Notas de la Autora:

Hola mis queridos, quiero agradecer infinitamente la recepción de esta historia. Me falta escribir los capítulos con más detalles pero ya tengo todo el contenido central y me ha encantado el resultado.

Espero que todos se encuentren muy bien, espero también sus comentarios y si les va gustando. A mí me encanta.

Capítulo IV: Verdades difíciles de aceptar.

-¿Ya se siente mejor?- Preguntó el moreno.

-Sí, muchas gracias. Me da tristeza que Sakura se vaya de esta forma, no es justo. Nos habíamos vuelto buenas amigas- Comentó cabizbaja la morena.

-Lo sé, creo que Akiho lo hizo a propósito, sabe que Shaoran no toleraría una actitud así en una novata, y es muy fácil provocar a Sakura.

-Sí, tiene bastante carácter-Sonrío la amatista.

-No me gusta verla triste señorita Daidoji, ya verá que todo se arreglará.

-¿Pero cómo podría? Sakura está expulsada.

-Aún falta la autorización del Coronel, seria nuestra última esperanza.

Tomoyo miró al moreno con ilusión, tal vez no todo estaba perdido.

Abrió los ojos perezosamente ¿Qué había sucedido? ¿Se había teletrasportado de un lugar a otro?

No, simplemente había tenido un sueño. Se reincorporó en la cama y pudo ver la foto de sus padres, se había dormido con el cuadro abrazado en su regazo.

Suspiró… sus sueños cada vez eran más reales, acarició sus labios y aún el calor del beso los embriagaba. Bueno, debiese estar acostumbrada ¿Desde cuándo la vida era fácil para Sakura Kinomoto? Jamás lo había sido y no tenía por qué empezar a serlo ahora.

Tocaron suavemente.

-¡Adelante!

La puerta se abrió dejando ver a un hombre alto y de expresión dura.

Sakura se sorprendió, era el mismo que estaba con el teniente Li en su oficina, al que llamó coronel, el que le pareció tan familiar y el que tenía la culpa de su desvelo la noche anterior.

Se puso de pie rápidamente.

-Kinomoto, me ha llegado esto- Extendió una hoja hacia Sakura.

Sakura lo tomó y leyendo el contenido pudo divisar la autorización de expulsión, estaba firmada por el teniente Li pero faltaba la firma del Coronel.

La castaña lo miró sin comprender.

-No voy a firmarlo así que puede estar tranquila, voy a darle una segunda oportunidad, Li va a matarme pero lo puedo soportar, lo que sí trate de comportarse- Dijo sonriendo.

-¿Por qué hace esto Coronel?

-Porque no me parece una mala muchacha, creo que tiene bastante potencial, he podido estudiar su hoja de vida y puede aportar bastante a esta Academia. Es ágil en deportes y por lo que he oído muy buena en combate. De hecho me sorprende que supere a una Instructora en esa área.

Sakura entrecerró los ojos ¿Qué se traía ese hombre?

-¿No me cree Kinomoto?

-Sé que puedo estar siendo insolente pero la verdad no, ni una palabra.

El Coronel Akiyama sonrío… No esperaba menos de ella. No tenía un pelo de tonta, desvió su mirada y la garganta se le secó. En la cama estaba la fotografía que él hubiese querido conservar ¿De dónde la había obtenido?

Sakura siguió la mirada del Coronel y frunció el ceño ¿Qué estaba pasando ahí?

-Bueno Kinomoto, la dejo y solo diré que tengo mis razones para no enviarla a casa.

El moreno salió dejando a una Sakura muy confundida ¿Por qué ese hombre la hacía sentir de esa manera?

-Sakura.

¿Sería que la conocía de alguna parte? Pero si algo así llegaba a suceder estaba completamente pérdida, todos sus planes arruinados y muchas preguntas que contestar.

-¡Sakura!- El grito de Tomoyo la retornó al planeta tierra, debía dejar de desvariar así.

Dirigió la mirada a Tomoyo y Eriol que la miraban preocupados.

-¿Le pasa algo señorita Kinomoto?- Preguntó el moreno.

-Sí… me quedo-Contestó la castaña con una gran sonrisa.

Shaoran estaba sentado en su escritorio, trataba de avanzar en sus informes policiales pero sencillamente era imposible, incluso cuando ya la había despachado seguía ahí ¿Hasta cuándo dejaría de pensar en ella? Bueno seguramente era pasajero, en cuanto las cosas volvieran a retomar su curso él volvería a su ajetreo habitual y todo acabaría.

Realmente necesitaba apoyo con esto de la policía, era demasiada información para una sola persona. Con las olimpiadas no había tenido tiempo de conversar con Eriol y comparar sus puntos de vista.

Lanzó el lápiz que sostenía en la mesa, las cosas se estaban complicando más de lo esperado.

Suspiró y levantó la vista para ver al Coronel Akiyama parado en la puerta, definitivamente este tipo era igual a Eriol, un impertinente.

-Li, venía a devolverle la hoja que me pasó hace un rato.

-Claro Coronel- Shaoran se acercó y tomó el papel.

-Pero aquí no está su firma. Es necesario para que Kinomoto quede expulsada.

-Lo sé y por eso no la firmé.

-No entiendo- Dijo el ambarino molesto, poniéndose de pie.

-Bueno Li verá, no por nada he llegado a este cargo a una edad tan temprana. Creo que usted me entiende, porque le pasó lo mismo. Tengo buen instinto y Kinomoto tiene excelente aptitudes, puede servir de mucho en todas nuestras pretensiones.

-El primer requisito que deben cumplir los alumnos es el respeto Coronel, y lamentablemente esta novata no sabe lo que eso significa, no solamente se ha dedicado a desafiarme, también se ha trenzado a golpes en dos ocasiones con su superior.

-Mire Li, no pienso discutir con usted mis razones pero no voy a firmar esa hoja, Kinomoto se queda y es mi respuesta definitiva.

