Notas de la Autora:

Esto es todo un record, he podido subir dos capítulos en una semana... muchas gracias a todos por seguir esta historia.

Capítulo VII: Eres tan para mí.

Ambos se pusieron de pie y Sakura arregló un poco su vestimenta y cabello, había perdido totalmente la compostura. Los ojos le brillaban intensamente y Shaoran se había quedado prendado de nuevo, era completamente hermosa.

-Podríamos decirle que estábamos conversando.

El ambarino volvió a la tierra y negó con la cabeza.

-No, ni hablar. Una vez me llamó la atención por las altas horas en que usted estaba aquí –Miró su reloj y suspiró –Y era bastante más temprano que ahora.

-Tal vez alcanzo a salir- La castaña se encaminó a la puerta pero Shaoran la detuvo.

-Lo mejor es que se esconda… si Akiyama la descubre en verdad nos meteremos en un lío.

-Está bien pero ¿Dónde?

Y eso era lo que Shaoran quería saber… ¿Dónde? Buscó con la mirada un lugar adecuado ¿Debajo de la mesa? No, se pondría muy nervioso… ¿En el baño? No y que tal que al Coronel ¿Le dieran ganas de evacuar? Miró el ropero cerrado donde colgaba sus uniformes y asintió mentalmente, era un excelente lugar.

-Escóndase aquí, Akiyama no abrirá mi ropero.

-¿Está seguro teniente? La verdad es que está un poco oscuro- Los ojos de la castaña demostraban que no se sentía nada segura.

-¿Qué pasa? Si le soy sincero feliz entraría con usted pero no puedo, tengo que atender al Coronel –Sonrío el ambarino.

Sakura se sonrojó y asintiendo ingresó al pequeño ropero del teniente, agradecía a los dioses ser pequeña, si no hubiese estado terriblemente incómoda.

Shaoran cerró la puerta y a la vez hizo aparición el Coronel Akiyama.

¡Ni siquiera había golpeado! ¡Maleducado infeliz!

-Li tan tarde y trabajando.

-Sí Coronel he tenido mucha presión así que debo liberar un poco con trabajo ¿No cree?-El castaño rodeó su escritorio y tomó asiento.

Akiyama venía con un café en la mano y se sentó enfrente.

-¿Y a qué debo esta visita?

-Quiero preguntarle sobre su caso policial. Supe que trabaja codo a codo con los detectives de Tomoeda y he oído varios comentarios al respecto.

-¿Comentarios? ¿Cómo cuáles?- Preguntó extrañado el ambarino.

-Sé que usted ocupa un cargo importante dentro de la Investigación del último cartel de drogas, por lo que he escuchado es un caso bastante peligroso.

-La verdad es que sí… hemos descubierto varias cosas en este tiempo, algunas ya están empezando a dilucidar las sombras detrás de toda esa mafia. Varios presuntos implicados son personas de renombre pero nada cien por ciento confirmado ¿Por qué?

-Porque me gustaría estar informado- Sakura y Shaoran fruncieron el ceño ¿Qué interés tenía el Coronel en el caso?-Me gustaría que me mantuviera al tanto de los avances, después de todo la Institución también tiene su nombre en juego.

Shaoran no quería develar más de lo deseado, sabía que Sakura estaba en el ropero por lo que entregar información en demasía estaba estrictamente prohibido para él.

-Creo que lo mejor es que conversemos este tema otro día Coronel, la verdad es que estoy algo cansado y mañana todos debemos madrugar.

Sakura maldijo mentalmente, Li aún no confiaba en ella.

-Tiene razón, además es un tema delicado. No lo molesto más aunque espero poder contar con sus informes al respecto.

-Cuente con eso Coronel.

-Buenas noches Li.

Touya salió por la puerta y Sakura asomó la cabeza por el ropero, estaba asfixiándose.

-¿Ya se fue?

-Sí, la ayudo espere- El castaño tomó la mano de la novata y la sacó del pequeño hueco.

-Siento que haya tenido que pasar por esto pero no había más alternativas.

-No se preocupe teniente, peor hubiese sido estar siendo expulsados ahora ¿No cree?

-Sí así parece- Sonrió Shaoran dibujándose el hoyuelo en su mejilla.

Sakura odiaba y adoraba ese gesto, la hacía flaquear irremediablemente –Bueno teniente creo que es mejor que hablemos mañana, ya es tarde y Tomoyo debe estar… -Tuvo que afirmarse en la puerta del ropero y no pudo callar el suspiro que escapó de su boca, él había vuelto a acorralarla entre su cuerpo y el mueble –Preocupada-Logró por fin soltar la castaña.

-Tiene toda la razón, pero no puedo dejar que se vaya sin desearle las buenas noches, sería muy mal educado de mi parte –Depositó un suave beso en la mejilla de Sakura y se retiró lentamente.

Ella se quedó encismada mirándolo y carraspeó para volver al planeta –Bueno entonces hasta mañana.

-Hasta mañana Kinomoto.

