Notas de la Autora:
Estimados lectores, odio que pase tanto tiempo entre un capítulo y otro pero... muchas cosas que hacer y muy poca inspiración.
Vuelvo a subir este capítulo porque gracias a un revew me di cuenta de que había un error.
Así que gracias por eso.
Capítulo XIII: Decisiones
Le dio un sorbo más a su vaso de whiskey, últimamente las preocupaciones no lo dejaban de atormentar y que Sakura tardara tanto solo acrecentaba en él la ansiedad de venganza.
Cuando tuviese en frente a ese Li ya vería… lo quería vivo, era el premio a su tolerancia. Jamás se había destacado por ser un hombre paciente, pero esta misión requería de algunos esfuerzos extras.
Confiaba en Sakura, sabía que su chica especial lo lograría, había puesto a su disposición a los mejores maestros del mundo y ella había aprendido mucho de él, eran casi idénticos en lo que combate se refería, además de otras cosas.
-¿Pensativo jefe?- Preguntó Yue sin dirigirle la mirada, se encontraban sobrevolando Japón luego de un largo vuelo, las cosas cada vez se volvían más complejas y muchas operaciones requerían la presencia del líder para poder ser llevadas a cabo.
-¿Crees que algo externo esté demorando a Sakura? Por lo general su trabajo es más rápido- preguntó el hombre moviendo el vaso y deshaciendo con ello los hielos de su trago, lentamente.
-No lo creo, al menos las veces que la he visitado todo se ve normal- Yue siguió observando el horizonte, Fujitaka era muy perceptivo y no quería que algo lo delatara, él sabía perfectamente de qué trataba la demora de Sakura, esa estupidez llamada "amor" -El problema es que Li no confía en ella aún, es un hueso duro de roer.
-Me imagino, en eso se parece a su padre- Suspiró –Necesito que todo acabe pronto Yue, estoy metido en muchos problemas debido a ese infeliz… debí acabar con él aquel día.
-Lástima que no iba en el auto ¿Verdad?
-Sí, pero esta vez… no hay nada ni nadie que le salve el pellejo- Sonrió conforme Kinomoto.
Tomoyo estaba preocupada y a la vez muy triste, el beso que había compartido con Eriol le decía muchas cosas pero a la vez no podía dejar de presentir que algo malo estaba a punto de suceder, no había podido dormir bien y eso estaba pasándole la cuenta en los entrenamientos, además había vuelto a tener pesadillas con su madre y su obligación de contraer nupcias a la fuerza.
Intentó subir por tercera vez la cuerda del muro, pero le parecía infinita, cuando la sostuvo fuertemente escuchó que alguien la llamaba, dirigió su vista al lugar de donde provenían los gritos y vio a Eriol, sonrió y agradeció mentalmente porque él una vez más, casi como un príncipe azul, viniese a rescatarla de esa tortura.
-Tomoyo ¿Podemos hablar?- Dijo el moreno no con muchos ánimos.
Inmediatamente la morena pudo notar que las cosas no estaban bien, el rostro pálido y ojeroso de Eriol delataba que no estaba pasando por un buen momento.
-Claro… dime.
Eriol le hizo una seña para que se alejaran del grupo y se dirigieron hacia la parte trasera del jardín. Caminaron en silencio hasta encontrar un asiento.
-¿Sobre qué querías hablar Eriol? ¿Sucede algo malo, cierto?
El moreno levantó la vista y suspiró, no podía esperar menos de la mujer que amaba, era muy perceptiva, sabía que algo no andaba bien y se detestó por no poder confirmarle que solo eran presentimientos infundados o ideas suyas, se dio un par de minutos para ordenar sus ideas, casi había pasado en vela la noche anterior tratando de encontrar las palabras que se adecuaran a expresar sus sentimientos de la mejor manera, Tomoyo merecía lo mejor pero lo que estaba a punto de salir de su boca no parecía ser lo mejor, al menos no para él.
Dirigió su vista a la morena y ahogó un quejido, podría ponerse a llorar como un chiquillo en cualquier momento… estaba irremediablemente enamorado de ella y pedía que lo que sucedería en los siguientes minutos no lo atormentara para siempre.
-Tomoyo, creo que en más de una ocasión te he comentado que mi familia proviene de un ambiente bastante particular y dentro de todo sé que tú me entiendes, porque has vivido lo mismo a lo largo de estos años…
-Eriol, por favor… dime lo que quieres que sepa… ¿Vas a cancelar nuestro compromiso verdad?-Dijo la morena mirando melancólicamente al cielo, estaba comenzando a nublarse porque al parecer el clima se sincronizaba con sus sentimientos.
A Eriol lo tomó por sorpresa que ella fuera tan directa, pero tenía razón, no había caso postergar lo inevitable, suspiró.
-No… no puedo seguir con esto Tomoyo.
La morena se mordió los labios con fuerza, aguantando las ganas de llorar… sus presentimientos eran reales, era demasiado perfecto para ser verdad, una lágrima se deslizó por su mejilla pero la secó con fuerza de inmediato. Estaba segura que si los corazones hicieran un sonido al romperse, el suyo se habría escuchado por todo el país e incluso más.
-¿Es… por esa mujer, aun la amas?- Susurró en un hilo de voz.
Eriol pensó por un momento en que debía contestar, si le trataba de explicar la situación estaba seguro que ella no entendería, nadie en su sano juicio lo haría, solo él conocía las penas profundas de su madre y todo lo que había tenido que pasar hasta ese momento debido al desliz de su progenitor. No quería dañar a la mujer que le quitaba el sueño pero si ya debía hacerlo lo mejor era hablar con la verdad.
-No Tomoyo, no amo a Kaho, ese sentimiento murió el día que me traicionó, pero si estoy de una u otra manera atado a ella, estoy a su merced en un aspecto fundamental de mi vida y no puedo dejarla ir. Voy a corresponder al compromiso.
En ese momento la amatista no pudo contenerse más y rompió en llanto, Eriol apretó la mandíbula y sus puños en claro signo de desesperación e impotencia, se odiaba, odiaba toda esta encrucijada en que su madre egoístamente lo había involucrado, odiaba a esa mujer interesada y malévola que un día amó y a la que le entregó confianza y su corazón para que solo terminara rompiéndolo y traicionándolo y que ahora lo había chantajeado de la peor forma, Kaho lo conocía perfectamente y sabía que podría hacer lo que fuera por proteger a su madre, no por nada se había trasformado en su paño de lágrimas. Odiaba a su padre y todo lo que les había mentido tratando de ocultar a ese hijo que solo había nacido para traerles desdichas y tristezas, odiaba haber nacido en esa familia que la mayoría del tiempo vivía solo de apariencias. Un sollozo y los pasos apresurados de Tomoyo lo sacaron de su ensoñación, la morena estaba desconsolada y él no podía hacer más. La vio alejarse sintiéndose un maldito cobarde… era lo mejor, ella encontraría a un hombre que la amara y respetara para desposarla, mientras él viviría una vida de engaño y mentiras al lado de esa arpía que odiaba más que a nada en el mundo.
Sakura estaba totalmente desconcertada, aunque trataba de repetir en su mente mil veces esas tres extrañas palabras, que tan escasas veces había escuchado en su vida, no podía asimilar su significado.
"Te quiero Sakura"…
Se volteó lentamente para mirarlo a la cara y comprobar que no se tratara de una broma.
Por su parte el teniente Li, no sabía a qué atenerse, la castaña lo miraba con una expresión indescifrable y casi estaba a punto de arrodillarse para que le creyera, cuando ella pareció reaccionar, bajo la cabeza y un sonrojo cubrió sus mejillas por completo.
