Necesitamos que revisemos su ambiente, población y recursos que poseen para darle prioridad a los que se les puede sacar mayor provecho, quiero enviar lo más pronto posible los escuadrones a que purguen estos astros.- terminó de decir para alzar sus ojos hacia el Príncipe que se había cruzado de brazos escuchando las palabras del monarca. Se aproximó hasta la mesa donde tomó algunas páginas que mostraban la imagen del planeta y bajo éste toda su información, leyó las primeras líneas de uno de ellos encontrando incluso los días que les tomaría llegar a éste así como la distancia a la que se encontraba, coordenadas, número de habitantes, etc.
- Enviaremos a uno cuántos soldados élite hacia los planetas que tienen poblaciones más poderosas ya que por ahora no hay escasez de víveres.- indicó siguiendo con la lectura de la hoja en su mano.
- ¿Con qué estás al tanto de lo que pasa en Vegitasei?- cuestionó el Rey con tono sarcástico, conocía muy bien al Príncipe mayor y sabía que prefería mil veces irse de conquista planetaria que quedarse en el castillo a revisar todos los documentos que necesitaban ser aprobados o rechazados por él incluyendo los pedidos que el pueblo Saiyajin hacía llegar como en todo régimen monárquico donde los habitantes depositaban en la corona sus gestiones y estos eran los responsables de garantizar la convivencia y estabilidad entre las distintas razas, además de que se mantuvieran sin ningún problema trabajando juntos conservando cada uno una posición pues los seres que traían de otras estrellas generalmente se convertían en esclavos.
- Es mi planeta padre, sé todo lo que pasa en él.- contestó dejando la hoja en la mesa para tomar asiento a un lado de él, era tedioso y aburrido hacer aquello pero algún día tendría que encargarse de lleno del asunto cuando tomara posesión y fuera el soberano.
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Bulma llegó al laboratorio, ese día tendría mucho que hacer pues había escuchado claramente al Príncipe, el hombre quería que trabajara con eficiencia y eso haría, ella era una científica y construir una nave no era tan complicado como sonaba, tenía experiencia en ello y a pesar de no haber hecho una máquina por sí sola sin ninguna clase de ayuda no creía que se le complicara en nada su armazón, el único problema era que el material que recubría la parte interna del galeón no estaba disponible en el planeta y dudaba que pudiera sustituirlo con algún otro pues tenía que ser lo bastante ligero pero lo suficientemente fuerte como para resistir la gravedad aumentada en su interior. Suspiró al entrar al lugar que se encontraba con la puerta abierta, ahora estaba vació con tan solo la caja con herramientas que había llevado desde el almacén. El Saiya a su lado se había mantenido callado durante todo el trayecto, ahora no le preguntaría por su amiga, por la tarde tenía planeado ir a visitarla, necesitaba hablar con ella de los últimos acontecimientos.
Le había pedido a Kakaroto que la llevara nuevamente al depósito donde fue con Vegeta para elegir algunos instrumentos un par de días atrás, éste no se negó y la condujo hasta el recinto, escogió un par de mesas metálicas, un par de estantes pequeños, varios aparatos que le ayudarían a la construcción del mecanismo de operación de la nave como los paneles principales y las computadoras que estarían a cargo del funcionamientos sistemáticos del galeón. El Saiya élite le transportó todo hacia el laboratorio y ella dio comienzo a su trabajo, inició por acomodar los muebles donde trabajaría, armó una de las mesas donde colocó unas pequeñas herramientas y algunas más grandes las acomodó en uno de los estantes, a Goku no se le hizo difícil cargar con todo pues se teletransportó con las cosas hacia el lugar en un pestañear de ojos. Una vez organizado casi todo la peliazul se dispuso a comenzar con la construcción del panel interno donde estarían colocados los botones con las funciones esenciales de la nave, organizar todo el inmobiliario le había llevado poco tiempo así que con todas las energías se dispuso a trabajar sobre la mesada metálica, se sentó en la silla cómoda que había elegido y se colocó las gafas de protección con todo el material para los chips frente a ella suspirando para comenzar con el ensamblado de las pequeñas piezas, ahora sí se sentía útil y muy contenta, por fin estaba haciendo lo que más amaba hacer.
El Saiyajin la miró muy concentrada en lo que hacía así que decidió darle su espacio, salió al pasillo para pararse ahí pensando en su hembra que estaba en su habitación, en estos últimos días Milk había estado sintiéndose bastante mal, incluso tuvo que llevarla al médico que la revisó hacía semanas y que le había notificado sobre el embarazo, el hombre les dijo que según lo observado en la terrícola el periodo gestante sería complicado, al ser un feto con células Saiyajin que se estaba formando en su interior requeriría de mucha más energía para su formación que un bebé normal de raza terrícola y que era por eso que se sentía tan cansada, débil, con sueño y sin ánimos de hacer muchas cosas que requerían de bastante actividad física, le indicó reposar la mayor parte del tiempo y que tenía determinantemente prohibido trabajar, así que ahora él tenía que dedicarse a su mujer hasta que diera a luz a su hijo, no le había quedado nada tiempo entre sus obligaciones que debía cumplir con el Príncipe, más la organización del torneo en honor al natalicio del heredero y además atender a su mujer, aun tenía planeado investigar qué había sido de las mujeres terrícolas que habían sido enviadas al harén del Rey y a los bares del planeta fuera del castillo pues no habían reportado ninguna fecundación híbrida durante esos casi tres años desde que los seres de la Tierra habían sido llevados a Vegitasei.
Pasaron un par de horas, seguía sintiéndose tedioso ahí sin hacer más nada que estar al tanto de la concubina del Príncipe, no lograba entender demasiado sobre la relación entre ese par ni mucho menos la sobreprotección que el Saiya Real tenía hacia la hembra terrestre, pero si él estuviera en el lugar del futuro Rey también haría lo mismo, no solo porque la muchacha fuera hermosa, sino porque tenía algunas otras cualidades que incluso él que no la miraba como algo más que como la mujer de su superior se daba cuenta que poseía, era inteligente, había sido la mano derecha del jefe de laboratorio por lo que sabía y eso la hacía una chica valiosa, no cualquiera de las femeninas llevadas al planeta rojo se ganaban puestos con tanta importancia ya que casi todas terminaban siendo usadas como prostitutas o como sirvientas, pero jamás escuchó de una chica científica, era raro e inusual ver algo así pues los puestos de mayor rango siempre eran ocupados por hombres sean Saiyajin o extraterrestres.
