CAPITULO XIX: Confusiones.
Él conocía muy bien a su hijo, lo había visto desde el momento en que su Reina fallecida le dio a luz a ese crío que ahora lo amenazaba con matarlo si tocaba a esa terrícola con la que se revolcaba. Él lo crió desde el momento en que Odes, la madre de ambos Príncipes muriera por el envenenamiento causado por enemigos de otro planeta que querían tomar el control del universo creyéndose más fuertes que los Saiyajin pensando en que debilitarían su reino si su hembra sucumbía pero cuán equivocados estaban, el cariño entre ella y él fue una excepción entre las costumbres Saiyajin, ella era una mujer diferente a cualquier otra, era hermosa, fuerte, inteligente y de un linaje de alta cuna, cualidades que lo habían llevado a unirse a ella, pero no contó con que esa mujer despertaría en el sentimientos ajenos a los de su raza, la quería sí, sufrió con su pérdida naturalmente pero jamás nadie se enteró de cómo su deceso le había afectado, había llevado y cargado sólo con su pesar, dentro de las prácticas de su planeta no se tomaba a bien que entre una pareja se generaran emociones, era ridículo y eso solo servía para hacer débiles a los hombres y estúpidas a las mujeres pero parecía que a su vástago le estaba sucediendo con esa humana lo mismo que a él con su esposa, pero aunque así fuera no era necesariamente igual, esa científica y su hembra no eran asimiles.
- No digas estupideces hijo, una prostituta no debería de generar discordia entre tú y yo.- indicó viendo a su retoño pararse a un par de pasos de él, el chiquillo de 19 años lo miraba fríamente con esos ojos penetrantes que casi podían quemarle la carne dándole muerte, era inevitable para él no temer a ese semblante tan impávido como sanguinario, estaba consciente del poder de su heredero y era por ello que su garganta se secó con tan solo escuchar esas palabras oscas salidas de su boca, ese mocoso había sobrepasado hace muchos años su poder de pelea, estaba orgulloso de él evidentemente pero habían momentos como este en el que temía por su vida. Lo vio curvar sus labios en una sonrisa cínica, torcida, que le dejó en claro sus intenciones, si él se atrevía a dañar a esa terrícola moriría ¿Qué le había hecho esa mujer a Vegeta? ¿Por qué estaba tan encaprichado con ella? Era cierto que la femenina era muy agraciada pero no era como para amenazar de muerte a tu progenitor, esa muchachita seguía siendo insignificante. Arrugó el entrecejo con rabia y se dio la vuelta, no tenía más qué hacer ahí, era el Rey de ese planeta y esa niñita con la que tanto apego tenía su hijo no duraría mucho a su lado.
Vegeta observó al monarca caminar hacia la salida cerrando de un portazo, solo había llegado a fastidiar, estaba harto de aguantar sus impertinencias, él como Príncipe también podía ordenar a su gusto sin la necesidad de tener la aprobación de ese viejo inútil. Bufó con pesadez poniéndose serio, había decidido descansar parte de la mañana pero su padre había arruinado sus planes, le puso de mal humor y era mejor tomar una ducha e ir a entrenar, más tarde se reuniría con el anciano pues ayer quedaron en que elegirían los primero planetas a purgar en su próxima misión. Se giró y sus ojos cayeron sobre la peliazul que lo escudriñaba desde la cama con una expresión vulnerable que pudo deducir como asustadiza, había podido notar su energía alterada mientras hablaba con el monarca deduciendo que ella escuchó todo, caminó hacia la jovencita y se echó a su lado en la cama.
- Tu padre me quiere muerta.- articuló la ojiturquesa con un nudo en la garganta evidenciando su miedo en el temblor de su voz y las lágrimas que querían escurrirse por sus párpados.
- El Rey no te hará daño, no debes preocuparte.- respondió exhalando pesadamente atrayendo hacia su pecho a la femenina para abrazarla.
- Lo escuché Vegeta, quiere que Milk y yo también desaparezcamos.- chilló empujándose para verlo a los ojos, quizá si se estaba preocupando más de lo que debía, la expresión indeleble en la mirada del Saiyajin frente a ella le decía que estaría segura, pero no pudo dejar de sentirse vulnerable al recordar las palabras del soberano, ese sujeto tenía tanto o más poder judicial que el propio Príncipe, podía acabar con su vida en un pestañear si es que se decidía. Se abrazó con fuerza al heredero que la confortó en sus brazos escondiendo su rostro en el cuello de él donde dejó salir sus lágrimas en un sollozo suave.
- No llores Bulma, le hace mal a nuestro hijo.- comentó el futuro Rey en forma de consuelo para que dejara de sollozar como niñita, la sostuvo así en la misma posición unos minutos hasta que la sintió relajarse y su llanto cesó, la alejó un poco de su cuerpo para ver su rostro.- Debes confiar en que los protegeré.- agregó limpiando las gotas cristalinas que se resbalaban por el rostro de la humana.
- Trataré de estar bien.- musitó la peliazul esbozando una sonrisa, algo en su interior le decía que él cumpliría con lo que decía.
Tiempo después ella ya estaba vestida con un camisón de seda amarillo y su bata sobre este mientras esperaba el desayuno sentada en uno de los sofás, su vista estaba en la lectura del libro que sostenía en sus manos pero su mente divagaba muy lejos, no había podido dejar de pensar en las palabras del padre de su Príncipe, estaba sabida de que ella no era del agrado del soberano y peor aún si el tipo ese se enterara que esperaba un hijo estaría perdida, lo más probable es que ordenaría su ejecución en el mismo instante, inconscientemente se llevó una mano a su vientre, ese hombre no te hará daño mi amor, pensó hablándole a su niño que crecía en su interior, Vegeta la protegería, percibía muy fuerte ese sentimiento de resguardo al lado de su pareja, él no dejaría que ni el emperador la lastimara y mucho menos a su bebé. Respiró inhalando y exhalando lentamente, tenía que tranquilizarse, de ahora en adelante tenía que ser cuidadosa, ese sujeto no era de fiar. Al escuchar a Vegeta salir de la ducha en donde se encontraba pudo dejar de lado sus cavilaciones que la inmolaban, lo miró caminar hacia la cama donde ella ya le había dejado el traje limpio junto a la armadura para que se vistiera, volvió sus orbes turquesa hacia el libro decidiendo cerrarlo, era por demás, lo mejor era ir donde su padre para pasar allí toda la mañana, no quería estar sola y tampoco pasársela en su laboratorio personal aislada sin nadie con quien hablar, se sentía un poco agotada tanto mental como físicamente, quizá la compañía de su progenitor la alegraba y devolvía el ánimo perdido, colocó el objeto que sostenía en la mesilla de centro para ponerse de pie e ir hacia el joven pero la chica detuvo sus pasos al escuchar el toque en la puerta, viró sus ojos para verificar que él estuviera vestido antes de dar paso al desayuno que siempre llegaba a las 8 am.
- ¡Adelante!- pronunció la muchacha al notar que su pareja ya estaba terminando de colocarse la capa. Arian entró con los alimentos en el carrito donde siempre solía llevar las bandejas llegando hasta la sala, una vez se detuvo alzó la mirada para observar a la tipa a la que tanto odio le tenía y al fondo al Príncipe que acomodaba su armadura así que hizo una reverencia. Bulma decidió ir hacia el heredero, le informaría que estaría con su padre como lo había planeado y que luego volvería a su alcoba para descansar, no tenía ánimos de nada más, caminó hacia él después de darle una sonrisa a la esclava que la observaba.
- ¿Tienes mucho trabajo hoy?- preguntó llegando hasta el Saiyajin que posó su vista en ella al pararse frente a él, la peliazul llevó sus manos hasta lo broches de la capa del hombre acariciándolos con los dedos de sus manos haciendo círculos imaginarios sobre estos.
- Volveré para la noche.- contestó observando de cerca la piel lechosa del rostro de su hembra y esos labios carnosos que movía al hablar dejando inevitablemente su vista sobre estos.
- Pienso visitar a mi padre no me he sen…- la humana no completó la frase, su vista se volvió borrosa y después ennegrecida para luego no saber más de ella. Vegeta vio cómo la mujer perdió el sentido frente a él reaccionando al instante para sostenerla, la cogió en sus brazos alzándola escudriñando su semblante pálido, fue consciente de la debilidad en la energía en ella así como la inestabilidad en la de su hijo que ya se hacía notar dentro del vientre de la terrícola ¡Demonios! Bramó en su pensamiento.