-¿Qué… qué dijiste?
Shaoran se dio ánimos y confesó lo que hace un tiempo venía dándole vuelta en la cabeza, había encontrado la razón del porqué de sus desvelos, de su constante preocupación, de su interés inusitado, esa mujer iba a terminar de volverlo loco y lo comprobó la primera vez que la besó.
Nunca había sido un hombre de muchas mujeres y aunque recién estaba alcanzando la madurez en ese plano, sabía que Sakura era especial y que ya a esta altura le costaría demasiado olvidarla.
Así que de una vez por todas lo mejor era aceptar la verdad.
-Dije que te quiero… me estoy enamorando de ti.
Sakura lo miró a los ojos de inmediato buscando algún atisbo de burla o diversión porque ¿Era posible? ¿Shaoran sentía lo mismo que ella? ¿Entonces por qué le había dicho eso a su madre? Eran demasiadas preguntas y como si de telepatía se tratara él contestó cada una de sus interrogantes.
-Sé que puedes estar pensando horrores de mí, y lo entiendo, yo también desconfiaría si hubiese escuchado la conversación que tuve hace un momento pero permíteme explicarte, no quiero que llores- Caminó unos pasos, estiró su mano para alcanzar la rosada mejilla de la castaña y la acarició con cuidado.
Al solo contacto la castaña cerró los ojos… ¡Dios, la tenía comiendo de su mano! estaba segura que si él le pidiese la luna ella le preguntaría cuándo y a qué hora salía el próximo cohete.
-Conozco a mi familia Sakura, sé de lo que son capaces y no soportaría que te hicieran daño, por eso es que mientras más desapercibida pases mejor, si mi madre o alguien de la dinastía se entera que siento algo por ti las cosas se pondrán muy complejas- Lo mejor sería guardar silencio sobre la noticia de su padre y las intenciones de su madre, no quería arruinar el momento.
¡Eso era, quería protegerla! Sintió un gran alivio y se abalanzó sobre él, no necesitaba más explicaciones, lo amaba y él estaba empezando a sentir lo mismo, sobraban las palabras.
En un principio Shaoran reaccionó sorprendido al contacto para poco a poco tomar el control, ella lo besaba con pasión y él no podía responder con menos entusiasmo, introdujo su lengua en la húmeda cavidad de la castaña y esta ahogó un gemido. La lujuria comenzó a apoderarse del ambiente y ambos desearon encontrarse en otro lugar.
Tomoyo ahogó un quejido lastimero mientras se abrazaba a su almohada deseando que la muerte algún día se apiadara de ella y viniera a buscarla, estaba harta de sentir dolor, toda su vida creció en soledad y ahora se sentía más vacía y sola que nunca. Había confiado en los sentimientos de Eriol y él le había fallado ¿Ahora qué haría? No tenía muchas opciones, no podía seguir quedándose en ese lugar y ver cómo él se casaba con aquella mujer, ella lo había dañado de la peor forma y él simplemente no podía dejarla ir… sino por qué aceptar el compromiso, solo podía ser por amor, seguramente se lo había negado para no dañarla más, pero el daño ya estaba hecho.
Tomó su maleta y de forma rápida y casi paranoica comenzó a meter su ropa en ella, debía huir nuevamente de todo, empezar de cero lejos de su madre, de ese hombre que quería desposarla sin ningún remordimiento y sobretodo de Eriol, su gran amor. Lo mejor era dejar la Academia a la mañana siguiente.
Eriol no podía más con todo la artimaña que se tejía en su cabeza, recordaba la conversación sostenida con su mejor amigo en la mañana y se preguntaba si podría con toda esa presión.
Flash Back
-¿Le dirás que sí? ¡Al final y resultaste más bruto de lo que pensaba!- Dijo el ambarino en tono burlesco, Eriol había acudido temprano a su oficina buscando un consejo.
-¿Y qué querías que hiciera? Tú sabes lo importante que es mi madre para mí- Contestó el moreno apenado.
-Lo sé pero no por eso vas a volver con una tipa que te puso los cuernos con tu hermano ¿Cuánto crees que durará toda esa farsa?
-Lo que tenga que durar con tal de que me deje en paz, sabes que llevo mucho tiempo evitándola.
-Pero igual te alcanzó y para ponerte el lazo al cuello definitivamente, deberías mandarla a volar y seguir con Daidoji, después de todo es la que te trae estúpido últimamente.
-¿Quién habla? Mejor mira al espejo, el fiel reflejo de un baboso enamorado, celoso y posesivo, ups creo que te estoy describiendo querido amigo- Río fuertemente Eriol al ver el rostro desfigurado de Shaoran.
-Al menos no voy a casarme por obligación con una mujer que cada dos semanas despertará en la cama de otro.
-Touché, me has ganado y como podrás darte cuenta estoy completamente jodido…
Shaoran suspiró, al parecer las cosas se venían bastante jodidas, lo que no sabía era que no solo para su mejor amigo.
Fin Flash Back
Touya no podía creer lo que leía, así que el maldito de Kinomoto también había sido responsable de la muerte del líder del clan Li, su investigación estaba rindiendo frutos muy pronto, cuando se alió con un ex socio de éste, jamás pensó en todo lo turbio que iría descubriendo en el camino, sonrió satisfecho, tal vez Li también se quisiera sumar a su plan de venganza… no, lo mejor era mantener la mayor discreción posible, después de todo Sakura era la pieza fundamental de su ajedrez.
Necesitaba hablar pronto con ella, su plan estaba empezando a tomar formar y debía acelerar el paso, por lo poco que sabía de parte de la policía, donde también estaba involucrado, en un mes se llevaría a cabo la operación Kinomoto…. Perfecto, todo estaba saliendo de acuerdo a sus deseos.
Sakura cerró los ojos en cuanto entró a la enorme piscina de la Academia, el agua relajó sus estresados músculos, hace mucho tiempo que no sentía el placer de cursar las aguas y tomarse un respiro, últimamente los pensamientos caóticos inundaban su mente y cada vez iban aumentando de manera progresiva, el tiempo se escapaba de sus manos y no podía hacer nada al respecto, debía tener paciencia y solamente esperar… en algún momento su corazón la guiaría a hacer lo correcto.
Ya hace algún tiempo estaba consciente de que sus sentimientos se habían vuelto poderosos en manos del teniente y no sacaba nada con reprimir las sensaciones que él le provocaba. En cualquier momento se volvería loca, de eso estaba segura porque amarlo era una completa estupidez, un suicidio, era el peor error pero totalmente inevitable.
De pronto, como si lo llamara, sintió las manos tibias del castaño posarse sobre su cintura, dio un leve respingo, cerró los ojos y suspiró.
-¿Estás a gusto?- Susurró él contra su oído, causándole una combustión instantánea.
-Contigo, siempre estoy a gusto Shaoran- Ahora los expertos dedos del teniente se deslizaban por su brazos dejando pequeñas caricias a su paso, tomó su rostro para besarla con pasión.
Sakura fue perdiendo poco a poco la conciencia, ya sus movimientos eran erráticos, lo único que quedaba era concentrarse en la respiración del ambarino contra su boca.
-¿Te estás divirtiendo cerecita?
Sakura se detuvo bruscamente y abrió los ojos sorprendida ¿Era una broma, cierto?
Giró la cabeza lentamente para encontrarse con esos ojos que tantas veces la habían mirado con cariño y compasión, solo que esta vez la miraban con recelo, desconfianza y algo de asco.
Pero ¿Qué hacía en la Academia? ¿Cómo es que había podido entrar? ¿Había más espías aparte de ella? Sintió que en cualquier momento perdería la cordura.