-O sea que puedo deducir sus razones. Disculpando mi entrometimiento Coronel pero ¿Le gusta esa novata?

-¡No sea insolente Teniente, póngase en su lugar! No voy a permitir que cuestione mis decisiones. ¡Usted no está aquí para eso y espero que la carrera masculina se lleve a cabo mañana a primera hora!- Exclamó colérico el moreno.

Shaoran apretó la mandíbula, estaba empezando a odiar que ese tipo fuera su superior.

-Disculpe Coronel, no fue mi intención.

-Espero que no vuelva a repetirse. No pienso poner en duda con usted mi jerarquía y mucho menos quiero que vuelva a insinuar que tengo intereses amorosos por una novata.

Buenas tardes Li.

El Coronel salió dando un portazo.

Shaoran suspiró, cuando creía que las cosas tomarían un rumbo favorable para él, se engañaba rotundamente ¡Maldito fuera el día que esa chiquilla había pisado la Academia! Había puesto su vida de cabeza. Tenía un mal presentimiento, ojalá y se equivocara.

Tomó sus documentos, los guardó y salió hecho una fiera de la oficina. Ya lo escucharía esa mocosa insolente, y que ahora además, tenía santos en la corte.

-Shaoran amigo…

-Ahora no Eriol tengo algo que hacer.

Eriol se quedó con la palabra en la boca, lo mejor era seguir a ese torbellino, lo más probable es que se hubiese enterado de la decisión de Akiyama.

-¡Sakura, me alegro tanto! Pero cuéntame ¿Cómo fue que no te expulsaron?

-No lo sé Tommy, creo que al Coronel le caigo bien, todo lo contrario a esa bestia china.

-¡Daidoji!- La voz grave del castaño inundó la habitación, ambas chicas saltaron de la sorpresa.

-Salga inmediatamente, tengo que hablar con Kinomoto.

Tomoyo dirigió una mirada preocupada a la ojiverde y salió del cuarto.

Sakura pudo estudiar la expresión del teniente, estaba colérico eso podía verse a kilómetros de distancia. Sus hombros estaban rígidos y por un momento su sueño le nubló la mente. Recordó la sensación de ese beso, ese beso que aunque fuese falso había significado tanto para ella. Carraspeó intentando persuadir sus sentidos, debía poner en orden sus pensamientos si no el castaño la encontraría con la guardia baja.

-Así que además de prepotente, irrespetuosa y desafiante ¿Tiene relaciones prohibidas dentro de la Academia?

¿Por qué rayos tenía que ser tan idiota? ¿Leía un manual o algo así?

-No sé a qué se refiere teniente.

-¿Ah no? Entonces puede explicarme ¿Por qué el Coronel que lleva a cargo un mínimo tiempo, tiene interés por usted?

-Debería preguntárselo a él ¿No cree? Estoy cansada, ha sido un día muy desafortunado así que si no le importa, le pido que salga de mi habitación.

-Sí me importa bastante, solo vine a dejarle en claro que a mí nadie me ve la cara, y ¡Que no voy a descansar hasta sacarla de este lugar!

-¡Puede llevarse sus amenazas al infierno teniente!- Sakura caminó hacia la puerta con la intención de abrirla y que Li saliese por ella, en cambio Shaoran tenía otros planes la agarró del brazo y la acercó a centímetros de él.

Sakura forcejeó para intentar liberarse pero le fue imposible, ese mono chino tenía la fuerza de un huracán.

-Escúcheme bien Kinomoto, no va a terminar el año en esta Academia y cuando acabe con usted va a desear no haber nacido. Quiero que me diga ahora ¿Qué tiene con el Coronel?

Sakura esbozó una pequeña sonrisa –Ahora entiendo… todo esto no es porque yo lo tenga hastiado o por lo que pasó con Yamamoto, todo esto es porque está celoso ¿Cierto?

Shaoran estrechó el agarre y la ojiverde emitió un leve quejido de dolor.

-¡Cállese o no respondo!

-¿Qué? Me va a golpear ahora, recuerde que no pudo conmigo en el combate, no sería muy ético que un teniente se vaya contra una novata ¡Sería mal visto Li!

Los gritos se escuchaban por todo el corredor, Eriol llegó rápidamente para calmar a una afectada Tomoyo. Entraba o esos dos se sacaban los ojos.

Shaoran recorrió el rostro de la castaña, todo lo que tenía de fascinante lo tenía de bocaza. Se detuvo en sus labios ¿Cómo la parte más atractiva en ella podía volverse un arma letal en tan poco tiempo? ¡Demonios la deseaba demasiado! Deseaba domar ese espíritu rebelde y altanero, que se rebajara hasta tenerla a sus pies, que el fuego desprenderte de su cuerpo la consumiera por completo, deseaba tomarla en ese mismo instante.

Sus respiraciones se mezclaban debido al enojo presente en ambos, eran un volcán a punto de hacer erupción.

La tomó fuertemente de la cintura con el brazo libre, obligando a que esos orbes esmeraldas se fundieran en el ámbar de su mirada.

Se acercó aún más y aspiró el aroma a flores que desprendía su piel, además olía exquisito ¡Endemoniada bruja! Lo tenía completamente hechizado.

Sakura ya no podía pensar, toda parte de su cerebro se había nublado a causa de las sensaciones que el castaño provocaba en ella, se sentía atrapada, vencida ya no tenía más razones para pelear. Odiaba a Li con toda su alma, era arrogante, narcisista y engreído pero aun así algo en el interior de su ser la invitaba a dejarse llevar por los sentimientos que estaba experimentando.

Sentirse acorralada y atrapada jamás le gustó, si hubiese sido otra persona lo habría alejado de inmediato pero no podía, no tenía fuerzas para rechazarlo cuando hace unos momentos había soñado con ese momento.

Ella podía ser despistada pero el teniente iba a besarla, sus ojos y gestos se lo gritaban en silencio.

