Notas de la Autora:

¡Hola chicos y chicas! He vuelto con el capítulo dos de esta historia, no he podido avanzar mucho porque muchos habrán visto noticias y sabrán lo que está pasando en mi país. Es un poco complejo así que me ha costado ir a trabajar y mucho más concentrarme pero ¡Lo he logrado!

Espero que les guste.

Capítulo II: Enfrentamientos

-¡Ouch!- Se quejó Tomoyo- Sakura corrió a su encuentro.

-Tommy ¿Estás bien?- Preguntó preocupada la castaña.

-Sí, pero me duele mucho el tobillo, creo que no puedo pararme Sakura.

-Señorita Daidoji, déjeme revisarla- La instructora se había acercado –Creo que tiene un esguince, lo mejor será llevarla a la enfermería, ayúdenme chicas.

-No se preocupe instructora, yo la llevaré- El teniente Hiragizawa, quién estaba viendo el entrenamiento, se había acercado para tomar a Tomoyo en brazos y dirigirse a la enfermería.

-¿Puedo acompañarlos?- Preguntó la ojiverde.

-Sí, pero si es algo más grave por favor avíseme.

-Claro, gracias instructora.

-Muchas gracias teniente- Susurró azorada la morena.

-No se preocupe señorita Daidoji, a veces estas cosas suceden. Lo que sí debe tener cuidado.

Tomoyo asintió suavemente, desde el primer día Eriol Hiragizawa había llamado su atención. Era un hombre atractivo, joven y caballero, su prestancia era elegante y sofisticada, detrás de esos anteojos reposaban dos lagunas azules profundas. Un escalofrío la recorría cuando él la miraba. Se sentía atrapada en el calor que desprendía su cuerpo, nunca había deseado que un lugar se alejara, pero rogaba porque la enfermería cambiara de lugar y se trasladara al polo sur.

Sonrío en silencio pero para Eriol, ningún gesto de la morena pasaba desapercibido.

-Si no me cuenta el motivo de su sonrisa, voy a pensar que soy motivo de burla para usted.

-¡Claro que no!- Respondió la morena- No es nada.

Sakura los había alcanzado, deshaciendo un poco la magia. Tomoyo suspiró, le gustaría pasar más momentos a solas con el teniente, pero se conformaba con eso.

Llegaron a la enfermería y se toparon con Shaoran, quién venía bastante acelerado. Vestía un uniforme de policía, apretado y negro, por primera vez el teniente Li había dejado sin palabras a la castaña. Se le quedó viendo, cosa que no pasó desapercibida por Eriol, quién sonrío agachando la cabeza.

-¿Qué pasó Eriol?

-La señorita Daidoji se lastimó en el entrenamiento, la llevo a la enfermería.

-Ya veo- Su mirada se dirigió a Sakura – ¿Y para eso se necesita tanta contingencia?- Alzó una ceja.

-La instructora me dio permiso, teniente- Contestó molesta la ojiverde.

-¿Y tú? Veo que te llamaron.

-Así es, debo presentarme urgentemente en la policía.

-Nadie lo detiene, teniente- Shaoran clavó sus ojos en la castaña, se acercó y cruzó los brazos sobre su pecho.

¡Diablos era tan atractivo, pero tan idiota!

-Había tardado mucho Kinomoto, pensé que esta vez no tendría que escuchar sus comentarios sarcásticos.

-Pues ya ve teniente, usted también se equivoca que lástima, acaba de darse cuenta que no es perfecto.

-¿Sabe qué? no tengo ni ganas de tiempo de escucharla así que mejor me retiro. Nos vemos Eriol-En el pasillo solo resonó el eco de la voz del castaño, ambos observaron y no había nadie. Tomoyo y Eriol habían desaparecido.

-Lo que me faltaba, mi mejor amigo me deja hablando solo ¿Desde cuándo nadie me escucha en este lugar?

-Perdón ¿Dijo algo?- Respondió la ojiverde mirándose las uñas.

-Muy graciosa Kinomoto- Se puso la gorra y caminó directo a la salida.

Sakura sonrío y tranquilamente se dirigió a la enfermería. Tomoyo tenía el pie vendado y el teniente Hiragizawa la ayudaba a sostenerse.

-Tommy ¿Es algo grave?

-No Sak, la enfermera dijo que solo debo hacer reposo y evitar las actividades fuertes por una semana.

-Uff ¡Qué bueno!

-Señorita Kinomoto, mientras llevo a la señorita Daidoji a su habitación ¿Podría esperar la receta de medicamentos?

-Claro teniente. Muchas gracias.

Sakura se quedó esperando mientras los morenos se dirigían a la habitación de Tomoyo.

-¿Y la recluta Daidoji? Una chica apareció entre las cortinas.

-La llevaron a su habitación, pero yo llevaré su receta.

-Ok, dile que debe tomar esto por tres días, es para la inflamación y esto para el dolor.

-Gracias.

Sakura se retiró tarareando una canción.

Pasó fuera de la oficina de Li ¿Sería bueno aprovechar ese momento? Había visto al teniente irse y al no estar confiscada a ordenar sus papeles, podría aprovechar de buscar lo que le interesaba.

Entró sigilosamente, dejando la puerta entreabierta, la última vez Li le había indicado qué papeles ordenar y cuáles no, comenzó a buscarlos pero no se veían a simple vista ¡Maldito Li!

-¿Qué hace aquí Kinomoto?

Sakura dio un brinco y se giró rápidamente en dirección a la puerta.

-Teniente Yamamoto, estaba terminado con mis deberes. El teniente Li me dejó ordenando sus papales y archivos.

-¿Shaoran hizo eso? ¡Qué extraño!

-¿Cierto? Creo que el teniente Li tiene una extraña fijación por mí. Llevo una semana aquí y no ha dejado de acosarme ¿Siempre es así o es solo conmigo?

-Ja, claro que Shaoran no está acosándola Kinomoto. Él es estricto, solo es eso.

-Esperemos que sea así porque en verdad sería una lástima que un teniente tan respetado y apreciado dentro de esta Academia, estuviera interesado en una novata ¿No cree?

-Bueno, ya terminé todo así que me retiro. Buenas noches teniente Yamamoto- Caminó en dirección a la puerta pero Akiho no se movió.

