KONOHA – 6 años después del ataque, ejecución de prisioneros –
Tenten observaba la escena sin entender realmente lo que sucedía ¿Por qué la habían separado de sus padres? ¿Por qué ella había despertado con una cruz negra sobre la frente y sus padres con una de color rojo? ¿Por qué ella miraba a sus padres desde una multitud enloquecida?
Sus padres fueron arrodillados en el medio de la plaza, sus manos se encontraban amarradas a su espalda. Cuando descubrieron sus ojos la muchedumbre enloqueció ¿Por qué la gente estaba feliz de ver a sus padres en aquella situación?
Un hombre grandulón de armadura roja se aclaró la voz y leyó un pergamino—. Ama Minho y Ama Wen, son ambos sentenciados a muerte por el delito de traición a su aldea. La sentencia será ejecutada de inmediato.
Sus padres no respondieron ante la acusación, con honor levantaron la cabeza, se miraron unos instantes y luego miraron al cielo en silencio esperando su final.
Su madre fue ejecutada primero, un Hyuga golpeó su corazón certeramente y la mujer cayó inerte cerca de su esposo. El hombre no movió un músculo ni siquiera cuando vio al Hyuga levantar la mano hacia él.
Tenten cerró los ojos en ese momento y solo escuchó el cuerpo de su padre caer al suelo.
Un sonido que supo que jamás olvidaría.
—¡NOOOOOO! —gritó y quiso pedir a sus padres que se levantaran, que dejarán de jugar, pero sus gritos fueron sofocados por una mano que le tapo la boca.
Los cuerpos de sus padres fueron retirados de la explanada y llevaron a dos rebeldes más, el público volvió a gritar eufórico, ansioso de ver muertes que terminarían con los años de guerra civil.
Tenten pataleó para librarse de su captor, pero le fue imposible. El hombre la sostenía con fuerza y la arrastraba hacia atrás entre la multitud.
—Guarda silencio, Tenten —dijo el hombre en un susurro—. Llamarás la atención y ninguno de los dos podrá salir de aquí con vida.
Tenten dejó de moverse en ese instante y escuchó al hombre
—Soy amigo de tus padres, confía. Vamos a escapar ahora que la mayoría está distraída —dijo el hombre.
Tenten levantó la cabeza para observarlo mejor, no reconocía su rostro y el que tuviera la mitad de la cara tapada no ayudaba demasiado pero no tenía muchas opciones así que asintió suavemente y con discreción siguió al hombre entre la muchedumbre para alejarse de la explanada y luego, de la aldea.
KONOHA – presente –
Tenten abre los ojos en el momento justo en el que Neji levanta un poco su mano derecha para pedirle que sirviera más té.
Tenten se levanta del suelo en el acto, se acerca a la mesita y sirve té para ambos nobles, luego sin dirigirle la palabra a ninguno vuelve al rincón apartado desde donde observaba a los nobles y atiende sus necesidades.
—Me parece bien primavera, es un buen clima y las flores harán una buena decoración —dice Temari después de un pequeño bocado de pastel de chocolate, a Tenten le da la impresión de que la chica de la arena no está nada interesada en la conversación.
Neji asiente mientras sorbe un poco de té—. Entonces pediré que se comiencen los preparativos —él tampoco parecía muy interesado en la conversación.
Temari asiente—. Me haré cargo, quiero que sea perfecto así que lo supervisaré yo misma.
Neji reprime un gestó de inconformidad que no pasa desapercibido por Tenten quien, para esta ocasión comenzaba a conocer bien sus expresiones.
Esta era la sexta reunión entre Neji y Temari y en todas las ocasiones Tenten había sido la sirviente designada. Nunca cruzaban demasiadas palabras, era claro que estaban incómodos uno con el otro, pero por orden de Hiashi-sama debían pasar una hora y media al día a solas… para conocerse y formar lazos.
Tenten creía que esos lazos no se formarían ni, aunque los encerrarán juntos en un calabozo por dos años.
—Esta bien, entonces escoge a cuantos sirvientes necesites —dice Neji sin interés.
—Lo haré —responde la princesa de la Arena con cierta altanería que al chico le puso los nervios de punta.
Quince minutos más de silencio.
Temari vuelve a pedir té y Tenten se apresura a servir.
—Me gustaría explorar la aldea, estoy cansada de estar encerrada en tu casa —dice Temari.
Neji asiente suavemente, quizá deseando que mientras más lento responda más rápido acabara el tiempo de la reunión—. Pediré a un sirviente que te acompañe —dice finalmente.
