Notas de la Autora:
Estimados lectores, he demorado un poco en poder traducir mis pensamientos en líneas. La verdad he tenido muy poco tiempo y espacios para completar las distintas ideas que taladran mi cerebro jajaja
Espero les guste este nuevo capítulo.
Capítulo VI: Milagro
Puede que salte al cielo
Creyendo ir al infierno
Perder no impide apostar
Tienes que ser un milagro
Puede que salte y me arrastre
Cielo, efecto retardante
Ceder permite hablar
Tienes que ser un milagro
En donde estés
Cuando quiera abrazarte
Y como estés ya estoy ahí
El sol entre tus labios
Soy el sol…
-¿Por qué siempre has sido tan bruta Sakura? Me dolió.
-¿Se puede saber qué rayos haces aquí Yue? Estoy en un paseo de la Academia y solo pueden haber estudiantes- Gritó exaltada la ojiverde, calmando el latido de su corazón – ¡Además me asustaste!
-Entonces si no quieres que me atrapen, baja la voz pequeña chillona- Sonrío el chico tocándole la punta de la nariz con un dedo.
Sakura lo miró molesta pero no podía enojarse, había sido su amor platónico desde que tenía memoria, así que todo lo que hiciera se lo perdonaba fácilmente.
Yue Tsukishiro trabajaba para él, para la persona más importante en su vida, quién le dio refugio y afecto, lo conocía hace muchos años.
Era alto y de rostro esbelto, cabello platinado y ojos azules a veces fríos como hielo, pero la castaña lo conocía bien, con el tiempo aprendió a manejar esa característica a su favor.
-¿Bueno vas a decirme cómo llegaste aquí?
-¡Tenía muchas ganas de verte cerecita! No recordara que fueras tan hermosa, al parecer te ha hecho bien este lugar.
-¡Ya deja de jugar Yue!- La castaña se sonrojó fugazmente-Lo mejor es que vuelva a la cabaña, si alguien va y descubre que no estoy me meteré en un lío, no puedo arriesgarme. Además no soy el santo de devoción en esta Academia.
-¡Ah pero mira que extraño! ¿Será que ya todos conocieron tu carácter? Porque déjame decirte que eres bastante difícil Sakura- Carcajeo el ojiazul.
Sakura bufó y comenzó a caminar de vuelta.
-¿Y no te interesa saber cómo está? Te extraña bastante pequeña escurridiza.
Ella se detuvo en seco que ¿Si le interesaba? Claro que le interesaba, estaba loca por volver a verlo. Le había hecho mucha falta pero precisamente por él estaba en ese lugar. Le había hecho una promesa y jamás la rompería, nunca en la vida.
Shaoran estaba realmente colérico ¿Cómo Eriol había sido capaz? ¿Es que todos estaban dementes en esa Academia?
-Eriol en verdad estoy muy decepcionado ¿Cómo pudiste? ¡Te dejo a cargo una hora y encuentro a todo el grupo completamente borracho! Eres una autoridad dentro de este lugar, por favor no me hagas replantear tu grado.
Eriol estaba cabizbajo, ya había pasado un poco el efecto del alcohol y sabía que Shaoran tenía razón.
-Tenientes ¿Puedo hablar con ustedes un momento?- Una dulce voz los sacó de esa discusión para centrarlos en dos ojos amatistas que los miraban preocupados.
-¿Qué pasa Daidoji?- Preguntó Shaoran.
-Teniente Li estoy muy preocupada, Sakura dijo hace mucho que volvería a la cabaña pero cuando entré no había nadie, estaba todo intacto y su llave estaba en el piso.
-¿Qué?- Dijeron ambos tenientes incrédulos.
-Estoy muy angustiada, tienen que ayudarme a buscarla por favor.
-No se preocupe Daidoji, eso haremos- Contestó rápidamente el castaño.
Sakura caminó silenciosa y pensativa ¿Sería verdad lo que le dijo Yue? Si era así estaba en un problema bastante difícil de resolver, no podía mentirse, aunque Li fuese un idiota despertaba en ella sentimientos que nunca había experimentado. Aparte de toda la antipatía del mundo había algo más allá, algo que podía ser tremendamente riesgoso experimentar, pero que la llamaba a gritos.
Estuvo enamorada de Yue mucho tiempo era el chico más amable y guapo que hubiese conocido pero con los años descubrió que sentía un cariño fraternal más que nada, mientras que ahora era diferente, el chino despertaba un campo completamente desconocido para ella… el deseo.
Se sentía toda una mujer estando cerca de él, era una tentación difícil de sortear y eso era un real problema.
Sintió ruidos y se escabulló detrás de un árbol para observar la situación ¡Demonios! Se habían percatado de su pequeña fuga y ahora todos sus compañeros estaban buscándola.
¿Qué diría? Debía ser algo convincente si no podían nuevamente expulsarla y como dijo Li, esta vez ni siquiera el Coronel podría salvarle el pellejo.
¡Piensa Sakura piensa!
Tendría que hacer uso de sus dotes actorales, cosa que desde pequeña le habían resultado medianamente bien. Se desabrochó la chamarra, despeinó su cabello y mojó la punta de sus dedos con saliva para bañar sus ojos y mejillas ¡Qué asco! Pero no había otra salida.
Inhaló aire y corrió lo que le quedaba para aparecer frente a algunos chicos.
Todos se le quedaron mirando asombrados ¿Qué le había sucedido?
-¡Sakura! Gracias al cielo estás bien ¿Qué fue lo que pasó? Entré a la habitación y no estabas por ninguna parte- Gimió Tomoyo abrazándola preocupada. La castaña sitió su corazón encogerse pero no le quedaba otra alternativa.
