CAPITULO XVI: Dudas

La mirada obscura de Vegeta se movió hacia el frente para enseguida volverla a los ojos turquesa de la muchacha bajo él, aún no podía procesar del todo sus palabras absurdas poco creíbles, cerró la boca que había abierto inconscientemente tragando la saliva acumulada en esta escuchando el ruido de su propia deglución sintiendo su lengua seca al mismo tiempo ¿Es que acaso era una maldita broma? ¿En serio escuchó bien o su mente le jugaba una mala pasada?

- ¿Qué?- logró articular irguiéndose para apartarse de ella sentándose a la orilla del colchón mirando hacia el piso aun confundido por su confesión que aunque no quisiera aceptar había escuchado perfectamente.

- Tengo todos los síntomas Vegeta.- respondió la muchacha mordiendo su labio inferior incorporándose para sentarse a su lado mirando el rostro estoico del Saiyajin, aún su corazón latía acelerado, el pulso en su garganta lo notaba menos intenso pero los nervios no abandonaban su cuerpo, entrelazó los dedos de sus manos sobre sus piernas distinguiendo como sudaban sus palmas.- Creo que tendremos un hijo.- afirmó sin apartar la vista de él con una pequeña sonrisa en sus labios, quiso creer que su reacción era de lo más favorable, cuan equivocada estaba.

- ¡Eso no puede ser!- aseveró alzando su oscuros ojos perspicaces hacia la terrícola que borró su sonrisa pasando a una expresión irascible y desconfiada al notar su tono de voz alterado.

- ¿¡Cómo que no!? Hemos hecho exactamente las cosas que se hacen para fecundar una vida.- habló frunciendo sus cejas enojada poniéndose de pie sin dejar de ver al hombre que arrugó el ceño al escucharla, una leve molestia se instaló en su pecho al intuir el rechazo del Saiyajin hacia su revelación.

- No puede ser porque nuestro ADN no es compatible mujer.- respondió lo más sereno posible tratando de controlarse, no debía perder el control de sus impulsos con la débil humana pero ¿De qué demonios hablaba esa mujer? ¿O es que al caso ella…? Se paró de inmediato con su garganta seca imaginando una y mil escenas, posó sus ojos sobre la chica sintiendo su sangre hervir de solo pensarla con alguien más haciendo lo que con él hacía, empuñó sus manos mientras su mandíbula se apretó con fuerza rechinando sus dientes ¿La terrícola había sido capaz de estar con alguien que no fuera Saiyajin?

- ¿Vegeta?- lo llamó ella dando un paso hacia atrás cuando lo vio aproximarse peligrosamente, ella cerró los ojos cuando apreció que él la tomó con fuerza de sus hombros.

- ¿Qué mierda has hecho Bulma?- rugió acercándola a su cuerpo mirando sus orbes turquesa que se abrieron para observarlo con temor, su cola se movió ondeante de un lado a otro con los vellos encrespados de pura rabia.- ¡Ese vástago no puede ser mío!- añadió empujándola con brusquedad haciendo que la femenina terminara cayendo al piso.

- ¡Auch! ¡Eres un animal!- se quejó al caer con golpe sobre la alfombra roja de la habitación, elevó su mirada para verlo sintiendo una punzada intensa en su pecho, una tras otra percibiendo como dolían en lo más profundo, ya había imaginado muchas veces que él podía reaccionar así, estaba consciente que los seres de esa raza eran unas bestias sin corazón pero de pensarlo a vivirlo era totalmente diferente, un vacío inundo su interior sin poder evitar que sus ojos se humedecieran por sus palabras hirientes ¿Cómo podía negar a su bebé sabiendo que había sido solo suya? ¿Es que acaso ese hombre no tenía alma? Llevó una de sus manos a su vientre y la otra a su boca apretándola sobre sus labios evitando que el sollozo escapara, sus lágrimas instantáneamente cayeron rodando por sus mejillas, observó al Saiyajin con odio y se puso de pie para encararlo, él le había dado la espalda.

- Eres... ¡Eres un maldito!- pronunció con desprecio limpiando las lágrimas de su rostro dejando salir su resentimiento en un suspiro angustioso.

- No te atrevas a insultar a tu Príncipe terrícola estúpida.- bramó girándose para verla nuevamente, en ese momento era capaz de pulverizarla allí mismo, sintió una sensación de incomodidad en su pecho y aunque jamás había percibido aquello lo relacionó con dolor, pero no era meramente físico, era rencor hacia ella e impotencia de no poder simplemente lanzarle una esfera de energía para acabar con su miserable vida y la de ese chiquillo que llevaba dentro.- ¡Ve y arrímale tu bastardo al imbécil con el que te revolcaste ramera!- agregó con ira mirando a la mujer frente él que abrió la boca ligeramente sin poder creer lo que el heredero pensaba, ¿Cómo puedes ser tan cruel?, pensó en su mente conla respiración cortada apreciando cómo más lágrimas bajaban por sus pómulos negando de un lado a otro con su cabeza.

- ¡Cómo te atreves!- aseveró dando un par de paso hacia él y sin pensarlo alzó su mano estampándola contra el Saiyajin haciendo que este ladeara el rostro por el golpe.- ¡Milk también está embaraza de Goku y no es porque se haya revolcado con otro como imaginas!- manifestó dolida entre el llanto viendo al hombre que volvió la cara moviendo su mandíbula sintiendo como ardió su piel ¿Ella se había atrevido a ponerle una mano encima? No había visto venir la bofetada pues jamás supuso que la terrícola osara a hacer aquello, ni siquiera prestó demasiada atención a lo que había dicho después incrédulo por su osadía.- Pero si quieres pretender que tanto ella como yo somos unas cualquiera puedes comenzar por dejarme libre.- concluyó mirándolo fríamente dejando su lamento poniendo su frente en alto, ella no tenía nada de qué avergonzarse aunque él la acusara de lo más bajo, ella no era como él que aunque no tenía la certeza de que la había engañado siempre sospechó de que así había sido cuando algunas noches percibió en él perfume de mujer que no era el suyo.

- ¿¡Y cómo es que me entero de esto hasta ahora eh!? ¡Y el imbécil de Kakaroto me ocultó todo!- gritó llevando una mano a su rostro acariciando el lugar donde la muchacha lo había bofeteado ¿¡Cómo era posible que todo eso pasara dentro de su maldito castillo y él ni en cuenta!?

- ¿Cómo iba a decírtelo? Mira nada más como reaccionas, además, yo misma le pedí a Goku que no te dijera nada, eres capaz de todo incluso de matar a mi amiga.- respondió arrugando sus delgadas cejas turquesa enfrentando al Saiyajin que se agachó tomando su ropa para comenzarse a vestir, lo miró ponerse la ropa interior así como su traje spandex negro de manera apresurada terminando con sus botas, alzó la vista poniéndola en ella acercándose imponente.

- ¿Dices que no estás segura de tu embarazo?- preguntó en un rugido totalmente furioso consigo mismo fuera de sí ¡Era el príncipe con un demonio y ese par le habían estado viendo la cara! Ella negó temiendo por su vida y la de su bebé, si él no creía que el niño era suyo era capaz de hacerla que lo perdiera o peor aún, eliminarla y matar a su mejor amiga, tembló por dentro cuando él la tomó de la mano y la tiró llevándola hacia la salida.

- ¿¡Qué haces!? ¡Suéltame!- chilló tratando de deshacer el agarre del hombre en su muñeca con su mano libre pero le fue imposible, él la tenía bien sujeta, lo miró abrir la puerta y empujarla fuera ¿A dónde la llevaba? ¿Qué pensaba hacer con ella? Vegeta cerró con un portazo y la volvió a sujetar dirigiéndose por el pasillo hacia el ala médica, quería estar seguro de que esa mujer estaba preñada, no quería más errores y si para ello tenía que encargarse personalmente lo haría, la escuchó quejarse por su fuerte aferre pero no le prestó mucha atención, la condujo por entre el pasaje sin soltarla tratando de hacerse a la idea de que la chica esperaba un vástago suyo, en su interior sintió sosiego cuando la oyó decir que la hembra de Kakaroto también estaba en cinta, no quería seguir haciéndose ideas de que la terrícola lo haya engañado con otro, eso no se lo perdonaría nunca y es que era capaz de encerrarla en un calabozo por el resto de sus días si eso lo llegara a confirmar o quizá peor, ella era suya ¡Maldición que le pertenecía! Se había dejado llevar hace rato por sus impulsos al pensar en que la terrícola podía traicionarlo, ahora que analizaba con mayor detenimiento la situación supo que había sido una estupidez su suposición ¡Ella nunca estaría con otro que no fuera con él porque antes que eso pasara la asesinaría!

