Notas de la autora:

Hola mis queridos! Aquí estoy con otra de mis locuras jajaja he pensado bastante esta historia y prometo darle mucho más tiempo que a presentación de un sueño. Lamentablemente se me había ido la inspiración.

Espero que les guste, gracias por su apoyo y comentarios.

Capítulo I: Academia Seijo.

-¿Debe ser una broma?-Preguntó el castaño.

-¡Claro que no! Estoy hablándote en serio, me parece una buena instancia para "socializar"- contestó el moreno haciendo gestos con las manos en señal de comillas.

-Eriol, te he dicho mil veces que esas cosas no me interesan, ya sé que algunos altos cargos de aquí, se entusiasman con las novatas pero afortunadamente, no es mi caso- respondió volteándose a su amigo y recogiendo algunas pesas del suelo- Además tenemos que entrenar, pronto serán las olimpiadas y sabes que me molesta en demasía perder.

-Bueno, te acompañaré pero después no me culpes cuando te arrepientas y termines rogándome que te acompañe a algún entrenamiento de primero, pude ver en la recepción a varias candidatas honorables- Dijo sonriendo y acomodándose los anteojos.

-¿Podrías tener más cuidado? Vas a mojar el piso con tu saliva ¡A veces pienso que eres un pervertido!

La risa del moreno resonó en el pasillo haciendo eco por la habitación.

-¡Disculpen! Pero ¿Alguno de ustedes sabe dónde está el gimnasio de entrenamiento?- Una voz femenina llamó la atención de ambos hombres y se giraron para ver a quién pertenecía.

El silencio que se hizo, incómodo algo a la chica por lo que el moreno rápidamente carraspeó y adelantó a su anonadado amigo.

-¡Claro señorita! Solo debe pasar este corredor y en el ala izquierda se encuentra el gimnasio de entrenamiento.

-¡Muchas gracias!-Sonrío.

-¿Es de primero? Preguntó el castaño más tosco de lo que pretendía.

-S..sí, soy de primer año, mi nombre es Sakura Kinomoto, mucho gusto- Estiró su mano en señal de saludo pero ésta quedó extendida en el aire.

El castaño levantó una ceja -Para su información señorita Kinomoto, los tenientes no tenemos permitido relacionarnos con los novatos. Nada personal, claro-Dijo cruzándose de brazos.

-Mmm ya veo, pero pensaba que las personas de este lugar eran más educadas- Lo miró de pies a cabeza- Pero veo que me equivoqué.

-¿Cómo dijo?- El chico reflejaba algo de incredulidad y furia en la mirada.

-No les quito más tiempo, gracias por sus indicaciones ¿Señor?- Se volteó rápidamente ignorando la pregunta realizada instantes atrás.

-Hiragizawa. Soy el teniente Eriol Hiragizawa y yo no tengo problemas con el contacto- Sonrió, estiró su mano y prontamente Sakura devolvió el gesto.

-Retiro lo dicho en su caso, joven Hiragizawa. Con permiso.

-Adelante y espero verla pronto.

La chica sonrío y caminó dejando atrás dos miradas, una mucho más intensa que la otra.

Shaoran Li era el amo y señor de ese lugar, criado en una de las más prestigiosas familias chinas, campeón nacional en artes marciales y leyenda en su Institución, fue el primer alumno en lograr el título de teniente antes de cumplir la mayoría de edad, era aplicado, serio y dedicado.

Llevaba años de trabajo, varias generaciones a cuestas pero en el instante en que vio a esa chica sabía que traería problemas, tenía un instinto único, no por nada lo apodaban el lobo chino, bueno en parte también era por el significado de su nombre.

-No me dio buena espina esa chica- Dijo el castaño tomando dos pesas.

-¿Por qué? No le vi nada de malo, al contrario.

-¿Qué quieres decir?

-Vamos, ¿Te falla la vista o qué? Era preciosa, castaña, ojos verdes, cuerpazo. Definitivamente o estás ciego o eres asexuado.

-Eriol, estoy hablándote en serio, me dio la impresión de una niñita problema.

-Vamos Shaoran, no puedes ser tan absoluto. Ni siquiera conoces a la chica.

-Me basta con su actitud ¿Viste el desafío en su mirada? Además me trató de maleducado, a su superior ¿Te parece poco?- Contestó enfadado.

-Bueno me parece muy bien que alguien te ponga en tu lugar, todas babean por ti. Ya era hora de que alguien se pusiera a tu altura.

-¿Realmente eres mi amigo? Déjame dudarlo en algunas ocasiones ¡Como precisamente esta!

-Soy sincero que es distinto y me aburriste, voy a ver el entrenamiento de primero ¿Cómo sabes y me encuentro a alguna compañerita de ese bombón?

El castaño movió la cabeza en desaprobación.

-¿Cuándo vas a cambiar? Morirás verde.

-Prefiero morir verde que tener 21 años y parecer de 50. Vamos viejo amargado, acompáñame.

-Te dije que no, debo entrenar duro.

-Bueno, tú te lo pierdes, adiós.

Shaoran no contestó, el moreno caminó en dirección al pasillo y el castaño volvió su vista al frente, estaba decidido a ganar nuevamente las olimpiadas, era campeón nacional y regional, debía seguir demostrando disciplina.

De pronto un bullicio lo distrajo y se quedó viendo el aglomerado de gente fuera del pasillo. Le extrañó así que fue a poner orden. Después de todo él estaba a cargo de los castigos, meditaciones, penitencias, entre otras cosas.

-Woow ¿ya la viste? Es buena- Escuchó entre los gritos, se introdujo por la muchedumbre y pudo distinguir que en el gimnasio de entrenamiento había una gran cantidad de personas, sobretodo hombres. Varios gritaban eufóricos y sorprendidos.

Dirigió su vista donde varios apuntaban y la divisó, la misma chica que hace un rato les había preguntado por la ubicación del lugar, sudaba levemente y su respiración estaba agitada. Llevaba una coleta en lo alto de la cabeza y sus ojos brillaban más que una estrella en el firmamento. Sus mejillas estaban levemente teñidas de rojo, había adoptado una postura de contraataque así que Shaoran dirigió su vista al otro extremo de la pista y pudo ver a Akiho, sus ojos se abrieron de par en par, atónito. Akiho Yamamoto era la mejor contrincante en peleas cuerpo a cuerpo, se había graduado con honores en su academia anterior y nadie podía hacerle el peso en el área femenina. Pero al parecer eso había pasado a ser parte de la historia porque le costaba bastante trabajo levantarse. Ahora entendía por qué esos chicos gritaban tan entusiasmados, aparte de haber vencido momentáneamente a Akiho, debía darle algo de razón a su amigo, era bastante atractiva.

