Hola a todos, esta semana he podido escribir bastante, no me comprometo a seguir a este ritmo, la próxima semana tengo muchos compromisos laborales.
Espero les guste, gracias por la aceptación de la historia y sus revew.
Capítulo III: Hoy soñé
"Hoy soñé que millones de años son… transición…
Hoy soñé que el centro del daño no se acercó
Por cada risa que debo y tú no estás…"
Sakura no había podido conciliar el sueño, sabía que eso podía afectarle pero era sencillamente imposible, hace dos días soñaba con él y no eran sueños inocentes, al contrario. Y cada vez avanzaban más, sacudió su cabeza en señal de hastío.
Ahora Li no solo la atormentaba en el día sino también en las noches y lo peor es que si era sincera, esa tortura le agradaba.
Cubrió su cabeza con la almohada y suspiró, el famoso día viernes había llegado y esa mañana se enfrentaría con Li en el gimnasio de entrenamiento. Ryusuke la había buscado en varias ocasiones para tratar de darle sus ánimos pero no quiso responderle, no quería sembrar falsas esperanzas en nadie, no estaba allí para eso.
La vida de Sakura no había sido fácil, pasó mucho tiempo sola sin haberlo pedido. Aprendió a defenderse de todo y de todos, por eso tendía a ser desafiante e independiente, no había nacido para complacer a nadie.
Se levantó a duras penas, trató de esconder las ojeras de su rostro con un poco de maquillaje. Consejos de Tomoyo.
-Parece como si te hubiese aplastado un carro.
-Tuve muchas pesadillas anoche, dormí muy mal.
-Y esas pesadillas ¿Tienes que ver con Li? Porque si es así déjame decirte que pesadillas no son.
Sakura miró a Tomoyo y le hizo una mueca de desagrado.
-Tú y el teniente Hiragizawa se parecen bastante, harían buena pareja.
Las mejillas de la morena se incendiaron pero Sakura no lo notó. Era muy despistada para hacerlo, además los nervios estaban empezando a causar estragos en ella.
Había practicado técnicas de meditación así que lo mejor sería aplicarlas. Inhalar, exhalar.
-Es una lástima que no puedas asistir Tommy pero no te preocupes, luego te contaré todos los detalles de cómo hago que ese engreído muerda el polvo.
Tomoyo sonrío y negó con la cabeza.
-Buena suerte Sak ¡Tú puedes!
Ya era hora, era hora de que Li se viera humillado delante de toda la Academia, se lo había prometido ella misma, ese mono chino se las pagaría, era cierto que desde el entrenamiento no se la había molestado pero necesitaba hacer mucho más que eso para que lo perdonara. Nadie la hostigaba gratis.
Se puso una protección en los pechos, esa era la gran diferencia en combates mixtos, los hombres no tenían ese punto débil y aunque sabía que Li no era tramposo, prefería prevenir.
Con una playera corta y ajustada, un pantalón deportivo y su chamarra de la suerte se dirigió al gimnasio, el entrenamiento había ayudado a elaborar técnicas para que Li no la atrapara. Si había algo que podía derrotarla sencillamente era eso, el teniente medía mínimo quince centímetros más que ella.
Había muchas personas, a algunas ni siquiera las había visto, al parecer eran de otra Academia.
Mejor, así todos verían humillado al teniente.
-¡Llegó la luchadora estrella!- Gritó Ryu y varios de sus compañeros se acercaron – ¡Sakura, te deseamos toda la suerte! Sabemos que será difícil pero esto es un hito en nuestra Academia, jamás un teniente se había enfrentado a un novato y menos a una mujer- Exclamó una de las chicas que iban en su curso.
Por el rabillo del ojo divisó a su contrincante, Li se notaba serio y concentrado, no sería fácil de vencer pero estaba determinada a hacerlo. La teniente Yamamoto venía detrás, parecía su perrita faldera, Uff patética. Le dirigió una mirada asesina A Sakura y se concentró en Li.
-¿Shaoran, te encuentras bien? Sabes que no tienes que hacer esto. Esa novata no se merece este tipo de atención.
-Lo hago para baje de la nube Akiho, alguien tiene que enseñarle modales.
La teniente Yamamoto esbozó una sonrisa triste, pensaba que de una u otra manera, él lo había hecho por ella. Pero una vez más se equivocaba, Shaoran solo lo hacía porque le importaba esa idiota. Apretó los puños, tenía que buscar una forma de deshacerse de esa intrusa.
-¿Ya estás listo? Preguntó Eriol relajado.
-Sí, que comience el juego- Sonrío el ambarino.
-Shaoran sabes que si pierdes, esto se pondrá feo ¿Cierto?
-Claro ¡Por lo mismo no pienso perder Eriol!
-Estás muy confiado y eso siempre te trae malos resultados. Sakura es hábil, ágil y escurridiza.
-Eriol ¿De verdad quieres tener la misma conversación de ayer aquí? Porque no es el momento ni lugar.
Eriol acomodó sus anteojos y rodó los ojos –Eres demasiado testarudo, después no digas que no te lo advertí.
-Mejor acomódate para ver como venzo a esa mocosa insolente desde un puesto privilegiado- El teniente sonrío y un pequeño hoyuelo se dibujó en su mejilla. Sakura ya estaba enfrente y se quedó impactada, nunca había visto sonreír así a Li y aunque había escuchado sus últimas palabras, eso pasó a segundo plano, pero solo un minuto.
-Está muy confiado teniente-Dijo la castaña cruzándose de brazos. Shaoran inmediatamente desvió la vista ¿Por qué era tan difícil mirarla a la cara cuando usaba esas escotadas prendas? ¿Acaso no se daba cuenta que el gimnasio estaba repleto de hombres? Aparte de rebelde era desvergonzada. Si fuese su mujer, las cosas cambiarían para esa bruja de ojos hipnotizantes, no permitiría jamás que nadie volviera a mirarla.
Pero ¿Qué mierda estaba pensando?
Debía ser el calor, al parecer le había fundido el cerebro.
-¿Usted no?
-No se contesta a una pregunta con otra Li, básicas normas de buena conducta.
-Já ¿Usted me va a enseñar buena conducta? No sé si sabe a qué familia pertenezco novata.
-Claro que sé, a los mafiosos Li por supuesto.
-¿Cómo dijo?
-Vamos Li, todas las familias ricas y poderosas alguna vez han sido mafiosas o se han aprovechado de sus estatus para conseguir ciertas cosas. Por ejemplo usted ¿Cómo llegó aquí?
Shaoran apretó los puños, esa chiquilla insolente seguía provocándolo. Decidió calmarse, faltaba poco para dejarla en el suelo humillada y mortificada.