- ¿Bulma? ¡Bulma que te sucede!- elevó la voz el heredero llamándola exasperado agitándola ligeramente más ella no respondió, seguía flácida en sus brazos. Arian que seguía en la sala esperando ordenes observó todo, miró como esa zorra se le acercó a su hombre mientras pronunciaba palabras que no pudo escuchar con claridad y de pronto notó cómo se desvaneció, había querido que cayera de golpe al piso pero el Príncipe la tomó la sujetó y ahora la colocaba en la cama en tanto la llamaba a gritos.- ¡Maldición qué te pasa mujer! ¡Reacciona!- exclamó él exaltado tocándole el rostro a la joven empalidecida, primero había sido lo de su sangrado y ahora se desmayaba ¡Qué demonios tenía ella! ¿Es que acaso estaba enferma?
La esclava de la cocina sonrió ante lo que ahí pasaba, con suerte esa golfa azul moría dejándole totalmente libre el camino con el Saiyajin Real, era lo mejor que podía sucederle y así ella no tendría que hacer más nada para alejar a ese estorbo que la separaba de su amado.- ¡Tú!- pronunció el heredero virando sus ojos hacia esa estúpida criada que solo estaba estática mirándolo.- ¡Ve por el médico!- bramó con voz potente volviendo su atención a su hembra.
- ¿Al médico?- preguntó Arian haciéndose la desentendida con una sonrisa de alegría que pudo esconder muy bien demostrando solamente falsa preocupación, el futuro Rey volvió su mirada a ella nuevamente enmarcando más su entrecejo fruncido ¿Es que esa zorra era estúpida?
- ¡Muévete inútil! ¡Quiero al médico aquí en menos de cinco minutos esclava estúpida!- rugió irritado haciendo que la criada lo reverenciara para salir del lugar, una vez fuera en contra de su voluntad tuvo que darse prisa, no podía desobedecer sus órdenes por mucho que quisiera, cómo deseaba que esa infeliz concubina muriera de una vez por todas, todos sus problemas se acabarían si ella desapareciera y aunque le doliera reconocerlo, sabía que el Príncipe Vegeta apreciaba a esa prostituta azulada por tanto le dolería su partida, pero ella estaría ahí para consolarlo de la mejor manera.
El doctor no tardó mucho en aparecerse en la habitación real, esa chica de cabello esmeralda había llegado informándole que el heredero solicitaba su presencia en su alcoba, no dudó en preguntarle el motivo pero esa señorita dijo no saber, que ella solo acataba la orden de ir a avisarle. El médico entrevió el por qué de la solicitud, el heredero jamás solicitaba sus servicios ni aunque estuviera herido debido a los entrenamientos o llegara al planeta en mal estado después de una dura misión, este siempre se iba directamente hacia el área de regeneración donde se hallaban los tanques curativos así que no era de pensarlo demasiado, la mujer preñada del Saiyajin seguramente se había puesto mal, sin esperar más tomó su maletín donde metió algunos medicamentos que creyó necesitar para aplicarle a la chica, él no había estudiado los embarazos terrícolas, era la primera vez que le tocaba lidiar con los síntomas que presentaban estas jóvenes, tanto como la hembra del élite Kakaroto como la concubina del Príncipe. En cuanto llegó seguido de esa jovencita que fue a darle el recado vio que no se había equivocado, la humana se encontraba en la cama en un estado vahído, demacrado y para nada favorecedor así que se apresuró hasta llegar a ella para revisarla. Había visto de la misma manera a la mujer terrícola del élite así que imaginó lo que sucedía.
- Majestad.- saludó agachando la cabeza para poner su maleta en la cama y sacar un estetoscopio para revisar los signos vitales de la hembra.- ¿Qué le ha sucedido?- cuestionó tratando de averiguar qué había pasado antes de que ella cayera en ese estado.
- No lo sé, perdió el conocimiento de la nada.- respondió Vegeta, estaba de pie mirando cómo el alienígena de aspecto de lagarto abrió la bata de su mujer para dejar al descubierto parte de su pecho en donde posó la cara del laringoscopio, el médico escuchó los latidos del corazón de la chica comprobando que el ritmo era un poco lento.
- ¿Se ha estado alimentando bien?- preguntó ahora el doctor quitando el laringoscopio de sus oídos tomando la muñeca de la femenina para verificar el pulso.
- Si.- respondió el Príncipe cruzado de brazos, tenía el ceño más fruncido de lo normal y su boca en una línea recta, en verdad que quería saber qué demonios le sucedía, el médico le había dicho que durante el embarazo ella se decaería y que se sentiría débil por el requerimiento vitamínico y energético que su vástago necesitaba para desarrollarse debido a la sangre Saiyajin que llevaba, era solamente culpa suya de que Bulma estuviera pasando por aquello, por supuesto que debía reconocerlo, sino hubiera sido inconsciente y descuidado no la hubiese preñado. Apretó su mandíbula furioso consigo mismo, la humana era débil así que por lógica al llevar un mocoso híbrido en su interior la demacraría.
El médico continuó revisando a la peliazul hasta concluir con la toma de los signos vitales, ella por suerte estaba bien, se había desmayado por la falta de energía calorífica en su organismo, el feto consumía todas las vitaminas que ingería la chica siendo incluso insuficientes, debía de duplicar las dosis del medicamento y esperaría a que funcionara, todo esto era nuevo así que tenía que tener cuidado en llevar el caso de la mejor manera posible. Sacó del maletín el frasco de líquido que le aplicaría y de un envoltorio la jeringa para llenarla hasta los 10 ml que le administraría a la femenina, el doctor aplicó la inyección y en cuanto sacó la aguja de la piel lechosa en el brazo de la terrícola este fijó sus ojos en la esclava que yacía a un par de metros observando todo, Vegeta que tenía su mirada en su mujer observó al alienígena y entonces se dio cuenta de que esa entrometida seguía allí, se había concentrado tanto en el problema de la humana que ni siquiera se percató de la presencia de esa escoria en la habitación.
- ¿Todavía estas aquí entrometida? ¡Lárgate!- bramó viendo con rabia a la criada que agachó su cabeza reverenciándolo para salir cerrando la puerta tras sí.
- ¡Eres un idiota Vegeta!- musitó Arian con todo el coraje que podía sentir ¿Cómo puedes preocuparte de esa forma por esa cualquiera? ¡Qué clase de embrujo te ha hecho esa tipa! Pensó con abatimiento y total odio hacia la científica, si sus amaños para hacer caer al heredero no funcionaban era hora de pedirle ayuda a quien se la brindaría sin dudarlo, el Príncipe menor estaba de su lado cosa que no desaprovecharía. Caminó cambiando su rumbo hacia la cocina para ir en busca de Tarble, ese tipo odiaba a su hermano así que lo usaría sin dudar de pase para llegar al futuro Rey.
Bajó las gradas a paso apresurado hasta la primera planta del castillo, les preguntaría a los sirvientes o a los soldados, quizá ellos le podrían informar dónde encontrar al muchacho. Suspiró tratando de hacer desaparecer esas imágenes de su cabeza ¿Por qué su majestad le tomaba tanta importancia a los achaques de esa mujerzuela? Y entonces detuvo su andar a media escalera abriendo sus ojos con sorpresa, su mandíbula se abrió un poco dejando a la vista su expresión de asombro al unir cabos.- ¡No! ¡Eso no!- chilló ¡Sería su ruina si esa…! ¿¡Esa mujer estaba embarazada!? Negó con la cabeza no creyéndose sus propios pensamientos pero no había otra explicación, hace días atrás había escuchado en la cocina que esa tipa sufrió un desmayo durante el viaje que hizo con el heredero hacia ese planeta con el que renovarían convenios, ahora la zorra volvía a perder el conocimiento y ni siquiera había volteado a ver la comida ¡Oh no! Y esos antojos por cosas dulces, esa vez había llegado a la cocina por postres ¡La muy maldita estaba preñada! Quiso jalarse el cabello por pura impotencia, tragó saliva cerrando su boca y terminó de bajar los escalones negando para sí misma los hechos, era imposible que esa golfa estuviera en cinta, todo el planeta estaba enterado que los Saiyajin no tenían compatibilidades genéticas con ningún otro ser que no fueran los de su misma raza, definitivamente tenía que averiguar más sobre el asunto, por suerte le servía los alimentos y podría estar cerca para ver las reacciones de esta hacia la comida ¡El universo no podía ser tan injusto con su persona! Trató de calmar su rabia manteniendo la esperanza que nada de lo que especulaba fuera cierto o el terreno con Vegeta lo tendría ganado con toda la garantía esa mugrosa.
- ¡Oye tú! ¿Has visto al Príncipe Tarble?- preguntó acercándose hasta una de las sirvientas que limpiaba los ventanales en la primera planta.