-Tommy… estaba entrando cuando alguien me arrastró hacia el bosque ¡Fue horrible!- Contestó la castaña ahogando un gemido y escondiendo el rostro en el hombro de su amiga ¡Así sería más fácil fingir!
-¿Quién se atrevió a hacerle eso Kinomoto?- La voz grave de Shaoran sobresaltó a la ojiverde, ésta sería la prueba de fuego.
La castaña se desprendió del abrazo fraternal de su amiga para mirar al teniente. Éste se sorprendió debido a su estado.
-No lo sé Li, lo único que sé es que logré darle una patada y escapar. Luego corrí lo más fuerte que pude y llegué hasta acá.
-Quiero que todos hagan un perímetro y busquen al que hizo esto, si encuentran a alguien tráiganlo-Rugió el ambarino.
Los alumnos comenzaron a separarse y a buscar cualquier indicio que les permitiera dar con el paradero del desconocido.
Shaoran sentía que podía desprender fuego por la boca en cualquier instante ¿Cómo alguien se había atrevido a llevársela? ¿Y si le hubiese pasado algo malo? Después de aquella discusión no se lo hubiese perdonado.
Debían tener más cuidado… a veces olvidaba que ayudar a la policía también traía consecuencias que podían repercutir en su entorno, más aún en el caso que estaba involucrado.
Pasaron varios minutos sin resultados positivos.
-Creo que lo mejor es ir a dormir Shaoran. Ya ha pasado suficiente tiempo como para que cualquier intruso hubiese escapado.
-No sé cómo tienes cara de dirigirme la palabra Eriol pero tienes razón. Escuchen todos, quiero que se vayan a dormir y aseguren bien las puertas, no permitiremos que otro incidente como este vuelva a repetirse, sobre todo las novatas.
-¡Sí, señor!- Respondieron los alumnos al unísono.
Sakura comenzó a caminar de la mano de Tomoyo.
-Kinomoto, quiero hablar con usted.
Sakura entrecerró los ojos. No estaba dispuesta a dirigirle la palabra
-Usted y yo no tenemos nada de qué hablar Li- Y siguió caminando rumbo a su habitación.
Shaoran apretó los dientes y suspiró, no quería armar un escándalo delante de todos sus alumnos así que desistió, ya habría tiempo para conversar.
-Lo único que le faltaba, hacerse la secuestrada ¿No vas a decirme que le creíste? Porque a millas se nota que todo era falso, siempre llamando la atención.
-Akiho ¿Sabes que te ves patética tratando de hacer quedar mal a Kinomoto? Disculpa pero no estoy de humor.
Shaoran se dirigió a su cabaña sin volver la vista a la ojiazul que se le quedó viendo sorprendida y dolida.
¡Maldita fuera! ¡Todo lo que esa estúpida hacía o dejaba de hacer le afectaba a él!
-Paciencia Akiho… ¡Esa idiota ya va a caer!
-Muy bien, ahora que estamos solas vas a decirme ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué abofeteaste al teniente, por qué te viniste sola y por último qué pasó en la cabaña?
-Primero, abofetee a Li porque me ofendió, insinuó que yo estaba acostándome con el Coronel Akiyama y con Ryusuke. Segundo me vine por lo mismo… no soportaba ver su cara de idiota ahí después de todo lo que me había dicho y tercero no tengo idea Tommy, pero sentí pánico. Cuando era pequeña tuve algunas experiencias parecidas y no son para nada agradables.
-¿Có.. cómo así Sakura? Preguntó confundida la amatista.
-Bueno… algunas experiencias fuertes, el lugar donde vivía no era muy normal que digamos, al contrario, siempre habían varios hombres… pero por favor no hablemos de eso, no quiero recordar esos episodios de mi vida. Nunca ha sido fácil ser huérfana.
-Claro como tú quieras, lo importante es que estás bien, sana y salva- Sonrío maternal la amatista.
-Gracias Tommy. La verdad es que te he tomado mucho cariño, eres una bella chica y no me gustaría que nada arruinara nuestra amistad.
-Cuenta conmigo para todo Sakura.
La castaña sonrió… si tan solo ella supiera.
-¡Buenos días a la novata más bella de este lugar!- Exclamó un sonriente Ryusuke llegando a la orilla de la playa.
-Ryu, basta. Hemos hablado varias veces- Respondió la ojiverde coqueta.
-Anoche creo que avancé un poco anoche ¿O no? Aunque déjame decirte que Li estaba demasiado enfadado ¡Creí que me mataría!
-¡Pues te lo mereces por intentar sobrepasarte!
-¡No me digas que no te gusta! Yo sé que sí.
Sakura sonrío y ambos se sentaron en la arena. Un silencio se formó entre ellos mientras admiraban el mar.
-Sakura, hace días quería hacerte una pregunta y espero que no te moleste… ¿Qué hay entre Li y tú?
-¿Por qué me preguntas eso?- Dijo la castaña arrugando el ceño.
-Pues porque el teniente tiene actitudes bastante extrañas contigo, cualquiera diría que está tremendamente celoso.
-No digas tonterías Ryu, entre Li y yo solo hay un profundo odio, no nos soportamos es todo.
-Entonces ¿Vas a darme una oportunidad?- Susurró el moreno cerca del oído de la ojiverde, ella se estremeció levemente y sonrío –Ya te dije que lo estoy pensando Ryusuke, pero si sigues insistiendo tanto voy a replanteármelo mil veces más.
-Entonces mientras abrázame y así nos vamos acostumbrando a la cercanía ¿No crees?- Dijo estirando sus brazos hacia la castaña.
Sakura negó con la cabeza y le correspondió, no le hacía mal tener un amigo cercano dentro de la Academia, así también la ayudaba a distraerse y olvidar todos los problemas que últimamente estaba acarreando.
Lo que ambos no sabían es que la escena estaba siendo detalladamente observada.
