Las TMNT no me pertenecen, son de Kevin Eastman y Peter Laird. También de la cadena Nickelodeon. Eso es muy obvio, son muy reconocidas, ¿para qué escribir de quien son los derechos o quién los creó?
La historia es un fanfiction que se me ocurrió escribir, espero que les guste.
Plantada
La noche era cálida. Una sombra vigilaba desde lo alto de un edificio frente a un cine, y abajo en la acera estaba el objeto de su misión actual. Ella se veía tan hermosa con su cabello ondulado y suelto y ropa coqueta, un conjunto de una blusa amarilla y una acampanada falda de mezclilla, sandalias cafés y su inseparable morral de mensajero que nunca dejaba. La sombra, una tortuga humanoide con una cinta morada sobre sus ojos que sostenía un palo bo, observaba con cierto desánimo como la chica se había arreglado para su cita con un chico de la escuela.
Ella era, en una palabra, simple. No solía pensar mucho en lo que se pondría, así que era común verla usando pantalón, tenis, camiseta o blusa holgada y ocasionalmente un suéter o chaqueta, un conjunto sencillo y genérico que le «ahorraba muchos problemas». Su cabello siempre estaba recogido en una coleta o una dona mal hecha si tenía trabajo. «Así no me estorba», siempre decía.
Ya habían pasado dos horas. Ella se veía emocionada con la cita cuando llego a su guarida con la noticia de que un chico la había invitado a salir. Donnie no lo tomó muy bien, pero aun así logró fingir que se alegraba por ella. Abril enseguida le daba consejos de moda y maquillaje, a los cuales la chica aceptó poco convencida, pero conforme. Eso fue hace dos días, ahora se veía confundida viendo hacia ambos lados de la calle, muy fastidiada y estresada por su cita sin aparecer. Constantemente tocaba un reloj de pulsera que Donnie le había regalado, un objeto que siempre parecía tranquilizarla. Después de dar un pisotón molesta, se dirigió a la cabina de tickets. Esto tomó a Donnie por sorpresa, ya que creía que ella se iría a su casa después de este fiasco. La chica entró enseguida al cine y salió hora y media después con una cara muy contenta. Ahora con una chaqueta encima, se encaminó a la estación de metro más cercana.
Donnie, muy preocupado, sacó su T-phone y marcó al número de la chica. Ella no contestó, y la máquina contestadora le dio una muy buena idea de porqué. La siguió todo el trayecto hasta su casa, y contempló su silueta en la ventana de arriba, se acercó y la escuchó sollozar. Decidió verla mañana, esperando que se sintiera mejor.
Al día siguiente, ella llegó muy animada, más de lo usual, lo que fue extraño para todos.
Y ¿cómo fue tu cita de ayer?- preguntó Mikey.
Meh, no fue lo que esperé- respondió ella sin rastro de tristeza-. Al menos pude ver una película hermosa sobre apreciar el tiempo con quienes amas.
¿En serio? ¿Cuál era la trama?
Mientras ella le narraba a Mikey la película que había visto, Donnie notaba como se le cortaba la voz en algunas partes sensibles, conociendo que la causa de su sensibilidad había sido un rechazo cobarde. En eso, Abril apareció de la nada y abrazó a la chica de sorpresa:
De verdad, lamento lo que te pasó.
¡Wow! ¡Calma, Abril! ¿Qué lamentas?
Sobre lo que ocurrió ayer…
Ante esto, la chica le calló la boca a Abril y observó a las confundidas y alertas tortugas de la sala:
¿Qué ocurrió ayer?- preguntó Rafael, alistando sus sais.
¿Un asalto? ¿Te amenazaron?- cuestionó Leo.
¿Necesitas un helado?- preguntó Mikey con una cara tierna.
No, chicos, estoy bien- la chica trató de calmar-. Fue sólo un descontento.
¡¿Estás bromeando?!- exclamó Donnie, ya fastidiado-. ¡Estuviste esperando dos horas por el inútil, y él te dejó plantada! ¡Y luego volviste a tu casa completamente sola!
¡¿Que él hizo qué?!- exclamaron el resto de las tortugas
Ella se quedó con una cara estupefacta, sin creer lo que había escuchado. Donnie reparó el error que cometió al mencionar sutilmente que la estuvo siguiendo sin su consentimiento. El resto de las tortugas sólo mencionaba que encontrarían al infeliz para darle una paliza para enseñarle respeto, a la vez que mencionaban que debías hablarles si ibas a estar sola por la calle tan tarde.
La chica no parecía reaccionar hasta que entró el maestro Yoshi, quien ya había escuchado todo:
Sabes que no debes estar sola en estas calles, y menos de noche.
Lo sé, señor- dijo ella con respeto y algo bajo-. No volverá a pasar, me mantendré mejor comunicada y les hablaré a ustedes o a mi familia si vuelvo a salir tan tarde.
Bien. Y por favor, tampoco contengas las lágrimas que tienes.
¿Qué? Oh, no- dijo la chica tratando de restarle importancia al asunto-. Estoy bien, ya desperdicié suficientes lágrimas ayer, ahora sólo quiero concentrarme en lo importante.
Bien- dijo el maestro con su infinita sabiduría, colocando su mano en el hombro de ella-. Pero mantengo lo que dije. Debes desahogarte aunque creas que ese sujeto no merece tus lágrimas. No lo hagas por él, hazlo por ti.
Con esto, la chica tuvo suficiente para empezar a derramar gruesas lágrimas. Colocó sus manos en sus ojos tratando de contenerse, pero era inútil. Donatello no pudo resistirse más, y se acercó para abrazarla, al cual ella correspondió con mucha fuerza. Así estuvieron un rato hasta que ella pudo tranquilizarse. La chica observó a Donnie a los ojos y le ofreció una sonrisa amarga:
¿Ya no estás molesta por haberte espiado?- Donnie no se resistió a preguntar.
Nunca lo estuve- dijo ella con una risita-. Me alegra saber que tengo un guardián en esta loca y peligrosa ciudad.
Ella entonces tomó la cara de Donnie y lo acercó para besarle la mejilla. Esto puso rojo a la tortuga, aunque ella no lo notó porque volvió a abrazar a su guardián con gran efusividad.
No te olvides de nosotros- exclamó Mikey abrazando por atrás a su amiga, lo que hizo que ella se riera y llorara lágrimas de felicidad.
Las demás Rafael, Leonardo y Abril se unieron al abrazo grupal, mientras el maestro Yoshi sólo posó una mano en el hombro de Donnie.
Sin duda, ella no lloraría por un patán, pero sí por la carga emocional de saberse amada y protegida. Aún tendría que explicarle a su familia porque se sentía mal ayer y bien ahora, pero de momento, sólo quería disfrutar este dulce momento.
