No te preocupes. No es nada. Todo está bien.
Esta historia está basada en un animatic de las Tortugas Ninja del 2018 que encontré en youtube. Recuerdo sentir un gran dolor ante la pérdida. Creo que podemos coincidir en que cualquier versión de Mikey queda perfecta para esta historia.
- /agJPE5A-KrI
Si se preguntan de dónde es el audio, es de la película Mowgli de Netflix. Es una discusión entre Mowgli y su hermano lobo, un cachorro albino. Fue una fuerte discusión que no se pudo resolver. Por eso duele tanto. Sin más que añadir, la historia de hoy:
Estábamos en los altos techos de Nueva York. Donnie se veía muy molesto en tanto que Mikey se veía extasiado y con un brillo en los ojos como siempre. Yo simplemente estaba con ellos un poco incomoda, alerta de cualquier intruso o cazador. La gente los había visto y en los últimos días hubo reacciones diferentes, mayormente terror y asco. Sabíamos que podría pasar si se mostraban al mundo, pero no estaban listos para las consecuencias. Donnie salió más afectado. Sus interacciones siempre fueron secas y eso no ayudaba a que la gente los aceptara, lo que dificultaba más su forma de abrirse al mundo. Mikey ignoraba los comentarios y tomaba las mejores reacciones de forma optimista, abierto a la posibilidad de ser aceptado por la sociedad. Eso habría bastado.
Mikey abrazó a su hermano por atrás, sorprendiéndolo de mala manera.
- ¡Anímate, Donald!- dijo con voz risueña- Somos especiales. Las personas pronto querrán ser nuestros amigos en cuanto vean cuán especiales somos…
- ¡No somos especiales!- espetó con furia Donatello.
Esto nos sorprendió a mí y a Mikey, quien perdió su sonrisa y brillo tan pronto como Donnie explotó de ira. Miré atenta su discusión para intervenir si las cosas se salían de control. Debí intervenir antes…
- ¡¿No lo entiendes?!- gritó, esta vez viendo directo a Mikey con el ceño fruncido- ¡Nunca seremos como ellos ni parte de ellos! ¡Somos mutantes! ¡No eres especial, cabeza hueca!
Donnie comenzó a acercarse más y más a un afligido y asustado Miguel Ángel que retrocedía con cada paso furioso que daba al frente su hermano mayor.
- ¡Es sólo una mentira que te dicen para que te sientas mejor contigo mismo porque eres una maldita abominación y un error!
- ¡Donatello Hamato! ¡Basta ya!
Pero ya era tarde. El daño estaba hecho. Gruesas lágrimas rodaban por las mejillas de Miguel Ángel mientras su rostro se ensombrecía. Me acerqué a limpiar sus lágrimas y a consolarlo entre abrazos y arrullos. No me abrazó ni buscó consuelo, sólo estaba ahí petrificado.
Donatello, por otra parte, seguía furioso, tanto que empezó a llorar también con una mirada más triste y cayó de rodillas al suelo de forma desconsolada, mientras sus lágrimas caían al piso de cemento.
Al percatarme de esto, besé la frente de Mikey para ir con Donnie, prometiéndole que volvería y que me esperara un poco. No se inmuto. Me acerqué lentamente a Donnie. Quería abofetearlo, decirle que no llorará y que se disculpara con su hermano, pero no pude. No importaba que lo que hizo estuvo mal, él necesitaba consuelo ahora.
Decidiendo que lo regañaría más tarde, puse mi mano en su hombro y cuando levanto su cabeza, sequé sus lágrimas. Vio mi decepción en mi cara, y al tratar de ver a su hermano, su semblante pasó de aflicción a horror. Iba a preguntar qué pasaba cuando un grito me hizo voltear. El espacio donde debía estar Mikey estaba vacío.
Temiendo lo peor, me acerqué rápido a la orilla del edificio y miré hacia abajo. Había una mancha en el suelo y varios ciudadanos a su alrededor. Llevé a Donnie conmigo hacia abajo, rogando porque lo que yo haya visto fuera mentira. Nos acercamos y ahí estaba él. Mi niño, mi pequeño artista, en un charco rojo ya sin un brillo aparente en su mirada ni alguna expresión. Se había vuelto un cascarón vacío. Me acerqué rápido a él, sosteniéndolo en mis brazos tratando de que reaccionara sin éxito alguno.