-No sé qué tramas Kinomoto, pero lo que sea no vas a conseguirlo.

-No tramo nada. Espere ¿No me diga que está celosa?- Akiho apretó la mandíbula.

-¡No sea insolente novata!

-Bueno, lamento mucho que el teniente Li no le preste la atención necesaria pero déjeme decirle que no es mi culpa- La ojiverde clavó su mirada en los grises de Akiho, era un reto silencioso.

-¿Qué están haciendo aquí? Una voz profunda las sacó de esa pelea mortal. Shaoran había alzado una ceja pero el movimiento le causó dolor- ¡Ouch!

-Shaoran ¿Estás bien? ¿Qué fue lo que te pasó?

-Nada Akiho, está todo bien, es solo un raspón. Hoy estuvo algo pesado.

Shaoran se veía cansado, su uniforme estaba sucio y traía varios raspones, el más significativo arriba de su ceja.

-No mientas, tienes una herida. Voy a curarte- Akiho se dirigió al baño para sacar el botiquín de primeros auxilios, todos los tenientes tenían uno.

-Bueno, dejo a los tórtolos tranquilos, adiós-Comentó la castaña tratando de salir de manera sigilosa.

-¡Kinomoto!-Shaoran se acercó a ella rápidamente- ¿Me puede decir qué diablos hacía en mi oficina a estas horas de la noche?

-Estaba terminando de ordenar sus papeles, teniente ¿O se le olvidó que estoy castigada?-Shaoran entrecerró los ojos y se acercó aún más a ella-¿Me cree estúpido novata? ¿Ordenando a estas horas?

-No le estoy mintiendo teniente pero bueno ¿Si quiere puedo ordenar cuando usted esté y así me mira haciéndolo? ¿Eso le parece mejor?-Contestó alzando la voz y sonriendo coquetamente para que Akiho pudiera oírla.

Había encontrado un punto débil en esa latosa así que le sacaría el mayor provecho posible.

Shaoran se quedó sin palabras, pestañeó un par de veces y recorrió el rostro de la castaña, pudo notar un par de pecas, dos orbes verdes como la esmeralda, pestañas largas y tupidas, labios carnosos y totalmente apetecibles, nuevamente un sinfín de pensamientos poco decorosos se apoderaron de él, el calor se le subió al rostro y tuvo que voltearse para que Sakura no se diera cuenta, lo había hecho avergonzar solo con ese comentario ¡Maldita chiquilla!

Akiho estaba con el botiquín en la mano y al parecer, se había percatado de su sonrojo. Dirigió su vista al suelo y un deje de tristeza se apoderó de ella. No estaba equivocada cuando pensó que Shaoran sentía algo por esa novata, todo ese odio repentino estaba disfrazando otras sensaciones, lo más probable es que el hombre que amaba había empezado a sentir atracción por otra, pero no estaba dispuesta a dejarlo, Shaoran era de ella y de nadie más.

-Pue.. puede retirarse Kinomoto.

-Buenas noches, tenientes.

Sakura salió por la puerta y Shaoran se acercó al escritorio, dio un largo suspiro.

-¿Shaoran, puedo hacerte una pregunta? Akiho murmuró mirando aún la puerta.

-Claro, dime.

-¿Sientes algo por esa chica?- Volvió su vista, nublada por algunas lágrimas hacia Shaoran.

Él le sostuvo la vista, claro que no sentía nada más que antipatía por esa novata, se había encargado de humillarlo y desafiarlo delante de todos, jamás perdonaría una actitud así, era demasiado recto y estricto para tolerarlo. Y si, por otro lado su cuerpo reaccionaba a la cercanía con ella seguramente se debía a su falta de relaciones y contacto con mujeres, ya no recordaba la última vez que se había visto acompañado.

-Claro que no Akiho, esa novata es una sin respeto y si me he visto interesado en ella es para que pague cada uno de sus improperios.

-Pero jamás te había visto así, le pusiste de castigo ordenar tus cosas Shaoran. Eres parte de la policía ¿No te parece que debieses ser más cuidadoso?

-En eso tienes razón y como me percaté, mandé a comprar una caja fuerte, todo lo relacionado al último caso está ahí, no me interesa que se filtre información valiosa. Este tipo está haciéndole daño a mucha gente, no podemos permitir que siga sucediendo.

Akiho sonrío, sus esperanzas se renovaron y un calor extraño tomó su pecho.

-Bueno, ahora vas a dejar que te cure.

-Está bien pero si me duele, lo pagarás.

-Tranquilo, sabes que jamás te haría daño.

Shaoran sonrío, sabía hace mucho tiempo lo que la teniente Yamamoto sentía por él, habían forjado una amistad y no quería perderla, Akiho era atractiva pero simplemente esa chispa no existía. No se consideraba un rompecorazones así que cuando sintiera una atracción potente, trataría de formalizar algo serio.

-¡Tomoyo! Disculpa, pero me demoré porque el idiota de Li me detuvo.

-El teniente no puede contigo Sakura, creo que realmente eres la horma de su zapato.

-Yo no soy nada de nadie Tommy, es solo que en el aburrimiento de su vida, no encuentra a quién más molestar. Y al parecer se la tomó conmigo- Sakura le entregó la receta de medicamentos.

-En todo caso, gracias.

-El teniente Hiragizawa es muy amable ¿No te parece?-Preguntó inocente la castaña.

Tomoyo se sonrojó y desvió la mirada.

Flash Back

Al llegar a la habitación, Eriol depositó a la morena en la cama.

-¡Muchas gracias teniente! Le debo un gran favor.

-No me debe absolutamente nada, señorita Daidoji lo hago con gusto.

-Y cuando cualquier alumna se accidenta ¿Usted es su salvador?

Eriol sonrío – ¡Claro que no, usted es un caso especial!

-¿Ah sí? ¿Por qué?- Preguntó la morena.

-Dejémoslo como un secreto- Contestó el ojiazul, guiñando un ojo y acomodándose los lentes.

El aire de misterio que rondaba a Eriol, le llamaban terriblemente la atención, no había conocido a un hombre así, aparte de caballero y atractivo era culto y refinado, se notaba que provenía de una buena familia y aunque eso no le importaba si sumaba bastantes puntos.

