CAPITULO XVII: ¡Sorpresa!

Vegeta fijó su mirada obscura en los ojos turquesa de su concubina y vio cómo las lágrimas salieron deslizándose por sus mejillas, observó unos segundos sus dedos empapados de sangre y supo en ese instante que el que sangrara no era nada bueno, siendo ella una frágil terrícola traería graves consecuencias a su salud así como a su heredero, se deslizó por el colchón hasta la orilla de la cama agachándose para recoger el camisón que le había quitado a la joven hacía momentos atrás y se acercó a la hembra que no dejaba de sollozar.

- Debes vestirte, te llevaré al médico.- comentó dándole la prenda poniéndose de pie para colocarse su traje spandex y las botas, se aseó el reguero del líquido escarlata en su entrepierna antes de colocarse la vestimenta. La peliazul se atavió con su ropa, sentía como temblaba por puro nerviosismo ante sus macabros pensamientos, no podía creer que abortara ¿Qué había hecho mal? Ese día ni siquiera había ido al laboratorio ya que se sintió con mucho sueño todo el día, no había razón lógica para lo que estaba pasándole.

- Mi bebé.- gimoteó con tristeza poniéndose de pie llevando una mano a su vientre mirando como la sangre en su mano humedeció la tela tiñéndola.- Lo he perdido Vegeta.- añadió soltando el llanto, sentía un profundo dolor en su corazón y rabia consigo misma por no haberse cuidado pero… ¿Qué hizo incorrecto para que eso le sucediera? Estaba tan ilusionada, amaba a ese ser que llevaba dentro a pesar de no conocerlo y aunque aún estuviera pequeño para sentirlo no impedía que lo quisiera con toda su alma, había querido verlo nacer, tenerlo en sus brazos y criarlo ¿Por qué el destino se ensañaba con ella? Suspiró profundo y entrecerró los ojos sintiendo que no podía sostener más su cuerpo, sus piernas temblaron ligeramente y cedió ante su peso.

- ¡Maldición! ¿Qué te pasa?- preguntó el Príncipe que al observar que se desplomó reaccionó tomándola en sus brazos antes que cayera al piso, la vio entreabrir los ojos y balbucear algo inentendible, era mejor que se diera prisa, podía notar su energía inestable no gustándole nada verla que se puso pálida amarillenta. Caminó con ella hasta la salida, una vez afuera se elevó unos centímetros en el aire levitando y avanzó hacia el frente en posición erguida con la hembra en sus brazos y fue como flash que golpeó su mente, abrió ligeramente sus párpados y recordó, él había enviado al médico por la mañana a que la revisara ¿Es que acaso ese bastardo ocasionó la pérdida de su hijo? Estrechó sus ojos agudizando su mirada posándola en la chica y solo atinó a apretar sus dientes con furia ¡Esa escoria pagaría con su vida! ¡Cómo era posible que haya hecho eso! Oh pero lo torturaría en cuanto comprobara que ese maldito mató a su heredero.

- Vegeta.- murmuró ella buscando los ojos de su Príncipe, se sentía mareada y débil ¿Qué le sucedía? ¿Qué estaba pasando con su embarazo? Aun no se resignaba a aceptar que ya no llevaba su bebé en su vientre.- Me duele.- completó tocando su abdomen plano, el futuro Rey notó como el brazo que llevaba bajo sus piernas cerca de sus glúteos se humedeció y apresuró su vuelo, ella estaba sangrando más, llegó en cuestión de dos minutos al ala médica y entró directamente hacia la habitación central mirando al hombre de bata blanca sentado frente a uno de los aparatos donde hacía algunos análisis.

- Príncipe Veg…

- ¡Cierra la boca escoria!- rugió colocando sus pies sobre el piso caminando con la muchacha hasta la camilla donde la colocó y se dirigió sin perder el tiempo al tipo que lo miró con pavor.- ¡Qué mierda le hiciste a mi mujer y a mi hijo gusano miserable!- gritó alzando su mano en un puño que impactó en el rostro del doctor haciéndolo caer un metro atrás sobre su espalda, se aproximó sin dejar a que se recompusiera tomándolo del cuello con una sola de sus manos alzándolo en el aire, el sujeto no podía creer lo que pasaba ¿De qué hablaba el Saiyajin Real? Él solo había cumplido con sus órdenes y ahora venía y lo golpeaba.- ¡Habla o voy a matarte ahora mismo!- bramó con furia en su mirada enterrando sus dedos en la garganta del hombre que colocó sus manos en la del heredero con la que lo sostenía tratando de liberarse.

- Por favor.- articuló con voz ahogada.- Yo… yo no… he hecho, nada.- pronunció entrecortadamente, podía sentir que le faltaba el aliento y sus pulmones se quedaban sin aire, su garganta era estrujada con fuerza impidiéndole el paso de oxígeno.

- Vegeta.- murmuró casi inaudible la chica girando su cabeza para ver al Saiya, apenas podía apreciarlo, su vista se volvía borrosa de a momentos. El mencionado movió sus ojos hacia ella, la joven tenía un tono ambarino en su piel y sabía que necesitaba ayuda inmediata que no conseguiría si asesinaba a ese insecto en ese instante así que aflojó su agarre soltando al tipo que cayó con peso muerto al embaldosado.

- ¡Muévete y ve que tiene mi concubina sabandija incompetente!- vociferó con su voz gruesa y demandante mirando al alienígena que se puso de pie tosiendo mientras se sostenía la garganta lastimada con una mano, había sentido que moría unos segundos atrás. Se sujetó de la mesa que tenía cerca para poder incorporarse y a como pudo caminó hasta la femenina tendida en la camilla.

- ¿Qué… qué sucede señorita Bulma?- preguntó con voz ahogada y entonces se dio cuenta que la tela que vestía tenía manchas rojas, paseó su vista por el cuerpo menudo de la hembra y vio sus dedos mojados del líquido rojo.

- Mi bebé.- logró decir ella, en cuanto escuchó sus palabras asimiló todo, se apresuró al otro lado en donde estaba la mesa con los aparatos médicos abriendo una gaveta para coger un par de guantes al mismo tiempo que regresó encendiendo una lámpara quirúrgica que tenía al lado de la camilla y la colocó enfocando la luz hacia las piernas de la peliazul, se puso con prisa los guantes y subió el camisón de la muchacha quitando su ropa interior sin pensarlo abriendo sus muslos, de unos cajones que tenía a la izquierda sacó unas mantas con la cuál limpió la intimidad de la mujer para disponerse a verificar cuál era el problema.

- ¿Qué demonios sucede imbécil?- cuestionó el Príncipe con su ronca voz mirando como el tipejo ese desnudó a su hembra y la revisaba, tenía ganas de eliminarlo ahí mismo pero solo esperaría a que estabilizara a la terrícola y sería alienígena pulverizado, el hombre de bata blanca simplemente se mantuvo en silencio mientras palpaba con dos de sus dedos el interior de la muchacha hasta llegar a su cérvix verificando que este se encontraba cerrado, al verificarlo, pensó entonces que el sangrado que ella tenía podía deberse a otras causas, se puso de pie quitándose los guantes tirándolos en un basurero aproximándose a la máquina de ultrasonografía que tenía cerca y la arrastró hasta la camilla para hacerle una ultrasonografía vaginal a la chica.

- Debo asegurarme de que no sea un aborto.- respondió después de unos minutos cuando ya la imagen se mostraba en la pantalla.

- ¡Escúchame gusano!- rugió el Saiyajin controlándose por no matar al extraterrestre ahora mismo, si ese bastardo le había hecho algo a su concubina o había atentado en contra de su vástago no escatimaría en torturarlo antes de deshacerse de él.- ¡Si mi mujer perdió el mocoso no vas a salvarte de que te haga pedazos!- agregó cruzándose de brazos impaciente.

- Príncipe, en algunos casos el sangrado en los primero meses de embarazo es más normal de lo que cree.- comenzó a hablar evidentemente nervioso, tenía la frente perlada de sudor pues no era para menos, el furioso Saiya estaba pisándole los talones tras él esperando por una respuesta y sabía que si esta no era positiva lo mataría como él mismo se lo había dicho.- El feto en gestación ahora está bien.- añadió alzando la mirada para ver a la chica que había sonreído ante sus palabras sintiéndose un poco menos presionado.

- ¿De verdad doctor? ¿Mi bebé está bien?- cuestionó llena de felicidad aun con la voz apagada, ella quería a su hijo más que a nada en el universo, deseaba verlo nacer y crecer, su mundo se había venido abajo pensando en que abortó, en su corazón no podía caber más dicha que en ese momento. Viró los ojos para posarlos en el Príncipe que tenía su intensa mirada sobre ella.

- Lo está.- contestó poniéndose de pie tomando una jeringuilla de una de las gavetas a su lado la cual desempacó para llenarla de un líquido espeso transparente de uno de los botes de una sola dosis que tenía en el mismo lugar, se aproximó a la peliazul llevando un algodón embebido en alcohol para asear la zona donde la inyectaría.- ¿Qué hacía cuando se dio cuenta que sangraba?- preguntó el sujeto introduciéndole la aguja en su piel, desechó todo en el basurero para cubrir a la peliazul.- Esto la hará recobrar sus fuerzas.- explicó.

- Pues…

- Necesito saber señorita Bulma, preciso hacer un diagnóstico exacto.- explicó yendo hacia una de las grandes mesas que se encontraban al frente.

- Estaba con el Príncipe…- respondió suspirando con vergüenza, le era difícil expresarse abiertamente en esa clase de temas y peor aún con un hombre, era cierto que el doctor era un profesional pero no podía evitar ruborizarse.-… Estábamos, estábamos haciendo el amor.- soltó en un susurro desviando la mirada hacia una de las paredes con sus mejillas teñidas de carmín, el heredero simplemente miró a su mujer sonrojada con pudor.

- No estaba siendo brusco si es lo que piensas.- se escuchó la voz ronca del heredero sin ninguna clase de recato dirigiéndose al alienígena.

- Su mujer es terrícola y por tanto frágil Príncipe Vegeta.- contestó llegando a la mesa mirando los nombres en las etiquetas de los compartimientos buscando uno en específico.- Lo que para usted es suave para el delicado cuerpo de su concubina puede ser tosco.

