CAPITULO XV: Confesión

Para cuando la peliazul despertó la nave ya estaba en marcha a través del espacio, abrió sus ojos lentamente reparando en la figura del Príncipe que dormía tranquilo su lado, suavemente se irguió para quedar sentada al borde de la cama y bostezó estirando sus brazos hacia arriba para relajar sus músculos entumecidos ¿Tan cansada estaba que ni siquiera sintió el despegue? Se puso de pie moviendo su cuello de un lado a otro tratando de aliviar la tensión que sentía, giró su cabeza para ver al heredero que vestía solo el pantalón spandex, su armadura, capa y camisa estaban tiradas en el piso al igual que los guantes junto a las botas, miró alrededor escudriñando el lugar notando a un lado de las paredes una ventanilla por donde podía verse una pequeña porción del espacio, inmediatamente pensó que desde la sala de controles podría admirar el exterior en todo su esplendor pues cuando se adentró a la nave pudo notar que ahí se encontraba un gran ventanal que seguramente dejaría ver el universo, sonrió para sí misma y en silencio se puso de pie caminado hasta la puerta abriéndola despacio para salir cerrando suavemente, marchó a través del pasillo a paso apresurado, su corazón latía emocionado, era su primer viaje fuera de Vegitasei y tenía muchas ganas de admirar el hermoso paisaje que seguramente la galaxia ofrecía. Cuando estaba por doblar el pasaje hacia la sala central vio a un soldado que venía desde el otro lado a lo que se detuvo en seco posando sus ojos en el sujeto que se paró a un metro frente a ella.

- ¿Necesitas ayuda?- preguntó detallando a la exótica hembra frente a él que lo miraba fijamente como una criatura asustadiza, sonrió gentil ante su expresión temerosa para transmitirle confianza. La miró negar con la cabeza y esbozar una leve sonrisa que la hizo lucir más bella de lo que ya la encontraba.

- Voy a la sala de control, gracias.- respondió cortés retomando su andar girando hacia la derecha, Broly que fue tras ella la observó por un momento desde atrás, esa si era una mujer, tenía un hermoso cuerpo que pudo admirar más desde esa posición, ese ropaje que ella traía la hacía resaltar sus hermosas curvas que no se cansó de ver hasta que llegaron a la sala principal. Bulma se sintió un poco incómoda al sentir los pasos del soldado a sus espaldas pero no pudo evitar que la siguiera, estaban en una nave y correrlo no podía, no había muchos lugares adonde ir a excepción de las recámaras. Cuando la pareja entró al lugar los sujetos que se encontraban ahí posaron inmediatamente su atención en la muchacha que se acercó al panel observando los botones que emitían diferentes luces, conocía muy bien la tecnología usada en esa nave pues ella misma había diseñado los circuitos para ésta.

- ¡Tú chiquilla insolente vete de aquí! ¡Éste no es lugar para una mujer!- aseveró el alienígena que si bien no era Saiyajin estaba sentado en la silla principal desde donde se comandaba el galeón.

- ¿¡Qué!?- gritó colérica la peliazul arrugando sus cejas incrédula de que ese majadero le hablara en ese tono.- ¡Yo sé más que tú sobre el manejo de esta nave idiota!- añadió en el mismo tono alzado poniendo sus manos en su cadera con altanería sin apartar la vista del tipo de piel grisácea.

- Es mejor que midas tus palabras soldado.- increpó Broly acercándose mientras observaba con expresión dura al sujeto que bajó su mirada al estar frente al élite.- No querrás que el Príncipe te elimine por hablarle así a su hembra.- terminó de decir poniéndose al lado de la muchacha que alzó su vista posándola en él, ella solo sonrió con triunfo cuando el hombre no respondió absolutamente nada. La peliazul ignoró al tipo e hizo lo que su espíritu aventurero demandaba, observar el espacio en todo su esplendor desde la ventana ovalada gigante que ocupaba la mitad de una de las paredes, miró una silla cerca del panel de control y se subió sobre ésta arrodillándose en el asiento e inclinándose hacia adelante sosteniéndose del vidrio del ventanal donde acercó su rostro para mirar a través del cristal, la vista era realmente maravillosa, abrió sus labios ligeramente al igual que sus ojos totalmente perdida en lo que sus pupilas detallaban, sonrió para sí misma dándose cuenta de la belleza de la inmensidad del universo. Broly que se quedó un par de pasos tras ella pudo disfrutar del espectáculo que el cuerpo de la femenina estaba regalándole a sus orbes obscuras, su trasero amelocotonado se notaba apetecible y él no pudo hacer más que sonreír ante el panorama.

Vegeta que se despertó unos minutos después se levantó de golpe cuando no vio a la mujer por ningún lado y sus ojos se posaron en la puerta que estaba entreabierta, arrugó el entrecejo molesto ¿Qué le sucedía a esa terrícola para salir sola mientras la nave estaba llena de soldados? Se puso las botas rápidamente saliendo de la habitación y caminó a paso apresurado por el pasillo percibiendo el ki de ella del otro lado ¡No iba a dejarle pasar esa clase de insolencias a esa caprichosa! Si la llevó fue por cuestiones de trabajo no para que diera paseos por la nave.

- ¿Nunca habías viajado fuera del planeta?- preguntó Broly interesado en la muchacha que giró su cabeza hacia atrás para mirarlo mejorando la pose casi en cuatro en la que ya se encontraba ante la vista del hombre, ella agachó la mirada para luego volver a ver hacia el exterior.

- Cuando me trajeron desde mi planeta a Vegitasei, pero en ese entonces no pude ver el espacio.- respondió con un poco de tristeza al recordar ese momento tan duro de su vida, aún dolía recordar que su madre había muerto a causa de la purga de los Saiyajin a su querida Tierra.

El Príncipe llegó a la sala, no era consciente pero tenía el ceño más marcado que de costumbre y apretaba su mandíbula con rabia, sus ojos automáticamente recorrieron el lugar encontrando a su concubina en una pose sugerente y con el soldado élite a medio metro tras ella, sintió su sangre caliente subir a su cabeza cuando la ira creció en su interior y solo pudo apretar sus puños al mismo tiempo que dejó salir un gruñido gutural e intentó controlar sus impulsos, sentía tanta furia que en ese momento podía lanzarse sobre ese imbécil que miraba a su mujer de forma lujuriosa para golpearlo hasta matarlo.

- ¿Qué demonios haces aquí mujer?- se escuchó la voz imponente del Príncipe resonar en la habitación haciendo que la peliazul diera un respingo en su posición, ella se bajó de la silla apresurada y fue hasta pararse frente a él que no se veía nada relajado.

- Solo quería observar el espacio.- confesó con una sonrisa tímida al notar su mirada fría sobre ella, pudo percibir la intensidad de sus oscuros ojos y vio los músculos de sus hombros tensos.

- No se preocupe Príncipe, yo estaba cuidándola.- dijo Broly que se acercó a la pareja.

- Ve a la habitación.- aseveró molesto mirando a la muchacha asentir y salir de la sala dejándolo solo con el élite que no perdió detalle del andar de la femenina hasta que la vio desaparecer cuando dobló hacia el pasillo.

- ¡Si valoras tu vida no pongas tus ojos en mi mujer insecto!- gruñó con toda la furia que podía sentir mirando con su penetrante vista al soldado que borró su sonrisa al escucharlo, Vegeta se dio la vuelta ignorando al bastardo volviendo en sus pasos para ir hacia su alcoba. Caminó a través del pasillo y cuando entró a la habitación se encontró a Bulma sentada a la orilla del colchón, no pudo contenerse más, se fue contra ella y la tomó de los hombros haciéndola que se pusiera de pie.

- ¿Qué te pasa? ¡Me lastimas!- chilló la chica asustada al ver al hombre tomarla de esa forma sintiendo su piel ser estrujada con una fuerza desmedida que hizo doler hasta sus huesos.

- ¡Ten cuidado con lo que haces Bulma porque no perdonaré una sola de tus traiciones!- gritó fuera de sí zarandeando a la muchacha que intentó apartarlo empujándolo por el pecho pero no consiguió moverlo ni un centímetro.

- ¡Basta Vegeta estas dañándome!- volvió a decir poniendo sus manos en el tórax del Saiyajin para alejarlo, sus ojos ardieron instantáneamente sintiendo sus lágrima al borde de su parpado inferior amenazando con escurrir por sus mejillas pues en verdad que le dolía el agarre en sus hombros.

