Notas de la Autora:
Hola queridos míos, me ha costado un mundo poder escribir, bueno ya todos saben lo que está pasando en el mundo. Mi país ha entrado en cuarentena parcial así que estoy confinada en casa. Para peor tengo un hijo de casi 4 años que necesita el doble de atención por el hecho de estar encerrado.
Bueno, espero que les guste y que todos estén muy bien, cuídense y no salgan. Espero sus comentarios.
Capítulo X: El pasado vuelve para quedarse.
Habían pasado algunos días y Sakura se sentía cada vez más ofuscada y desesperada, nada de lo que había supuesto estaba resultando, sus planes se habían vuelto severamente arruinados por esa idiota bruja china pero es que ¿Cómo podría adivinar que se aparecería en el momento menos oportuno? Y además se iba a ir de bocaza con Li.
Suspiró… tenía tantas ganas de desertar, de volver a casa y abrazarlo una vez más. De estar tranquila y disfrutar de las pequeñas cosas. Gracias al cielo Yue no había insistido en ese tiempo pero no dudaba que si seguía demorando todo, volvería para presionarla, estaba contra el tiempo así que lo mejor era actuar con rapidez.
Esa misma noche se colaría por los pasillos hasta la habitación de Li, no podía seguir esperando que él le dirigiera la palabra.
Flash Back
-¿Apuesta? ¿De qué apuesta hablas Meiling?- Preguntó el castaño arrugando el ceño.
-Pero Xiao no me digas que no sabías… Kinomoto ¿No le contaste a mi primito de nuestra entretenida apuesta?
-Te pregunté de qué estás hablando Meiling ¡Contesta ya!
-Pensé que había más confianza entre ustedes, como al parecer comparten tantas cosas…
-Teniente yo puedo explicarle.
-¡No Kinomoto! Ya deja de engañar a mi primo- Gritó Meiling -Xiao Lang hicimos una apuesta, si Kinomoto lograba que tú te acercaras a ella ganaba, la verdad no sé en qué estaba pensando cuando acepté pero es que estaba molesta… ella se siente tan segura de ti, no lo soporto… ¡Es solo una maldita embustera, está jugando contigo!
Shaoran estaba incrédulo, no podía creer lo que estaba escuchando, se sentía tremendamente idiota, como si fuese simplemente un trofeo, apretó los puños y salió rápidamente del lugar.
-¡Li!- Sakura intentó seguirlo pero la mano de Meiling la sostuvo fuerte por el brazo.
-Ni creas que te vas a salir con la tuya, ya te lo dije, eres demasiado poca cosa para mi primo, su familia jamás aceptaría a una huérfana como tú- Dijo despectiva la morena mirando a Sakura de pies a cabeza.
Sakura abrió los ojos sorprendida -¿Qué, pensaste que no me enteraría? Tengo mis contactos así que vete con cuidado Kinomoto.
-Pues yo seré poca cosa y una huérfana pero aunque tú seas una princesa de la realeza Li jamás va a quererte, entiende que para él, solo eres su prima -Gritó la castaña soltando el agarre y siguiendo al castaño.
Meiling sintió amargas lágrimas descender por sus mejillas ¿Cómo SU Xiao se había atrevido a hacer algo así? Y lo peor era que Kinomoto tenía razón, aunque ella fuese la única mujer sobre la tierra… Xiao Lang jamás la miraría como la miraba a ella.
Fin Flash Back
-¿Sakura estás bien?- La voz dulce de Tomoyo la sacó de sus recuerdos. Esa noche Li había desaparecido sin poder darle alcance y con suerte se lo había topado un par de veces en el pasillo los días siguientes, le rehuía como a una enfermedad mortal.
-Sí estoy bien Tommy solo pensaba en todo lo que ha pasado desde que llegamos aquí. Mi vida era muy diferente antes.
-Lo dices por eso de ser huérfana ¿Te sentías muy sola?
-La verdad a veces sí, no me llevaba con la mayoría de la gente con la que vivía.
-Vivías en una casa de acogida o algo.
-Sí, algo parecido pero mucho más irritante. A veces igual pienso que estoy mejor aquí, las chicas me hacían la vida imposible, como la vez que echaron sal sobre mi taza de café, te juro que es lo más asqueroso que probado.
-Pero ¿Por qué lo hacían?
-Digamos que creían que yo tenía beneficios especiales, pero creo que era de malvadas solamente.
-¿Beneficios especiales? ¿A qué te refieres?
-A nada Tommy, algún día te contaré.
-Bueno, además que supongo que pensar en Li no ayuda mucho. No te ha dirigido la palabra desde el baile de aniversario ¿Vas a decirme qué fue lo que pasó?
-Lo de siempre Tommy, solo malos entendidos… supo lo de la apuesta.
-¿Qué? Pero ¿Quién se lo dijo?
-Por supuesto que la idiota de su prima, creo que ese siempre fue su plan, desenmascararme delante de él para alejarnos y todo iba tan bien.
-Bueno podrías intentar hablar con él, no pierdes nada. Prometiste que pararías toda esta situación si las cosas se ponían peligrosas y no lo has hecho, a lo mejor que Li se alejara es lo mejor para ambos.
-Tal vez tienes razón.
-No había reparado en lo arreglada que estas ¿Vas a alguna parte?
Tomoyo se sonrojó –Sí, saldré con el teniente Hiragizawa.
