Notas de la autora: Queridísimos míos! Al fin puedo subir este capítulo, en verdad ha sido un parto literalmente y sin contar que estoy embarazada jajaja, pensaba que con esto del confinamiento tendría más tiempo para escribir pero ha sido todo lo contrario! Entre el teletrabajo, mi casa, familia, hijo y embarazo todo cuesta el doble.
Espero que sigan la historia y disculpen por la tardanza pero no voy a dejarla de lado jamás porque me apasiona poder escribir y terminarla en algún minuto.
Capítulo XI: Verdades.
Pero ¿Es que acaso estaba soñando? Quería pellizcarse para ver si era así pero sería una reacción bastante histérica de su parte.
Se volteó lentamente para encarar al Coronel, lo más probable es que en cualquier momento explotara en un ataque de risa debido a la cara que debía mostrar en esos momentos pero ese momento nunca llegó, Touya Akiyama la miraba de manera seria y anhelante.
-¿Quieres que hablemos? Estoy dispuesto a decirte todo de una buena vez, ya he pasado muchos años buscándote como para perder más tiempo Sakura.
La chica caminó en silencio y tomó asiento nuevamente frente a su supuesto hermano, las piernas y manos le temblaban incansablemente, le dirigió una mirada confundida.
-Sakura sé que todo lo que va a salir de mi boca a partir de este momento podría causarte un daño enorme, lo tengo claro, pero mereces saber toda la verdad. Yo también viví una vida muy parecida a la tuya, pasé por varios hogares y casas de acogidas y cada vez que dejaba atrás la sensación amarga del abandono, éste volvía para atormentarme- Sakura tragó pesado, era exactamente como se había sentido gran parte de su vida –Luego llegué a la familia que me adoptó definitivamente, los Akiyama dos personas fabulosas que no podían tener hijos biológicos y que me dieron estabilidad, educación y una familia. Decidí olvidar el pasado y céntrame en el futuro pero no pude, sabía que algo en la historia estaba incompleto, porque sabía que faltabas tú- Sakura a esta altura limpiaba numerosas lágrimas que escapaban de sus verdes ojos.
-El día que te visité en tu habitación pude ver la foto de nuestros padres, Nadeshiko y Clow y quise revelarte todo de inmediato pero no podía, no sabía casi nada de tu vida, solo pude averiguar que te habían adoptado… un tal Kinomoto.
Fui a buscar antecedentes en varios hogares, pude averiguar mediante detectives privados y llegué al que te entregó a ese idiota.
-Touya… puedo llamarte así ¿Cierto?- El moreno asintió- Te rogaría que no te refieras así de él, así como para ti los Akiyama, él significa una familia para mí.
-Sakura ¿Es que no entiendes?-Touya se puso de pie exasperado- ¿Sabes cómo murieron nuestros padres? Eras demasiado pequeña para recordarlo, lo entiendo pero fue ese tipo… ese tipo los asesinó ¡Él es el culpable de toda la mierda que tuvimos que pasar!
La castaña levantó la vista incrédula ¡No podía ser! El coronel mentía, mentía y lo sabía en el fondo de su ser… él simplemente no sería capaz.
-No es cierto- Más lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos- ¡Mientes! ¡Es que simplemente no puede ser!
-Pues vas a tener que creerme porque luego de años de investigación eso fue lo que se decretó, tengo el informe del detective y todas las pruebas, por si no me crees. Nuestro padre lamentablemente quedó sin fuente laboral mucho tiempo y por malas amistades llegó a ese negocio, participó en algunas cosas que no debía y cuando quiso salir fue tarde, lo mandaron a matar seguramente para silenciarlo, como nuestra madre también estaba en casa aprovecharon de hacer el trabajo completo, ese día tú y yo estábamos en casa del abuelo. Sé que es difícil de aceptar pero yo soy tu única familia Sakura, esa gente lo único que ha hecho es aprovecharse de ti, de tu falta de cariño y de oportunidades. Te han utilizado para sus planes ruines y fuera de la ley o ¿Vas a decirme que no sabías que ese tipo es el jefe de una de las bandas criminales más buscadas de todo Japón? Gracias a Dios no has participado de toda esa basura de manera directa pero dime ¿Qué haces aquí? ¿Él te envío cierto? ¿Está tras de Li? Lo peor es que no sé cómo ese malnacido dio contigo, creo que estuvo buscándote mucho tiempo sabiendo que eras la hija de su ex socio. Es algo demasiado ruin incluso para él.
A Sakura la cabeza le daba vueltas, era demasiado para un solo momento, comenzó a sentirse mareada y que la sangre se le iba a los pies… no podía ser… la única persona que le había mostrado afecto y comprensión era la culpable de todo su infierno personal.
-Pero… yo no recuerdo haber tenido un hermano.
-Ya te lo dije, eras demasiado pequeña, tenías dos años, a esa edad es difícil recordar todo y dime ¿Cómo conseguiste la foto de nuestros padres?
Sakura lo pensó un momento. –Él me la dio, fue un regalo de cumpleaños, recuerdo que estaba tan feliz cuando la recibí. Desde ese momento no dejé de atesorarla- Las lágrimas caían traicioneras por las mejillas de la castaña, esto era demasiado, la poca vida que tenía estaba cayéndose por un abismo y no podía hacer nada por recuperarlo, nuevamente se encontraba perdida.
-¿Y nunca te preguntaste por qué ese tipo la tenía? Claramente conocía a nuestros padres.