- ¡Tks!- dejó escapar el Saiya Real irritado.

- Por suerte el feto está bien, creo que no habrás más riesgos.- respondió el de bata blanca sacando de uno de los cajones de una gran mesa donde tenía algunas cajas y botes de medicinas unos sobres con proteínas y nutrientes que la ayudarían a reponerse de la pérdida de sangre.

La ojiturquesa volvió sus ojos hacia el doctor borrando su bochorno sonriendo con alegría para posar su mirada en el futuro Rey.- ¡Vegeta escuchaste! Nuestro hijo está bien.- expresó contenta tocando por sobre su camisón su vientre, el Saiya sonrió para la hembra que dejó escapar unas lágrimas de alegría.

- Señorita Bulma.- llamó el médico regresando hacia la chica parándose frente a ella extendiendo los sobrecitos.- Debe de tomar uno de esos a diario por cinco días, le ayudaran a sentirse mejor y menos decaída.- comenzó a hablar mientras la muchacha tomó lo que este le entregaba.- Si bien no se ha producido un aborto hay medidas que debe de seguir para que el sangrado se detenga y no haya riesgos con el feto.- comenzó a decir de manera seria viendo cómo ella le prestó toda su atención.- Debe de descansar lo más que pueda, lo que significa que deberá mantenerse en reposo todo el tiempo, no tiene que trabajar, hacer esfuerzos o caminar por mucho tiempo, tiene que reposar sus pies y sobre todo no debe tener relaciones sexuales, esto va para usted también Príncipe Vegeta, ella no debe alterarse si es que quiere que el embarazo llegue a término.- explicó de la mejor manera viendo a la femenina sonrojarse ante sus últimas palabras.

- ¿Qué?- articuló Vegeta con voz golpeada ¿Quién se creía ese idiota para ordenar que no podía tocar a su concubina?

- La señorita Bulma debe de permanecer así por lo menos cuatro semanas, estrictamente sin mantener coito ni hacer ninguna clase de actividad que requiera su esfuerzo.- finalizó mirando alternadamente a la pareja.

- Está bien doctor, seguiré sus instrucciones.- habló un poco débil la ojiturquesa con una sonrisa, haría todo lo que el médico dijera con tal de que su bebé siguiera vivo en su interior, solo quería que ese embarazo llegara a término para ver nacer a su retoño que tanto amaba, se sentó a como pudo para bajarse de la camilla e ir a su habitación cuando sintió unos fuertes brazos alzarla, Vegeta estaba cargándola y no supo más que hacer que recostar su cabeza en el hombro de él, aunque quisiera caminar de regreso no podía, le dolía la cabeza, sentía náuseas y mucho sueño.

- Sigue con tu trabajo gusano y asegúrate de hacerlo bien o te mataré yo mismo.- aseveró el Saiya caminando fuera del ala médica con la peliazul en sus brazos. El médico miró a su superior salir del sitio y hasta entonces pudo suspirar tranquilo, apenas y había salido vivo de la situación.

A pesar de que la científica se sentía fatal esbozó una sonrisa ligera percibiendo el calor que del cuerpo del heredero emanaba confortándola mientras este andaba, cerró sus ojos, ahora solo debía dormir y reposar el tiempo prudente para que su hijo se desarrollara de la mejor manera en su vientre y pudiera nacer sano, quería parir ese niño del hombre que amaba, deseaba con todas sus fuerzas conocer el fruto de su amor por él.

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Esa noche había dormido demasiado bien, el Príncipe la había llevado hasta la cama y ella solo había tenido tiempo de quitarse ese camisón lleno de sangre para solo dejarse unas bragas puestas con una toalla femenina que hizo el intento por colocársela en el baño junto a una blusa holgada para ir a acostarse, en cuanto había puesto la cabeza en la almohada cayó en sueño profundo, ahora que estaba abriendo sus ojos podía notar la fuerte luz de la mañana colarse por las cortinas del ventanal y el olor a comida que invadía la habitación. Se irguió lentamente estirando un poco sus músculos y se deslizó fuera de las sábanas para ponerse de pie y entrar al baño, cuando bajó su ropa interior para revisar el sangrado pudo ver que solo habían unas gotas del líquido escarlata así que quitó el kótex para desecharlo y cambiarlo por otro, eso quería decir que el sangrado estaba disminuyendo y no podía sentirse más que contenta pues su bebé estaba bien en su interior.

Cuando salió se puso una bata ligera de seda negra y se dispuso a comer, sentía un hambre atroz que acabó por devorar un plato de frutas con miel, otro con un omelet de verduras además de una taza de té y un zumo de naranja grande, sentía que no podía más cuando miró los platos limpios pero a pesar de que su estómago reventaba aún tenía apetito por algo dulce, estaba decidida, iría a la cocina por ellos en cuanto tomara una ducha tibia, el médico le había dicho que descansara y se tomara un sobre de proteína diario así que lo llevaría para prepararlo en una taza de agua caliente. Entró al baño con mucho cuidado temiendo deslizarse en el resbaladizo piso, abrió ambos grifos para regular la temperatura del agua hasta que la sintió agradable, no podía pasar todo el tiempo metida en la cama aunque debía de hacerlo por su hijo, una vez fuera saciaría su deseo por algún postre y volvería para quedarse en su alcoba el resto del día.

Una vez salió y secó su cuerpo con una toalla blanca fue hasta el closet de dónde sacó ropa interior en color piel así como una falda de pana kaki que se ceñía al frente con una cintilla en todo lo largo, una blusa blanca de manga larga pegada a su figura que usó por debajo de la prenda inferior y unos zapatos bajos cómodos del mismo color que la camisa, su cabello lo peinó para darle un poco de forma pues ya estaba bastante largo, en el rostro solo se colocó una crema hidrante y un poco de bálsamo con color para darle un toque fresco a su rostro, terminó rociando su cuello con un poco de perfume, una vez lista se miró al espejo sonriendo ante la visión, en pocos meses esa esbelta figura desaparecería pero ansiaba verse con su pancita. Estaba por salir cuando sintió que tocaban la puerta y fue a ver quién era, no espera a nadie menos a media mañana pues su desayuno ya había sido servido y faltaban varias horas para el almuerzo.

- ¡Milk!- chilló cuando abrió y vio a su amiga frente a ella, hacía muchos días que no la miraba y tenía tanto por contarle, desde su viaje fuera de Vegitasei hasta el aparente aborto que había sufrido anoche.

- ¡Bulma te he extrañado!- dijo la pelinegra abrazando a la ojiturquesa que le respondió cariñosa con un beso en la mejilla.- Quería verte desde ayer pero Goku me dijo que no era prudente, que apenas estabas asimilando lo de tu embarazo.- agregó tocando el vientre plano de la muchacha a lo que esta sonrió contenta.

- Shhh Milk pueden escucharte.- indicó tomándola de la mano para llevarla dentro de la habitación, la morena la miró un tanto extrañada y la científica comprendió que ella no estaba entendiendo nada.- No quiero que nadie lo sepa.- habló dando a entender con esas cortas palabras una explicación.

- Pero es el hijo del Príncipe, tarde o temprano todos lo sabrán.- respondió la chica caminando junto a la joven hasta uno de los sofás de la sala donde tomaron asiento una al lado de la otra.

- Losé, pero prefiero que sea tarde.- indicó borrando la sonrisa de su rostro, sabía que su niño no sería bien visto aunque llevara sangre del heredero.- No quiero que desde que mi hijo está en mi vientre lo rechacen por ser un híbrido.- agregó triste posando una mano en su abdomen, le dolía su realidad y por ello se oponía a develar su preñes, quería mantenerlo en secreto el mayor tiempo posible, merecía tener paz durante su vientre no se notara para evitar las habladurías de las personas.

- Pero no te pongas triste Bulma, quiera el pueblo Saiyajin o no ese bebé lleva la sangre del futuro Rey.- animó la muchacha haciendo que la peliazul esbozara nuevamente una sonrisa y alzara la vista para verla.

- Tienes razón, aunque eso es lo menos importante, quiero a este bebé porque es producto del amor que siento por Vegeta.- expuso de lo más feliz mostrando su dentadura blanca en una gran sonrisa.- Es del hombre que amo.- añadió haciendo un puchero mientras amurraba sus labios, sentía que podía llorar en ese mismo momento por la alegría que la inundaba.

- Me alegro tanto por ti, entiendo lo que sientes pues yo también espero un hijo del amor de mi vida.- contestó la morena tocando su vientre gestante de dos meses, su pequeñuelo nacería un mes antes que el de la peliazul, miró a la chica asentir efusiva.- Supongo que si estas así de alborozada es porque el Príncipe se tomó a bien la noticia.- concluyó.

- Si, ha estado al pendiente de nosotros.- comentó refiriéndose al niño y a ella.

- Mi Goku me dijo que tu hombre se había enojado cuando se enteró que yo estaba embarazada y tu también.

- Así es, pero creo que lo que no le gustó es que le hayamos mentido.- aseguró la muchacha poniéndose un poco más seria.

- Bueno, eso ya está superado, ahora debemos cuidarnos para que nuestros hijos nazcan sanos.- indicó la pelinegra sonriendo contagiando de su ánimo a su amiga. Estuvieron una media hora más charlando, la ojiturquesa le contó sobre su viaje y los síntomas que había presentado en aquel planeta y que aunque en un principio no quiso creer que estaba embarazada terminó convenciéndose con la charla que había tenido con Goku, además este le había ayudado a decidirse a contarle la verdad a su pareja.

- ¡Entonces deberías de estar acostada en esa cama Bulma!- chilló un tanto alarmada la morena cuando la peliazul le informó sobre su sangrado y lo que el médico le había recomendado anoche.

- No te preocupes Milk, por querer ir a la cocina por algo dulce no voy a abortar.- dijo sonriendo por la reacción alarmada de su amiga, ya tendría el resto del día para volver a descansar.

- Está bien, te acompañaré por cualquier cosa.- afirmó la chica poniéndose de pie ante la terquedad de la científica, como su mejor amiga no quería que nada le sucediera y menos al bebé, el Príncipe la mataría si se enteraba que la había dejado salir, pero con lo terca que era Bulma estaba segura que no la detendría por nada del mundo y menos por un antojo, conocía esa sensación de necesidad ante algo, cuando ella deseaba algo no dejaba de pedírselo a Goku que hacía lo que sea por saciar sus manías. Ambas mujeres salieron de la recamara con dirección a la cocina, la peliazul no soportaba las ganas de probar algún postre terrícola.