-Shaoran, creo que es su…

Las palabras de Eriol se atoraron en su garganta, Li soltó a la castaña como si quemara y ambos se sonrojaron furiosamente. Tomoyo se dejó ver detrás del teniente.

Eriol sonrío y dirigió una mirada burlona a su amigo.

-¡Vaya y yo pensando intervenir antes de que se mataran!

-Cállate Eriol, solo estábamos… hablando- Shaoran miró a Sakura que aún no levantaba la vista, se sentía demasiado avergonzada ¿Qué estaba pasando?

-Claro hablando… forma particular de hablar ¿No creen?

-Es mejor que me vaya, recuerde lo que le dije Kinomoto- Esta vez ambas miradas se cruzaron.

Sakura no respondió, aún estaba tratando de calmar el latido de su corazón, en cualquier momento explotaría.

-Siento haber interrumpido señorita Kinomoto.

-No interrumpió nada teniente Hiragizawa, solo estábamos hablando.

-Sakura no soy tonto y si no saben encausar esto, se va a descontrolar.

Sakura le devolvió la mirada, confundida.

¿Pero en qué demonios estaba pensando? ¡Iba a besarla por Dios! ¿Y si Eriol no hubiese entrado?

Tenía que hacer algo, todo esto se estaba saliendo de control, él no podía ceder ante los encantos de esa novata, estaba terminantemente prohibido y él lo sabía mejor que nadie.

-¡Rayos!

-Deja de torturarte Shaoran, vas a pasarlo mal hasta el día en que lo admitas- El ojiazul hizo su aparición en ese momento.

-¿Admitir qué?

-Creo que lo sabes mejor que yo, esa chica te está volviendo loco.

-Obvio que sí, es una insolente.

-No es eso amigo mío, te está volviendo loco porque te atrae y no lo quieres aceptar.

Shaoran suspiró cansado por primera vez el idiota de su amigo tenía razón, eso era lo que le complicaba quería alejarla por ese motivo la expulsó, pero ahora debería luchar no solo con su rebeldía sino también con todo lo que esa chiquilla le ocasionaba, no le era indiferente y eso lo enfurecía. Además, de solo imaginarla con Akiyama perdía el control, ella estaba en lo cierto, había enloquecido de celos en solo imaginarla con ese tipo.

-No sé qué me está pasando pero voy a cortarlo de raíz.

-¿A qué te refieres?- El moreno frunció el ceño intrigado.

-Necesito distraerme, a lo mejor esa novata tiene razón y me falta compañía.

-¿Estás pensando en salir con alguien?

-Sí… no sería malo, podría despejar mi mente y olvidarme de todo esto.

-Shaoran, estás en un error.

-Shaoran, Eriol ¿Qué tal?

-Akiho que gusto verte ¿Qué harás esta noche?

Eriol volvió a fruncir el ceño, Shaoran estaba loco si pensaba hacer lo que él creía.

-Nada ¿Por qué?

-¿Quieres salir conmigo?

El corazón de Akiho se detuvo, al fin lo que solo había imaginado en sueños se volvía realidad… Shaoran Li estaba invitándola a salir.

Sonrío alegremente –Claro Shaoran ¿Dónde vamos?

-No lo sé, esta noche tú eliges.

-Bueno entonces voy a cambiarme y nos vemos en un rato.

-Claro, yo haré lo mismo.

-¿Paso por tu oficina?

-Sí, te espero aquí.

Akiho comenzó a caminar en dirección a las habitaciones. Eriol movió la cabeza en claro signo de desaprobación.

-Shaoran no puedo creerlo, Akiho no siente solo amistad por ti, lo sabes hace años.

-Por lo mismo, es la manera más rápida de salir de todo esto- Contestó el castaño cruzándose de brazos.

-Por Dios ¿Viste su rostro? Akiho te ama y si no sientes lo mismo la vas a hacer sufrir.

-Bueno puedo darme la oportunidad, tal vez si la conozco más puede que llegue a sentir algo.

-¿Algo, qué llegues a sentir algo?

-Vamos Eriol lo has hecho infinitas veces, no tengo que recordártelo.

-Pero no con alguien que me ama y menos porque estoy sintiendo atracción por otra mujer. Entiende que puedes perder mucho.

-No me interesa el costo, tengo que sacarme a esa novata de la cabeza, aunque sea lo último que haga.

Akiho entró a su habitación suspirando esperanzada ¿Al fin el amor de su vida se habría dado cuenta? Ella y Shaoran hacían una hermosa pareja, lo amaba y con el tiempo estaba segura de que él sentiría lo mismo, se encargaría de que así fuese.

Se vistió sugerentemente con un vestido negro ajustado y maquilló sus mejillas, con todos los problemas que esa novata le había acarreado ni tiempo de arreglarse tenía.

Se miró al espejo y complementó su estilo con un perfume francés que su abuela fallecida le había comprado.

Salió de la habitación y lo primero que vio fue a esa arpía castaña.

-Vaya Kinomoto ¿Aún no terminas de despedirte?

-Bueno Yamamoto para su información, no me expulsaron así que va a tener que seguir soportándome por bastante tiempo.

Akiho se sorprendió, se suponía que Shaoran había sacado a esa idiota de la Academia ¿Qué habría pasado? ¿Se había arrepentido?

-Veo que tienes más vidas que un gato Kinomoto.

-Así es- Sonrío burlista la castaña.

-Yo que tú no me alegraría tanto… ya sabes el que ríe último, ríe mejor.

-Akiho ¿Estás lista?

Ambas desviaron la vista hacia Shaoran, como pocas veces se dejaba ver sin el uniforme, vestía vaqueros y una camiseta ajustada de color negro.

Sakura se quedó perpleja, últimamente la presencia del chino estaba causando estragos en ella, lo mejor sería empezar a ignorarlo y alejarse, sabía perfectamente lo que le esperaba si se le ocurría enredarse con él.