-Bueno, menos palabrería y más acción ¿No cree Kinomoto? No estamos aquí para discutir sobre mi familia o la suya, estamos aquí para disputar un combate, le daré un adelanto, si usted pierde, mi deseo es que salga de aquí- Sakura abrió los ojos a causa de la sorpresa. Shaoran sonrió maquiavélicamente –Ya no es tan divertido ¿Cierto?
Sakura entrecerró los ojos ¡Maldito mono! Así que quería verla fuera de la Academia, pues bien, más razones para ganarle y patearle ese trasero chino engreído y confiado.
-¿Y qué esperamos? Sonrío la ojiverde.
Ambos tomaron posición. Shaoran estudiaba todos los movimientos de la castaña, era astuta ya lo sabía. Pero no más que él, era el campeón de artes marciales a nivel regional y nacional, ninguna chiquilla revoltosa le quitaría ese honor. Kinomoto tenía los minutos contados dentro de la Academia Seijo.
Sakura dio el primer paso, corrió rápidamente acercándose a él y dando golpes de puño, Shaoran comenzó a esquivarlos aunque al principio le costaba bastante, era rápida muy rápida, levantó la pierna a la altura de la cabeza del castaño y propinó una patada, él la sujetó con firmeza y dando un golpe certero al pie de apoyo, la hizo caer. Antes de poder alcanzarla la ojiverde ya estaba en el otro extremo ¿Cuándo había llegado ahí?
El gimnasio vitoreó emocionado, ambos eran extremadamente parecidos, es como si hubiesen entrenado siempre juntos. Akiho mordió su labio inferior, al principio estaba muy confiada pero ahora ya no sabía qué pensar, esa tipa era demasiado hábil ¿Y si Shaoran perdía? No, no había razón para que eso pasara, él le había comentado sus intenciones, Shaoran debía sacarla de una vez por todas de sus vidas, sentía miedo, si esa novata se quedaba las cosas se complicarían demasiado para ella, Shaoran cada vez le ponía más atención y ya había sido claro con ella, aunque no perdía las esperanzas con esa estúpida las cosas se complicaban aún más.
Eriol seguía cada detalle pensativo, Sakura no era una chica común, se notaba a simple vista. Sus golpes eran muy precisos, lo más probable es que tuviera estudios pero ¿Cómo? ¿Dónde pudo haberlos conseguido? Y la pregunta que más lo rondaba, teniendo ese nivel ¿Qué hacía en una Academia para principiantes? Con sus aptitudes fácilmente podría estar en la policía o en escuelas más especializadas.
Nuevamente los castaños habían coincidido en el centro del gimnasio, ambos daban golpes y se defendían, Sakura intentaba con algunas patadas sucesivas pero Shaoran logró esquivarlas, comenzaron a cansarse, no sería fácil vencer al otro. Sakura corrió velozmente y aprovechando lo resbaloso del piso, se agachó y pasó por entre las piernas del teniente, lo sorprendió por la espalda, se subió arriba de él y lo derribó, una vez en el piso Shaoran se intentó zafar sin éxito. Esa pequeña bruja lo había pillado desprevenido.
Se movió como pudo y logró torcer una muñeca de la castaña, ella se separó rápidamente de él e intentó atacar de nuevo pero Shaoran estaba ya esperándola.
Ambos sonrieron – ¡Sabía que sería difícil vencerla Kinomoto pero no me imaginé que tanto!
-Se lo dije teniente ¡No se confíe! Las mujeres también podemos contra los hombres.
Shaoran esbozó una leve sonrisa, nuevamente ese hoyuelo se dibujaba y Sakura elegía el peor momento para quedarse pasmada, el castaño aprovechó el lapsus y la arrojó al suelo con violencia, Sakura se golpeó en la cabeza pero nada grave. Shaoran volvió a utilizar la misma técnica que en el entrenamiento, la castaña sabía que si permitía que Li la tumbara sería muy difícil escabullirse. No podía perder, ese mono la quería fuera de la Academia y no podía permitírselo, se lo había prometido a él…
Trató de soltarse un buen rato, el combate había terminado para el teniente.
-Qué lástima Kinomoto, ahora tendrá que tomar sus cosas y salir por la puerta de atrás. Le daré un consejo profesional, jamás… pero jamás se desconcentre en plena disputa- El aliento del teniente la chocó más fuerte que cualquier otro golpe.
Sakura inspiró fuertemente y lo pegó en un área cercana a la entrepierna, Shaoran la soltó debido al dolor y ella aprovechó para enredar sus piernas en el cuello del ambarino. Lo tumbó quedando encima.
-Y yo le daré otro consejo teniente, jamás se dé por ganador antes de tiempo.
El gimnasio volvió a despertar. Claramente la ojiverde había sido la ganadora y eso se celebraba, jamás un estudiante había superado a un maestro.
Sakura sonrío. Se levantó, juntó sus manos y reverenció al teniente Li. Éste no podía creerlo ¡Maldita fuera! Aprovechó la única oportunidad que le dio. Cerró los ojos y suspiró derrotado, lo que más le pesaba es que esa chiquilla seguiría ahí atormentándolo y afectando su poca cordura porque ya se había dado cuenta de que ella no le era indiferente, le atraía esa personalidad rebelde y sobretodo ese cuerpo de infarto.
-Shaoran ¿Estás bien?- Eriol se había acercado y le tendió la mano a su amigo, el castaño la aceptó y se levantó. –Disculpa que te lo diga ahora pero ¡Te lo advertí!
-¡Eriol lo que menos necesito es tu complejo de sabelotodo en este momento!
-¡Shaoran! ¿Qué fue lo que pasó? Preguntó Akiho acercándose preocupada.
-Me confié, eso pasó-Contestó el ambarino molesto.
Los tres, se quedaron mirando a Sakura, sus compañeros aún la felicitaban y uno que otro aprovechaba para sacarle conversación.
Shaoran tensó la mandíbula y habló fuertemente, para que todo el gimnasio lo oyera.
-Muy bien Kinomoto, soy un hombre de palabra así que dígame ¿Qué desea?
Sakura sonrió una vez más, totalmente complacida, se acercó y levantó el mentón.
A Akiho le dio mala espina ¿Cómo podría hacer que esa idiota cayera? Deseaba con todas sus fuerzas verla derrotada por Shaoran, en este momento suspiraría tranquila. Pero no, la zorra había zafado, aún no se explicaba cómo pero se había salvado.
-Vaya teniente Li, no imaginé que cumpliría su promesa pero me alegro saber que es un hombre con honor- Shaoran se cruzó de brazos y le dirigió una mirada fría, de esas que la castaña odiaba porque aunque disimulara, la afectaban más de lo que quisiera –Bien, ¿Qué quiere?