- Ahora no lo he visto señorita, seguramente está en el Salón del Trono con el Rey.- respondió con gentileza la mujer de edad avanzada, Arian asintió con una sonrisa retirándose, con ese tonto Príncipe encerrado en ese lugar jamás podría hablar con él, los soldados que custodiaban las entradas en cada lugar no le permitirían el acceso, pero esperaría afuera, tenía que hablar con ese niñito a como diera lugar. Recorrió los pasillos con un solo pensamiento en mente, le haría saber lo difícil que estaba el heredero pues aunque había logrado besarse con él el muy majadero siempre terminaba despreciándola, por ahora no le comentaría nada de sus sospechas del embarazo de esa estúpida concubina a Tarble, esperaría a averiguar más, incluso podía usar esa información a su favor así que debía de pensar bien en cómo utilizar lo que sabía para beneficiarse. Llegó pronto hacia el Salón del Trono, había tenido que preguntarle a un sirviente dónde se hallaba ese sitio pues el castillo era extenso y tenía muchos pasadizos que no conocía, pero ya estaba ahí, como lo intuyó, habían un par de soldados afuera, tendría paciencia y esperaría a que el chico saliera.
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Tuvo que llamar a Kakaroto para ordenarle que hiciera algunas cosas de su trabajo, no podía irse y dejar a la terrícola sola pues aún seguía inconsciente, el doctor le dijo que ella despertaría cuando el medicamento hiciera efecto entre una a dos horas, tendría que posponer el entrenamiento, se había quitado la capa y la armadura, se aburría en su alcoba sin hacer nada pero no le quedaba más qué hacer, pensó en encargarle a su mujer a la hembra de su mano derecha pero cuando se lo hizo saber este le informó que ella se encontraba indispuesta, no quedaba dudas que era debido a la preñez esos síntomas, Bulma tenía que cuidarse si quería llegar bien al término del embarazo. Se encontraba en el balcón observando a los ciudadanos a los lejos que se movían en el ajetreo del día, él era el Príncipe de los Saiyajin, dueño de todas aquellas tierras, amo de cada habitante de ese astro, soberano de tantas distintas especies que trabajaban para él, era el futuro Rey de Vegitasei y pronto le daría un heredero a su raza. Entrecerró sus ojos observando hacia el cielo que se notaba nuboso para bajar la vista nuevamente al poblado detallando todo el paisaje de un lado a otro recorriendo con la mirada lentamente el horizonte, estaba seguro que los suyos rechazarían la sangre híbrida de su vástago, pero si el niño era lo suficientemente fuerte para ser digno de la corona tendría que ser este el sucesor al trono lo quisiera así o no su padre, lo aceptaran sí o no los del consejo, aunque para poder coronarse le faltaban dos años, estaba seguro que todos querrían que se uniera una hembra saiyana, por ley tendría que hacerlo si quería ascender al trono, se trataba de uno de los requisitos importantes para poder ser el soberano, eso y dar un primogénito puro, sino quedaba de otra tendría que ceder, pero supo que con Bulma todo se le haría más difícil, la humana no lo aceptaría ligado con otra, tendría que buscar la manera de resolverlo pero ahora era muy pronto para pensar en aquello.
- ¿Vegeta?- escuchó la voz débil de ella tras de sí sacándolo de sus pensamientos, se giró y la miró, ahí estaba la ojiturquesa en un diminuto camisón caminando torpemente hacia él en tanto se tallaba un ojo.
- ¿Estás loca? Debes quedarte en la cama.- aseveró irguiéndose de su pose relajada yendo hacia ella para alzarla en sus brazos, la muchacha estaba tan pálida y su ki se podía percibir tan débil que él no dudaba que en cualquier momento podría ella perder nuevamente el conocimiento.
- ¿Qué me sucedió?- cuestionó la femenina aferrándose al cuello de él mientras la llevaba hacia adentro para volverla a recostar en la cama.
- Te desmayaste mujer.- respondió sentándose al lado de ella para verla, sus mejillas estaban amarillentas y el color rosa que siempre teñía su boca naturalmente había desaparecido, alzó su mano para rozar su labio inferior con el pulgar de una manera lenta y suave pudiéndolos notar fríos.
- ¿Mi bebé está bien?- inquirió ella con pesadez, si algo le sucedía a su hijo no se lo perdonaría, el médico fue claro, le recomendó reposo absoluto y el día de ayer pasó en la fiesta de su cumpleaños que aunque no hizo trabajo físico le agotó hasta el punto de provocarle ahora un desvanecimiento.
- Si ¿Has estado alimentándote mal?- cuestionó el Saiyajin tocando ahora el mentón de la hembra que observó sus ojos negando a su pregunta.
- De hecho creo que he estado comiendo mucho.- respondió con una sonrisa la chica cambiando su rostro preocupado por uno más alegre al saber que su niño estaba intacto en su interior.
- Ordené alimentos recién preparados ya que el desayuno se enfrió, debes de comer y prometerme que no saldrás.- dijo él poniéndose de pie, tenía que retomar sus actividades ahora que ella estaba mejor, había perdido toda la mañana por hacerse cargo personalmente de la terrícola.
- Pero…
- Obedece mujer, no quiero enterarme que has hecho lo contrario.- interrumpió en un tono severo tomando la armadura que estaba al otro lado de la cama para colocársela seguido se puso la capa.- Sé lo terca que eres así que no te sorprendas de ver un par de soldados en la puerta, pronto traerán tu comida.- agregó dándole una última mirada para luego salir. Bulma simplemente suspiró haciendo un puchero infantil ante sus palabras, quería pasar la tarde con su padre, pero quizá ese osco Saiyajin tenía razón, debía seguir las recomendaciones que el doctor le había dicho la vez que la revisó por su sangrado, ahora solo esperaría la comida para alimentarse y volver a dormir, sentía sus párpados cansados.
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Arian estaba comenzando a cansarse de esperar ahí parada como tonta al Príncipe, había pasado alrededor de dos horas y él aún no salía, tenía que ser paciente si es que quería hablar con ese tonto, necesitaba decirle lo que estaba sucediendo. Sus pies ya estaban algo adormitados de estar en la misma posición, se había sentado en el pasillo anterior del que llevaba hacia la Sala del Trono, algunos soldados que recorrían el lugar la habían mirado con desprecio y esa era una de las cosas que odiaba de esa maldita azulada que le causaba tantos problemas, esa zorra tan solo por ser la mujer del heredero no tenía que pasar por lo que ella, con ese ropaje casi harapiento que traía era normal que no se viera agraciada, parecía una mendiga allí intentando llegarle al corazón a su hombre mientras esa golfa de cabello turquesa disfrutaba de las atenciones y privilegios de dormir con el futuro Rey, era una mal nacida que debía borrar y para eso tendría que ocupar de la ayuda de Tarble.
Media hora después escuchó las puerta abrirse, se puso de pie escondiendo tras la pared donde se había ocultado para que los escoltas en la entrada al Trono no la vieran y corrieran, sus ojos demostraron regocijo al igual que la sonrisa que se dibujó en su rostro, ahí estaba el Príncipe menor saliendo del Salón, cuando este avanzó ella salió de su escondite y al instante Tarble posó sus ojos en ella.
- ¿Qué demonios haces aquí?- preguntó viendo que ella lo reverenció.
- Príncipe, necesito hablar con usted es urgente.- indicó alzando la vista para mirarlo poniéndose recta.
- Ahora estoy ocupado.- fue la respuesta del Saiyajin que comenzó a andar nuevamente, tenía muchas cosas que resolver, problemas diplomáticos que surgían y no tenía tiempo de sobra para escuchar las tonterías de esa estúpida.
- No le quitaré mucho tiempo, solo venía a decirle que necesito su ayuda, he intentado acercarme a Vegeta pero él no corresponde mis intenciones ¡Esa mujer que tiene en su alcoba lo tiene embrujado!- expresó con rabia siguiendo al hombre que iba a un par de pasos delante de ella.
- Eso es algo que no ignoro esclava, pero has de ser lo bastante inútil para no provocar nada en mi hermano o tan mala en la cama que se la pasó mal contigo por eso no te ha vuelto a fornicar.- comentó con una sonrisa de burla sin siquiera mirar a esa tipa idiota que no podía hacer nada bien, si él quería que las cosas salieran como deseaba tendría que intervenir, aunque ella si tenía razón en una cosa, esa terrícola había vuelto estúpido a Vegeta, ni siquiera este visitaba a sus mujeres en el harén desde hace mucho y por supuesto que se lo había dicho a su padre, pero volvería a hablar con el monarca para buscar una solución definitiva, esa científica tenía que volver al laboratorio donde pertenecía y el heredero tendría que dejar ese capricho por esa hembra que por muy hermosa que fuera porque eso no podía negarlo seguía siendo como todas, tenía lo mismo que cualquier femenina entre las piernas.
- Por favor, ayúdeme a acercarme a él.- pidió esperando una respuesta positiva, era la única manera que podría separar a esa zorra azul de su hombre.