Tomoyo estaba sentada bajo una sombrilla admirando el paisaje. El día anterior había sido muy agotador, por un momento pensó que alguien había secuestrado a Sakura incluso confundiéndola con ella. Conocía a su madre y era capaz de eso y más, lo peor es que estaba cayendo en paranoias bastante absurdas.
-Veo que ya pasó su crisis nerviosa señorita Daidoji, ayer la vi muy alterada.
-Teniente… estaba muy angustiada por Sakura, creí que podía haberle pasado algo malo.
-¿Está segura que solo es eso?
Eriol enfocó su mirada en los azules de ella y dio en el blanco. Había algo más.
-Por favor siéntese- Pidió la amatista. Eriol hizo caso y se sentó junto a ella-La verdad es que no… he estado algo nerviosa teniente. Vi las noticias hace unos días… usted debe saberlo-Comentó con tristeza la amatista, jugando con algunos granos de arena.
-Sí, ya todo el mundo afuera sabe que la heredera de empresas Daidoji está desaparecida.
-¡Dios, no sé qué hacer!- Exclamó la morena angustiada, tapándose el rostro con las manos.
-¿Por qué no habla con su madre señorita Daidoji? Estoy seguro de que ella comprenderá.
-Usted no la conoce teniente, ella es capaz de todo con tal de que me case con ese hombre y yo no lo amo. Le juro que ni siquiera lo conozco. No quiero vivir una vida arreglada donde yo solo sea la muñeca que acata órdenes.
-Pero en algún momento debe decidir qué hacer con su vida, no puede pasarse la vida escondida o huyendo- Eriol tomó la mano de la amatista acariciándola suavemente- No me gusta ver esos ojos angustiados, se ven mucho mejor alegres y vivaces… le prometo que voy a ayudarla, cuente conmigo para lo que sea señorita Daidoji.
Tomoyo se sonrojó y sonrío… estaba empezando a sentir muchas cosas por Eriol Hiragizawa.
La vuelta a la Academia se tornó pesada y cansadora para Sakura, había podido sentarse junto a Tomoyo y lo agradecía enormemente. Hubiese perdido la razón si ese mono chino se le acercaba un solo milímetro ¿Quién se creía que era? Ella podía soportar muchas cosas pero que la humillara tratándola de chica fácil… eso jamás.
Ni siquiera se había acostado con un tipo para que la catalogaran de esa manera, pese a todo lo que había vivido sabía que "eso" solo estaba reservado para la persona que realmente amara. Si es que alguna vez amaba a alguien.
Comenzó a dormitar y pronto cayó en un sueño profundo.
Estaba oscuro y alguien la asediaba… sentía miedo y desesperación, quería correr pero sus piernas no respondían, quería gritar pero la garganta se le había cerrado ya que ningún sonido podía salir de ella. Estaba en un espeso bosque, no podía ver el camino y se sentía pérdida, una sensación que no le era extraña ni indiferente para nada.
Su respiración era agitada y pronto las lágrimas nublaron su campo de visión… estaba detrás de ella pero ¿Qué quería? ¿Por qué siempre la volvía a buscar?
A lo lejos pudo escuchar una voz… era femenina y muy dulce ¿Sería su madre? Quizás quería arrullarla, calmarla y consolarla, tal vez quería pagarle con cariños lo que tanta falta le hizo en la vida terrenal, tal vez sus sueños la llamaban a reencontrarse con eso que tanto extrañaba… Pudo moverse y correr hacia el sonido, cada vez era más fuerte.
-¡Sakura!
Abrió los ojos de golpe… respiraba aún más agitada y de sus ojos caían mil lágrimas sin control.
-¿Estás bien?
Por fin pudo enfocar a la persona que la llamaba en sueños, no era su madre… era Tomoyo quién la sostenía de los brazos.
Varios compañeros se apiñaban a su alrededor entre asombrados y asustados.
-¿Qué… qué pasó?- Preguntó la ojiverde limpiándose las mejillas.
-¡Pasa que estás gritando como una loca Kinomoto y no te querías despertar, nos asústate a todos con tus bramidos espantosos!
-¡Akiho!
-¿Qué pasa Eriol? Es la verdad.
-Teniente Yamamoto no tiene que ser tan hiriente. Cualquier puede tener una pesadilla- Exclamó molesta la amatista.
-¿Está bien señorita Kinomoto?
-Sí teniente Hiragizawa, como dice Tomoyo fue solo una pesadilla.
-Pues parece que sus pesadillas la atormentan demasiado Kinomoto- Shaoran los miraba desde el pasillo con los brazos cruzados –Quiero que todos bajen en orden y cuidado con sus cosas, estamos por llegar.
El castaño se dio la vuelta y Sakura suspiró… siempre que él le dirigía la palabra los nervios se le ponían de punta.
Habían pasado varios días desde el último incidente y Sakura no se sentía tranquila, no había vuelto a soñar con todos esos horrores pero sabía que tarde o temprano su mente le jugaría una muy mala pasada, esa sensación era recurrente en su subconsciente y no sabía a qué se debía.
Además la conversación con Yue había logrado alterarla lo suficiente.
Flash Back
-¿Y no te interesa saber cómo está? Te extraña bastante.
-Claro que me interesa Yue, es una de las personas más importantes en mi vida y lo sabes.
-¿Ah sí? Y supongo que yo también lo soy ¿Cierto cerecita?
-Claro Yue, no puedo dejar de pensar en ti- Río irónica la ojiverde-Te encantaría pero no gracias. Ahora dime a qué viniste porque eso de verme así sin más no te lo cree nadie.
-Se iba de viaje y está un poco intranquilo, tú sabes… quiere que pronto podamos concretar todo lo que hemos planeado. Entiendes la seriedad de esto ¿Cierto?