Sakura salió corriendo aterrada del lugar, hace un tiempo deseaba con todas sus fuerzas que algo así sucediera pero no dimensionó cuánto la afectaría. Estaba metida en problemas, Yue se lo había advertido, si se dejaba llevar demasiado terminaría enredada en su propio juego y no podía permitirlo, Li no podía entrometerse en sus pensamientos y peor en sus sentimientos de esa manera. Tenía que lograr separar su corazón del cerebro si no al final sería ella la enamorada que sufriría ¿Pero cómo? ¿Cómo podría lograrlo? Por un leve momento deseo que el teniente no fuera el involucrado en el caso y que hubiese una equivocación pero lamentablemente no era así…

Cerró la puerta de su habitación, aún metida en sus pensamientos cuando una mirada que la recorría de pies a cabeza llamó su atención.

-¡Tomoyo me asustaste!

-¿Yo te asusté? No señorita usted me asustó a mí ¿Por qué te demoraste tanto Sakura? Creí que en cualquier momento venías por tus cosas.

-¿Por mis cosas?

-Claro, pensé que te habías peleado con Li y te habían expulsado.

-No, nada que ver, solo quería hablar de un tema –Sonrojada la ojiverde tomó asiento en su cama –Tenía algunas dudas eso es todo.

-¿Dudas? ¿Sobre qué?

-No es nada importante Tommy ya duerme mañana será un día duro.

-Tienes razón tenemos entrenamiento y tú sabes lo exigente que se…

Sakura desconectó su cerebro… tocó sus labios y sonrió ¿Por qué precisamente él tenía que hacerla sentir de esa manera? Definitivamente alguien allá arriba la odiaba sobremanera.

-¿Sakura estás escuchándome?

-¿Ah? Claro que sí Tommy.

-Pues no lo parece, lo mejor es que te acuestes y descansemos.

Sakura asintió, podía acostarse pero descansar… lo dudaba mucho.

Shaoran no podía dormir, la sensación de calor llevaba horas apoderándose de su cuerpo. Después de todo era hombre y aunque no era una razón adecuada a alguien de su categoría dentro de la Academia, se justificaba a sí mismo. Sakura era demasiado guapa, tenía un rostro hermoso y un cuerpo de infarto, cualquiera en su situación estaría orgulloso pero no él.

Dio vueltas en la cama, no podía dejar de recordar los labios de la castaña respondiendo a todos sus estímulos ¿Ella se sentiría igual? Él era un tipo atractivo, brillante en muchos campos, venía de una familia acaudalada por lo que siempre fue objeto de deseo en muchas mujeres incluso mayores. Pero con Kinomoto todo era distinto, parecía tener un imán que lo atraía irremediablemente y ya había perdido el control de sus impulsos, haberla besado esa noche lo comprobaba.

¿Qué pasaría de ahora en adelante? ¿Cómo debía comportarse frente a ella? ¿Por qué había cedido? ¿Cómo pudo ser tan débil? Eran algunas interrogantes que le taladraban el cerebro y para las que no tenía respuesta, él sabía que cualquier tipo de relación amorosa con un novato estaba terminantemente prohibida ¡Rayos!

Volvió a darse la vuelta ¿Podría hablar con ella y aclarar la situación?

Recordó su infancia, siempre fue un chico callado y retraído, no le gustaba compartir con los demás, con la educación estricta recibida por su madre había logrado encerrarse en su propio mundo y no salir al exterior. Recordaba la relación con Wei como si fuese su padre y las locuras de Fuutie, su hermana menor pero la persona que más resaltaba dentro de la locura familiar sin lugar a dudas era Meiling, su prima "favorita" a juicio de ella, sonrío al recordarla, esa mujer estaba desquiciada y lo desquiciaba a él.

Habían estado prometidos cuando en la dinastía Li aún se aprobaban los compromisos arreglados pero con el paso de los años lograron torcerle la mano al destino y cambiar esas leyes absurdas. Quería a Meiling pero como lo que era, su familia.

Debido a las rutinas, entrenamientos, estudios y dedicación en la que estaba sumergido, las mujeres pasaron a un segundo plano en su lista de prioridades, nunca tuvo afinidad con alguna o cosas en común que permitieran una relación más allá de una amistad y si lograba establecer algo más Mei lo destruía en un instante, gran parte de su estadía en Japón se la debía a ella, estaba harto de que se metiera en su vida, vivir en la Academia le daba la libertad necesaria para no aceptarla en su departamento o casa.

Suspiró cansado, algunos recuerdos le martillaban la cabeza sin remedio. Lo mejor sería dormir, ya habría tiempo para decisiones sobre castañas hechiceras.

La mañana prometía ser cálida y majestuosa pero no para Sakura Kinomoto, trataba de sonreírle a la imagen que le devolvía el espejo sin éxito alguno.

-No puedo creer que tengamos que levantarnos a esta hora Tommy ¡Es el apocalipsis!- Gimió la castaña quejumbrosa.