La peliazul trató de poner resistencia pero le fue inútil, era tirada con hosquedad que aunque para él no era gran cosa ella incluso terminó cansándose de luchar por soltarse no quedándole más remedio que caminar a su lado en contra de sus deseos, cuando doblaron en la tercera interjección ella pudo ver el ala médica donde Goku la había llevado a hacer la prueba de embarazo y sus peores miedos se hicieron realidad haciendo que su piel se erizara de solo pensarlo, él ya había negado su hijo así que no era irrazonable imaginar que la obligara a abortar a su bebé.

- ¡Vegeta no!- gritó horrorizada con las lágrimas llenando nuevamente sus ojos posándolos en el hombre que no se inmutó ante sus ruegos.- ¡No quiero!- añadió luchando por soltarse pero le fue inútil, no permitiría que le sacaran a su hijo por ningún motivo, prefería suplicar y llorarle pero no dañarían a su niño, para cuando volvió nuevamente la vista al frente ya estaban entrando al recinto.

- Príncipe Vegeta.- saludó el médico que estaba ojeando unos expedientes sobre una mesa grande donde habían varios aparatos clínicos, se puso de pie y fue hasta el Saiyajin haciendo una reverencia.- ¿En qué puedo servirle?- preguntó irguiéndose mirando a la femenina, recordó que la había examinado y entonces temió por su vida, recordó que Kakaroto lo había amenazado y le había impedido darle el informe al heredero sobre su concubina, ahora estaba allí con ella, solo esperaba que ese no fuera su última noche vivo, sonrió tratando de disimular sus nervios tensándose con los ojos negros del hombre que soltó a la chica del agarre en su mano.

- Mi concubina.- comenzó a hablar mirando a la peliazul que retrocedió un paso al verse libre.- Dice presentar síntomas de embarazo, hazle una prueba para estar seguros si está preñada.- añadió cruzándose de brazos observando a la femenina que posó sus orbes turquesa sobre él, ella se miraba fatigada, tenía los ojos rojos e inflamados de tanto llorar, su cabello largo estaba revuelto y estaba descalza, se maldijo cuando vio su estado, no pretendía sacarla así de la habitación pero no pensó en ello, solo quería saber si llevaba un hijo suyo dentro.

- Vamos señorita.- habló el doctor haciendo que la muchacha girara su cabeza para verlo y asintiera, la ojiturquesa ahora podía respirar más tranquila, no podía creer que él no pretendiera hacerle daño a ella o al bebé ¿Lo haría cuando lo confirmara? Sus nervios volvieron instantáneamente al cavilarlo.- Acuéstate ahí.- señaló el tipo de bata blanca la camilla que estaba a un lado, ella respiró tratando de tranquilizarse, no sería nada diferente a lo que ya le había hecho la vez pasada. Dejó salir lentamente el aire por su boca estirándose sobre la colchoneta, sus ojos se desviaron hasta Vegeta que se paró a sus pies manteniendo la misma expresión ecuánime de antes.

- Voy a extraerte un poco de sangre y vamos a proceder al análisis.- explicó el médico poniéndose los guantes blancos y llevando con él una jeringa estéril que desempaquetó, ligó el brazo de la femenina que miraba atenta el proceso por el cual ya había pasado, pero esta vez no solo ella estaba allí, él escudriñaba todo y temía por su vida, la de su bebé e incluso la de su padre, ese maniático podía matarlos a todos en un santiamén si así lo quisiese ¡Era un maldito Saiyajin impulsivo, despiadado y sin alma! Lo mejor era que la prueba diera negativa, no quería traer un niño a ese planeta de salvajes poco civilizados, no quería criarlo bajo esas costumbres de asesinos intergalácticos por ningún motivo. Algún día él sería Rey y si era cruel ahora no quería ni sospechar de lo que sería capaz cuando tuviera el control total del astro. La máquina comenzó a emitir un sonido y sus luces intermitentes se movían de un lado a otro en fila cuando la sangre que le fue extraída fue introducida en esta para su análisis hasta que se arrojó el resultado. El médico sonrió presionando un par de botones más para que el aparato en forma triangular imprimiera en un pequeño trozo de papel la información.

- ¿Doctor?- llamó la peliazul al ver que el sujeto sujetó el papelito entre sus huesudos dedos verduzcos y lo leyó.

- ¿Y?- preguntó Vegeta mirando al hombre que no despegaba la vista del trozo de papel, estaba impaciente con sus brazos cruzados y sus dedos golpeando sobre su bíceps, quería saber si era cierto o solo una simple suposición la de su concubina.

- Felicidades Príncipe, su heredero está en camino.- pronunció el de bata entregándole a la chica el papel con los resultados. Bulma lo tomó observando unos jeroglíficos que no entendió, pensó que seguramente estaban en el idioma natal Saiyajin, alzó la vista y observó a Vegeta con la misma expresión por lo que se bajó de la cama y caminó tras él al verlo andar hacia afuera.

- Gracias doctor.- dijo la peliazul antes de abandonar el recinto sosteniendo el parche que el tipo colocó en su brazo donde había pinchado para sacar la sangre. Lo siguió un par de pasos tras él por los pasillos, no se atrevía a decir nada, el Príncipe se miraba sereno así que optó por no perturbarlo, lo último que quería es que se enfureciera y arremetiera contra ella y su bebé. Tocó por instinto su vientre plano sonriendo automáticamente al tener la seguridad que sus sospechas eran ciertas, llevaba un hijo del hombre que amaba en su interior sintiendo una enorme felicidad al tomarlo de aquella manera, mordió su labio inferior observando la espalda del futuro Rey y su corazón bombeó con fuerza, era un sensación indefinible, todo sería perfecto si él no tuviera ese carácter tan inestable, ella borró su sonrisa cuando se acercaron a la habitación y vio a Goku que venía hacia ellos en la misma dirección intuyendo que ese par discutirían por los sucesos que le había estado ocultando ella y el soldado al heredero.

- ¡Oye Vege…!- no continuó con sus palabras cuando el puño del Príncipe se estampó en su rostro con fuerza haciendo que el muchacho cayera varios metros atrás.

- ¡Kami no le pegues!- gritó Bulma tapándose los ojos con amabas manos queriendo evitar mirar esa escena horrorosa ¿Es que esos bárbaros no podían arreglar las cosas hablando?

- ¡No te metas terrícola esto es entre Kakaroto y yo!- respondió enfurecido caminando hacia el Saiyajin que se estaba poniendo de pie tocando su rostro haciendo una mueca de dolor.

- ¡Rayos Vegeta! ¿Por qué me golpeas?- preguntó mirando como el joven lo tomó por el cuello de su traje de combate alzándolo hasta la altura de sus ojos.

- ¡Maldito insecto! ¡Eres mi sirviente, en quien más confió y me ocultas que mi concubina podría preñarse al igual que tu ramera!- rugió soltándolo de un empujón, el élite arrugó su entrecejo al escuchar sus dichos cayendo a cuenta que su superior se había enterado de todo.

- Goku lo siento, tenía que decírselo.- expresó Bulma acercándose a ellos, se sentía tan avergonzada de causarle problemas al marido de su amiga, pero no podía seguir ocultándole nada al Príncipe, además, el mismo soldado le había aconsejado hablar con el heredero.

- No te preocupes Bulma así arreglan las cosas los Saiyajin.- respondió con una expresión seria, el puñetazo le había dolido pero no le había sacado una gota de sangre.

- Debería de eliminarte ahora mismo escoria.- bramó el joven escupiendo con desprecio hacia un lado mirando al soldado.- Es alta traición que me ocultes cosas de esta magnitud.- agregó con rabia, quizá si lo hubiera sabido antes la humana ahora no estaría embarazada, esos dos le habían visto la cara.