-Claro que sí por eso estoy aquí.
-Pero te has demorado Sakura, no será que ¿Hay algo que está interrumpiendo tus planes?
-No es nada- La castaña volteó la mirada, Yue la conocía demasiado.
-Te conozco hace mucho cerecita así que dime ¿Qué pasa?
-Nada… solo he estado algo confundida.
-No me digas… ¿Y esa confusión tiene que ver con la persona que estamos buscando?… Sakura sabes lo peligroso que sería y él no te lo perdonaría jamás. Lo mejor es que si no te sientes capacitada para realizarlo desistas.
-Lo haré Yue, se lo prometí y jamás le fallaré.
Fin Flash Back
De pronto la puerta de su habitación sonó con suaves golpes.
-¡Adelante!
Una chica rubia asomó la cabeza y se quedó viéndola.
-¿Qué se te ofrece?
-Kinomoto, el teniente Li necesita a Daidoji en su oficina.
-¿A mí y para qué?- Preguntó curiosa la morena, quién salía del baño.
-No lo sé, solo dijo que te necesitaba urgente.
Tomoyo arrugó el ceño y una punzada se le clavó en el pecho… tenía un mal presentimiento. Miró a Sakura y ésta se encogió de hombros.
-Al parecer Li encontró otra víctima para atormentar. Siento que seas tú Tommy pero ya estaba bueno que me dejara un rato en paz ¿No crees?
-Es extraño porque no he hecho nada.
-¿Y yo sí? ¡Al mono le da por día y con cualquiera!
-¿Qué mono?
-Ay Tommy, pues Li.
-Es mejor que vaya a ver qué quiere.
-¡Claro y si te llega a hacer algo por favor avísame, quedé con ganas de golpearlo más o a lo mejor estrangularlo!- Dijo la castaña tomando un peluche y ahorrándolo por el cuello.
Tomoyo sonrío, al menos su amiga había aligerado el ambiente con sus bromas.
Caminó lentamente por el pasillo, no quería angustiarse sin razones pero le era imposible, sentía mucha ansiedad… tocó y la voz de Shaoran resonó en el pasillo diciéndole que pasara.
Apenas abrió la puerta, sus ojos se clavaron en los de su madre.
Todo el miedo que sentía se acumuló en su rostro, palideció al instante incluso sintiéndose mareada, podría desmayarse en cualquier momento.
-Hija mía… ¡Tanto tiempo sin verte querida!
-Ma… madre… ¿Qué está haciendo aquí?
-¿Te sorprende verme?
-Creo que lo mejor es que las deje… ¡Señora Daidoji! Fue un placer- Shaoran salió de la oficina sumiéndola en un profundo silencio.
Una sonora cachetada retumbó en la mejilla derecha de la amatista, ella instintivamente cerró los ojos y gimió.
-Tomoyo… me sorprende que seas tan tonta ¿Cuánto tiempo creíste que podías escapar? Sabes de dónde provenimos y el poder que tenemos. Sí, debo admitir que fue un excelente plan- Tomoyo miró al suelo avergonzada- Me costó más de lo normal encontrarte en este sitio… nunca imaginé que podrías ser tan arriesgada pero veo que me equivoqué.
¡Te he criado bajo los más estrictos estándares de educación Tomoyo, no entiendo en qué estabas pensando cuando decidiste esconderte! ¿Cómo te atreviste?
La morena alzó la vista mirando a su madre de manera desafiante.
-Podría haber soportado todo madre… la constante soledad, su desprecio y ausencia pero no iba a permitir que me comprometiera sin mi consentimiento ¡No soy una cosa soy una persona!
-Tomoyo, sabes desde pequeña lo que la vida te deparaba ¡No me vengas con idioteces!
-No madre, eso es lo que usted se ha empeñado en que me depare, pero estoy decidida a luchar contra todo.
-¿Estás segura? ¿Quieres transformarte en mi enemiga Tomoyo? Porque sabes que no te conviene. De hecho en este mismo instante tomas tus cosas y nos vamos.
-¡No!-Gritó desesperada la amatista- No voy a ir a ningún lado, soy mayor de edad mamá… ya no puede obligarme.
-¿A no? Pues entonces conseguiré la manera de sacarte de aquí Tomoyo ¡Vas a casarte con Daichi Azuma aunque sea lo último que haga!
Luego de eso, lo único que sintió la amatista fue un gran portazo y el perfume de su madre desprendido por la habitación.
¿Cómo se podía detestar tanto a la persona que le dio la vida? Ni ella misma lo sabía.
-¿Bueno y qué, vas a querer que le demos una lección o no?
-Sí, entiende que sí pero no quiero verme involucrada ¿Tienes idea de lo que pasaría si se supiera que yo mandé a hacer esto? No quiero ni imaginarlo.
-Tranquila Akiho, hemos hecho esto antes ¿Recuerdas? Lo que me interesa saber es si quieres que sea leve o algo más arriesgado.
-La verdad… hagan lo que quieran pero que lo pase pésimo y que no se sepa nada de mí… ¡Ah y tengan cuidado, la muy idiota se defiende bien!
-De eso no te preocupes, haremos que se trague cada mala palabra y altanería hacia ti, nadie se mete con nuestra amiga y sale ilesa para contarlo.
Akiho sonrió complacida… ya vería esa mal nacida.
Sakura caminaba distraída por el pasillo, de verdad la calidad de su sueño la preocupaba inmensamente, ya casi tenía terror de cerrar los ojos ¿Cuánto duraría esta vez la desazón?
Pasaba junto a las escaleras de incendio cuando una mano la sujetó fuertemente por el brazo y la obligó a entrar.
-¿Qué dem…? Li… ¿Qué le pasa acaso se volvió loco?