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- ¡Oh Dios! Eso se ve delicioso.- chilló la joven de cabello esmeralda al ver que Yadara colocaba copos de una crema rosada sobre unos trozos de bollo.

- Son postres terrícolas Arian.- respondió la mujer de edad madura decorando los cupcakes, hace poco había terminado de preparar gelatina de sabores que ahora yacía en la nevera, un asado bobino con verduras entre otras cosas por órdenes directas del soldado mano derecha del Príncipe, este había dispuesto que le preparan a la concubina Real alimentos provenientes de su planeta y aunque no sabía el por qué de ese mandato tan específico estaba ahí solamente para obedecer, tenía pensado en enviarle toda clase de golosinas a la señorita Bulma para media tarde a la hora de su merienda.

- ¿Ah sí? ¿Y por qué preparas eso?- cuestionó la joven sirvienta dudosa mirando como su jefa hacia los pétalos formando una rosa sobre los panecillos.

- Son para la mujer del Príncipe.- contestó seca concentrada en su tarea, a un lado tenía el libro de recetas en la cual se había basado para preparar los alimentos, sabía que a esa muchacha terrícola le gustaban las cosas dulces ya que siempre estaba pidiendo frutas con miel y su té con dos cubos de azúcar por lo que también había decidido elaborar esas delicias.

- ¿Para esa? ¿Entonces esa tipa es del planeta Tierra?- preguntó sintiendo como su sangre subía a su cabeza con tan solo escuchar que la mencionaban.

- Así es.

- ¿Y desde cuando consientes a esa ramera? ¿Es que acaso te paga bono extra porque le prepares su asquerosa comida personalmente?- habló venenosa tomando uno de los panquecitos que ya estaba sobre el exhibidor para probarlo, quería confirmar con su propio paladar que tan buenos eran los comestibles de ese estúpido lugar.

- ¡Eso no es para ti!- aseveró Yadara arrebatándole el postre de la mano a su cocinera devolviéndolo a su lugar, sus cejas se arrugaron mientras la miró seria ¿Cómo osaba hablar así de esa chica terrícola? Si el heredero se daba cuenta les cortaría la lengua a ambas, ellas estaban allí para cumplir con sus labores y nada más.

- Quiero probar uno.- articuló intentado tomar el panquecito nuevamente pero solo recibió un golpe en la mano.

- Deja eso Arian y cierra la boca, no debes expresarte así de la mujer del Príncipe.- regañó volviendo a tomar la manga pastelera rellena de crema rosa para seguir adornando el último cupcake.

- ¿La mujer del Príncipe?- inquirió echándose a reír en una carcajada de burla.- Esa tipa no es más que una zorra que solo sirve para acostarse con el heredero.- comentó con rabia aparente y entonces Yadara comprendió, ayer había visto a Arian salir tras el futuro Rey cuando este abandonó el comedor después del almuerzo, concluyó que esa esclava estaba enamorada de él, ella era una mujer de edad avanzada y su juicio era amplio.

- Duerme con él en su lecho, un privilegio que ninguna mujer en este planeta había tenido así que es mejor que la respetes.- indicó austera con el entrecejo fruncido alzando la vista para ver a la sirvienta que aún mantenía esa expresión divertida.

- ¡Pero qué rico!- escuchó Arian a sus espaldas, se giró para ver quien había prácticamente gritado cerca de su oído cuando vio a esa… a esa maldita mujer azulada ahí, mordió su labio inferior con fuerza apartándose un metro lejos, no quería ni siquiera respirar su mismo aire, estaba harta de esa tipa.

- ¿Desde cuándo sabes preparar postres terrícolas?- preguntó Milk llegando a la barra enorme de la cocina donde se encontraba su ex jefa de cocina, ahora que ya no trabajaba allí no era muy a menudo que fuera, pero había formado un lazo con las chicas de ese sitio, en especial con Violeta que miró al fondo y que alzó la mano para saludar a lo que ella respondió de la misma manera.

- El Príncipe ordenó que le preparáramos alimentos de su planeta natal de la señorita Bulma.- respondió la mujer dejando de lado la manga con crema pastelera.

- ¡Bulma son todos tuyos! ¡Qué galante tu hombre!- comentó dándole un ligero codazo a la femenina que se sonrojó, sus ojos turquesas brillaban de la emoción al sentir como su boca se llenó de saliva y tomó un panquecito en sus manos observándolo.

- ¿Usted es Bulma? Habíamos escuchado hablar de usted pero nunca tenido el honor de verla.- dijo Yadara inclinándose ante ella en una reverencia.

- ¡Oh no por favor! No es necesario que hagas eso.- indicó muy apenada la mencionada, aún no se acostumbraba que la trataran de esa forma tan respetuosa como si llevara sangre real o fuera esposa de Vegeta.

- Soy Yadara la jefe de cocina y permítame decirle que los rumores son ciertos, es tan o más bonita de cómo nos habían dicho.- expuso irguiéndose con una sonrisa, la chica terrícola en verdad que era bella, ahora veía por qué el Príncipe se preocupaba tanto por complacerla, se había enterado muy bien por la boca de los criados que habían estado en el banquete en honor al natalicio del heredero y que este la había llevado como su acompañante, así como que también la muchacha había dejado a muchos boquiabiertos con su belleza. Arian no pudo soportar más tanta lamedura de bota, su jefa parecía idiotizada lisonjeando a esa zorra que estaba quitándole a su hombre y los privilegios que ella debería tener.

- Muchas gracias.- respondió Bulma devolviéndole la sonrisa a la señora.

- Pruébalo amiga, se ven deliciosos.- dijo Milk tomando uno para darle un mordisco también.

- ¡Oh Kami si que están ricos!- chilló la ojiturquesa sintiendo como el sabor dulce penetraba sus papilas en su lengua, tenía un balance perfecto de dulce y el pan del panquecito estaba muy suave.

- Me alegro que le haya gustado.- comentó Yadara bastante contenta por complacer el paladar de la concubina del Príncipe.

- ¡Es cierto están muy ricos!- apoyó la pelinegra saboreando el postre en sus manos.

- Esto es como mi regalo de cumpleaños.- expresó la científica masticando con elegancia el pequeño bocado.

- ¡Diablos que mala amiga soy!- expresó Milk en un grito dejando de lado lo que comía, se había olvidado rotundamente que una de sus charlas cuando el futuro Rey salía a sus misiones y ella se había quedado a hacerle compañía a la peliazul esta le había comentado cuando era su cumpleaños.- Mañana cumples años.- afirmó llevando una mano a su mejilla completamente avergonzada.

- Si, pero no te preocupes apenas y yo lo recordaba.- dijo la científica riéndose suavemente por la reacción dramática de la morena.

- Felicidades señorita Bulma.- habló Yadara regalándole una sonrisa a la ojiturquesa que asintió contenta.

A unos metros lejos de las tres femeninas se encontraba Arian al fondo de la cocina en el área de los hornos, se había enterado de cuál era la comida preferida que el Príncipe degustaba al comer así que ese día se había tomado la tarea de prepararle el guiso horneado, debía comenzar por agradarlo de alguna manera y si es que ese día no decidía aparecerse en el comedor de los soldados encontraría una forma para ir con la excusa de llevarle sus alimentos hasta donde sea que él se encontrara en el castillo, solo quería verlo y aunque se sentía mal porque el heredero había nombrado a esa golfa azulada mientras la besaba no podía cesar en intentar conquistarlo, Saiyajin o no era hombre después de todo y las mujeres de su raza se caracterizaban por ser constantes para alcanzar sus objetivos a como fuera. La esclava de cabello esmeralda no podía sentirse más ardida en esos momentos, no había quien hablara mal de esa mujer azulada, todos se referían a esa vulgar de buena manera y no lo comprendía, ella también era bella, tanto que incluso Vegeta la había pedido en su harén no solo una vez sino muchas, varias semanas todos los días, ahora no lograba entender por qué él no la miraba más, había sido complaciente mientras se le entregaba y al Saiya había parecido gustarle, suspiró con esos pensamientos acercándose al horno para revisar si la carne estaba lista.

- ¡Maldita sea!- murmuró tomando los guantes que estaban colgados en la manija del horno para sacar la bandeja descubriendo todo el trozo de carne quemado, su rabia no pudo más, arrugó el entrecejo en una expresión furiosa apretando con fuerzas la charola en sus manos, se había esmerado tanto en preparar aquello personalmente y ahora estaba arruinado por culpa de la imbécil de su compañera.- ¡Violeta ven aquí!- gritó colérica, la chica mencionada que estaba cortando unas verduras en una mesa cerca dejó lo que hacía y fue hasta Arian que no parecía nada contenta.

- ¿Qué sucede?- preguntó alterada cuando sus ojos se posaron en la causa del disgusto de su colega de trabajo.

- ¡Eres una verdadera estúpida!- gritó soltando la bandeja dejándola caer sobre los pies de la muchacha que saltó tratando de esquivar el guiso caliente pero la salsa que este tenía chispeó logrando caer en sus piernas y algunas partes de sus brazos.

- ¡Estás loca!- bramó con dolor la femenina intentado quitar el líquido caliente de sus muslos pues estaba quemándose con el guiso acabado de salir del horno. Los gritos llamaron la atención de las mujeres a lo lejos que dirigieron su mirada hasta el par de esclavas que discutían.

- ¡Idiota ahora qué comerá el Príncipe! ¡Eres una buena para nada!- vociferó Arian poniendo las manos en los hombros de Violeta empujándola con fuerza haciéndola caer al piso.

- ¿¡Qué sucede aquí!?- preguntó Yadara acercándose a las muchachas mirando como la ex esclava del harén agredía a la chica terrícola ¿Es que acaso esa mujer de cabello esmeralda no iba a dejar de darle problemas? La hembra del futuro Rey podría molestarse y reprenderla por el comportamiento de las sirvientas de las que ella estaba encargada.

- Esta tonta arruinó el almuerzo del Príncipe Vegeta.- respondió la esclava casi en un rugido mirando a la chica tirada en el piso llorando.