Posó una mano alborotando su cabellera revuelta dejándose caer en el piso deslizando su espalda por la muralla hasta que quedó sentado, quitó el scooter en su oreja pues llevaba más de dos horas de no recibir ninguna clase notificación y lo dejó a un lado, a pesar de que había comido hace rato ya estaba comenzando a sentir ansiedad por probar algo, se estaba acercando la hora de la comida y lamentaba por mucho que sus responsabilidades le consumieran la mayor parte del tiempo, esta última semana no había tenido chance de entrenar como se debía, pero por nada renunciaría a su cargo, era la persona de mayor confianza de Vegeta y no podía estar más que satisfecho con aquello, se iba de conquista y tenía el honor de pelear a su lado, era algo que la mayoría de sus compañeros deseaban y que él a pulso se lo había sabido ganar, además, ahora más que nunca necesitaba de la buena paga que recibía, tenía una mujer a su cargo y un futuro bebé que mantener, aunque no se preocupaba mientras tuviera ese cargo tan bien retribuido. De un momento a otro pudo percibir el ki del heredero acercarse con dirección a donde él se encontraba, se puso de pie y a los minutos lo miró aparecer por el pasillo iluminado por luces blanquecinas que le daban un aspecto limpio y claro al lugar al ser tanto el techo, las paredes y el piso del mismo color.
- Príncipe.- lo reverencio cuando el joven llegó hasta él, Vegeta movió su cabeza dándole a entender que desapareciera y así lo hizo, internamente agradeció pues necesitaba pasar a ver a Milk y luego ir a tomar sus alimentos por los que su estómago ya clamaba. Cuando el Saiya real lo vio caminar lejos entró a la habitación posando los ojos en la peliazul que se encontraba en el piso. Ella se hallaba sobre los baldosas del suelo arrodilla y sostenida con una de sus manos hacia el frente mientras que con la otra dibujaba trazos en un pliego de papel extendido dándole una vista sugerente al futuro Rey que se paró frente a ella.
La chica escuchó los pasos aproximarse lo que la hizo mover sus ojos hasta las botas que se posicionaron frente a ella pudiendo notar la capa roja que llegaba hasta los tobillos del Saiyajin, reconoció al instante de quien se trataba sintiendo como su corazón dio un salto emocionado al instante en que se dio cuenta que él estaba allí, desde hacía varios días que no podía controlar como antes los sentimientos que había desarrollado por el hombre que en un comienzo la apresó y la hizo suya, ahora podía decir con todas sus letras que lo amaba, la situación sin duda se había salido de su control pero era inevitable no esbozar una sonrisa cuando pensaba en él, y era mucho menos eludible que sus vellos no se erizaran cuando lo tenía cerca, eran sensaciones que ni para sí misma podía describir pero que con certeza sabía que eran porque estaba enamorada del heredero.- ¿El Príncipe ha venido a ver qué tan eficiente soy?- preguntó coqueta alzando la vista para verlo cuando reparó en su presencia, él solo sonrió caminando a su alrededor hasta ubicarse a sus espaldas observando su pose en cuatro, su trasero amelocotonado alzado hacía que el vestido corto que tenía puesto se subiera más de la cuenta dejando el inicio de sus glúteos al descubierto y con ello la prenda íntima color blanca que traía, sus piernas blanquecinas torneadas desnudas podían notarse suaves… apetecibles. La muchacha se puso de pie girándose para verlo, reparó en su rostro detallando que no parecía agitado ni sudado, arqueó una ceja sonriendo ligeramente.- ¿No has entrenado aún?- inquirió al recordar que el Rey lo había convocado para una reunión.
- No, pero pienso hacerlo contigo ahora.- contestó acercándose en un movimiento apresurado hacia ella y acorralándola contra la muralla cerca de la puerta, para cuando la femenina procesó sus palabras ya tenía al Saiyajin frente a ella que la sostenía por la cintura y la apretujaba contra la pared a sus espaldas sintiendo la boca caliente del hombre en uno de sus hombros descubiertos.
- Ve… Vegeta ¿Qué haces?- cuestionó con la voz entrecortada sintiéndolo deshacer el nudo de su mascada en su cuello mirando como el trozo de tela cayó al piso cuando él lo tiró sin delicadeza, el Saiyajin alzó la mirada para observar sus ojos turquesa acercándose a sus labios para besarlos, cuanto le excitaba hacer aquel acto que en un principio le pareció extraño cuando la terrícola le mostró cómo se hacía por primera vez pero que ahora era una de las cosas que más fascinado lo tenía, percibir el rose de su carnosa boca solo provocaba que su tensión sexual aumentara haciendo que los vellos de su cola se encresparan, desenroscó el miembro peludo de su cintura notando las descargas de placer que inundaron su entrepierna haciendo que su miembro duro y latiente se sintiera apretado dentro de su pantalón spandex. La muchacha se abrazó a su cuello abriendo su boca para darle paso a la lengua rasposa del Saiyajin saboreando su adictivo sabor, metió sus dedos en su cabellera azabache comenzando a gemir en su boca cuando el joven apretó su pelvis contra el vientre de ella haciéndola percibir su estaca dura ansiosa por hundirse en su interior. La peliazul podía notar el calor que la invadía, sus besos eran exigentes y sus manos se paseaban por su cuerpo haciendo que su deseo por él creciera, jaló con un poco de fuerza la cabellera del Saiya hacia atrás haciendo que sus bocas se separaran, Vegeta arqueó una ceja por la acción de la chica posando sus ojos en su rostro, estaba sonrojada y con sus labios húmedos e hinchados, la miró aproximarse nuevamente percibiendo la lengua de ella pasearse por su cuello mientras ella aun mantenía su cabello estirado, saboreó su piel ardiente excitándose a sí misma con tal acto haciendo que pasara de lamer a succionar con fuerza, lo escuchó gruñir y percibió que el agarre de las manos de él en su cadera se apretó empujándola un poco y supo que quería apartarla.