Toda su vida estuvo en constante roce con gente de esa calaña y aunque conoció jóvenes atractivos, todos terminaban siendo superficiales y con un ego estratosférico.

Eriol Hiragizawa era distinto y aunque sabía que una relación dentro de la Academia estaba prohibida, su deseo de conocerlo a fondo aumentaba cada vez que compartían momentos juntos.

No quería arriesgarse a salir de allí, había encontrado seguridad y anonimato, justamente lo que necesitaba para huir de su familia, pero ese joven se la estaba poniendo difícil.

-Creo que con el dolor de mi alma tendré que dejarla señorita Daidoji, hay varios deberes que debo cumplir, sobretodo antes de que el gruñón de Shaoran llegue.

-¿El teniente Li trabaja en la policía?

-Sí tiene un rango importante dentro, hace poco lo ascendieron y tomó un caso… bastante complejo.

-Y aparte de todo el trabajo que desempeña aquí ¿Se da el tiempo de asistir a la policía? Es admirable.

-¿Admirable? Yo diría que es algo de locura pero en fin, no hablaré mal de mi amigo, después se entera y es capaz de matarme.

Ambos sonrieron y Eriol besó la mano de la morena para salir después.

Fin Flash Back.

Tomoyo suspiró.

-Sí, es muy amable.

Un nuevo día se levantaba en Tomoeda y con ello, como era costumbre, todos los alumnos de la Academia Seijo estaban en el patio, listos para su entrenamiento militar.

-¡Buenos días, novatos!

-¡Buenos días, teniente Li!

-Como la mayoría sabe, estamos a las puertas de las Olimpiadas regionales, todas las Academias participarán y nosotros nos hemos destacado por brillantes participaciones, espero que este año no sea la excepción.

-¡Sí teniente Li!

-Espero sus inscripciones luego del almuerzo, por ahora quiero que troten alrededor de la pista por media hora.

Todos los alumnos comenzaron a seguir las instrucciones, varios iban en grupo, otros solitarios y callados.

-¿Ya viste como Li no te saca el ojo de encima? Susurró Tomoyo a Sakura.

-No me extraña, seguramente está esperando que me vaya de bruces ¡Me odia Tommy!

-Mira, allí llegó el teniente Hiragizawa.

-Sí ya lo vi pero no quiero mirar hacia allá, Li me atraviesa con la mirada. Sé que he sido un poco insolente pero no es para que un teniente me acose de esa manera ¿Crees que debería hablar con el coronel?

-¡Sakura, vamos no exageres! Creo que con quien deberías hablar es con Li y aclarar la situación, no pueden pasarse la vida como el perro y el gato.

-¡Hola Sakura! Veo que esta mañana estás más linda que nunca- Ryusuke se aproximó a ellas y sonrío alegre.

-¡Ryu que gusto! No sabes cuánto me alegra ver a un chico normal y guapo-Claramente la intención de la castaña, era que el teniente pudiera oírla, el castaño cambió su expresión y se alejó del grupo.

¿Por qué todo lo que salía de la boca de esa chiquilla le afectaba de esa manera? Claramente quería provocarlo y lo lograba ¿Qué demonios le importaba si se iba con ese tipo o con cualquier otro?

-Vaya, estás molesto ¿Es por lo que dijo Sakura?

-No sabía que tenías tanta confianza con esa novata ¿Ya la llamas por su nombre? Que rápido avanza esa chiquilla.

-Vamos Shaoran, es una buena muchacha. Deberías darte el tiempo de conocerla.

-¡Ahora solo falta que me digas que te gusta!

-¿Y si fuese así?

Shaoran se quedó boquiabierto, incluso la botella de agua que llevaba resbaló de sus manos y golpeó el piso, quebrándose.

Varios de los alumnos pararon a ver qué sucedía.

-¿Qué están mirando novatos? Sigan ejecutando la instrucción- Gritó enfurecido el castaño.

-¿Acaso te volviste loco? Preguntó encolerizado el ambarino.

-¡Claro que no! Es muy bella ¿Ves esas piernas? Woow el cuerpo de una modelo, además es simpática, bonita sonrisa, buenos muslos…- Shaoran desvió su vista y recorrió el cuerpo de la ojiverde con la mirada.

-¡Ya cállate Eriol!- El rostro de Shaoran estaba azorado, estudió en detalle lo que su amigo decía y tenía razón, el pantalón corto que llevaba le calzaba perfecto, dos tonificadas piernas y un trasero acorde. Cintura pequeña, hombros y espalda angosta, playera corta y ajustada donde se apreciaban dos pechos protuberantes y una coleta que le favorecía demasiado.

Habría que ser ciego para no notar lo atractiva que era Kinomoto.

-Pero no amigo mío, no me atrae Sakura así que te la dejo en bandeja- Eriol palmoteó el hombro de Shaoran que al parecer aún estaba prendado de la castaña- Debo ir a reunión, el coronel me citó, espero que te des cuenta de lo que pasa, si no pronto podría ser demasiado tarde.

Shaoran se quedó pensando y volvió su vista al moreno frunciendo el ceño -¿Qué quieres decir?

Pero para variar, Eriol no estaba. Ese malnacido lo dejaba siempre con la palabra en la boca y desaparecía.

La actividad terminó y Shaoran volvió a su oficina, se sentía cansado y cada día esa sensación empeoraba. Kinomoto se estaba convirtiendo en un dolor de cabeza constante.

De pronto golpearon la puerta y el castaño dio la autorización para entrar.

-Teniente Li ¿Cómo está?

Era la instructora de combates, la señorita Akisuki. Una mujer de aproximadamente treinta años, pelo rojizo, ojos grandes marrones –Muy bien señorita ¿A qué debo esta ilustre visita?

-Sabía que hoy eran las inscripciones para las olimpiadas, quería invitarlo a presenciar nuestro entrenamiento femenino, hay algunas chicas de primer año que se han destacado bastante. Me gustaría su opinión profesional.

-Lo siento pero estoy ocupado con un caso policial. La verdad se ha extendido más de lo que pensaba y está comiéndome la cabeza.

-¿Muy peligroso?

-Excesivamente. Entonces comprenderá que debo dedicarle más tiempo y ganas.

