Notas de la Autora:

Queridos míos... al fin pude tener tiempo de escribir este capítulo, debo confesar que es uno de mis favoritos... se devalan varias cosillas que serán muy importantes en la continuación de esta historia... Entiendo que a veces mueran por saber qué pasa pero es parte del misterio y para que sigan queriendo leerme jajaja.

Capítulo VIII: Incitaciones.

-¿Cómo que alguien las vio? Yuri tú me juraste que por nada del mundo me vería involucrada en este conflicto, si Shaoran llega a sospechar lo más probable es que salga de la Academia en menos de lo que canta un gallo ¡Esto es imperdonable!

-Cálmate Akiho, nadie va a llegar a ti porque nadie nos conoce.

-Pero ¿Quién las vio?

-Estábamos a punto de darle la paliza a esa brabucona cuando un chico un poco mayor a nosotras llegó para ayudarla, llevaba anteojos, moreno, alto y de ojos azules. Bastante guapo a decir verdad.

-¡Maldita sea, era Eriol! Lo más probable es que a esta hora toda la Academia sepa lo que pasó y ¿Se aseguraron de no quedar registradas en las cámaras de seguridad?

-Pero tú nunca dijiste que había cámaras.

-¡No puede ser, esto es inaudito! ¿Ustedes son taradas o qué? Es una maldita Academia militar, es más que obvio que habrán cámaras por todos lados… ¡Estoy frita!

-Pero ¿Por qué? Aunque nos vean, nadie nos conoce.

-Yo las ingresé Yuri… por la puerta principal, si alguien tiene acceso a esas imágenes quedará en evidencia que yo tengo que ver con todo esto y además ni siquiera alcanzaron a tocar a Kinomoto.

-Bueno entonces ya sabes qué hacer, debes desaparecer esos vídeos.

La teniente asintió… no sabía cómo pero los recuperaría, ya se le ocurriría algo.

Shaoran daba su ronda nocturna por las instalaciones de la Academia, bostezó por segunda vez en menos de media hora, ya era bastante entrada la noche pero aunque quisiera dormir no lo conseguía.

A su mente volvía una y otra vez la pregunta de si estaba haciendo lo correcto o no, Sakura Kinomoto le estaba empezando a atraer bastante y si no quería caer en tentaciones lo mejor y más sano para los dos era alejarse de forma definitiva.

De pronto una sombra lo puso en alerta, había alguien sentado bajo la copa del árbol trasero, se quedó quieto esperando algún movimiento sospechoso pero solo oía un tipo de sollozo femenino, por un momento creyó que se trataba de un espectro pero descartó rápidamente la idea.

Caminó unos pasos para tener mejor visibilidad y la enfocó con su linterna… sentada en el césped y con la cabeza apoyada en sus brazos estaba la mujer que poco a poco le estaba quitando el sueño.

Pestañó un par de veces, sorprendido.

-¿Kinomoto?

Ella dio un pequeño salto y pasó su mano por el rostro evitando mirarlo.

-Li qué… ¿Qué hace aquí?

-¿Qué hace usted aquí? Es muy tarde ¿Le sucede algo malo?-Preguntó preocupado el ambarino.

-No, no… solo quería estar sola- Contestó la ojiverde poniéndose de pie –Pero ya me iba a dormir.

Shaoran se le quedó viendo… claramente estaba llorando, aún quedaban rastros de lágrimas en sus mejillas y los ojos hinchados la delataban.

-Espere- Él la sujetó por el brazo y ella le devolvió la mirada – ¿Puedo hacer algo por usted?

¿En verdad estaba preguntándole eso? No lograba comprender del todo la tristeza que había aflorado las últimas horas pero podía sospechar que en gran medida se debía al rechazo del ambarino.

-No teniente, no puede hacer nada por mí. Ya todo está bastante claro entre nosotros.

-Kinomoto vea… no quiero que piense mal de mí ¿Puede imaginar todo lo que he luchado para llegar dónde estoy? No ha sido fácil y he tenido que pelear contra muchos prejuicios. Espero que logre comprenderlo.

-¿Ah sí? ¿Y usted sabe sobre mis luchas? ¿Las imagina siquiera? Usted tiene una familia, amigos, una vida acomodada, miles de mujeres que darían lo que fuera por tener algo con usted… ¿Sabe lo que yo tenía cuando usted disfrutaba de todo eso? Desprecios, incertidumbre, maltratos y humillaciones, así que no trate de hacer parecer su vida como un infierno porque hay miles de infiernos que usted ni siquiera imagina que existen… la verdad lo entiendo, es difícil adivinarlos desde su burbuja de cristal.

Shaoran se quedó mudo, nunca había esperado esa respuesta tan llena de dolor y resentimiento, había tenido acceso a su hoja de vida así que sabía perfectamente de lo que la castaña hablaba, a una edad muy temprana se había quedado sin sus padres y había pasado por varias etapas de adopción en distintas familias. Él no podía imaginar ese sentimiento pero su madre tampoco había sido muy cercana y su padre había fallecido cuando apenas tenía memoria.

-No crea que solo existe su infierno… se sorprendería si supiera del mío no todos los padres son amorosos y demuestran amor, hay algunos que son fríos y es como si no existiesen. Usted debe saber que en las familias acomodadas sobran.

-Pero al menos están, a mí me los arrebataron cuando ni siquiera tenía memoria.

-¿Por qué dice que se los arrebataron? ¿Cómo fallecieron sus padres?

-En un accidente de auto… Supongo que el destino o lo que sea quiso que me quedara sola en el mundo y tuviese que luchar contra todo para ser feliz. Mire Li entiendo que no quiera tener nada conmigo pero no me hable de luchas… ya he peleado demasiado.

Buenas noches teniente.

Shaoran dejó que se fuera, sabía que estaba más afectada de lo que demostraba, había aprendido a conocer a esa chiquilla revoltosa, apretó los puños… a veces la vida se ensañaba con algunas personas, ella no lo merecía… si, era una bocona y busca problemas pero no era una mala chica, además todo lo que estaba sintiendo hacia ella le incomodaba demasiado.

Se quedó un rato pensativo, las cosas no estaban saliendo como él quería, no podía involucrarse con nadie si quería que su carrera no se viera afectada, había logrado tanto… pero lo que estaba creciendo en su interior era un signo de extrema alerta, ella estaba empezando a causar estragos en sus pensamientos y eso estaba afectándolo más de la cuenta, sin querer la buscaba con la mirada cada vez que podían encontrarse, la pensaba y para qué hablar de las reacciones exageradas de su cuerpo al verla o sentirla cerca.