-Sakura deja de exagerar además si te hubiese acostado más temprano no tendrías tanto sueño, creo que anoche estabas muy rara ¿Estás segura que entre tú y el teniente Li no pasó nada más?

La ojiverde se sonrojó furiosamente al recordar lo que realmente había pasado en esa oficina.

-Claro que no Tommy y tienes razón, hay que verle el lado positivo a las cosas. Lo bueno es que hoy nos enseñan a utilizar armas así que todo está ok, me parece bastante interesante ¿A ti no?

-Que rápido cambiaste de tema, eres astuta en ese sentido- Sonrió la amatista –No sé por qué comienzo a creer que Li y tú comenzarán a llevarse mejor a partir de ahora.

-¿Por qué lo dices?

-No lo sé, intuición femenina- Dijo guiñándole un ojo a la castaña.

Sakura se calló, no quería darle razones a Tomoyo para sospechar lo que había hecho con Li en su oficina la noche anterior, eso se lo guardaría para ella. Tenía mucho sueño porque no pudo descansar como hubiese querido, veía al teniente cuando cerraba los ojos y recordaba la sensación de los labios masculinos sobre los de ella.

Pero había otra cosa que le preocupaba enormemente ese beso le había gustado más de lo que reconocería en mil años y eso no contaba dentro de sus planes.

¡Debía enfocarse más que nunca!

-¡Buenos días novatos!

-¡Buenos días teniente Hiragizawa!

-El día de hoy tendremos un ejercicio casi indispensable dentro de la formación militar, es aprender a manejar, afirmar y disparar un arma. Supongo que la mayoría de ustedes no ha estado en contacto con este tipo de armamento pero hoy es la primera de muchas veces. Al final de este año sabrán manipular de forma maestría un arma y los distintos ejercicios que practicamos.

-Pss Sakura la verdad es que no sé si seré capaz de hacer algo así- Comentó preocupada la amatista.

-¿Qué cosa? ¿Disparar un arma? No es tan difícil Tommy.

-¿Tú lo has hecho?

-Claro que no pero imagino que no debe ser tan difícil.

La morena asintió y mantuvo silencio, Sakura suspiró internamente… debería tener más cuidado con sus comentarios, obviamente ella no tendría de dónde sacar armas o cosas por el estilo.

Buscó con la mirada a la persona culpable de su desvelo pero no lo encontró, se había esfumado de la faz de la tierra.

-Ahora quiero que pasen al salón de armas, dentro habrá un instructor especialista y sus uniformes de resguardo para esta ocasión.

Tomoyo y Sakura caminaron en dirección a Eriol para saludarlo.

-Teniente Hiragizawa ¿Cómo ha estado?

-Muy bien señoritas y ¿Ustedes?

-Bien pero me estaba preguntando dónde está Li… él siempre hace las actividades matutinas.

-Bueno Shaoran tuvo que ir al aeropuerto para recoger a un familiar, pidió permiso pero pronto contaremos con su presencia ¿Por qué señorita Kinomoto?

-No por nada- La castaña caminó rápidamente hasta perderse de vista.

-Creo que en esa pregunta había más interés del proyectado ¿No cree señorita Daidoji?

-Estoy completamente de acuerdo Teniente.

-¿Y usted cómo está?

-Más tranquila aunque no del todo feliz, le he comentado que mi madre no va a quedarse de brazos cruzados mientras su bote salvavidas decide llevarle la contra.

-No se diga así, usted no es ningún bote salvavidas.

-Pues mi madre me ve así Teniente, una oportunidad para asegurar su futuro ¿Hasta dónde puede llegar la codicia de algunas personas?

-No lo sé pero ya no piense en eso, lo mejor será entrar.

-Tiene razón.

-Ah señorita Daidoji, déjeme decirle que hoy está muy linda.

La morena se sonrojó y susurrando unas casi imperceptibles gracias, entró al salón.

Shaoran miró por segunda vez su reloj en menos de media hora ¿Por qué nadie se apiadaba de él? ¡En una de las peores noches de su vida tuvo la desgracia de despertar con una de las peores noticias de su vida! Como si la hubiese invocado la noche anterior, su prima Meiling hacía arribo a Japón en el vuelo de las 8.

No había dado mayores detalles que la hora de llegada pero Shaoran ya podía imaginar el infierno desatado cuando pisara suelo japonés que ¿Por qué no la había llamado? Que era un desconsiderado patán y los miles de elogios/reclamos que su queridísima Mei traía para él.

-¡Xiao Lang! –El grito de su prima casi lo deja sordo, antes de que pudiese dar la vuelta para verla ella estaba asfixiándolo por el cuello.

-¡Tenía tantas ganas de verte! Pero que desconsiderado eres Xiao no contestabas mis llamadas ni respondías mis mensajes, pero mírate estás todo un hombre, llevo tanto tiempo si abrazarte que creía morir.

Shaoran rodó los ojos, como suponía debería aguantar una mañana llena de elogios/reclamos por parte de su familiar más cercana.