-Ha estado evitándome durante dos semanas y quiero saber ¿Por qué?
-¿Le parece poco lo que me dijo en el paseo a la costa? ¿O tengo que recordarle que me insultó y me trató de promiscua?
Shaoran se tomó la cabeza… ¡Esa mujer iba a volverlo loco!
-Nunca la traté de promiscua Kinomoto.
-¿Ah no? Entonces preguntarme con cuántos hombres iba a acostarme ¿Qué es?
¿Sabe Li? No tengo tiempo ni ganas de discutir con usted es más… ya no existe para mí así que adiós- Se soltó del agarre y comenzó a caminar.
-Discúlpeme.
La ojiverde se detuvo en seco… ¿Acaso había escuchado bien? ¿El mono chino estaba pidiéndole disculpas? Definitivamente disfrutaría el momento.
-¿Cómo dijo Li?
Se volteó para verlo a la cara, él se sonrojó y volteó la mirada.
-Dije que me disculpara, no era mi intención ofenderla.
-¿Entonces por qué dijo todo eso? O es que acaso ¿Estaba celoso? Porque la verdad no le veo más razones- Sonrío la castaña.
-No diga tonterías Kinomoto… ¿Celos de usted? Creo que es el último sentimiento que provocaría en mí.
-Bueno entonces no entiendo para qué se disculpa, es lo que siente ¿Cierto? Siente que soy ¿Una chica fácil? Porque está completamente equivocado teniente- Sakura se acercó lentamente al castaño y éste tragó en seco -Y supongo que no me trajo a este lugar solo para pedirme disculpas porque es bastante solitario.
-Era la única manera de que me escuchara sin armar un alboroto.
-Entonces ya lo escuché…
-Pero no me ha disculpado.
-La única manera de que lo disculpe es que me deje ayudarle con la policía… me aburro a montones en este lugar.
-Usted sabe que eso es imposible Kinomoto ni aunque fuese mi amiga… es peligroso.
-Me encanta el peligro Li o ¿No lo sabía?- Susurró la ojiverde mordiéndose el labio.
¿Por qué tenía que ser tan endemoniadamente sexy? Se maldijo a sí mismo por ser tan débil… y es que ese era el problema… no era débil, ella lo hacía sentirse así. Recorrió su rostro y expiró fuertemente… la pensó cada puto día en esas dos semanas.
¿Qué estaba pasándole?
Tomoyo llegó llorando amargamente a su habitación echándose en su cama y abrazando su almohada… ¿Qué haría?
No quería dejar ese lugar, esas personas se habían vuelto su familia incluso más que la que compartía su sangre.
Hace poco había descubierto la atracción que Eriol ejercía sobre ella y no quería abandonarlo, no estaba dispuesta a dejarlo.
Un sonoro sollozo escapó de sus labios y sintió una mano acariciarle la cabeza.
-Teniente Hiragizawa ¿Qué hace aquí?- Se incorporó rápidamente ante la presencia del moreno.
-La vi pasar y me preocupé señorita Daidoji ¿Qué fue lo que pasó?
-Mi madre me encontró teniente. Estuvo aquí, me amenazó… al fin logró encontrarme- Sollozó la morena bajando la vista.
-Señorita Daidoji yo se lo advertí… su madre es una mujer poderosa, no se quedaría de brazos cruzados mientras usted escapaba de sus planes.
-Lo sé… y como no me quise devolver con ella, me amenazó… tengo mucho miedo teniente.
-No se preocupe, le dije que la ayudaría y eso voy a hacer.
-¿Pero cómo? Quiere que me case con ese hombre.
-Ya se nos ocurrirá algo, déjemelo a mí- Eriol la rodeó con su brazos y ella aspiró la fragancia varonil, realmente se estaba transformando en la tabla salvadora que alguien encontraba en el mar luego de un naufragio.
-Creo que lo mejor es que nos vayamos, no vaya a ser que alguien nos vea y piense mal.
Sakura rodó los ojos ¿Hasta cuándo se le resistiría? Había intentado tentarlo en múltiples ocasiones pero al parecer este hombre era de hielo. Sabía que estaba jugando con fuego pero ya se había entregado a las sensaciones, entendía que era inevitable luchar contra ellas.
-Sí… tiene razón teniente.
Salieron y Sakura comenzó a caminar.
-Bueno ¿Y? Entonces ¿Me disculpa?
-Claro teniente… disculpo sus ataques de celos.
El ambarino quiso decir algo pero Sakura simplemente no lo dejó hablar… se encaminó a la habitación sonriente.
Al llegar observó a Tomoyo mirar melancólica por la ventana.
-Tommy ¿Qué pasa?
-Nada Sakura, solo cosas.
-Pero cuéntame tal vez te pueda ayudar. Somos amigas ¿No?
-Nadie puede ayudarme Sakura… estoy perdida.
-Tommy estas asustándome ¿Qué pasa?- La castaña acarició el cabello de su mejor amiga buscando reconfortarla. Cuando estaba triste, Chiharu siempre lo hacía.
-Hoy vino mi madre… Sakura yo provengo de una familia adinerada y con gran influencia económica, mi madre tiene una empresa de artículos electrónicos y es muy exitosa. Mi padre murió cuando era muy pequeña así que no tengo muchos recuerdos de él. Nos dejó una gran fortuna pero también varias deudas que mi madre ha ido amortizando.
Con el pasar de los años, se fusionó con algunas empresas pequeñas y logró sacar el negocio a flote en los tiempos difíciles. El problema es que aún no tiene la estabilidad que a ella le gustaría, o sea algo que le asegure hasta tres generaciones de herederos.
Sakura se sorprendió… ¿Hasta dónde llegaba la codicia de algunas personas?