Sakura sentía que se ahogaba, no podía respirar, las manos le temblaban incansablemente.
-¿Puedo pedirte un favor, puedes darme los informes?
-No me crees ¿Verdad?
-Solo… es difícil, te ruego que me entiendas, hace unos minutos estaba sola en la vida y ahora… enterarme de esta forma que tengo un hermano… que mis padres fueron asesinados y peor aún, que la persona a la que vi muchos años como imagen paternal, está involucrado en el asesinato… comprenderás que es un poco difícil de asimilar.
-Te entiendo, te haré llegar todo por archivo a tu correo personal, lo mejor es no manejar pruebas manuales que puedan caer en manos equivocadas, esto es muy delicado y si alguien lo llega a saber ambos corremos grave peligro tanto dentro de la Academia, como fuera. Sabes que ese tipo es muy peligroso y eso es lo que no logro comprender… sabes que a Li lo matará en cuanto le des su nombre ¿Cierto?
Sakura agachó la mirada, últimamente pensaba en cómo salvarle el pellejo a Li pero nada se le ocurría, había entrado a la Academia con un objetivo claro… ganarse la confianza del idiota que estaba ayudando a la policía y desbaratar sus planes, dejarlo en evidencia y ojalá llevarlo frente a su padre y jefe. Lo que sucediera después no era de su incumbencia, nunca lo había sido ya que se mantenía al margen luego de las capturas pero imaginaba lo que seguía.
El problema es que ahora sus sentimientos estaban en el medio, sentía muchas cosas por Li, le atraía su espíritu inquebrantable y correcto, le gustaban sus besos y caricias, le gustaba Él.
-No sé qué haré Touya, esto es realmente terrible para mí.
-Estuve pensando mucho antes de contártelo, tengo algunas sugerencias pero prefiero que dejemos esa conversación para otro momento, estás pálida, creo que lo mejor es que vayas a tu habitación, te des una ducha y descanses, siento haber sido el portador de tan devastadoras noticias para ti pero ya era tiempo de que te enteraras de todo. Quiero que sepas que desde que supe la verdad no he dejado de buscarte Sakura y que desde ahora en adelante nunca volverás a estar sola.
La castaña esbozó una leve sonrisa y se levantó para hacer exactamente lo que el Coronel sugería, necesitaba una buena ducha y dormir pero apenas se puso de pie todo se volvió negro, escuchaba una voz llamándola pero estaba muy cansada como para responder.
Volvió en sí cuando un fuerte olor al alcohol entró por sus fosas nasales, abrió lentamente los ojos y divisó a lo lejos un cabello castaño que se mecía con la brisa, luego logró enfocar esos ámbares llameantes que tanto le atraían.
-Te… teniente- Tosió, su garganta se sentía seca y dolía un poco.
-¿Quieres agua? ¿Cómo te sientes?-Preguntó Touya, visiblemente afectado.
Para Shaoran no pasó desapercibida la extraña confianza que había entre esos dos, casi eran la pareja perfecta cuando Akiyama tomó a la ojiverde para ayudarla a sentarse.
Apretó los puños, realmente no sabía qué estaba haciendo allí, bueno aparte de vigilar que no pasara nada y preocuparse por el estado de salud de ella… simplemente patético.
-Estoy mejor, gracias.
-¿Qué fue lo que pasó Kinomoto?-La voz le salió mucho más grave de lo que pretendió, estaba molesto y no podía ocultarlo.
-Estaba conversando con el Coronel y de pronto comencé a sentirme mal.
-¿Quiere ir a la enfermería? Yo puedo llevarla.
-No se preocupe Li, si algo más grave hubiese pasado yo mismo la habría llevado, ahora puede retirarse, solo le avisé para que le informara a los demás Instructores que la señorita Kinomoto iba a faltar a sus clases.
Shaoran se tensó, odiaba a ese tipo. Sakura le dedicó una mirada que no supo descifrar.
-Yo me voy con usted, me siento mucho mejor.
La castaña casi podía adivinar lo que estaba pasando por los pensamientos del teniente y no quería dejar eso a la deriva, él creía que entre ella y Akiyama había algo más, lo mejor era no levantar sospechas de los lazos que ahora los unían.
-¿Está segura novata?- Preguntó Touya con el ceño fruncido.
-Sí Coronel, muchas gracias por todo.
-Gracias por venir Li, sé que es un hombre muy ocupado y gracias por acompañarla.
-Por nada Coronel, cualquier imprevisto se lo reportaré.
Ambos castaños salieron de la oficina, Sakura suspiró ¿Qué haría ahora? Las cosas habían cambiado drásticamente sin siquiera buscarlo, todo lo que había creído era suyo ya no tenía sentido, no pertenecía a ese lugar. Bueno, no era muy distinto a antes, siempre se había sentido un tanto perdida.
-¿Le sucede algo malo Kinomoto? Ha estado bastante callada, algo raro en usted.
-No pasa nada Li, solo estoy algo agotada. Quiero ir a mi habitación ¿Podría acompañarme? Temo que me pase lo mismo de hace un rato en el pasillo.
Shaoran se moría de la curiosidad ¿Por qué el coronel y ella estaban juntos? Pero sintió que no era el momento, menos para sacar a su yo celoso-compulsivo.
-Claro yo la acompaño.
Al llegar, Sakura no fue capaz de sostenerle la mirada se sentía tremendamente culpable, estaba avergonzada y molesta, realmente hasta que Touya no lo mencionó no había recapacitado en el alcance de sus acciones, en las consecuencias que éstas podía acarrear en la vida de alguien. Siempre había hecho todo por amor y miedo, en el fondo le aterraba salir de esa familia para nuevamente quedarse sola.