- ¡No te atrevas a querer verme la cara de estúpido mujer!- vociferó lazando con ferocidad sobre la cama a la femenina, la peliazul emitió un pequeño gritito cuando cayó con golpe sobre el colchón sin ninguna clase de delicadeza, la chica miró con temor al hombre que recogió la parte superior de su traje spandex para colocárselo y salir azotando la puerta tras él dejándola sola, si se quedaba un minuto más con ella era capaz de golpearla o incluso matarla, no podía ni siquiera imaginar que otro fuera a tocar lo que era suyo ¡Su propiedad con un demonio!

Bulma recostó su espalda en la cabecera de la cama y encogió sus piernas abrazándolas dejando descansar su frente en sus rodillas, tenía tantas ganas de llorar, él no tenía por qué tratarla así por el simple hecho de haber salido de la habitación ¡Estaban en el espacio maldita sea! No es como que si fuera a escaparse. Soltó un suspiro tratando de retener sus lágrimas, tenía que ser fuerte y no quebrarse a la primera que a él se le ocurriera comportarse como un verdadero animal, aspiró aire reteniéndolo en sus pulmones permitiéndolo salir lentamente por su boca, enderezó el rostro y puso su mandíbula ahora en sus rodillas mirando hacia el frente, tenía que hablar esto con el heredero, su actitud posesiva era banal e infundada, ella no había hecho nada malo, el soldado tampoco se portó como un patán en ningún momento y si así hubiera sido ella sabría cómo defender de esa clase de sujetos. Vegeta tenía que comprender que ese trato no era el correcto, si tenía algo que reclamarle no era la manera, tenía que aprender a respetarla y sobre todo confiar en ella, estaba segura de amarlo y en ningún momento pensó en hacer algo mal para que él de buenas a primeras pensara lo peor, si el Príncipe no sabía lo que era el respeto hacia los demás ella estaba dispuesta a enseñárselo. Estiró sus piernas para resbalarse sobre las sábanas hasta quedar acostada, se sentía un poco cansada a pesar de haber dormido varias horas, bostezó tapando su boca con la palma de su mano mirando el techo, sus hombros dolían y se abrazó a sí misma masajeando el lugar donde él la había apretujado, arrugó su nariz molesta amurrando sus labios, estiró sus brazos hacia arriba y adoptó una posición cómoda para poder dormir.

Vegeta se había pasado más de dos horas vigilando el espacio desde la silla principal de la sala de control, prefería estar allí metido en sus pensamientos que con la terrícola que alteró su autocontrol, en ese momento se dejó llevar por sus impulso considerando que la había sujetado con demasiada fuerza, la hembra era frágil y sus ojos turquesa expresaron dolor cuando la tomó, aun no entendía cómo no la mató, su rabia había nublado sus sentidos y es que el siquiera imaginar que otro ponía una mano sobre ella sacaba lo peor de él. Por suerte cuando llegó al sitio donde ahora se encontraba el soldado ya se había retirado, juraba que si lo hubiese encontrado allí el élite ahora estaría con un puñetazo en el rostro. Se puso de pie tiempo después, ahora que estaba más tranquilo podía hablar con ella, el reloj en la pared de esa sala marcaba cerca del medio día, seguramente la humana tenía hambre al igual que él así que marchó directo a su habitación, cuando entró encontró a la muchacha boca abajo relajada, con sus piernas abiertas un poco encogidas y sus brazos a los lados de su cuerpo, su cabello esparramado por toda la almohada y las sábanas totalmente arrugadas, sonrió sin pensarlo en cuanto la vio, la chiquilla malcriada incluso así lucía atractiva. Se acercó a la peliazul sentándose a su lado y tocó uno de sus hombros en donde podía notarse unos leves magullones, apretó sus dientes molesto consigo mismo ¿Cómo era posible que la haya lastimado? Se odió a sí mismo por sentirse culpable, ella era la única que provocó aquello y ahí estaban las consecuencias. La chica se removió cuando sintió que el toque en su piel, abrió sus ojos enfocando su mirada encontrándose con la negra vista impávida del Saiyajin que apartó su mano del cuerpo de ella, la femenina se incorporó sentándose a la orilla del colchón recordando los último hechos y el enojo volvió mecánicamente, no pensaba en disculparse con él aunque sabía que con eso lo calmaría, pero no tenía por qué hacer eso, ella no había cometido ningún error. Se puso de pie rodeando la cama para entrar al baño, cerró la puerta tras sí bajo los ojos perspicaces del hombre que no perdió detalle de sus movimientos, una vez sola pudo respirar tranquila, se lavó el rostro con agua fría y se secó con una toalla que estaba allí para luego salir.

- ¿Tienes hambre? Pediré que sirvan los alimentos.- habló Vegeta tomando el scooter que estaba en la mesita pequeña que estaba al lado de la cama.

- No tengo apetito, gracias.- respondió acomodando su blusa en su busto ya que se había subido ligeramente y la sentía incómoda, caminó hasta la puerta la cual abrió, no estaba dispuesta a quedarse a charlar con él ahora como si nada, Vegeta tenía que ver sus errores y saber pedir disculpas cuando fallaba.

- ¿Adonde diablos vas?- preguntó con voz imponente y hostil cuando ella estaba por salir de la recámara.

- Me aburro aquí, iré a la sala de control a distraerme.- respondió sin girarse para verlo. El heredero se puso de pie dando un par de pasos hacia la chica tomándola de la cintura con rudeza, ella solo observó sus ojos fríos que mostraban deseo y no se equivocó pues lo vio aproximarse a su rostro sintiendo de pronto sus labios sobre los de ella que no correspondieron a su beso.

- No hagas nada estúpido Bulma, me perteneces.- gruñó en un tono ronco que solo ella conocía y que él usaba cuando estaba excitado, él volvió a besarla con dureza, necesitaba sentirla, hacer suyo incluso su aliento. Bulma se dio cuenta entonces de todo razonando de la manera más lógica posible… Vegeta no solo era posesivo con suyo, él estaba celoso, y aunque la idea no le desagradó en absoluto no podía permitir que la tratara mal justificando sus acciones con la desconfianza.

- No me toques.- expresó ella empujándolo lo más fuerte que pudo logrando apartarlo y sin darle tiempo a una réplica abrió la puerta retirándose del lugar lo más rápido posible. Vegeta cerró sus ojos unos segundos controlando su humor, no quería gritarle más y maltratarla, así que respiró hondo optando por ir tras la hembra, estando con ella los soldados no se atreverían ni a mirarla porque sabían que esa mujer testaruda era su propiedad. Salió de la habitación andando con pasos imponentes hasta que llegó a su destino, cuando entró se la encontró sentada en una de las sillas frente al panel de control con un libro en sus manos, la peliazul había sacado el manual de mantenimiento que ella misma había escrito de uno de los cajones en la nave, se entretendría con el librillo aunque sea por un momento, quería distraer su mente, dejar de lado los problemas y supo que releer sus escritos le ayudaría a recordar cosas mínimas que posiblemente haya olvidado. El soldado que estaba al mando pilotando la nave se puso de pie reverenciando al Príncipe cediéndole el asiento al heredero que tomó posición mirando por el ventanal hacia el exterior, sentía su cabeza estallar de puro coraje, esa terrícola tenía que aprender que le debía respeto, él era su dueño y la hembras obedecían a sus machos. Viró los ojos unos segundos para detallarla concentrada en la lectura, parecía calmada, él también tenía que sosegar sus sentidos para aprender a controlar su ira, no podía perder la cabeza con la mujer que era tan menuda y frágil.

Pasaron un par de horas en las cuales Bulma se dedicó a leer el manual hasta que lo terminó, hacía más de quince minutos que había concluido con la lectura, estiró un poco su cuerpo poniéndose de pie para ver el espacio por la ventana, era realmente maravilloso deleitar sus pupilas con la vista que le regalaba el universo, por un momento incluso había olvidado su realidad y todo a su alrededor hasta que escuchó la voz imponente del Saiyajin tras ella.

- Bajemos al comedor- ordenó parándose de su asiento acercándose a ella que se giró para verlo.

- Iré a descansar.- respondió evitándolo, aún estaba enfadad con él así que caminó fuera de la sala hasta la recámara.

- ¡Tks!- articuló al ver que se retiraba, las hembras eran difíciles de entender y más la caprichosa de su concubina. Vegeta descendió a la planta baja de la nave, ahí se situaba el comedor y la pequeña cocina donde un par de cocineros que había ordenado que lo acompañaran en esa misión le sirvieron la comida, de nada servía que él hubiera conseguido ese par de esclavos solo para que prepararan los alimentos que a la terrícola le gustaban si ahora no quería probar bocado.- ¡Estúpida!- masculló con el ceño arrugado mientras comenzaba a masticar una porción del trozo de carne en su plato.