- Lo haré, ahora no me busques más, yo lo haré en cuanto haya encontrado una solución para que vuelvas a la cama de mi hermano.- indicó el menor deteniendo su caminar para ver a la muchacha que no cupo de felicidad en sí misma al oír esas palabras tan alentadoras, asintió con los ánimos repuestos y el alma vuelta a su cuerpo con dirección a la cocina, pronto su sueño se haría realidad.
Tarble miró a la tipa alejarse, por supuesto que buscaría la manera de apartar a la terrícola de su hermano y para ello hablaría con su padre, sus pasos regresaron por donde había andado, volvería al Salón del Trono antes de ir a comer, su padre tenía que enterarse de sus planes.
- ¿Hijo? ¿Olvidaste algo?- preguntó el monarca que seguía revisando documentación al ver entrar nuevamente al menor.
- No es eso papá, quiero comentarte algo que me ha estado dando vuelta en la cabeza.- confesó el Príncipe Tarble tomando asiento en una de las sillas al lado de su padre, la misma que había estado ocupando toda la mañana mientras trabajaban.
- ¿Y qué cosa te tiene preocupado?- inquirió el soberano posando sus ojos en las facciones de su vástago que transmitían intranquilidad.
- Eres consciente del problema que representa esa terrícola científica con la que mi hermano se ha encaprichado ¿No padre?- articuló dejando salir una fuerte exhalación acomodándose en la silla.
- Si losé, pero sabes que a Vegeta no le gusta que nos entrometamos en sus decisiones.- contestó pasando una mano por su cabello intentado relajarse, ese tema lo estrazaba con demasía, muchas veces había pretendido hacer entrar en razón a su heredero pero este estaba tan empecinado con esa mujercita que era incapaz de ver el error en el que estaba ¡Con un demonio él era un Príncipe y en un par de años Rey! Debía mantener a su lado una mujer digna de su posición y título, una hembra Saiyajin que le hiciera honor con la que tendría que engendrar un heredero, ahora su vástago tenía que centrarse en su entrenamientos e instruirse ya que ser gobernante de un planeta no solo se limitaba a ser el más fuerte, por supuesto que el poder era lo más importante, era lo que hacía a su raza, el orgullo Saiyajin dependía de sus niveles de energía, pero también su retoño mayor debía aprender a liderar desde adentro, tenía que instruirse en diplomacia aunque este parecía no interesarle más que las purgas y al regresar pasarse encerrado con esa terrícola en la cama, es por ello que al ver a esa zorrita en el lecho de su hijo se había molestado tanto, esa femenina lo hacía perder el tiempo que él debería empeñar en ir y sentarse tras el escritorio para ayudarle a resolver los problemas del reino.
- Por supuesto que lo sé, pero ya que no podemos alejar a esa mujer de forma directa de mi hermano podemos hacerlo indirectamente.- expuso Tarble con una sonrisa maligna y calculadora que le devolvió las esperanzas al monarca.
- ¿Hablas enserio? ¿En qué has pensado hijo?- preguntó el Rey con tono optimista, quería terminar con ese problema que representaba esa niñita en la vida de su heredero.
- Es sencillo Rey, enviamos a esa científica al laboratorio y a la recamara de mi hermano a una concubina hermosa, verás que no podrá negarse, de una u otra forma tenemos que hacer que tome a otras, sabes que no ha visitado su harén desde que se acuesta con esa terrícola.- expresó enderezándose para sostener su cuerpo sobre sus codos que puso sobre la mesa mirando con total seriedad al monarca.
- Pero si enviamos a esa hembra al laboratorio Vegeta se opondrá.
- Eso déjamelo a mí, ya tengo pensado qué excusa usar para hacerla ir y también sé a la mujer que le enviaré a mi hermano.- aseguró con total confianza en sí mismo, su plan no podría fallar, vio al soberano sonreírle aceptando sus palabras.
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Desde aquellos sucesos habían transcurrido dos semanas, los días en Vegitasei corrieron rápido aunque aburridos para la ojiturquesa que tuvo que pasarse en la cama tomando el reposo que el médico había indicado para que su embarazo se desarrollara de la mejor manera, los soldados que la vigilaban en la puerta la habían tenido que detener un par de veces en la que intento salir, pasar encerrada le fastidiaba, el balcón desde donde podía tomar aire fresco era el mejor lugar que pudo encontrar para matar las horas sumergida en sus pensamientos mientras veía a todas las personas abajo trabajar desde antes que se pusiera el sol hasta el atardecer. Las noches eran la mejor parte, cuando Vegeta llegaba podía charlar con él y tomar la cena entre una amena plática y sonrisas, había notado realmente para ese punto el cambio que el Saiyajin había tenido con ella ¿Es que acaso el saber que sería padre lo había ablandado un poco? No lo sabía con exactitud, pero estaba segura que él por lo menos ahora la trataba como a una persona no como a alguien inservible o una simple esclava como en un inicio de su relación, el heredero podía notarse más accesible y ahora hasta podían tener una conversación decente, hablaban desde trivialidades hasta la manera en que su raza era gobernada, le asombraba saber que todo era tan igual y a la vez tan distinto a su planeta Tierra, también en su astro alguno países eran regidos por Reyes pero no toda una estrella en donde la jerarquía se dividía por poderes, claro que no era nuevo saber que lo que definía a un Saiyajin eran sus niveles de energía pero aún así era realmente atrayente inmiscuirse en sus costumbres, por suerte el Príncipe respondía todas sus preguntas mientras la acurrucaba en su pecho en las madrugadas en donde despertaba y no podía dormir, no habían vuelto a tener intimidad, lo primordial era que ella se mantuviera tranquila sin hacer ninguna clase de esfuerzo aunque en el fondo le preocupaba esa situación. Vegeta se caracterizaba por ser un hombre apasionado y aunque sabía que él no la tocaba por su preñez riesgosa no podía dejar de imaginar que quizá el muchacho buscaba otras mujeres, cosa que no la dejaba estar del todo serena, constantemente se martirizaba con las misma cavilaciones aunque este no le daba señales de estar con alguna tipa, llegaba a la misma hora de siempre para comer entrada la noche con ella e incluso iba a verla en cuanto podía durante las mañanas, lo más conveniente era sacarse esas ideas de la cabeza, ella era su mujer, llevaba su hijo dentro y eran razones suficientes como para estar por sobre cualquier femenina en ese planeta, además, era hermosa e inteligente y si el futuro Rey estaba a su lado era por algo, la había elegido entre todas las hembras para compartir su lecho.
Esa mañana antes de que Vegeta se fuera a cumplir con sus obligaciones decidió que era tiempo de salir a caminar, le informó que se arreglaría e iría a visitar a su padre por la tarde, hace dos semanas que no lo miraba y ya estaba harta de estar encerrada, le había costado un poco convencerlo pero al final accedió, ahora se encontraba en el pasillo que llevaba hasta el laboratorio, todo ese tiempo se había estado tomando los medicamentos que el doctor le recetó y comiendo abundante, solo así podía menguar un poco los síntomas de decaimiento que eran lo que más le afectaba, cuando entró buscó a su papá más no lo vio.
- Disculpa ¿Dónde se encuentra mi padre?- preguntó la ojiturquesa a uno de los alienígenas ayudantes con los que había trabajado mientras estuvo en ese lugar.
- Exactamente no lo sé, pero el Príncipe Tarble vino por el muy temprano, por lo que escuché tenían nuevos proyectos de los que hablarían.- respondió explicando lo sucedido el joven.
- ¿Y sabes dónde está Tarble?- preguntó ella alzando una ceja, era extraño que el chiquillo ese se acercara al laboratorio, quien siempre estaba al tanto de los avances tecnológicos era directamente el Rey más no ese niñito.
- No, pero no te preocupes quizá el doctor Briefs esté aquí para la noche.- afirmó el alíen para seguir soldando una pieza exterior en una de las naves que reparaba. La peliazul observó la mesa de trabajo de su padre, todo estaba como él siempre solía ordenarla, el lápiz de carbón al lado derecho, el borrador del izquierdo y la lupa para el ensamblaje de nano chip sobre el plano donde tenía plasmadas las ideas, sonrió observando cada detalle, su progenitor podía ser tan organizado como inteligente.
- Que bueno que te encuentro terrícola.- escuchó una voz a sus espaldas muy cerca que la hizo girarse rápidamente para darse cuenta que el Príncipe menor estaba ahí parado tras ella.
- ¿Ah sí? Creo que podría decir lo mismo.- atinó a responder mirando esa sonrisa cínica que siempre acompañaba el semblante del Saiyajin.
- ¿Te preguntas dónde está tu padre no?- inquirió el chico y la científica abrió un poco sus ojos asombrada, ese mocoso era más observador de lo que creyó, tenía que ser cuidadosa con él, sabía que ella no le era de su grado y tampoco al soberano.