-Ah y resulta que yo era la equivocada… ¿Dónde vas picarona?
-¡Sakura! Solo saldremos un rato y ya, no es nada importante.
Tomoyo sonrío, estaba muy nerviosa por fin esa noche conocería a la familia del teniente y sabrían si sus intenciones tenían futuro, esperaba que todo saliera bien y así librarse del compromiso impuesto por su madre. Aunque los nervios amenazaban con jugarle en contra, estaba decidida a pelear por Eriol.
-Bueno entonces que lo disfruten.
-¿Tú qué harás?
-Estoy cansada de esta situación, hoy mismo hablaré con Li. Pienso colarme en su habitación hoy en la noche- Contestó la castaña con voz maliciosa.
Tomoyo bebía de un vaso con agua cuando sintió colarse el líquido a sus pulmones, comenzó a toser explosivamente tratando de recuperar la respiración -¿Estás bien?- Preguntó preocupada la ojiverde.
-Acaso… ¿Acaso te volviste loca Sakura? Sabes que eso está prohibido, si alguien te descubre lo más probable es que mañana estés fuera de la Academia. Estás jugando con fuego.
-Tommy ya te he dicho que no te preocupes, sé perfectamente lo que hago.
Tomoyo suspiró, cualquier día Sakura la mataba de un disgusto además era muy desinhibida, completamente opuesta a ella.
-Pues me parece que no Sakura, Li es un teniente en este lugar, tiene mucho prestigio, es intachable si él niega cualquier acercamiento contigo ¿Crees que alguien dudaría de él? ¡Por supuesto que no! La única perjudicada en ese caso serías tú, por favor entiende mi preocupación, eres mi amiga y no quiero que nada te pase.
Sakura la miró pensativa y sonrío… Tomoyo se había vuelto una verdadera amiga pero recordó la sensación de los labios del castaño contra su boca y no pudo desistir…claro que Li se sentía atraído por ella si no ¿Por qué se hubiese alejado? Porque dentro de todo le dolía que ella hubiese jugado con él.
Shaoran entró a su habitación compartida con Eriol reconociendo al instante el perfume "matador" del inglés. El moreno estaba frente al espejo terminando de acomodar una corbata de color vino que llevaba amarrada al cuello.
-No tenía idea que hoy había que vestir de etiqueta ¿Adónde vas?
-Tengo una cita muy importante amigo mío. Iré a visitar a mis padres.
-¡Que extraño! Hace mucho que ni siquiera los nombras ¿Están en Japón?
-Claro y hoy es un día muy especial.
-Quieres dejar el misterio barato y contarme lo que pasa.
-La curiosidad mató al gato Shaoran. Mejor cuando vuelva ¡Solo deséame suerte!
Shaoran rodó los ojos y Eriol se escabulló por la puerta. No era curioso pero esta vez lo había dejado intrigado ¿Por qué querría visitar a sus padres? La última vez las cosas no salieron de lo mejor. Eriol había estado enamorado de aquella mujer que casi los deja en la ruina, se encogió de hombros y tomó unas pesas, lo mejor sería relajarse y entrenar, últimamente era lo único que alejaba sus pensamientos de esa arpía. Aún sentía la sangre arder cuando pensaba en esa noche y no solo por la rabia también por el deseo que lo había recorrido por completo. Odiaba sentirse de esa manera, odiaba que su cerebro se desconectara y su cuerpo actuara por sí solo, él siempre había sido un hombre centrado, correcto y que nunca se dejaba llevar por ese tipo de situaciones.
Comenzó a rememorar esa noche… Ella no parecía fingir pero ¿Podía fiarse? ¿De alguien que había apostado con su prima? ¿Qué había jugado con él? Definitivamente no, comenzó a darle calor, tomó su sudadera y tiró de ella para dejarla sobre la cama.
Su respiración se agitó pero no a causa del ejercicio ¿Sería un espejismo? ¿Una jugarreta de su mente? Sakura Kinomoto estaba parada frente a su puerta respirando igual o más agitado que él y llevaba… ¡Demonios llevaba solo una camisa de dormir!
-¿Kinomoto?- En el fondo deseaba con todas sus fuerzas que esa figura etérea ni siquiera le contestara.
-Necesito hablar con usted.
Shaoran puso la pesa en el suelo y suspiró, sin poder controlarse sus ojos dieron un vistazo al cuerpo femenino que se bañaba con la luz de la lámpara ¿Por qué era tan atractiva? Debía ser un pecado. La camisa era casi transparente, podía ver destellos de la ropa interior negra ceñida a su figura. Un leve sonrojo cruzaba las mejillas de la castaña, lo más probable es que tampoco esperaba encontrarlo sin sudadera.
Volvió la vista a los orbes esmeraldas que lo miraban de una forma un tanto "excitante" y se propuso sacarla de ahí, era lo mejor si no quería cometer una locura.
-Kinomoto ¿Sabe que puedo expulsarla por esto? Está prohibido entrar a la habitación de los hombres. Además ya no es una hora en que las señoritas de esta Academia estén fuera de la cama.
-Lo sé pero no me importa y además sé que no va a expulsarme.
-¿Por qué está tan segura?- Shaoran cruzó los brazos sobre su torso y avanzó para quedar a pocos pasos de la castaña quien lo observaba aún más sonrojada que antes. Nunca esperó encontrárselo en esas fachas, hubiese sido mejor encararlo en otro lugar, esos músculos estaban distrayéndola más de la cuenta.