-¡Esto tiene que acabar ya!

Furioso el ambarino regresó a su habitación, no tenía una pizca de sueño pero al menos intentaría conciliarlo, no podía seguir trasnochando o al otro día se quedaría dormido de pie.

-Tienes una cara de pocos amigos, creo que hoy es un mal día, mmm la verdad es que últimamente todos son malos días para ti.

-Cállate Eriol, casi no pego pestaña en toda la noche, por más que lo intento no logro dormir.

-Y vas a seguir igual hasta que no aceptes lo que está pasando.

-¿Y según tú qué está pasando, genio? Ilústrame con tu sabiduría infinita.

-¡Buenos días Xiao… Eriol!

Shaoran miró al cielo pidiendo clemencia… lo último que le faltaba era a la cotorra de su prima cerca, Mei podía ser una verdadera molestia cuando se lo proponía.

-Buenos días Mei.

-¿Qué te pasó Xiao? Parece como si un camión te hubiera pasado por encima.

-Ves lo que te digo… estás hecho un desastre- Sonrió el moreno con tono burlón.

Shaoran rodó los ojos y suspiró… tuvo que haber hecho algo muy malo en su vida pasada para merecer el calvario de prima y amigo que tenía.

-¿Anoche te costó dormir?

-Un poco.

-Te escuché sollozar Sakura pero no quise interceder, supongo que querías tu espacio por eso no intentaste hablarme.

-Al parecer, no valió de mucho ya que igual te desperté.

-¿Quieres conversar?

-No sé Tommy, tengo muchos pensamientos rondando mi cabeza… estoy muy confundida.

-Déjame adivinar ¿Es por el teniente Li?

Sakura bajó la mirada y se entretuvo contemplando los detalles del piso.

Tomoyo se acercó y la abrazó de forma maternal.

-Sakura sabes que puedes contar conmigo para lo que sea, si quieres hablar, desahogarte yo siempre estaré dispuesta a escuchar, sea la hora que sea, espero siempre servirte para alivianar tus penas.

-Es que ni siquiera comprendo lo que me pasa Tommy, ese mono chino está complicando mi vida, hasta ahora nunca un hombre se había interpuesto en mis metas o planes ¿Por qué él sí? No quiero, quiero que salga de mis pensamientos ¿Entiendes mi frustración? Jamás he necesitado de nadie para sobrevivir, siempre estuve sola.

Además tontamente imaginé que podía existir algo más entre nosotros pero me equivoqué. Un tipo como él jamás se interesaría en una chica como yo.

-¿Por qué dices eso Sakura? Eres hermosa, dulce, audaz… a veces un poco bocaza pero ya está, es parte de tu esencia.

-¡Óyeme! No soy ninguna bocaza- Sonrío la castaña falsamente ofendida.

-No creo que exista hombre sobre el planeta que se te pudiera resistir Sakura, además eres muy sensual.

-¡Ya basta! Vas a hacer que me sonroje.

-Quiero que entiendas que no eres inferior a nadie, no porque estuviste sola mucho tiempo eso va a replicarse en el futuro.

Sakura sonrió y abrazó a su amiga, nunca nadie había dicho esas palabras para ella y lo atesoraba como el mejor de los regalos.

Las dos chicas salieron apresuradas ya que se quedaron más tiempo del habitual dentro de la habitación, Sakura quiso correr pero Tomoyo no se lo permitió diciendo que era peligroso y contraproducente.

De pronto un estruendo hizo que Tomoyo se volteara a ver a su amiga que había quedado atrás.

-Ouch ¿Se puede saber por qué no miras por donde pasas idiota?- Meiling gritó enfurecida.

-¿Perdón? ¿Me estás hablando a mí loca histérica?- Contestó altaneramente la ojiverde.

-¿Se puede saber qué está pasando aquí? ¿Mei, Kinomoto?- Preguntó molesto Shaoran.

-Lo que pasa es que esta atolondrada pasó por mi lado y me empujó Xiao Lang, como me desequilibré caí encima de ella.

-Yo no te empujé… tú pusiste el pie para que me tropezara.

Los ojos de esas chicas podían desprender fuego en cualquier momento, la antipatía era mutua. Sakura no soportaba su tono chillón en cuanto la vio, mientras que Meiling la veía como una amenaza frente a su primo.

-¡Bueno ya basta! Mei eres visita así que debes respetar a las alumnas de esta Academia, de hecho ni siquiera sé por qué estás dando vueltas en este lugar aún, creí pedirte que fueras a mi habitación y te quedaras allí.

Sakura miró extrañada al ambarino ¿Estaban durmiendo juntos? Una punzada de dolor y rabia se le clavó en el pecho, desvió la vista… tal vez así era en China cuando se recibe a un pariente. Pero esa chica le daba mala espina, tenía mucho interés por aquel hombre para solo considerarlo un familiar.

-¡Xiao es que me aburro! Además vine para estar contigo no encerrada en tu alcoba.

-Pues vas a tener que hacerlo porque ya estás causando problemas. Lo mejor es que me sigas.

El castaño caminó rápidamente rumbo a su habitación.

-Espero que no te hagas ilusiones, Xiao Lang es mío, fui su prometida apenas nacimos y no dudo que algún día vayamos a casarnos.

-Entonces felicidades porque a mí eso, no me interesa.

-No mientas… hasta un idiota se daría cuenta lo interesada que estás en mi primo, pero no vas a conseguirlo, su familia jamás aceptaría a una japonesa y menos una don nadie como tú. Y menos Xiao, él merece algo... a su altura- Dijo despectivamente Meiling mirándola de pies a cabeza.

Sakura apretó los puños y tensó su mandíbula -¿Ah sí? ¿Quieres apostar bruja mala clase?

Meiling frunció el ceño -¿Apostar? Apostar ¿Qué?

-Te apuesto lo que quieras a que va a ser tu primito el que me busque, lo que se dé después no es de tu incumbencia.

-Já ¿Quieres decir que Xiao Lang va a tener algo contigo sin que tú hagas nada para provocarlo? Disculpa pero creo que tienes demasiada confianza, eso no va a pasar.

-¿Cuánto tiempo estarás en Japón?