Comió hasta saciarse, plato tras plato hasta que sintió que no cabía ni un poco más en su estómago, se puso de pie y fue directo a la habitación, no tenía ganas de lidiar con la terrícola pero sintió la necesidad de tomar un baño, así que caminó a paso apresurado hacia la primer planta atravesando por el pasillo hasta que entró en la alcoba, estaba a oscuras y aunque eso no dificultaba que pudiera ver en penumbras encendió la luz fijando sus ojos en la muchacha que estaba despierta en la cama. Ignorándola se dirigió hacia la puerta del fondo y se despojó de su traje para meterse bajo la ducha de agua fría, unos minutos después salió secando su cuerpo desnudo con una toalla llegando a una de las paredes en donde apretó un botón y unas puertas eléctricas se deslizaron dejando ver un pequeño closet con trajes, sacó solo un bóxer blanco y se lo colocó, el reloj en la mesa de noche marcaba cerca de las cinco de la tarde, dormiría un rato, estando en la nave no podía hacer demasiado así que era mejor descansar. Se acostó al lado de ella que se movió al verlo tomar su lugar para no estar tan cerca de él, seguía indignada, el maldito Príncipe ni siquiera intentaba arreglar las cosas, furiosa se puso de pie apagando la luz que él dejó encendida para volverse a acostar, tomó posición de lado dándole la espalda, maldito Saiyajin arrogante, pensó amurrando sus labios en un puchero infantil, Vegeta se portaba como si no le importara lo que hizo, estuvo pensando en querer arreglar las cosas, pero al ver su actitud desentendida solo hizo que su disgusto aumentara, él era el que le debía una disculpa de todas maneras, ella en ningún momento hizo algo malo para merecer su rudo trato.

- Sino hicieras estupideces no me enfadaría contigo.- escuchó la voz áspera del hombre modular cerca de su oído, la peliazul mordió su labio inferior instintivamente al sentir los vellos de su piel erizarse por el resoplido de sus palabras en su oreja, su simple aliento provocó escalofríos en su cuerpo pero optó por quedarse callada y sin mover un solo músculo. El heredero se corrió sobre el colchón hasta ella y rodeó su cintura con sus manos atrayéndola hacia su cuerpo.- Di algo mujer, sé que estás despierta… te siento temblar.- agregó mordiendo el lóbulo de la oreja de la muchacha que dejó escapar un suspiro al sentir su caricia.

- Debes aprender a controlar tu mal genio Vegeta.- dijo girándose para quedar frente a él que no soltó su cintura, fijó sus ojos turquesa mirando hacia donde creía que él estaba y aunque no pudo distinguirlo al estar la habitación en penumbras levantó una de sus manos buscándolo hasta que logró tocar su rostro.- No te enfades por esas cosas, no hice nada malo entiende por favor.- expresó bajando el toque de sus dedos hasta la mandíbula del Príncipe que se quedó quieto observándola, para él no era problema distinguirla en la obscuridad total. La femenina lo abrazó escondiendo su rostro en su cuello tibio sintiendo su calor y aspirando su aroma, amaba al Saiyajin tal y como era, pero no por ello permitiría que la tratara mal y le faltara el respeto que se merecía. Él la mantuvo estrechada contra sí, la humana tenía un poco de razón en sus palabras, se había descontrolado y eso bajo ningún juicio tenía que permitirlo, pero lo que había sentido en ese momento no había sabido manejarlo como debía, apretó sus dientes molesto consigo mismo, era un verdadero idiota por dejarse llevar, era verdad que lo que en ese momento experimentó nunca lo había sentido, esa necesidad de asesinar al soldado por atreverse a mirar a su propiedad lo había sobrepasado. Se quedaron así por un rato hasta que el joven sintió a la peliazul relajarse en sus brazos, ella se quedó dormida rápidamente recostada en el tórax masculino, el heredero percibió a la hembra frágil entre sus brazos, necesitada de su protección.

Habían pasado dos días aproximadamente desde que la nave despegó del planeta rojo con dirección al planeta 43 hacia el norte de la galaxia, Bulma estaba disfrutando del viaje a pesar del inconveniente que tuvieron, esa mañana había bajado al comedor junto con el Príncipe para tomar el desayuno y aunque se sintió un poco incómoda con la presencia de los otros soldados no perdió oportunidad de estar con él ese día que parecía tranquilo y de mejor humor, se alimentó poco aunque le habían servido su plato favorito, frutas con miel y zumo de naranja, se sorprendió cuando el cocinero había puesto el tazón frente a ella pues los demás engullían otra clase de platillos que para ella eran desconocidos y no se miraban nada apetitosos ¿Habría sido él el que ordenó que preparan lo que le gustaba? Si así había sido era un bonito detalle de su parte, aunque si se lo preguntaba seguramente lo negaría, conociendo lo orgulloso que era se avergonzaría si lo ponía en evidencia, así que con una sonrisa en sus labios le agradeció internamente el gesto. Después de comer ella había subido a su habitación mientras Vegeta se quedó hablando con los élites, por suerte el tipo que ayer le había causado el problema con el heredero no se había aparecido, eso la mantuvo más tranquila durante el tiempo que estuvo ahí, era mejor evitar cualquier mal entendido.

Por la tarde Goku se había aparecido en su habitación tocando la puerta para avisarle que dentro de diez minutos aterrizarían en el planeta 43, por lo que ahora estaba acomodando su ropa dentro del maletín y llevando menos cosas para que se aligerara la carga, algunos cambios de vestimenta los metió en el pequeño closet que estaba allí llevando consigo solo lo necesario y sus productos de cuidado personal, una vez lista salió con su bolso en el hombro hacia la sala de control donde se encontraban los soldados y el Príncipe, tomó asiento una vez entró observando con un poco de incomodidad al élite que posó sus ojos sobre ella de manera disimulada pues no quería tener más inconvenientes con el futuro Rey, la peliazul suspiró un tanto cansada colocándose el cinturón de seguridad y esperó a que la nave descendiera mirando hacia un punto inespecífico en el piso sintiendo como las vibraciones la hacían moverse al entrar en la atmósfera del astro, alzó la vista para detallar a través del enorme ventanal deleitando sus pupilas con la impresionante vista de la estrella a la cual estaban llegando hasta que tocaron tierra. El primero que se puso de pie fue el Príncipe que se dirigió hacia la compuerta abriéndola para bajar, la chica se quitó rápidamente el cinturón al ver a todos los soldados caminar tras su superior y corrió esquivando los hombres para alcanzarlo al final de la rampa poniéndose a su lado, la muchacha observó las estructuras arquitectónicas del sitio que eran un rústicas a su criterio, mantenía los tonos cálidos como el café claro y los beige en el color de las paredes, techos e incluso el piso de piedra por el cual caminaban.

El Rey de ese planeta ya los esperaba al frente a unos cuantos metros de donde aterrizó la nave, hace un par de días había recibido la notificación de que los Saiyajin estarían en ahí en un par de días por lo que preparó un banquete para su llegada, tenía que recibir de la mejor manera posible a los seres que le brindaban protección ante las amenazas interplanetarias a cambio de esclavos y recursos que les fueran útiles a la raza guerrera. Cuando tuvo a los individuos frente a él su vista viajó inmediatamente a una criatura en específico, hacía más de un año en que su tratado se había firmado y esa vez, se llevó a cabo directamente con el monarca, en esta ocasión el Príncipe había venido a renovar el contrato con la diferencia de que una femenina los acompañaba, sonrió para sí mismo y avanzó hasta ellos.

- ¡Vaya vaya! Por fin está aquí Príncipe Vegeta.- saludó jovial dándole una reverencia al heredero que asintió en respuesta cruzándose de brazos, odiaba el socializar con los suyos y peor aún con seres de otros planetas, había ido hasta ahí por órdenes de su padre no porque le agradara hacer visitas ya sea por negocio o diplomacia a los alienígenas que tenían tratados con ellos.

- Rey Kuro.- respondió mirando al tipo que se aproximó aún más a ellos dirigiéndose directamente a la peliazul que se mantuvo en silencio al igual que los soldados observando el intercambio de palabras de los gobernantes de cada planeta.