Fujitaka apuntaba a Shaoran con su revólver -¿Te sorprendes Sakura? Yo también lo hice al saber que estabas traicionándome y mordiendo la mano que te dio de comer tanto tiempo. Pero ¿Sabes? No pudiste actuar de mejor forma ¿Quién desconfiaría de la mujer con la que se acuesta? ¡Excelente estrategia! ¿Ves? Siempre te dije que éramos iguales.
Nunca vio venir a Yue, quién rápidamente la tomó por detrás para inmovilizarla.
Tardó en reaccionar debido al sonido sordo que se escuchó para luego dar cabida a la escena más horrible que a su corta vida pudiese presenciar, Shaoran yacía muerto flotando en un charco de color carmesí debido a la sangre.
-¡Nooooo!- Gritó la castaña con todas sus fuerzas, le costaba respirar.
Su pecho subía y bajaba rápidamente sintió gotas de sudor deslizarse por su rostro, y los sollozos no se hicieron esperar, abrió los ojos de manera dolorosa y enfocó la vista, estaba en una cama, dentro de una habitación, observó rápidamente en la oscuridad para darse cuenta que nada le era familiar pero ¡Gracias a Dios todo había sido un sueño! ¡O mejor dicho una horrible pesadilla!
Algo se removió a su lado y al girar se encontró con el apuesto rostro del hombre que le había robado el corazón y al que hasta hace poco había visto flotando en sangre, nuevas lágrimas comenzaron a brotar.
-¿Estás bien, tuviste un mal sueño?- Preguntó preocupado el castaño.
Ella asintió aun ahogada en desesperación –Shh Tranquila, estoy aquí, no dejaré que nada malo te pase nunca- Susurró acunándola.
Sakura ahogó un nuevo quejido… ese era el problema él no sería capaz de lastimarla jamás pero ella… ella desde siempre tuvo planeado llevarlo a la boca del lobo, se sentía tan culpable.
Se quedaron un momento así, ella escuchaba el latido fuerte y profundo de su corazón… ¿Cuánto más podría disfrutar de esto? ¿De sus caricias, de su piel?
Cerró los ojos y recordó todo lo que había pasado esa tarde…
Flash Back
Cuando dejaron de besarse Shaoran le dirigió una mirada de lujuria, sus pupilas se habían dilatado y un intenso deseo emanaba de él, se acercó más, casi como un depredador que va por su presa.
-¿Vamos a mi habitación?
Ella ni siquiera podía pensar de manera coherente, asintió levemente y en menos de lo que canta un gallo estaba sintiendo nuevamente las manos expertas del chino recorriendo su cuerpo, en todos los rincones posibles, su sudadera y sujetador quedaron olvidadados en algún lugar de la entrada y solo fue consciente de lo que estaba pasando cuando su espalda desnuda tocó el frío cemento, estaba a horcajadas del castaño y afirmada a la pared más alejada de la puerta.
Gimió cuando Shaoran besó su cuello desnudo, para seguir con la deliciosa tortura a través de su clavícula y luego se entretuvo en ambos pechos tomando, besando y succionando cada parte de esa delicada piel, estaba excitada y demasiado húmeda para asumirlo, sentía miles de estímulos en la parte baja y pronto se sintió intensamente necesitada de él.
Como pudo tiró de la camiseta y dejó libre los hombros, pecho y abdominales masculinos, cada vez que lo miraba era un deleite… definitivamente un hombre así debiese estar prohibido.
Shaoran se tensó ante el contacto de las manos níveas de la ojiverde, suspiró y ahogó un gemido cuando ella, sin dejar de besarlo y casi de manera desesperada comenzó a desabrochar su pantalón, la erección que mostraba en ese momento era casi dolorosa y agradeció el gesto de ella para con su órgano sexual.
Cortó de nuevo la distancia entre ellos, la habitación se volvió casi sofocante y con una mano acarició el muslo de aquella mujer que estaba volviéndolo cada vez más loco, la falda minúscula que traía ese día no le ayudó a recuperar la cordura así que se hizo camino entre las bragas para hundir sus dedos en la cavidad que se había vuelto su mayor deseo. Sonrío al saber que ella ya estaba lista para él.
Sakura se mordió el labio, susurró su nombre y con un instinto desconocido, movió sus caderas para hacer que el movimiento fuese más rudo y penetrante, estaba segura que sus gemidos se escuchaban por toda la Academia… necesitaba más, quería que Shaoran le hiciera el amor.
-Shaoran…
Para el teniente eso fue más que suficiente, debía admitir que desde que la conoció deseaba compartir estos momentos con ella, Sakura era completamente apetecible.
Cuando por fin estuvo dentro de ella, aguantó unos segundos la respiración, si no pensaba en otra cosa el entusiasmo le pasaría la cuenta de manera casi inmediata ya que ella estaba haciendo el trabajo bastante difícil, se movía con frenetismo así que tuvo que desviar un poco su mente, cuando al fin ella alcanzó el orgasmo él se dejó llevar también.
Luego se recostaron y ambos se quedaron profundamente dormidos.
Fin Flash Back
-Lo mejor es que me vaya, si alguien nos descubre sería escandaloso, imagínate a media Academia gritando que su deseado teniente perdió la cabeza por una novata- Sonrío la chica.
-¿Perdió la cabeza, así que crees que he perdido la cabeza por ti? No será demasiado arrogante el comentario- Sonrío también el ambarino, levantando una ceja.
-¿Y no es así?- Contestó coquetamente la castaña.
-¿Nunca te cansarás de responder una pregunta con otra?
-Tú estás haciendo lo mismo.
Shaoran besó el hombro desnudo de la castaña y ella suspiró…
-¿Solo yo he perdido la cabeza?- Susurró el teniente contra la piel expuesta.
-Bueno, puede ser que los dos- Se besaron apasionadamente y cayeron de nuevo en la cama, definitivamente sería una larga noche.
A la mañana siguiente Sakura entraba sigilosamente a su habitación, se había quedado dormida como un tronco… bueno quién no después de esa noche, de solo pensar todo lo que hizo le daba agotamiento, tuvo que esquivar a varios inspectores y compañeros para no ser descubierta.
Cerró la puerta y suspiró… dormiría toda la mañana, Shaoran la había autorizado, de pronto escuchó un ruido provenir del baño y frunció el ceño ¿Qué Tomoyo jamás descansaba?
Pero la respuesta llegó más rápido de lo que esperaba y no era para nada positiva, el rostro de la morena denotaba cansancio extremo, unas marcadas ojeras adornaban sus bellos ojos, el pelo desordenado y la hinchazón de sus párpados solo expresaban que había llorado sino toda la noche gran parte de ella. Reparó en una maleta que reposaba en la cama de su amiga y su ceño se acrecentó.
-Tommy ¿Qué pasa?- Preguntó preocupada la ojiverde.
La chica no pudo decir nada, solo se echó de nuevo a llorar, corrió hacia Sakura y la abrazó fuertemente.
Ella solo le devolvió el abrazo y se quedó acunándola como si fuese una niña pequeña, Tomoyo se había vuelto en su confidente más preciada y en una persona valiosa en su vida, si podía ayudarla lo haría con creces.
Luego de un rato el llanto cesó y Tomoyo pudo calmarse.
-Vas a decirme ¿Qué pasa?
-Es Eriol… él… rompió conmigo. Se va a comprometer con una tipa que hace años lo engañó, no entiendo… Sakura no sé qué voy a hacer mi madre pronto se enterará y vendrá por mí ¡Necesito huir, esconderme y que nadie nunca vuelva a encontrarme!- Sollozó la morena desesperada y aferrándose a las ropas de la castaña.