-El que tenga que ser para verte derrotada pero hay un límite. Te doy una semana, si al paso de ese tiempo mi primo no te busca, perderás esa apuesta.

-¿Y si yo gano?

-Hare lo que tú quieras.

-¿Tan segura estás de que no quiere nada conmigo?

-Segura como que me llamo Meiling Li- Sonrío la morena.

-¡Meiling! ¿Qué rayos haces aún aquí? Te dije que nos fuéramos.

-Es un compromiso Meiling Li- Dijo Sakura estirando su mano.

-Claro que sí Kinomoto.

Shaoran las observó detenidamente.

Meiling era alta, de aire engreído y con un gran complejo de superioridad, su cabello era largo y negro como el ébano, su piel muy tersa y blanca, su prima siempre había sido extrovertida y cariñosa… tanto que a veces se sentía asfixiado por ella. Siempre Mei había demostrado sentir más allá que un cariño fraternal por él pero Shaoran no hacía más que mirarla como a una amiga, casi siempre podía confiar en ella excepto en temas de mujeres, Mei era extremadamente celosa y no permitía que alguna chica se interesara en él. Gracias a ella, muchas de sus posibles relaciones pasaron al olvido, daba todo de ella para ahuyentarle las candidatas.

Nacieron estando prometidos y le afectó de sobremanera que él deshiciera ese compromiso para seguir su sueño.

Y en el otro extremo estaba Sakura Kinomoto, mucho más baja en comparación a su prima, cabello medianamente largo de color castaño aunque con tonalidades de rubio, de un carácter indomable, bocaza y tremendamente rebelde, con los ojos y las piernas más atractivas que hubiese visto en su vida… esos 160 centímetros prometían demasiados momentos ardientes. Tragó pesado, otra vez estaba pensando indecorosamente sobre la novata.

Cerró los ojos para poder centrarse pero se le vino a la mente el beso que habían compartido. ¿Hasta cuándo seguiría pasando?

¿Por qué no podía sentir lo mismo con ambas?

¡Eran como el fuego y la nieve! Si comparaba las sensaciones diferían demasiado y eso estaba pasando de la incomodidad al miedo ¡Debía mantener todo ese volcán inactivo! Si cometía un error y lograba desatar el mar de sensaciones que Kinomoto provocaba en él, dudaba mucho echar marcha atrás.

¿Qué pasaría si lo que sentía por ella no se limitaba solo a la atracción física? ¿Si luego de apagar su deseo carnal quería más?

Movió la cabeza inconscientemente en modo de reprobación ¡No podía flaquear! Ni por él ni por ella, debía ser fuerte y sortear toda esa tentación. El gran problema es que cada vez era más difícil.

-¿Xiao te pasa algo? Te hablo hace un rato y no me haces caso ¿Vamos a ir a tu cuarto o no?

Enfocó la mirada en su prima y recobró la conciencia.

-Claro Mei, vamos.

Cuando ambos se alejaron Tomoyo tomó la palabra.

-¿Sakura se puede saber qué haces? Porque hiciste esa apuesta con esa chica ¿Te volviste loca? Li jamás va a acercarse a ti así sin más, recuerda que él es una autoridad dentro de este lugar.

-Tommy en serio… yo sé lo que hago.

-¿Hay algo que no me has contado? ¿Ha pasado algo entre tú y él que yo no sepa? Porque en verdad me parece inaudito que tengas tanta confianza.

-No es el momento ni el lugar Tommy, ven vamos al salón.

Tomoyo miró a su amiga con reprobación pero accedió a seguirla… después de todo iban muy tarde.

-¡Señorita Daidoji!

La morena se giró rápidamente para ver quién la llamaba y sonrío cuando pudo divisar la silueta del hombre que estaba quitándole el sueño.

-Teniente Hiragizawa ¿Puedo ayudarle en algo?

Eriol llegó hasta la amatista con cara de preocupación lo que alertó a Tomoyo de inmediato.

-¿Pasó algo? ¿Se encuentra usted bien?

-Si señorita Daidoji pero creo que tengo malas noticias para usted. Su madre está con el coronel Akiyama y solicitan su presencia.

-¡No puede ser!- La chica se volvió pálida y necesitó que Eriol la contuviera un instante –Por favor teniente ayúdeme, lo más probable es que mi madre quiera sacarme de aquí y no quiero, no quiero ir con ella y menos casarme con ese señor… ¡Por favor, se lo ruego!

-Ya lo habíamos hablado señorita Daidoji, tengo una idea pero necesito que usted me siga en todo momento, lo ideal es que su madre no sospeche nada ¿Le parece?

-Muchas gracias teniente.

La morena relajó un poco el semblante y juntos se dirigieron a la oficina del coronel.

-Muy bien Mei, quiero que te quedes aquí y dejes de molestar a los alumnos ¿Entendiste?

-¿A los alumnos o a esa estúpida? Mira Xiao Lang te conozco, recuerda que nos criamos juntos, estuvimos siempre cerca porque algún día seríamos marido y mujer así que no intentes engañarme… ¿Sientes algo por esa novata cierto?

-Mira Mei, como bien sabes tenemos prohibido ese tipo de relaciones dentro de esta Academia por lo que es imposible que yo sienta algo por esa chiquilla y además si fuese así no tengo por qué darte explicaciones, no eres mi madre ni mi novia ni nadie para pedírmelas.

-¿Ah no? Pues te recuerdo que íbamos a casarnos ¿O ya lo olvidaste?

-Yo también te recuerdo que era un matrimonio arreglado, donde ni a ti ni a mí se nos consultó nuestra opinión y en el momento de decidir, yo derribé todo ese show para venir a cumplir lo que tanto anhelé.

-Espero entonces que siempre recuerdes eso y no te dejes embaucar por ninguna mujer… Xiao la mayoría de esas arpías te quieren por tu dinero, por nuestra familia y la posición social que posees.

-Lo entiendo Mei pero por favor también entiende tú que en algún momento yo haré mi vida, me enamoraré, me casaré y formaré una familia. Tú debieses pensar en lo mismo.

-¡Nunca! Nunca lejos de ti- Susurró bajito la morena.

-Mei… eres una chica tan especial y sabes que te quiero mucho pero no de esa manera… te lo he explicado en muchas ocasiones y lo que menos quiero es hacerte daño. Yo no soy la persona que pasará la vida contigo, en verdad me hubiese encantado corresponderte pero no puedo… nunca he sentido algo así.

-¿Y por ella sí?