Pero aún la punzada de desconfianza azotaba a Shaoran cuando la veía, sabía que en algún momento esa chica iba a causar problemas, ya había llamado la atención de toda la institución el primer día, quizás qué más podía esperarse.

Se concentró nuevamente en el combate que se llevaba a cabo en la pista central. Akiho se había levantado y estaba furiosa, su rostro la delataba, labios apretados y mirada fija en su oponente. ¿Cómo se podía tener un abdomen así? ¿Haría mucho ejercicio? El cuerpo de la novata había distraído a Shaoran, ¿Llevaba esa playera tan corta cuando se toparon en el gimnasio masculino? No había notado ese detalle y Eriol estaba del otro lado como para sacarlo de dudas, en todo caso sonrío para sus adentros, si llegaba a hacerle esa pregunta al idiota de su amigo, lo molestaría de por vida. Mejor que haya estado fuera de su alcance.

Akiho dirigió un certero golpe al cuerpo de su oponente pero esta la esquivó fácilmente. En respuesta la novata le dio una patada que hizo nuevamente caer a la experimentada chica. Shaoran nuevamente se sorprendió, aquel chico de la entrada tenía razón, era bastante buena, sus movimientos eran rápidos y certeros ¿Dónde abría aprendido? ¿Practicaría algún arte marcial como él? No lo dudaba en lo más mínimo, se notaba técnica y habilidad en los movimientos.

-Perfecto señoritas, quiero que se den la mano, nada mal para ser primer entrenamiento novata- La instructora femenina había puesto fin al enfrentamiento.

La novata sonrío levemente y se estiró su mano a Akiho. Esta la esquivó altaneramente y le dirigió una mirada furibunda.

-La próxima vez no tendrás tanta suerte, Kinomoto.

-Espero que así sea, se suponía que debía ser más difícil.

-Basta señoritas, Yamamoto usted es instructora de disciplina, dé el ejemplo.

-Perdón, tiene razón. Buen combate Kinomoto.

La castaña no contestó y se volteó para tomar asiento junto a una morena y sonreírle.

El gimnasio poco a poco comenzó a vaciarse, Shaoran pidió no muy amablemente que fuera en orden.

-Tomoyo ¿Sabes quién es ese tipo?-Preguntó la castaña en un susurro a la morena.

-Mmm, si no me equivoco creo que es Shaoran Li, el teniente estrella de este lugar. Por lo que leí en internet es campeón regional y nacional de artes marciales, es teniente del lugar y además ayuda a la policía de vez en cuando, en casos difíciles.

-Ya veo- Contestó la castaña con la mirada fija en aquel hombre.

-¿Por qué me preguntas?

-No por nada, solo quería saber, hace un rato le pregunté dónde estaba el gimnasio y no fue para nada amable. Me pareció un engreído.

-Jijiji bueno con ese currículum, créeme que hasta el rey de España estaría celoso. Además dime que no es guapo.

-¡Tomoyo!- Soltó un gritito la castaña.

-¿Señoritas, pasa algo? La instructora preguntó firmemente.

-No, nada- Contestó la morena. Ambas compartieron una mirada cómplice y guardaron silencio.

¿Si era guapo? Sí no estaba mal, era alto, de hombros anchos y espalda notoriamente trabajada, seguro a raíz de sus habilidades marciales, sus ojos eran de un color extraño, no podía definirlos como marrones ¿Ámbar quizás? Ni siquiera sabía si ese era un color de ojos, pero se le asemejaba más, rostro esbelto pero firme y duro. Se notaba que el tipo tenía facultad, todo su yo gritaba en silencio el poder que podría ejercer.

-Deja de mirarlo, lo vas a gastar-Susurró nuevamente la morena logrando que su amiga diera un pequeño brinco y se sonrojara.

-Bueno señoritas, la clase ha terminado. Nos encontramos en este mismo lugar dentro de dos días.

Ambas chicas tomaron su bolsa y se dirigieron a camarines.

-¡Felicidades novata, eres buena!

Sakura sonrío y amablemente se acercó a Eriol – ¿Vino a vernos entrenar?

-Vamos no tienes que hablarme tan formal, solo tengo algunos años más que tú. ¿Y, no vas a presentarme a tu amiga?

-Claro. Tomoyo, él es el teniente Eriol Hiragizawa. Eriol, ella es Tomoyo Daidoji, nos conocimos en la admisión hace unos meses.

-Mucho gusto señorita Daidoji.

-Mucho gusto, teniente.

Ambos sonrieron levemente y Eriol besó la mano de la morena.

-Vaya, creo que conmigo fue menos formal teniente Hiragizawa-Replicó la castaña, sonriendo.

-No se ponga celosa señorita Kinomoto, es solo que su amiga me ha dejado positivamente sorprendido.

-Pareces galán de teleserie barata Eriol ¿Debo recordarte cada ciertos minutos que eres teniente? Compórtate- Una voz profunda interrumpió el momento.

-¿Usted nació amargado o se perfeccionó con el tiempo?-Preguntó de manera seria la ojiverde.

-Kinomoto, le recuerdo que está en una Academia donde los grados se acatan, yo soy teniente de su área así que baje el tono y muestre respeto.

-El respeto se gana teniente Li no se impone, además nadie me ha informado que usted es un superior por lo que no tengo por qué asumirlo.

-Pero en este momento YO, se lo estoy informando-Contestó el castaño, quién estaba empezando a perder la paciencia, jamás nadie le había contestado en esa forma y menos una novata.

-¡Shaoran! ¿Cómo estás? ¿Viniste a ver el entrenamiento? Jamás te había visto en el gimnasio- Akiho se acercó al cuarteto.

-Vine porque pude ver el alboroto que se armó ¿Qué fue lo que te pasó Akiho? ¿Estás enferma? Nunca supe que perdieras con nadie y menos con chicas de primero- Dijo mirando despectivamente a Sakura.

-Bueno, creo que con mi llegada varias cosas cambiarán en esta institución tan prestigiosa, tal vez las personas equivocadas se volvieron instructores- Dijo Sakura cruzándose de brazos, la mirada de Shaoran se desvió instantáneamente y sin disimulo se quedó viendo los pechos prominentes de la castaña.

¡Diablos! ¡Esa mujer era el demonio en persona!

-¿Qué estás insinuando Kinomoto? Akiho reaccionó enojada a las declaraciones de la castaña.

Shaoran, quién aún seguía prendado del pronunciado escote, reaccionó solo en el momento en que la mirada azabache de Eriol lo descubrió. La gran sonrisa dibujada en el rostro de su amigo le resecó la boca y tuvo que volver rápidamente a la tierra.

-Shaoran ¿No vas a decirle nada?