-A ver, déjame entender- Dijo la ojiverde separando a su amiga- ¿Quieres huir nuevamente de tu madre que sabes que va a encontrarte donde sea y no pelear? ¡Tomoyo basta! Independiente si Eriol rompió o no contigo no puedes hacer que tu vida gire en torno a un hombre, debes salir de esto sola porque es tu madre la que te persigue, ella que es tu sangre, te metió en este lío de los compromisos arreglados ¡Por Dios, no estamos en el siglo pasado! Eso ya está totalmente obsoleto, no tienen derecho a meterse en tu vida Tommy, no dejes que la manejen como les dé la gana.
Tomoyo guardó silencio, Sakura tenía razón… pero ¿Cómo? ¿De qué manera podía enfrentarse a su madre? Realmente era una cobarde, todo este tiempo había huido del problema en vez de hacerle frente.
-Tienes razón… soy una cobarde.
-No Tommy, eres valiente, eres una mujer hermosa y entiendo lo que sientes por Eriol pero también de una u otra forma lo estás utilizando, quieres que él te saque del problema en el que tu madre te metió, tampoco es justo.
-Pero… yo lo quiero Sakura.
-Lo sé, y también sé que él siente lo mismo por ti, está bien que sea despistada pero hasta un ciego puede ver eso. Y si él tomó esa decisión déjalo, él se lo pierde, si ya esa tipa lo engañó lo hará de nuevo, ya verás que con el tiempo encontrarás a alguien que si merezca tu amor, y por el momento le partiré la nariz a ese cuatro ojos –Ambas sonrieron- Mira lo mejor es que te calmes, te recuestes porque de verdad apestas y no en olor si no que en apariencia y pensemos mejor las cosas, yo puedo ayudarte a pasar por todo esto pero necesito que no tomes decisiones tan apresuradas Tommy ¿Dónde tenías pensado ir?
-Ni siquiera lo sé- Sorbeteó la morena.
-Entonces sigue mi consejo, ahora durmamos un rato y en un par de horas todo se verá mejor.
-Oye y pasando a otro tema ¿De dónde vienes tú?
-¡Ah no! Se cuenta el milagro pero no el santo- Se río Sakura dirigiéndose rápidamente al baño.
-¿Ah sí? Pues no señorita, me cuentas de dónde vienes aunque por tu aspecto ya lo debo imaginar ¿Vienes de estar con Li, no?
Sakura suspiró, si no le contestaba no la dejaría en paz y ya que más daba, Tomoyo sabía la mayoría de las cosas que pasaban entre ella y el castaño.
-Sí, y estoy cansadísima.
-Me alegro Sak, no sabes cuánto me alegro de que alguien te haga feliz.
Sakura esbozó una sonrisa triste… era más feliz que nunca, pero nadie sabía que esa felicidad tenía fecha de vencimiento.
Luego se recostaron y Tomoyo alcanzó un sueño profundo donde realmente era feliz.
Eriol despertó desconcertado y con una fuerte punzada en la sien, no acostumbraba a beber pero las pesadillas de la noche anterior lo hicieron borrarse un poco, amaneció con el cuello dolorido sobre su escritorio y en un verdadero basural, si Shaoran lo veía en ese momento seguramente lo regañaría y qué esperar de Akiyama, ese hombre era un problema con letras mayúsculas.
Otra puntada lo hizo llevarse la mano a la cabeza y apretar con fuerza ¡Rayos! En un solo día su vida se había ido a la mierda por culpa de esa mujer que no lo dejaba en paz.
Aunque si era sincero no tenía por qué culpar a Kaho, el único culpable era él por ser un débil y no dejar que su familia se fuera al carajo de una buena vez.
Estaba botando las botellas que lo delataban cuando alguien lo sobresaltó debido al golpe de la puerta, se giró de inmediato para descubrir a Sakura, quien no venía con cara de buenos amigos.
-Sakura ¿A qué debo tu visita tan temprano?- Preguntó tomándose nuevamente la cabeza, lo pensaría dos veces la próxima ocasión en que quisiera beber como idiota.
-Vaya ¿Pasaste buena noche Eriol? Porque Tommy no y si no quieres que te rompa la cara en este momento vas a explicarme ¿Qué diablos está pasando?- Dijo la castaña enojada y cruzándose de brazos.
Eriol suspiró –Sakura, lo siento pero en este momento creo que hablar no es lo mejor, me duele la cabeza y necesito limpiar todo este desorden.
-¿Por qué Eriol? Puedes mentirle a Tomoyo pero a mí no ¿Por qué rompiste con ella? Se veían tan bien, y dice que hay otra mujer ¡No entiendo nada!
-Sakura lo mejor es que nadie sepa, ya bastante tengo con mi patética vida como para andar explicando el porqué de mis decisiones.
-Pues a mí me vas a decir ¿Qué está pasando? ¿O crees que es muy bueno que te rompan el corazón sin ninguna justificación?
-¿Y crees que yo estoy bien? ¡No, maldición NO! ¡Estuve bebiendo toda la noche y tal vez lo haga el resto de mi vida para olvidarme de toda la mierda que tendré que vivir!
-Pero entonces ¿Por qué vas a casarte con esa tipa si no la amas?
-¡Porque me está extorsionando, está amenazándome con hacer sufrir a mi madre y Sakura Dios sabe que mi madre es lo único bueno de mi vida, de mi infancia, sufrí soledad sí, pero todo se compensaba con su abrazo, cuando me caía siempre estaba para levantarme, no puedo dejar que le hagan daño!
-¿Aun aunque eso te haga infeliz el resto de tu vida? ¿Aunque eso dañe a Tommy? ¿Tanto vale la pena?
-No… pero lo haré, es una decisión definitiva.
-Ya veo, pensé que eras diferente Eriol, Tommy dice que es cobarde pero no, ella es valiente, se reveló ante las intenciones de su madre, se reveló a todo ese mundo de utilería barata que ustedes los ricos tienen, ese mundo de fantasía donde las apariencias lo son todo.
Mientras tú… me doy cuenta de quién es el verdadero cobarde.
No te preocupes, Tomoyo encontrará a alguien que la merezca de verdad, por un momento pensé que tú eras esa persona pero no… me equivoqué… buenos días teniente Hiragizawa.
Sakura se dio la media vuelta y cerró dando un fuerte portazo, dejó a Eriol mudo y lamentándose en su propio infierno, uno que solo él había desatado.
La castaña caminaba furiosa por los pasillos ¿Cómo se podía ser tan idiota? Entendía el cariño que Eriol profesaba a su madre porque aunque nunca contó con una, sabría el nivel de amor que habría sentido por ella, hubiese sido lo máximo en su vida pero no por eso iba a sacrificar su propia felicidad y la de la persona que amaba ¿Sería bueno decírselo a Tomoyo? Definitivamente no, si le contaba que Eriol estaba actuando por amor a su madre en vez de a su ahora prometida, Tomoyo no perdería la esperanza de volver con él y eso solo la haría sufrir más. Lo mejor era guardar silencio y dejar que las cosas tomaran su curso.
De pronto chocó con la espalda de alguien, le dio duro así que cerró los ojos y se sobó la cabeza.
-¡Sakura! Estaba buscándote -La ojiverde levantó la vista y se encontró con el rostro de Touya mirándola con amabilidad.
-Deberías ser más cuidadosa, tienes la cabeza dura, igual a un monstruo.
-¿Qué?
El moreno solo sonrío -¿Podemos hablar en mi oficina?
Ella suspiró y asintió en silencio a veces él la dejaba intrigada en muchos ámbitos pero ese sentimiento de familiaridad la embargaba cada vez que lo veía.