Shaoran se le quedó viendo ¿Esa era la pregunta que no lo dejaba en paz? ¿Kinomoto le provocaba algo que antes no había sentido? Definitivamente sí… pero nadie lo sabría nunca porque ese sentimiento se enterraría con él en la tumba.

-No sé de qué hablas Mei, lo mejor es que te quedes aquí y me esperes. Cuando termine mi turno saldremos a conocer los alrededores ¿Te parece?

El rostro de la morena se iluminó y casi saltó de alegría – ¡Claro Xiao!

Shaoran le devolvió el gesto y salió de la habitación.

-Vas a perder Kinomoto… juro que vas a perder.

Tomoyo y Eriol entraron a la oficina del coronel, la señora Daidoji estaba de espaldas observando la vista desde la ventana… Akiyama no se divisaba por ninguna parte.

-Disculpe pero necesito hablar con mi hija a solas.

-Señora Daidoji, mucho gusto, soy el teniente Hiragizawa y creo que eso no será posible ya que Tomoyo desea que yo la acompañe ¿Cierto?

La amatista se escondió detrás del cuerpo del teniente y asintió suavemente.

-Bueno entonces que así sea, he venido por ti Tomoyo, ya sabes el compromiso que tenemos con el señor Azuma.

-Yo no tengo ningún compromiso con ese señor madre, es usted la que se empeña en seguir con esta locura.

-La última vez que hablamos te lo dije, el señor Azuma está impaciente porque seas su mujer.

Tomoyo apretó con fuerza el uniforme de Eriol y se hundió aún más en el abismo que le deparaba el destino ¿Qué haría ahora? ¿Cómo afrontaría a su madre?

-Perdón señora Daidoji… lo lamento mucho pero Tomoyo no puede corresponder a ese compromiso.

-¿Ah no y por qué?

-Porque ella ya ha tomado un compromiso conmigo. Tenemos una relación.

-¿Qué?- Dijeron las dos mujeres al unísono.

Los ojos de la amatista se abrieron demostrando sorpresa e incredulidad ¿El teniente se había vuelto loco? ¿Qué pretendía? Si en la Academia se corría el rumor de que ellos estaban juntos podían expulsarlo ¿De verdad estaba dispuesto a afrontar una situación así por ella?

-¿Es eso cierto Tomoyo? Te noto tan o más sorprendida que yo.

-No… Lo que pasa es que no esperaba que… Eriol revelara eso ante usted madre. Pero es cierto, por esta razón no puedo aceptar el compromiso con ese señor- La morena se acercó a Eriol y tomó su mano.

-Mis intenciones con su hija son bastante serias señora Daidoji, me gustaría desde ya solicitar su permiso para más adelante formalizar nuestra relación.

A Tomoyo el corazón le bombeaba a gran velocidad… de pronto sintió un mareo… ¿Qué estaba pasando?

Sonomi Daidoji levantó una ceja y recorrió con la mirada a Eriol, luego se cruzó de brazos y suspiró.

-¿Dijo que su apellido era Hiragizawa cierto? Los… ¿Hiragizawa de descendencia inglesa?

-Así es.

-Son una importante familia, conozco a algunos integrantes y me complace saber que proviene de ese tipo de entorno joven Hiragizawa.

Usted sabe que los Daidoji tenemos negocios bastante importantes y que mueven una gran cantidad de dinero… no me gustaría que mi única heredera quedara en manos de un caza fortunas o peor… alguien que no sea de su clase.

-La entiendo completamente y comprendo su preocupación, pero este no es el caso- Eriol pasó su brazo por los hombros de la morena y la apretó contra su cuerpo.

-Bueno, me parece un excelente cambio, espero poder compartir pronto con su familia y formalizar esta gran alianza joven Hiragizawa. Usted imaginará que para mí el futuro de mi hija es lo primero.

Eriol sonrío… la misma excusa clasista de sus padres… el futuro económico de su hijo era lo más importante.

-Con mucho gusto señora Daidoji, espero que podamos concretar una cita en poco tiempo, mis padres viajan mucho por negocios al igual que usted, pero haré lo posible.

-Muy bien, me retiro. Cuídate Tomoyo, estamos en contacto.

-Adiós madre.

Cuando la puerta se cerró Tomoyo soltó el aire acumulado en sus pulmones hasta ese momento, su madre le ponía los nervios de punta.

-¿Se encuentra bien?- Preguntó el moreno.

-Sí… eso creo pero no entiendo ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué le dijo todas esas cosas a mi madre, teniente? Cuando descubra esta mentira todo será peor.

-Señorita Daidoji tranquila, su madre quería casarla para fortalecer los lazos económicos con alguna familia de renombre y poder ¿Qué mejor que ocupar a mi propia familia para eso? Le había comentado que provengo de un ambiente frívolo, igual que usted.

-Sí pero nosotros no tenemos una relación amorosa o algo que se parezca, usted es mi teniente y yo debo cumplir sus órdenes, en cuanto mi madre descubra eso, va a sacarme de aquí y venderme a los rusos.

-No se preocupe… eso no va a pasar. Y si es por lo de la relación amorosa…-El ojiazul tomó entre sus dedos las cálidas y suaves manos de la amatista. En un acto reflejo los ojos de Tomoyo se dirigieron a esos pozos azules, de profundidad infinita –Espero contar con alguna oportunidad.

Tomoyo sonrío… si por ella fuera le daría todas las oportunidades del mundo, la había salvado de toda esa desdicha, se merecía eso y mucho más.

Shaoran bufó enfadado, su prima llevaba casi toda la tarde viendo vestidos de pasarela en una tienda ¿Por qué lo atormentaba de esa manera? Si había algo que odiaba eran los centros comerciales, con cuatro hermanas es fácil adivinar el por qué. Casi siempre debía acompañarlas hasta que las cuatro decidieran qué comprar y para eso eran horas de eterna elección, probadores y filas para pagar.

-Xiao Lang… ¿Te gusta este vestido? ¿Crees que me veo gorda?

-Mei ¿En serio me hiciste salir de la Academia para probarte mil vestidos iguales? ¡Todos te quedan bien!- Meiling se sonrojó furiosamente.

-¿Entonces qué quieres hacer? ¿Te parece ir al cine?

-No Mei, estoy cansado ¿Te parece que comamos algo y volvamos a la Academia? Además, me avisaron por mensaje que estaba sobre mi escritorio el nuevo informe policial y sabes que es información importante y confidencial.