-Porque sabe que tenemos que aclarar varias cosas o ¿Va a pasarse el año sin dirigirme la palabra? Ni siquiera ha dejado que me explique.
-Pues se lo merece y sabe perfectamente el por qué, no necesito explicaciones para mí está todo más que claro, ahora le ruego que salga de mi habita…- No alcanzó a terminar la frase, tampoco a abrir la cerradura de la puerta y mucho menos a reaccionar. Apenas se acercó lo suficiente, Sakura tomó su nuca y comenzó a besarlo.
El castaño cerró los ojos y se dejó llevar, tomó la cintura de la ojiverde y no tardó en seguir el ritmo.
Pronto su lengua tomó posesión de esa boca dulce e irresistible que lo llamaba a gritos, comenzaron a subir de nivel y no pudo reconocer el momento en que avanzaron a su cama y se tumbaron para seguir con esa danza de caricias.
Para no hundirse sobre ella, Shaoran utilizó un brazo como soporte de su cuerpo mientras con el otro acariciaba una de las piernas de la castaña, ella solo podía suspirar, estaba inmersa en una tormenta de emociones que no la dejaban calmar los latidos incesantes de su corazón.
Besó su mentón y cuello para descender por la clavícula, la piel blanca y tibia temblaba a cada acercamiento y al teniente le estaba costando contenerse, Sakura lo miraba expectante, en su vida había visto una mujer tan hermosa, los labios hinchados, mejillas sonrojadas y unos orbes que parecían decir tanto, sabía que si se dejaba llevar por sus instintos más primitivos terminarían teniendo sexo y no podía permitírselo pero en ese momento no fue capaz de recapacitar y mucho menos parar toda aquella situación.
Los tirantes de la camisa se deslizaron por los hombros de la castaña y ella arremetió contra el cuello del ambarino, Sakura no era experta pero sí de Li se trataba, estaba dispuesta a dejar de lado todo tipo de pudores.
Volvieron a besarse, ella aprovechó la instancia para acariciar la piel expuesta del hombre que estaba causando estragos en su vida, acarició la ancha espalda y los hombros fuertes, recorrió sus brazos y pecho en busca de alguna imperfección pero le fue imposible, solo algunas cicatrices que lo hacían parecer aún más atractivo. A esa altura sus cuerpos rozaban en toda magnitud, Sakura había envuelto en sus piernas al teniente como gesto instintivo apenas la depositó en la cama y eso le permitía sentir en plenitud la excitación de Shaoran sobre ella.
El teniente acarició nuevamente la pierna de la castaña subiendo cada vez más, quería explorarla, saborearla, rozó uno de los níveos muslos… Sakura gimió excitada, si ya habían perdido la cabeza lo justo era disfrutar lo máximo hasta el final.
-Xiao ¿Estás despierto?- Unos suaves golpes en la puerta alertaron a ambos y se miraron sorprendidos, Shaoran parpadeó varias veces y Sakura bufó.
-Juro que un día de estos voy a matar a su prima- La castaña susurró bajito y Shaoran no pudo evitar soltar una sonrisa.
-Creo que por esta vez, estamos de acuerdo- El hoyuelo dibujado en la mejilla del castaño la dejó un momento sin aliento… ¡Diablos! Tomoyo y Yue tenían razón, esto se le estaba escapando de las manos.
Shaoran se paró de un salto y agradeció enormemente que la puerta estuviese con seguro, lo más probable es que la novata se hubiese encargado de eso. Ayudó a Sakura a ponerse de pie y le indicó un lugar… otra vez un ropero.
-No me gustan esos lugares teniente, de niña vi varias películas de terror.
-¿Xiao?- Dos golpes más.
-¡Voy Mei! Estoy despierto- Dijo el castaño alzando un poco la voz –Le prometo que no será por mucho. Trataré de despachar pronto a mi prima- Tomó la puerta del ropero y comenzó a cerrarla.
– Entraré aquí pero solo si me promete que seguiremos donde quedamos- La voz de la castaña fue capaz de darle un escalofrío.
-¡Kinomoto!- Sakura se cruzó de brazos y no le permitió cerrar.
-¡Está bien, lo prometo!
Sakura sonrío pícara y Shaoran se apresuró a colocarse la sudadera y abrirle a su prima, ésta entró con cara de pocos amigos y con tono amenazante.
-¿Por qué no abrías?
-Mei es tarde, estaba acostado. Tuviste suerte de que escuchara tus golpes ¿Qué necesitas?
-¿Estabas acostado? Pero tu cama está hecha ¿Eriol no está?
-No, está visitando a sus padres… en realidad estaba recostado.
-Ya veo, quería hablar contigo… es sobre lo que me contaste, sobre el caso ese que estás viendo con la policía.
-Mei ¿No podemos hablarlo en otro momento? Estoy agotado.
-Pues no Xiao Lang, me preocupa. Además ya he decidido volver a China.
-¿Vas a irte?
-La verdad no tengo nada más que hacer aquí, tú tienes tu vida echa y aunque odio reconocerlo esa idiota de Kinomoto ha logrado cautivarte, espero que no cometas un error… sabes lo que está en juego y cuánto te ha costado lograr estar donde estás. Soy tu familia Xiao Lang, no quiero que nada malo te pase, por eso estoy preocupada, creo que debes dejar el caso y sacar a esa novata de aquí como sea, si no lo haces lo lamentarás.