-Quiero que me pida disculpas delante de todos los novatos, que prometa no volver a mirarnos en menos y…- El rostro del ambarino se desfiguró ¡Esa mocosa se estaba pasando! -Y quiero pertenecer a la policía, ser su asistente.
Todo el gimnasio enmudeció ¡Esa chica sí que tenía cojones!
-Pero ¿Cómo te atreves novata?- Vociferó Akiho acercándose a ella.
-Lo siento teniente Yamamoto pero NO estoy hablando con usted- Sakura dio algunos pasos para quedar frente a Shaoran – ¿Y Li? Cumplirá su palabra ¿O no?
Shaoran lo pensó un momento, lo de las disculpas era aceptable pero lo de la policía ni siquiera estaba en duda, era un rotundo ¡NO!
-Lo siento Kinomoto pero hay cosas que pide y que está fuera de mi alcance, puedo disculparme pero lo de la policía… ni siquiera en broma.
-¡Perfecto! ¿Escucharon chicos?- Gritó la castaña a todo pulmón- ¡Que quede claro! El día de hoy uno de los tenientes más populares y respetados de esta Academia ha sido derrotado en combate y además de no cumplir con su palabra, es un gallina.
Eriol abrió los ojos de par en par y río, ¡Vaya sí que era un caso esa novata!
Shaoran enmudeció ¿Qué mierda creía que hacía? Estaba provocándolo y para peor, lo estaba consiguiendo. ¿Qué él era una gallina? Se acercó más y la tomó del brazo.
-¿Se puede saber qué hace Kinomoto?
-Es mi venganza personal, teniente.
Sakura tragó pesado, los ojos de Li despedían fuego, ajustó el agarre de su brazo y la sacó del lugar.
-¡Oiga suélteme!
El gimnasio comenzó a vaciarse. Kinomoto había ganado pero Li era un teniente y eso se respetaba aunque varios salieron sorprendidos y alegres de haber visto tal espectáculo. Sakura Kinomoto era la novata más popular no solo era hermosa, también valiente e intransigente. Características que le gustaban en demasía a Ryusuke Kimura, acarició su mentón pensativo ¿Kinomoto querría salir con él? Llevaban aproximadamente un mes de Academia y ya había rechazado a varias chicas, buscaba algo especial, algo que lo sacudiera y trascendiera, aunque no buscaba compromisos si buscaba momentos de diversión y sobretodo placer. Bueno, Kinomoto tenía el cuerpo para hacer sentir placer a cualquiera. ¡Estaba decidido la conquistaría y después en el camino verían qué tal!
Shaoran abrió la puerta de su oficina y lanzó a la castaña de forma brusca dentro.
-¿Se puede saber qué busca, en verdad quiere que nuestra relación se base en esto? ¿En contantes peleas, insultos y arrebatos?
Sakura se acomodó el cabello, con todo el ajetreo, tenía varios mechones en el rostro.
-¡Claro que no! Pero no me deja opción teniente. Teníamos un trato y usted no quiso cumplirlo ¡Ni siquiera me pidió disculpas!
Shaoran se tomó la cabeza, revolvió sus mechones castaños con fuerza ¡Esa chica iba a desquiciarlo completamente! Trató de calmarse y respirar.
-¡No sé qué hacer con usted, es un calvario tratar de entenderla!
-Cualquiera que lo escuchara pensaría que estoy poseída- La ojiverde se cruzó de brazos.
Otra vez, el escote de sus pechos lo sacó de la conversación, brillaba y la respiración entrecortada de la castaña no ayudaba en nada. Se le quedó viendo embobado y tuvo que reaccionar rápido porque ella al parecer lo pudo notar. Sakura había entrecerrado los ojos y una sonrisa coqueta se dibujó en sus labios.
¡Maldita bruja!
-No sé de qué habla, Kinomoto- Shaoran volvió su vista a los ojos verdes que lo miraban intensos. Sintió la cara arder y se volteó ¡Lo encontró con las manos en la masa!
-¿Así que todo esto es por eso, teniente?
Shaoran bajó la vista y respiró fuerte. La divisó por el rabillo del ojo.
Sakura aumentó su sonrisa ¡Bingo!
-Ahora lo entiendo todo Li, todos los acosos, la persecución constante, el meterse conmigo una y otra vez.
-Kinomoto, se lo vuelvo a repetir ¡No sé de qué diablos habla!- Shaoran se volteó y le sostuvo la mirada.
-¿Le parezco atractiva, cierto?- Sakura clavó esos pozos esmeraldas en los ámbares del teniente, éste tragó pesado y expiró ¿Qué le estaba haciendo esa mujer? Sus encantos lo tenían perplejo, era demasiado atractiva y él estaba poco a poco cediendo demasiado terreno.
Shaoran abrió la boca para responder pero no sabía qué decir, la respuesta quedó en el aire, Akiho entró abriendo la puerta de par en par, sabía que el tiempo que compartían era peligroso. Les daba ocasiones para desatarse. No era tonta, sabía que Shaoran estaba extrañamente hechizado por esa tipa y que si la novata sabía aprovecharlo, cualquier oportunidad era un riesgo persistente.
-Kinomoto ¿Cómo se atreve? Acaba de poner en ridículo a Shaoran. En verdad se está excediendo.
Sakura rodó los ojos, otra vez esa latosa venía con sus discursos. Estaban en algo importante ¿Qué no notaba las indirectas? Por algo el teniente la trajo a rastras a su oficina.
Otro punto a su favor, a lo mejor estaba llevando las cosas de manera equivocada, tal vez Li era más accesible desde ese punto. ¡Cambio de planes, aprovecharía su atractivo físico pero conseguir lo que deseaba!
-Bueno teniente, espero que más temprano que tarde pueda contestar a mi pregunta. Por ahora me conformo con eso. Hablamos después- Salió de la oficina dirigiendo una mirada burlista a Akiho y susurró – ¡Bye, doña celosa!
La teniente Yamamoto desvío la mirada y esperó a que la puerta se cerrara por completo.
-¿Por qué permites que esa idiota nos trate así? ¿Hasta cuándo tendremos que soportarla? ¡Estoy harta Shaoran, el año pasado por mucho menos expulsaste a dos novatos!
-Cálmate Akiho. El año pasado fueron casos especiales y lo sabes, querían incendiar las instalaciones, poniéndonos en peligro a todos. Hasta ahora Kinomoto solo ha abusado de mi buena disposición, le di mi palabra, la sacaría de aquí si la vencía y lamentablemente no fue así.
-Shaoran eres casi un coronel ¡Por favor no digas que no puedes! Al parecer no quieres que es muy distinto.