-Sí lo sé, Xiao me preocupas, no te distraes te lo pasas encerrado entre esas cuatro paredes, esa Academia se volvió tu mundo y no puede ser, somos jóvenes… ¡Debemos disfrutar!

-Sí Mei pero primero están las responsabilidades, anda cámbiate y volvamos.

-Está bien…

Sakura se deshacía en pensamientos ¿Qué haría para provocar que Li se le acercara? La conversación que habían sostenido la noche anterior le había dejado claro que él tenía un conflicto de intereses, le daba a entender que sentía algo de atracción por ella pero que pesaba más su carrera y trabajo dentro de la Academia. Debía pensar en algo rápido ya que era poco el tiempo que estaba a su favor.

Lo primero sería acercarse a él sin que la idiota de su prima se percatara, no podía dejar al azar algo como eso, si no estaba frita y la última opción era perder y acatar órdenes de esa loca histérica.

-¡Piensa Sakura, piensa!

-¿Qué piensas tanto?

La castaña dio un pequeño saltito.

-El gusto que tienes por asustarme Tomoyo, ya pareces un espectro deambulando por ahí.

-Lo que pasa es que estás muy susceptible Sakura ¿Es por la apuesta?

-Primero… ¿Qué te pasó en la mañana? Íbamos juntas y desapareciste misteriosamente.

Hubo un silencio en la habitación.

-Tommy ¿Qué pasa?- Sakura se sentó en el borde de la cama y Tomoyo la imitó.

-Esta mañana… vino mi madre Sakura.

-¿Qué? ¿Y a qué vino?

-No es primera vez que me visita… quería que me fuera… que me casara con ese tipo, el que te comenté la otra vez.

-Sí, lo recuerdo ¿Y qué pasó?

-El teniente Hiragizawa me ayudó… Sakura por favor prométeme que no le dirás esto a nadie ¡Júralo!

-Claro Tommy, puedes confiar en mí, soy tu amiga.

-Él me acompañó y se hizo pasar por mi novio, le dijo a mi madre que tenía intenciones serias conmigo y que por eso no podía aceptar la propuesta de matrimonio. Que él pronto formalizaría nuestra relación… ¡Sakura estoy tan asustada! Si mi madre descubre la mentira todo será mil veces peor.

-Tranquila Tommy, ya verás como todo saldrá bien, lo que no entiendo es por qué Eriol te ayudó de esa manera ¿De verdad está interesado en ti? He visto cómo te mira…- Comentó la castaña con una risita traviesa.

-¿De la misma manera en que Li te mira a ti? Si es así podría creer en su interés.

-Vamos Tommy ya hemos hablado de eso, Li no tiene ningún interés en mí, de hecho tú y yo sabemos que me odia, me ha hecho la vida imposible desde que llegué.

-Sakura sabemos que eso no es verdad yo te he contado todo ahora dime… ¿Qué pasa entre Li y tú? ¿Por qué hiciste esa apuesta con su prima?

Sakura se puso de pie y recorrió la habitación ¿Sería bueno contarle a su amiga? Sí… definitivamente sí, necesita desahogarse.

-Nos besamos.

-¿QUEEE?- Tomoyo se puso de pie incrédula.

-Tommy baja la voz… Nos pueden oír.

-¿Me estás pidiendo que baje la voz cuando estás contándome que tú y el teniente Li se besaron? ¡Sakura por Dios! ¿En qué estabas pensando? Por algo así los pueden expulsar a los dos, conoces el reglamento interno, si se mantiene alguna relación entre grados es causal de expulsión.

-Lo sé… lo sé mejor que nadie, ya me sé el maldito reglamento de memoria te lo juro. Pero no pude evitarlo, no pude ni quise y eso está matándome.

-¿Sientes algo más por Li? Fuera de lo atractivo que es claro… toda el área femenina está loca por él y tienen razón pero eso llega hasta ahí, solo es algo físico.

Sakura suspiró –Ese es el problema Tommy, no lo sé… te mentiría si dijera que ese beso no provocó nada en mí porque no fue así… de solo acordarme siento mucho calor- Las mejillas de la castaña se habían encendido y Tomoyo carcajeó.

-Pero si sabes que es así ¿Por qué aceptaste esa apuesta? Eso te obliga a estar más cerca de él cuando debes alejarte.

-Porque esa idiota no me va a ganar, es obvio que tiene un interés más que fraternal por Li. No le dejaré el camino fácil.

-Sakura no soy tonta… Li tiene un interés en ti, hasta ahora no lograba comprenderlo del todo pero con lo que me cuentas… ten cuidado, si se dejan llevar pueden terminar muy mal y no quiero verte sufrir y menos fuera de aquí.

-Lo sé Tommy… lo sé.

Sakura salió a caminar, necesitaba despejar sus pensamientos, las palabras de Tomoyo le habían calado profundamente y tenía razón, fue un erro aceptar las ideas de esa loca china.

-Hasta mañana Xiao Lang, espero que tengas buena noche. Muchas gracias por lo de hoy.

Se escondió detrás de una pared para observar la situación.

-No te preocupes Mei, a veces dejas de ser tan insoportable- El ambarino sonrió -Y dejas salir a la chica dulce que hay en ti. La próxima vez ni sueñes que te acompañaré a buscar vestidos.

La puerta se cerró y el castaño comenzó a caminar ahogando un bostezo.

-Vaya Li, no sabía que le gustaran ese tipo de relaciones.

Shaoran se giró y divisó entre las sombras el rostro de la ojiverde. Suspiró… no quería tener momentos a solas con ella, debía evitarlo.

-¿Qué hace levantada Kinomoto? Al parecer Le gusta recorrer los pasillos de noche, tenga cuidado porque puede aparecérsele un fantasma.

-¿Dónde?- Sakura pegó un salto y se aferró a él.

Shaoran no alcanzó a reaccionar y cuando lo hizo ya estaba atrapado en la sensación de la castaña pegada a él ¡Demonios! Su respiración se aceleró y le costaba tragar.

El perfume proveniente de su cabello le inundaba los sentidos y quiso acariciarlo pero antes de llevar su mano a ese lugar, Sakura se separó rápidamente de él avergonzada.

-Dis… disculpe teniente.

El ambiente se envolvió en un silencio ensordecedor.

Shaoran pestañó varias veces pero prefirió ser irónico y burlisto que prestarle atención a sus reacciones.