-¿Está segura que no le pasa nada? La verdad para conocerla tan poco podría apostar que sí- Shaoran levantó el rostro de la ojiverde y lo sostuvo entre sus manos – Recuerde que puede confiar en mí.
Sakura sonrío ¿Por qué tenía que ponerse tan divino justo en ese momento? ¿Tenía un don especial? ¡Eso solo aumentaba su culpa! Obviamente no podía decirle nada de lo que pasaba, era mejor inventarse una excusa.
-Estoy algo triste, hoy… hoy es el aniversario de muerte de mis padres- Sakura rogaba al cielo que si existía un Dios la perdonara. Sabía que más temprano que tarde pagaría cada uno de sus pecados, pero por ahora no podía hacer más.
-Ya veo ¿Quiere que hablemos?
-¿Dónde? Supongo que en mi habitación está Tomoyo.
-Venga conozco un buen lugar.
Shaoran tomó la mano de la castaña para conducirla hacia las afueras de la Academia.
Tomoyo daba vueltas la comida en su plato, estaba preocupada por su amiga, hace muchas horas no sabía nada de su paradero ¿Y si la habían expulsado y ella ni se enteraba? ¡Por favor no! Ahora más que nunca necesitaba un apoyo así dentro de la Academia, se sentía algo confundida en torno a Eriol, aunque él era un caballero con todas sus letras seguía temiendo los pasos de su madre, con ella nunca podía dar nada por sentado.
-Creo que esa comida ya debe estar mareada, lleva mucho rato dando vueltas en ese plato.
La voz de Eriol la hizo sonreír, ni siquiera tuvo que levantar la vista para saber que se trataba de él.
-Pues tendrá que acostumbrarse, porque cuando estoy preocupada no dejo de hacer eso.
-¿Le sucedió algo malo? ¿Puedo ayudarla?
-La verdad sí, estoy preocupada por Sakura, en la mañana mientras entrenábamos un alumno se nos acercó para decirle que el Coronel Akiyama estaba llamándola a su oficina, pero no he sabido nada de ella. Temo que la pudieran expulsar.
-No lo creo Tomoyo, si así fuese ya toda la Academia lo sabría, además Sakura no ha hecho nada, no se ha peleado con Shaoran y menos con Akiho. A propósito de ella me parece un tanto extraño que haya dejado de lidiar con la presencia de su amiga pero bueno… a lo mejor ya maduró.
-¿Podría pedirle un favor?-Eriol asintió- ¿Usted podría averiguar si algo malo pasó?
-Sus deseos son órdenes mi bella dama.
Akiho no dejaba de dar vueltas en su habitación, desde el incidente protagonizado por sus amigas que no sentía calma, le costaba dormir y ya casi tenía complejo de persecución, cada vez que alguien la llamaba sentía que estaba fuera de la Academia, de pronto su teléfono vibró exageradamente, se acercó a revisar y la pantalla se iluminó con el nombre de su amiga.
-Yuri ¿Podrías dejar de llamarme? Todo esto deja registros.
-Cálmate Akiho, últimamente estás bastante paranoica ¿Sabías?
-¿Qué quieres?
-Necesito dinero, la verdad estoy algo corta de presupuesto.
-¿Me estás tomando el pelo? No voy a prestarte dinero, la última vez ni siquiera me pagaste.
-No estoy pidiéndote prestado o ¿Quieres que toda tu Academia sepa lo que hicimos? Recuerda Akiho, estás en nuestras manos. Ahora si no quieres que vuelva a recordártelo transfiéreme ¿Si? Que estés bien, adiós.
Akiho sintió sus venas arder de la impotencia ¡Malditas! Se aprovechaban de la situación, por ahora les depositaría pero ya se las verían con ella ¡Nadie la extorsionaba de esa manera!
Shaoran apartó una rama del camino para evitar que Sakura se golpeara, ella ya había estado cerca de ese lugar, el día que caminó con Ryu pudo divisarlo a lo lejos, era una pequeña cabaña ubicada a orillas de un pequeño arroyo, eso estaba relativamente cerca de la Academia pero no era parte de ella.
-¿Puede entrar a este lugar?
-Es el lugar de "vacaciones" o descansos dominicales de los Tenientes, tengo llaves.
-¿Pasan aquí sus vacaciones?- Preguntó sorprendida la castaña.
-Algunas veces, yo casi nunca lo hago, por lo general me escapo a la costa, mi familia tiene un complejo turístico con hotel cerca del mar.
-Son asquerosamente ricos ¿Cierto?
-Asquerosamente no, ricos sí.
Sakura río y Shaoran la acompañó. Abrieron la puerta y todo el lugar tomó un aura mágica en pensamientos de la chica, era pequeña pero muy acogedora, tenía una gran chimenea en el centro y algunos ladrillos que parecían de la época medieval.
-Tiene una decoración bastante moderna.
-Es algo sencillo, recuerde que se nos enseña a sobrevivir en tiempos de austeridad.
-Sí, supongo.
Sakura tomó asiento en un sillón mientras que Shaoran iluminó el ambiente abriendo las ventanas que permanecían cerradas.
-Kinomoto, quiero hacerle una pregunta y que me conteste con la verdad- Tomó asiento al lado de la castaña quien se tensó levemente.
-Dígame.
-¿Por qué hizo esa estúpida apuesta con mi prima?