- Así es ¿Dónde está?- cuestionó la muchacha temiendo de que le hayan hecho algo malo, esa raza no era de fiar y mucho menos ese principito mal intencionado.
- Lo he llevado al laboratorio de la ciudad para que revise unos planos que Piccoro elaboró, también necesito que tu vengas para que des tu opinión.- expresó cruzando sus brazos mirando a la mujercita azulada de pies a cabeza, ella traía un vestido corto entallado a su figura que delineaba su silueta menuda pudiendo imaginar todo lo que debajo de ese atuendo se encontraba llegando a pensar en que su hermano tenía razón de mantenerla en su lecho, la terrícola notó esa mirada perspicaz sobre su cuerpo poniéndola incómoda, era un descarado al observarla de esa forma que a su pensar era corriente y grotesca.
- Yo ya no trabajo para ustedes.- manifestó colocando sus manos en su cadera ante la sonrisa arrogante del Saiyajin.
- Te lo está ordenando tu Príncipe esclava no objetes mis órdenes.- expuso descruzando sus brazos para cambiar esa expresión burlesca a una seria.
- Mi Príncipe solamente es Vegeta, el heredero a la corona.- objetó la femenina de la misma forma arrugando sus cejas delgadas con desprecio ¿Qué se creía ese mocoso? Eran un grandísimo idiota como para hablarle en ese tono tan grosero y encima la llamaba esclava como si fuera una sirvienta más en el castillo, si a ese imbécil nadie lo había hecho poner los pies en el piso ella lo haría, era más que evidente que ese niñito la odiaba, esa manera de mirarla y la forma en la que se dirigía a su persona no podían llamársele cordiales
- ¡Eres una insolente humana idiota!- bramó desenredando la cola de su cintura, había llegado hasta allí cuando uno de los soldados a los que les había encargado que la vigilaran le informó que ella había salido de la alcoba del futuro Rey y ahora se encontraba en el laboratorio, esa mañana había enviado al científico fuera del castillo y era la mejor oportunidad para que ella también lo hiciera para poder llevar a cabo su plan, pero esa tonta era una osada, se atrevió a restregarle en su rostro que él no era el heredero y además le alzó la voz como si fueran iguales, Vegeta necesitaba enseñarle a esa insensata a mantenerse callada cuando un Saiyajin Real le daba una orden. Bulma alzó la barbilla y mantuvo su posición aunque lo vio venir hasta quedar a un par de pasos de ella, no debía demostrarle cobardía ante su amenazante porte, ese mocoso no era tan diferente a su hermano mayor, había aprendido de la convivencia y la mala relación que tuvo en un inicio con su pareja que esa raza se alimentaba del miedo de sus víctimas así que no debía mostrarse cabizbaja sino demostrarle que era una mujer con carácter.
- No te permito que me insultes Tarble…
- Príncipe Tarble.- corrigió el muchacho arrugando el entrecejo con rabia.
- Como sea, soy la mujer de tu hermano y por tanto debes respetarme si quieres que yo haga lo mismo contigo.- habló la científica encarando al sujeto que la observó con incredulidad, jamás a sus 14 años nadie le había hablado en ese tono tan altanero como esa terrícola estaba haciéndolo ahora, si no fuera porque estaban acompañados de los alienígenas que trabajan en el laboratorio y que podían decirle lo sucedido a Vegeta la haría polvo ahí mismo.
- Deja de decir estupideces y acompáñame al laboratorio ¿No querías ver a tu padre?- articuló volviendo a su pose relajada cruzando sus brazos nuevamente, era mejor que se controlara o no soportaría tanta desfachatez de parte de esa mujer imprudente o terminaría por lanzarle un rayo de energía, vio a la muchacha asentir a sus palabras.- Pues revisa los planos que te dije y así lo visitas de una vez.- agregó, solo esperaba que esa tonta no se la pusiera más difícil, este era el momento ideal para sacarla del castillo y enviar a Arian a los aposentos del heredero, era tarde ya casi entrada la noche por lo que este estaría pronto a su recámara, debía darse prisa.
- Bien, pero debo regresar en menos de dos horas, Vegeta preguntará por mí sino estoy en nuestra alcoba para cuando él llegue.- indicó la ojiturquesa para seguir al menor que comenzó a caminar fuera del laboratorio.
- No te preocupes tanto por él humana, debe estar muy ocupado en la reunión con el Rey.- expresó atravesando el pasillo con ella a su lado.
- ¿Reunión?- preguntó la peliazul alzando una ceja con curiosidad.
- Si, hay nuevos planetas por conquistar y con ello purgas con las que cumplir ¿Es que él no te lo había comentado?- interrogó viendo a la chica que sonrió enorgullecida.
- Claro que lo mencionó, solo que no sabía que eso se trataba en alguna clase de reunión con el Rey.- manifestó posando las manos en la cintura mirando hacia el frente avanzando hasta las gradas que daban a la primera planta del castillo.
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No había podido sentirse más feliz cuando una criada llegó por ella, le había dicho que el Príncipe Vegeta la solicitaba en su lecho esa noche, esas fueron las órdenes que esa esclava había recibido de parte de Tarble así que tenían que preparar a la muchacha de cabello esmeralda lo más pronto posible, la llevó a tomar una ducha al harén donde se encontraban todas las mujeres que le pertenecían al heredero, las demás femeninas se sorprendieron al ver a Arian de regreso en ese sitio, hacía meses que la sacaron de allí para asignarle labores de cocina, sintieron celos cuando la engreída femenina les dijo que el futuro Rey la querían en la cama de su alcoba, tenían tanto tiempo de que él no las visitaba porque se rumoraba él tenía una hermosa concubina con la cual compartía las sábanas y ahora llegaba esa tipa con esa mentira.
- ¿Eso es cierto Arian?- preguntó indignada una de las jovencitas por la noticia de esa alíen.
- Por supuesto que sí, saben que yo fui su favorita mientras estuve aquí, no sé porque lo dudan.- comentó colchándose un collar de diamantes rojos que hacía juego con sus aretes mientras se miraba al espejo, se había duchado como se merecía en una enorme tina de agua caliente y se atavió con un vestido entallado con escote pronunciado.
- Dicen que la concubina oficial del Príncipe es muy hermosa, hablan mucho sobre su blanca piel y de lo exótica que es.- dijo otra de las señoritas que se sentó al lado de la mujer de ojos dorados que se arreglaba para su majestad que giró su cabeza para verla con seriedad.
- Es bonita, la he visto de cerca, pero yo soy más hermosa que esa ramera.- bramó enardecida por las palabras de esas estúpidas, solo querían hacerla sentir mal por la envidia que les dio enterarse que volvería a estar entre los brazos de Vegeta.
- No deberías expresarte así de ella, si el Príncipe la quiere con él nadie puede objetar sus decisiones y mucho menos ofender a su mujer.- respondió la misma chica poniéndose de pie, Arian era venenosa, ni siquiera ella podía concebir ni cómo el heredero había vuelto a solicitarla.
- No sean ingenuas, por culpa de esas el futuro Rey las ha dejado de lado ¿Qué no sienten celos de que solo quiera tocar a mujerzuela que mantiene en su cama?- expresó con rabia la chica de cabello esmeralda parándose para ver su atuendo en el espejo del tocador donde estaba sentada terminándose de arreglar.
- Claro que no, si el heredero es feliz nosotras también, aquí tenemos todo y nos tratan mejor que a cualquiera, él nos proporciona lo que necesitamos aunque no nos tome.- manifestó la femenina mirando a Arian que alzó la barbilla para poner perfume en su cuello.
- Que tontas, yo aspiro a ser algo más que la simple diversión de Vegeta, ya verán como destrono a esa intrusa.- contestó para finalizar la conversación y salir de la habitación, fuera del harén Tarble la esperaba, la esclava mayor había cumplido con preparar a Arian, era hora de llevársela al futuro Rey. Bulma ya se encontraba en el laboratorio central de la ciudad, el Príncipe menor la había enviado en uno de esos transportes terrestres que usaban los alienígenas que no tenían la capacidad de volar.
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El plan para las nuevas misiones estaba hecho, tendría que salir por varios meses del planeta, cuando su padre le hizo saber el corrido a las estrellas que tendrían que purgar la terrícola fue lo primero que vino a su mente, tendría que salir de Vegitasei durante 3 meses, era más que excelente para desarrollar su poder allá afuera con algunos astros que tenían poblaciones fuertes a las que tenían que enfrentar para tomarlos bajo su dominio, pero dejarla sola no era lo más conveniente, pronto el vientre de su mujer se notaría y tendría que evitar que alguien la viera en ese estado, estando él en el castillo podía sentirse tranquilo de que la humana se encontraba bien, pero con Tarble y su progenitor merodeando a su concubina no podía confiar en que todo estuviera tranquilo en su ausencia.