—Lo pediré yo misma —responde Temari—. No hay necesidad de que te ocupes de mis triviales asuntos.
Neji intenta formar una sonrisa que a ojos de Tenten se lee más como una amenaza—. Me aseguraré de que te conduzca un sirviente adecuado.
Temari sonríe suavemente—. Lo haré yo misma —repite intentando ocultar su molestia y, a la vez, divertida por retar al chico.
Aquella frase no había sido una petición ni una sugerencia sino una sentencia. El comentario enfureció a Neji, quien cubrió su rostro con la taza de té y utilizó el momento para recobrar la calma.
—Como gustes —accede finalmente.
Temari sonríe de nuevo y se levanta de la mesa, de nuevo, sorprendiendo a Neji con su autonomía y falta total de protocolo.
A su paso, Temari le sonríe con amabilidad a Tenten y luego sale de la estancia.
Neji espera a que la puerta se cerrará y unos segundos después golpea un platito de porcelana contra la mesa con tanta fuerza que lo rompe.
Los pedazos del plato salen volando por la habitación, pero uno de ellos corta el interior de la mano del chico.
Tenten se apresura hacia a él, rápidamente recoge los pedazos grandes de porcelana y luego envuelve la mano de Neji en un trapito limpio que llevaba en el bolsillo delantero de su mandil.
—Límpialo pronto —dice Neji haciendo presión en su mano.
—Debería curar su mano primero Neji-san —responde Tenten.
—Limpia el piso, mi mano puede esperar y recoge los pedazos. Nadie debe ver este desastre ¿entendiste? —dice el chico.
Tenten asiente, recoge uno a uno los pedazos del plato y los guarda en el bolsillo de donde había sacado el trapo.
Tenten observa la mano de Neji—. Necesita curar eso —dice con ligera angustia bien fingida.
—Lo hago muy mal ¿no? —pregunta el chico en un susurro.
—¿Disculpe? —la pregunta la descoloca, Tenten jamás imaginó que ese chico Hyuga pudiera tener un tono de voz tan lamentable. Estaba realmente consternado por la situación con su prometida ¿en verdad quería agradarle a Temari?
—Hablar con ella… lo hago muy mal ¿verdad? —repite él, en un susurro tan tenue que Tenten tiene que esforzarse para escucharlo.
Tenten sonríe suavemente—. Quizá un poco más de diálogo y menos órdenes pasivo-agresivas serían de utilidad.
Neji la mira, entre confundido, irritado e intrigado—. Comprendo —dice antes de levantarse—. ¿Cuál es tu nombre? —pregunta antes de salir de la habitación.
—Tenten —responde ella calmadamente.
Sin decir más, Neji continua su camino y sale de la habitación cerrando la puerta detrás de sí, dejando a su paso un ligero rastro de gotitas de sangre.
Al ver el líquido carmesí sobre el suelo Tenten no puede evitar sonreír. Los Hyuga también sangran, piensa, y por lo tanto, no son invencibles.
AMEGAKURE – 5 meses después del ataque a Konoha –
Minato abrazó contra si a su hijo. La lluvia les caía a ambos en la cara, pero sabía que tenía que seguir moviéndose. Había usado sus últimos ahorros en comprar aquella pequeña casa en medio del bosque. No podía dejar que el hombre del trato se marchara.
Sin embargo, se detuvo. Estaba seguro de que había escuchado correctamente. No había duda. Había escuchado el llanto de un bebé.
El rubio miró a todos lados y decidido volvió a caminar con su pequeño entre los brazos. Pero lo escuchó de nuevo y no tuvo más remedio que volver a detenerse.
—Bueno… un intento solamente —dijo a su hijo quien se removía inquietamente entre sus brazos debido al frío y a la lluvia.
Minato observó el perímetro, era un bebé… no podía estar muy lejos.
Encontró la canasta en el hueco de un árbol. Puso a Naruto un momento en la hierba y sacó del árbol la pequeña canasta.
—Oh no pequeña… —susurró al ver el rostro de una niña unos meses más pequeña que Naruto. Gritaba a todo pulmón y Naruto la acompañó en su malestar—. Supongo que no puedo dejarte aquí.
—¡Kage Bushin no Jutsu! —dijo y el clon de sombras apareció junto a él en un instante.
Minato cogió la canasta y retomó el camino hacia la cabaña que debía terminar de pagar esa noche. Su clon cobijó a Naruto y lo siguió de cerca.