-¿Te volviste loca? No tengo por qué hacer eso. Si la policía considera que soy una ayuda pues actuaré debido a mis principios además sabes que eso corre por mis venas y con respecto a Kinomoto no tengo ninguna razón para expulsarla- Shaoran se maldijo internamente, se sentía terriblemente culpable… hace pocos minutos estuvo a punto de acostarse con ella ¡Era un maldito débil!
-Xiao son delincuentes, hay droga, violencia, prostitución. Sabes que es peligroso, al tío Hien no le gustaría verte involucrado en todo esto.
-¡Mei basta! Si te conté sobre el caso no es para que me lo recuerdes siempre, solo lo hice porque confío en ti ¡Y por favor no metas a mi padre en esto!
-Lo sé pero entiéndeme… no sé qué haría si te pasara algo.
Shaoran se acercó y tomó el rostro de la morena entre sus manos con ternura –Mei prometo que nada va a pasar ¿Si? Tienes que estar tranquila y confiar en mí.
-Confío en ti, no sabes cuánto lo hago pero no en los demás-La morena acarició las manos de su primo -Espero que todo salga bien y que logres lo que tanto has buscado, yo en cambio mañana a primera hora tomaré el vuelo a China, creo que ya puedes respirar tranquilo, tu tortura personal estará a kilómetros de distancia- La chica soltó un suspiro de tristeza.
-No eres mi tortura Mei, eres mi cruz- El teniente soltó una carcajada y la morena golpeó su hombro.
-Ya me voy, descansa y por favor jamás olvides que te quiero mucho y que eres muy especial para mí.
-Mañana iré a dejarte, no permitiría que te fueras sola.
-Claro Xiao, buenas noches.
Meiling Li salía nuevamente con el corazón roto de una conversación con su primo, lo amaba, toda la vida lo había amado y él ni siquiera le había pedido que se quedara, que lo acompañara en esos momentos, no le había negado su atracción por Kinomoto, no sabía por qué, pero nunca pudo dejar ese sentimiento por él de lado y seguir su vida, la seguía como si de la muerte se tratara. Eso deseaba… morir… morir y no volver a sentir aquella pena que la hundía cada vez más, no entendía por qué había nacido para amar a un hombre que simplemente jamás la correspondería. Se afirmó en la puerta y lágrimas recorrieron sus mejillas, sonrío… ¿Hasta cuándo lloraría por él?
Durante los pocos años que fue su prometida se había jurado conquistarlo, lograr que él aceptara el compromiso y la amara de la misma forma que ella lo hacía pero no, Xiao Lang jamás se detuvo a verla más que a un familiar, cuando la acompañaba a algún evento estaba más al pendiente de su celular que de ella, deseaba agradarlo pero era invisible a sus ojos y ahora… ahora esa japonesa idiota había logrado deslumbrarlo ¿Qué tenía esa novata que ella no? Era pequeña, menuda y sin nada de clase, no entendía cómo había logrado que Xiao se interesara en ella. Lo mejor sería descansar, mañana le esperaba un largo viaje.
Shaoran abrió el ropero y Sakura se le quedó mirando enfadada.
-¡Uff escuchar toda esa declaración de amor sí que fue agobiante!
-Mei solo está confundida, no es que me ame- Shaoran le dio la mano a la castaña y ésta no cambió la expresión en su rostro.
-¿Qué? ¿Es una broma, cierto? Solo falta que limpie el suelo por donde usted pisa.
-¿Está celosa Kinomoto?- Preguntó el ambarino sonriente.
-Já ¿Tendría que estarlo? Le recuerdo que entre usted y yo no hay nada Li- Sakura tomó su camisa y la abrochó en la cintura – Mejor me voy.
-Espere… no entiendo el porqué de su molestia, Mei es mi prima y siempre lo ha sido o ¿No la escuchó? Además hace unos minutos no pasaba precisamente nada entre nosotros.
-No quiero hablar más Li, estoy cansada lo mejor es que también me vaya. Buenas noches.
Sakura salió de la habitación y Shaoran se quedó parado en mitad de ésta sin entender absolutamente nada.
- ¡Rayos! ¿Quién entiende a las mujeres?
La mansión Hiragizawa se imponía en todo su esplendor en el exclusivo barrio donde se encontraba, majestuosa grande y exquisitamente decorada se preparaba para recibir al heredero y único hijo de la familia aristócrata.
-¡Vaya, es hermosa!- Exclamó Tomoyo sorprendida.
-¿La mansión? Claro que sí pero no tan hermosa como usted esta noche Tomoyo, porque déjeme decirle que luce realmente esplendida.
Tomoyo se sonrojo furiosamente y Eriol sonrío.
-Siempre que le comento algún halago termino sintiéndome culpable, jamás he querido incomodarla.
-No es que me incomode es solo que no estoy acostumbrada a esos comentarios, menos viniendo de usted, me ponen nerviosa. Además todo este tema de sus padres también me tiene el alma en un hilo, espero que todo salga bien.
-Todo va a salir bien, se lo prometo.
-¡Eriol, hijo! ¡Tanto tiempo sin verte!
-Ustedes se lo pasan viajando así que soy inocente- El moreno alzó las manos sonriendo y su padre lo abrazó cariñosamente.