- ¡Oh!- exclamó con una sonrisa el ser que era muy parecido a un humano a excepción del color de su piel dorada oscura y de apariencia áspera similar a la de un lagarto.- ¿Qué tenemos aquí? ¿A caso el Príncipe Vegeta se ha unido a esta hermosa hembra?- agregó llegando hasta la muchacha que miró desconfiada al tipo que sujetó su mano para depositar un beso en el dorso de manera cortés.

- Hola… soy Bulma.- saludó la chica apartando la mano de la del individuo que la escudriñaba fijamente de pies a cabeza, alzó su vista sintiéndose incómoda observando al Saiya Real que arrugó el entrecejo más de lo normal mirando la escena con asco ¿Qué se creía ese imbécil para ponerle una mano encima a su concubina?

- Todo un placer Princesa.- respondió el hombre creyendo falsamente que la bella criatura era la esposa del heredero.

- No yo…

- Basta de tonterías y hablemos del motivo por el que estoy aquí.- aseveró Vegeta interrumpiendo a la peliazul que estaba por negar lo que el Rey Kuro había asumido. Era mejor que esa escoria creyera que ella estaba unida a él, que era suya por todos los medios incluso legalmente, además, no estaba allí para dar detalles de su vida privada a ese gusano atrevido que había osado tocar a su propiedad.

- Príncipe Vegeta por favor adelante, he preparado un banquete especial para la realeza.- indicó el hombre invitando a todos los presentes a que se dirigieran al comedor pues sabía que llegarían entrada la tarde y que los Saiyajin querrían deleitarse con un buena cena, la chica paseó sus ojos por todo el sitio que era bastante amplio, con un techo alto de donde colgaba una gran lámpara que parecía hecha de cristales oscuros que brillaban con el reflejo de la luz, las paredes eran beige y el piso marmolado en café con negro, al centro se situaba una gran mesa con múltiples bandejas repletas de alimentos.- Tomen asiento y coman todo lo que gusten.- dijo el hombre situándose a la cabecera, Vegeta se sentó a la derecha de éste y la peliazul tomó posición a su izquierda, al lado de ella se situó Goku y al frente de estos estaba Broly junto a Raditz que los había acompañado a esa misión pues éste formaba parte del escuadrón del Rey y no del Príncipe, los otros soldados encargados de la nave al igual que el personal de cocina se habían quedado en ésta pues no eran parte de los élites para acompañar al heredero hasta el castillo del monarca de ese astro según el protocolo. Comenzaron a comer sirviéndose en los platos variedad de carnes como de verduras cocidas propias del planeta 43, la peliazul simplemente se asqueó al ver a los soldados tragar con hambre desmedida llevándose a su boca bocado tras bocado.

- Bulma come o no te dejaremos nada.- comentó Goku acercándose a la muchacha que estaba a su lado y ella simplemente posó sus ojos en él negando con su nariz arrugada por la repulsión que sintió por los alimentos.- Anda no seas aburrida.- indicó tomando un trozo de carne poniéndolo en el plato que estaba frente a la terrícola.

- No te preocupes, estoy bien así.- respondió observando la comida que en sí tenía un aroma agradable pero a su vista no se miraba nada apetitoso. Giró sus ojos turquesa hasta posarlos en el heredero que tragaba con elegancia cada bocado llevado a su boca y ella simplemente amurró sus labios con desagrado, no se le antojaba absolutamente nada de lo que ahí había servido.

- La mujer del Príncipe enfermará sino come nada.- habló Broly fijando sus orbes obscuras en la humana que simplemente se había limitado a ver a todos comer desde que se sentó a la mesa, la peliazul dirigió su vista al frente observando al soldado que le sonreía haciendo que ella le devolviera el gesto con timidez, la mirada fosca del élite la ponía incómoda pues aun recordaba que por su culpa había tenido problemas con Vegeta, además, el tipo la divisaba como si se la devoraba en su mente, no era tonta, había notado la forma en que él la veía desde el primer momento en que se cruzó con él en el pasillo de la nave, una mujer simplemente se daba cuenta de esas cosas y más cuando el sujeto era tan obvio.

- No me apetece nada.- contestó ella amable mirando al soldado alzar la copa que fue llenada por una sirvienta que estaba cerca.

- ¿Ni siquiera un poco de vino?- preguntó estirando el brazo frente a ella ofreciéndole su bebida, Vegeta que se había mantenido con la vista en su plato alzó sus orbes negras fijándolas con frialdad sobre el hombre que al notar su mirada penetrante bajó la mano dejando la copa a su lado borrando inmediatamente su sonrisa. Broly había escuchado hablar de lo hermosa que era la concubina del heredero, pero jamás imaginó que la muchacha contara con tal belleza, desde que sus pupilas se habían posado en ella en la zona de despegue en Vegitasei no había podido sacársela de la cabeza, la femenina de verdad que le había atraído desde la primera instancia pero había un problema, un enorme y garrafal problema… el Príncipe que era dueño de la exótica hembra. Sabía que no podía acercarse a la chica y cortejarla como a cualquier otra pues le pertenecía al futuro Rey, le estaba costando trabajo no poner su atención en la mujer y Vegeta ya se había dado cuenta de ello, era un estúpido al ser tan obvio y no disimular que la esclava le era atrayente.

- No, gracias.- expresó la peliazul viendo al soldado bajar la mirada a sus alimentos.

- ¿Hay algo que la hermosa dama desee comer? Puedo ordenar lo que sea para la Princesa.- habló el Rey Kuro mirando a la femenina que asentó sus ojos en él.

- ¿Tienen fruta?- preguntó alegre con las palabras del hombre pues en verdad tenía hambre y lo único de lo que tenía antojo era de un gran plato de frutas.

- Por supuesto.- respondió chasqueando los dedos y enseguida un par de sirvientas que estaban cerca salieron del lugar para volver a los minutos con un tazón que colocaron frente a la peliazul. La muchacha miró los alimentos y aunque no eran precisamente frutas de su planeta no se veían tan desagradables por lo que decidió probarlas. Tomó el cubierto a su lado y llevó un trozo a su boca masticando con suavidad.

- ¡Están deliciosas!- exclamó con alegría al sentir como el dulce sabor de la fruta inundó sus papilas gustativas.

- Me alegra haber complacido los gustos de la Princesa.- contestó el sujeto volviendo su atención a su comida, Bulma simplemente continuó masticando cada pedazo de la dulce fruta amarilla en su plato, no se acostumbraba a que la llamara así y no entendió por qué Vegeta no había aclarado el mal entendido, ella no era más que su esclava sexual, una simple concubina que estaba allí solo por cuestiones de trabajo.

- Permítame decirle Príncipe, que tiene una esposa encantadora.- moduló el Rey del planeta 43 mirando al heredero que detuvo su masticar para verlo, se sentía irritado de solo escuchar la manera tan atrevida en que se dirigía a la terrícola, estaba conteniéndose por todos los medios no romperle la boca a ese sujeto pues jamás se pondría en evidencia. Goku viró sus ojos hacia a su superior al percibir cómo su energía aumentaba y descendía con cada comentario dirigido a la humana, él que podía percibir el ki al igual que Vegeta era el único que se daba cuenta de sus cambios de humor, lo conocía perfectamente y sabía que no le agradaba nada la manera en que se dirigían a la peliazul.

- ¿Encantadora? ¿A qué te refieres?- inquirió haciendo escuchar hasta ahora su recia voz sin dejar de ver al tipo que sonrió ante sus preguntas.

- Me refiero a que la señorita Bulma es tan agradable como atractiva.- manifestó viendo a la muchacha que se sonrojó ante su comentario.

- ¡Tks!- gruñó el Saiyajin Real irritado escuchando lo que ese imbécil escupía, estaba por decirle a esa basura que dejara los halagos para las rameras de su raza y no para su hembra cuando reparó en la peliazul que se ponía de pie, giró su rostro y la observó con una mano en su boca y la otra en su estómago.

- ¿Qué te pasa Bulma?- preguntó Goku al ver a la chica agacharse un poco conteniendo las enormes ganas de vomitar que la asaltaron.

- Voy a… vomitar.- respondió a como pudo tratando de contener el contenido de su estómago revuelto que sentía casi en su garganta. Vegeta que estaba a su lado se puso de pie, se notaba pálida tirando a un tono amarillento por lo que no dudó en acercarse a ella.

- ¿Estás bien?- inquirió el heredero mirándola negar con la cabeza.

- Hay que llevarla a una de las habitaciones.- habló el Rey Kuro llamando con su mano a un par de esclavas.- Lleven a la Princesa a una de las habitaciones de huéspedes.- ordenó.