-Entiendo teniente. Espero que podamos contar con su presencia en otra ocasión.

-No lo dude señorita.

Akisuki comenzó a caminar hacia la puerta, antes de cerrarla se dirigió de nuevo al castaño.

-¡Ah olvidaba decirle! Hoy tendremos la revancha entre Yamamoto y Kinomoto, en verdad es una lástima que no pueda asistir, sé que Akiho es muy amiga suya, nos vemos teniente-Dijo cerrando la puerta tras de sí.

Shaoran levantó la vista ¿Así que era la revancha de ese combate? Tenía demasiado trabajo pero nada que no le permitiese tomarse unos minutos. Seguramente Akiho ya estaba recuperada y le daría su merecido a la bravucona esa. Eso no se lo perdería.

Tomó su gorra y salió camino al gimnasio. El alboroto que se había creado, nuevamente se le hizo molesto.

¡Dicen que Kinomoto es espectacular en el combate cuerpo a cuerpo!

¡Uf ya quisiera tener un combate con ella!

¡Kinomoto es hermosa! ¿Crees que si la invito a salir aceptaría?

¡La teniente Yamamoto no está nada mal!

Aún no llegaba al gimnasio y ya le dolía la cabeza ¿En serio los novatos podían llegar a ser así de idiotas? Bueno, Eriol no distaba mucho y no era novato.

-Amigo ¿Qué haces aquí? Pensé que no te interesaban estos "eventos" o ¿Qué estás dejando de ser asexuado? Creo que Kinomoto está revoloteando tus hormonas.

-Ya baja la voz Eriol, le dije a la instructora que tenía mucho trabajo y no vendría. Quiero pasar desapercibido.

-Y ¿Por qué Akisuki te pidió que vinieras?-Preguntó el moreno extrañado.

-Porque quiere la opinión de une experto para evaluar a posibles luchadoras, en las olimpiadas.

-Mmm ya veo. Bueno sentémonos y juzguemos ¿Te parece?

Shaoran asintió con la cabeza y tomaron asiento, Eriol levantó la mano y sonrío a Tomoyo, quién estaba enfrente. El ambarino rodó los ojos, ese Don Juan no cambiaría jamás.

Hubieron un par de enfrentamientos, varias chicas eran buenas pero ninguna sobresaliente. El castaño estaba a la espera de lo prometido, sabía que Kinomoto no se la dejaría fácil a Akiho, sería interesante evaluar ese combate.

-Bueno chicas estamos casi listas. Pero quiero un último enfrentamiento. La última clase la señorita Yamamoto perdió frente a la novata Kinomoto, espero que puedan tener su revancha. No quiero jalones de pelo, golpes en zonas íntimas ni trampa. Queremos un combate limpio.

Ambas se pusieron de pie pero Sakura sonrío, estaba esperando ese momento, se había percatado de la presencia de Li y no dejaría que él volviera a despreciar sus aptitudes, había entrenado duro para conseguirlas, ese engreído se tragaría sus palabras. Tomó su chamarra y descendió lentamente el cierre, Shaoran no perdía detalles y tragó en seco.

¡Esa chiquilla tenía un cuerpo de infarto y eso lo encendía demasiado rápido!

-¿No te parece que Sakura es muy sexy?- Y para variar, el idiota de Eriol lo azoraba más con sus comentarios fuera de lugar.

-¡Eriol, es una niña! Recién cumplió la mayoría de edad.

-Y tú ¿Cómo lo sabes?

Shaoran no respondió, el abdomen de Sakura lo trasportó a otro lugar, la playera corta y escotada lo dejaron mudo. ¡Maldita bruja!

Se amarró el pelo en una coleta alta, dejando mechones a los costados, varios de los novatos suspiraron y Ryusuke era el más entusiasmado.

-¡Vamos Sakura, tú puedes!

Eriol y Shaoran dirigieron la vista al chico que gritó, Sakura sonrío y levantó el dedo pulgar.

-¿Ves lo que te dije? Si no avanzas te la ganarán.

-¡Estás loco! Te he dicho muchas veces que…

El silbato sonó y la discusión pasó a segundo plano, ambas contrincantes hicieron una reverencia en señal de respeto y tomaron posición de pelea.

Akiho fue la primera en levantar la pierna y tratar de golpear, Sakura la esquivó fácilmente y tomando impulso golpeó con el puño, Akiho se cubrió y retrocedió algunos pasos. Varios chicos vitorearon a todo pulmón en el gimnasio, estaba repleto y el ambiente era ensordecedor.

EL combate había llamado la atención de varios instructores e incluso del Coronel, quién ese día pasaba a fiscalizar que todo estuviera en orden.

Sakura lanzó otro golpe rápido y Akiho por poco no lo esquiva, la castaña era rápida y asertiva, sus golpes no eran suaves, tenían la fuerza justa para dañar. Akiho se reacomodó, perdió de vista a la ojiverde, Sakura ya estaba en el suelo y propinó una fuerte patada, que hizo a la teniente perder el equilibrio.

Akiho se levantó lo más rápido que pudo, pero la castaña ya estaba golpeando nuevamente, se defendió torpemente pero estaba claro que la sobrepasaba en velocidad y fuerza.

La teniente se apartó cansada, su respiración era entrecortada ¿De dónde sacaba tanta fuerza esa novata petiza? Ella le sacaba al menos cinco centímetros de altura, seguramente por eso era rápida.

Entre la multitud pudo divisarlo, no dejaría que esa idiota la pusiera en ridículo nuevamente con el amor de su vida, Shaoran era demasiado estricto y no estaría nunca con una perdedora y ella no lo era, se lo demostraría.

Tomó un bastón de madera, que estaba cerca de su alcance y se abalanzó sobre la castaña, la instructora inmediatamente sonó el silbado pero ella no se acobardaría, era su oportunidad de demostrarle a Shaoran que no se dejaba vencer por ninguna novata aparecida. Sakura la esquivó rápidamente y saltó encima de ella dando un mortal, la tomó del cuello e inmovilizó.

-Creo que el calor le afectó el cerebro Teniente Yamamoto ¡Ah no es que olvidaba que su amorcito está aquí! Lástima porque nuevamente la vio perder frente a mí.