-Sí, estoy lista ¿Vamos?

Shaoran le dirigió una mirada indiferente a la ojiverde y ofreció su brazo para que Akiho se tomara de él.

-Perdón pero que yo sepa no estamos en Halloween ¿Dónde sería la fiesta de disfraces y horror?

Akiho entrecerró los ojos –No sea impertinente Kinomoto, Shaoran y yo tenemos una cita.

-Les deseo buena noche, espero que al fin puedan desestresarse Tenientes, les hace mucha falta.

La castaña comenzó a caminar – ¡Ah casi lo olvido! tomen precauciones. No queremos un bebé en la Academia y por cierto Teniente Li, aquí a la vuelta creo que hay una residencial muy buena, algo acorde a Yamamoto.

Shaoran abrió los ojos como platos ¡Cómo se atrevía! Además sabía perfectamente del lugar que hablaba, eran unos potreros.

Akiho se abalanzó sobre la novata pero el brazo fuerte de Shaoran la detuvo.

-Akiho, no vale la pena.

La teniente Yamamoto ordenó su vestido y caminó delante de Shaoran. Este le dirigió una mirada reprobatoria a Sakura. Por un momento se imaginó saliendo de ahí no en compañía de la teniente sino que de la castaña delante de sus ojos, por ese efímero instante le pareció buen lugar el potrero, incluso hasta excitante.

Sacudió la cabeza para disolver ese pensamiento y caminó detrás de su amiga.

Sakura rechinó los dientes ¡Maldita embustera! Había logrado sacarlo a una cita ¿Y si en verdad terminabas juntos? O peor terminaban acostados, de solo imaginarlo se le apretaba el pecho, tenía que hacer algo.

-¡Sakura! ¿Qué haces en estos lados?

-¡Ryu, pero qué gusto verte!- Al parecer su problema tendría solución.

Salieron a pasear por el patio, no había muchos lugares qué visitar pero Ryusuke era más interesante de lo que parecía. Le mostró una cabaña iluminada solo por la luz de la luna, que estaba situada a un costado de un camino escondido, dijo que algunos tenientes desataban sus pasiones en ese lugar ¿Él también lo haría?

¡Vamos Sakura, deja de pensar en ese mono chino, concéntrate en Ryu, es una excelente alternativa!

Conversaron largo rato, de hecho ya el tema Li había quedado atrás, siendo reemplazado por carcajadas y sonrisas coquetas.

-Sakura, quisiera hablar contigo sobre algo en particular- Dijo serio el chico.

-Dime- Contestó la ojiverde.

-No andaré con rodeos, me gustas. Me gustaste desde el primer momento en que te conocí, no soy un chico que tome estas cosas a la ligera si te lo preguntas. Me gustaría conocerte más, que me des una oportunidad.

Sakura suspiró. No podía mentir se lo imaginaba, Ryu no había optado por disimular la atracción hacia ella. Levantó la vista hacia la luna –Ryu, es complicado. No llevamos mucho tiempo aquí y estoy enfocada en otras cosas, me pareces un chico muy atractivo pero en este momento no busco ese tipo de relación con nadie.

-Entonces dame la oportunidad de conocernos mejor, sé que puedo lograr algo. Solo eso te pido.

-Está bien, pero no te prometo nada- La castaña sonrío.

Caminaron hacia el pasillo que separaba los corredores masculinos de los femeninos, ya era casi medianoche.

-Bueno señorita… espero que no vaya a convertirse en calabaza y arruinarme la noche.

Sakura carcajeó –Puede ser o ¿Prefieres los ratones?

-Bueno, espero que tengas buenas noches- Ryu la tomó del mentón y le dio un beso en la comisura de los labios. Sakura cerró los ojos esperando la misma sensación de su sueño o la que le produjo estar tan cerca del teniente pero no fue así, ni siquiera se acercaba.

-¡Vaya, vaya! ¿Qué tenemos aquí? Un par de enamorados- Gritó la teniente Yamamoto -Mira Shaoran ¿No crees que hacen linda pareja?

El teniente Li no le sacaba los ojos de encima a Sakura, era una mirada cargada de resentimiento y furia contenida.

-¿Qué hacen a estas horas fuera de sus habitaciones novatos? ¿No saben que mañana a primera hora es la carrera masculina?

-Entonces ¿Qué hace usted fuera de la cama teniente? ¿Acaso no compite?-Replicó la castaña.

-No tengo por qué darle explicaciones Kinomoto, quiero que ambos vayan a sus habitaciones ¡Ahora!

-No tiene para qué gritar teniente, al parecer no le fue bien en su cita ¿Le salió muy cara la hora de compañía? Qué lástima que no lo satisficieran-Dijo la ojiverde mirando despectivamente a Akiho.

-Cállate Kinomoto que en ese caso ¡La única zorra aquí eres tú!- Gritó Yamamoto dando una bofetada en la mejilla de la castaña.

Sakura se abalanzó sobre ella y le jaló el cabello, la teniente intentó soltarse en vano.

-¡Akiho basta!- Shaoran se adelantó para tomar a su amiga, en tanto Ryu replicó lo mismo con Sakura.

-Quiero que todos vayan a su cuartos ahora, mañana hablaré con ustedes dos después de la carrera- Dijo el ambarino señalando con el dedo a Akiho y Sakura.

Shaoran se dejó caer de forma poco decorosa a la cama, estaba exhausto ¿Hasta cuándo tendría tantos problemas? Ese mes había sido tétrico, desde la entrada de los novatos todo se había descontrolado, no se equivocaba con el mal presentimiento cuando conoció a esa chiquilla, le había traído mil dificultades.

Y por otro lado el sentimiento de culpa que lo embargaba se debía a su brillante amigo de infancia ¿Cuándo fue que cometió el terrible error de volverse amigo de ese inglés de pacotilla? Siempre que podía lo martirizaba con sus comentarios ácidos y realistas.