Shaoran suspiró, se acercó a la ventana y esas palabras resonaron en su cabeza otras vez "¿Le parezco atractiva, cierto?"
Se revolvió el cabello con furia ¡Esa chiquilla era realmente el diablo en persona, una tentación constante!
-Shaoran las cosas se van a salir de control sabes lo que siento por ti pero ante todo, somos amigos si dejas que esa novata consiga todo lo que quiere, vas a arrepentirte- La mano de Akiho acarició su hombro.
-No te preocupes Akiho, tengo todo controlado.
-Espero que seas así.
Como todas las tardes Eriol paseaba por los jardines buscando algo de paz y calma. El combate entre Sakura y Shaoran lo había dejado algo intranquilo, no lograba entender las razones de la castaña ¿Por qué estaba en ese lugar?
-¡Teniente Hiragizawa, que gusto encontrarlo aquí!- Eriol se volteó y a sus ojos llegó la maravillosa silueta de Tomoyo Daidoji, sonrío alegre- Señorita Daidoji, créame que el gusto es mío, siempre es agradable volver a verla.
Tomoyo sonrío y un leve sonrojo cruzó sus mejillas.
-¿Buscando algo de armonía?
-La verdad es que sí, me gusta alejarme de la locura por un momento. Con las cosas que han pasado últimamente es difícil encontrar momentos de descanso ¡Veo que su pie está mucho mejor!
-Sí, ya estoy completamente recuperada. Volveré a los entrenamientos el lunes.
-Me alegro mucho y dígame señorita Daidoji ¿Por qué decidió entrar a esta Academia?
El semblante de Tomoyo se oscureció, bajó la cabeza pensativa no era buena idea que los demás supieran por qué estaba en ese lugar. Seguramente no lo entenderían.
-La verdad es que siempre me llamó la atención este tipo de Instituciones. Siempre quise entrar a una.
-¿De verdad? ¡Qué extraño! Porque no tiene las características de las chicas que desean estar en una escuela como esta.
-¿Y cuáles son esas características?
-Usted es más delicada, fina y elegante- Eriol le dirigió una mirada intensa –Dígame la verdad ¿Qué hace la heredera de las empresas Daidoji en un lugar como este?
Tomoyo perdió el aliento y palideció al instante ¡La habían descubierto! ¿Qué debía hacer? Ser sincera y ¿Contarle todo?
-¿Cómo lo sabe?- Preguntó cabizbaja.
-Mis padres son personas de sociedad señorita Daidoji y si no quería que la descubrieran debió al menos cambiar su apellido. Es imposible ser del círculo y no saber quién es su madre.
¿Ahora va a decirme por qué está aquí?
Tomoyo suspiró, tomó asiento en una de las bancas. Eriol se sentó a su lado y esperó.
-Es precisamente por eso que estoy aquí, por mi madre. Desde que tengo memoria mi vida fue estructurada, planificada y ejecutada. Al ser una señorita de sociedad, debía rendir con todos los patrones impuestos. Acepté cada una de las peticiones de mi madre, sin siquiera reclamar hasta el día que me comprometió con un acaudalado empresario inmobiliario. Me doblaba en edad, no iba a pasar el resto de mi vida en manos de una persona que no conocía y de la que sabía no podría enamorarme. En vez de aceptar me escapé el día antes del compromiso –Eriol escuchaba atento a la morena- Busqué en todos los lugares posibles, postulé a esta Academia y quedé, es uno de los pocos lugares en que mi madre me buscaría ¡No calza para nada conmigo!- sonrío Tomoyo.
-¡Me ha dejado sorprendido señorita Daidoji! Es muy valiente- La mano de Eriol acarició suavemente la de la morena, quién pegó un leve brinco debido a la sorpresa.
Ambos se sostuvieron la mirada. El sol ya se estaba escondiendo.
-Bueno Li, espero que todos sean amables con el nuevo Coronel, ha sido trasladado desde Tokio. Es bastante joven, solo unos años más que usted.
-No se preocupe Coronel Fujioka, en esta Academia recibimos muy bien a los nuevos.
-Eso espero. Espéreme aquí, lo haré pasar.
El Coronel salió de su oficina. Últimamente se sentía muy cansado, las peleas con Kinomoto eran un desgaste emocional constante, debería visitar antes de lo previsto a su terapeuta.
Luego de unos minutos volvió a entrar, en compañía de un hombre robusto, alto, de tez morena y ojos profundos.
-Teniente Li, le presento al Coronel Touya Akiyama. Es un hombre totalmente responsable y cuenta con toda mi confianza. Estará a cargo de esta Academia un par de meses.
-Mucho gusto, Coronel Akiyama- Dijo Shaoran dirigiéndose al moreno.
-Igualmente Li.
-Y ya sabe Akiyama cualquier problema me lo hace saber- El Coronel tomó su gorra y caminó hacia la puerta – ¡Espero que puedan llevarse bien teniente Li!
-No lo dude Coronel Fujioka -Contestó Shaoran.
La oficina se sumió en un incómodo silencio, ese tipo no le daba buena espina, la misma sensación que tuvo al conocer a esa novata, ambos tenían esa aura problemática. Se estudiaron en silencio y pronto el coronel lo rompió.
-Y bien Li- Touya tomó asiento- ¿Cómo va la administración de esta Academia? ¿Algo que deba saber?
-Todo bien, Coronel. Conmigo a cargo ha sido suficiente para mantener todo a raya.
-Las olimpiadas se aproximan ¿Ya están listos los competidores?
-Sí, claro. Alguna que otra categoría sin representantes pero aún tenemos tiempo, faltan dos semanas.
-Una irresponsabilidad por donde se le mire Li, los alumnos necesitan entrenar y concentrarse. Se paró y caminó hacia la puerta –Quiero que mañana mismo eso esté finiquitado. Buenas noches.
Touya salió de la oficina y Shaoran suspiró, aparte de todos los problemas que le estaba causando esa demente sexy, además debía lidiar con un Coronel nuevo que seguramente no sabía dónde estaba parado. Además con todas las cosas que estaban pasando no había podido estudiar nada del último caso policial, debía apresurarse, ese tipo causaba demasiado daño a la población.
Ahora que recordaba ¿Kinomoto quería formar parte del equipo policial? ¿Por qué ese tema llamaría su atención? Era ágil y escurridiza pero para ser parte de la policía se necesitaba más que eso. Además no estaba dispuesto a arriesgar a ninguno de sus novatos.
Tomó el archivo policial y se dedicó a estudiarlo un rato, los ojos le pesaban pero tenía que avanzar, era la única forma de tomar el toro por las astas.
Comenzó a dormitar, la cabeza la pesaba y pronto perdió la conciencia, se acomodó en medio de los papeles y se durmió.