- Vegeta.- susurró la femenina sosteniéndose del brazo del Saiyajin al momento en que sintió desplomarse más nunca tocó el piso, él la tomó en sus brazos al sentir su energía débil evitando que se lastimara.

- ¿A caso envenenaron los alimentos de la señorita Bulma?- preguntó Broly que se había puesto de pie al igual que Raditz que sonrió sagaz al ver a su compañero que no ocultó en absoluto su preocupación por la muchacha.

- ¿¡Qué!?- gritó el Príncipe furioso ante la idea de que así fuera.

- Puede ser que eso haya pasado pues a ninguno de nosotros nos ha sucedido nada.- intervino Raditz acercándose al Rey del planeta 43 que se paró de su asiento con el entrecejo fruncido.

- ¡Claro que no!- afirmó Kuro ofendido por las palabras de los Saiyajin que acompañaban al Príncipe.

- ¡Si atentaste contra ella voy a matarte miserable!- amenazó Broly golpeando con el puño cerrado la mesa haciendo sonar los platos sobre ésta. Vegeta miró al soldado con rabia ¡Qué se creía ese bastardo para tomar cartas en el asunto si la mujer era suya no de él!

- Cálmate Broly.- articuló Raditz poniendo su mano sobre el hombro del élite para hacerlo recapacitar.

- ¡Kakaroto! ¡Investiga qué demonios sucedió aquí!- ordenó irascible en un grito, si esa escoria se había atrevido a atentar contra su concubina que contara con que volaría el planeta en mil pedazos ¡No iba a tenerle ninguna consideración a esa sabandija estúpida! Salió de la sala del comedor siguiendo a la mujer que lo dirigió a la habitación, en un momento posó sus ojos en la femenina en sus brazos, ella seguía desfallecida pero aun consciente haciendo que su estado solo le causara intranquilidad ¿Qué demonios te hicieron Bulma? Pensó sin dejar de observarla. Cuando llegaron a la recámara dejó a la chica sobre la cama, se veía bastante mal, se sentó a su lado y observó su frente perlada de sudor con los mechones turquesa pegados a esta por lo que pasó su mano enguantada sobre esta limpiando el sudor.

- ¿Dónde está el baño?- preguntó abriendo los ojos sintiendo la mano del Príncipe en su frente y automáticamente las ganas de vomitar volvieron a ella más fuertes que antes, la sirvienta que seguía allí señaló la pequeña puerta a un par de metros frente a la cama, la peliazul se levantó con la ayuda del Saiyajin que tomó su mano alzándola y caminó soltándose de él para entrar al pequeño cuarto poniendo llave del otro lado, en seguida se agachó hincándose sobre el excusado donde dejó salir todo lo que había comido. El líquido amargo y ácido quemó su garganta una y otra vez mientras expulsaba todo dentro de la taza blanca hasta que ya no podía más, respiró cansada tratando de regular su respiración poniéndose de pie dejando ir el agua para limpiar el baño de su vómito, abrió el grifo del lavabo y enjuagó tanto su rostro como su boca recuperando el aliento que le faltaba.

- ¿Mujer? ¿Estás bien?- escuchó la voz de Vegeta del otro lado, el Príncipe que se había quedado afuera intentó abrir la puerta que no cedió, pudo escuchar cómo ella vomitaba dentro del pequeño cuarto por lo que esperó hasta que ya no oyó más ruido.

- Espera un momento.- respondió lavando sus manos, tomó una toalla con la cual secó su rostro para luego salir.

- Princesa, le he traído éste té.- habló la esclava entrando a la habitación, había ido por un brebaje para ayudar a la mujer a sentirse mejor. Vegeta miró a la sirvienta con sus penetrantes ojos y se dirigió a ella tomando la taza para arrebatársela tirándola contra la pared haciendo que ésta se quebrara en mil pedazos.

- ¡Vegeta!- chilló la peliazul arrugando sus delgadas cejas al ver su arranque de ira.

- ¡Dile a tu maldito Rey que si le pasa algo a mi mujer pagará con su vida!- gritó en un rugido tomando a la sirvienta del cuello apretándolo entre sus dedos, la empujó bruscamente haciendo que la alienígena cayera a un par de metros hacia atrás temblando como una hoja parándose inmediatamente saliendo del lugar.

- ¿Estás loco? ¿Cómo eres capaz de tratar así a esa pobre mujer?- cuestionó la chica sentándose en la cama ofendida con la actitud agresiva del Saiyajin, sabía que era temperamental, pero odiaba cuando actuaba de esa forma y peor aún, se estaba desquitando con esa pobre esclava que no tenía culpa alguna de lo que había ocurrido.

- ¡Cállate!- moduló alzando la voz acercándose a la hembra para sentarse a su lado observándola con una expresión de fastidio, por lo menos su energía se había estabilizado, podía sentir su pequeño ki normal y el color rosado de sus mejillas había vuelto haciendo que se sintiera menos preocupado por ella.

- Eres un bruto.- comentó acostándose en la cama, su cabeza dolía y aunque ya no sentía ganas de vomitar percibió cansancio, quería descansar aunque no fuera demasiado noche así que se tumbó boca abajo sobre el colchón y tiró la sábana de seda blanca sobre su espalda para cubrirse, ya podía notar un poco frío el ambiente por lo que prefería dormir cubierta. Vegeta se puso de pie para quitar su armadura, mañana sería un día ajetreado pues aparte de reunirse con el imbécil soberano de ese planeta tenía que revisar los materiales y recursos que el tipo le proveyera para llevarlos a Vegitasei. Unos toques en la puerta interrumpieron a la silenciosa pareja dentro de aquella habitación, el Príncipe dejó caer su armadura al piso y fue abrir encontrándose con Kakaroto frente a él.

- Vegeta, los alimentos que ingirió Bulma no estaban envenenados.- informó yendo al grano al ver la cara de hastío de su superior.

- ¿Estás seguro?- cuestionó entrecerrando sus ojos dudoso, no sería novedad que quisieran eliminar a un miembro de la nobleza usando estrategias tan bajas como esa y más cuando ese insecto había creído que su concubina era su esposa, ya a su madre hacía mucho años la había eliminado de aquella forma, aún recordaba como si estuviera viviendo la escena de cuando la Reina cayó inconsciente sobre la mesa donde todos degustaban de la comida en uno de los banquetes que su padre había ofrecido por diplomacia a una raza de peleadores de un planeta que competía con ellos por la soberanía del universo ¡Estúpidos! Solo lograron que los Saiyajin purgaran su astro y lo hicieran volar en mil pedazos en venganza, los muy idiotas pensaron que con esa pérdida debilitarían su imperio, pero su padre había sabido sobrellevar la muerte de su progenitora y en lugar de sentirse derrotado había sabido levantar el reino Saiyajin haciéndolo más poderoso que antes.

- Revisé personalmente los restos de lo que ella consumió y no encontré nada, quizá solo le hizo mal comer alimentos de otro planeta.- respondió observando al Saiya Real frente a él que lo miraba fijamente, el soldado alzó la mano mostrándole la maleta que la peliazul dejó a un lado de la silla que había ocupado en el comedor.- Le he traído esto a Bulma.- agregó entregándole el equipaje el Príncipe que la tomó sin interés.

- Mantente alerta.- ordenó para después cerrar la puerta entrando para dejar la bolsa junto a la cama donde ella dormía, el heredero terminó de despojarse de su vestimenta y se acostó al lado de femenina con solo su ropa interior puesta dejando sus manos tras su cabeza mirando hacia el techo, recordó en ese momento todo lo que había sucedido e inmediatamente arrugó el entrecejo apretando su mandíbula con rabia ¿Cómo había sido posible que se expusiera de aquella forma? Ese maldito Rey e incluso sus soldados vieron cómo él tomó a la terrícola en sus brazos al verla desplomarse en el comedor, se odió a sí mismo por mostrarse susceptible a lo que a esa humana le pasara, había sido un completo idiota al dejarse llevar, debió mostrarse imparcial y simplemente ordenarle a uno de los élite ayudar a la hembra. ¡Eres un imbécil Vegeta! se regañó en su mente girando su rostro para ver a la muchacha que descansaba plácidamente, se había dormido casi al instante en que su cabeza tocó la almohada. La observó dándose cuenta que no podía hacerse el desentendido con la chica, se veía tan frágil y aunque le costaba reconocerlo para sus adentros sintió en ese momento una estúpida e innecesaria necesidad de protegerla, ella era su concubina, su hembra, a la que él había tomado y convertido en su esclava, mientras nadie se enteraran de sus intenciones hacia la débil criatura todo estaría bien, de todas maneras podía aún salvaguardar su orgullo al alegar que su preocupación era porque la mujer era su propiedad. Bufó enojado, aunque podía justificar su actuar consigo mismo no podía volver a permitirse proceder de ese modo tan evidente ¡Era un Saiyajin con un demonio! ¡Una maldita máquina asesina intergaláctica! ¿Cómo podía rendirse ante una mujer? ¡Maldita sea ella que lo hacía proceder como un idiota! Se había dejado llevar por sus asquerosas emociones que solo lo volvían débil, siendo que la debilidad era lo que más odiaba.