- Déjame acariciarte.- susurró con voz hipnotizante en su oreja lamiendo su lóbulo suavemente para luego volver a besarlo pasando al otro lado de su cuello, aspiró profundamente su aroma a vino amaderado, cuanto le gustaba su olor de hombre mezclado con ese momento tan íntimo por el que estaban pasando que solo hacía que sintiera una mezcla de emociones inexplicables.
- Basta de juegos mujer.- manifestó tomándola de las muñecas sujetando cada una contra la pared a la altura de la cabeza de ella, Bulma sonrió pasando la lengua por su labio inferior mirándolo de manera sugerente a lo que él respondió de la misma manera, bajó sus palmas enguantas por los costados del cuerpo de la hembra a su merced llegando hasta sus glúteos donde la alzó haciendo que ella enroscara sus piernas en su cintura y la llevó hasta una de las mesas cerca donde la depositó para volver a asaltar sus labios.
- ¡Vegeta!- gimió fuera de sí contra su boca que saboreaba la suya mientras sus lenguas se rozaban suavemente de un lado a otro provocando espasmos en el bajo vientre de la muchacha.
- Dime lo que quieres que te haga mujer.- gruñó como respuesta soltando sus labios para verla a los ojos encontrándosela con una mirada cómplice y a la vez tímida, sonrío orgulloso al saber que sólo él podía incitarla de esa manera y su ego creció al saber que esa hembra era solo suya, que solo él podía poseerla de aquella manera. No se arrepentía en absoluto haberla tomado como su esclava pues la mujer lo complacía en todos los sentidos y como disfrutaba cuando ella estaba tan dispuesta como ahora. Bajó su vista lentamente hacia su escote sin pudor a que la peliazul observara cómo se la comía con su mirada obscura, la detalló sin reparo humedeciendo su labio inferior con su lengua instigadora y volvió sus ojos ónices intensos posándolos en sus orbes turquesa que no se perdieron pormenor de la forma en que el Saiyajin la veía.
- Anda mujer dime lo que quieres de mí… ahora-. volvió a pronunciar con voz gutural y sugerente qué provocó escalofríos en la piel blanquecina de la joven que mordió su labio inferior al escucharlo encandilando al hombre con ese simple gesto y aunque no supo exactamente qué pensar trató de responder de la manera más coherente que su raciocinio en ese momento se lo permitía.
- Hazme lo que quieras, soy tuya mi Príncipe.- articuló abrazándose a su cuello con una sonrisa coqueta, el muchacho al escuchar su respuesta más que complacido subió sus manos hasta sus senos donde tomó cada uno con sus palmas estrujándolos suavemente, era la criatura más exquisita y delicada que había poseído, sentía que podía romperla sino limitaba la fuerza que usaba cuando la acariciaba pero no podía evitar estrujarla, quería todo de ella, disfrutar de todo su ser y marcar su piel lechosa con sus palmas como a un territorio privado. La peliazul cerró sus ojos y entreabrió sus labios dejando escapar un suspiro ante su toque dócil. En un movimiento rápido sacó el vestido por los brazos de la muchacha seguido de su bra que bruscamente se lo arrancó dejando libre sus montes para que su boca se deleitara, cuando miró el rostro de la peliazul vio su descontento por haber roto su prenda y antes de que protestara tomó sin dudar su pezón rosa que estaba endurecido y lo engulló con apetito haciéndola que arqueara su espalda ante el acto. Bulma comenzó a respirar acaloradamente percibiendo el cosquilleo en su botón dentro de la boca caliente del sujeto que bebía de ella y metió sus dedos en la cabellera azabache del Saiya apretándolo contra sí e incitándolo a qué no parara. Vegeta continuó con el otro seno un rato más para separarse un momento, su autocontrol no dudaría mucho a ese paso y sin pensarlo más bajó su pantalón al igual que la braga de la hembra abriendo sus piernas, su mirada intensa observando la intimidad rosa de la femenina y tomó su miembro pasándolo entre sus pétalos jugosos para humedecerlo.
- Se gentil.- susurró ella escondiendo su rostro en su cuello al sentir como se deslizaba en su interior y solo pudo apretar sus labios para no gritar ante la invasión cuando la estocadas firmes y hondas comenzaron a inundarla, Vegeta la sujetó por la espalda para afirmarla contra sí moviéndose contra ella en esa posición un poco incómoda pero no menos placentera.
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En la cocina Arian estaba sirviendo grandes cantidades de carne recién preparada para los Saiyajin que estaban llegando para la comida del medio día que aunque aún faltaba más de una hora ellos solían aparecerse antes, se la había pasado toda la mañana metida en ese asqueroso lugar como ella solía llamarlo trabajando como la maldita esclava que era y encima tenía que llevarle los alimentos a la concubina del Príncipe ¡Ese no era su lugar! ¿Cómo era posible que ella estuviera ahí trabajando como un animal mientras esa mujer gozaba de todos los privilegios solo por ser la prostituta del futuro Rey? Eso no era justo, esa azulada no tenía nada que a ella le faltara, si tan solo se vistiera mejor quizá Vegeta podría verla nuevamente cómo lo hizo cuando la visitaba en el harén, pero de una cosa si estaba segura, no toda la vida se quedaría ahí a servir como una estúpida criada vestida con esos harapos que no le ayudaba en nada a verse bella, llegaría lejos, conseguiría tener una mejor posición dentro del castillo y qué mejor que siendo la favorita del Príncipe.
- ¡Mujer idiota te estoy hablando!- gritó uno de los soldados élite que estaba sentado en la mesa donde ella puso una gran bandeja con carne, él le había pedido que le llevara una jarra de agua pero la zorra parecía ignorarlo.