-¡No me provoques Kinomoto!

El silbato de la Instructora Akisuki sonó fuerte en el gimnasio, la mayoría de los alumnos se había callado y observaban atónitos la escena, era algo único que una teniente hubiese perdido los estribos.

-Kinomoto, ya puede soltarla- Sakura cedió el agarre y Akiho se soltó bruscamente.

-¡Yamamoto, a mi oficina!-La voz del Coronel dejó a todo el mundo mudo, Shaoran se había puesto de pie para tratar de ayudar a su amiga.

-Señor, me disculpo por el comportamiento de Yamamoto.

-No se meta Li, esto es un asunto entre la teniente y yo ¡Vamos!- El Coronel comenzó a caminar rumbo a su oficina, era un hombre implacable, fuerte y rudo, que usaba un gran bigote y de tez morena.

Shaoran miró preocupado a su amiga, sabía que ese comportamiento podía costarle el puesto, solo esperaba que el coronel Fujioka fuera benevolente. Akiho le dedicó una mirada y lo siguió en silencio.

El gimnasio comenzó a vaciarse, con ayuda de Eriol quién invitó a los novatos y demás alumnos a salir.

-¿Lo hizo a propósito, verdad Kinomoto? -Shaoran estaba furioso.

-¿Hacer qué?- Contestó la castaña.

-Provocar a Akiho, llevo años de conocerla y jamás había reaccionado así.

-Bueno al parecer no la conoce tan bien porque intentó golpearme con un bastón ¿O qué? ¿Pretendía que hiciera como si nada y me dejara? Lo siento Li pero no soy así ¡Nadie va a ganarme fácilmente!

-¿Ah sí? Pues si se siente tan segura supongo que no le molesta medirse con un hombre- Preguntó el castaño, Eriol lo tomó del brazo y trató de alejarlo-¡Shaoran basta!

– ¿O tiene miedo? Preguntó Shaoran soltándose.

-Yo no le temo a nadie Li y si quiere un combate conmigo lo acepto ¿Dónde y cuándo? Me encantaría que mordiera el polvo ¿O cree que por ser hombre tiene algún tipo de ventaja? No me diga que aparte de egocéntrico y engreído ¿Es machista? Porque sería la guinda de la torta.

-La que va a morder el polvo es usted Kinomoto, estoy cansado de su actitud prepotente, aún no se da cuenta dónde está y qué está haciendo aquí. Somos tenientes y tiene que respetarnos- Dijo exaltado el ambarino.

-¡Nunca voy a respetar a un tirano como usted! Contestó alterada la ojiverde.

-¡Ya basta chicos! ¿Por qué no se calman?- Preguntó Eriol tratando de mediar entre esos dos testarudos.

-¡No!-Contestaron ambos castaños al unísono.

-Bueno, al menos en algo están de acuerdo- Bromeó el moreno.

-El viernes a las 10:00 A.M. Quiero a toda la Academia en el gimnasio, me servirá de conejillo de indias, antes de presentarme en las Olimpiadas.

-Me parece muy poco teniente. Si yo gano tendrá que darme algo a cambio.

-¿Acaso se volvió loca Kinomoto?

-¿Qué, tiene miedo? Porque si es así, entonces no vale la pena- Contestó la castaña desinteresadamente, observando sus uñas.

-Está bien, el que gane puede pedir lo que sea.

-Shaoran no creo que sea buena idea- Dijo Eriol parándose entre ambos castaños- Recuerda que ella es una novata. Si el coronel se entera de esto arderá Troya.

Shaoran se hizo a un lado y lo pasó.

– ¡Perfecto! Es un trato- Sonrío estirando su mano.

-Disculpe teniente, pero los novatos no nos mezclamos con los de su grado- Contestó burlona Sakura, luego de eso salió del lugar.

-¡Vaya! ¡Jaque Mate querido Shaoran!

-Cállate Eriol, se supone que tienes que apoyarme, por algo somos amigos.

-Shaoran, te estimo demasiado pero a veces Sakura tiene razón, te comportas como idiota. Tú eres el teniente aquí y ella te maneja como quiere. Eres demasiado temperamental y ella ya lo sabe, al final siempre consigue lo que se propone.

-No es eso, es que no soporto que quiera ponerme el pie encima ¡Es una chiquilla malcriada!

-Una chiquilla malcriada que de a poco te está volviendo loco ¿Cierto?- Eriol sonrío y salió del gimnasio.

Shaoran se quedó ahí parado, era cierto. Esa bruja siempre conseguía lo que quería. Lo mejor era volver a su oficina, si no hubiese salido de ahí nada habría sucedido.

Sakura volvió a su habitación y se recargó en la puerta, pelear con ese testarudo estaba causándole un gran nivel de estrés ¿Quién se creía que era? Solo un matón con grado.

-¡Ogg lo odio!

-¿Y se puede saber a quién odias tanto Sak?-Preguntó sonriente Tomoyo. Estaba leyendo un libro que apartó apenas la castaña entró.

-A Li por supuesto ¿Quién más es un idiota dentro de esta Academia? Te juro que es detestable.

-A ver ¿Por qué mejor no me cuentas qué te hizo Li esta vez?

-Fui al entrenamiento de combate y le gané a Yamamoto. La tarada tomó un bastón y trató de golpearme con él, por lo mismo tuve que reducirla- Tomoyo abrió la boca y ahogó un grito de asombro- Si, y eso no es todo estaba el coronel y la llamaron, supongo que le darán un castigo o algo, una chica de su grado no puede perder así el control, bueno creo que la mayoría de los tenientes son así. La cosa es que Li se enfureció porque según él yo la había provocado, terminamos discutiendo y me desafío a una contienda, es el viernes a las 10.

-¿Y yo me perdí de todo eso? Todo por este esguince. Lo bueno es que va pasando ¿Y qué harás? ¿Supongo que rechazaste el desafío?

-Obvio que no, no voy a dejar que Li se sienta superior.

-¡Pero Sakura! ¿Te volviste loca? Es campeón regional y nacional de Artes Marciales y además te pasa por lo menos en 15 centímetros de estatura.