Suspiró pesadamente abriendo la puerta de su alcoba, era un poco noche, se le había hecho tarde pero ya estaba allí, saldría mañana por la tarde de Vegitasei y planeaba pasar con la terrícola todo ese tiempo antes de marcharse, no regresaría dentro de mucho y estaba seguro que extrañaría su cuerpo al estar lejos todas esas semanas. Cerró la puerta tras sí hallando la recámara a oscuras, se le hizo un poco raro ya que siempre encontraba a la ojiturquesa con la cena esperándolo ¿Se habría sentido mal? Apresuró su paso entre las penumbras que no fueron un problema pues aún en la oscuridad podía ver decentemente cada cosa en aquel sitio. Llegó hasta la cama y la vio ahí entre las sábanas dándole la espalda, no esperó más para quitarse la capa y la armadura, tenía muchos días en abstinencia por el embarazo arriesgado que ella llevaba pero no esa noche, había sido demasiado paciente como para no tenerla, se deshizo seguidamente de la parte superior del traje así como de los guantes y de sus botas finalizando con su pantalón quedando en bóxer subiéndose en seguida al colchón levantando la sábana para quedar tras ella.
- Te necesito mujer.- gruñó metiendo su manos bajo la tela que la cubría para palpar los glúteos de la femenina que se encontraba en unas prendas íntimas diminutas que escogió especialmente para que él pudiera disfrutar de la vista de su cuerpo, su corazón latió apremiado al escuchar esa ronca voz en su oído y sentir las manos de él apretando sus caderas, era el cielo… su gloria. La chica se giró entre los brazos del Saiyajin para buscar su boca deseosa que de probar sus besos pero los labios de él fueron a su cuello succionándolo con frenesí, tenía tantas ansias de tenerla que ni siquiera estaba prestándole atención a la fuerza que ejercía sobre el cuerpo menudo de la terrícola, la empujó para verla, era tan hermosa como para no apreciar ese rostro porcelánico sonrojado y con esa mirada de deseo que ella posaba en él que tanto le excitaba.
- Príncipe béseme.- escuchó esa voz al mismo tiempo que sus orbes reconocieron a esa mujer esfumándosele al instante su entusiasmo por tomarla.
- ¡Qué demonios haces tú aquí!- rugió poniéndose de pie para apretar el interruptor de la luz que estaba frente a la cama reconociendo a la ex esclava de su harén que le había colmado la paciencia ¡Cómo se atrevía esa cualquiera a tomar posesión en su lecho como si fuera su hembra!
- ¿No es evidente Príncipe Vegeta?- preguntó ella con una sonrisa sagaz apartando la manta de su cuerpo dejando al descubierto la minúsculas lencería que apenas cubría su cuerpo, sentada en la cama abrió sus piernas sonriéndole al hombre sin un ápice de vergüenza pasando la mano por sobre uno de sus senos para provocarle al heredero que la escudriñaba con el ceño fruncido.- Estoy aquí para pasar la noche con usted.- añadió poniéndose de pie de manera sugerente acompañando sus movimientos de una intensa mirada ofreciendo sus atributos al hombre que amaba. Vegeta paseó su vista por ese cuerpo de piel blanca que se ponía a su disposición pero que en vez de causarle una erección simplemente esa ofrecida le provocó rabia.
- ¡Te lo diré una sola vez zorra estúpida!- bramó acercándose a ella tomándola de la base de su cabello en la nuca de un tirón agresivo que arrancó un grito afligido de la muchacha que cambió su porte sensual a uno despavorido al ver maldad en esos orbes oscuros del Saiyajin Real.- No te quiero volver a ver cerca de mí con tus intentos ridículos porque te folle ¿¡Entiendes!?- cuestionó zarandeándola, estaba más que harto, jamás tuvo predilección por las mujeres sin carácter ni valores morales como esa que tenía enfrente asqueándole de sobremanera su actuar, la vio asentir con temor por lo que la empujó unos metros lejos de él haciendo que la chica cayera al piso boca abajo con golpe, la jovencita se sintió tan avasallada que sus ojos dorados se llenaron de lágrimas abundantes.
- ¿Qué… qué he hecho yo… para que me trate así su majestad?- cuestionó con la voz temblorosa dándose la vuelta para quedar sentada en el piso alzando la vista con desasosiego para ver al hombre frente a ella.- Usted me tubo cuando estuve en el harén y no solo una vez, no entiendo ahora el por qué de su rechazo.- agregó en reclamo poniéndose de pie mientras dejó salir sus lágrimas, más que el dolor físico por la forma en que él la había tratado su corazón era el que más sufría, ella era una mujer enamorada necesitada de cariño, solo deseaba que él correspondiera sus sentimientos pero el infeliz ni siquiera tenía piedad de ella, la trataba como basura, como una cosa insignificante que no valía nada, ella era alguien que aunque no importante en el aquel planeta sentía amor por el heredero cosa que el tipo no comprendía.
- Te tomé pero terminaste aburriéndome ¡Ahora lárgate antes que me decida a desperdiciar un poco de mi energía en hacerte polvo!- bramó tomando un vestido que vio en el piso cerca de la cama intuyendo que era de ella para tirárselo en el rostro, ella recibió la prenda observando por última vez la expresión de repugnancia del Saiyajin, tragó el nudo que estaba atorado en su garganta y se dio la vuelta para salir de la habitación, ella no se caracterizaba por ser una chica que se daba por vencida cuando algo no le salía como esperaba, pero él le había destrozado las ilusiones. El Príncipe observó a la hembra retirarse, estaba harto de lidiar con esa mujerzuela, sino fuera porque Bulma pronto llegaría y encontraría las partículas de esa esclava en el piso la hubiese desintegrado sin pensarlo más, suspiró irritado caminando hasta el ventanal que se encontraba abierto para cerrarlo, los vientos helados estaban cayendo ya en Vegitasei producto de las lluvias que se aproximaban, pronto cambiaría el clima caluroso por uno frío y aunque no era susceptible a ellos sabía que Bulma se quejaría por ello si el interior de la recámara se helaba.
Minutos más tarde escuchó la puerta abrirse abriendo los ojos que tenía cerrados e irguió la cabeza que mantenía recostada en el espaldar del sofá para ver a la terrícola entrar en tanto se acomodaba el cabello.
- ¡Oh Vegeta! ¿Llegaste hace mucho?- cuestionó cerrando la puerta tras si posando sus ojos turquesa en el Saiyajin que estaba sentado en la sala con una copa de vino en sus manos, notó la botella sobre la mesa de centro caminando hasta él peinando su cabello con sus dedos que estaba hecho un enredo debido al viento que soportó a viajar en aquella motocicleta donde uno de los criados de Tarble la trasportó al laboratorio y de regreso.
- ¿Dónde estabas?- oyó la peliazul su voz ronca golpeada vislumbrando el estado de ánimo del heredero.
- Fui al laboratorio en el centro de ciudad para revisar unos planos.- contestó llegando hasta él que no apartó su penetrante mirada de ella, vio al hombre inclinarse al frente tomándola de la mano para atraerla hacia él por lo que se sentó en su regazo observando sus movimientos.
- ¿Y quién demonios te ha dado permiso para trabajar Bulma?- inquirió llevando el vaso de licor a sus labios para tumbarse todo el contenido engulléndolo de un solo trago volviendo la vista a ella ¿Qué se creía su hembra? ¿Qué podía hacer todo lo que se le viniera en gana? Ella tenía que ocupase nada más de su preñez y de que su hijo se desarrollara bien.
- Tarble me lo pidió Vegeta no te enojes.- expresó ella de la mejor manera posible, no quería que él se enfadara por una cosa tan intrascendente, observó las facciones duras que él tenía a escasos centímetros de su rostro, la ojiturquesa alzó sus brazos rodeándole el cuello para depositarle un beso en la mejilla derecha al muchacho.
- ¿Qué, ese mocoso?
- Si, hay nuevos proyectos que Piccoro ha elaborado y quería que mi padre y yo diéramos nuestra opinión.- manifestó alejándose un poco de él acariciándole el cabello encrespado con una de sus manos esperando la reacción de su Príncipe, lo había extrañado todo el día y lo menos que quería era discutir, solo esperaba que él entendiera. Vegeta por su parte pensó en que todo concordaba, Bulma desaparecía y en su lugar encontró a esa vulgar ofrecida en su cama ¡Ese maldito engendro! ¡Tarble había hecho que la terrícola saliera del castillo con esa excusa patética para meter a esa puta en su cama! Arrugó el entrecejo con molestia al pensarlo, le daría una lección en cuanto viera a ese miserable insecto pero ahora tenía en mente algo más importante, se iría mañana y aún tenía que decírselo a su hembra.