Entraron a la oficina del Coronel y tomaron asiento.
-¿Quieres algo de beber? Preguntó el moreno.
-No gracias, tengo… algunas cosas que hacer así que ¿Qué querías hablar conmigo?
-Sí, lo siento es que no hemos podido conversar desde aquella vez en que supiste quién era yo. Me gustaría saber si has podido reflexionar acerca de todo lo que te conté.
La castaña guardó silencio y agachó la cabeza… no sabía cómo sentirse respecto a un extraño que hace poco tiempo había confesado ser su sangre.
-Sakura, sé que es difícil para ti… además siempre has estado rodeada de desconocidos pero tienes que creerme cuando te digo que todo es la verdad, te he buscado por tanto tiempo y no pienso dejarte ir ahora ¡Eres mi hermanita, lo único que me queda en el mundo!- Comentó el moreno poniéndose de pie para rodear a la ojiverde, agacharse y tomar sus manos.
-Sé que en el fondo sientes lo mismo que yo, sé que quieres vengarte por todo el daño que nos han hecho, nos separaron, destruyeron nuestra familia y la oportunidad que teníamos de crecer con nuestros padres, nos mataron en vida Sakura, sé que eso también te afecta a ti. Sé que sufres porque nuestra madre no está a tu lado, sé que te hubiese gustado llamar a papá cada cumpleaños y juntarnos a cenar en las fiestas para contarnos todo lo que nos pasaba durante el tiempo que estábamos separados. Sé que lo anhelabas tanto como yo.
Sakura no pudo evitar las lágrimas que rodaron por sus mejillas, era como evocar su pasado y deseos, la familia feliz que siempre imaginó, el calor de una chimenea para las navidades, regalos por doquier, solo chucherías que demostraran cariño y afecto. Llamadas y risas interminables, paseos familiares donde ella imaginaba perdiendo un juguete y dormirse llorando abrazada a su madre ¡Dios cómo dolía! Todo aquello que siempre anheló y que nunca tuvo.
Aprovechando la vulnerabilidad de la chica el moreno atacó nuevamente.
-Sakura, merecíamos algo mejor- Dijo apretando sus manos, la chica podía ver la furia corriendo por sus venas -Merecíamos esa familia y se nos negó solo por la venganza de un ser al que nadie le importa, porque créeme, si puede matarte jamás dudará en hacerlo con tal de proteger lo que verdaderamente tiene significado para él, su maldito imperio, uno que ha construido a costa de personas como nosotros, personas a las que le ha arruinado la vida, mujeres a las que les ha robado sus sueños y las ha puesto a venderse solo por el hecho de estar solas ¿Tú… tú también viviste eso?
La castaña negó con la cabeza –No, a mí jamás me lo pidió.
-¡Gracias a Dios!- Suspiró aliviado el coronel –Pero ahora… podemos hacer algo, podemos tomar la justicia en nuestras manos- La castaña se soltó del agarre para pararse a observar por la ventana, la mañana estaba en todo su esplendor, pero dentro de ella estaba comenzando a nacer una aflicción desconocida… Touya tenía razón, ella no le debía nada a Fujitaka Kinomoto, solo el haberla utilizado para sus planes y haberle brindado un apellido y techo por conveniencia, de pronto sintió como la culpa que la invadía se desvanecía por completo, para dar paso a un sentimiento mucho más oscuro y profundo… el odio.
Ahora lograba comprender por qué Touya se había esforzado en encontrarla y poder al fin desahogar su pena y dolor, él había vivido lo mismo que ella, quizás hasta peor, no era quién para juzgarlo cuando en carne propia sabía lo que era ser un huérfano molesto al que todos miran con lástima, además a lo mejor tenía una oportunidad de salvar a Shaoran.
-Él confía en ti Sakura, eres la única persona que puede detenerlo. Sabes que arruinará más vidas como lo hizo con nosotros, sabes que no parará hasta que alguien se levanté en su contra y logre destruirlo por completo y ese alguien… eres tú.
Sakura suspiró, lo que Touya decía era verdad, cada palabra salida de su boca, había llegado la hora de tomar una decisión, amaba a Fujitaka y le era leal con cada fibra de su ser pero al enamorarse Shaoran todo había cambiado y ahora debía elegir entre su mentor o el hombre que amaba, nunca hubiese deseado estar en esa posición pero ya no había vuelta atrás y sabía exactamente a quién elegir.
–Entonces… ¿Qué quieres que haga?
Eriol le dio otro sorbo a su trago, ya llevaba una semana bebiendo como si el mundo fuese a llegar a su fin, cada noche sin falta lo atormentaban los recuerdos y la culpa, necesitaba borrarse y por ahora, esa era la única forma, bebía hasta el amanecer para al día siguiente ser una lastra, Shaoran ya lo había reprendido pero en su situación no servía de nada.
Miró su reloj de pulsera y decidió que por ese día, era suficiente, se puso de pie a duras penas para dirigirse a su cama cuando se quedó parado pensando haber escuchado mal.
Eran la 1 de la madrugada y alguien golpeaba a su puerta ¿Estaría sufriendo alucinaciones debido al alcohol?
A tropezones abrió para ver una melena pelirroja y curvas por doquier, era Kaho y no podía llegar en peor momento.
-¿Qué demonios haces aquí?- Preguntó de mala manera el moreno, afirmado en la puerta y bebiendo lo que quedaba en el vaso.
-¡Me escabullí como pude en este calabozo cariño, al menos sé amable y déjame pasar!
-Ni lo sueñes, te pregunté ¿Qué demonios haces aquí?
-Vine por una respuesta, querido- Contestó burlona la chica pasando por el lado de Eriol y sentándose sugestivamente en el sofá.
En otros tiempos a Eriol le hubiese parecido una escena bastante atractiva pero en esos momentos solo pudo sentir asco, cerró dando un portazo para armarse de paciencia.
-Ok, vienes por una respuesta… Sí voy a aceptar comprometerme otra vez contigo pero son la 1 de la madrugada y ¿Entras a escondidas en mi habitación no buscando nada más? ¿Crees que soy idiota?
Kaho sonrío triunfal -Me conoces amor, la verdad vine porque quería verte y saber si aún sigo pareciéndote atractiva–Se quitó la cartera, tomó el abrigo que traía puesto y lo deslizó lentamente por su cuerpo, dejando ver una silueta envidiable, portaba un corsé negro ceñido que resaltaba sus pechos y una corta falda que dejaba poco y nada a la imaginación, se acercó al moreno de manera felina pasando sus brazos por el rededor del cuello masculino. Él tragó pesado.
-Sé que aún me deseas Eriol, sabes que siempre seré tuya- Susurró contra sus labios y tomando una mano del chico la llevó a uno de sus pechos.
A Eriol se le estaba haciendo demasiado difícil rechazarla, después de todo él era un hombre de carne y hueso.
Tenía bastante tiempo de abstinencia y odió con el alma que su cuerpo denotara la excitación que estaba sintiendo porque Kaho aprovechó el momento y comenzó a acariciarlo en su parte más débil.
La pelirroja se dio vuelta, rozando su trasero con la erección del moreno y comenzó a moverse generando un roce casi doloroso.
¡Demonios! Si no paraba esa locura terminaría teniendo sexo con Kaho ahí mismo, de pronto el rostro de Tomoyo fue lo único que pudo dilucidar, su expresión de decepción al saber que él había sido débil y aunque había terminado todo tipo de compromiso con ella, su corazón le pertenecía. Tomó a Kaho por el brazo y tirando de ella comenzó a caminar para sacarla de la habitación, junto con sus pertenencias.