Sakura suspiró -Bueno sé que puede sonar algo inmaduro pero ella comenzó a insultarme, dijo muchas cosas que en el fondo me hirieron, dijo que nunca podría conquistar a un hombre como usted, que su familia jamás permitiría a una huérfana muerta de hambre, he aprendido muchas cosas teniente, he aprendido a defenderme sola, a no dejar que me pasen a llevar creo que pudo notarlo los primeros meses de Academia.
-¿Meiling dijo eso?- Preguntó sorprendido el castaño – Y Vaya que sí, nunca había conocido a alguien tan rebelde como usted, de hecho no entendía el porqué de su estadía en este lugar si no quería seguir órdenes.
-Su prima puede ser una víbora si se lo propone Li y quería seguir órdenes, pero no de un tipo amargado y extremamente prepotente como usted.
-¿Así que amargado y extremadamente prepotente?
-¡Claro que sí, se creía el dios del universo! Además de arrogante y gruñón.
-¿Alguna otra virtud, señorita?
-Bueno, creo que este último tiempo he descubierto algunas virtudes interesantes en usted- La ojiverde le dirigió una mirada coqueta.
Shaoran sonrío - Me ha costado entenderla, sé que ha tenido una vida difícil. Lo más probable es que ni siquiera mi imaginación dé para todo lo que ha tenido que pasar pero debe aprender a serenarse en los momentos en que lo necesita.
-¿Usted sabe serenarse? Podría enseñarme, soy excelente alumna- Shaoran no pudo notar en qué momento se habían acercado tanto pero estaba a solo centímetros del rostro de la castaña ¡Cuántas veces debía repetirse que le encantaban sus pecas casi invisibles!
-¿Quiere que la bese, novata?
-No… pero no me quejaría si lo hiciera- Lo último que Sakura vio al cerrar sus ojos fue esa mirada ámbar que prometía devorarla lentamente.
Tomoyo estaba ansiosa, Eriol había prometido ayudarla pero ni siquiera de él obtuvo prontas noticias, daba vueltas en su habitación como león enjaulado.
-¿Se puede?- Se sorprendió un poco, estaba tan encismada en su mundo que no había escuchado el golpe de la puerta.
-Claro Eriol adelante ¿Pudo averiguar algo más? ¿Ha sabido algo de Sakura?
-He buscado a Shaoran por toda la Academia y nadie lo ha visto, igual que a su amiga… creo que deben estar juntos, no quise preguntarle a Akiyama porque podía levantar alguna sospecha innecesaria. No quiero ser impertinente con mi amigo, usted me entiende.
-¿Pero quién asegura que estén juntos, recuerda ese día en la cabaña? ¡Puede que alguien la esté persiguiendo! ¿Y si le pasó algo malo?
-¡Tomoyo por favor cálmese! Lo más probable es que estén juntos, la verdad hace un tiempo sospecho que hay otro tipo de relación entre esos dos.
-¿A qué se refiere?- Tomoyo se mordió el labio inferior… ella sabía que Sakura y Li tenían algo pero no podía revelar a su amiga de ninguna forma. Podía ser muchas cosas pero jamás traidora.
-Eso, que Sakura y Shaoran tienen algo más que una relación de teniente y novata ¿Me entiende verdad? Bueno hace mucho deduje que se atraen pero creo que ahora las cosas han ido más allá.
-No podría comentarle nada, no sé realmente a lo que se refiere, hasta donde sé solo tienen una relación de perros y gatos.
-No tiene que mentirme Tomoyo, usted es igual a mí… somos intuitivos y sé que ha podido percatarse que entre los tórtolos hay mucho más que odio superficial.
Tomoyo esbozó una sonrisa, él tenía razón, eran bastante parecidos pero no pensaba delatar a su amiga en nada.
Sakura suspiró apoyada en el hombro del castaño -¿Va a decirme qué es lo que pasa? La he notado extraña estos días y bueno las visitas a la oficina de Akiyama no ayudan demasiado a dejar de crear teorías sobre ustedes dos.
-¡Vaya, vaya! Así que el gran teniente Li ¿Está celoso?
-¡Claro que no! Solo me había preocupado por usted… quiero decir, bueno usted me entiende… El ambarino tuvo que desviar la vista azorado –Le afecta mucho lo de sus padres ¿Cierto?
-No es como si tuviese tantos recuerdos, ellos fallecieron cuando tenía dos años pero es más la ausencia lo que me afecta, no tengo recuerdos de una madre acurrucándome en las noches de tormenta o un padre que me leyera cuentos al calor de una chimenea… eso no existió para mí. Solo la humillación y el rechazo de personas que muchas veces no están preparadas para trabajar con niños.
-No imagino siquiera lo duro que debió ser, mi madre nunca fue tan cariñosa pero al menos mis hermanas hacían que mi vida tuviera un poco más de sazón. Siempre estaban persiguiéndome con sus torturas de adolescentes hormonadas.
-Debió ser maravilloso, yo ni siquiera tengo un concepto de familia.
-Pero según su expediente es adoptada ¿Tampoco funcionó?
Sakura tosió nerviosa, estaba hablando de más si no quería que el teniente sospechara lo mejor era desviar rápidamente el tema.
-Si no le es sano hablar es mejor que no lo haga, sé que debe ser difícil para usted- Susurró el ambarino avergonzado.
-Me encanta ver ese sonrojo sobre sus mejillas, me doy cuenta de que es más humano de lo que pensé.