- ¡Despierta! ¡Despierta, por favor! ¡Tenemos que ir a casa! ¡Donnie…!
Pero él tampoco reaccionaba. En su mirada estaban todas las respuestas que no quería creer.
- ¡Nooo! ¡No, mi bebé no! ¡No mi bebé! ¡Él no, por favor! ¡Él no!
Continúe gritando, continué llorando por mucho tiempo con Mikey en mis brazos. Todo empezó a desvanecerse, a volverse oscuro, e increíblemente vacío al tacto…
Abrí los ojos para ver el techo. Mis ojos estaban completamente húmedos al igual que mí frente, mi corazón acelerado y adolorido. No había más fuente de luz que la que entraba por la cortina de la habitación, la cual daba paso a la guarida. Salí rápidamente encontrando sólo a Rafa entrenando y a Leo leyendo una historieta.
- Chicos, ¿dónde está Miguel Ángel?
No estoy segura si me dijeron algo ya que escuché los ruidos de alguien patinando. Me acerqué a ver y ahí estaba Mikey, practicando trucos en su patineta en las rampas.
Corrí rápidamente al área para verlo más de cerca. Él me observo y me sonrió. Detuvo su práctica y se acercó a mí. Tan pronto como se acercó, inspeccioné su cara entre mis manos comprobando cualquier daño. Lo abracé con fuerza y le empecé a dar besos en toda su carita, feliz de que todo fue sólo una pesadilla.
Mikey no dejaba de reírse ante todas las muestras de afecto, hasta que me vio más fijamente y notó mis mejillas húmedas y ojos rojos.
- ¿Estás bien? ¿Estuviste llorando?
- Estoy bien- dije, no queriendo hablar del tema-. No te preocupes. No es nada. Sólo quise ver que estuvieras bien.
Mikey no pareció creer mi acto, pero no insistió. En su lugar, me abrazó más fuerte y yo le correspondí igual. Duramos un minuto así hasta que recordé a Donnie.
- Mikey, ¿qué te parece si hoy hacemos mi comida especial para cenar? Te enseñaré cómo hacerlo.
- ¿En serio?- dijo emocionado, olvidando todo lo que le estaba preocupando.
- Claro- dije tranquila-. Ve a lavarte, te alcanzó en un momento.
Mikey corrió feliz a la cocina, dando saltitos y tarareando. Me acerqué al laboratorio de Donnie y ahí estaba él, concentrado en un nuevo proyecto. Sabía que no podía hacerle lo mismo que con Miguel Ángel, así que opté por hacerle conocer mis acciones.
- Hola Donnie.
Él apenas movió su cabeza para verme antes de volver a su trabajo.
- Donnie, ¿podrías verme, por favor? Necesito que dejes tu proyecto sólo un minuto.
- Suspiro. Bien, sólo un minuto.
- Está bien. Sólo quiero examinar tu cara un poco.
- ¿Tengo algo mal?
- Je, no- dije con una pequeña risita-. Sólo quiero comprobar algo.
Examiné cuidadosamente su rostro. Se veía confuso y algo tenso cuando acaricié sus mejillas y ojeras. No pude evitar la sonrisa que se formó en mi cara antes de depositar un beso delicado en su frente. Terminé acariciando su cabeza mientras le decía lo ingenioso que era antes de salir.
- Mikey y yo haremos mi comida especial. Me aseguraré de preparar algo extra para ti, puesto que no es muy de tu agrado. Te aviso cuando esté todo listo, ¿de acuerdo?
- Eh… sí, seguro- dijo con una cara confundida.
Siguió trabajando en su proyecto tan pronto como salí. Me dirigí a la cocina a preparar todo. Mikey ya tenía los ingredientes listos para usar.
Honrando mi palabra, cociné algo extra para Donatello y le avisé que saliera a comer. Estuvimos en esa mesa comiendo tan tranquilamente como era costumbre. Todo esto me hizo olvidar la pesadilla. Todo estaba bien y no había nada de qué preocuparme.
Todo está bien. Todo estará bien.