-¿No me diga que le teme a los fantasmas Kinomoto? Pero si ni siquiera existen.

-Es un temor que arrastro desde mi niñez, quizás se deba a que pasaba mucho tiempo… sola.

Otro silencio se formó entre ambos.

-Mmm entiendo. Pero aún no ha contestado a mi pregunta ¿Qué hace levantada a estas horas?

-Necesitaba tomar aire, a veces me ahogo en este lugar. Además quería hablar con usted- Shaoran se había tensado casi de inmediato. Una idea genial había llegado a la cabeza de la castaña… tenía la excusa perfecta.

-Dígame.

-El otro día conversé con usted para pedirle un favor ¿Recuerda? Las clases de tiro no son lo mío, el instructor comentó que usted era uno de los mejores evaluados en el área ¿Me enseñaría?

Shaoran la miró pensativo ¿Era buena idea? Si quería alejarse y mantener distancia no… definitivamente era una pésima idea pero no podía negarse, era un Instructor y eso estaba dentro de sus deberes.

-Bien Kinomoto, mañana comenzamos pero supongo que yo también obtendré algo a cambio.

Con la media sonrisa dibujada en el rostro de Sakura y analizando el significado de sus palabras, Shaoran se arrepintió casi de inmediato de ese comentario. Nada bueno podía salir de él.

-¿Qué desea de mí, teniente?- Sakura se mordió el labio inferior en claro signo de provocación.

Necesitaba actuar así si quería ganar esa maldita apuesta, el problema es que estaba quedando atrapada en el juego y eso no le gustaba.

Los ojos le brillaban, Shaoran miró hacia el cielo pidiendo clemencia… no podía dejarse estimular por tan sensual gesto… ¿Por qué le hacía eso? ¿Realmente quería que perdiera el control? ¿Que qué deseaba de ella? ¡Rayos lo deseaba todo, todo y más! Deseaba tomarla en ese lugar ¡O donde fuera! Que vibrara junto con él, hacerla sentir algo de lo que él estaba sintiendo en ese momento… ¡La deseaba con todas las fibras de su ser!

Carraspeó para poner en orden sus ideas.

-Deseo que siga su camino Kinomoto, hablamos ayer y ambos sabemos qué es lo mejor.

-Sí, no se preocupe me quedó más que claro que alguien como usted jamás pondría sus ojos en mí.

-¿Por qué dice eso?- Preguntó el castaño frunciendo el ceño.

-Porque usted proviene de una familia importante, personas con dinero y un estatus que cuidar, demasiado inalcanzable para una huérfana como yo ¿Va a enseñarme o me busco otro Instructor?- Sakura se había molestado sobremanera ¡Malditos elitistas!

-Primero Kinomoto, no me interesan los estándares que maneja mi familia para con mi vida íntima, eso lo elijo yo, si no fuese así ya estaría casado con Meiling.

Segundo, al carajo el dinero y los estándares, no van conmigo.

Tercero, la espero mañana a las 9 am en el salón de entrenamiento, buenas noches.

Shaoran salió rápidamente del pasillo y Sakura sonrío ¡Bingo! Había logrado su objetivo, Li le enseñaría a disparar, eso le daba oportunidad para acercarse y lograr incitarlo. Solo esperaba que él no se diera cuenta de su destreza o tendría que dar muchas explicaciones.

El sol se levantaba en todo su esplendor dejando a la vista una mañana despejada, Sakura se miraba al espejo una y otra vez, arreglaba su coleta y la deshacía, no estaba conforme con lo que veía.

-Veo que estás muy entusiasmada por salir ¿Tienes algún panorama?

-Voy a juntarme con Li a practicar tiro con armas ¿Cómo me veo?

-Preciosa como siempre pero ¿Para qué? Disparas estupendamente.

Sakura miró a Tomoyo y le sonrío.

-¿Sakura hasta dónde piensas llegar con todo esto? Li va a descubrir que sabes hacerlo.

-No, no me va a descubrir porque le demostraré que no tengo idea ni cómo tomar un arma.

-No quiero ni pensar en el escándalo que se armaría si su prima los descubre.

-Esa es la idea Tommy, ya me voy deséame suerte- Sakura besó en la frente a su amiga y salió al encuentro de Shaoran.

Tomoyo suspiró y negó con la cabeza… ¡Eso dos no terminarían bien!

Shaoran estaba practicando mientras Sakura arribaba a su encuentro, miró el reloj de pulsera que llevaba… las 9:10 ¿Esta chica siempre llegaba tarde a todo?

-¡Buenos días!- La figura de Sakura se dibujó en la puerta del cuarto, llevaba pantalones ajustados y una playera que apenas tapaba lo que había que tapar y una coleta alta que dejaba su perfecto cuello al descubierto, Shaoran tragó pesado, cada día le resultaba más atractiva.

-Buenos días Kinomoto, estoy un poco apretado de tiempo así que comencemos ya ¿Le parece?

-Claro ¿Tiene algo que hacer?

-La policía me pidió asistir a una reunión hoy, es a las 11 en el centro así que necesito algunos minutos para llegar.

-Comprendo. Bueno podemos hacer varias clases si le parece, hoy podríamos ver lo básico para todos los días dedicarle unos minutos ¿O estoy pidiendo demasiado?

-No puedo negarme Kinomoto, eso está dentro de mis deberes como Instructor de la Academia, si un alumno necesita ayuda debo prestársela.

-Excelente entonces, así no le quito tanto tiempo diario.

-Bueno partamos. Quiero que se coloque en este lugar- Sakura asintió y se acercó para seguir las instrucciones – Ahora tome el arma –Ella hacia todo lo que el teniente le indicaba.

-Separe las piernas levemente y estire los brazos, al principio va a sentir que el arma pesa pero con el tiempo se acostumbrara a manejarla, debe sentirla como parte de su cuerpo. Estas armas son de un calibre bajo en caso de accidentes.

-Ajá… es un poco complicado, nunca había estado en contacto con algo así- Contestó la castaña haciendo una posición errada.

-No Kinomoto, mire se hace así- Shaoran le mostró la postura esperando que ella la replicara a su lado pero en vez de eso la ojiverde se colocó delante de él.

-¿Está bien así?- Shaoran se alejó como si quemara.

-Sí, si ahora intente disparar, debe jalar el gatillo, ya cargué las balas.

Se escuchó un estruendo y Sakura saltó debido a la fuerza aplicada.