- No es cierto yo…- intentó excusarse la agredida.

- ¡Silencio! ¡No quiero estos espectáculos en mi cocina!- vociferó la jefa molesta mirando duramente a las femeninas ¡Era una verdadera vergüenza que se portaran así!

- ¿Y tú quién eres para tratar así a mi amiga eh?- inquirió Milk enojada por la actitud de esa prostituta, ella no se tragaba su cuento, sabía perfectamente que había sido la zorra de Vegeta y por eso tenía ese comportamiento tan altivo, pero con ella no, con ella que no intentara pasarse de lista porque la pondría en su lugar. Se acercó a Violeta que yacía en el piso con sus piernas y brazos lastimados por la salsa caliente que le había caído y le ayudó a ponerse de pie.

- No te preocupes Yadara, prepárale una receta terrícola a mi Príncipe y eso le sirves.- dijo la ojiturquesa mirando a Arian que parecía ser la agresora en esa discusión.

- Como usted ordene señorita Bulma.- contestó la señora asintiendo ante las órdenes.

- Ella tuvo la culpa.- respondió la ex esclava del harén a la pelinegra viendo cómo esta tomó una servilleta de la mesa para limpiar a la chica.

- ¡Que no se te ocurra volver a propasarte Arian porque no eres nadie aquí!- rugió la morena colérica, esa idiota le caía tan mal desde antes y peor ahora que había maltratado a su amiga como si tuviera alguna clase de autoridad sobre ella.

- No mes estoy propasando, esta es la comida favorita de Vegeta, no vamos a prepararle esos alimentos asquerosos de su estúpido planeta.- comentó soltando un poco del veneno que traía dentro, estaba harta que todas la miraran de mala manera y protegieran a la ridícula de Violeta que seguía llorando, para el colmo ahora la mujerzuela azulada ordenaba como si fuera la princesa.

- ¡Insolente! ¿¡Cómo te atreves a contradecir las ordenes de la MUJER del Príncipe y ofender nuestro planeta!?- aseveró la pelinegra no conteniéndose más, se acercó a la esclava y su mano se alzó con fuerza golpeándola en la mejilla, la bofetada resonó en toda la cocina llamando la atención de las demás sirvientas que solo vieron con burla a Arian que dio un paso atrás con el rostro ladeado. La chica de cabello esmeralda tocó su pómulo sintiendo que ardía y levantó la mirada recomponiéndose para ver a las mujeres frente a ella, sus ojos no pudieron evitar posarse en la peliazul que la veía con lástima.

- ¿¡Por qué me golpeas!?- preguntó totalmente fuera de sí dejando salir sus lágrimas, pero no eran por dolor físico sino por pura frustración ¡Quería devolverle el golpe a esa idiota que se había atrevido a tocarla! ¿Cómo era posible que la golpeara? Bufó llena de ira y dio un paso hacia ella.- ¡Tu tampoco eres nadie! ¡Te crees mucho por ser amiga de la concubina del Príncipe pero solo eres la zorra que se acuesta con ese soldado… Kakaroto!

- ¡Maldita sea Arian cierra la boca!- increpó Yadara, su rostro estaba rojo de la pena por la que esa esclava estaba haciéndola pasar, no podía creer lo que escuchaba de la boca de esa chiquilla.

- Soy la mujer de Goku no su ramera como tú has sido para otro hombre.- respondió mordiendo su lengua por no gritarle que solo era una arrastrada a la que el futuro Rey había tomado y usado, la femenina de cabello esmeralda abrió sus ojos sorprendida, las palabras de la morena habían sido lo demasiado reveladoras ¿Significaba eso que ella sabía algo? ¿Pero si fuera así la azulada terrícola ya lo sabría no? Su corazón latió con fuerza un poco asustada, si esa estaba enterada de quien era ella podía acabar lejos del castillo, sabía que Bulma tenía el suficiente poder e influencia como para hacer que la corrieran del palacio, estaba perdida si eso sucedía. La científica dirigió sus orbes hacia su mejor amiga, se le notaba bastante molesta y aunque entendía que era porque esa esclava había tratado mal a la otra chica había algo que le decía que su enojo era de carácter personal ¡Oh no! ¿Acaso Arian habría sido mujer de Goku? Pensó sintiéndose extrañada ¿Cómo era que su amiga no le había contado tal cosa? Quizá a la pelinegra le daba vergüenza aceptar que la sirvienta de la cocina estaba tan junto a ella y de su marido, suspiró profundo negando ante sus cavilaciones, si eso le sucediera a ella no sabría ni cómo reaccionar, era humillante que la amante de tu hombre estuviera tan cerca de ti casi obligadas a convivir, cuando estuvieran a solas se lo preguntaría a Milk.

- ¡Basta Arian! Ve y haz lo que ha ordenado la señorita Bulma.- interfirió la jefa de cocina al ver la disputa entre las mujeres, sino detenía eso ahora las cosas podrían ponerse peor, ya castigaría con horas extra a esa atrevida.

- Muévete que no tienes todo el día.- rugió la morena harta de esa mujer, si fuera por ella la correría de ese lugar lejos de su amiga, su presencia era demasiado tóxica tanto para Violeta como para la ojiturquesa.

- Ya no llores.- dijo Bulma acercándose a Violeta que quitaba los restos de salsa quemada de su blusa.- Ve a cambiarte esa ropa y tómate la tarde libre si deseas, mañana te presentas a trabajar.- indicó de manera amable sonriéndole a la joven que alzó la mirada para verla, tenía sus ojos rojos y las lágrimas bajaban por las mejillas, asintió suspirando y le regaló una débil sonrisa. Arian se giró para desaparecer de la vista de esas tipas, la habían humillado, no podía sentir más odio hacia esas terrícolas que en ese momento.

- Perdone la insolencia de esa niña señorita Bulma.- se disculpó la señora mirando a la femenina que simplemente sonrió.

- No te preocupes Yadara, no es tu culpa.- contestó la peliazul.

- Es una igualada.- se quejó Milk bufando con enfado, pero le había dado un poco de lo mucho que esa mujer se merecía, la peliazul detuvo una carcajada al ver el rostro rojo de su amiga, parecía una fiera cuando se enfadaba, estaba por decirle a la jefa de cocina que le preparara algún otro postre cuando vio que ambas se inclinaron como cuando hacían una reverencia haciéndole un poco extraño.

- ¿Qué haces aquí?- escuchó una voz familiar a sus espaldas y se giró posando los ojos en él.

- ¡Vegeta!- dijo alegre dando unos pasos hacia él.

- Deberías estar en nuestra alcoba descansando mujer.- aseveró con su voz ronca ¿Qué demonios hacía esa loca ahí exponiéndose tanto a ella misma como a su hijo? Mientras entrenaba se había concentrado un momento para poder sentir su ki notando que ella estaba en esa área del castillo, era la hora de la comida así que había decidido ir a buscarla para darle una noticia que seguramente pondría feliz a su hembra, aún recordaba cuando la terrícola le había pedido que mejorara las condiciones de su padre el científico a cambio de entregarse a él con todo su gusto, sonrió internamente al rememorarlo, desde un principio que la femenina había sido demasiado osada ¿Proponerle un trato al Príncipe Saiyajin? En verdad que era atrevida.

- Tuve antojos de algo dulce.- contestó mordiendo su labio inferior notando la expresión descontenta del heredero.

- Vamos, tenemos que hablar.- indicó aproximándose a ella para poner una mano en su espalda y empujarla suavemente hacia la salida.

- Milk por la tarde nos vemos ¿Si?- dijo deteniéndose para caminar hacia su amiga que asintió con una sonrisa dándole un abrazo de despedida, nunca imaginó que a la ojiturquesa le brillaran los ojos de esa manera con tan solo ver al futuro Rey, aún recordaba cómo al inicio cuando ella era su dama de compañía que la peliazul se expresaba mal del Príncipe y decía odiarlo, ahora parecía todo lo contrario, pero se sentía feliz por ella, era mejor que las cosas estuvieran cambiando. La miró desaparecer con el Saiyajin fuera de la cocina y una idea cruzó en ese momento por su mente, la muchacha había sido buena con ella desde el momento en que se conocieron y ahora estaba segura que por su intervención con Vegeta era que ella podría tener su bebé libremente, era cierto que Goku no habría dejado que nada le pasara a ella ni a su hijo pero las cosas habían sido menos complicadas gracias a Bulma, era su mejor amiga y como tal debía agradecérselo de alguna manera y que mejor celebrándole su cumpleaños, por supuesto que no podría hacer mucho sola, necesitaría de la ayuda de alguien que ya tenía en mente, se dio la vuelta para ver a Yadara con una sonrisa.

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- Eres una necia mujer.- manifestó el Príncipe entrando con la hembra a su recámara viéndola como se quitaba sus zapatos en cuanto pisó la alfombra de la habitación.

- Me siento muy bien Vegeta, el sangrado se ha reducido.- confirmó alzando sus brazos hacia arriba estirando sus músculos, eran cerca de las doce del medio día y el reloj en la mesa de noche así se lo hizo saber, tomaría una siesta antes de comer algo más, por ahora se sentía satisfecha después de un par de panecillos que había ingerido antes de esa tonta discusión con la esclava.

- ¿Mi heredero sigue intacto?- preguntó acercándose a ella para tomarla de la cintura aspirando el perfume dulce que se desprendía del cuello de la chica que lo hizo hundir su nariz en este.

- Estamos bien.- respondió abrazándolo por el cuello metiendo sus dedos en su cabellera oscura.

- Exquisita.- ronroneó en su oído comenzando a darle besos cortos en su níveo cuello embriagante acariciando con sus grandes palmas su cadera redondeada y suave.

- ¿De qué querías hablar?- preguntó ella tratando de distraer al Saiyajin, no podía aunque quisiera estar con él y sabía que es lo que en ese momento el hombre buscaba, el doctor había sido estricto en sus recomendaciones prohibiéndole por un mes no tener relaciones ¿Cómo rayos le haría para soportar aquello? Si con tan solo tenerlo cerca sus vellos se enchinaban y sentía la necesidad de abrazarlo y besarlo, su corazón se aceleraba con tan solo mirarlo. Vegeta alzó la mirada posándola en sus ojos turquesa que lo observaban acercándose a su boca, sus carnosos labios eran demasiado adictivos como para negarse a besarlos, la muchacha le correspondió aunque sabía que no podían hacer más que eso, se dejó acariciar por él, las manos del Saiya Real se paseaban desde sus glúteos hacia su espalda y viceversa, se sentía desfallecer en sus brazos hasta que Vegeta soltó sus labios dejando su frente pegada a la suya cerrando los ojos, debía abstenerse de no arrancarle la ropa y tirarla a la cama para follarla en ese mismo momento. La peliazul podía escuchar cómo él respiraba agitado.