Le había costado dormirse esa noche repasando una y otra vez los hechos en su mente que no lo dejaron en paz por varias horas, pero lo había logrado casi en la madrugada donde el cansancio terminó venciéndolo, la peliazul se despertó media hora después de que el Saiyajin se durmió. Abrió sus párpados enfocando su mirada en el techo cobrizo de la recámara y recordó lo sucedido, ladeó el rostro posando sus ojos turquesa sobre el hombre a su lado que descansa cómodamente por lo que suavemente se deslizó sobre el colchón evitando despertar al Saiya, la luz tenue de una lámpara en la esquina de la habitación dejaba ver con claridad todo lo que ahí había, giró su cabeza cuando sus ojos se percataron de un bulto en el piso y reconoció que era su maleta, se sentó a la orilla de la cama abriendo el zipper de esta y sacó su cepillo de dientes junto con la pasta dental para asear su boca, se puso de pie intentado hacer el menor ruido posible hasta entrar al baño, cuando salió volvió a acostarse cautelosamente junto al heredero que estaba boca abajo con sus brazos bajo la almohada donde tenía recostada su cabeza, se miraba sereno, con el ceño menos marcado que de costumbre, casi podía decir que sus facciones estaban totalmente relajadas. Colocó la sábana sobre su cuerpo, no hacía demasiado frío pero necesitaba cubrirse, para ese momento ya se sentía mucho mejor, sus náuseas habían desaparecido y ya no se notaba tan cansada, cerró sus ojos para volver a dormir, aún el sol no aparecía por lo que dedujo que faltaba mucho para el amanecer.

- ¿Cómo te sientes?- escuchó la voz del Príncipe cerca de su oído al tiempo en que percibió el cuerpo de él ponerse tras ella que se había acomodado de espaldas a él.

- Te he despertado.- susurró la muchacha colocando su mano sobre el brazo del Saiyajin que rodeó su cintura.

- No importa.- respondió atrayendo a la mujer hacia él hasta pegarla a su cuerpo, había estado pensando y considerando su actuar hacia ella, pero siempre su mente lo llevaba a la misma deducción, la hembra le gustaba demasiado como para ignorarla y más aún cuando la tenía a disposición todo el tiempo, además, estaba enterado que la femenina no era de las que pasaba desapercibida ante los ojos de sus soldados, un descuido y esos imbéciles querrían follársela, por ahora todos sabían que la terrícola le pertenecía, así que mientras nadie se enterara de que la humana le importaba más de lo que debería todo estaría bien. Como tendría que ser. Él era un purgador de planetas, un mercenario espacial, debía de actuar como tal ante los demás, tenía una reputación que cuidar y por si fuera poco era el futuro Rey de la raza más poderosa del universo. La peliazul se giró entre sus brazos para mirarlo, posó sus ojos en la mirada obscura del Saiya Real que la observaba con el entrecejo fruncido, se veía tan atractivo, alzó su mano y la colocó en el rostro de él acariciando su piel con las yemas de sus dedos.

- Me alegra haber venido contigo.- confesó bajando su mano lentamente por su cuello siguiendo con su mirada sus propios movimientos, deslizó la palma por el tórax marcado del hombre hasta llevarla a su espalda, alzó la vista nuevamente a su rostro y por impulso se acercó a sus labios besándolo lentamente.

- ¿Ah sí?- articuló el Saiya correspondiendo a sus caricias.

- No lo dudes.- respondió percibiendo cómo sus labios eran succionados con ferocidad, se giró acomodándose para quedar frente a frente sin separarse de la boca del hombre y lo abrazó tocando la piel de su espalda musculosa notando el calor que desprendía de su cuerpo y cómo reaccionaba ante sus caricias, el miembro peludo del Saiyajin salió de debajo de las sábanas para enroscarse en el cuello de la hembra que abrió su boca para permitirle profundizar el beso, Vegeta se colocó entre ella abriéndole las piernas para encajar su pelvis sobre la de la muchacha que lo abrazó con más fuerza volviendo el beso más exigente. Ella dominaba su cuerpo, la maldita terrícola tenía el poder de seducirlo y hacerlo cambiar de opinión en unos instantes, pero era algo que ni siquiera ella sabría nunca.

Las caricias y los besos fogosos continuaron por unos minutos hasta que ambos cuerpos quedaron desnudos para unirse como solo ellos sabían hacerlo, el encuentro pasó de ser apasionado a exigente y demandante buscando cada uno sentir más de esas sensaciones que solo el otro podía proporcionar. El Saiyajin se movía de manera rápida sobre la hembra que gemía entre besos y toques, la chica podía notar tanto su propio cuerpo como el del hombre completamente empapado de sudor, llevó sus manos hasta la cadera del Príncipe donde palpó el inicio de su cola que aún seguía enroscada a su cuello provocando que él gruñera y acelerara el ritmo de las embestidas profundas que le propiciaba a la terrícola que se retorcía con cada estocada.

- ¡Qué me has hecho mujer!- soltó el heredero con el juicio nublado provocando que ella arqueara su columna enterrando sus uñas en su espalda cuando el orgasmo la inundó, sonrió manteniendo sus ojos cerrados escuchando al Príncipe gruñir en su oído en tanto hundía su estaca de carne dura en su interior hasta más no poder derramándose dentro de la femenina que contraía su intimidad apretándole el miembro.

Se quedaron dormidos después del encuentro, la peliazul se había abrazado a él en cuanto salió de ella acostándose a su lado, ella no necesitaba más por ahora, cuando estaba en los brazos del Saiya era demasiado feliz y aunque estaba consciente de que él nunca podría corresponder a sus sentimientos podía respirar tranquila al saber que él la necesitaba en su lecho, sonaba demasiado conformista y estúpida, pero no podía hacer más que aceptar la relación tal como él se la ofrecía.

A la mañana siguiente se habían despertado bastante temprano, se ducharon y vistieron rápidamente para ir al comedor pues una sirvienta les había dicho que el Rey los esperaba para tomar el desayuno que pasó sin inconvenientes, el tipo se había disculpado por lo que le había sucedido a la hembra del heredero durante la cena en cuanto miró a la pareja entrar al lugar, el resto del tiempo la peliazul se había mantenido en silencio escuchando a Kuro y al Príncipe hablar sobre temas diplomáticos en los que nadie se entrometió a excepción de Kakaroto que había dado su opinión sobre algunos puntos tratados, después de la comida el gobernante los había llevado a un enorme almacén para poder ver los recursos que el gobernante ofrecía a cambio del tratado, además, la científica tenía que elegir los materiales que necesitaba para construir la parte interna de la nave, tenía que ser tan fuerte como para soportar la gravedad interna del galeón y tan ligero como para no agregar peso extra a la estructura.

- ¡Kami! ¡Tienen muy buenas herramientas aquí!- chilló la chica que se había alejado unos metros de los hombres que hablaban cerca de la puerta del almacén, ella se adentró por entre los estantes altos donde habían materiales, equipos y artefactos de todo uso siendo los de laboratorio tecnológico los que llamaron su atención. Alzó la mirada observando lo que había en lo alto y pudo notar un juego de herramientas con múltiples llaves haciendo que sus ojos se abrieron con alegría, brincó tratando de alcanzar la pequeña caja transparente que dejaba ver su contenido pero no llegó hasta ella, estiró su mano lo más que pudo, pero ni aún así logró tomarla, la punta de sus dedos apenas rozaban la pequeña cajita aunque saltara lo más alto posible.

- Déjame ayudarte.- escuchó que dijo alguien y giró su cabeza para posarla en uno de los soldados que se aproximó hasta ella tomando la caja que estaba arriba sin ningún esfuerzo entregándosela a la muchacha que la recibió.

- Muchas gracias.- articuló ella mirando el objeto en sus manos.

- Por cierto, soy Broly.- comentó el élite observando de cerca a la hembra que estaba a medio metro de él, a esa distancia podía notar mejor su pálida piel que seguramente era suave y sedosa ¡Cuánto deseaba tocarla! Tragó la saliva acumulada en su boca cuando la femenina alzó su vista para verlo a los ojos.