- Dis… disculpe.- respondió un poco temerosa por el timbre de voz tan osco del sujeto, cuando estaba por darse la vuelta sintió como su brazo era aprisionado por unos fuertes dedos que hicieron arder su piel y enseguida fue jalada hasta que chocó contra un duro pecho cubierto por una armadura.
- Una hembra como tú no debería ser desperdicia como esclava de cocina.- pronunció el Saiyajin que había sentado a la muchacha en sus piernas, Arian que abrió sus ojos cuando se dio cuenta de lo que sucedía y miró con temor al hombre a su lado, intentó ponerse de pie inmediatamente pero el tipo la tomó del cabello evitando si quiera que se separara un poco de él.
- ¡Déjeme ir!- chilló sujetando la mano del hombre con la que la tenía aferrada intentando zafarse inútilmente y solo pudo ver la sonrisa retorcida del Saiya.
-¿Qué rayos haces Nappa? Deja esa prostituta y comienza a comer o no te dejaré nada.- indicó Raditz que se había sentado del otro lado de la mesa sirviéndose una gran cantidad de carne de la bandeja que la chica había llevado. El soldado soltó empujando a la femenina bruscamente haciéndola caer de rodillas a un metro de él.
- ¡Auch!- se quejó la hembra entre adolorida y aliviada, daba gracias internamente al otro élite haber interrumpido al asqueroso que estaba propasándose con ella, inmediatamente se puso de pie alejándose de los tipos entrando a la cocina.
- ¿Dónde estabas niña? ¡Hace rato te estoy buscando!- regañó la encargada de cocina al ver a la muchacha aparecer.- Debes de llevarle el té a la señorita Bulma y más tarde sus alimentos ¡Anda muévete!- la apresuró entregándole en un pequeño plato la taza de porcelana con el líquido humeante, ella de mala gana lo tomó y se dirigió hacia el pasillo ¡Maldita la hora en que le habían asignado ser la criada de esa ramera! Sus rodillas aún ardían por la reciente caída, sus pies dolían por la ajetreada mañana que había tenido y sus manos las podía sentir secas y ásperas, definitivamente tenía que apresurar sus planes si es que no deseaba pasar más tiempo de esclava. Apresuró su paso subiendo rápidamente los escalones a la segunda planta del castillo, recordó en ese momento que esa tipa le había dicho que estaría en la habitación 2 del ala de los laboratorios así que en cuanto llegó a la interjección cruzó hacia la derecha continuando por otro largo pasillo, cuando volvió a girar pudo notar una capa roja a unos cuantos metros reconociendo a su portador.
- ¡Príncipe Tarble!- saludó alcanzándolo equilibrando el líquido dentro de la taza para evitar derramar la caliente bebida.
- ¿Mi plan marcha bien esclava?- preguntó con una sonrisa cínica mirando por sobre su hombro a la mujer que elevó su vista fijándola en la suya y solo la vio asentir.
- Pronto esa zorra azulada saldrá de la vida del Príncipe.- respondió sonriendo con maldad apretando con recelo el plato que llevaba en sus manos. Siguieron caminando un par de metros en silencio cada uno metido en sus propios pensamientos, Tarble había estado pensando en acercarse un poco más a la concubina de su hermano, ella se mantenía mucho tiempo al lado del heredero y eso podía usarlo para sacar ventaja, sabía que Vegeta era cerrado con respecto a lo que hacía pero a cómo notó en el banquete la relación que estaba llevando con esa débil humana podía que hasta hablara con ella de alguno de sus planes que no estaba demás enterarse, trataría de sacarle información a esa ingenua terrícola. Llegaron al pasillo que los llevaba directamente a la sala 2 en área de los laboratorios y un sonido que no lograron entender llamó la atención de ambos haciendo que se mirara uno al otro con una expresión de extrañes.
- ¿Qué fue eso?- preguntó la joven un tanto azorada andando junto al Príncipe que levantó su mano en señal de que guardara silencio caminando un poco más hacia la puerta de la habitación hacia donde se dirigían, cuando estaban a un par de metros pudieron reconocer lo que eran… gemidos femeninos, uno tras otro acompañados de gruñidos ásperos. Arian abrió con sorpresa sus ojos cuando llegaron hasta la entrada y pudieron ver lo que sucedía allí adentro, pudo notar al futuro Rey moviéndose contra ella, contra la mujer que más odiaba en todo ese maldito planeta, la capa del joven que cubría tanto su espalda como a la chica frente a él se movía con cada estocada que daba contra la hembra mientras ella se sostenía abrazada a su cuello. Arian automáticamente sintió sus ojos arder cuando sus lágrimas llenaron sus orbes doradas volviéndolas cristalinas al ser espectadora de tal acto, viró su vista y miró al joven a su lado que solo observó con rabia la escena durante unos segundos para darse la vuelta y largarse de allí. Tarble caminó a paso rápido alejándose del sitio, no podía soportar quedarse a ver eso, su estúpido hermano había perdido la cabeza como para permitirse exponerse de esa forma a la vista de cualquiera en el castillo y todo por fornicar a esa zorra, ahora si creía firmemente que la terrícola tenía más control del que creyó ver en el banquete sobre el Príncipe, si seguía así esa mujer sería su perdición, no es que a él le importara en lo más mínimo si le pasaba algo malo a ese idiota, pero tampoco podía permitir que la humana ganara terreno con él pues si ella llegaba a ocupar un lugar más que el de ser una simple concubina sus planes serían más difíciles de llevar, la tipa era inteligente, era una científica y se aliaba con su el heredero podían elaborar planes en los cuales él saldría sobrando y no quería que su padre cambiara su opinión con respecto a él, ahora aunque sea le servía en la toma de decisiones en el planeta y le ayuda con los aspectos diplomáticos de Vegitasei, no podía darle la oportunidad a ese par que lo desplazaran.