- Sé que tienes razón, pero si no te lo dije antes es porque necesitaba hacer mis propias averiguaciones Vegeta.- comentó sacando de abajo de su armadura en su abdomen un par de hojas dobladas en varias partes que extendió ofreciéndoselas al Saiya Real que las tomó con arrebato observándolas.

- ¿Qué mierda es esto eh?- aseveró viendo los papeles en sus manos.

- Es un censo, desde que las terrícolas pisaron tierra Saiyajin la mayoría fue llevada a los prostíbulos del planeta, las encargadas de esos lugares les han estado practicando abortos a esas hembras estos últimos tres años por eso no hay registro de híbridos nacidos.- explicó señalando los números en las hojas que el futuro Rey sostenía mientras las veía.

- Los inútiles científicos hacen pruebas de compatibilidad genética a las mujeres de diferentes razas que son traídas ¿Es que no han cumplido con el protocolo?- cuestionó irascible, errores de ese tipo no se los dejaría pasar por ningún motivo ¡Esas sabandijas pagarían su ineptitud!

- Lo hacen, pero su investigación dio un falso negativo concluyendo que nuestros genes no son compatibles con los de ellas, pero eso no es todo, cuando las terrícolas tomadas por Saiyajin gestaron las matronas encargadas optaron por hacerlas perder los híbridos, sabían que tu padre o tu ordenarían asesinar esas mujeres junto con sus vástagos y para evitarlo callaron.- informó alzando la vista para ver a Vegeta con una expresión de hastió e irritación.- Después de todo las culpables son ellas por no informarle esto a nadie de alto rango que decidiera correctamente, prefirieron hacer que abortaran antes de aplicarles anticonceptivos puesto que si los solicitaban sospecharíamos.- terminó, él había ido hace varios días atrás antes de la misión a informarse, prácticamente había obligado a esas tipas a decirle la verdad amenazando con matarlas.

- Que horror.- articuló Bulma imaginándose por el sufrimiento que esas chicas estaban pasando desde hace más de tres años, mordió su labio inferior dándose cuenta del infierno que vivían esas mujeres fuera del castillo, no había nada comparable con lo que ella pasaba con el Príncipe, tuvo la mayor de las suertes el que la hayan asignado junto a su padre al área de laboratorio inmediatamente tocaron el planeta rojo, la peliazul les había dicho en aquella nave que la trasportaron a ese astro que era científica al igual que su papá y que les ayudarían con avances tecnológicos a cambio de alimentos, su madre había muerto por las limitaciones a los que los habían expuesto durante esos meses de viaje que duró su transferencia desde la Tierra a Vegitasei, ahora si miraba todo lo que le sucedió con optimismo podía asegurar que era más que afortuna tener los favores del Príncipe a su disposición.

- ¿Por qué esas imbéciles protegerían a esas prostitutas terrícolas?- cuestionó Vegeta mirando por el rabillo del ojo a su esclava que se puso a su lado escuchando con detenimiento lo que hablaba con su mano derecha.

- Porque esas mujeres se han vuelto las favoritas de los Saiyajin, se rumora que no ha habido mejores hembras que esas y por eso no podían exponerlas para que fueran asesinadas, les dejan bastantes ingresos que seguramente no reportan.- concluyó mirando el rostro molesto del heredero que apretó su mandíbula con furia y gruñó incinerando en sus manos el par de hojas.

- ¡Nadie pasa por alto el protocolo y menos a la realeza!- gritó haciendo que Bulma diera un brinquito en su posición asustada por su tono de voz.- Ve y elimina a esas atrevidas que están a cargo de los prostíbulos y asigna a alguien más.- dictaminó, Goku asintió ante sus palabras, por lo menos su mujer y la científica habían salido libres de la furia del Príncipe pensó para sí mismo.

- ¡Qué! ¡Cómo es posible que ordenes tal disparate!- chilló la peliazul sintiendo como su corazón se estrujaba, definitivamente ese planeta de salvajes era el mismísimo infierno.

- ¡Cállate!- bramó Vegeta mirando a Kakaroto que se alejó dejando a la pareja sola, el futuro Rey se giró dirigiéndose a la puerta de su alcoba que abrió dejando entrar a la mujer para después cerrar.

- Que manera tan absurda e irracional tienen los Saiyajin de resolver los problemas.- comentó ella mordiendo su lengua, sabía que él estaba enfadado y aunque no quería ponerlo de peor humor no dejaría de exponer sus pensamientos.

- ¡Tks! Que sea la última vez te opones a mis decisiones frente a mis soldados terrícola.- gruñó mirándola, era una osada, ella no estaba en derecho de opinar, el Príncipe era él y ella solamente una esclava caprichosa.

- Yo no quise…

- ¡Basta! ¡No discutiré estupideces!- manifestó caminando con dirección a la cama, la peliazul agachó la mirada, era cierto, no seguía siendo más que una simple esclava, le dolió pero tenía que estar consciente de su realidad que él no se molestaba en recordarle de vez en cuando, ahora tenía que pensar en ella y su hijo, los problemas de los demás pasaban a segundo plano si se trataba del bebé en camino.

- Vegeta si…- se detuvo antes de seguir, pensó en ese momento que tenía que ser clara con él y saber además lo que el hombre pensaba, no le había dicho nada con respecto a su niño desde que le dieron la noticia ¿Es que acaso lo rechazaba?- Si tú no quieres este bebé lo entiendo.- agregó sintiendo un nudo en su garganta, el joven se giró para verla ya que le había dado la espalda y estaba quitándose la camisa de su traje.- Sé que no fue planeado y no tienes por qué quererlo.- terminó por dejar salir sus lágrimas, casi podía afirmar que lo que pensaba era verdadero ya que él no demostró ni un rastro de alegría o algo parecido cuando el doctor le confirmó su embarazo.

- ¿De qué hablas?- cuestionó frunciendo el ceño más de lo habitual al escucharla.

- Se que este niño ni yo significamos nada para ti.- comentó recapacitando tristemente sobre el futuro, considerando cómo estaban las cosas intuyó que siendo una esclava terrícola su bebé no sería tomando en cuenta ante el pueblo Saiyajin pues era sabido por todos que los herederos debían ser puros, en el pasado cuando recién llegó al planeta escuchaba ese tipo de comentarios llegando a especular que era una estupidez de esos bárbaros cuidar de esa manera tan egoísta su linaje, nunca imaginó que la que daría a luz a un hijo de la realeza sería ella, suspiró lentamente apretando el agarre de su camisón a la altura de su vientre con impotencia, las palabras de Goku le habían calado, cuando escuchó que este le dijo al futuro Rey que las matrona no habían informados los embarazos de las terrícolas porque Vegeta o el Rey ordenarían su ejecución su corazón se comprimió ¿Es que ella tenía inmunidad por ser la concubina del Saiya Real y su amiga por ser la mujer del soldado de alto rango? Era tan cruel que esas muchachas pasaran por ese hecho tan perturbante de abortar.- Es por ello que quiero pedirte que me dejes libre, quizá puedas sacarme del castillo y mandarme a vivir lejos, yo soy inteligente puedo trabajar y mantener mi hijo, te aseguro que nadie sabrá que es tuyo.- concluyó levantando la mirada para ver al hombre que la observaba serio, era cierto que estando a su lado tenía ciertos privilegios que otras no, pero mientras nadie supiera de quien era su niño todo estaría bien, dejaría esa vida con comodidades a cambio de que el bebé no fuera menospreciado por nadie.

- No voy a liberarte mujer, así que deja de hablar tanta tontería.- vociferó sin apartar sus orbes obscuras de ella ¡Qué mierda pasaba por la mente de esa idiota! ¿Qué pariría a su vástago fuera del castillo? Ese niño pertenecía a la realeza y aunque fuera un híbrido sería criado como correspondía, como su heredero.

- ¡Vegeta yo estaré bien sola!- chilló sintiéndose impotente, no quería que su niño fuera señalado por todos y se burlaran de él por ser hijo de una maldita esclava.- ¡Mírame! ¡En unos meses mi vientre estará enorme y no te serviré más! Puedes buscarte una nueva esclava.- dijo tratando de hacerlo entrar en razón pero solo lo vio sonreír altivo.