- Tu padre…- comenzó a hablar

- ¿Mi papá? ¿Le ha pasado algo?- preguntó buscando la mirada de él que abrió los ojos.

- Ahora es el nuevo jefe de laboratorio.- dijo sin apartar la vista de ella que abrió sorprendida los párpados sonriendo con alegría.

- ¡Qué! ¡Es enserio Vegeta!- escandalizó dando un pequeño saltito de alegría inclinándose para abrazarlo con más fuerza dándole besos cortos en ambas mejillas y boca.

- No grites mujer destrozas mis oídos.- se quejó entrecerrando uno de sus ojos con molestia, era tan escandalosa y chillona.

- Es una buena noticia mi príncipe.- dijo emocionada.- ¿Qué paso con Piccoro?- preguntó al recordar que él era el jefe de laboratorio.

- Fue trasladado a otra área.- respondió secamente y la peliazul asintió, sabía que él no le diría demasiado pero estaba más que contenta que su papá haya ascendido de esa manera.

- Con esa noticia no podré dormir.- comentó soltándolo bostezando un poco mientras cubría su boca con su mano.- ¿Puedo ir a verlo? Quiero felicitarlo e informarle de que será abuelo.

- Descansa y luego ve, Kakaroto no estará contigo ahora.- respondió cruzándose de brazos.

- ¿Por qué no?- cuestionó curiosa comenzando a desatar el nudo de la cintilla en su falda para quitarla, se pondría cómoda para poder tomar una siesta.

- Está ocupado.

- ¿Me acompañas a descansar?- preguntó tirando su ropa sobre el sofá quedando solo en ropa interior caminando hacia la cama cogiendo su bata que estaba allí y se la colocó.

- Por ahora no, volveré para la noche ahora tengo trabajo que hacer.- respondió yendo tras ella sentándose a su lado sobre la orilla del colchón mirándola meterse bajo las sábanas.

- Está bien, te espero.- respondió irguiéndose para tomarlo del cuello y acercarlo a ella para darle un beso, cuando lo soltó miró que le sonrió para después retirarse de la recámara, estaba tan feliz con todos esos cambios en su vida que no cabía la felicidad en su pecho, a los pocos minutos se quedó dormida con una sonrisa en sus labios.

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Su vida había ido de mal en peor desde que aquellos soldados Saiyajin habían invadido su planeta, no tenía idea si es que tan solo había sido una purga para explotar los recursos de su astro o lo habían desaparecido de la galaxia. Su madre había muerto a consecuencia de esa tragedia y por suerte ellos habían sobrevivido aunque podía decirse que lo que estaban pasando no era nada fácil, comenzaron trabajando por encargo desde el laboratorio en proyectos que exigían a cada momento pero al ver lo eficientes que eran ella y su padre los habían trasladado al área de ciencias en los laboratorios centrales pudiendo notar que su suerte mejoraba y que a pesar de todo el sufrimiento por el que a ambos científicos les había tocado pasar una luz en sus días les abría el paso en ese planeta de bárbaros.

La ojiturquesa despertó de su siesta unas horas más tarde y prontamente la noticia que el heredero le había hecho saber vino a su mente, descansada pero igualmente de emocionada cuando supo que su padre había sido ascendido se paró de la cama mirando que el reloj en la mesita de noche marcaba las cuatro de la tarde dándose cuenta que había dormido más de tres horas, bostezó caminando hacia la sala quitándose la bata, buscó con la mirada la ropa que recordaba haberla dejado en el sofá vistiéndose nuevamente con esta, no veía el momento de felicitar a su progenitor y darle la primicia sobre su estado gestante, solo esperaba que se sintiera alegre tanto como ella. Minutos después salió directamente hacia el área de los laboratorios, por fin Vegeta la dejaba ir sin escolta ¿Significaría eso que estaba aprendiendo a confiar en ella? Entrelazó sus dedos a la altura de la cintura mirando sus botas con cada paso que daba, mordió su labio inferior esperanzada con que el Saiya algún día le sintiera alguna clase de cariño, quizá un quinto de lo mucho que ella lo amaba, aunque no le correspondiera con la misma intensidad y sin importar que sonara estúpido de su parte anhelaba un poco de afecto de ese hosco alíen, estaba enamorada de él y aunque las cosas entre ellos no habían comenzado de la mejor manera ahora se estaban arreglando para bien, Vegeta ya no era aquel maldito salvaje que la maltrataba constantemente, su trato hacia ella era menos duro y era algo en lo que no podía dejar de pensar, en un inicio cuánto lo odio hasta el punto de desearlo muerto pero ahora ella sería la que moriría si a él le pasaba algo ¿Era lógico no? Era el padre del bebé que llevaba en su interior y no quería que nada malo le sucediera.

Caminó a través de aquel largo pasillo desde el lecho que compartía con el heredero hasta que llegó a una interjección que al frente llevaba hacia unas gradas que conectaba con la primera planta del castillo, caminó hasta allí arrimándose por el barandal del pasaje mirando hacia abajo donde el movimiento de varias razas de extraterrestres era distinto allí abajo en comparación a donde ella se encontraba, a lo lejos se podía ver una gran entrada donde estaban un par de soldados seguramente custodios pues se notaba que esa puerta daba hacia la salida del palacio.

- Me sería imposible escapar sin que me vieran.- murmuró para así misma con gracia pues había dicho aquello en broma, ahora más que nunca podía pensar en largarse, a su manera el Saiyajin Real la hacía sentirse especial.

- ¿Qué hace aquí la hermosa concubina del Príncipe?- escuchó que alguien dijo a sus espaldas así que se dio la vuelta rápidamente para verificar de quién se trataba dándose cuenta que era ese soldado que viajó con ellos en la nave.

- Solo doy un paseo.- respondió alzando su vista para posarla en los ojos del élite que no escatimó en regalarle su mejor sonrisa observando el atuendo que la chica traía puesto sin reservas notando su hermosa figura.

- ¿A sí? Podría mostrarte el palacio si es que aún no lo conoces por completo.- comentó pasando una mano por su nuca removiendo un poco su cabello largo perdiéndose tanto en su visión como en la voz tan femenina de esa hembra.

- No… no, pero me gustaría ir a los laboratorios.- atinó a decir sintiéndose un poco desorientada en aquellos tantos pasajes en los que podría perderse y no llegar a su destino.

- No se diga más, yo te llevo.- afirmó y la miró sonreír levemente, odiaba pensar que Vegeta dormía con esa terrícola exótica todas las noches, seguramente el maldito maltrataba a esa delicada criatura, con la reputación que su superior tenía y lo cruel que se mostraba en batalla le era difícil imaginar que fuera delicado con la muchacha. Ambos caminaron hacia la izquierda con dirección al área de ciencias donde ella quería ir, de vez en cuando el soldado volteaba a verla, la joven caminaba con la mirada al frente y sus manos sujetas a la altura de su cintura, su perfil era igual de hermoso, tenía una nariz respingada, unos labios carnosos que resaltaban y pestañas espesas largas.- ¿Eres terrícola cierto?- preguntó intentado sacar palabras de esa exquisita boca que lo provocaba.

- Sí, soy de la Tierra.- certificó ascendiendo sus orbes para ver a los ojos al alto soldado que le llevaba más de una cabeza, lo miró sonreírle, el hombre era bastante guapo y parecía galante así que le devolvió gesto cordial.

- ¿Hace mucho que llegaste a Vegitasei?- cuestionó sintiéndose animado por querer saber más de ella, de la hembra que le robaba la mayor parte de los pensamientos desde que la había visto en la base de despegue, aparte de bella seguramente era dueña de una prodigiosa mente pues estaba enterado que era científica y antes de ser la concubina de Vegeta estuvo trabajando en los laboratorios centrales dentro del castillo. La peliazul asintió sin apartar sus ojos de él.

- Hace un poco más de tres años.- respondió borrando su sonrisa regresando su rostro al frente posando su vista en un punto inespecífico en el piso por donde se movían sus pasos, volver en el tiempo y recordar ese pasado siempre resultaba doloroso y por eso mejor evitar pensar en aquello, no le gustaba ponerse a pensar sobre cuál hubiese sido su vida en la tierra si los Saiyajin no hubieran invadido su planeta, indudablemente en ningún momento el sufrimiento habría llegado a acongojarla pues su madre seguiría viva y ella quizá aún soltera, de lo único que no podía quejarse hasta el momento era de llevar ese bebé en su vientre que era lo más preciado que ahora tenía. Broly notó su cambio de expresión en su rostro dándose cuenta que algo le sucedía a la femenina y él no se quedaría con la duda.

- No fue una experiencia agradable verdad.- comentó respirando profundo, no dudaba que los Saiyas que asediaron el astro de ella hayan sido brutos, sabía que todas las hembras extranjeras que llegaban al planeta rojo eran seres esclavizados que traían de diferentes estrellas producto de las invasiones que hacían.

- ¿Disculpa?- cuestionó volviendo su vista a él sin llegar a comprender del todo al soldado.

- Me refiero a que debió ser traumante para ti ver cómo los nuestros purgamos tu planeta.- explicó de una forma en que no sonara tan impactante pues en esas incursiones lo menos que había era tacto, se derramaba sangre y exterminaban a los especímenes de esos satélites con el fin de dejar solo a los esclavos que les sirvieran con vida para luego tomar el dominio total del planeta.

- Lo fue, los Saiyajin son seres sin corazón… unas bestias.- respondió recordando cómo sin piedad alguna los habían sometido a inanición durante el traslado de la Tierra a Vegitasei y que por ello su madre había muerto, por culpa de esos malditos.