-¡Lo siento!- No había estado ni siquiera cerca de darle al blanco.

-No se preocupe mire, así debe ser- Shaoran se posicionó detrás de ella y tomó las manos de la castaña apuntando al blanco, el corazón de Sakura comenzó a latir a la velocidad de la luz apenas sintió ese fuerte pecho tras su espalda ¿Por qué su cercanía la ponía tan nerviosa? Odiaba sentirse vulnerable en entre sus brazos.

El sonido del disparo la devolvió a la tierra y suspiró -¿Se siente bien? Al parecer está un poco nerviosa- Susurró Shaoran en su oído derecho.

-S.. sí, es que da un poco de inseguridad cometer errores en algo tan peligroso como esto- Shaoran estaba excitado, sentía mucho calor y si no se calmaba quedaría como un depravado delante de ella y eso era lo que menos debía suceder, pero su cercanía estaba volviéndolo loco. La voz de la castaña se escuchaba ahogada, seguro por los nervios que le provocaban disparar.

-No se preocupe, yo estoy aquí…- Quería besarla, anhelaba besarla, saciar esa sed infinita que lo estaba consumiendo día a día.

-¿Shaoran?

Ambos castaños se voltearon al sonido de esa voz femenina. Era Akiho Yamamoto.

Shaoran se separó de la ojiverde y esta bufó.

-¿Qué hacen?

-Estamos jugando- Contestó molesta Sakura.

-Estoy enseñándole a Kinomoto cómo usar un arma y disparar ¿Tú qué haces aquí?

-Te estaba buscando, necesito hablar contigo, es urgente.

-No sea impaciente Yamamoto, al menos espere que terminemos.

-Por lo que veo, ya terminaron ¿Shaoran?

-Está bien, vamos a mi oficina. Kinomoto mañana continuamos- Shaoran se dirigió a la puerta en compañía de Akiho.

-¡Teniente espere!- La castaña se acercó coquetamente, contoneando las caderas para llamar la atención de ambos, se puso de puntillas y alcanzó la mejilla del castaño para depositar un suave beso en ella –Muchas gracias, mañana lo espero a la misma hora, adiós Yamamoto.

Shaoran se quedó de piedra y Akiho apretó la mandíbula fuertemente ¡Maldita fuera!

-Pero ¿Cómo se atreve? ¡No puedo creer que toleres actitudes como esas en una novata Shaoran!- La teniente caminó furiosa delante del ambarino y este suspiró… ¿Hasta cuándo esa chiquilla le traería problemas? Acarició su mejilla fugazmente, había dejado un calor bastante agradable en ella.

-Bueno Akiho, estamos en mi oficina ¿Qué pasa?- Preguntó el castaño tomando asiento frente a su amiga.

-Necesito pedirte un favor.

-Claro dime.

-Necesito ver las cámaras de seguridad de la Academia.

Shaoran frunció el ceño extrañado.

-¿Por qué?

-Creo que alguien se metió a mi habitación y me ha robado, no puedo encontrar el collar que me heredó la familia de mi madre.

-Es muy extraño Akiho ¿Estas segura que buscaste bien? Una acusación así es gravísima y causal de expulsión inmediata.

-Lo sé Shaoran, conozco el reglamento por lo mismo necesito revisar qué fue lo que paso en estos días.

-¿Sabes cuándo pudo ser? Te ayudaré a revisar son varias horas.

-¡No! No es necesario Shaoran, tú tienes mucho trabajo entre la Academia y tus obligaciones policiales.

A Shaoran le extrañó el interés de su amiga por observar las cámaras pero no dijo nada. A su mente vino la tarde del intento de golpiza a Kinomoto ¿Sería?

-Está bien Akiho pero así como te las entrego me las devuelves, si algo se pierde tendré que rendirle cuentas al Coronel, más si te han robado.

-Gracias Shaoran.

-Además necesito algunos días, no es tan fácil conseguirlas y sacarlas de la sala de seguridad.

-No te preocupes, esperaré.

-¡Sakura!

La castaña se volteó para sonreírle a Ryusuke.

-¡Hola! ¿Cómo has estado?

-Bien, algo cansado debido a los últimos entrenamientos, Li está realmente loco además después de lo de la playa se la ha agarrado conmigo ¿Tú cómo estás?

-Muy bien, más tranquila.

-Supongo que ya viste el anuncio ¿Cierto?

-¿Cuál anuncio?- Preguntó curiosa la ojiverde.

-El próximo sábado hay una fiesta en honor a la Academia, está de aniversario.

-¡Vaya! No tenía idea- Realmente la apuesta estaba consumiendo el tiempo de la ojiverde.

-Bueno ahora que lo sabes me preguntaba si ¿Quieres ir conmigo? Es en parejas, no tienes que contestarme ahora pero me gustaría que lo hicieras en estos días.

-¿Si digo que no necesitas buscar reemplazo?- Bromeó Sakura.

-No es eso… de verdad me gustaría mucho ir contigo Sakura.

-Déjame pensarlo ¿Si? Mañana te contesto.

Debía pensarlo bien, el sábado se cumpliría la semana desde la apuesta con la loca Li, lo mejor sería concentrarse en eso.

-¿Cuánto tiempo más Yue? Sabes que estoy empezando a impacientarme.

-Lo sé jefe pero no podemos hacer más, Sakura lleva varios meses en ese lugar tratando de averiguar, además si queremos que esto funcione debemos tener paciencia, no se gana la confianza de alguien de la noche a la mañana. Usted lo sabe.

-Lo entiendo- Contesto el hombre con una copa de licor en la mano- Pero si no nos damos prisa todo podría irse al carajo y lo sabes.

-No se preocupe jefe, la entrenamos para esto ¿Recuerda? Ella no nos fallará.

-Lo sé Yue, jamás desconfiaría de Sakura pero temo que ese idiota no se la haga tan fácil y demoremos más de la cuenta. La policía cada día avanza hacia nosotros necesitamos dar algún golpe pronto, quiero que la contactes y se lo expliques, como sea.

-Como usted ordene señor.

Sakura entró puntual al salón de entrenamiento, no había nadie y eso le extrañó. Se acercó a la mesa de armas y encontró una nota.

"Kinomoto, no podré asistir estos días, me han citado a reuniones policiales desde las 8 am, espero podamos continuar cuando todo se normalice… tengo bastante trabajo"

-¡Maldición!