¿Estaría bien intentar algo con Akiho? Ella tenía sentimientos hacia él, anhelaba un tipo de relación que estaba seguro no podría entregarle. Él no quería amarrarse, quería solo sacar ese gran deseo que lo embargaba cuando veía a esa bruja castaña pero y si… ¿No lo lograba?

Y por el contrario ¿Si se estaba equivocando?

¿Cuán difícil podría ser luchar en contra de sus instintos? Porque si de algo estaba seguro es que esa mujer le causaba infinitas ganas de llevarla a una cama.

Recordó su aroma y la visión de sus labios, rosados y carnosos… el calor de su cuerpo no se hizo esperar y junto con eso la parte masculina que lo delataba.

-¡Maldita mocosa!- Gritó cubriendo su rostro con la almohada.

-¿Aún despierto amigo?

-¿Qué haces aquí Eriol? Me asustaste.

-Vine por mi loción francesa… sabía que tú la habías tomado y ¿Aun sufriendo por Sakura? O ya te decidiste a engañar a Akiho- Eriol bebió de un vaso con agua.

-Ni la una ni la otra.

-¿Cómo estuvo la cita?

-Bien, bastante bien. Retomé el tema de la expulsión de Kinomoto, no había tenido la oportunidad de conversar con Akiho, algo así es grave. Si yo no hubiese estado a cargo lo más probable es que ella estuviera expulsada.

-¿Te das cuenta?

-¿De qué?

-Todo lo que haces gira en torno a ella, las peleas o discusiones, tu constante confusión, porque ella realmente te confunde Shaoran.

-Eriol no quiero volver a tocar ese asunto, Kinomoto es una alumna más y punto.

-Bueno… bueno, cambiando de tema ¿Has estudiado el informe policial?

-Sí, he podido avanzar un poco ¿Tú?

-Hay algo extraño en el caso Shaoran… Si ese tipo es tan difícil de atrapar ¿Por qué la policía no ha destinado a un infiltrado? Con toda esa red no sería tan difícil hacerlo.

-Yo me he preguntado lo mismo pero según el encargado no cuentan con los suficientes recursos, de hecho hace unos meses me ofrecí para hacerlo.

-¿Es una broma verdad? Sabes lo peligroso que podría ser, en ese caso lo mejor sería armar un equipo.

-No Eriol, lo ideal es que solo algunas personas manejemos esa información, se corren menos riesgos.

-Mmm… si es cierto y ¿Has pensado en la propuesta de Sakura?

-¿Cuál? ¿Esa locura de ser mi asistente? Por supuesto que no, no confío en ella. Prefiero que pase por sobre mi cadáver antes de inmiscuirla en mis asuntos.

Eriol sonrío, se despidió de su amigo y salió de la habitación.

Casi al llegar a su cuarto divisó un pequeño candelabro y una figura femenina. Siguió el destello de luz y se topó con la única persona que últimamente rondaba sus pensamientos.

-Señorita Daidoji ¿Qué hace levantada tan tarde?

-Teniente Hiragizawa, buenas noches. Tenía un poco de insomnio, hoy fue un día ajetreado.

-Comprendo ¿Tuvo miedo de perder a su amiga?

-Usted va a creer que soy una nerd pero en verdad nunca he tenido una amiga. Las chicas que solía conocer por mi familia jamás me parecieron interesantes, solo vivían lo que sus padres imponían. Siempre me pareció injusto seguir ese tipo de normas.

-No pienso eso de usted al contrario pienso que es una mujer muy valiente. En más de una ocasión enfrenté a mis padres por querer seguir mi propio camino, sé que no es fácil.

Tomoyo miró intensamente al moreno y sonrío.

-Muchas gracias teniente… es esperanzador saber que alguien vivió algo parecido y triunfó.

-No voy a mentirle señorita Daidoji, usted me parece una chica interesante y tengo muchos deseos de poder conocerla mejor.

Tomoyo se sorprendió, jamás imaginó que un hombre como él pudiese tener un interés distinto en ella que no fuera amistad.

Sonrío para sus adentros, también le encantaría poder conocerlo mejor.

-Pero teniente, usted sabe que las relaciones entre grados están prohibidas.

-Entonces salamos de aquí-Sonrío el moreno.

Tomoyo imitó el gesto, sabía que no era cierto pero al menos tenía la esperanza de que las cosas resultaran, solo esperaba que no fuera nada parecido al pasado…

Sakura estaba sentada en las gradas, era como repetir el día anterior, nuevamente tenía sueño pero esta vez no era debido al Coronel sino al teniente y a Ryu.

¿Qué debía hacer?

Sentía rabia e impotencia ¿Qué habría pasado en la cita de anoche? ¿Se habrán besado, habrán tenido relaciones?

En el fondo de su corazón esperaba que no y aunque sabía que no debía importarle irremediablemente lo hacía.

¡Le importaba demasiado!

-Sakura te estaba buscando- La dulce voz de Tomoyo hizo que se volteara.

-Salí antes, necesitaba tomar aire fresco.

-Lo noté ¿Te sientes bien? Pude escuchar que te quejabas en la noche.

El rostro de la castaña se encendió cual farolillo de navidad ¡Maldito subconsciente! Había vuelto a soñar con el teniente y al parecer ya su amiga estaba notando que no eran actos muy inocentes.

-¡Buenos días!- Saludó alegre Eriol.

Sakura suspiró, excelente momento para la aparición del ojiazul, no tenía ánimos de describir lo que Li le hacía en su propia cama

¡Demonios, necesitaba una ducha fría!

-¡Buenos días Teniente!-Respondieron ambas.

-¿Ya están listas para el espectáculo?

-¿Cuál espectáculo?- Preguntó curiosa la castaña.

-Ver correr a Shaoran, es el campeón regional de atletismo.

-Lo único que me faltaba que también se haga el hábil corriendo. Pues soy más rápida que él, se los aseguro- Contestó molesta Sakura.