-Pero mira cómo estás, ya todo un hombre y ¿Esta señorita tan hermosa?
Tomoyo sonrío e hizo una reverencia, en su familia todos se presentaban así además la familia de Eriol tenía bastantes similitudes con la suya.
-Buenas noches señor, mi nombre es Tomoyo Daidoji, es un gusto conocerlo.
-¿Daidoji? ¿La hija de Sonomi Daidoji?- Una voz femenina bastante fría se escuchó a un lado.
Ambos morenos voltearon y por los escalones de la mansión pudo verse a una mujer alta de ojos profundos color azul turquesa, bastante joven y atractiva.
-Madre me da gusto volver a verla.
-Eriol ¿Cómo has estado? Pensé que no volveríamos a verte en mucho tiempo y mira… agradable sorpresa nos has traído, me alegro de que te hayas olvidado de aquella horripilante mujer.
Eriol apretó los dientes y resopló, su madre jamás olvidaría ese desliz.
Tomoyo le dio una mirada interrogante y Eriol sonrío, ya habría tiempo de dar explicaciones.
-Bueno no quiero incomodar señorita Daidoji, es un gusto tenerla en nuestro hogar, supongo que usted y mi hijo están saliendo ¿O no?
Eriol tomó la mano de la morena y sonrío –Así es madre, estamos saliendo.
Sakura arrojó una almohada con furia sobre la cama… Odiaba a esa metiche de Li, primero fue Yamamoto y ahora esa idiota… sus planes se estaban arruinado solo por estupideces, habían pasado meses desde su ingreso a la Academia y aún no conseguía nada concreto, debía actuar pronto si no quería arrepentirse después.
Lo mejor sería ir por un vaso de agua, Tomoyo no regresaba de su cita pero seguramente pronto lo haría. Caminó por los lúgubres pasillos y al llegar a la cocina dio un salto y gritó espantada.
El coronel se le quedó viendo asustado y luego sonrío.
-Señorita Kinomoto ¿Qué hace en este lugar y a estas horas?
-Casi me mata del susto coronel, tenía sed y ¿Usted? No debería estar acostado.
-La verdad es que a veces paseo por la Academia a estas horas para vigilar que todo esté en orden, me alegro mucho de encontrarla, hace días necesito hablar con usted.
-¿Conmigo? ¿Y sobre qué?- Se extrañó la castaña.
-Es un tema delicado, prefiero que lo hablemos en un lugar más privado, mañana estaré todo el día fuera pero en la noche estaré disponible, le ruego ir a mi oficina así estaremos más tranquilos.
Buena noche novata.
Sakura arrugo el entrecejo ¿Qué había hecho ahora? ¿Y si Li la había acusado de meterse en su habitación? No, imposible en estos momentos estaría fuera de la Academia.
Se sirvió un vaso de agua y dejó que el helado líquido calmara un poco sus instintos, había acudido a hablar con Li para aclarar los malos entendidos pero jamás imaginó terminar de esa manera… lo deseaba, deseaba experimentar nuevas sensaciones junto a él pero era demasiado arriesgado ¿Qué pasaba si lograba sentir algo más? Chiharu había repetido en múltiples ocasiones que las mujeres difícilmente sabían separar el amor carnal del sentimental y ella no quería eso, no podía enamorarse de Li aunque quisiese… tenía que hacer su trabajo y olvidar pero ¿Qué pasaría si no era así? ¿Si el gato terminaba cazado por el ratón? En este juego ella ocupaba el papel de gato o eso era lo ideal.
Movió su cabeza, necesitaba pensar en otra cosa… de pronto recordó las promesas de Yue, la última misión la dejó realmente agotada, habían asesinado a un viejo millonario que amenazaba el imperio.
Luego de tanto esfuerzo y sangre ellos acordaron salir de allí, la verdad es que nunca dejaría ese lugar pero necesitaba un tiempo fuera, tal vez unas vacaciones, el problema era Li. Sakura se llevó los dedos a la boca y recordó sus besos… se estaba entusiasmando demasiado con el teniente y eso le traería consecuencias tal vez fatales. Al principio lo odiaba pero ahora que lo conocía bastante mejor temía, temía realmente por él. Su prima le había advertido y hasta ella podía adivinar lo peligroso de todo ese asunto policial y la pregunta que día a día estaba comenzando a carcomerle más… ¿Qué debía hacer?
Tomoyo había cerrado los ojos por un momento, la cena había sido todo un éxito, los padres de Eriol no diferían mucho de su madre, empresarios adinerados que solo buscaban la conveniencia familiar… incluso a veces a costa de sus propios hijos. Obviamente ella había agradado, su familia era cotizada para unir empresas.
-Y ¿Qué le pareció mi familia? Sé que mi madre a veces puede ser algo difícil pero espero que eso no logre espantarla.
Tomoyo dibujó una sonrisa y abriendo los ojos enfocó al moreno que la miraba expectante, sin darse cuenta ya habían llegado a la Academia.
-Me pareció muy bien y creo que yo también logré ser de su agrado. Eso era lo que me preocupaba teniente, no dar con las expectativas.
-Usted jamás decepcionaría a nadie Tomoyo, es una mujer muy valiente y la admiro profundamente por eso.
Tomoyo se sonrojó nuevamente.
-¿Cuándo alguno de mis cumplidos lograra no incomodarla?