- Mucho gusto Broly, seguramente tú estás harto de escuchar mi nombre.- respondió soltando una risa cantarina, miró al hombre pasar una mano por su melena larga sonriendo con malicia sin dejar de observarla.

- ¡Soldado!- resonó la voz del Príncipe al inicio del pasillo y tanto Bulma como el mencionado giraron para ver al muchacho.- Deja de perder el tiempo y ve ayudarle a Kakaroto.- ordenó demandante sin moverse de su posición.

- A la orden alteza.- exclamó inmediatamente haciendo una reverencia acatando su mandato. Vegeta le dirigió la mirada más inmutable que pudo, estaba casándose de ese imbécil, lo había visto ir dentro del almacén y en seguida había percibido que se acercó al ki de su hembra ¿Qué pretendía? ¿Cortejar a su concubina frente a él? Respiró en un bufido cuando el tipo pasó a su lado y lo vio alejarse dejándolo solo con la terrícola que camina hacia él.

- He encontrado el material que usaré para la construcción de tu nave.- comentó con una sonrisa sosteniendo la caja de herramientas con ambas manos a la altura de su cintura, Vegeta la miró de igual manera, si tan solo ella correspondiera las atenciones de ese bastardo estaba seguro que la haría polvo en ese momento, era más que evidente que el maldito estaba en puertas de pretenderla si es que no le había dicho nada hasta ahora a su esclava. Hizo uso de todo su autocontrol ¡No podía ponerse en evidencia a pesar de saber lo que el soldado pretendía!

- ¡Termina de ver de una buena vez lo que llevarás y apresúrate!- bramó con el tono de voz más golpeado que de costumbre, se odió a sí mismo en ese momento por mostrar su humor en la forma en que habló. La muchacha alzó una ceja buscando en el rostro del Saiyajin rastros de algún sentimiento que delatara la manera tan tosca con que acaba de hablarle pero no consiguió descifrar nada en sus facciones, simplemente tenía el entrecejo un poco más marcado de lo normal, tal vez se debe al calor que hace dentro de este almacén, pensó ella inocentemente. Asintió como respuesta y sonrió dando un paso hacia él haciendo que Vegeta encumbrara la mirada ante ella.

- Príncipe quiero hacerte una petición.- musitó con una actitud coqueta, él pronto captó sus intenciones, sabía que ella se ponía cariñosa cuando intentaba conseguir favores, eso lo hizo olvidar por un momento su malhumor y sonrió con la mirada lasciva puesta en ella.

- ¿Qué vas a pedirme ahora humana atrevida?- preguntó cambiando su hostil voz a una más suave y murmurante.

- Quiero ir de compras antes de partir ¿Puedo?- inquirió aproximándose más a él llevando sus labios a los del Príncipe, cerró sus ojos ante el contacto y succionó levemente antes de separarse.

- No.- respondió secamente esperando el próximo movimiento de la terrícola, había aprendido a leerla desde hace unos meses, sabía que no aceptaba sus negativas fácilmente y menos cuando se trataba de algún capricho.

- Por favor Vegeta, déjame ir.- insistió mordiendo su labio inferior, el Príncipe no pudo evitar estallar en una carcajada divertido, la chica se ruborizó, jamás lo había visto reírse de esa forma, pero sabía que estaba burlándose de ella de alguna manera, miró sus dientes blancos cuando su boca se abrió y arrugó sus cejas molesta ante su reacción.

- ¡Vegeta!- chilló avergonzada.

- Ve… pero Kakaroto te acompañará.- dijo poniéndose más serio, no había podido controlar su risa cuando ella mordió su labio, sabía que la esclava implementaba eso para seducirlo, y aunque funcionaban siempre, esta vez se le hizo gracioso que intentara persuadirlo en ese lugar ¿Qué pensaba? ¿Qué la tomaría en ese sitio cuando el gobernante de ese planeta estaba afuera? Ya vería esa bruja cuando estuvieran en su habitación. Salieron del recinto después de su charla, Vegeta le ordenó a su mano derecha que llevara a la mujer donde ella quisiera pero que volvieran para el atardecer, Bulma dejó su caja de herramientas con las demás cosas que estaban amontonadas frente al almacén las cuales uno de los soldados se encargaría de guardar en la nave.

Bulma ya había planeado antes de salir de Vegitasei pedirle al Saiya Real que la dejara ir de compras por lo que se había preparado llevando la tarjeta que él mismo le había entregado antes del banquete, solo esperaba que la aceptaran en otro plantea. Emocionada caminó por la única calle que llevaba desde el castillo hasta el abastecimiento central, feliz entró de tienda en tienda, el sitio era muy parecido al del planeta rojo, habían muchas cosas comercializadas de otras estrellas así que no podía sentirse mejor. Visitaron un sinfín de establecimientos hasta que la chica sintió hambre, pensó que había sido desconsiderada con el soldado, si ella sentía mucho apetito no imaginaba cómo estaba Goku, pararon en un lugar de comida que estaba ahí, le ofreció al Saiyajin comer lo que quisiera, de todas maneras la tarjeta tenía fondos ilimitados, él se lo merecía, estaba cargando con muchas cosas sin rechistar. Buscaron una mesa de madera tomando lugar y pidieron sus alimentos al camarero con forma de pulpo que se acercó a ellos para atenderlos, rápidamente les fueron servidas las bebidas, Bulma tomó una con entusiasmo, se sentía con sed y muy agotada.

- ¡Por Kami!- chilló con expresión de asco poniendo su mano en sus labios para limpiar las gotas de la bebida que probó.- ¿Qué demonios es esto?- preguntó alejando con asco el vaso.

- ¿Te encuentras bien?- cuestionó el élite mirando a la femenina que sacó la punta de su lengua para pasarla sobre sus labios.

- No te preocupes.- respondió tomando una servilleta que estaba en un contenedor aseando los restos de saliva en su boca.- Solo que el sabor de esa bebida es horrible.- comentó viendo el líquido de color rojizo, Goku sin pensarlo tomó el vaso llevándolo primero a su nariz no encontrando nada que le pareciera extraño para luego probarlo.

- ¿Pero qué dices? Sabe delicioso.- respondió tumbándose de un solo trago todo el contenido relamiendo sus labios cuando despegó el cubilete de su boca.

- ¿Estás loco? Casi vomito con esa porquería.- indicó un poco molesta haciéndole mala cara al soldado que pasó de una sonrisa a una expresión más seria.

- Bulma, así es exactamente como Milk reacciona ante algunos alimentos debido a su estado.- comentó el hombre de la manera más juiciosa viendo a la chica verlo extrañada ante sus palabras.

- ¿Qué? ¿A qué te refieres?- inquirió temerosa sintiendo un nudo en su estómago, no podía ser aquello, no podía ser que Goku estuviera insinuándole que a ella le sucedía algo de aquella magnitud, no podía pasarle eso justamente ella.

- Ayer te pusiste muy mal y puedo casi asegurarte que no fue culpa de la comida.- expresó con un tono preocupado mirando a la hembra abrir sus ojos con aparente angustia, la peliazul se puso de pie mirando hacia el piso ¿Cómo podía ser eso posible? No, todo menos eso, pensó.

- ¿Te refieres a que puedo…?- dejó la frase al aire, ni siquiera podía decir aquella palabra y mucho menos procesar que eso fuera verdad, definitivamente el Saiyajin estaba loco creyendo esa estupidez ¡Ella se había hecho una prueba de laboratorio con un demonio! Había salido negativa e incluso le habían implantado una pastilla de absorción subcutánea en su muñeca, era imposible que eso se diera, no quiso creerlo en ese momento, arrugó sus cejas para alzar sus ojos y posarlos en el élite que la miraba de la misma manera seria.

- Si… creo que esperas al heredero del Príncipe.- dijo viendo a la chica que se dejó caer sobre la silla, la peliazul bajó la mirada a un punto inespecífico del rojizo piso, por un momento un sinfín de ideas retorcidas asaltaron su mente llegando a pensar en que si estaba embarazada de ese hombre él podría renegar del bebé cuando lo supiera hasta el punto de obligarla a que se deshiciera de él, su corazón dolió de solo pensarlo y negó con la cabeza para volver a mirar al marido de su amiga.

- ¡No puede ser!- chilló mordiendo su labio inferior.