- Sobre todo los de la realeza.- indicó, si ella tenía esa idea sobre los soldados purgadores debía enterarse de cuán cruel era el Rey y su vástago mayor heredero a la corona pues si la terrícola estaba a su lado no debía ser con su consentimiento, parecía que odiaba a los de su raza por la manera en que se expresaba de estos, si supiera lo aberrantes que podía ser padre e hijo seguramente los terminaría aborreciendo, punto extra para él si es que quería conquistar a esa mujer.

- ¿A qué te refieres?- cuestionó con inquietud y para el élite fue como música para sus oídos, era justo la pregunta que estaba esperando para quitarle la careta al Príncipe Vegeta.

- No sé si deba decirte eso Bulma… ¿Puedo llamarte por tu nombre verdad?- inquirió llegando al final de pasaje por donde caminaban.- Vamos por la derecha.- indicó tomando otro pasillo.

- Si no te preocupes, pero cuéntame ¿Qué es lo tan malo que ha hecho el Rey Vegeta y el Príncipe?- dijo interesada, no dudaba que los miembros de la realeza fueran unos salvajes, con lo que había vivido con el heredero era suficiente para darse cuenta de cómo era en realidad esa raza, ya no había mucho que pudiera sorprenderla a ese punto.

- Pues… cuando era niño vi cuando el Rey le daba una lección al Príncipe de cómo eliminar a sus enemigos ¿Y sabes a quién desintegró sin piedad?- expresó recordando las imágenes que venían frescas a su memoria tanto como cuando sucedió, la vio negar sin apartar la mirada de él.- Mi padre, Paragus murió de un solo impacto de energía.- agregó apretando sus puños, la peliazul remojó sus labios con su lengua pues su boca se había secado de solo procesar las palabras del sujeto.

- Es terrible.- pudo decir desenlazando sus dedos para limpiar ligeramente el sudor que se formó en sus manos en su falda, aunque no podía asombrarse de forma inmoderada, de cierto modo sabía que el abuelo y el padre de su hijo eran unos alienígenas con costumbres machistas y sanguinarias en las que su pequeño tenía que crecer, pero siendo ella una terrícola podría infundirle a su pequeño tradiciones de su astro, no dejaría que las actitudes egoístas e inhumanas de los Saiyas se apoderaran del corazón de su hijo.

- Lo es, a mi madre no la conocí pero a mi padre me dolió perderlo.- respondió dejando salir desde su garganta un bufido de irritación de solo pensar aquello.

- Te comprendo, mi madre también murió cuando nos trasladaron hacia este planeta.- expresó no queriendo entrar en detalles de cómo había fallecido, mordió su labio inferior bajando la cabeza reteniendo las lágrimas que quisieron salir de sus ojos. Broly guardó silencio unos segundos sin despegar la mirada de la muchacha, podía notar la tristeza que emanaba de ella concluyendo en una sola idea… no era feliz en Vegitasei y menos al lado del heredero.

- No comprendo.- comentó queriendo sacarle la verdad, ella lo volteó a ver aún con desánimo en la expresión de su rostro escuchándolo.- El Príncipe Vegeta tienen una reputación más que temida en todo en el universo, es el Saiyajin más poderoso y más cruel que ha existido, no hablemos de su humor…

- Basta Broly ve al grano.- interrumpió la ojiturquesa arrugando sus delgadas cejas, no le gustaba para nada la manera en que el soldado estaba hablando de su pareja, era muy cierto que ella había sufrido por culpa de su raza y a manos del heredero, pero las cosas habían pasado demasiado rápido y ahora su relación con él estaba cambiando, no es que fuera el hombre perfecto pero había aprendido a comprenderlo y aceptarlo tal y como era.

- No entiendo cómo una hembra como tu puede estar con él.- respondió poniéndose más serio, esa femenina se merecía un tipo que la cuidara y tratara bien y ese no era Vegeta.

- Él y yo sabemos entendernos aunque no lo creas.- respondió dejando de ver al sujeto notando al frente una gran puerta en la que tenía escritos en el idioma Saiyajin que indicaban que estaban en el área de los laboratorios, ese pasaje lo recordaba muy bien pues lo había recorrido un par de veces cuando iba al ala médica dispuesta en ese lado del castillo para los trabajadores que solían lastimarse.- Muchas gracias por acompañarme, desde aquí seguiré sola.- añadió deteniendo su andar para observar al élite que no le gustó nada el actuar de la chica ¿Eso significaba que la terrícola tenía sentimientos hacia el Príncipe? Su reacción no era la que esperaba pues pensó que ella odiaba al heredero.

- No te preocupes iré contigo.- indicó dando otro paso pero la vio negar.

- Voy sola, gracias.- respondió caminando rápidamente hasta la puerta donde estaba uno de los soldados amigo de Broly que sonrió al ver a la muchacha dándole el paso, la recordaba muy bien, algunas veces había ido hasta el laboratorio solo para ver a la hermosa chiquilla científica.

- ¿Ahora eres escolta de la concubina del Príncipe?- preguntó el élite cuando vio a la chica caminar lejos.

- Cállate Raditz, solo la traje porque estaba perdida.- respondió dándose la vuelta para irse, las cosas no habían salido tan bien como hubiera querido.

La peliazul quería correr lo más rápido que sus piernas le permitieran para llegar al laboratorio y poder abrazar a su padre, pero recordaba su condición de embarazada que la hizo andar lentamente, su corazón no podía más, sentía que tanta felicidad no cabría en su pecho y que en cualquier momento su palpitar haría estallar su tórax. Respiró profundo olvidando en ese momento cualquier rastro de molestia provocado por el soldado que la había acompañado y se concentró en lo que ahora le sucedía, se aproximó a la puerta donde se detuvo mirando todo el lugar, estaba tal cual cómo lo recordaba y muchas sensaciones la invadieron, desde hacía un poco más de seis meses que no había vuelto a ese lugar que extrañó por mucho tiempo. Algunos de sus compañeros estaban ahí trabajando como siempre y al fondo sentado frente a una mesa metálica dándole la espalda a la salida miró la cabellera de su progenitor con la típica bata que acostumbraba a vestir.

- ¡Padre!- chilló no pudiendo contenerse y corrió hacia él que se giró en su silla al escuchar la voz tan familiar notando como su niña venía hasta su posición con sus brazos abiertos por lo que no vaciló ni un momento en recibirla.

- ¡Hija!- pronunció con alegría abrazándola, desde que se despertó ese día nunca imaginó que la vería ni hoy ni tan pronto.

- ¡Papá te he extrañado!- expresó sintiendo que sus ojos se humedecieron y su garganta se cerró en un nudo por la emoción no pudiendo contenerse y sollozó.

- También yo mi niña.- respondió aflojando el agarre haciendo que ella se separara para mirarlo a los ojos, tomó el rostro de su viejo progenitor y le dio un beso a cada de lado de las mejillas cariñosa mientras sonreía.

- Tenemos tanto de qué hablar.- comentó dándole otro abrazo apretándolo entre sus finas extremidades, no podía contener tanta conmoción.

- ¡Oh Bulma vas a aplastarme!- bromeó y ella lo soltó emitiendo una risa cantarina.

- Vegeta me informó que ahora eres el jefe de laboratorio.- dijo tomando asiento en un banco de patas altas que estaba al lado de la silla donde estaba su papá.

- Si, a Piccoro lo trasladaron al laboratorio que está en la ciudad por eso me ascendieron.- explicó tomando las manos de su hija.- Pero dime ¿Cómo has estado?- inquirió el mayor mirando hacia los lados verificando que nadie estuviera cerca pero los obreros solo le sonrieron a lo lejos mirando con extrañeza la visita de su hija.- ¿El Príncipe te está tratando bien?- dijo en voz baja acercándose a ella.

- Si padre y te tengo una sorpresa.- respondió esbozando una gran sonrisa mostrando su dentadura blanca.- Serás abuelo.- confesó mirando la expresión del científico, observó su bigote elevarse, él había emito una sonrisa de felicidad.

- ¿Es enserio o estas bromeando con tu anciano padre?- articuló poniéndose de pie sin soltar las manos de ella.

- De verdad papá, estoy embarazada del Príncipe.- dijo tratando de no alzar la voz, el científico indudablemente la abrazó, aunque junto con su alegría vino el sentimiento de preocupación por el bienestar de su pequeña.

- ¿Y por qué lo dices en voz baja?- preguntó volviendo a sentarse poniéndose serio deshaciendo el aferre a las manos de la chica para quitarse los anteojos y limpiarlos con un paño que sacó del bolsillo de su bata.

- No quiero que nadie lo sepa, es arriesgado.- confesó borrando la sonrisa de su rostro.

- Imagino por qué será.- indicó pensando en lo evidente que cualquiera sabría en ese planeta, el linaje real no podía verse irrumpido con un hijo híbrido, esos eran los rumores que había escuchado tanto ella como él desde siempre, era como una de las leyes inquebrantables de aquel astro.

- Así es papá, pero Vegeta recibió muy bien la noticia y sé que no permitirá que nada nos suceda… incluyéndote.- afirmó con una convicción inmutable que hasta pudo convencerlo, volvió a colocarse los anteojos dejando el paño sobre la mesa donde trabajaba y suspiró.-Me alegro por ti hija y por mi nieto.- añadió dibujando una sonrisa en sus facciones, era así, pero no por ello podía dejar de sentir un vació en su interior por muchas razones, su hija era demasiado joven para ser madre y menos de un pequeño que llevaría sangre Saiyajin y no de cualquiera, sería retoño del futuro Rey lo que lo llevaba pensar que la felicidad de su niña no sería absoluta, estaba al tanto así cómo todo el planeta que el pueblo Saiyajin exigía herederos puros siendo evidente que el ser que su hija llevaba dentro no lo era, por otra parte, su esposa Bunny no estaría para apoyarla durante el proceso, uno en el que él no podía interferir por su trabajo el cual no podía abandonar a voluntad ya que tenía la presión de dirigir cada proyecto siendo ahora el jefe.