-¿Más humano? No es como si viniese de otro planeta.
-Supongo que provenir de los Li es como ser de otro planeta, usted debe saber poco de necesidades y problemas reales de la gente común- Se encogió de hombros la castaña.
-No me juzgue solo por mi portada, podría sorprenderla gratamente. No soy el típico niñito malcriado proveniente de una familia millonaria, para llegar aquí tuve que luchar contra mis propios fantasmas.
-¿Siempre quiso ser instructor militar? Disculpe pero es un poco aburrido.
-Siempre me ha gustado la disciplina y las artes marciales, no pude evitar que me atrajeran este tipo de lugares. Quería aportar algo a la sociedad, ayudar a la policía ha sido todo un reto. Además mi familia odio la idea desde un principio, casi estoy desheredado.
-¿De verdad? Bueno supongo que los ricos también lloran.
Shaoran no pudo evitar una carcajada divertida… -Que profundo Kinomoto.
-No cree que es hora que dejemos de llamarnos por nuestros apellidos, creo que tenemos bastante confianza para que eso cambie- La ojiverde se acercó coqueta al rostro del castaño.
-Me parece… Sakura- Susurró el teniente contra los labios femeninos antes de besarla otra vez.
Tomoyo estaba algo más tranquila. Eriol tenía razón si algo hubiese pasado ya lo sabrían.
-Cambiando de tema Eriol, pude escuchar algo de su madre el día que visitamos su casa. Mencionó a otra… mujer.
Eriol se removió incómodo en su sitio, lamentaba que su madre tocara un tema tan delicado en presencia de la morena, no estaba preparado para dar explicaciones, menos en las circunstancias que se encontraban. Tomoyo era lo que en mucho tiempo había deseado y no quería que nada se interpusiera entre ellos.
Quería sincerarse y descartar cualquier abismo de duda de esos ojos amatistas que le parecían tan mágicos como el primer día.
Se disponía a hablar cuando unos ruidos provenientes de la puerta llamaron la atención de ambos morenos, quienes se giraron para ver de qué se trataba, la risa de Sakura inundaba todo el pasillo y alguien sugiriendo que se callara también podía oírse.
La castaña abrió los ojos en sorpresa y Tomoyo cruzó los brazos con rostro de picardía.
-Shaoran… hasta que por fin apareces, te he buscado toda la mañana. Ya casi es hora de almuerzo.
-Lo sé Eriol es solo que…
-Solo me acompañó a mí, el Coronel me pidió algunas cosas y el teniente fue muy amable en acompañarme- Se apresuró Sakura en contestar.
-¿Cosas?-Preguntó Tomoyo intrigada –La verdad estaba preocupada por ti Sakura, como te había llamado el Coronel pensé que algo malo podía haber sucedido.
-No… no pasó nada solo quería comentar cosas sobre mi desempeño.
-Ya veo.
-¿Y, entonces nos vamos a almorzar? Señorita Daidoji, tenemos una conversación pendiente no lo olvide.
-Claro- Respondió Tomoyo tímida.
-Muero de hambre Eriol, es mejor que dejemos a las novatas. Kinomoto, Daidoji nos vemos luego- Ambos chicos se dirigieron a la puerta para salir de la habitación.
-Bye tenientes- Contestó la ojiverde con una sonrisa traviesa en los labios.
-¡Tienes que contarme todo!- Exclamó eufórica la morena lanzando una almohada en el rostro de Sakura.
-Mmm lo voy a pensar- Río la castaña asestando un almohadazo de vuelta.
Akiho llevaba toda la mañana con un mal presentimiento que no mejoró ni siquiera en el almuerzo, se sentía demasiado insegura desde que Yuri se había atrevido a amenazarla con contar lo que había pasado con la novata, si alguien llegaba a saber estaba perdida.
-¡Akiho!- La voz de Shaoran la distrajo de sus quehaceres, en ese momento preparaba un muro de entrenamiento.
-¡Shaoran! Que gusto verte, hace mucho no hablábamos.
-Por eso mismo te buscaba, me urge hablar contigo ¿Puedes acompañarme a la oficina?
-¿Sucede algo malo?
-Solo ven conmigo ¿Sí?
La punzada de desconfianza se clavó en el pecho de la chica y el corazón inmediatamente se le aceleró ¿Para qué Shaoran podría necesitarla con tanta urgencia? Le había dado dinero a Yuri, no había razón para que ella o una de sus amistades la delataran, lo mejor era estar tranquila y no levantar sospechas innecesarias. Siguió al teniente en silencio, una vez cerrada la puerta supo que estaba en graves problemas.
El coronel Akiyama la observaba de una esquina cruzado de brazos y su rostro no era nada agradable.
-Yamamoto hare esta pregunta una sola vez y más le vale contestar con la verdad.
-¿Qué está pasando? ¿Shaoran?- Ahora si estaba entrando en pánico, Shaoran frunció el ceño y la miraba seriamente, al parecer no tenía intenciones de intervenir en la conversación por mucho que ella se lo rogara.
-Quiero que me diga por qué razón usted… una Instructora con gran carrera dentro de esta Academia fue capaz de hacer una idiotez como esta…- Touya señaló la pantalla donde se podía ver claramente el vídeo de la cámara de seguridad y Akiho sintió que toda la sangre se le iba a los pies.
En ella se reflejaba su figura, en compañía de sus amigas y siguió el metraje de todo lo que sucedió ese día. La chica solo tomó asiento porque las piernas comenzaron a flaquearle ¡No podía ser! ¿Pero cómo ese vídeo había llegado a manos de los altos mandos? Ella misma se había asegurado de borrar todas las pruebas que la incriminaran.