- ¿Una nueva esclava?- cuestionó irónico mirándola de pies a cabeza, sabía cómo se veían las hembras preñadas, había visto las compañeras de algunos soldados en ese estado y sabía que no necesitaba otra maldita mujer ¡Estaba loca si pensaba que por ello la dejaría irse!

- ¡Sí! Una de cuerpo esbelto que pueda satisfacer las exigencias del Príncipe, yo ya cumplí mi ciclo contigo, ahora tengo que ver por mi vida y la de mi hijo.- respondió dándose la vuelta sintiendo su voz quebrarse, no quería que él la viera más débil por lo que limpio sus lágrimas e intentó tragar el doloroso nudo que sentía en su garganta.

- Un vientre abultado no me impedirá follarte.- afirmó acercándose a ella.- Además, falta mucho para que este vientre deje de estar así.- indicó abrazándola por la espalda llevando sus manos a la cintura de ella deslizándolas hasta su abdomen plano.

- ¡No estás entendiéndome Vegeta!- gritó frustrada alejándose de él.- Sé que este hijo es una vergüenza para ti y los tuyos, así que quiero irme de aquí lo más lejos posible, si este bebé nace mientras yo sea una esclava mi niño también será tratado como uno y no quiero eso para él.- disertó dándose la vuelta para ver al hombre que la observaba con una expresión iracunda.- Contigo solo me espera una vida llena de privaciones y ahora tengo que pensar primero en mi bebé antes que en mí ¡No quiero que sea señalado como el hijo bastardo de la esclava terrícola y el grandioso Príncipe Saiyajin! Yo soy joven Vegeta y puedo hace mi vida con cualquier otro.- concluyó caminando hasta la cama donde se sentó, amurró sus labios intentando no volver a llorar, ese hombre era un egoísta que no la comprendía ¿Cómo se había enamorado de él?

- ¿Con otro?- inquirió siguiéndola sintiendo la rabia llenarlo.- ¿¡Crees que voy a dejar la crianza de mi hijo en manos de otro eh!?- gritó furioso tomándola de los hombros para ponerla de pie.

- Nadie sabrá que es tuyo.- respondió ella mirándolo de la misma manera.

- ¿Piensas hacer pasar a mi heredero como hijo de otro?- preguntó fuera de sí acercándola a su rostro, no podía soportar la idea que ella fuera de alguien más bajo ninguna circunstancia.

- ¡Puedo hacer de mi vida lo que quiera una vez libre!- bramó ella encolerizada por su actitud posesiva y tosca, siempre era lo mismo con él, ese carácter de mil demonios que odiaba salía a relucir cada vez que no estaba dispuesta a obedecerlo.

- ¿Así que de eso se trata mujer? ¿Estás usando a mi hijo como excusa para irte a revolcar con otro una vez pongas un pie fuera del castillo?- cuestionó colérico apretando el agarre en los hombros de ella que cerró los ojos al sentir como dolían incluso sus huesos.

- ¡No dije eso! ¡Estas entendiendo todo mal!- increpó ella zarandeándose para zafarse pero él no la soltó.

- ¡Cállate Bulma o soy capaz de matarte!- rugió tirándola en la cama con rudeza.

- Tú no quieres este niño Vegeta ¡Otro podrá ser su padre para que mi bebé no tenga que ser señalado como el bastardo del Príncipe Saiyajin!- afirmó viendo al hombre pasar su palma por su cabellera sin apartar su obscura mirada de ella que llevó una mano sobre su vientre de manera protectora.

- ¡No digas eso mujer! ¡Cierra la boca!- bramó empujándola para ponerse sobre ella.- Mi hijo nacerá bajo este techo y tu seguirás aquí conmigo porque me perteneces al igual que mi heredero.- indicó tomándola de las muñecas apretándolas contra la cama a la altura de su cabeza, observó las lágrimas en los ojos de la femenina que salían una tras otra y sus labios temblaban ligeramente, sabía que estaba asustada así que acercó sus labios a los de ella besándola, no la dejaría libre nunca y menos ahora que estaba preñada esperando su vástago. De pasar a sentir rabia y frustración hacia el Saiyajin que no entendía sus palabras pasó a apreciar un calor inefable en su pecho que la envolvió por completo, dejó salir un sollozo en un suspiro profundo notando a su corazón que latió con fuerza cuando él posó su boca sobre la de ella, era una sensación indescriptible, escucharlo decir que ella y su bebé le pertenecían la llenó de complacencia más de lo que podía comprender, correspondió su beso con desesperación, lo amaba a pesar de todo, se había enamorado de él tal y como era y aunque le había expuesto que quería vivir lejos de él estaba segura que era una mentira que intentaba sembrar en su mente, no podía dejarlo, sabía que lo necesitaba más que nunca a su lado.

- Te amo Vegeta.- pronunció succionando los labios del Saiyajin que soltó una de sus muñecas para llevar una mano a sus piernas empujándolas para que las abriera y le diera pase a colocarse entre ellas, la peliazul acarició el cuello del Príncipe sin dejar de besarlo, sentía su cálido aliento entre besos, notaba su musculoso cuerpo meciéndose sobre ella mientras la tocaba y devoraba su boca, esa sensación de sentirse atiborrada cuando estaba entre sus brazos no la cambiaría por nada. El Príncipe la acaricio con deleite estrujando con su palma el lechoso muslo de la hembra que suspiraba bajo su cuerpo.

- Eres mía Bulma, mi mujer.- gruñó extasiado dando una última succión a los labios hinchados y rojos de la femenina separándose de ella con la respiración agitada sonriendo por sus palabras, ella ya le había dicho antes que lo amaba pero sucedió cuando estaba ebria, ahora la mujer estaba más lúcida que nunca. Percibió satisfacción de alguna manera y aunque no podía afirmar sentir lo mismo la hembra era importante para él, esa clase de sentimientos eran estúpidos e impropios para su raza si lo pensaba con detenimiento aunque no podía negar que cuando ella se lo decía notaba una clase de ensanchamiento a su ego. Se apartó de ella poniéndose de pie para terminar de quitarse el traje volviéndose a acostar a su lado. Bulma se colocó abrazándolo por la cintura dejando descansar su cabeza en su pecho, cerró sus ojos repasando todo lo que le había dicho al Saiyajin y supo que no era capaz de llevarse al bebé y alejarlo de su padre, quizá el niño necesitaba al Príncipe tanto o más que ella, sonrió para sí misma suspirando profundo cuando él colocó su mano en su espalda acariciándola con lentitud. Minutos más tarde el hombre la escuchó que respiraba de manera acompasada levantando la cabeza para verla comprobando que se había dormido, aún no podía procesar del todo que sería padre, pero estaba consciente de que el que se había buscado aquello era él, ella solo era una víctima de sus acciones.

.

.

Esa mañana se había levantado antes que el sol se hiciera presente, no había podido dormir muy bien toda la noche, sabía que necesitaba desestresarse, estar solo y pensar en los sucesos de ayer, en cuanto había salido de su habitación dejando a la mujer dormida fue directamente hacia el ala médica, le había dejado estrictamente prohibido al doctor decir una sola palabra, lo más prudente por ahora era que nadie se enterara del estado de su concubina, tenía que pensar con la cabeza fría antes de hacérselo saber al reino entero, lo que la terrícola había dicho ayer era cierto, el pueblo Saiyajin no querría ni aceptaría un heredero híbrido, desde hace siglos que se mantenía el linaje puro y cambiar las costumbres de un día para otro no les resultaría agradable, pero lo hecho, hecho estaba… todo por culpa de su maldito descuido.

Ahora estaba en la sala de entrenamiento empezando por hacer lagartijas, había encendido la máquina de gravedad desde hacía una media hora y comenzaba a sentir como sus músculos se ponían a ritmo. No podía dejar de pensar en su concubina aunque se quisiera concentrar en lo que hacía, era algo nuevo, había preñado a la mujer no sabía ni hace cuanto, no se molestó ni siquiera en preguntarle al médico su periodo gestante. Frunció el entrecejo, si no la hubiera tomado como su esclava la terrícola seguiría en el laboratorio lejos de su presencia sin siquiera conocerlo. Sonrió con arrogancia, aunque quisiera imaginar que lo mejor era no haberla visto nunca no podía negar que lo que tenía con ella era algo fuera de lo normal, cuando estaba con la femenina se perdía de una manera descontrolada ¿Qué demonios le había hecho esa bruja azul? Odiaba pensarla lejos, aborreció la idea de que su propiedad fuera de otro, no podía verse de ninguna manera sin la humana ¡Ella le pertenecía más que nunca ahora que estaba embarazada! Además, no le desagradó el hecho de haber concebido un hijo con ella en ningún momento ¡Al demonio con todo lo demás! Él era dueño de su vida y la manejaba a su antojo.