Sakura golpeó pero nadie le contestó ¿Ya estaría en su habitación? Pero por debajo de la puerta se apreciaba una tenue luz.
Abrió suavemente la puerta para asomar la cabeza y lo pudo divisar. Entró tratando de no hacer ruido, la luz de la lámpara bañaba sus facciones, lo observó un momento y pudo analizar con total detalle y descaro su rostro.
Sus mechones chocolates caían como cascadas desordenadas por su brazo, la respiración era acompasada y calma.
¡Qué ganas de siempre verlo en ese estado, no con el ceño fruncido o con los puños apretados!
Desvió la vista a los papeles que estaban revueltos por la mesa, trató de leerlos pero desde su ángulo era imposible. Dio la vuelta y se acercó al teniente pero éste se movió un poco. Luego que recobrara el sueño, comenzó a leer. Tomó una de las hojas y la volteó pero una mano fuerte la sujetó por la muñeca.
-¿Qué hace aquí, Kinomoto?- La voz grave del teniente resonó por los pasillos.
Sakura intentó soltarse pero el teniente se puso de pie ¡Vaya que había durado poco la calma!
-Lo estaba buscando, quería conversar con usted pero al entrar, me di cuenta de que estaba dormido.
Shaoran entrecerró los ojos – ¿Por qué tengo la leve impresión de que le importa demasiado todo esto de la policía? ¿Qué es lo que quiere Kinomoto?
-No sea paranoico teniente, solo iba a apagar la lámpara.
Shaoran observó el escritorio y efectivamente atrapó la mano de la castaña muy cerca de la lámpara.
¡Qué astuta!
Sakura se soltó sosteniéndole la mirada.
-No le creo nada Kinomoto, además es demasiado tarde para que los novatos anden dando vueltas por ahí y menos chicas en oficinas de tenientes. Es muy mal visto.
-¿Y le importa el qué dirán? Porque a mí no.
-Claro que no le importa nada, usted no perdería su puesto debido a algún rumor malintencionado.
Sakura alzó una ceja y sonrío.
-Bueno en verdad no venía a eso y si tanto lo estoy exponiendo será mejor salir de mi duda e irme a la cama- Shaoran frunció el ceño, la mala espina se le clavó de inmediato -Venía por nuestra conversación pendiente.
¡Lo sabía! Esa bruja no se quedaría conforme hasta sacarle información, Shaoran bufó. Lo mejor era terminar con todo eso.
-A ver Kinomoto ¿Qué quiere saber? ¿Si tengo algún interés especial en usted? Pues no, no lo tengo, solamente quiero que aprenda a comportarse, que le tome el peso a esta Institución y a mi grado. Soy su supervisor así que entiéndalo de una vez.
-No le creo nada teniente. Al parecer lo que dice su cabeza se contradice con su cuerpo. Lo atrapé mirándome descaradamente así que no trate de ocultarlo.
Shaoran esbozó una sonrisa pícara. Sakura pestañó.
-Vamos Kinomoto no tengo que aclararle que soy hombre ¿Verdad?
-Y con todas las novatas ¿Es igual?- La castaña se acercó lentamente tomó un mechón de su cabello y comenzó a acariciarlo.
-¿Está coqueteándome?- Shaoran comenzó a sudar, si esa mocosa conseguía exaltarlo estaba perdido. Sabía todos los problemas que le acarrearía ¡Simplemente no podía permitirlo!
-No teniente, solo era una pregunta- Se acercó aún más necesitaba salir de dudas, si ella no le era indiferente al ambarino, todo sería más fácil.
Shaoran no se movió, necesitaba convencerse de que lo que sentía estando cerca de ella no era nada más que deseo, era una mujer atrayente y desprendía esa fascinación mágica. Seguramente estudiaba libros de hechicería, no podía existir otra razón.
Estaban cerca, demasiado para gusto del teniente. Su aliento chocaba en el flequillo de la castaña, Sakura levantó la vista y eso bastó para perderse en las esmeraldas femeninas, eran un pozo sin fondo, un imán que lo estaba arrastrando a lo profundo del averno.
-Teniente Li podría…
Un hombre alto y serio había entrado sin golpear, la pregunta se pregunta quedó suspendida en el aire, Shaoran se separó bruscamente de la castaña y dirigió su mirada a un enojado Coronel.
-Coronel Akiyama ¿A qué debo su visita a estas horas?- Preguntó nervioso el ambarino.
-Creo que esa no es la pregunta Li, la real interrogante es ¿Qué hace esta alumna, a estas horas en su oficina?- Preguntó el moreno enfadado.
Sakura estaba de espaldas, al voltearse se sorprendió un poco, ese hombre abrió los ojos de par en par y se le quedó viendo fijamente, la estudió de pies a cabeza.
Ella sintió un calor familiar pero no supo descifrar por qué.
El teniente Li se les quedó viendo ¿Qué rayos estaba pasando allí? ¿Acaso el Coronel también había quedado prendado a la bruja? Pero ¿Qué tipo de hechizos desplegaba esa endemoniada?
-Lo siento Coronel, la alumna Kinomoto tenía unas dudas con respecto a las Olimpiadas pero ya se iba- Mintió descarado el ambarino.
Pero al parecer, el Coronel Akiyama estaba más entretenido observando a la castaña que poniéndole atención a sus explicaciones.
Carraspeó para llamar la atención, el moreno desvió la vista hacia él y reaccionó por fin.
-Ah sí, si claro. Vuelva a su habitación… Kinomoto.
Sakura lo observó otra vez ¿De dónde había visto a ese tipo? Le resultaba tremendamente conocida esa sensación. Caminó sin perderlo de vista, Li había pasado a segundo plano y eso molestaba terriblemente a Shaoran.
Salió y cerró la puerta, se recargó en ella pensativa ¿Podría ser que…? No, era imposible él era Coronel de esta Institución.
Pero ¿Por qué tuvo esa impresión? Lo más seguro es que estaba cansada. Lo mejor era irse a dormir.
-Ahora ¿Me puede explicar esta situación teniente? Usted sabe que está terminablemente prohibido que las alumnas entren a las oficinas después de cierta hora ¡Además los encontré en una posición bastante comprometedora!
-Lo siento Coronel pero esa chiquilla es una desquiciada, no acata órdenes y mucho menos respeta las normas.
-¿Y por qué aún no la ha expulsado? Es fácil teniente, usted tiene la atribución para hacerlo.
-Lo sé, es solo que pienso que tiene remedio.
El coronel entrecerró los ojos, él mismo había sido teniente y hay muy pocas razones para tolerar las faltas de los novatos, una por ejemplo es estar interesado de otra manera en una de las chicas.