- No quiero que vuelvas a obedecer a esa escoria mujer, no debes confiar en él.- expresó el joven depositando la copa vacía en la mesita frente a él para llevar esa mano al muslo blanquecino de la muchacha para palparlo.
- ¿Por qué dices eso?- preguntó ella al tiempo que fue alzada.
- Ningún Saiyajin es de confianza Bulma.- atinó a responderle, ahora no quería darle más detalles solo la deseaba desnuda en sus brazos, hace tres malditas semanas que no había podido hacerla suya como se debía y su cuerpo exigía tomarla de una vez. La peliazul arqueó una ceja ante su respuesta observando el camino que él tomaba viendo que la llevaba a la ducha.
- ¿Qué haces?- interrogó ella con su palpitar acelerado viendo al hombre que le sonrió y algo le dijo lo que él pretendía.
- ¿Cenaste?
- Lo hice con papá en cuanto vinimos del laboratorio.- respondió y la sonrisa del Saiyajin Real se amplió, ella tendría la energía suficiente para que él la poseyera. La bajó de sus brazos para abrir la llave de la ducha girándose nuevamente hacia ella para tomarla de la cintura pegándola a su cuerpo, con una de sus manos apartó un mechón del cabello turquesa de la femenina que cubría su frente dejándolo tras su oreja, era perfecta y era suya así que no tardó en llevar su boca hasta el cuello de ella.- ¡Pero Vegeta… el bebé!- exclamó la científica al sentir esa lengua rosar su piel provocándole escalofríos ante las atenciones del hombre que succionaba su piel con ansiedad.
- Estará bien.- articuló él alzando el rostro para encontrarse con el de ella besándola con necesidad, la peliazul recibió sus arrebatadores besos correspondiéndole, lo deseaba tanto que no podía negarse más, había esperado mucho y aunque todavía faltaba una semana para que se cumpliera el plazo que el médico le dejó para que evitara tener relaciones no pudo contenerse, se abrazó al cuello de él atrayéndolo hacia sí abriendo su boca dándole acceso a esa lengua que se movía contra la suya ¡Maldición que sus besos la derretían! Comenzó a respirar agitada sintiendo las manos del Príncipe bajar hasta sus glúteos los cuales masajeó pegando el vientre de ella a su erección latiente dentro de su bóxer. Se deshizo de su ropa interior dejando su excitación libre de erguirse cuan duro estaba su miembro y entre besos comenzó a despojar a su mujer de su vestimenta arrancando prácticamente cada prenda, una vez la tuvo desnuda la empujó dentro de la ducha donde el agua mojó ambos cuerpo.
- ¡Vegeta!- pronunció con voz apasionada la humana en un suspiro cuando los dedos de la mano de él llegaron hasta su intimidad que fue acariciada en su botón de placer arrancándole gemidos con el nombre de su amado, dejó de besarlo para recostar su cabeza en el hombro del Saiyajin manteniendo los ojos cerrados concentrándose en las olas de placer que inundaron su vientre con los movimientos que él propiciaba entre sus pétalos.
- Dime que me deseas dentro de ti mujer.- gruñó el Príncipe deslizando dos de sus dedos con los que la acariciaba hasta su entrada donde los hundió rudamente haciéndola gritar nuevamente su nombre, la encontró totalmente lubricada así que comenzó a meter y sacar con rapidez sintiendo cómo ella temblaba, la sujetó con firmeza de la cintura evitando que ella se le escapara pues su cuerpo se movía estremecido ante la estimulación que le estaba brindando.
- Vegeta por favor…- pronunció ella abriendo sus ojos para verlo, por supuesto que anhelaba sentirlo dentro ¿Es que no veía qué tan necesitada estaba de él?
- Dilo.
- ¡No me… tortures, hazme tuya!- expresó entrecortadamente respirando con dificultad, Vegeta sonrió al escucharla complacido con esa respuesta al verla así de descontrolada pidiéndole que la fornicara, sacó los dedos del interior de la ojiturquesa llevándolos a su boca comiendo sus jugos antes la mirada ansiosa de ella provocando con ese acto que la humana se excitara aún más percibiendo con ese acto del Saiyajin calambres en su vientre ardiente. Vegeta la giró pegándola contra la pared, se acuclilló tras ella que intentó girarse para ver qué haría pero la empujó con mano por la espalda baja dejándola inmóvil y con la otra abrió uno de sus glúteos dejando más expuesto el sexo rosa de la femenina que no tardó en probar en aquella pose tan provocadora.
- ¡Kami!- gimió ella exaltada al sentir la lengua de él lamer sus pliegues y entre estos, solo pudo cerrar sus ojos dejando descansar su frente en los azulejos fríos de la ducha, sentía vergüenza propia al escucharse a sí misma gemir con tal intensidad cuando él acompañó las succiones con el mete y saca de sus dedos, podía afirmar que estaba tocando el cielo cuando su primer orgasmo la golpeó de una manera tan intensa que sus piernas cedieron, Vegeta se puso de pie cuando la notó flácida tomándola de la cintura girándola viendo a la criatura débil entre sus brazos, sus mejillas estaban sonrojadas y tomó su barbilla para alzarla probando sus labios carnosos, sujetó sus muslos levantándola, ella enredó sus piernas en la cintura del Saiyajin que movió su cola para enroscarla en el cuello de ella sujetando su miembro con una de sus manos dejándolo en el centro de la chica penetrándola con suavidad, quería disfrutar de cada una de las reacciones en el rostro de la humana que entreabrió su boca dejando de besarlo al sentirse invadida.
Comenzó a moverse en su interior lento pero profundo, ella se aferró a su cuello y él dejó descansar su frente en uno de los hombros de la femenina sujetándola firmemente para arremeter más rápido contra ella, estaba tan cerrada que sentía como su miembro era succionado y engullido por la intimidad de su mujer propiciándole la sensación más exquisita que había probado.
- Estás tan estrecha.- pronunció en un gruñido observando los montes de ella cerca de su rostro que se mecían al compás de sus estocadas, el heredero movió su mano hasta uno de los glúteos de la peliazul sosteniéndola para alzar la otra amasando el seno que cabía perfectamente en su palma, el otro que aún subía y bajaba con los embistes no lo desatendió, acercó su boca a este lamiendo, succionando y mordiendo suavemente aquel pezón rosa endurecido.
- Vegeta… más.- pidió la femenina echando su cabeza hacia atrás sintiendo cómo el agarre de la cola de él en su cuello se apretó un poco más pero sin llegar a ser molesto, solo podía concentrarse en las intensas contracciones en su intimidad cuando el hombre aumentó el ritmo de los embates complaciéndola, se abrazó a él respirando agitada disfrutado se su segunda explosión interna pero el Príncipe no parecía terminar, seguía penetrándola de una forma tan intensa que sintió morir de placer en sus brazos, lo escuchaba gruñir en su oído acompañado de algunos susurros que no logró comprender, quizá el Saiyajin le hablaba en su idioma natal pero en ese momento solo podía afirmar cuanto amaba tenerlo así tan dócil a sus pedidos.
- ¡Maldición!- exclamó él cuando no pudo contenerse más y eyaculó en el interior de la humana que buscó sus labios ahogando sus gemidos apasionados en su boca, su miembro erecto dio un par de tirones provocándole el más puro placer al estar dentro de esa cavidad húmeda y caliente. Vegeta se separó un poco de ella para verla a los ojos, la humana simplemente escondió su rostro en el cuello de él para descansar, necesitaba retomar aliento.
- Esto aún no ha terminado mujer.- comentó estirando su mano para cerrar el grifo de agua saliendo luego de la ducha manteniendo la pose cargando a la femenina que aún tenía penetrada hacia la cama.
- ¿Cómo?- logró ella preguntar abriendo los ojos cuando él la depositó en la cama acomodándose entre sus piernas.
- ¿Es que acaso no lo sientes Bulma? Sigo duro dentro de ti.- expresó sosteniendo su cuerpo para no dejar caer su peso sobre el frágil de la hembra que abrió sus ojos ladeando el rostro apenada por sus palabras sintiendo su cuello liberado por el agarre de la cola de él.
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No supo exactamente la hora en la cual se durmió pero entrevió que estuvo casi toda la noche disfrutando de las atenciones del heredero, sintió que su cuerpo dolía por la actividad reciente, respiró profundo dándose la vuelta entre las sábanas notando que había amanecido, abrió sus ojos enturbiados tallándolos para poder aclarar su visión notando a Vegeta a su lado, el Saiyajin estaba desnudo acostado boca abajo, sonrió feliz recordando los sucesos así que acercó más a él dejando su muslo descansar sobre la cadera de él.
- Mujer.- pronunció él abriendo sus párpados para fijar su vista en ella.
- ¿Estabas despierto?- cuestionó la muchacha al notar la vista de él en ella.