-Me alegro de verte Mei ahora dime ¿Qué haces aquí?

-¡Pero Shaoran que maleducado eres! Aún ni siquiera me acomodo y ya estás haciendo preguntas indiscretas.

-¿Qué…- La gente se le quedó viendo por lo que el ambarino cogió el brazo de su prima y bajó la voz-¿Qué tiene de indiscreto preguntarte a qué has venido Mei? Recuerda que este es el lugar donde yo vivo.

-Vine a verte Xiao Lang ya que tú no nos visitas, te has olvidado de tu familia y eso es inconcebible.

-¿Por qué tienes que hacerme esto? Voy a tener que dejarte en mi habitación mientras me voy con el insufrible e inaguantable de Eriol.

-¿Y cómo está Hiragizawa? Hace mucho que no sé de él ¡Ah no hace mucho que no sé de ti tampoco Xiao Lang! Lo bueno es que tendremos mucho tiempo para hablar. Ahora estoy lista para irnos- Dijo una sonriente Meiling con las maletas en sus manos.

¿Había escuchado bien? ¿Mucho tiempo? El castaño suspiró agobiado… ¿Cuánto más podría complicarse la vida?

-¡Muy bien Kinomoto, excelente tiro!

-Muchas gracias Instructor.

-Me da la impresión de que no es primera vez que maneja un arma, tiene bastante expertiz.

-Se equivoca, solo serán las armas de juguete, cuando era pequeña claro.

-¡Qué extraño, juraría no haberme equivocado nunca! Pero bueno, ya está novatos, los espero en dos semanas cuando tengamos disponible nuevamente el salón.

-Eres muy buena Sakura, el Instructor tenía razón, no parecía que fuera la primera vez que manejabas un arma le diste a todos los objetivos en cambio yo, con suerte a uno.

-La verdad Tommy es que se me hizo muy fácil, no vi la gran complejidad.

-Pues podrías enseñarme, si nos evalúan definitivamente reprobaré.

La castaña no contestó, su mirada estaba clavada en una escena que la molestó profundamente. Li caminaba del brazo de una chica, cabello negro azabache que le llegaba hasta la cintura, ojos grandes con un leve tono rojizo, rostro de muñeca y cuerpo armonioso, toda una bomba. Hiragizawa había dicho que aquella mujer era un familiar de Li, pero por la actitud romántica proveniente de ella lo dudaba seriamente, esa chica no sentía por el teniente solo un cariño fraterno, se notaba en todos sus gestos la atracción que el chino provocaba en ella, cosa que para Sakura siendo mujer, no pasó desapercibida.

-¿Meiling Li? Ha pasado un siglo sin verte, veo que sigues igual que siempre.

-Eriol Hiragizawa veo que tú tampoco has cambiado mucho.

-¿Sigo igual de guapo?- Sonrío el moreno.

-E igual de humilde déjame decirte.

Shaoran desvió la mirada hacia la novata que tan apasionadamente había besado la noche anterior y su garganta se secó, la recorrió con la vista y pudo notar cuán bien le quedaba el uniforme de tiro.

Meiling notó la distracción en su primo y no le gustó para nada lo que vio, Shaoran tenía en sus ojos algo extraño, algo que jamás le había visto, un brillo particular que estaba dirigido a una chica, todo se le removió dentro pero lo disimuló de excelente manera.

En tanto Sakura conectó de inmediato con el teniente, sonrío ligeramente de forma coqueta.

-¿Y esas chicas Xiao Lang?... - Al no obtener respuesta Meiling volvió a preguntar, esta vez en un tono bastante más alto -¿Xiao? Te estoy hablando- Lo zamarreó del brazo y el castaño al fin reparó en ella.

-¿Eh?

-¿Que quiénes son esas chicas?

-Son novatas Mei.

-Umm ya veo y ¿Las conoces?

-Buenos días teniente Li- Sakura se había acercado para saludar y de paso saber quién era esa mujer tan posesiva.

-Buenos días Kinomoto ¿Cómo está?

Eriol y Tomoyo se miraron extrañados, ellos jamás actuaban tan amables ¿Qué estaba pasando allí?

Meiling hizo un mohín de disgusto y se aferró aún más al brazo de Shaoran.

-¿Mei qué pasa? Me estás estrangulando el brazo.

-¿Y tú quién eres?- Preguntó despectiva la azabache.

-Soy Sakura Kinomoto ¿Y usted? No la había visto por la Academia.

-Mi nombre es Meiling Li y soy la prometida de Xiao Lang.

-Ex… ex prometida Mei, eso fue hace mucho ya deja de presentarte así ¡Sabes perfectamente que ese matrimonio no iba a realizarse nunca!

-¿Y en qué te molesta Xiao? Jamás me habías dicho nada por eso o es que te incomoda que estas señoritas lo sepan.

Shaoran bufó irritado –Kinomoto ella es mi prima, viene de Hong Kong, supongo que va a quedarse un tiempo, que francamente espero no sea mucho.