¡No lo permitiría jamás! Li era un idiota si creía que podría contra él.
-Mire teniente, quiero que me informe todo el comportamiento de esa novata, quiero sus informes de vida y sobretodo reportes de su actuar. No vamos a poner en riesgo el nombre de esta Academia por una chiquilla malcriada ¿No cree?
-Claro que sí, Coronel- Shaoran apretó la mandíbula ¡Maldita Kinomoto! Era el primer día de su supervisor y ya lo ponía en aprietos con él.
-Espero el primer informe mañana. Buenas noches- Touya caminó hacia la salida y se fue dando un portazo.
Shaoran masajeó sus sienes ¡Últimamente solo tenía problemas! Pero esta se las iba a pagar.
La trompeta que llamaba a la mañana estaba sonando, Sakura se removió perezosa y bostezó, ¡Odiaba levantarse temprano!
Había logrado inscribirse en las Olimpiadas, en natación y combate. Ese día se llevaría a cabo la primera competencia, atletismo.
Le gustaba correr pero prefería las otras dos actividades. Dio su tercer bostezo y se destapó dispuesta a levantarse.
-¡Sak apresúrate vamos a llegar tarde!
-Ya voy Tomoyo, no entiendo cómo puedes levantarte tan temprano y parecer fresca como una lechuga.
-Ay no seas exagerada, ni siquiera es tan temprano. Son las 6:00 A.M.
-No, no es para nada temprano. Ya me voy a dormir.
-¡Sakura Kinomoto!
Sakura río – ¡Era una broma, tonta! Ya voy.
El día estaba despejado en su real esplendor, los pájaros cantaban y Sakura sentía que no podría seguir la carrera, los ojos se le cerraban solos. Estaba sentada en una grada.
-Vaya Kinomoto, al parecer usted no duerme de noche.
El teniente Li había hecho su triunfal aparición, vestía una camiseta ajustada negra y pantalones deportivos ¿Qué le pasaba a Li? Cada vez que lo veía se ponía más estúpido… y mucho más guapo.
Sakura sonrío, aprovecharía la ocasión en su totalidad.
-Bueno teniente si quiere puede asegurarse que duerma todas las horas correspondientes vigilando mi sueño ¿Qué dice?- Contestó la ojiverde cerrándole un ojo.
Shaoran se sorprendió y ruborizó casi al instante. Sakura se carcajeó llamando la atención de varios compañeros.
-Baje la voz Kinomoto, esto no es una feria.
-Ya me he dado cuenta ¿Ahora quiere suprimir mi libertad de expresión? ¿En qué clase de dictadura fue criado Li?
-Señorita Kinomoto, buenos días- Eriol se ubicó al lado de su amigo -¿De qué hablaban?
-De si el teniente Li fue criado en Corea del Norte, no es muy democrático que digamos.
Eriol sonrío y Shaoran bufó.
Shaoran aún sentía el calor de sus mejillas. Le incomodaba demasiado que Kinomoto hubiese cambiado la actitud rebelde por la coqueta, le sería más difícil evitarla.
-Buenos días chicos- Akiho se acercó feliz pero su semblante cambió radicalmente al ver a la castaña – ¿Kinomoto qué hace aquí? No ve que este sector es para tenientes.
-No veo en ninguna parte su nombre, Yamamoto-Respondió la castaña mirando hacia todos lados.
-¿Ustedes lo ven?- Preguntó a ambos tenientes.
-¿Y su amiga señorita Kinomoto?- Preguntó Eriol cambiando el foco de la conversación, si no en cualquier momento correría sangre. Esas dos eran de temer.
-Está comprando un café, en verdad moría de sueño.
-¿Y por qué tanto sueño Kinomoto?-Preguntó interesado Shaoran. Akiho tomó asiento bufando y se cruzó de brazos.
-Vaya teniente ¿Desde cuánto muestra tanto interés por mí?- Shaoran se encendió cual farolillo de navidad. Sakura y Eriol sonrieron mientras que Akiho se enfureció.
-Sak, aquí está tu café- Tomoyo se acercó al grupo y al ver al teniente Hiragizawa un sonrojo se apoderó de sus mejillas recordando el suave tacto de su mano.
-Buenos días.
-Buenos días señorita Daidoji, tome asiento- Eriol se adelantó rápidamente y ayudó a Tomoyo para que pusiese sentarse entre él y Akiho, esta volvió a bufar, cada vez la separaban más de Shaoran.
-Shaoran ¿No ibas a correr?
-Sí pero aún no es mi turno.
El silbato de la pista daba a entender que la contienda había comenzado. Varias chicas corrían velozmente para alcanzar la meta, unas sacaron bastante ventaja y comenzaron a disputarse los distintos lugares.
Sakura volvió a bostezar y Shaoran volvió a prestarle atención, su cabeza comenzó a balancearse acomodándose en el hombro del ambarino.
Akiho observó la situación y se puso de pie indignada.
-Kinomoto ¿Qué crees que haces?
Sakura recobró la conciencia sorprendida -Disculpe- le dijo al teniente. Ahora la sonrojada era ella, no quería hacer eso. Pero estaba demasiado cansada, la noche anterior se desveló pensando en ese misterioso hombre.
Shaoran la miró, había podido oler su perfume y se quedó pasmado. Tomoyo sonrío al igual que Eriol.
El silbato sonó nuevamente y todos se lamentaron de no haber podido ver el final, una alumna de su Academia había llegado a la meta primero.
Era el turno de los hombres, Shaoran se puso de pie e hizo sonar su cuello y manos. Esto sería pan comido. Bajó las gradas para ponerse en posición. Sakura y Akiho se le quedaron viendo fijamente ¡Woow! La castaña no había reparado en eso, pero tenía buen trasero.
Ninguna de las dos perdía detalles de los movimientos. Ambas coincidían en el atractivo del trigueño pero solo una moriría antes de reconocerlo a viva voz.
-¡Ánimo Shaoran!- Gritó entusiasmada la teniente.
Sakura bufó rodando los ojos, cuán babosa podía llegar a verse por él, se le notaba a kilómetros que moría por el teniente y aun así insistía en demostrarlo.
-Vamos Sakura, no te molestes. Al parecer la única que le interesa a Li eres tú.
-¿Qué dices Tommy? Ese narcisista solo tiene ojos para sí mismo. Además si así fuera no me interesa en lo más mínimo, jamás haría el ridículo como otra- Contestó la ojiverde alzando la voz. Claramente era una indirecta para Akiho.
La teniente perdió la paciencia, se puso de pie bruscamente y encaró a la castaña.
-Kinomoto ¿Se puede saber qué trae conmigo?
-Vaya ¿Se sintió identificada? Yo no dije nombres ni apellidos, ahora ¡Si usted se considera de esa manera, es su problema!