-No es eso, creo que jamás me acostumbraré a que una persona como usted me haga ese tipo de cumplidos.
-¿Una persona como yo?
-Sí, una persona que… me gusta- Susurró la morena bajando la cabeza, no podía volver su vista a él, siempre había sido tan tímida.
Eriol sonrió enternecido y se acercó suavemente a ella, realmente había encontrado a un ángel, se quitó las gafas dejándose llevar por el impulso de besarla. Tomó el mentón de la morena y unió sus labios contra los de ella, en principio Tomoyo se asustó e hizo el ademán de apartarse pero Eriol pasó un brazo por su espalda invitándola a quedarse junto a él. Tomoyo suspiró devolviendo el gesto y pronto se fundieron en un beso profundo y cálido, él nunca la apresuraría en nada y ella lo tenía claro, nunca pensó que escapar de su madre le trajera el regalo más hermoso de todos… el amor.
Había pasado un día entero desde el encuentro con Sakura y Shaoran no lograba conciliar el sueño, la noche anterior pudo dormir unas horas casi de milagro luego que Eriol se dignara a llegar y acostarse, además había madrugado para dejar a su prima en el aeropuerto, estaba algo pensativo debido a las últimas palabras de su prima pero en fin… Mei nunca cambiaría.
Al parecer esa noche no correría la misma suerte, llevaba mucho rato intentando dormir, se levantó ofuscado y poniéndose una sudadera salió de su habitación, se estaba poniendo algo más fresco y odiaba las estaciones del año frías, China era bastante más templado que Japón.
Salió al pasillo que conectaba su corredor con el de las chicas y un ruido llamó su atención, era tarde para que alguien estuviera fuera de la cama, se quedó de piedra cuando vio entre las sombras una figura que podría reconocer en cualquier lugar… Kinomoto ¿Hacia dónde iba?
La siguió sigilosamente y quedó aún más estático cuando vio dónde se dirigía… acababa de entrar a la oficina del Coronel, Shaoran miró su reloj eran casi las 12 de la noche ¿Por qué se encontraría a esas horas con Akiyama? Se sintió colérico… iba a darse la vuelta pero escuchó la puerta abrirse y la figura de la castaña nuevamente fuera.
Quiso contenerse pero era demasiado impetuoso como para hacerlo.
-¿Pero qué tenemos aquí? ¿Visitas clandestinas Kinomoto?
La ojiverde pegó un salto y se volteó sorprendida, llevándose una mano al pecho.
-¡Li! ¿Qué hace aquí? Casi me mata del susto.
-Si no anduviera en malos pasos no tendría por qué asustarse novata.
-¿Qué insinúa?
-No lo sé ¿Me puede explicar qué hace a estas horas en la oficina de Akiyama? Al parecer a mí no es el único que visita de noche.
-Me está ofendiendo teniente, vine aquí porque el Coronel me lo pidió, pero no sé para qué lo hizo si no iba a estar, permiso me voy a dormir- Sakura estaba furiosa ¿Cómo se atrevía a pensar eso de ella? ¡Definitivamente era un idiota!
Shaoran la cogió de un brazo y la arrastró por el pasillo hasta entrar al cuarto de armas.
-Li ¿Qué hace? ¡Suélteme!
-Ahora mismo me va a explicar qué demonios hay entre usted y Akiyama… ya me había parecido extraño que él la defendiera tanto la vez que intenté expulsarla pero después de encontrarla esta noche me queda un poco más claro.
-¿Qué le queda claro? ¿Cree que entre el Coronel y yo hay algo más? Y en todo caso qué si así fuera, ahora déjeme salir, mañana tengo entrenamiento temprano.
-Pero al parecer eso no le importó para salir de la cama y venir a verse a escondidas con Akiyama. Espero que ya que no pudo conmigo, con él tenga algo más de suerte, además tiene mejor cargo- Shaoran escupió esas palabras y al ver el rostro de Sakura notó que había hablado de más.
La castaña negó con la cabeza y caminó para alejarse de ese lugar, sentía el pecho apretado y los ojos le escocían, jamás lloraría en presencia de Li pero le dolía enormemente el pecho, era como si un puñal estuviera clavado allí.
Alcanzó a abrir levemente pero Shaoran la empujó para volver a cerrarla, pudo aspirar el aroma que emanaba del cabello y cuerpo de la ojiverde y suspiró.
-Discúlpeme… yo… yo no sé qué está pasándome.
Sakura dio la vuelta para quedar frente a frente con el ambarino, su rostro mostraba tantas cosas, arrepentimiento pero sobretodo confusión.
-A veces creo que me estoy volviendo loco- Susurró el teniente –Y usted no tiene la culpa- Puso sus manos sobre las mejillas de la chica quién al sentir el contacto cerró de forma automática los ojos.
Shaoran aprovechó esa instancia para acercarse y besarla nuevamente, un escalofrío recorrió la espalda de la castaña quién tuvo que aferrarse con fuerza a los brazos del teniente sino sentía que podía desfallecer en cualquier momento, esa vez fue diferente, no la besó con rabia o deseo, había algo más que no supo descifrar.
-¿Qué voy a hacer con usted novata?- Susurró el ambarino contra su boca húmeda y ardiente.
-Mientras siga haciendo esto, por mí está bien.
Shaoran sonrío y negó con la cabeza -¿Cree que vale la pena arriesgarse?