-Xiao Lang no me trates así, yo solo quería verte, no seas maleducado, tía Ieran estaría muy decepcionada de ti ¿Qué te han hecho? Eres otra persona.

-No Mei lo que pasa es que ya no tengo quince años, soy un hombre ahora y deja de hacer escándalos si no me veré en la penosa obligación de llevarte a tomar el primer vuelo de vuelta a China.

Sakura se esforzaba por esbozar una sonrisa pero le era imposible, así que la ex prometida, eso sería un gran problema además, le había caído como patada en el estómago apenas la vio. Esa chica tenía complejo de esposa celosa.

-Bueno, bueno será mejor que le mostremos las instalaciones a Meiling ¿No crees Shaoran?

-Sí es lo mejor así al menos dejará de parlanchear, buen día novatas.- Dijo el castaño comenzando a caminar.

-¡Teniente Li!- Shaoran se detuvo al escuchar la voz de Sakura – ¿Podría hablar con usted un minuto? -Al ver que todos los observaban, agregó -¿A solas?

Shaoran parpadeó varias veces sin lograr comprender la petición de la ojiverde, luego de unos segundos accedió y la condujo unos metros de donde estaban los demás.

-¿De qué quiere hablarme?

-Bueno la verdad es que tuve problemas en la clase de tiro el día de hoy y me preguntaba si podría enseñarme, el Instructor dijo que usted era casi un experto.

-Me manejo muy bien con las armas pero es extraño que usted quiera que yo le enseñe.

-¿Por qué?

-Pues porque me detesta.

-Yo no lo detesto teniente ¿O es que anoche no le quedó claro?- Dijo seductoramente la castaña mordiéndose el labio inferior.

Shaoran sintió el calor subir a su rostro y acumularse en las mejillas. Debía parecer un farolillo encendido.

-¿Nos vamos Xiao Lang?

-Espero que vuelva a repetirse teniente, hasta luego.

Sakura caminó haciéndole un gesto a Tomoyo para que la acompañara, ambas se alejaron del lugar.

Shaoran se quedó completamente estático, observando el cuerpazo de esa mujer que poco a poco lo estaba llevando a un abismo sin vuelta. Debía hacer algo rápido para que esa atracción latente desapareciera ¿Pero qué? Si dejaba que todo avanzara estaría en problemas, siempre había sabido cuándo detenerse y algo en su cerebro estaba dando luz roja pero no podía, no podía ni quería. Esa mocosa lo había amarrado a un mar tormentoso que lo estaba hundiendo sin remedio.

-¡Xiao Lang Li! ¿Me puedes explicar qué carajos te pasa?

-Mei ya deja de gritar, pareces una loca.

-¡Dejen de gritar los dos, todos están mirándonos!

Los Li miraron a su alrededor y efectivamente varios alumnos se habían parado a ver el espectáculo y susurraban cosas.

-¡Oog lo que me faltaba!- Caminó indignado el ambarino.

-Tommy, adelántate dejé mis libros en la habitación voy por ellos y entro al salón.

-Claro Sakura pero no demores tanto, tú sabes lo exigente que se ponen en este lugar.

-Tranquila, vuelvo enseguida.

La ojiverde corrió en dirección a la habitación, por estar pensando tonterías se le habían quedado los materiales, el pasillo estaba vacío nada extraño ya que todos a esa hora estaban en clases pero Sakura tuvo un mal presentimiento, se paró en seco cuando vio a una chica robusta y de cabello marrón apoyada en la entrada de su cuarto.

-¿Tú eres Sakura Kinomoto?

Inmediatamente se puso a la defensiva ¿Quién era esa tipa? No la había visto en todos esos meses –Si soy yo ¿Por qué?

-Pensábamos que eras menos atractiva pero tienes un rostro de muñequita que me encantaría romper a golpes- Una chica más alta que la anterior salió desde las sombras para ubicarse detrás de la castaña.

-¿Qué quieren? Estoy apurada así que no molesten- Sakura intentó seguir caminando pero la gorila delante de ella golpeó su hombro, haciéndola retroceder – ¡Ya deja de molestar idiota!

-Tienes razón Yuri, pero se vería mejor con unos dientes menos ya que al parecer no sabe cerrar la boca- Otra chica se sumó al par.

-¿Quieren golpearme? Porque les diré que no soy presa fácil y además estoy apurada.

-¿Qué comes que adivinas? Claro que venimos a eso, vamos a ver si después de unos minutos tienes tanta altanería.

Sakura sonrío, hace tiempo no entrenaba… se divertiría un poco.

-¿De qué te ríes estúpida?

-De ustedes claro o ¿Es que ven algunas otras payasas por aquí? No saben con quién se están metiendo.

Primer golpe, segundo golpe y hasta un tercer golpe… ninguno encestado.

Las tres chicas se miraron sorprendidas, Akiho tenía razón, la brabucona era buena.

Lo mejor sería atacar en grupo.