-Pero ¿Qué haces?- Gritó la chica histérica.
-Ya que no puedo sacarte de mi vida, te sacaré de aquí ahora ¡Vete a tu casa Kaho!
-Pero ¿Por qué? Empezábamos a pasarlo tan bien, no puedes decirme que no sientes nada Eriol, tu cuerpo te delata- Dirigió la mirada a los pantalones del teniente.
-Sí… te soy sincero, podríamos tener sexo ahora pero mañana sería un fiasco porque lo último que quiero es verte la cara al despertar.
-¡Cómo te atreves Eriol! ¿Me estás rechazando?
-Sí, así que mejor sal de aquí si no quieres que te eche a patadas y toda la Academia se entere. Ya bastante daño has hecho para seguir soportando tus estupideces- Diciendo esto el chico le dio un portazo en el rostro.
Kaho ahogó un gemido de frustración ¿Hasta cuándo se haría el difícil? Pero si acababa de aceptar volver con ella, debía concretar ese matrimonio rápido si no se vería en serios problemas económicos, ni siquiera tenía para volver a su casa, se suponía que pasaría la noche en ese cuchitril.
De pronto su mente se iluminó… él estaba bastante tomado así que esperaría que estuviese dormido y se metería en su cama, una vez estando allí nadie podría detenerla, porque esa noche se acostaría con Eriol Hiragizawa aunque fuera lo último que hiciera en la vida.
-Akane Chen- Escribió el ambarino en el buscador de su computador, si su madre planeaba casarlo con esa mujer debía ser alguien importante y efectivamente lo era.
-El imperio Chen ha equiparado las últimas 6 portadas de la revista Forbes, dueños de un gran poder económico y financiero están empezando a situarse dentro del estatus del clan Li, el gigante asiático… Akane, la heredera de la gran fortuna Chen es hija única y se considera una chica simple y protectora de la infancia, ha participado en múltiples campañas benéficas y ha recaudado millones de dólares para ir en ayuda de los niños más necesitados a través del planeta-
Desplegó una imagen y se sorprendió un poco, grandes ojos azules adornaban su rostro, además de un largo cabello castaño y una sonrisa alegre.
¡Rayos! Su madre estaba poniéndosela difícil, ahora no solo la dinastía lo perseguiría si decidía no casarse, también la familia adinerada de la chica, aparte de toda la presión que estaba poniéndole la policía debía lidiar con esto.
Un golpe lo sacó de sus pensamientos.
-Hola ¿Se puede?- Una melena castaña y grandes orbes esmeraldas lo miraban desde la puerta de la oficina.
Shaoran cerró la pantalla y se recostó en su silla –Claro, pasa.
Sakura cerró la puerta tras de ella y se acercó al ambarino sonriendo coquetamente –Teniente, tengo un problema.
-¿Ah sí, cuál?- Respondió él con las mismas intenciones, podía ver la malicia en esos ojazos verdes y ya habían pasado unos días desde que le había puesto las manos encima a la chica, cada vez se sentía más ansioso ante un próximo encuentro. Sakura era sensual y como siempre imaginó muy receptiva en la cama, incluso podría confundir su actitud con la de una mujer de vasta experiencia pero él sabía perfectamente que no era así. Ella era virgen al momento de estar con él.
-Es que últimamente no puedo respirar a estas horas porque siento mucho calor ¿No te pasa lo mismo?- Dijo la ojiverde tomando su sudadera, sacándola de un tirón y dejando a la vista el sujetador negro de encaje.
A Shaoran lo tomó desprevenido pero enseguida reaccionó, se acercó y la levantó de golpe
-¿Qué está buscando novata? Podría ser más específica en sus comentarios y no venir a mi oficina a tentarme de esta manera- Susurró él besando cada parte de piel expuesta.
Sakura suspiró y se arqueó en claro signo de placer, el castaño estaban volviéndola adicta a todas esas sensaciones y no quería parar de experimentarlas.
Shaoran avanzó nuevamente para hacer espacio y colocar a la chica sobre el escritorio, algunos papeles y documentos volaron pero era lo de menos en ese momento.
No pasó mucho hasta que su boca comenzó a besar nuevamente la suave piel de la castaña, dejando un camino de besos ligeros, hasta su pecho. Para luego subir de nivel, su torso no estaba desnudo del todo entonces, pero no fue algo que durase demasiado. Las manos de él se colaron bajo su espalda y la levantaron un poco para acercarla aún más. Sakura oyó cómo desabrochaba el sujetador y de cómo aquellos breteles se deslizaban por sus brazos pronto toda su ropa estaba esparcida por el piso, Shaoran también se había desecho de la suya.
-Eres tan hermosa- Jadeó contra los pechos femeninos, nuevamente la tomó y se recostó sobre el sofá, a esas altura la oficina parecía haber entrado en un volcán ardiente, todo había desaparecido excepto sus respiraciones agitadas, susurros y palabras dulces.
Sakura se sentía en las nubes, todo el día había pensado en ese momento, así que cuando se vio libre corrió al encuentro del teniente, sabía que el tiempo se agotaba y deseaba disfrutar de todo eso, lo que se le permitiera. En el momento que él la penetró soltó un placentero gemido para abrazarlo con energía, sentía que se desvanecería si no lo hacía. Agradeció tomar anticonceptivos desde hace años ya que Fujitaka siempre le había advertido sobre tener resguardos, la vida que llevaba era demasiado peligrosa como para no hacerlo.
En esta ocasión el clímax los alcanzó al mismo tiempo, mientras Shaoran aun la sujetaba con fuerza, ella confesó sin querer lo que su corazón guardaba hace un tiempo, tenía miedo pero ya no había nada que perder.
-Te amo… Shaoran- Jadeó buscando aliento la ojiverde.
El castaño se separó un poco de ella para estudiar su rostro, no había un atisbo de burla o broma ¿Podía ser? Pero ¿Qué debía responderle? ¿Él sentía lo mismo? Ya le había confesado estar enamorándose de ella hace algún tiempo pero ¿Ya había pasado sin darse si quiera cuenta?
Algo había cambiado por completo en él, la pensaba todo el día, anhelaba pasar tiempo en su compañía, besarla, acariciarla, hacerle el amor pero solo hasta que esos orbes lo observaron brillantes, esas mejillas sonrosadas y esa boca hinchada debido a la danza de besos que habían compartido, pudo verlo tan real como nunca imaginó, se había enamorado de esa novata insolente, de esa bruja poderosa que lo volvió loco desde el día que pisó la Academia, y sabía que no había vuelta atrás y no solo porque era la primera vez que sucedía si no que el sentimiento era fuerte y arrasador como un huracán.
Sakura vio la duda en sus ojos así que se golpeó mentalmente por haber soltado algo tan íntimo y vergonzoso en un momento como ese, jamás imaginó que esas palabras saldrían de su boca sin antes ser torturada primero –No tienes que decir nada, por favor no te sientas comprometido a dar una respuesta yo…
-También te amo, Sakura- Sonrió con ternura el ambarino.
Las pupilas de la chica se dilataron en emoción y regocijo, hace tanto tiempo soñaba con escuchar esas palabras que nada podía ser más perfecto, se besaron suavemente esta vez, estaba segura de que recordaría esa noche hasta su último día de vida porque esa noche… ella había empezado realmente a vivir.
Tomoyo tomó el teléfono temblando ligeramente, había llegado la hora de aceptar su destino y dejar de jugar al gato y al ratón con su madre pero ¿Qué le diría, que todo había sido una farsa donde Eriol Hiragizawa la había intentado desposar por pena? No, lo mejor era inventar una excusa, de igual manera a su madre no le importaba con quién contrajera nupcias, siempre y cuando eso le trajera algún beneficio económico.