Sakura amarró sus brazos alrededor del cuello masculino –Dígamelo usted porque para mí está más que claro.
-¿Ah sí?
-Sí, se lo dije el otro día… es totalmente inevitable. Así que en conclusión vale totalmente la pena- Shaoran mostró esa sonrisa que podía derretir un témpano de hielo y ella cedió nuevamente a sus encantos, fue la castaña quien se alzó para besarlo nuevamente, solo esperaba que ese fuese un nuevo comienzo.
Shaoran tomó su segunda taza de café aspirando el intenso aroma, era temprano y a su gusto era la mejor bebida para comenzar el día.
-Esta mañana te ves renovado ¿Algo que contarme?
-Nada y créeme que si algo me pone contento jamás te lo diría, siempre terminas burlándote de mí.
-Pero que injusto eres amigo mío, siempre me dejas en la más completa incertidumbre. Y cuéntame, has tenido algún informe de avance sobre la investigación.
Shaoran se tensó inmediatamente.
-Eriol, hay cosas que por tiempo no he podido compartir contigo, pero esto se está poniendo realmente oscuro, con esta es la quinta víctima en menos de dos semanas- El castaño extendió una carpeta con varios papeles a su amigo.
Eriol hojeó un tanto frunciendo el ceño, cada vez todo se tornaba mucho más complicado.
-Woow ¿Y esta vez qué fue lo que pasó?
-La verdad, el mismo modus operandi, una chica bella, joven y por lo general de estrato social bajo, dispuesta a hacer varias cosas por dinero pero siempre termina en lo mismo, abuso de drogas, alcohol y por si fuera poco ejerciendo la prostitución. Estoy seguro que está detrás esa maldita mafia que nos hemos demorado meses en investigar. Usan muy bien sus contactos, nadie habla, no hay huellas, errores, nada… -El ambarino sacudió su cabello con desesperación.
-Shaoran entiendo el gran sentimiento de justicia que siempre ha imperado en ti pero por favor, realmente no es tu trabajo, solo eres un apoyo dentro de esta área, no dejes que te afecte tanto.
-¿Cómo puedes decirme algo así Eriol? Son solo chicas jóvenes que tienen toda una vida por delante y que estoy seguro no tienen idea en lo que se meten, o si estamos frente a secuestros… no lo sé. Necesito llegar al final de este caso, si no es así no volveré a dormir en paz.
-Lo entiendo e incluso he estado ayudándote todo este tiempo pero no dejes que afecta tu vida diaria, mientras puedas apoyar hazlo pero tampoco te expongas demás. Este caso puede llevarte a arriesgar la vida, incluso la de algún equipo. ¿Recuerdas la misión de hace un año? Varios tenientes participamos pero era mucho menor a todo esto, temo que en algún momento te pidan ese tipo de ayuda.
-Si no quieres participar puedes hacérmelo saber.
-Shaoran entiende, no es eso, yo te apoyo en todo lo que tú decidas o dispongas dentro de la Academia porque siempre he confiado en tu criterio pero estamos hablando de palabras mayores, es una mafia con muchos asesinatos a su haber, hay droga, prostitución y un montón de gente implicada. Y la verdad no sé si en esta etapa de mi vida quiero participar de algo así.
-Por lo mismo Eriol es un peligro para la sociedad, debemos ayudar a desbaratarla, no quiero arrepentirme después. Además siempre has sido más temerario que yo ¿Qué ha cambiado en tan poco tiempo?
-Muchas cosas amigo mío, piénsalo lo dejo a tu conciencia- Eriol se puso de pie y comenzó a caminar hacia la puerta –Aunque quiero que sepas que hagas lo que hagas, puedes contar conmigo.
Shaoran tomó los antecedentes de nuevo y bebió de su café, Eriol tenía razón, todo se estaba poniendo muy turbio, la última chica había sido hallada en las afueras de Tokio y con claros signos de tortura y violación, varios departamentos de policía tenían asignado el caso ya que las pruebas se extendían por varios sectores de Japón ¿Cuál era el alcance de esos tipos? ¿Estarían distribuidos por todo el país? A estas alturas podía pensar en muchas teorías, por eso les había llevado tanto tiempo trazar un mapa de factibilidad, el área era demasiado amplia. El castaño se llevó una mano al mentón y lo acarició pensativo ¿Con qué podría cooperar ahora? No tenía ni la más menor idea de cómo conectar los datos y las distintas pruebas, lo peor de todo es que la policía corría contra el tiempo, cada ciertos días se hallaba una nueva víctima y si no actuaban de una vez podrían ser muchas más en las siguientes semanas.
Se agachó para tomar otro informe, debía trabajar especialmente en ese caso. Tomó una segunda carpeta y de pronto sintió algo chocar contra el suelo, se maldijo internamente por torpe y sus dedos rozaron una cinta. Arrugó el ceño pero pronto recordó de qué se trataba, era la copia de las cintas que le había pasado a Akiho, ahora que lo recordaba había hecho una para corroborar cualquier problema pero ella había dicho que no había encontrado nada en ellos. Más movido por la curiosidad que por otra cosa lo puso en un antiguo VHS disponible para eso, la Academia debía invertir más recursos en seguridad, de eso estaba seguro.
Les faltaba grabar en blanco y negro solamente.