-¡Yuri, Amaya ataquen por la izquierda!-Rugió la más robusta de todas.

Se fueron contra la castaña pero las esquivó fácilmente, después de todo vencer al teniente Li no había sido tarea fácil, tuvo que esforzarse mucho lo que dio sus frutos.

Logró botar a una y desequilibrar a otra, tomó impulso y una certera patada en el estómago fue más que suficiente para derrotar a la tercera. Pero no contaba con que la chica que estaba en el piso la tiraría de una pierna haciéndola tumbar, le propinó una patada en el labio y éste comenzó a sangrar sin consideración.

-¿Qué está pasando aquí?- La voz de Eriol resonó en el pasillo – ¿Está bien señorita Kinomoto?

¿Quiénes son ustedes? Las tres chicas se miraron para emprender la huida rápido -¡Esperen!

-Déjelas teniente no van a decirle nada, claramente no son de la Academia.

-Pero ¿Cómo lograron entrar?- Preguntó el moreno ayudándola a ponerse de pie.

-No lo sé… lo más probable es que alguien las haya dejado entrar ¿No cree?

-Pero ¿Quién?

-No tengo pruebas pero estoy casi segura que fue Yamamoto.

-¿Akiho?

-Me odia teniente- Dijo Sakura tocando su labio, haciendo un gesto de dolor.

-Eso no se ve bien señorita Kinomoto… - Eriol tomó el rostro de la ojiverde -¿Quiere que la acompañe a la enfermería?

-Vaya Eriol ¿No era que los tenientes de esta Academia no podían tener amoríos con las de primer año?

Sakura desvió la vista y esos ámbares fuego la atraparon de nuevo, parecía molesto ya que su mandíbula estaba tensa, Eriol la soltó suavemente y sonrío.

-Mei estás en lo correcto lo que pasa es que la señorita Kinomoto acaba de sufrir un atentado en su contra.

-¿Qué dices Eriol? ¿Es eso cierto Kinomoto?

-Sí Shaoran, llegué cuando tres tipas estaban tratando de golpearla, claro como es muy buena pudo defenderse pero ya la habían tumbado y ahora estaba examinando su herida.

-¡Déjeme ver!- Gritó autoritario el ambarino dejando a todos sorprendidos.

Se acercó a Sakura y tomó su mentón, examinó la herida y logró determinar que necesitaba sutura.

-La llevaré a la enfermería.

-Pero Xiao no tiene nada, solo un labio roto. Puede ir perfectamente sola.

Shaoran rodó los ojos –Es mi obligación, no te metas en mi trabajo Meiling, ya vuelvo.

Sakura sonrío levemente, sentía el labio tirante e hinchado.

-¡Ouch!

-Tranquila ya está mucho mejor, debe aplicarse esta crema una vez al día por el tiempo que usted estime conveniente. Si hay mucho dolor vuelva para inyectarla.

-Gracias.

-Ahora discúlpeme debo ir a monitorear un caso pendiente, espero que mejore pronto. Le diré al teniente que pase, ha estado parado afuera desde que usted entró- Comentó la enfermera risueña.

Sakura asintió.

Shaoran ingresó a la habitación… odiaba los hospitales y todo lo que tuviera que ver con eso, le sucedía desde la muerte de su padre.

-Ahora ¿Va a decirme qué pasó?

-Me atacaron tres chicas fuera de mi habitación, luego de despedirme de ustedes caminamos a los salones junto con Tommy pero recordé que había olvidado mis materiales así que decidí volver, cuando entré en el pasillo tuve un mal presentimiento pero lo ignoré- Shaoran la miró con cara de pocos amigos y la castaña sonrío –Ya no me mire así, sé que estuve mal pero es que nunca imaginé encontrarme con esas tres gorilas.

-¿Y por qué a usted?

-No lo sé pero venían directo a eso, incluso preguntaron mi nombre.

-¿De qué grado son?

-No eran de la Academia teniente.

-¿Como que no eran de la Academia?

-Supongo que no, jamás las había visto y según lo conversado con Eriol él tampoco.

Shaoran bufó molesto y se quedó viendo a Sakura de forma reprobatoria.

-¿Qué pasa?

-Tiene mucha confianza con Eriol ¿Verdad?

-No me diga que otra vez está celoso.

-¡Claro que no!

-Entonces por qué después de decirle que me atacaron tres matonas que ni siquiera son de la Academia en lo único que puede pensar es si soy o no cercana a Eriol.

-Porque lo vi sosteniendo su rostro, estaban bastante cerca.

-¡No puedo creerlo Li, esto es inaudito!

-Tranquila, solo era una pregunta.

-¿Sabe qué? Mejor me voy a mi habitación, permiso.

-No.

-¿No qué?

-No se vaya, no quise incomodarla es solo que esa actitud llamó mi atención, voy a encontrar a quién le hizo esto ¿Sí? Y cuando lo haga recibirá un castigo ejemplar.

-¿Incluso si es Yamamoto?

-¿Qué está insinuando?