Yo soy su única hija por lo que el hombre que se case conmigo manejará las sociedades y el patrimonio de nuestra familia, en ese contexto mi madre quiere a un empresario elegante y fino, que ojalá sea dueño de un gran capital. El problema es que encontró a ese hombre… pero me dobla en edad y la verdad me parece repulsivo- Tomoyo se sentó en la cama y Sakura la imitó –No quiero unir mi vida a alguien que no amo Sakura… no quiero ser la muñequita de transacciones de mi madre, la mujer que hace todo lo que le dicen y acata las decisiones que otros hacen en su vida sin protestar, no quiero complacer a nadie, quiero vivir mi propia iniciativa… ser finalmente libre.
-Tommy, es muy duro tener que vivir lo que los demás creen que es mejor para ti, lo sentí en carne propia así que no sabes cuánto te entiendo. Mi niñez fue bastante dura y siempre tenía que seguir órdenes y sufrir humillaciones.
-¿Tu vida ha sido parecida a la mía Sakura?
-No Tommy… para nada. Yo ni siquiera tuve una madre o alguien que me acogiera en mi niñez, me la pasé de orfanato en orfanato esperando ser adoptada por alguien amable y cariñoso pero esa persona nunca llegó. Obtuve la libertad el día que hui de toda esa mierda… creo que es una historia triste así que no te servirá para subir el ánimo. No soy muy buena en eso.
-Entiendo que no quieras compartir esos pasajes oscuros de tu historia Sakura, no te preocupes. A mí también me ha costado abrirme… a veces sacar eso malo de nosotros nos cuesta mucho más de lo que creemos.
-Tommy lo único que sé es que no voy a permitir que te saquen de aquí… ¡Eres mi mejor amiga así que sobre mi cadáver!
-Te quiero mucho Sakura.
-Yo también… no dejaré que nada malo pase ya verás que todo saldrá bien.
Ambas sonrieron y se abrazaron.
Shaoran hojeaba el último informe que la policía japonesa le había hecho llegar, le extrañaba que aún le sorprendiera todo lo que ese mal nacido hacía ¿Hasta cuándo dejaría de hacerles daño a esas chicas?
¿Cuán bajo podía caer una mujer para dedicarse a eso? No quería juzgar pero inevitablemente lo hacía, por lo general ese maldito se apoderaba de la vida de mujeres pobres y con carencias afectivas.
Acarició su mentón y estiró sus brazos, estaba agotado completamente, pero esa bruja hechicera seguía maquinando su mente apareciéndose una y otra vez en ella.
Recordó el color de sus labios, lo tersa de su piel, sus ojos color esmeralda brillantes, su cuerpo totalmente apetecible.
-Shaoran ¿Puedo pasar?
-Akiho ¿Qué haces aquí a estas horas? Ya es muy tarde-Frunció el ceño el ambarino para retomar su lectura.
-Golpeé pero no me contestaste… y como vi luz encendida decidí pasar a ver si te encontraba.
-Bueno ya estás aquí ¿Qué deseas?
-Quería preguntarte algo sobre el reglamento interno de la Academia.
-¿El reglamento interno? Y ¿Por qué habría de interesarte algo como eso Akiho?
-Porque en el paseo creo haber visto algo que podría estar rompiéndolo y quería consultarte los pasos a seguir.
-¿Qué viste?- Preguntó desinteresado el ambarino ordenando sus papeles.
-Vi a Kinomoto besándose con Kimura.
Shaoran levantó la vista sorprendido ¿Qué? Eso era imposible…
-¿Cómo dijiste?
-Dije que vi a Kinomoto y Kimura besándose en la playa ese fin de semana en la costa y como sé que no ibas a creerme traje una prueba- Akiho acercó una fotografía a las manos del castaño
–Esa es la prueba fehaciente de que esos dos tienen algo, por lo mismo quería consultar el reglamento, yo que tú pondría mucho ojo Shaoran no queremos un bebé en la Academia ¿O sí? Lo más probable es que estén teniendo relaciones y no quiero imaginar que…
Shaoran dejó de escuchar… su cabeza comenzó a dar vueltas ¿Cómo se atrevía? ¿Y además se había hecho la ofendida cuando él le insinúo lo que realmente estaba haciendo? ¡Esa bruja hechicera iba a oírlo!
-¿Shaoran? ¿Estás escuchándome?
-¡Dile a Kinomoto que la necesito en mi oficina, Akiho!
-Pero Shaoran tu y yo estábamos conversando…
-¡Has lo que te digo ahora! Gritó el ambarino furioso.
Akiho se sobresaltó y salió rápidamente rumbo a las habitaciones.
-¿Ya te vas a la cama?
-Si Tommy estoy cansada… todos los días terminan siendo eternos en este lugar.
-Kinomoto… Shaoran quiere hablar contigo.
-¿Perdón? ¿Usted no sabe tocar Yamamoto? O es que aquí no le enseñaron modales.
-Ya te di el mensaje si no quieres aceptar pues bueno, le diré a Shaoran.
-¿Dónde quiere que vaya?
-A su oficina… y creo que te va a llegar una buena.
-¿Qué hice ahora?- Preguntó Sakura dirigiendo una mirada cansina a Tomoyo quién se encogió de hombros.
El castaño se paseaba como león enjaulado ¿Qué acaso esa chiquilla quería desquiciarlo? Porque lentamente lo estaba logrando ¿Hasta cuándo debía soportar sus constantes provocaciones? ¿Estaría saliendo con Kimura?
¿Y si era así por qué todo eso lo desesperaba tanto?
Veía la foto una y otra vez y no podía convencerse ¿En verdad habían tenido relaciones?