-Tommy tú déjamelo a mí, ese soberbio va a pasar la vergüenza de su vida. Voy a hacer que me pida disculpas de rodillas. Además llegamos a un acuerdo, el que pierda puede pedirle lo que quiera al otro.

-¿Y que le pedirías a Li si ganas?

-Aún no lo sé pero estoy segura de que algo genial se me va a ocurrir.

Sakura sonrío y Tomoyo suspiró moviendo la cabeza, solo esperaba que las cosas salieran bien entre esos dos.

Eriol había decidido visitar a la señorita Daidoji, desde el día del accidente no habían tenido mayor contacto. Tomoyo llamaba su atención de una manera inocente y seria, Shaoran tenía razón a veces, tendía a ser un Don Juan pero estaba cansado, cansado de que las mujeres pasaran por su cama y ninguna se quedara un poco más para hacerle compañía, el uniforme llamaba profundamente la atención pero no había conocido a alguien que valiera la pena.

Tocó la puerta suavemente.

-Adelante- Se oyó desde el otro lado.

Empujó suavemente y pudo divisar la frágil silueta de la morena. Ella se sorprendió y pasó la mano por su cabello.

-¡Teniente! ¿Qué hace aquí? Estoy hecha un desastre.

-¿Puedo pasar?

-Claro, pase- Eriol cerró la puerta y se acercó a la cama.

-Veo que su pie está mucho mejor.

-Sí, ha bajado la hinchazón y los medicamentos han sido de gran ayuda. También la ayuda de Sakura, ha tenido doble trabajo.

-Me imagino, lástima que no haya podido ayudarla más. Se nos está estrictamente prohibido entrar a los cuartos de las mujeres. Ahora estoy de prófugo.

Tomoyo se sorprendió y esbozó una gran sonrisa.

-No tenía para qué molestarse, pero siéntese- Le dijo señalando una pequeña silla.

-Le traje un bocadillo, no sabía que sabor le gustaba así que guardé un poco de cada uno, creo que la señora de la pastelería aún los busca. Dos delitos en menos de media hora- Bromeó Eriol sonriente.

-Muchas gracias. Me preocupa que se tome estas molestias conmigo, no quiero incomodar.

-Usted no me incomoda señorita, al contrario.

Tomoyo sonrío, Sakura entró rápidamente a la habitación dando un portazo y bufando,

-¡Maldito Li, como lo detesto!

Ambos morenos se le quedaron viendo sorprendidos. Sakura abrió los ojos por la sorpresa y su rostro se tiño de un rojo furioso.

-¡Teniente Hiragizawa, disculpe! No sabía que estaba aquí.

-Puedo notarlo señorita Kinomoto, pero no se preocupe, descárguese lo que quiera, está en su cuarto, yo ya me retiraba solo pasé a saludar a la señorita Daidoji y a desearle una pronta recuperación, espero verla en los entrenamientos pronto- Dijo mirando a la morena.

Tomoyo se sonrojó y asintió suavemente- Muchas gracias teniente, es muy amable.

Eriol sonrío de vuelta y salió del cuarto.

-¿No te parece que el teniente Hiragizawa es muy amable? Preguntó Sakura despistada.

-Sí, es muy amable- Suspiró Tomoyo probando un pastel.

-¿Te trajo eso? Supongo que vas a darme.

-Claro que no, búscate a tu propio teniente- Ambas comenzaron a forcejar el pastel carcajeándose en el proceso.

Shaoran limpió su frente por cuarta vez, estaba exhausto pero esa chiquilla no sería fácil de vencer, había visto dos de sus combates y tenía buena técnica, era ágil y sus movimientos rápidos.

Secó el sudor con una toalla y se recostó en una de las paredes. Hace unas semanas, si alguien le hubiese dicho que combatiría con una novata en medio de toda la Academia, se hubiera reído a carcajadas. Esa bruja de ojos verdes estaba acaparando toda la atención y no solo la de él.

Recordaba la conversación con el coronel Fujioka.

Flash Back

-¿Quién es esa novata Li? He escuchado diversos comentarios. Por lo que pude observar es una chica ruda y bastante atractiva si somos sinceros.

-Es Sakura Kinomoto, entró hace algunas semanas y ya todo el mundo ha perdido la cabeza por ella. Es irrespetuosa y tiene complejo de reina.

-¡Bueno con ese cuerpazo!

-¿Perdón coronel?

-Vamos Li, estamos entre hombres, no tiene nada de malo decir que Kinomoto sería el sueño húmedo de cualquiera ¿No cree?

Por un momento Shaoran se sintió asqueado, ese viejo le sacaba mínimo 30 años y aun así se refería a una novata de esa forma. Sí, Kinomoto podía pasar tranquilamente por modelo pero no eran las palabras adecuadas para un tipo de su edad, casado, con hijos y además coronel de una Academia.

-Bueno señor, si usted lo dice.

-Algunas novatas buscan ascender en la Academia rápidamente ¿Cree que Kinomoto sea una de ellas?

-¿A qué se refiere coronel?

-A nada Li. Solo estaba pensando en voz alta.

-Cambiando de tema, lo que hizo Yamamoto es grave, estuve a punto de bajarla de grado.

-Nuevamente me disculpo por ella señor, a veces Akiho no sabe medirse.

-Espero que no vuelva a suceder, aconséjela, es su amiga.

-Claro que sí, señor.

Fin Flash Back

Shaoran aún pensaba en esas palabras, tal vez Fujioka tenía un interés especial en la castaña, sabía de algunos amoríos dentro de la Academia, sobre todo de coroneles con novatas, muchas buscaban subir rápidamente de puesto por lo que accedían a "favores".

¿Kinomoto sería una de esas? Lo dudaba, se había mostrado tremendamente desafiante ante él y eso que era más joven y mucho más atractivo, no le gustaba acaparar atención pero siempre lo había hecho, odiaba ser el "niño bonito".

Continuó con el entrenamiento. Si quería vencer a esa chiquilla debía concentrarse y buscar técnicas de defensa.

-Veo que aún estás aquí. Realmente estás determinado a ganarle- Eriol sonrío y acomodó sus lentes.

-Si vas a empezar a jugar al misterio no pretendo participar.

-Shaoran esto debe terminar. No quiero que tu rabia se acumule y termines cometiendo una locura. Sabes que si algo se sale de control tú puesto está en juego. Eres mi amigo y debo advertírtelo.