-¿Sobre qué? Preguntó confundido el ambarino.

Akiho se quedó observándolo, nunca Shaoran se había mostrado distraído ante alguna situación, lo conocía hace bastantes años, en realidad desde que había ingresado a la Academia, en silencio tenía muchos sentimientos hacia el castaño, era el hombre más interesante que hubiese conocido, pero lamentablemente ella era invisible para él, siempre estaba concentrado en sus actividades y era demasiado serio para tener una relación pasajera, pero tenía fe en que algún día él fijaría sus sentidos en ella y terminarían juntos. Se esforzaba para ser la mejor y así no pasar desapercibida ante esos ojos hipnotizantes, pero para su mala suerte la primera vez que Shaoran presenciaba un entrenamiento femenino, tenía que justamente perder con esa novata. De lo único que estaba segura es que ella se las pagaría, nunca más se dejaría perder, estaba convencida de que le faltó concentración al percatarse de la presencia de él, había empezado a temblar como una hoja y sus movimientos se volvieron flojos y torpes.

-Bueno chicos basta, creo que lo mejor es dejar que las señoritas puedan ir a cambiarse, nuevamente fue un gusto- Eriol se dirigió a Tomoyo y ésta sonrió coquetamente.

Shaoran rodó los ojos y se alejó luego de dirigirle una mirada reprobatoria a la ojiverde, Akiho se apresuró y lo alcanzó tomándolo del brazo y caminado junto a él.

Sakura hizo un gesto de burla con la lengua y Eriol río –Me gusta su personalidad señorita Kinomoto, creo que nos vamos a llevar muy bien. Me disculpo en nombre de mi amigo, a veces es poco sutil.

-Más que poco sutil diría que es un amargado pero bueno, hablemos de cosas más interesantes.

-¿Vamos a darnos una ducha, Sakura?

-Claro Tomoyo.

-Yo también debo irme, alcanzaré al señor enojado. Cuídense chicas y bienvenidas.

- Gracias- respondieron ambas y se encaminaron con dirección al camarín.

El sentimiento de desazón crecía dentro del pecho del teniente Li, sabía que algo se traía esa chica, por alguna razón se sentía desconfiado al estar cerca de ella. En sus ojos veía desafío, malestar e incluso rabia contenida. ¿Pero por qué? Él no la había visto en su vida, de lo contrario lo recordaría, no era una mujer desagradable a la vista, de hecho era de todo su gusto. Cabello claro, ojos grandes, labios prominentes, cuerpo armonioso, caderas anchas y cintura angosta, abdomen plano, el cuerpo de una deportista.

Apoyó la espalda en la gran silla de su despacho, los tenientes como él tenían una oficina personal, era su lugar de relajo y meditación, masajeó sus sienes para calmar la punzada en su cabeza, tanto pensar estaba empezando a afectarle.

-¿Se puede saber qué te pasa? Por lo general eres amargado pero hoy estás cerca de tu velorio y funeral.

-Eriol ¿Cuántas veces tengo que pedirte que toques antes de entrar?- Shaoran suspiró y se volteó mirando hacia la ventana.

-Creo que no me lo has pedido lo suficiente porque ni siquiera lo recuerdo ¿Ahora vas a decirme lo que te pasa?

-No me pasa nada.

Eriol se paró al lado de la silla y cruzando los brazos alzó una ceja, Shaoran rodó nuevamente los ojos y lo miró.

-No me quieras ver la cara, se nota que algo te pasa así que habla.

-Está bien, que exasperante eres, es esa chica. No sé qué me pasa con ella. Es como si me hubiese caído mal desde que la vi.

-¿Estás seguro de que te cae mal? Yo creo que tu cuerpo reaccionó solo y por eso estás así.

-¿Qué quieres decir?

-¡Vamos Shaoran, somos hombres! Te atrapé mirándola y de una manera nada inocente así que a mí no pretendas engañarme.

-¡Eso no tiene nada que ver!-El castaño se exaltó y caminó rápidamente hacia el centro de la habitación –Además no estaba mirando nada, solo me llamó la atención algo… algo que tenía en la playera.

El moreno sonrío incrédulo y movió la cabeza- Shaoran no soy idiota, al contrario. Oye no tiene nada de malo que una mujer llame tu atención, además debo aplaudir tu buen gusto, esa chica es hermosa. Pude ver el combate igual que tú y quedé gratamente sorprendido.

-Eriol, no me pasa nada con ella, al menos nada en ese sentido. No niego que es atractiva pero me parece el atractivo del diablo así que mientras más lejos, mejor.

-¿De qué estás hablando? ¿Cuándo te volviste aspirante a sacerdote?

-Ya deja de molestar, te dije que no siento nada al ver a esa chica, solo me produce una sensación de desconfianza, recuerda esto, más temprano que tarde causará problemas. Estoy seguro.

-Bueno, no sabía de tus poderes mentales, podrías leerme el tarot un día de estos- El moreno caminó hacia la puerta y sonrío con misterio- Cuando se te quite la furia puedes buscarme, estaré nadando en la piscina temperada.

-Tengo cosas que hacer. Nos vemos después- Tomó un libro de su estante y volvió a sentarse.

Eriol abandonó la habitación y Shaoran pudo respirar tranquilo, a veces dudaba seriamente de la amistad del moreno, parecía divertirse a su costa, no desaprovechaba oportunidad para burlarse de él.

Estaba sumido en la lectura de su último libro cuando tocaron la puerta con poca sutileza.

-Adelante- Levantó la vista y pudo ver a uno de sus ayudantes respirar agitado.

-Teniente, tiene que venir ahora.

-¿Qué pasa?- Preguntó el ambarino poniéndose de pie.

-Hay una pelea en el patio femenino. Son las novatas.

-¡Lo sabía! ¡Esa buscapleitos no esperó ni un solo día!

-¿Cómo dice, señor?

-Nada, acompáñeme Himura.

Ambos salieron a paso rápido de la oficina y se dirigieron a las instalaciones señaladas por el estudiante.

Había un piño de mujeres gritando y animando la famosa pelea, Shaoran se hizo paso entre ellas y casi automáticamente los chillidos pararon, el patio se sumió en un silencio sepulcral.

-¡Señoritas! ¡Ya basta, pónganse de pie!

Ambas chicas se soltaron y acomodándose la ropa, se levantaron. Para su desgracia ninguna era la persona que Shaoran imaginó.

-Esto es una Institución seria, ustedes son señoritas no un conjunto de animales salvajes ¿Se puede saber qué pasó?

-Me dio una cachetada- Una de las chicas acusó a la otra, señalándola y tocándose la mejilla.