¿Y ahora cómo se acercaría a él lejos de la bruja china? ¿El aumento de trabajo de debía a…?

La castaña tomó el arma calibre 32, le encantaba… siempre había sido su favorita, cuando todas las niñas jugaban con muñecas y ositos de peluches ella aprendía a disparar… cerró un ojo y perpetuó uno, dos, tres disparos… todos en el blanco. Su puntería no había disminuido en lo más mínimo, eso le alegraba.

Salió del lugar dando un portazo, debía pensar en otro plan para acercarse a Li.

-Teniente Li, lo esperamos mañana a la misma hora.

-Claro que si agente, me alegra que haya habido avances en torno a este caso.

-Disculpe por haberle quitado casi todo el día pero teníamos que aportar recursos para estos avances, hay muchas denuncias y estos mal nacidos están impunes desde hace mucho tiempo. No queremos que esto avance, demás está decirle que toda esta información es ultra secreta.

-Claro agente, no se preocupe por eso.

Shaoran llegó a la Academia algo cansado, había estado todo el día en la unidad policial y sentía el cuerpo agarrotado, lo mejor sería nadar. Tomó una toalla y se dirigió a la zona de piscinas, lo mejor sería elegir la temperada, le urgía relajarse.

Comenzó a nadar suavemente sintiendo inmediatamente el relajo de sus músculos, esto de ayudar a la policía estaba estresándolo más de lo normal, solo esperaba atacar pronto y acabar con todo ese caso, era demasiado complejo.

Sakura había estado al pendiente todo el día del teniente, había preguntado por el en la recepción pero nadie lo había visto, era como si se lo hubiera tragado la tierra.

Lo vio pasar camino a las piscinas y una idea cruzó su cabeza. Corrió hacia su habitación a buscar una toalla y ponerse traje de baño.

-¿Qué haces?

-Voy a nadar.

-¿A estas horas?

-Tommy necesito que me hagas un favor, Li está en el sector de piscinas, necesito que lleves a su primas hasta ahí ¿Puedes?

-¿Sakura estás loca? ¿Qué planeas esta vez?

-Quiero que nos encuentre ahí, así ganaré la apuesta y todo acabará.

-¿Y si no sale cómo quieres?

-Aún tengo tiempo ayúdame ¿Quieres?- Pidió la castaña con cara de cordero a medio morir.

-Está bien, no sé porque siempre logras convencerme.

-Eres la mejor, te veo allá- Sakura salió rápidamente.

Shaoran volvió a sumergirse en ese paraíso terrenal, cuando estaba cansado o estresado lo mejor era nadar para relajarse, le había funcionado siempre, más si era agua temperada.

De pronto sintió el sonido del agua y se volteó para ver de qué provenía. Mentiría si dijera que lo que sus ojos observaban, no era la escena más espectacular que habían tenido el privilegio de contemplar.

Aguantó la respiración cuando esos orbes esmeraldas se clavaron en él y tuvo que hacer un esfuerzo sobre humano para no saltarle encima, llevaba un traje de baño provocador, como toda ella… de su cabello y boca se resbalaban pequeñas gotas de agua… no podía despegar los ojos de aquel abdomen y de esos pechos que se movían a la par de sus pasos.

-Teniente, no sabía que estuviera aquí, tenía unas ganas enormes de nadar… hace calor ¿No cree?- Él era tan guapo, Sakura estaba idiotizada por ese cuerpo de piel trigueña que al parecer la llamaba a gritos.

-Si tiene calor ¿No le parece contraproducente nadar en agua temperada novata?- La voz del ambarino salió ronca y seductora.

-¿Le digo la verdad? Iba a nadar en la piscina de agua fría pero al verlo tan a gusto me imaginé lo deliciosa que debía estar esta agua y decidí acompañarlo, claro que si le incomoda puedo irme.

-No… quiero decir, no es necesario, no me molesta.

-Me debe una clase de tiro, hoy no pudimos practicar.

-Le dejé una nota sobre la mesa de armas ¿No la leyó?

-Sí, la leí pero me decepcioné un poco, no quiero que me evalúen mal.

-Si quiere hablo con el Instructor de tiro y le pido que espere un poco…

-¡No!- Shaoran miró sorprendido a la castaña –Quiero decir, no es necesario, me daría mucha vergüenza que él supiera que estoy recibiendo ayuda.

-No creo que le importe para eso estamos los tenientes, lo ideal es que los novatos pasen todas las pruebas.

-Cambiando de tema, el agua está deliciosa-Sonrío nerviosa Sakura.

-¿Qué está escondiéndome Kinomoto? No soy idiota aunque usted lo crea.

Sakura cerró los ojos con fuerza y agachó la mirada. Shaoran se acercó y la tomó del mentón, obligándola a mirarlo.

-¿Qué pasa?- Susurró el ambarino.

La castaña clavó sus ojos en la mirada de teniente y las palabras se perdieron en otra galaxia, al igual que sus pensamientos, anhelaba besarlo, lo anhelaba mucho, dirigió su vista hasta la boca de Shaoran y contuvo la respiración, estaban demasiado cerca y eso estaba quemándola viva… ardía por él, ardía por sus caricias y por el contacto ¿Qué estaba pasándole?

Por su lado Shaoran había perdido hace mucho la poca cordura que le quedaba, estaba dispuesto a todo al verla tan frágil y delicada, deseaba un momento así hace mucho tiempo. La tomó suavemente por la cintura y logró un contacto mucho más estrecho con ella… ya no soportaba la distancia. Todo le molestaba, la lejanía, la poca ropa que portaban, quería arrancarle todo y al fin hacerla suya… ¿Cuándo toda esa antipatía había pasado a ser ese deseo furioso e incontenible?

Su nariz rozó la de la ojiverde y ambos exhalaron fuertemente, ya no podía contenerse, quería besarla y olvidarse de todo y eso estaba dispuesto a hacer.

-¿Xiao Lang?

El castaño desvió la vista hacia los ojos brillantes de su prima…

¡Diablos, lo que le faltaba!

Notas de la Autora: Uff que calor hace ¿Ustedes lo sienten también? Este capítulo me gusta porque hay intensidad entre nuestros castaños favoritos, ya ambos están empezando a sucumbir ante la tentación que significa el otro ¿Qué pasará?

Espero sus comentarios para ver cómo vamos. Espero poder actualizar el siguiente capítulo la semana entrante.

¡Muchos cariños y besitos a todos!