-Dile eso a la chiquilla, si ella pierde saldrá de este lugar.

-¿Por qué lo dices?

-Porque si yo gano, la obligaré a dejar esto. Así me dejará en paz y yo seguiré con mi vida normal.

Eriol movió la cabeza y suspiró.

-Estás tan equivocado amigo mío, espero que no sea demasiado tarde cuando lo notes.

-Ya déjame en paz Eriol, si no vas a ayudarme mejor vete.

El teniente Hiragizawa hizo caso y salió del gimnasio suspirando.

Shaoran golpeó el saco de box y jadeó, realmente estaba cansado.

-¿No le parece que estoy completamente en desventaja, teniente?- Una voz femenina demasiado conocida lo hizo voltearse lentamente.

Sakura sintió a su corazón acelerarse, el maldito mono chino realmente era atractivo, siguió con la vista el recorrido de una gota de sudor que bañaba la frente de Li, pasó por su mejilla y se perdió en el cuello.

Llevaba una camiseta ajustada negra y pantalón deportivo. Además de vendas en las manos.

-¿Por qué lo dice? ¿Acaso ya se arrepintió?- Una sonrisa ladina se dibujó en su rostro- Es tarde Kinomoto, debería estar descansando.

-¡Pues que sorpresa ver que se preocupa por mis horas de descanso! Pero venía del mismo entrenamiento que usted está practicando. Recuerde que no le será fácil vencerme.

Shaoran recién pudo notarlo, la castaña vestía pantalones cortos y una camiseta ajustada, el escote de sus pechos brillaba. Se maldijo por ser tan débil y desviar la vista, y para peor el calor de su cuerpo no ayudaba mucho.

-¿Por qué cree que está en desventaja?- Preguntó para calmar sus pensamientos. Últimamente se estaban volviendo algo lujuriosos en presencia de la ojiverde.

-Porque usted si me ha visto combatir. En cambio yo, no tengo idea de sus movimientos o técnicas-Contestó la ojiverde acercándose al castaño.

-¿Me está pidiendo una demostración? ¿O quiere medirse antes que la deje en vergüenza?- Sonrío el ambarino.

-No estaría mal calentar motores ¿No cree?-Respondió ella tomando el saco de box y mirándolo fijamente.

Shaoran tragó en seco ¿Por qué diablos tenía que hacer esas preguntas tan sugerentes? ¿No se daba cuenta o lo hacía a propósito? Le costaba asumirlo pero Kinomoto no le era indiferente del todo, claro era atractiva y él era hombre, había atracción física pero estaba seguro que nada más. Se caracterizaba por ser un hombre fuerte, siempre había podido con las tentaciones, el problema es que esa bruja de ojos verdes era, hasta ahora la más difícil de sortear. Y con esas esmeraldas clavadas en él, le estaba costando más de lo habitual.

-¿Quiere un adelanto? ¿No le bastaría con que el gimnasio la vea perder?

-Véame como su contrincante de entrenamiento, no como a la novata que detesta.

-Yo no la detesto Kinomoto.

-¿Ah no? Y entonces ¿Cómo describiría el sentimiento que lo hace hacerle la vida imposible a alguien?

-Yo no le he hecho la vida imposible, solo he tratado de hacerla entender dónde está y con quién está.

-Sé perfectamente dónde estoy pero aún no sé con quién- Shaoran inspiró ¿Por qué hoy esos ojos le parecía más hipnotizantes que nunca? ¿Qué se traía esa chiquilla? No se confiaba, Sakura Kinomoto a todas luces no era de fiar.

-¿Bueno y, va a practicar conmigo?

-Creo que sería bueno evaluar en qué nivel nos encontramos y sería perfecto torturarla pensando hasta el viernes ¿Cómo vencerme?

-Eso está por verse teniente.

-Vamos, posición.

Shaoran comenzó a desentumecer sus manos, sabía que un hombre sobrepasaba en fuerza a una mujer, sería benévolo con ella por ese día, ya la haría tragarse cada una de sus palabras en cuanto la venciera, humillara y sacara de la Academia definitivamente. Estaba sumido en ese pensamiento cuando Sakura atacó, fue un golpe suave pero alcanzó a rosarle la mejilla.

-¡Vamos teniente, planeta tierra!-Dijo burlona la castaña.

Shaoran reaccionó, atacó rápidamente sus piernas si la hacía caer todo sería más fácil. No contó con que Sakura adivinaría su movimiento y pegaría un brinco bastante elevado para su altura. La muy perversa era más ágil de lo que pensaba, conocía los movimientos de Akiho, habían entrenado juntos más de una vez pero Kinomoto era mucho mejor ¿Dónde aprendería a moverse así? Nuevamente pensamientos nada inocentes llegaron a su cabeza ¿Qué le estaba pasando? No podía dejar de imaginar a Kinomoto en la cama ¡Diablos!

-Si no se concentra va a perder fácilmente Li- Una sonrisa burlona cruzó los labios de la ojiverde.

-Estoy concentrado- Respondió Shaoran, en menos de dos segundos Kinomoto había bajado hasta el suelo golpeando su pie de apoyo, esto lo hizo trastabillar y caer. Se afirmó con el brazo derecho y dando una vuelta se posicionó detrás de la castaña. La tomó con fuerza por los antebrazos pero antes de poder inmovilizarla ella ya se había soltado. Realmente era muy veloz.

-Me ha sorprendido gratamente Kinomoto.

Pero antes de que Sakura pudiera tomar posición de defensa, Shaoran comenzó a tratar de golpearla, no utilizaría toda su fuerza, después de todo era solo un entrenamiento. El problema es que no había logrado encestar ningún golpe, la tramposa los esquivaba todos. Luego fue el turno de ella, por poco y le da en la nariz pero en un movimiento rápido logró tomarla del brazo y aplicando una llave, cayeron al suelo.

Sakura trató de zafarse pero le fue imposible, ese era el movimiento que debía evitar, el castaño era mucho más grande y pesado que ella, a su lado parecía una pluma.