-Teniente, me equivoqué, no era a quién quería golpear, lo que pasa es que ella me esquivó- La otra apuntó a su derecha y Shaoran no parecía sorprendido. Sabía que más temprano que tarde esa peleonera causaría alboroto.

Se acercó lentamente a la susodicha y sonrío con satisfacción.

-Kinomoto… A mi oficina, ahora- Shaoran comenzó a caminar rumbo al pasillo.

-No, no voy a ir- El castaño se volteó sorprendido, las demás chicas se le quedaron viendo anonadadas.

-¿Cómo dijo Kinomoto?

-Eso, que no voy a ir, no tiene pruebas para acusarme, pero sí encontró a dos estudiantes en el suelo a los golpes, supongo que eso si es una prueba irrefutable, son ellas las que tienen que ir a su oficina, no yo.

-Dije que a mi oficina Kinomoto ¡No voy a repetirlo!- El grito exaltado se escuchó por todo el pasillo. Shaoran desapareció del lugar en menos de lo que canta un gallo. Sakura suspiró levantando levemente su flequillo.

-¡Te juro que lo detesto!

Tomoyo soltó una risita –Paciencia, cualquier cosa me buscas.

-No te preocupes, ese engreído va a escucharme.

Sakura entró a la oficina del teniente Li dando un portazo. Este la esperaba con los brazos cruzados, el ceño fruncido y afirmado en su escritorio.

-Veo que mi instinto no falla Kinomoto. Desde el momento en que la vi supe que traería problemas, conozco a las personas como usted.

-¿A sí? Y ¿Cómo soy yo teniente Li?

-Es del tipo, "Mírenme, aquí esto yo, soy el centro del mundo" Pues bien señorita Kinomoto, acá no será así, aquí usted es una más y no voy a permitir desordenes ni malos comportamientos en una Academia que siempre se ha caracterizado por el mejor estándar de rendimiento.

Sakura sonrío – ¿Qué le causa tanta gracia?- Preguntó irritado el castaño.

-Usted, llevo un día en su prestigiosa Academia y ya me tilda de lo que se le ocurre, no me creo el centro del mundo, ni siquiera me conoce para emitir una opinión sobre mí, así que no le voy a permitir que me hable en ese tono, los demás le tendrán miedo, pero yo no.

-Estoy a cargo del orden y de poner en su lugar a personas como usted novata, no me importa de qué familia provenga, cuánto poder o dinero tiene, cuántos recursos posea, eso acá da lo mismo.

-¿Qué le hace pensar que soy una persona adinerada?

-Su actitud claro, la mayoría de las chicas provenientes de esas familias creen que el mundo está a sus pies y pueden hacer lo que quieran.

-Pues hasta en eso se equivoca su eminencia, no soy de familia adinerada, al contrario.

-Tendría que comprobarlo Kinomoto, por el momento todo lo que salga de su boca no es de confianza, remontémonos a la pelea que presencié. Esta semana estará castigada, deberá limpiar los salones y baños de la Institución.

-¿Perdón? ¿Ni siquiera va a preguntarme qué pasó?

-Su compañera ya me lo dijo.

-Ah claro y esa es la verdad absoluta ¿Sabe qué teniente? No esperaba nada de usted y aun así logra decepcionarme, esto claramente es favoritismo por todo el mundo menos por mí ¡No le he hecho nada y esto es injusto!- Exclamó la castaña alzando el tono de voz.

Shaoran se sorprendió solo por un segundo, retomó la postura rígida y se acercó a ella para hablarle cerca del rostro.

-Kinomoto, en verdad mi impresión sobre usted no es buena, pero no le conviene tenerme como enemigo. Lo mejor sería bajarse del pedestal en el que está y acatar órdenes, para eso entró a esta Academia, supongo que para avanzar y llegar hasta el final. No creo que quiera ver truncadas sus aspiraciones.

-¿Está amenazándome?- Sakura entrecerró los ojos, enfadada.

-No, solo le estoy advirtiendo a lo que se expone si no considera que mis palabras son serias.

-Puedo ver que son serias teniente Li y además puedo ver que hace abuso de su poder, supongo que a sus superiores no les gustaría que una novata, recién ingresada ya se quejara con ellos. Usted no es imparcial y lo sabe, en último caso debimos venir las tres alumnas involucradas en el incidente, pero en vez de eso me trae solo a mí para darme "consejos" de buen comportamiento.

-Es porque creo que los necesita Kinomoto. Debe adecuarse al lugar donde está y dejar de ser una niñita caprichosa. Además créame que más de un estudiante ha ido a quejarse sin conseguir grandes logros.

-Es una pérdida de tiempo tratar de razonar con usted, está bien voy a acatar el castigo pero no crea que se la voy a poner fácil.

-No lo he creído ni por un momento, novata.

-¡Perfecto!

-Adiós Kinomoto.

Sakura se dio la vuelta de manera brusca y abandonó la oficina dando un segundo portazo, por un momento Shaoran pensó en salir a buscarla, esa chiquilla tenía que aprender a respetarlo, pero luego declinó de esa idea, estaba cansado y ya había anochecido, lo mejor era hacer caso a Eriol y nadar. Al menos lograría relajarse, había tenido los nervios de punta durante todo el día.

Llegó a la piscina y como siempre a esas horas, no había nadie. Se desvistió y tomando una gorra de baño se sumergió para nadar lentamente. El agua estaba cálida, estaba empezando a hacer calor y por fin sintió a sus músculos reposar. Era increíble que una chiquilla malcriada lograra ese nivel de exaltación en él, jamás le había pasado con nadie pero ahora era diferente.

Suspiró y desvió su vista al sonido que provenía del pasillo, eran unos pasos y entre dientes unas maldiciones, se escondió como pudo, en el sector que menos se divisaba.

-¡Maldito lobo chino! ¿Dije lobo? Más bien es el murciélago chino, castor chino, lo que sea menos lobo- Dijo tomando bruscamente una escoba del lugar- ¿Pero quién demonios se ha creído que es?

Shaoran sintió la furia subir por su pecho y carraspeó. El sonido hizo que la distraída chica se volteara a la velocidad de la luz y diera un pequeño brinco.

-¿Qué está haciendo aquí, ahora quiere matarme de un susto?

-Claro Kinomoto, vine a la piscina porque sabía que usted estaría acá y se asustaría.

-Pues parece que sí, es como una plaga.

-¿Cómo dijo?- Shaoran rápidamente salió de la piscina.

Por un momento Sakura se le quedó viendo, se había quedado corta cuando describió su físico, el tipo era exageradamente guapo. Aunque no tenía por qué sorprenderse, era de esperar con su historial deportivo. Su torso era marcado y los hombros anchos chorreaban agua a su paso.

Shaoran se quitó el gorro y le dirigió una mirada desaprobatoria.