-¿Qué quiere ahora Li? Le recuerdo que mañana tenemos entrenamiento temprano y espero que no vuelvan a castigarme por llegar atrasada, la semana pasada ya tuve que tocar la trompeta tres veces al amanecer y no…- Las palabras de Sakura se deshicieron en un santiamén, el rostro del ambarino denotaba mil emociones en una sola mueca. Decepción, furia, cólera y todos los sinónimos de enojo posibles.
Y ahora ¿Qué le pasaba?
-Siéntese Kinomoto.
Sakura siguió la orden del teniente, por el tono de voz que usó no había derecho a réplica.
-Quiero que me diga ¿Qué significa esto?
Shaoran estiró la fotografía para mostrársela a la castaña. Ella la admiró y sus ojos mostraron una gran sorpresa.
-¿De dónde sacó esto?
-Eso no importa, solo quiero que me responda una pregunta.
-¿Cuál?- La castaña levantó la vista clavando sus esmeraldas en los fieros ambarinos de él.
-¿Está saliendo con Kimura?
Había logrado formular la pregunta pero apenas terminó de salir de sus labios se preguntó el impacto de una posible respuesta afirmativa… iba a destrozar la oficina… de eso estaba seguro.
Sakura lo miró intensamente. Lo más probable es que la idiota de Yamamoto estuviese detrás de esa fotografía ¿Qué debía hacer? Tenía dos grandes opciones. La primera era decirle la verdad… que Ryu y ella solo eran amigos y que no esperaba nada de esa relación o mentirle… decirle que sí, que estaban saliendo y que ese beso obviamente trucado era real. Tomó aire y decidió jugarse por la segunda, ahora vería realmente hasta dónde llegaba Li.
-No sé si saliendo pero podría decirse que sí, empezando algo que promete ser serio.
Akiho abrió los ojos asombrada, se había quedado fuera para escuchar la conversación ¿A qué estaba jugando esa novata? Ella sabía perfectamente que la foto tenía retoques, lo que vio ese día fue un abrazo no un beso.
-Ya veo… y ¿Usted qué siente? Supongo que el beso que se aprecia allí es el comienzo de su relación amorosa o ¿Me equivoco?
-Teniente… sea más claro ¿Qué quiere preguntarme? ¿Si Ryu y yo ya nos acostamos? Pues sí… usted sabe que las relaciones hoy en día no se quedan solo en besos… Somos una generación bastante adelantada ahora lo que no entiendo es ¿En qué le afecta a usted?
-En nada Kinomoto solo quería recordarle que hay un reglamente interno y que no pueden hacer sus "cosas" dentro de las instalaciones de la Academia.
-No se preocupe teniente. Lo que hicimos fue fuera de las instalaciones.
¿Puedo irme a mi habitación? Estoy bastante cansada.
Shaoran asintió ausente. Se puso de pie dándole la espalda y observó la ventana.
La castaña frunció el ceño y caminó rumbo a la puerta ¿Qué fue eso? Esperaba que la gritara, que le prohibiera salir con Ryu pero no algo así, era como si se hubiese sumido en un trance.
Tomó la manilla de la puerta y la giró…
Shaoran apoyó la cabeza sobre el frío vidrio y suspiró.
¿Por qué se sentía así? Era como si de una u otra manera ella le hubiese pisoteado el orgullo y los sentimientos, sentía una desazón completamente desconocida, escuchó el sonido de la puerta abriendo y cerrándose y volvió a suspirar.
Ya todo estaba dicho y lo mejor es que así fuera.
-No es cierto.
Se sorprendió sobremanera al escuchar esas palabras, giró la cabeza y observó con detenimiento a la castaña, estaba apoyada a una pared cruzada de brazos y mirándolo.
-Nada de lo que dije es cierto. Ryu y yo solo somos buenos amigos y como me imagino que esa foto se la entregó Yamamoto ya sabemos que quería meterme en problemas.
No nos hemos besado y mucho menos llegaríamos a una etapa más allá.
Shaoran bajó la tensión que se había apoderado en sus hombros, como en una especie de transe se acercó a ella y apoyó ambas manos sobre la cabeza de la novata.
Ella levantó la vista para cruzar sus ojos con los del teniente. Podía ver destellos de distintos marrones y sombras de ámbar. Sabía que si pudiera no se cansaría jamás de mirar esos orbes.
Pero lo que jamás pensó es que el anhelo que se estaba apoderando hace un tiempo de ella se concedería esa noche. Una noche de luna llena donde todas las estrellas parecían bailar en su rededor. Una noche con brisa cálida que llenaba sus sentidos por completo, una noche que estaba segura jamás olvidaría porque sencillamente esa noche… Shaoran Li la besó.
-¿Cómo te fue? No habíamos podido hablar, sabes que estos viajes son totalmente imprevistos.
-Claro jefe, lo entiendo. Bien… ella está bien y avanzando.
-¿Cuánto tiempo?- Preguntó el hombre tomando un vaso de whisky.
-No lo sabemos aún pero esperemos sea pronto.
-¿No lo saben? No tengo que recordarte lo peligroso que es ese tipo para nuestros planes ¿Verdad?
-Señor ella hace lo que puede.
-Pues que se apresure… no la entrené todo este tiempo para demoras.
Si ese maldito infeliz sigue escarbando entre mis socios pronto llegará a mí ¡No podemos permitirlo Yue! Hemos luchado bastante para que este imperio caiga tan fácil.
-Claro señor… déjemelo a mí.
Tomoyo había salido de la habitación, Sakura hace un rato había ido a la oficina de Li y estaba preocupada, temía que nuevamente la expulsaran por cualquier arrebato o discusión con el teniente.
-Señorita Daidoji ¿Qué hace levantada a estas horas? ¿Aún sigue preocupada por lo de su madre?
-Teniente Hiragizawa… siempre me encuentra en mis momentos de reflexión pero no, esta vez no es debido a mi madre, es por Sakura.