AMEGAKURE – presente –
Matsuri sonrie desde el árbol esquivando la kunai de Naruto—. Eso fue terrible —dice riendo desde la copa del árbol—. No vas a sobrevivir ni un día fuera de aquí con ese nivel.
Naruto sonrie—. Deja de subestimarme, hermanita estúpida.
Matsuri rie mientras lanza su látigo hacia el rubio, pero él lo esquiva con facilidad.
—Muy lenta, hermanita —dice Naruto apareciendo detrás de ella mientras la empuja de la rama del árbol—. Yo diría que eso es una victoria justa.
Matsuri sonríe al caer de espaldas sobre el pasto, aunque el golpe le duele esta dispuesta a no perder—. Ni lo sueñes —dice indicándole que mire hacia arriba.
El rubio apenas alcanza a levantar el rostro de su hermana cuando una pesada red le cae encima. El chico intenta salir de debajo de ella, pero le es imposible, pesa demasiado ¿por qué? Entonces, Naruto lo ve, un tenue recubrimiento azul corre por la malla de la red, comprende que esta recubierta del chakra de Matsuri.
Los aplausos comienzan a escucharse y Matsuri recoge la red para liberar a Naruto.
—Gracias, gracias —dice sonriente la chica mientras hace una exagerada reverencia.
—Y eso fue patético, Naruto. Si Matsuri hubiera querido estarías inconsciente y a medio camino de extraerte el Kyubi —dice Zabuza, recargado en su larga espada.
—Lo sé —responde el rubio, sonriendo.
Zabuza niega con la cabeza, pero desiste de gastar energía reprendiendo a Naruto, cuando llega Haku hacía ellos.
El chico llega a su lado sosteniendo entre sus dedos un pedazo de papel—. Una nota de nuestro contacto en Suna.
Zabuza gira para verlo mejor—. Dame buenas noticias, Haku —pide mientras Matsuri y Naruto se acercan también para escuchar las nuevas.
—Lo son —sonríe amablemente—. El Jinchuriki de la Arena ha escapado de la aldea.
—¡Ja! —grita Zabuza con felicidad—. ¿Al Kazekage se le ha escapado el hijo?
Haku asiente—. Así parece, parece que su otro hermano y una comitiva de ninjas rastreadores van tras él para regresarlo a Suna y que su hermana mayor está en Konoha, próxima a casarse con un Hyuga de alto rango.
Zabuza asiente—. Vaya, vaya… esto es inesperado —meditó.
—Podría ir a buscarlo —dice Matsuri de pronto.
Los tres presentes meditan un momento la respuesta, pero finalmente, es Zabuza quien habla—. Es una buena idea.
—¿También puedo ir? —pregunta el rubio.
—Por supuesto que no —sentencia Zabuza—, no tienes ninguna habilidad de rastreo como Matsuri y te falta mucho entrenar.
Naruto frunce el ceño—. ¿Mandarás sola a Matsuri a enfrentar a un Jinchuriki? ¡Eso es una locura!
Pero Matsuri da un paso al frente—. No tengo que enfrentarlo, solo convencerlo de venir ¿no Zabuza?
El ex ninja de la niebla asiente—. Podemos unir la fuerza de dos Jinchuriki, Naruto y quizá así…
Naruto asiente—. Lo sé, lo sé… esta bien.
Haku asiente también—. Si hay un escuadrón detrás de Gaara lo mejor será que te vayas cuanto antes, Matsuri.
La chica sonríe—. Lo haré, lo encontraré antes que cualquier otro.
Naruto se sienta en la hierba—. Si alguien puede encontrar un Jinchuriki eres tú, hermanita —dice sonriendo.
— Prepararé un equipaje ligero —anuncia Haku antes de retirarse a la pequeña choza.
—Mientras Haku vuelve, ustedes dos dejen de holgazanear. Nunca deben parar de entrenar —ordenó Zabuza.
Naruto y Matsuri se miran un momento, se encogen de hombros y comparten una sonrisa de complicidad, sin saber que esa sería la última vez que entrenarían juntos.
KONOHA – 5 años después del ataque, el fin de la resistencia –
Shikamaru miraba hacia todos lados, vestía ropas ceremoniales que le quedaban demasiado largas, pero era la ropa más cálida que había experimentado en toda su vida.
—Shikamaru, mira al frente —lo reprendió su madre.
Shikamaru volvió la vista al frente y comenzó a comprender que se encontraba al final de una fila corta que se movía lentamente.