-¿Qué está haciendo aquí a estas horas?

-Quería adelantar trabajo para mañana, no le parece demasiado para una sola persona.

-Confío en usted señorita.

-Usted es realmente insoportable ¿Cuántos años tiene? ¿Ochenta?

-Dos y medio más que usted- Shaoran se puso la toalla en los hombros y comenzó a caminar.

-¿Cómo sabe mi edad? Preguntó extrañada la castaña.

Shaoran se detuvo un segundo, no contestó, estaba pensando en una respuesta convincente.

-Bueno, creo que adiviné- Respondió claramente nervioso.

Sakura frunció el ceño –No mienta Li, lo más probable es que haya visto mi expediente ¿O me equivoco?

-¿Qué tendría de malo? Puedo ver todos los expedientes que quiera y cuando quiera, es parte de mi labor.

-¿Y tuvo la misma intención para todos los novatos? ¿O tiene algún interés particular por mí?

-No sea ridícula Kinomoto, créame que hay personas mucho más interesantes en esta Academia que usted.

-Pues no lo demuestra mucho teniente, llegué el día de hoy y ya ha estado pendiente de mí todo el día. Incluso me ha dado un castigo- Dijo Sakura mostrando la escoba.

-Es porque se lo merecía.

-¿Sabe qué? No tengo intenciones de seguir discutiendo, estaré bastante ocupada en lo que resta de semana así que prefiero irme a descansar.

-¡Buena suerte, Kinomoto!

Shaoran se alejó sonriente, por alguna razón le gustaba verla enojada, inflaba las mejillas y su rostro se tornaba carmesí, solo esperaba que no le causara más problemas y que con ese castigo aprendiera a respetarlo.

Mientras Sakura dejó todos los instrumentos de aseo en su habitación, serían sus mejores amigos aquella semana así que era mejor tenerlos cerca.

-¿Por qué trajiste todo esto? Preguntó extrañada Tomoyo.

-Porque el ogro de Li me puso un castigo, debo asear toda la semana la Academia, baños y aulas. Voy a terminar muerta. Te juro que no sé qué le pasa a ese tipo, es como si apenas me vio hubiese querido hacerme la vida imposible.

-No exageres Sakura, es solo que ha habido malos entendidos, podrías tratar de hablar con él, no se ve mala persona.

-Ajá resulta que ahora lo defiendes, Tomoyo eres mi amiga, no me defraudes- Rezongó enojada la castaña.

-No es eso, es solo que creo que entre tú y Li ha habido malos entendidos, podrían tratar de conversar, es nuestro primer día y ya estas castigada, no te parece un exceso.

-Es lo mismo que digo yo, es un exceso que ese loco me haya impuesto un castigo el primer día, pero no se la voy a hacer fácil, ya verás.

Tomoyo movió la cabeza y sonrío, desde que conoció a Sakura su vida se había vuelto mucho más entretenida, antes siempre estaba apenada. Su familia era poderosa y millonaria, dueños de marcas electrónicas y negocios prósperos, su madre la había criado sola con la ayuda del servicio, recordaba más a su empleada que a ella misma, siempre estaba de viaje. Todo eso era soportable hasta el día en que le comunicaron que se casaría con un hombre que no amaba, dueño de una industria de trasportes. Había escapado de todo y de todos y había logrado escabullirse en esa Academia sin que nadie le siguiera la pista. Nunca la buscaría en un lugar así, con lo delicada y femenina que siempre fue. Era el sitio ideal.

La semana se había pasado rápidamente, al punto de que Sakura no sabía si era jueves o sábado.

Estaba dormitando en uno de los pasillos, la Academia era realmente grande, tanto que no sabía cómo terminar de asearla, era demasiado trabajo para una sola chica.

De pronto los ojos se le hicieron pesados y dejó su conciencia volar.

El teniente Li estaba bastante ocupado, últimamente la policía estaba requiriendo sus servicios más de lo normal.

Había una banda delictual que estaba causando mucha preocupación en las autoridades, droga, prostitución, violencia, muertes, ajustes de cuentas, todo un caso.

Le habían dado un expediente completo el día anterior y al ser un hombre muy aplicado quería saber todos los detalles, estaba tan sumido en su lectura que no vio venir el arsenal de escobas, traperos y baldes puestos en el pasillo.

Sakura despertó de un salto, asustada por el estruendo y sus verdes ojos se posaron en el cuerpo que yacía en el piso. Rápidamente reaccionó tomando las escobas y traperos, recogió lo que parecía un informe, pero las letras comenzaban a desaparecer en el agua, se había mojado tanto que se deshacía en sus manos.

-¿Usted otra vez? Preguntó exaltado Shaoran. Sus ojos se posaron en el informe que sostenía la mano de la castaña y palideció al instante- ¡No puede ser! Por su culpa tendré que pedir otro informe, con lo cuidadoso que siempre he sido.

-Pues al parecer no es tan cuidadoso teniente, por algo tropezó con todo lo del pasillo ¿O qué? ¿Ahora va a decirme que yo lo puse aquí a propósito?

-Pues no me extrañaría Kinomoto, últimamente todas las desgracias están asociadas a usted, podría hacerse un sahumerio.

-Pues al único que hay que exorcizar por aquí es a usted teniente. Es al único al que se le ha metido el demonio.

Shaoran suspiró y trató de serenarse, era bastante difícil controlarse en presencia de esa chica. Lo sacaba rápidamente de sus casillas.

-¡Mire Kinomoto, si no quiere pasar una semana más castigada, saque todo esto y limpie este desastre, no está en esta Academia para dormir en los pasillos, para eso está la noche y su habitación!

-¿Se puede saber qué es todo este alboroto Shaoran? Tus gritos se escuchan desde mi oficina,

Buenos días señorita Kinomoto.

-Buenos días teniente Hiragizawa, podría decirle a su amigo que existen unos relajantes en la farmacia. Y que los dan gratis cuando se demuestra la esquizofrenia.

-¿Cómo dijo?- Contestó entre dientes el castaño.

-Ya Shaoran basta, señorita Kinomoto creo que es mejor dejar así las cosas, mi amigo está algo tenso últimamente.

-¿Algo? Pues yo diría que bastante, a lo mejor le falta desestresarse teniente, podría buscarse una chica como para distraerse ¿No?- Eriol soltó una carcajada y Shaoran le dirigió una mirada furibunda.

-¡Kinomoto! Estaba buscándote- De pronto un chico alto de cabello negro y ojos azulados se presentó en el pasillo.

-¿Y para qué Kimura?

Ryusuke Kimura era un novato, compañero de área tanto de Sakura como de Tomoyo, provenía de una familia acomodada y de alto estándar económico, había estudiado siempre en escuelas privadas y su ego distaba mucho de ser pequeño.