Espero pacientemente escuchando un pitido del otro lado de la línea.
-Habla Sonomi.
-Ma… madre- Balbuceó la morena aun temblando ligeramente.
-¿Tomoyo? Que alegría escucharte hija, hace tiempo no hablábamos ¿Cómo has estado? ¿Al fin me hablas para concretar la fecha de matrimonio con Eriol? La verdad he estado buscando información más detallada sobre su familia y me agrada demasiado, hiciste una perfecta elección Tomoyo, en eso te pareces mucho a mí, al unirnos con ellos formaremos un gran imperio social y económi…
Tomoyo suspiró, definitivamente su madre jamás cambiaría, solo eso le importaba –No madre, la llamo para comunicarle que ese compromiso se deshizo, no voy a casarme con Eriol.
Al parecer Sonomi se había atragantado con su propia saliva, ya que empezó a toser de manera efusiva -¡Qué!… ¿Qué has dicho Tomoyo? Supongo que sabes lo que eso significa ¿Verdad?
-Sí madre, lo sé- Contestó la amatista con un dejo de resignación en la voz. Sabía que en ese momento había puesto una sentencia de muerte a su corta vida.
-Ok, arreglaré todo como en un principio… si te soy sincera me hubiese encantado tener un lugar dónde alojarme en Londres pero qué más da, dentro de un par de meses te casarás con Daichi Azuma, prepara tus cosas porque en unos días iré por ti.
-Sí madre, lo que usted diga- Con un nudo en la garganta la chica cortó la comunicación, secando las lágrimas que se acumulaban en sus ojos, su madre ni siquiera había sido capaz de preguntarle cómo estaba ¿Tan poco la conocía que no se daba cuenta de que amaba a Eriol? En fin… las cartas ya estaban echadas y era mejor así, Sakura tenía razón pero ya no podía con todo ese infierno, no podía huir por siempre de su madre y además no tenía dónde ir, sin un peso era más difícil.
Admiraba a Sakura, su valentía la harían llegar muy lejos, ella ya tenía quién la protegiera dentro de ese lugar y ella no tenía voluntad para ver a Eriol casado con aquella mujer, eso era morir en vida. Aunque su destino ahora no fuese muy diferente debía intentarlo, tal vez con el tiempo lograría querer a ese tipo… sintió una punzada de asco venir a ella… no… jamás llegaría a sentir siquiera una pizca de amor como el que sentía por Eriol pero ¿Qué más daba? Definitivamente todo estaba dicho.
Eriol se revolvió como todas las mañanas, ya la punzada de dolor en la cabeza lo acompañaba constantemente, así que estaba casi acostumbrado, estiró el brazo para buscar sus ansiadas pastillas, con dos sería más que suficiente para comenzar el día.
Pero lo que tocó lo dejó paralizado ¿Qué demonios? Se incorporó para ver la espalda desnuda de una mujer a su lado. Frunció el ceño tratando de recordar, pero nada se le venía a la memoria, de pronto la chica se movió dándose la vuelta y Eriol tuvo que taparse la boca para no formar un escándalo de proporciones, Kaho era la mujer que yacía a su lado.
Pero ¿Cómo era posible? Según su último recuerdo había desechado la idea de tener sexo con ella apenas el rostro de Tomoyo apareció en su mente ¡Esto no podía estar pasando, tenía que haber una explicación!
Removió de manera brusca a la chica para despertarla –Kaho ¿Se puede saber qué haces aquí? Anoche te dije claramente que te fueras.
-Mmm querido ¿No recuerdas todo lo que pasó? No seas cruel y déjame dormir un poco más ¿Sí? Tuvimos una noche muy movida.
-¿Una noche muy movida? No querrás decir que entre tú y yo pasó algo… ¿Verdad? Porque yo no recuerdo nada ¡Ahora vístete y sal de aquí!- Gritó histérico el moreno tirando de la sábanas y buscando su pantalón por el lugar, solo llevaba ropa interior.
-Que no recuerdes no quiere decir que no pasara querido y fue tanta nuestra pasión que se nos olvidó hasta usar protección- Una risa diabólica sonó en el ambiente y Eriol no pudo evitar las náuseas, realmente era lo único que le faltaba.
-Ya te dije que no recuerdo nada así que toma tus cosas y sal de aquí.
-Eriol ¡No puedo creerlo! Después de que me utilizas y te satisfaces conmigo me echas como un perro a la calle -Gritó la pelirroja tomando su ropa y vistiéndose rápidamente –Anoche luego de que me echaste saliste por mí, yo estaba deambulando para poder encontrar una salida, dijiste que lo sentías y vinimos de nuevo a tu dormitorio, hicimos el amor varias veces ¡No te atrevas a negarlo! ¿A qué estás jugando?
-¡A nada! Por algo te dije que salieras de aquí anoche, no tenía ninguna intención de acostarme contigo y lo sabes te aprovechaste de que estaba borracho-Dijo el moreno apuntándola de forma acusadora con el dedo.
-Ay por favor… sabes que me deseas, tu amigo te delata ¿Lo recuerdas?
-No vale la pena seguir discutiendo contigo, quieres que nos casemos ¡Perfecto hagámoslo pero déjame en paz!
-Está bien me iré pero tú y yo debemos hablar de esto en algún minuto y sabes que será más temprano que tarde- Tomó su cartera y salió dando un portazo, al salir se recostó en la puerta, perfecto su plan había salido impecable.
-Al fin caíste Eriol-Sonrío la chica delineando sus labios con un tono rojo carmesí y mirándose en un espejo de mano, acomodó su corsé y salió con paso triunfante de la Academia.
Eriol se deslizó en la puerta y no pudo evitar llorar de frustración ¿Realmente había estado con Kaho y su memoria no quería recordar? Muchas veces había perdido la noción de sus actos debido al alcohol pero nunca así, nunca sin recordar absolutamente nada.
¿Y si Kaho se había escabullido a su cama luego de quedarse dormido? Imposible, de una u otra forma la hubiese sentido.
-¿Y ahora qué voy a hacer?- se preguntó el teniente sintiendo que todo se estaba volviendo negro.
-¿Cómo me veo?- Preguntó la ojiverde mirándose en el espejo, llevaba puesto un vestido negro con amarras en la espalda y bastante corto para su gusto, pero Tomoyo insistió en que le sentaba fantástico y debía usarlo.
-Te ves preciosa, como siempre- Respondió Tomoyo sonriendo –Ese vestido negro te queda estupendo y para qué decir del escote, Li estará encantado.
Sakura se sonrojó furiosamente -¿Crees que le guste?
-Le encantará y qué mejor que sacártelo ¿No?
-¡Tomoyo!
Ambas rieron al unísono.
-¿Y tú no te vas a vestir aun?
-La verdad no tengo ganas de ir, sabes que ya me queda poco en la Academia.
-¿Estás cien por ciento segura de lo que vas a hacer Tommy?
-Sí, ya es hora de dejar de escapar, pero no te preocupes por mí, estaré bien.
-Entonces si no quieres que me preocupe vas a ir a cambiarte porque vamos a ir juntas a la velada de fin de semestre, no puedo creer que ya sean seis meses dentro de este lugar.
-¿Es de verdad necesario Sakura? Tú estarás con Li de todas maneras.
-Tommy nadie sabe lo nuestro, no puedo estar con él y Ryu últimamente se ha comportado como un patán, la verdad no lo quiero cerca, así que no me dejes sola por favor.