-¿Qué le pasó a la pequeña rezongona esta vez?- Sonrió el teniente.
-Li la llamó a su oficina y no ha vuelto… temo que pueda provocarse una pelea y Sakura salga expulsada otra vez, usted sabe que ellos no se llevan para nada bien.
-No se preocupe, no creo que Shaoran tenga esa intención nuevamente. El coronel ya le dejó claro que no permitiría que Sakura salga de la Academia.
-¿No le llama la atención eso?
-Claro que sí, es una situación nunca antes vista en este lugar… al menos por mí. Es extraño que un grado tan alto defienda con tanto ímpetu a un novato. A lo mejor mi queridísimo amigo tiene razón y el Coronel tiene intenciones más allá con Sakura.
Tomoyo frunció el ceño –No lo creo teniente, al menos Sakura no me ha comentado nada.
-Espero que sea así, si no Shaoran va a volverse loco.
-¿Por qué?
-Por nada señorita Daidoji, por nada- Sonrió misterioso el moreno.
De pronto frunció el ceño extrañado ¿Su mente estaba jugándole una mala pasada?
-Hiragizawa buenas noches ¿Li se encuentra en su oficina o ya se fue a dormir?
-Coronel buenas noches Shaoran aún está en su oficina pero puede que esté ocupado creo que lo mejor sería llamarlo.
-Y eso ¿Por qué?
-No lo sé dijo que se encerraría para lograr concentrarse, usted sabe que ayuda a la policía.
-Mmm… ya veo, entonces lo llamaré a la oficina antes de entrar. Gracias Hiragizawa y buenas noches.
El coronel se alejó y Eriol suspiró en señal de alivio.
-¿Por qué le mintió al coronel, teniente?
-¿Porque qué tal si esos dos se están matando? Akiyama desollaría vivo a Shaoran a raíz de lo que estábamos hablando claro.
-Entiendo.
Eriol agradeció que Tomoyo no preguntara más… claro que esos dos podrían estar matándose pero no estaba seguro si a golpes o a besos… nunca se sabía.
Había cerrado los ojos entregándose a la sensación que la embriagaba por completo, su aliento podía enloquecerla en cualquier minuto y eso no estaba bien… nada de lo que estaba pasando estaba bien, ella tenía una misión concreta y para eso había sido enviada a ese lugar, pero nada de eso importaba ahora, porque los labios de ese mono chino que tanto odiaba se movían con maestría sobre los suyos, inconscientemente sus brazos se amarraron alrededor del cuello masculino y él la apretó contra su cuerpo por la cintura. Había tanto deseo y anhelo que la temperatura corporal de ambos subió rápidamente.
El teniente introdujo su lengua entre los labios de la ojiverde y ella suspiró, intensificaron el ritmo y Sakura de un momento a otro se subió a horcajadas en él.
Shaoran la condujo hasta el sofá que reposaba a un costado de la oficina y sentándose permitió que Sakura pudiera besarlo más.
Ella respondió de igual manera a los estímulos que le daba y comenzaron a subir de nivel, Shaoran besó su cuello y lamió la clavícula femenina ¡Sabía tan bien!
Akiho no escuchaba conversación alguna y eso la angustiaba demasiado ¿Qué estaría pasando? Por un momento la novata había abierto la puerta para irse pero volvió a entrar… decidió espiar, no podía quedarse con tantas dudas.
Giró suavemente la manilla de la puerta y empujándola tuvo que taparse la boca con ambas manos para evitar el gemido de dolor salir de sus labios.
Esa maldita estaba besando a SU Shaoran… el hombre que siempre pensó y sintió como suyo. Y lo peor es que él le respondía con vehemencia. Sabía que el castaño podía sentir algo por la ojiverde pero jamás imaginó que a ese nivel.
Cerró la puerta despacio y salió corriendo del lugar, ya pronto podría saborear la venganza.
Sakura volvió a suspirar contra sus labios, ella ya había terminado por envolverlo entre el calor de sus brazos, quería tocarla, acariciarla y reclamarla como suya, cuando ella confesó la mentira de Kimura no pudo evitar sucumbir ante sus encantos. Llevaba demasiado tiempo conteniéndose.
Tomó el mentón de la castaña y saboreo en plenitud la curvatura de su cuello. Luego su mano comenzó a acariciar el brazo y parte de la cintura, al fin era suya.
El sonido del teléfono comenzó a pitear y Shaoran gruñó, Sakura esbozó una sonrisa pero siguió besándolo. El ambarino se recostó en el sofá y ella cayó encima. La tomó por rostro y quiso concentrarse de nuevo en ella ¡Pero el jodido timbre no dejaba de sonar!
La contestadora del teniente tuvo que salir a hacer su papel y pudo escucharse un mensaje claro y conciso.
-Li, soy el Coronel Akiyama- Shaoran se quedó quieto y Sakura lo siguió, sus respiraciones eran uniformes, ambos tenían los ojos muy abiertos y los labios hinchados –Estoy en la Academia y quisiera tocar algunos puntos con usted, sé que es tarde pero Hiragizawa me dijo que aún estaba trabajando.
Estoy en la cafetería pero ya voy camino a su oficina.
¡Maldito Eriol! Estaba seguro que lo mataría.
-¡Rayos! Akiyama viene hacia acá y si la encuentra aquí, seremos dos expulsados esta noche.
-¿Entonces qué haremos?
-No lo sé.
Notas de la Autora: ¡Ah muero de amor! Al fin Shaoran no pudo resistirse más y es que esta Sakura es muy sexy y tentadora.
¿Qué pasará desde ahora? ¿Los encontrará Touya? si es así es mejor que nuestro lobito renuncie y se mude al polo norte porque él mayor de los Kinomoto lo destrozará.
Cariños a todos.