Arian sentía su cuerpo casi desconectado de su mente y sus pensamientos que estaban divagando mientras sus ojos observaban perpleja el acto, era natural que esas cosas sucedieran entre ellos y la odiaba por ello, pero de saberlo a ver la escena era diferente, se sentía dolida, decepcionada y sobre todo llena de ira contra la azulada que le estaba quitando lo que ella quería y lo que una vez fue suyo, el Príncipe Vegeta era un total estúpido por preferir a esa ramera antes que a ella.
- Mi Príncipe… bésame.- pidió con voz agitada la peliazul que estaba abrazada al cuello del Saiyajin con la cabeza recostada en su hombro, el joven buscó su boca que se unió a la de la hembra para corresponder a sus demandas sin dejar de embestirlas a ritmo rápido, pasó sus manos tras la cadera de la mujer y la sostuvo firme para arremeter con más fuerza contra ella hundiéndose entre sus pétalos rosas jugosos sintiendo como su miembro era apresado en su interior estrecho deleitándose con besos ardientes mientras ella gemía contra su boca respirando con dificultad.
La esclava no pudo soportar más, apretó con todas sus fuerzas la taza entre sus manos y corrió lejos sin importarle derramar en el piso la bebida humeante que llevaba, algunos de sus dedos recibieron el líquido hirviendo pero no importaba, debía huir lo más remotamente posible del lugar, su dolor físico quedaba opacado a comparación de lo que sentía en su pecho, su corazón se estrujó en su interior sintiendo una extraña opresión que no la dejaba pensar claramente, solo sabía que debía actuar y no solo pensar, estaba más que decidida a que las cosas cambiaran, no podía permitir que esa relación siguiera consolidándose y para ello tenía que tomar medidas contundentes y prontas, ya era hora que alguien desplazara a esa arpía de la vida del Príncipe.
- ¡Oh Vegeta!- gimió la peliazul soltando la boca del Saiya cuando el orgasmo recorrió su cuerpo y echó su cuerpo hacia atrás permitiéndose gozar a plenitud de las maravillosas sensaciones por las cuales cada fibra de su ser estaba atravesando, el hombre la recostó con suavidad en la mesa dejando apoyada su espalda contra el metal permitiéndose llevar por sus instintos, aumentó el ritmo abriendo un poco más las piernas de la humana para tener un mejor acceso, con su cola acarició uno de los montes de la muchacha que se movían al compás de las embestidas y cerró sus ojos gruñendo cuando se dejó venir dentro de ella llenándola con su semilla caliente. La sostuvo de las caderas con fuerza moviéndose lentamente en su interior hasta que vació todo dentro de ella para sacar su miembro con lentitud. Bulma dirigió su vista hacia él cuando sintió que la liberó de su agarre y se dio la vuelta para acomodar su virilidad dentro de su ropa interior subiendo después el pantalón. La peliazul se bajó de la mesa cuando su respiración se acompasó recogiendo su ropa que estaba regada por todo el piso para vestirse.
- Príncipe Vegeta.- lo llamó una vez lista alisando con sus manos unas arrugas en la falda de su vestido.
- ¿Qué pasa mujer? ¿Es que aún no estás satisfecha?- preguntó acercándose a ella a lo que la peliazul bajó la mirada con sus mejillas sonrojadas por su atrevido comentario.
- No… no es eso.- murmuró sin saber exactamente que responder a tan sugerentes palabras.- Quería pedirte permiso para ir a visitar a mi amiga Milk.- agregó cambiando su expresión avergonzada por una sonrisa. Vegeta arqueó una ceja mirando a los ojos a la femenina, si ella mentía lo sabría pues no le era difícil leer los gestos de las terrícola.
- ¿Cuándo irás?- cuestionó sabiendo que la peliazul se refería a la hembra de su mano derecha.
- Si fuera posible ahora por la tarde, ayer no la vi en el banquete y deseo charlar un rato con ella.- respondió ocultándole parte de la verdad, lo que en realidad quería saber era si se encontraba bien y cómo le estaba yendo con lo del embarazo, pero eso no lo debía saber el heredero, no aún.
- Ve en cuanto termines aquí tu trabajo.- indicó pasando una de sus manos enguantadas por su frente que estaba perlada de sudor.
- ¡Gracias!- chilló la peliazul emocionada acercándose para darle un beso en la mejilla, él solo observó su gesto y se dio la vuelta para retirarse, ahora que había perdido prácticamente toda la mañana en la reunión con su padre y en estar con la terrícola tenía que entrenar, pronto volvería a irse de misión en cuanto su padre decidiera el primer planeta a purgar y debía de estar en condiciones. La muchacha lo vio irse y se giró para ver el desorden en la mesa, ahora debía acomodar algunos lápices y papeles que se había caído para continuar trabajando en su proyecto. Suspiró hondamente mordiendo su labio inferior recordando inmediatamente lo que ahí había sucedido, sentía su corazón acelerar y sus mejillas arder de solo imaginar que hace minutos había estado en los brazos de su atractivo Saiyajin, no podía sentirse más satisfecha como en ese momento, su relación había cambiado mucho en ese último mes al lado del heredero y esperaba que todo mejorara, claro que no debía hacerse demasiadas ilusiones y poner todas sus esperanzas en un hombre como él, estaba totalmente sabida que esa raza no era de amar ni corresponder como la suya que se volvía incluso dependientes de amor, pero debía intentar llevar la fiesta en paz con él y mientras hubiera comunicación entre ellos no pedía más, ahora que se mostraba un poco más accesible tenía que aprovechar para que cediera a dejarla ver seguido a su papá y quizá le diera permiso para salir del castillo, necesitaba distraerse fuera de las paredes de ese lugar, sentir la brisa del aire y el sol en su piel en una caminata al los alrededores aunque sea solo por pocos minutos, ya luego hablaría con él para que le permitiera salir a dar un paseo, solo esperaba que no se pusiera de mal humor como casi siempre estaba y negara su petición.