- Hay algo de lo que debemos hablar.- comentó girándose atrayendo a la hembra sobre su cuerpo que lazó una ceja interrogante.- Voy a irme de misión.
- ¿Qué? ¿Cuándo?- cuestionó sintiendo un escozor en su pecho al imaginarlo lejos de ella por días.
- Mi escuadrón y yo partimos dentro de poco.- respondió tocándole el rostro observando las facciones del rostro femenino que demostraron incomodidad, ella había dormido demasiado pero la había dejado descansar pues sabía que necesitaba reponer sus energías, en una hora tenía que estar en la base y seguía ahí enredado en su lecho con la femenina que lograba descontrolarlo.
- ¿Por qué no me lo habías dicho?- inquirió bajando la mirada triste pero él la obligó a mirarlo alzándole la barbilla.
- Lo supe ayer y no quise arruinar lo de anoche.- expresó bufando, no le gustaba verla triste y mucho menos dejarla sola en ese planeta estando preñada.- Me iré por tres meses, hay muchos planetas que purgar.
- ¿Qué? ¿Vegeta tres meses?- habló empujándose del agarre en la cintura de donde el muchacho la tenía sujeta borrando de su corazón todo rastro de alegría por los sucesos de anoche y supo que no soportaría tanto tiempo lejos de él.- Llévame contigo.- dijo en un impulso sintiendo que sus ojos se humedecieron automáticamente.
- Debes quedarte.
- ¿¡Por qué!?- chilló al tiempo en que sus lágrimas se escurrieron por sus mejillas.
- Viajaremos en cápsula individuales mujer, además, estás embarazada, no te expondría a los peligros de allá afuera.- comentó pasando su pulgar por sobre el labio inferior de ella que temblaba con impotencia al escuchar sus palabras negativas.- Escúchame bien y obedece mis órdenes, sabes que mi padre y Tarble no deben enterarse en mi ausencia que estas en gestación.- comenzó a hablar viendo que ella asintió comprendiendo.- Ellos podrían buscar hacerte daño y no quiero tener que regresar y matarlos si llegan a tocarte.- manifestó arrugando el entrecejo, el solo pensar en que podrían hacerle algo a su mujer su sangre hervía, no quería dejarla sola pero no tenía de otra.- Pero no debes preocuparte, tendrás seguridad, Raditz el hermano de Kakaroto será quien te acompañe a cada lugar que decidas ir y si él te prohíbe hacer algo es porque simplemente está siguiendo mis mandatos.- añadió limpiando las lágrimas que mojaron el rostro porcelánico de la terrícola que veía al Saiyajin con dolor.
- Voy a extrañarte.- indicó la ojiturquesa abrazándose al cuello del Príncipe que la envolvió en sus brazos.
- Podrás mantener contacto conmigo mujer.- expuso alejándola de su cuerpo estirando su brazo para tomar el scooter que estaba sobre el buró de su lado de la cama.- La línea de este rastreador está enlazada con el mío, así que solo tienes que presionar aquí.- explicó mostrándole de lo que hablaba viendo esa mirada iluminada en el rostro de ella que cambió casi al instante.- Y podrás hablar conmigo.- añadió.
- ¡Vegeta esto es como un teléfono móvil de mi planeta!- gritó emocionada incorporándose en la cama tomando el aparato en sus manos para verlo.- ¡Gracias!- chilló inspeccionando con la vista el dispositivo.
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Se habían preparado pronto pues solo faltaban veinte minutos para el despegue, la peliazul había insistido en acompañarlo a la zona de aterrizaje y aunque le pareció algo estúpidamente innecesario no pudo negárselo, ahora ella caminaba a su lado, cuando entraron el Príncipe se adelantó hasta Kakaroto que estaba con una tableta en sus manos coordinando de forma digital el despegue de las naves que ya estaban en posición.
- Príncipe Vegeta.- saludó junto con una reverencia al mirarlo llegar hasta él.- Ayer quise hablar contigo por la noche pero el soldado que vigila el pasillo dijo que estabas ocupado.- comentó con una sonrisa al recordar que el tipo le había dicho que su majestad se encontraba con su concubina encerrados desde hacía varias horas.
- ¡Tks!- escupió el heredero incómodo arrugando el entrecejo, con los gritos de la terrícola seguramente el castillo entero se enteraba cada vez que la hacía suya, aunque le valía una mierda lo que pensaran.- ¿Qué demonios tenías que decir?- cuestionó mostrando hastió ante la sonrisa idiota que su mano derecha tenía en la cara.
- ¡Hey Nyu ven!- alzó la voz el élite mirando hacia la izquierda llamando la atención de la mencionada que se encontraba con Caulifla y Kale, sonrió llegando hasta ellos.- Mira Vegeta, es la nueva integrante de tu escuadrón, ayer hicimos las pruebas por la mañana para elegir a la más fuerte, como tú no estabas tuve que decidir yo.- añadió viendo a la muchacha que reverenció al futuro Rey que le dio una vistada recordando que en aquel momento él cuidaba de su hembra que se había puesto mal.
- Príncipe Vegeta es un honor poder luchar a su lado.- dijo ella con respeto, la felicidad no cabía en su pecho pues por fin tendría la oportunidad de estar cerca del Saiyajin que sería su pronto marido, porque ella lograría ser la Reina de Vegitasei, tenía todo a su favor, era hermosa, fuerte y provenía de un buen linaje por lo que la fortuna sonreía a su favor.
- ¡Todo está listo para el despegue!- gritó uno de los soldados alienígenas que estaba cerca de las naves llamando la atención del Saiyajin Real como de los demás integrantes del escuadrón que se acercaron a él saludándolo con una reverencia para ir hacia sus respectivos galeones. La peliazul que se quedó a un par de metros de Goku y su pareja escuchó la conversación mirando a la chica que no dejaba de ver a su amado, hubo algo que no le gustó de esa mujer que sonreía coqueta frente a su Príncipe que por suerte no la miró más, cuando escuchó que ellos estaban por partir decidió acercarse hasta ellos.
- Vegeta.- habló llegando hasta el hombre que se giró para verla, Kakaroto se alejó un poco siguiendo con lo suyo para tomar su nave pues él también tendría que viajar con su superior.
- Mujer ahí está Raditz tu escolta.- expresó el joven señalando con su vista al Saiyajin que estaba a unos metros de ellos, la peliazul giró su rostro para verlo, era un tipo de complexión imponente como todos.
- Cuídate.- articuló la peliazul regresando su atención al heredero para colgarse de su cuello en un abrazo dándole un beso en la mejilla, Vegeta se incomodó ante la muestra de cariño de esa tonta frente a todos que posaron sus ojos en ellos, pero sabía lo sentimental que era la humana así que solo tomó sus brazos para desprenderla de su cuerpo con suavidad, la chica agachó la vista intentando no dejar salir sus lágrimas cuando él la miró.
- No llores, sabes que les hace mal.- comentó el heredero y ella alzó la vista con una sonrisa asintiendo, la vio una vez más y se dio la vuelta para dirigirse hacia su nave donde se introdujo. Nyu que observó todo desde cerca sintió su sangre arder al ver a esa misma tipa que miró por primera vez en el torneo que se organizó en honor al heredero por su natalicio, ahí estaba de nuevo esa estúpida y lo peor que se acercaba a él como si nada, para el colmo se dirigía al futuro Rey sin su título y él lo permitía ¿Qué clase de relación tenían esos dos? Ahora no le cabía dudas, esa mujer era de la que todo el reino hablaba, esa concubina terrícola de piel blanca, cabello y ojos turquesa que él mantenía en su lecho ¡Qué demonios es lo que él le había visto! Para su suerte Vegeta estaría lejos de esa mujer tres meses que duraría la misión y en ese tiempo ella se encargaría de embaucarlo hasta seducirlo, aprovecharía esa oportunidad para enredarlo en su red.
RinPink Susaiyajin: ¡Hola mis hermosas! Por fin pude actualizar, he tenido muchos imprevistos por lo que ruego me disculpen.
Haber díganme ¿Qué opinan de los hechos sucedidos en este capítulo? Esperemos que Arian entienda que Vegeta no quiere absolutamente nada con ella y cese de buscarlo, ahora el problema que se viene es con la Saiyajin Nyu que quiere ascender buscando ser la esposa de nuestro Príncipe, Vegeta y ella solos por tres meses sin la peliazul cerca podrían hacer actuar mal al heredero. Puedo decirles que esta mujer (Nyu) le traerá más problemas a Bulma de los que Arian pudo o podrá ocasionarle.
Déjenme saber su opinión en un REVIEW que saben que aprecio mucho, dependiendo de cuantos me hagan llegar así estaré actualizando, entre más comentario más ánimos me dan para escribir :3
Espero actualizar pronto y cualquier error de dedo u ortográfico por favor disculpen, nos leemos pronto, besos :*