.

.

El sol ya estaba comenzando a salir, sus oídos captaron un ruido que interpretó como de utensilios de vajilla que sonaban al golpearse contra el cristal, se removió entre las sábanas estirando su cuerpo después de una noche placentera de sueño y abrió su boca bostezando tapando sus labios al mismo tiempo que abría los ojos, se incorporó sentándose para ver de dónde provenía el sonido y pudo notar a unos cuantos metros lejos de la cama a Arian que depositaba los platos con su desayuno en la mesa de centro de la sala.

- Buenos días señorita Bulma.- saludó hipócritamente la muchacha al ver a la peliazul deslizarse sobre el colchón para bajarse de la cama dejando la sábana con la que estaba envuelta a un lado.

- Buenos días.- respondió con una sonrisa, se sentía de tan buen humor que su felicidad no cabía en sí misma, ahora no llevaba en su pecho más la carga de esconderle a su Saiyajin que estaba embarazada.- ¿Tienes mucho que hacer este día Arian?- preguntó llegando hasta ella mirando los alimento en el par de platos sintiendo mucha hambre cuando el aroma de la fruta fresca con miel llegó a su nariz.

- Lo mismo de siempre, trabajar todo el día en la cocina.- respondió mirando la fina tela de la cual estaba hecha la prenda que vestía la ojiturquesa arrugando sus cejas con disimulo, cada vez que veía a esa mujer sentía la necesidad de bofetearla y gritarle que por su culpa el Príncipe había dejado de visitarla en el harén y que por ende la sacaron de ese lugar que aunque no era el mejor era preferible antes que estar de esclava sirviéndole a asquerosos Saiyajines en el comedor.

- Es una lástima, me hubiera gustado que me acompañaras de compras.- comentó pensando en que sería buena idea ir a visitar las tiendas en el mercado central y ver si conseguía cosas lindas para vestir cuando su vientre estuviera grande.

- Mi jefa es muy estricta.- indicó dejando la taza de té al lado de uno de los platos ¿Qué rayos decía esa estúpida? ¿Ella acompañándola de compras mientras esa perra se abastecía de cosas hermosas y ella como imbécil solo viéndola disfrutar? ¡Ni que estuviera demente!

- Entiendo.- articuló la ojiturquesa sentándose en el cómodo sofá.- Puedes retirarte.- agregó alzando la mirada para ver a la chica que asintió empujando el carrito saliendo de la habitación, ella no pudo evitar llevarse una mano a su vientre con una sonrisa en sus labios, después de todo no parecía tan mala idea tener un bebé del heredero.

Unas horas después de haber desayunado y tomado un relajante baño en la ducha estaba sentada en el sofá con un libro en su mano, no tenía muchos ánimos de hacer nada, se sentía cansada, con sueño y ociosa, por lo menos la comida de la mañana no le había sentado mal, aunque si notó que comió más de lo que solía hacerlo, ahora estaba segura que todos esos cambios se debían al niño que gestaba en su interior, solo esperaba que Vegeta no se molestara porque no había tenido ánimos de ir al laboratorio a seguir con la construcción de su nave, cuando Goku llegó por ella le había dicho que se sentía indispuesta, ya para estas altura el Saiya Real debía de estar enterado de que no trabajó. Unos toques en la entrada la sacaron de sus pensamientos, se puso de pie dejando el libro sobre la mesa de centro y caminó hasta la puerta arreglando las arrugas de la falda de su vestido con las palmas de sus manos.

- ¿Doctor? ¿Qué hace aquí?- preguntó observando al hombre que miraba hacia ambos lados fuera de la habitación, el heredero había sido estricto y le había dictaminado absoluta confidencialidad por lo que se estaba cuidando que nadie se enterara de su visita a la terrícola, no quería verse envuelto en un lío.

- Señorita Bulma he venido a verla por órdenes del Príncipe Vegeta.- respondió andando dentro de la alcoba cuando la peliazul se hizo a un lado para que entrara.- Estaré al pendiente del proceso de su embarazo así que es necesario que comencemos ahora por aplicarle algunos suplementos vitamínicos que ayudaran a llevar mejor la gestación del feto.- explicó dejando un maletín que traía en sus manos sobre la mesita en la sala.

- ¿Vegeta lo ordenó?- preguntó yendo tras el hombre no creyéndose que él estuviera pendiente de esa manera de ella y el niño.

- Sí, ahora déjeme inyectarle el preparado que he elaborado especialmente para usted.- respondió abriendo la maleta y sacando de esta una jeringa con un líquido verde oscuro, la chica se sentó en el sillón mirando al médico que tomó un algodón de una bolsita empapándolo con solución desinfectante.

- ¿Eso es bueno para mi hijo?- cuestionó algo temerosa al ver que el hombre se acercó a ella limpiando su brazo unos centímetros más abajo del hombro donde intuyó que la inyectaría.

- Le ayudará al desarrollo primario del embrión.- indicó colocando la punta de la aguja en la piel de la muchacha empujándola con suavidad en su carne, la peliazul solo giró el rostro cerrando sus ojos sintiendo el piquete.- Al ser un híbrido con células Saiyajin necesitará una mayor cantidad de energía para crecer y formarse que un feto terrícola, este líquido contiene nutrientes esenciales para ello además de ayudarle a usted para que no sienta con tanta intensidad los cambios bruscos que se producirán con el pasar de las semanas.- manifestó vaciando el contenido en el músculo de la chica sacando la aguja de su piel.- Listo.- dijo colocando un parche en el pinchón.

- ¿Alguna recomendación en especial?- inquirió ella tocando el parche en su brazo sintiendo un leve ardor en su piel.

- Descanso, la señorita Milk ha seguido mis instrucciones y espero que usted también lo haga por el bien del heredero.- reveló guardando lo que había ocupado en su maletín.- Pronto vendré a ver cómo va con el progreso gestante.- finalizó tomando su maleta mirando a la femenina asentir con una sonrisa, la peliazul acompañó al hombre hasta la puerta cerrándola cuando este salió, aún no podía creer que ese tosco y orgulloso Saiyajin hiciera eso por ellos, tocó su vientre agrandando su sonrisa sintiéndose contenta.

- Tu papá se preocupa por nosotros bebé.- murmuró en un chillido feliz caminando hasta la cama mientras acariciaba su vientre plano.- Después de todo no es tan malo.- añadió agachándose para quitarse los botines y acostarse, sentía mucho sueño así que dormiría un rato.

.

.

Kakaroto se había mantenido haciendo una ronda cerca de los pasillos que llevaban a los aposentos del Príncipe por dictamen directo de este, había visto al médico entrar unos minutos y salir rato después, sabía que este visitaría a la hembra pues el heredero se lo había informado, después de un rato de estar un par de horas vigilando tal como se le había ordenado ahora estaba caminando hacia la cámara de gravedad donde sentía el ki de Vegeta, era la hora de la comida y quería hablar con él mientras se alimentaban sobre la decisión de ayer, había cumplido su palabra tal como lo demandó.

Antes que pudiera llegar a la puerta miró a su superior salir de la sala de entrenamiento principal deteniéndose fuera de la entrada acomodando sus guantes, se había dado una ducha dentro del cuarto en su sala de entrenamiento y se había vestido con un traje limpio, por la tarde pensaba ir a hablar con el Rey, estaba seguro que pronto tendría nueva misión pues con la reciente que había cumplido sabía que su padre estaba más que satisfecho, había conseguido un mejor trato con el gobernante del planeta 43 así que el viejo no le había puesto objeción, esta vez estaba dispuesto a elegir el mismo a qué planeta purgaría.