-¡Ya me tiene harta! Yo no tengo la calma de Shaoran ¡Así que no juegue conmigo!
-¿Y qué va a hacer? ¿Intentar golpearme otra vez? Hasta para eso es una fracasada Yamamoto.
Eriol se puso de pie para mediar en la discusión, pero no alcanzó a prever que Akiho perdería la poca paciencia que le quedaba y se abalanzaría con todo a golpear a Sakura.
La tomó del pelo y como la castaña estaba distraída no alcanzó a zafarse, en vez de eso se puso de pie y trató de tomar a la teniente por el cuello. Tomoyo se tapó la boca en señal de sorpresa e intentó separarlas en vano. Ambas perdieron el equilibrio y rodaron por las escaleras, cayendo en el piso de cemento. Afortunadamente ninguna tuvo una lesión mayor pero ese comportamiento era inconcebible para el teniente Li.
Shaoran se acercó rápidamente a las dos chicas y tomó por la cintura a Sakura, Eriol por su parte bajó los escalones y sujetó a Akiho.
-¿Se puede saber lo que está pasando aquí? Gritó el castaño, todo el patio se había paralizado mirando la pelea, algunos sonreían y otros miraban anonadados. Otra vez la teniente Yamamoto había intentado golpear a una novata.
Se separaron, Akiho estaba hecha un desastre – ¡Vas a dejarme en paz Kinomoto, ya no soporto tu altanería, la próxima vez que vuelvas a insultarme te saco de aquí!
-¡Váyase al diablo Yamamoto!- Shaoran sacudió a la castaña, intentando persuadirla pero ella no lo tomó en cuenta, estaba realmente furiosa.
-¡Basta! Quiero que ambas vayan a mi oficina ¡Se suspende la carrera de atletismo hasta nuevo aviso!- Varios alumnos se quejaron pero el teniente estaba colérico. Ese comportamiento era inaceptable en su Academia.
Tomoyo hizo el ademán de levantarse pero Eriol la detuvo.
-Señorita Daidoji, lo mejor es que se quede aquí. Shaoran está realmente enojado.
-¿Qué le pasará a Sakura? ¿La van a expulsar?- Preguntó la morena preocupada
-Debo ser franco no lo sé. Cualquier novedad la buscaré para decírselo.
-Muchas gracias teniente- Sonrío débil Tomoyo.
Eriol siguió al trío de la muerte, estaba preocupado. Lo más probable es que Shaoran escalara el tema, el Coronel sacaría a Akiho de su grado y expulsaría a Sakura.
El silencio del pasillo llamó poderosamente su atención, esperaba a un Shaoran furibundo y gritando como loco. Lo mejor sería tratar de interceder, abrió la puerta pero el castaño no estaba para bromas ese día, con solo una mirada le dio a entender que no quería interrupciones, Eriol asintió y salió.
Lo mejor sería esperar que el agua se calmara.
-Y bien estoy esperando que alguna de ustedes "señoritas"-hizo el gesto entre comillas con las manos- sea tan amable y me explique ¿Qué rayos pasó allá afuera? Estaba toda la maldita Academia y autoridades de las demás ¡Esto es un comportamiento inadmisible!-Golpeó fuertemente la mesa y ambas chicas saltaron.
Akiho estaba al borde del llanto, ya se había calmado y sabía lo que podía venir. Aunque en el fondo de su corazón, si a Kinomoto la expulsaban no se arrepentía absolutamente de nada.
-Shaoran, lo siento.
-¡Por favor no me digas que lo sientes Akiho! Llevas años en este lugar, conoces las reglas mejor que nadie ¡Confiaba en ti, pero me has decepcionado!- La teniente cerró los ojos, esas palabras podían herirla mucho más que cualquier golpe.
-Y en cuanto a usted Kinomoto- El ambarino dirigió su vista a la castaña, quién lo miraba de manera altanera –Quiero que tome todas sus cosas y salga de esta Academia, está expulsada.
Akiho se sorprendió, pero pronto una sonrisa cursó sus labios.
Sakura entrecerró los ojos – ¿Otra vez me culpa porque está loca haya intentado golpearme?
Disculpe teniente pero no voy a irme, hablaré con el Coronel porque esto es ¡Tremendamente injusto!
-No estoy expulsándola porque Akiho la haya golpeado, la expulso porque no mantiene el respeto con sus tenientes Se lo dije muchas veces Kinomoto.
-No me interesa, es arbitrario y lo sabe. Además no me está expulsando por esto, lo está haciendo por miedo.
Shaoran se le quedó viendo sorprendido. Akiho no entendía qué pasaba pero algo en el rostro del ambarino cambió.
-Akiho, déjanos solos- Pidió Shaoran.
-No voy a irme Shaoran, esta novata cree que…
-¡Akiho sal de la oficina ahora!
Akiho aguantó las ganas de llorar, se dio la vuelta y salió dando un portazo.
Shaoran se acercó interesado a la castaña.
-A ver señorita sabelotodo ¿Por qué tendría que tener miedo? ¿Le temo a usted?
-Sí, le teme a lo que siente cerca de mí. Y una vez más, me demuestra que es un cobarde Li.
Shaoran apretó la mandíbula y luego sonrío.
-Mire novata creo que tiene demasiado aire de superioridad. Usted no me causa absolutamente nada, solo pena porque no pudo lograr su objetivo.
-¿Y cuál sería mi objetivo?
-Supongo que salir de aquí ¿Para eso ingresó, o no? Además, déjeme decirle que hay un montón de mujeres bastante más atractivas que usted en la Academia- La observó de pies a cabeza y sonrío.
-Sí puede ser- Sakura se acercó un poco más -Pero ninguna le causa lo mismo que yo.
¿Por qué tenía que reaccionar así? Estaba expulsándola y en vez de haberlo mandado al diablo trataba de seducirlo. Realmente esa arpía sabía jugar sus cartas de manera correcta, porque él podía intentar ser fuerte frente a ella, pero lo que le pasaba realmente, era tema aparte.
¿Cómo sería saborear sus labios por primera vez? ¡Demonios! Era la parte del rostro de la castaña que más llamaba su atención, eran rosados y carnosos.
Comenzó a acercarse aún más, fundido en la respiración intermitente de la ojiverde, ella lo observaba con anhelo sería que pese a los insultos y peleas ¿También se sentía atraída por él?
-¿Por qué hace esto Kinomoto?- Susurró junto a su boca.
-Porque quiero que reconozca que no le soy indiferente y que pueden haber mil mujeres más, pero esto solo le pasa conmigo.