-Ahora ¿Va a contestarme o va a seguir con esa cara de mosca muerta?
-Yo… yo no sé…
-¿Qué es lo que no sabe Teniente? ¿O acaso cree que somos unos tarados y por eso no nos daríamos cuenta de sus tonterías de niñata celosa? Bueno, en realidad las cosas no cambiarán mucho aunque logre explicar esta situación, quiero que salga de esta oficina, reúna sus cosas y las entregue en media hora ¡Está expulsada Yamamoto!
-¿Qué? No, eso no por favor teniente, haré lo que ustedes me pidan pero no me echen a la calle. En realidad no tengo dónde ir- Exclamó desesperada la chica.
-Ese no es mi problema Yamamoto, lo hubiese pensado antes de cometer semejante estupidez. Creí que usted era una persona inteligente pero creo que me equivoqué. No volveré a repetir la orden, salga de aquí si no quiere que además levantemos cargos policiales en su contra por agresión y golpizas.
-¿Shaoran?- La mirada turbada de la teniente se clavó en su gran amor pidiendo ayuda pero solo recibió desaprobación y decepción.
-Lo siento, no hay absolutamente nada que pueda hacer por ti.
Akiho se levantó con los puños cerrados… había echado su carrera por la borda solo por tratar de dañar a esa infeliz que le estaba desgraciando la vida. Y lo peor es que ni siquiera lo había logrado ahora esa bastarda seguiría conquistando a Shaoran dentro de la Academia sin que ella pudiera hacer más… lágrimas de rabia recorrieron sus mejillas mientras recorría los pasillos del lugar que fue su hogar durante largos cuatro años.
Recordaba a la perfección la primera prueba, el primer entrenamiento, su primer Instructor y sobre todo el día que conoció a Shaoran Li.
Flash Back
Llevaba poco tiempo en la Academia, había decidido cambiarse debido al prestigio de esta Institución por lo que estaba bastante emocionada de todo lo que estaba por venir. Tenía apenas 17 años por lo que cualquier cambio en su vida significaba un período de adaptación y disciplina, nunca había tomado en cuenta cosas de chicos ni nada por el estilo, se consideraba una persona seria y responsable, había prometido a sus padres y hermanos volver como una consolidada y exitosa Instructora y así lo haría.
Hace algunos días podía oír los cuchicheos de sus compañeras, hablaban sobre un Instructor… al parecer de su mismo grado pero eso no le interesaba en lo más mínimo, estaba en ese lugar para aprender y responder a las exigencias de su familia.
Siempre había estado por detrás de Ame, su hermana mayor, quién era casi una celebridad en su pueblo, se había graduado con honores siendo la primera profesional de la familia, ella quería lograr exactamente lo mismo o más.
Un día caminaba apurada por los pasillos, tenía tarea y por todos los libros de la bibliografía que llevaba desde la biblioteca le tocaría demasiado trabajo, tropezó con algo pero pronto descubrió que más bien era alguien… ya que una mano la sostenía con fuerza por el brazo evitando que se fuera de bruces contra el suelo.
¡Cómo olvidarlo!
Los ojos más hipnotizantes que viera en su vida se clavaron en su cerebro para siempre, brillaban con luz propia y le sonreían divertidos.
-Parece que llevas prisa señorita…
Logró reincorporarse y sonrío tímida… demasiado atractivo para ser verdad.
-Soy Akiho, Akiho Yamamoto.
-Pues deberías tener más cuidado, podrías haber pedido ayuda a algún compañero- Dijo el desconocido señalando los libros esparcidos por el suelo.
-Puedo hacerlo sola, además no hablo con mucha gente, soy nueva en este lugar.
-¿Estás en primer grado?
-Sí, así es.
-Bueno, si no necesitas ayuda entonces me voy.
-¡Espera! Tienes razón, mi torpeza podría provocar un accidente ¿Tú nombre es?
-Li, mi nombre es Shaoran Li.
Desde ese día almorzaban juntos o simplemente quedaban para estudiar, en el fondo estaba profundamente enamorada de él pero jamás fue el momento preciso de revelarlo, Shaoran siempre tan ocupado, tan responsable y tan serio… excepto desde que llegó esa…
Fin Flash Back
Escuchó golpes y salió de su letargo.
Abrió desganada para ver a Shaoran parado en su puerta.
-¿Qué pasa? ¿Vienes a reírte de mí?-Exclamó eufórica la chica alejándose con rabia e impotencia.
-Akiho no me culpes a mí, has hecho cosas que no deberías y lo sabes.
-¿Pero por qué solo a mí Shaoran? ¡Es injusto! Sabes que Kinomoto me golpeó en la carrera de atletismo y nadie hizo nada, desde que llegó a la Academia no ha dejado de meterse conmigo y contigo también lo ha hecho, ha desobedecido órdenes y se ha mostrado con una conducta casi despreciable ¿Por qué la vez que la expulsaste el Coronel no lo aceptó y conmigo si? Ni siquiera se detuvieron a evaluar mi carrera, todos los años que llevo en este lugar esforzándome ¡Lo más fácil fue deshacerse de mí! Y ahora esa novata estúpida quedará aquí feliz de la vida y yo saldré por la puerta de atrás como una delincuente.
-Akiho cálmate, te lo dije en la oficina, no pude hacer nada yo fui quién te vio en la cámara de seguridad y debía reportarlo, sabes que siempre por sobre la amistad estará el deber.