—¿A dónde vamos? —preguntó—. ¿Ino y Choji están aquí?
—Los veremos eventualmente, guarda silencio Shikamaru —expresó su padre con severidad.
Shikamaru obedeció, guardó silencio y continuo en la fila.
Varios minutos más tarde Shikamaru y sus padres entraron a una sala oscura. Yoshino Nara instruyó a su hijo a arrodillarse sobre el suelo de madera y él lo hizo junto a ella. Su padre, primero saludó al hombre desconocido y luego se arrodillo junto a su familia.
El hombre de ojos blancos, un Hyuga, se acercó a ellos.
—Shikamaru primero —pidió Shikaku y el hombre asintió.
Sin saber que sucedía Shikamaru sintió como el hombre presionaba dos dedos sobre su frente y recitaba unas cortas palabras.
El dolor fue insoportable para un niño de cinco años. El dolor comenzó en su frente, como un fuego que le quemaba directamente la carne, luego se extendió por su cabeza y finalmente invadió su cuerpo.
Escuchó a su madre reprimir un grito de desesperación y luego el niño perdió la conciencia.
KONOHA – presente –
No sabía bien como vestirse para la ocasión, pero la nota decía que Sabaku no Temari deseaba hacer una caminata por la aldea así que tomó su ropa ninja menos gastada y salió rápidamente de su hogar.
La vio esperándolo en la puerta de los terrenos Hyuga. No vestía su pesado y elegante kimono lila sino una falda corta, una armadura ligera sobre una playera de malla y sandalias ninja.
El aterriza frente a ella y hace una ligera inclinación con la cabeza—. Disculpé la demora, vine de inmediato cuando recibí la nota.
Temari asiente—. Seguro que sí. ¿Vamos?
Shikamaru asiente y camina junto a ella en silencio, alejándose de los terrenos Hyuga.
Nadie, ni siquiera su padre o el mismísimo Neji estaban del todo autorizados de salir de los terrenos Hyuga sin permiso explícito de Hiashi-sama o algún otro alto mando del Souke, pero ella lo había logrado. Quizá ni siquiera había pedido permiso.
Ese era el poder real de un no marcado, la libertad, piensa Shikamaru, mientras ve a la princesa de la Arena caminar con tranquilidad por la angosta calle.
Cuando estuvieron suficientemente lejos de la mansión Temari comienza a caminar más despacio, mira con curiosidad a los aldeanos y los aldeanos intentan ser discretos con su curiosidad al verla. No lo logran del todo, pero por alguna razón a Shikamaru le reconforma lo mucho que ella llama la atención, quizá así no se note que él también la mira demasiado.
—¿Todos aquí llevan esas marcas negras en la frente? —pregunta de pronto.
Shikamaru asiente con un poco de tensión—. Debe haber algunas verdes también —pese a que todos llevan esas marcas en la cara nadie habla públicamente de ello.
Temari ladea la cabeza, fingiendo inocencia ante su comentario—. Veo que son importantes esas cosas para ustedes.
Shikamaru no responde.
—Explícame —dice ella. Shikamaru levanta la ceja, el gesto provoca una risa en ella—. Por supuesto que sé lo que son, conozco la historia de los Hyuga por libros, pero me gustaría tu explicación sencilla de lo que realmente significan para ustedes.
—Bueno… —comienza él, inseguro de como hablar de ese tema en público—. Primero están los no marcados, como usted, pueden dominar su chakra a placer y no tienen que preocuparse de nada —dice, pero calla de inmediato al ver que su última frase había sonado demasiado agresiva.
Temari ignora su tono de voz y le pide que continue, el chico no puede más que sentirse aliviado y continuar con una explicación tan objetiva como le sea posible.
—Luego están los azules —explica—. Como Neji-san que tiene libertad para dominar su chakra, pero están a disposición de los no marcados —suspira—. Luego, gente como yo… de marca verde, con chakra libre, pero a merced de la voluntad de los no marcados y de los azules —mira a su alrededor donde la mayoría portan una cruz negra en la frente—, y finalmente los de cruz negra, solo pueden desarrollar un taijutsu básico y por supuesto deben seguir las órdenes de todos sus superiores.
—Como tú —espetó Temari.
Shikamaru sonríe ligeramente negándose a caer en la trampa—. No me gusta mucho dar órdenes.
La chica asintió—. ¿Al casarme con un azul no bajará mi estatus? ¿Me pondrán la marca?