-Quería almorzar contigo, Daidoji dijo que estabas ocupada los días anteriores.

-Sí es que estaba injustamente castigada- La castaña miró a Shaoran y este apretó los dientes- Pero ya estoy liberada, déjame ordenar esto y estoy lista.

-Te ayudo.

-Gracias, eres muy amable.

-Que escena tan conmovedora, creo que hasta quiero llorar, la quiero en mi oficina hoy en la tarde Kinomoto, lo del informe no se quedará así- Dijo el castaño saliendo del lugar encolerizado.

Sakura rodó los ojos ¿Qué le había hecho a ese tipo para que se la agarrara con ella de esa manera? ¿Acaso debía permanecer castigada toda su instancia en ese lugar? Ya no valía la pena darle vueltas al asunto, solo le quedaba responder de igual manera a los ataques del teniente.

El almuerzo con Kimura fue agradable, era un chico atractivo y bastante simpático, al menos había logrado olvidar las constantes peleas con el teniente, estaba segura de haberlo visto en el descanso, definitivamente era la persona que los observaba desde el corredor lateral.

Sin muchos ánimos se dirigió hasta la oficina de Li, sabía lo que se le vendría, pero a lo mejor podía sacar provecho de la situación.

Tocó sutilmente la puerta.

-Adelante- Se escuchó una voz desde el otro lado de la puerta.

Haciendo caso a la instrucción, Sakura asomó la cabeza dentro de la oficina, al ver que el teniente estaba ocupado leyendo hizo el ademán de irse.

-Kinomoto, la estaba esperando, pensé que tendría que ir a buscarla- Dijo el ambarino, sin levantar la vista y apuntando a la silla enfrente de él.

Sakura miró hacia el cielo, rogando paciencia, se sentó de mala gana.

-Bueno aquí estoy, no tendrá que esperar más teniente Li ¿Qué se le ofrece?

-Supongo que sabe ¿Cuál es el rol que cumplo dentro de esta Institución, verdad?- Levantó la vista el ambarino y apoyando sus codos en el escritorio unió sus manos por encima de éste.

- ¿Atormentar a los estudiantes? Sonrió la castaña.

-No, mi rol dentro de esta Academia es enseñar disciplina, respeto y corregir las malas prácticas, he sido siempre absoluto en ese ámbito y no es la hora de comenzar a flaquear, déjeme decirle que no ha sido fácil, me ha costado años de sacrificio y empuje y no voy a dejar que una chiquilla como usted ponga en juego todo lo que he logrado, he sido paciente hasta ahora Kinomoto, pero la paciencia tiene un límite. Y mi límite es bastante acotado.

-Ya veo, y este bello discurso ¿Qué tiene que ver conmigo?

-Se lo advertí hace unos días, deje de faltarme el respeto, muestre disciplina y no vamos a tener inconvenientes.

-Mire teniente, yo soy disciplinada, no le falto el respeto a nadie pero usted se encabronó conmigo y no tengo idea por qué, obviamente no me voy a quedar de brazos cruzados si veo que está siendo injusto conmigo o quién sea.

-Ah pero ¿Qué tenemos aquí? Una novata con aires de superhéroe. Podría defender al mundo Kinomoto- El castaño se puso de pie y caminó en dirección a la silla de la ojiverde.

-No me interesa defender al mundo teniente, pero si presencio algo infundado no voy a quedarme callada. Está en mi ADN.

Shaoran tomó bruscamente la silla y la acercó a él, Sakura dio un respingo y fijó su vista en los oscurecidos y amenazantes ojos del teniente.

-Mire Kinomoto, es la última vez que se lo digo, no busque encontrarme porque una vez que eso pase voy a transformar su estancia aquí en un infierno, y sí es una amenaza, me cansé de ser paciente, me cansé de sus respuestas y me cansé de soportarla.

-¿Ah sí? Pues aún no he llegado ni al 10% teniente, ya se lo dije no le tengo miedo y si me sigue hostigando toda la Academia va a enterarse de que me cita en su oficina de manera privada y se me acerca de manera bastante indecorosa- Contestó desafiante la castaña, recorriendo con la vista la posición en la que se encontraban.

Shaoran siguió el mismo recorrido de ella y pudo notar que efectivamente, la posición no les favorecía en nada, incluso si alguien entraba a la oficina podría pensar cualquier cosa, se alejó como si quemara y se volteó sonrojado. Estaba abalanzado sobre la chica ¿Qué estaba pensando?

Definitivamente la ira se apoderaba de sus sentidos y no era capaz de pensar con claridad.

-Está advertida Kinomoto, ahora salga de aquí.

-Con mucho gusto teniente- Sakura había notado la incomodidad del castaño y sonriendo pasó por su lado para salir de la oficina. Al parecer Li no era tan inmune a ella como quería hacerla pensar. Estaba sonrojado y no volvió a dirigirle la mirada ¡Ja, Touché!

La mañana comenzaba con el cantar de las trompetas, Sakura no sabía quién había inventado ese tipo de Academias pero debía ser alguien tremendamente ocioso, no encontraba otra razón para aquella tortura. Creía en la disciplina y las obligaciones pero esto era demasiado.

Se vistió lentamente, primero el pantalón, luego la blusa y por último la gorra. Aún no lograba abrir los ojos, al menos el uniforme le sentaba.

-Sakura apresúrate, van a castigarnos por llegar tarde.

-Voy Tommy, no puedo creer que esté despierta a estas horas, es una calamidad- Dijo la castaña ahogando un bostezo.

Aún no aclaraba y ya estaban en el patio principal, listos para los ejercicios matutinos.

-Buen día, señoritas ¿Los sacaron de su lindo sueño?- La voz autoritaria del teniente Li resonó única en el ambiente, solo acompañada de un revoloteo incansable, los pájaros que habitaban en ese sector.

-Buen día teniente-Dijeron al unísono los estudiantes.

-Van un par de semanas desde que ingresaron a esta Academia y aún veo personas incompetentes- Dijo el castaño paseándose entre los chicos- ¡Kimura!

-¿Si teniente?

-Quiero que le muestre a sus compañeros la manera de defenderse de un ataque imprevisto.

-Pero… señor, hemos practicado poco.

-¡Silencio Kimura! Quiero que demuestre por qué está en esta Institución cuando otros no pudieron siquiera entrar.

-¡Es muy estricto!- Susurró Tomoyo a Sakura, ambas estaban cerca de Ryusuke. La castaña miraba la escena enojada, sus labios estaban apretados y su ceño levemente fruncido.