-Aun no me cuentas que pasó con Kimura, es nuestra conversación pendiente, pero está bien, dame quince minutos.
La morena entró al baño y Sakura se quedó pensando al recordar la última vez que había visto a Ryu.
Flash Back
Había sido un día extenuante, todos sus compañeros descansaban debajo de las sombras de los árboles al final del patio, ella estaba terminando su bebestible cuando alguien se le acercó y tomándola bruscamente por el brazo, la obligó a moverse.
-¿Qué rayos…?- Tragó pesado cuando vio el rostro de Ryusuke, su cejo estaba profundamente fruncido, los labios apretados y la mandíbula tensa, todo él demostraba rabia e ira.
-¿Se puede saber qué te pasa Ryu? Estas haciéndome daño- Dijo la castaña soltándose súbitamente del agarre.
-¿Qué me pasa? ¿Tienes el descaro de hacerme esa pregunta luego de lo que escuché anoche?
-¿De qué hablas?
-¡Hablo de ti! De ti y de ese maldito de Li, juro que si no fuese mi superior ya lo habría molido a golpes.
-Sigo sin entender ¿Podrías explicarte?- Estaba empezando a enojarse.
-¿Quieres que te explique lo que escuché anoche? ¿Cuánto llevas acostándote con Li, Sakura?
La chica abrió los ojos en señal de sorpresa pero… ¿Cómo él sabía algo así? Habían sido muy recatados y lo peor… ¿Cuántas personas más dentro de la Academia estaban enteradas? Un millón de ideas se cruzaron por su mente en un segundo.
-No… no sé de qué hablas Ryu.
-¿Me lo vas a negar? ¿Podrías ser tan cínica como para hacerlo?
-Mejor me voy, estás descontrolado y en último caso no tengo por qué darte explicaciones- El enojo de la ojiverde aumentó e intentó irse, lo mejor era alejarse para evitar una confrontación, pero el moreno era más fuerte que ella y la sujetó contra una baranda.
-No juegues con fuego Sakura… podrías quemarte-
Fin Flask Back
¿Que no jugara con fuego? Pero si ella era el diablo en persona, toda su vida estuvo al borde del abismo y cuando empezaba a ver nuevos atardeceres la oscuridad amenazaba con invadirla nuevamente, Shaoran era la luz de sus días y pronto tendría que dejarse caer sobre una niebla incansable de la que sabía no saldría bien parada.
-¡Estoy lista!- La voz de su amiga la sacó de sus pensamientos – ¿Y así me dices que yo me veo bien? ¡Tú pareces estrella de cine!- Y sonriendo asintió para luego salir de la habitación.
La velada se realizaría en el salón principal, donde todos los años se llevaban a cabo distintas celebraciones dentro de la Academia.
-¡Señoritas, que gusto tenerlas aquí!- El teniente a cargo del área de química estaba a cargo de la recepción, junto a la profesora de artes.
Ambas chicas asintieron y se adentraron al salón, la música era suave y elegante, las luces daban un aire misterioso y todo estaba exquisitamente decorado.
Sakura buscó de inmediato con la mirada al hombre que estaba robándole el sueño y otras cosas también… ¡Diablos tenía que dejar de pensar en eso! Pero le costaba demasiado, lo deseaba intensamente. Había descubierto una nueva faceta en ella, salvaje y primitiva que solo le pedía concretar con el teniente todo lo que se imaginaba en sus pensamientos más íntimos.
Miró hacia el lado para ver que Tomoyo ya era consciente de la presencia de Eriol, su amiga agachó la vista.
-Discúlpame, olvidé lo de Eriol- Se excusó la castaña.
-No te preocupes, es algo que debo superar, voy al baño.
Sakura asintió, no imaginaba por lo que estaba pasando su amiga pero sí sabía que pronto sería su turno.
Lo mejor era no pensar en eso, ya habría tiempo para morir en vida.
-Bonito vestido, novata- Susurraron cerca de su oído erizando la piel, automáticamente una sonrisa se dibujó en el rostro níveo de la chica, el olor de su perfume la inundó por completo.
-No me tiente a olvidar dónde estamos teniente Li.
Se dio la vuelta para enfrentar al hombre más apuesto que hasta ahora había conocido y suspiró, llevaba un smoking negro, camisa blanca e impecable estampa. Había logrado peinar un poco el rebelde cabello chocolate pareciendo un poco más adulto de lo que realmente era.
-Cuando me llamas así te pones verdaderamente sexy ¿Quieres que salgamos?
-Shaoran acabo de llegar ¿No crees que es muy pronto?- Contestó la ojiverde sorprendida.
-¿Para qué, para arrancarte el vestido? No lo creo- Dijo el castaño dando un paso al frente, Sakura se mordió el labio, no llevaba hablando con él 5 minutos y ya estaba húmeda.
-¿Interrumpo algo?-La voz grave de Touya los tomó por sorpresa y ambos se voltearon a verlo.
Sakura esbozó una sonrisa -Claro que no Coronel ¿Qué podría estar interrumpiendo?
-No lo sé…- Contestó Touya con molestia en la voz y mirando fijamente a Shaoran.
-Necesito hablar con usted Kinomoto ¿Podemos salir?
Las castaña asintió extrañada, después de todo no era común que Touya se dirigiera a ella cuando habían más personas presentes, sobre todo para no levantar sospechas. Caminó un poco hacia el Coronel dejando a Shaoran atrás.
-Adelántese Kinomoto, la alcanzo.
Cuando Sakura caminó hacia la salida del salón, Touya se acercó con paso fiero al castaño que no lo había evitado en ningún momento.
-Li… espero que lo que estoy pensando no sea real y solo sea una jugarreta de mi estúpida mente porque si es así se va a arrepentir.
-No sé de qué habla Coronel.
-Sabe perfectamente de lo que hablo o para esto ya, o sale de la Academia ¿Me oyó? Porque podré no estar presente siempre pero no soy idiota y esto se le está yendo de las manos. Sakura es una novata y usted el teniente más prestigioso de este lugar no creo que quiera ver su carrera arruinada ¿Verdad?
-¿Me está amenazado?
-No necesito hacer eso, sabe perfectamente cuál es el reglamento. Piénselo Li, sería un escándalo de proporciones sobre todo para su familia.
Shaoran apretó los puños –Mi familia no tiene nada que ver en esto.
-Claro que sí o ¿Cree que será muy divertido acaparar las páginas de la prensa rosa al enterarse de que usted fue despedido de una academia por acostarse con una novata? Piénselo Li, a nadie le conviene.
La pregunta quedó en el aire ya que Shaoran bajó la mirada, con eso era más que suficiente para que Touya confirmara sus sospechas esos dos tenían algo más que una relación de teniente-novata.
Había sospechado unos meses atrás pero las constantes peleas y el odio que se profesaban lo habían hecho desistir de la idea. Pero ahora todo estaba más que claro.
-Recuerde lo que le digo… no vale la pena- Diciendo esto se marchó detrás de Sakura.
Shaoran lo siguió con la vista hasta que se perdieron en algún lugar del jardín ¿Le diría lo mismo a ella? ¿Los expulsaría? No, si hubiese sido así ya se lo habría dicho a él y no lo habría advertido.
Una cosa era estar con Sakura a escondidas y sin que nadie sospechara y otra muy distinta era que su superior lo supiera y además lo amenazara, ahora ¿Qué haría? Estaba enamorado de ella y no sería fácil dejarla ir, la quería junto a él… incluso si eso arruinaba su carrera, por un momento sonrío ¿Cuándo esa bocaza se había vuelto imprescindible en su vida?
No lo sabía pero definitivamente ya no había nada que hacer…