Un par de horas después estaba todo acomodado, había armado la otra mesa que le faltaba y terminado el segundo plano que detallaba la parte eléctrica y automotriz de la nave, estaba tan feliz de estar haciendo lo que gustaba, cuando se mantenía ocupada percibía que el tiempo pasaba volando, cuando estaba sin hacer absolutamente nada encerrada en la alcoba del futuro Rey se sentía inútil e inservible, además de que los días pasaban lentos y aburridos. Se puso de pie viendo desde arriba el plano que se encontraba extendido en el piso y sonrió a la nada, todo marchaba a buen ritmo y si seguía así terminaría dentro de un mes, si tuviera ayudantes como en el laboratorio no se le dificultaría tanto, ahora tendría que hacer el ensamblaje de las piezas prácticamente sola, con lo que fuera muy pesado pensaba pedirle ayuda a Kakaroto que se había aparecido en el laboratorio una media hora después que el Príncipe se había ido.
- Su comida está lista señorita Bulma.- escuchó una voz y viró sus ojos para posarlos en la nueva esclava que ahora estaba sirviéndole.
- Coloca todo ahí.- dijo con gentileza la peliazul señalando la mesa metálica que estaba vacía. Arian asintió tomando la bandeja del carrito con los alimentos y dejó un par de platos y un vaso en donde la muchacha le había indicado. No perdió detalle del lugar y sintió su estómago revolverse cuando observó la otra mesa donde había visto a la joven tener relaciones con el heredero volviendo a sentir con la misma potencia la rabia que en ese momento se apoderó de ella. Bulma se sentó en un pequeño banco de patas altas y comenzó a comer, tenía mucha hambre después de todo el trabajo que había realizado.- ¿Qué te parece el lugar?- preguntó masticando el primer bocado mirando a la chica que veía hacia un lado, cuando la esclava la escuchó giró el rostro para posar sus dorados ojos en ella.
- ¿Qué es éste lugar?- preguntó sin saber exactamente qué era ó qué es lo que hacía esa mujer hacía allí.
- Se puede decir que es mi laboratorio personal.- comentó tragando los alimentos que tenía en la boca para sonreírle a la jovencita.
- ¿Laboratorio? ¿Entonces los rumores son ciertos?- interrogó interesada en saber más de su rival.
- ¿A qué rumores te refieres?- cuestionó sin llegar a entender del todo los dichos de la mujer llevando otro bocado de verduras cocidas a su boca.
- Se dice que la concubina del Príncipe es una científica.- pronunció sintiendo recelo de que así fuera, ella en su planeta había estudiado un poco pero jamás concluyó con sus estudios en botánica. La peliazul asintió tragando lentamente antes de responder.
- Es cierto, antes trabajaba en el laboratorio central.- contestó sincera.
- ¿Por qué ahora ya no trabaja más allí?- volvió a inquirir intentando sacarle alguna información que le fuera de utilidad para usarlo en su contra.
- Ahora estoy con el Príncipe y no me permite trabajar.- dijo bajando la mirada sabiendo que eso no le terminaba de agradarle del todo pues aunque ahora le permitiera hacer lo que amaba estaba sola y le hacía mucha falta pasar tiempo con su padre como lo hacía en el laboratorio central. Arian no pasó desapercibida la expresión de la chica, pudo notar un deje de tristeza en sus facciones y sonrió ligeramente para sí misma, así que no eres feliz maldita ramera, pensó para sus adentros.
- Pero está trabajado aquí, para mí es lo mismo si lo hace aquí o allá.- indicó tratando de sonar sensible y reconfortante. La peliazul simplemente asintió levantando nuevamente su mirada para ver a la esclava frente a ella, aunque quisiera hablarle un poco de sus problemas no podía, no la conocía como a Milk, necesitaba ver a su amiga para desahogar todo lo que arremolinaba en su interior.
- Por favor siéntate y acompáñame.- pidió la científica al ver a la chica de pie y ella buscó inmediatamente con la mirada dónde sentarse encontrando otro banco cerca de la mesa donde se situó. La científica continuó comiendo en silencio mientras Arian de vez en cuando la miraba, observaba su cabello sedoso y su piel nívea que se miraba cuidada notando los hematomas en su cuello sintiendo rabia y celos, uno de estos días ella disfrutaría de los privilegios de ser la concubina oficial del Príncipe y solo esperaba que a esa zorra la enviaran a limpiar los calabozos o a servir de prostituta en los bares fuera del castillo que es donde merecía estar, estaba metida en su pensamientos cuando miró a Vegeta entrar y sintió a su corazón detenerse al igual que el tiempo, desde hace un par de días que no lo miraba y menos así de cerca, se notaba sudado y no traía la capa que lo había mirado usar la mayoría de veces.
- ¿Vienes a supervisar mi trabajo nuevamente?- preguntó Bulma coqueta al verlo acceder al recinto y dirigirse al plano que estaba en el piso el cual observó.
- Vengo a verte a ti.- respondió haciendo referencia a que había llegado para hablar con ella sobre una nueva misión que su padre recién acaba de comunicarle, la peliazul se sonrojó al instante bajando la mirada con vergüenza tomando el vaso con zumo para beberlo sintiendo sus mejillas arder comprendiendo la respuesta de una forma sugerente, Arian que captó las palabras de la misma forma que la científica solo pudo sentir celos y sobre todo al notar la familiaridad con la que se trataban provocándole odio contra la chica de cabello turquesa.
- Mira ella es Arian, estará sirviéndome de ahora en adelante.- le presentó a la hembra que hasta ahora él vio, cuando entró no le había prestado demasiada atención a la sirvienta que acompañaba a su mujer hasta ese momento, la miró por un par de segundos para luego desviar la vista hacia la peliazul sin tomarle valor a que ella estuviera allí relacionándose con la terrícola, ahora tenía cosas mejores por las que preocuparse y esa ramera era lo menos importante para él en todo el planeta.
- Mañana saldré de misión mujer y voy a llevarte conmigo, prepárate.- indicó sin apartar su intensa mirada oscura de los ojos turquesa de la humana que se abrieron con sorpresa al escuchar sus palabras.
- ¿¡Qué!?- articuló emocionada haciéndose a la idea de que saldría a explorar, por fin podría dejar el lugar aunque sea por unos días y conocer otros planetas.- ¿Vegeta es en serio?- agregó poniéndose de pie para caminar hasta él que asintió como respuesta.