-Más que estricto me parece un idiota- Contestó Sakura. El problema es que no habló lo suficientemente bajo como para que el grupo no la oyera. Todos los chicos se voltearon para quedarla viendo. Cuando Sakura se percató, tragó pesado Li la había oído y se acercaba amenazante a su posición.

-¿Qué rayos fue lo que dijo Kinomoto? El estallido del castaño resonó en todo el patio.

Sakura levantó la vista para fijar sus ojos en la fría mirada ámbar. Definitivamente si las miradas mataran ella estaría tres metro bajo tierra.

Se armó de valor, si flaqueaba en ese momento Li sabría que podía contra ella. Su orgullo era mayor.

-Dije que era un idiota, teniente- La sorpresa se dibujó en el rostro de algunos compañeros, otro mostraban incredulidad.

Por primera vez en su vida, Shaoran sintió la hiel en su garganta, tomó bruscamente del brazo a la chica, la apartó del grupo, arrastrando todo a su paso y se dirigieron a su oficina.

-¡Oiga, suélteme! ¡No tiene derecho a tratarme así!

Shaoran abrió la puerta y la empujó nada sutil dentro de la habitación.

-Escúcheme Kinomoto, estoy cansado de su altanería. Creo que el castigo que le impuse no fue suficiente ¿Quiere pasarse el año entero fregando los pisos y los baños? Porque si es así, no tengo inconvenientes.

-No dije ninguna mentira teniente, además la Academia premia los buenos valores. Espero recibir mi reconocimiento a fin de año.

-¡Basta Kinomoto! Cállese si no quiere que la expulse en este preciso momento.

Sakura guardó silencio, no podía permitir que eso sucediera, tal vez había ido demasiado lejos esta vez, el contraído rostro del castaño le permitía adivinar que se le venía una grande.

Shaoran suspiró y se pasó la mano por el cabello, se dio la vuelta y acarició su mentón.

Sakura observó cada gesto con paciencia, le parecía el hombre más parco que hubiera conocido pero tendría que ser ciega y mentirosa para no reconocer que era guapo. Le sacaba por lo menos diez centímetros, cabello color chocolate, que al parecer se peleaba todos los días con el peine, rostro esbelto y nariz aguileña.

-Veo que no quiere entender, perfecto ¿Lo quiere hacer difícil? Lo haremos difícil.

-No busco complicarle la existencia teniente Li, solo quiero que me respete.

-¿Y usted me respeta a mí?

-¿Cómo podría? La primera vez que lo vi me trató como bicho raro, se empeñó en hacerme la vida imposible, van dos semanas desde que entré aquí y cada día es peor.

-¡Acaba de llamarme idiota frente a toda la Academia! ¿Le parece poco? Por mucho menos he expulsado a alumnos ¡Sencillamente está sacándome de quicio Kinomoto!

-¿Y por qué no lo hace conmigo?

La cabeza de Shaoran maquinó a mil por hora ¡Demonios! Eriol y su mente pervertida estaban afectando sus pensamientos, con solo esa frase sintió un súbito calor subir por su entrepierna.

La rebeldía de Kinomoto estaba volviéndolo loco, no sabía cómo controlarla y siempre se encontraba con algo inesperado, era una persona estructurada y ordenada, pero esta chica rompía todos sus esquemas.

Suspiró por quinta vez y se acercó a su escritorio.

-Quiero que durante un mes ordene el papeleo y organice mi agenda.

-¿Qué? Perdón teniente pero no vine aquí para ser secretaria de nadie- Contestó la ojiverde indignada.

-¡Tampoco vino aquí para faltarme el respeto y vaya que lo ha hecho!

-¿Y si me niego?

-Queda inmediatamente expulsada-Respondió el ambarino esbozando una sonrisa, esperaba que lo hiciera, se sacaría un gran peso de encima.

-Está bien ¿Qué debo hacer?

Organizar mi agenda diariamente, reportarme los cambios, cancelaciones y programaciones nuevas, ordenar el papeleo y los tomos que ocupo para dictar mis clases.

-¿Hace clases?

-Claro, enseño matemáticas a los cursos mayores.

-Me imagino que todos reprueban.

-Pues se equivoca señorita Kinomoto, soy un excelente profesor.

-Si usted lo dice. Bueno y ¿Cuándo parto?

-En este momento. Va a quedarse aquí mientras termino de instruir a sus compañeros.

Sakura lo miró con mala cara pero no protestó, no estaba en el mejor momento para replicar, en vez de eso esperó que Li tomara algunas cosas y saliera.

Al quedar sola estudió la oficina, era espaciosa y luminosa. Tremendamente ordenada, no imaginaba menos de Li, se notaba que era fanático del orden y la limpieza, por más que se esforzó no pudo encontrar una mota de polvo.

Bostezó por enésima vez y comenzó con su ardua tarea, Li podría ser ordenado pero ese día al menos su oficina estaba llena de distintos archivos, papales y reportes.

¿Qué el tipo no dormía o qué?

Ordenó los tomos en un mueble del costado, suponiendo que allí debían quedar, ni siquiera le había dado nociones de dónde dejar las cosas ¡Era un desconsiderado!

Al tomar un rumo de libros, uno cayó a sus pies, era bastante grueso y en la primera hoja podía leerse "IMPORTANTE" en letras grandes y rojas.

Se agachó para ver de qué se trataba, claramente era un informe.

Cierto, Tomoyo había dicho que Li participaba activamente en la policía ¿Podría ser algún informe de aquellos?

Abrió el informe pero antes de poder echarle un vistazo Shaoran apareció por la puerta y la cerró dando un portazo, Sakura se sobresaltó y soltó el informe, cayendo al suelo.

-¿Quién le dio permiso para tomar mis cosas?

La castaña suspiró.

-Debe ordenar todo excepto esto, es confidencial- Rápidamente el ambarino tomó todo y lo dejó en una esquina apartada de la oficina, Sakura observó sin darle mayor importancia.

-Bueno pues no soy adivina teniente, podría haberme dicho qué podía tocar y que no.

-Ahora sabe que eso no. Nada que contenga informes policiales.

-Perfecto.

-Ya puede retirarse Kinomoto, estoy cansado- Dijo el castaño sacándose la gorra.

-¿Terminó de atormentar a mis compañeros?

Shaoran no tenía ganas de discutir otra vez, en vez de eso le señaló la puerta.

Apenas sintió la soledad se recargó en su silla, estaba realmente agotado tanto física como psicológicamente, esa chiquilla estaba poniéndole las tareas más difíciles de lo que esperaba.

-¿Estás ahí, idiota?

-Lo único que me faltaba ¿Qué quieres Eriol?

-Nada mi querido Shaoran, solo saber cómo estás después de semejante humillación, Kinomoto está dando que hablar- Dijo el moreno en tono burlón, tomando asiento enfrente de su amigo.