-No… nada, en todo caso espero que el castigo sea ejemplar pudieron haberme matado.

-Sabe defenderse bien recuerde que lo viví en carne propia.

Sakura sonrío -Bueno supongo que merece un premio ¿O no?- Dijo seductoramente la castaña acercándose en demasía al ambarino.

-¿Un… un premio? ¿Y por qué?- Shaoran se tensó inmediatamente.

-Por traerme a la enfermería, no puedo dejar que se vaya así nada más teniente… soy una chica agradecida pese a lo que usted piensa.

-No tiene por qué agrade…- Las palabras se quedaron atoradas en la garganta de Shaoran, la ojiverde se había puesto de puntillas y lo había besado en los labios.

Quiso con todas sus fuerzas tomar esa boca y saborearla igual que la vez anterior pero sabía que a ella le debía doler terriblemente.

Sonrío y le acarició el rostro, Sakura cerró los ojos y se permitió disfrutar el momento, los dedos del ambarino dejaban estelas de fuego en su tersa piel.

-¿Usted cree que esas chicas lo intenten de nuevo?

-No voy a dejar que eso pase.

Abrazó al teniente por la cintura y escondió el rostro en su cuello, él la acunó con ternura.

¡Se quedaría así para siempre!

-¿Y Xiao?

-No tengo idea Meiling, tú viste que llevó a Sakura a la enfermería.

-Voy a buscarlo ¿Dónde está la enfermería?

-Vas a meterme en problemas si apareces allá.

-Hola Eriol ¿Has visto a Shaoran?

-¿Y ésta quién es?- Preguntó enojada la morena.

-¿Te refieres a mí? Soy Akiho Yamamoto una de las tenientes de esta Academia.

-Y ¿Por qué tratas a mi Xiao con tanta confianza? ¿Acaso tienen algo?

-¿De qué está hablando esta loca, Eriol?

El teniente suspiró… una vez más debía contemplar la disputa por el amor de su mejor amigo, lo realmente gracioso es que ninguna de las presentes le parecía importar mucho a Shaoran, de hecho en ese preciso momento estaba con la mujer que sí había logrado cautivarlo por completo, solo que él aún no lo notaba.

-Kinomoto escúcheme- Susurró el ambarino haciendo estremecer a la castaña y separándola ligeramente de él –Le voy a ser muy sincero… Todo lo que está pasando me parece tremendamente placentero, me gusta pero es una locura. Yo soy teniente en este lugar y no es por alardear pero usted sabe que tengo grandes posibilidades de escalar a Coronel pese a mi temprana edad. Usted es una chica con grandes dotes y capacidades, puede llegar muy lejos si se lo propone. Si alguien llega a descubrir todo esto, nos veremos en serios problemas.

Sakura se separó de él para voltearse y mirar por la ventana, afuera el sol iluminaba cada pedazo de hierba convirtiendo todo en un paisaje hermoso y alegre, muy distinto a lo que sentía por dentro… Lo peor es que Li tenía razón, él era una persona importante, de una familia poderosa y millonaria, con miles de mujeres a su alrededor… jamás podría fijarse en una huérfana con su pasado, era algo ridículo.

-Es verdad Teniente, no puede poner su cargo a disposición así como así, usted debe mantener un comportamiento ejemplar. Le ruego que me disculpe, no volverá a ocurrir- El nudo en la garganta de la castaña crecía sin control, incluso le había costado hilar la frase, necesitaba salir de ahí ya.

Se dio la vuelta y al pasar por su lado Shaoran la retuvo del brazo.

-Entiéndame por favor… es lo mejor para todos.

-Claro que si teniente no sabe cuánto lo entiendo.

Shaoran suspiró y bajó la cabeza al escuchar el sonido de la puerta cerrarse, se sentía terriblemente mal, si era sincero no quería dejar de estar con ella, Sakura Kinomoto se había convertido en un sueño y a la vez en una pesadilla. La atracción entre ellos era más que evidente pero también debía pensar en todo lo que estaba detrás, en todo lo que había luchado por conseguir su puesto, en todos los problemas con su familia.

Ieran Li se opuso desde un principio a que fuera estudiante de una Academia de esa categoría, para su madre un Li mínimo debía aspirar a un cargo ejecutivo de las empresas que ellos mismos manejaban, tenían inversiones en distintos rubros por lo que podía regodearse.

Eso definitivamente no era para él, su madre se había empeñado en demostrarle disciplina… no era de extrañar que le gustara practicar artes marciales y ser implacable en el día a día, por lo mismo siempre estaba solo.

Flash Back

-¿Y Xiao Lang, ya tomaste una decisión?

-Sí madre, quiero entrar a la Academia Seijo, en Japón.

-Francamente no puedo creerlo Xiao Lang, eres heredero de una de las dinastías más poderosas de China y tú te empeñas en hacer algo que no es de tu categoría.

-Madre, por favor le pido respeto.