- Tengo un tratado que renovar con el planeta 43 y he investigado que en ese lugar los materiales para construcción son abundantes, ahí puedes conseguir lo que necesitas para mi nave.- explicó de manera rápida mirando como la muchacha sonreía con alegría.
- ¡Qué emoción!- gritó juntando sus manos a la altura de su pecho ilusionada con el viaje.
- No es un paseo mujer.- indicó él arrugando el entrecejo un tanto irritado por la algarabía de la científica.
- Para mí sí lo es.- contestó ella sin deshacer su expresión de felicidad.- ¿Cuándo partimos?- preguntó desenlazando sus manos mirando al Saiyajin frente a ella.
- Mañana, así que prepara todo lo que necesitas.- terminó de decir para darse la vuelta y salir del lugar, en un principio cuando el Rey le mencionó que no era una misión de purga a lo que lo enviaría se rehusó en cumplir pues bien que el anciano podía encargarse de la situación, pero salió de la sala de entrenamiento para ir por la hoja de información del planeta al que iría y vio que la estrella tenía muchos materiales los cuales a ellos les hacían falta, así que decidió que lo mejor era llevar a la terrícola, ella mejor que nadie tenía conocimiento en esa área y ya que no estaría matando seres en ese viaje se le hizo buena idea que esta vez la humana lo acompañara.
La peliazul había terminado de acomodar un estante que le faltaba en su sitio después que el heredero se había marchado al darle la noticia, Arian solo se había quedado un momento más con ella y luego se había ido a la cocina para seguir con sus labores, la ex esclava del harén no podía creer que ahora el imbécil del Príncipe se llevara a la maldita concubina en esa misión, ahora que estaría fuera tendría oportunidades nulas para acercarse a él mientras esa mujer estaría compartiendo día y noche con su Saiya, su mala suerte no podía ser tanta, tenía que hacer algo y planear todo para cuando Vegeta regresara, los hombres como el futuro Rey solían aburrirse rápida con una sola mujer y cuando eso pasara ella estaría lista para lo que él dispusiera, así era cómo tenía que ser y así era como sucedería, tenía atributos con que seducir al sujeto para que cayera a sus pies.
Por la tarde cuando Bulma había terminado las labores de ese día tal y como se lo había dicho a Vegeta fue a ver a su amiga, Kakaroto que estaba afuera de su laboratorio personal esperándola la llevó hasta su recámara, cuando entró pudo ver a la pelinegra recostada en la cama dormida así que no pudo hablar con ella, según le dijo el élite parecía que el embarazo de la muchacha avanzaba bien, además, Goku le contó que su hembra estaba alimentándose bien y que él personalmente se ocupaba de que su salud no decayera por lo que pudo mantenerse tranquila, se quedó un rato conversando con el marido de su amiga y no dudó en preguntarle sobre la misión, el soldado le había dicho que sería una semana la que estarían fuera ya que la nave tardaría 2 días en ir y 2 en regresar más el tiempo que se quedarían en el planeta al que iban según las órdenes del Príncipe. Después de un rato más la peliazul decidió irse hacia su alcoba pues ya se había hecho de noche, Kakaroto la acompañó hasta dejarla en la puerta y se retiró una vez ella se adentró, la peliazul cerró la puerta a sus espaldas y cuando volvió la vista al frente pudo ver al Príncipe en la cama, respiró profundo, necesitaba preparar una maleta en la que llevaría todo lo necesario para el viaje y para estas alturas se sentía bastante cansada.
- Ya estás aquí.- comentó siendo que él siempre llegaba un poco noche, sin verlo abrió el closet para sacar una maleta mediana y comenzar a guardar lo que ocuparía durante esa semana.
- Partiremos antes de que amanezca así que es mejor que te duermas de una vez.- respondió con su ronca voz mirándola, el Saiyajin estaba acostado boca arriba con las manos tras la nuca vistiendo solo un bóxer negro.
- Solo prepararé mi maleta, no tardo.- contestó guardando varios cambios tanto de prendas cómodas como de ropa interior y los productos de uso personal. Se mantuvo en silencio mientras hacía su equipaje, el hombre en la cama parecía relajado por lo que trató de apresurarse y no ponerlo de mal humor. No tardó más de 15 minutos en acomodar todo en el bolso, sacó un camisón rosa del closet quitándose la ropa que traía y vistiéndose con este, fue al baño a asearse los dientes para ir a acostarse, miró el reloj en la mesita de noche al lado de la cama, no era demasiado tarde, apenas sobre pasaban las 9 de la noche pero como lo había dicho el Saiya, partirían temprano y debía descansar. Apagó la luz para luego meterse bajo las sábanas junto a él que lo abrazó sintiendo su calor.- Goku me comentó sobre los días que durará el viaje.- dijo posando su cabeza sobre el pecho del hombre sin obtener respuesta alguna.
- ¿Qué clase de clima tiene al planeta al que vamos?- preguntó curiosa acomodando la cabeza en el pecho del Saiya, debía de saber si hacía frío ya que solo había guardado prendas ligeras.
- Caluroso.- respondió secamente, ella se quedó en silencio con los ojos abiertos en la oscuridad y pudo notar la mano de él colocarse en su cintura apretándola contra su duro cuerpo, la peliazul bostezó para después cerrar sus ojos y quedarse dormida, en verdad estaba cansada.
Aun era de madrugada cuando sintió que él se removió en la cama y se levantó encendiendo la luz de la habitación, la muchacha se sentó bostezando mientras restregaba su ojo derecho con su mano empuñada, giró su cabeza y miró el reloj en buró al lado de su cama dándose cuenta que eran las 4 de la madrugada, miró al Saiyajin meterse a la ducha y escuchó el agua comenzar a caer, se puso de pie quitando su camisón y sin pensarlo demasiado caminó hacia dentro del baño encontrando al Príncipe bajo el chorro de agua, se adentró junto a él totalmente desnuda dejando que el líquido tibio mojara su cuerpo, tomó la barra de jabón que estaba a un lado y comenzó a pasarla por todo su cuerpo sintiéndose un poco acalorada al notar la intensa mirada del heredero sobre ella, la peliazul giró un poco su cuerpo para verlo ya que se encontraba de espaldas hacia él.