Shikamaru supuso que ella ya tenía las respuestas de aquellas preguntas, pero de cualquier manera respondió cortésmente—. Su reputación siempre será suya… siempre será la hija del Kazekage y no puede ser marcada.
—¿Y qué tal mis hijos? ¿Serán azules o tendrán mi estatus? —pregunta con cierto resentimiento.
—Si nacen en Konoha tomarán el estatus de su padre, como Neji-san… serán azules —explica Shikamaru con calma.
—¿Y pueden no nacer en Konoha? —pregunta y aunque Shikamaru se da cuenta de una nota de esperanza en la voz de la chica es claro que ella ya sabe la respuesta.
Shikamaru mira hacia otro lado, ligeramente avergonzado—. No creo que Hiashi-sama permita tal cosa.
Para Temari aquella respuesta no confirma el hecho de que sus hijos serían Hyuga, sino algo mucho peor, para el clan Hyuga ella solo era una importante prisionera. Prisionera. Rehén.
Temari sonríe sin permitir que Shikamaru descifre sus pensamientos. Mientras camina a través de un corto puente de madera que salvaba un lindo riachuelo. La chica se detiene a la mitad del puente y mira por el barandal de madera su reflejo en el agua. Shikamaru la espera a una distancia prudente.
—Nunca había visto algo así —dice con una sonrisa que Shikamaru creyó que era enternecedora.
—¿Agua?
Temari ríe—. Mi reflejo en ella… no hay muchos ríos en mi hogar —, la chica no puede evitar pensar su hogar, su aldea y en cuanto la extraña. En cuanto extraña a sus hermanos.
Shikamaru camina hacia ella y mira por el barandal el reflejo de ambos. Por un momento se compadece de ella, está sola… en una aldea que no conoce a punto de casarse con un total extraño que además es muy poco carismático.
Mira los ojos de Temari a través del reflejo y no puede evitar sentir culpa. Cuando propuso el matrimonio jamás pensó en ella, pensó en una idea, en una alianza, no en una persona.
Pero, ahora ella estaba ahí, era real y estaba sola. Se sintió en deuda con ella.
—¿Así que tu tuviste la idea de este matrimonio? —dice ella como si le pudiera leer el pensamiento.
Shikamaru asiente—. Me pareció una idea provechosa.
Temari levanta la mirada hacia el chico—. Lo es, claro —le sonríe—, pero no te detuviste a pensar en mis deseos ni por un segundo.
El chico no pudo responder, se preguntó si ella podría leer sus pensamientos o si había expresado en voz alta su sentimiento de culpa, de cualquier forma, guardó silencio y la dejó continuar.
—Debo decirte, Shikamaru-san, que a mi hermano le importaría un comino que yo viva en esta aldea. Si cree que debe atacar, atacará, aunque tenga que aplastarme en el proceso —sonríe suavemente dejando a Shikamaru petrificado—, por supuesto… yo evitaré tanto como me sea posible que eso suceda.
Shikamaru vuelve la vista al agua—. Que problemático —susurra—, no diga cosas así en voz alta Temari-san… podrían considerarse traición.
Temari vuelve la vista al agua—. Gracias por el consejo.
Durante un rato más ambos continuaron mirando el río sin decir palabra, hasta que Temari se cansa de su reflejo y continúa caminando.
—Necesito un aliado aquí —dice ella al abandonar el puente—, y ese serás tú.
—¿Yo? —pregunta incrédulo el chico—. Tendrá muchos sirvientes a su disposición…
—No he dicho que necesito un sirviente y realmente no los necesito. He dicho que necesito un aliado y te he escogido a ti —dice sin mirarlo.
—Pero… —susurra con desconcierto—. ¿Por qué a mí?
Temari gira solo el rostro para mirarlo directamente—. Porque estoy aquí por tu culpa —dice mostrando una enorme sonrisa.
Shikamaru queda pasmado unos segundos, sin saber que pensar. Tan solo podía verla. Aquella sonrisa se le grabó a fuego, aquel gesto tan inocente le parecía tan aterrador como encantador.
Sin saberlo había tomado un camino sumamente problemático.
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¡Hey, hola! Lunes de fic
Una disculpa por no haber publicado la semana pasada pero es que aaaaaaaaaaaah esto de mudarse de país es una pesadilla burocrática pero bueeeeeeeno, vamos avanzando, vamos avanzando.
Espero les haya gustado el cap, quizá va un poco lento pero esto es solo la introducción. Blossommarie que bueno leerte por acá!
Nos leemos el siguiente lunes!