Ambos morenos la quedaron viendo.

Los corredores se ubicaron frente a la pista, habían varias Academias y en el lugar de Seijo podía verse la melena desordenada y brillante del castaño. Su rostro demostraba concentración absoluta.

El silbato sonó y todos comenzaron a correr demostrando esfuerzo y determinación, había uno que sobresalía… Shaoran Li, varias chicas suspiraban al verlo pasar. La ojiverde pensó que realmente era rápido, ganó la carrera sin mucho esfuerzo ¿Cómo sería competir contra él?

Sakura se quedó sentada mientras que Tomoyo y Eriol bajaron a felicitarlo, Yamamoto ya había aparecido así que lo mejor era mantenerse al margen, bufó rodando los ojos en cuanto la vio ¿Se podía ser más arrastrada? Ella nunca había demostrado ese nivel de fuga cerebral, bueno excepto cuando se enamoró de Yue… pero eso era un tema aparte.

Se puso de pie dispuesta a salir de ese lugar.

-¡Shaoran felicidades! Lo hiciste estupendo-Felicitó Akiho.

-Sí amigo mío, eres más rápido que una bala.

El teniente esbozó esa maldita sonrisa, la que a ella le hacía perder el equilibrio. Los hoyuelos se dibujaron notoriamente en sus mejillas.

-Gracias- De pronto desvió la vista hacia la castaña y se volvió serio - Y usted Kinomoto ¿No me va a felicitar?

-Claro que sí teniente- Bajó rápidamente de las gradas y antes que cualquiera pudiera evitarlo besó la mejilla del ambarino.

Todos se quedaron mirando incrédulos.

Shaoran vio todo en cámara lenta y sintió el fuego arder en su interior en el momento que los labios femeninos tocaron su piel.

-Pero ¿Qué cree que hace Kinomoto?-Gritó Akiho exaltada.

Shaoran parpadeó un par de veces, no podía creer la reacción de esa novata ¿Qué acaso se había vuelto loca? Estaba toda la Academia mirando, incluso el Coronel Akiyama, quién tenía cara de querer asesinarlo.

-Bueno él me preguntó si lo iba a felicitar. Ahora me voy a su oficina teniente, usted me citó ¿Recuerda?

Sakura comenzó a caminar aguantando la risa y dejando atrás un infierno desatado.

-¿Con que cita a las novatas en su oficina Li?-Touya Akiyama estaba furioso.

-¡Claro que no Coronel! No sé de qué habla esa chiquilla.

-¡A mi oficina inmediatamente Li!-El gritó casi deja sordos a varios. Realmente Shaoran se había metido en un embrollo.

Comenzó a caminar detrás del Coronel, este tipo era un energúmeno, quizás qué castigo le impondría.

Cerró la puerta detrás de sí.

-Bueno Li, estoy esperando una explicación.

-¡Coronel esa mocosa me odia! Se la pasa provocándome por algo yo quería expulsarla.

-Mire Li, usted es una autoridad dentro de esta Academia no me diga que no puede controlar a una novata, por favor. Sé que es capaz de eso y más- La pesada mano del moreno golpeaba la mesa de su escritorio.

-Sí pero ella no me respeta, usted vio lo que hizo delante de todo el mundo, ayer se trenzó a golpes con sus superior ¿Qué tendría que hacer para que logremos sacarla de aquí? ¿Provocar un accidente? ¿O algo peor?

-Tener una relación con un superior por ejemplo y espero que después de esa demostración de cariño este no sea el caso Li ¡Espero que no me esté ocultando otra cosa!

-Coronel lo hizo a propósito, sabía que algo así podría traerme grandes problemas, esa chiquilla no entiende ¡La quiero fuera de este lugar!

-Pues lo siento Li, no voy a darle en el gusto para solucionarle la vida ¡Póngase firme y demuestre por qué rayos está aquí!

Shaoran bufó molesto y salió dando un portazo. Poco le importaba otra reprimenda de ese gorila, pero esa arpía infeliz iba a escucharlo.

Se dirigió a su oficina esperaba encontrarla afuera, sino le tocaría buscarla por toda la Academia.

Gracias al cielo así fue, Kinomoto estaba silbando de lo más relajada en las sillas de recepción.

-¿Muy relajada no? Entré a mi oficina inmediatamente Kinomoto.

-Claro teniente.

¡Se estaba burlando de él!

Shaoran inspiró, necesitaba calmarse, tenía ganas de golpearla y eso no era lógico para nadie.

Se sentó en la silla e indicó con la mano que Sakura tomara asiento enfrente de él.

-Quiero que me diga ¿Por qué lo hizo Kinomoto?

-¿Hacer qué?

-No siga tomándome el pelo porque en verdad me está costando controlarme… Usted sabía perfectamente lo que conseguiría con un gesto como ese ¿Quiere hacerme quedar mal con mis superiores? ¿Ahora el plan es que me saquen a mí de aquí?

-No teniente, solo hice lo que usted me pidió… ¡Lo felicité!-Respondió la castaña cruzándose de brazos despreocupada.

-¡Ya basta Kinomoto!- La paciencia no era una virtud de Shaoran Li, se paró como una fiera y rodeó el escritorio para tomar del brazo a la ojiverde y obligarla a ponerse de pie.

-Dígame ¿Qué quiere? ¿Por qué no me deja en paz de una vez? ¡Desde que llegó me ha traído solo problemas!

-Porque quiero que sucumba ante sus emociones, que se altere a un nivel inimaginable, que desee no haberme conocido o ¿Usted cree que todas las amenazas le saldrían baratas? ¡Me ha hecho la vida imposible desde que entré a este lugar no crea que no lo noto, intentó sacarme de aquí de una manera totalmente injusta!- Sin poder evitarlo los ojos de la castaña se llenaron de lágrimas

–Estoy harta de que me juzgue… sin siquiera conocerme- Bajó la vista terminando la frase con un susurro apenas audible.