- ¿Qué pasa?- preguntó observando el rostro de él serio y sin expresión alguna a excepción de su entrecejo fruncido.
- Eres una mujer muy atrevida.- respondió azotando su mano en uno de sus glúteos para luego tomarla de la cintura acercándola a su cuerpo comenzando a besarle el cuello.
- Solo quiero darme prisa, si espero a que te duches primero no estaré lista a tiempo.- contestó con toda la fuerza de voluntad que le quedaba tratando de no sonar agitada al sentir pequeños escalofríos en todo su cuerpo. Vegeta no respondió y la giró para asaltar su boca de manera demandante, ella se colgó de su cuello correspondiendo a sus atenciones por un par de minutos que en los que el beso se volvió fogoso, el Príncipe soltó sus labios para mirarla, ella tenía ese típico brillo que siempre solía notar en sus ojos cuando estaba cerca de él.
- Apresúrate o voy a irme solo.- comentó él con una sonrisa ladina soltándola para terminar de bañarse.
- Eres un odioso.- articuló ella pasándole la barra de jabón al joven que se duchó rápidamente saliendo antes que la femenina del cuarto de baño. La peliazul tuvo que lavar su cabello y para cuando salió con una toalla envuelta en su cuerpo el Príncipe estaba terminando de vestirse. Bulma se apresuró a colocarse un atuendo sencillo pero bonito, se atavió con un conjunto de ropa interior blanca, un short corto arriba de la media pierna en color kaki y una blusa negra ajustada parecida a un corsé, calzó unas botas negras bajas y se cepilló la melena dejando que se secara con el aire natural. La muchacha tomó su maleta y fue hacia él que la esperaba sentado en el sofá de la sala revisando su scooter que tenía puesto en su oreja. Vegeta se puso de pie y caminó hacia la salida en cuanto la observó lista.- ¡Podrías ser un caballero y ayudarme con mi equipaje!- chilló saliendo antes que él de la habitación que fue cerrada por el heredero bajo llave. Kakaroto que ya estaba afuera esperando a su superior miró a la muchacha andar tras ellos cargando con dificultad la maleta y no dudó en quitársela de las manos para llevarla él.
- ¿Qué tanto llevas aquí dentro?- preguntó al sentir que el pequeño equipaje pesaba mucho a comparación del tamaño que tenía.
- Todo lo que necesito está allí.- respondió ella cruzándose de brazos caminando al lado del soldado que solo la miró con una sonrisa genuina. Cuando llegaron a la zona de aterrizaje la peliazul se maravilló con el lugar, ahí se encontraban muchas de las naves que había construido con su padre, no dudó en correr hacia la que estaba en la posición de despegue, era una nave grande a comparación de las individuales en las que siempre solían viajar los Saiyajin. Varios soldados que estaban no pasaron desapercibida a la hermosa hembra correr hacia el galeón, se miraron entre sí cuando detrás de ella apareció el Príncipe junto a su élite mano derecha, hicieran una reverencia ante su presencia y uno se acercó a Kakaroto sin despegar la vista de la femenina que caminó tras el futuro Rey cuando éste se adentró en la nave.
- ¿Quién es esa mujer?- preguntó Broly que no había perdido detalle de la chica en cuanto entró a la zona de despegue.
- La hembra del Príncipe Vegeta.- respondió el soldado sin darle mayor importancia subiendo a la nave, cuando entró miró a Bulma recorriendo el lugar y le dio la maleta una vez adentro.
- Gracias.- respondió ella tomando su equipaje, caminó tras el heredero en uno de los pasillos al fondo del galeón y se adentraron a una habitación que si bien no era nada grande se miraba bastante cómoda, era de unos tres metros cuadrados, al centro se encontraba una cama y al fondo una pequeña puerta que seguramente era el baño, dejó sus cosas a un lado del colchón observando con sus ojos el pequeño espacio.
- Quédate aquí.- ordenó el Príncipe dejando a la muchacha sola saliendo y cerrando la puerta a sus espaldas, Bulma suspiró dejándose caer de espaldas en la cama, necesitaba dormir un poco más, era bastante temprano aún y sentía que no había descansado lo suficiente como para sentirse repuesta, zafó sus zapatos dejándolos en el piso y se recostó en las suaves sábanas, a pesar de todo se sentía feliz, en cuanto volviera le pediría a Vegeta que la dejara ver a su padre e incluso quizá la dejaba dar un paseo con él, estaba ansiosa por vivir otra nueva experiencia y entre sus pensamientos se quedó dormida.
RinPink Susaiyajin: ¡Hola chicas! ¡Por fin he regresado! Lamento mucho haberme tardado más de lo que suelo hacerlo, pero cuando me llegó la inspiración hace dos semanas para terminar el capítulo que ya tenía prácticamente la mitad redactada me enfermé y no pude escribir más hasta hace un par de días.
Con respecto al capítulo debo decirles que me gustó como ha quedado, espero que a ustedes también les agrade. Como podemos ver la relación entre Vegeta y Bulma se va desarrollando, Bulma ahora acepta que está completamente enamorada del Saiyajin, solo esperemos que él no cometa ningún error que haga a nuestra peliazul cambiar de opinión. Arian sigue con sus mismos pensamientos de volver hacer caer a Vegeta, ya veremos cómo reacciona el Príncipe cuando ella se le acerque. Para el próximo capítulo les adelanto que habrá un hombre que ponga sus ojos en nuestra peliazul, a Vegeta no les gustará nada xd
Cualquier duda háganmela saber y a esas lectoras fantasma por favor déjenme su review no sean tacañas jaja recuerden que siempre respondo.
Perdonen los errores de ortografía, siempre reviso pero se me pasan xdxd
Las quiero mucho, Chain. Y gracias por mantenerse al tanto de esta historia que escribo con mucho amor para ustedes.