Puso la cinta y se quedó un rato admirando el contenido, como no se divisaba nada se propuso sacarlo pero antes de retirarlo vio algo que le llamó la atención, la cámara grababa el frontis de la entrada cuando un grupo de tres chicas que a él no le resultaron familiares se aproximaron para entrar. Junto con ellas se podía ver a Akiho quién les daba indicaciones de cómo llegar a algún lugar, rememorando las situaciones ocurridas a esa fecha se le vino a la menta la paliza que habían querido darle a Kinomoto.
¿Podría ser que…?
Levantó su teléfono y ordenó a personal de seguridad que las demás cintas de ese día se le hicieran llegar de forma urgente. No demoraron en estar entre sus manos, las estudió con calma y ¡Bingo! Eran las mismas tipas que atacaron a la novata… así que la teniente había planeado ese incidente.
Lo sentía por Akiho, era su amiga hace mucho tiempo, pero esos actos solo generaban una consecuencia…. La inmediata expulsión.
El entrenamiento de la mañana estaba matándola, eso le pasaba por quedarse despierta hasta tan tarde, aunque si recordaba en lo que se pasó gran parte de la noche volvería a hacerlo una y mil veces. Nunca le había visto tanto atractivo al salón de armas pero ahora le parecía el lugar más fascinante del mundo.
Los besos que compartió con Li la noche anterior habían logrado calar en el fondo de su ser y no podía sacárselo de la cabeza, por lo general era la primera en todas las actividades, pero ese día estaba demasiado desconcentrada.
-Kinomoto ¿Qué le sucede?
-Nada Instructor, solo estoy algo fatigada.
-¿Necesita descansar? ¿Quiere ir a la enfermería? No tiene buena cara.
-No es necesario, gracias.
-Vaya Sakurita creo que anoche te entretuviste bastante ¿Dónde estabas? Cuando llegué a la habitación no estabas y hasta que cerré los ojos no volvías.
-Se cuenta el milagro pero no el santo Tommy ¿Y tú? Tampoco me has contado qué pasó con Eriol.
-Conocí a sus padres.
-¿Qué? ¡Vaya sí que van en serio!
-¡Kinomoto!
La voz de un chico las hizo voltear, Sakura se acercó ya que al parecer recibiría un mensaje.
-El coronel quiere que vayas a su oficina de inmediato.
-¿Y ahora qué hiciste?
-Yo nada, pero la verdad es que hace días noto algo extraño en ese Coronel. Lo mejor es que vaya a ver qué quiere y así me deje tranquila.
-Ten cuidado Sakura.
Sakura asintió con la cabeza, fue por su toalla, secó su sudor y se dirigió rápidamente a la oficina del Coronel. Tenía un mal presentimiento pero decidió acallarlo, después de todo lo peor que podría pasarle es que la sacaran de la Academia pero dudaba que fuese eso, Akiyama ya la había defendido para que no la expulsaran.
Golpeó la puerta y esperó que le dieran la entrada, asomó la cabeza y vio a Akiyama sentado en su escritorio bastante concentrado.
-Si está muy ocupado puedo venir en otro momento.
-Tome asiento Kinomoto.
Saura frunció el ceño y se sentó frente al joven Coronel, no debía superarla por siete u ocho años, era bastante apuesto aunque un tanto gruñón, su ceño la mayoría del tiempo estaba arrugado aunque podía percibir una familiaridad extraña en él.
-Lo escucho.
-La verdad señorita Kinomoto hace mucho tiempo he querido conversar con usted sobre un asunto muy importante- Touya dejó los papeles a un lado para centrar toda su atención en la castaña.
-Usted dirá.
-Quiero saber el por qué.
Sakura lo miró confundida ¿De qué diablos hablaba ese tipo? ¿Acaso estaba desvariando?
-La verdad no sé a qué se refiere Coronel, podría ser más específico. ¿Por qué, qué?
-¿Por qué lleva todos estos años viviendo esa vida, Kinomoto?
La ojiverde abrió los ojos debido a la sorpresa y tragó pesado ¿A qué se refería con esa vida? ¿Akiyama sabía algo de ella? Pero… era simplemente imposible.
-No sé qué decir Coronel, no logro comprender sus preguntas.
-Mire Kinomoto, iré al grano, yo sé bastante de su vida, más de lo que usted imagina por eso mi pregunta, entiendo por todo lo que ha tenido que pasar pero lo que no logro entender es que la ha atado a vivir la vida que estaba viviendo antes de ingresar a este lugar.
Sakura se quedó sin aliento, no sabía qué hacer… Ese tipo la había descubierto, sabía de dónde venía y a lo que se dedicaba. Bajó la mirada y observó sus piernas. Necesitaba huir de allí.
-Entiendo coronel y créame que siento todo lo que ha pasado y que usted se enterara de todo de esta forma. Voy a hacer mi maleta de inmediato.
Sakura se puso de pie, no pensaba que algo así la afectaría tanto pero no podía dar más explicaciones, no estaba dispuesta a delatar a nadie.
Se detuvo antes de girar la manilla de la puerta.
-Lo siento si le fallé Coronel, usted me defendió cuando Li trató de sacarme, siento haberlo defraudado.
-Nunca me defraudarías Sakura, solo quiero entender las razones que tuvo mi hermana para hacer todo lo que ha hecho.
Ella se quedó de piedra en su lugar ¿Cómo dijo? No… simplemente estaba escuchando mal.
-Sí Sakura… tú eres mi hermana.
¡Por todos los cielos!