- Orden cumplida Vegeta.- comentó Goku llegando al Saiya Real que lo miró con una sonrisa torcida en sus labios, el que se atrevía a desobedecer o tratar de pasarse de listo terminaba muerto, una osadía como esa no le sería perdonada ni siquiera a esas rameras terrícolas y muchos menos a las encargadas de estas que ocultaron información tan importante a la realeza, no necesitaba traidores en su planeta. Si eso lo hubiera sabido desde el principio, que los imbéciles de los científicos fallaron con la prueba de compatibilidad genética y que esas mujeres de la Tierra habían logrado fecundar vástagos híbridos Saiyajin se hubiera cuidado al estar con su concubina y ella no estaría preñada, no estaba arrepentido de sus actos, pero era algo imperdonable que no estuviera al tanto de lo que pasaba en Vegitasei por gente inepta que intentaba verle la cara.

En silencio llegaron hasta el comedor, el Príncipe a veces prefería alimentarse en el comedor principal junto a su padre y el inútil de Tarble, ahora no era un buen día para verle la cara a su hermano menor que solo era un fastidio con solo su presencia, con el humor que se cargaba desde ayer era capaz de arrancarle la lengua al impertinente y debilucho Saiyajin. En el lugar ya había mucho movimiento de los soldados tantos Saiyas como de otros planetas que trabajaban más de cerca para en el castillo al igual que los élites. Tomaron asiento en una de las mesas más alejadas, la mayoría reverenciaba al Príncipe cuando lo vieron entrar con el segundo hombre más fuerte del planeta, su mano derecha Kakaroto era respetado por estar sirviendo al futuro Rey así como por su poder de pelea.

- Vegeta quiero disculparme por ocultarte el embarazo de mi hembra.- comentó una vez se sentaron uno frente al otro en la amplia mesa donde podían caber hasta seis sujetos.

- ¡Tks! Eres un imbécil.- respondió mirando hacia un lado con el entrecejo marcado observando a un par de esclavas que se acercaron inmediatamente con dos enormes bandejas de comida colocándolas en la mesa donde el aroma de los deliciosos alimentos llegaron hasta la nariz de los hombres que comenzaron a devorar la gran cantidad de comida. Arian casi tiró la jarra de bebida alcohólica que traía en una bandeja junto a unos vasos cuando entró al área del comedor desde la cocina, su respiración se entrecortó quedándose sin aliento sintiendo como su corazón se aceleró en cuando sus ojos dorados se posaron en el heredero ¡Era tan afortunada de tenerlo tan cerca! Sus pies se movieron casi por si solos hacia él sin despegar la mirada del joven ni un momento hasta que se paró ante él.

- ¿Desean que les sirva algo de tomar?- preguntó a ambos Saiyas, Kakaroto en seguida alzó su mirada para observarla asintiendo mientras el Príncipe no apartó su vista de su comida, el élite la reconoció inmediatamente, era esa mujercita con la que encontró a su superior hace varias semanas atrás, se acordó de que la tipa le había dicho que estaba trabajando en el área de cocina. La muchacha colocó un vaso frente al soldado llenándolo con la bebida rojiza, frunció sus delgadas cejas esmeraldas cuando Vegeta no se inmutó ante su presencia, pero no se daría por vencida hasta que él la viera.

- ¿Príncipe Vegeta quiere que le prepare algo en especial?- cuestionó pronunciando el nombre del hombre del cual estaba perdidamente enamorada, si ese otro Saiyajin no estuviera allí estaba segura que inmediatamente le hubiera dicho al futuro Rey que no se hiciera el desentendido, que recordara aquellas noches en la que ella se había entregado a él con todas las ganas del mundo y que sin duda volvería a hacerlo las veces que él la quisiera tener. Vegeta levantó la cabeza con una expresión irritada en su rostro ¿Cómo se atrevía esa criada a interrumpirlo mientras se alimentaba? Cuando sus orbes obscuras se fijaron en ella recordó de quién se trataba, ahí estaba otra vez esa prostituta que se había follado unos cuantos días en el harén y la que por poco vuelve a tomar en la habitación de la sala de entrenamiento. La inspeccionó de arriba abajo, estaba vestida con unos harapos tan horrorosos que la hacían ver como lo que era, una estúpida esclava vulgar.

- ¡Lárgate!- pronunció al ver que la criada estaba allí parada sonriéndole estúpidamente, ella borró su sonrisa en cuanto lo escuchó y llenó el otro vaso con el líquido alcohólico rojizo depositándolo frente al heredero que había vuelto su atención a su comida.

- Que disfrute sus alimentos.- pronunció dándose la vuelta para retirarse, claro que no todo había terminado allí, lo buscaría cuando estuviera a solas, lo perseguiría incansablemente, lo volvería a tener a pesar de su comportamiento escueto y seco hacia ella, el Príncipe sería suyo a como diera lugar aunque para ello tuviera que forzar las cosas, esas mujer que él tenía en su alcoba no era mejor que ella de eso estaba segura y aunque estaba consciente de que estaba poniendo sus ojos demasiado alto no podía dejar de amarlo, se había enamorado de él como una loca.

- Esa hembra quiere contigo Vegeta.- pronunció el soldado con una carcajada de burla mirando al joven que llevó sus ojos a él torciendo sus labios en una sonrisa ladina.

- Es solo una puta más Kakaroto, nada importante.- articuló observando nuevamente su plato. Ambos hombres continuaron con su comida, masticaban y tragaban una gran cantidad de asados y guisos hasta que se sintieron satisfechos. Arian no había perdido los movimientos de los Saiyajin, tenía aún en la mira al futuro Rey con el que quería más que cruzar un par de palabras, mordió su labio inferior cuando miró que el élite que lo acompañaba se puso de pie dejándolo solo, era su oportunidad de oro para insinuársele de la manera más descarada posible, si él no captaba sus indirectas pues sería franca con sus intenciones hacia él. Observó a su hombre levantarse del asiento y no dudó en seguirlo, caminó desde atrás de la pared donde estaba escondida que separaba la cocina del comedor andando tras los pasos del muchacho. No lo perdió de vista mientras salía del área hasta que se condujo por los pasillos, su respiración se entrecortó sintiendo como sus manos sudaban de pura ansiedad por lo que haría, era ahora o nunca, un chance como aquel jamás volvería a tener así que aceleró su caminar e inhaló profundo cuando estuvo tras él atreviéndose a tomarlo de la mano.

- Príncipe.- articuló llamando su atención haciendo que el mencionado se girara cuando se sintió tocado, no lo dudó, se puso de puntitas ya que él le llevaba varios centímetros demás y se abrazó a su cuello llevando su boca hacia la de él, ese tacto… lo había ansiado desde hace tanto tiempo, cuando él la visitaba en el harén jamás la besó y aunque no sabía los motivos siempre deseó ese momento. Movió sus labios sobre los de él que instintivamente cerró los ojos posando las manos en la cintura pequeña de la hembra correspondiendo, ella se sujetó con más fuerza pegando su cuerpo al de él, era como tocar el paraíso sintiendo cómo el Saiya Real por fin sucumbía ante ella, movió sus manos por la espalda de la femenina empujándola contra la pared donde la acorraló profundizando el beso en donde sus lenguas se rosaron.

- Bulma.- murmuró estimulado el joven heredero entre los besos arrebatadores que se volvieron más posesivos y apasionados.

- ¡Qué! ¡No soy ella!- gritó la chica enardecida apartando los labios de él, Vegeta abrió sus ojos observando a quien estaba a escasos centímetros de su rostro, Arian pudo notar una mirada más dócil en él, su entrecejo seguía marcado comparable a como cuando una bestia se sodomizada y le dolió, sabía que esa expresión no era para ella, el Príncipe había pronunciado el nombre de esa maldita mujer azulada a la cual aún estaba dispuesta a desplazar de la vida del Saiya Real. El semblante del futuro Rey cambió de un segundo a otro, pasó de un estado relajado a tensar su mandíbula y agudizar la mirada, Vegeta gruñó por lo bajo empujando a la femenina con repugnancia lejos de él dándose cuenta de esa escena tan absurda y patética, no sabía cómo había pasado aquello pero mientras besaba a esa esclava imaginó entre sus brazos a la terrícola de cabello turquesa ¿Qué demonios le pasaba? Bufó irritado dándose la vuelta siguiendo su camino. Así como todo había iniciado se había esfumado para ella que se quedó petrificada llena de rabia y frustración ¡Cómo era posible que él la confundiera con esa perra! Mordió su labio de pura impotencia ¡Qué diablos tenía esa mujerzuela! ¡Qué demonios le había hecho al Príncipe! ¿Es que acaso era una bruja? ¿Es que del planeta de dónde provenía esa mal nacida utilizaban alguna clase de embrujo? Porque solo así se podría explicar que el Príncipe ni siquiera había vuelto al harén. Sus ojos dorados se llenaron de lágrimas mientas sus dientes rechinaban, como disfrutaría del día en que tomara el lugar de esa harpía, lo primero que haría es desaparecerla de una vez por todas.