- No lo dudo mi amor.- respondió dándole el sustento que ella necesitaba en esos momentos, por ahora no podía hacerle saber todo lo que pensaba, ya bastante tenía con estar lidiando con su yerno. La ojiturquesa lo puso al tanto de muchos detalles, desde el viaje que había tenido hacia el planeta 43 lejos de Vegitasei así como los síntomas que había presentado antes de darse cuenta de que estaba en estado gestante, omitió decirle el suceso del aparente aborto, lo menos que quería era preocuparlo, pasaron mucho tiempo hablando, ahora Vegeta no le había dado un tiempo estimado para que visitara a su padre y sintió que era un gran avance de su parte, parecía que él comenzaba a explayarse con ella. Saludó a sus compañeros y charlaron sobre los nuevos proyectos que tenían para el planeta, tres horas más tarde estaba regresando a su alcoba, se sentía muy cansada y aunque había pedido café para tomarlo junto con su progenitor no le había dado demasiadas energías, tenía que acostarse a reposar tal como el médico le había indicado.

Cuando entró a sus aposentos pudo ver al heredero acostado en la cama, cerró la puerta tras sí dirigiéndose a este, el reloj en la mesa de noche marcaba las siete, era bastante temprano para que él ya estuviera ahí. Suspiró pesadamente sentándose con suavidad en el colchón tratando de hacer el menor movimiento posible, el Príncipe estaba boca abajo con sus brazos cruzados donde tenía su cabeza recostada de lado, parecía que dormía pues su ceño se miraba más relajado que de costumbre y respiraba apacible. Se quitó los zapatos y se puso de pie nuevamente para deshacerse de su ropa quedando solo en ropa interior, dejó todo en el piso y fue hasta el closet de dónde sacó un juego de pijama de short corto y blusa de tirantes azul oscuro, se terminó de desvestir quitando su sostén y fue hacia la cama, él seguía con los ojos cerrados así que libremente se puso su atuendo para dormir, se metió al baño luego para asear su boca y revisar la toalla femenina para verificar si el sangrado había mermado, para su alivio así había sido, no había ninguna gota por lo que la desechó y dejó su braga en el cesto de ropa sucia para simplemente ponerse la parte inferior de su vestimenta, lavó sus manos y regresó apagando la luz para meterse bajo las sábanas frescas que sintió deliciosas en contacto con su piel. Instintivamente llevó una mano a su vientre dando un hondo suspiro y sonrió, su bebé estaba bien ahí dentro tal como debía de ser. Se removió deslizándose sobre el colchón hacia el hombre, podía notarlo con la luz clara que entraba por el ventanal, ese día parecía que la luna brillaba mucho más. Lo miró unos segundos antes de depositarle un beso en la mejilla y volver a su posición.

- ¿Por qué tardaste tanto?- escuchó su áspera voz que la hizo dar un saltito.

- ¡No hagas eso! ¡Casi me da un infarto!- chilló llevando una mano a su pecho procesando su pregunta.- Estuve con papá charlando toda la tarde.

- ¡Tks! Debiste aburrir al viejo.- respondió sonriendo ladino resbalándose para llegar a ella y tomarla de la cintura.

- Has llegado temprano.- comentó ella sabiendo que él siempre se aparecía cerca de las nueve de la noche cada día.

- Terminé con mi trabajo pronto.- expresó tomando la barbilla de la chica con una de sus manos mientras que con la otra la atrajo a su cuerpo, la peliazul se puso de lado hacia el hombre para verlo y dejó descansar su pierna flexionada sobre su cadera sintiendo el aliento de él golpear su pecho.- ¿Qué demonios hacías con el bastardo de Broly por la tarde?- preguntó y fue algo que ella no se esperó en ningún momento, abrió sus ojos sorprendida ¿Es que acaso no se le escapaba nada? ¿La habría vigilado?

- Me perdí y él quiso mostrarme el camino hacia el laboratorio.- contestó lo más sincera que pudo notando su mirada fusca sobre ella en medio del la oscuridad a medias, podía verlo fácilmente.

- La próxima vez que ese imbécil se acerque a ti le sacaré los ojos.- gruñó esbozando una sonrisa que hizo temblar a la ojiturquesa por dentro, no era cualquier expresión la de su hombre, era más bien siniestra e impúdica.

- ¡No digas eso! Él no me ha faltado el respeto.- chilló dándole un golpecito suave en el pecho desviando su mirada con sus cejas turquesa arrugadas, no le gustaba para nada que el Príncipe se expresara de esa forma.

- No me importa, es alta traición que esa escoria ponga su interés en mi mujer.- rugió marcando más el entrecejo borrando su sonrisa belicosa presionando más el agarre que mantenía con una de sus manos en la cintura de ella.

- Pero a mí no me interesa nadie más que tú.- respondió volviendo su mirada a él, vio que estaba serio, podía notar su enfado, él no tenía por qué ponerse así por una tonta charla con el soldado, se acercó a sus labios poniendo su atención sobre ellos no pudiendo evitar desear besarlo, lo había extrañado todo el día y ahora lo tenía allí muy cerca percibiendo su aroma y escuchando su respiración.- Sabes lo mucho que te amo.- afirmó en un susurro deshaciendo la distancia que los separaba posando su boca sobre la de él, sus palabras eran tan ciertas como el galope intenso del palpitar de su corazón exaltado con las sensaciones que solo él avivaba en su cuerpo, el hombre le correspondió de la misma manera así que la peliazul se aferró a su cuello succionando gentilmente sus labios, la lengua raposa del Saiyajin se introdujo en su cavidad volviendo más apasionado el beso, la estrujó contra si bajando la mano que aún tenía en la mandíbula de ella hacia su estrecha cintura desde donde acarició su silueta pasando por sus redondeadas caderas hasta llegar a la pierna con la cual la ojiturquesa envolvía el muslo del heredero.

- ¡No te quiero cerca de ese gusano por ningún motivo!- bramó con voz firme separándose un segundo de su boca para volver a besarla nuevamente, la empujó contra la cama poniéndose sobre ella abriendo sus lechosos muslos acomodándose entres estos sin llegar a dejar caer su cuerpo sobre el de la femenina, sus grandes manos se entrelazaron con las de su hembra que respiraba agitada ante su asalto entre los besos arrebatadores que la dejaban sin aliento. Bulma se sentía perdida, su raciocinio se nublaba hasta el punto de solo concentrarse en el placer que él le proporcionaba, podía afirmar con seguridad que no era ella en esos momentos en los que dejaba a sus instintos corresponder a las caricias que el Príncipe le proporcionaba, pudo sentir cómo el miembro duro aprisionado dentro del bóxer del hombre rosaba su intimidad deseando que le hiciera el amor en ese mismo momento.

- Vegeta… para...- gimió cuando él bajó hasta uno de sus senos y mordió ligeramente su pezón.- Sabes que no podem…

- Shhh cállate.- gruñó volviendo a su boca que devoró con pasión mientras su cadera comenzó a arremeter contra el sexo caliente de su concubina y sus manos estrujaban sus suaves piernas que se enredaron en su cadera aprisionando su caliente y palpitante estaca de carne dura contra su centro tibio.- En cuanto se cumpla el mes de abstinencia voy a follarte tan duro que rogaras que me detenga.- comentó dando un par de besos más en sus labios húmedos para apartarse de ella acostándose a su lado, no sabía exactamente cómo demonios le haría para soportar tenerla cerca sin poder hacerla suya todo ese maldito tiempo, la mujer era demasiado atrayente para tan solo tenerla como un adorno en su lecho. La científica cerró sus ojos sintiéndose liberada tratando de acompasar su respiración notando el calor subir a su rostro cuando escuchó sus palabras, abrió sus párpados girando su cabeza para verlo, él estaba allí a su lado con sus ojos obscuros y esa mirada intensa en ella que caló en su pecho, se acercó al Príncipe y le dio un último beso en los labios para recostar su cabeza en su pecho donde pudo escuchar su corazón palpitando con fuerza, suspiró apreciándose cansada intentado controlar sus impulsos hasta que cayó dormida minutos después, el Saiya intentó no volver a tocarla en contra de todos sus instintos que clamaban poseyera la hembra en su cama.

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Esa mañana Milk tenía una mezcla de sensaciones, ayer había recordado que su mejor amiga cumpliría años este día por lo que cuando la ojiturquesa salió de la cocina junto al heredero no dudó en pedir la ayuda de Yadara, quería hacer algo especial por ella y qué mejor que hacerle una pequeña fiesta en su honor, ese día Bulma celebraría sus 17 años y no podía dejar pasar la ocasión no solo para hacer algo lindo por ella sino agradecerle de la mejor forma que haya intervenido con el Príncipe para que no hiciera nada en contra de su bebé, estaba segura que si la chica no fuera la concubina del heredero este hubiera tomado medidas severas en su contra pues estaba al tanto que los Saiyajin odiaban la mezcla de su sangre con razas que consideraban como inferiores.

Anoche le había informado a Goku sobre la fiesta que estaba preparando junto a la jefa de cocina y su amiga Violeta a la cual buscó por la tarde para decirle que estuviera con ella en la celebración, por suerte la femenina aceptó con todo gusto, parecía que Bulma le había caído muy bien al igual que a la señora Yadara, ambas concordaban con que la ojiturquesa era una persona amable y de lo más agradable así que no se negaron en colaborar para que todo saliera perfecto, Milk le había explicado a la mayor su receta especial para preparar un delicioso pastel que era tradicional en su planeta para festejar los cumpleaños, la tarta llevaría trozos de la fruta favorita de su amiga, las fresas. Su pareja le había comentado que el mejor lugar para su recepción sería la habitación que la científica estaba acondicionando como su laboratorio personal, ahí nadie los molestaría y era por eso que ahora estaba allí colocando adornos y algunos globos que le pidió a unas chicas de la cocina que le consiguiera, no supo de dónde los sacaron pero por suerte habían encontrado, seguramente al saber para quién era el agasajo habían ido al mercado central a comprarlos.