-¿Respeto? ¿Tú me pides respeto? Después de todo lo que te he dado y me sales con que vas a pasar el resto de tus días en un lugar de mala muerte enseñando quién sabe qué cosa.

-Madre hemos hablado esto en tantas ocasiones… Estoy cansado.

-Yo también, quiero que tomes tus cosas y salgas de esta casa, olvídate de esta familia, ya no eres mi hijo.

-En eso se equivoca madre… siempre seré su hijo.

Fin Flash Back

Desde ese día la comunicación con su madre no era fluida, por lo mismo no había vuelto a pisar suelo chino y habían pasado cuatro años, cuatro años de esfuerzo y dedicación que se irían al tacho de la basura si decidía involucrarse con la castaña.

Pero algo en su interior estaba renuente a esa decisión, no había sentido algo tan intenso nunca, había salido con varias mujeres pero no pasaban a ser más allá que la aventura de una noche.

Suspiró contrariado… ya tendría tiempo para pensar, por ahora lo mejor era ir con su prima si no quería ver su vida correr riesgo.

-Sakura, se puede saber ¿Por qué no llegaste a clases? Estaba muy preocupada ¿Qué te pasó en el labio?

-Nada Tommy solo vinieron tres matonas a matarme.

-¿Cómo?

-Eso, vine a buscar la mochila y tres tipas estaban esperándome aquí en el pasillo, me intentaron golpear yo me defendí y esto es el resultado- Contestó la castaña apuntando su labio superior.

-No puedo creerlo Sakura… y ¿Fuiste a la enfermería?

-Sí, no te preocupes Tommy esta herida sanará rápido.

No sabía si la otra herida sería igual porque debía asumirlo, lo que dijo Li la había dañado más de lo que quería demostrar, había sido un golpe inesperado a una ilusión totalmente injustificada.

No le había prometido nada pero inconscientemente había imaginado e incluso hecho planes con él.

Carraspeó intentando disuadir esos pensamientos.

-¿Pasa algo más Sakura?

-No Tommy, estoy bien.

-¿Y tienes idea de quiénes te atacaron?

-No son de la Academia y podría jurar que las envío Yamamoto.

-¿Yamamoto?

-Claro ¿Quién me odia más que ella en este lugar? Nadie.

-También podría ser Li, me has dicho que te ha ofendido y se ha comportado como un patán en diferentes ocasiones.

-No fue Li.

-¿Cómo estás tan segura?

-Solo lo sé Tommy ahora discúlpame debo hacer una llamada importante.

La castaña tomó su celular y salió camino al patio trasero, necesitaba con urgencia estar sola.

-¿Por qué demoraste tanto Xiao?

-Tuve un inconveniente pero ya estoy aquí Mei, muy bien tú dormirás en mi habitación y yo dormiré con Eriol.

-Al fin podré aprovecharme de ti Shaoran.

-Deja de decir idioteces Eriol. De verdad comienzo a dudar de tu sexualidad.

El moreno río a carcajadas y Shaoran rodó los ojos –Bueno y ¿Vas a terminar de mostrarme la Academia?

-Después Mei, te dejo para que descanses.

-Xiao llevó horas en Japón, no conozco nada y ¿Ya quieres abandonarme? ¡Olvídalo! Tenemos mucho de qué hablar.

El teniente bufó molesto… definitivamente era el peor día de su vida.

Sakura marcó el número ansiosa… hace meses no hablaba con ella y la verdad la extrañaba montones, siempre se había quejado de la falta de atención y cariño en sus días grises pero a veces olvidaba que ella se trasformó en un pilar fundamental dentro de su extraño núcleo familiar.

-¿Bueno?

-¿Chiharu?

-¿Sakura, eres tú?

-Sí… -Las palabras quedaron atoradas en su garganta, las lágrimas comenzaron a nublarle la visión y un sollozo involuntario escapó de sus labios.

-Pequeña ¿Cómo has estado? Cuéntamelo todo, te extrañamos bastante.

-No me mientas Chiharu y con suerte tú, Takashi y Yue me extrañan, las demás me odian y lo sabes.

-No es cierto Sakura… todos te queremos mucho. Pero cuéntame ¿Cómo vas? ¿Cuándo tienes pensado regresar?

Sabía que ella lo decía por no hacerle daño, conocía a esas víboras y estaban felices de que se hubiese ido.

-No lo sé Chiharu pero espero que sea muy pronto, ya quiero volver a verlos.

-Yue me comentó que estuvo contigo, espero que no te haya traído problemas.

-No, nadie lo notó.

-¿Qué pasa Sakura?

-Nada… solo quería escuchar tu voz.

-No me mientas pequeña, te conozco demasiado para que intentes engañarme.

No pudo más, esa fue la gota que rebalsó el vaso… comenzó a sollozar fuertemente.

-Por favor Chiharu… por lo que más quieras ¡Sácame de aquí!

Notas de la Autora: Trataré de subir el siguiente antes de que se acabe el año pero no prometo nada... a veces falta tiempo ajajja

Besos a todos!