-¿Cómo puedes ser tan hipócrita Shaoran?-Contestó enojada la teniente.
-¿A qué te refieres?
-¡A qué sé lo que hay entre esa novata y tú, te vi besándote con ella! Y no trates de negarlo.
El castaño abrió los ojos en señal de sorpresa… ¡No podía ser! ¿Cómo Akiho había visto algo así? Se suponía que nadie sabía todo lo que pasaba entre Sakura y él.
-¿Te sorprendes cierto?- Una macabra idea cruzó la mente de la chica… era su oportunidad para vengarse de una vez por todas. Si tenía que irse no lo haría sin algún daño colateral a la idiota que la había logrado sacar de allí –Pues no deberías hacerlo tanto, casi toda la Academia sabe que entre tú y Kinomoto hay más que una relación meramente estudiantil, ella misma se ha encargado de divulgarlo, es cosa de que le preguntes a cualquiera.
Shaoran ahora ardía en furia ¿Pero cómo se había atrevido esa…?
-Sé que no puedo hacer mucho para persuadirte Shaoran, eres un hombre pero ten cuidado, esa novata no tiene buenas intenciones, lo supe desde el momento en que la vi y sé que tú también lo sentiste. A veces debemos hacer caso a nuestros instintos.
-Si necesitas ayuda para cargar tus cosas, pídela- El castaño se apresuró en salir… quería golpear algo o a alguien, lo que fuera, estaba montado en cólera.
Akiho sonrío por un momento, al menos había logrado algo. Shaoran confiaba en ella, que ni siquiera la cuestionara lo confirmaba. Se volteó a ver el sonido y la luz que desprendía su teléfono móvil… ¡Perfecto! Era Yuri, al fin podría mandarla al infierno sin que nada más importara.
El ambarino cruzó la mitad de la Academia enceguecido por la furia ¿Quién demonios se creía que era? Había confiado en ella, le había confiado pasajes de su vida y solo para lograr traicionarlo.
Sakura acababa de terminar su entrenamiento, movió el cuello para evitar alguna lesión y tomó la toalla que había preparado para limpiar su sudor. Últimamente estaba bajando su rendimiento en batallas, aunque no había de qué preocuparse, nadie le hacía el peso en esa Academia. Sus desafíos pasados fueron mucho más exigentes. Se tomó un momento para pensar en él, Fujitaka Kinomoto, el hombre que hasta esa mañana era todo para ella, incluso fue el causante de frenar sus sentimientos por Yue. Había empezado a sentir más allá que una amistad por el chico pero sabía que no tendría futuro mientras fuera la hija "favorita" de Fujitaka, siempre la mantuvo al margen de todos sus planes, le costó demasiado convencerlo de participar en la tarea que llevaba a cabo hace un tiempo, incluso tuvo que rogarle que le permitiera ingresar a la Academia para buscar al tipo que estaba arruinando sus planes poco a poco. Como la misión no requería gran despliegue se le permitió ejecutarla, además solo debía averiguar quién era, dar un nombre y marcharse, él junto a sus hombres harían el resto.
Se pasó la mano por la cabeza, no sabía qué hacer, la información recibida por Touya cambiaba drásticamente sus planes ya no le debía nada, al contrario.
¿Pero cómo desenmascararlo estando allí? Debía pensar en un muy buen plan.
Tomó su botella de agua y comenzó a caminar por el pasillo, estaba sumergida en sus pensamientos cuando alguien la tomó fuertemente arrastrándola hacia la escalera de incendios.
-¿Pero qué…?- Sus ojos se fijaron en Shaoran quién tenía el rostro enrojecido por la furia. La castaña iba a lanzar una broma pero se detuvo en seco cuando percibió el aura que rondaba al teniente.
-Necesito hablar contigo.
-Ya pude notarlo, y al parecer en privado ¿Qué pasa?
-¿Se puede saber por qué le dijiste a media Academia lo que pasaba entre nosotros?
Sakura parpadeó confundida ¿De qué rayos estaba hablando?
-No tengo ni la más mínima idea de lo que hablas.
-No puedo creerlo, se suponía que todo esto era entre tú y yo pero al parecer ¡Una vez más me utilizaste solo para burlarte de mí!
-Ya te dije que no tengo idea de lo que hablas ¿Podrías explicarme? ¿O vas a atacarme sin pruebas como la vez que me expulsaste?
Shaoran respiró profundo, no sacaba nada con alterarse además procesó la información nuevamente por un segundo… la vez anterior también Akiho estaba detrás de los conflictos.
-¿Lograste calmarte? Ahora vas a decirme qué es lo que pasa y qué te tiene tan enfadado. Porque en verdad no estoy entendiendo nada.
-Me dijeron que toda la Academia sabía lo nuestro, pero tienes razón, me enfurecí y ni siquiera le pregunté al chismoso de Eriol. Debí confirmarlo antes de hablar contigo.
-Otra vez con lo mismo ¿Quién te dijo algo así? Ah no déjame adivinar… ¿Yamamoto? Porque juro que si es así lo dejamos todo- Sakura estudió la mirada culpable del castaño y explotó - ¡No puedo creerlo! Pero ¿Qué tiene esa tipa que es capaz de convencerte a tal grado de ni siquiera replantearte las cosas? Se supone que ya habíamos superado la etapa de desconfianza.