Vegeta retomó su andar fuera de la vista de la esclava que se quedó pasmada recargada contra la pared del pasillo por donde transitaba cuando ella lo abordó, pasó una mano por su cabello tensando la mandíbula, aún no comprendía del todo lo que acaba de pasar, fue casi real cuando la terrícola vino a su mente que pudo sentir que era ella la que tenía entre sus brazos y era a ella a quien besaba, no se había podido controlar imaginándola gimiendo bajo su cuerpo mientras la hacía suya hasta que esa prostituta lo sacó de su espejismo al hablar, cuando se había dado cuenta que no era su concubina de cabello turquesa con la que estaba repudió el momento, era claro que a quien deseaba en ese momento era a su concubina no a otra así que por ello mejor se alejó, era mejor olvidar que eso había pasado así que decidió ir a hablar con su padre.

Se encaminó hasta la sala del trono principal, cuando entró miró al Rey revisando documentación sentado delante de la gran mesa donde solía trabajar, el monarca alzó la vista al escuchar el rechinar de la puerta abriéndose llegar a sus oídos y vio a su heredero yendo hacia él.

- Príncipe Vegeta estaba por mandar a llamarte.- comentó volviendo su vista a los papeles que sostenía en su mano.- Ayer no mencioné nada porque imaginé que estaría cansado por la misión.- añadió posando nuevamente la mirada en él que lo observaba detenidamente.

- ¿Qué sucede?- cuestionó cruzándose de brazos sentándose a su lado derecho, lo miró serio, había ido hasta allí con las intenciones de hablar sobre una nueva purga además de administrar a los nuevos soldados que habían sido reclutados del planeta 43 para que trabajaran para el imperio Saiyajin como parte del nuevo tratado que había conseguido con el gobernante de ese astro.

- ¿Qué demonios estabas pensando al llevar contigo a la científica?- preguntó con sus cejas arrugadas y una evidente expresión de enfado, su hijo estaba sobrepasando los límites con esa mujer, no era nada nuevo que ellos tuvieran aventuras con prostitutas o que mantuvieran relaciones con concubinas, pero su heredero estaba quebrando toda regla, mantenía a la hembra permanentemente en su recámara, ni siquiera a la Saiyajin que desposara se le permitiría dormir allí en cambio él vivía prácticamente con esa humana, había llevado al banquete aun en contra de su voluntad a esa esclava que él mismo convirtió en una y ahora la dejó que lo acompañara a una misión importante ¡Qué tenía ella para que el Príncipe se hubiera encaprichado de esa forma! Si seguía así esa terrícola ejercería mayor influencias sobre Vegeta de la que ya aparentemente tenía.

- No cuestiones mis decisiones padre, no te entrometas.- respondió casi en un rugido, odiaba que el viejo creyera que aún podía ejercer dominio sobre él, si había llevado a la mujer a esa misión era simplemente por cuestiones de trabajo, necesitaba que ella le construyera la cámara de gravedad pero no tenía por qué darle explicaciones al Rey bajo ninguna circunstancia.

- ¡Tu reputación está en juego entiéndelo! ¡Eres el Príncipe de la raza más poderosa del universo Vegeta no hagas que tus enemigos dejen de temerte!- gritó perdiendo la paciencia ¡Estaba harto que él supusiera que podía hacer lo que se le viniera en gana pero no era así! Tenía un Rey al mando, un pueblo al cual corresponder, una galaxia a la cual someter y costumbres que no podía simplemente obviar o romper por una simple mujer, era cierto y reconocía que esa terrícola no era como cualquier esclava, era culta, era la única femenina con conocimientos científicos en su planeta y debería estar ejerciendo como tal no calentando la cama de su heredero, incluso Tarble se lo había dicho, estaban desperdiciando el potencial de esa joven todo por los caprichos de Vegeta.- Eres el futuro Rey, pronto tomarás posesión como tal y tendrás que rendir cuentas a tu planeta quieras o no Príncipe.- agregó poniéndose de pie.

- Cuando sea Rey.- comenzó a hablar el joven parándose para quedar frente a frente con el monarca.- Te aseguro que seré mejor que tú.- finalizó endureciendo sus facciones sin apartar su mirada obscura de los ojos de su progenitor, él sabía lo que hacía y si quería a esa terrícola en su cama, como su esclava y como su mujer así sería, estaba dispuesto a cumplir claramente con sus deberes cuando se coronara pero no por ello dejaría de hacer su voluntad solo para mantener a gusto al viejo.

- Eso espero Vegeta, solo te pido que dejes a la científica trabajar en el laboratorio, estas reteniendo el crecimiento tecnológico del planeta al mantenerla alejada de su trabajo, Tarble me ha sugerido que lo mejor es que la devuelvas.- comentó más calmado retomando su postura sentándose a la mesa.

- Eres patético, dejas que Tarble te influencie demasiado.- respondió curveando sus labios en una sonrisa cínica, un día de estos le daría a ese mocoso la paliza que se merecía, miró al monarca alzar la mirada serio así que se dio la vuelta para retirarse, no tenía ánimos de seguir perdiendo el tiempo con el viejo en discusiones absurdas, no liberaría a la humana bajo ninguna circunstancia y menos ahora que esperaba un hijo suyo.

.

.

Después de su siesta Bulma se había pasado la tarde tomando un relajante baño de tina y aunque ya se había duchado por la mañana para esas horas ya tenía calor nuevamente, el clima seguía ardiente durante el día aunque no tanto como hace unos meses cuando el Príncipe se la había llevado a vivir a sus aposentos, se sentía tan relajada que se negaba a salir del agua pero el sueño la estaba venciendo, sabía que era parte del estado en el que ahora tenía la certeza que se encontraba por lo que salió secando su cuerpo con una toalla y deshaciendo la cebolla en la cual había sujetado su cabello para no mojarlo.

Se había costado cómodamente con un camisón al salir de la bañera, esas horas que se dedicó a descansar le había hecho demasiado bien, para cuando despertó ya el sol se había metido, la habitación estaba en completa obscuridad hasta que se dio cuenta de que alguien se sentó en su cama, por suerte algo de luz de la luna se colaba por el ventanal y aunque no reconociera nada a la distancia pudo notar al Príncipe cerca de ella.

- ¿Vegeta?- preguntó encendiendo a lámpara a su lado mirando al hombre que se desvestía a la orilla del colchón.

- ¿Umh?

- Me asustaste.- comentó llevando una mano a su pecho sintiendo su corazón acelerado.

- ¿Cómo te sientes?- interrogó terminando de quitar su pantalón para acostarse al lado de la hembra que lo miró con una sonrisa en su rostro.

- Bien, gracias.- contestó deslizándose entre las sábanas hasta llegar a él que la recibió envolviéndola en su brazos dejándola descansar sobre su cuerpo, ella se subió sobre él para darle un beso en la mejilla para luego relajarse sintiendo el calor que de él emanaba.- Mi hijo y yo te hemos extrañado.- murmuró, se sentía feliz estando allí, si hace meses hubiera pensado en que ahora estaría embarazada y enamorada del Príncipe ni ella misma se lo hubiera creído, pero no era una mentira, ella estaba allí en su lecho compartiendo su cama día y noche y aunque quisiera cuestionar su comportamiento y actuar no podía, estaba satisfecha con la relación que por ahora él estaba ofreciéndole. Vegeta deslizó sus manos desde la cintura de la femenina llevándose consigo el camisón de seda rosa pastel que ella vestía, lo subió hasta su espalda y luego descendió sus palmas por su piel llegando hasta sus glúteos masajeándolos suavemente.