- Milk se ha puesto igual Bulma, la he visto vomitar, desmayarse y ponerse pálida.- afirmó con total seguridad, sabía que la mujer de su superior se estaba cuidando, pero así como los científicos erraron en la investigación con las hembras humanas determinando que tenían nula compatibilidad con su ADN y no podían engendrar hijos suyos así también el examen pudo dar un falso negativo.

- ¡Goku por favor eso no puede ser de ninguna forma! Sabes que me realicé esa prueba de embarazo.- respondió tratando de usar la lógica a todo lo que él le decía, miró al sujeto sonreír y no pudo sentir más que enojo ¡Eso no tenía ninguna gracia maldición!- ¿De qué demonios te ríes?- preguntó irritada golpeando la mesa con el puño haciendo que el cristal de los vasos resonara.

- Deberías de decirle al Príncipe la verdad.- aconsejó sin borrar su expresión, a decir verdad, no sabía como Vegeta se lo tomaría, pero si ella estaba preñada tarde o temprano tendría que informárselo y era mejor que no tardara en hacerlo, conociendo a Saiyajin Real sabía que su reacción no sería nada favorable y menos cuando sepa que incluso él le había estado mintiendo.

- ¿¡Qué!? ¡No estoy embarazada y más vale que no le menciones nada!- negó sin querer creer en los dichos del soldado.- Es mejor que regresemos.- dijo colérica, el hambre se le había quitado y qué decir de su ánimo para seguir con las compras, era mejor volver y estar a tiempo para el despegue de regreso a Vegitasei.

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Después de aquella charla con el Saiyajin mano derecha del Príncipe Bulma había estado pensando en cada palabra que había hablado con el marido de su amiga, mientras viajaba de regreso hacia el planeta rojo había tenido el tiempo para analizarlo y aunque no quisiera aceptarlo ni para sí misma había algo de razón en lo que Goku dijo, en su planeta también los anticonceptivos tenían márgenes de error, no conocía los componentes de los que usaban en aquel planeta, pero podía ser que no funcionaran en terrícolas, eso la aterraba más cada día que pasaba y teniendo a Vegeta cerca exigiéndole atención no había encontrado oportunidad para decírselo, además, tampoco era el lugar para hacerlo, no quería estar encerrada en una habitación tan pequeña como la de ese galeón cuando le confesara sus sospechas, porque sí, había decidido decírselo en cuanto pusiera un pie en Vegitasei, temía por su vida claramente y sobre todo por la de ese supuesto bebé, pero el hombre lo tendría que saber en cualquier momento, por otra parte, estaba más que claro que esa posibilidad fuera cierta, su menstruación no había llegado ese mes ¡No supo ni cómo había podido olvidar tan importante detalle!

Habían llegado al tercer día a su destino después de partir, ahora ella se encontraba en su habitación, se sentía cansada pero se lo atribuyó al viaje aun teniendo la esperanza que no fuera por un posible estado gestante, sabía que Milk hasta había dejado de ir a trabajar porque siempre estaba débil pero lo de ella no era eso, quiso pretender que solo estaba así por las incomodidades de la nave y las sesiones con el heredero que constantemente la buscaba para intimar, se giró boca arriba sobre la cama donde estaba acostada, todo el día no había visto al hombre después de haber llegado por la mañana al planeta rojo, ella se había ido directamente hacia la alcoba mientras Vegeta fue a darle el reporte de la misión a su padre junto al contrato nuevo que había acordado con el Rey del planeta 43, la tarde se la pasó entrenado, al haber estado tantos días sin ejercitarse sus músculos le pedían a gritos entrenamiento, así lo había hecho, eran cerca de las diez de la noche cuando decidió parar, apagó la cámara de gravedad y fue hasta su habitación, ahora quería dormir para mañana seguir con su rutina.

Bulma se había quedado dormida hacía un par de horas, después de que Arian le había llevado la cena y acomodado sus compras en el closet decidió darse una buena ducha, se vistió con un camisón simple blanco acostándose en la cama, no podía sacar el reciente suceso de su cabeza y de vez en cuando tocaba su vientre, no quería ser madre tan joven y mucho menos estar embarazada del Príncipe de ese planeta de bárbaros, pero ella no tenía que cargar con todo, el único culpable de eso era él.

Cuando Vegeta entró a su alcoba lo primero que hizo fue buscar a la hembra con la mirada encontrándola en la cama, ella estaba en una posición sugerente halagando su pupila negra lujuriosa que se posó en su trasero, la peliazul estaba boca abajo con una pierna flexionada haciendo que el camisón se le subiera demás dejando a la vista su amelocotonado trasero, el Saiyajin fue hasta ella sentándose a su lado para pasar una mano en su lechoso muslo desnudo, ella se removió ante el tacto y se giró abriendo los ojos encontrándose con la mirada lasciva del hombre en ella.

- Vegeta.- murmuró incorporándose sobre el colchón, vio al Príncipe quitarse los guantes y se acercó para abrazarlo por atrás, tenía que comprobar antes que él estaba del mejor humor posible para soltarle la noticia, acarició su tórax sobre la armadura y le dio un beso en la mejilla mirando atenta la expresión de él que sonrió ladino ante las insinuaciones de la hembra, se puso de pie haciendo que ella lo soltara y se quitó la armadura dejándola caer con golpe al piso volviendo a sentar a la orilla del colchón para deshacerse de sus botas y de la parte superior de su traje.- Necesito hablar contigo.- dijo ella viendo al Saiyajin desnudarse, mordió su labio inferior sintiendo un vació en su estómago, su corazón galopar con fuerza que casi lo sentía escupir por su garganta y un sudor frió en su cuerpo, vio cómo él la empujó por los hombros acostándola boca arriba poniéndose sobre ella comenzando a besarla.

- Te ves exquisita.- murmuró con la voz más ronca de lo normal contra sus labios succionándolos con pasión desmedida.

- Espera.- articuló ella a como pudo contra los besos arrebatadores y demandantes del Saiyajin.- Es… es importante… lo que voy a decirte.- intentó hablar pero él parecía no escucharla al estar más concentrado en sus caricias, las manos de Vegeta se deslizaban en las piernas torneadas de la humana que apretaba ligeramente subiendo a sus caderas, la peliazul lo empujó con todas fuerzas, no logró moverlo pero al menos él dejó de besarla posando su mirada seria en ella.

- ¿Te estás negando?- preguntó notablemente disgustado.

- No, no es eso… tengo una noticia que darte.- pronunció ante las orbes obscuras del Saiya que la observaron sin moverse de su posición.

- Anda habla, no quiero perder el tiempo.- dijo accediendo a escucharla pero sin romper su posición.

- Vegeta.- comenzó a hablar desviando la mirada, le preocupaba su reacción pero estaba decidida a decírselo así que suspiró y volvió sus ojos turquesa a él posando las manos en su cuello tocando algunos mechones de su cabello azabache, estaba muy nerviosa.- He estado sintiéndome mal estos días y…

- Ve al grano.- interrumpió con su voz grave.

- Pues.- mordió su labio inferior.- Creo que estoy embarazada.- pronunció pasando la lengua sobre sus labios para humedecerlos viendo la expresión inmutable del Saiyajin.


RinPink Susaiyajin: ¡Hola mis niñas! Aquí estoy ya de nuevo con la actualización que me han estado pidiendo, es mi regalo de fin de año :3

Algunas chicas me han dicho que si lo voy a abandonar o me dicen que no lo deje a medias, puedo asegurarles que no será así, voy a darle final pero les informo que la historia es algo larga y pues llevará por lo menos unos 30 capítulos o más, aún no estoy segura pero es lo que puedo decir ahora.

Ya se reveló quién es el pretendiente de Bulma mis queridas lectoras, desde este momento Broly tendrá una participación importante dentro del fic así que no descarten escenas de celos por parte de Vegeta :3

Aviso importante: La autora Viara04 y yo decidimos unir nuestras ideas y hacer un fic en colaboración una con la otra, la nueva historia se llama "Cuando cae la noche" y estamos subiéndola en mi página aquí en fanfiction. Así que si no la han leído vayan que está interesante y sé que les va a gustar :D

Cualquier duda o comentario déjenmelo saber en un review e insisto, esas chicas que leen de manera incógnita hagan acto de presencia comentando, no sean tímidas mis niñas que me alegran cuando me hacen saber sus opiniones o me animan con tan solo un "Actualiza" porque sé que hay personitas que esperan a que mueva mis dedos y escriba.

Perdonen los errores de ortografía, me estaba muriendo de sueño xdxd

Se me cuidan y pasen un hermoso ¡FELIZ AÑO NUEVO! nos leemos pronto n.n