Shaoran lentamente dejó de ejercer fuerza en ella, dejó caer su brazo y se dio la vuelta. Había podido notar el dolor en sus palabras ¿En verdad había sido tan duro? Es que en su interior sabía lo que pasaría si la dejaba entrar, lo que sentía por ella se debatía entre el odio y el deseo pero ¿Qué pasaría si eso cambiaba? Si lograba conocerla y terminaba hechizado en sus encantos, era su carrera o una prominente relación amorosa, no podía permitirlo… había luchado tanto por llegar donde estaba que no era justo.

-Lo siento, Teniente.

Algo en su interior se removió ¡Demonios! Si tan solo con esa expresión lograba que se olvidara de todo ¿Qué podría lograr con algo más?

Se volteó y dirigió la mirada a una sonrojada castaña. Ella había bajado la vista y se notaba incómoda.

En el fondo no quería una relación así, prefería seguir odiándola, si cedía ella podría conseguir todo lo que se propusiera y él no sería capaz de negárselo.

Deseaba que su cuerpo se separara de su cerebro… a veces la parte emocional lo manejaba y hacía cosas estúpidas como en ese momento, se acercó a la castaña y le levantó el mentón para obligar a mirarlo.

Sakura fijó los ojos en él y el tiempo dejó de avanzar.

-No me hable así, prefiero que me odie con el alma… que me deteste y me deseé lo peor.

-¿Por qué?-Susurró bajito la ojiverde.

-Porque si no es así, ambos tenemos demasiado que perder.

-Y ¿Nada que ganar?- Preguntó la ojiverde.

Shaoran guardó silencio… ella siempre lograba enmudecerlo.

-Usted sabe qué es lo mejor.

-A veces me canso de imaginar ¿Qué pasaría si?

A Shaoran le estaba costando demasiado trabajo controlarse… deseaba besarla, tomar por fin esos labios que lo llamaban a gritos, saborear el encanto sublime de su boca y perderse entre sus brazos pero simplemente no podía… dio un paso atrás y volteó mirando por la ventana. Despeinó aún más su cabello si era posible y suspiró contrariado.

-¿Quiere que me vaya?

Esa era la pregunta exacta ¿Realmente quería que se fuera? No, no y mil putas veces ¡NO!

-Sí, señorita Kinomoto creo que es lo mejor.

-En serio me alegro de que haya ganado, es muy veloz. Espero que algún día me dé la oportunidad de enfrentarlo.

-Qué ¿Ahora también le dicen el rayo McQueen?-Dijo burlisto el castaño volteándose.

-Teniente Li… Tengo muchas virtudes pero también puedo ser una caja de pandora cuando me lo propongo creo que ha podido notarlo.

-Me he dado cuenta y si es tan rápida ¿Por qué no se inscribió en la carrera femenina?

Menos mal ya todo estaba menos tenso, la atracción sexual había bajado y al menos podían conversar de forma cordial.

-Porque no quise, prefiero competir en combate.

-Eso es mañana, entonces le deseo suerte.

-La suerte es para perdedores teniente. Aunque no me quejo si me da algún incentivo- La castaña alzó la ceja divertida y coquetamente.

Shaoran sonrío moviendo la cabeza.

-Ya basta Kinomoto, lo mejor es que vuelva a su habitación, ya es casi hora de almuerzo y en la tarde hay más actividades de competencia.

-Bueno teniente pero ¿Me permite un último gesto de paz?

-¿No va a intentar nada extraño? ¿Cómo matarme o golpearme el rostro?

-¡Prometido!- Sonrío entusiasta la ojiverde, cruzando los dedos por detrás de sí.

-Está bien.

Sakura se acercó y depositó un suave beso en la mejilla del castaño.

-Ups lo siento, tenía los dedos cruzados. El de hace un rato fue para provocarlo, ahora es para empezar desde cero.

Sakura dio la media vuelta y comenzó a caminar en dirección a la puerta.

-¡Kinomoto!

Se volteó a mirarlo.

-Buen día.

-Buen día teniente Li.

Se tocó la mejilla y sonrío como un estúpido porque realmente eso era, se suponía que iba a reprenderla y castigarla por haber hecho semejante espectáculo delante de toda la Academia pero no, solo se había dedicado a controlarse para no comerla a besos en su oficina, ya podía imaginar a la castaña sentada en la mesa y con bastante menos ropa.

Negó con la cabeza y fue a abrir la venta… necesitaba aire y que fuera bien frío.

Luego de ese acercamiento Sakura no había tenido la oportunidad de volver a verlo, al parecer el teniente estaba evitándola. Lo único que le faltaba, que ahora Li hiciera como si ella no existiera ¿Qué bicho le había picado? Incluso prefería que fuera odioso e idiota a que la ignorara.

-¿Vas a tomar notas Sakura? Desde ayer estás muy distraída- Preguntó preocupada Tomoyo.

-¡Buenos días novatos!

La voz del Coronel había dejado a la castaña con la palabra en la boca.

Todos se pusieron de pie y devolvieron el saludo. También estaban el teniente Li y Hiragizawa.

¿Por qué cada día se volvía más guapo? ¿Acaso tenía pactos con Afrodita? Sus ojos se toparon con los ámbares y no pudo sostener la vista, él siempre quería ver a través de ella.

No podía evitarlo, el teniente la ponía terriblemente nerviosa.

-Quiero dejarlos cordialmente invitados a las competencias de combate que se desarrollarán el día de hoy a eso de las 6. Especialmente la femenina.

Varios compañeros, el coronel y ambos tenientes dirigieron su vista a la ojiverde quién se sonrojo debido a la atención equiparada. Ryu también la miraba y le guiñó un ojo.

Al parecer el chino lo notó y bufó cruzándose de brazos, Eriol solo sonrío.