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Bulma se había despertado del mejor humor ese día, sentía que había descansado mucho y sus energías habían vuelto a ser las mismas de antes, con el suceso de ayer no pudo tomarse el té con la infusión del polvo vitamínico que el médico le había indicado consumir pero ese día junto a su desayuno lo había ingerido, el Príncipe como siempre había salido temprano, para cuando se despertó él ya estaba terminándose de vestir para ir a cumplir con sus responsabilidades, se había despedido de él esperando verlo pronto, ahora que su mejor amiga ya no era su dama de compañía y Vegeta solía pasar ocupado se sentía bastante sola, le atribuía su estado de ánimo a sus cambios hormonales por su embarazo pero debía tratar de distraerse. Después de un relajante baño se vistió con ropa cómoda pero bonita, se había colocado un vestido veraniego fresco entallado a su figura, la prenda estaba adornada con un estampado floral fino con un fondo café oscuro, las rosas eran de un color rosa pálido con tonos verdosos y celestes, el escote era bastante abierto y las pequeñas mangas caían por sus hombros dejándolos al descubierto, el largo de este era hasta media pierna, en su cuello llevaba un collar fino y eligió unos botines negros con un pequeño tacón, cuando se vio lista salió al balcón, sentía la necesidad de respirar aire fresco, tomó el sol de la mañana un rato sumida en sus pensamientos mientras los rayos penetraban en su nívea piel que se confortó con el calorcito que comenzaba a sentirse, estaba regresando después de un rato cuando escuchó unos toques en la puerta y apresuró su paso para llegar hasta la puerta encontrándose con la pelinegra.

- ¡Milk!- dijo contenta sonriendo, su compañía le haría más que bien.

- ¡Bulma feliz cumpleaños!- chilló animada regalándole un cariñoso abrazo, en el laboratorio personal de la ojiturquesa todo estaba listo.

- Gracias, soy un año más vieja.- comentó divertida.- Pasa, no sabes lo sola que me siento en esta habitación vacía.- añadió jalando de un brazo a la morena al ver que no hacía nada por entrar.

- Espera.- articuló pensando en lo que debía decirle a su amiga, la peliazul era bastante inteligente y no quería arruinar la sorpresa.- Goku me comentó que hicieron unos cambios en tu laboratorio y necesita que vayas a verificarlo.- indicó tratando de sonar segura, vio la muchacha arquear una ceja y abrir más sus ojos al escucharla.

- ¿De verdad? ¿Quién se ha atrevido a tocar mi laboratorio?- cuestionó cambiando su expresión de extrañeza a una de molestia, arrugó sus delgadas cejas turquesa y salió de la alcoba cerrando la puerta.- No estoy dispuesta a dejar pasar por alto esto.- expresó con evidente irritación.

- Pues no sé nada Bulma mi Goku fue lo único que me dijo.- habló dejando escapar el aire que inconscientemente había retenido en su pecho y sonrió para sus adentros, ella se había creído muy fácil su mentira. Caminaron en silencio hasta el lugar, su amiga parecía bastante fastidiada. La científica no se detuvo, quería ver con sus propios ojos qué demonios le habían hecho a su preciado espacio, cuando entró buscó con sus dedos el interruptor de luz pues la habitación se encontraba en penumbras y se le hizo bastante extraño pues la morena había dicho que ahí se encontraba su escolta.

- ¡Sorpresa!- escuchó que dijeron y miró el lugar quedando paralizada por algunos segundos, ahí se encontraba Yadara, Violeta, otra chica más la cual no había visto nunca y su amiga que se acercó a ella con una sonrisa.

- ¡Feliz cumpleaños!- se acercaron las mujeres a ella para felicitarla y hasta entonces pudo esbozar una sonrisa ¡Era maravilloso! El sitio estaba arreglado con globos de color pastel y en el centro había una mesa enorme con comida que se notaba era terrícola.

- ¡Kami esto es demasiado!- chilló sintiendo sus ojos humedecerse de la emoción, nunca nadie había hecho tal cosa por ella.

- Y eso no es todo.- articuló Milk dirigiéndola hasta la mesa donde además del banquete habían varios regalos.

- Felicidades señorita Bulma.- dijo la otra chica aproximándose a ella, la peliazul la observó, era una muchacha de contextura delgada, cabello rojizo, piel bronceada y ojos azules.

- Gracias.- respondió con gesto amable recibiendo su abrazo.

- Ella es Zangya, es una de mis ayudantes de cocina.- explicó Yadara, habían necesitado personal para preparar toda la comida que Milk y su pareja habían encargado, parecía que el élite Kakaroto comería por cien personas o eso es lo que pensó.

- Perdón por llegar tarde.- escucharon una voz masculina a sus espaldas, las mujeres se giraron para ver de quién se trataba y se encontraron con Goku entrando, pero no venía solo, con él llegaron cuatro Saiyas más a los cuales la ojiturquesa reconoció a casi todos

- Señorita Bulma.- saludó Broly ingresando al final.- Teníamos curiosidad de ver cómo son los festejos terrícolas.- comentó con una sonrisa extendiéndole una pequeña cajita a la chica, a la científica se le hizo extraño que esos hombres estuvieran allí pero supuso que eran amigos de Goku así que no le quedó más que sonreír y ser cortés.

- Además, cuando Kakaroto mencionó que habría mucha comida no pudimos evitar colarnos.- habló Turles mirando de pies a cabeza a la hembra, de verdad que era bonita tal cómo Raditz y Broly le habían comentado, Nappa no fue la acepción, la observó de arriba abajo pensando en el manjar que el heredero se comía cada vez que quería, la joven se sintió un tanto incómoda y solo optó por tomar el obsequio que el Saiya más alto le ofrecía.

- Muchas gracias.- articuló dándose la vuelta para dejar su regalo en la mesa junto a los demás, la pelinegra se puso al lado de su pareja y lo codeó, a veces Goku era tan despistado para esa clase de cosas.

- ¡Ah sí!- dijo él comprendiendo.- Felicidades Bulma.- expresó con una sonrisa.

- De verdad chicos que esto ha sido una gran sorpresa.- dijo la ojiturquesa aceptando el abrazo que el Saiya le dio.

- Milk fue la que ideó todo.- respondió el soldado orgulloso de su hembra.

- Bueno muchachos pasen y coman lo que gusten.- señaló Milk animada y vio a todos entrar para tomar asiento frente a la mesa cargada con aquella multitud de alimentos que a sus ojos eran desconocidos pero se veían de todas maneras apetecibles así que comenzaron a devorar todo. La peliazul se sintió un poco incómoda por la manera en que Broly la observó antes de ir con los demás, no era ciega y mucho menos tonta, una mujer se daba cuenta cuando un hombre tenía interés en una mujer y ese era su caso, el soldado no le quitaba la mirada de encima cuando ella tomó asiento con las femeninas que le sirvieron una gran copa de helado con sirope de chocolate y barquillos de vainilla que hicieron que su boca se volviera agua ante el postre, por un momento quiso olvidarse de la inquietud que sentía dedicándose a probar la nieve que se derretía. Pasaron un rato charlando y comiendo hasta que Yadara dirigió su atención a la peliroja que era la única que se mantenía callada.

- ¿Podrías ir por el pastel que preparamos Zangya?- pidió a la muchacha que dejó el cubierto a un lado de su copa de helado y asintió poniéndose de pie.- Dile a Arian que te ayude.- agregó y aunque a la pelinegra no le agradó lo que escuchó no podía decir nada, Bulma no podía sospechar el por qué esa alienígena de cabello esmeralda le caía tan mal. Ellas siguieron con su amena plática, la científica se sorprendió que su amiga se había esforzado tanto por hacerle un festejo tan igual a los de la Tierra que se emocionó y le dio un fuerte abrazo.

- Basta Bulma es tu día, por favor abre tus obsequios.- dijo separándose de ella viéndola a los ojos, ella asintió poniéndose de pie para tomar el primero.

- Vamos Goku ven acércate.- exclamó la muchacha a su marido que estaba entretenido hablando con los soldados pero atendió el llamado a su hembra por lo que optó por aproximarse a las mujeres, Broly hizo lo mismo, quería ver la sorpresa que ella se llevaría, esa mañana mientras entrenaba con Kakaroto este le había dicho que se retiraría pronto porque su mujer le había preparado una sorpresa a la concubina del Príncipe, sus compañeros Nappa, Raditz y Turles no dudaron en unírsele al élite al escuchar que habían preparado muchos alimentos pero la mano derecha les explicó que debían llevar un obsequio según las costumbres terrícolas así que optó por lo que sabía que a todas las hembras les fascinaba… una joya, el natalicio de ella era la excusa perfecta para halagarla. Ambos soldados llegaron hasta ellas, Broly se colocó al lado de la peliazul y puso una mano en su hombro con todo el descaro posible.

- Abre mi obsequio.- animó, quería saber de una buena vez si le gustaría lo que eligió para ella, la ojiturquesa se sobresaltó ante su tacto, sintió la tibia palma del Saiyajin sobre la piel de su hombro desnudo.

- ¿¡Qué demonios está sucediendo aquí!?- escuchó ella su voz, esa voz que podía ser tan seductora como ruda a la vez y se giró lentamente para verlo, ahí estaba Vegeta observándola con rabia notando que el bastardo del élite tenía una mano sobre su mujer, la joven sabía que al Príncipe no le agradaría en lo más mínimo que Broly estuviera a su lado y menos tocándola, sintió que el soldado apartó la mano de ella pero era tarde, el heredero había visto todo, él ya se lo había advertido e intuyó que ahí habría una fuerte disputa.


RinPink Susaiyajin: ¡Hola mis amores! Siento haberme tardado un poco más de lo que suelo hacer para actualizar T.T pero por ello ahora les traigo un capítulo más largo que espero y hayan disfrutado :3

Quiero agradecer a mi amiga Viara por ayudarme siempre, no sé qué haría sin ti, te quiero mucho c:

Con respecto al capítulo quiero decirles que se va acercando a la mitad de la historia apenas xdxd por eso digo que el fic es un poco largo n.n

Como ya leyeron nuestra pareja no perdió su hijo y Trunks viene en camino, por otra parte Arian está peor que nunca, muere porque nuestro Príncipe la mire y llegará hasta las últimas consecuencias por llamar su atención.

Por favor déjenme su review que adoro leer siempre aunque sea con un "actualiza" Son tan lindas mis niñas las aprecio tanto, no saben cómo me siento de emocionada que me brinden su apoyo, son tantas personitas que cuando leo su nickname en cada comentario las reconozco rápidamente pues algunas nunca pasan por alto hacerme saber su bella opinión x.x :D

Para las que aún no leen "Cuando cae la noche" les aviso que se encuentra en mi perfil, esa historia la estoy escribiendo en colaboración con la autora Viara así que denle una oportunidad y vayan a leerla :3

Nos leemos pronto, besos n.n