-Yo, la verdad es que…
-No Shaoran déjalo ahí ¿Sabes qué? Creo que lo mejor es dejarlo, no confías en mí y sin confianza no hay nada, cualquier cosa que diga esa tipa será ley para ti y terminará interfiriendo en lo que sea que tengamos así que mejor te soluciono la vida de una vez y nos limitamos a solo ser novata-instructor. Aquí nunca ha pasado nada- La ojiverde caminó rápidamente en dirección a la puerta, se sentía ahogada, era como si las palabras le quemaran al salir, le escocían los ojos y sabía que si no escapaba pronto rompería a llorar como una idiota.
-¿Tan fácil es para ti? ¿Dejas todo como si nada?
Se detuvo en seco y respiró para recuperar el control, estaba hiperventilada y dolida.
-¿Y para ti no lo es, desconfiar de mí sin siquiera preguntarme, creerle a una idiota que babea el piso por ti desde la prehistoria?- La castaña se encogió de hombros- Es exactamente lo mismo que estás haciendo tú.
-Yo no estoy terminando contigo.
-¿Terminando, cuándo empezamos Shaoran?
-¿Quieres que formalicemos esto? Sabes lo complicado que es para mí, la Academia, los alumnos, mi familia, todo.
-Entonces ¿Cuál es el problema con dejarlo hasta aquí? De hecho debieses agradecerme, te estoy solucionando la vida, tu vida en la Academia, con tus alumnos y tu familia ¿Qué mejor? Te ahorré el problemita de tener algo con la pobre huérfana, ahora me voy, no tengo nada más que hacer aquí- Shaoran la tomó del brazo reteniéndola.
-Lo siento… sabes que no deseo que te sientas así.
-¿Ah no, y cómo deseas que me sienta? Ahórrate las disculpas.
La ojiverde abrió la puerta y salió corriendo, necesitaba alejarse de todo, de él y de sus sentimientos, estaba tan confundida que le dolía el pecho, las cosas cada vez se complicaban más, deseaba regresar el tiempo y valorar aún más su vida antes de ingresar a la famosa Academia Seijo, al menos tenía un hogar y una familia, bastante disfuncional pero existía, ahora se sentía más sola y abrumada que nunca, completamente perdida.
Corrió hacia el patio, ya había anochecido. La luna se mostraba llena en todo su esplendor.
Miró al cielo sintiéndose impotente -¿Y ahora qué voy a hacer?
-Así que realmente pasaba algo por esa cabecita loca ¿Verdad?
Sakura se asustó y al dar la media vuelta se encontró frente a frente con Yue.
-¡Yue! ¿Otra vez tú aquí? Te he dicho que un día de estos nos van a encontrar- La castaña tomó al chico del brazo y se arrimaron junto a un árbol, en la oscuridad. Lo observó detenidamente ¿Él sabría lo de sus padres? O pero aun ¿Estaría involucrado en el crimen?
-¿Por qué no sabes qué hacer, cerecita?
-¿Sabías que es de muy mal gusto escuchar conversaciones ajenas? Y peor es escuchar pensamientos ajenos.
-¿De dónde sacas esas ideas tan raras? Creo que realmente la estadía en este lugar te está afectando demasiado.
-Dime a qué viniste ¿Quieres?- Dijo la castaña masajeándose la cien, tantos pensamientos estaban provocándole una jaqueca.
-Tú lo sabes mejor que yo, ayer atacaron una de nuestras bases en Latinoamérica y el jefe no está nada contento, está más que preocupado y quiere saber qué has logrado reunir para nosotros. La última vez me hiciste prometer que no le diría nada pero ha pasado tiempo, supongo que has mantenido a raya lo que te dije ¿Cierto?
-¿Quiere que salga de aquí ya?
-Está impaciente Sakura, primero no has contestado a mi pregunta y segundo se suponía que esta misión era para un máximo de tiempo y estamos por cumplirlo ¿Vas a excederte?
-Yue no es tan fácil, tengo un plan pero lleva tiempo poder ejecutarlo.
-Vamos preciosa tienes que decirme tu plan, para al menos mantener al jefe ocupado.
Sakura lo miró desconfiada, sabía que si daba un paso en falso no habría vuelta atrás.
Yue entrecerró los ojos y sonrío divertido -¿Qué pasa? Preguntó la castaña comenzando a alterarse.
-Siempre has sido tan mala para mentir mi pequeña cerecita. No hay ninguna plan ¿Cierto?
-¡No sé de qué hablas Yue, claro que hay un plan! Créeme que soy la más interesada en salir de esta porquería y volver a casa, ahora lo mejor es que entre porque en cualquier momento alguien podría sospechar o peor aún, verte aquí. Puedes darles mis saludos a todos y sobre todo a él, ya sabes.
Comenzó a caminar sintiéndose tremendamente insegura, Yue vivía con ella desde que tenía memoria y por lo mismo la conocía mejor que nadie.
-¿Te enamoraste de Li cierto?
La pregunta quedó en el aire igual que su respiración… sabía que no podía mentirle a Yue pero nunca esperó ser tan obvia porque sí… definitivamente estaba enamorada de Shaoran y ya no podía ocultarlo.
Y la pregunta volvía a matarle el cerebro ¿Qué rayos haría ahora?
Notas de la Autora: Cada día Sakura se encuentra más confundida, bueno yo estaría peor que ella, enterarse así de cómo la separaron de su familia es horrible!
Espero demorarme menos en actualizar el siguiente capítulo, espero que todos estén bien y que pase pronto toda esta alarma mundial.
Muchos cariños y nos leemos!