-Además quiero comunicarles que si salimos bien parados en estas Olimpiadas la Academia realizará un viaje con todos los gastos pagados a algún lugar que nosotros, como superiores elegiremos.

Se escucharon varios murmullos de alegría en el salón Tomoyo y Sakura compartieron una sonrisa cómplice.

El Coronel comenzó a caminar hacia la castaña.

-Señorita Kinomoto, le deseo buena suerte. De usted depende nuestro triunfo como Institución, es la medalla que más espero.

Sakura se asombró por las palabras del coronel, sonrío y asintió con la cabeza.

El teniente Li estaba muy molesto ¿Por qué diablos ese fulano se tomaba ese tipo de atribuciones con Kinomoto? ¿Acaso en verdad había algo más entre ellos? ¿Sería que Kinomoto había usado algunas armas de seducción para no salir expulsada? Demasiadas preguntas y ninguna respuesta.

-Cálmate Shaoran- La mano de Eriol apretó el hombro del teniente. Este desvió la vista a su amigo relajando la postura y el semblante – ¡Así está mejor!- Susurró el moreno.

El coronel salió del salón y ambos tenientes lo siguieron.

-Li, Hiragizawa quiero que todo esté listo y dispuesto para la tarde. Kinomoto es nuestro as bajo la manga- Toya comenzó a caminar y Shaoran tuvo deseos de golpearlo ¿Cómo se atrevía? Estaba seguro de que Akiyama tenía bajas intenciones con Kinomoto. Y eso lo enardecía.

-Shaoran vas a tener que aprender a disimular mejor… se te nota a leguas de distancia que Kinomoto te interesa de otra forma, casi matas al Coronel con la mirada.

-No entiendo qué se traen esos dos y me molesta porque intenté expulsar a Kinomoto y ese tipo se opuso ¿Qué pasaría si en realidad están enredados? Eso sería gravísimo Eriol.

-Pasaría que te mueres de celos y listo.

-Cállate Eriol eso no es verdad, me refiero a que como Institución no podemos permitirlo.

-Quédate tranquilo que no creo que Kinomoto lo tome en cuenta, para ella solo existes tú.

-¿Cómo dices?- Preguntó alzando la ceja el castaño.

-Claro o me vas a decir que no te has dado cuenta de cómo te mira y que solo tus actos le interesan, se vuelve loca cuando la provocas.

-Estas desvariando Eriol, creo que no te tomaste la pastilla que sirve para ubicarse.

-¡Y tú no te tomaste la pastilla anti Sakurita!- Río de buena gana el moreno.

Shaoran apretó los puños y dando la media vuelta se fue por el pasillo.

Sakura había terminado el pre calentamiento, no quería arriesgarse a sufrir una lesión en combate, el coronel había sido claro y por alguna razón desconocida no quería fallarle. Ese hombre le provocaba sensaciones agradables y recuerdos que no dilucidaba del todo.

Creía bastante en la reencarnación y tal vez lo había conocido en otra vida.

-Kinomoto, veo que está bastante entusiasmada con su participación en las Olimpiadas Será por el ánimo que inyectó el coronel en usted o ¿Me equivoco?- Preguntó interesado Shaoran.

-Vaya teniente recordó que yo existía pues sí, se equivoca. Siempre he sido competitiva y no me gusta perder.

Shaoran desvió la vista y recorrió el cuerpo de la chica ¿Por qué tenía que ser tan atractiva? El sudor bajaba por su abdomen plano y adornaba sus pechos haciéndolos brillar. El castaño tragó pesado.

Sakura alzó una botella de agua y bebió delicadamente, eso hizo encender aún más los instintos del chino, quién seguía todos los movimientos de manera detallada.

-¿Por qué dice que recordé sus existencia?

-Porque desde ayer, ni siquiera me ha tomado en cuenta.

-¿Y eso le afecta, novata?

Sakura lo recorrió con la mirada y se aceró peligrosamente a él.

Shaoran dio un paso atrás -Espero que demuestre sus cualidades y logre vencer, como dijo el coronel de usted depende la victoria de la Academia.

Sakura sonrío complacida -¿Por qué se aleja de mí teniente? ¿Acaso lo pongo nervioso? Si quiere podemos replicar lo que pasó ayer aunque si me permite confesárselo, podríamos hacerlo más… interesante- Se aproximó aún más y se puso de puntillas, Shaoran era bastante más alto que ella.

Shaoran quiso empujarla y separarse pero su cuerpo no respondía, quería hacer tantas cosas con esa bruja maquiavélica que no tuvo la voluntad de moverse y salir de ahí.

-¿Qué paso ayer Shaoran?- La voz de Akiho interrumpió el cálido momento.

Sakura rodó los ojos, definitivamente esta mujer era una latosa. Siempre los detenía en los momentos más interesantes.

-Bueno los dejo, tengo que prepararme para combatir, espero que las contrincantes tengan mejor técnica y estado físico que las de aquí- Sakura recorrió a Akiho con la mirada de manera despectiva. La teniente apretó la mandíbula, esa novata estaba buscando que nuevamente la pusiera en su lugar. Sintió la mano de Shaoran en su hombro y desistió, definitivamente no era una buena idea. Ya bastante avergonzada se sentía de que Shaoran hubiese presenciado esos deplorables espectáculos.

Por enésima vez se prometió internamente que aquella tipa se las pagaría, de alguna forma lograría que Shaoran se interesara en ella, ella era la que tenía todo para hacerlo feliz, dirigió una mirada triste hacia el castaño, quién aún miraba la puerta por la que se había ido la ojiverde.

Definitivamente esto iba a costarle, esa bruja era muy fuerte y no solo en combate, tenía el horrible presentimiento de que su amado estaba mucho más interesado en ella de lo que quería aceptar.

Notas de la Autora:

Bueno aquí les dejo otro emocionante capítulo de esta historia.

Espero volver actualizar pronto, si todo lo permite subir el siguiente capítulo.

Besos!