- ¿Estás cansada?- inquirió, la muchacha alzó su cabeza negando y lo vio erguirse buscando sus labios a lo que ella no vaciló en acercarse al encuentro de su boca, sintió como él la giró en un solo movimiento dejándola de espaldas al colchón, sus finas manos se escurrieron hasta la espalda de él donde acarició sus músculos palpándolos con delicadeza mientras correspondía a la fogosidad de sus besos. El Saiya Real abrió los muslos de la femenina suavemente para colocarse entre estos sacando de un tirón el camisón que ella traía puesto por sus brazos descubriendo que no traía nada bajo esa estorbosa tela, la miró con un destello de lujuria en sus pupilas obscuras que Bulma no pasó desapercibido, vio el deseo de él hacia ella haciendo que apeteciera que siguiera y no se detuviera, que la hiciera suya, que la hiciera sentir su mujer. Lo miró deshacerse de su ropa interior para volver sobre su menudo cuerpo buscando besarla nuevamente, introdujo su lengua degustando el sabor a gloria de la humana que intentaba corresponder a la fogosidad de sus apasionados besos y de sus manos que se movían ágiles por la piel lechosa de sus tersos muslos.

- Eres una hembra embriagante.- gruñó el Saiyajin con la cordura nublada percibiendo como su miembro despierto se apretaba contra el centro de la femenina que respiraba agitadamente entre besos, llevó su mano a uno de los montes de la chica que se aplastaba contra su duro tórax mientras su pezón se rosaba contra este exquisitamente y lo tomó, cabía perfectamente en su mano, lo amasó moviéndolo de arriba a abajo percibiendo como ella arqueó su espalda elevando sus senos dejándolos expuesto para su boca en la que se acumuló saliva sintiendo su piel sedosa, dejó de besarla y llevó su lengua al botón rosa que succionó con hambre.

- ¡Oh Vegeta!- gimió fuera de sí arrastrando sus dedos hasta la melena azabache del Saiya donde lo sujetó con fuerza atrayéndolo más hacia ella, quería sentirlo en su totalidad y sus caricias enardecidas solo era una tortuosa pero deliciosa espera para lo que se venía, mordió su labio inferior distinguiendo las descargas de placer en su bajo vientre que pedía agritos que ser llenado, sus ojos se mantenían cerrados y su boca levemente abierta mientas el Príncipe bebía de su seno sintiendo como intercambió la succión a su otro pezón, se sentía tan bien que su respiración se agitaba al igual que el palpitar estremecido de su corazón. Vegeta la escuchaba gemir y retorcerse bajo su cuerpo, la hembra lo tenía embelesado en ese instante y dudaba hacerse esperar más por estar dentro de ella así que detuvo lo que hacía, se separó un poco de la chica tomando su miembro que lo deslizó por entre sus pétalos rosas húmedos esparciendo los jugos, la peliazul abrió los ojos al notar lo que hacía y lo miró a los ojos topándose con que él también la observaba, se introdujo entonces en su interior en una sola embestida ruda, Bulma apretó sus labios al percibirse invadida sintiendo como él inició el placentero vaivén por lo que se aferró a su cuello.

- ¿Te gusta?- preguntó con voz ronca enterrando su falo en el interior de la chica que gemía por lo bajo con el rostro escondido en su cuello, llevó su mano hasta su pezón y lo pellizcó ligeramente al no obtener la respuesta que exigía.

- ¡Kami Vegeta!- respondió ella alzando la mirada para verlo, él sonreía con arrogancia, tenía la frente perlada de sudor y gruñía con cada estocada profunda que le propinaba.

- Responde.- exigió con la respiración entrecortada aumentando el ritmo a no más descontrolado y rudo, quería escucharla decir cuánto le gustaba que la follara. La ojiturquesa se sujetó a sus hombros enterrando las uñas en su piel notando como espasmos deliciosos la azotaban en la unión en su centro con el Saiya que mantenía un ritmo frenético por lo que enredó sus piernas en la cintura de él, no quería dejar de sentirlo en su interior.

- Si… Príncipe.- contestó con la poca cordura que quedaba en ella buscando la boca de él que la recibió fogoso y se besaron, el joven abrazó a la muchacha por la espalda y la giró llevándola con él sin deshacer la unión ni soltar sus labios dejándola arriba, la peliazul supo qué hacer, se irguió comenzando a moverse sobre él de manera sensual de atrás hacia adelante percibiendo como su botón de placer se estimulaba más en esa posición, el Saiyajin fijó su mirada en el cuerpo hermoso de su hembra, se veía exquisita con sus mejillas sonrojadas, su boca abierta mientras mantenía la mirada en él y su cabello que caía en cascada sobre sus finos hombros, la tomó de las caderas para marcar el ritmo más rápido y profundo observando cómo sus senos se mecían al compas de las estocadas, la mujer era perfecta, miró su vientre plano y sonrió en el acto imaginando que llevaba un hijo suyo dentro, aunque no quisiera aceptarlo para sí mismo en su interior se sentía satisfecho con aquello. Llevó sus grandes manos a los sus glúteos de la femenina estrujándolos penetrándola con fuerza por unos minutos, en la alcoba real el silencio de la noche era irrumpido por el sonido del chocar de los sexos del par de amantes sobre la cama y los gemidos y gruñidos que salían de sus bocas.

- Vegeta.- articuló ella deteniendo los movimientos de su cadera pero él pareció no escucharla, se irguió para sentarse abrazándola por la espalda sin dejar de moverse contra su intimidad llevando sus labios hasta el cuello de ella besándolo con efusión.- Vegeta espera.- volvió a decir mirándolo a los ojos empujándolo suavemente por los hombros.

- ¿Qué pasa mujer?- gruñó disgustado por la interrupción deteniéndose para mirarla, estaba disfrutando más que nunca el momento y a ella se le ocurría detenerlo ahora.

- Me duele.- confesó, cuando él había comenzado a embestirla con mayor vigor ella sintió una punzada en el interior de su vientre.

- ¿Te hice daño?- cuestionó cambiado su tono de voz fastidiado a uno preocupado ¿Es que no había medido su fuerza al tomarla?

- No… no lo sé pero me duele.- afirmó arrugando sus cejas delgadas con evidente incomodidad tocando con una mano su vientre, Vegeta la empujó dócilmente hacia atrás saliendo de ella y entonces se dio cuenta de lo que pasaba, miró su miembro lleno de sangre al igual que la entrepierna de la muchacha.

- ¡Kami!- gritó la peliazul al ver lo mismo que él y tocó su entrada entre sus pliegues en su sexo alzando la mano para descubrir sus dedos completamente llenos del líquido escarlata.

- ¿Qué es lo que pasa?- cuestionó él sin entender ¿Es que acaso él había sido tan brusco?

- Es… es nuestro hijo.- comentó con la voz quebrada sin creerlo mirando como su mano temblaba con nerviosismo sintiendo sus ojos llenarse de lágrimas al darse cuenta que había abortado.- Lo perdí.- confesó con impotencia.


RinPink Susaiyajin: ¡Hola mis hermosas! Iba a subir el capítulo ayer pero no tuve tiempo :P siempre trato de cumplirles con las actualizaciones lo más puntual posible.

Dedico este capítulo a mi amiga Viara que siempre me está apoyando y me ayuda a salir de mis odiosos bloqueos :3 te quiero sos la mejor :*

Bien, con respecto al capítulo ¿Qué puedo decirles? No sé si la reacción de vegeta sea la que se esperaban, cuéntenme si esperaban que él lo rechazara o la alejara para no hacerse cargo, cualquier duda que tengan háganmela saber en un review que gustosa respondo. Arian por otra parte no descansará hasta cumplir con sus objetivos y aunque ahora no tenga una participación demasiado importante a medida avance la historia se pondrá más intensa la esclava. Supongo que el final nadie se lo esperaba ¿No? Pobre Bulma está pasando por una situación difícil.

No duden en dejarme sus hermoso Review que amo con toda mi alma :3 no saben cómo agradezco a cada una de ustedes por su apoyo es una emoción indescriptible n.n me animan a escribir y actualizar más pronto mis amores, las amo :*

Nos leemos pronto y cualquier error de ortografía o dedo perdonen T.T

Chain n.n