Su respiración se tornó pesada, tratando de recuperar un poco el aire y las fuerzas, sentía su rostro arder a causa del esfuerzo y al parecer no solo era por eso, al caer Li había quedado encima de ella, las piernas del teniente estaban inmovilizando las suyas y sus manos sostuvieron las muñecas de Sakura por arriba de la cabeza.

El teniente también respiraba agitado, al parecer no era la única cansada. Pudo observar con detalles su rostro, perfecta piel trigueña, cejas pobladas, ojos extremadamente poderosos, penetrantes, eran dos orbes ámbares que parecían recoger el sol y querían ver a través de ella. La mirada de Li recorrió su rostro y se posó en sus labios ¿Desde cuándo estaban tan cerca? ¿Ella se vería igual de apetitosa que él? Porque Sakura Kinomoto podría ser muchas cosas pero no una mentirosa, bueno en casos extremos pero nunca trataría de engañarse a sí misma. Li podía ser un perfecto idiota pero era el hombre más guapo que hubiese tenido cerca. Y poco a poco su cuerpo estaba dejando llevarse por las corrientes y los estímulos, no recordaba haber estado en una posición tan íntima con alguien.

-Creo que después de todo, tiene algunas debilidades- Sonrío el teniente clavando su aliento a menta en las fosas nasales de la castaña.

¡Era demasiado difícil no desearlo! Después de todo ella también era humana.

Sakura no sabía qué decir, no sabía en qué pensar, realmente se sentía turbada, todas esas sensaciones eran nuevas para ella. Desde pequeña estuvo confinada a esconderse.

Trató de ordenar sus pensamientos antes de responder ¡Pero se le estaba haciendo realmente difícil!

-Creo que tendré que cuidarme las espaldas, teniente- Su voz salió ahogada, se sintió ridícula, Li la despreciaba y ella con ese cúmulo de emociones. Pero para Shaoran todos los movimientos y suspiros de la castaña eran dolorosamente sensuales. Le costaba demasiado resistirse a la locura de besarla. Porque de eso estaba seguro ¡Era una imprudencia gigante! Las relaciones entre distintos grados estaban terminantemente prohibidas, eran causal de expulsión inmediata.

-¿Shaoran?

La voz ahogada de Akiho los bajó de las nubes en un santiamén. Shaoran se reincorporó y ayudó a la castaña a hacer lo mismo.

-Akiho ¿Qué haces aquí? Con Kinomoto entrenábamos, ya sabes para lo del viernes-Dijo apresuradamente Shaoran.

-Sí pero ya habíamos finalizado así que mejor voy por una ducha y a dormir- Sakura dirigió una última mirada al castaño que se le devolvió escuetamente y se fue deprisa.

Akiho le salió al paso y con una mirada irritada exclamó- ¡Kinomoto, usted y yo tenemos una conversación pendiente, que no se le olvide!

-Que yo sepa no tenemos nada pendiente Yamamoto. Asumo que lo del otro día fue efecto de su locura temporal.

-¿Cómo dijo?- Gritó furibunda la teniente –Pero ¿Quién se ha creído? Lleva semanas en esta Academia, no se crea intocable.

-¡Akiho, basta!- Shaoran se acercó a ambas, tomó a su amiga por el brazo para intentar calmarla, la chica se había acercado en demasía a la ojiverde, en cualquier momento la abofetearía.

-Kinomoto, vuelva a su habitación.

-Buenas noches teniente Li.

Shaoran la miró sorprendido, era primera vez que la castaña mostraba signos de buena crianza con él. Se quedó prendado en la silueta que despareció tras la puerta.

-¡No te atrevas a negarlo nuevamente Shaoran!- Gritó Akiho alterada.

-¿De qué hablas?-Preguntó frunciendo el ceño confundido el ambarino, volviendo la vista a su amiga.

-¡Sientes algo por Kinomoto! ¿Cómo puede gustarte esa mujer? ¿Por qué lo permitiste?

-Cálmate Akiho por favor ¿No sé de qué hablas?

-Basta ver cómo la miras, cómo siempre estás pendiente de ella ¿Qué fue lo que te hizo? Eres otro desde que esa estúpida chiquilla apareció- Por las mejillas de la teniente Yamamoto rodaban dolorosas lágrimas.

-Akiho sabes lo que siento por ti, te aprecio demasiado eres mi amiga.

-¡Pero yo no quiero ser tu amiga Shaoran, lo sabes, sé que siempre lo has sabido!

Shaoran suspiró de verdad estaba cansado, no tenía ganas de una escena como esa, él y Akiho no eran nada, no tenía por qué darle explicaciones pero le importaban sus sentimientos, pese a todo no quería herirla.

-Akiho, tú también siempre has sabido lo que siento por ti. Nunca he tratado de llegar a otro punto contigo. Y lo siento mucho pero lo que esperas no va a pasar ¡Perdóname!

El teniente salió del gimnasio, quería tomar una ducha y recostarse, se dirigió al corredor principal sin saber que su conversación había sido escuchada.

Sakura sonrío levemente ¿Pasaría lo mismo si ella fuera la que estuviera dentro del gimnasio?

-¿Qué haces aquí y con esa sonrisa estúpida en el rostro?-Escupió la teniente mirando a Sakura- ¿Acaso piensas por un segundo que él podría tener algo contigo?

-Vaya teniente, hasta que sacó las garras ¿La educación es solo delante de Li?

-¡Cállate no soporto que te creas mejor que yo porque sencillamente no lo eres! Y a lo mejor Shaoran no será mío nunca, pero tampoco tuyo.

-No me interesa el mono chino, se lo regalo, tengo cosas más importantes en qué pensar.

-Vas a arrepentirse Kinomoto-Dijo la teniente tomando a Sakura por el brazo.

-A mí no me amanece, no es mi culpa que Li no la tome en cuenta para nada ¿Qué se siente ser una despechada?- Respondió la castaña haciendo pucheros- ¡Ouch directo al corazón! Se soltó bruscamente y salió por el pasillo.

Akiho bufó de frustración.

-¡Maldita! Me las vas a pagar, te juro que me las vas a pagar…

Notas de la Autora:

Uf muchas cosas en un solo capítulo ¡Esto se está poniendo interesante! Al menos ambos ya no son indiferentes al otro.

¿Qué esconde Sakura?

Nos leemos pronto.