Shaoran suspiró y bajó la cabeza, tuvo un momento para pensar y se alejó de ella. Era el demonio en persona y debía ser fuerte, tomó su cabello y lo despeinó.
Estaba en una nebulosa difícil de descifrar esa mocosa tenía razón, le atraía fuertemente, era como un imán.
Sakura protestó internamente, se sorprendió de querer con tanta fuerza que él la besara.
-Kinomoto esto no es sano, la Academia prohíbe todo tipo de acercamiento entre un teniente y un novato. Lo mejor es terminar con esto y dejarlo hasta aquí.
-¿Qué cosa? Entre nosotros no ha pasado nada emocional o ¿Tiene miedo que si me quedo eso no siga siendo así?
-Deje de confundirme. La decisión ya está tomada.
-Sabe que es completamente infundado. La teniente Yamamoto comenzó a golpearme, eso es una locura por donde se le mire. En verdad necesito hablar con el Coronel.
-No haga las cosas más difíciles, para mí también lo es.
-No mienta Li, con esta decisión para usted todo se simplifica, me saca de en medio, queda bien con su amiguita y todos felices ¡Excepto yo! Soy la única real perjudicada.
-Ya basta, le ruego que salga de mi oficina y vaya a arreglar sus cosas.
Sakura no quiso discutir más, acató la orden y salió echa una fiera.
Eriol la vio salir y se puso de pie, Akiho no quiso hablar con él y al parecer Sakura tampoco lo haría. Entró a la oficina de Shaoran, éste miraba hacia la ventana.
-¿La expulsaste?
-Sí.
-¿Por qué?
-¿Te parece poco haber agredido a una teniente?
-Shaoran yo estaba ahí, no digas que no sabes quién comenzó todo.
-No importa quién lo comenzó, importa los involucrados.
-No es justo y lo sabes. No lo hiciste por esto, encontraste una buena excusa para sacarte una espina del trasero. Sakura te ha traído bastantes problemas y no solo por su mala conducta.
Te atrae y no quieres admitirlo.
-Eriol de verdad, estoy cansado, no quiero seguir hablando de esto. En cualquier momento el nuevo Coronel vendrá a pedirme explicaciones de por qué la carrera masculina no se llevó a cabo. Además no me extrañaría que ya supiera la escena de las señoritas.
-¿Coronel nuevo? No me habías comentado nada.
-Sí, llegó un tipo nuevo con aires de superioridad, otra presión y además se parece a ti, no sabe tocar una puerta.
Eriol sonrío –Bueno amigo espero que no te arrepientas de esto. Voy a despedirme de Sakura.
Salió de la oficina y Shaoran suspiró, no estaba seguro de la decisión que había tomado, la verdad ya no estaba seguro de nada. No quería estar cerca a esa bruja revoltosa pero tampoco quería alejarla, era una confusión constante.
Volvió a sacudir la cabeza ¿Qué debía hacer?
Lágrimas de dolor recorrían las mejillas de la amatista, había logrado tomarle mucho cariño a Sakura y le dolía que todo hubiese terminado así, era su única amiga real y compañera fiel.
-No llores Tommy, ya verás cómo encuentras a otra amiga en poco tiempo. Eres dulce y comprensiva, sería una idiotez no quererte.
Tomoyo sonrío mientras ayudaba a Sakura a armar su maleta. Tomó algunas cosas del armario y cayó un cuadro con una foto enmarcada, eran un hombre y una mujer, ella era muy hermosa y él bastante atractivo.
-¿Quiénes son?
-Son mis padres, murieron cuando yo era muy pequeña- Dijo la ojiverde nostálgica –Casi no los recuerdo.
Tocaron a la puerta y asomó la cabeza del teniente Hiragizawa.
-Señorita Kinomoto, supe la estupidez que cometió Shaoran y créame que lo siento mucho.
-No se preocupe teniente. Ya todo está dicho- Respondió enojada la castaña.
Estaba demasiado aireada, ese mono chino no había escuchado razones y la había echado como un perro a la calle, los mismos recuerdos y la misma sensación la azotaron sin piedad, como cuando era una niña y sentía que nadie la querría nunca. Jamás fue fácil ser huérfana.
-Déjeme despedirme como corresponde- Eriol abrió los brazos.
Sakura sonrío y lo abrazo, había sido un buen aliado, esperaba que tuviera éxito en todo.
-Muchas gracias por todo teniente.
-De nada, le deseo toda la suerte del mundo.
Sakura sonrío, Eriol desvió la vista hacia Tomoyo y algo en su pecho dolió, la morena estaba llorando.
-Señorita Daidoji ¿Se encuentra bien? ¿Quiere que vayamos por un vaso de agua?
Tomoyo asintió, no podía articular palabra, estaba muy afectada.
-Sí Tommy ve, yo esperaré aquí.
Ambos morenos salieron y la castaña se sentó en su cama. Sería difícil cambiar toda la rutina, ya casi se había acostumbrado a levantar temprano, extrañaría ese estúpido lugar, después de todo había logrado hacerse un nombre ahí, sentía que encajaba como pocas veces.
Tomó el retrato de sus padres y una traicionera lágrima bajó por su mejilla ¿Cómo sería su vida si ellos estuvieran vivos? ¿Si tuviera una familia normal, alguien con quién reír, un regazo en el cual llorar, un abrazo en el cual cobijarse?
Otra lágrima bajó rápidamente y se estrelló en el cuadro.
Había llorado tantas veces que ya no podía contarlas y cuando pensaba que esa pena mermaría y podría comenzar a vivir de nuevo, todo volvía al pasado para atormentarla.
Nunca la había tratado mal pero ¿Qué diría él? No había pensado en eso…
De pronto la puerta se abrió para cerrarse casi de inmediato.
Sakura levantó la vista y limpiando el resto de agua salada en su rostro, se puso de pie furiosa.
-¿Qué carajo está haciendo aquí? Acaso no le bastó con echarme como un animal a la calle, además viene a…
Las palabras se esfumaron como humo de cigarrillo, porque así debía ser.
La castaña abrió los ojos debido a la sorpresa para pronto cerrarlos y hundirse en la sensación, él estaba ahí, al fin había decidido salvarla de toda esa mierda.
Soltó la respiración para volver a inhalar su aroma, cruzó los brazos por su cuello y dejó de tener conciencia ¿Cómo alguien podía transportarla así solo con un beso?
Shaoran estaba besándola y aunque sabía que todo era imposible y una tortura, valía la pena vivirla.
Notas de la Autora:
Uff esto cada vez se pone mejor hay muchas intrigas que develar ¿Qué pasara?
Nos leemos en el próximo capítulo.
Al principio hice referencia a una canción de Lucybell llamada "Hoy soñé" me inspiró para este capítulo.
¡Besos!