-Ni me lo recuerdes ¿No sé quién se ha creído esa chiquilla problemática?

-Te entiendo pero hay algo que no me calza.

-¿Qué cosa?

-¿Por qué no la expulsaste? El año pasado por mucho menos tres aspirantes estaban fuera en un santiamén.

-No lo sé, supongo que quiero darle una última oportunidad- Contestó evasivo el ambarino.

-¡Mira! Que paciente te has puesto últimamente, asúmelo Shaoran esa chica ha logrado llamar tu atención.

Shaoran suspiró. Eriol jamás entendería, todo para él era atracción física, gustos o enamoramientos, debía ser su complejo de inglés siglo XV. Había nacido en Inglaterra pero se trasladó, en compañía de su familia a Japón bastante pequeño, lo había conocido en la Academia, no entendía cómo pero rápidamente se trasformaron en amigos. Era su confidente y el único que lo entendía, podía compartir pensamientos, alegrías y enojos con él pero esas últimas semanas lo veía más como amenaza que apoyo.

-Pero bueno, cambiando de tema ¿Has tenido noticias sobre el caso policial que me comentaste?

-Sí, me hicieron llegar este informe- Dijo el castaño pasando un gran archivo a su amigo- Al parecer hay bastantes avances. Quería que lo estudiaras, a veces tu ojo crítico logra ver más allá.

-¿Como con Kinomoto?

-¡Que insistente eres! Ya te dije que no me interesa de ninguna forma- Levantó la voz exaltado.

La vista de Shaoran se quedó prendada en la puerta de la oficina, parada y con los ojos sorprendidos lo observaba Sakura, ella bajó la vista y se mordió el labio inferior. Claramente había oído esa conversación ¡Maldito Eriol!

-Siento interrumpir pero creo que dejé mi gorra aquí. La he buscado por todos lados y no la encuentro.

Eriol se volteó sorprendido.

-¿Y por qué perdería su gorra en la oficina de mi amigo, señorita Kinomoto?

-Está ordenando mis cosas. Es el castigo que le impuse por lo de la mañana.

Shaoran se levantó y al pasar la vista por la oficina pudo notar la gorra perdida.

-¿Es esta?- Dijo extendiéndola hacia la castaña.

-Sí, gracias. Ya me voy.

-Hasta ponto señorita Kinomoto- Dijo el moreno sonriendo.

Sakura se volteó dispuesta a salir, sentía rabia y un sentimiento de amargura se había apoderado de ella. No quería dejar pasar la oportunidad, ese engreído se lo merecía.

-Ah y no se preocupe teniente, el sentimiento es recíproco- Avanzó hacia la puerta y la cerró fuertemente.

Shaoran se dejó caer en la silla, apoyó su espalda y afirmó la cabeza en el respaldo, estaba exhausto ¿Hasta cuándo esa chiquilla le hacía difícil las cosas? Y lo peor ¿por qué se sentía tan extraño? La verdad es que hubiese preferido que ella no escuchara nada. Cerró los ojos y se masajeó las sienes.

-Es una fierecilla, sería interesante tratar de domarla ¿No crees?

-¿Por qué demonios tienes que hacerme ese tipo de preguntas? Hubieses visto su cara, la tipa me odia y ahora será peor.

-¿Y eso te preocupa? Casi todos los estudiantes te odian, hasta ahora te tenía sin cuidado.

-Pero ella no me teme, es rebelde y si esto no para, cada día será peor.

-Bueno, si llegas a tu límite expúlsala y ya ¿Para qué te complicas?- Eriol se puso de pie y caminó hacia la puerta- Y si me permites le sacaré copia al informe, quisiera darme el tiempo de estudiarlo bien, es un caso complejo.

-Adelante.

-Nos vemos cascarrabias.

Shaoran no contestó, había sido un día duro, como pocos.

Se puso de pie y caminó hacia la ventana, la noche en Tomoeda era tranquila y cálida, abrió la ventana para disfrutar de la brisa nocturna. A lo lejos divisó a dos chicos, una pareja.

Ella se veía enojada y él trataba de contenerla, le hubiese dado asco la escena si no fuera porque reconoció casi de inmediato a Kinomoto, frunció el ceño y trató de poner el máximo de atención a los movimientos, la oscuridad no ayudaba mucho.

-¿Qué hacían esos dos, a esa horas, en el patio principal?

Tomó su gorra y salió a paso rápido con dirección al patio.

-¡Shaoran! No te había visto hoy- Akiho lo saludó en el pasillo pero él no se detuvo.

-Lo siento Akiho, voy apurado.

La chica suspiró ¿Dónde iría tan rápido? Seguramente había problemas y ella al ser del comité de disciplina también tenía que intervenir. Lo siguió sigilosamente.

Al llegar Shaoran se encontró con algo que no esperaba. Esos dos estaban abrazados.

-No quiero interrumpir tan bella demostración pero estas no son horas de estar levantados y menos dando estos espectáculos en medio del patio.

Ambos chicos se separaron y Sakura rodó los ojos.

-¿No existe otro teniente de disciplina?

-No es necesario Kinomoto, conmigo basta y sobra.

-Pero está toda la vida pendiente de lo que hacen los alumnos, podría descansar teniente, se va a enfermar. Ya le di una sugerencia de en qué puede gastar su tiempo.

-Cállese Kinomoto.

-Teniente, creo que no es el momento ni el lugar, tiene razón, estábamos conversando pero ya cada uno se va a dormir ¿Vamos Sakura?

-¡Vaya! Al parecer existe confianza entre ustedes ¿Dos semanas Kinomoto? Pensé que demoraría más.

-¿Cómo dijo?- Sakura apretó los dientes y se acercó amenazante.

Ryusuke tomó su brazo- Sakura, creo es que mejor obedecer al teniente, no queremos más problemas ¿Verdad?

La chica relajó los hombros lo que sorprendió enormemente a Shaoran.

-Tienes razón Ryu, no vale la pena. Buenas noches, teniente.

Ambos caminaron hacia los dormitorios.

Akiho, que había observado todo desde lejos, se sintió insegura. Shaoran se quedó parado en medio del patio pensativo ¿Qué estaba pasando entre esos dos? Llevaba años de conocer al castaño y jamás lo había visto tan interesado en lo que hiciera o dejara de hacer alguien.

Claramente su interés iba más allá, apretó los dientes con fuerza, nadie la humillaba en combate y además intentaría robarle la atención de Shaoran sin que ella hiciera nada.

Esa novata se las pagaría. De eso estaba segura.

Notas de la autora:

Bueno queridos, este ha sido el primer cap, espero les haya gustado, trataré de actualizar regularmente, cualquier cosa les avisaré.

Cariños!